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Domingo 23 Septiembre del 2018
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Qué tanto es Tantitito

De panteones a panteones

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Para ir en la noche a ver como son los rituales del día de muertos, no es necesario ir a Mixquic, miren que es un pueblo fantástico, pero en estos días se ha comercializado de manera excesiva. A donde vaya encontrará chelas con chamoy y lo que se pueda imaginar: pizzas, hamburguesas y los comerciantes de ahí sufren mucho por la invasión de puesteros que llegan de las diferentes ferias de los pueblos del Edomex y la mú- sica del norte de la República.

Asistir al panteón a la medianoche es un martirio, un montón de estudiantes de universidades privadas van con su cámaras para sacar las fotos “más bonitas” para publicar en Facebook, Twitter o Instagram, y poco a poco va perdiendo la magia antigua del lugar de los mezquites. Y si van en autos váyase con varios días de antelación, hay hostales para dormir, ya ve que la única carretera ese día es un gigantesco estacionamiento.

Pero hay otros panteones que tienen tradición y también son cementerios comunales, me refiero al de Azcapotzalco, todos los pueblos de Azcapotzalco llegan al panteón comunal de san Juan Tlihuaca, que quiere decir lugar de brujos, usted puedo visitarlo sin tanta aglomeración y tener una comunión con los viejos habitantes que preservan la tradición, pero además es tan bonito, está dividido en dos partes, una es para los adultos y la sección de los niños, sus tumbas son alegres, están adornadas con los juguetes que les gustaban a los niños en vida y las tumbas llenas de color, ellos comienzan a las ocho de la noche una precesión y recorren las calles del pueblo y se detienen en los altares callejeros.

Cuando llega a la entrada del panteón es como si llegara a la película de Los Tres García, rezan, llevan sus velas, sus flores, cantan, hay danzantes, mariachis, tamales, atoles, bu- ñuelos, me maravillan los habitantes de San Juan Tlihuaca.

En su mayoría descienden de los tecpanecas. Fueron los mexicas quienes les llamaron chintolos, a los de acá, por tener buenas petacas. Es un pueblo que hay que defender del estrangulamiento que tiene, está rodeado de fábricas, pero enmedio reina el jardín de los ahuehuetes, con sus leyendas, su iglesia y la gente es hospitalaria; todos se acomiden a decirle por dónde llegar al panteón y lo mejor se siente en un pueblo. Digo, que tanto es tantito

Basílica de Guadalupe

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Van por miles con un inocultable fervor, parten de la exgarita de Peralvillo, llevan músicos, ofrenda florales y caminan sobre el camellón de la Calzada de Guadalupe, en estos tiempos suplantó al viejo camino al Tepeyac que fue la que ahora conocemos como Calzada de los Misterios.

Pero llegar a la Basílica de Guadalupe es otra cosa, se ve llegar gente de Ecuador, Colombia, Argentina, algunos italianos y muchos de san Luis Potosí, Oaxaca, Veracruz, Tamaulipas, ahí está el mercado de artesanías guadalupanas, un bellísimo cromo hecho con impresión laser en yute.

Los peregrinos entran a la explanada, se persignan ante la Basílica antigua y luego van a la nueva, entran, rezan, se echan agua bendita y depositan una veladora en un lugar especial atrás y afuera de la Basílica, se forman para admirar la imagen de la virgen de Guadalupe.

Algunos visitantes suben el cerro del Tepeyac por las escaleras y los que tienen hambre van al mercadito que está frente a la Basílica, hacen muy sabrosos tacos dorados, birria, caldo de gallina, enchiladas, ahí llegan los peregrinos de otras partes de la República.

Pero hay guías de peregrinos que los llevan a los lugares secretos, a las faldas del Tepeyac, por ejemplo, en la Calzada de Misterios, en la esquina con la casa del pintor José María Velasco, ahí se ve una callecita al fondo y luego otra, en las faldas del cerro, arriba está el cementerio, abajo sobre enclavada en unas rocas hay una vieja casa, unas mujeres hacen quesadillas a la leña y carnes asadas, todos los comensales se sientan a una mesa larga sobre unos tablones con ladrillos, el humo de la leña aromatiza el sabor de la carne, el café hecho a la antigüita (se hierven el grano de café en el agua, se cuela) lo sirven en jarros de barro o pocillos.

Ahora si no gusta de esto, sobre la Calzada de Guadalupe están las cadenas de cafeterías. No busque al Museo de Cera, ni sus luces, visite el Museo de la Virgen de Guadalupe, están los estandartes con las imágenes de la Guadalupana que han usado nuestros héroes, hay hasta un busto de la virgen que era de Maximiliano. Los peregrinos también pueden ir al Museo del Ferrocarril, un lugar donde incluso hay una de las primeras máquinas que dieron servicio en el país, total, qué tanto es tantito.

La Mocte es una delicia

Armando Ramirez

TWITTER/ @uyuyuyy

Estos chilangos que habitan lo que fue el ejido de Texcoco son los descendientes de los hijos del antepenúltimo Tlatoani azteca, el sibarita, Moctezuma Xocoyontzin, estos hombres de linaje construyeron sus casas sobre el oriente centro de la Ciudad.

Las colonias surgieron después de que a principios del siglo XX la fiebre por la aviación causaba entre los hijos de la familias ricas del país y le anidaba el síndrome del pajarito: Volar, volar…

Y lo hacían por los rumbos de los campos de Balbuena, como Alberto Braniff, su avioncito hecho de madera, aun cuando agarraban vuelo, se hacían como un papel al viento, fue el primero que voló un avión en la Ciudad de México, el 8 de enero de 1910. Además Braniff, de ser uno de los iniciadores de la aviación en México, fue dueño de los terrenos en donde volaba, a finales de los años 30s del siglo XX sus propiedades se fraccionaron para que surgiera la colonia Moctezuma.

Algunas calles tienen nombres como Iztaccíhuatl o de pilotos famosos como la Emilio Carranza. Era nieto del hermano de Venustiano Carranza y tan valiente como su tío abuelo, en el año de 1927 durante 11 horas voló sin escala, de la Ciudad de México a Ciudad Juárez.

En el año de 1928, por orden del gobierno hizo un vuelo sin escala de la Ciudad de México a Washington, ya que antes Charles Lindbergh había hecho lo mismo pero de Washington a México, la orden fue para agradecer el vuelo de Lindbergh al gobierno americano, allá el piloto mexicano fue recibido de pipa y guante. Pero Emilio nunca regresó a México, de regreso se estrelló con su avión en Nueva Jersey.

La Moctezuma tiene prosapia de barrio, son artistas como los que pinta la Capilla Sixtina de Miguel Ángel en la Iglesia del Perpetuo Socorro. Y otros son artistas de la barriga. En una esquina de Oriente 176 se arremolinan, bailan, la música sale de una bocina de pie, hay gente sentada en sillas de plástico, en la banqueta, el olor es exquisito, están comiendo tacos de carnitas estilo Michoacán, es como si se sintieran tlatoanis y hubieran volando en los llanos de Balbuena, “cinco mi maik”, mientras detienen sus platos con una mano, con la otros bañan sus tacos con salsa y los devoran de tal manera que se antoja, sabroso, y a ritmo de cumbia, total, qué tanto es tantito.

Calle Nautla

Foto: Cuartoscuro
Armando Ramirez

Lo primero es lo primero y es salvar vidas de los escombros de los derrumbes y a la siguiente hora habrá que evitar más tragedias, así es la situación. La calle de Nautla es pequeña, hace esquina con Tlaxcala, y como en 1985 otra vez la tan castigada colonia Roma, sobrecoge el corazón y se estruja el ánimo de impotencia al ver los edificios que han sido desalojado por estar severamente dañados, están acordonados con cintas amarillas, pero un arquitecto habitante del edificio de Nautla número 28, está a la mitad de la calle, nos invita a entrar a esa construcción de unos seis pisos, está muy inclinada hacia la calle, la mayoría de los vidrios de las ventanas están rotos y la entrada está abierta de par en par, accedemos con miedo, en la oscuridad del cubo del zaguán escucho esta meditación: “una réplica y se nos cae”, lo primero que vemos es la caja del elevador, destrozada, subimos por las escaleras, los escalones están endebles, nos dice el anfitrión, pisen con cuidado, más temor, está muy oscuro, llegamos al segundo piso, entramos a un departamento deshabitado, vemos grandes grietas en las paredes de los cuartos, hay yeso, vidrios rotos y concreto caído en el suelo, estremece ver una grieta muy amplia por donde pasa la luz de la calle, al caminar se va uno de lado. En el tercer piso, donde vive el arquitecto, los daños son peores, nos explica que el edificios con una réplica se puede caer sobre las construcciones vecinas, quiero bajar pero me aguanto, nos pide que digamos esta situación, han venido ingenieros jóvenes en representación de las autoridades, vieron el edificio, les dijeron, no se podía hacer nada, había otras prioridades y se fueron. Pienso lo catalogaron de alto riesgo. En la calle una señora rubia señala a su madre, de más de ochenta años de edad, está sentada en la calle, nos pregunta por un albergue para llevarla, la tarde amenaza lluvia, llegan autos y camionetas, se llevan las pertenencias de la gente de casas vecinas, la rubia se lamenta, dice que el edificio desde hace tiempo está dañado. Después del rescate de personas de edificios caídos habrá que evitar más víctimas y no es un edificio, hay varios en las calles de Morena, Pestalozzi… en la Roma, Medellín, Tehuantepec, Nautla… digo, rapidito, qué tanto es tantito.

Jamaica es un carnaval

Armando Ramirez

Es una fiesta del color y el ambiente decembrino se huele, se siente en cuanto se llega al mercado de Jamaica, cercado antiguamente por canales como el de La Viga y otros que se pierden en la memoria del siglo pasado.

En el mercado de Jamaica se le llenan los ojos del color, de alegría y nostalgia, nada más de observar las enormes piñatas de siete picos (que representan los 7 pecados capitales) que con sus colores y formas alucinantes, y de cómo las familias las cargan en la parte alta de sus camionetas y los niños brincan de alegría.

¿Se acuerdan del dale, dale, no pierdas el tino porque si lo pierdes de un palo te empino? Pues este mercado en esta temporada me parece el más hermoso de la Ciudad de México, hay que visitarlo en familia porque es un gusto ver los arbolitos de Navidad, son de Perote, Veracruz, aunque también los hay canadienses y el musgo, su verde frescor, el gris del heno, los colores de los personajes en barro de los nacimientos navideños y el rojo de las flores de Nochebuena, son las que dan su color al mes de diciembre.

Y los dulces, la colación: Órale, Petra, sal del rincón con la colación: Órale Pancho no te hagas que falta la colación. Están la canastitas de papel con múltiples colores, las luces, que son la alegría de los niños cuando saltan sus chispas y las velitas, se huele, se siente, el olor de la fruta de las piñatas.  También están los portales con las figuras de María y José, el buey, la vaca, los tres Reyes Magos, van a pie por las veredas, los riachuelos y las cascadas, los pastores están aquí y allá. Y allá la estrella de Belén que guía a los Reyes, más allá los faroles típicos de Navidad. Y el olor de la fruta: tejocotes, cañas, guayabas. Y los trozos de piloncillo, las rajitas de canela, para hacer un sabroso ponche. Y la parafernalia decorativa de las esferas, las tiras de luces, los festones, las coronas, las estrellas, los muñequitos de tela que son angelitos, Reyes Magos o Santa Claus, que expresan la maravilla de la creatividad humana en las fiestas decembrinas. Y claro caminando en Jamaica hace hambre, uy hay unos huaraches, mmm, sabrosos, los famosos huaraches de Jamaica con una costilla encima con salsa verde o roja y café de la olla para el frío, ¡provechito! digo, qué tanto es tantito.

Curado de cempasúchitl

Armando Ramirez

En el centro de Xochimilco, por el barrio del Rosario, existe una tradicional pulquería con nombre de personaje mitológico romano, el Templo de Diana, ahí cada año, por estos días, cuando la flor de cempasúchitl florece en las chinampas y la ciudad se viste de amarillo, el amarillo de estas flores que según la tradición prehispánica, es de color amarrillo encendido porque recoge en sus pétalos la luz de los rayos del sol.

Es la mítica flor de Xochimilco, la que su nombre significa, flor de los veinte pétalos, aunque en realidad tiene más, es la que se usa en las ofrendas de Día de muertos para embellecer con sus pétalos las tumbas y se riegan sus pétalos en el suelo formando un camino, que lo ilumina para que los difuntos lleguen esos días a sus casas.

Esta flor que las mujeres portaban adornando sus orejas para iluminar su rostro, y según las creencias está llena de cualidades medicinales, qué creen, también sirve para hacer un sabroso y espectacular curado.

Sí el neutle, la bebidas de los dioses prehispánicos, el tlachicotón, la bebida de los albañiles en el siglo XX y ahora el pulque que beben los jóvenes porque es una bebida orgánica, lo combinan para hacer curados de cacahuate, jitomate, apio, avena, tuna, pitahaya, y de unos años a la fecha en Xochimilco se crea el curado de cempasúchitl.

En esta antigua pulquería de Xochimilco lo crearon para unir el neutle y la Armando Ramírez flor de cempasúchitl, fue idea de los maestros pulqueros del Templo de Diana, inspirados en el orgullo de ser de Xochimilco, quería crear un curado típico de Xochi.

Y descubrieron que el cempasúchitl con todo y tallo amarga el pulque pero si solo le echan los pétalos a la licuadora y lo batían, espolvoreando canela a la hora de servirse, obtenían un delicioso curado, digno de sus dioses.

El problema es que solo en esta temporada se puede preparar, cuando florece el cempasúchitl, de ahí que la gente que frecuenta Xochimilco espere con ansia estos días para probarlo, dicen que revive muertos y carga de vitalidad a los hombres, y a las mujeres las hace generosas al amamantar a sus bebés, como dicen la sabiduría popular, el neutle es la bebida de los dioses y la flor de cempasúchitl es la flor que capta la energía del sol, así que buen provechito, digo, qué tanto es tantito.

Brigadistas en la Obrera

Armando Ramirez

Parecería sencillo describir a un brigadista, pero son tan distintos, en el parque España se encuentran cientos de jóvenes de colonias adineradas, comprometidos, bien vestidos de forma casual, llegan en bicicleta y se les nota el compromiso, platiqué con una señora de ojos claros y su hija de 16 años, venían del Pedregal de San Ángel, también con Javier Alarcón el conductor de deportes llegó con una camioneta de carga, estaba repleta de cajas con medicina, unas jovencitas bajaron y dejaron en el centro de acopio varias cajas y la camioneta conducida por Javier se fueron hacia el Parque México.

Hacia Álvaro Obregón encontré brigadistas de colonias populares y clase media con garra y corazón participan en recoger escombro, a veces van y abrazan a un señor angustiado, espera noticias de su sobrina, me comentó que había hablado con ella por celular, estaba en el cuarto piso, se quejó de que no veía que hubiera gente en las labores de rescate, ellos querían entrar y no los dejaron, vi a una señora asturiana con muchos años en México, poeta, habitaba ese mismo edificio, se ha refugiado en la casa del poeta de la Roma, pero aquí está solidaria con ropa prestada, no pudo sacar nada de su departamento, fumaba nerviosa con los ojos llorosos, me dieron ganas de abrazarla y lo hice, no supe qué decirle, sonrió y me despedí.

Llegué a la colonia Obrera, a la fábrica de textiles, frente a la bodega Aurrera, aquí los jóvenes brigadistas son de los barrios cercanos: Doctores, Buenos Aires, Centro, de la misma colonia Obrera y jovencitos y jovencitas de los municipios conurbados, llevan días durmiendo en tiendas de campaña, usan cascos amarillos o rojos, desde una camioneta vocean: “se necesitan picos en Lucas Alamán”, me ofrecieron cubre bocas, barras de cacahuate, botellas de agua, son ágiles, acostumbrados al trabajo rudo, jovencitas de las escuelas de enfermería ejercían sus conocimientos, la pulquería salón Casino es punto de cita, pasó una camioneta ofreciendo llevar a brigadista a Xochimilco, no les dijeron dos veces, en un 2 x 3 treparon a la camioneta, se alejó rumbo al sur de la ciudad, los jóvenes que resguardan la entrada por Bolívar alzaban el brazo con la mano empuñada, es señal de guardar silencio, digo, está chido, qué tanto es tantito

Halloween a la mexican

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

La neta del planeta de charrolandia, el halloween se acharró, le echaron tanta crema chantilly a sus tacos los de la segunda generación de gringos nacidos en Méxicalpan de la tunas. que el charro aunque se vista de vaquero baila reguetón.

Como decía el maese José Vasconcelos, somos la raza de bronce, la primera expresión de la globalización, antes que muchos pueblos del planeta nacimos mestizos, por eso aceptamos todas las influencias del mundo y nos las comemos en tacos con guacamole.

A las pruebas me remito, aquí el halloween no es como en las tierras de Trump, ni Dios lo quiera, es a la mexicana, mestiza, la calabaza se usa para otra cosa, por ejemplo en tacha, para pedir su calaverita se usan cajas de zapatos, calaveritas de plástico y ahí van los escuincles por la calle como el Chavo del Ocho seguidos por don Ramón y la Chilindrina, no sea que se les vaya aparecer el chupacabras y bailó el halloween.

Pero espérense, a la llegada de la noche del baile, no es como en la película “Viernes trece”, no, ni tampoco como en “Freddy Krueger”, ni como en los relatos de Stephen King, no, en lugar del payaso de It (Eso) sale el Platanito aunque lleve máscara de “Eso” y en lugar de una bruja escaldufa sale un catrina con cara de Frida Kahlo eso sí, con escobeta.

En lugar de un whisky on de rock sale un pulquito curado de cacahuate y en lugar de unos bocadillos aparecen esos Armando Ramírez horrorosos chicharrones de harina que le riegan salsa de la Adelita, ¿no verdad? Quise decir de la Valentina. Y ya encarrerado el ratón, y no es el Miguelito, el amante de la Daisy, sino Pancho el ratón, se grita: aguas con las carteras.

Se comienza con música electrónica y terminan cantando las de Juanga, aquella de “yo no sabía amar hasta que te conocí y me fue de la fregada”, se verá que revolvemos nuestra cultura con la infiltrada, pero somos tan charros que la hacemos de nosotros, como decía conocido crítico cultura: Rigo Tovar aunque se ponga lentes Ray Van gitano se queda y con la sirenita. Hay qué bonito es ser mexicano, no discriminamos más que a los indígenas.

La neta los jóvenes se divierten, muchos haciendo el mestizaje de las costumbre mexicas con las trumpeteanas, digo, lo dicen los sabios del neutle, un campechano siempre es bueno, digo, qué tanto esa tantito.

Jamaica es un carnaval

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Es una fiesta del color y el ambiente decembrino se huele, se siente en cuanto se llega al mercado de Jamaica, cercado antiguamente por canales como el de La Viga y otros que se pierden en la memoria del siglo pasado.

En el mercado de Jamaica se le llenan los ojos del color, de alegría y nostalgia, nada más de observar las enormes piñatas de siete picos (que representan los 7 pecados capitales) que con sus colores y formas alucinantes, y de cómo las familias las cargan en la parte alta de sus camionetas y los niños brinca de alegría.

¿Se acuerdan del dale, dale, no pierdas el tino porque si lo pierdes de un palo te empino? Pues este mercado en esta temporada me parece el más hermoso de la Ciudad de México, hay que visitarlo en familia porque es un gusto ver los arbolitos de Navidad, son de Perote, Veracruz, aunque también los hay canadienses y el musgo, su verde frescor, el gris del heno, los colores de los personajes en barro de los nacimientos navideños y el rojo de las flores de Nochebuena, son las que dan su color al mes de diciembre.

Y los dulces, la colación: Órale, Petra, sal del rincón con la colación: Órale Pancho no te hagas que falta la colación. Están la canastitas de papel con múltiples colores, las luces, que son la alegría de los niños cuando saltan sus chispas y las velitas, se huele, se siente, el olor de la fruta de las piñatas.

También están los portales con las figuras de María y José, el buey, la vaca, los tres Reyes Magos, van a pie por las veredas, los riachuelos y las cascadas, los pastores están aquí y allá. Y allá la estrella de Belén que guía a los Reyes, más allá los faroles típicos de Navidad. Y el olor de la fruta: tejocotes, cañas, guayabas. Y los trozos de piloncillo, las rajitas de canela, para hacer un sabroso ponche.

Y la parafernalia decorativa de las esferas, las tiras de luces, los festones, las coronas, las estrellas, los muñequitos de tela que son angelitos, Reyes Magos o Santa Claus, que expresan la maravilla de la creatividad humana en las fiestas decembrinas. Y claro caminando en Jamaica hace hambre, uy hay unos huaraches, mmm, sabrosos, los famosos huaraches de Jamaica con una costilla encima con salsa verde o roja y café de la olla para el frío, ¡provechito! digo, qué tanto es tantito.

Casa de cultura, y cárcel

El parque de la Pasión donde se dan sus besitos mordelones al caer la nochecita, en el día es un jardín que engalana la parte trasera de la iglesia de la Pasión. Y en el centro se encuentra una casa de cultura llamada José María Velasco, en honor del gran pintor paisajista Velasco, él vivió por estos rumbos de la Villa de Guadalupe.

Y lo más bonito de esta casa de la cultura es su historia, si usted es curioso y comienza a revisar de manera acuciosa la construcción, en la parte trasera encontrará una puerta, esa puerta tiene un arco de cantera que tiene grabadas estas palabra “Cruz Verde” y si sigue recorriendo la construcción entonces a la vuelta encontrará tres puertas, dos pequeñas y una ancha, ésta comunica a lo que son oficinas de la policía encargada de dar seguridad a esta zona, pero las de los lados que parecen ser las puertas originales de la construcción, hay en una de ellas grabada en el arco esta palabra “Comandancia”. Palabra que nos recuerda, en la primera mitad del siglo XX, así se llamaba a las delegaciones de policía. Y en la otra puerta hay esta palabra: “Juzgados”.

Da curiosidad saber que fue antes esta construcción. Por eso fui con el director de la Casa de Cultura José María Velasco y éste me contó que sí, la construcción había sido la treceava delegación de policía, tal parece de malos recuerdos para muchos chilangos de estos rumbos, como castigo por faltas cívicas lo ponían en las mañanas barrer el jardín y los que tenían faltas más graves salían pelones y sin cejas…

El maestro me enseñó las celdas, ahora salones con las antiguas rejas por puertas donde se imparten talleres de danza, música o donde los jovencitos con síndrome de Down reciben atención para integrarse de mejor manera a su comunidad.

Esta casona fue la finca de un español, quien fraccionó esta parte de la colonia Guadalupe Insurgentes, con el tiempo ahí estuvieron juntos pero no revueltos, la comandancia de policía, el recinto de la Cruz Verde y de juzgados, donde se sentenciaba a los ciudadanos que violaban las leyes.

Por cierto, casi a la entrada de la Casa de Cultura hay un busto en bronce de José María Velasco, quien nos dejara maravillosos paisajes del valle de México, cuando era la región más transparente del aire, digo, qué tanto es tantito.

La calle de La Palma

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

La calle de Palma es una de las calles más antiguas del Centro de la Ciudad, imagínese, unas décadas después de la caída de Tenochtitlan, se llamaba Diego López, el viejo, de seguro ahí tuvo una casa el tal Diego, y ya en el siglo XVII, en otra casa, nos dice el maestro Tovar y de Teresa, que había en su jardín una palma y la gente le dio en llamarla “La casa de la palma”, con el tiempo terminó la gente llamando a toda la calle La Palma.

Esta primera calle es la que encuentra entre 16 de septiembre y Madero. De las calles de 5 de Mayo hacia el norte, en siglos anteriores se llamaban “de la Alcaicería”. Les cuento, una alcaicería es una calle donde hay comercios que venden cosas de lujo como la seda, famosas son las de la zona andaluza de España, acá en tiempos de la Nueva España la seda en bruto era muy requerida por la gente con billete para sus lujos.

En esas calles de la Alcaicería surgen negocios lujosos y casas casi palacetes, una de ellas ocupó hace décadas los antes famosos “Caldos Zenón” tan de gratos recuerdos para los crudos, muy buenos caldos de pollo con sopes de salsa verde, otra construcción antigua, es el restaurante, frecuentado por políticos, El Cardenal, el original, han surgido otras sedes. En la esquina con 5 de Mayo, se encontraban las casas de Cortés, ahora lo ocupa el edificio donde el conde del Regla, don Pedro Romero de Terreros, el hombre más ri- Armando Ramírez co de su época, construyó su Real Monte de piedad, ahora es el Nacional Monte de Piedad.

También está la cantina La Montañesa, soldados de levita acuérdense de Adelita, y en la esquina con Tacuba está la panadería más antigua de la Ciudad, La Vasconia, hacen un pan de muerto del diez. Hasta ahí llegaba la calle de la Alcaicería. Por cierto, de la Alcaicería más que una calle parecía un callejón, en la panadería hay una foto de la calle, ahí podrán ver cómo parecía más un callejón.

En el siglo XX, esta calle fue ampliada y pasó a ser Palma, llega hasta Belisario Domínguez, aunque, quién sabe si por magia de la nomenclatura, saltó, cruzando construcciones que pertenecieron al convento de Santo Domingo para llegar a la calle de Paraguay, en la zona mueblera de la Lagunilla, debe de haber una explicación, si la encuentro se las cuento, digo, qué tanto es tantito.

Calzada de la Condesa

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Vuelvo a la avenida Álvaro Obregón que parece un cofre de historias que recorren la avenida y se destapan y saltan como si viviera Scherezada ahí. Esta avenida fue concebida en la imaginación de una Condesa, la tercera de Miravalle, ésta alucinó una calzada que conectara al pueblo de la Romita con su hacienda de la Condesa de Miravalle. Ya les he contado que la colonia Condesa y sus vecinas, la Condesa Hipódromo y la Hipódromo formaban parte de los territorios de una de la mujeres más ricas del siglo XVIII en la Nueva España.

Se llamaba María Magdalena Catarina Dávalos de Bracamonte y Orozco, adquirió en 1704 la hacienda de Santa María del Arenal, que muchos años después ahí tuvo su óvalo, un hipódromo, a finales del siglo XIX estos terrenos se empezaron a fraccionar y surgieron nuevas colonias.

Casi dos siglos después otros realizaron el sueño de la Condesa, una avenida que comunicara lo que se estaba fraccionando y sería con el tiempo la colonia Roma y la Hipódromo de la Condesa, a esa avenida se llamó Jalisco.

Cuando el general Álvaro Obregón fallece después de un atentado y como Obregón vivía en la avenida Jalisco, decidieron los gobernantes de aquellos tiempos cambiarle el nombre a la avenida y llamarla Álvaro Obregón.

Al recorrer esta avenida, en efecto nos damos cuenta que comunica a dos colonias, la Roma y la Condesa, y es muy chistoso, mucha gente cree que la antigua plaza Miravalle ahora llamada de las Cibeles pertenece a la colonia Condesa, pero no, es de la Roma, la Condesa empieza sobre la calle de Sonora y su entrada es el parque España.

Los automovilistas que no conocen la colonia y recorren la calle de Amsterdam, sin darse cuenta terminan por darle la vuelta, la calle de Amsterdam se trazó sobre el óvalo del antiguo Hipódromo.

Tal parce que lo que concibió la Condesa de Miravalle con el tiempo se ha convertido en una ruta donde los sismos hacen más daño, está sobre la falla geológica, así sucedió en los sismos del 85 como en estos del 19/S, coincidencias o no, quien imaginó esa ruta fue una persona malvada, terrible, insaciable con los hombres y de riqueza enorme en Michoacán, Veracruz y la Ciudad de México, pero esa historia de la tercera Condesa de Miravalle se las cuento en la próxima entrega, digo, qué tanto es tantito.

 

Pelona pela dientes

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Le llaman la pelona, la tilica, la huesuda, la Catrina, la flaca, es la muerte y permea el folclore, el ingenio del mexicano, se ve en estas semanas que va de la últimas del mes de octubre a las primeras del mes de noviembre de cada año.

Recorrer los mercados públicos es descubrir cómo las manos y la imaginación de los artesanos mexicanos hacen maravillas con la flaca, las hay con cabezas de garbanzo, de papel maché, hueso molido con resinas, madera, gabazo de caña de maíz, cera, de azúcar…

¿De dónde nos viene este culto? De la religión e ideología de los aztecas. Ellos fueron el último grupo de nahuas que llegaron muy jodidos a los lagos del Anáhuac. Y más miserables se sintieron cuando vieron las tierras de las riberas ocupadas por tecpanecas, xochimilcas, texcocanos, etc. que tenían el mismo origen que los aztecas, eran tribus nahuas. Pero como dice el refrán, juntos pero no revueltos, porque después las guerras entre ellos eran de carnicería, fue como los miserables aztecas construyeron su imperio sometiendo a los demás grupos de nahuas.

Con decirles los otros grupos de nahuas les llamaron a los aztecas, mexicas, que significa perros. Los sacerdotes aztecas les inculcaron el culto a la muerte, los elegidos de los dioses, eran feroces y fortalecían su bravura practicando cultos a la muerte, sacrificaban prisioneros, les sacaban el corazón y lo comían, era un culto Huitzilopochtli, creían que así mantendrían la luz del sol, día a día y nunca acabaría, era una acción religiosa, qué horrorizados los españoles, que tampoco fueron recatados para imponer su religión, igual, para evangelizar a los indígenas corrió sangre. Por eso en lugar de condenar o negar hay que entender la actitud religiosa de los aztecas.

Otro culto a la muerte fue creando de amaranto una imagen de Huitzilopochtli, colocaban en la nariz un pico y le ensartaban un corazón, se teñía de sangre el amaranto, esta especie de pan se lo comían, por eso los evangelizadores les enseñaron a los indígenas a hacer un pan de trigo, a la europea, colocaron unas canillas cruzadas y al centro una bolita que simboliza el corazón, lo hornearon, con el tiempo se agregó azúcar y azahar para aromatizarlo, es nuestro pan de muertos que venden en las panaderías, digo, qué tanto es tantito.

La Roma, antes del 85

Armando Ramirez

La colonia Roma, siempre en la franja geológica donde los sismos hacen más daño pero siempre se levanta, cómo no recordar a la Roma de antes de los sismo de 1985, estaban los cafés de chinos en varias esquinas sobre Álvaro Obregón, los verdaderos cafés de chales, como el que retrataba el cine mexicano en la película protagonizada por Carlos Orellana, “Café de chinos”.

Quién no recuerda las enchiladas verdes, los frijoles refritos, el extracto de café con leche hirviendo al máximo para hacer espuma, hechos ahí mismo en el café por el chino de turno, hoy en Álvaro Obregón, hay una franquicia que evocan el café con leche y los bisquets.

Y caminar por el viejo camellón de Álvaro Obregón, con sus fuentes con imitaciones del arte grecorromano, por ahí se llega al Parián, un mercadito donde se vendía verdura, fruta para el barrio, hoy son lugares de moda, no existían ni los barecitos, ni cafeterías sofisticadas, al llegar a la esquina con Orizaba, a la vuelta todavía está la nevería  La Bella Italia, con sus fotos turísticas de lugares italianos y su rockola para sentirse como en los cómics de Archi.

También en Álvaro Obregón estaba el estudio de fotografía Corkidi, siguiendo sobre Obregón de vuelta en Monterrey en la esquina con Chihuahua hay una fonda, antes fue un bar, ahí se ponían briagos los escritores drogadictos de la generación Beat gringa: Jack Kerouac y William Burroughs, hasta películas les han hecho, una noche a Burroughs le dio por ser Guillermo Tell y mató a su esposa de un tiro en la cabeza.

En la calle de Córdoba todavía está el Instituto Nacional de Antropología e Historia en una casona, adelante estaba la tienda de discos de música clásica Sala Margolín donde Octavio Paz y demás intelectuales compraba sus discos y en Jalapa la pastelería El Globo, desaparecida, ahora es una franquicia, sí, con los sismos del 85 poco a poco se fue gente de la colonia y años después regresaron otros para hacer un barrio de moda con venta y rentas de departamentos carísimos y ahora con el 19-S se irá de nuevo la gente, bajará todo y al rato regresará otra gente para levantarse de nuevo, digo, hasta que vuelva a temblar, la Roma, como Tepito, el Centro, la Condesa, la Guerrero están sobre una franja geológica. Y vuelta a empezar, qué tanto es tantito.

El Jardín del mestizaje

Armando Ramirez

En el año de 1978 el presidente José López Portillo y los reyes de España, Juan Carlos de Borbón y Sofía, inauguraron el Jardín del Mestizaje, un jardín muy especial al norte de la Ciudad.

Ese jardín se llama del mestizaje, ahí hay varias fuentes y esculturas que simbolizan el mestizaje de los mexicanos. A la entrada del jardín por Insurgentes Norte, nos reciben las esculturas de Ahuizótl e Izcóatl, emperadores aztecas, Ahuizótl, fue un viejo sabio y gran conquistador que ensanchó el imperio de Tenochtitlan, y su nombre quiere decir, “espinas de río”. Izcóatl fue rey joven, con fama de reformador, y su nombre significa: “serpiente de obsidiana”. Ellos dos tienen la prestancia de los guerreros aztecas y la gente los conoce como los “indios verdes”.

Da mucha tristeza verlos, es increíble la de aventuras que han tenido estas dos esculturas hechas en bronce, que han andado por varios rumbos de la Ciudad y que por las inclemencias del tiempo los hongos los han cubierto y convertido en “indios verdes”.

Bueno estos emperadores aztecas en 1978 recibieron a los reyes de España, quienes conocieron la fuente de los danzantes, representan las diferentes danzas regionales del país, también la escultura de Lola Beltrán, la cantante de ranchero por excelencia. Más al norte se encuentra un conjunto de esculturas de Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, uno con un borrico y don Quijote con su caballo Babieca.

Y como conjunto escultórico principal está una fuente al centro del jardín, hay dos figuras muy llamativas, una es un guerrero azteca y la otra es un soldado español, los dos unidos por una columna de la que surge el cuerpo de una mujer, es decir, la patria, es el país, el conjunto representa el mestizaje del cual ha surgido nuestro país, México.

El jardín se encuentra a unas calles del cerro del Tepeyac y la Basílica de Guadalupe, ejemplo del mestizaje, ahí está la religión católica que trajeron los españoles y las creencias antiguas que veneraban a Tonantzin en el cerro del Tepeyac y la virgen de Guadalupe, que se le apareció a Juan Diego, los indígenas a la virgen del tepeyac le llamaban Tonantzin Guadalupe.

Y está la Calzada del Tepeyac que se transformó en una calzada católica, la de los Misterios, puro mestizaje, digo, qué tanto es tantito.

Las casas de Cortés

Armando Ramirez

En el terreno de lo que hoy es el edificio del Monte de Piedad en el Centro de la Ciudad en la época de la gran Tenochtitlan ahí tuvo su palacio Axayácatl, el padre de Moctezuma y Cuitláhuac, esta propiedad la heredó Moctezuma, siendo señor de Tenochtitlan, pero él como poderoso señor se construyó otro palacete, en lo que hoy es el Palacio Nacional, a esa construcción le llamaban las casas nuevas de Moctezuma y la construcción donde está el Monte de Piedad se llamó las casas viejas de Moctezuma. Y es que la verdad se confunde la gente con tantas casas, es decir propiedades, pero bueno, en las casas viejas, Moctezuma albergó a Hernán Cortés y su gente, los trató de peluche, y ellos lo aprehendieron y lo tuvieron prisionero, nada más para protegerse de algún levantamiento, como lo fue la famosa Noche triste, de esas casas huyeron en la noche, pero como todos sabemos regresaron los españoles con más refuerzos de otros pueblos que odiaban a los aztecas e hicieron que cayera Tenochtitlan, cuando se empezó a construir la nueva ciudad, Cortés, que tenía obsesión por sepultar el mundo prehispánico, sobre las casas viejas de Moctezuma construyó las suyas y la gente le dio en llamar, las casas de Cortés, a la construcción enorme que se había regalado el vivillo de Hernán. Esas casas dominaron la llamada primero Plaza Menor por referencia a la Plaza Maque así se llamó primero la Plaza del Zócalo. La Plaza Menor está a un costado de Catedral, es la calle de Monte de Piedad. Las casas de Cortés eran muy grandes, para que se dé una idea, camine de la calle Monte de Piedad a Tacuba y de ahí hasta Isabel la Católica y le da la vuelta y llega Madero y va de regreso a la calle de Monte de Piedad, ese era el tamaño de las casas de Cortés, premiado por el Rey de España con el título de Marqués del Valle de Oaxaca. Pero pasó el tiempo, Cortés había muerto y sus herederos vendieron la propiedad y se convirtió en un mercado llamado la Alcaicería, donde se vendían sedas venidas de oriente y había locales de orfebres, peleteros y mucho comercio, pero se incendió y una parte de la propiedad la compró don Pedro Romero de Terreros y fundó el Real Monte de Piedad, origen del actual Nacional Monte de Piedad, digo, cosas de la historia, total, qué tanto es tantito

Y si vivo cien años…

Armando Ramirez

Parece mentira pero ahora que se cumplió el centenario del nacimiento de Pedro Infante en Cuajimalpa, donde tuvo su casa con gimnasio cuentan que se recluía para estudiar sus papeles, que le daba el director Ismael Rodríguez, como cuando interpretó Tizoc.

En el centro de Cuajimalpa se encuentra el Museo de Pedro Infante, tiene muros de un vidrio muy especial y la forma de un enorme cubo, reina en la plaza, en sus muros se reproducen enormes fotografías de escenas de sus películas, vemos a Pedro Infante de motociclista, de oficial del ejercito, huasteco, de Pepe el Toro y si entra al Museo verá los objetos que nos recuerdan sus películas.

Cuentan los habitantes de Cuaji que para interpretar a su personaje en la película Tizoc se compró un burro y ahí andaba por los parajes de Cuajimalpa montando el burro. Y señalan con orgullo el panteón del pueblo, de muros de ladrillo, es un viejo panteón de tumbas con jarrones y lápidas, cristos o vírgenes dominado la cabecera, todo trabajado en piedra, hay unas veredas que se ven desgastadas, nos dicen que ahí fue filmada la escena del entierro de Sarita García en Los Tres García.

También hay un camino a un costado del edificio delegacional, ahí filmaron una escena de la película, igual sucede con el patio de la iglesia, y al recorrer el centro de Cuajimalpa hay la sensación de que todos las personas que andan en Armando Ramírez el jardín conocieron a “Pedrito”. Hay viejecitas que aseguran que de repente llegaba en auto o en moto a comer quesadillas al jardín, era muy tragón, les pregunto si bebía pulque y me dicen que no, en una de las fotografías que exhiben en su Museo, está Pedro en una filmación, espera, está sentado en silla y abajito, cerca de sus pies, hay un vaso con un líquido blanco, un conocedor de la vida de Pedro en Cuajimalpa, me dice que no, me pregunta si no sabía que era diabético, le digo que no, y me explica que por eso tenía un gimnasio en su casa para hacer ejercicio y cuidarse de su enfermedad, cómo la ven.

Por cierto, en donde estaba su casa ahora hay una agencia de autos, pero la memoria colectiva de la gente y su amor por el ídolo de Guamúchil sigue viva entre los habitantes de Cuajimalpa, que siguen silbando “amorcito corazón, digo, qué, son cien años, total, qué tanto es tantito.

Va uno de aparecidos

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Tiene muchas versiones, una célebre es la del escritor Roa Bárcena, una calle en la Obrera lleva su nombre, la que yo me sé, le sucedió hace dos siglos a un sacerdote de la iglesia de San Sebastián, una de la iglesias más antiguas de las ciudad, está en la calle de José Joaquín Herrera, ahí terminaba la ciudad y más adelante solo se atrevían los valientes, como el sacerdote de San Sebastián.

Una noche tocaron a la puerta de la sacristía, el padre se disponía a merendar, fue a abrir la puertecita y se espantó, el padre tuvo enfrente a un tipo harapiento, con signos de no haberse bañado en años, cojeaba y se recargaba en un bastón indígena, le rogó que fuera a la hoy calle de Torres Quintero, una señora moribunda pedía hacer su confesión, le dio las señas de la casa, el sacerdote le dijo que esperara mientras buscaba algo para taparse. Cuando el padre regresó, no había nadie, se dirigió a la calle de Torres Quintero, hacía un viento helado y cuanto peatón nocturno lo saludaba, lo despedía con un, “ve con Dios”.

Al llegar a la hermosa casa tocó y la puerta se abrió, se asomó, entró al fondo del patio vio un cuarto con luz, pasó por el aljibe que recogía el agua de la lluvia, se asomó al cuarto, vio en la cama a una mujer enferma, le preguntó que si era ella la persona que requería de sus servicio, la enferma con voz adolorida le dijo: “Pase, padre, pase, tome una silla y siéntese.”

Para no hacer larga la leyenda, la mujer le contó toda su vida, de cómo se dedicó a la vida alegre y terminó siendo una madame reconocida en la Nueva España, fue como consiguió esa casa tan hermosa, de dos plantas con balcones a la calle, el padre la confesó y le dio los santos oleos, le dijo que al día siguiente pasaría a visitarla, sería su imaginación, pero el sacerdote encontraba demasiado fría la casa, el viento se colaba por los rincón.

A la mañana siguiente el sacerdote no encontró la casa, había una construcción corroída por la hierba silvestre, estaba en ruinas, una feligresa llamó su atención ¿Padre, qué hace aquí?

Ayer vine aquí a confesar a una señora, la feligresa, lo miró con asombro y le dijo, no padre esa casa está abandonada desde que mataron a la señora que regenteaba una casa non santa, el padre se santiguo y regresó a su iglesia, digo, qué tanto es tantito.

 

San Juan, lugar gourmet

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Las tradiciones no se hacen de la noche a la mañana, pasan siglos hasta que forman parte de nuestras costumbres, como el mercado de San Juan, que aunque hay lugares que quieren ser como este Mercado les falta la tradición. Y a San Juan le viene con la historia.

Ahora se han puesto las pilas ante la competencia y han remodelado su mercado, casi está terminado, pero no quisieron que terminaran la obra en estos días de fin de año, porque es la temporada buena. Llegan las cenas de Nochebuena las de Año Nuevo, las Posadas, las despedidas de fin de año y ellos son reyes en eso de vender los productos que se usan para esos días porque hacen buena mesa incluso con productos exóticos pero riquísimos como la hormigas chiclayana, los gusanos de maguey, el jabalí, la víbora y lo del mar, que no vean, ahora han surgido hasta lugarcitos donde cocinan como chefs con estrellita michelín.

Y bueno, ya conocen que aquí la antigua dieta prehispánica se puede conseguir como el ahuautle o los escamoles, los gusanos de maguey o los alacranes que ahora se estila comer de botana, como también los chapulines con ajo y chile piquín con su vasito de mezcal.

Bueno y todo esto para decirles que el Mercado de San Juan viene desde la época prehispánica, antes de llamarse San Juan se llamó en la Tencotitlan Moyotla, el lugar de mosquitos, era uno de los barrios más importantes y coo tal tenía un tianguis importante que siguió después de la caída de Tenochtitlan y que los evangelizadores llamaron San Juan Moyotla.

Durante siglos estuvo en lo que es el jardín y calles adyacentes, era enorme, con decirles que cuando el Regente Uruchurtu quiso hacerles su mercado público, tuvo que hacer cuatro porque no cabían en uno. Por eso surge el mercado de san Juan en la calle de López y Arcos de Belén y el palacio de las flores, en Luis Moya y Ernesto Pugibet y el de artesanía en Aranda y Ayuntamiento y el de Ernesto Pugibet de carnes exóticas.

No fue siempre así, en el 1985 comenzaron a darle un giro, más carnes exóticas, especies de muchas partes del mundo, locales donde venden tapas y baguettes muy celebradas con quesos manchego, provolone, jamón serrano, salami aceite de oliva, buen pan y su copa de vino, y harta hambre, digo, hasta no verte Jesús mío, qué tanto es tantito.

Nacimiento espectacular

Armando Ramirez

En el mes de diciembre surgen muchas tradiciones, quién no hace la posada, crea piñatas, organiza pastorelas, bebe su ponche para el frío y compran sus arbolitos de Navidad, pero hay familias que en sus casas respetan una tradición que los abuelas se las inculcaron, los nacimientos.

Ya saben, cuentan que el primero que organizó un nacimiento y fue de bulto, es decir, hombres interpretando los personajes, fue San Francisco de Asís, precisamente en Asís, una población de Italia, y de ahí al mundo y con los evangelizadores que llegaron con la conquista, catequizaron a los indígenas y para que entendieran mejor la religión católica y sus historias, nada mejor que para explicar el nacimiento del niño Jesús que construir nacimientos con los personajes bíblicos, y mire que aprendieron.

Más de 400 años después la tradición forma parte de nosotros, y por ejemplo, en muchas casas grandes van creando sus nacimientos que año con año le convida a la gente de los barrios cercanos como en el Eje cinco, en el tramo que se llama Playa Villa del mar, en la colonia Marte Militar, ahí ese nacimiento tiene más de treinta años de hacerse con miles de figuras, abarca el jardín y el estacionamiento de la casa, muchas de las figuras son diminutas y otras grandes. El nacimiento se puede ver al paso de los autos sobre el Eje, las rejas y la fachada de las casas están tapizados con lienzos que tienen escenas navideñas.

Llama la atención ver a las familias con sus niños, que con ojos de asombro y alegría ven esta obra plástica donde los miembros de la familia participan, el que es arquitecto crea las maquetas, otros con su trabajo e imaginación colocan el riachuelo, a los beduinos del desierto descansado alrededor de un oasis, también están las casitas propias de esa época en los pueblos del Medio Oriente, austeras y sin ventanas, las palmeras, los pastores que cuidan a sus ovejas, arrean a su ganado, en el Portal María y José y los Reyes Magos que van llegando, arriba la estrella de David, tal vez por eso tan famosos por estos barrios del sur oriente de la Ciudad este nacimiento, está entre Andrés Molina y Plutarco Elías Calles.

En la banqueta hay verbena, puestos donde se venden hot cakes, elote, esquites, buñuelos, atoles, café, los algodones, digo, qué tanto es tantito

Condesa comehombres

Armando Ramirez

Twitter/@uyuyuyy

Se cuenta que fue una mujer que donde le ponía el ojo al hombre se lo echaba y lo hacía chicharrón. La Condesa no fue dueña de una o dos haciendas, no, las tenía regadas por todo el centro del territorio de la Nueva España, en Zitácuaro, Tuxpan, Hidalgo y minas en Santiago de Compostela, Nayarit, en Tlalpujahua y en la Ciudad de México.

No cantaba mal las baladas del cacicazgo, en la Ciudad de México fue dueña de Tacubaya y de ahí hasta donde se desparramaba la vista, ahora colonias como la Condesa, la Roma, con decirles que un caserón que está en avenida Revolución, en la actualidad lo ocupa la embajada de Rusia era de su propiedad y también de la casa que habitó en el siglo XIX el embajador de España y su esposa, la marquesa Calderón de la Barca, es el palacete que se encuentra en la calle de Bolívar, casi enfrente del casino español, ahora es un hotel boutique con varios restaurantes.

Fue una mujer rica, astuta, malévola, unos aseguran que estaba guapa pero los más que su riqueza la hacía verse sensual, cuentan por los rumbos de Michoacán que con los hombres después de tener noches calientes, los agarraba dormidos y los envolvía en cueros de res, los amarraba y los ponían al sol y cuando estos comenzaban a encogerse morían asfixiados, ¿ustedes creen? además de que a 300 esclavos les puso herraduras, les digo.

Y lista para el dinero no perdonaba los préstamos ni a la iglesia, ahí fue donde la Condesa torció el rabo, les quiso cobrar la deuda y los clérigos que se encabritan y la amenazan con excomulgarla, se aplacó, en esa época no se ponían con Sansón con sotana a las patadas, se espantó que la fueran por bruja aunque riquilla. Y para apantallar, resulta que la tercera Condesa de Miravalle era poetisa, émula de sor Juana Inés de la Cruz, ganó un certamen de poesía, convocado en honor a la décima musa, uy, qué mujer, es más, terminó emparentando con la descendencia de Moctezuma, su primogénito casó con una descendiente de la hija de Moctezuma.

María Magdalena Dávalos Bracamonte y Orozco fue un tipo de personaje femenino como los que interpretaba María Félix, la famosa devoradora como Doña Bárbara. Ella era bárbara por más alcurnia que tuviera. Sí ella fue la tercera Condesa de Miravalle, mujer legendaria, ha de haber dicho, qué tanto es tantito.

Poetas en camión

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Vamos a recordar a los “Delfines”, ¿se acuerdan de ese tipo de transporte público?

Muchos tendrán en su corazoncito su tipo de camión favorito, los “trompudos”, la neta, estaban gachos o “los chatos” la verdad tampoco estaban muy estéticos, eso sí, se distinguían por llevar su motor en la parte delantera, como los famosos “Juárez-Loreto”, hasta el poeta Efraín Huerta le cantó a los Juárez- Loreto y a la bella mujer que cuando se sentaba enseñaba sus hermosas rodillas, no lo digan, ahora está de moda acusar de acoso a la mujer, imagínense al poeta acusado de acoso por hacer poesía con las rodillas de una usuaria del Juárez-Loreto.

Los tiempos cambian, al poeta Ramón López Velarde, creador de la “Suave Patria” lo hubiera acusado de lo mismo, dicen que se estaba las horas en la antigua Plateros viendo cómo las señoritas bien bajaban de sus carruaje y él se sentía complacido al verles el huesito del tobillo.

Todo cambia, el transporte público, a excepción del Metrobús y del Metro, siempre han sido una calamidad, cuando fueron del pulpo camionero o cuando pertenecieron a la Ruta 100. Pero de todos los camiones los que tenían una belleza urbana que engalanaban la vieja San Juan de Letrán, eran los Delfines.

Pase por la iglesia de san Francisco frente a la Casa de los Azulejos, ahí encontrará un placa con el nombre de la persona que se le ocurrió por primera vez alquilar los carruajes, luego vinieron los trenes de mulitas, los taxis jalados por caballos.

En los años sesenta y setenta las autoridades compraron los Delfines, comenzaron costando 60 centavos el pasaje, lo subieron hasta un peso, pero eran amplios, grandes y trasladaban mucha gente, y parecían delfines.

Bueno hubo un tiempo que los autobuses gringos de la Greyhound, salían de Insurgentes e iba hasta Canadá, era cuando no todo mundo tenía billete para volar.

Ahora los reyes de las calles son los microbuses, parecen trocas que cargan guacales de la Central de Abasto, son influyentes, se detienen a la mitad de la calle para levantar a la gente, huelen a gas, y si no trae cambio le echan sus habladas y ya no diga la inseguridad, tanto de la delincuencia como la de quienes conducen los microbuses, qué hicimos los chilangos para tener micros, quiero unos delfines, digo, qué tanto es tantito.

Basta! para que te enredes

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