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Miercoles 19 Septiembre del 2018
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Qué tanto es Tantitito

¿San Mateo o San Diego?

Armando Ramirez

QUE LA DELEGACIÓN DE COYOACÁN INFORME BIEN EN SUS LETREROS LOS NOMBRES DE LAS CALLES

Donde está el ex Convento de Churubusco, se llamó Huitzilopochco, el lugar del Dios Huitzilopochtli, lo interpretan como El lugar de la guerra, de las armas. Un lugar importante en Tenochtitlan, todos las colonias que ahora tiene aparte de su nombre el de Churubusco, como Prado Churubusco, etc., formaban parte de Huitzilopochco, pero cuando llegan los españoles y los evangelizadores construyeron un templo a San Diego dentro del convento dedicado a Nuestra Señora de los Ángeles, de ahí que esa zona terminara llamándose san Diego Churubusco.

El otro día anduve por ahí y en los letreros de las esquinas que tienen el nombre de la calle, no decía san Diego sino san Mateo Churubusco.

Y bolas, en algunas calles los letreros de los alrededores del ex convento dicen san Diego, pero ahí mismo terminado la calle decían san Mateo, como si estuvieran salteados, los nombres en los letreros, pregunté a la gente que vive a 4 callecitas del convento, y me dijeron que ahí se llama san Mateo Churubusco.

Y que me regreso hacia el ex convento, por la calle del Convento, leo en los letreros, san Mateo, pero en la siguiente calle de la misma del Convento, decía San Diego y en la otra, ya en frente del ex Convento san Mateo. Me hice bolas. Y voy con el relojero, tiene 50 años de tener su negocio en la calle de Héroes del 47, me dijo que no, que era san Mateo, pero que últimamente le decían que era san Diego, y que traían una revoltura.

Sobre Héroes del 47 encontré el templo de san Mateo Churubusco, que da nombre al pueblo y ahora barrio de san Mateo, es del siglo XVII. Y todo quedó claro, san Diego es de Río Churubusco a Héroes del 47 y san Mateo de Héroes del 47 hasta Mártires Irlandeses.

Cómo la ven? Los vecinos dicen una cosa y los letreros con los nombres de las calles son un despapaye y yo la neta como los que viven ahí son los que saben, me quedo con que hay un barrio llamado san Mateo Churubusco y otro alrededor del ex Convento, san Diego Churubusco, los divide la calle de Héroes del 47, digo, que la Delegación de Coyoacán informe bien en sus letreros los nombres de las calles y las colonias, que tanto es tantito.

Los sibaritas del asfalto

Armando Ramirez

ANTOJITOS recomendables en la Ciudad por ejemplo están las tortas de la calle Recreo en Iztacalco, no he visto tortas más descomunales, casi un cochinito hecho en zacahuil, pesan 4 kilos y es imposible comerla sin ayuda de los tragones.

Y que me dice Los Machetes de Amparito, allá en la colonia Guerrero, enormes como una espada árabe, son muy estéticos dentro de la estética de la garnacha y lo mejor que lo puede pedir con lo que le de la gana, yo lo pido vegetariano, un poco, de papa, flor de calabaza, champiñones, rajas, huitlacoche, mmm!, aunque hay otros que le ponen carne de costilla, chorizo, queso y para que le cuento.

Ni modo de dejar fuera los huaraches de Jamaica, el Huarache Azteca, con su técnica de la cuña de madera, al momento que se va a lanzar el huarache al aceite, se le hace un hendidura con la cuña para que el aceite penetre en el frijol; encima póngale una costilla o un bistec y una salsa verde a todo lo largo del huarache con su queso espolvoreado. Y con qué se lo empuja, ah, eso se lo dejo a usted, una chela no cae mal en la mañana, pero café de la olla también se puede o un refresco.

Uy y las gorditas del mercado de la Doctores, (muchos vecinos de la colonia dicen que es la colonia de los Hoteles) esas gorditas son pequeñas, pero ¡qué sabrosas saben! y hasta parece estrategia, en el siguiente local están los famosos tepaches de este barrio, una bebida refrescante, que se lleva bien con las grasita de las gorditas, ahí sí para que vea, es el maridaje perfecto, gorditas de chicharrón y jarra de tepache bien frío.

Si anda por la Merced los tacos de “Los Paisas” son buenos, (casi todas las taquerías se llaman “los Güeros” o “Los Paisas”) están en la calle de Jesús María y Regina, pida su taco de chorizo, o de costilla, eso no tiene tanta magia, pero cuando va a escoger su salsa se encuentra con una serie de recipientes con papa, frijoles, pepino, pápalo, rábanos y salsas de todo tipo y de un taco normal le sale un tacote que como dicen, con uno basta.

No se pueden olvidar las tostadas de pata del mercado de la Portales o las manitas de cerdo a la vinagreta o las tortas del Peregrino en la calzada de Guadalupe, son grandes pero digeribles, digo, es infinita la lista, buen provecho, que tanto es tantito.

En el Centro hay casas con historia

Armando Ramirez

Los invito a conocer tres casas del Centro Histórico donde vivieron las tres persona que por su culpa tenemos nuestro Himno Nacional, son Jaime Nunó, Francisco González Bocanegra y Antonio López de Santa Anna, los tres no eran chilangos pero vivían en la Ciudad de México.

Empecemos por Jaime Nunó, vivió en la calle de Venustiano Carranza 26, llegó a la Ciudad de México de Cuba invitado por su Alteza serenísima, López de Santa Anna, a quien conoció en la isla bella, el generalísimo andaba de huída y cuando regresó a México para detentar de nuevo el poder le dio el cargo a Nunó de organizar las orquestas militar del país, el catalán tenía fama de buen músico.

A Santa Anna, que era el Presidente y vivía en Palacio Nacional, no le habían gustado los himnos que habían compuesto antes por encargo y convocó a poetas a concursar para crear la letra del Himno Nacional y a los músicos para componer la música, así resultan ganadores el poeta Francisco González Bocanegra y el músico Jaime Nunó. Uno hijo de español y el otro catalán.

González Bocanegra vivió en la calle de Tacuba 48 y por lo visto tenía una novia mandona, Lupita González del Pino, estaba orgullosa de su poeta. Lo obligó a componer la letra del Himno para concursar, se dice que la Lupita llegó a la casa de Pancho y lo encerró en un cuarto, me imagino que le dio entrada y zas que lo encierra y como quería bizcocho, Pancho que se inspira y ahí tienen al “Mexicanos al grito de guerra…”

El Himno Nacional se estrenó en el Teatro Santa Anna, ya no existe, estaba en lo que hoy es la calle de 5 de Mayo y Bolívar, para abrir la calle de 5 de Mayo derribaron ese teatro en tiempos de Porfirio Díaz. Digo, qué tanto es tantito.

La Obrera y sus imprentas

Armando Ramirez

UN BARRIO QUE DE ORIGEN LES VIENE EL GALGO, EXQUISITOS PARA COMER, BUENOS PARA BAILAR

Y trabajadores hasta decir basta. Le querían poner a la colonia, Escandón, porque esa familia fraccionó los terrenos, que antes eran un potrero, ya saben primero diseñaron la colonia y luego comenzaron a venderlos, pero eran los tiempos de Porfirio Díaz, 1889, y las autoridades no dieron permiso.

Pero siguieron insistiendo y volvieron a pedir permiso al final de siglo XIX y tampoco les dieron, pero qué creen, ya por esa época cerca de La Colonia había fábricas como la Cigarrera mexicana, entonces los obreros comenzaron a construir sus casitas, en esos terrenitos, sin luz, sin agua, ni mercado público, nada. Y ya para 1913 se estaba poblando en forma la nueva colonia ilegal.

Por eso la Obrera, es la única colonia céntrica que no tiene mercado público, las familias del barrio tienen que ir a la colonia Doctores, al mercado Hidalgo, para comprar su mandado, eso sí en esos años comenzaron a aparecer negocios como el de Santiago Galas, un español, que llegó jovencito a México y unos años después con sus ahorro compró una imprenta y a darle en la colonia.

Construyó un edificio de ladrillo rojo, de fachada antigua; suba al metro de la línea azul rumbo al sur y en la estación San Antonio Abad verá la construcción con fachada de fábrica, en lo alto se lee la palabra “Galas”, ahí se inició la tradición de la impresión, orgullo de la Obrera.

Por calles como Gutiérrez Nájera, Fernando Ramírez, Manuel Payno encontrará un sinfín de imprentas donde la gente trabaja para sacar impresos de propaganda política, anuncios de bailes, etc., claro, ahora usan tecnología digitales.

Don Santiago Galas imprimía los calendarios donde un azteca cuidaba el sueño de una indígena, eran el Popo y la mujer durmiente o motivos mexicanos las obra eran de artistas como Jesús Helguera o Jorge González Camarena.

Digo, es uno de los rasgos que definen a la Obrera, sus imprentas, pero también su vida nocturna que tuvo mucho auge en los años 60 y 70 del siglo XX, y su garnachería, eso se los contaré la próxima… que tanto es tantito.

Para el calor unos ostiones

Armando Ramirez

AHORA QUE HA ESTADO haciendo calor y anda como Torombolo: sudado y le ruge el león, no hay nada como refrescar el cuerpo con una docena de ostiones, nada más para agarrarle la temperatura al tiempo.

Si no le gustan los ostiones u ostras entonces qué le parecen un doce de camarones en coctel y una chela bien helodia y michelada, ay ojitos pajaritos, hasta me dan ganas de hacer gorgoritos, ahora que si quiere llevarse sus mariscos a la casa para prepararlos como usted cree que dios manda, aquí sobre la calzada de la Viga también venden productos del mar fresco y bara bara.

Y lleva los ingredientes para prepararse unos cocteles como para el rey León, se tira en el sillón y pone su serie de Luis Miguel, ay ojitos pajaritos, hasta se va a sentir el Sol de chilangolandia. Ahora que si usted anda en la actitud que sólo lo orgánico da salud pues salud, agarra el Metro y dos tres estaciones adelante está el mercado de Jamaica, el verde es vida, me cay.

Cuando esté en el mercado métase hasta el fondo a donde están las mujeres indígenas ofreciendo los productos que nos da la madre tierra, maravillas que se extienden en las mantas sobre el piso del mercado, eso sí se maravillará de los champiñones enormes, las setas parecen orejas de elefante arrugadas, los honguitos, tal los describe Lewis Carrol en “Alicia, en el país de las maravillas”, eso sí no venden conejos blancos que usen sombrero de copa. Las señoras con su piel de cáscara de cacahuate y su tono moreno por los inclementes rayos del sol, vigilan con ojos profundos sus setas, hongos y champiñones.

Se imagina para la cena unas quesadillas con setas, epazote, queso Oaxaca y unas rajitas de chile verde. Y los huazontles, con sus frutos abundantes, para rellenarlos de queso, capeados y una salsa de jitomate o en chile pasilla y que se repita la serie de La reina del sur… Y que saquen el agua de limón con chía, porque aquí en Jamaica, la exhiben en jícaras.

Y cómo ve?, unas verdolagas con carne de puerco en salsa verde, unas tortillas clientes… uy uyuuy, repito. Esto sí es orgánico porque llega de las chinampas de Xochimilco, ahora que el estómago gruñe, dele de comer a los bichos, qué le parece un huarache azteca con una costilla y una salsa molcajeteada y de beber lo que guste, que tanto es tantito.

El pueblito que huele a mole

Armando Ramirez

San Pedro Atocpan es un pueblo que sabe hacer buen mole. Pero ojo, no confundir Atocpan con Actopan, que es una comunidad en el estado de Hidalgo donde hacen buena barbacoa. Pero hoy voy escribir sobre San Pedro Atocpan, Atocpan es un vocablo náhuatl y significa “tierra fértil”.

San Pedro tiene fama hacer un exquisito mole, por eso su feria anual del mole tiene tanto éxito, pero no crean que tienen mucho tiempo de hacerlo, digo, comparado con Puebla o Oaxaca, no tantos años. La tradición del mole viene desde la época de los aztecas, le llamaban “molli” y era una salsa hecha con diferentes chiles. Fue en el siglo XIX, a la consumación de la Independencia, que se populariza entre la gente criolla el mole, por culpa de unas monjas poblanas, pero antes ya se hacía en Oaxaca, aunque cada quién a su estilo, una cosa es el mole poblano y otro el mole amarillo o el negro o de otros rumbos del país.

El de San Pedro Atocpan es más reciente, todo comenzó en el año de 1947, y aquí la necesidad incentivó la imaginación y la creatividad. Algunas familias comenzaron a hacerlo e ir a venderlo a la Merced. ¿Y qué creen?, que la pegan. Con el paso de los años gustó y las demás familias de San Pedro se pusieron también a hacerlo y surgió el famoso y exquisito mole de San Pedro Atocpan Y como en San Pedro la gente es luchona, se unieron y crearon su Feria del Mole para promocionarlo más y venderlo tanto para cocinar en sus casas como para degustarlo ahí mismo. Y miren, de nuevo la volvieron a pegar.

Pero no quedó ahí la cosa, ahora la gente de San Pedro, habilita sus casas como fondas los fines de semana, donde se vende mole recién cocinado con pollo, guajolote o en enchiladas. Y mire, ahora muchas familias ya no salen de la Ciudad los fines de semana, sino que van a pueblear ahora dentro de la Ciudad.

En el sur de la Ciudad de México hay pueblos mágicos: Mixquic, Tláhuac y sus canales o San Pedro, que como pueblo es muy bonito con su jardín en el Centro, su iglesia, sus expendios con diferentes tipos de mole y molinos antiguos. Incluso una avenida que, dicen, por ahí pasan los difuntos para llevarlos a enterrar. Y sus casas que son de zaguán amplio y están abiertas, permitiéndo ver las mesas y las sillas donde se pueden sentar y comer mole. Digo, qué tanto es tantito.

La calle donde vivía en vida…

Armando Ramirez

JUAN DE DIOS PEZA Y LUIS GONZÁLEZ OBREGÓN VIVIERON EN LA MISMA CALLE, LA ENCARNACIÓN

Así se llamaba la calle que hoy tiene el nombre de Luis González Obregón, lleva ese nombre como un homenaje en vida al cronista de la Ciudad e historiador Luis González Obregón, autor de libros como Las Calles de México, sí tenía su casa en el 9 de la calle de La Encarnación y Juan de Dios Peza, en el 14 y 16, en los dos casos en esas casas hay placas informando que ahí vivieron esos hombres ilustres.

Lo más probable es que don Luis y Juan de Dios hayan coincidido en esa calle, Juan de Dios Peza falleció en 1910 y Luis González Obregón en 1938, sus casas casi estaban frente a frente, la de Juan ahora es un hostal, y la casa de don Luis es un edificios de oficinas.

La calle de la que escribo está entre Brasil y Argentina y uno de los costados es del edificio de la SEP. Por cierto, antiguamente se llamó la calle de La Encarnación porque en los terrenos que ocupa la SEP son donde estaba el convento de La Encarnación ahora tan sólo queda la capilla, aun se puede ver su frente enrejado con sus cúpulas que dominan la vista de esta calle Luis González Obregón.

Se imaginan al cronista González Obregón y autor del libro “México Viejo”, platicar con el ilustre poeta Juan de Dios Peza sobre las leyendas de la Ciudad de México, sabiendo que Juan había escrito años antes en verso leyendas de las calles de la Ciudad, como la del Niño Perdido, la calle de la Amargura, etc. Los libros de González Obregón como los de Dios Peza hasta la fecha se leen.

Pero Juan es uno de los mejores poetas del siglo XIX, baste como muestra este haiku: Como una pluma/ meciéndose en el viento/ así me dejas.

Hoy en la calle de La Encarnación se encuentra una de las entradas del Colegio de México a donde las mentes brillantes del país dan sus conferencias cada año, como las dieron Octavio Paz o Carlos Fuentes, es una calle con una cantina en la esquina con Argentina, el Salón España, dan buena botana y en la esquina con Brasil hay una joven mujer que prepara unos tlacoyos como si fueran para el Tlatoani Moctezuma, con frijolitos, nopalitos, quesito, lechuga abundante y con sabor, digo que tanto es tantito.

En el Zócalo hay poquito pero de todo

Armando Ramirez

EL FIN DE SEMANA dese una vueltecita por el planeta tierra y podrá tener el chance de estar en Holanda, El Salvador o Palestina y darse el lujo de comer una salchicha alemana, un wafle holandés, una arepa colombiana, un poco de comida Palestina o ahora que sale tanto en las noticias Siria, con su comida y artesanías sabremos más de ellos.

Hace diez años inició en el Paseo de la Reforma una feria que han llamado de las culturas amigas, eran unos cuantos stands y lo que ofrecían era un poquito de artesanía y su cocina, pero a la vuelta de unos años aquello era de no poder caminar por las amplias banquetas del Paseo de la Reforma.

Las autoridades de la Ciudad la trasladaron al Zócalo, ahí explotó, se dieron cuenta que a los chilangos nos gustaba probar los diferentes sabores y colores que hay en el planeta tierra. Y desde el año pasado la feria se dividió, la de artesanías y tradiciones está en los stands del Zócalo, ahora más bonitos aunque les sobra espacio, hay un Foro donde se presentan grupos musicales de diferentes países o sedes alternas como Museo de Arte Contemporáneo, el Metro, Teatro Esperanza Iris, etc. Y el arte culinario está en la Plaza de Santo Domingo con el éxito acostumbrado, muy apretujado.

Y con lo tragones que son los chilangos prueban comida de Uganda, Senegal y descubren que en la comida países de África tienen entre sí muchas cosas en común. Y los países del Medio Oriente tienen menos diferencias en su comida entre ellos, Israel, Irán, Líbano, Egipto; su cocinas es parecida. Y para qué les cuento de la vieja Europa, todos hacen wafles, los hay de Holanda pero también en Bélgica, son distintos pero siguen siendo wafles y las crepas francesas no están muy alejadas.

Y salchichas hay alemanas o uruguayas. En Sudamérica cuál es la diferencia entre Uruguay y Argentina, los dos países toman mate y le meten a la carne de res, igual Brasil y Paraguay.

En Colombia y Venezuela hacen arepas, cada quién a su estilo. Y con los centroamericanos descubrimos que comen frijoles, tamales y un montón de cosas como nosotros. Eso sí, todos los países una bebida peculiar, le digo, la recorrer la Feria de las Culturas Amigas se aprende un poquito del planeta tierra, comen y beben muy sabroso, como nosotros, digo que tanto es tantito.

Hasta los dioses bailaron ahí

Armando Ramirez

EN UN MITOLÓGICO CERRO SE ESCENIFICA LA BATALLA DEL 5 DE MAYO DE 1862

Cuando el ejercito francés perdió una batalla frente al ejercito del General Ignacio Zaragoza. Los vecinos de este barrio, situado en las faldas del cerro del Peñón de los baños, decidieron en el año de 1914 armarla de tos y recordar ese triunfo mexicano ante el que dicen algunos historiadores, era el primer ejército del mundo, vaya usted a saber, lo que sí es cierto, es que esos franceses para la guerra eran fregones.

Les decía, el cerro contiene un mito, una narración de la ideología azteca, fue el lugar, según el mito, donde por órdenes de Huitzilopochtli sus sacerdotes le sacan el corazón a Copil, este había jurado vengar a su madre, quien había sufrido maltratos por su hermano, el Dios de la guerra.

El mito nos dice que Huitzilopochtli ordenó a sus sacerdotes sacarle el corazón a Copil, estos se lo sacan en un “cerro con aguas calientes”, es decir, el Cerro del Peñón de los baños, que tiene sus aguas termales y luego el corazón lo lanzaron en la laguna, en un cañaveral, en donde surge un nopal, el de la fundación de Tenochtitlan.

En este cerro iba a bañarse Moctezuma y siglos después Porfirio Díaz. Ahora ahí se celebra con orgullo la victoria de la batalla del 5 de mayo, la Batalla de Puebla tuvo lugar en el cerro Acueyametepec, en los fuertes de Loreto y Guadalupe.

Con semanas de anticipación las familias reparan sus fusiles, espadas y un pequeño cañón, cuando lo hacen sonar retumban los vidrios de las casas, tienen listos los trajes del ejercito francés o de zacapoxtlas y los que personifican a Zaragoza, Juárez el almirante Dunlop, etc.

Los organizadores guardan con celos las fotos antiguas de sus abuelos participando en las escenificación, este año cumplen un siglo y cuatro años. Un señor me enseña una gran vara, en la punta lleva una red de pescador, de niño se iba a la ribera del lago de Texcoco, estaba cerca del cerro del Peñón y pescaba, los pescados se los llevaba a su mamá los pescados para que los cocinara con verdolagas, eso sí al terminar la batalla comen, bebe y bailan, acá surgieron los “sonideros”, en los barrios populares son tradicionales, este barrio del Cerro del Peñón es legendario, que tanto es tantito.

De pipa y guante en nuestro salón Savoy

Armando Ramirez

 El fin de semana no hay nada como sacarle brillo a la pista de baile de la ciudadela

EL SAVOY era un salón de baile, en Harlem, en Nueva York, ahí los negros se lucían bailando con las Big Band, iba también la crema y nata de los intelectuales neoyor­kinos para admirarse como baila­ban los negros y eso porque en el corazón del barrio negro había un salón llamado Cotton Club donde no permitían la entrada de la gente de raza blanca.

Ahora en la Ciudad de Méxi­co cuando los salones de baile clásicos están desapareciendo: El Colonia, Smirna… quedan sólo Los Ángeles y el California Dan­cing Club y un montón de lugar­citos y jacalones donde la gente va a bailar, pero los jardines de la Ciudad han venido a sustituir a los salones de baile para la gente de los barrios.

Sí usted gusta divertirse los fi­nes de semana bailando y ligan­do, no hay nada como vestirse de pachuco o de perdis llevar los za­patos boleados para sacarle bri­llo a la pista de asfalto en la Ciu­dadela, ahí es el corazón de los bailarines de la salsa y el danzón.

Si en el Savoy neoyorkino iban los negros vestidos de pipa y guante, acá en la Ciudadela no se quedan atrás, la Ciudadela es un jardín donde se encuentra la Bi­blioteca México sobre la calle de Balderas, este jardín tiene en el centro la escultura del Padre Mo­relos, en frente hay un mercado de artesanías y sobre Balderas un tianguis de libros usados, pelícu­las de arte y libros de novedad.

Si se adentra en el jardín con su pareja quedará arrobado ante el espectáculo, cientos de perso­na están bailando danzón o salsa y lo bailan con brillo y en un ladri­llo, de a cartoncito de cerveza, no, eso solo en los cabarets o en una fiesta cuando hay amor.

No cobran, sólo le piden que vista con elegancia, las mujeres con zapatillas de tacón alto y los hombres con zapatos de tacón cubano, en el escenario hay un sonido potente para bailar, si us­ted gusta de ver bailar, quedará sorprendido por la sensualidad y elegancia con que bailan el dan­zón.

Los hombres huelen a loción y las mujeres a perfume, en reci­pientes de vidrio llevan lo que co­merán en las bancas del jardín en un descansito, es bonito ver a la gente bailar por el simple hecho de divertirse, de explayar su sen­sualidad y ejercer su seducción por la damita deseada o el galán que las atrae, aquí la lección es, no cuesta nada divertirse en la ciudad, digo, que tanto es tantito.

La Balbuena es rica en famosos

Armando Ramirez

DONDE SE UBICA LA COLONIA JARDÍN BALBUENA ERAN LOS TERRENOS DE DOS HACIENDAS

La Magdalena y Santa Lucía, propiedad de la familia Braniff, de hacienda sólo tenían el nombre, eran potreros, pastizales, que el gobierno compró y abandonó.

Esos terrenos los usó Alberto Braniff para volar su aeroplano, también Emilio Carranza, sobrino de Venustiano, incluso el Presidente Madero fue el primer mandatario que voló en un avión ahí, su piloto fue Dyott, en un Desperdussin.

Estos terrenos sirvieron de campo de aviación de los militares, hasta que por 1946 el Gobierno los fraccionó.CDMX. Así surgió la Merced Balbuena que fue ocupada al principio por bodegueros de la Merced que construyeron casas estilo neocaliforniano, todavía en Congreso de la Unión se ven algunas.

Los terrenos de la Balbuena fueron campos de fútbol y en los años 50 se levantaron casas de clase media, era una población de comerciantes de la Merced, deportistas exitosos, profesionistas que iniciaban la formación de sus familias, etc. Y más adelante comenzaba la colonia Moctezuma, con tres secciones.

La Jardín Balbuena que es hermana de la Unidad John F. Kennedy fueron diseñadas por el arquitecto Mario Pani y su socio Agustín Landa.

Una características de la Jardín Balbuena son sus retornos, las casas eran parecidas, fueron financiadas por el Banco Nacional, con el tiempo han adquirido su personalidad propia por las modificaciones de sus dueños, en las calles principales se observa en algunas casas que en los frentes han puesto cafeterías, escuelas, tiendas, etc. Y las palmeras que se plantaron han ido desapareciendo.

La Jardín Balbuena es rica en dar futbolistas como Enrique Borja o Hugo Sánchez y en la actualidad Raúl Jiménez y no digamos de luchadores, nada más porque no traen sus máscaras no los reconocen, Armando Vega Gil de Botellita de Jerez y como olvidar un hijo ilustre de Tepito que también fue ilustre en la Jardín Balbuena Raúl “Ratón” Macías, que hasta restaurante tuvo en esta colonia, digo que tanto es tantito.

Calzada de la Condesa

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Vuelvo a la avenida Álvaro Obregón que parece un cofre de historias que recorren la avenida y se destapan y saltan como si viviera Scherezada ahí. Esta avenida fue concebida en la imaginación de una Condesa, la tercera de Miravalle, ésta alucinó una calzada que conectara al pueblo de la Romita con su hacienda de la Condesa de Miravalle. Ya les he contado que la colonia Condesa y sus vecinas, la Condesa Hipódromo y la Hipódromo formaban parte de los territorios de una de la mujeres más ricas del siglo XVIII en la Nueva España.

Se llamaba María Magdalena Catarina Dávalos de Bracamonte y Orozco, adquirió en 1704 la hacienda de Santa María del Arenal, que muchos años después ahí tuvo su óvalo, un hipódromo, a finales del siglo XIX estos terrenos se empezaron a fraccionar y surgieron nuevas colonias.

Casi dos siglos después otros realizaron el sueño de la Condesa, una avenida que comunicara lo que se estaba fraccionando y sería con el tiempo la colonia Roma y la Hipódromo de la Condesa, a esa avenida se llamó Jalisco.

Cuando el general Álvaro Obregón fallece después de un atentado y como Obregón vivía en la avenida Jalisco, decidieron los gobernantes de aquellos tiempos cambiarle el nombre a la avenida y llamarla Álvaro Obregón.

Al recorrer esta avenida, en efecto nos damos cuenta que comunica a dos colonias, la Roma y la Condesa, y es muy chistoso, mucha gente cree que la antigua plaza Miravalle ahora llamada de las Cibeles pertenece a la colonia Condesa, pero no, es de la Roma, la Condesa empieza sobre la calle de Sonora y su entrada es el parque España.

Los automovilistas que no conocen la colonia y recorren la calle de Amsterdam, sin darse cuenta terminan por darle la vuelta, la calle de Amsterdam se trazó sobre el óvalo del antiguo Hipódromo.

Tal parce que lo que concibió la Condesa de Miravalle con el tiempo se ha convertido en una ruta donde los sismos hacen más daño, está sobre la falla geológica, así sucedió en los sismos del 85 como en estos del 19/S, coincidencias o no, quien imaginó esa ruta fue una persona malvada, terrible, insaciable con los hombres y de riqueza enorme en Michoacán, Veracruz y la Ciudad de México, pero esa historia de la tercera Condesa de Miravalle se las cuento en la próxima entrega, digo, qué tanto es tantito.

 

Hay danzón y se come bien

Armando Ramirez

@uyuyuyy

EL SALÓN DE BAILE LOS ÁNGELES EN ESTA CIUDAD TOMÓ EL NOMBRE DEL BARRIO Y DE LA IGLESIA.

El barrio de los Ángeles es el barrio indígena que fue asimilado por la colonia Guerrero cuando Rafael Martínez de la Torre fraccionó sus terrenos y se construyó la estación de ferrocarriles de Buenavista, los obreros llegaron a vivir por estos rumbos que dan de la colonia Guerrero a Nonoalco y Tlatelolco, fue un barrio donde los residentes indígenas se mezclaron con trabajadores del riel. La iglesia de los Ángeles había sido remodelada varias veces.

El barrio perdió su nombre indígena por el de Los Ángeles, por eso mismo el salón de baile Los Ángeles construido en 1937 tomó su nombre del barrio y de la iglesia, para dar diversión a los trabajadores de la estación de Buenavista, por eso años se construyó el puente de Nonoalco, fue el último grito de la modernidad que había llegado a la Ciudad, un puente construido con acero.

Y las calles recibieron nombres que nos remiten al universo: Estrella, Luna, Sol, Saturno, Neptuno, Júpiter. Los Ángeles es uno de los cinco barrios o zonas que conforman la colonia Guerrero, que ha generado leyendas como el salón de baile Los Ángeles, que como dice su slogan, “quién no conoce Los Ángeles no conoce México”, aquí se han presentado grupos de leyenda como Pérez Prado, Celia Cruz, Willie Colón, La Santanera y bailado grande bailarines y pachucos con sus trajes de solapa ancha y pantalones guangos y zapatos de charol.

Y ni que decir de sus gustos gourmet, a dos tres calles se encuentran los machetes de amparito, los machetes son una especie de gran quesadilla con la forma de un machete, es un reto comerse uno solo, pero qué cree, los de la Guerrero nada más los veo que llegan y se la zampan… digo que tanto es tantito.

Del DF a la CDMX

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

En el principio la antigua ciudad se llamó México Tenochtitlan y México Tlatelolco, la ciudad estaba dividida en dos porque estos grupos náhuatl llamados mexicas fueron los últimos en llegar, otros grupos náhuatl (por ejemplo, los Xochimilcas) habían llegados antes. Los mexicas divididos unos prefirieron asentarse por los rumbos de Tlatelolco y los otros en la isla de la luna –ahora el Zócalo–, pero los dos grupos náhuatl formarían los que llamamos la gran Tenochtitlan.

Así, la primera ciudad que existió erigida en una isla en el medio de los lagos fue levantada por los mexicas que habían llegado, como todos los chilangos de lejos, ellos decían que venían de Aztlán, que hasta la fecha los especialistas no han podido ubicar en qué parte del norte se ubicaba, hay una creencia que estaba por Nayarit, pero es eso, creencia, no hay certeza científica.

A la llegada de los españoles a todas estas tierras del imperio azteca le llamaron el Virreinato de la Nueva España, era el año de 1535 y a la Ciudad de Tenochtitlan parece que la fuerza popular le dio en llamar ya no México-Tenochtitlan, sino como testimonian las cartas de españoles que enviaban a sus familiares en España, se ubicaban en la Ciudad de México. Y en el años 1545 el Rey de España reconoce a la ciudad por cédula real como “La muy noble, insigne, muy leal e imperial Ciudad de México”.

Así transcurren siglos hasta que en 1823 al proclamarse la primera República Federal, sustituía a imperio de Agustín I (Iturbide), se decide que la Ciudad de México se llame Distrito Federal, eso lo aprueba el Congreso en el año de 1524, pues en esta ciudad residirán los poderes de la Unión. Y así evitar que un Estado de la República Federal sea más importante que otro, pero surge el centralismo del Distrito Federal.

En el año de 2016 hubo una reforma política que ordena cambiar el nombre al Distrito Federal por el de la Ciudad de México, con su propia Constitución, como cualquier estado de la Republica; así, en este 2018 desparecerá en todo paso burocrático y papeleo el Distrito Federal y por ley se debe llamar Ciudad de México, y las delegaciones políticas ahora son alcaldías y los delegados, alcaldes. Digo, que se les quite la costumbrita de decir que viven en el “deefe”, total, qué tanto es tantito.

El pasado de la Ciudad

Armando Ramirez

UN BUEN PASEO AL PASADO DE LA CIUDAD INICIA EN LA CALLE DE DONCELES

Ahí está el Museo de la Caricatura, edificio novohispano construido por religiosos sobre construcciones aztecas, en el primer cuarto hay una ventana al pasa – do, ahí verá vestigios de la ciudad azteca.

Cruce por el pasaje Catedral y sale a Guatemala 18, entre al Centro Cultural España, en el sótano están los restos de lo que fue el Calmecac, la escuela militar de la élite aztecas, de ahí salían los caballeros águilas, caballeros tigre, etc. Ahí mismo en frente están las rejas traseras de la Catedral, ahí podrá ver una pequeña capilla llamada de las Ánimas, esta se construyó mientras se reconstruía la Catedral que había sufrido los estragos de inundaciones e incendios.

La Catedral que ahora tenemos es del siglo XVII y la capilla de Ánimas es más antigua, por cierto tiene unas escalerillas para entrar, por ellas la gente llamó, en esos años, a la calle de Guatemala, la calle de las Escalerillas. Sobre el muro de la capilla de Ánimas hay un cuadro esculpido en cantera, son unos personajes que están en medio de llamas, supongo que son las ánimas, no del purgatorio si – no del infierno.

En el 16 de Guatemala está la facha – da de un viejo edificio, a la entrada, tiene una inscripción que dice: Edificio Escalerillas, si mira entre las rendijas verá que es un solar. En Guatemala 24 están haciendo las excavaciones de lo que fue el templo de Ehécatl Quetzalcoatl, el dios del viento.

Creo que este dios era del top ten de los dioses aztecas, ya ven que hay otro recinto sagrado dedicado a Ehécatl en la estación del Metro Pino Suarez, recién remodelado. Los otros son Huitzilopochtli, Coatlicue, Tláloc y Tezcatlipoca, espejo humeante, uy.

En la calle de Guatemala y Argentina hay paso para el Zócalo, se puede detener a admirar las escalinatas, las serpiente, el Tzompantli, el Templo Mayor, maravilla del pasado azteca. Y en la Plaza de Seminario, se llama así, por que ahí estaba el Seminario Real, en la esquina con Moneda, no le voy a poder invitar unas che – las y unas tortas, ya no está la cantina el Nivel, digo, que tanto es tantito.

El nuevo Cristo de Iztapalapa

Armando Ramirez

Este sí cumple con los requisitos para representar el papel de Jesucristo: Iván mide un metro 80, trabaja en un banco y no le han cachado en malos pasos como le sucedió a Cristo del año pasado, que guardó el secretito de que estaba casado. Iván es soltero y dice que siempre quiso representar a Jesucristo en la Pasión de Iztapalapa, de niño fue nazareno y había intentado 6 veces ser el Cristo de Iztapalapa hasta este año que lo logró.

Llegó al jardín Cuitláhuac acompañado de sus cuates en una ambulancia de servicio particular, mientras platicaba con él, los del Comité Organizador trabajaban en levantar el enorme templete donde Poncio Pilatos el viernes Santo se lavará las manos. Iván dice que desde niño cuando pasaba por la puerta de su casa la representación de la Pasión se imaginó ser el Cristo de Iztapalapa, ha sido nazareno y también ha representado otros papeles.

Desde el 15 de enero comenzó su preparación física, subiendo el cerro de la Estrella, comiendo adecuadamente, su equipo está al pendiente de su salud, un nutriólogo, un entrenador de acondicionamiento físico, tendrá que cargar la cruz desde la explanada del jardín Cuitláhuac hasta el cerro de la Estrella en medio de una multitud y el intenso calor.

En las calles se ve a sus habitantes colocando los templetes en donde se escenificarán cada una de las tres caídas y la escena donde la Verónica seca el sudor de Cristo. Por la iglesia de la Asunción han determinado colocar un temple y la familia en el garaje de su casa almuerza. Recorrer las calles de Iztapalapa en estos días es vivir la pasión de la gente porque todo salga lo mejor posible, esta tradición cumple 175 años de realizarse, y esperan más de 2 millones y medio de visitantes. Iván no siente temor de no llegar al cerro de la Estrella, se ve confiado, esbelto, su piel tiene ese tono pálido vivo, como un campeón de box con gran condición, se ve confiado, la sexta fue la vencida, la gente lo mira como una estrella pop… digo, que tanto es tantito.

El Mercado L. Rodríguez

Armando Ramirez

Se edificó durante la Presidencia de Abelardo L. Rodríguez siendo jefe del Departamento del DF Aarón Sáenz, era la efervescencia del espíritu revolucionario. En la novela brillaban Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán; en la pintura Diego Rivera, José Clemente Orozco, Siqueiros, y en la Música Carlos Chávez y Silvestre Revueltas, era la época del renacimiento cultural mexicano.

El Mercado es muy grande y se construyo sobre lo que fue la huerta del colegio de San Pedro y San Pablo, y el cementerio, por eso entre los locatarios se dice que al caer la tarde espantan.

El Mercado es concebido con todos los servicios para la población, incluso un restaurant para los invidentes, pues la escuela de éstos está muy cerca, con el tiempo se volvió un mercado de flores y ahora es una plaza comercial, esta en la calle de Colombia y callejón de Girón.

La nave de verduras, legumbres, frutas, carnes, pescado, pollerías y cremería es enorme, su sección que da a la calle del Carmen es famosa por venta de petacas y maletas a excelentes precios, también tiene una biblioteca y un gran valor artístico y cultural pues los que pintan sus muros, en la entrada y patio principal son alumnos de Diego Rivera como Antonio Pujol o Pedro Rendón. Además llegan en esa época artistas de otros países como las hermanas Greenwood, Marión y Grace, quienes pintan murales sobre la minera o la lucha campesina en el cubo de la entrada o el gran escultor Isamu Noguchi, de origen japonés pero ciudadano americano, pinta una obra de arte contra el fascismo, que encuentra en el primer piso de la entrada de Rodríguez Puebla, es donde dan servicio a los jóvenes contra las adicciones. Cuando ande por el Centro échele un ojito, que tanto es tantito.

En la Guerrero, buen café

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Llega a la esquina del encanto y lo primero que se respira es el aroma del café, el molino está moliendo los granos de la aromática semilla, la esquina está en el barrio de la Guerrero, barrio donde se vive el barrio y la vida de barrio es comunitaria, de cuates, todos se conocen y saben degustar una taza de café con una buena plática de política, deportiva, o de uno que otro chisme del barrio. La cosa es convivir con un buen expreso o un vil café negro, mejor conocido como café americano.

La esquina del encanto está en las calles de Zarco y Moctezuma, a una calle del Metro Guerrero, el molino y sus bebidas tienen más de 60 años de existencia y se han heredado de padre a hija, este cafetín molino, tiene dos mesitas sobre la banqueta y un pequeño local, donde hay un viejo molino, de los buenos, una cafetera italiana también de hace años, un tostador de los mejores, cuando se hacían en México y eran diseñados para que los que saben hacerlo le den el tostado adecuado al grano de café.

Además a lado está una panadería artesanal, del mejor pan que pueda probar en esta ciudad, hay el típico pan chino pero también unas conchas hechas como las de antes, un poco más pesadas, unas empanadas de frutas y unos panqués de pasas y lo más bonito uno puede ver al maestro panadero batiendo la masa y metiéndola las piezas al horno y puede oler el pan recién hecho.

En el cafetín hay letreros pícaros como el que dice: “si quiere llegar a viejito, ching… un cafecito”, digo, con todo respeto, por cierto, ya saben que es antioxidante.

Y los forasteros nos enteramos mientras tomamos café que en la calle de Zarco viven las hijas de don Antonio Soto y Gama, el intelectual del zapatismo, en esa misma calle está la casa de los Rivas Mercado, el papá en tiempos de Porfirio Díaz construyó el Ángel de la Independencia, la hija Antonieta fue mecenas de Diego y Frida y también está la casa de Jesús Martínez, el legendario cómico Palillo, y cuentan que de repente se dejan venir viejos boxeadores como el ex campeón mundial Guadalupe Pintor, que entrena o entrenaba en un gimnasio de la Guerrero y así pasa el día porque este lugarcito lo abren a las siete de la mañana y cierran en la nochecita, este es el barrio de la Guerrero, donde la gente platica, qué tanto es tantito.

Viaje alucinante en el Metro

Armando Ramirez

A las 9 de la noche en la estación del Metro Pantitlán los Metronáutas llegan como en la vieja película de “Marabunta”, de prisa, ligeritos y sin rosarse, con habilidad bajan las escaleras que conducen a los andenes de los trenes. De repente aparecen unas rejas que impiden el paso a los Metronáutas, aquello es una sinfonía recordándosela a los trabajadores del Metro que les impiden el paso para llegar al andén y abordar su Metro, se ve feo, pero lo hacen para evitar que la gente que está en el andén pueda ser empujada.

Si va por la estación del Metro Pino Suárez en los pasillos de interconexión verá la restauración de la pirámide a Ehécatl, el Dios del viento; lo que vemos al pasar es su adoratorio. Y como si fueran arrojados por Ehécatl llegan Metronáutas a ver un grupo musical que canta boleros y canciones pop, las prisas se van.

Pero nada más es para tomar aire y seguir subiendo y bajando escaleras como en el Metro Tacubaya donde hay murales de Guillermo Ceniceros, que cuentan como los mexicas salen de Aztlán y llegan a la gran Tenochtitlan.

Y no menos para la cultura popular es la estación Guerrero, un templo a los ídolos de la lucha libre, el muro que más me gusta, es donde está el Santo, el Enmascarado de Plata, parece su templo.

En la estación Zapata, en el transbordo a la Línea 12, en sus muros hay reproducciones de la obra de los grandes caricaturistas mexicanos, van de Posada a la Familia Burrón, Naranjo o Rius y, en la estación Chabacano, las mujeres se quitan sus zapatos de tacón alto y se colocan sus “chanclas” y véngase mi Rey y como en el “Quinto patio” bailan bonito y sabroso, toca una orquesta de invidentes salsas y cumbias, al viajar en Metro se descubre que tiene muchos rostros, este es uno, digo que tanto es tantito.

El tubo mató a la pista

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

En los años noventa del siglo XX existían algunos cabarets en la ciudad de México, sobrevivían a la ola del table dance, que hacían furor entre los noctámbulos de la Ciudad. Antiguamente los caballeros preferían los cabarets para bailar con ellas y en la mesa platicarles sus cuitas, con el tubo los caballeros prefirieron verlas bailar y contorsionarse alrededor de un tubo y quedarse mudos en los privados. Dos modos de divertirse y calmar sus ansias sexuales distintos.

El Cabaret fue un universo donde las damiselas vestían sexy y esperaban sentadas cruzando las piernas para provocar al cliente y éste las sacara a bailar y cobrarle equis cantidad de dinero por bailar y si lo encantaba la chica, ésta sacaba su día con ese cliente, diez, quince canciones bailando de a cartoncito de cerveza y se volvía un cliente asiduo, se daba la intimidad de las confesiones, le contaban a la chica cómo se llevaba con sus esposa, sus conflictos, era una especie de consejera sentimental y quien lo hacía bien, tenía cliente seguro…

Por eso el cabaret de barrio marcó el inicio sexual de muchos de los jóvenes de aquellos años y los lugares santos se llamaban: El Molino Rojo, La Pampa, el Caracol, el Burro, El San Francisco, El Waikiki, La Burbuja, todavía sobrevive el Barba Azul, eran los tiempos donde todavía se pensaba en llevar al altar a la noviecita santa vestida de blanco.

Los tiempos cambiaron y aparecieron en las pasarelas los cuerpos desnudos y la excitación al máximo en los privados y la depresión al terminar la noche, ni se desahogaron y perdían su dinero y tenían que buscar sosiego con su “peor es nada”. Los tiempos habían cambiado, ahora las mujeres no siempre pedían casarse o desearan salir de blanco hacía la iglesia y la virginidad perdió valor matrimonial.

Ahora casi desaparecieron los cabarets y los tables, las parejas van a los antros y muchas mujeres viven en pareja pero no se casan o abandonan la casa familiar y viven en rooming, la sexualidad es más libre y muchas parejas se casan pero no para la eternidad, hay hombres que se casan con mujeres con hijos, mujeres que se juntan con hombres con hijos, jovencitas que empiezan muy pronto su vida sexual. Ahora la noviecita santa y la madrecita abnegada están caducando, digo, qué tanto es tantito.

¿De qué su nieve?

Como se dice vayan a Tacubaya donde la vida esta bien buena, esta frase la inventé, pero ellos tienen una parecida. Recorrer este barrio es un agasajo, dicen, que es un barrio peligroso pero si uno le sonríe a la gente y respeta, iguanas ranas los vecinos también le sonríen y lo reciben con los brazos abiertos, eso fue lo que sucedió en las nieves de Mi Juanita, la gente hace cola para pedir su nieve ¡en estos días de frío! ¡ya me imagino en días de calor! Con decirles que hasta la bellísima Maribel Guardia llega en su camioneta por sus nieves, bueno, hasta el párroco de la iglesia de San Juan, feliz como lombriz probando su nieve.

La nevería tiene cien años de existencia y sesenta en esta calle de Héroes de 1810, frente del mercado de Becerra, imagínense que el abuelo de los jóvenes que atienden la nevería puso un puesto de lamina por el viejo mercado, estaba por la estación del Metro, eran un puesto, como dice la canción, azul pintado de azul y ahí el papá de la familia González Rosales aprendió el arte de las nieves, sobra decir que el abuelo era de Michoacán.

Y llegaron los tiempos modernos y el puesto se consumió por el fuego, fue cuando se instalaron en esta calle, que me recuerda a la revolución mexicana, esa que ya se me perdió, pero en fin, aquí las nieves de Mi Juanita se volvieron tradición en el barrio de Tacubaya, con decirles que los boxeadores que entrenaban en el gimnasio Lupita, después de entrenar llegaban por sus nieve, lo mismo El Cañas, Carlos Zárate, que El grillo, Lupe Pintor.

Llegué por curiosidad a la nevería, la gente me preguntaba si había ido, como presumiendo de sus nieves, ahí estaban los hermanos González Rosales, orgullosos atienden la nevería, en ella hay fotos de Tacubaya la vieja y una grande del ídolo de Tacubaya, Gabriel Siria Levario, mejor conocido por los amantes del bolero ranchero como Javier Solís, amigo del papá de estos jóvenes, los dos practicaron el boxeo. Otro que iba por su nieve era el ex campeón Finito López, oriundo de Tacubaya la bella.

Probé la de cola de tigre, la de mango con chile, la de pulque, que me hizo creer en los dioses aztecas, también hay de tequila y de beso de ángel y las tradicionales de piña para la niña, de fresa para Teresa y de mamey, digo, qué tanto es tantito.

El barrio olvidado

Armando Ramirez

Pocos saben que existe en el Centro de la Ciudad un barrio que se llama San Juan Moyotlán o Moyotla, miles de personas caminan por sus calles, seguro usted lo ha hecho por las calles de Artículo 123, Independencia, Luis Moya, Revillagigedo, López, Ayuntamientos, etc. Y eso es nada más por nombrar algunas de sus calles emblemáticas. En algún momento la gente dejó de mencionar a este barrio por su nombre, pero encuentro en los periódicos de los años cincuenta, cuando el torero Luis Procuna causaba furor en el mundo taurino, lo apodaban “el berrendito de San Juan”, sí, por ser oriundo de este barrio. A propósito se le dice berrendo al toro que tiene diferentes colores en su pelaje, Procuna tenía un mechón blanco en el copete. El barrio de San Juan fue un barrio de toreros, como el inmortal Alberto Balderas, muerto de una cornada a la edad de 30 años y de un montón de novilleros que nunca llegaron pero que conservan su afición al toro, como algunos viejos comerciantes de la calle de Luis Moya, donde usted puede ver motivos de la fiesta brava en sus aparadores de bombas y generadores. Pero el barrio de San Juan fue sede de la fábrica de cigarros del Buen Tono. Y lo es del mercado de San Juan para gourmets. Aquí los afamados chefs de la Ciudad llegan con curiosidad para encontrar magia para sus platillos. Y por si no lo sabía, el barrio chino está en la calle de Dolores, también pertenece al barrio de San Juan. Y en la calle de Ayuntamiento están las instalaciones de la antigua XEW, en esa calle vivió el escritor Artemio del Valle Arizpe, conocedor de la vida en la Nueva España. Y cómo dejar de mencionar los cafetines en estas calles, en un tiempo frecuentado por españoles exiliados. El autor del libro de los nombres antiguos de la calles de la Ciudad vivió en la calle que hoy lleva su nombre, José María Marroquí, ahí hay un jardín con un arco chino y sus leones y una fuente con una figura mitológica. Y está el edificio gótico de la antigua inspección de policía, en los años cuarenta ahí también estuvo la cruz verde donde llegara el cuerpo de León Trosky, después de haber recibido un golpe con un piolet en la cabeza, se cree, por órdenes de José Stalin, digo, hay mucho cosas y hechos más que contar de San Juan, total, qué tanto es tantito.

Halloween a la mexican

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

La neta del planeta de charrolandia, el halloween se acharró, le echaron tanta crema chantilly a sus tacos los de la segunda generación de gringos nacidos en Méxicalpan de la tunas. que el charro aunque se vista de vaquero baila reguetón.

Como decía el maese José Vasconcelos, somos la raza de bronce, la primera expresión de la globalización, antes que muchos pueblos del planeta nacimos mestizos, por eso aceptamos todas las influencias del mundo y nos las comemos en tacos con guacamole.

A las pruebas me remito, aquí el halloween no es como en las tierras de Trump, ni Dios lo quiera, es a la mexicana, mestiza, la calabaza se usa para otra cosa, por ejemplo en tacha, para pedir su calaverita se usan cajas de zapatos, calaveritas de plástico y ahí van los escuincles por la calle como el Chavo del Ocho seguidos por don Ramón y la Chilindrina, no sea que se les vaya aparecer el chupacabras y bailó el halloween.

Pero espérense, a la llegada de la noche del baile, no es como en la película “Viernes trece”, no, ni tampoco como en “Freddy Krueger”, ni como en los relatos de Stephen King, no, en lugar del payaso de It (Eso) sale el Platanito aunque lleve máscara de “Eso” y en lugar de una bruja escaldufa sale un catrina con cara de Frida Kahlo eso sí, con escobeta.

En lugar de un whisky on de rock sale un pulquito curado de cacahuate y en lugar de unos bocadillos aparecen esos Armando Ramírez horrorosos chicharrones de harina que le riegan salsa de la Adelita, ¿no verdad? Quise decir de la Valentina. Y ya encarrerado el ratón, y no es el Miguelito, el amante de la Daisy, sino Pancho el ratón, se grita: aguas con las carteras.

Se comienza con música electrónica y terminan cantando las de Juanga, aquella de “yo no sabía amar hasta que te conocí y me fue de la fregada”, se verá que revolvemos nuestra cultura con la infiltrada, pero somos tan charros que la hacemos de nosotros, como decía conocido crítico cultura: Rigo Tovar aunque se ponga lentes Ray Van gitano se queda y con la sirenita. Hay qué bonito es ser mexicano, no discriminamos más que a los indígenas.

La neta los jóvenes se divierten, muchos haciendo el mestizaje de las costumbre mexicas con las trumpeteanas, digo, lo dicen los sabios del neutle, un campechano siempre es bueno, digo, qué tanto esa tantito.

No se hagan rosca…

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Ya saben, al que le salió el niño en la rosca, se quiere hacer rosca con los tamales el Día de la Candelaria. Lo gacho es que no todos saben por qué es esto de la tradición de partir la rosca, y no es albur sino hechos históricos de la tradición popular, la neta de la manteca.

Les cuento, en la vieja Roma se celebraban una fiestas llamadas Saturnales, en honor del dios Saturno, durante el solsticio de invierno, cuando el día es más largos que la noche, hacían un pan con higos, dátiles y miel al cual le metía una haba y repartían el pan entre la gente, y quien se sacaba el haba era un rey de reyes por un día.

Es en Francia donde se preserva en el siglo XVI esto de partir la rosca, en ese país se llama torta o tarta de reyes y al primer miserable que apareciera le daban una rebanada, la siguiente era para el que llegara sin avisar y la tercera para los ausentes, es decir, los que habían ido a la guerra. Ahora los franceses a la hora de cortar la rosca le tapan los ojos a un niño, hacen que corte una rebanada y la gente le pregunta: ¿para quién es? Entonces el niño dice el nombre e intentar entregar a la persona que dijo, sí acierta en premio será el rey de la casa por un día.

Y la tradición pasó a España ahí le llaman roscón de reyes, llevaba dentro un figurita y una haba, al rebanarla, al que le toque la figurita, es el rey de la fiesta, y si se saca el haba tendrá que pagar el roscón, de ahí el insulto que usan los españoles para señalar a uno de Tan pendécuaro, le dicen: “tontolaba” tonto del haba.

En México se le llama rosca de reyes y debería de parecer una corona de rey, la tradición la trajeron los evangelizadores, aquí se hace en forma ovalada con frutos secos y ahora con rellenos de nata o de crema pastelera, etcétera. Del significado, se dice que la forma de la rosca representa el amor infinito a Dios y el niño oculto en la rosca es porque Herodes, según la Biblia, mandó matar a todos los niños que nacieran en esos días, de ahí el día de los santos inocentes. Y bueno, como al mexicano le gusta la pachanga, pues mejor pretexto para seguir la fiesta que este, el bendito que se saca el niño pagará la tamaliza, pero hasta el día de la Candelaria, 2 de febrero, o sea otra pachanguita, post el puente Guadalupe Reyes, digo que tanto es tantito.

La Papa… y báilale mi Rey

Armando Ramirez

EL DÍA DE LA SANTA CRUZ ANDUVE POR LA LOMA DEL PADRE, EN CUAJIMALPA Y CELEBRAN CON TODO

Con bandas de viento, harta comida y chinelos, me gusta mucho verlos bailar y hacer ejercicio al ritmo de una banda.

La Loma del Padre, está a 15 minutos en auto del centro de Cuajimalpa, la gente es muy amable, tiene su iglesia de la Santa Cruz, y andaban de manteles largos y a las personas que organizan las festividades y tienen sus responsabilidades, no les llaman como en otros pueblos, mayordomos, les llaman fiscales.

Y sí a un fiscal le tocó dar comida, y se lució como los guapos de la Papa, con un platillo de nopales con chile y carne de cerdo, uf, aunque no quiera se chupa los dedos y si quería repetir, todo era cosa de pedir y llegaba el exquisito platillos con tortillas, arroz con chicharos y carnita de cerdo; me explicaron que donde se encuentra la iglesia de la Santa Cruz se llama la Papa y me explicaron porqué.

Hace muchos años, era un camino solitario, son vecinos del bosque del Ocotal, está a la orilla de la carretera México Toluca, al lado contrario se encuentra La Venta. Y por aquí llegaban caminantes y como el camino es de subida llegaban cansados y hambrientos, en este lugar se ponían localitos donde podían comer los forasteros, entrando con singular entusiasmo a la “papa”, de ahí se le quedó el nombre al lugar, que unidos con la Loma del Padre organizan esta fiesta de la Santa Cruz que dura cuatro días, con música, comida, danza, y algo más.

Lo que más me gusta es la danza de los chinelos, que quiere decir en náhuatl, “los que mueven los pies y la cadera”, es una delicia verlos danzar, evocan por sus vestimentas la danza de los moros y cristianos, son pura imaginación casi siempre largas batas o capas, con máscaras para ocultar el rostro, bailan al ritmo de los instrumentos de vientos, hasta uno se pone a bailar a brinco y brinco y movimientos de caderas y a darle.

Esto sucede en la CDMX, en la alcaldía de Cuajimalpa, para que vean, que hay rumbos de la ciudad tranquilos y con grandes tradiciones, digo que tanto es tantito

Por el maldito vicio

 

José Guadalupe Posada pegó el primer grito de su vida el día de la Candelaria, a las diez de la noche, fue un 2 de febrero 1852 en la Ciudad de Aguascalientes, sí, el creador de la calaca Catrina era hidrocálido, aunque muy joven emigró a la Ciudad de León, ahí fortaleció su vocación de caricaturista y conoció al amor de su vida, era el año de 1875, él tenía 23 años y María de Jesús Vela tenía tan solo 16 años, pero así y todo José Guadalupe Posada firmó el acta de matrimonio, pero no todo irían bien, en la Ciudad de León hubo una inundación que obligó a Guadalupe con todo y familia emigrar a la Ciudad de México.

Acá don Lupe conocería a Antonio Vanegas Arroyo, dueño de la imprenta donde Guadalupe Posada imprimiría la Catrina, primero se ubicaron en la calle Santa Teresa, hoy Licenciado Verdad, en el Centro, y luego se cambiaría a la calle de Santa Inés, ahora Moneda, cerca de la iglesia y convento de Santa Inés, hoy ahí se encuentra el Museo de José Luis Cuevas. La célebre foto donde están don Lupe, su hijo Juan Sabino y Antonio Vanegas Arroyo afuera de la imprenta es en esta calle, Moneda.

Le iba bien a don Lupe pero agarró el maldito vicio del chupe, se iba de gira etílica sin importarle la familia, como la vez que su hijo Juan se enfermó y murió sin que él se apareciera, vivían en la calle de Nicaragua, cerca de la calle de Argentina. Ni modo, así como captó la picardía de la gente también agarró la botella. Sus ilustraciones en las publicaciones de Vanegas Arroyo lo daban a conocer, como la célebre nota roja de “los 41”, fueron aquellos que agarraron en una fiesta, eran puros hombres, unos vestidos de mujeres y otros de hombrecitos, entre ellos estaba Nacho, el yerno de don Porfirio Díaz, la redada capturó a 42 gays pero para que no quedara huella de que Nachito bateaba chueco, quedaron en 41 por órdenes de don Porfirio, lo supo Posada e hizo un grabado con “la fiesta de los 41”, de ahí que con ese número se designe en los barrios a los gays.

Pero Posada no pudo con su vicio, don Lupe para los cuates, murió en una vieja vecindad de Tepito, en el 6 de Jesús Carranza, la madrugada del 20 de enero de 1913, nadie reclamó su cuerpo y lo tuvieron que enterrar en la fosa común. Y todo por chupar y decir, qué tanto es tantito.

Las casas de Cortés

Armando Ramirez

En el terreno de lo que hoy es el edificio del Monte de Piedad en el Centro de la Ciudad en la época de la gran Tenochtitlan ahí tuvo su palacio Axayácatl, el padre de Moctezuma y Cuitláhuac, esta propiedad la heredó Moctezuma, siendo señor de Tenochtitlan, pero él como poderoso señor se construyó otro palacete, en lo que hoy es el Palacio Nacional, a esa construcción le llamaban las casas nuevas de Moctezuma y la construcción donde está el Monte de Piedad se llamó las casas viejas de Moctezuma. Y es que la verdad se confunde la gente con tantas casas, es decir propiedades, pero bueno, en las casas viejas, Moctezuma albergó a Hernán Cortés y su gente, los trató de peluche, y ellos lo aprehendieron y lo tuvieron prisionero, nada más para protegerse de algún levantamiento, como lo fue la famosa Noche triste, de esas casas huyeron en la noche, pero como todos sabemos regresaron los españoles con más refuerzos de otros pueblos que odiaban a los aztecas e hicieron que cayera Tenochtitlan, cuando se empezó a construir la nueva ciudad, Cortés, que tenía obsesión por sepultar el mundo prehispánico, sobre las casas viejas de Moctezuma construyó las suyas y la gente le dio en llamar, las casas de Cortés, a la construcción enorme que se había regalado el vivillo de Hernán. Esas casas dominaron la llamada primero Plaza Menor por referencia a la Plaza Maque así se llamó primero la Plaza del Zócalo. La Plaza Menor está a un costado de Catedral, es la calle de Monte de Piedad. Las casas de Cortés eran muy grandes, para que se dé una idea, camine de la calle Monte de Piedad a Tacuba y de ahí hasta Isabel la Católica y le da la vuelta y llega Madero y va de regreso a la calle de Monte de Piedad, ese era el tamaño de las casas de Cortés, premiado por el Rey de España con el título de Marqués del Valle de Oaxaca. Pero pasó el tiempo, Cortés había muerto y sus herederos vendieron la propiedad y se convirtió en un mercado llamado la Alcaicería, donde se vendían sedas venidas de oriente y había locales de orfebres, peleteros y mucho comercio, pero se incendió y una parte de la propiedad la compró don Pedro Romero de Terreros y fundó el Real Monte de Piedad, origen del actual Nacional Monte de Piedad, digo, cosas de la historia, total, qué tanto es tantito

Cempasúchitl, flor-vida

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Me acuerdo que el año pasado en Xochimilco en algunas chinampas estaban muy tristes los chinamperos, una semana antes había caído una granizada que casi hecha a perder su cosecha de la flor de los 20 pétalos, para los aztecas, el número 20 era lo mismo que “muchos o muchas”.

Cempasúchitl significa: la flor de los 20 pétalos o sea de muchos pétalos, como es en la realidad esta bella flor, que en la chinampas de Xochimilco en esta época le dan una tonalidad de amarillo soleado al ambiente, es un gusto ver cómo van recogiendo las flores que en su tallo algunas alcanzan hasta un metro de altura y al ver los canales y las chinampas uno no puede menos que recordar, que fue una flor sagrada para los nahuas.

En tiempos de la gran Tenochtitlan y hasta la fecha en templos católicos, en los pueblos cercanos a la Anáhuac, en días de fiesta se riegan en dos hileras, para marcan un camino, con pétalos de cempasúchitl. Los aztecas creían que los pétalos de esta flor recogían la luz del sol, tan preciada por los nahuas. En su cultura y religión el sol era el dador de la vida. Y les preocupaba mucho, en su mitología, que el sol saliera todos los días, que nunca dejara de aparecer después de la noche.

Así, a la flor del cempasúchitl la tribuyeron esa cualidad, la de contener el calor, la luz del sol, lo que da vida. Ahora en el México del 20017, a casi 500 años de que cayera Tenochtitlan seguimos queriendo a las flores de cempasúchitl y prolongando la creencia de que regresan los difuntos y para eso hay que iluminarles el camino con veladoras y pétalos de flor de cempasúchitl.

Flor emblemática de las chinampas de Xochimilco, en estos días se ven los ramos de la flor del sol ser trasladada en trajineras o canoas por los canales, esos canales que el 19 de septiembre pasado unos turistas americanos paseado por ellos y con los movimientos del sismo creyeron que se daban el fenómeno del tsunami. No sabían que aquí se cultiva el cempasúchitl.

Por eso se usa en las festividades como los días de muerto. Los nahuas creían que había vida más allá de la muerte. Además tenía un uso medicinal o alimenticio, todavía en una pulquería de Xochimilco, el Templo de Diana, preparan un curado de flor de cempasúchitl y canela que es una delicia, digo, qué tanto es tantito.

De panteones a panteones

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Para ir en la noche a ver como son los rituales del día de muertos, no es necesario ir a Mixquic, miren que es un pueblo fantástico, pero en estos días se ha comercializado de manera excesiva. A donde vaya encontrará chelas con chamoy y lo que se pueda imaginar: pizzas, hamburguesas y los comerciantes de ahí sufren mucho por la invasión de puesteros que llegan de las diferentes ferias de los pueblos del Edomex y la mú- sica del norte de la República.

Asistir al panteón a la medianoche es un martirio, un montón de estudiantes de universidades privadas van con su cámaras para sacar las fotos “más bonitas” para publicar en Facebook, Twitter o Instagram, y poco a poco va perdiendo la magia antigua del lugar de los mezquites. Y si van en autos váyase con varios días de antelación, hay hostales para dormir, ya ve que la única carretera ese día es un gigantesco estacionamiento.

Pero hay otros panteones que tienen tradición y también son cementerios comunales, me refiero al de Azcapotzalco, todos los pueblos de Azcapotzalco llegan al panteón comunal de san Juan Tlihuaca, que quiere decir lugar de brujos, usted puedo visitarlo sin tanta aglomeración y tener una comunión con los viejos habitantes que preservan la tradición, pero además es tan bonito, está dividido en dos partes, una es para los adultos y la sección de los niños, sus tumbas son alegres, están adornadas con los juguetes que les gustaban a los niños en vida y las tumbas llenas de color, ellos comienzan a las ocho de la noche una precesión y recorren las calles del pueblo y se detienen en los altares callejeros.

Cuando llega a la entrada del panteón es como si llegara a la película de Los Tres García, rezan, llevan sus velas, sus flores, cantan, hay danzantes, mariachis, tamales, atoles, bu- ñuelos, me maravillan los habitantes de San Juan Tlihuaca.

En su mayoría descienden de los tecpanecas. Fueron los mexicas quienes les llamaron chintolos, a los de acá, por tener buenas petacas. Es un pueblo que hay que defender del estrangulamiento que tiene, está rodeado de fábricas, pero enmedio reina el jardín de los ahuehuetes, con sus leyendas, su iglesia y la gente es hospitalaria; todos se acomiden a decirle por dónde llegar al panteón y lo mejor se siente en un pueblo. Digo, que tanto es tantito

Basílica de Guadalupe

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Van por miles con un inocultable fervor, parten de la exgarita de Peralvillo, llevan músicos, ofrenda florales y caminan sobre el camellón de la Calzada de Guadalupe, en estos tiempos suplantó al viejo camino al Tepeyac que fue la que ahora conocemos como Calzada de los Misterios.

Pero llegar a la Basílica de Guadalupe es otra cosa, se ve llegar gente de Ecuador, Colombia, Argentina, algunos italianos y muchos de san Luis Potosí, Oaxaca, Veracruz, Tamaulipas, ahí está el mercado de artesanías guadalupanas, un bellísimo cromo hecho con impresión laser en yute.

Los peregrinos entran a la explanada, se persignan ante la Basílica antigua y luego van a la nueva, entran, rezan, se echan agua bendita y depositan una veladora en un lugar especial atrás y afuera de la Basílica, se forman para admirar la imagen de la virgen de Guadalupe.

Algunos visitantes suben el cerro del Tepeyac por las escaleras y los que tienen hambre van al mercadito que está frente a la Basílica, hacen muy sabrosos tacos dorados, birria, caldo de gallina, enchiladas, ahí llegan los peregrinos de otras partes de la República.

Pero hay guías de peregrinos que los llevan a los lugares secretos, a las faldas del Tepeyac, por ejemplo, en la Calzada de Misterios, en la esquina con la casa del pintor José María Velasco, ahí se ve una callecita al fondo y luego otra, en las faldas del cerro, arriba está el cementerio, abajo sobre enclavada en unas rocas hay una vieja casa, unas mujeres hacen quesadillas a la leña y carnes asadas, todos los comensales se sientan a una mesa larga sobre unos tablones con ladrillos, el humo de la leña aromatiza el sabor de la carne, el café hecho a la antigüita (se hierven el grano de café en el agua, se cuela) lo sirven en jarros de barro o pocillos.

Ahora si no gusta de esto, sobre la Calzada de Guadalupe están las cadenas de cafeterías. No busque al Museo de Cera, ni sus luces, visite el Museo de la Virgen de Guadalupe, están los estandartes con las imágenes de la Guadalupana que han usado nuestros héroes, hay hasta un busto de la virgen que era de Maximiliano. Los peregrinos también pueden ir al Museo del Ferrocarril, un lugar donde incluso hay una de las primeras máquinas que dieron servicio en el país, total, qué tanto es tantito.

Basta! para que te enredes

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