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Martes 19 Febrero del 2019
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Qué tanto es Tantitito

Bailar es un buen alcahuete

Armando Ramirez

@uyuyuyy

Lugares para mover el esqueleto en esta época de preposadas, sobran. Lo único que debes hacer es decidirte y asistir

Caballeros y damitas, están a tiempo de agarrar velocidad, pues después del 12 de diciembre se suceden una tras otras las invitaciones a las preposadas y las posadas, y entonces puede no quebrarse la piñata y no rezar las letanías, pero eso sí, el baile no falta; no quiero que los agarren desencanchados, qué va a decir el respetable.

No hay pretexto de que no hay dónde, en la Ciudad hay para mover el bote hasta en un ladrillo. No le digo los jardines de la Ciudadela porque todos los conocen, pero muchos bailarines van a la avenida Hidalgo, que más adelante se convierte en San Cosme, ahí hay lugarcitos donde se baila cumbia de a brinco y la salsa. Son lugares no tan grandes como los antiguos salones de baile, pero tiene el sabor tropiloco con sus pistas para bailar. Ahí puede practicar o desentumir las piernas para la temporada decembrina.

Desde bailes de salón hasta
cumbias de brinquito

No hay que olvidar los salones antiguos que todavía funcionan los fines de semana como el California Dancing Club, salón que surgió en los años cincuenta y organiza sus famosas preposadas, y ni que decir del Salón Los Ángeles, ahí hasta su decoración nos regresa a los tiempos de las rumberas. Imagínense, este salón es de los años treinta, cuando este barrio era frecuentado por los trabajadores del ferrocarril, y si usted baila en esa pista va apantallar a las damitas en las posadas y las damitas deslumbrarán por lo bien que se mueven.

Por los rumbos de Tlatelolco, en un enorme jacalón, está de moda ir a bailar los sábados, ahí llevan grupos tropilocos. No se haga de la boca chiquita, que cuando va a las fiestas de fin de año si está apolillado se hace el ridículo pisando a su pareja y sale la excusa clásica, “perdón, estoy lastimado de mi rodilla”.

Da coraje de ver a los gorrones ir a las fiestas decembrinas y verlos parados viendo como bailan los otros, y los oficinistas sentadotes en sus mesas cuidado al pavo congelado, ¡ni que fuera a volar! mejor póngase a practicar sus pasitos. Y no me diga que porque le gustó la banda Chicago o Nirvana no le dan ganas de sacar a bailar a la rubia que hace latir su corazoncito.

El baile es alcahuete, se comienza con un susurro al oído, mi reina, luego unas vueltecita, y llega el clásico “Entonces qué, morena…”. Digo no importa que sea un reguetón, mejor, total que tanto es tantito…

Viaje alucinante en el Metro

Armando Ramirez

A las 9 de la noche en la estación del Metro Pantitlán los Metronáutas llegan como en la vieja película de “Marabunta”, de prisa, ligeritos y sin rosarse, con habilidad bajan las escaleras que conducen a los andenes de los trenes. De repente aparecen unas rejas que impiden el paso a los Metronáutas, aquello es una sinfonía recordándosela a los trabajadores del Metro que les impiden el paso para llegar al andén y abordar su Metro, se ve feo, pero lo hacen para evitar que la gente que está en el andén pueda ser empujada.

Si va por la estación del Metro Pino Suárez en los pasillos de interconexión verá la restauración de la pirámide a Ehécatl, el Dios del viento; lo que vemos al pasar es su adoratorio. Y como si fueran arrojados por Ehécatl llegan Metronáutas a ver un grupo musical que canta boleros y canciones pop, las prisas se van.

Pero nada más es para tomar aire y seguir subiendo y bajando escaleras como en el Metro Tacubaya donde hay murales de Guillermo Ceniceros, que cuentan como los mexicas salen de Aztlán y llegan a la gran Tenochtitlan.

Y no menos para la cultura popular es la estación Guerrero, un templo a los ídolos de la lucha libre, el muro que más me gusta, es donde está el Santo, el Enmascarado de Plata, parece su templo.

En la estación Zapata, en el transbordo a la Línea 12, en sus muros hay reproducciones de la obra de los grandes caricaturistas mexicanos, van de Posada a la Familia Burrón, Naranjo o Rius y, en la estación Chabacano, las mujeres se quitan sus zapatos de tacón alto y se colocan sus “chanclas” y véngase mi Rey y como en el “Quinto patio” bailan bonito y sabroso, toca una orquesta de invidentes salsas y cumbias, al viajar en Metro se descubre que tiene muchos rostros, este es uno, digo que tanto es tantito.

De pipa y guante en nuestro salón Savoy

Armando Ramirez

 El fin de semana no hay nada como sacarle brillo a la pista de baile de la ciudadela

EL SAVOY era un salón de baile, en Harlem, en Nueva York, ahí los negros se lucían bailando con las Big Band, iba también la crema y nata de los intelectuales neoyor­kinos para admirarse como baila­ban los negros y eso porque en el corazón del barrio negro había un salón llamado Cotton Club donde no permitían la entrada de la gente de raza blanca.

Ahora en la Ciudad de Méxi­co cuando los salones de baile clásicos están desapareciendo: El Colonia, Smirna… quedan sólo Los Ángeles y el California Dan­cing Club y un montón de lugar­citos y jacalones donde la gente va a bailar, pero los jardines de la Ciudad han venido a sustituir a los salones de baile para la gente de los barrios.

Sí usted gusta divertirse los fi­nes de semana bailando y ligan­do, no hay nada como vestirse de pachuco o de perdis llevar los za­patos boleados para sacarle bri­llo a la pista de asfalto en la Ciu­dadela, ahí es el corazón de los bailarines de la salsa y el danzón.

Si en el Savoy neoyorkino iban los negros vestidos de pipa y guante, acá en la Ciudadela no se quedan atrás, la Ciudadela es un jardín donde se encuentra la Bi­blioteca México sobre la calle de Balderas, este jardín tiene en el centro la escultura del Padre Mo­relos, en frente hay un mercado de artesanías y sobre Balderas un tianguis de libros usados, pelícu­las de arte y libros de novedad.

Si se adentra en el jardín con su pareja quedará arrobado ante el espectáculo, cientos de perso­na están bailando danzón o salsa y lo bailan con brillo y en un ladri­llo, de a cartoncito de cerveza, no, eso solo en los cabarets o en una fiesta cuando hay amor.

No cobran, sólo le piden que vista con elegancia, las mujeres con zapatillas de tacón alto y los hombres con zapatos de tacón cubano, en el escenario hay un sonido potente para bailar, si us­ted gusta de ver bailar, quedará sorprendido por la sensualidad y elegancia con que bailan el dan­zón.

Los hombres huelen a loción y las mujeres a perfume, en reci­pientes de vidrio llevan lo que co­merán en las bancas del jardín en un descansito, es bonito ver a la gente bailar por el simple hecho de divertirse, de explayar su sen­sualidad y ejercer su seducción por la damita deseada o el galán que las atrae, aquí la lección es, no cuesta nada divertirse en la ciudad, digo, que tanto es tantito.

Los baños Lupita

Armando Ramirez

La primera vez que conocí los baños Lupita fue en 1980, eran unos baños públicos que todavía daban servicio a los habitantes del barrio que en su casa no tenían regadera, pero con el tiempo las casas de Tacubaya, todas, tiene sus regadera para bañarse diario, no como en los viejos tiempos cuando la gente se iba a bañar los sábados, tomando su vaporazo y un masaje para el estrés, pero los baños Lupita también eran gimnasio, por eso llegué ahí para entrevistar al Cuyo Hernández, que era una de las vacas sagradas del boxeo de la época de oro.

Ahí estaba el Cuyo Hernández a la orilla del ring viendo cómo boxeaba el boxeador Lupe Pintor, oriundo de Cuajimalpa, y los pupilos del establo del afamado mánager le daban con singular entusiasmo a la pera loca, al costal, o hacían boxeo de sombra, le pedí una entrevista, don Arturo que así se llamaba el Cuyo, me miró con esos ojitos que dominaban su rostro y me dijo con una media sonrisa que sí, me platicó de cómo surgió el apodo del Cuyo, me dijo que de niño era muy peleonero, allá en su barrio de la Guerrero y que una vez, se surtió a otro niño y se fue corriendo a su vecindad, pero al rato llegó el niño llorando con su mamá, entonces la mamá al ver a los niños que jugaban en el patio le preguntó a su hijo: “quién fue” y el niño llorando lo señaló: “ese, el que tiene los ojos de cocuyo”. Y escucharon los demás niños y le comenzaron a decir el Cuyo. Sí en esa época el Cuyo Hernández tenía su establo en los Lupita, había dejados los baños Jordán de Arcos de Belén, desde esa época se hizo célebre el gimnasio de los baños Lupita, cuna de campeones de box, como el Finito López y ahí entrenaron célebres boxeadores como Mike Tyson o Alexis Argüello, o lo visitaron ilustres del boxeo mundial como Don King y George Parnassus, eso sin olvidar que mucho antes aquí forjaba sus ilusiones de ser un campeón de box Javier Solís, que era en esos tiempos carnicero, pero los caminos de la vida lo llevaron a ser un gran cantante de la música ranchera.

Hoy languidecen los baños Lupita, ya no hay servicio de baños, lo que funciona es el gimnasio, llevan un programa social para los jovencitos del barrio para que canalicen su agresividad, quien quita y salga algún campeón de box, como antes, digo, qué tanto es tantito.

Hay danzón y se come bien

Armando Ramirez

@uyuyuyy

EL SALÓN DE BAILE LOS ÁNGELES EN ESTA CIUDAD TOMÓ EL NOMBRE DEL BARRIO Y DE LA IGLESIA.

El barrio de los Ángeles es el barrio indígena que fue asimilado por la colonia Guerrero cuando Rafael Martínez de la Torre fraccionó sus terrenos y se construyó la estación de ferrocarriles de Buenavista, los obreros llegaron a vivir por estos rumbos que dan de la colonia Guerrero a Nonoalco y Tlatelolco, fue un barrio donde los residentes indígenas se mezclaron con trabajadores del riel. La iglesia de los Ángeles había sido remodelada varias veces.

El barrio perdió su nombre indígena por el de Los Ángeles, por eso mismo el salón de baile Los Ángeles construido en 1937 tomó su nombre del barrio y de la iglesia, para dar diversión a los trabajadores de la estación de Buenavista, por eso años se construyó el puente de Nonoalco, fue el último grito de la modernidad que había llegado a la Ciudad, un puente construido con acero.

Y las calles recibieron nombres que nos remiten al universo: Estrella, Luna, Sol, Saturno, Neptuno, Júpiter. Los Ángeles es uno de los cinco barrios o zonas que conforman la colonia Guerrero, que ha generado leyendas como el salón de baile Los Ángeles, que como dice su slogan, “quién no conoce Los Ángeles no conoce México”, aquí se han presentado grupos de leyenda como Pérez Prado, Celia Cruz, Willie Colón, La Santanera y bailado grande bailarines y pachucos con sus trajes de solapa ancha y pantalones guangos y zapatos de charol.

Y ni que decir de sus gustos gourmet, a dos tres calles se encuentran los machetes de amparito, los machetes son una especie de gran quesadilla con la forma de un machete, es un reto comerse uno solo, pero qué cree, los de la Guerrero nada más los veo que llegan y se la zampan… digo que tanto es tantito.

Fin de semana en San Jacinto

fArmando Ramirez

El jardín evoca a los parques de pueblo, donde la gente del lugar pasa la tarde y descansa

EL 12 DE SEPTIEMBRE de 1847 en la plaza de san Jacinto fueron ejecutados los hombres que for­maban el Batallón de san Patricio, formado por más de un ciento de irlandés y un grupo de alemanes que se unieron al ejercito mexica­no para combatir la invasión del ejercito estadounidense. En un muro de una casona de esta plaza hay una placa en cantera donde están grabados los nombres de estos hombres.

La plaza de san Jacinto vale la pena visitarla, tiene su jardín del arte donde pintores venden su obra, en la calle de Juárez, en el mismo jardín, está la casa de Joa­quín Fernández de Madrid y Ca­nal, quién trabajaba de Obispo de Tenagra. La casa años después tuvo habitantes ilustres como el escritor José Zorrilla, autor del famoso Don Juan Tenorio, tam­bién la habitó Antonio López de Santa Anna, sí su ilustrísima, pero cómo no, si era arroz de todos los moles, ahora la casona alberga el Bazar del sábado, un lugar donde venden artesanía de diferentes rumbos del país.

Adelante está la casa de Isidro Fabela, ahora es el Museo del Risco, tiene una gran acervo cul­tural, como la fuente de la casa, está pegada a un muro y ahí se le­vanta sobre el muro una cantidad de objetos de porcelana, se dice llegaron con la Nao de China, era una nave que llegaba del oriente con objetos de aquellas tierras para comerciar, aunque dicen, que no era Nao sino un barco, y no era de China, llegaba de las Filipinas.

El Jardín de san Jacinto evo­ca los jardines de pueblo, donde la gente del lugar pasa la tarde, como los señores mayores, llega­dos del pueblo de Tizapán que charlan con sus amigos en estas bancas. En la esquina con Madero está la célebre cantina La Came­lia, donde los actores jóvenes lle­gan en la noche a hacer su fiesta.

Si a usted no le gusta codearse con la farándula lo puede hacer con el pueblo denso, a una cua­dra del mercado está la cantina La Invencible, es un cuarto, tie­ne dos entradas, el lugar está en penumbras, si entra los pocos pa­rroquianos lo miran con cara de malos amigos. Salimos y al dar la vuelta encontramos el Museo de las Revoluciones, el chiste de esta casona es su leyenda, dice, ahí se escondía Chucho el roto después de cometer sus atracos, por cier­to en esa calle hay un negocios que venden crepas y tortas a la vez, digo que tanto es tantito.

¿En la BJ, es el Año de Hidalgo?

FOTO: LUIS CARBAYO /CUARTOSCURO.COM
Armando Ramirez

Llama la atención que en el año que la picaresca de la política administrativa sexenal ha llamado, “el año de Hidalgo… Los de la Benito Juárez se hayan acordado, que durante años estuvieron los tianguistas en las calles de los alrededores del mercado de la Portales, dicen que pidieron los locatarios del mercado que desalojaran a los vendedores callejeros, el hecho fantástico es que hicieron caso de bolón pin pón, será el efecto del Año de Hidalgo, chin chin el que deje algo… o ahora se despiden con buenas acciones.

A que a fin de año, los tianguistas regresan a las calles de la Portales, claro, mediante un arreglo, que de seguro lo había.

En el mercado lo ven a uno y los locatarios se quejan que en el espacio del primer piso del mercado, donde estaba un Cendi o la guardería, ya no está, la explicación es que la quitaron, corrían riesgos los niños, cerca están los tanques de gas.

Eso sí, le dieron chance a una restaurante que ocupa todo el espacio del Cendi. Y los locatarios me muestran el artículo 4 de la Gaceta Oficial del DF donde enumeran las áreas de los mercados públicos que no se pueden concesionar y mucho menos vender a un particular y me llevaron a ese espacios y hay un bonito restaurante en funciones, los locatarios me dicen que la gente de la BJ la vendió, otros dicen que la concesionaron. El hecho es que los funcionarios de la BJ cerraron el Cendi y ahora hay un restaurante donde tal vez las vidas de los comensales corren peligro. Quíhubole, ¿será la fiebre del Año de Hidalgo.

A los locatarios no les dejaron poner un Centro Cultural, imagino que no es un buen negocio para el mercado público y un restaurante sí, y no le sigo lo que me contaron de la Alberca Olímpica, han de decir es el Año de Hidalgo, total que tanto es tantito.

Nadie saben que están… hasta que los buscan

Este es un canto a los chilaquiles, la pancita y las enchiladas y a los personajes que los venden, incluyo también a los caldos de gallina y los huaraches. Chilangos, ¿qué harán el día después de la despedida del año viejo?, si brindaron toda la noche por el año que llega, y así entre copa y copa baile y baile, piñata retrasada y cena de bacalao, romeritos, lechón, pierna al horno, lomo y pavo, no le quedará más remedio que exclamar: que vengan las otras por el año viejo, y llegan los abrazos por el año nuevo y el primo, la última prima, y el hermano, carnal, la otra carnala, y la comadrita, compadrito, salud. ¿Se imagina cómo queda el cuerpo y más si se duerme alrededor de las tres, las cuatro, las cinco o nos dio el amanecer? Entonces a la hora de despertarse tendrá sed, pide algo para calmar la resaca, y claro, puede buscar otro trago, pero la mayoría pedirá una pancita, unos chilaquiles, unas enchiladas o caldo de gallina.

Y ahí vienen los problemas, ¿a qué hora abren el mercado, vieja? Y la vieja con preocupación, ya tarde, viejo. Y el viejo, pues has unos chilaquiles bien picositos y una cervecita, ¿si quedó? No, viejo, no quedó nada, más que el recalentado y es para comer. Y entonces, pues vamos a pararnos.

Y a caminar por el barrio, la colonia, en busca de doña Xóchitl o doña Lola o como se llame la reina de las garnachas o los desayunos para crudos.

Claro, siempre habrá un paisano que no le quedó otra más que trabajar en año nuevo, y ahí está con la birria bien picosa y las chelas bien helodias, y usted a sentarse en los cómodos bancos del local de birria o tal vez encuentre a la señora de los huaraches con unas costillas y una salsa de chile verde con tomates para borrachos. Y entonces usted dirá: de aquí soy, uy, con qué se la empuja, pues con lo que haya, otra chelita para honrar a su consuelo.

Digo, a lo mejor será doña Amparo y sus caldos de gallinas con sus sopes, o Mari, la de las enchiladas de mole con cebolla y queso espolvoreado y un cafecito de la olla y un alguito más. Sí, estos son los benditos perso

El nuevo Cristo de Iztapalapa

Armando Ramirez

Este sí cumple con los requisitos para representar el papel de Jesucristo: Iván mide un metro 80, trabaja en un banco y no le han cachado en malos pasos como le sucedió a Cristo del año pasado, que guardó el secretito de que estaba casado. Iván es soltero y dice que siempre quiso representar a Jesucristo en la Pasión de Iztapalapa, de niño fue nazareno y había intentado 6 veces ser el Cristo de Iztapalapa hasta este año que lo logró.

Llegó al jardín Cuitláhuac acompañado de sus cuates en una ambulancia de servicio particular, mientras platicaba con él, los del Comité Organizador trabajaban en levantar el enorme templete donde Poncio Pilatos el viernes Santo se lavará las manos. Iván dice que desde niño cuando pasaba por la puerta de su casa la representación de la Pasión se imaginó ser el Cristo de Iztapalapa, ha sido nazareno y también ha representado otros papeles.

Desde el 15 de enero comenzó su preparación física, subiendo el cerro de la Estrella, comiendo adecuadamente, su equipo está al pendiente de su salud, un nutriólogo, un entrenador de acondicionamiento físico, tendrá que cargar la cruz desde la explanada del jardín Cuitláhuac hasta el cerro de la Estrella en medio de una multitud y el intenso calor.

En las calles se ve a sus habitantes colocando los templetes en donde se escenificarán cada una de las tres caídas y la escena donde la Verónica seca el sudor de Cristo. Por la iglesia de la Asunción han determinado colocar un temple y la familia en el garaje de su casa almuerza. Recorrer las calles de Iztapalapa en estos días es vivir la pasión de la gente porque todo salga lo mejor posible, esta tradición cumple 175 años de realizarse, y esperan más de 2 millones y medio de visitantes. Iván no siente temor de no llegar al cerro de la Estrella, se ve confiado, esbelto, su piel tiene ese tono pálido vivo, como un campeón de box con gran condición, se ve confiado, la sexta fue la vencida, la gente lo mira como una estrella pop… digo, que tanto es tantito.

No se hagan rosca…

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Ya saben, al que le salió el niño en la rosca, se quiere hacer rosca con los tamales el Día de la Candelaria. Lo gacho es que no todos saben por qué es esto de la tradición de partir la rosca, y no es albur sino hechos históricos de la tradición popular, la neta de la manteca.

Les cuento, en la vieja Roma se celebraban una fiestas llamadas Saturnales, en honor del dios Saturno, durante el solsticio de invierno, cuando el día es más largos que la noche, hacían un pan con higos, dátiles y miel al cual le metía una haba y repartían el pan entre la gente, y quien se sacaba el haba era un rey de reyes por un día.

Es en Francia donde se preserva en el siglo XVI esto de partir la rosca, en ese país se llama torta o tarta de reyes y al primer miserable que apareciera le daban una rebanada, la siguiente era para el que llegara sin avisar y la tercera para los ausentes, es decir, los que habían ido a la guerra. Ahora los franceses a la hora de cortar la rosca le tapan los ojos a un niño, hacen que corte una rebanada y la gente le pregunta: ¿para quién es? Entonces el niño dice el nombre e intentar entregar a la persona que dijo, sí acierta en premio será el rey de la casa por un día.

Y la tradición pasó a España ahí le llaman roscón de reyes, llevaba dentro un figurita y una haba, al rebanarla, al que le toque la figurita, es el rey de la fiesta, y si se saca el haba tendrá que pagar el roscón, de ahí el insulto que usan los españoles para señalar a uno de Tan pendécuaro, le dicen: “tontolaba” tonto del haba.

En México se le llama rosca de reyes y debería de parecer una corona de rey, la tradición la trajeron los evangelizadores, aquí se hace en forma ovalada con frutos secos y ahora con rellenos de nata o de crema pastelera, etcétera. Del significado, se dice que la forma de la rosca representa el amor infinito a Dios y el niño oculto en la rosca es porque Herodes, según la Biblia, mandó matar a todos los niños que nacieran en esos días, de ahí el día de los santos inocentes. Y bueno, como al mexicano le gusta la pachanga, pues mejor pretexto para seguir la fiesta que este, el bendito que se saca el niño pagará la tamaliza, pero hasta el día de la Candelaria, 2 de febrero, o sea otra pachanguita, post el puente Guadalupe Reyes, digo que tanto es tantito.

Por quién quemaron el parque Asturias

Armando Ramirez

Fue terruño de la comunidad española, a partir de 1935 se levantaron estos barrios, habían llegado muchos peninsulares, España estaba muy jodida y con una guerra civil, así fue como llegaron los Venancios, Manolos, Amancios y las Lolas, Conchas y Evitas. Gallegos, asturianos, cántabros se pusieron a chambear y se hicieron de tiendas de abarrotes, vinaterías, ultramarinos, baños públicos, hoteles, panaderías.

Construyeron la llamada “República de Indios”, acuérdense, que cuando cae Tenochtitlan son expulsados los indígenas de lo que ahora es el Centro, ahí solo podían vivir los españoles, fuera de la traza surgieron los barrios de indígenas, ahora colonias como: Tránsito, Paulino Navarro, Asturias, Vista Alegre.

Si va al parque El Pípila verá casas de evocación española, edificios con nombres españoles como La Macarena, Guadalquivir, María Corazón y sus negocios tenían nombres como: Los hijos del Ebro, el Puerto de Vigo, La Rioja y no solo eso, en la calle de san Antonio Abad y José T. Cuellar construyeron una plaza de toros Vista Alegre, pura nostalgia y es que en la Ciudad de Bilbao existía una plaza de toros llamada Vista Alegre y de ahí derivó el nombre de la colonia.

Y en lo que hoy es un centro comercial, en calzada Chabacano, construyeron un estadio, de fútbol, el Parque Asturias. Que podemos ver cómo era, de madera, en la película de Joaquín Pardavé, Los hijos de don Venancio, ahí jugaban el Asturias y el Atlante, y por culpa de Fernando Marcos, cuando era árbitro, una decisión hizo que los fanáticos incendiaran el estadio.

Ahora viven por acá pocos descendientes de españoles, desapareció la plaza de toros, el parque Asturias, la vieja panadería se ve abandonada. Si estos barrios de los años 40s, 50s y hasta 60s, se pintaban de la nostalgia de los españoles que solo regresaron a España de vacaciones, digo que tanto es tantito.

Los nuevos ocupantes

Armando Ramirez

EN 1808, Napoleón invade España, siendo rey Fernando VII, en la Nueva España no quieren a Napoleón desean que el Rey Fernando VII exija ser rey de la Nueva España, el imbécil dice que no, y el virrey Iturrigaray apoya a Francisco Primo de Verdad entre otros para proclamar la autonomía de la Nueva España.

Pero las fuerzas armadas aprenden al Virrey en Palacio y a Francisco Primo de Verdad en el Cabildo, lo llevan a una celda en el Palacio del Arzobispado y Primo de Verdad amanece muerto, digo les dieron unos toques a los autonomistas.

Pero en 1810 llega la guerra de Independencia y en 1821 se proclama el país independiente de la corona española. Agustín de Iturbide aprovecha esta situación para coronarse Emperador de México, Agustín I.

Entonces el Palacio de los Virreyes pasa a llamarse el Palacio Imperial. Pero a Agustín el gusto le duró 6 meses, lo derrocaron y huyó a Europa.

En el año de 1823 el Congreso declara al país una República y el Palacio de los Virreyes pasa a ser el Palacio Nacional. Ahí tuvieron sus recintos los poderes de la Nación. El primer Presidente fue Guadalupe Victoria pero Mariano Arista fue quién restauró en 1852 el Palacio Nacional, ventanas, patios, escalinatas, y ordenó construir una tercera puerta, sólo había dos, el Presidente la ordena para uso del Presidente, por eso la puerta se llama: Puerta Mariana por Mariano Arista.

Ahí vivirán siendo Presidentes Vicente Guerrero, López de Santa Anna, Valentín Gómez Farías, etc. El ejercito francés invade el país y proclaman emperador a Maximiliano con su Carlota. Y el Palacio ya no se llama Palacio Nacional sino Palacio Imperial de nuevo. Pero Max y Carlota se van a vivir al Castillo de Chapultepec, pero le metieron la mano a Palacio, Carlota mandó construir la famosa “escalera de la Emperatriz Carlota”.

Entonces llega el Presidente Benito Juárez a vivir a Palacio Nacional, ahí muere. Y en tiempos de don Porfirio en 1896 se traen la campana de Dolores y la instalan y en las fiestas del Centenario de la Independencia, la toca Porfirio Díaz.

Y llega la Revolución ahí vive Madero y los generales, Carranza, Obregón, Calles hasta que Lázaro Cárdenas no quiere vivir en Palacio y construyó los Pinos. Ahora parece vivirá un Presidente en Palacio Nacional, digo que tanto es tantitito.

Para el calor unos ostiones

Armando Ramirez

AHORA QUE HA ESTADO haciendo calor y anda como Torombolo: sudado y le ruge el león, no hay nada como refrescar el cuerpo con una docena de ostiones, nada más para agarrarle la temperatura al tiempo.

Si no le gustan los ostiones u ostras entonces qué le parecen un doce de camarones en coctel y una chela bien helodia y michelada, ay ojitos pajaritos, hasta me dan ganas de hacer gorgoritos, ahora que si quiere llevarse sus mariscos a la casa para prepararlos como usted cree que dios manda, aquí sobre la calzada de la Viga también venden productos del mar fresco y bara bara.

Y lleva los ingredientes para prepararse unos cocteles como para el rey León, se tira en el sillón y pone su serie de Luis Miguel, ay ojitos pajaritos, hasta se va a sentir el Sol de chilangolandia. Ahora que si usted anda en la actitud que sólo lo orgánico da salud pues salud, agarra el Metro y dos tres estaciones adelante está el mercado de Jamaica, el verde es vida, me cay.

Cuando esté en el mercado métase hasta el fondo a donde están las mujeres indígenas ofreciendo los productos que nos da la madre tierra, maravillas que se extienden en las mantas sobre el piso del mercado, eso sí se maravillará de los champiñones enormes, las setas parecen orejas de elefante arrugadas, los honguitos, tal los describe Lewis Carrol en “Alicia, en el país de las maravillas”, eso sí no venden conejos blancos que usen sombrero de copa. Las señoras con su piel de cáscara de cacahuate y su tono moreno por los inclementes rayos del sol, vigilan con ojos profundos sus setas, hongos y champiñones.

Se imagina para la cena unas quesadillas con setas, epazote, queso Oaxaca y unas rajitas de chile verde. Y los huazontles, con sus frutos abundantes, para rellenarlos de queso, capeados y una salsa de jitomate o en chile pasilla y que se repita la serie de La reina del sur… Y que saquen el agua de limón con chía, porque aquí en Jamaica, la exhiben en jícaras.

Y cómo ve?, unas verdolagas con carne de puerco en salsa verde, unas tortillas clientes… uy uyuuy, repito. Esto sí es orgánico porque llega de las chinampas de Xochimilco, ahora que el estómago gruñe, dele de comer a los bichos, qué le parece un huarache azteca con una costilla y una salsa molcajeteada y de beber lo que guste, que tanto es tantito.

La calle donde vivía en vida…

Armando Ramirez

JUAN DE DIOS PEZA Y LUIS GONZÁLEZ OBREGÓN VIVIERON EN LA MISMA CALLE, LA ENCARNACIÓN

Así se llamaba la calle que hoy tiene el nombre de Luis González Obregón, lleva ese nombre como un homenaje en vida al cronista de la Ciudad e historiador Luis González Obregón, autor de libros como Las Calles de México, sí tenía su casa en el 9 de la calle de La Encarnación y Juan de Dios Peza, en el 14 y 16, en los dos casos en esas casas hay placas informando que ahí vivieron esos hombres ilustres.

Lo más probable es que don Luis y Juan de Dios hayan coincidido en esa calle, Juan de Dios Peza falleció en 1910 y Luis González Obregón en 1938, sus casas casi estaban frente a frente, la de Juan ahora es un hostal, y la casa de don Luis es un edificios de oficinas.

La calle de la que escribo está entre Brasil y Argentina y uno de los costados es del edificio de la SEP. Por cierto, antiguamente se llamó la calle de La Encarnación porque en los terrenos que ocupa la SEP son donde estaba el convento de La Encarnación ahora tan sólo queda la capilla, aun se puede ver su frente enrejado con sus cúpulas que dominan la vista de esta calle Luis González Obregón.

Se imaginan al cronista González Obregón y autor del libro “México Viejo”, platicar con el ilustre poeta Juan de Dios Peza sobre las leyendas de la Ciudad de México, sabiendo que Juan había escrito años antes en verso leyendas de las calles de la Ciudad, como la del Niño Perdido, la calle de la Amargura, etc. Los libros de González Obregón como los de Dios Peza hasta la fecha se leen.

Pero Juan es uno de los mejores poetas del siglo XIX, baste como muestra este haiku: Como una pluma/ meciéndose en el viento/ así me dejas.

Hoy en la calle de La Encarnación se encuentra una de las entradas del Colegio de México a donde las mentes brillantes del país dan sus conferencias cada año, como las dieron Octavio Paz o Carlos Fuentes, es una calle con una cantina en la esquina con Argentina, el Salón España, dan buena botana y en la esquina con Brasil hay una joven mujer que prepara unos tlacoyos como si fueran para el Tlatoani Moctezuma, con frijolitos, nopalitos, quesito, lechuga abundante y con sabor, digo que tanto es tantito.

Brigadistas en la Obrera

Armando Ramirez

Parecería sencillo describir a un brigadista, pero son tan distintos, en el parque España se encuentran cientos de jóvenes de colonias adineradas, comprometidos, bien vestidos de forma casual, llegan en bicicleta y se les nota el compromiso, platiqué con una señora de ojos claros y su hija de 16 años, venían del Pedregal de San Ángel, también con Javier Alarcón el conductor de deportes llegó con una camioneta de carga, estaba repleta de cajas con medicina, unas jovencitas bajaron y dejaron en el centro de acopio varias cajas y la camioneta conducida por Javier se fueron hacia el Parque México.

Hacia Álvaro Obregón encontré brigadistas de colonias populares y clase media con garra y corazón participan en recoger escombro, a veces van y abrazan a un señor angustiado, espera noticias de su sobrina, me comentó que había hablado con ella por celular, estaba en el cuarto piso, se quejó de que no veía que hubiera gente en las labores de rescate, ellos querían entrar y no los dejaron, vi a una señora asturiana con muchos años en México, poeta, habitaba ese mismo edificio, se ha refugiado en la casa del poeta de la Roma, pero aquí está solidaria con ropa prestada, no pudo sacar nada de su departamento, fumaba nerviosa con los ojos llorosos, me dieron ganas de abrazarla y lo hice, no supe qué decirle, sonrió y me despedí.

Llegué a la colonia Obrera, a la fábrica de textiles, frente a la bodega Aurrera, aquí los jóvenes brigadistas son de los barrios cercanos: Doctores, Buenos Aires, Centro, de la misma colonia Obrera y jovencitos y jovencitas de los municipios conurbados, llevan días durmiendo en tiendas de campaña, usan cascos amarillos o rojos, desde una camioneta vocean: “se necesitan picos en Lucas Alamán”, me ofrecieron cubre bocas, barras de cacahuate, botellas de agua, son ágiles, acostumbrados al trabajo rudo, jovencitas de las escuelas de enfermería ejercían sus conocimientos, la pulquería salón Casino es punto de cita, pasó una camioneta ofreciendo llevar a brigadista a Xochimilco, no les dijeron dos veces, en un 2 x 3 treparon a la camioneta, se alejó rumbo al sur de la ciudad, los jóvenes que resguardan la entrada por Bolívar alzaban el brazo con la mano empuñada, es señal de guardar silencio, digo, está chido, qué tanto es tantito

Llegó la Ford…

Armando Ramirez

Una línea de ferrocarril y una fábrica en los años 30 hicieron el milagro de colonizar o fraccionar terrenos cercanos a la Basílica de Guadalupe. Me refiero a colonias como la Industrial, la Guadalupe Tepeyac, la Estrella o la Guadalupe Insurgentes, que de no haber aparecido la fabrica de automóviles Ford y el ferrocarril Hidalgo, estas colonias no serían lo que son.

Imagine que estamos en la ribera del lago, algunos pueblos indígenas viven de explotar la sal y el tequesquite, como la población indígena de Tepalcatitlán, y ocupaban terrenos de colonias como la Industrial o la Guadalupe Insurgentes, y cuando se empiezan a desecar el lago a esas grandes extensiones de terrenos los fraccionadores le echan el ojo, pues la habitaban poca gente y hubo algún rancho que para aumentar su alcurnia le decían hacienda.

Esos terrenos en el siglo XX se vuelven muy valiosos para gente visionaria para el negocio como don Agustín Legorreta y el ingeniero Alberto J. Pani, ellos se dan a la tarea de comprar terrenos y fraccionarlos como la colonia Industrial, y la inauguran el 18 de noviembre de 1926.

En 1930 se instala la planta de automóviles de la Ford al paso de la línea del Ferrocarril Hidalgo, por eso ahora esa avenida amplia se llama Ferrocarril Hidalgo, y la fábrica Ford instala sus oficinas de exhibición y venta de autos sobre la calzada de Guadalupe y Henry Ford, obvio, esa calle se tenía que llamar como el dueño de la Ford, la planta recorría toda esta calle hasta llegar a Ferrocarril Hidalgo donde tenía sus bodegas. Y surgieron muchas más fábricas por esta zona; todavía quedan algunas.

Por eso es que la colonia Industrial se llama así “Industrial”, el país salía de la época violenta de la Revolución Mexicana y se encaminaba lo que llamaban los políticos la industrialización del país. De ahí que las calles de la Industrial tengan nombres de empresas importantes en esos años. Digo, que tanto es tantito

Recuento de los daños

Armando Ramirez

A ver haga el recuento de los daños, como diría la Trevi, del 2017, qué tal le fue en esta Ciudad de los palacios y los gasolinazos, ya vio cómo va a ser el nuevo Reglamento de Tránsito, o sea que su carcachita desde que entre al verificentro la van a ver con malos ojos y no le quiero pregunta cuánto le aumentaron a su salario.

No todo fue tan mal, en muchas colonias tendrán banquetas nuevas, eso sí, después de una buena temporada de estar polveándose hasta las nachas y unos embotellamientos que a los automovilistas de la CDMX los deberían de embotellar como refrescos. ¿Y la delincuencia? ¿Se siente más seguro en las tierras donde se apareció la aguilita o se siente pior que si viviera por los rumbos del Cerro de La Silla? Son preguntas de chilango a chilango. Eso sí, felicidades, ya estrenó nombre su ciudad ahora se llama CDMX, perdón, Ciudad de México, pero ya ve cómo somos los chilangos de flojonazos para hablar, en vez de decir, vivo en el Distrito Federal, contestábamos, en el De Efe, y ahora viven en la Ciudad de México, no en la CDMX.

Estrenamos puentes y pasos a desnivel, pero resultaron como la carabina de Ambrosio, zúrrate esa, fluyen los autos en las vías rápidas pero si se quiere salir tómala mi chafirete, el que hace la cola, la hace más larga, chúpatela, digo, lo que se ganó de tiempo se perdió a la salida, chanclas.

Y con eso de que se liberó el precio de la gasolina están apareciendo por la Ciudad las gasolineras dizque británicas o gringas u otras de no sé dónde y las de Pemex. Para mí cómo dijo el ínclito ciclista Porfirio Remigio, cuando le preguntaron si sus rivales, un ruso y un gringo, los veían pelón, y él contestó, para mí que son hojaldra con cajeta.

Ya entramos al capitalismo, la competencia mejora los precios, miren, en una vale 16. 52 y en otra 16. 55 o 16. 53, o sea como el tío Lolo, eso sí los litros de gasolina siguen cómo antes, bien medidos para que no digan que dan litros de 900 mililitros, y por más que los automovilistas voltean a ver el medidor de la bomba de gasolina cuando le grita el despachador, ¡en ceros! Y usted ve los ceros que se transforman en friega en cientos de varos uy se va con la sensación de que, volvieron a verle la cara de oriundo de Tanpendécuaro, han de decir, qué tanto es tantito.

Nahui Olin una mujer inteligente

Armando Ramirez

Fue una mujer muy hermosa, inteligente, audaz y creativa, hija de un general del ejercito de Porfirio Díaz, Don Manuel Mondragón inventó el rifle semiautomático Mondragón. Nahui era de una familia acaudalada, cuando el país se convulsionó, el general Mondragón y su familia se van a Francia. Ella nació en Tacubaya un 8 de julio de 1893. Cuando regresa al país es una adolescente moderna, cosmopolitita.

Se adentra en el mundo artístico de la CDMX, cautiva a los grandes pintores del momento, Diego Rivera, Jean Charlot y Manuel Rodríguez Lozano, con quien se casa; la pareja viaja a Europa, Carmen Mondragón queda embarazada, pero se separan cuando se entera que su marido el pintor Manuel Rodríguez Lozano es gay.

Ella hace gala de su belleza y escribe: “Me retraté porque tenía un cuerpo tan bello que no iba a negarle a la humanidad su derecho a contemplar esta obra”. No exageraba, en los años 20, el fotógrafo Antonio Garduño, le hizo un estudio fotográfico en la azotea de un edificio novohispano, en la calle 5 de febrero.

Escribió poemas donde asegura que posa para los artistas, porque, “hacen cuadros siempre nuevos cuando yo poso”. En 1930 conoce al Doctor Atl, el afamado pintor de los volcanes, sostienen un tórrido romance; las cronistas y sus biógrafos aseguran que era un amor de rompe y rasga en cada calle del Centro Histórico.

Un día las autoridades dicen que demolerán el convento de la Merced, el Doctor Atl protesta y se va a vivir al convento para evitarlo. Lo acompaña su amante Carmen Mondragón, ahí Atl la bautiza como Nahui Olin, que significa “4 movimientos del sol”. La mujer más bella de una época del arte mexicano muere a los 82 años en su casa de Tacubaya, ahora su obra se exhibe en el Museo Nacional de Arte, échele un ojito, qué tanto es tantito.

El Mercado L. Rodríguez

Armando Ramirez

Se edificó durante la Presidencia de Abelardo L. Rodríguez siendo jefe del Departamento del DF Aarón Sáenz, era la efervescencia del espíritu revolucionario. En la novela brillaban Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán; en la pintura Diego Rivera, José Clemente Orozco, Siqueiros, y en la Música Carlos Chávez y Silvestre Revueltas, era la época del renacimiento cultural mexicano.

El Mercado es muy grande y se construyo sobre lo que fue la huerta del colegio de San Pedro y San Pablo, y el cementerio, por eso entre los locatarios se dice que al caer la tarde espantan.

El Mercado es concebido con todos los servicios para la población, incluso un restaurant para los invidentes, pues la escuela de éstos está muy cerca, con el tiempo se volvió un mercado de flores y ahora es una plaza comercial, esta en la calle de Colombia y callejón de Girón.

La nave de verduras, legumbres, frutas, carnes, pescado, pollerías y cremería es enorme, su sección que da a la calle del Carmen es famosa por venta de petacas y maletas a excelentes precios, también tiene una biblioteca y un gran valor artístico y cultural pues los que pintan sus muros, en la entrada y patio principal son alumnos de Diego Rivera como Antonio Pujol o Pedro Rendón. Además llegan en esa época artistas de otros países como las hermanas Greenwood, Marión y Grace, quienes pintan murales sobre la minera o la lucha campesina en el cubo de la entrada o el gran escultor Isamu Noguchi, de origen japonés pero ciudadano americano, pinta una obra de arte contra el fascismo, que encuentra en el primer piso de la entrada de Rodríguez Puebla, es donde dan servicio a los jóvenes contra las adicciones. Cuando ande por el Centro échele un ojito, que tanto es tantito.

Casa de una querendona

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Antonieta Rivas Mercado fue una feminista cuando no estaba de moda serlo, en un país donde el machismo era el pan diario. Y quién era ella. Era hija de Antonio Rivas Mercado, arquitecto que creó la columna de la Independencia, monumento que enseñorea una de las glorietas del Paseo de la Reforma, donde resulta que el Ángel no es ángel sino la figura mitológica de la Victoria alada o sea, es Ángela. Además don Antonio remodeló la casa de los condes de Buenavista, hoy museo de San Carlos. Era el arquitecto favorito de Porfirio Díaz.

Rivas Mercado construyó su casa en una zonas privilegiadas en esos tiempos, la parte de la colonia Guerrero que dominan el jardín, la iglesia y el panteón de San Fernando, cerca de la Alameda Central. Más preciso en la calle de Héroes 145. Es una enorme mansión, no fue el único que lo hizo, hubo otros que decidieron construir ahí sus mansiones, esas casas han sido derribadas o algunas se convirtieron en vecindades y otras estuvieron muchos años abandonadas, como la hermosa mansión de los Rivas Mercado.

La familia emparentó con el rey del pulque, Ignacio Torres Adalid, personaje que dominaba con sus 600 pulquerías el comercios del tlachicotón, en esa época se consumía mucho neutle, todavía no estaba la campaña de las cerveceras que crearon la leyenda de que lo fermentaban con excremento, ahora sabemos que eran puños de granos de café para recoger la acidez de la bebida. Y los granos ya remojados se imaginarán que parecían.

La mansión de la calle de Héroes es enorme, con grandes sótanos, bodegas, muchos cuartos, salones, un jardín que ya no existe, escaleras de herrería artística y pasamanos de madera, grandes ventanales. Esta casa la habitó toda su vida Antonieta Rivas Mercado, una mujer rica mecenas de los poetas llamados Los Contemporáneos, como Salvador Novo o Torres Bodet. Y pintores como Diego Rivera y Frida Kahlo, incluso se enamoró de Rodríguez Lozano, excelente pintor, pero era gay y fue novia de José Vasconcelos, el genial filósofo de la “raza de bronce”. Ella a los 30 años se suicidó en Parías y es una figura legendaria de la cultura en México.

Su casa ha sido remodelada y es una belleza que se encuentra en la colonia Guerrero; ahora es un centro cultural, vale la pena visitarla, digo que tanto es tantito.

Hasta los dioses bailaron ahí

Armando Ramirez

EN UN MITOLÓGICO CERRO SE ESCENIFICA LA BATALLA DEL 5 DE MAYO DE 1862

Cuando el ejercito francés perdió una batalla frente al ejercito del General Ignacio Zaragoza. Los vecinos de este barrio, situado en las faldas del cerro del Peñón de los baños, decidieron en el año de 1914 armarla de tos y recordar ese triunfo mexicano ante el que dicen algunos historiadores, era el primer ejército del mundo, vaya usted a saber, lo que sí es cierto, es que esos franceses para la guerra eran fregones.

Les decía, el cerro contiene un mito, una narración de la ideología azteca, fue el lugar, según el mito, donde por órdenes de Huitzilopochtli sus sacerdotes le sacan el corazón a Copil, este había jurado vengar a su madre, quien había sufrido maltratos por su hermano, el Dios de la guerra.

El mito nos dice que Huitzilopochtli ordenó a sus sacerdotes sacarle el corazón a Copil, estos se lo sacan en un “cerro con aguas calientes”, es decir, el Cerro del Peñón de los baños, que tiene sus aguas termales y luego el corazón lo lanzaron en la laguna, en un cañaveral, en donde surge un nopal, el de la fundación de Tenochtitlan.

En este cerro iba a bañarse Moctezuma y siglos después Porfirio Díaz. Ahora ahí se celebra con orgullo la victoria de la batalla del 5 de mayo, la Batalla de Puebla tuvo lugar en el cerro Acueyametepec, en los fuertes de Loreto y Guadalupe.

Con semanas de anticipación las familias reparan sus fusiles, espadas y un pequeño cañón, cuando lo hacen sonar retumban los vidrios de las casas, tienen listos los trajes del ejercito francés o de zacapoxtlas y los que personifican a Zaragoza, Juárez el almirante Dunlop, etc.

Los organizadores guardan con celos las fotos antiguas de sus abuelos participando en las escenificación, este año cumplen un siglo y cuatro años. Un señor me enseña una gran vara, en la punta lleva una red de pescador, de niño se iba a la ribera del lago de Texcoco, estaba cerca del cerro del Peñón y pescaba, los pescados se los llevaba a su mamá los pescados para que los cocinara con verdolagas, eso sí al terminar la batalla comen, bebe y bailan, acá surgieron los “sonideros”, en los barrios populares son tradicionales, este barrio del Cerro del Peñón es legendario, que tanto es tantito.

El tubo mató a la pista

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

En los años noventa del siglo XX existían algunos cabarets en la ciudad de México, sobrevivían a la ola del table dance, que hacían furor entre los noctámbulos de la Ciudad. Antiguamente los caballeros preferían los cabarets para bailar con ellas y en la mesa platicarles sus cuitas, con el tubo los caballeros prefirieron verlas bailar y contorsionarse alrededor de un tubo y quedarse mudos en los privados. Dos modos de divertirse y calmar sus ansias sexuales distintos.

El Cabaret fue un universo donde las damiselas vestían sexy y esperaban sentadas cruzando las piernas para provocar al cliente y éste las sacara a bailar y cobrarle equis cantidad de dinero por bailar y si lo encantaba la chica, ésta sacaba su día con ese cliente, diez, quince canciones bailando de a cartoncito de cerveza y se volvía un cliente asiduo, se daba la intimidad de las confesiones, le contaban a la chica cómo se llevaba con sus esposa, sus conflictos, era una especie de consejera sentimental y quien lo hacía bien, tenía cliente seguro…

Por eso el cabaret de barrio marcó el inicio sexual de muchos de los jóvenes de aquellos años y los lugares santos se llamaban: El Molino Rojo, La Pampa, el Caracol, el Burro, El San Francisco, El Waikiki, La Burbuja, todavía sobrevive el Barba Azul, eran los tiempos donde todavía se pensaba en llevar al altar a la noviecita santa vestida de blanco.

Los tiempos cambiaron y aparecieron en las pasarelas los cuerpos desnudos y la excitación al máximo en los privados y la depresión al terminar la noche, ni se desahogaron y perdían su dinero y tenían que buscar sosiego con su “peor es nada”. Los tiempos habían cambiado, ahora las mujeres no siempre pedían casarse o desearan salir de blanco hacía la iglesia y la virginidad perdió valor matrimonial.

Ahora casi desaparecieron los cabarets y los tables, las parejas van a los antros y muchas mujeres viven en pareja pero no se casan o abandonan la casa familiar y viven en rooming, la sexualidad es más libre y muchas parejas se casan pero no para la eternidad, hay hombres que se casan con mujeres con hijos, mujeres que se juntan con hombres con hijos, jovencitas que empiezan muy pronto su vida sexual. Ahora la noviecita santa y la madrecita abnegada están caducando, digo, qué tanto es tantito.

Calle Nautla

Foto: Cuartoscuro
Armando Ramirez

Lo primero es lo primero y es salvar vidas de los escombros de los derrumbes y a la siguiente hora habrá que evitar más tragedias, así es la situación. La calle de Nautla es pequeña, hace esquina con Tlaxcala, y como en 1985 otra vez la tan castigada colonia Roma, sobrecoge el corazón y se estruja el ánimo de impotencia al ver los edificios que han sido desalojado por estar severamente dañados, están acordonados con cintas amarillas, pero un arquitecto habitante del edificio de Nautla número 28, está a la mitad de la calle, nos invita a entrar a esa construcción de unos seis pisos, está muy inclinada hacia la calle, la mayoría de los vidrios de las ventanas están rotos y la entrada está abierta de par en par, accedemos con miedo, en la oscuridad del cubo del zaguán escucho esta meditación: “una réplica y se nos cae”, lo primero que vemos es la caja del elevador, destrozada, subimos por las escaleras, los escalones están endebles, nos dice el anfitrión, pisen con cuidado, más temor, está muy oscuro, llegamos al segundo piso, entramos a un departamento deshabitado, vemos grandes grietas en las paredes de los cuartos, hay yeso, vidrios rotos y concreto caído en el suelo, estremece ver una grieta muy amplia por donde pasa la luz de la calle, al caminar se va uno de lado. En el tercer piso, donde vive el arquitecto, los daños son peores, nos explica que el edificios con una réplica se puede caer sobre las construcciones vecinas, quiero bajar pero me aguanto, nos pide que digamos esta situación, han venido ingenieros jóvenes en representación de las autoridades, vieron el edificio, les dijeron, no se podía hacer nada, había otras prioridades y se fueron. Pienso lo catalogaron de alto riesgo. En la calle una señora rubia señala a su madre, de más de ochenta años de edad, está sentada en la calle, nos pregunta por un albergue para llevarla, la tarde amenaza lluvia, llegan autos y camionetas, se llevan las pertenencias de la gente de casas vecinas, la rubia se lamenta, dice que el edificio desde hace tiempo está dañado. Después del rescate de personas de edificios caídos habrá que evitar más víctimas y no es un edificio, hay varios en las calles de Morena, Pestalozzi… en la Roma, Medellín, Tehuantepec, Nautla… digo, rapidito, qué tanto es tantito.

Condesa comehombres

Armando Ramirez

Twitter/@uyuyuyy

Se cuenta que fue una mujer que donde le ponía el ojo al hombre se lo echaba y lo hacía chicharrón. La Condesa no fue dueña de una o dos haciendas, no, las tenía regadas por todo el centro del territorio de la Nueva España, en Zitácuaro, Tuxpan, Hidalgo y minas en Santiago de Compostela, Nayarit, en Tlalpujahua y en la Ciudad de México.

No cantaba mal las baladas del cacicazgo, en la Ciudad de México fue dueña de Tacubaya y de ahí hasta donde se desparramaba la vista, ahora colonias como la Condesa, la Roma, con decirles que un caserón que está en avenida Revolución, en la actualidad lo ocupa la embajada de Rusia era de su propiedad y también de la casa que habitó en el siglo XIX el embajador de España y su esposa, la marquesa Calderón de la Barca, es el palacete que se encuentra en la calle de Bolívar, casi enfrente del casino español, ahora es un hotel boutique con varios restaurantes.

Fue una mujer rica, astuta, malévola, unos aseguran que estaba guapa pero los más que su riqueza la hacía verse sensual, cuentan por los rumbos de Michoacán que con los hombres después de tener noches calientes, los agarraba dormidos y los envolvía en cueros de res, los amarraba y los ponían al sol y cuando estos comenzaban a encogerse morían asfixiados, ¿ustedes creen? además de que a 300 esclavos les puso herraduras, les digo.

Y lista para el dinero no perdonaba los préstamos ni a la iglesia, ahí fue donde la Condesa torció el rabo, les quiso cobrar la deuda y los clérigos que se encabritan y la amenazan con excomulgarla, se aplacó, en esa época no se ponían con Sansón con sotana a las patadas, se espantó que la fueran por bruja aunque riquilla. Y para apantallar, resulta que la tercera Condesa de Miravalle era poetisa, émula de sor Juana Inés de la Cruz, ganó un certamen de poesía, convocado en honor a la décima musa, uy, qué mujer, es más, terminó emparentando con la descendencia de Moctezuma, su primogénito casó con una descendiente de la hija de Moctezuma.

María Magdalena Dávalos Bracamonte y Orozco fue un tipo de personaje femenino como los que interpretaba María Félix, la famosa devoradora como Doña Bárbara. Ella era bárbara por más alcurnia que tuviera. Sí ella fue la tercera Condesa de Miravalle, mujer legendaria, ha de haber dicho, qué tanto es tantito.

Iba a llamarse Americana

Armando Ramirez

Por los rumbos de la colonia Juárez en el siglo XIX hubo una hacienda, la de la Teja, en sus terrenos se fraccionó la colonia Juárez. El primero que intento urbanizarla fue Rafael Martínez de la Torre, el mismo que fraccionó la colonia Guerrero, e iba hacer lo mismo en la hacienda la Teja, pero falleció, hubo otros intentos pero fue hasta el siglo XX cuando una empresa americana fraccionó esos terrenos.

Los empresarios americanos soñaban con crear una colonia llamada Americana, tal vez, para que ahí viviera la numerosa comunidad del Tío Sam, y diseñada de tal manera la nueva colonia que su corazón iba a ser la Plaza de George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, incluso años después tenía en el centro una escultura de dicho presidente donada en 1916 por el gobierno del Tío Sam.

Pero qué creen, la colonia no se llamará Americana sino Juárez, a sugerencia de Porfirio Díaz y así es como se inaugura el 21 de marzo de 1906, como un homenaje del Presidente de origen oaxaqueño al prócer de la Patria, también de origen oaxaqueño.

La Juárez desde su inicio ha sido una colonia cosmopolita, la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, que se encuentra en la esquina de Roma y Londres fue donada por la comunidad húngara y los edificios del Buen Tono que están sobre Bucareli, fueron construidos por el empresario francés Ernesto Pugibet, propietario de la fábrica de cigarros el Buen Tono.

Bueno, el emblema de la Juárez el Reloj chino fue donado por la comunidad china para las fiestas del centenario de la Independencia, en 1910.

Se ven coreanos caminando por las calles de la Zona Rosa, también es colonia Juárez, han formado su comunidad con iglesia y centro cultural, restaurantes, karaokes. Y los gitanos que en las tardecitas aparecen en la plaza Washington fumando, platicando, escuchando su música y viven por aquí, digo, qué tanto es tantito.

Un santo alcahuetón

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

En el día de San Valentín los que andan hasta las manitas sudadas se ven arrastrados en la fiebre de comprar para quedar bien con su pollo, pero la neta para qué comprar amor, mejor regale sus sentimientos netos, una cartita escrita con su puño y letra, póngase poeta para que su amada sepa lo que es amar en tierra de apache. Y usted señorita, qué le parece si con sus propias manitas hace un pastelito en lugar de hacer gastar a su galán, cuando hay amor valen más los sentimientos que los regalos.

Esto viene a cuento porque los enamorados ni saben quién fue San Valentín, no fue por supuesto un flechador de corazones, ni cupido, fue un alcahuete para los jóvenes enamorados. En tiempo del imperio romano, no era bien visto que los jóvenes se casaran, se imaginan, se casaban y ¿quién iría a la guerra? Porque ni modo de dejar a la mujer encargada, bien dicen, amor de lejos es amor de Tan Pendécuaro, ni qué felices los cuatro, ni qué ojos de hacha.

Entonces el emperador prohíbe que los jóvenes se casen para que haya soldados para sus guerras, pero hubo un sacerdote llamado Valentín, que se dijo, cómo hacerles el feo a los enamorados, ni modo que se coman la torta y se van a la guerra y allá se encuentren otra. Mejor los caso aunque el emperador lo haya prohibido, Y se dio a la tarea de casar a los jovencitos. Pero lo supo el Jefazo. En la época de los romanos no había derechos humanos, libertad de credo o el respeto a los usos y costumbres, pobre Valentín, pagó con su cabeza la osadía, se la cortaron.

Entonces los jóvenes empezaron a venerar a Valentín como un santo. Y el Papa Gelasio I declara el 14 de febrero, día de San Valentín. Solo que con los siglos el mentado día se volvió una costumbre de gastar el dinero a lo bestia. En nuestros tiempos el amor es una mercancía. Lo mismo en Francia que en Estados Unidos o en México, en el día de San Valentín se compra amor, surgen los ositos de peluche, los corazoncitos de chocolate, los globos con el “te amo, gorda” y te llevo al restaurante y después al hotel boutique.

Y ni se le ocurra comprar flores, salen tan caras como los litros de gasolina, la neta en eso del amor si lo quieren lo van a cuidar en sus penurias y si no ya sabrá de qué lado masca la iguana, y si se embarca, digo, qué tanto es tantito.

La calle de La Palma

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

La calle de Palma es una de las calles más antiguas del Centro de la Ciudad, imagínese, unas décadas después de la caída de Tenochtitlan, se llamaba Diego López, el viejo, de seguro ahí tuvo una casa el tal Diego, y ya en el siglo XVII, en otra casa, nos dice el maestro Tovar y de Teresa, que había en su jardín una palma y la gente le dio en llamarla “La casa de la palma”, con el tiempo terminó la gente llamando a toda la calle La Palma.

Esta primera calle es la que encuentra entre 16 de septiembre y Madero. De las calles de 5 de Mayo hacia el norte, en siglos anteriores se llamaban “de la Alcaicería”. Les cuento, una alcaicería es una calle donde hay comercios que venden cosas de lujo como la seda, famosas son las de la zona andaluza de España, acá en tiempos de la Nueva España la seda en bruto era muy requerida por la gente con billete para sus lujos.

En esas calles de la Alcaicería surgen negocios lujosos y casas casi palacetes, una de ellas ocupó hace décadas los antes famosos “Caldos Zenón” tan de gratos recuerdos para los crudos, muy buenos caldos de pollo con sopes de salsa verde, otra construcción antigua, es el restaurante, frecuentado por políticos, El Cardenal, el original, han surgido otras sedes. En la esquina con 5 de Mayo, se encontraban las casas de Cortés, ahora lo ocupa el edificio donde el conde del Regla, don Pedro Romero de Terreros, el hombre más ri- Armando Ramírez co de su época, construyó su Real Monte de piedad, ahora es el Nacional Monte de Piedad.

También está la cantina La Montañesa, soldados de levita acuérdense de Adelita, y en la esquina con Tacuba está la panadería más antigua de la Ciudad, La Vasconia, hacen un pan de muerto del diez. Hasta ahí llegaba la calle de la Alcaicería. Por cierto, de la Alcaicería más que una calle parecía un callejón, en la panadería hay una foto de la calle, ahí podrán ver cómo parecía más un callejón.

En el siglo XX, esta calle fue ampliada y pasó a ser Palma, llega hasta Belisario Domínguez, aunque, quién sabe si por magia de la nomenclatura, saltó, cruzando construcciones que pertenecieron al convento de Santo Domingo para llegar a la calle de Paraguay, en la zona mueblera de la Lagunilla, debe de haber una explicación, si la encuentro se las cuento, digo, qué tanto es tantito.

Admire a detalle; turisteando por el Centro

Armando Ramirez

ESTE FIN DE SEMANA puede caminar por el Centro de la Ciudad; qué le parece si le hace al turista de otro país y se maravilla de la ciudad barroca, que hizo decir a algún visitante ilustre que era la Ciudad de Los Palacios.

En la calle de Argentina a media cuadra del templo mayor está la iglesia del Pilar con su bello retablo, es una de las obras maestras del barroco en la Ciudad, en esta iglesia es común ver entrar a extranjeros con sus cámaras y tomarle fotos a este altar de la virgen del Pilar, también muchos españoles maduros entran y se persignan ante la patrona de España.

En sábado puede entrar a la cantina Salón España, está en la esquina de Luis González Obregón y Argentina, a lado hacen unas tortas de chorizo con huevo, y no es albur, le van a gustar, ahora si tiene ganas de una chela bien fría y buena botana, no se aprietan como en otras cantinas, aquí la botana es abundante.

Hacia el poniente está la calle de Brasil, ahí se abre espectacular la plaza de Santo Domingo, le recomiendo que la visite al atardecer, cuando la ciudad se tiñe de anaranjado y las luminarias se están encendiendo, las construcciones adquieren una tonalidad cálida, al fondo la iglesia de Santo Domingo, a mano derecha el edificio de la Antigua Escuela de Medicina, a un costado el edificios de la Secretaría de Educación Pú- blica, enfrente los portales y al centro la fuente con la escultura de doña Josefa Ortiz de Domínguez sentada en una silla dominando la plaza.

En la esquina de los portales de la plaza con Belisario Domínguez hay una cantina, Salón Madrid, que por extrañas razones ahora venden churros y una sabrosa birria, pero los churros con chocolate son exquisitos, es raro tomar chocolate en la barra de una cantina. Otra iglesia maravillosa es la Santísima Trinidad, está en Jesús María y Emiliano Zapata, que no es otra calle que la prolongación de Moneda, su portada convoca a los turistas tomarle fotos asombrados por su belleza, los chilangos pasan sin mirar, no sabemos lo que tenemos, vaya en estos días y échele un ojito, después le llega a una de las cantinas más antiguas, la Potosina, recinto de los fanáticos del Atlante, digo, camine, admire y mitigue la sed, total que tanto es tantito.

La Broadway chilanga

Armando Ramirez

HACE AÑOS ASÍ SE LE CONOCÍA A LA ZONA DE LOS TEATROS DE ANTONIO CASO E INSURGENTES

Lo anterior por la cantina de teatros y centros nocturnos en esas calles, amen, de que en Paseo de la Reforma estaba el cine Robles, ahora, el edificio del Senado.

En los años 60, 70 y 80 se da el auge de este ambiente, se exhibía con éxito el género del cine mexicano “las ficheras”. Comenzó con la película escrita por el Güero Castro, “Bellas de noche”, tenía todos los ingredientes: el galán Jorge Rivero, la vedette Sasha Montenegro, que como decían los clásicos del periodismo de la farándula, hacia “un desnudo integral” y comediantes como Carmen Salinas, Pancho Córdova y como plus, la intervención de la Sonora Santanera.

Película que hizo visible el mundo de fichetrices, galanes, y comedia de éxito popular. Las puestas en escena de estas comedias producidas por el productor Salvador Varela, casi siempre eran en los teatros de la calle de Antonio Caso.

Ahí al atardecer aparecían por los negocios de esa calles los jóvenes comediantes: el Caballo Rojas, el Flaco Guzmán, Rafael Inclán, Alfonso Zayas, Flaco Ibáñez, puros maestros en el albur, el chiste popular y los estereotipos populares, el gay, el cinturita, etc., y las vedetrices, eran el atractivo visual: Amira Cruzat, Iris Cristal, Gloriella, enseñaban todo y actuaban un poquito, también hubo comediantes como Sonia Piña, Susana Cabrera, la Pelangocha, Maribel Fernández, entonces las localidades cuando la comedia era de tirarse de la risa tenían teatro lleno y revendedores felices.

De tanto ver el palmito desnudo se iban a prolongar el éxtasis a los cabarets cercanos el Iris Astoria, sobre Insurgentes, el Afro Tramonto Insurgentes casi Sullivan y en el jardincito Louis Pasteur estaba el mítico Run Run, las orquestas tocaban desde swing hasta salsa y las ficheras esperaban a que las sacaran a bailar, les invitaran una copa o si tenían hambre iba a los tacos de Antonio Caso o iban de baboso a la calle de Sullivan, digo que tanto era tantito.

Va uno de aparecidos

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Tiene muchas versiones, una célebre es la del escritor Roa Bárcena, una calle en la Obrera lleva su nombre, la que yo me sé, le sucedió hace dos siglos a un sacerdote de la iglesia de San Sebastián, una de la iglesias más antiguas de las ciudad, está en la calle de José Joaquín Herrera, ahí terminaba la ciudad y más adelante solo se atrevían los valientes, como el sacerdote de San Sebastián.

Una noche tocaron a la puerta de la sacristía, el padre se disponía a merendar, fue a abrir la puertecita y se espantó, el padre tuvo enfrente a un tipo harapiento, con signos de no haberse bañado en años, cojeaba y se recargaba en un bastón indígena, le rogó que fuera a la hoy calle de Torres Quintero, una señora moribunda pedía hacer su confesión, le dio las señas de la casa, el sacerdote le dijo que esperara mientras buscaba algo para taparse. Cuando el padre regresó, no había nadie, se dirigió a la calle de Torres Quintero, hacía un viento helado y cuanto peatón nocturno lo saludaba, lo despedía con un, “ve con Dios”.

Al llegar a la hermosa casa tocó y la puerta se abrió, se asomó, entró al fondo del patio vio un cuarto con luz, pasó por el aljibe que recogía el agua de la lluvia, se asomó al cuarto, vio en la cama a una mujer enferma, le preguntó que si era ella la persona que requería de sus servicio, la enferma con voz adolorida le dijo: “Pase, padre, pase, tome una silla y siéntese.”

Para no hacer larga la leyenda, la mujer le contó toda su vida, de cómo se dedicó a la vida alegre y terminó siendo una madame reconocida en la Nueva España, fue como consiguió esa casa tan hermosa, de dos plantas con balcones a la calle, el padre la confesó y le dio los santos oleos, le dijo que al día siguiente pasaría a visitarla, sería su imaginación, pero el sacerdote encontraba demasiado fría la casa, el viento se colaba por los rincón.

A la mañana siguiente el sacerdote no encontró la casa, había una construcción corroída por la hierba silvestre, estaba en ruinas, una feligresa llamó su atención ¿Padre, qué hace aquí?

Ayer vine aquí a confesar a una señora, la feligresa, lo miró con asombro y le dijo, no padre esa casa está abandonada desde que mataron a la señora que regenteaba una casa non santa, el padre se santiguo y regresó a su iglesia, digo, qué tanto es tantito.