✒ABEL MAGAÑA
Alejandra Barrales, presidenta
de
la
Comisión
de
Gobierno
de
la
Asamblea
Legislativa
del
DF,
tiene un problema de congruencia,
pues
por
un
lado
conmina
a
las
diputadas
locales
a
aprobar
leyes
en
beneficio
de
las
mujeres,
y
por
otro
protege
al
depredador
sexual
y
diputado
local
electo,
Rubén
Escamilla,
quien
es
militante
de
la
tribu
perredista
Red
Unidad
Nacional
de
las
Izquierdas
(RUNI),
que
la
senadora
electa
encabeza.
La diputada local del PRI
Alicia Téllez Sánchez, señaló
lo anterior y criticó que Barra-
les no sólo defendió al pornográfico
diputado
electo
cuando
era
candidato,
evitando
que
la
ALDF
promoviera
un
exhorto
a
la
Procuraduría
de
Justicia
del
DF
para
que
investigara
al
ex
delegado
de
Tláhuac,
luego
del
video
en
donde
una
empleada
le
hace
sexo
oral
a
cambio
de
una
base
de
trabajo,
en
las
propias
oficinas
delegacionales,
sino
que
ahora
guarda
un
silencio
cómplice
y
avala
que
Escamilla
rinda
protesta
para
obtener
fuero.
Asimismo, la supuesta preocupación
del
dirigente
del
PRDDF,
Manuel
Oropeza,
insistió
Téllez,
por
evitar
que
el
diputado
local
electo
rinda
protes-
ta, es sólo una farsa, pues lo único
que
pelean
son
sus
intereses
personales
y
económicos
en
la
ALDF,
ya
que
quieren
mantener
sus
privilegios,
pero
en
la
práctica
demuestran
que
dignificar
a
las
mujeres
es
lo
que
menos
les
importa.