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Viernes 18 Enero del 2019
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Qué tanto es Tantitito

En la Guerrero, antojitos para fin de semana

Armando Ramirez

EN LA COLONIA GUERRERO son jefes, gourmets de 5 estrellas michelín, sibaritas del asfalto chilango, no es por nada pero hay antojitos para levantar a un crudo, un desvelado, satisfacer a un tragón o a los amorosos. En esos locales hacen cola para degustar sabrosas milanesas, una pancita, un pan recién hecho, un café cortado, unos pulques en jícara para satisfacer al azteca que lleva uno dentro, cocteles tarántulas que rebozan de cangrejos, ostiones, camarones, aguacate y aceite de oliva para dárselas de supermacho.

La colonia Guerrero es donde las águilas devoran los antojitos, vale la pena ir. Dese una vuelta por la esquina sibarita de chilangolandia, aquí encontrará muy sabrosos tamales, esplendidas orejas de elefante pero lo que se lleva la mano del sabor son Los Machetes, y no los que usan como los cañeros para cortar la caña, no, pero son igualitos de forma y de tamaño, haga de cuenta que es una inmensa quesadilla con la forma de un machete, y esa extensión cabe lo que sea.

Como diría el Quijote a Sancho, cuando éste le dice que están ladrando los perro y el Quijote contesta, Sancho es señal de que estamos vivos. Así quedan cuando devoran los machetes de Amparito.

Es la esquina sibarita, Héroes y Luna, todo es cosa que se pare y ojo avizor, en tre los locales que se ofrecen para degustar verá donde el respetable hace cola y no respira, nada más se mueven cuando le anda de la pipí y es que de ver cómo preparan los machetes, da hambre.

Doraditos, crujientes, rellenos de requesón, quesillo, carne, hongos, flor de calabaza, huitlacoche, lo que usted quiera y mande, al fin ustedes son gourmets, expertos en almorzar. En el local de Amparito las mujeres son luchonas, saben acomodar el relleno, eso sí, hay que ser valientes para acabarse un Machete, son enormes y abundantes, la neta de la corneta del tragón, muchos de los comensales comparten y más si son noviecitos o se despertó la pareja con mucha hambre después de una noche farragosa de amor y las familias en sabadito hacen almuerzo familiar, digo, cómase uh machetito, y sabrá lo que es amar en chilangolandia, digo, que tanto es tantito.

Una colonia de artístas

Armando Ramirez

La colonia Villa de Cortés tiene su entrada en el jardín al lado de la estación del metro, se llama Plaza Victoria, rodeada por microbuses, tiene una fuente, con un monumento dedicado al compositor Ignacio Fernández Esperón “Tata Nacho”; compuso clásicos como Borrachita. Escribió un tema que utilizó Chespirito para sus personajes del Chavo del ocho, hay una escena donde el profesor Jirafales y don Ramón enseñan guitarra al Chavo y a Quico y cantan, “Quiero ver, otra vez, tus ojitos de noche serena”. Ese tema es de Tata Nacho.

La columna de la fuente dedicada a Tata Nacho es una buena muestra del más puro art decó, lástima que no tenga agua.

La colonia Villa de Cortés, fue fraccionada a mediados del siglo XX, primero llegaron a vivir trabajadores de los tranvías, cuyas calles tienen nombres de poetas y novelistas, como Leopoldo Lugones, Luis G. Urbina o José Revueltas. La colonia tiene un bonito jardín llamado Iztacihuatl, pero la gente le llama de las Bombas, al fondo hay un mural y una casa de Cultura. En la calle Javier Sorondo, en el número 261 vivió Lilia Prado, la musa de Luis Buñuel en películas como “Subida al Cielo” y “La ilusión viaja en tranvía”. En esta película José Revueltas participó en el guión. Y el escritor aquí tiene una calle con su nombre.

Por aquí anduvieron artistas, me dice el propietario del café “Son, son del café”, como Rafael Inclán, será porque la colonia al estar cerca de los estudios Churubusco, artistas como Lilia Prado compraron su casa aquí.

El café está en la esquina de Javier Sorondo y el parque, ahí tienen el combo del Gallo para desayunar, es café capuchino, croissant y jugo de naranja, nos dice el propietario Abel Martínez que surgió porque un puertorriqueño llegaba y saludaba con un “hola, Gallo” y gallo para allá y pedía un capuchino, un croissant y un jugo de naranja, así se creó el combo del Gallo, cosas de la Villa de Cortés, digo que tanto es tantito.

El barrio olvidado

Armando Ramirez

Pocos saben que existe en el Centro de la Ciudad un barrio que se llama San Juan Moyotlán o Moyotla, miles de personas caminan por sus calles, seguro usted lo ha hecho por las calles de Artículo 123, Independencia, Luis Moya, Revillagigedo, López, Ayuntamientos, etc. Y eso es nada más por nombrar algunas de sus calles emblemáticas. En algún momento la gente dejó de mencionar a este barrio por su nombre, pero encuentro en los periódicos de los años cincuenta, cuando el torero Luis Procuna causaba furor en el mundo taurino, lo apodaban “el berrendito de San Juan”, sí, por ser oriundo de este barrio. A propósito se le dice berrendo al toro que tiene diferentes colores en su pelaje, Procuna tenía un mechón blanco en el copete. El barrio de San Juan fue un barrio de toreros, como el inmortal Alberto Balderas, muerto de una cornada a la edad de 30 años y de un montón de novilleros que nunca llegaron pero que conservan su afición al toro, como algunos viejos comerciantes de la calle de Luis Moya, donde usted puede ver motivos de la fiesta brava en sus aparadores de bombas y generadores. Pero el barrio de San Juan fue sede de la fábrica de cigarros del Buen Tono. Y lo es del mercado de San Juan para gourmets. Aquí los afamados chefs de la Ciudad llegan con curiosidad para encontrar magia para sus platillos. Y por si no lo sabía, el barrio chino está en la calle de Dolores, también pertenece al barrio de San Juan. Y en la calle de Ayuntamiento están las instalaciones de la antigua XEW, en esa calle vivió el escritor Artemio del Valle Arizpe, conocedor de la vida en la Nueva España. Y cómo dejar de mencionar los cafetines en estas calles, en un tiempo frecuentado por españoles exiliados. El autor del libro de los nombres antiguos de la calles de la Ciudad vivió en la calle que hoy lleva su nombre, José María Marroquí, ahí hay un jardín con un arco chino y sus leones y una fuente con una figura mitológica. Y está el edificio gótico de la antigua inspección de policía, en los años cuarenta ahí también estuvo la cruz verde donde llegara el cuerpo de León Trosky, después de haber recibido un golpe con un piolet en la cabeza, se cree, por órdenes de José Stalin, digo, hay mucho cosas y hechos más que contar de San Juan, total, qué tanto es tantito.

Una colonia cosmopolita

Armando Ramirez

EL OTRO DÍA ESTUVE EN LA COLONIA AQUILES SERDÁN, AL ORIENTE DE LA CIUDAD…

Las colonias cercanas son la Romero Rubio, Pensador Mexicano el Peñón de los baños. Lo que sorprende es que sus calles tienen nombres de monedas extranjeras: balboas, es la moneda usada en Panamá, esterlinas, imagino se refieren a la libra esterlina, es la moneda más antigua en circulación y se usa en Gran Bretaña, también está la calle de florines, se usó en Florencia y hay calles como el marco, de uso en los dominios de Ángela Merkel, y calles como dinares, de uso en los países árabes… ¿verdad que asombran los nombres de las calles de la Aquiles Serdán?

Sus calles principales son Puerto Arturo y Transvaal, que se encuentra en Sudáfrica y quiere decir, “más allá del río Vaal”, recorrer estas colonia es aprender.

El mercado es muy moderno, con colores del arco iris y sus puestos están adornados con las frutas, ya saben, las naranjas se van acomodando en pilas o escalones de pirámides, los plátanos en racimos, igual las uvas, entrar al mercado es como entrar a la despensa del barrio, ahí las señoras presurosas piden el coloradito para la sopa. Eso sí, las mujeres de este barrio son bravas, pero ya entrados en plática nos informan que de esta colonia son los futbolistas Germán Villa, ícono del América, y el Jagger Martínez.

Es muy bonita su Plaza Cívica, está a un costado de la iglesia del Sagrado Corazón, ahí las madres y sus hijos que han salido de la escuela se sientan en las bancas a chupar su paleta de hielo, en el centro hay una fuente, son unos juegos de agua que surgen desde el piso y hay una en recuerdo a Aquiles Serdán, iniciador de la revolución mexicana junto con sus hermanos, eran anti reelecionistas y admiradores de Francisco I. Madero, Aquiles murió el 19 de noviembre de 1910, un día antes de que iniciara la revolución, luchando contra la policía de Puebla.

La neta, la Aquiles Serdán es parecida a la Pensador mexicano y la Romero Rubio, por estas colonias cruza la avenida Trasvaal. Y si en la Aquiles Serdán su calles llevan nombres de monedas, en la Romero Rubio son continentes, países y ciudades: Asía, Damasco, Siberia Persia, Jerusalén, Pekín, o sea que acá son internacionales, globalizados, para que no anden con cuentos, digo qué tanto es tantito.

Los de Villa… para tacos de carnitas

Armando Ramirez

VILLA DE CORTÉS aparte de ser una de las estaciones del Metro más conocidas de la línea azul, la que va de Taxqueña al Toreo, por si no se habían dado cuenta es una colonia muy tranquila, donde venden unos tacos de carnitas que no manchen, están de pocas tuercas, estos tienen la tradición que viene de Tepito, de la calle de Toltecas, antes ahí vendían chamarros y tacos de carnitas y luego uno de sus empleados se fue a poner una taquería, hace 50 años, en la calle de Fernández del Castillo, en Villa de Cortés.

Y qué creen era una apuesta muy arriesgada, Villa de Cortés era una colonia que estaba en proceso de colonizarse por gente de los tranvías y los ferrocarriles. Pero se aventó el tiro, bueno hasta un día su ex patrón fue a ver a su ex empleado y le dijo, “no manches el mantel, aquí no la vas a pegar.” Y el abuelo de los actuales encargados le contestó, que si la iba pegar con sus tacos de carnitas. Y el ex patrón: “mira, si la hace, te bajo los pantalones y te los beso…”

Pasó el tiempo y que las carnitas de la Negrita que la pegan, los tacos eran la delicia de la nueva colonia, bueno hasta los de la colonia Iztaccihuatl iban a comer los taquitos de carnitas e inventaron un lomo de cerdo a la plancha y las salsas son de babear, con chiles del estado de Aguascalientes, dicen que son los mejores, acá hay una salsa de chile de árbol o de chile manzano y chiles encurtidos, uno repite, son taquitos, de a qué no puedes probar solo uno.

Un día llega el ex patrón a ver al señor, ve el éxito y le dice: “no te bajo los pantalones porque si los beso se sala el negocios, mejor sigue con la suerte”.

Así surgieron los tacos de carnitas de la calle de Fernández del Castillo, viera usted como llega la gente a devorar esos tacos, tienen unas mesitas sobre la banqueta, que le dan ambiente a la calle, que hacia Tlalpan, hay más locales de tacos y tortas y que son un oasis, cuando uno sale del Metro apachurrado y con hambre, y al solo oler esos tacos, la gente se detiene.

Ahora los tacos de Tepito ya desaparecieron y acá la tradición, como don Johnny el caminante, siguen tan campante, con los nietos atendiendo los tacos de carnitas, la gente se arremolina mientras se escuchan canciones de Leo Dan, digo que tanto es tantito.

El pasado de la Ciudad

Armando Ramirez

UN BUEN PASEO AL PASADO DE LA CIUDAD INICIA EN LA CALLE DE DONCELES

Ahí está el Museo de la Caricatura, edificio novohispano construido por religiosos sobre construcciones aztecas, en el primer cuarto hay una ventana al pasa – do, ahí verá vestigios de la ciudad azteca.

Cruce por el pasaje Catedral y sale a Guatemala 18, entre al Centro Cultural España, en el sótano están los restos de lo que fue el Calmecac, la escuela militar de la élite aztecas, de ahí salían los caballeros águilas, caballeros tigre, etc. Ahí mismo en frente están las rejas traseras de la Catedral, ahí podrá ver una pequeña capilla llamada de las Ánimas, esta se construyó mientras se reconstruía la Catedral que había sufrido los estragos de inundaciones e incendios.

La Catedral que ahora tenemos es del siglo XVII y la capilla de Ánimas es más antigua, por cierto tiene unas escalerillas para entrar, por ellas la gente llamó, en esos años, a la calle de Guatemala, la calle de las Escalerillas. Sobre el muro de la capilla de Ánimas hay un cuadro esculpido en cantera, son unos personajes que están en medio de llamas, supongo que son las ánimas, no del purgatorio si – no del infierno.

En el 16 de Guatemala está la facha – da de un viejo edificio, a la entrada, tiene una inscripción que dice: Edificio Escalerillas, si mira entre las rendijas verá que es un solar. En Guatemala 24 están haciendo las excavaciones de lo que fue el templo de Ehécatl Quetzalcoatl, el dios del viento.

Creo que este dios era del top ten de los dioses aztecas, ya ven que hay otro recinto sagrado dedicado a Ehécatl en la estación del Metro Pino Suarez, recién remodelado. Los otros son Huitzilopochtli, Coatlicue, Tláloc y Tezcatlipoca, espejo humeante, uy.

En la calle de Guatemala y Argentina hay paso para el Zócalo, se puede detener a admirar las escalinatas, las serpiente, el Tzompantli, el Templo Mayor, maravilla del pasado azteca. Y en la Plaza de Seminario, se llama así, por que ahí estaba el Seminario Real, en la esquina con Moneda, no le voy a poder invitar unas che – las y unas tortas, ya no está la cantina el Nivel, digo, que tanto es tantito.

Tepito, antes del 85

Armando Ramirez

Antes de 1985 Tepito tenía tianguis en algunas calles y tenía muchas calles para caminar, platicar o bailar salsa al atardecer cuando la gente llegaba de trabajar de las fábricas y los hombres salían a jugar futbol al campo de tierra que luego sería el Maracanacito, las mujeres iban a comprar el pan y la leche y las señoras grandes sacaban sus comales para vender sus quesadillas y sopes. En el barrio mucha gente era obrera, no solo comerciante, trabajaban en fábricas de aceites en Nonoalco, en chocolateras en la Morelos o en la fundidora de la Exhipódromo de Peralvillo, en fábrica de radios y televisiones cerca de Tlatelolco, o de chiles enlatados por San Lázaro, pero a principios de los años ochenta siguieron las devaluaciones que habían comenzado con Luis Echeverría y seguían con De la Madrid. Y también llegaron a las empresas, las reconverciones industriales que les exigía transformarse con ayuda tecnológica y producir y vender de otro modo, había llegado la globalización y nos habíamos dado cuenta y más cuando se firmó el Tratado de Libre Comercio del Norteamérica, muchas fábricas bailaron las Golondrinas, hubo despidos de trabajadores y muchas empresas emigraron de la Ciudad de México, la gente de los barrios del Centro sufrió el desempleo. Y tembló dos terribles veces en 1985, cientos pensaron que se acaba el mundo, tanta gente sufrió por las deudas que se multiplicaron

Coyoacán y más… ¿Dónde cenar en este mes ?

Pozole, pambazos, buñuelos, tostadas, flautas, y hasta ponche hay en cada rincón de la ciudad

Armando Ramirez

EN EL MES de septiembre todo se vuelve patriótico hasta la comi­da, es un lujo andar por los barrios de la Ciudad con tantos antojitos que devorarse; claro que también están los platillos llamados del mes patrio, principalmente los chiles en nogada, tal parece que los hicieron doña Josefa Ortiz y doña Leona Vicario, cuestan un ojo de la cara, y la neta, no es para tanto, ni que la nogada fuera francesa, mejor haga los chiles en nogada en su casa, con la receta de su abuelita.

Eso sí, hay otros platillos que son de cajón, como el pozole, pero no me salgan con que van a “La Casa del mentado tal”, pura fan­tasía y nada de sabor, y le cobran el aguacate, las tostadas, la crema; antes con el pozole iba gratis la crema, el aguacate, las tostadas, ah como cambian los tiempos.

Pero mire, en la colonia Alga­rín, una pequeña colonia que está pegada al Viaducto y es vecina de la colonia Obrera, ahí hay una ca­lle donde hay varios lugares que sirven buen pozole y no está tan cariñoso como en otras casas, la calle es Juan E. Hernández Dáva­los, está entre Manuel Navarrete y Bolívar, para gente de barrio como la Doctores, Obrera, Álamos, etc., es un lugar confiable y querido para cenar pozole.

Ahora que si le gustan los pam­bazos, los buñuelos, las flautas, el ponche, los atoles endulzados con piloncillo y sentarse en puestos con focos chinguiñosos, como si anduviera en feria de pueblo, qué le parece este fin de semana pa­trio ir a Coyoacán, al centro y a dos calles del jardín, ahí se ponen los puestos de antojitos más sabrosos, no vaya al mercado.

Los buñuelos la verdad sí están sabrosos y el atole blanco todavía lo hacen con sus trozos de pilon­cillo, las flautas con su lechuga, su salsa verde y su crema, están pasables, los pambazos son de diez, de papa o de carne, bien mojadito en esa salsa roja que los pinta. Y ya sabe luego la dicha inicua de an­dar caminado por el jardín y calle­citas del centro de Coyoacán para la digestión.

Es inevitable el reposo del gue­rrero, comprar su café en El Jaro­cho, su dona de chocolate, sentar­se en una de las bancas, si no es que ya están ocupadas, pero ese es el chiste, pasear por el quios­co, la iglesia de san Juan Bautista, sufrir los apretones y cenar en los puestos de antojitos mexicanos, digo que tanto es tantito.

Casa de una querendona

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Antonieta Rivas Mercado fue una feminista cuando no estaba de moda serlo, en un país donde el machismo era el pan diario. Y quién era ella. Era hija de Antonio Rivas Mercado, arquitecto que creó la columna de la Independencia, monumento que enseñorea una de las glorietas del Paseo de la Reforma, donde resulta que el Ángel no es ángel sino la figura mitológica de la Victoria alada o sea, es Ángela. Además don Antonio remodeló la casa de los condes de Buenavista, hoy museo de San Carlos. Era el arquitecto favorito de Porfirio Díaz.

Rivas Mercado construyó su casa en una zonas privilegiadas en esos tiempos, la parte de la colonia Guerrero que dominan el jardín, la iglesia y el panteón de San Fernando, cerca de la Alameda Central. Más preciso en la calle de Héroes 145. Es una enorme mansión, no fue el único que lo hizo, hubo otros que decidieron construir ahí sus mansiones, esas casas han sido derribadas o algunas se convirtieron en vecindades y otras estuvieron muchos años abandonadas, como la hermosa mansión de los Rivas Mercado.

La familia emparentó con el rey del pulque, Ignacio Torres Adalid, personaje que dominaba con sus 600 pulquerías el comercios del tlachicotón, en esa época se consumía mucho neutle, todavía no estaba la campaña de las cerveceras que crearon la leyenda de que lo fermentaban con excremento, ahora sabemos que eran puños de granos de café para recoger la acidez de la bebida. Y los granos ya remojados se imaginarán que parecían.

La mansión de la calle de Héroes es enorme, con grandes sótanos, bodegas, muchos cuartos, salones, un jardín que ya no existe, escaleras de herrería artística y pasamanos de madera, grandes ventanales. Esta casa la habitó toda su vida Antonieta Rivas Mercado, una mujer rica mecenas de los poetas llamados Los Contemporáneos, como Salvador Novo o Torres Bodet. Y pintores como Diego Rivera y Frida Kahlo, incluso se enamoró de Rodríguez Lozano, excelente pintor, pero era gay y fue novia de José Vasconcelos, el genial filósofo de la “raza de bronce”. Ella a los 30 años se suicidó en Parías y es una figura legendaria de la cultura en México.

Su casa ha sido remodelada y es una belleza que se encuentra en la colonia Guerrero; ahora es un centro cultural, vale la pena visitarla, digo que tanto es tantito.

Pueblo que fue ladrillera

Armando Ramirez

Y que con la evangelización y el tiempo ha ido desapareciendo.

Xochimanca significa: “el lugar donde se ofrecen flores”, aquí los indígenas se dedicaban a la agricultura y a la pesca cuando el lago llegaba hasta estos lares, al caer Tenochtitlan los evangelizadores franciscanos construyen la iglesia dedicada a San Lorenzo Mártir, su fecha de construcción genera dudas, si fue a finales del siglo XVI o principios del XVII, lo cierto es que tiene cuando menos 400 años de existencia, como asegura Héctor Vega Álvarez, originario del lugar.

Testigo de la antigüedad prehispánica es el basamento reconstruido que se encuentra en san Pedro de los Pinos y es que Xochimanca no es el único pueblo indígena de la colonia Del Valle, están los pueblos de Tlacoquemécatl, Mixcoac, Xoco, Santa Cruz Atoyac.

Los vecinos originario del pueblo de Xochimanca, se afanan en conservar su identidad ante la modernidad que los avasalla, todavía a mediados del siglo XX era un pueblo vivo, desde el centro del jardín se adivinan Insurgentes sur y Félix Cuevas, con sus edificios altos y los de departamentos que lo rodean, las calles de fresas y manzanas bordean al jardín, sus nombres nos recuerdan que este lugar hace honor a su nombre Xochimanca, la tierra era fértil, se daban árboles de tejocotes, perones, capulines.

Don Héctor cuenta cómo cuando era niño veía a las familias que vivían en los hoyos de las ladrilleras, recordemos que cruzando Insurgentes sur por la colonia Noche Buena, donde se encuentra la Ciudad Deportiva, está la Plaza México y el Estadio Azul que donde se construyeron fue una ladrillera.

Ahora lo que queda del pueblo es esta iglesia de San Lorenzo Mártir con sus fiesta de cada año y unos vecinos que quieren no se olvide este pueblo indígena llamado san Lorenzo Xochimanca, digo que tanto es tantito.

La Papa… y báilale mi Rey

Armando Ramirez

EL DÍA DE LA SANTA CRUZ ANDUVE POR LA LOMA DEL PADRE, EN CUAJIMALPA Y CELEBRAN CON TODO

Con bandas de viento, harta comida y chinelos, me gusta mucho verlos bailar y hacer ejercicio al ritmo de una banda.

La Loma del Padre, está a 15 minutos en auto del centro de Cuajimalpa, la gente es muy amable, tiene su iglesia de la Santa Cruz, y andaban de manteles largos y a las personas que organizan las festividades y tienen sus responsabilidades, no les llaman como en otros pueblos, mayordomos, les llaman fiscales.

Y sí a un fiscal le tocó dar comida, y se lució como los guapos de la Papa, con un platillo de nopales con chile y carne de cerdo, uf, aunque no quiera se chupa los dedos y si quería repetir, todo era cosa de pedir y llegaba el exquisito platillos con tortillas, arroz con chicharos y carnita de cerdo; me explicaron que donde se encuentra la iglesia de la Santa Cruz se llama la Papa y me explicaron porqué.

Hace muchos años, era un camino solitario, son vecinos del bosque del Ocotal, está a la orilla de la carretera México Toluca, al lado contrario se encuentra La Venta. Y por aquí llegaban caminantes y como el camino es de subida llegaban cansados y hambrientos, en este lugar se ponían localitos donde podían comer los forasteros, entrando con singular entusiasmo a la “papa”, de ahí se le quedó el nombre al lugar, que unidos con la Loma del Padre organizan esta fiesta de la Santa Cruz que dura cuatro días, con música, comida, danza, y algo más.

Lo que más me gusta es la danza de los chinelos, que quiere decir en náhuatl, “los que mueven los pies y la cadera”, es una delicia verlos danzar, evocan por sus vestimentas la danza de los moros y cristianos, son pura imaginación casi siempre largas batas o capas, con máscaras para ocultar el rostro, bailan al ritmo de los instrumentos de vientos, hasta uno se pone a bailar a brinco y brinco y movimientos de caderas y a darle.

Esto sucede en la CDMX, en la alcaldía de Cuajimalpa, para que vean, que hay rumbos de la ciudad tranquilos y con grandes tradiciones, digo que tanto es tantito

En Coyoacán calles con un toque antiguo

Armando Ramirez

Recorra y admire el suelo empedrado, casas de hace varios siglos y un halo romántico

LA CALLE DE FRANCISCO SOSA es una de las más bellas en Coyoacán, un sábado o do­mingo puede recorrerla. Debe de empezar en avenida Universidad a la altura de la capilla San Anto­nio de Padua, conocida como de Panzacola, es una capilla sencilla, del siglo XVII.

A un costado de la capilla se erige ante el visitante un puen­te de piedra, debajo cruzan las aguas del Río Magdalena, el puente se llama de Altillo, pero le llaman el puente de Panzacola, el suelo es empedrado y las ca­sonas sobre la calle de Francisco Sosa, algunas de ellas tienen va­rios siglos de antigüedad, la calle tiene un halo romántico, atrévase a caminarla, podrá admirar con tranquilidad, la hermosa Casa del León Rojo del ex presidente Mi­guel de la Madrid (ya fallecido).

A mano derecha está la lla­mada Casa de Sol, en la esquina encontramos una casa de lo que sólo se nos permite ver sus altas paredes, fue la casa del poeta y cronista de la Ciudad de México, Salvador Novo, su casa está en la esquina de Francisco Sosa y Sal­vador Novo, el poeta y cronista tuvo el honor en vida de vivir en la calle que lleva su nombre, Sal­vador Novo.

La casa vista de lejos parece abandonada y enfrente se en­cuentra lo que la gente conoce como la Casa de Alvarado, se­gún la leyenda esta casa la habitó Pedro de Alvarado, en realidad, la casa es más reciente, es del siglo XVIII, su estilo arquitectónico es mudéjar, árabe.

Su puerta está finamente labra­da, la casa ha sido de la SHCP, de la SEP y ahí vivió su último año de vida nuestro gran poeta, don Oc­tavio Paz, Premio Nobel de Litera­tura el último año, ahora la casona es la Fonoteca. Vale la pena entrar.

Adelante encontrará otras ca­sas de parecido estilo, como la Ca­sa de Actuación con técnica rusa, del director de cine Sergio Olho­vich, a esa altura descubrirá uno de las jardincitos más bonitos de Coyoacán, Santa Catarina, enfren­te está la Casa de Cultura de Je­sús Reyes Heroles , la iglesia de Santa Catarina es pequeña, antes de que estuviera ésta hubo una ca­pilla para indígenas, se le permitía la entrada a la iglesia a los indíge­nas, después ya fue construida la iglesia de Santa Catarina, y al cen­tro del jardín está el busto de Fran­cisco Sosa, hay tanta historia en esta calle, que mejor recórrala un sabadito o domingo digo, que tan­to es tantito.

Días de radio y nostalgia

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Este martes 13 de febrero se celebra el día mundial de la Radio, según proclama de la UNESCO, pero independiente de eso, la verdad es que durante el siglo XX sucesivas generaciones de seres humanos han sido enriquecidos, alimentados o formados a través de la radio. O dígame quién no creció escuchando en su adolescencia, sea en pueblo o en la ciudad, en la Roma o en la Lagunilla, en el radio su programa favorito, donde el locutor era la estrella y dictaba los gustos de los jóvenes, con La hora los Beatles, La hora de Rigo Tovar, La de Juanga, Los Monkees, y las señoras las radionovelas, “Una flor en el pantano”, “ Chucho el roto”, como antes escucharon “El monje loco” o aquella frase de “Dispara Margot, dispara”, con el personaje Carlos Lacroix o últimamente “La mano peluda” y “El panda show”.

Y en la información, aquellos precursores de los noticieros actuales, “El Mundo sigue su marcha” con el lector de noticias Guillermo Vela, el noticiero era redactado por Jacobo Zabludovsky, o los programas de radio con comentaristas como Agustín Barrios Gómez, solo recordemos “Ensalada popof”.

Como diría Woody Allen, son los días de la radio, cuántos jovencitas o jovencitos crecieron con la voz del locutor de la Radio Universal, sigue tan campante hasta nuestros días, Adolfo Zepeda Fernández, con sus “Clásicos de Universal”, o no me digan que ya no lo escuchan en Radio Universal.

Otra voz que acompañó a muchos jóvenes en la época de la música disco fue el locutor Mario Vargas, de Stereo cien para hacerlos sentirse John Travolta, y qué me dicen del locutor de Radio Capital, César Alejandre, con su estiló clásico anunciando “la discoteca de la gente joven”, Radio Capital, no lloren, solo acuérdense.

Para los habitantes de la Ciudad de México la radio ha sido una fuente de información y formación sentimental, cuántos hablaron por teléfono para pedir una canción de Los Pasteles de Verdes o Los Ángeles Negro, digo, la radio es para mucha gente su acompañante perfecto en la soledad, cuántos no se dormían mientras escuchaban en radio 6.20, “Reunión de etiqueta” y la música de las grandes bandas, la radio siempre ha estado en nuestras vidas y no le digo en los amores porque como se dicen, recordar es vivir, ¿o no mis enamorados? total, qué tanto es tantito.

El Parque del Cartero y misivas

Armando Ramirez

Hay un jardín para pasar el ratón con su peor es nada, su novia, su amiguita, su esposa o con ganas de tenderse como lagartija, este es el Jardín del Cartero o José Refugio Menes. Está entre las colonias Postal y Miguel Alemán, del lado oriente hay una escultura dedicada al cartero, del lado oriente, por eso le dicen el Jardín del Cartero, pero oficialmente se llama José Refugio Menes, que era cartero.

Ahora que la gente lo conoces por el Parque de la Postal, incluso en una basamento está una placa de un timbre postal.

Pero resulta que si se coloca del lado poniente, donde hay una canchita de futbol de salón, se encuentra en la colonia Miguel Alemán, o sea, que pertenece a la colonia Miguel Alemán el parque pero como es más conocida la Postal, pues la gente cree que es de la colonia Postal.

Hay una zona reservada, alambrada, para que los perros puedan jugar y hacer sus necesidades, la gente recoge las huellas de sus perros en bolsitas de plástico.

En un foro llamado Xicoténcatl las señoras hacen zumba pero a todo lo que da hasta parecen el ballet Bolshoi, un joven enseñan futbol a unos niños, tienes sus porterías pequeñas con redes. Al atardecer se encienden las faroles y aparece los jóvenes ocupando la canchita de fútbol, alambrada, y hay mucha gente alrededor de la fuente, salen chorros de agua, se elevan muy alto, unos focos de colores iluminan el agua, creando fantasía.

El café de la esquina enciende su iluminación, la gente llega a tomar café y a platicar, está muy concurrido, a lado venden de tacos al pastor y en la contra esquina hay una pizzería.

Los vecinos llegan de la Miguel Alemán, la Postal o de colonias cercanas y cuentan historias como la de un cartero que se prendió fuego, me acordé del cartero José Refugio Menes, pregunté si era el mismo, pero nadie me aseguró que era José Refugio, que es como se llama el jardín oficialmente, pero la gente también lo conoce por su antigua nombre, jardín Odesa, es una ciudad de Ucrania, en el Mar Negro, digo que tanto es tantito

En la Guerrero, buen café

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Llega a la esquina del encanto y lo primero que se respira es el aroma del café, el molino está moliendo los granos de la aromática semilla, la esquina está en el barrio de la Guerrero, barrio donde se vive el barrio y la vida de barrio es comunitaria, de cuates, todos se conocen y saben degustar una taza de café con una buena plática de política, deportiva, o de uno que otro chisme del barrio. La cosa es convivir con un buen expreso o un vil café negro, mejor conocido como café americano.

La esquina del encanto está en las calles de Zarco y Moctezuma, a una calle del Metro Guerrero, el molino y sus bebidas tienen más de 60 años de existencia y se han heredado de padre a hija, este cafetín molino, tiene dos mesitas sobre la banqueta y un pequeño local, donde hay un viejo molino, de los buenos, una cafetera italiana también de hace años, un tostador de los mejores, cuando se hacían en México y eran diseñados para que los que saben hacerlo le den el tostado adecuado al grano de café.

Además a lado está una panadería artesanal, del mejor pan que pueda probar en esta ciudad, hay el típico pan chino pero también unas conchas hechas como las de antes, un poco más pesadas, unas empanadas de frutas y unos panqués de pasas y lo más bonito uno puede ver al maestro panadero batiendo la masa y metiéndola las piezas al horno y puede oler el pan recién hecho.

En el cafetín hay letreros pícaros como el que dice: “si quiere llegar a viejito, ching… un cafecito”, digo, con todo respeto, por cierto, ya saben que es antioxidante.

Y los forasteros nos enteramos mientras tomamos café que en la calle de Zarco viven las hijas de don Antonio Soto y Gama, el intelectual del zapatismo, en esa misma calle está la casa de los Rivas Mercado, el papá en tiempos de Porfirio Díaz construyó el Ángel de la Independencia, la hija Antonieta fue mecenas de Diego y Frida y también está la casa de Jesús Martínez, el legendario cómico Palillo, y cuentan que de repente se dejan venir viejos boxeadores como el ex campeón mundial Guadalupe Pintor, que entrena o entrenaba en un gimnasio de la Guerrero y así pasa el día porque este lugarcito lo abren a las siete de la mañana y cierran en la nochecita, este es el barrio de la Guerrero, donde la gente platica, qué tanto es tantito.

El tubo mató a la pista

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

En los años noventa del siglo XX existían algunos cabarets en la ciudad de México, sobrevivían a la ola del table dance, que hacían furor entre los noctámbulos de la Ciudad. Antiguamente los caballeros preferían los cabarets para bailar con ellas y en la mesa platicarles sus cuitas, con el tubo los caballeros prefirieron verlas bailar y contorsionarse alrededor de un tubo y quedarse mudos en los privados. Dos modos de divertirse y calmar sus ansias sexuales distintos.

El Cabaret fue un universo donde las damiselas vestían sexy y esperaban sentadas cruzando las piernas para provocar al cliente y éste las sacara a bailar y cobrarle equis cantidad de dinero por bailar y si lo encantaba la chica, ésta sacaba su día con ese cliente, diez, quince canciones bailando de a cartoncito de cerveza y se volvía un cliente asiduo, se daba la intimidad de las confesiones, le contaban a la chica cómo se llevaba con sus esposa, sus conflictos, era una especie de consejera sentimental y quien lo hacía bien, tenía cliente seguro…

Por eso el cabaret de barrio marcó el inicio sexual de muchos de los jóvenes de aquellos años y los lugares santos se llamaban: El Molino Rojo, La Pampa, el Caracol, el Burro, El San Francisco, El Waikiki, La Burbuja, todavía sobrevive el Barba Azul, eran los tiempos donde todavía se pensaba en llevar al altar a la noviecita santa vestida de blanco.

Los tiempos cambiaron y aparecieron en las pasarelas los cuerpos desnudos y la excitación al máximo en los privados y la depresión al terminar la noche, ni se desahogaron y perdían su dinero y tenían que buscar sosiego con su “peor es nada”. Los tiempos habían cambiado, ahora las mujeres no siempre pedían casarse o desearan salir de blanco hacía la iglesia y la virginidad perdió valor matrimonial.

Ahora casi desaparecieron los cabarets y los tables, las parejas van a los antros y muchas mujeres viven en pareja pero no se casan o abandonan la casa familiar y viven en rooming, la sexualidad es más libre y muchas parejas se casan pero no para la eternidad, hay hombres que se casan con mujeres con hijos, mujeres que se juntan con hombres con hijos, jovencitas que empiezan muy pronto su vida sexual. Ahora la noviecita santa y la madrecita abnegada están caducando, digo, qué tanto es tantito.

Mala estrella de Maximiliano

Armando Ramirez

Primero lo fusilan, lo embalsaman con las patas, un doctor Licea, pero el doctorcito era ginecólogo muy vivillo, saqueó el cuerpo de Maximiliano, vendió las barbas, los ojos y cosas personales del Emperador, aunque usted no lo crea en Querétaro tenía sus seguidores, fueron quienes compraron esta especie de souvenirs del viejo de Carlota.

Aparte de que fue mal embalsamado y saqueado su cuerpo, el ataúd que le mandaron a hacer ¡le quedó chico! estaba grandote el buen Max, le doblaron las piernas para que cupiera en la caja mortuoria. Fue trasladado a la CDMX para después embarcarlo a Veracruz como lo pidieron los gobiernos europeos. Y qué cree, el carruaje que lo traslada se desconchinfla, se cae la caja en el lodo, dos veces, a poco no tenía mala estrella Max.

Ya sabrá como llegó al templo de san Andrés, fue el lugar escogido, las monjas quitaron de una mesa cáliz, copas, etc., para colocar el cadáver del Max, pero como se estaba descomponiendo el cuerpo, lo colgaron de cabeza para que le escurrieran las sustancian del embalsamiento, cuentan que a una virgen del templo le quitaron los ojos azules de vidrio que tenía para ponérselos a Maximiliano.

El hospital fue tomado por las fuerzas de seguridad juarista, mientras un doctor embalsamaba correctamente el cadáver. En la noche, llega el Presidente Juárez acompañando de Lerdo de Tejada, mira en silencio el cadáver, después reflexionando dijo, que era alto (Max medía 1.82) pero mal proporcionado, tenía las piernas muy largas, luego deduce que no era inteligente, aunque tenía la frente amplia esta se debía a la calvicie. Y se fue.

La iglesia era un lugar de culto a Max y las autoridades optaron por demolerla. Después Porfirio Díaz ordenó la demolición del Hospital para construir el majestuoso Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas. López Portillo en 1979 ordenó que el edificio alojara al Museo Nacional de Arte, digo que tanto es tantito.

¿De qué su nieve?

Como se dice vayan a Tacubaya donde la vida esta bien buena, esta frase la inventé, pero ellos tienen una parecida. Recorrer este barrio es un agasajo, dicen, que es un barrio peligroso pero si uno le sonríe a la gente y respeta, iguanas ranas los vecinos también le sonríen y lo reciben con los brazos abiertos, eso fue lo que sucedió en las nieves de Mi Juanita, la gente hace cola para pedir su nieve ¡en estos días de frío! ¡ya me imagino en días de calor! Con decirles que hasta la bellísima Maribel Guardia llega en su camioneta por sus nieves, bueno, hasta el párroco de la iglesia de San Juan, feliz como lombriz probando su nieve.

La nevería tiene cien años de existencia y sesenta en esta calle de Héroes de 1810, frente del mercado de Becerra, imagínense que el abuelo de los jóvenes que atienden la nevería puso un puesto de lamina por el viejo mercado, estaba por la estación del Metro, eran un puesto, como dice la canción, azul pintado de azul y ahí el papá de la familia González Rosales aprendió el arte de las nieves, sobra decir que el abuelo era de Michoacán.

Y llegaron los tiempos modernos y el puesto se consumió por el fuego, fue cuando se instalaron en esta calle, que me recuerda a la revolución mexicana, esa que ya se me perdió, pero en fin, aquí las nieves de Mi Juanita se volvieron tradición en el barrio de Tacubaya, con decirles que los boxeadores que entrenaban en el gimnasio Lupita, después de entrenar llegaban por sus nieve, lo mismo El Cañas, Carlos Zárate, que El grillo, Lupe Pintor.

Llegué por curiosidad a la nevería, la gente me preguntaba si había ido, como presumiendo de sus nieves, ahí estaban los hermanos González Rosales, orgullosos atienden la nevería, en ella hay fotos de Tacubaya la vieja y una grande del ídolo de Tacubaya, Gabriel Siria Levario, mejor conocido por los amantes del bolero ranchero como Javier Solís, amigo del papá de estos jóvenes, los dos practicaron el boxeo. Otro que iba por su nieve era el ex campeón Finito López, oriundo de Tacubaya la bella.

Probé la de cola de tigre, la de mango con chile, la de pulque, que me hizo creer en los dioses aztecas, también hay de tequila y de beso de ángel y las tradicionales de piña para la niña, de fresa para Teresa y de mamey, digo, qué tanto es tantito.

El pueblito que huele a mole

Armando Ramirez

San Pedro Atocpan es un pueblo que sabe hacer buen mole. Pero ojo, no confundir Atocpan con Actopan, que es una comunidad en el estado de Hidalgo donde hacen buena barbacoa. Pero hoy voy escribir sobre San Pedro Atocpan, Atocpan es un vocablo náhuatl y significa “tierra fértil”.

San Pedro tiene fama hacer un exquisito mole, por eso su feria anual del mole tiene tanto éxito, pero no crean que tienen mucho tiempo de hacerlo, digo, comparado con Puebla o Oaxaca, no tantos años. La tradición del mole viene desde la época de los aztecas, le llamaban “molli” y era una salsa hecha con diferentes chiles. Fue en el siglo XIX, a la consumación de la Independencia, que se populariza entre la gente criolla el mole, por culpa de unas monjas poblanas, pero antes ya se hacía en Oaxaca, aunque cada quién a su estilo, una cosa es el mole poblano y otro el mole amarillo o el negro o de otros rumbos del país.

El de San Pedro Atocpan es más reciente, todo comenzó en el año de 1947, y aquí la necesidad incentivó la imaginación y la creatividad. Algunas familias comenzaron a hacerlo e ir a venderlo a la Merced. ¿Y qué creen?, que la pegan. Con el paso de los años gustó y las demás familias de San Pedro se pusieron también a hacerlo y surgió el famoso y exquisito mole de San Pedro Atocpan Y como en San Pedro la gente es luchona, se unieron y crearon su Feria del Mole para promocionarlo más y venderlo tanto para cocinar en sus casas como para degustarlo ahí mismo. Y miren, de nuevo la volvieron a pegar.

Pero no quedó ahí la cosa, ahora la gente de San Pedro, habilita sus casas como fondas los fines de semana, donde se vende mole recién cocinado con pollo, guajolote o en enchiladas. Y mire, ahora muchas familias ya no salen de la Ciudad los fines de semana, sino que van a pueblear ahora dentro de la Ciudad.

En el sur de la Ciudad de México hay pueblos mágicos: Mixquic, Tláhuac y sus canales o San Pedro, que como pueblo es muy bonito con su jardín en el Centro, su iglesia, sus expendios con diferentes tipos de mole y molinos antiguos. Incluso una avenida que, dicen, por ahí pasan los difuntos para llevarlos a enterrar. Y sus casas que son de zaguán amplio y están abiertas, permitiéndo ver las mesas y las sillas donde se pueden sentar y comer mole. Digo, qué tanto es tantito.

El folclor de la colonia Postal

Armando Ramirez

AHÍ FIJARON SU VISTA LOS TRABAJADORES DE CORREOS PARA EDIFICAR SUS CASAS

La colonia Postal se llamó Unión Postal, pero mucho antes, fue un barrio indígena, recuerde que hasta acá llegaba el lago y cruzaba la calzada de Iztapalapa, una de las calzadas que unían con tierra firme a Tenochtitlan, y ya en tiempos de la Nueva España los indígenas tenían prohibido habitar la nueva Ciudad. Así surgieron nuevos barrios indígenas al sur; hoy, calzada de Tlalpan.

Y en 1919 a iniciativa de los trabajadores del Correo Nacional, agrupados en la Unión Postal, que tenía conexiones con sindicatos en España o Portugal, pidieron al Gobierno, estos terrenos para construir sus casas, los cuales eran un potrero, espacios de hierbas silvestre y jacales de gente muy pobre.

Una de las primeras casas en construir por un empleado de Correos fue la que se ubica en la calle de Reembolsos 48; una placa señala que fue la primera casa en la Postal, por ahí las calles llevan nombres relacionados con el Correo: Estafetas, Giros postales, Correspondencia, Buzones, sí existe una calle con el nombre de Buzones y también, Carteros.

La colonia está sobre la calzada de Tlalpan a la altura de la Carpa Astros, donde el Circo Atayde hace su temporada. Esta carpa pertenece a la Postal. También en la esquina de Giros postales y Tlalpan trabajan personajes que aunque no pertenecen al barrio, son las chicas y los chicos del talón dorado que están ofreciendo sus servicios.

En un viejo local en esa esquina se hacen los nostálgicos futbolitos, ¿se acuerdan, cuando de niños iban a los locales de los barrios y pagaban para jugar en las mesas de los futbolitos, las monedas se echaba en la ranura a mitad de la cancha y los muñequitos eran de colores de los equipos de la liga mexicana, había reta.

También hacen mesas de billar y de Hockey. Cerca del parque Odessa, dan clases de salsa, nada más se escucha la música a todo lo que da, eso sí, los hacen bailar salsa como en los barrios, Tepito, la Ramos Millán, etc. Digo, la clase se riega donde sea, que tanto es tantito.

Los arcos rojos del barrio chino

FOTO: MARIO JASSO /CUARTOSCURO.COM
Armando Ramirez

En la Ciudad de un día para otro cambian las cosas. Ahora el Barrio Chino tiene arcos, a la entrada de la calle de Dolores casi esquina con avenida Juárez hay un arco de los llamados Torii, son de la tradición oriental. Es una arco pintado de rojo y se usa en la religión sintoísta. Simboliza la entrada del lugar sagrado, como un templo sintoísta, y sirve para alejar las malas vibras.

Este arco es muy bonito y no sustituye al que está en el parque de José María Marroquí, sobre la calle de Independencia, y a sus leones que estaban ahí los trasladaron a Dolores esquina con Independencia. Y en la esquina de Dolores con Ayuntamiento hay una Puerta Luna o Puerta de la Luna, un arco que tiene una especie de enorme ventana circular, eso indica que ahí termina el lugar sagrado.

Tanto el arco como la puerta de la Luna resguardan los lugares sagrados, como un templo sintoísta. Por cierto en la esquina de Dolores y artículo 123 hay ideogramas chinos de medio metro de altura en negro y rosa como la marca de CDMX pero dicen los chinos que no quieren decir CDMX sino Ciudad de México.

Estos arcos Torii aseguran los chinos son indestructibles, hay fotografías por ejemplo de Japón de cuando cayó la bomba atómica en Hiroshima y se destruyeron las construcción de esa ciudad pero esos arcos quedaron en pie, igual sucede en los tsunamis que azotan el oriente, los lugares se ven devastados pero los arcos están en pie. ¿Cómo la beisbol?

Lo malo es que les está quedando muy bonita la calle, con macetones como de fierro o acero con letras con ideogramas chinos de Ciudad de México, pero los amigos de los ajeno, como magos, desaparecieron unos diez macetones y las rejillas que sirven para que en los canales corra el agua impidiendo que la basura no las tape, ni chance dan de que del estreno, el vandalismo ya hizo de las suyas, no sean gachos, que tanto es tantito.

Los nuevos ocupantes

Armando Ramirez

EN 1808, Napoleón invade España, siendo rey Fernando VII, en la Nueva España no quieren a Napoleón desean que el Rey Fernando VII exija ser rey de la Nueva España, el imbécil dice que no, y el virrey Iturrigaray apoya a Francisco Primo de Verdad entre otros para proclamar la autonomía de la Nueva España.

Pero las fuerzas armadas aprenden al Virrey en Palacio y a Francisco Primo de Verdad en el Cabildo, lo llevan a una celda en el Palacio del Arzobispado y Primo de Verdad amanece muerto, digo les dieron unos toques a los autonomistas.

Pero en 1810 llega la guerra de Independencia y en 1821 se proclama el país independiente de la corona española. Agustín de Iturbide aprovecha esta situación para coronarse Emperador de México, Agustín I.

Entonces el Palacio de los Virreyes pasa a llamarse el Palacio Imperial. Pero a Agustín el gusto le duró 6 meses, lo derrocaron y huyó a Europa.

En el año de 1823 el Congreso declara al país una República y el Palacio de los Virreyes pasa a ser el Palacio Nacional. Ahí tuvieron sus recintos los poderes de la Nación. El primer Presidente fue Guadalupe Victoria pero Mariano Arista fue quién restauró en 1852 el Palacio Nacional, ventanas, patios, escalinatas, y ordenó construir una tercera puerta, sólo había dos, el Presidente la ordena para uso del Presidente, por eso la puerta se llama: Puerta Mariana por Mariano Arista.

Ahí vivirán siendo Presidentes Vicente Guerrero, López de Santa Anna, Valentín Gómez Farías, etc. El ejercito francés invade el país y proclaman emperador a Maximiliano con su Carlota. Y el Palacio ya no se llama Palacio Nacional sino Palacio Imperial de nuevo. Pero Max y Carlota se van a vivir al Castillo de Chapultepec, pero le metieron la mano a Palacio, Carlota mandó construir la famosa “escalera de la Emperatriz Carlota”.

Entonces llega el Presidente Benito Juárez a vivir a Palacio Nacional, ahí muere. Y en tiempos de don Porfirio en 1896 se traen la campana de Dolores y la instalan y en las fiestas del Centenario de la Independencia, la toca Porfirio Díaz.

Y llega la Revolución ahí vive Madero y los generales, Carranza, Obregón, Calles hasta que Lázaro Cárdenas no quiere vivir en Palacio y construyó los Pinos. Ahora parece vivirá un Presidente en Palacio Nacional, digo que tanto es tantitito.

No es bosque ni es chino…

Armando Ramirez

En el principio se llamó colonia del Imparcial, cuando este periódico era muy importante, pero al paso del tiempo terminó llamándose Clavería.

Sorprende porque en una de las glorietas cercanas al bosque de la China, hay un busto del líder palestino Yasser Arafat. Desde esta glorieta la calle de Clavería muestra la personalidad de Maine Street, es decir la calle principal de la colonia, la calle comercial por excelencia, aquí como en los pueblos gringos están los bares, los lugares de las hamburguesas, el lugar a donde van todos a divertirse; hay cafetines, pizzerías, taquerías, la panadería que al caer la tarde suelta los hervores del pan recién hecho y cuando huele a pan, se abre el apetito.

La calle de Clavería da a un mítico jardín, llamado por la gente, el Bosque de la China, que no es bosque ni es chino, es un jardín que es el centro de la vida social de la gente; los vecinos practican yoga, hacen ejercicio y tiene serenatas como en la época en que José José era un jovencito que, se la pasaba en estos lugares cantando boleros con el trovador Pepe Jara.

El príncipe de la canción José José, intérprete de Gavilán o Paloma o el Triste, aquí nació, en la casa de sus padres, uno cantante de opera y su mamá pianista.

Este jardín donde los novios se van a dar de besos, fue un parque que la familia Matsumoto fundó en la época de Porfirio Díaz. La familia es de origen japonés y ganaron tanto dinero que compraron los terrenos del jardín para hacer uno de estilo japonés. Pero la gente quién sabe por qué confundió a la familia japonesa con una china y el jardín con un bosque, por eso la gente en vez de ver un jardín de japonés vio un Bosque de la China, aunque fueron japonés quienes lo crearon, digo cosas de la confusión, chin, total, que tanto es tantito.

Las casas de Cortés

Armando Ramirez

En el terreno de lo que hoy es el edificio del Monte de Piedad en el Centro de la Ciudad en la época de la gran Tenochtitlan ahí tuvo su palacio Axayácatl, el padre de Moctezuma y Cuitláhuac, esta propiedad la heredó Moctezuma, siendo señor de Tenochtitlan, pero él como poderoso señor se construyó otro palacete, en lo que hoy es el Palacio Nacional, a esa construcción le llamaban las casas nuevas de Moctezuma y la construcción donde está el Monte de Piedad se llamó las casas viejas de Moctezuma. Y es que la verdad se confunde la gente con tantas casas, es decir propiedades, pero bueno, en las casas viejas, Moctezuma albergó a Hernán Cortés y su gente, los trató de peluche, y ellos lo aprehendieron y lo tuvieron prisionero, nada más para protegerse de algún levantamiento, como lo fue la famosa Noche triste, de esas casas huyeron en la noche, pero como todos sabemos regresaron los españoles con más refuerzos de otros pueblos que odiaban a los aztecas e hicieron que cayera Tenochtitlan, cuando se empezó a construir la nueva ciudad, Cortés, que tenía obsesión por sepultar el mundo prehispánico, sobre las casas viejas de Moctezuma construyó las suyas y la gente le dio en llamar, las casas de Cortés, a la construcción enorme que se había regalado el vivillo de Hernán. Esas casas dominaron la llamada primero Plaza Menor por referencia a la Plaza Maque así se llamó primero la Plaza del Zócalo. La Plaza Menor está a un costado de Catedral, es la calle de Monte de Piedad. Las casas de Cortés eran muy grandes, para que se dé una idea, camine de la calle Monte de Piedad a Tacuba y de ahí hasta Isabel la Católica y le da la vuelta y llega Madero y va de regreso a la calle de Monte de Piedad, ese era el tamaño de las casas de Cortés, premiado por el Rey de España con el título de Marqués del Valle de Oaxaca. Pero pasó el tiempo, Cortés había muerto y sus herederos vendieron la propiedad y se convirtió en un mercado llamado la Alcaicería, donde se vendían sedas venidas de oriente y había locales de orfebres, peleteros y mucho comercio, pero se incendió y una parte de la propiedad la compró don Pedro Romero de Terreros y fundó el Real Monte de Piedad, origen del actual Nacional Monte de Piedad, digo, cosas de la historia, total, qué tanto es tantito

De panteones a panteones

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Para ir en la noche a ver como son los rituales del día de muertos, no es necesario ir a Mixquic, miren que es un pueblo fantástico, pero en estos días se ha comercializado de manera excesiva. A donde vaya encontrará chelas con chamoy y lo que se pueda imaginar: pizzas, hamburguesas y los comerciantes de ahí sufren mucho por la invasión de puesteros que llegan de las diferentes ferias de los pueblos del Edomex y la mú- sica del norte de la República.

Asistir al panteón a la medianoche es un martirio, un montón de estudiantes de universidades privadas van con su cámaras para sacar las fotos “más bonitas” para publicar en Facebook, Twitter o Instagram, y poco a poco va perdiendo la magia antigua del lugar de los mezquites. Y si van en autos váyase con varios días de antelación, hay hostales para dormir, ya ve que la única carretera ese día es un gigantesco estacionamiento.

Pero hay otros panteones que tienen tradición y también son cementerios comunales, me refiero al de Azcapotzalco, todos los pueblos de Azcapotzalco llegan al panteón comunal de san Juan Tlihuaca, que quiere decir lugar de brujos, usted puedo visitarlo sin tanta aglomeración y tener una comunión con los viejos habitantes que preservan la tradición, pero además es tan bonito, está dividido en dos partes, una es para los adultos y la sección de los niños, sus tumbas son alegres, están adornadas con los juguetes que les gustaban a los niños en vida y las tumbas llenas de color, ellos comienzan a las ocho de la noche una precesión y recorren las calles del pueblo y se detienen en los altares callejeros.

Cuando llega a la entrada del panteón es como si llegara a la película de Los Tres García, rezan, llevan sus velas, sus flores, cantan, hay danzantes, mariachis, tamales, atoles, bu- ñuelos, me maravillan los habitantes de San Juan Tlihuaca.

En su mayoría descienden de los tecpanecas. Fueron los mexicas quienes les llamaron chintolos, a los de acá, por tener buenas petacas. Es un pueblo que hay que defender del estrangulamiento que tiene, está rodeado de fábricas, pero enmedio reina el jardín de los ahuehuetes, con sus leyendas, su iglesia y la gente es hospitalaria; todos se acomiden a decirle por dónde llegar al panteón y lo mejor se siente en un pueblo. Digo, que tanto es tantito

Entronas en la Independencia

Armando Ramirez

De armas tomar, herencias que dar, y sobresalían más que los maridos, por ejemplo, doña Josefa Ortiz de Domínguez, que nació y murió en la calle del Carmen y se enamoró del Corregidor Miguel Ortiz en el colegio de las Vizcaínas, de ahí salió para Querétaro, donde conocería a Miguel Hidalgo y se involucraría en la lucha de Independencia. La apresaron y encarcelaron en el convento Santa Catalina de Siena, en la calle de Argentina, frente al edificio de la SEP, en esa época no existía, era el convento de la Encarnación.

A tres calles de ahí, en la calle Brasil, estaba la casa de Leona Vicario. Ella siendo muy joven recibe su herencia, y era novia del poeta y político Andrés Quintana Roo, los dos participan en la lucha insurgente, Quinta Roo se va a la guerra y Leona Vicario desde la Ciudad suministra dinero y armas, que compraba con su herencia, para el ejercito insurgente. Ella formaba parte del grupo clandestino los Guadalupes, en oposición a que el ejercito realista llevaba como estandarte la imagen de la Virgen de los Remedios, que llamaban la Capitana, entonces los insurgentes de la Ciudad se llamaron los Guadalupes, en honor a la Virgen de Guadalupe.

Cuando Agustín de Iturbide se proclama Emperador de México ella participa en el grupo que terminará derrocando a Iturbide y proclamando la República Mexicana y nombrando a Guadalupe, el primer Presidente del país.

Otra mujer que participó en la lucha de Independencia fue Mariana Rodríguez Lazarín del Toro, junto con su esposo, la calle donde está la casa de Mariana lleva su nombre, en la Lagunilla, a cinco o seis calles de la casa de Leona Vicario, ella hacía tertulias, que en realidad servían para recaudar fondos para los insurgentes, fue apresada y encarcelada con su marido hasta 1820, nunca delató a nadie, ella murió un año después sin saber que se había consumado la Independencia, digo hay que recordar a estas mujeres, que tanto es tantito.

El Mercado L. Rodríguez

Armando Ramirez

Se edificó durante la Presidencia de Abelardo L. Rodríguez siendo jefe del Departamento del DF Aarón Sáenz, era la efervescencia del espíritu revolucionario. En la novela brillaban Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán; en la pintura Diego Rivera, José Clemente Orozco, Siqueiros, y en la Música Carlos Chávez y Silvestre Revueltas, era la época del renacimiento cultural mexicano.

El Mercado es muy grande y se construyo sobre lo que fue la huerta del colegio de San Pedro y San Pablo, y el cementerio, por eso entre los locatarios se dice que al caer la tarde espantan.

El Mercado es concebido con todos los servicios para la población, incluso un restaurant para los invidentes, pues la escuela de éstos está muy cerca, con el tiempo se volvió un mercado de flores y ahora es una plaza comercial, esta en la calle de Colombia y callejón de Girón.

La nave de verduras, legumbres, frutas, carnes, pescado, pollerías y cremería es enorme, su sección que da a la calle del Carmen es famosa por venta de petacas y maletas a excelentes precios, también tiene una biblioteca y un gran valor artístico y cultural pues los que pintan sus muros, en la entrada y patio principal son alumnos de Diego Rivera como Antonio Pujol o Pedro Rendón. Además llegan en esa época artistas de otros países como las hermanas Greenwood, Marión y Grace, quienes pintan murales sobre la minera o la lucha campesina en el cubo de la entrada o el gran escultor Isamu Noguchi, de origen japonés pero ciudadano americano, pinta una obra de arte contra el fascismo, que encuentra en el primer piso de la entrada de Rodríguez Puebla, es donde dan servicio a los jóvenes contra las adicciones. Cuando ande por el Centro échele un ojito, que tanto es tantito.

Personajes de la Guerrero

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Ah las cosas de la historia y lo injusto, los descendientes de Emiliano Zapata no nadan en la abundancia por decir lo menos y los hijastros de Vicente Fox nadan en la abundancia en Miami, digo, está del nabo.

Le voy a contar un poco de historia de un grandísimo personaje de la Revolución mexicana y vivió en la colonia Guerrero y ahí viven todavía sus hijos, ya son mayores, el más grande tiene más de noventa años y la más joven, Albertina, pasa de los setenta años, en medio está Salador y Magdalena, ellos son hijos de Antonio Díaz Soto y Gama, el intelectual del zapatismo, a quien mucho le atribuyen la frase “Tierra y libertad”, fue quien defendió a los campesinos cuando sus demandas de tierra se estaban quedando fuera de la Constitución que promulgó Venustiano Carranza en 1917.

Sus hijos viven en la colonia Guerrero, en la calle de Zarco, en una antigua casa, como hubo muchas a principios del siglo XX, amplia con patio y su fuente y muchos cuartos, pero no era de Díaz Soto y Gama sino de su hermana, quien le dio albergue, pues como buen intelectual no hizo fortuna, al contrario cuando fue maestro universitario, daba clases de derecho agrario e historia, pero escribía sus artículos en los periódicos y sacó boleto en el gobierno de Lázaro Cárdenas por sus críticas y le quitaron las clases de la Universidad y sobrevivió solo con sus colaboraciones periodísticas, él primero vivió en la calle de Violeta y luego en la casa de su hermana en Zarco.

Estuve con sus hijas y su hijo, me enseñaron una pintura, que heredaron de don Antonio, es un retrato de Zapata ¿y saben quién se la regaló? Álvaro Obregón, a pesar de que en la revolución estuvieron en bandos opuestos, y todo porque reconoció Obregón la honradez intelectual de Soto y Gama.

La casa conoció tiempos mejores con vitrales en las ventanas de la cocina, deteriorados pero siguen siendo bellos, tienen un biblioteca con documentos y publicación de Soto y Gama tan mencionado por Octavio Paz, como un intelectual de la revolución y a quien conoció desde niño, pues su abuelo Ireneo Paz y Soto y Gama eran amigos, los dos fueron periodistas y liberales. La verdad, lo que encuentra uno en los barrios, hasta la historia y los descendientes de personajes históricos, total, qué tanto es tantito.

Los sibaritas del asfalto

Armando Ramirez

ANTOJITOS recomendables en la Ciudad por ejemplo están las tortas de la calle Recreo en Iztacalco, no he visto tortas más descomunales, casi un cochinito hecho en zacahuil, pesan 4 kilos y es imposible comerla sin ayuda de los tragones.

Y que me dice Los Machetes de Amparito, allá en la colonia Guerrero, enormes como una espada árabe, son muy estéticos dentro de la estética de la garnacha y lo mejor que lo puede pedir con lo que le de la gana, yo lo pido vegetariano, un poco, de papa, flor de calabaza, champiñones, rajas, huitlacoche, mmm!, aunque hay otros que le ponen carne de costilla, chorizo, queso y para que le cuento.

Ni modo de dejar fuera los huaraches de Jamaica, el Huarache Azteca, con su técnica de la cuña de madera, al momento que se va a lanzar el huarache al aceite, se le hace un hendidura con la cuña para que el aceite penetre en el frijol; encima póngale una costilla o un bistec y una salsa verde a todo lo largo del huarache con su queso espolvoreado. Y con qué se lo empuja, ah, eso se lo dejo a usted, una chela no cae mal en la mañana, pero café de la olla también se puede o un refresco.

Uy y las gorditas del mercado de la Doctores, (muchos vecinos de la colonia dicen que es la colonia de los Hoteles) esas gorditas son pequeñas, pero ¡qué sabrosas saben! y hasta parece estrategia, en el siguiente local están los famosos tepaches de este barrio, una bebida refrescante, que se lleva bien con las grasita de las gorditas, ahí sí para que vea, es el maridaje perfecto, gorditas de chicharrón y jarra de tepache bien frío.

Si anda por la Merced los tacos de “Los Paisas” son buenos, (casi todas las taquerías se llaman “los Güeros” o “Los Paisas”) están en la calle de Jesús María y Regina, pida su taco de chorizo, o de costilla, eso no tiene tanta magia, pero cuando va a escoger su salsa se encuentra con una serie de recipientes con papa, frijoles, pepino, pápalo, rábanos y salsas de todo tipo y de un taco normal le sale un tacote que como dicen, con uno basta.

No se pueden olvidar las tostadas de pata del mercado de la Portales o las manitas de cerdo a la vinagreta o las tortas del Peregrino en la calzada de Guadalupe, son grandes pero digeribles, digo, es infinita la lista, buen provecho, que tanto es tantito.

Bailar es un buen alcahuete

Armando Ramirez

@uyuyuyy

Lugares para mover el esqueleto en esta época de preposadas, sobran. Lo único que debes hacer es decidirte y asistir

Caballeros y damitas, están a tiempo de agarrar velocidad, pues después del 12 de diciembre se suceden una tras otras las invitaciones a las preposadas y las posadas, y entonces puede no quebrarse la piñata y no rezar las letanías, pero eso sí, el baile no falta; no quiero que los agarren desencanchados, qué va a decir el respetable.

No hay pretexto de que no hay dónde, en la Ciudad hay para mover el bote hasta en un ladrillo. No le digo los jardines de la Ciudadela porque todos los conocen, pero muchos bailarines van a la avenida Hidalgo, que más adelante se convierte en San Cosme, ahí hay lugarcitos donde se baila cumbia de a brinco y la salsa. Son lugares no tan grandes como los antiguos salones de baile, pero tiene el sabor tropiloco con sus pistas para bailar. Ahí puede practicar o desentumir las piernas para la temporada decembrina.

Desde bailes de salón hasta
cumbias de brinquito

No hay que olvidar los salones antiguos que todavía funcionan los fines de semana como el California Dancing Club, salón que surgió en los años cincuenta y organiza sus famosas preposadas, y ni que decir del Salón Los Ángeles, ahí hasta su decoración nos regresa a los tiempos de las rumberas. Imagínense, este salón es de los años treinta, cuando este barrio era frecuentado por los trabajadores del ferrocarril, y si usted baila en esa pista va apantallar a las damitas en las posadas y las damitas deslumbrarán por lo bien que se mueven.

Por los rumbos de Tlatelolco, en un enorme jacalón, está de moda ir a bailar los sábados, ahí llevan grupos tropilocos. No se haga de la boca chiquita, que cuando va a las fiestas de fin de año si está apolillado se hace el ridículo pisando a su pareja y sale la excusa clásica, “perdón, estoy lastimado de mi rodilla”.

Da coraje de ver a los gorrones ir a las fiestas decembrinas y verlos parados viendo como bailan los otros, y los oficinistas sentadotes en sus mesas cuidado al pavo congelado, ¡ni que fuera a volar! mejor póngase a practicar sus pasitos. Y no me diga que porque le gustó la banda Chicago o Nirvana no le dan ganas de sacar a bailar a la rubia que hace latir su corazoncito.

El baile es alcahuete, se comienza con un susurro al oído, mi reina, luego unas vueltecita, y llega el clásico “Entonces qué, morena…”. Digo no importa que sea un reguetón, mejor, total que tanto es tantito…