Web Analytics Made Easy - StatCounter
Director general: Miguel Cantón Zetina | @MiguelCanton1
Somos parte de:
Miercoles 14 Noviembre del 2018
algo de nubes 19°

Desde el Averno

Corta al patán

Daniel Bisogno

Twitter/  @DaniBisogno

¡Nuestro cine mexicano está cambiando, público querido! A veces late bien y otras tantas para mal; recordemos que hace unos 25 años aproximadamente se trató de sacar de las cenizas a nuestro cine, después de como lo dejaron las películas de ficheras, que durante dos décadas lo vapulearon sin cesar. En ese entonces empezaron a surgir algunas películas de calidad con directores brillantes, La mujer de Benjamín, Cabeza de Vaca, Solo con tu pareja, La tarea, Sexo, pudor y lágrimas, Rojo amanecer, más tarde Y tú mamá también, Así es la vida, La perdición de los hombres, Los motivos de Luz, El Callejón de los Milagros, Amores perros y Dos crímenes, por solo mencionar algunas.

Empezaron a levantar de la lona a nuestro cine, empezó poco a poco a retomar prestigio; vinieron los premios, los reconocimientos, los directores de la talla de Cuarón, Iñárritu, Del Toro y los de más experiencia como Jorge Fons, Arturo Ripstein, entre otros. Fue rescatando y consolidando de nueva cuenta el cine que durante tantos años nos representó exitosamente a nivel mundial; pero siendo muy honestos, la mayoría de las películas antes mencionadas eran muy buenas, pero un tanto depresivas. Hagan memoria: casi todo nuestro cine estuvo enfocado en mostrar, a través de buenas historias, todo lo más bajo y ruin de nuestra sociedad. Amores perros, por ejemplo, o Los motivos de Luz, donde Patricia Reyes Spíndola después de una vida totalmente miserable, un buen día decide matar a todos sus hijos y luego a ella misma. Sí, muy buenas historias, pero muy crudas, muy duras. Y durante varios años esta fue la tónica; pero de unos cuantos años para acá como que a alguien le cayó el veinte de que nuestra gente, todos los mexicanos, también queremos y necesitamos reír. Entonces empezaron a surgir en nuestro cine los primeros intentos de regresar a la comedia, género que antes lo hacíamos maravillosamente con Tin Tan, con Cantinflas, con Mauricio Garcés, con Joaquín Pardavé y muchas otras figuras. Recuerdo una verdadera obra de arte de humor negro, El esqueleto de la señora Morales, con Arturo de Córdova y Amparo Rivelles, escrita por Luis Alcoriza, quien fuera marido de Angélica Ortiz, mamá de Angélica María, abuela de Angélica Vale y de paso tía abuela mía. La comedia es de los géneros más difíciles y la gente tiende a minimizarla, pero ahora que se está retomando en nuestro cine, se habrán percatado de lo compleja que es, pero absolutamente necesaria. Y aunque muchos han tomado el camino fácil intentando hacer comedias románticas al estilo gringo, pero región cuatro, otros han hecho buen trabajo. Por eso cuando mi vieja me pidió que la llevase a ver Cómo cortar a tu patán, pues la verdad me sentí ñañaroso y de momento no accedí. Pero luego tuve de invitados en Ventaneando a dos de los protagonistas, a Mariana Treviño, a quien usted puede ver en Club de Cuervos como protagonista, y Cristopher Von Uckermann, a quien obviamente usted recordará en RBD; pero también en Kdabra, donde hizo Uckermann un trabajo excepcional.

 

Así que cuando vi de qué trataba la película y combinada con estos dos grandes actores (porque Mariana Treviño es una verdadera joya, fantástica para la comedia) también como que empezaron a darme ganas de ir a ver la película. La contaron tan sabroso y tan sueltos en el foro de Ventaneando que hasta me dieron ganas de ir a verla, así que le dije a mi mujer: “Ándale, vamos a ver la chingadera esa de película que quieres ver”, y pues hasta allá fuimos a dar. Y como no habíamos comido, hasta una torta cada uno con un bote de palomitas para los dos y un refresco cada uno por la módica cantidad de 388 pesos (pinches ratas) pero la verdad es que la disfruté. Ya con el salami en la boca, sin albur, arrancó la proyección, claro que para ese momento mi vieja ya se había empacado toda la torta, y como traga como perro de La Marquesa, a la primera, de una masticada y sin tomarle sabor, pues ya nomás le quedaban como tres palomitas y un sorbito de refresco; en cambio yo estaba casi nuevo: tres cuartos de torta y todo lo demás intacto. Imaginen ustedes que la película cuenta la historia de dos hermanas huérfanas que viven juntas y una (Mariana Treviño) reniega del amor, es terapeuta al respecto, y dice que jamás hay que enamorarse; la hermana más traviesa y juguetona (Camila Sodi) está estrenando un novio que le quiere presentar a la hermana mayor. La hermana mayor se va de antro y ahí conoce a un chavo (Sebastián Zurita) con quien se va a ponerle peluca a Kojak esa misma noche; echan pasión, ella, como es su costumbre, se va sin avisar a la mañana siguiente y cuando llega a su casa la hermana le presenta al novio. Vaya sorpresa cuando ella y nosotros vemos que es precisamente con el que ella se acostó (Sebastian Zurita) a partir de ahí surge esta historia y vemos las peripecias de Mariana Treviño para separar a su hermana de las garras de este patán. De hecho tiene que valerse de la ayuda de su maestro de yoga, quien es su mejor amigo (Von Uckermann) para que ayude a alejarla de ese patán. La película no es pretenciosa, está simpática, te ríes en varios momentos, que es lo que más necesitamos, y cumple con su cometido. Es ligera y bien actuada, la dirección es buena. En resumidas cuentas, me gustó, con decirles que hasta me cayó bien Camila Sodi en su personaje. Mariana y Cristopher están muy bien y Zurita no se diga, así que si quiere reírse un rato sin mayores ideales, vaya a ver Cómo cortar a tu patán, y si quieren deleitarse las pupilas, para los hombres está mi Camilita y para las mujeres Zurita y Uckermann, que sale sin camisa para que se vayan tocando sus partes desde ahorita. He dicho.

Camila Sodi y Mariana Treviño

Tradiciones y detalles que encantan

Daniel Bisogno

Twitter/@DaniBisogno

Ya viene el Día de Muertos y, no sé a ustedes, pero a mí de chiquito me encantaban estas fechas: era lo máximo salir a pedir mi calaverita con mis amigos, y esas son nuestras tradiciones: la calaverita, el pan de muerto, la ofrenda. A mí me las enseñaron y es nuestra obligación transmitírselas a las nuevas generaciones, ¿a poco no nos divertíamos con todo esto? No se imaginan cuántas veces me tragué el pan de muerto que tenían en la ofrenda, ya con barniz y todo, me valía gorro, yo me lo empujaba. Nos disfrazábamos con lo que teníamos a la mano: una sábana con dos hoyos, una máscara mal hecha de calaca, o nos pintábamos ensangrentados con las pinturas de nuestra mamá, que siempre terminaba poniendo el grito en el cielo porque le habíamos echado a perder su labial. Antes podíamos salir a caminar por las calles para pedir nuestra calavera, y nos daban dulces, fruta y a veces ¡hasta dinero! Yo, como buen obeso, prefería los dulces directamente, porque la fruta terminaba hecha literalmente caca en nuestra calabaza de plástico y el dinero pues era para lo mismo, pero yo me quería evitar la fatiga de tener que ir a la tienda a comprarlos. La gente abría su casa de noche con toda confianza para darles su calaverita a los chamacos mugrosos, sin ningún miedo de que se les fueran a meter tres malvivientes con pistola a vaciarles su morada.

Los más pipirisnáis tenían su calabaza de plástico de ínfima categoría; otros, a una caja de zapatos parada le hacían ojos, nariz y boca de calabaza y adentro le ponían una vela prendida, y nos sentíamos soñados. Y por la calle se veían grupos de niños disfrazados con esas velas que alumbraban en la obscuridad y se veía increíble. Así fueron mis días de muertos en mi infancia, por eso quiero que ahora mi hija lo viva, solo que las cosas han cambiado en demasía, ahora esta fusión del mentado Halloween con nuestro Día de Muertos ha vuelto un tanto confusa la tradición, pero no importa, quiero que mi niña desde ahorita, a su año y medio de edad, viva y disfrute de esta magia. Así que nos fuimos a comprarle un disfraz.

Yo dije: ¿dónde? Pues en una de las tiendas de disfraces de mi Marianita Ochoa, querida amiga, exnovia e integrante de OV7. Llegamos a la sucursal más cercana de mi casa, que es la que está en una plaza casi enfrente de TV Azteca. Me llevé a mi mujer y a mi hija, llegamos y había bastante gente, pues no es por nada pero los disfraces están increíbles; ahí andábamos, ya le había escogido un disfraz de Supergirl y a mi vieja uno igual y otro de Minnie Mouse para mi Michaela, para que tuviese sus dos primeros disfraces de su vida, y justo cuando estaba pagando que veo que hay una cámara de TV Azteca en la tienda. Los saludo y les pregunto que qué estaban haciendo ahí. El reportero entonces me contesta: “Es que le vamos a hacer una entrevista a… ¡ah, pues mira, ya llegó!” y en ese momento que aparece ¡Mariana Ochoa! Si nos hubiésemos puesto de acuerdo, ¡jamás habríamos coincidido de esta manera! Imaginen ustedes, tiene ya 14 tiendas por todo el país, anda de gira con el 90’s Pop Tour por todas partes y aquí su asqueroso servidor pues siempre anda en chinga también, así que la probabilidad de que nos encontrásemos era prácticamente nula; pero el destino es muy canijo y nos juntó. Nos abrazamos con todo el cariño que nos tenemos después de 25 años de amistad y haber sido novios un rato. La Ochoa es una gran persona, como amiga, como pareja siempre ha sido y será ¡lo máximo! Se portó como una verdadera reina, cargó a mi hija sin parar, saludó a mi mujer como siempre es, linda, tierna, educada y muy simpática y agradable; estuvimos platicando un largo rato sobre sus hijos también, que por cierto ya tiene dos, una niña y un niño. Me estuvo contando de cómo andan en friega pero con todo el éxito del mundo en la gira de los 90’s Pop Tour, que ha sido sin duda el espectáculo más esperado y triunfador del año; han llenado donde se han presentado, y cómo no, si están OV7, Jeans, Litzy, Erik Rubín, Pablito Ruiz, Caló, Fey y ahora hasta mi Paulina Rubio anda por ahí.

Platicamos durante un rato largo en lo que me platicaba cargaba a La Michaela y le hacía todas las fiestas del mundo; dijo que qué bonita estaba mi niña y luego, para rematar, que se avienta el detallazo de todavía ¡regalarle dos disfraces a mi hija! Yo muy apenado le insistí en que no, pero fue inútil, ya se había aventado el detallazo de regalarle un disfraz de brujita y otro de princesa, Mi niña salió fascinada de la tienda, no lo podía creer, con sus disfraces de película. Ahora el verdadero pedo está resultando en tratar de quitarle los disfraces, pues simplemente no quiere quitarse el de princesa, aunque ya en serio, la que debería traer ese disfraz siempre es mi Marianita Ochoa, pues se porta siempre como una princesa. He dicho.

Lo divertido del caso Yañez

Daniel Bisogno

Twitter/ @DaniBisogno

Y yo que creía que el único que escribía Desde el Averno era su seguro servidor, cuando el verdadero averno está allá afuera, o ¿qué piensan del excelentísimo actor y mejor persona Eduardo Yáñez, después de su acto maestro? Yo simplemente sigo sin creer que le haya volteado el chingadazo que le volteó al reportero por el simple hecho de haberle hecho una pregunta, por más incómoda que ésta fuese; pero la falta de neuronas irremediablemente produce violencia. Todavía después de que Yáñez le arrimara tremendo chingadazo hizo la finta, llevándose la mano al lugar donde alguna vez estuvo la cintura, no sé si como diciendo: “Y ponte pendejo y traigo plomo”. ¡Una verdadera oda a la estupidez!

Después de ponerle en su madre, el actor se fue todavía muy orondo, como diciendo: “¿Quién más va a Querétaro?, ¡que traigo lugares en el camión!”. El reportero ahí parado, con sus várices de tanto estar esperando parado siempre a los artistas, con su jetita zúmbele que zúmbele, y roja roja por culpa de la prepotencia y delincuencia de este señor. A ver, ustedes que me hacen el infinito favor de leerme, si a ustedes les preguntaran algo que tuviese que ver con su vida privada que les incomodara, ¿qué harían? Cómo en este caso que le preguntaron sobre la relación con su hijo, ¿ustedes le voltearían un madrazo al reportero? ¿O sería mucho más fácil decir: “Esa pregunta no la voy a responder” e irse del lugar sin más preámbulos?

De verdad uno ya no entiende lo que pasa en este mundo donde ya de por sí la violencia está acabando con tantas cosas, que echarle más sal a la herida, la verdad resulta impensable; pero de este acto vandálico y lamentable cometido por este actor, en el recuento de los daños también surgieron cosas maravillosas, y esas son los memes que de inmediato se hicieron notar. Es increíble la cantidad de cosas que logra el ingenio del mexicano, desde la manita Yáñez que alcanza cualquier cosa, pasando por el actor vestido de Doña Florinda pegándole a Don Ramón, que vendría siendo el reportero, hasta llegar a hacer la piñata de Eduardo Yáñez. Es una gran muestra de ingenio. Por cierto que la piñata ya la encuentran ustedes en los puestos de ahí de Circuito Interior y fíjense, es la primera piñata en la historia de la humanidad que te pone en la madre ella a ti, ¡¡¡en lugar de tú a ella!!! ¡Figúrense qué joya!

Claro está que después de todo este escándalo las cosas han cambiado: Univision, empresa para la que trabaja el reportero, ya se pronunció en favor de su empleado, cosa que no hizo al principio, haciéndose muy taruga, casi tanto como El Gordo De Molina y la tal Lili Estefan, quienes todavía justificaron y defendieron al actor después de que literalmente su reportero se partió la madre por conseguir la nota. Eso es no tener abuela, pero como bien les digo, ahora ya cambió todo; bueno, hasta Eduardo Yáñez ya salió con lágrimas en los ojos y un gas atravesado a pedir disculpas. Aunque cuando yo vi sus disculpas, más bien parecía justificación a su lamentable acto y echarle la culpa al reportero, diciendo, fíjense nada más, que él lo había provocado, es decir, salió quesque a pedir disculpas, que se tradujeron en que el reportero fue el culpable y que él solo actuó así porque se metieron con su vida privada. Llegó un momento que se le salieron las lágrimas, no muchas, tampoco, dijo que se vendría a su país, a atenderse psicológicamente en el manejo de la ira. No sabemos si las lágrimas y lo de salir de Estados Unidos de momento sea por lo que dijo o por el simple terror de enterarse que el reportero agredido lo demanda por la nada despreciable cantidad de ¡doscientos mil dólares! Figúrense ustedes. No, pues así cualquiera llora, ¿no cree usted? Y como presuntamente tiene algunos antecedentes en ese país, cabría, según un periódico estadounidense, que pudiese pisar la prisión, así que pues yo también me iría a mi país a atenderme psicológicamente en el manejo de mi ira, ¿a poco no?

Según me cuentan tanto El Gordo y La Flaca como la gente de Univision han tratado de persuadir al reportero para que no proceda legalmente en contra del actor. Ya veremos si lo logran, porque la demanda al parecer ya está interpuesta. Aquí les dejó algunos de los memes creados por el público. ¡Viva México! He dicho.

Pedita entre amigos

Daniel Bisogno

Twitter/ @DaniBisogno

Hubieran visto la cara de la gente en el restaurante japonés cuando nos vieron entrar, primero a mi mujer y a mí acompañados de mis compadres Raquel Bigorra y Alejandro Gavira, pero de plano ya no lo podían creer cuando, a los 40 minutos de que llegamos, apareció por la puerta mi queridísimo Adal Ramones con Karlita, su flamante esposa. Llegaron, se sentaron a la mesa ante la mirada atónita de los comensales, que de plano a los siguientes 40 minutos, cuando apareció Germán Ortega, mi querido Mascabrother acompañado de Angélica, su mujer, ya no daban crédito de lo que ahí sucedía, pues es como encontrarse al elenco completo de Odisea Burbujas en un restaurante: Mafafa Musguito, Pistachón Zig Zag, Patas Verdes, Mimoso Ratón, el profesor A.G. Memelovsky, y en una de esas hasta al Ecoloco.

Tuvimos que ir pidiendo unas entraditas ante el retraso de nuestros compañeros y amigos, pues nos estábamos zurrando de hambre, y mi comadre no es de las que aguantan más de 30 segundos sin alimentos en la mesa en ningún restaurante, así que empezaron a llegar los sashimis, quesque muy sanos y a dieta todos; pero luego valió gorro y llegaron las banderillas capeadas de camarón con queso crema, los cakes de atún y la primera botella de sake, que es un vino de arroz buenísimo y que rápidamente te pone hasta tu mismísimo moco.

Arrancó la plática y las risas de inmediato, ante las anécdotas de mi Adal y Karlita. Se fueron 21 días a Asia, estuvieron en China, Vietnam, Hong Kong, Singapur, Malasia y Tailandia. Mi Adalito se lució y se la llevó a todo lujo, con decirles que en el Four Seassons de Vietnam hasta tenían un mayordomo para ellos solos, que les espantaba todo el tiempo el brinco; y todos sabemos que es un mito que en la luna de miel uno no se baja del guayabo; de hecho, creo que es cuando menos uno le pone peluca a Kojak, pues con el cansancio y el estrés de la boda, ya no quedan energías para esas porquerías. Pero pues se intenta de repente, en algún chancecito, y este mayordomo del que les platico pues se la pasaba parado junto a ellos, viendo nada más qué era lo que necesitaban. Pero empezaron a desesperarse de tantas atenciones, así que mi Adalito le dijo: “Si quieres, sírvenos un trago y ya te puedes ir, nos vemos mañana”. Feliz el mayordomo, así lo hizo, pero vayan ustedes a saber qué fue lo que les sirvió, pues literal fue la segunda copa que se tomaban en todo el día, pero yo creo que les dieron de la que dejó ciego a Rigo, porque se pusieron hasta el moco, como nunca antes en la vida. Hasta les entró el furor uterino y como Dios los trajo al mundo echaron machincuepas por el jardín y la alberca de su habitación, en plena madrugada. Es más así, sin prenda alguna, hasta se brincaron la barda que daba a la habitación contigua y se aventaron de salto mortal en la alberca de esa villa. Con acrobacias del chilindrón, mi Adal cayó en el agua y mi Karlita igual. Por suerte esa habitación estaba desocupada y no pasó a mayores, pero imaginen ustedes la cruda moral con la que se despertaron al día siguiente.

Esto porque los dos son muy decentes y educados, porque a mí me hubiese valido madre que me tomaran fotos ahí encuerado, como caguama desovando en la arena. El caso es que regresaron felices y totalmente enamorados y mi Adalito llegó a pegarle duro a la chamba; de hecho, iba llegando de una gira por Centro y Sudamérica con su show de monólogos; y llenó a reventar, como siempre, todos los lugares donde se presentó. Y al llegar comenzó con la lectura de una obra de teatro que va a ser producida por Sergio Gabriel, que se llama Dos más dos, que es una comedia muy exitosa que salió de una película en Argentina y trata sobre el intercambio de parejas. Todo parece indicar que será con Jorge Salinas con quien haga este proyecto, pero está muy emocionado.

Por su parte, mi querido Germán, que no puede ser más simpático y agradable (y por cierto que lleva ya cinco meses sin probar un trago de alcohol, por lo que no sé qué tanto se divirtió,) trae la idea de que juntos, Adal, Los Mascabrothers, su seguro servidor y un gran elenco, hagamos el real y verdadero Full Monty, cosa que suena muy interesante y divertida; pero como ya estamos en la planeación del totalmente nuevo Tenorio cómico con mi querido socio y amigo Alejandro Gou, pues ya veremos si se echa a andar ahorita esa idea o el otro año, aunque yo también tengo la idea y las ganas de hacer con Los Mascas, con Adal y con Albertano, aquella memorable obra Orquesta de señoritas, aquel musical que hicieran don Sergio Kleiner y Miguel Pizarro, donde todas las integrantes de la orquesta de señoritas son interpretadas por hombres. Es un obrón, así que se la voy a proponer a mi querido Gou como una propuesta más de las que ya tenemos en la mesa para regresar cuanto antes a la escena teatral.

Entre risas y planes se nos fueron las horas y las botellas de sake, que creo que fueron más que las horas mismas, por lo que salimos literalmente todos hasta atrás. Menos mal que traíamos conductor designado, mi querido Germán Ortega, pero todos veníamos pedo requetecontentos. De hecho, vi a mi mujer bajar la ventana de la camioneta y hacer dos que tres amagos durante el trayecto, pero aguantó el quemón y no guacareó hasta que llegó a la casa; es más, creo que sigue guacareando. Mi comadre tuvo que llegar bien crudelia a Cocineros mexicanos y creo que les tocó cocinar wafles con nutella a los chefs, así que ya me imagino los ascos de mi comadre. Bueno, me despido porque ya oí a mi mujer jalarle al baño y no se me vaya a ir por el retrete otra vez, pues ya van dos ocasiones que tengo que ir a recogerla por allá por canal de Apatlaco. He dicho.

Bohemios de afición

Daniel Bisogno

@DaniBisogno

Laura Zapata se lució cantando en la casa de mi comadre

Público querido, prácticamente desde que tengo uso de razón me ha tocado convivir con famosos y con los hijos de los famosos. Acá entre nos, son una especie aparte, pero maravillosa y fantástica. Desde que era un niño recuerdo fiestas en casa de las angélicas, Ortiz, María y Vale; y la verdad es que se ponían rebuenas, lo mismo podía estar José José cantando con Angélica María y Raúl Vale; alguna vez llegó Enrique Guzmán también, y en la parte de hasta arriba de la casotota de las Lomas tenían un salón de fiestas maravilloso, donde unos sacaban la guitarra, otros los tambores y se armaba fantástica la bohemia; ya un poco más grandes, La Vale era la que las organizaba y se ponían gloriosas. Ahí me tocó muchas veces escuchar a Ricardo Arjona cuando recién llegó a México con su Animal nocturno recién compuesto y su Señora de las cuatro décadas; también me tocó convivir ahí con los amigos hijos de los famosos: Chantal Andere, Alejandro y Benny Ibarra, Karina Velasco, hija de Raúl, con el hijo de Plácido Domingo; por supuesto con los de José José, que eran mis brothers y se armaban las fiestas como Dios mandaba. Hasta Ana Gabriel llegó a ir y a cantar hasta las seis de la mañana, bien pedotes todos. Ahí también por primera vez escuché a Fato cantar sus primeras composiciones y recuerdo que varias veces nos hizo llorar con sus canciones, El monstruo, Abrázame padre, de hecho ahí escuché por primera vez, antes que el público, Mi credo, que después hiciera muy famosa Pepe Aguilar y posteriormente K-Paz de la Sierra. Ya luego le compuso a Pepe Por mujeres como tú, Miedo, Autobús y tantos y tantos éxitos que algunos surgieron de estas bohemias.

Mis candidatos para amenizar la próxima reunión son Ángela y Leonardo Aguilar, excelentes

Luego la vida me tropezó con mi comadre Raquel Bigorra y las bohemias volvieron a mi vida; cada fiesta en casa de mi comadre es una bohemia más; han cantado en su casa El Coque Muñiz, Jas Devael, Laura Zapata, Fey, Rebecca Jones, hasta don Xavier López Chabelo se ha aventado sus canciones y con su voz normal, no de niño; Maribel Guardia, Juliancito Figueroa, Luz Elena González, por supuesto mi comadre La Bigorra, que canta retebonito; bueno, hasta su seguro servidor ha echado infinidad de veces el gorgorito en la casa de mi comadre. Somos, como diría don Martín Urieta, con quien también me ha tocado estar en fiestas, Bohemios de afición.

Jas Davael y Chabelo, en una bohemia

Siempre los reventones, como se los he contado muchas veces aquí, terminan después de las 5 de la mañana; los últimos en irse somos siempre Los Mascabrothers, Julio Alegría y su seguro servidor, con todo y vieja, niña y nana; pero como vivimos en la misma calle, pues nos vamos a pie, pues para mi suerte, me ponen el alcoholímetro entre mi casa y la de La Bigorra. De hecho, nos gusta tanto la bohemia que hoy nos vamos a ir a cenar con mi Adalito Ramones y Karlita, su esposa, para que nos cuenten de su luna de miel, con mis compadres Gavira Bigorra, con Julio Alegría y su mujer y con mi mascabrother Germán Ortega, Angélica su mujer y su asqueroso y seguro servidor con mi vieja también. Así que ya les contaré en la próxima entrega de Desde el averno el resultado de esta cena que seguro acabará en bohemia también. Y con el tema de los hijos de los famosos, les platico a ustedes que ya tengo a los próximos candidatos para ir a cantar a nuestras bohemias, y se trata nada menos ni nada más que de Leonardo y Ángela Aguilar, los hijos de Pepe Aguilar, quienes se echaron un palomazo acústico en Ventaneando y es increíble el talento que tienen, además de la simpatía. El Leonardo toca la guitarra maravillosamente y canta muy parecido a Pepe; y Ángela hace honor a su nombre, pues canta como los mismísimos, así que ya tenemos candidatos para invitarlos a las próximas fiestas que se organicen; y si por ahí se cuela su sacrosanto padre, ¡pues qué mejor! Imaginen el honor que sería tener a Pepe Aguilar en dichas reuniones. Yo por lo pronto, después de la humillación que es que mi comadre tenga un piano de cola precioso a media sala para las fiestas, ya estoy ahorrando para comprarme una marimba para ponerla en mi casa ¡y tocarla a cuatro manos para la próxima fiesta! A mí nadie me humilla. He dicho.

 

 

 M-H: una obra muy disfrutable

FOTO: Instagram

 

Daniel Bisogno

Me dice mi coma­dre Raquel Bigo­rra: “Nos están in­vitando a apadrinar una obra de teatro que se llama M-H; sa­le una amiga que es muy ta­lentosa, así que vamos”, y co­mo donde manda capitán no gobierna marinero y mi co­madre y yo estamos acostum­brados a hacer equipo, pues acepté sin tener la más remo­ta idea de lo que iba a ver. Así que quedó de pasar a las 7:30 por mi persona, ya ve que vi­vimos en la misma calle, y es­ta vez fue muy puntual mi co­madre, junto con mi compa­dre Alejandro Gavira. Salí, me trepé a su lujosísima ca­mioneta recién sacada del ta­ller, nuevecita, después de un ligero recargón que le acomo­dó mi compadre contra uno de los postes de luz de la co­lonia; me trepé con la maldi­ta incertidumbre de qué era lo que iba yo a apadrinar jun­to con La Bigorra y con Rodri­go Murray, mi querido amigo.


Llegamos al teatro Ra­fael Solana, suerte que no nos quedó tan lejos, ahí en Mi­guel Ángel de Quevedo, lle­gamos y ya había algunas cá­maras de televisión y algunos reporteros. Mi comadre y su asqueroso servidor, como pe­ces en el agua, dando entrevis­tas y todo el pedo; pero en mi interior había algo que ocu­paba mi atención, ¡me esta­ba zurrando de hambre! Así que en friega di las entrevis­tas, pero ya mi mente esta­ba en la cafetería del teatro.

En cuanto tuve oportunidad me desafané y fui a la dulcería en lo que mi comadre seguía hablando con la prensa; com­pré dos refrescos y unos caca­huates japoneses para ir enga­ñando la tripa; todavía cuan­do subieron mis compadres se discutieron unas palomi­tas con Valentina que disfru­té plenamente. Nos apoltrona­mos en las butacas, yo con las piernas de lado, pues los tea­tros en México están hechos para el mexicano estándar y yo me salgo del promedio. Con las piernas chuecas me tuve que desenrollar pa­ra saludar a Olivia Collins que llegó guapísima a sentar­se al lado mío; pe­ro como yo traía las piernas dormidas, me paré como ve­nadito recién naci­do, con terror a que mi ligero peso fue­ra a vencer mi buen torneado cuerpecito hacia la fila delante­ra o trasera del tea­tro; pero afortuna­damente solo tras­tabillé. Debió haber pensado La Collins que venía yo muy pe­do, pero en el teatro ¡ni una pinche chelita vendían!

Dieron la tercera llamada y yo todavía confuso e incrédu­lo dejé que me sorprendieran, ¡y vaya que lo hicieron, públi­co querido! Solo una pareja de actores en escena, ella se llama Abril Mayett y él Juan Car­los Medellín, señoras y seño­res, los dos, son unos pedazos de actores. Simplemente sensacio­nal, esta obra M-H es una co­media, pero una comedia que no estamos acostumbrados a ver en nuestro país, es un gé­nero llamado clown, que si us­ted ha tenido la oportunidad de ver alguno de los espectá­culos del Cirque du Soleil en vivo o hasta en la televisión, me va a entender muy bien; to­do lo que hacen los payasos en estos espectáculos circenses es precisamente el clown, es decir, una comedia con pocas pala­bras, casi muda, con una gran expresión corporal, convir­tiéndose en una comedia muy física. Pero lo increíble de es­ta obra es que también impor­tan mucho las situaciones, y hasta tiene momentos de pro­funda reflexión. La obra se ba­sa prácticamente en las rela­ciones de pareja pero llevadas al clown, es decir, te identifi­cas porque te identificas, y es­to irremediablemente nos lle­va a la carcajada. Pasan desde Adán y Eva hasta las relacio­nes de pareja en la época ac­tual. El desgaste físico y emo­cional de los actores es enor­me, pues en casi dos horas, sin intermedio, jamás decaen en el ritmo, que por cierto es ver­tiginoso, con prácticamen­te sonidos, expresión facial y corporal y una que otra pa­labra hacen que el público se desternille de la risa. En ver­dad una comedia admirable.

Pasan tam­bién por la rela­ción entre ma­dre e hijo y ese fue uno de mis momentos favo­ritos de la obra, pues se me fi­guró ver a Pedrito Sola con su sacrosanta madre en el es­cenario, como quien dice, to­do el mundo se identifica con algo en esta his­toria y, acá en­tre nos, cae muy bien ir a reírse un martes en la noche, que es cuando se pre­senta esta obra, y recargar pi­las para el resto de la semana.

Se me fue como agua la fun­ción. Mis compadres, Rodri­go Murray y hasta La Coll­ins carcajeamos sin parar.

Luego, al terminar, los pa­drinos subimos a felicitar al elenco y a decir unas pala­bras y todavía hasta una ca­nasta con tequilas y chocola­tes nos regalaron en agrade­cimiento; díganme si ese no es un martes a toda madre.

Pero ahí no acabó la cosa, todavía mis compadres, con­sientes de qué traía todavía un huequetito en el estómago, me picharon los tacos: tres de pas­tor con todo y uno de chule­ta, acompañados de una che­la bien Elodia fueron mi bro­che de oro, y en una de esas ahorita me empino el tequili­ta del obsequio. He dicho.

 El recuento de los daños de los famosos

 

Daniel Bisogno

Ya pasado lo más amar­go del trago que fue es­te terremoto, público querido, siempre es bueno, pa­ra empezar a levantarse, co­menzar el recuento de los da­ños y empezar a darle para sa­lir adelante, pues así le hemos empezado a hacer todos. Y en­tre los famosos, que son los que a este oscuro asqueroso servi­dor le tocan, pues hubo sus li­geros y no tantos daños que la­mentar. Por ejemplo, mi queri­do Pedrito Sola, que durante el temblor se encontraba remo­jando las carnes en el Mar Me­diterráneo a bordo de un lujoso crucero, a través de un Whats­sap que puso Atala Sarmien­to de cómo se había sentido es­te movimiento telúrico, fue que don Pedrito se enteró de la tragedia. Pero no fue hasta que llegó a México, casi dos se­manas después, que pudo ver qué le había pasado a su depar­tamento de la colonia Polan­co, donde vive desde que tiene uso de razón. Al llegar se per­cató de que dos de sus pare­des tenían cuarteaduras bas­tante pronunciadas, y luego encontró varias de sus figuri­tas de Lladró, heredadas por su sacrosanta madre y que Dios quiera que siga allí, ardiendo en los infiernos, a la izquier­da del Rey de las Tinieblas, do­ña Eva, que por cierto cuan­do murió la señora, los dos, ella y Pedrito, pasaron a mejor vi­da, pues Peter por fin le pudo dar rienda suelta a sus más ba­jos y demoníacos instintos….

Pero regresando a las figu­ritas de Lladró, varias se ca­yeron al piso, haciéndose añi­cos; luego un payasito de pa­pel maché que estaba sobre la televisión de bulbos, sí, de esas de las grandes que toda­vía tenían cinemascope, tam­bién cayó al piso, dañándo­se irremediablemente. Es de­cir que todos los adornos que Pedrito tenía en su casa se hi­cieron pomada y solo queda­ron vivas las carpetitas teji­das a mano por doña Eva, que estaban bajo los mismos, los que quedaron vivos. ¿No se­rá un aviso divino del mismísi­mo Omnipotente para que Pe­drito al fin remodele su casa?

Hablábamos de Atala, pues déjenme les platico que mi Atalita también resintió este movimiento telúrico, al grado de que en su casa que está por arribita, en la delegación Mag­dalena Contreras, perdió lite­ralmente un trozo de techo; el cristal de su terraza se hizo añicos, muchas de sus escultu­ras futuristas que tenía en su casa también se cayeron (algu­nas bendito sea Dios, porque estaban muy galácticas) pero a mi Atala también se le hizo pomada toda su vajilla. La bue­na, que le quedaba de hace tres matrimonios, y era de lo po­co que había logrado rescatar. Pues toda se le cayó de la ala­cena, así como sus copas globo, las de vino y los flautines para el champagne se hicieron añi­cos. Vieran cómo hoy David, su joven marido, tiene que to­mar su vino tinto en unos va­sitos de plástico de Peppa Pig que Atala le tenía guardados a sus sobrinos, los hijos de su hermano y de La Choco, que por obvias razones viene sien­do su cuñada, para cuando se los presta­ran algún fin de sema­na. Los niños tienen 26 y 24 años respecti­vamente y hasta el día de hoy no ha sucedi­do. Los niños creo que ni conocen a su tía Ata.

Y ya que hablamos de La Choco, les cuento que viven todos en la misma colonia, en fa­milia, Atala y su mari­do, Choco con su marido y sus hijos, la mamá de Atala con su marido y la mamá de La Cho­co con la abuelita, todos a unos metros de distancia entre sí, ¡figúrense ustedes qué belleza! ¡Qué bendición! Bueno, pues a La Choco no le pasaron da­ños mayores: se cayó mucha de su ropa del vestidor; no entien­do cómo no cayó en el bote de la basura, por el bien de los te­levidentes, pero de ahí no pa­só. Su mamá fue la que sí tuvo duras pérdidas: se le cuartea­ron fuertemente las paredes, se le dañó un techo también, pero la pérdida más grande fue que no le dejaron el freno puesto a la silla de ruedas de la abuelita, por lo que con el mo­vimiento la encontraron con el señor de un negocio que es­tá a seis cuadras de su casa.

Pero de los famosos que co­nozco, al que peor le fue es a mi querido Juan Barragán, conductor de Al extremo, pues resulta que se compró un de­partamento muy pipirisnais, nuevecito el edificio, quesque muy bien construido, y sí, es­tructuralmente a toda madre, no se cayó nada por fuera, pe­ro todo lo interior está hecho con los más baratos y corrien­tes materiales, así que no van a creer lo que les voy a contar: se le cayeron TODAS las pa­redes de su departamento por dentro, digamos que quedó to­do como un gran loft, la pared de la cocina, la de los cuartos, todas las pare­des abajo. Imaginen la desgracia, con sus pan­tallas que había adqui­rido en Elektra a 24 meses sin intereses, to­das bajo los escombros; lo peor es que eso no lo consideran como dam­nificado, así que no sa­be si ahora tiene en lu­gar de casa una salo­ta, o un bañote o una recamarota, así le quedó la co­sa para que se acostumbre y si­ga viviendo Al extremo. Yo, con la noticia de que a la casa de mi suegra no le pasó nada, no sé cuándo tendré una opor­tunidad tan grande de ya ha­berla tenido en cuatro paredes en un piso 27, pero a la gente buena no siempre se nos cum­plen los deseos. He dicho.

 De la risa al llanto, y viceversa

Daniel Bisogno

 

¡Vaya días los que hemos tenido, público querido! Pasando de la risa al llan­to y del llanto a la risa: ahora se nos fue mi queridísima Ma­maelena Evangelina Elizon­do, a quien yo le tenía un in­menso cariño, pues siempre se portó como una reina conmi­go. Cada que la veía me conta­ba anécdotas extraordinarias de su vida y de su larga carre­ra, pero siempre con un muy ácido sentido del humor; era implacable para criticar lo que pasaba en el medio artístico y remataba sus comentarios con una gracia fuera de serie. Es por eso que cuando plati­cábamos nos podíamos que­dar horas riéndonos. Mi Ma­maelena no se perdía Venta­neando y siempre decía que se reía mucho con mi asque­rosa persona, y además cada que la veía me pedía que le hi­ciera el pasito ridículo con el que cerraba yo bailando Ven­taneando. Una verdadera tris­teza perder a una actriz de es­ta talla, pero también a una mujer con ese sentido cáus­tico del humor. ¡Descansa en paz, mi Mamaelena querida!

Y como les digo que esta vi­da está llena de contrastes, pues les informo que me di­vertí como enano con mi que­rido Escorpión Dorado, sí, el luchador con boca de ramera y lenguaje soez pero muy di­vertido. Resulta que tiene en su canal de YouTube una sec­ción muy buena que se llama El Escorpión al volante y va con un invitado por las calles de la ciudad a bordo de una camio­neta y van platicando sobre la vida y obra del invitado, pero al mismo tiempo van interac­tuando con todo lo que pasa durante el camino. Por ejem­plo, nos paramos en los pues­tos de comida de afuera del CCH del Pedregal y se puso muy divertido el asunto: por un lado la gente no se espera que se les aparezca en la calle El Escorpión Dorado acompañado de su seguro servidor, así que ya se imagi­narán las escenas que podrán ver. Además, no saben qué rico in­sulta a la gente El Escorpión y ésta lo disfruta. Con decir­les que pasamos por una casa don­de estaban filman­do un comercial y empezamos a bromear con la gente de la pro­ducción, que en su mayoría eran argentinos, así que de ¡pinches re­fugiados sudamericanos! no los bajó, y aquéllos, rezurrados de la risa. Quedó muy bueno el video, para que estén al pen­diente y lo vean, público que­rido. Poca gente sabe que El Escorpión, fuera del persona­je, es la persona más decente y educada que se puedan ima­ginar. Es un gran esposo y pa­dre de familia, tiene dos ni­ños preciosos, para que vean que no están todos los que son ni son todos los que están.

Oigan, por cierto, los que sí están pero bien puestos son Ángela y Leonardo, los hijos de Pepe Agui­lar, que el otro día fue­ron de invitados a Ven­taneando y no se imagi­nan ustedes la gratísima experiencia que resultó; es increíble lo bien edu­cados que los tienen tan­to Pepe como su mamá: totalmente decen­tes, simpáticos, se avientan muy buenas punta­das pero tie­nen los pies muy puestos en la tierra. Resulta que cuando can­tan con Pepe en sus concier­tos, les paga un sueldo simbóli­co y éste les tiene que alcanzar para todas sus necesi­dades. Nada de que porque hay feria se las dan a manos llenas, los hacen que aprecien el valor del dine­ro, así que los escuché fuera del aire cómo iban a repar­tir sus centavitos esa semana. Los dos tienen una gran voz, nacieron completamente ar­tistas, Leonardo sacó la gui­tarra, se les pidió que canta­ran y con la seguridad que so­lamente tiene quien posee un gran talento comenzaron a aventar el górgoro y no saben ustedes cómo suenan; Ánge­la tiene una voz súper dulce y melodiosa, súper afinada, y mi Leonardo, que ya le cam­bió la voz, hay muchas notas donde suena muy parecido a su papá, así que ya se podrán imaginar el vozarrón que se carga. Viven entré Aguasca­lientes y Los Ángeles, imagi­nen los contrastes, por eso di­ce mi Leonardo que no ha po­dido tener novia duradera, pues cuando ya se está cla­vando con una, se tiene que ir a otra ciudad y amor de lejos, fe­lices los cuatro; en cambio, a mi Ángela, que por cierto tiene apenas 13 años, le está prohi­bidísima cualquier payasada de esas de tener novio, pues mi Pepe es muy celoso, no se imaginan a qué grado, con decirles que ya hasta la niña le dijo: “Pero, papá, tú sabes que soy una niña decente y edu­cada”, a lo que Pepe Agui­lar le contestó: “Por mujeres como tú, hay hombres como yo”, y te chingas. He dicho.

 

 Fiesta de malcriadas

Daniel Bisogno

 

¿Ya repuestitos del pin­che susto? ¡Ah, qué mes este que acaba de pa­sar!, ¿a poco no, público que­rido? Pero ya poco a poco em­pezamos a volver a la normali­dad, que sin duda alguna es lo que tenemos que hacer por el bien de todos. Empezar a re­activarse y así empezar a reac­tivar la economía de este país; regresar a los teatros, a los ci­nes, a los restaurantes, a bus­car la alegría, ¡a reencontrar­nos, público querido! Yo por lo pronto les platico que ya em­pecé a salir, de hecho fui a una fiesta que se organizó para ce­lebrar la buena aceptación de la serie novelada Las malcria­das. Se puso rebuena la fies­ta, por ahí llegué y me encon­tré primero con Ernesto La­guardia y con su esposa que, la verdad, son encantadores, y ahí estuvimos platicando du­rante un buen rato. Al poco tiempo se acercó mi Rebecca Jones, que no puede estar más  guapa y no puede estar me­jor en la novela, ¡qué bárbara! Así que nos empezamos a ca­lentar con un tequilita mi Jo­nes y otro yo, comenzamos a chismear muy sabroso, cosa que no es por nada pero hace­mos en cada fiesta. Ustedes no se imaginan lo simpática que es mi Rebecca y lo sabroso que platica, es lo máximo mi Jones.

Poco después llegó Edith González, que se veía muy guapa y, la verdad, totalmen­te repuesta de esta terrible en­fermedad a la que parece ha ido venciendo con una gran disciplina, pero sobre todo con una actitud gloriosa que no permite que ninguna en­fermedad se salga con la suya. La verdad, todavía seguimos sin hablarnos; bueno, más bien ella es la que no me ha­bla a mí, porque en algún mo­mento no entendió mi sentido del humor, y ya ven que hay gente que es como jarrito de Tlaquepaque, muy sensibles. Pero después de que vio que en el programa yo siempre tu­ve buenas palabras y buenos deseos, así como toda mi soli­daridad y todo mi respeto, co­mo que ya cambió un poco de actitud para con mi asquerosa persona; entonces, ahora por lo menos ya me saluda. Y yo considero que cuando pasas por un trance tan fuerte como el que ella vivió, es una forma de resetear el alma y la mente y las cosas toman otra dimensión. Las cosas que antes veías gra­vísimas ahora no tie­nen importancia, en­tonces bajo ese tenor contrastantemente la vida se vuelve más sencilla, así que va­mos en el camino de la reconciliación.

Apareció mi Atala Sarmiento con una blusa de esas de las que solo mi Athhaa es capaz de usar. Si Atala le vendiera todo su ves­tidor a mi Marianita Ochoa sin duda podría abrir otra de sus sucursales de tienda de disfraces; Atala fue la encar­gada de la alfombra roja, apa­reció mi querido Alejandro Camacho con una de esas ga­bardinas vampirescas, de esas que en algún momento suel­ta un aleteo y se te convier­te en murciélago. Es como un caballero de la noche, simpa­tiquísimo también; de hecho la pareja que hacían él y la Jo­nes es una de las que más me dolió que se acabara, pues la vedad eran fantásticos jun­tos. Me los encontraba en to­dos lados y siempre los dos pa­sándosela muy bien, se echa­ban sus tragos y se divertían sin parar; sin duda una de las parejas más divertidas que he conocido en mi muy móndri­ga vida. Lástima que se sepa­raron, pero se siguen llevando maravillo­samente, también por el hijo que tienen en común, que se llama Max y que es un gran músico, por cierto.

También apare­ció mi Ivonne Mon­tero con un vesti­do amarillo inmacu­lado y ¡echando tiros! Por cierto, ¿ya vieron qué bien está La Montero en Las malcriadas? La verdad es que la serie está muy buena, te mantiene pegado al asien­to durante todo el capítulo y les está yendo muy bien de au­diencia. Imaginen nada más tener de mucamas a Ivon­ne Montero o a Cinthya de La Academia, y que tempra­nito te digan: “¿Cómo le ha­go los huevos, señor?”. A esas mucamas ¡yo sí les sacu­do el plumero! He dicho.

 La próstata de Pedro Sola

Daniel Bisogno

 

Público querido, perdó­neme pero estoy hasta la madre de que en todos lados, a toda hora, en todos los medios, se siga hablando del terremoto, viendo las mismas repetitivas imágenes y la misma repetitiva información, que en muchos de los casos ha resultado inexacta. Por supues­to que ha sido una gran trage­dia, ni remotamente cercana a la del 85, pero una gran tra­gedia al fin, y que en los dos casos trajo como resultado la gran unión y trabajo de equi­po de todos los mexicanos. Ya les escribí sobre esto en mi en­trega anterior, es muy emocio­nante lo que hemos vivido, pe­ro este sentimiento de triste­za y terror combinados todo el día, considero que se tie­ne que empezar a cambiar; es esencial que todos los que tu­vimos la fortuna de no perder nada de importancia empece­mos a contagiar de buena vibra y esperanza a los que sí, empe­zar a hacerles sentir que segui­mos y seguiremos con ellos y que de esta vamos a salir todos juntos. Pero para eso todos te­nemos que empezar a cambiar­nos el chip: hay que buscar la alegría, la risa que también nos caracteriza como mexicanos, y creo que es fundamental, por­que la risa es la medicina del alma y es la que tenemos más lastimada, público querido.

Así que al mal paso darle prisa; y nada más para que se lo imaginen, les platico que mi querido Pedrito Sola se fue de viaje a Europa y en un crucero por el Mediterráneo. Andaba muy feliz de la vida, se llevó su traje de baño Catalina de vari­lla de una sola pieza, sus som­breros estilo pamela como los usa la Camila Parker, sus li­bros de autoayuda escritos por Miguel Ángel Cornejo y par­tió. Empezaron a pasar los días, ustedes no saben pero mi Pe­ter tiene una adicción severa al Whatsapp, así que aunque esté de vacaciones nos bombardea durante todo el día con fotos y mensajes; de todo opina, pero justo el martes 19 de septiem­bre vino este sismo y primero Pedrito no se podía comunicar con nadie, cosa grave para él, que ¡preferiría que le cortaran un tompiate! No daba con qué era lo que pasaba, de que nadie le contestáramos en el Whats­app; se quería arrancar parte de su cuerpo de la puritita an­gustia. Peor tantito se puso la cosa cuando se enteró de ver­dad qué era lo que había pasa­do. Así que el grupo que tene­mos todos los conductores de Ventaneando en la antes men­cionada red social pues se vol­vió un medio de información entre nosotros, así que nadie pelaba ni pela a Pedrito. Nos su­be sus fotos, nos hace comen­tarios, pero aquí la cosa estaba muy movida y no había tiem­po de contestarle sus jaladas, así que Pedrito, entre la triste­za de estar lejos de su país en un momento como este y que no lo peláramos, pues le die­ron ganas de echarse al Medi­terráneo ¡con todo y sobrinos!

Ya nos mandó hasta fotos de su próstata, que por cier­to la transporta en un fras­co, para llamar la atención y ni así lo pelamos; así que no du­den verlo hasta vestido de pi­tufo con tal de que alguien le ponga atención. Mientras tan­to, nosotros cocinando guisa­dos para llevarle a mi Yadhira Carrillo, que es un verdade­ro amor, y como siempre es­tá viendo a ver a quién le echa la mano, así que armó todo un numerazo donde hizo tacos de canasta, de guisado, de todo, para ir a alimentar a la gente de los albergues, pero todo en armonía y con la actitud de la que les hablo, actitud de levan­tarse, de reírse, de recuperar­se y volver a ser el México que hemos sido, mejor, con todo lo que hemos aprendido. ¡Arriba México! ¡Vamos! He dicho.

Detrás de cámaras del terremoto  

 

Daniel Bisogno

Apenas acababa de di­sipar el gas que se me había atravesado por el terror vivido durante el mo­vimiento telúrico vivido en los foros de Azteca, donde me ha tocado pasar por todo a lo lar­go de 20 años de transmisio­nes ininterrumpidas en aque­lla empresa; iba llegando a mi casa, tarde ya. Aunque vivo a tres cuadras de la televisora, hi­ce casi dos horas de camino. En la calle, la gente con rostros desencajados, llenos de miedo pero sobre todo de confusión; había gente que estaba para­da en el trébol que está pasan­do TV Azteca pidiendo aven­tón, y por primera vez en mi vi­da vi que la gente los subía con toda confianza, se les quitó el miedo de que los fuesen a asal­tar. Todo mundo ayudaba al otro. Llegué a su casa, que es la mía, y apenas estaba estiran­do las piernas y tantito el cora­zón cuando de repente me lla­man por teléfono para infor­marme que al día siguiente se haría una transmisión ininte­rrumpida de lo que sucedía con este lamentable terremoto. Pú­blico querido, ya me han tocado muchas tragedias al frente de la cámara, desde huracanes has­ta la muerte de Juan Gabriel, así que de algún modo ya sa­bía lo que venía, y se los tengo que compartir, para que uste­des se den una idea de cómo se vive un desastre de esta mag­nitud detrás de las cámaras.

A partir de las 9 de la maña­na empezaron a tener llamado los compañeros de Azteca, los primeros comandados por Ri­cardo Salinas Pliego, presi­dente de Grupo Salinas, es decir, nuestro jefe mayor; Javier Alatorre y, por supuesto, Pa­ti Chapoy, figuras emblemá­ticas e irremplazables de Azte­ca. Acompañados por algunos compañeros arrancaron con es­ta labor. A mí me tocó de las tres de la tarde y a morir; pri­mero arrancamos en el foro de Ventaneando y justo cuando me acababan de traer un chocomilk bien frío que pedí, nos avi­san que nos cambiamos de foro al de Venga la alegría para hacer desde allí el resto de la trans­misión. Mientras no estamos al aire se hace un silencio triste que contrasta con toda la gente de la producción que corre por todos lados en busca de la in­formación, que llega por todas partes; cientos de corresponsa­les desde los dis­tintos puntos donde este terre­moto se ensañó y devastó sin pie­dad. Por el chí­charo (audífono apuntador) es­cuchamos las in­dicaciones: “Vamos a enlace a la Del Valle, caemos a piso con ustedes y luego entra la prime­ra tanda de invitados”. Toda es­ta información visual y au­ditiva que contrasta también con la que traemos en el cora­zón, esa zozobra, ese nudo en la garganta que se forma cuan­do uno tiene enfermito el espí­ritu, y así empieza a transcurrir el tiempo, informando, tratan­do de ayudar, tratando de ser muy preciso con lo que decimos y con una infraestructura tremenda para llevar la informa­ción más cercana a la realidad.

Esta época de las redes socia­les es muy peligrosa, cualquier imbécil puede opinar y no solo eso, puede mal informar te­rriblemente al público que es­tá muy necesitado de la verdad. Todo el equipo de Información, muy celoso de su deber, por ningún motivo nos deja sol­tar ninguna información que no esté corroborada o sea ofi­cial, por eso nosotros no caí­mos en el caso Frida Sofía. Pa­san las horas y las horas y uno en el foro transmitiendo; per­demos la noción del tiempo, si afuera es de día, si es de no­che, si está lloviendo o está so­leado. Llegan los invitados, so­lo Pati Chapoy y yo transmi­timos ininterrumpidamente. Pati desde las 9 de la mañana, pero no hay cansancio, hay dolor que tratamos de disimular para no contagiar más al tele­vidente. Nos sientan invitados, unos muy famosos, otros ca­si extras, pero todos con el mis­mo sentimiento, todos hablan­do de la unión de los mexicanos y nuestra manera de respon­der ante estos terribles even­tos; nos enlazamos al foro de noticias donde los conducto­res llevan también horas y ho­ras transmitiendo, aún más que nosotros; los reporteros, desde el lugar de los hechos, narran­do cosas inauditas y totalmen­te fuertes. Durante el corte nos cuentan lo que están vivien­do, cómo junto a sus pies sa­can un cadáver o se oyen gri­tos entre los escombros; padres llorando desesperados junto a ellos, caminando y gritando el nombre de su hijito ¡para ver si entre los bloques de cemen­to alcanzan a escucharlo! Gen­te, gritos, lluvia, polvo, tristeza, desolación, angustia, todo esto en la mente y en el espíritu de los reporteros, admirable labor.

Entre los invitados aparece el maestro Enrique Guzmán, que llegó a apoyar como cualquiera; estaba también Jorge Garralda, quien es una emi­nencia en todo esto de las tra­gedias, ¡pues ha ayudado en todas! Yo he tenido la fortu­na de ir con él a ayudar en mu­chas ocasiones, desde un hura­cán hasta ir a repartir víveres en Tabasco, bajándonos de un helicóptero del Ejército con el agua hasta la cintura en el pan­tano. Con esta experiencia del Jefe Garralda, como yo le digo, empezó a explicar claramen­te cosas que nosotros, que to­dos, con el afán de ayudar, no pensamos; nos hizo tomar con­ciencia de que esta es una tra­gedia seca como él le llama, que la gente lleva sin parar víve­res, es decir comida, que en rea­lidad no se necesita en exceso, pues la gente a la que rescatan va directamente a ser atendi­da en el hospital. Se necesitan los primeros días herramientas, guantes, todo lo que sirva a los rescatistas para tratar de en­contrar gente con vida, pasan­do este tiempo lo que la gen­te necesita es apoyo económi­co (dinero) para reconstruir su hogar y todo lo que perdie­ron; por supuesto que toda ayu­da sirve, pero es preciso dar lo que en verdad se necesita.

Durante el corte comenta­mos de toda la gente bieninten­cionada que corre a ayudar pe­ro muchas veces solo estorba, y no faltan los que van a tomarse la foto o a grabar su video pa­ra tener de qué hablar en Twit­ter o en Facebook; esa es la rea­lidad. Pero también está esa gente, gente de a pie, que ha re­sultado muy útil, que ha salva­do vidas. Siguen transcurrien­do las horas y el tiempo parece insuficiente con todo lo que se quiere decir y hacer, termina­mos poco antes de las 11 de la noche y al salir, de nuevo un si­lencio absoluto en las calles, pa­reciera como si los motores de los coches también estuvieran de luto, casi no suenan. México está herido, pero se curará, so­lo espero que esta cicatriz nos sirva para seguir aprendiendo y para seguir evitando muer­tes durante una tragedia, como se logró a gran escala del tem­blor del 85 a éste, 32 años des­pués. Vamos para arriba porque ya tocamos fondo, recu­peremos la sonrisa y el ánimo, porque los que perdieron al­go o a alguien lo necesitan. ¡Arriba México! He dicho.

El reencuentro de México

DESDE EL AVERNO

Por Daniel Bisogno

Twitter/@DaniBisogno

“Tu llamado es a las 8 de la mañana para empezar a grabar a las 9”, fueron las palabras de mi productora Iyari González para grabar unas cápsulas que se llaman Noveleando y que originalmente las hace Pedrito Sola pero como el viejito huevón anda de vacaciones, pues aquí tienen a su tarugo, a las 8 de la mañana. Al llegar, al pasar por los torniquetes de acceso, una persona de seguridad me dijo: “Señor Bisogno, a las 11 de la mañana vamos a tener un simulacro de sismo, para que no se espante. Van a sonar las alarmas y se van a seguir los protocolos”. La verdad, me fui pensando por qué se les ocurría eso hoy (aniversario del sismo)? Llegué al foro, empezamos a grabar, estábamos de lo más divertidos y dieron las 11 de la mañana, sonaron las alarmas, salió la gente ordenadamente y yo comenté con mi productora que tal vez este simulacro se hizo como una especie de homenaje de que se cumplían 32 años del terremoto del 85. En ese momento me vinieron a la mente aquellas imágenes de los que, aunque muy pequeños, lo vivimos. La gente salía un poco a regañadientes a este simulacro, sobre todo los que no lo vivieron.

Regresamos a grabar y justo cuando solamente nos faltaba una cápsula, sentimos el jalón y todas las lámparas, la escenografía, la iluminación, las bocinas pesadísimas se empezaron a mover como si fuesen de papel; el piso se hacía ondas, no se podía caminar por el movimiento. De inmediato corrimos hacia afuera, ya ahí todo eran gritos, llantos. Todos los que salieron de malas al simulacro ahora estaban aterrados y con ataques de pánico. Cambia mucho la cosa cuando a uno le toca vivirlo en carne propia; un terremoto no es cualquier cosa, nos hace ver cuán frágiles somos ante la furia de la naturaleza. Pensar en la posibilidad de perderlo todo, incluso la vida, en cuestión de segundos, resulta muy traumático.

Nosotros, estando en un centro de comunicaciones, empezamos a ver la desesperación de todos por tratar de establecer contacto con sus familiares. De inmediato, como siempre, la verdad, empezó la fuerza de reacción por parte de TV Azteca. Salió Benjamín Salinas acompañando de Jorge Garralda, empezó a fluir la información de inmediato y con todos los empleados de los cinco edificios. Benjamín tomó el altavoz y organizó a todos, la gente de los edificios, ventas, administrativos, etc., podrían ir a sus casas a ver a sus familias para la revisión exhaustiva de las construcciones y que mandara la seguridad de la gente por sobre todas las cosas. Toda la gente que hacemos y nos dedicamos a la televisión nos quedaríamos a hacer lo nuestro: informar, comunicar, ayudar. De inmediato nuestro foro se convirtió en un centro de operaciones: pantallas, reporteros, equipo de producción, todo esto sin contar lo que ya se movía en el búnker de Fuerza Informativa Azteca. Empezamos a ver las tomas de los helicópteros, todo lo que estaba sucediendo, gente sufriendo, de inmediato  nos trasladamos 32 años en el pasado: el terror, la incertidumbre, la desgracia, pero al poco tiempo empezamos a ver con las imágenes que México había aprendido la lección del 85, vimos un México mucho más preparado para la desgracia. Después de 32 años las construcciones se hacen de otra manera, tanto que nuestra ingeniería es modelo para muchos otros países. Ahora la gente sabe qué hacer, sabe cómo moverse, por eso este terremoto fue totalmente distinto al del 85. Dentro de la tragedia, que es inevitable, el recuento de los daños es mucho menor que el del otro fatídico 19 de septiembre; lo que no cambió es el corazón del mexicano, ese mexicano que ayuda sin mirar a quién; ese mexicano que es capaz de quitarse el pan de la boca por dárselo a su hermano que lo necesita; ese mexicano ingenioso que se las arregla para ayudar; ese mexicano que sin importarle el cansancio, las inclemencias del tiempo, la tristeza, está ahí para ayudar a quien lo necesita; ese mexicano que se nos estaba olvidando que tenemos dentro.

Dicen que a veces las tragedias traen bendiciones y creo yo que este es el caso, nuestro país estaba pasando por un mal momento: violencia, inseguridad, desunión; sin embargo, esta tragedia está recordándonos nuestra esencia, lo que nos caracteriza como pueblo, nos está recordando quiénes somos, y no hay nada más hermoso que reencontrarnos con nosotros mismos, recordarnos que México  está en pie gracias a su gente, esa gente buena, indestructible, piadosa; esa gente que se ha sobrepuesto a todas las tragedias, temblores, huracanes, gobiernos, a todo. Así que entre todas estas malas noticias hay una muy buena: el resurgimiento del mexicano. ¡Ánimo, mi gente, ánimo mi México!, de peores te has levantado; y si lo dudas, aquí estamos todos los mexicanos para recordártelo. Tu corazón resurgirá muy pronto y de nuevo de esos escombros, escombros que volverán a juntarse para ser el México que siempre hemos sido. He dicho.

Bailando por el sueño

Por Daniel Bisogno

Twitter/@DaniBisogno

La falta de respeto de al­gunas televisoras por la materia prima de las mismas, que es su talento, es inaudita, es un acto de sober­bia y sobrevaloración propia que alcanza grados épicos, pú­blico querido; algunos, acla­ro, creen que prostituir talen­to, es decir, prácticamente lla­marles cuando andas caliente e intentar pagarles práctica­mente por palo, creyendo que sus brillantes ideas son las que mantendrán a la empre­sa, es un acto totalmente inco­herente y errático. Si tú ven­des hamburguesas y tratas de que el pan, el quesito o la cat­sup disfracen el sabor de la carne, que es de ínfima cali­dad, podrás engañar al cliente un tiempo, corto, porque tar­de o temprano la pésima cali­dad de la carne va a salir a flo­te y va a acabar con tu negocio.

Justamente esto es lo que ya está pasando con algunas te­levisoras que han hecho pre­cisamente esto, llevándolo a la pantalla. Mientras no entien­dan que la carne, en este ca­so el talento, es lo único y más importante y a quien deben de cuidar y proteger, van cami­nando directamente al abis­mo, les guste o no, y ya empe­zamos a ver una de las prime­ras facturas de las muchísimas que están por venir, por tomar el camino absolutamente equi­vocado. No entienden que, es­pecialmente en nuestro país, la identificación es básica y que aquí la gente ve los progra­mas para ver a sus artistas, y no al revés. El noticiero de Ló­pez-Dóriga, el programa de Ga­lilea, el de Adal Ramones, la no­vela de Thalía, así es el público mexicano, y eso ¡no va a cam­biar nunca! ¿Cuántos inten­tos llevan? ¡Hagan memoria!

La prueba más fehacien­te de esto que les digo es Bai­lando por un sueño, de Televisa: ¡qué manera de autosabotear­se! Dejaron ir a todo su talen­to y miren lo que les quedó, es vergonzoso e insultante pa­ra el público ese elenco. ¿Ese es el canal Las Estrellas? ¿Cuáles? ¿Dónde están? ¿Dónde que­daron? Esta es una prueba ro­tunda de lo que yo les digo, un programa que fue exitosísimo cuando tenían de verdad estre­llas, ahora parece una versión pirata, ¡hecha por una secun­daria rural de Tlaxcala! Con decirles que al verlos en pan­talla ¡no sabes quién es el so­ñador y quién es el famoso! Es una vergüenza eso, ¿o a usted le suenan mucho los nombres de Adrián Di Monte, Tan­ya Vázquez o Begoña Narváez?  ¿No le parece insultan­te? El nombre más conocido de todos era el de Sergio Go­yri y el de Francisco Gattor­no, ¡y a éste ya lo sacaron! Con decirles que recurrieron a Jo­lette para ver si daba polémi­ca, y la dio, pero también la sa­caron en el primer programa.

La única posibilidad de que el programa tuviese cierto atractivo era Jolette, ¡imagi­nen el terreno que pisamos! ¡Y la sacan! Luego, Danilo Ca­rrera, que es muy galán, co­mo que hacía albergar alguna esperanza de que las señoras lo vieran por él, y al segundo programa que renuncia, diz­que por ¡problemas familiares! Imaginen un programa donde estas estrellas ¡están viendo la manera de no estar! Jamás ha­bía visto yo una situación de esta magnitud en un programa de prime time en Televisa! Los jueces, La Josa, que es talento­sa y simpática pero no es espe­cialista en baile; María León que es un dechado de virtud en comedia musical, pero na­die la conoce, esa es la verdad; Gente de Zona, que no vie­nen al caso en este programa en absoluto y Flavio Mendo­za, un coreógrafo argentino que ¡nadie tiene la más remo­ta idea de quién es! ¡Volvemos a lo mismo! ¿Canal Estrellas sin estrellas? Por eso veo sufrir a mi querido Javier Poza en la conducción, correteando a to­dos, tratando de darle ritmo al programa y luchando como un guerrero para sacar a flote un barco que tiene el casco lleno de agujeros por todas partes. El trabajo de Javier, impeca­ble, concretándose a explicar y a resolver, claro, lo que está en sus manos, que es muy poco.

Y la culpa no es de los Ga­lindo, que han producido grandes programas de televi­sión, la culpa viene totalmen­te de donde les digo, de la so­berbia de los de arriba, que les dejan un presupuesto ínfimo para trabajar, con esa esceno­grafía que es una pantalla mul­timedia que parece power point de 1999, ¡vergonzosa! Pero so­bre todo ese elenco, esas estre­llas que ni su familia sabe quié­nes son, que salen baratas. Ahí está el resultado de lo que les hablo, todo lo que creen aho­rrarse en exclusividades y dis­frazando de libertad y de open mind diciendo “que trabajen donde los llamen”, lo están per­diendo de manera directa en el resultado de sus programas, en sus audiencias, por lo tan­to ¡en sus ganancias! Sigan sin valorar y cuidar a sus talentos, sigan sin proteger y dejar ir a sus verdaderas estrellas, sigan confiándose de su creatividad, a ver cuánto les dura la hambur­guesa. Crónica de una muer­te anunciada. He dicho.

La boda de mi Adal

 Felicidades a mis queridos Adal y Karlita por su espectacular boda

Siempre tengo en men­te, público querido, có­mo arrancar cada Des­de el Averno, que gustoso escri­bo para ustedes, pero esta vez no sé por dónde empezar por primera vez en 626 columnas que ya llevo escritas para todos ustedes. No sé si empezar por agradecer con todo mi corazón a Adal y a Karlita el haber­nos invitado a una de las bo­das más bonitas y divertidas a que he ido en mi vida, y lle­var a mi hija Michaela de pa­jecito; o empezar narrando la odisea fantástica que fue esta unión; o el banquete, o los in­vitados; o cómo me la pasé yo. Así que, como me vaya vinien­do a esta perversa mente, se los iré narrando. Mi Karlita tenía verdaderamente resuelto abso­lutamente todo, desde el hotel que nos recomendó, que era el Grand Fiesta Americana Pue­bla, donde la verdad nos trata­ron como reyes. Todo fue pre­visto, por ejemplo, cómo quería que fueran vestidas las niñas que serían pajecitos, entre las que figuraban mi ahijada Ra­faella, hija de mi comadre y hermana Raquel Bigorra, y mi Michaela. Con todo el tiempo y la exactitud, para que fuesen vestidas igualitas, to­do lo organizó mi Karlita con una exactitud de relojero suizo.

Llegamos a Puebla, al hotel, y al primero que me encuen­tro en el lobby, perfectamen­te arreglado y hecho un gala­nazo, fue precisamente al no­vio, sí, a mi Adalito, que ya se iba a la sesión de fotos familia­res. Nos abrazamos, le deseé lo mejor y ¿qué creen? Que se me pone a llorar mi Adal en ese momento. La emoción y el es­trés de los preparativos, acom­pañados de un sube y baja de emociones; sus hijos ahí pre­sentes, todo este tiempo, el em­pezar una vida en común, to­das esas cosas que pasan por la mente de uno cuando se va a casar, y más por segunda vez (se los digo por experien­cia) así que hay que sacar to­do eso y mi Adalito lo sacó. Nos cambiamos en chinga por­que ya íbamos tarde y nos fui­mos rumbo a Africam Safari, donde fue la boda. Llegamos, y el lugar donde fue la ceremo­nia estaba espectacular, se oía a lo lejos toda especie de ani­males que viven muy simi­lar a su hábitat natural. Llegó mi Adal y al poco tiempo apa­recieron las pajecitas que se veían hermosas, más mi hija. Luego apareció mi Karlita, que además de hermosa se veía tan feliz como mi Adal. La ceremo­nia estuvo muy emotiva, y más cuando la hija de Adal le dedi­có unas palabras: ahí sí llora­mos todos. Terminó la ceremo­nia y ya nos esperaban unos autobuses para trasladarnos a donde sería la fiesta. El lu­gar, indescriptible, bellísimo; antes de entrar montaron un lounge donde te podías tomar un gin tónic y charlar mien­tras veías unas guacamayas y un búho, así como una ser­piente pitón de varios metros.

Ahí fuimos llegando todos, y saludé a Mauricio Castillo, amigo de toda la vida de Adal, y muy simpático, por cierto; a Gerardo Quiroz, a quien es­timo mucho, pues trabajamos juntos hace varios años. Llegó luego la familia, sí, la del Teno­rio, primero los originales, mi querido socio, amigo y herma­no Alejandro Gou con Abril, su esposa, que es lo máxi­mo; luego mis queridos Mascabrothers, con sus respec­tivas mujeres; mi queridísimo Ariel MiramontesAlberta­no, con Maya de Caló, que son íntimos.

Apareció después La­lo EspañaMárgara Francisca, que también lo adoramos; fa­milia de la novia y del novio, que por cierto mi Adal se llevó a toda la familia desde Monte­rrey en autobuses de lujo, para que estuviesen presentes. Des­pués de un par de gins entra­mos al lugar; nuestra mesa, la 32, de pista. Mi Adalito y Kar­lita se lucieron. Los integran­tes en la misma: Los Masca­brothers, mi comadre Bigo­rraGou y su servidor, cada uno con su respectiva pareja.

Aparecieron los novios y todo fue aplausos y felicidad; un cuarteto de cuerdas ame­nizó la comida; cuatro chavas con violines y un contrabajo tocando como las diosas; apa­reció el primer platillo para la bola de gorrones: para unos, un rollo de salmón exquisito; para otros, un hojaldre de queso brie en salsa de chipotles dul­ces, majadero; luego, una crema de pistache deliciosa; un file­te acompañado de papa al hor­no fue el plato fuerte, todo ex­quisito. Mesa de dulces y, an­tes, una de botanas deliciosas y postres maravillosos. Comi­mos, reímos, departimos, jun­to a nosotros las jirafas nos ha­cían la mejor compañía. Nos juntamos ya todos los de la fa­milia de Gou Producciones a la que pertenece mi Adal, obvia­mente; entonces ya en la pis­ta veías a mi adorada Liliana Arriaga La Chupitos, bailando con Albertano o con su asque­roso servidor; a Lalo España con Maya Karuna, o a algún mascabrother sacudiendo la pis­ta, o a mi querido Julio Ale­gría, pieza fundamental de es­te grupo, sacudiendo a nuestra adoradísima y cubanísima Da­yani, su mujer; mis compadres Raquel Ale Gavira también desgastaron las medias tapas de sus tacones echando el bai­longo. Los novios bailaron Fascinación, de mi Carlitos Rive­ra. Luego bailó Karlita con su papá El privilegio de amar, éxito de Manuel Mijares. También bailó Adal con su hija Paola y luego Karla con Diego, el hi­jo de Adal, ¡no saben qué mo­mentos! Más tarde llegó mi Consuelo Duval con un ga­lán joven (hace bien), simpati­quísima y hermosa como siem­pre; no paró de bailar, nos reí­mos sin tregua y bebimos igual. Llegaban los novios, que compartieron con los invitados durante toda la noche, por eso había un ambiente increíble, de buena vibra, de felicidad, de amor. No de balde les digo que es una de las mejores bodas en las que he estado en mi vida.

La familia de los dos, mara­villosa, nos tomamos fotos con todos; más de doce horas con­tinuas de fiesta: empezó a la 1 de la tarde y para las 12 de la noche, más o menos, saca­ron la tornaboda, chilaquiles y chanclas, que es un platillo típi­co poblano, delicioso y pareci­do a las tortas ahogadas, pero no pican tanto y llevan agua­cate, rellenas de carne moli­da de res y longaniza, basadas en caldillo de jitomate. Lue­go, también apareció el carri­to de shots y todo mundo le en­tró sin parar; yo le pegué du­ro a las perlas negras. La gente, feliz; los novios, más. Nadie se quería ir, por lo bien que lo es­tábamos pasando. Paola, la hi­ja de Adal, hermosa, con sus amigas y amigos, felices tam­bién. Hasta al Diego, su hijo menor, lo dejaron llevar a sus amiguitos. De verdad, de las bodas más divertidas a las que yo he ido. Al día siguiente mi Adal y Karlita salieron rumbo a su luna de miel, que por cier­to era sorpresa para Karla, así que la llevó con los ojos venda­dos hasta el aeropuerto y él se encargó de documentar y todo, poniéndole audífonos y antifaz a Karla, para que no se entera­ra el destino de la luna de miel y fuera sorpresa. Así que mi Karlita despertará del otro la­do del mundo, pues se la lleva­rá mi Adal por todo Asia, Viet­nam, Singapur, China, Japón entre otros, así que ya les con­taré cómo les fue. Pero una co­sa sí les aseguro, después de vi­vir la boda que viví, es el ma­yor augurio de una felicidad total. ¡Gracias, mi Adalito! ¡Gracias, mi Karlita! Y ¡que vi­van los novios! He dicho.