miércoles, 01 de marzo de 2017 12:46
     








Raquel Bigorra


Rafaella, bien musical
Martes, 12 de Abril del 2016, a las 07:00 hrs.

  twitter@@rbigorra


El domingo cerramos temporada de El Sirenito en el CC1 y Rafaella me acompa en cada funcin. Se port como una nia grande y el ltimo da no fue la excepcin. Estren con mi nia en brazos y me desped con la chiquitica caminando.

Slo deca pap hace tres meses y ahorita mam ven, ten, pan, mira, a ver, vamo. Cabe sealar que no es vamos, ella dice vamo como la mam, sin la s. Ahora se queda viendo caricaturas y se entretiene muchsimo con la tele. Baila que da gracia y ya empieza a querer comer solita. Arma un embarradero que parece que comi un pollo, pero se desenvuelve muy bien. Le servimos en dos platitos y le damos un tenedor para que le sea ms fcil agarrar la comida.

Comienza a definir sus gustos en cuanto a los alimentos. Cuando dice no, es no. Pero pocas veces algo no le gusta, la verdad es que mi hija sigue con buen diente. Por cierto, ya tiene cuatro dientes arriba y dos abajo. Poco se queja de la comezn que da cada vez que se asoma uno, pero ya aprendi a morder, as que ah me tienen dicindole que en la cara no que de eso vivo. No se crean, pero s hay que estar abusados, pues el brazo le gusta pa" dejar la marca de sus hachitas. La chiquitica pinta pa" tener buena mazorca como su madre.

Le encantan las papas fritas, el pan y las galletas. Yo trato de cuidar su alimentacin, pero cuando ve pan y carbohidratos se alborota de una manera... y empieza a pedir con una insistencia que no hay manera de que yo me resista a darle un pedazo.

Desde hace unos das comenz a rerse como perrito. S, como Pulgoso, el perro de las caricaturas. Cada vez que se emociona ella hace un sonidito que nos causa a todos mucha gracia.

Yo le invento canciones y andamos por la casa arrollando como si estuviramos en medio de una cumbancha. A ritmo de La reina del carnaval ella sube los brazos y menea la cintura como toda una rumbera. Resulta que ahora le ha dado por tararear canciones. No sabemos cul es su inspiracin ni qu meloda interpreta, pero de que entona bonitas armonas es un hecho.

Parece que ser bastante musical. Y qu bueno porque si saca el odo de m pap o mi hermano, no hay manera de que la acepten ni en el coro de la escuela.

En casa tenemos un piano de media cola. Mi marido y yo durante un tiempo tomamos clases de piano con una maestra muy mona, que bastante esfuerzo hizo por ensearnos pero nosotros terminamos por frustrarnos.

Llevbamos un ao estudiando cuando empez a tomar las clases Alejandrito, el hijo de mi esposo. Al mes el nio tocaba mucho ms que nosotros poniendo la mitad del inters que Alejandro y yo. Fue as como decidimos olvidarnos del piano y slo le hacemos compaa en las noches de bohemia que armamos aqu en casa.

El piano nos mira todos los das esperando a que alguien se siente a tocarlo. Alejandrito lo hace de vez en cuando y toca muy bonito. Rafaella hace lo propio. Ella ve al hermano y lo quiere imitar. Con mucha delicadeza se sienta en el blanquito e intenta hacer un recorrido desde las notas ms altas a las ms graves y vaya que lo logra.

Se ve simpatiqusima tan chiquitica sentada frente al piano como si fuera a darnos un concierto. Pronto estar tomando clases, esperemos que no abandone la prctica como lo hicimos su pap y yo. Pobre piano, ah anda solito esperando a la bohemia para sentir el calor. Nos ilusiona ver que le gusta la msica.

Poco a poco vamos entrando en la etapa de medir fuerzas. Me declaro una inepta total. Quiero ponerme seria y decirle que no con firmeza, pero me gana la risa. Me mira con cara pcara y se re. Yo caigo rpido en la trampa.

Tendr que tomarme muy en serio esa parte del rol de mam pues cada da ser ms necesario poner lmites. Pero mi estrella me gua, ya les ir contando cmo la voy llevando. De momento, para qu me hago la chicha. Ah voy, poco a poco, tratando de poner orden. Por suerte todava no entramos a la parte de los berrinches ni de los ataquitos. S se enoja, hace como que llora cuando no la complacemos, pero rpido se distrae con otra cosa y sigue alegre como nos tiene acostumbrados.

Sigo aprendiendo cada da de la mano de mi hija cmo ser mam. Gracias por leerme cada martes. Los das vuelan y ahora que estuve recogiendo el fomn y varios juguetes que le tena en el camerino me volvieron a caer muchos veintes. Verla caminar en el teatro solita, despus de que all dio sus primeros pasos llenos de inseguridad y agarrada de mi mano, me recuerdan que cada da cuenta. Cada da mi nia crece y yo con ella. Nos leemos maana en Ah viene la Bigorra.






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