domingo, 26 de marzo de 2017 01:23
     








Raquel Bigorra


Estirar el chicle
Viernes, 17 de Marzo del 2017, a las 08:00 hrs.

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A todo chicle se le pasa el sabor. Acabo de ver esta frase en internet y vaya que me dej pensando. Es cierto, como todo en la vida, el gusto se pasa. Hasta el olor que traen los carros nuevos se pierde. Las suelas de los zapatos se gastan, tambin las gomas de los lpices. El labial se corre o se despinta. El tinte del cabello se deslava y pronto sale la nueva raz o la cana.

Todas vamos al saln por el retoque, andamos cargando el labial para traer los labios pintados toda la velada. Sabemos que debemos estar encima de esos detalles. Le pregunto: Y el matrimonio? La relacin de pareja? La cuida tanto como sus canas o cejas?

La frase del chicle me hizo recordar mi infancia. Mi niez corri en La Habana, donde mascar un chicle era cosa de otro mundo. Recuerdo que una vecina los venda por pieza. Su hijo viva en Los Estados Unidos y el negocio para la viejita era redondo. Los venda carsimos.

Los chamacos del barrio corramos en la noche (los venda en el mercado negro) a comprar los famosos chicles. Ni siquiera tena tanta variedad. Eran de menta y punto, y de los pequeitos. En penumbras, desde la ventana de su cocina, la doa te cobraba y entregaba el chicle. Nunca pude verle la cara, no s si por la poca luz o ms bien porque estaba concentrada en que no se me fuera a caer el chicle al suelo.

El hijo que viva en el norte tardaba en mandar los paquetes de chicle a La Habana. As que cuidbamos como oro la goma de mascar. Gracias a esa precariedad, fue que toda una generacin aprendimos a estirar el chicle.

Una vez que se le pasaba el sabor lo metamos al refrigerador. Lo sacbamos del refri para ponerle azcar, otras veces pasta de dientes sabor menta o pltano. Pareca magia: la goma de mascar volva a agarrar sabor. Era como una especie de resurreccin del chicle. Les juro que saba ms rico que el sabor original. Lo mismo hago con mi matrimonio. Claro que tambin caigo en la monotona y a mi chicle se le va pasando el sabor. Es natural, pero no por ello me siento a contemplar una relacin inspida A la pareja, como al chicle, si queremos gozarlo, disfrutarlo y que tenga vida, hay que aderezarlo. No s si con azcar o pasta de dientes, pero de que hay que ser creativos, de eso no hay duda.

Si est viviendo un matrimonio en la zona de confort, esa zona donde no pasa nada, ni para bien o para mal, que hasta se torna cualquier cosa, menos cmoda, es hora de estirar el chicle. Es momento de tomar accin.

No tire la toalla porque a todo chicle se le acaba el sabor o porque todo por servir se acaba. Esas frases no aplican para los triunfadores. El xito hay que trabajarlo todos los das, no importa de qu rea de nuestra vida estemos hablando. Ah est la historia del chicle cubano que les cont. Sala y entraba al refrigerador como por arte de magia. No podamos dejar que muriera. Lo mantuvimos vivito y coleando.

Usted tiene todo el derecho de ser feliz si se lo propone. Tome el riesgo, es delicioso, crame. Vaya por la creatividad y haga hasta lo imposible para hacer que cada da en pareja cuente para los dos. Hgame caso, estire el chicle. Y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.






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