‘Rebelión de los Godínez’ Levantando los tuppers contra la opresión

‘Rebelión de los Godínez’ Levantando los tuppers contra la opresión

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Fallido intento del cineasta Carlos Morett, por representar la cotidiana y nada envidiable vida del oficinista mexicano

 

Harry Plus

Calificación: Pésima (1 estrella de 5)

En los últimos años, una moda muy en especial ha tomado bastante auge… Representar la forma y estilo de vida de un perfecto ‘Godín’, una persona que vive para su trabajo y que representa a más del 70% del oficinista promedio que trabaja y conserva un horario aproximado de 8 horas laborales al día. Personas que viven su día a día entre el transporte público, tuppers con comida fría, copias desmedidas y cubículos pequeños para desempeñar sus actividades. Explotados y maltratados por sus supervisores. Dentro de tal rubro, llega en esta ocasión Rebelión de los Godínez, dirigida por Carlos Morett, una cinta que promete levantar las manos por aquellos Godínez desprotegidos ante las injusticias de sus jefes.

La historia nos habla de Omar, un joven que trabaja como una botarga en la Frikiplaza en la Ciudad de México. Tras un incidente, se ve obligado a buscar un trabajo formal para apoyar económicamente a su abuelo y entra a Relotech, donde no solo es bueno en su trabajo, también lleva una buena relación con el dueño, la asistente de la Jefa de Operaciones y sus compañeros. Cuando todo parece ir bien, un giro inesperado le obligará a poner a prueba sus virtudes para salvar a sus amigos y a la propia empresa.

Es Protagonizada por Gustavo Egelhaaf, Alejandro Suárez, Bárbara de Regil, Mauricio Argüelles, César Rodríguez, y Anna Carreiro.

Sin duda, uno de los elementos vitales dentro de esta producción, es la visibilización que se realiza sobre el bullying, el acoso sexual y la explotación laboral (de una manera superficial y con poco tacto), pero igual de importante. El cineasta Carlos Morett, encuentra un estilo visual bastante interesante junto con unos efectos bastante bien trabajados que vuelven llamativa una historia que promete poco con respecto al enriquecimiento cinematográfico y cultural de su audiencia. La nueva muestra de que Gustavo Egelhaaf, ha nacido para hacer comedia, queda enmarcada con un par de escenas carismáticas y genuinas, en las que se nota la naturalidad con la que se desenvuelve en un ambiente netamente transparente.

Desafortunadamente esta producción mantiene un pésimo desarrollo en su historia, pues nunca detona su potencial y su guion queda en un calificativo netamente paupérrimo. Los elementos más vitales y trascendentales de la vida Godín, quedan totalmente de lado y tristemente inutilizados, ya que no se le da una cabida real a lo que representa este figura dentro de la idiosincracia mexicana. Utiliza chistes absurdos, machistas y carentes de energía, cayendo en la reiteración de situaciones que denigran a la clase trabajadora. En este tenor, el propio cineasta queda cegado ante su visión y se aleja totalmente de lo que el propio título de su película refiere.

Actuaciones desangeladas por parte de todo el reparto (con excepción de un Egelhaaf que hace lo posible para rescatar una cinta que se encuentra limitada por guion y dirección), sin intención, sin control y totalmente desproporcionadas a lo que se refleja en pantalla. La película sorprendentemente contiene una edición floja y un ritmo encajoso que genera nulo interés. Aunado al hecho de que elabora escenas incómodas, ilógicas y una estructura sonora errónea, pues su mezcla de sonido se percibe desentonada y contiene un soundtrack igual de inexacto. Su final queda totalmente a deber y deja la sensación de premura y mala ejecución.

Rebelión de los Godínez, es una película genérica que lo único que pretende es subirse a la moda de una de las formas de vida más coloridas y cómicas de la vida cotidiana en el mundo laboral. Aquí encontramos a un godín sin ambición, preparación y empatía. Desafortunadamente, es un experimento fallido para entretener al espectador ávido de soltura y diversión.