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Sábado 17 Noviembre del 2018
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Qué tanto es Tantitito

El pueblito que huele a mole

Armando Ramirez

San Pedro Atocpan es un pueblo que sabe hacer buen mole. Pero ojo, no confundir Atocpan con Actopan, que es una comunidad en el estado de Hidalgo donde hacen buena barbacoa. Pero hoy voy escribir sobre San Pedro Atocpan, Atocpan es un vocablo náhuatl y significa “tierra fértil”.

San Pedro tiene fama hacer un exquisito mole, por eso su feria anual del mole tiene tanto éxito, pero no crean que tienen mucho tiempo de hacerlo, digo, comparado con Puebla o Oaxaca, no tantos años. La tradición del mole viene desde la época de los aztecas, le llamaban “molli” y era una salsa hecha con diferentes chiles. Fue en el siglo XIX, a la consumación de la Independencia, que se populariza entre la gente criolla el mole, por culpa de unas monjas poblanas, pero antes ya se hacía en Oaxaca, aunque cada quién a su estilo, una cosa es el mole poblano y otro el mole amarillo o el negro o de otros rumbos del país.

El de San Pedro Atocpan es más reciente, todo comenzó en el año de 1947, y aquí la necesidad incentivó la imaginación y la creatividad. Algunas familias comenzaron a hacerlo e ir a venderlo a la Merced. ¿Y qué creen?, que la pegan. Con el paso de los años gustó y las demás familias de San Pedro se pusieron también a hacerlo y surgió el famoso y exquisito mole de San Pedro Atocpan Y como en San Pedro la gente es luchona, se unieron y crearon su Feria del Mole para promocionarlo más y venderlo tanto para cocinar en sus casas como para degustarlo ahí mismo. Y miren, de nuevo la volvieron a pegar.

Pero no quedó ahí la cosa, ahora la gente de San Pedro, habilita sus casas como fondas los fines de semana, donde se vende mole recién cocinado con pollo, guajolote o en enchiladas. Y mire, ahora muchas familias ya no salen de la Ciudad los fines de semana, sino que van a pueblear ahora dentro de la Ciudad.

En el sur de la Ciudad de México hay pueblos mágicos: Mixquic, Tláhuac y sus canales o San Pedro, que como pueblo es muy bonito con su jardín en el Centro, su iglesia, sus expendios con diferentes tipos de mole y molinos antiguos. Incluso una avenida que, dicen, por ahí pasan los difuntos para llevarlos a enterrar. Y sus casas que son de zaguán amplio y están abiertas, permitiéndo ver las mesas y las sillas donde se pueden sentar y comer mole. Digo, qué tanto es tantito.

Los baños Lupita

Armando Ramirez

La primera vez que conocí los baños Lupita fue en 1980, eran unos baños públicos que todavía daban servicio a los habitantes del barrio que en su casa no tenían regadera, pero con el tiempo las casas de Tacubaya, todas, tiene sus regadera para bañarse diario, no como en los viejos tiempos cuando la gente se iba a bañar los sábados, tomando su vaporazo y un masaje para el estrés, pero los baños Lupita también eran gimnasio, por eso llegué ahí para entrevistar al Cuyo Hernández, que era una de las vacas sagradas del boxeo de la época de oro.

Ahí estaba el Cuyo Hernández a la orilla del ring viendo cómo boxeaba el boxeador Lupe Pintor, oriundo de Cuajimalpa, y los pupilos del establo del afamado mánager le daban con singular entusiasmo a la pera loca, al costal, o hacían boxeo de sombra, le pedí una entrevista, don Arturo que así se llamaba el Cuyo, me miró con esos ojitos que dominaban su rostro y me dijo con una media sonrisa que sí, me platicó de cómo surgió el apodo del Cuyo, me dijo que de niño era muy peleonero, allá en su barrio de la Guerrero y que una vez, se surtió a otro niño y se fue corriendo a su vecindad, pero al rato llegó el niño llorando con su mamá, entonces la mamá al ver a los niños que jugaban en el patio le preguntó a su hijo: “quién fue” y el niño llorando lo señaló: “ese, el que tiene los ojos de cocuyo”. Y escucharon los demás niños y le comenzaron a decir el Cuyo. Sí en esa época el Cuyo Hernández tenía su establo en los Lupita, había dejados los baños Jordán de Arcos de Belén, desde esa época se hizo célebre el gimnasio de los baños Lupita, cuna de campeones de box, como el Finito López y ahí entrenaron célebres boxeadores como Mike Tyson o Alexis Argüello, o lo visitaron ilustres del boxeo mundial como Don King y George Parnassus, eso sin olvidar que mucho antes aquí forjaba sus ilusiones de ser un campeón de box Javier Solís, que era en esos tiempos carnicero, pero los caminos de la vida lo llevaron a ser un gran cantante de la música ranchera.

Hoy languidecen los baños Lupita, ya no hay servicio de baños, lo que funciona es el gimnasio, llevan un programa social para los jovencitos del barrio para que canalicen su agresividad, quien quita y salga algún campeón de box, como antes, digo, qué tanto es tantito.

Cempasúchitl, flor-vida

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Me acuerdo que el año pasado en Xochimilco en algunas chinampas estaban muy tristes los chinamperos, una semana antes había caído una granizada que casi hecha a perder su cosecha de la flor de los 20 pétalos, para los aztecas, el número 20 era lo mismo que “muchos o muchas”.

Cempasúchitl significa: la flor de los 20 pétalos o sea de muchos pétalos, como es en la realidad esta bella flor, que en la chinampas de Xochimilco en esta época le dan una tonalidad de amarillo soleado al ambiente, es un gusto ver cómo van recogiendo las flores que en su tallo algunas alcanzan hasta un metro de altura y al ver los canales y las chinampas uno no puede menos que recordar, que fue una flor sagrada para los nahuas.

En tiempos de la gran Tenochtitlan y hasta la fecha en templos católicos, en los pueblos cercanos a la Anáhuac, en días de fiesta se riegan en dos hileras, para marcan un camino, con pétalos de cempasúchitl. Los aztecas creían que los pétalos de esta flor recogían la luz del sol, tan preciada por los nahuas. En su cultura y religión el sol era el dador de la vida. Y les preocupaba mucho, en su mitología, que el sol saliera todos los días, que nunca dejara de aparecer después de la noche.

Así, a la flor del cempasúchitl la tribuyeron esa cualidad, la de contener el calor, la luz del sol, lo que da vida. Ahora en el México del 20017, a casi 500 años de que cayera Tenochtitlan seguimos queriendo a las flores de cempasúchitl y prolongando la creencia de que regresan los difuntos y para eso hay que iluminarles el camino con veladoras y pétalos de flor de cempasúchitl.

Flor emblemática de las chinampas de Xochimilco, en estos días se ven los ramos de la flor del sol ser trasladada en trajineras o canoas por los canales, esos canales que el 19 de septiembre pasado unos turistas americanos paseado por ellos y con los movimientos del sismo creyeron que se daban el fenómeno del tsunami. No sabían que aquí se cultiva el cempasúchitl.

Por eso se usa en las festividades como los días de muerto. Los nahuas creían que había vida más allá de la muerte. Además tenía un uso medicinal o alimenticio, todavía en una pulquería de Xochimilco, el Templo de Diana, preparan un curado de flor de cempasúchitl y canela que es una delicia, digo, qué tanto es tantito.

La tradición textil de san Antonio Abad

Armando Ramirez

A la caída de Tenochtitlan los españoles prohibieron que los indígenas vivieran en lo que ahora llamamos el Centro. Y hacia el sur a partir del barrio de Tlaxcoaque, se fueron creando otros barrios de indígenas. Uno de esos barrios fue el que creció alrededor de la Iglesia de san Antonio Abad, por cierto, la iglesia fue dañada de nuevo por los sismo de septiembre del 2017.

La iglesia de san Antonio Abad tuvo un hospital para tratar una enfermedad terrible, el “fuego del infierno” o “fuego de san Antonio” en nuestro días los doctores le llaman ergotismo, es una intoxicación por ingerir trigo o maíz contaminado, afecta el sistema nervioso, los pacientes tenían un frío intenso y la sensación de que se estaban quemado y sufrían de alucinaciones, el hongo que contamina al maíz contiene ergotina, es la sustancia que produce el ácido lisérgico.

En esta iglesia, que primero fue una capilla, surgió la tradición en la ciudad de llevar a bendecir a los animales.

El hospital y la iglesia era manejada por los Padres Antoninos, pero la orden es suprimida en 1791 y tiene que abandonar la Nueva España. El gobierno de la Ciudad queda a cargo del hospital y en 1842 lo vende a un empresario de apellido Fauré, el cual instala una fábrica textil, incluso se instala la fábrica de cigarros “El Borrego” y en años posteriores la fábrica pasaba por diferentes manos, un español de apellido Ibáñez hace crecer la fábrica, hasta llega a comprar una finca, El Corral de san Antonio y conoce el auge.

Ahora se podrán explicar por qué en las calles san Antonio Abad y calles vecinas hay tantos talleres y fábricas de la industria textil que surgieron por decenas en el siglo XX, como el trágico taller donde murieron el 19 de septiembre de 1985 muchas costureras a causa del sismo y que habían sido encerradas en el taller para que no salieran en horas de trabajo.

Esta zona de tradición textil los sismo la harán desparecer; muchas fábricas y talleres fueron dañados por los sismo de septiembre de 2018 y antes habían sido afectados por los de 1985, la zona ha quedado desolada, incluso la entrada de la estación del Metro san Antonio Abad está cerrado. Al Metro se entra por la estación que está del lado de la colonia Obrera, digo, qué gacho, qué tanto es tantitito.

Velasco, en Misterios

Armando Ramirez

José María Velasco cuando terminó de pintar un paisaje del Valle de México escribió la frase: “La región más transparente del aire…” Frase memorable que la toma don Alfonso Reyes en una de sus textos fundamentales, “Visión de Anáhuac” y esta frase a sus vez la retomaba Carlos Fuentes como titulo de un clásico de la novela mexicana, “La región más transparente”, una novela sobre la Ciudad de México. Hoy esa frase frente a la realidad de la monstruópolis no queda sino llorar y los grandes paisajes que realizara José María Velasco sobre el Valle de México, visto desde los cerros del norte de la Ciudad. En las escenas de estas pinturas reinan las nubes blancas, el cielo azul, la luz que baña a la Ciudad de México asentada en el Valle con sus largos caminos que parecen bajar de los cerros del Chiquihuite o del Tepeyac, se ven pocos personajes, visten ropas blancas y huaraches y los hacendados portan sus trajes de trabajo, allá un caserío, acá una choza, un riachuelo, unas rocas y el aire, de una transparencia iluminada, era muy bello el cielo de la Ciudad. Velasco pintaba el Valle de México desde los territorios de la Basílica de Guadalupe, vivía a una lado, él nació en Temascalcingo, Edomex, muy joven llegó a la ciudad de México, trabajó en una tienda de ropa, vendía rebozos para mantenerse mientras estudiaba en la Academia de San Carlos, en el Centro. Cuando estuvo en edad se casó, la mamá de su esposa tenía una casa, en donde inicia la Calzada de los Misterios esquina con calle 5 de Mayo, callecita al pie del Tepeyac, cuando tuvo cierto éxito el artista le compró la casa a su suegra, ahí vivió hasta que falleció, viendo por la ventana de su cuarto las nubes y el cielo de la región más transparente del aire. En la Calzada de los Misterios cerca de la avenida Robles Domínguez en una pequeña glorieta hay una escultura de Velasco de pie, con su bata de pintor, su pincel en una mano, en la otra su paleta. Al sur de la Ciudad hay una calle con su nombre, en la colonia Guadalupe Insurgentes una casa de cultura lleva su nombre y en Tepito, en la calle de Peralvillo está la galería Velasco, su obra se puede ver en el Museo Nacional de Arte, la Ciudad reconoce a su artista, el que pintó su bello pasado ecológico, digo, qué tanto es tantito.

 

Para el calor unos ostiones

Armando Ramirez

AHORA QUE HA ESTADO haciendo calor y anda como Torombolo: sudado y le ruge el león, no hay nada como refrescar el cuerpo con una docena de ostiones, nada más para agarrarle la temperatura al tiempo.

Si no le gustan los ostiones u ostras entonces qué le parecen un doce de camarones en coctel y una chela bien helodia y michelada, ay ojitos pajaritos, hasta me dan ganas de hacer gorgoritos, ahora que si quiere llevarse sus mariscos a la casa para prepararlos como usted cree que dios manda, aquí sobre la calzada de la Viga también venden productos del mar fresco y bara bara.

Y lleva los ingredientes para prepararse unos cocteles como para el rey León, se tira en el sillón y pone su serie de Luis Miguel, ay ojitos pajaritos, hasta se va a sentir el Sol de chilangolandia. Ahora que si usted anda en la actitud que sólo lo orgánico da salud pues salud, agarra el Metro y dos tres estaciones adelante está el mercado de Jamaica, el verde es vida, me cay.

Cuando esté en el mercado métase hasta el fondo a donde están las mujeres indígenas ofreciendo los productos que nos da la madre tierra, maravillas que se extienden en las mantas sobre el piso del mercado, eso sí se maravillará de los champiñones enormes, las setas parecen orejas de elefante arrugadas, los honguitos, tal los describe Lewis Carrol en “Alicia, en el país de las maravillas”, eso sí no venden conejos blancos que usen sombrero de copa. Las señoras con su piel de cáscara de cacahuate y su tono moreno por los inclementes rayos del sol, vigilan con ojos profundos sus setas, hongos y champiñones.

Se imagina para la cena unas quesadillas con setas, epazote, queso Oaxaca y unas rajitas de chile verde. Y los huazontles, con sus frutos abundantes, para rellenarlos de queso, capeados y una salsa de jitomate o en chile pasilla y que se repita la serie de La reina del sur… Y que saquen el agua de limón con chía, porque aquí en Jamaica, la exhiben en jícaras.

Y cómo ve?, unas verdolagas con carne de puerco en salsa verde, unas tortillas clientes… uy uyuuy, repito. Esto sí es orgánico porque llega de las chinampas de Xochimilco, ahora que el estómago gruñe, dele de comer a los bichos, qué le parece un huarache azteca con una costilla y una salsa molcajeteada y de beber lo que guste, que tanto es tantito.

Y si vivo cien años…

Armando Ramirez

Parece mentira pero ahora que se cumplió el centenario del nacimiento de Pedro Infante en Cuajimalpa, donde tuvo su casa con gimnasio cuentan que se recluía para estudiar sus papeles, que le daba el director Ismael Rodríguez, como cuando interpretó Tizoc.

En el centro de Cuajimalpa se encuentra el Museo de Pedro Infante, tiene muros de un vidrio muy especial y la forma de un enorme cubo, reina en la plaza, en sus muros se reproducen enormes fotografías de escenas de sus películas, vemos a Pedro Infante de motociclista, de oficial del ejercito, huasteco, de Pepe el Toro y si entra al Museo verá los objetos que nos recuerdan sus películas.

Cuentan los habitantes de Cuaji que para interpretar a su personaje en la película Tizoc se compró un burro y ahí andaba por los parajes de Cuajimalpa montando el burro. Y señalan con orgullo el panteón del pueblo, de muros de ladrillo, es un viejo panteón de tumbas con jarrones y lápidas, cristos o vírgenes dominado la cabecera, todo trabajado en piedra, hay unas veredas que se ven desgastadas, nos dicen que ahí fue filmada la escena del entierro de Sarita García en Los Tres García.

También hay un camino a un costado del edificio delegacional, ahí filmaron una escena de la película, igual sucede con el patio de la iglesia, y al recorrer el centro de Cuajimalpa hay la sensación de que todos las personas que andan en Armando Ramírez el jardín conocieron a “Pedrito”. Hay viejecitas que aseguran que de repente llegaba en auto o en moto a comer quesadillas al jardín, era muy tragón, les pregunto si bebía pulque y me dicen que no, en una de las fotografías que exhiben en su Museo, está Pedro en una filmación, espera, está sentado en silla y abajito, cerca de sus pies, hay un vaso con un líquido blanco, un conocedor de la vida de Pedro en Cuajimalpa, me dice que no, me pregunta si no sabía que era diabético, le digo que no, y me explica que por eso tenía un gimnasio en su casa para hacer ejercicio y cuidarse de su enfermedad, cómo la ven.

Por cierto, en donde estaba su casa ahora hay una agencia de autos, pero la memoria colectiva de la gente y su amor por el ídolo de Guamúchil sigue viva entre los habitantes de Cuajimalpa, que siguen silbando “amorcito corazón, digo, qué, son cien años, total, qué tanto es tantito.

Iba a llamarse Americana

Armando Ramirez

Por los rumbos de la colonia Juárez en el siglo XIX hubo una hacienda, la de la Teja, en sus terrenos se fraccionó la colonia Juárez. El primero que intento urbanizarla fue Rafael Martínez de la Torre, el mismo que fraccionó la colonia Guerrero, e iba hacer lo mismo en la hacienda la Teja, pero falleció, hubo otros intentos pero fue hasta el siglo XX cuando una empresa americana fraccionó esos terrenos.

Los empresarios americanos soñaban con crear una colonia llamada Americana, tal vez, para que ahí viviera la numerosa comunidad del Tío Sam, y diseñada de tal manera la nueva colonia que su corazón iba a ser la Plaza de George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, incluso años después tenía en el centro una escultura de dicho presidente donada en 1916 por el gobierno del Tío Sam.

Pero qué creen, la colonia no se llamará Americana sino Juárez, a sugerencia de Porfirio Díaz y así es como se inaugura el 21 de marzo de 1906, como un homenaje del Presidente de origen oaxaqueño al prócer de la Patria, también de origen oaxaqueño.

La Juárez desde su inicio ha sido una colonia cosmopolita, la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, que se encuentra en la esquina de Roma y Londres fue donada por la comunidad húngara y los edificios del Buen Tono que están sobre Bucareli, fueron construidos por el empresario francés Ernesto Pugibet, propietario de la fábrica de cigarros el Buen Tono.

Bueno, el emblema de la Juárez el Reloj chino fue donado por la comunidad china para las fiestas del centenario de la Independencia, en 1910.

Se ven coreanos caminando por las calles la Zona Rosa, también es colonia Juárez, han formado su comunidad con iglesia y centro cultural, restaurantes, karaokes. Y los gitanos que en las tardecitas aparecen en la plaza Washington fumando, platicando, escuchando su música y viven por aquí, digo que tanto es tantito.

Curado de cempasúchitl

Armando Ramirez

En el centro de Xochimilco, por el barrio del Rosario, existe una tradicional pulquería con nombre de personaje mitológico romano, el Templo de Diana, ahí cada año, por estos días, cuando la flor de cempasúchitl florece en las chinampas y la ciudad se viste de amarillo, el amarillo de estas flores que según la tradición prehispánica, es de color amarrillo encendido porque recoge en sus pétalos la luz de los rayos del sol.

Es la mítica flor de Xochimilco, la que su nombre significa, flor de los veinte pétalos, aunque en realidad tiene más, es la que se usa en las ofrendas de Día de muertos para embellecer con sus pétalos las tumbas y se riegan sus pétalos en el suelo formando un camino, que lo ilumina para que los difuntos lleguen esos días a sus casas.

Esta flor que las mujeres portaban adornando sus orejas para iluminar su rostro, y según las creencias está llena de cualidades medicinales, qué creen, también sirve para hacer un sabroso y espectacular curado.

Sí el neutle, la bebidas de los dioses prehispánicos, el tlachicotón, la bebida de los albañiles en el siglo XX y ahora el pulque que beben los jóvenes porque es una bebida orgánica, lo combinan para hacer curados de cacahuate, jitomate, apio, avena, tuna, pitahaya, y de unos años a la fecha en Xochimilco se crea el curado de cempasúchitl.

En esta antigua pulquería de Xochimilco lo crearon para unir el neutle y la Armando Ramírez flor de cempasúchitl, fue idea de los maestros pulqueros del Templo de Diana, inspirados en el orgullo de ser de Xochimilco, quería crear un curado típico de Xochi.

Y descubrieron que el cempasúchitl con todo y tallo amarga el pulque pero si solo le echan los pétalos a la licuadora y lo batían, espolvoreando canela a la hora de servirse, obtenían un delicioso curado, digno de sus dioses.

El problema es que solo en esta temporada se puede preparar, cuando florece el cempasúchitl, de ahí que la gente que frecuenta Xochimilco espere con ansia estos días para probarlo, dicen que revive muertos y carga de vitalidad a los hombres, y a las mujeres las hace generosas al amamantar a sus bebés, como dicen la sabiduría popular, el neutle es la bebida de los dioses y la flor de cempasúchitl es la flor que capta la energía del sol, así que buen provechito, digo, qué tanto es tantito.

Hay danzón y se come bien

Armando Ramirez

@uyuyuyy

EL SALÓN DE BAILE LOS ÁNGELES EN ESTA CIUDAD TOMÓ EL NOMBRE DEL BARRIO Y DE LA IGLESIA.

El barrio de los Ángeles es el barrio indígena que fue asimilado por la colonia Guerrero cuando Rafael Martínez de la Torre fraccionó sus terrenos y se construyó la estación de ferrocarriles de Buenavista, los obreros llegaron a vivir por estos rumbos que dan de la colonia Guerrero a Nonoalco y Tlatelolco, fue un barrio donde los residentes indígenas se mezclaron con trabajadores del riel. La iglesia de los Ángeles había sido remodelada varias veces.

El barrio perdió su nombre indígena por el de Los Ángeles, por eso mismo el salón de baile Los Ángeles construido en 1937 tomó su nombre del barrio y de la iglesia, para dar diversión a los trabajadores de la estación de Buenavista, por eso años se construyó el puente de Nonoalco, fue el último grito de la modernidad que había llegado a la Ciudad, un puente construido con acero.

Y las calles recibieron nombres que nos remiten al universo: Estrella, Luna, Sol, Saturno, Neptuno, Júpiter. Los Ángeles es uno de los cinco barrios o zonas que conforman la colonia Guerrero, que ha generado leyendas como el salón de baile Los Ángeles, que como dice su slogan, “quién no conoce Los Ángeles no conoce México”, aquí se han presentado grupos de leyenda como Pérez Prado, Celia Cruz, Willie Colón, La Santanera y bailado grande bailarines y pachucos con sus trajes de solapa ancha y pantalones guangos y zapatos de charol.

Y ni que decir de sus gustos gourmet, a dos tres calles se encuentran los machetes de amparito, los machetes son una especie de gran quesadilla con la forma de un machete, es un reto comerse uno solo, pero qué cree, los de la Guerrero nada más los veo que llegan y se la zampan… digo que tanto es tantito.

Del DF a la CDMX

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

En el principio la antigua ciudad se llamó México Tenochtitlan y México Tlatelolco, la ciudad estaba dividida en dos porque estos grupos náhuatl llamados mexicas fueron los últimos en llegar, otros grupos náhuatl (por ejemplo, los Xochimilcas) habían llegados antes. Los mexicas divididos unos prefirieron asentarse por los rumbos de Tlatelolco y los otros en la isla de la luna –ahora el Zócalo–, pero los dos grupos náhuatl formarían los que llamamos la gran Tenochtitlan.

Así, la primera ciudad que existió erigida en una isla en el medio de los lagos fue levantada por los mexicas que habían llegado, como todos los chilangos de lejos, ellos decían que venían de Aztlán, que hasta la fecha los especialistas no han podido ubicar en qué parte del norte se ubicaba, hay una creencia que estaba por Nayarit, pero es eso, creencia, no hay certeza científica.

A la llegada de los españoles a todas estas tierras del imperio azteca le llamaron el Virreinato de la Nueva España, era el año de 1535 y a la Ciudad de Tenochtitlan parece que la fuerza popular le dio en llamar ya no México-Tenochtitlan, sino como testimonian las cartas de españoles que enviaban a sus familiares en España, se ubicaban en la Ciudad de México. Y en el años 1545 el Rey de España reconoce a la ciudad por cédula real como “La muy noble, insigne, muy leal e imperial Ciudad de México”.

Así transcurren siglos hasta que en 1823 al proclamarse la primera República Federal, sustituía a imperio de Agustín I (Iturbide), se decide que la Ciudad de México se llame Distrito Federal, eso lo aprueba el Congreso en el año de 1524, pues en esta ciudad residirán los poderes de la Unión. Y así evitar que un Estado de la República Federal sea más importante que otro, pero surge el centralismo del Distrito Federal.

En el año de 2016 hubo una reforma política que ordena cambiar el nombre al Distrito Federal por el de la Ciudad de México, con su propia Constitución, como cualquier estado de la Republica; así, en este 2018 desparecerá en todo paso burocrático y papeleo el Distrito Federal y por ley se debe llamar Ciudad de México, y las delegaciones políticas ahora son alcaldías y los delegados, alcaldes. Digo, que se les quite la costumbrita de decir que viven en el “deefe”, total, qué tanto es tantito.

Convento de Jesús María

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

El convento de Jesús María fue uno de los más deslumbrantes de la Nueva España. Basta leer la crónica que escribió el intelectual novohispano, don Carlos Sigüenza y Góngora, sobre la construcción de este convento. Tuvo por huésped ilustre a Catalina de los Ángeles, hija ilegítima del Rey de España, Felipe II, se dice estaba afectada de sus facultades mentales, si usted ve las dos entradas de la iglesia de Jesús María notará en lo alto de los arcos una corona, son coronas reales, el convento estaba bajo la protección del Rey de España, siendo el único en América con esta bendición real, el Rey le aportaba 40 mil ducados al año al convento.

Aquí también se hizo monja sor Juana Inés de la Cruz, luego abandonaría este convento por el de San José de Gracia y terminaría sus días en el de San Jerónimo.

Pasaron los siglos y llegaron los tiempos en que se aplicaron las leyes de la Reforma y los conventos pasaron a manos del gobierno, era el año de 1861, salieron a la venta y se vendieron los locales y cuartos para ser habitados o en comercios. Por eso a principios del siglo XX en lo que fue el convento de Jesús María estaba el cine Mundial, además había una sala de baile y un billar y el resto era una vecindad.

En el siglo XX la iglesia es devuelta a los sacerdotes, solo que algunos de ellos también han cooperado con la destrucción del convento, hace años Armando Ramírez un sacerdote tuvo una brillante idea para estacionar su auto dentro de la construcción, como la entrada que está en la división de la iglesia y el convento era muy estrecha, al padrecito se le ocurrió ampliar la entrada para que cupiera su auto y destruyó el arco de cantera y tezontle de la entrada, pero quedó rebonito su garage con cortina metálica y un anuncio que dice, “Entrada, no estacionarse”.

Con los sismos de septiembre pasado la iglesia sufrió daños severos, tiene unas hendiduras a la mitad de la nave, van del suelo al techo, lo mismo se ven desde el interior de la iglesia que por la calle de Jesús María.

Por cierto, hace pocos años, en lo que quedó del convento el Gobierno de la Ciudad iba a hacer un centro cultural y quedó en sueños guajiros, ahora iglesia y convento languidecen y solo queda un opaco resplandor del convento real, digo, ni un ojito le echan, total, qué tanto es tantito.

Va uno de aparecidos

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Tiene muchas versiones, una célebre es la del escritor Roa Bárcena, una calle en la Obrera lleva su nombre, la que yo me sé, le sucedió hace dos siglos a un sacerdote de la iglesia de San Sebastián, una de la iglesias más antiguas de las ciudad, está en la calle de José Joaquín Herrera, ahí terminaba la ciudad y más adelante solo se atrevían los valientes, como el sacerdote de San Sebastián.

Una noche tocaron a la puerta de la sacristía, el padre se disponía a merendar, fue a abrir la puertecita y se espantó, el padre tuvo enfrente a un tipo harapiento, con signos de no haberse bañado en años, cojeaba y se recargaba en un bastón indígena, le rogó que fuera a la hoy calle de Torres Quintero, una señora moribunda pedía hacer su confesión, le dio las señas de la casa, el sacerdote le dijo que esperara mientras buscaba algo para taparse. Cuando el padre regresó, no había nadie, se dirigió a la calle de Torres Quintero, hacía un viento helado y cuanto peatón nocturno lo saludaba, lo despedía con un, “ve con Dios”.

Al llegar a la hermosa casa tocó y la puerta se abrió, se asomó, entró al fondo del patio vio un cuarto con luz, pasó por el aljibe que recogía el agua de la lluvia, se asomó al cuarto, vio en la cama a una mujer enferma, le preguntó que si era ella la persona que requería de sus servicio, la enferma con voz adolorida le dijo: “Pase, padre, pase, tome una silla y siéntese.”

Para no hacer larga la leyenda, la mujer le contó toda su vida, de cómo se dedicó a la vida alegre y terminó siendo una madame reconocida en la Nueva España, fue como consiguió esa casa tan hermosa, de dos plantas con balcones a la calle, el padre la confesó y le dio los santos oleos, le dijo que al día siguiente pasaría a visitarla, sería su imaginación, pero el sacerdote encontraba demasiado fría la casa, el viento se colaba por los rincón.

A la mañana siguiente el sacerdote no encontró la casa, había una construcción corroída por la hierba silvestre, estaba en ruinas, una feligresa llamó su atención ¿Padre, qué hace aquí?

Ayer vine aquí a confesar a una señora, la feligresa, lo miró con asombro y le dijo, no padre esa casa está abandonada desde que mataron a la señora que regenteaba una casa non santa, el padre se santiguo y regresó a su iglesia, digo, qué tanto es tantito.

 

Poetas en camión

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Vamos a recordar a los “Delfines”, ¿se acuerdan de ese tipo de transporte público?

Muchos tendrán en su corazoncito su tipo de camión favorito, los “trompudos”, la neta, estaban gachos o “los chatos” la verdad tampoco estaban muy estéticos, eso sí, se distinguían por llevar su motor en la parte delantera, como los famosos “Juárez-Loreto”, hasta el poeta Efraín Huerta le cantó a los Juárez- Loreto y a la bella mujer que cuando se sentaba enseñaba sus hermosas rodillas, no lo digan, ahora está de moda acusar de acoso a la mujer, imagínense al poeta acusado de acoso por hacer poesía con las rodillas de una usuaria del Juárez-Loreto.

Los tiempos cambian, al poeta Ramón López Velarde, creador de la “Suave Patria” lo hubiera acusado de lo mismo, dicen que se estaba las horas en la antigua Plateros viendo cómo las señoritas bien bajaban de sus carruaje y él se sentía complacido al verles el huesito del tobillo.

Todo cambia, el transporte público, a excepción del Metrobús y del Metro, siempre han sido una calamidad, cuando fueron del pulpo camionero o cuando pertenecieron a la Ruta 100. Pero de todos los camiones los que tenían una belleza urbana que engalanaban la vieja San Juan de Letrán, eran los Delfines.

Pase por la iglesia de san Francisco frente a la Casa de los Azulejos, ahí encontrará un placa con el nombre de la persona que se le ocurrió por primera vez alquilar los carruajes, luego vinieron los trenes de mulitas, los taxis jalados por caballos.

En los años sesenta y setenta las autoridades compraron los Delfines, comenzaron costando 60 centavos el pasaje, lo subieron hasta un peso, pero eran amplios, grandes y trasladaban mucha gente, y parecían delfines.

Bueno hubo un tiempo que los autobuses gringos de la Greyhound, salían de Insurgentes e iba hasta Canadá, era cuando no todo mundo tenía billete para volar.

Ahora los reyes de las calles son los microbuses, parecen trocas que cargan guacales de la Central de Abasto, son influyentes, se detienen a la mitad de la calle para levantar a la gente, huelen a gas, y si no trae cambio le echan sus habladas y ya no diga la inseguridad, tanto de la delincuencia como la de quienes conducen los microbuses, qué hicimos los chilangos para tener micros, quiero unos delfines, digo, qué tanto es tantito.

Los sismos, incentivos

 

De pronto entra el des­ánimo pero en la me­dida que se mide la tra­gedia, por ejemplo en 1985, sí, se cayó el edificio Nuevo León, el Hospital General, parte del Centro Médico, La Super Le­che, edificios en la Roma, de­cenas de vecindades en Tepito, la Guerrero y la Merced, se ca­yeron fábricas, escuelas, esta­ciones de radio, de televisión, Avenida Juárez parecía Lon­dres después de los bombardeos que sufrió en la segunda guerra mundial, en la Ciudad oficial­mente se dijo que había 10 mil muertos, 4.100 rescatados con vida y una larga lista de datos y saben qué, la Ciudad se levantó.

Surgieron uniones de ve­cinos, de damnificados, gru­pos culturales, artísticos, ico­nos como Oscar Chávez can­tando en los campamentos de los que se habían quedado sin techo, fue tal la movilización social que terminaron surgien­do para bien y para mal líde­res sociales que se convirtie­ron en políticos célebre, unos honestos y otros corruptos, de esas bases sociales se nutrieron los nuevos partidos políticos, la gente creó sus propios nego­cios, muchos empresarios fue­ron conscientes de la emergen­cia, llegó mucha ayuda inter­nacional, Miguel de la Madrid expropió terrenos para cons­truir casas para los damnifica­dos de los barrios populares.

Poco a poco y al paso de los años la Ciudad comenzó a ves­tirse de peluches y la lección social la aprendió la gente pa­ra volverse más activa políti­camente, no por nada la gen­te de la ciudad de México es la más politizada del país.

El Distrito Federal de 1985 es irreconocible en la Ciu­dad de México de 2017, pu­so out a la canción de Cha­va Flores, México Distrito Fe­deral, tiene segundos pisos, metrobús, Uber, Centros Co­merciales a diestra y sinies­tra, los rascacielos han trans­formado a la Ciudad de chapa­rra a más alta, ahora la gente sigue la Champions League, casi todos usan celulares, ni quién se acuerde del telégrafo, an­tes solo se veían a Raúl Ve­lasco ahora hay Nexflix, Ave­nida Juárez es un bello paseo para caminar y encontrar acti­vidad cultural a la menor pro­vocación o se pasea en bicicle­ta por la ciudad, algunas ca­lles de Centro son peatonales.

Esta ciudad que se levan­tó de los escombros del 85, pe­ro ahí está, por cierto más ca­ra, pero se volverá a levan­tar, los sismos siempre han incentivado a chilangos, di­go, qué tanto es tantito.

El Jardín del mestizaje

Armando Ramirez

En el año de 1978 el presidente José López Portillo y los reyes de España, Juan Carlos de Borbón y Sofía, inauguraron el Jardín del Mestizaje, un jardín muy especial al norte de la Ciudad.

Ese jardín se llama del mestizaje, ahí hay varias fuentes y esculturas que simbolizan el mestizaje de los mexicanos. A la entrada del jardín por Insurgentes Norte, nos reciben las esculturas de Ahuizótl e Izcóatl, emperadores aztecas, Ahuizótl, fue un viejo sabio y gran conquistador que ensanchó el imperio de Tenochtitlan, y su nombre quiere decir, “espinas de río”. Izcóatl fue rey joven, con fama de reformador, y su nombre significa: “serpiente de obsidiana”. Ellos dos tienen la prestancia de los guerreros aztecas y la gente los conoce como los “indios verdes”.

Da mucha tristeza verlos, es increíble la de aventuras que han tenido estas dos esculturas hechas en bronce, que han andado por varios rumbos de la Ciudad y que por las inclemencias del tiempo los hongos los han cubierto y convertido en “indios verdes”.

Bueno estos emperadores aztecas en 1978 recibieron a los reyes de España, quienes conocieron la fuente de los danzantes, representan las diferentes danzas regionales del país, también la escultura de Lola Beltrán, la cantante de ranchero por excelencia. Más al norte se encuentra un conjunto de esculturas de Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, uno con un borrico y don Quijote con su caballo Babieca.

Y como conjunto escultórico principal está una fuente al centro del jardín, hay dos figuras muy llamativas, una es un guerrero azteca y la otra es un soldado español, los dos unidos por una columna de la que surge el cuerpo de una mujer, es decir, la patria, es el país, el conjunto representa el mestizaje del cual ha surgido nuestro país, México.

El jardín se encuentra a unas calles del cerro del Tepeyac y la Basílica de Guadalupe, ejemplo del mestizaje, ahí está la religión católica que trajeron los españoles y las creencias antiguas que veneraban a Tonantzin en el cerro del Tepeyac y la virgen de Guadalupe, que se le apareció a Juan Diego, los indígenas a la virgen del tepeyac le llamaban Tonantzin Guadalupe.

Y está la Calzada del Tepeyac que se transformó en una calzada católica, la de los Misterios, puro mestizaje, digo, qué tanto es tantito.

El barrio olvidado

Armando Ramirez

Pocos saben que existe en el Centro de la Ciudad un barrio que se llama San Juan Moyotlán o Moyotla, miles de personas caminan por sus calles, seguro usted lo ha hecho por las calles de Artículo 123, Independencia, Luis Moya, Revillagigedo, López, Ayuntamientos, etc. Y eso es nada más por nombrar algunas de sus calles emblemáticas. En algún momento la gente dejó de mencionar a este barrio por su nombre, pero encuentro en los periódicos de los años cincuenta, cuando el torero Luis Procuna causaba furor en el mundo taurino, lo apodaban “el berrendito de San Juan”, sí, por ser oriundo de este barrio. A propósito se le dice berrendo al toro que tiene diferentes colores en su pelaje, Procuna tenía un mechón blanco en el copete. El barrio de San Juan fue un barrio de toreros, como el inmortal Alberto Balderas, muerto de una cornada a la edad de 30 años y de un montón de novilleros que nunca llegaron pero que conservan su afición al toro, como algunos viejos comerciantes de la calle de Luis Moya, donde usted puede ver motivos de la fiesta brava en sus aparadores de bombas y generadores. Pero el barrio de San Juan fue sede de la fábrica de cigarros del Buen Tono. Y lo es del mercado de San Juan para gourmets. Aquí los afamados chefs de la Ciudad llegan con curiosidad para encontrar magia para sus platillos. Y por si no lo sabía, el barrio chino está en la calle de Dolores, también pertenece al barrio de San Juan. Y en la calle de Ayuntamiento están las instalaciones de la antigua XEW, en esa calle vivió el escritor Artemio del Valle Arizpe, conocedor de la vida en la Nueva España. Y cómo dejar de mencionar los cafetines en estas calles, en un tiempo frecuentado por españoles exiliados. El autor del libro de los nombres antiguos de la calles de la Ciudad vivió en la calle que hoy lleva su nombre, José María Marroquí, ahí hay un jardín con un arco chino y sus leones y una fuente con una figura mitológica. Y está el edificio gótico de la antigua inspección de policía, en los años cuarenta ahí también estuvo la cruz verde donde llegara el cuerpo de León Trosky, después de haber recibido un golpe con un piolet en la cabeza, se cree, por órdenes de José Stalin, digo, hay mucho cosas y hechos más que contar de San Juan, total, qué tanto es tantito.

La Roma, antes del 85

Armando Ramirez

La colonia Roma, siempre en la franja geológica donde los sismos hacen más daño pero siempre se levanta, cómo no recordar a la Roma de antes de los sismo de 1985, estaban los cafés de chinos en varias esquinas sobre Álvaro Obregón, los verdaderos cafés de chales, como el que retrataba el cine mexicano en la película protagonizada por Carlos Orellana, “Café de chinos”.

Quién no recuerda las enchiladas verdes, los frijoles refritos, el extracto de café con leche hirviendo al máximo para hacer espuma, hechos ahí mismo en el café por el chino de turno, hoy en Álvaro Obregón, hay una franquicia que evocan el café con leche y los bisquets.

Y caminar por el viejo camellón de Álvaro Obregón, con sus fuentes con imitaciones del arte grecorromano, por ahí se llega al Parián, un mercadito donde se vendía verdura, fruta para el barrio, hoy son lugares de moda, no existían ni los barecitos, ni cafeterías sofisticadas, al llegar a la esquina con Orizaba, a la vuelta todavía está la nevería  La Bella Italia, con sus fotos turísticas de lugares italianos y su rockola para sentirse como en los cómics de Archi.

También en Álvaro Obregón estaba el estudio de fotografía Corkidi, siguiendo sobre Obregón de vuelta en Monterrey en la esquina con Chihuahua hay una fonda, antes fue un bar, ahí se ponían briagos los escritores drogadictos de la generación Beat gringa: Jack Kerouac y William Burroughs, hasta películas les han hecho, una noche a Burroughs le dio por ser Guillermo Tell y mató a su esposa de un tiro en la cabeza.

En la calle de Córdoba todavía está el Instituto Nacional de Antropología e Historia en una casona, adelante estaba la tienda de discos de música clásica Sala Margolín donde Octavio Paz y demás intelectuales compraba sus discos y en Jalapa la pastelería El Globo, desaparecida, ahora es una franquicia, sí, con los sismos del 85 poco a poco se fue gente de la colonia y años después regresaron otros para hacer un barrio de moda con venta y rentas de departamentos carísimos y ahora con el 19-S se irá de nuevo la gente, bajará todo y al rato regresará otra gente para levantarse de nuevo, digo, hasta que vuelva a temblar, la Roma, como Tepito, el Centro, la Condesa, la Guerrero están sobre una franja geológica. Y vuelta a empezar, qué tanto es tantito.

¡Tengo ganas de llorar!

Al leer la encuesta que publicó el Diario BASTA! este lunes me quedé con el ojo biónico cuadrado, me entero que la inseguridad pública es uno de los tres grandes problemas que angustian a la gente, y no es para menos, delincuencia común y organizada traen frito a los ciudadanos.

Otro problema muy grave que ha ido ascendiendo en el top ten de las preocupaciones de la gente en este sexenio, se ve clarito en la encuesta, es la falta de empleo, ¿sin chamba cómo se sobrevive? dígame usted, a eso cárguele al costal de las preocupaciones de la gente ¡los salarios bajos! Sí, ya me extrañaba que la gente no pegara de gritos por la contención de los salarios de los trabajadores, una cosa es Domínguez y otra no me la Mínguez. La gente ya no quiere que la carguen las pulgas de una economía que crece pero para los vencedores y nada para el trabajador.

Donde la burra tuerce el rabo es el señalamiento de los ciudadanos a la corrupción, no creen que se esté combatiendo, tal parece que los escándalos de políticos que están metiendo a la cárcel, se piensan es para taparle el ojo al macho, el 80% de la gente señala que la corrupción no se ha combatido de verdad.

Y si eso cree 8 de cada 10 ciudadanos, es como decirle al gobierno: ustedes creen que no me fijo pero ciego no soy, digo, bolas con las rolas. Y sigue la mata dando con la economía casi 8 de 10 ciudadanos confiesan que está más jodido ahora que hace un años, chispas de chocolate chino. ¡Párenle! Siento gacho comentar cómo valora la gente el trabajo del señor Presidente, dice la gente en la encuesta realizada por la empresa Berumen, que ¿usted cree que lo aprobaron? caliente, caliente, de seguro usted fue de los que encuestaron, el 81% no lo aprueba, ay hasta sentí feo como cuando reprobé algebra en segundo de secundaria.

Voy a llorar pero sigo contando, un 16% de los ciudadanos cree que van re bien re bien el señor Presidente y, sopas, hago gulp, me entero que un 62.3% dice que va re mal. Me estoy deprimiendo, porque el cielito lindo se ilumina con una tenue estrella, primero los huracanes y los sismos, uno tras otro y de diferente epicentros y ahora esta encuesta. Yo tan contento que iba a desayunar una pancita con una chela, ya me aguadaron la mañana, digo, no hay que ser, qué tanto es tantito.

Recuento de los daños

Armando Ramirez

A ver haga el recuento de los daños, como diría la Trevi, del 2017, qué tal le fue en esta Ciudad de los palacios y los gasolinazos, ya vio cómo va a ser el nuevo Reglamento de Tránsito, o sea que su carcachita desde que entre al verificentro la van a ver con malos ojos y no le quiero pregunta cuánto le aumentaron a su salario.

No todo fue tan mal, en muchas colonias tendrán banquetas nuevas, eso sí, después de una buena temporada de estar polveándose hasta las nachas y unos embotellamientos que a los automovilistas de la CDMX los deberían de embotellar como refrescos. ¿Y la delincuencia? ¿Se siente más seguro en las tierras donde se apareció la aguilita o se siente pior que si viviera por los rumbos del Cerro de La Silla? Son preguntas de chilango a chilango. Eso sí, felicidades, ya estrenó nombre su ciudad ahora se llama CDMX, perdón, Ciudad de México, pero ya ve cómo somos los chilangos de flojonazos para hablar, en vez de decir, vivo en el Distrito Federal, contestábamos, en el De Efe, y ahora viven en la Ciudad de México, no en la CDMX.

Estrenamos puentes y pasos a desnivel, pero resultaron como la carabina de Ambrosio, zúrrate esa, fluyen los autos en las vías rápidas pero si se quiere salir tómala mi chafirete, el que hace la cola, la hace más larga, chúpatela, digo, lo que se ganó de tiempo se perdió a la salida, chanclas.

Y con eso de que se liberó el precio de la gasolina están apareciendo por la Ciudad las gasolineras dizque británicas o gringas u otras de no sé dónde y las de Pemex. Para mí cómo dijo el ínclito ciclista Porfirio Remigio, cuando le preguntaron si sus rivales, un ruso y un gringo, los veían pelón, y él contestó, para mí que son hojaldra con cajeta.

Ya entramos al capitalismo, la competencia mejora los precios, miren, en una vale 16. 52 y en otra 16. 55 o 16. 53, o sea como el tío Lolo, eso sí los litros de gasolina siguen cómo antes, bien medidos para que no digan que dan litros de 900 mililitros, y por más que los automovilistas voltean a ver el medidor de la bomba de gasolina cuando le grita el despachador, ¡en ceros! Y usted ve los ceros que se transforman en friega en cientos de varos uy se va con la sensación de que, volvieron a verle la cara de oriundo de Tanpendécuaro, han de decir, qué tanto es tantito.

Casa de cultura, y cárcel

El parque de la Pasión donde se dan sus besitos mordelones al caer la nochecita, en el día es un jardín que engalana la parte trasera de la iglesia de la Pasión. Y en el centro se encuentra una casa de cultura llamada José María Velasco, en honor del gran pintor paisajista Velasco, él vivió por estos rumbos de la Villa de Guadalupe.

Y lo más bonito de esta casa de la cultura es su historia, si usted es curioso y comienza a revisar de manera acuciosa la construcción, en la parte trasera encontrará una puerta, esa puerta tiene un arco de cantera que tiene grabadas estas palabra “Cruz Verde” y si sigue recorriendo la construcción entonces a la vuelta encontrará tres puertas, dos pequeñas y una ancha, ésta comunica a lo que son oficinas de la policía encargada de dar seguridad a esta zona, pero las de los lados que parecen ser las puertas originales de la construcción, hay en una de ellas grabada en el arco esta palabra “Comandancia”. Palabra que nos recuerda, en la primera mitad del siglo XX, así se llamaba a las delegaciones de policía. Y en la otra puerta hay esta palabra: “Juzgados”.

Da curiosidad saber que fue antes esta construcción. Por eso fui con el director de la Casa de Cultura José María Velasco y éste me contó que sí, la construcción había sido la treceava delegación de policía, tal parece de malos recuerdos para muchos chilangos de estos rumbos, como castigo por faltas cívicas lo ponían en las mañanas barrer el jardín y los que tenían faltas más graves salían pelones y sin cejas…

El maestro me enseñó las celdas, ahora salones con las antiguas rejas por puertas donde se imparten talleres de danza, música o donde los jovencitos con síndrome de Down reciben atención para integrarse de mejor manera a su comunidad.

Esta casona fue la finca de un español, quien fraccionó esta parte de la colonia Guadalupe Insurgentes, con el tiempo ahí estuvieron juntos pero no revueltos, la comandancia de policía, el recinto de la Cruz Verde y de juzgados, donde se sentenciaba a los ciudadanos que violaban las leyes.

Por cierto, casi a la entrada de la Casa de Cultura hay un busto en bronce de José María Velasco, quien nos dejara maravillosos paisajes del valle de México, cuando era la región más transparente del aire, digo, qué tanto es tantito.

No se hagan rosca…

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Ya saben, al que le salió el niño en la rosca, se quiere hacer rosca con los tamales el Día de la Candelaria. Lo gacho es que no todos saben por qué es esto de la tradición de partir la rosca, y no es albur sino hechos históricos de la tradición popular, la neta de la manteca.

Les cuento, en la vieja Roma se celebraban una fiestas llamadas Saturnales, en honor del dios Saturno, durante el solsticio de invierno, cuando el día es más largos que la noche, hacían un pan con higos, dátiles y miel al cual le metía una haba y repartían el pan entre la gente, y quien se sacaba el haba era un rey de reyes por un día.

Es en Francia donde se preserva en el siglo XVI esto de partir la rosca, en ese país se llama torta o tarta de reyes y al primer miserable que apareciera le daban una rebanada, la siguiente era para el que llegara sin avisar y la tercera para los ausentes, es decir, los que habían ido a la guerra. Ahora los franceses a la hora de cortar la rosca le tapan los ojos a un niño, hacen que corte una rebanada y la gente le pregunta: ¿para quién es? Entonces el niño dice el nombre e intentar entregar a la persona que dijo, sí acierta en premio será el rey de la casa por un día.

Y la tradición pasó a España ahí le llaman roscón de reyes, llevaba dentro un figurita y una haba, al rebanarla, al que le toque la figurita, es el rey de la fiesta, y si se saca el haba tendrá que pagar el roscón, de ahí el insulto que usan los españoles para señalar a uno de Tan pendécuaro, le dicen: “tontolaba” tonto del haba.

En México se le llama rosca de reyes y debería de parecer una corona de rey, la tradición la trajeron los evangelizadores, aquí se hace en forma ovalada con frutos secos y ahora con rellenos de nata o de crema pastelera, etcétera. Del significado, se dice que la forma de la rosca representa el amor infinito a Dios y el niño oculto en la rosca es porque Herodes, según la Biblia, mandó matar a todos los niños que nacieran en esos días, de ahí el día de los santos inocentes. Y bueno, como al mexicano le gusta la pachanga, pues mejor pretexto para seguir la fiesta que este, el bendito que se saca el niño pagará la tamaliza, pero hasta el día de la Candelaria, 2 de febrero, o sea otra pachanguita, post el puente Guadalupe Reyes, digo que tanto es tantito.

Basílica de Guadalupe

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Van por miles con un inocultable fervor, parten de la exgarita de Peralvillo, llevan músicos, ofrenda florales y caminan sobre el camellón de la Calzada de Guadalupe, en estos tiempos suplantó al viejo camino al Tepeyac que fue la que ahora conocemos como Calzada de los Misterios.

Pero llegar a la Basílica de Guadalupe es otra cosa, se ve llegar gente de Ecuador, Colombia, Argentina, algunos italianos y muchos de san Luis Potosí, Oaxaca, Veracruz, Tamaulipas, ahí está el mercado de artesanías guadalupanas, un bellísimo cromo hecho con impresión laser en yute.

Los peregrinos entran a la explanada, se persignan ante la Basílica antigua y luego van a la nueva, entran, rezan, se echan agua bendita y depositan una veladora en un lugar especial atrás y afuera de la Basílica, se forman para admirar la imagen de la virgen de Guadalupe.

Algunos visitantes suben el cerro del Tepeyac por las escaleras y los que tienen hambre van al mercadito que está frente a la Basílica, hacen muy sabrosos tacos dorados, birria, caldo de gallina, enchiladas, ahí llegan los peregrinos de otras partes de la República.

Pero hay guías de peregrinos que los llevan a los lugares secretos, a las faldas del Tepeyac, por ejemplo, en la Calzada de Misterios, en la esquina con la casa del pintor José María Velasco, ahí se ve una callecita al fondo y luego otra, en las faldas del cerro, arriba está el cementerio, abajo sobre enclavada en unas rocas hay una vieja casa, unas mujeres hacen quesadillas a la leña y carnes asadas, todos los comensales se sientan a una mesa larga sobre unos tablones con ladrillos, el humo de la leña aromatiza el sabor de la carne, el café hecho a la antigüita (se hierven el grano de café en el agua, se cuela) lo sirven en jarros de barro o pocillos.

Ahora si no gusta de esto, sobre la Calzada de Guadalupe están las cadenas de cafeterías. No busque al Museo de Cera, ni sus luces, visite el Museo de la Virgen de Guadalupe, están los estandartes con las imágenes de la Guadalupana que han usado nuestros héroes, hay hasta un busto de la virgen que era de Maximiliano. Los peregrinos también pueden ir al Museo del Ferrocarril, un lugar donde incluso hay una de las primeras máquinas que dieron servicio en el país, total, qué tanto es tantito.

Brigadistas en la Obrera

Armando Ramirez

Parecería sencillo describir a un brigadista, pero son tan distintos, en el parque España se encuentran cientos de jóvenes de colonias adineradas, comprometidos, bien vestidos de forma casual, llegan en bicicleta y se les nota el compromiso, platiqué con una señora de ojos claros y su hija de 16 años, venían del Pedregal de San Ángel, también con Javier Alarcón el conductor de deportes llegó con una camioneta de carga, estaba repleta de cajas con medicina, unas jovencitas bajaron y dejaron en el centro de acopio varias cajas y la camioneta conducida por Javier se fueron hacia el Parque México.

Hacia Álvaro Obregón encontré brigadistas de colonias populares y clase media con garra y corazón participan en recoger escombro, a veces van y abrazan a un señor angustiado, espera noticias de su sobrina, me comentó que había hablado con ella por celular, estaba en el cuarto piso, se quejó de que no veía que hubiera gente en las labores de rescate, ellos querían entrar y no los dejaron, vi a una señora asturiana con muchos años en México, poeta, habitaba ese mismo edificio, se ha refugiado en la casa del poeta de la Roma, pero aquí está solidaria con ropa prestada, no pudo sacar nada de su departamento, fumaba nerviosa con los ojos llorosos, me dieron ganas de abrazarla y lo hice, no supe qué decirle, sonrió y me despedí.

Llegué a la colonia Obrera, a la fábrica de textiles, frente a la bodega Aurrera, aquí los jóvenes brigadistas son de los barrios cercanos: Doctores, Buenos Aires, Centro, de la misma colonia Obrera y jovencitos y jovencitas de los municipios conurbados, llevan días durmiendo en tiendas de campaña, usan cascos amarillos o rojos, desde una camioneta vocean: “se necesitan picos en Lucas Alamán”, me ofrecieron cubre bocas, barras de cacahuate, botellas de agua, son ágiles, acostumbrados al trabajo rudo, jovencitas de las escuelas de enfermería ejercían sus conocimientos, la pulquería salón Casino es punto de cita, pasó una camioneta ofreciendo llevar a brigadista a Xochimilco, no les dijeron dos veces, en un 2 x 3 treparon a la camioneta, se alejó rumbo al sur de la ciudad, los jóvenes que resguardan la entrada por Bolívar alzaban el brazo con la mano empuñada, es señal de guardar silencio, digo, está chido, qué tanto es tantito

Un santo alcahuetón

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

En el día de San Valentín los que andan hasta las manitas sudadas se ven arrastrados en la fiebre de comprar para quedar bien con su pollo, pero la neta para qué comprar amor, mejor regale sus sentimientos netos, una cartita escrita con su puño y letra, póngase poeta para que su amada sepa lo que es amar en tierra de apache. Y usted señorita, qué le parece si con sus propias manitas hace un pastelito en lugar de hacer gastar a su galán, cuando hay amor valen más los sentimientos que los regalos.

Esto viene a cuento porque los enamorados ni saben quién fue San Valentín, no fue por supuesto un flechador de corazones, ni cupido, fue un alcahuete para los jóvenes enamorados. En tiempo del imperio romano, no era bien visto que los jóvenes se casaran, se imaginan, se casaban y ¿quién iría a la guerra? Porque ni modo de dejar a la mujer encargada, bien dicen, amor de lejos es amor de Tan Pendécuaro, ni qué felices los cuatro, ni qué ojos de hacha.

Entonces el emperador prohíbe que los jóvenes se casen para que haya soldados para sus guerras, pero hubo un sacerdote llamado Valentín, que se dijo, cómo hacerles el feo a los enamorados, ni modo que se coman la torta y se van a la guerra y allá se encuentren otra. Mejor los caso aunque el emperador lo haya prohibido, Y se dio a la tarea de casar a los jovencitos. Pero lo supo el Jefazo. En la época de los romanos no había derechos humanos, libertad de credo o el respeto a los usos y costumbres, pobre Valentín, pagó con su cabeza la osadía, se la cortaron.

Entonces los jóvenes empezaron a venerar a Valentín como un santo. Y el Papa Gelasio I declara el 14 de febrero, día de San Valentín. Solo que con los siglos el mentado día se volvió una costumbre de gastar el dinero a lo bestia. En nuestros tiempos el amor es una mercancía. Lo mismo en Francia que en Estados Unidos o en México, en el día de San Valentín se compra amor, surgen los ositos de peluche, los corazoncitos de chocolate, los globos con el “te amo, gorda” y te llevo al restaurante y después al hotel boutique.

Y ni se le ocurra comprar flores, salen tan caras como los litros de gasolina, la neta en eso del amor si lo quieren lo van a cuidar en sus penurias y si no ya sabrá de qué lado masca la iguana, y si se embarca, digo, qué tanto es tantito.

Personajes de la Guerrero

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Ah las cosas de la historia y lo injusto, los descendientes de Emiliano Zapata no nadan en la abundancia por decir lo menos y los hijastros de Vicente Fox nadan en la abundancia en Miami, digo, está del nabo.

Le voy a contar un poco de historia de un grandísimo personaje de la Revolución mexicana y vivió en la colonia Guerrero y ahí viven todavía sus hijos, ya son mayores, el más grande tiene más de noventa años y la más joven, Albertina, pasa de los setenta años, en medio está Salador y Magdalena, ellos son hijos de Antonio Díaz Soto y Gama, el intelectual del zapatismo, a quien mucho le atribuyen la frase “Tierra y libertad”, fue quien defendió a los campesinos cuando sus demandas de tierra se estaban quedando fuera de la Constitución que promulgó Venustiano Carranza en 1917.

Sus hijos viven en la colonia Guerrero, en la calle de Zarco, en una antigua casa, como hubo muchas a principios del siglo XX, amplia con patio y su fuente y muchos cuartos, pero no era de Díaz Soto y Gama sino de su hermana, quien le dio albergue, pues como buen intelectual no hizo fortuna, al contrario cuando fue maestro universitario, daba clases de derecho agrario e historia, pero escribía sus artículos en los periódicos y sacó boleto en el gobierno de Lázaro Cárdenas por sus críticas y le quitaron las clases de la Universidad y sobrevivió solo con sus colaboraciones periodísticas, él primero vivió en la calle de Violeta y luego en la casa de su hermana en Zarco.

Estuve con sus hijas y su hijo, me enseñaron una pintura, que heredaron de don Antonio, es un retrato de Zapata ¿y saben quién se la regaló? Álvaro Obregón, a pesar de que en la revolución estuvieron en bandos opuestos, y todo porque reconoció Obregón la honradez intelectual de Soto y Gama.

La casa conoció tiempos mejores con vitrales en las ventanas de la cocina, deteriorados pero siguen siendo bellos, tienen un biblioteca con documentos y publicación de Soto y Gama tan mencionado por Octavio Paz, como un intelectual de la revolución y a quien conoció desde niño, pues su abuelo Ireneo Paz y Soto y Gama eran amigos, los dos fueron periodistas y liberales. La verdad, lo que encuentra uno en los barrios, hasta la historia y los descendientes de personajes históricos, total, qué tanto es tantito.

La Mocte es una delicia

Armando Ramirez

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Estos chilangos que habitan lo que fue el ejido de Texcoco son los descendientes de los hijos del antepenúltimo Tlatoani azteca, el sibarita, Moctezuma Xocoyontzin, estos hombres de linaje construyeron sus casas sobre el oriente centro de la Ciudad.

Las colonias surgieron después de que a principios del siglo XX la fiebre por la aviación causaba entre los hijos de la familias ricas del país y le anidaba el síndrome del pajarito: Volar, volar…

Y lo hacían por los rumbos de los campos de Balbuena, como Alberto Braniff, su avioncito hecho de madera, aun cuando agarraban vuelo, se hacían como un papel al viento, fue el primero que voló un avión en la Ciudad de México, el 8 de enero de 1910. Además Braniff, de ser uno de los iniciadores de la aviación en México, fue dueño de los terrenos en donde volaba, a finales de los años 30s del siglo XX sus propiedades se fraccionaron para que surgiera la colonia Moctezuma.

Algunas calles tienen nombres como Iztaccíhuatl o de pilotos famosos como la Emilio Carranza. Era nieto del hermano de Venustiano Carranza y tan valiente como su tío abuelo, en el año de 1927 durante 11 horas voló sin escala, de la Ciudad de México a Ciudad Juárez.

En el año de 1928, por orden del gobierno hizo un vuelo sin escala de la Ciudad de México a Washington, ya que antes Charles Lindbergh había hecho lo mismo pero de Washington a México, la orden fue para agradecer el vuelo de Lindbergh al gobierno americano, allá el piloto mexicano fue recibido de pipa y guante. Pero Emilio nunca regresó a México, de regreso se estrelló con su avión en Nueva Jersey.

La Moctezuma tiene prosapia de barrio, son artistas como los que pinta la Capilla Sixtina de Miguel Ángel en la Iglesia del Perpetuo Socorro. Y otros son artistas de la barriga. En una esquina de Oriente 176 se arremolinan, bailan, la música sale de una bocina de pie, hay gente sentada en sillas de plástico, en la banqueta, el olor es exquisito, están comiendo tacos de carnitas estilo Michoacán, es como si se sintieran tlatoanis y hubieran volando en los llanos de Balbuena, “cinco mi maik”, mientras detienen sus platos con una mano, con la otros bañan sus tacos con salsa y los devoran de tal manera que se antoja, sabroso, y a ritmo de cumbia, total, qué tanto es tantito.

En la Guerrero, buen café

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Llega a la esquina del encanto y lo primero que se respira es el aroma del café, el molino está moliendo los granos de la aromática semilla, la esquina está en el barrio de la Guerrero, barrio donde se vive el barrio y la vida de barrio es comunitaria, de cuates, todos se conocen y saben degustar una taza de café con una buena plática de política, deportiva, o de uno que otro chisme del barrio. La cosa es convivir con un buen expreso o un vil café negro, mejor conocido como café americano.

La esquina del encanto está en las calles de Zarco y Moctezuma, a una calle del Metro Guerrero, el molino y sus bebidas tienen más de 60 años de existencia y se han heredado de padre a hija, este cafetín molino, tiene dos mesitas sobre la banqueta y un pequeño local, donde hay un viejo molino, de los buenos, una cafetera italiana también de hace años, un tostador de los mejores, cuando se hacían en México y eran diseñados para que los que saben hacerlo le den el tostado adecuado al grano de café.

Además a lado está una panadería artesanal, del mejor pan que pueda probar en esta ciudad, hay el típico pan chino pero también unas conchas hechas como las de antes, un poco más pesadas, unas empanadas de frutas y unos panqués de pasas y lo más bonito uno puede ver al maestro panadero batiendo la masa y metiéndola las piezas al horno y puede oler el pan recién hecho.

En el cafetín hay letreros pícaros como el que dice: “si quiere llegar a viejito, ching… un cafecito”, digo, con todo respeto, por cierto, ya saben que es antioxidante.

Y los forasteros nos enteramos mientras tomamos café que en la calle de Zarco viven las hijas de don Antonio Soto y Gama, el intelectual del zapatismo, en esa misma calle está la casa de los Rivas Mercado, el papá en tiempos de Porfirio Díaz construyó el Ángel de la Independencia, la hija Antonieta fue mecenas de Diego y Frida y también está la casa de Jesús Martínez, el legendario cómico Palillo, y cuentan que de repente se dejan venir viejos boxeadores como el ex campeón mundial Guadalupe Pintor, que entrena o entrenaba en un gimnasio de la Guerrero y así pasa el día porque este lugarcito lo abren a las siete de la mañana y cierran en la nochecita, este es el barrio de la Guerrero, donde la gente platica, qué tanto es tantito.

La calle de La Palma

Armando Ramirez

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La calle de Palma es una de las calles más antiguas del Centro de la Ciudad, imagínese, unas décadas después de la caída de Tenochtitlan, se llamaba Diego López, el viejo, de seguro ahí tuvo una casa el tal Diego, y ya en el siglo XVII, en otra casa, nos dice el maestro Tovar y de Teresa, que había en su jardín una palma y la gente le dio en llamarla “La casa de la palma”, con el tiempo terminó la gente llamando a toda la calle La Palma.

Esta primera calle es la que encuentra entre 16 de septiembre y Madero. De las calles de 5 de Mayo hacia el norte, en siglos anteriores se llamaban “de la Alcaicería”. Les cuento, una alcaicería es una calle donde hay comercios que venden cosas de lujo como la seda, famosas son las de la zona andaluza de España, acá en tiempos de la Nueva España la seda en bruto era muy requerida por la gente con billete para sus lujos.

En esas calles de la Alcaicería surgen negocios lujosos y casas casi palacetes, una de ellas ocupó hace décadas los antes famosos “Caldos Zenón” tan de gratos recuerdos para los crudos, muy buenos caldos de pollo con sopes de salsa verde, otra construcción antigua, es el restaurante, frecuentado por políticos, El Cardenal, el original, han surgido otras sedes. En la esquina con 5 de Mayo, se encontraban las casas de Cortés, ahora lo ocupa el edificio donde el conde del Regla, don Pedro Romero de Terreros, el hombre más ri- Armando Ramírez co de su época, construyó su Real Monte de piedad, ahora es el Nacional Monte de Piedad.

También está la cantina La Montañesa, soldados de levita acuérdense de Adelita, y en la esquina con Tacuba está la panadería más antigua de la Ciudad, La Vasconia, hacen un pan de muerto del diez. Hasta ahí llegaba la calle de la Alcaicería. Por cierto, de la Alcaicería más que una calle parecía un callejón, en la panadería hay una foto de la calle, ahí podrán ver cómo parecía más un callejón.

En el siglo XX, esta calle fue ampliada y pasó a ser Palma, llega hasta Belisario Domínguez, aunque, quién sabe si por magia de la nomenclatura, saltó, cruzando construcciones que pertenecieron al convento de Santo Domingo para llegar a la calle de Paraguay, en la zona mueblera de la Lagunilla, debe de haber una explicación, si la encuentro se las cuento, digo, qué tanto es tantito.

Nacimiento espectacular

Armando Ramirez

En el mes de diciembre surgen muchas tradiciones, quién no hace la posada, crea piñatas, organiza pastorelas, bebe su ponche para el frío y compran sus arbolitos de Navidad, pero hay familias que en sus casas respetan una tradición que los abuelas se las inculcaron, los nacimientos.

Ya saben, cuentan que el primero que organizó un nacimiento y fue de bulto, es decir, hombres interpretando los personajes, fue San Francisco de Asís, precisamente en Asís, una población de Italia, y de ahí al mundo y con los evangelizadores que llegaron con la conquista, catequizaron a los indígenas y para que entendieran mejor la religión católica y sus historias, nada mejor que para explicar el nacimiento del niño Jesús que construir nacimientos con los personajes bíblicos, y mire que aprendieron.

Más de 400 años después la tradición forma parte de nosotros, y por ejemplo, en muchas casas grandes van creando sus nacimientos que año con año le convida a la gente de los barrios cercanos como en el Eje cinco, en el tramo que se llama Playa Villa del mar, en la colonia Marte Militar, ahí ese nacimiento tiene más de treinta años de hacerse con miles de figuras, abarca el jardín y el estacionamiento de la casa, muchas de las figuras son diminutas y otras grandes. El nacimiento se puede ver al paso de los autos sobre el Eje, las rejas y la fachada de las casas están tapizados con lienzos que tienen escenas navideñas.

Llama la atención ver a las familias con sus niños, que con ojos de asombro y alegría ven esta obra plástica donde los miembros de la familia participan, el que es arquitecto crea las maquetas, otros con su trabajo e imaginación colocan el riachuelo, a los beduinos del desierto descansado alrededor de un oasis, también están las casitas propias de esa época en los pueblos del Medio Oriente, austeras y sin ventanas, las palmeras, los pastores que cuidan a sus ovejas, arrean a su ganado, en el Portal María y José y los Reyes Magos que van llegando, arriba la estrella de David, tal vez por eso tan famosos por estos barrios del sur oriente de la Ciudad este nacimiento, está entre Andrés Molina y Plutarco Elías Calles.

En la banqueta hay verbena, puestos donde se venden hot cakes, elote, esquites, buñuelos, atoles, café, los algodones, digo, qué tanto es tantito