Historia de vida: A Gaby le excitaban los jovencitos

Historia de vida: A Gaby le excitaban los jovencitos

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Marcos H. Valerio

Gabriela, doctora de 33 años, enamoraba a adolescentes, así conoció a Alejandro…

Alex, de 16 años de edad, de un metro 75 centímetros de estatura, fornido, de padres extranjeros, era muy asediado por las adolescentes de la escuela, de hecho tenía su novia de la misma edad.

A Gaby la impactó desde la primera vez que lo vio, ese día que entró a la enfermería, para ella era un joven bastante atractivo, por lo que le dio un trato especial y de ahí nació la amistad.

Después de ganar la confianza de Alejandro, la doctora le ofreció darle “un aventón” a su casa, en el recorrido, la mujer lo invitó a comer a un lugar exquisito, en otras dos ocasiones pasó lo mismo, una comilona, varias cervezas, diversos arrumacos y una buena charla.

Para la cuarta ocasión, la fémina llevó a un hotel al adolescente, antes de tener relaciones sexuales, la mujer le dio unas pastillas para que se las tomara con vodka.

El joven primero se rehusó, la mujer le dijo que ella era la doctora y sabía lo que hacía, y con esas pastillas se iba a sentir bien, se iba a tranquilizar, que no le pasaría nada.

Las visitas a los moteles fueron constantes, era el mismo ritual, la fémina le suministraba pastillas con vodka a Alejandro que le alteraban la conducta.

El adolescente, quien antes de conocer a la galena tenía excelentes calificaciones, empeoró en la escuela, ya que no asistía a sus clases, por lo que reprobó todas las materias, incluso, junto con la fémina realizaron varios viajes como pareja.

En su casa, Alejandro se irritaba de inmediato, eran tan agresivo que en una ocasión golpeó a su mamá, y llorando le confesó que era dependiente de las pastillas que su doctora le recetaba, ya que eran sus tranquilizantes.

Situación que alertó a la madre, por lo que pidió a su hijo datos sobre la mujer, e inmediatamente acudió ante el Ministerio Público para denunciar los hechos.

La policía inició las investigaciones, y tras revisar las cámaras de video que se ubican en recepción de los hoteles y la bitácora de estos, descubrieron que la mujer era clienta frecuente de los moteles de la zona de Tlalpan.

Incluso, la mujer aparecía registrada con diferente adolescentes, varios días de la semana, la mayoría de la escuela donde ella laboraba. Asimismo, las diligencias practicadas por la representación social revelaron que la sospechosa acostumbraba alquilar habitaciones de hotel, para llevar a alumnos con los que sostenía relaciones sexuales.

Al verse descubierta, la doctora dejó de acudir al colegio, por lo que los detectives investigaron su domicilio, vivía con su hermana y al salir de dicha vivienda fue detenida.

La doctora Gabriela, de gran estatura, de tez blanca, delgada, finos rasgos y bien vestida, causó gran polémica en el Ministerio Público, pues la mayoría de los hombres que trabaja en el lugar, no entendían su conducta, pues la mujer de gran busto, recién operado por cierto, era muy atractiva.

Durante la entrevista ministerial, la fémina mostró un alto nivel de inteligencia, causó mucha extrañeza, pues la mayoría de las personas con ese nivel intelectual no requieren de operarse los senos para atraer a los hombres, mucho menos de fina vestimenta, ya que además de ser joven, era muy atractiva.

La policía también acudió a la escuela, donde contactaron a varios alumnos con los que tuvo relaciones sexuales, al enterarse de que tenían que acudir a denunciar los hechos, se negaron a asistir, “era la mujer de sus sueños, con la que sueña todo adolescente”.

Varios de los escolapios hasta lloraron al enterarse del futuro que le deparaba a la galena, por lo que decidieron no presentarse a denunciar.

Incluso, reprocharon la actitud de Alejandro, pues era una mujer complaciente, además de pagar las habitaciones de los hoteles, compraba el vodka, la comida y uno que otro capricho.

En alguna ocasión, hasta pusieron pancartas en el patio de la escuela en defensa de la doctora.

Una vez recabadas las pruebas, Gabriela fue consignada a la penitenciaría de Santa Martha Acatitla, por el delito de corrupción de menores agravado.