domingo, 23 de abril de 2017 14:41
     








Raquel Bigorra


Volvamos a los orgenes
Viernes, 3 de Marzo del 2017, a las 08:00 hrs.

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Fueron sus ojos de amor los que me motivaron a seguir mezclando la papa con la mantequilla, la sal, pimienta y leche. El brazo se me estaba acalambrando, estuve a punto de tirar la toalla. Pero su mirada de asombro o gratitud, mezclada con amor, no s cmo describirla, me decan: Vas bien.

As lo conquist, mandndole de comer a la oficina. Le escriba servilletas de amor y lo haca sentir apapachado. Como buena mujer, una de mis artes para conquistarlo, sin duda, era la cocina. Claro que en ese tiempo no tena el incentivo de su mirada.

Despus me cas y dej a un lado la cocina. Quita mucho tiempo y es mal agradecida. Nadie te aplaude despus de estar horas batiendo huevos o sudando frente al horno. La confianza tambin le suma al acomodo.

Saba que no me iba a dejar de querer solo porque ya no le cocinara. De hecho, los papeles cambiaron y quien se dedic a preparar la carne y hacer un asado los domingos fue mi marido.

Ahora que tengo un poco ms de tiempo me dije: volvamos a los orgenes. Y de eso se trata el Manual de este viernes. Hay algo en especial que cada uno de nosotros tiene que conquist quist a nuestra pareja. Hay algo que hacamos al principio y que todos dejamos de hacer. Ya sea besar, abrazar, cocinar, bailar, hacer rer, divertir, entretener. Algo, algo original tenemos cada uno de nosotros. Es esa arma secreta que quizs no la usamos nunca con nadie antes. O quizs es algo que hacemos solo al principio de las relaciones. Cada quien sabe reconocer sus virtudes. Traigmoslas de vuelta.

Desde que estoy buscando nuevas recetas en internet, les confieso que en casa se respira otro aire. Mi marido est feliz de que lo estoy consintiendo otra vez como antes de la firma. Yo siento que estoy dando amor, porque vaya que es cansada la cocina. Ahora lo estoy disfrutando ms.

Encontramos en la cocina un nuevo punto de encuentro. Ponemos msica, abrimos un vinito y hasta danzamos. Nos platicamos historias y convivimos cobijados por el calor de la estufa.

Cada paso que doy, que le sume a mi vida en pareja, me hace sentir llena. Me pongo palomita como buena esposa y le pongo a mi marido tambin otra palomita. No se trata de contabilizar lo bueno, pero s reconocer cuando actuamos en pro de nuestro matrimonio.

Ya viene el fin de semana, los invito a que volvamos a los orgenes. Recordemos aquel detalle que nos hizo nicos al momento de la conquista y hagmoslo nuestro nuevo hbito.

Hganme caso y pnganle el aderezo que le falta a la relacin. Yo de momento los dejo, que ya vamos a abrir otra de tinto. Voy a enamorar por el estmago y a guisar con sazn, pero sobre todo con la sazn del corazn. Y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.






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