Crónica urbana: Tardes de café

Crónica urbana: Tardes de café

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CIUDAD DE MÉXICO.– El punto fuerte, además del café en Café La Habana, son sus historias, historias que forman toda un aura de relevancia en esta esquina.

Dicen propios y extraños que muchas personas de renombre en los círculos artísticos pasaron sus mañanas aquí, tal es el caso de Octavio Paz, quien era un cliente asiduo y dicen que fue ahí donde terminó su libro de poemas “Libertad bajo palabra”. Renato Leduc y Gabriel García Márquez también afinaron su prosa en esa esquina acristalada de Bucareli. Dicen, que dentro de sus paredes, Fidel castro y Ernesto Guevara, con una taza de café negro en la mano, planearon secretamente la revolución cubana. Una frase que distingue a este último personaje y que, por azares del destino está ligado intrínsecamente a “Café La Habana” es cuando ya Ernesto Guevara fungía como Ministro en Cuba, cuando le ofrecieron el café de un termo que le habían guardado expresamente. Entonces “El Che” preguntó si había café para todos, y al responderle que no, exclamó rechazándolo: “Compañero, si no hay café para todos ¡No habrá café para nadie!”. A partir de lo cual, se comenzó a utilizar la expresión como símbolo de igualdad y reparto sin jerarquías ni privilegios de ningún tipo dentro de la isla.

Café La Habana guarda relatos interesantes, guarda café, buen café y guarda convivencia, ¿cuántas historias más serán contadas por “La pequeña Cuba”?