Web Analytics Made Easy - StatCounter
Director general: Miguel Cantón Zetina | @MiguelCanton1
Somos parte de:
Martes 23 Abril del 2019
nubes 19°

Qué tanto es Tantitito

La Balbuena es rica en famosos

Armando Ramirez

DONDE SE UBICA LA COLONIA JARDÍN BALBUENA ERAN LOS TERRENOS DE DOS HACIENDAS

La Magdalena y Santa Lucía, propiedad de la familia Braniff, de hacienda sólo tenían el nombre, eran potreros, pastizales, que el gobierno compró y abandonó.

Esos terrenos los usó Alberto Braniff para volar su aeroplano, también Emilio Carranza, sobrino de Venustiano, incluso el Presidente Madero fue el primer mandatario que voló en un avión ahí, su piloto fue Dyott, en un Desperdussin.

Estos terrenos sirvieron de campo de aviación de los militares, hasta que por 1946 el Gobierno los fraccionó.CDMX. Así surgió la Merced Balbuena que fue ocupada al principio por bodegueros de la Merced que construyeron casas estilo neocaliforniano, todavía en Congreso de la Unión se ven algunas.

Los terrenos de la Balbuena fueron campos de fútbol y en los años 50 se levantaron casas de clase media, era una población de comerciantes de la Merced, deportistas exitosos, profesionistas que iniciaban la formación de sus familias, etc. Y más adelante comenzaba la colonia Moctezuma, con tres secciones.

La Jardín Balbuena que es hermana de la Unidad John F. Kennedy fueron diseñadas por el arquitecto Mario Pani y su socio Agustín Landa.

Una características de la Jardín Balbuena son sus retornos, las casas eran parecidas, fueron financiadas por el Banco Nacional, con el tiempo han adquirido su personalidad propia por las modificaciones de sus dueños, en las calles principales se observa en algunas casas que en los frentes han puesto cafeterías, escuelas, tiendas, etc. Y las palmeras que se plantaron han ido desapareciendo.

La Jardín Balbuena es rica en dar futbolistas como Enrique Borja o Hugo Sánchez y en la actualidad Raúl Jiménez y no digamos de luchadores, nada más porque no traen sus máscaras no los reconocen, Armando Vega Gil de Botellita de Jerez y como olvidar un hijo ilustre de Tepito que también fue ilustre en la Jardín Balbuena Raúl “Ratón” Macías, que hasta restaurante tuvo en esta colonia, digo que tanto es tantito.

Una colonia cosmopolita

Armando Ramirez

EL OTRO DÍA ESTUVE EN LA COLONIA AQUILES SERDÁN, AL ORIENTE DE LA CIUDAD…

Las colonias cercanas son la Romero Rubio, Pensador Mexicano el Peñón de los baños. Lo que sorprende es que sus calles tienen nombres de monedas extranjeras: balboas, es la moneda usada en Panamá, esterlinas, imagino se refieren a la libra esterlina, es la moneda más antigua en circulación y se usa en Gran Bretaña, también está la calle de florines, se usó en Florencia y hay calles como el marco, de uso en los dominios de Ángela Merkel, y calles como dinares, de uso en los países árabes… ¿verdad que asombran los nombres de las calles de la Aquiles Serdán?

Sus calles principales son Puerto Arturo y Transvaal, que se encuentra en Sudáfrica y quiere decir, “más allá del río Vaal”, recorrer estas colonia es aprender.

El mercado es muy moderno, con colores del arco iris y sus puestos están adornados con las frutas, ya saben, las naranjas se van acomodando en pilas o escalones de pirámides, los plátanos en racimos, igual las uvas, entrar al mercado es como entrar a la despensa del barrio, ahí las señoras presurosas piden el coloradito para la sopa. Eso sí, las mujeres de este barrio son bravas, pero ya entrados en plática nos informan que de esta colonia son los futbolistas Germán Villa, ícono del América, y el Jagger Martínez.

Es muy bonita su Plaza Cívica, está a un costado de la iglesia del Sagrado Corazón, ahí las madres y sus hijos que han salido de la escuela se sientan en las bancas a chupar su paleta de hielo, en el centro hay una fuente, son unos juegos de agua que surgen desde el piso y hay una en recuerdo a Aquiles Serdán, iniciador de la revolución mexicana junto con sus hermanos, eran anti reelecionistas y admiradores de Francisco I. Madero, Aquiles murió el 19 de noviembre de 1910, un día antes de que iniciara la revolución, luchando contra la policía de Puebla.

La neta, la Aquiles Serdán es parecida a la Pensador mexicano y la Romero Rubio, por estas colonias cruza la avenida Trasvaal. Y si en la Aquiles Serdán su calles llevan nombres de monedas, en la Romero Rubio son continentes, países y ciudades: Asía, Damasco, Siberia Persia, Jerusalén, Pekín, o sea que acá son internacionales, globalizados, para que no anden con cuentos, digo qué tanto es tantito.

Huipulco… el pueblo

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

A veces al cruzar un lugar un día sí y otro también no se da cuenta de lo que hay por ahí, por ejemplo, la Glorieta de Huipulco. Si bien va, se dará cuenta que está ahí la escultura ecuestre de Emiliano Zapata, cuenta la gente que Zapata cabalgaba por estos lados en tiempos de la Revolución. Pero qué cree, resulta que la original la trasladaron a la Alameda del sur y en compensación les dejaron una copia, ¡chanclas! Están como la fuente del Salto del agua, en el Centro, la original está arrumbada en Tepozotlán y la que ven es una copia.

En esta glorieta estuvo un taller de los tranvías, creo es del tren ligero. En la Ciudad de México hubo bastantes tranvías, (como los que iban a Xochimilco y travesaban el Centro y llegaba hasta la Basílica de Guadalupe) acá estaban a un lado del pueblo de San Lorenzo Huipulco. Sí hay pueblo que le da nombre a la glorieta. Por cierto Huipulco significa, “el lugar donde se destruyen las espinas sagradas del autosacrificio”

Si camina por el pueblo se sorprenderá de caminar por calles empedradas, se curvan y terminan en algún callejón y encontrará la iglesia de San Lorenzo Mártir, que su origen se remonta al siglo XVII, es pequeña con una cruz atrial grande, el atrio es amplio que usan para estacionar autos. En la época de la Nueva España los evangelizadores lo usaban para catequizar a los indígenas, estos no podían entrar a la “casa de Dios” dizque eran paganos ¡que mala onda de los españoles!

Y si sigue hacia la Calzada de Tlalpan encontrará un jardincito, a donde la gente que va de paso se sienta a descansar en sus bancas de cemento, al centro hay un kiosco, pequeño pero bonito, hasta dan ganas de creer que aquí se dan serenatas, pero no es cierto, más bien ha de quedar solitario el lugar en la noche.

En uno de sus muros está pintada la figura de Emiliano Zapata con su ropa de charro, era bueno montando a caballo, siga adelante, por esas callecitas llegará frente a una tortería, tiene más de ochenta años de existencia, en su interior tienen una foto de su lugar en los años treinta, es una construcción antigua con un portal, hay unas mesas, es como en las viejas estaciones de trenes, ahí venden las tortas de quesillo con aguacate más famosas de Huipulco, digo, si le da hambre, total, qué tanto es tantito.

El Parque del Cartero y misivas

Armando Ramirez

Hay un jardín para pasar el ratón con su peor es nada, su novia, su amiguita, su esposa o con ganas de tenderse como lagartija, este es el Jardín del Cartero o José Refugio Menes. Está entre las colonias Postal y Miguel Alemán, del lado oriente hay una escultura dedicada al cartero, del lado oriente, por eso le dicen el Jardín del Cartero, pero oficialmente se llama José Refugio Menes, que era cartero.

Ahora que la gente lo conoces por el Parque de la Postal, incluso en una basamento está una placa de un timbre postal.

Pero resulta que si se coloca del lado poniente, donde hay una canchita de futbol de salón, se encuentra en la colonia Miguel Alemán, o sea, que pertenece a la colonia Miguel Alemán el parque pero como es más conocida la Postal, pues la gente cree que es de la colonia Postal.

Hay una zona reservada, alambrada, para que los perros puedan jugar y hacer sus necesidades, la gente recoge las huellas de sus perros en bolsitas de plástico.

En un foro llamado Xicoténcatl las señoras hacen zumba pero a todo lo que da hasta parecen el ballet Bolshoi, un joven enseñan futbol a unos niños, tienes sus porterías pequeñas con redes. Al atardecer se encienden las faroles y aparece los jóvenes ocupando la canchita de fútbol, alambrada, y hay mucha gente alrededor de la fuente, salen chorros de agua, se elevan muy alto, unos focos de colores iluminan el agua, creando fantasía.

El café de la esquina enciende su iluminación, la gente llega a tomar café y a platicar, está muy concurrido, a lado venden de tacos al pastor y en la contra esquina hay una pizzería.

Los vecinos llegan de la Miguel Alemán, la Postal o de colonias cercanas y cuentan historias como la de un cartero que se prendió fuego, me acordé del cartero José Refugio Menes, pregunté si era el mismo, pero nadie me aseguró que era José Refugio, que es como se llama el jardín oficialmente, pero la gente también lo conoce por su antigua nombre, jardín Odesa, es una ciudad de Ucrania, en el Mar Negro, digo que tanto es tantito

Tepito, antes del 85

Armando Ramirez

Antes de 1985 Tepito tenía tianguis en algunas calles y tenía muchas calles para caminar, platicar o bailar salsa al atardecer cuando la gente llegaba de trabajar de las fábricas y los hombres salían a jugar futbol al campo de tierra que luego sería el Maracanacito, las mujeres iban a comprar el pan y la leche y las señoras grandes sacaban sus comales para vender sus quesadillas y sopes. En el barrio mucha gente era obrera, no solo comerciante, trabajaban en fábricas de aceites en Nonoalco, en chocolateras en la Morelos o en la fundidora de la Exhipódromo de Peralvillo, en fábrica de radios y televisiones cerca de Tlatelolco, o de chiles enlatados por San Lázaro, pero a principios de los años ochenta siguieron las devaluaciones que habían comenzado con Luis Echeverría y seguían con De la Madrid. Y también llegaron a las empresas, las reconverciones industriales que les exigía transformarse con ayuda tecnológica y producir y vender de otro modo, había llegado la globalización y nos habíamos dado cuenta y más cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio del Norteamérica, muchas fábricas bailaron las Golondrinas, hubo despidos de trabajadores y muchas empresas emigraron de la Ciudad de México, la gente de los barrios del Centro sufrió el desempleo. Y tembló dos terribles veces en 1985, cientos pensaron que se acaba el mundo, tanta gente sufrió por las deudas que se multiplicaron

Ahora es la Zona Arco Iris

Armando Ramirez

ZONA ROSA DEBERÍA LLAMARSE ZONA DEL ARCO IRIS, POR LOS COLORES DEL MOVIMIENTO GAY

Pero no siempre fue de restaurantes de pozole, lugares de tortas, quesadillas, pizzerías, chelerías y lugares gays.

En los años 50 esa zona de la colonia Juárez, era sofisticada, se creían de la aristocracia porfirista, había casas que eran palacetes, principalmente las que estaban sobre el Paseo de la Reforma.

La Juárez se iba a llamar colonia Americana donde los hijos del tío Sam tendrían sus aposentos, pero con el tiempos esta zona tuvo hoteles de prosapia como el Geneve, en la calle de Hamburgo, ya en los años 50 llegaron los intelectuales, era la época de los Beatniks, jóvenes que seguían la moda filosófica del existencialismo del francés Jean Paul Sartre.

Jóvenes vestidos de negro y diciendo que tenían náuseas de la existencia, eran jóvenes cultos, inteligentes, tuvieron su nido en la calle de Génova, la que da al Metro Insurgentes, ahí había un pasaje llamado Jacarandas, tenía salida por la calle de Londres y ahí don Jacobo Glantz tuvo un café (era el padre de la escritora Margo Glantz), el café se llamó Carmel.

Ahí llegaban jóvenes latosos como Carlos Monsiváis y su cuate un pintor llamado Vicente Rojo, luego cayó Alfonso Arau, era cómico y frecuentaba este café y otro que estaba en Niza y Hamburgo, ahí con Monsiváis formaron un grupo llamado los Tepetatles, una parodia de los Beatles; hicieron célebre el himno de la Zona Rosa: Niza y Hamburgo con paraguas de Cherburgo…

En la calle de Génova surgió el café Toulouse Lautrec, de Mauricio Soriana, ahí llegaba el escritor Luis Guillermo Piazza, el periodista Fernando Benítez y se fue formando en esos cafés y galerías la Mafia Cultural de la Zona Rosa.

Por cierto Luis Guillermo Piazza le puso el nombre a la Zona Rosa, decía que no era una zona roja blanca, sino rosa, otros, como José Luis Cuevas decían que le puso Zona Rosa como un homenaje a Rosa Carmina, la célebre rumbera del cine mexicano, y vaya usted a saber, el chiste es que surgió la Zona Rosa, digo, qué tanto es tantito.

La Obrera y sus imprentas

Armando Ramirez

UN BARRIO QUE DE ORIGEN LES VIENE EL GALGO, EXQUISITOS PARA COMER, BUENOS PARA BAILAR

Y trabajadores hasta decir basta. Le querían poner a la colonia, Escandón, porque esa familia fraccionó los terrenos, que antes eran un potrero, ya saben primero diseñaron la colonia y luego comenzaron a venderlos, pero eran los tiempos de Porfirio Díaz, 1889, y las autoridades no dieron permiso.

Pero siguieron insistiendo y volvieron a pedir permiso al final de siglo XIX y tampoco les dieron, pero qué creen, ya por esa época cerca de La Colonia había fábricas como la Cigarrera mexicana, entonces los obreros comenzaron a construir sus casitas, en esos terrenitos, sin luz, sin agua, ni mercado público, nada. Y ya para 1913 se estaba poblando en forma la nueva colonia ilegal.

Por eso la Obrera, es la única colonia céntrica que no tiene mercado público, las familias del barrio tienen que ir a la colonia Doctores, al mercado Hidalgo, para comprar su mandado, eso sí en esos años comenzaron a aparecer negocios como el de Santiago Galas, un español, que llegó jovencito a México y unos años después con sus ahorro compró una imprenta y a darle en la colonia.

Construyó un edificio de ladrillo rojo, de fachada antigua; suba al metro de la línea azul rumbo al sur y en la estación San Antonio Abad verá la construcción con fachada de fábrica, en lo alto se lee la palabra “Galas”, ahí se inició la tradición de la impresión, orgullo de la Obrera.

Por calles como Gutiérrez Nájera, Fernando Ramírez, Manuel Payno encontrará un sinfín de imprentas donde la gente trabaja para sacar impresos de propaganda política, anuncios de bailes, etc., claro, ahora usan tecnología digitales.

Don Santiago Galas imprimía los calendarios donde un azteca cuidaba el sueño de una indígena, eran el Popo y la mujer durmiente o motivos mexicanos las obra eran de artistas como Jesús Helguera o Jorge González Camarena.

Digo, es uno de los rasgos que definen a la Obrera, sus imprentas, pero también su vida nocturna que tuvo mucho auge en los años 60 y 70 del siglo XX, y su garnachería, eso se los contaré la próxima… que tanto es tantito.

De momias y gorditas

Sobre Avenida Revolución, el tramo que dominan la iglesia, el Museo del Carmen…

Armando Ramirez

… la Casa de Cultura Jaime Sabines y el Centro Cultural San Ángel, hacen sin querer un homenaje a la orden de los car­melitas descalzados. Ellos llegaron por estos lares, llamado Tenantitla, que algu­nos traducen como lugar de murallas o de piedras.

Los carmelitas descalzos es una orden muy rigurosa con los votos de humildad, ellos construyeron en 1615 el colegio de San Ángelo Mártir y terminaron en 1624 su iglesia, de ahí que con el tiempo Tena­titla se le llamara San Ángel. Su claustro tenía una huerta, era enorme, imagínese, de avenida Revolución, actualmente ten­dría que cruzar Insurgentes Sur, cruzar el parque de la Bombilla y llegar al barrio de Chimalistac, hasta ahí llegaba su huerta.

Hoy la iglesia sigue sus actividades, por cierto a la entrada de la iglesia hay una señora con un bracero y haces unas gorditas como en La Villa pero con ca­nela, y sobre la acera seguimos por don­de fue el colegio y ahora es el Museo del Carmen, que tiene maravillosas pintu­ras del periodo novohispano, y la misma arquitectura es una belleza; recuerden que fue con las leyes de Reforma que estos bienes de la Iglesia pasaron al go­bierno federal y fue en el año de 1938 cuando inicia sus actividades el Museo del Carmen.

Además contiene las famosas momias del Carmen, es decir del museo, son 12 cuerpos que se momificaron de manera natural, se cree que los cuerpos de estas momias eran de gente del pueblo de Te­nanitla que fueron enterrados en las crip­tas del Colegio de San Ángelo.

Cruzando avenida Revolución se en­cuentra la Casa de Cultura Jaime Sa­bines, es un homenaje a un gran poeta, aquel que escribió, el poema Los Amo­rosos: “Los amorosos juegan a coger el agua/ a tatuar el humo, a no irse./ Juegan el largo, el triste juego del amor”.

Y eso que no contamos el Centro Cul­tural San Ángel, que fue Palacio Munici­pal, digo que tanto es tantito

Fin de semana en San Jacinto

fArmando Ramirez

El jardín evoca a los parques de pueblo, donde la gente del lugar pasa la tarde y descansa

EL 12 DE SEPTIEMBRE de 1847 en la plaza de san Jacinto fueron ejecutados los hombres que for­maban el Batallón de san Patricio, formado por más de un ciento de irlandés y un grupo de alemanes que se unieron al ejercito mexica­no para combatir la invasión del ejercito estadounidense. En un muro de una casona de esta plaza hay una placa en cantera donde están grabados los nombres de estos hombres.

La plaza de san Jacinto vale la pena visitarla, tiene su jardín del arte donde pintores venden su obra, en la calle de Juárez, en el mismo jardín, está la casa de Joa­quín Fernández de Madrid y Ca­nal, quién trabajaba de Obispo de Tenagra. La casa años después tuvo habitantes ilustres como el escritor José Zorrilla, autor del famoso Don Juan Tenorio, tam­bién la habitó Antonio López de Santa Anna, sí su ilustrísima, pero cómo no, si era arroz de todos los moles, ahora la casona alberga el Bazar del sábado, un lugar donde venden artesanía de diferentes rumbos del país.

Adelante está la casa de Isidro Fabela, ahora es el Museo del Risco, tiene una gran acervo cul­tural, como la fuente de la casa, está pegada a un muro y ahí se le­vanta sobre el muro una cantidad de objetos de porcelana, se dice llegaron con la Nao de China, era una nave que llegaba del oriente con objetos de aquellas tierras para comerciar, aunque dicen, que no era Nao sino un barco, y no era de China, llegaba de las Filipinas.

El Jardín de san Jacinto evo­ca los jardines de pueblo, donde la gente del lugar pasa la tarde, como los señores mayores, llega­dos del pueblo de Tizapán que charlan con sus amigos en estas bancas. En la esquina con Madero está la célebre cantina La Came­lia, donde los actores jóvenes lle­gan en la noche a hacer su fiesta.

Si a usted no le gusta codearse con la farándula lo puede hacer con el pueblo denso, a una cua­dra del mercado está la cantina La Invencible, es un cuarto, tie­ne dos entradas, el lugar está en penumbras, si entra los pocos pa­rroquianos lo miran con cara de malos amigos. Salimos y al dar la vuelta encontramos el Museo de las Revoluciones, el chiste de esta casona es su leyenda, dice, ahí se escondía Chucho el roto después de cometer sus atracos, por cier­to en esa calle hay un negocios que venden crepas y tortas a la vez, digo que tanto es tantito.

Los de Ramiro para darse un buen taco

Armando Ramirez

El lugar es famoso y hasta boxeadores recibe, es un clásico para los sibaritas

RAMIRO tiene más de cuarenta años de hacer los mejores tacos de tripa y de hígado en Tepito, es un clásico para los sibaritas del Centro Histórico y visita obligada de la gente que va a comprar al barrio, pues pasan a su negocio como si fueran a la pila de agua bendita de su iglesia favorita.

Es chaparrito pero picoso, di­ce que sus tacos tienen seguro médico y dura hasta que llegan a su casa, después él no se hace responsable, suelta la carcajada por la broma. De niño aprendió a boxear, el barrio es bravo, lo aga­rraban de barco, y después de las lecciones les aguantaba diez rounds aunque siguiera perdiendo pero les daba sus moquetes.

La carne con que hace sus ta­cos la encarga al estado de Tamaulipas, mientras vemos cómo las tripas se fríen y van cambian­do su color hasta alcanzar un do­radito que indica que están como chicharroncitos, se comen con una salsa roja o verde que les da más sabor. Las mesas del lugar están ocupadas en su mayoría por familias o parejas que andan en veremos, casi todos llevan bolsas de plástico grandes, de color negro, llegan de los muni­cipios conurbados o de colonias populares, aunque hay uno que otro estudiante de sociología.

También hay tacos de cecina enchilada, pero los que más sabrosos me saben son los de hí­gado encebollado; los trozos son carnosos y tienen ese sabor del buen hígado, maridado con la cebolla, y freídos en su punto, eso sí excuso decirle que aquí la gente no se come uno o dos o tres tacos, van de seis para arri­ba, y la mayoría los acompaña con cerveza de las fuertes, coca cola o café.

Ramiro canta boleros clási­cos como Tus ojos me enseña­ron lo que es ternura… o Como un rayito de luna, y a la gente le gusta su estilo con voz ento­nada, y al dejar de cantar nos cuenta que antes por aquí lle­gaban a comer tacos boxeado­res y gente famosos como José Medel y a veces Rubén Oliva­res, Mantequilla Nápoles o el Flaco Guzmán, bueno, hasta cuando fue candidato Ricardo Monreal, ahora flamante sena­dor por Morena, llegó a darse su taco comiendo unos tacos de tripa entre el pópulo…

El lugar está en la calle de Aztecas, a media cuadra del Eje uno norte, donde hace años Cornelio Reyna filmó una pelícu­la. Y Ramiro se acuerda de “me caí de la nube en que andaba”, la gente comía tacos, digo, qué tanto es tantito…

El Mercado L. Rodríguez

Armando Ramirez

Se edificó durante la Presidencia de Abelardo L. Rodríguez siendo jefe del Departamento del DF Aarón Sáenz, era la efervescencia del espíritu revolucionario. En la novela brillaban Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán; en la pintura Diego Rivera, José Clemente Orozco, Siqueiros, y en la Música Carlos Chávez y Silvestre Revueltas, era la época del renacimiento cultural mexicano.

El Mercado es muy grande y se construyo sobre lo que fue la huerta del colegio de San Pedro y San Pablo, y el cementerio, por eso entre los locatarios se dice que al caer la tarde espantan.

El Mercado es concebido con todos los servicios para la población, incluso un restaurant para los invidentes, pues la escuela de éstos está muy cerca, con el tiempo se volvió un mercado de flores y ahora es una plaza comercial, esta en la calle de Colombia y callejón de Girón.

La nave de verduras, legumbres, frutas, carnes, pescado, pollerías y cremería es enorme, su sección que da a la calle del Carmen es famosa por venta de petacas y maletas a excelentes precios, también tiene una biblioteca y un gran valor artístico y cultural pues los que pintan sus muros, en la entrada y patio principal son alumnos de Diego Rivera como Antonio Pujol o Pedro Rendón. Además llegan en esa época artistas de otros países como las hermanas Greenwood, Marión y Grace, quienes pintan murales sobre la minera o la lucha campesina en el cubo de la entrada o el gran escultor Isamu Noguchi, de origen japonés pero ciudadano americano, pinta una obra de arte contra el fascismo, que encuentra en el primer piso de la entrada de Rodríguez Puebla, es donde dan servicio a los jóvenes contra las adicciones. Cuando ande por el Centro échele un ojito, que tanto es tantito.

Para el calor unos ostiones

Armando Ramirez

AHORA QUE HA ESTADO haciendo calor y anda como Torombolo: sudado y le ruge el león, no hay nada como refrescar el cuerpo con una docena de ostiones, nada más para agarrarle la temperatura al tiempo.

Si no le gustan los ostiones u ostras entonces qué le parecen un doce de camarones en coctel y una chela bien helodia y michelada, ay ojitos pajaritos, hasta me dan ganas de hacer gorgoritos, ahora que si quiere llevarse sus mariscos a la casa para prepararlos como usted cree que dios manda, aquí sobre la calzada de la Viga también venden productos del mar fresco y bara bara.

Y lleva los ingredientes para prepararse unos cocteles como para el rey León, se tira en el sillón y pone su serie de Luis Miguel, ay ojitos pajaritos, hasta se va a sentir el Sol de chilangolandia. Ahora que si usted anda en la actitud que sólo lo orgánico da salud pues salud, agarra el Metro y dos tres estaciones adelante está el mercado de Jamaica, el verde es vida, me cay.

Cuando esté en el mercado métase hasta el fondo a donde están las mujeres indígenas ofreciendo los productos que nos da la madre tierra, maravillas que se extienden en las mantas sobre el piso del mercado, eso sí se maravillará de los champiñones enormes, las setas parecen orejas de elefante arrugadas, los honguitos, tal los describe Lewis Carrol en “Alicia, en el país de las maravillas”, eso sí no venden conejos blancos que usen sombrero de copa. Las señoras con su piel de cáscara de cacahuate y su tono moreno por los inclementes rayos del sol, vigilan con ojos profundos sus setas, hongos y champiñones.

Se imagina para la cena unas quesadillas con setas, epazote, queso Oaxaca y unas rajitas de chile verde. Y los huazontles, con sus frutos abundantes, para rellenarlos de queso, capeados y una salsa de jitomate o en chile pasilla y que se repita la serie de La reina del sur… Y que saquen el agua de limón con chía, porque aquí en Jamaica, la exhiben en jícaras.

Y cómo ve?, unas verdolagas con carne de puerco en salsa verde, unas tortillas clientes… uy uyuuy, repito. Esto sí es orgánico porque llega de las chinampas de Xochimilco, ahora que el estómago gruñe, dele de comer a los bichos, qué le parece un huarache azteca con una costilla y una salsa molcajeteada y de beber lo que guste, que tanto es tantito.

Los baños Lupita

Armando Ramirez

La primera vez que conocí los baños Lupita fue en 1980, eran unos baños públicos que todavía daban servicio a los habitantes del barrio que en su casa no tenían regadera, pero con el tiempo las casas de Tacubaya, todas, tiene sus regadera para bañarse diario, no como en los viejos tiempos cuando la gente se iba a bañar los sábados, tomando su vaporazo y un masaje para el estrés, pero los baños Lupita también eran gimnasio, por eso llegué ahí para entrevistar al Cuyo Hernández, que era una de las vacas sagradas del boxeo de la época de oro.

Ahí estaba el Cuyo Hernández a la orilla del ring viendo cómo boxeaba el boxeador Lupe Pintor, oriundo de Cuajimalpa, y los pupilos del establo del afamado mánager le daban con singular entusiasmo a la pera loca, al costal, o hacían boxeo de sombra, le pedí una entrevista, don Arturo que así se llamaba el Cuyo, me miró con esos ojitos que dominaban su rostro y me dijo con una media sonrisa que sí, me platicó de cómo surgió el apodo del Cuyo, me dijo que de niño era muy peleonero, allá en su barrio de la Guerrero y que una vez, se surtió a otro niño y se fue corriendo a su vecindad, pero al rato llegó el niño llorando con su mamá, entonces la mamá al ver a los niños que jugaban en el patio le preguntó a su hijo: “quién fue” y el niño llorando lo señaló: “ese, el que tiene los ojos de cocuyo”. Y escucharon los demás niños y le comenzaron a decir el Cuyo. Sí en esa época el Cuyo Hernández tenía su establo en los Lupita, había dejados los baños Jordán de Arcos de Belén, desde esa época se hizo célebre el gimnasio de los baños Lupita, cuna de campeones de box, como el Finito López y ahí entrenaron célebres boxeadores como Mike Tyson o Alexis Argüello, o lo visitaron ilustres del boxeo mundial como Don King y George Parnassus, eso sin olvidar que mucho antes aquí forjaba sus ilusiones de ser un campeón de box Javier Solís, que era en esos tiempos carnicero, pero los caminos de la vida lo llevaron a ser un gran cantante de la música ranchera.

Hoy languidecen los baños Lupita, ya no hay servicio de baños, lo que funciona es el gimnasio, llevan un programa social para los jovencitos del barrio para que canalicen su agresividad, quien quita y salga algún campeón de box, como antes, digo, qué tanto es tantito.

El Jardín del mestizaje

Armando Ramirez

En el año de 1978 el presidente José López Portillo y los reyes de España, Juan Carlos de Borbón y Sofía, inauguraron el Jardín del Mestizaje, un jardín muy especial al norte de la Ciudad.

Ese jardín se llama del mestizaje, ahí hay varias fuentes y esculturas que simbolizan el mestizaje de los mexicanos. A la entrada del jardín por Insurgentes Norte, nos reciben las esculturas de Ahuizótl e Izcóatl, emperadores aztecas, Ahuizótl, fue un viejo sabio y gran conquistador que ensanchó el imperio de Tenochtitlan, y su nombre quiere decir, “espinas de río”. Izcóatl fue rey joven, con fama de reformador, y su nombre significa: “serpiente de obsidiana”. Ellos dos tienen la prestancia de los guerreros aztecas y la gente los conoce como los “indios verdes”.

Da mucha tristeza verlos, es increíble la de aventuras que han tenido estas dos esculturas hechas en bronce, que han andado por varios rumbos de la Ciudad y que por las inclemencias del tiempo los hongos los han cubierto y convertido en “indios verdes”.

Bueno estos emperadores aztecas en 1978 recibieron a los reyes de España, quienes conocieron la fuente de los danzantes, representan las diferentes danzas regionales del país, también la escultura de Lola Beltrán, la cantante de ranchero por excelencia. Más al norte se encuentra un conjunto de esculturas de Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, uno con un borrico y don Quijote con su caballo Babieca.

Y como conjunto escultórico principal está una fuente al centro del jardín, hay dos figuras muy llamativas, una es un guerrero azteca y la otra es un soldado español, los dos unidos por una columna de la que surge el cuerpo de una mujer, es decir, la patria, es el país, el conjunto representa el mestizaje del cual ha surgido nuestro país, México.

El jardín se encuentra a unas calles del cerro del Tepeyac y la Basílica de Guadalupe, ejemplo del mestizaje, ahí está la religión católica que trajeron los españoles y las creencias antiguas que veneraban a Tonantzin en el cerro del Tepeyac y la virgen de Guadalupe, que se le apareció a Juan Diego, los indígenas a la virgen del tepeyac le llamaban Tonantzin Guadalupe.

Y está la Calzada del Tepeyac que se transformó en una calzada católica, la de los Misterios, puro mestizaje, digo, qué tanto es tantito.

El barrio de Peralvillo

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

El tiempo vuelve invisible a barrios que fueron importantes como el Peralvillo, un barrio tan típico que inspiró a Alejandro Galindo para hacer la película Los Fernández de Peralvillo, o a Francisco Martínez de la Vega, a crear el detective Peter Pérez de Peralvillo. Es un barrio que se confunde con Tepito, su avenida principal es la calle de Peralvillo, parte del Eje uno norte y termina en la antigua garita de Peralvillo.

El barrio pertenecía a Tlatelolco y se llamaba Atenantitech, en náhuatl significa “bordo de piedra”. En la época de la Nueva España la gente de la Corona española se da cuenta de la cantidad de pulque que se consume y construyen una garita para el pago de impuestos a la entrada norte de la ciudad y aunque también por ahí entraban otras mercancías le llaman “la Aduana del pulque”. Era un bello edificio de estilo barroco, la construcción fue mutilada para abrir al norte el Paseo de la Reforma, lo que queda del recinto lo ocupa el Museo Indígena, antes ahí fue una pre-vocacional del Politécnico, también fue el Instituto Matías Romero, de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Si camina por Peralvillo rumbo a la Basílica de Guadalupe podrá admirar su hermosa fachada tallada en cantera, actualmente la entrada del Museo es por el Paseo de la Reforma.

La avenida Peralvillo prolongaba en tiempos de Tenochtitlan la Calzada del Tepeyac, una de las calzadas que comunicaba a la ciudad con pueblos asentados en la tierra, no sobre los lagos. En la época novohispana Peralvillo es la avenida por donde entran a la ciudad los europeos que llega por Veracruz, aunque seguía siendo un barrio indígena poco a poco fueron ganado terreno las casas de los criollos, que no podían darse el lujo de vivir alrededor de la plaza Mayor, hoy el Zócalo.

Al tomar el poder Porfirio Díaz al barrio de Peralvillo le sonríe la fortuna, por el rumbo se instalan fábricas como la de vitrales de Claudio Pellandini, las casas de la Fundidora de los Talleres del Coro, etc. ahora son jacalones abandonados, unas cuantas construcciones sobreviven en buen estado como la iglesia, el edificio Marina, expresión del art decó y vecindades como la de dos salidas, que cuentan fueron caballerizas de don Porfirio y se puede admirar, digo, no hay que ser, qué tanto es tantito.

Un sitio emblemático

Armando Ramirez

DONDE SE ENCUENTRA EN LA ACTUALIDAD EL EDIFICIO DEL BANCO DE MÉXICO en la esquina de 5 de mayo y Eje Central, en la época de Tenochtitlán, se encontraba una de las casas de placer de Moctezuma; tenía varias, era garañón.

Lo cuenta Hernán Cortés en las Cartas de Relación que le escribe al rey de España, donde dice que mientras mantenía cautivo a Moctezuma, éste empezó a decaer en su ánimo y habló con Cortés, le pidió permiso para ir a una de sus casas de placer.

Y Cortés, según él mismo, en buena onda, le dio chance ir a visitar a sus muchachas, porque en esas casas de placer había algunas con las cuales iba a retozar Moctezuma, y además bebía pulque. Ya sabrán lo alegre que se ponía con el “muchachero” y las muchachas el señor de Tenochtitlán. Y regresaba a su cautiverio feliz como una lombriz.

Por cierto, el mismo Cortés nos cuenta que Moctezuma tenía una especie de zoológico donde ahora se encuentra la Torre Latino, a donde aparte de las maravillosas aves que coleccionaba, como los quetzales o los papagayos, también había hombres albinos, los aztecas consideraban de buena suerte, con eso de que Moctezuma era supersticioso.

Ahora, en ese mismo sitio en el año de 1905, en la esquina de 5 de mayo y el Eje Central, se levantó un edificio de estilo renacentista italiano para albergar las oficinas de una empresa de seguros, The Mutual Life Insurance Company de Nueva York. Pero ya ven llegó la Revolución y el 25 de marzo de 1925, Plutarco Elías Calles ordena un decreto para dar nacimiento al Banco de México.

En ese bello edificio laboran para cuidar el valor adquisitivo del peso, mantener a raya la inflación y otras cosas, lo cual es un mandato por decreto. El edificio en su interior fue remodelado por el arquitecto Carlos Obregón Santacilia, que por lo visto era el arquitecto consentido de los revolucionarios. Uy, en este sitio fue feliz Moctezuma, ojalá ahora salgan las buenas vibras para los mexicanos, que tanto es tantito..

Del DF a la CDMX

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

En el principio la antigua ciudad se llamó México Tenochtitlan y México Tlatelolco, la ciudad estaba dividida en dos porque estos grupos náhuatl llamados mexicas fueron los últimos en llegar, otros grupos náhuatl (por ejemplo, los Xochimilcas) habían llegados antes. Los mexicas divididos unos prefirieron asentarse por los rumbos de Tlatelolco y los otros en la isla de la luna –ahora el Zócalo–, pero los dos grupos náhuatl formarían los que llamamos la gran Tenochtitlan.

Así, la primera ciudad que existió erigida en una isla en el medio de los lagos fue levantada por los mexicas que habían llegado, como todos los chilangos de lejos, ellos decían que venían de Aztlán, que hasta la fecha los especialistas no han podido ubicar en qué parte del norte se ubicaba, hay una creencia que estaba por Nayarit, pero es eso, creencia, no hay certeza científica.

A la llegada de los españoles a todas estas tierras del imperio azteca le llamaron el Virreinato de la Nueva España, era el año de 1535 y a la Ciudad de Tenochtitlan parece que la fuerza popular le dio en llamar ya no México-Tenochtitlan, sino como testimonian las cartas de españoles que enviaban a sus familiares en España, se ubicaban en la Ciudad de México. Y en el años 1545 el Rey de España reconoce a la ciudad por cédula real como “La muy noble, insigne, muy leal e imperial Ciudad de México”.

Así transcurren siglos hasta que en 1823 al proclamarse la primera República Federal, sustituía a imperio de Agustín I (Iturbide), se decide que la Ciudad de México se llame Distrito Federal, eso lo aprueba el Congreso en el año de 1524, pues en esta ciudad residirán los poderes de la Unión. Y así evitar que un Estado de la República Federal sea más importante que otro, pero surge el centralismo del Distrito Federal.

En el año de 2016 hubo una reforma política que ordena cambiar el nombre al Distrito Federal por el de la Ciudad de México, con su propia Constitución, como cualquier estado de la Republica; así, en este 2018 desparecerá en todo paso burocrático y papeleo el Distrito Federal y por ley se debe llamar Ciudad de México, y las delegaciones políticas ahora son alcaldías y los delegados, alcaldes. Digo, que se les quite la costumbrita de decir que viven en el “deefe”, total, qué tanto es tantito.

Para tragones buen lugar para comer

Armando Ramirez

Es un lugar donde hay de todo, mariscos, comida corrida, carnes asadas, carnitas, buen café y hasta unas gorditas

EL MERCADO Lázaro Cárdenas es para tragones. Y no es para menos, hay de todo, mariscos, comida corrida, carnes asadas, carnitas, buen café y unas gor­ditas que son de muy señor mío, el mercado está en la esquina de avenida Coyoacán y Romero de Terreros, en la colonia Del Valle. En la contra esquina del merca­do hay un edificio muy bonito de departamentos, es como de los años 40, con detalles de art decó, en los bajos tiene una antigua car­nicería, una tienda y otros locales comerciales.

La esquina parece sacada de una películas de hace décadas, la Ciudad de México del medio si­glo, cuando la Del Valle se pobla­ba y el tranvía llegaba por estos rumbos, colonia de clase muy me­dia, donde los trabajadores de la oficinas buscan los lugares sabro­sos del mercado es bonito, es bue­no, sabroso y de precios medios.

Fue inaugurado en el año de 1956, como muchos de los merca­dos públicos antiguos, Martínez de la Torre, la Lagunilla, la Merced, etc. Ahora se ve que al mercado le dieron su manita de gato, crea­ron con la pintura juegos geomé­tricos, muy artísticos, las fondas están muy bien arreglada.

En el interior del mercado hay grandes puestos de fruta y ver­dura, acomodados de una mane­ra estética y lo que todo mundo nos platica es de una cafetería que está en el interior, se llama Passmar, tienen buen café y otras bebidas relacionadas con la cul­tura del café, postres hechos a base de café y venden sanwiches y cuernitos o desayunos.

Las gorditas que venden afuera del mercado son de maíz azul con chicharrón y una salsa muy sabrosa, nada más por es­tas gorditas, tragones, vale la pena visitar este mercado, se llama Lázaro Cárdenas, pero la gente le llama como su barrio: Del Valle Norte.

A un lado del mercado hay una reparadora de zapatos, gran­de, donde a la gente que le es­tán reparando sus zapatos, están sentaditos, quietecitos con sus pies encalcetinados, el hombre que atiende es muy alburero pe­ro unas gotas de humor siempre son bienvenidas.

Comimos en una de las fon­das, las meseras guapas y aten­tas, sirven con alegría, en verdad esto se agradece, pedí una mi­lanesa, viene con 3 enchiladas, arroz abundante, nos dicen que las flautas de barbacoa son ex­quisitas. Un buen fin de semana gourmet es este mercado, hay para todos los gustos, digo, que tanto es tantito…

Regina no sólo es chelería…

Armando Ramirez

LOS FINES DE SEMANA ESA CALLE PEATONAL SE CONVIERTE EN UN ENORME BARRIL CERVECERO

La calle de Regina es la chelería más grande del Centro Histórico para los jóvenes de las colonias populares. Inició con la intención de ser un corredor cultural, donde hubiera cafés para los artistas en ciernes, y donde los pintores expusieran su obra, incluso gente de Carlos Slim colaboraron con un centro cultural, Casa Vecina para beneplácito de los jóvenes artistas experimentales, pero sucumbió a ser otra chelería en los bajos del edificio de Casa Vecina.

Pero Regina también es un barrio vivo, sus edificios tienen historia como la iglesia y lo que fue el convento de Regina Coeli, el erudito en arte novohispano Francisco de la Maza dijo del altar, es una de las tres joyas del arte barroco religioso en esta Ciudad junto a el altar del Perdón en Catedral y el altar del templo de la Enseñanza en Donceles.

Y que decir del asilo de Concepción Béistegui, fue una buena mujer que compró parte del convento de Regina y construyó un hospital que con los años cambió a un asilo. En los bajos del ex convento hay una cafetería, el Jekemir, ahí se respira un ambiente cultural y conversan periodistas, poetas, pintores, etc.

A espaldas de Regina, sobre la calle de san Jerónimo, está el convento donde se recluyó sor Juan Inés de la Cruz, el claustro de san Jerónimo. Pero a principios del siglo XX estuvo en ese claustro el salón de baile Smirna. Y en la calle de Isabel la Católica está la que fuera la casa de Daniel Cosío Villegas, periodista, politólogo, maestro, etc. La pulquería La Risa ha desaparecido: pero sigue en la esquina del callejón de Mesones y Regina el Foro de ensayos de la Opera del INBA.

Y hay vecindades con hermosos patios, la de Isabel la Católica El Solar de Tejada, con su fonda, la de Regina con su Leyenda de la novia asesina, la de 5 de febrero, con su fuente al centro.Cuando ande por Regina tome una chela y camine por esas calles del barrio, tienen historia, digo que tanto es tantito.

El pasado de la Ciudad

Armando Ramirez

UN BUEN PASEO AL PASADO DE LA CIUDAD INICIA EN LA CALLE DE DONCELES

Ahí está el Museo de la Caricatura, edificio novohispano construido por religiosos sobre construcciones aztecas, en el primer cuarto hay una ventana al pasa – do, ahí verá vestigios de la ciudad azteca.

Cruce por el pasaje Catedral y sale a Guatemala 18, entre al Centro Cultural España, en el sótano están los restos de lo que fue el Calmecac, la escuela militar de la élite aztecas, de ahí salían los caballeros águilas, caballeros tigre, etc. Ahí mismo en frente están las rejas traseras de la Catedral, ahí podrá ver una pequeña capilla llamada de las Ánimas, esta se construyó mientras se reconstruía la Catedral que había sufrido los estragos de inundaciones e incendios.

La Catedral que ahora tenemos es del siglo XVII y la capilla de Ánimas es más antigua, por cierto tiene unas escalerillas para entrar, por ellas la gente llamó, en esos años, a la calle de Guatemala, la calle de las Escalerillas. Sobre el muro de la capilla de Ánimas hay un cuadro esculpido en cantera, son unos personajes que están en medio de llamas, supongo que son las ánimas, no del purgatorio si – no del infierno.

En el 16 de Guatemala está la facha – da de un viejo edificio, a la entrada, tiene una inscripción que dice: Edificio Escalerillas, si mira entre las rendijas verá que es un solar. En Guatemala 24 están haciendo las excavaciones de lo que fue el templo de Ehécatl Quetzalcoatl, el dios del viento.

Creo que este dios era del top ten de los dioses aztecas, ya ven que hay otro recinto sagrado dedicado a Ehécatl en la estación del Metro Pino Suarez, recién remodelado. Los otros son Huitzilopochtli, Coatlicue, Tláloc y Tezcatlipoca, espejo humeante, uy.

En la calle de Guatemala y Argentina hay paso para el Zócalo, se puede detener a admirar las escalinatas, las serpiente, el Tzompantli, el Templo Mayor, maravilla del pasado azteca. Y en la Plaza de Seminario, se llama así, por que ahí estaba el Seminario Real, en la esquina con Moneda, no le voy a poder invitar unas che – las y unas tortas, ya no está la cantina el Nivel, digo, que tanto es tantito.

¿San Mateo o San Diego?

Armando Ramirez

QUE LA DELEGACIÓN DE COYOACÁN INFORME BIEN EN SUS LETREROS LOS NOMBRES DE LAS CALLES

Donde está el ex Convento de Churubusco, se llamó Huitzilopochco, el lugar del Dios Huitzilopochtli, lo interpretan como El lugar de la guerra, de las armas. Un lugar importante en Tenochtitlan, todos las colonias que ahora tiene aparte de su nombre el de Churubusco, como Prado Churubusco, etc., formaban parte de Huitzilopochco, pero cuando llegan los españoles y los evangelizadores construyeron un templo a San Diego dentro del convento dedicado a Nuestra Señora de los Ángeles, de ahí que esa zona terminara llamándose san Diego Churubusco.

El otro día anduve por ahí y en los letreros de las esquinas que tienen el nombre de la calle, no decía san Diego sino san Mateo Churubusco.

Y bolas, en algunas calles los letreros de los alrededores del ex convento dicen san Diego, pero ahí mismo terminado la calle decían san Mateo, como si estuvieran salteados, los nombres en los letreros, pregunté a la gente que vive a 4 callecitas del convento, y me dijeron que ahí se llama san Mateo Churubusco.

Y que me regreso hacia el ex convento, por la calle del Convento, leo en los letreros, san Mateo, pero en la siguiente calle de la misma del Convento, decía San Diego y en la otra, ya en frente del ex Convento san Mateo. Me hice bolas. Y voy con el relojero, tiene 50 años de tener su negocio en la calle de Héroes del 47, me dijo que no, que era san Mateo, pero que últimamente le decían que era san Diego, y que traían una revoltura.

Sobre Héroes del 47 encontré el templo de san Mateo Churubusco, que da nombre al pueblo y ahora barrio de san Mateo, es del siglo XVII. Y todo quedó claro, san Diego es de Río Churubusco a Héroes del 47 y san Mateo de Héroes del 47 hasta Mártires Irlandeses.

Cómo la ven? Los vecinos dicen una cosa y los letreros con los nombres de las calles son un despapaye y yo la neta como los que viven ahí son los que saben, me quedo con que hay un barrio llamado san Mateo Churubusco y otro alrededor del ex Convento, san Diego Churubusco, los divide la calle de Héroes del 47, digo, que la Delegación de Coyoacán informe bien en sus letreros los nombres de las calles y las colonias, que tanto es tantito.

Por el maldito vicio

 

José Guadalupe Posada pegó el primer grito de su vida el día de la Candelaria, a las diez de la noche, fue un 2 de febrero 1852 en la Ciudad de Aguascalientes, sí, el creador de la calaca Catrina era hidrocálido, aunque muy joven emigró a la Ciudad de León, ahí fortaleció su vocación de caricaturista y conoció al amor de su vida, era el año de 1875, él tenía 23 años y María de Jesús Vela tenía tan solo 16 años, pero así y todo José Guadalupe Posada firmó el acta de matrimonio, pero no todo irían bien, en la Ciudad de León hubo una inundación que obligó a Guadalupe con todo y familia emigrar a la Ciudad de México.

Acá don Lupe conocería a Antonio Vanegas Arroyo, dueño de la imprenta donde Guadalupe Posada imprimiría la Catrina, primero se ubicaron en la calle Santa Teresa, hoy Licenciado Verdad, en el Centro, y luego se cambiaría a la calle de Santa Inés, ahora Moneda, cerca de la iglesia y convento de Santa Inés, hoy ahí se encuentra el Museo de José Luis Cuevas. La célebre foto donde están don Lupe, su hijo Juan Sabino y Antonio Vanegas Arroyo afuera de la imprenta es en esta calle, Moneda.

Le iba bien a don Lupe pero agarró el maldito vicio del chupe, se iba de gira etílica sin importarle la familia, como la vez que su hijo Juan se enfermó y murió sin que él se apareciera, vivían en la calle de Nicaragua, cerca de la calle de Argentina. Ni modo, así como captó la picardía de la gente también agarró la botella. Sus ilustraciones en las publicaciones de Vanegas Arroyo lo daban a conocer, como la célebre nota roja de “los 41”, fueron aquellos que agarraron en una fiesta, eran puros hombres, unos vestidos de mujeres y otros de hombrecitos, entre ellos estaba Nacho, el yerno de don Porfirio Díaz, la redada capturó a 42 gays pero para que no quedara huella de que Nachito bateaba chueco, quedaron en 41 por órdenes de don Porfirio, lo supo Posada e hizo un grabado con “la fiesta de los 41”, de ahí que con ese número se designe en los barrios a los gays.

Pero Posada no pudo con su vicio, don Lupe para los cuates, murió en una vieja vecindad de Tepito, en el 6 de Jesús Carranza, la madrugada del 20 de enero de 1913, nadie reclamó su cuerpo y lo tuvieron que enterrar en la fosa común. Y todo por chupar y decir, qué tanto es tantito.

San Juan, lugar gourmet

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Las tradiciones no se hacen de la noche a la mañana, pasan siglos hasta que forman parte de nuestras costumbres, como el mercado de San Juan, que aunque hay lugares que quieren ser como este Mercado les falta la tradición. Y a San Juan le viene con la historia.

Ahora se han puesto las pilas ante la competencia y han remodelado su mercado, casi está terminado, pero no quisieron que terminaran la obra en estos días de fin de año, porque es la temporada buena. Llegan las cenas de Nochebuena las de Año Nuevo, las Posadas, las despedidas de fin de año y ellos son reyes en eso de vender los productos que se usan para esos días porque hacen buena mesa incluso con productos exóticos pero riquísimos como la hormigas chiclayana, los gusanos de maguey, el jabalí, la víbora y lo del mar, que no vean, ahora han surgido hasta lugarcitos donde cocinan como chefs con estrellita michelín.

Y bueno, ya conocen que aquí la antigua dieta prehispánica se puede conseguir como el ahuautle o los escamoles, los gusanos de maguey o los alacranes que ahora se estila comer de botana, como también los chapulines con ajo y chile piquín con su vasito de mezcal.

Bueno y todo esto para decirles que el Mercado de San Juan viene desde la época prehispánica, antes de llamarse San Juan se llamó en la Tencotitlan Moyotla, el lugar de mosquitos, era uno de los barrios más importantes y coo tal tenía un tianguis importante que siguió después de la caída de Tenochtitlan y que los evangelizadores llamaron San Juan Moyotla.

Durante siglos estuvo en lo que es el jardín y calles adyacentes, era enorme, con decirles que cuando el Regente Uruchurtu quiso hacerles su mercado público, tuvo que hacer cuatro porque no cabían en uno. Por eso surge el mercado de san Juan en la calle de López y Arcos de Belén y el palacio de las flores, en Luis Moya y Ernesto Pugibet y el de artesanía en Aranda y Ayuntamiento y el de Ernesto Pugibet de carnes exóticas.

No fue siempre así, en el 1985 comenzaron a darle un giro, más carnes exóticas, especies de muchas partes del mundo, locales donde venden tapas y baguettes muy celebradas con quesos manchego, provolone, jamón serrano, salami aceite de oliva, buen pan y su copa de vino, y harta hambre, digo, hasta no verte Jesús mío, qué tanto es tantito.

En Palacio de Bellas Artes

Armando Ramirez

LA NETA DE LA CORNETA del planeta de la cultura. Hay familias que a lo mejor se les ocurrió entrar a un museo pero cuesta un billete la entrada y multiplicado por cuatro sale caro. Pero, fíjense, los domingos hay un montón de museos que son de entrada gratuita, y la verdad chilango que se crea chilango, lo menos que puede hacer es conocer un domingo el Palacio de las Bellas Artes por dentro.

En domingo la entrada al Palacio es gratuita y créame que no se va a decepcionar, el interior es una maravilla, gran expresión del art decó, con sus escalinatas y columnas de mármol y su ornamentación en bronce, desde que cruza el arco para que no entren personas con objetos peligrosos queda deslumbrado.

El espacio del Palacio se ofrece con amplias escalinatas, y dos principales en el siguiente piso, que llevan a las obras de los grandes muralistas mexicanos, puede empezar a conocer de primera mano la obra de Diego Rivera con un mural, llamado “El hombre controlador del universo”

En 1933 la familia Rockefeller contrata a Diego Rivera para que pinte un mural en el afamado Centro Rockefeller, pero cuando la familia vio la obra terminada mandó a destruirla y todo porque Rivera había pintado el rostro de Vladimir Lenin, el líder; entonces Diego Rivera decide pintar un mural en el Palacio de Bellas Artes, con muchos de los motivos que contenía el de Nueva York.

Esta versión la puede ver en el primer piso del Palacio de Bellas Artes y de gratis, además en ese primer piso puede admirar la obra del genial José Clemente Orozco, el tema es como la sociedad de masas y el desarrollo tecnológico pueden degradar la vida social. No andaba tan equivocado, el mural tiene esos colores explosivos y satíricos de la obra de este gran muralista.

En el mismo primer piso están los murales de David Alfaro Siqueiros, donde se siente la brutalidad y violencia de la conquista de Tenochtitlan por Hernán Cortés; en un muro vemos a Cuauhtémoc junto al señor de Tacuba sufriendo la tortura con el fuego en las plantas de sus pies, mientras Cuauhtémoc estoico soporta el dolor, el señor de Tacuba se retuerce, también esta la obra de González Camarena. Y eso es en el primer piso, imagínese los demás pisos, vaya un domingo al Palacio de las Bellas Artes, que tanto es tantito.

No es bosque ni es chino…

Armando Ramirez

En el principio se llamó colonia del Imparcial, cuando este periódico era muy importante, pero al paso del tiempo terminó llamándose Clavería.

Sorprende porque en una de las glorietas cercanas al bosque de la China, hay un busto del líder palestino Yasser Arafat. Desde esta glorieta la calle de Clavería muestra la personalidad de Maine Street, es decir la calle principal de la colonia, la calle comercial por excelencia, aquí como en los pueblos gringos están los bares, los lugares de las hamburguesas, el lugar a donde van todos a divertirse; hay cafetines, pizzerías, taquerías, la panadería que al caer la tarde suelta los hervores del pan recién hecho y cuando huele a pan, se abre el apetito.

La calle de Clavería da a un mítico jardín, llamado por la gente, el Bosque de la China, que no es bosque ni es chino, es un jardín que es el centro de la vida social de la gente; los vecinos practican yoga, hacen ejercicio y tiene serenatas como en la época en que José José era un jovencito que, se la pasaba en estos lugares cantando boleros con el trovador Pepe Jara.

El príncipe de la canción José José, intérprete de Gavilán o Paloma o el Triste, aquí nació, en la casa de sus padres, uno cantante de opera y su mamá pianista.

Este jardín donde los novios se van a dar de besos, fue un parque que la familia Matsumoto fundó en la época de Porfirio Díaz. La familia es de origen japonés y ganaron tanto dinero que compraron los terrenos del jardín para hacer uno de estilo japonés. Pero la gente quién sabe por qué confundió a la familia japonesa con una china y el jardín con un bosque, por eso la gente en vez de ver un jardín de japonés vio un Bosque de la China, aunque fueron japonés quienes lo crearon, digo cosas de la confusión, chin, total, que tanto es tantito.

La Broadway chilanga

Armando Ramirez

HACE AÑOS ASÍ SE LE CONOCÍA A LA ZONA DE LOS TEATROS DE ANTONIO CASO E INSURGENTES

Lo anterior por la cantina de teatros y centros nocturnos en esas calles, amen, de que en Paseo de la Reforma estaba el cine Robles, ahora, el edificio del Senado.

En los años 60, 70 y 80 se da el auge de este ambiente, se exhibía con éxito el género del cine mexicano “las ficheras”. Comenzó con la película escrita por el Güero Castro, “Bellas de noche”, tenía todos los ingredientes: el galán Jorge Rivero, la vedette Sasha Montenegro, que como decían los clásicos del periodismo de la farándula, hacia “un desnudo integral” y comediantes como Carmen Salinas, Pancho Córdova y como plus, la intervención de la Sonora Santanera.

Película que hizo visible el mundo de fichetrices, galanes, y comedia de éxito popular. Las puestas en escena de estas comedias producidas por el productor Salvador Varela, casi siempre eran en los teatros de la calle de Antonio Caso.

Ahí al atardecer aparecían por los negocios de esa calles los jóvenes comediantes: el Caballo Rojas, el Flaco Guzmán, Rafael Inclán, Alfonso Zayas, Flaco Ibáñez, puros maestros en el albur, el chiste popular y los estereotipos populares, el gay, el cinturita, etc., y las vedetrices, eran el atractivo visual: Amira Cruzat, Iris Cristal, Gloriella, enseñaban todo y actuaban un poquito, también hubo comediantes como Sonia Piña, Susana Cabrera, la Pelangocha, Maribel Fernández, entonces las localidades cuando la comedia era de tirarse de la risa tenían teatro lleno y revendedores felices.

De tanto ver el palmito desnudo se iban a prolongar el éxtasis a los cabarets cercanos el Iris Astoria, sobre Insurgentes, el Afro Tramonto Insurgentes casi Sullivan y en el jardincito Louis Pasteur estaba el mítico Run Run, las orquestas tocaban desde swing hasta salsa y las ficheras esperaban a que las sacaran a bailar, les invitaran una copa o si tenían hambre iba a los tacos de Antonio Caso o iban de baboso a la calle de Sullivan, digo que tanto era tantito.

Para saborear comida rusa

Armando Ramirez

EN LA CDMX, ESTÁ DE MODA RUSIA, TIERRA DE GRANDES ESCRITORES COMO LEÓN TOLSTÓI

Ahora está de moda Rusia en la CDMX, es la tierra de grandes escritores como León Tolstói, Dostoyevski ¿o quién no ha leído “La Madre” de Máximo Giorki, visto en cine Crimen y castigo o Los Hermanos Karamazov.

Y en la música sabemos que la balalaica es un instrumento musical ruso, que los cosacos bailan una danza típica o hemos visto el Ballet Bolshoi, pero casi no se conocen lugarcitos para saborear algo de la comida eslava y no caros, en precio.

En la calle de Benjamín Hil, en la Hipódromo Condesa, está la cafetería-restaurante “El Cuento ruso” ahí puede admirar artesanías rusas como las matrioshkas, muñecas rusas que se destapan y sale otra y otra, dicen los rusos simbolizan a la familia, por eso surge una y otra como al nacer un bebé y otro. También puede encontrar literatura rusa. Puede pedir kvas, bebida refrescante a base de pan de centeno y malta, es parecida al tepache y sabe similar.

Si anda por los rumbos de la Alameda de Santa María la Ribera, puede pasear y admirar su quiosco morisco o entrar al museo de Geología y luego saborear la tradicional sopa que comen los rusos, aunque resulta que es de la tierra de donde son las mujeres más bellas, Ucrania, sí, la sopa se llama borsch, está hecha a base de remolacha que le da su color rojizo, carne, perejil, papas, zanahoria, crema ácida, etc. y se come fría o caliente, como que sabe mejor la fría. El lugar se llama Kolobok, está en la esquina de Salvador Díaz Mirón y la Alameda de Santa María la Ribera, tiene su historia, unos rusos pusieron una barrita de empanadas rusas ahí y tuvieron tal éxito que pusieron este hace más de 15 años y ahora con el campeonato de fútbol de Rusia que está de moda, la gente llega a pedir Pollo en salsa Strogonoff, bañado con salsa de champiñones.

El lugar tiene mesas en la banqueta y puede tomar café y postres rusos, ver viejos periodistas platicando con alguna argentina de espíritu bohemio, parejas mexicanas curiosas probando y un matrimonio de mexicano con rusa gozando, digo que tanto es tantito.

En mercado de La Portales

Armando Ramirez

VISITAR el Mercado de la Portales es asistir a un mundo fantástico, no es un mercado cualquiera, es un mercado de las mil y una noches, hay de todo.

Es cosa de recorrer el mercado y lo primero que se le antojan son los jugos, licuados, cocteles, hay varios locales donde le ofrecen un licuado de avena con huevo, un plátano y miel, con eso es más que suficiente para aguantar hasta la comida.

Las aguas de fresa son de alfalfa, o de piña y limón, los cocteles de fruta con granola, miel, son enormes. Y si se pierde en las fondas, no jueguen, hay para todos los gustos, comida corrida, enchiladas, chilaquiles, caldo de gallina, mariscos y taquerías de todo tipo, al pastor, de cabeza o de cecina de Yecapixtla, pero en esto de la comida y los antojitos, el mercado de la Portales es célebre entre los sibaritas del asfalto por sus tostadas de patas, Dios Santo, son exquisitas y bien servidas, con una leve salsa verde, crema.

Pero no sólo hay un puesto, son varios que compiten con quién da las mejores tostadas de pata, también hay tostadas de tinga pero las que me apantallaron fueron las de carne tártara, exquisitas, ya me creía Gengis Kan.

Hay locales que le ofrecen productos para que usted cocine en su casa, como los locales de productos oaxaqueños, son orgullo de la Portales, basta citar al gran Carlos Monsiváis, que como le había presumido en Tepito los tacos de tripa y de hígado y las migas, me invitó a sus terruños, en la Portales, y fuimos a comer a un lugar de comida oaxaqueña, desde ahí observe que hay muchos oaxaqueños en la Portales.

En el mercado hay locales donde venden pan de yema pero también pan de olla, sal de mina, mole amarillo, mole negro, tlayudas, mezcalito, chapulines, pinole, para hacer atole, ajos tostado y tasajo.

Y si necesita que le haga un sur cido invisible o un ajuste a su pantalón aquí son magos, hay también venta de disfraces o se los hacen para su niño para las fiestas infantiles en las escuelas, también hay estéticas donde le cortan el cabello a la moda. Y lo mágico, encontré una librería dentro del mercado, con todo tipo de libros de García Márquez, de Harry Potter, incluso me presumieron que varias veces llegó Carlos Monsiváis. Y esto es una parte de todo lo que hay en este bendito mercado, digo que tanto es tantito.

Nadie saben que están… hasta que los buscan

Este es un canto a los chilaquiles, la pancita y las enchiladas y a los personajes que los venden, incluyo también a los caldos de gallina y los huaraches. Chilangos, ¿qué harán el día después de la despedida del año viejo?, si brindaron toda la noche por el año que llega, y así entre copa y copa baile y baile, piñata retrasada y cena de bacalao, romeritos, lechón, pierna al horno, lomo y pavo, no le quedará más remedio que exclamar: que vengan las otras por el año viejo, y llegan los abrazos por el año nuevo y el primo, la última prima, y el hermano, carnal, la otra carnala, y la comadrita, compadrito, salud. ¿Se imagina cómo queda el cuerpo y más si se duerme alrededor de las tres, las cuatro, las cinco o nos dio el amanecer? Entonces a la hora de despertarse tendrá sed, pide algo para calmar la resaca, y claro, puede buscar otro trago, pero la mayoría pedirá una pancita, unos chilaquiles, unas enchiladas o caldo de gallina.

Y ahí vienen los problemas, ¿a qué hora abren el mercado, vieja? Y la vieja con preocupación, ya tarde, viejo. Y el viejo, pues has unos chilaquiles bien picositos y una cervecita, ¿si quedó? No, viejo, no quedó nada, más que el recalentado y es para comer. Y entonces, pues vamos a pararnos.

Y a caminar por el barrio, la colonia, en busca de doña Xóchitl o doña Lola o como se llame la reina de las garnachas o los desayunos para crudos.

Claro, siempre habrá un paisano que no le quedó otra más que trabajar en año nuevo, y ahí está con la birria bien picosa y las chelas bien helodias, y usted a sentarse en los cómodos bancos del local de birria o tal vez encuentre a la señora de los huaraches con unas costillas y una salsa de chile verde con tomates para borrachos. Y entonces usted dirá: de aquí soy, uy, con qué se la empuja, pues con lo que haya, otra chelita para honrar a su consuelo.

Digo, a lo mejor será doña Amparo y sus caldos de gallinas con sus sopes, o Mari, la de las enchiladas de mole con cebolla y queso espolvoreado y un cafecito de la olla y un alguito más. Sí, estos son los benditos perso

Entronas en la Independencia

Armando Ramirez

De armas tomar, herencias que dar, y sobresalían más que los maridos, por ejemplo, doña Josefa Ortiz de Domínguez, que nació y murió en la calle del Carmen y se enamoró del Corregidor Miguel Ortiz en el colegio de las Vizcaínas, de ahí salió para Querétaro, donde conocería a Miguel Hidalgo y se involucraría en la lucha de Independencia. La apresaron y encarcelaron en el convento Santa Catalina de Siena, en la calle de Argentina, frente al edificio de la SEP, en esa época no existía, era el convento de la Encarnación.

A tres calles de ahí, en la calle Brasil, estaba la casa de Leona Vicario. Ella siendo muy joven recibe su herencia, y era novia del poeta y político Andrés Quintana Roo, los dos participan en la lucha insurgente, Quinta Roo se va a la guerra y Leona Vicario desde la Ciudad suministra dinero y armas, que compraba con su herencia, para el ejercito insurgente. Ella formaba parte del grupo clandestino los Guadalupes, en oposición a que el ejercito realista llevaba como estandarte la imagen de la Virgen de los Remedios, que llamaban la Capitana, entonces los insurgentes de la Ciudad se llamaron los Guadalupes, en honor a la Virgen de Guadalupe.

Cuando Agustín de Iturbide se proclama Emperador de México ella participa en el grupo que terminará derrocando a Iturbide y proclamando la República Mexicana y nombrando a Guadalupe, el primer Presidente del país.

Otra mujer que participó en la lucha de Independencia fue Mariana Rodríguez Lazarín del Toro, junto con su esposo, la calle donde está la casa de Mariana lleva su nombre, en la Lagunilla, a cinco o seis calles de la casa de Leona Vicario, ella hacía tertulias, que en realidad servían para recaudar fondos para los insurgentes, fue apresada y encarcelada con su marido hasta 1820, nunca delató a nadie, ella murió un año después sin saber que se había consumado la Independencia, digo hay que recordar a estas mujeres, que tanto es tantito.