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Qué tanto es Tantitito

Plaza de Loreto viejo centro muy europeo

Armando Ramirez

En este centro los españoles llegaron con sus tiendas, sus cantinas y sus hoteles de paso

LA PLAZA DE LORETO ES UNA VERBENA, no importa que la iglesia de Loreto esté cerrada, parece que resultó muy dañada en septiembre del 2017, ya saben la historia de esta iglesia de im­ponente cúpula que diseñó Ma­nuel Tolsá, desde que se estre­nó comenzó a inclinarse, como borrachito se ha ido de ladito, todavía hace año y medio podía entrar y parecía que una fuerza gravitacional lo jalara de lado.

Es la construcción que domi­na la plaza donde los invidentes ofrecen sus servicios para que los chilangos aflojen el cuerpo que llevan tenso por el estrés, con su tacto reconocen mejor dónde el cuerpo está “anudado” y distender los músculos tensos.

En la esquina de Loreto y Justo Sierra, la continuación de Donceles, hay dos sinagogas, testimonio de lo que fue el barrio de los judíos, en calles como Aca­demia, Jesús María, San Jeróni­mo llegaron a vivir hombres que venían de Europa. Los sefarditas hablaban una especie de español antiguo y vendría de España o de Bulgaria, por eso una de las sinagogas es de rito sefardita y la otra sinagoga es del rito askena­zi, son judíos que hablan una len­gua influida por el alemán, vinie­ron de Alemania, Polonia, países del centro de Europa.

En los años treinta tenían su carnicería y panadería kosher, los domingos se reunían en sus sinagogas, de esas familias que habitaron el centro provino el periodista Jacobo Zabludovsky, no por nada quiso tanto a La Merced, su barrio.

En el Centro hubo varios lu­garcitos de comida libanesa, en varios aspectos usan los mismos elementos que la comida de los judíos, son culturas del Medio Oriente y en el Centro Histórico es común ver en el Al Andalus comer a judíos y libaneses.

Los libaneses tienen su igle­sia, la de Balvanera, en la calle de Uruguay, donde se venera a San Charbel, dicen, es el santo favori­to de Carlos Slim, recuerden que su familia tenía su negocio en La Merced.

En este Centro los españoles llegaron con sus tiendas de aba­rrotes, sus cantinas, sus hoteles de paso. Y ahora los oaxaqueños llegan con su queso, sus tlayudas, sus nieves y mezcal y los jarochos con sus ostionerías, eso sin con­tar a la comunidad armenia que también anduvo por acá o los chi­nos y ahora coreanos y japoneses digo, el Centro Histórico, siem­pre ha sido multicultural, hay de todo, digo, qué tanto es tantito.

Los sismos, incentivos

 

De pronto entra el des­ánimo pero en la me­dida que se mide la tra­gedia, por ejemplo en 1985, sí, se cayó el edificio Nuevo León, el Hospital General, parte del Centro Médico, La Super Le­che, edificios en la Roma, de­cenas de vecindades en Tepito, la Guerrero y la Merced, se ca­yeron fábricas, escuelas, esta­ciones de radio, de televisión, Avenida Juárez parecía Lon­dres después de los bombardeos que sufrió en la segunda guerra mundial, en la Ciudad oficial­mente se dijo que había 10 mil muertos, 4.100 rescatados con vida y una larga lista de datos y saben qué, la Ciudad se levantó.

Surgieron uniones de ve­cinos, de damnificados, gru­pos culturales, artísticos, ico­nos como Oscar Chávez can­tando en los campamentos de los que se habían quedado sin techo, fue tal la movilización social que terminaron surgien­do para bien y para mal líde­res sociales que se convirtie­ron en políticos célebre, unos honestos y otros corruptos, de esas bases sociales se nutrieron los nuevos partidos políticos, la gente creó sus propios nego­cios, muchos empresarios fue­ron conscientes de la emergen­cia, llegó mucha ayuda inter­nacional, Miguel de la Madrid expropió terrenos para cons­truir casas para los damnifica­dos de los barrios populares.

Poco a poco y al paso de los años la Ciudad comenzó a ves­tirse de peluches y la lección social la aprendió la gente pa­ra volverse más activa políti­camente, no por nada la gen­te de la ciudad de México es la más politizada del país.

El Distrito Federal de 1985 es irreconocible en la Ciu­dad de México de 2017, pu­so out a la canción de Cha­va Flores, México Distrito Fe­deral, tiene segundos pisos, metrobús, Uber, Centros Co­merciales a diestra y sinies­tra, los rascacielos han trans­formado a la Ciudad de chapa­rra a más alta, ahora la gente sigue la Champions League, casi todos usan celulares, ni quién se acuerde del telégrafo, an­tes solo se veían a Raúl Ve­lasco ahora hay Nexflix, Ave­nida Juárez es un bello paseo para caminar y encontrar acti­vidad cultural a la menor pro­vocación o se pasea en bicicle­ta por la ciudad, algunas ca­lles de Centro son peatonales.

Esta ciudad que se levan­tó de los escombros del 85, pe­ro ahí está, por cierto más ca­ra, pero se volverá a levan­tar, los sismos siempre han incentivado a chilangos, di­go, qué tanto es tantito.

En la Guerrero, buen café

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Llega a la esquina del encanto y lo primero que se respira es el aroma del café, el molino está moliendo los granos de la aromática semilla, la esquina está en el barrio de la Guerrero, barrio donde se vive el barrio y la vida de barrio es comunitaria, de cuates, todos se conocen y saben degustar una taza de café con una buena plática de política, deportiva, o de uno que otro chisme del barrio. La cosa es convivir con un buen expreso o un vil café negro, mejor conocido como café americano.

La esquina del encanto está en las calles de Zarco y Moctezuma, a una calle del Metro Guerrero, el molino y sus bebidas tienen más de 60 años de existencia y se han heredado de padre a hija, este cafetín molino, tiene dos mesitas sobre la banqueta y un pequeño local, donde hay un viejo molino, de los buenos, una cafetera italiana también de hace años, un tostador de los mejores, cuando se hacían en México y eran diseñados para que los que saben hacerlo le den el tostado adecuado al grano de café.

Además a lado está una panadería artesanal, del mejor pan que pueda probar en esta ciudad, hay el típico pan chino pero también unas conchas hechas como las de antes, un poco más pesadas, unas empanadas de frutas y unos panqués de pasas y lo más bonito uno puede ver al maestro panadero batiendo la masa y metiéndola las piezas al horno y puede oler el pan recién hecho.

En el cafetín hay letreros pícaros como el que dice: “si quiere llegar a viejito, ching… un cafecito”, digo, con todo respeto, por cierto, ya saben que es antioxidante.

Y los forasteros nos enteramos mientras tomamos café que en la calle de Zarco viven las hijas de don Antonio Soto y Gama, el intelectual del zapatismo, en esa misma calle está la casa de los Rivas Mercado, el papá en tiempos de Porfirio Díaz construyó el Ángel de la Independencia, la hija Antonieta fue mecenas de Diego y Frida y también está la casa de Jesús Martínez, el legendario cómico Palillo, y cuentan que de repente se dejan venir viejos boxeadores como el ex campeón mundial Guadalupe Pintor, que entrena o entrenaba en un gimnasio de la Guerrero y así pasa el día porque este lugarcito lo abren a las siete de la mañana y cierran en la nochecita, este es el barrio de la Guerrero, donde la gente platica, qué tanto es tantito.

La maldición de la Minerva

Armando Ramirez

El edificio de la Secretaría de Educación Pública es recinto con historia y visitarlo es aprender de nosotros; fue antiguamente el convento de la Encarnación, la parte sur y la parte norte fue la Aduana de Pulque.

Fue el gran José Vasconcelos quién se inspiró para “salvar a los niños, educar a los jóvenes, redimir a los indios, ilustrar a todos y difundir una cultura generosa y enaltecedora, ya no de una casta, sino de todos los hombres”. Quien fuera director del Departamento universitario y de Bellas Artes, quería no solo construir escuelas, aulas, sino enaltecer el espíritu y la esencia del ser mexicano.

Me pregunto qué piensan cuando insultan a sus empleados diciéndoles: “Oaxaco”, siendo que los oaxaqueños tienen de que sentirse orgullosos. Vasconcelos, este oaxaqueño nos dio la educación escolar en todo el país y en su época, mandó a publicar miles de libros con títulos de Platón, Sócrates, Aristóteles, San Agustín y Dante Alighieri. Y siendo secretario de Educación Pública ocupó su oficina, llevó una estatua de la diosa Minerva, la de la sabiduría, cuando dejó su cargó, se dice que ningún secretario de Educación quiso mover a la Minerva por temor a una exclamación que hizo Vasconcelos, el que mueva de ese lugar la estatua le irá mal. El único que movió de lugar a la Minerva fue Fausto Alzati, quien fue secretario de la SEP durante unas semana, pues luego fue cesado, digo, qué tanto es tantito.

Para el calor unos ostiones

Armando Ramirez

AHORA QUE HA ESTADO haciendo calor y anda como Torombolo: sudado y le ruge el león, no hay nada como refrescar el cuerpo con una docena de ostiones, nada más para agarrarle la temperatura al tiempo.

Si no le gustan los ostiones u ostras entonces qué le parecen un doce de camarones en coctel y una chela bien helodia y michelada, ay ojitos pajaritos, hasta me dan ganas de hacer gorgoritos, ahora que si quiere llevarse sus mariscos a la casa para prepararlos como usted cree que dios manda, aquí sobre la calzada de la Viga también venden productos del mar fresco y bara bara.

Y lleva los ingredientes para prepararse unos cocteles como para el rey León, se tira en el sillón y pone su serie de Luis Miguel, ay ojitos pajaritos, hasta se va a sentir el Sol de chilangolandia. Ahora que si usted anda en la actitud que sólo lo orgánico da salud pues salud, agarra el Metro y dos tres estaciones adelante está el mercado de Jamaica, el verde es vida, me cay.

Cuando esté en el mercado métase hasta el fondo a donde están las mujeres indígenas ofreciendo los productos que nos da la madre tierra, maravillas que se extienden en las mantas sobre el piso del mercado, eso sí se maravillará de los champiñones enormes, las setas parecen orejas de elefante arrugadas, los honguitos, tal los describe Lewis Carrol en “Alicia, en el país de las maravillas”, eso sí no venden conejos blancos que usen sombrero de copa. Las señoras con su piel de cáscara de cacahuate y su tono moreno por los inclementes rayos del sol, vigilan con ojos profundos sus setas, hongos y champiñones.

Se imagina para la cena unas quesadillas con setas, epazote, queso Oaxaca y unas rajitas de chile verde. Y los huazontles, con sus frutos abundantes, para rellenarlos de queso, capeados y una salsa de jitomate o en chile pasilla y que se repita la serie de La reina del sur… Y que saquen el agua de limón con chía, porque aquí en Jamaica, la exhiben en jícaras.

Y cómo ve?, unas verdolagas con carne de puerco en salsa verde, unas tortillas clientes… uy uyuuy, repito. Esto sí es orgánico porque llega de las chinampas de Xochimilco, ahora que el estómago gruñe, dele de comer a los bichos, qué le parece un huarache azteca con una costilla y una salsa molcajeteada y de beber lo que guste, que tanto es tantito.

El Jardín del mestizaje

Armando Ramirez

En el año de 1978 el presidente José López Portillo y los reyes de España, Juan Carlos de Borbón y Sofía, inauguraron el Jardín del Mestizaje, un jardín muy especial al norte de la Ciudad.

Ese jardín se llama del mestizaje, ahí hay varias fuentes y esculturas que simbolizan el mestizaje de los mexicanos. A la entrada del jardín por Insurgentes Norte, nos reciben las esculturas de Ahuizótl e Izcóatl, emperadores aztecas, Ahuizótl, fue un viejo sabio y gran conquistador que ensanchó el imperio de Tenochtitlan, y su nombre quiere decir, “espinas de río”. Izcóatl fue rey joven, con fama de reformador, y su nombre significa: “serpiente de obsidiana”. Ellos dos tienen la prestancia de los guerreros aztecas y la gente los conoce como los “indios verdes”.

Da mucha tristeza verlos, es increíble la de aventuras que han tenido estas dos esculturas hechas en bronce, que han andado por varios rumbos de la Ciudad y que por las inclemencias del tiempo los hongos los han cubierto y convertido en “indios verdes”.

Bueno estos emperadores aztecas en 1978 recibieron a los reyes de España, quienes conocieron la fuente de los danzantes, representan las diferentes danzas regionales del país, también la escultura de Lola Beltrán, la cantante de ranchero por excelencia. Más al norte se encuentra un conjunto de esculturas de Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, uno con un borrico y don Quijote con su caballo Babieca.

Y como conjunto escultórico principal está una fuente al centro del jardín, hay dos figuras muy llamativas, una es un guerrero azteca y la otra es un soldado español, los dos unidos por una columna de la que surge el cuerpo de una mujer, es decir, la patria, es el país, el conjunto representa el mestizaje del cual ha surgido nuestro país, México.

El jardín se encuentra a unas calles del cerro del Tepeyac y la Basílica de Guadalupe, ejemplo del mestizaje, ahí está la religión católica que trajeron los españoles y las creencias antiguas que veneraban a Tonantzin en el cerro del Tepeyac y la virgen de Guadalupe, que se le apareció a Juan Diego, los indígenas a la virgen del tepeyac le llamaban Tonantzin Guadalupe.

Y está la Calzada del Tepeyac que se transformó en una calzada católica, la de los Misterios, puro mestizaje, digo, qué tanto es tantito.

En Coyoacán calles con un toque antiguo

Armando Ramirez

Recorra y admire el suelo empedrado, casas de hace varios siglos y un halo romántico

LA CALLE DE FRANCISCO SOSA es una de las más bellas en Coyoacán, un sábado o do­mingo puede recorrerla. Debe de empezar en avenida Universidad a la altura de la capilla San Anto­nio de Padua, conocida como de Panzacola, es una capilla sencilla, del siglo XVII.

A un costado de la capilla se erige ante el visitante un puen­te de piedra, debajo cruzan las aguas del Río Magdalena, el puente se llama de Altillo, pero le llaman el puente de Panzacola, el suelo es empedrado y las ca­sonas sobre la calle de Francisco Sosa, algunas de ellas tienen va­rios siglos de antigüedad, la calle tiene un halo romántico, atrévase a caminarla, podrá admirar con tranquilidad, la hermosa Casa del León Rojo del ex presidente Mi­guel de la Madrid (ya fallecido).

A mano derecha está la lla­mada Casa de Sol, en la esquina encontramos una casa de lo que sólo se nos permite ver sus altas paredes, fue la casa del poeta y cronista de la Ciudad de México, Salvador Novo, su casa está en la esquina de Francisco Sosa y Sal­vador Novo, el poeta y cronista tuvo el honor en vida de vivir en la calle que lleva su nombre, Sal­vador Novo.

La casa vista de lejos parece abandonada y enfrente se en­cuentra lo que la gente conoce como la Casa de Alvarado, se­gún la leyenda esta casa la habitó Pedro de Alvarado, en realidad, la casa es más reciente, es del siglo XVIII, su estilo arquitectónico es mudéjar, árabe.

Su puerta está finamente labra­da, la casa ha sido de la SHCP, de la SEP y ahí vivió su último año de vida nuestro gran poeta, don Oc­tavio Paz, Premio Nobel de Litera­tura el último año, ahora la casona es la Fonoteca. Vale la pena entrar.

Adelante encontrará otras ca­sas de parecido estilo, como la Ca­sa de Actuación con técnica rusa, del director de cine Sergio Olho­vich, a esa altura descubrirá uno de las jardincitos más bonitos de Coyoacán, Santa Catarina, enfren­te está la Casa de Cultura de Je­sús Reyes Heroles , la iglesia de Santa Catarina es pequeña, antes de que estuviera ésta hubo una ca­pilla para indígenas, se le permitía la entrada a la iglesia a los indíge­nas, después ya fue construida la iglesia de Santa Catarina, y al cen­tro del jardín está el busto de Fran­cisco Sosa, hay tanta historia en esta calle, que mejor recórrala un sabadito o domingo digo, que tan­to es tantito.

El barrio que olvidó a la gente

Armando Ramirez

Pocos saben que existe en el Centro de la Ciudad un barrio que se llama San Juan Moyotlán o Moyotla, miles de personas caminan por sus calles, seguro usted lo ha hecho por las calles de Artículo 123, Independencia, Luis Moya, Revillagigedo, López, Ayuntamientos, etc. Y eso es nada más por nombrar algunas.

En algún momento la gente dejó de mencionar a este barrio por su nombre, pero veo en los periódicos de los años cincuenta, cuando el torero Luis Procuna causaba furor en el mundo taurino, lo apodaban el berrendito de San Juan, sí, por ser oriundo de este barrio. A propósito se le dice berrendo al toro que tiene diferentes colores en su pelaje, y Procuna tenía un mechón blanco en el copete.

El barrio de San Juan fue de toreros, como el inmortal Alberto Balderas, muerto de una cornada a los 30 años y de un montón de novilleros que nunca llegaron pero que conservan su afición al toro, como algunos viejos comerciantes de la calle de Luis Moya, done usted puede ver motivos de la fiesta brava en sus aparadores de bombas y generadores.

Pero el barrio de San Juan fue sede de la fábrica de cigarros del Buen Tono. Y lo es del mercado de San Juan para gourmets. Aquí los afamados chefs de la Ciudad llegan con curiosidad para encontrar magia para sus platillos. Y por si no lo sabía el Barrio Chino, en la calle de Dolores, pertenece al barrio de San Juan. Y en la calle de Ayuntamiento están las instalaciones de la antigua XEW, en esa calle vivió el escritor Artemio del Valle Arizpe, conocedor de la vida en la Nueva España. Y cómo dejar de mencionar los cafetines en estas calles, en un tiempo frecuentado por españoles exiliados.

El autor del libro de los nombres antiguos de la calles de la Ciudad vivió en la calle que hoy lleva su nombre, José María Marroqui.

Y esta el edificio gótico de la antigua inspección de policía, en los años cuarenta ahí también estuvo la Cruz Verde donde llegara el cuerpo de León Trosky, después de haber recibido un golpe con un piolet en la cabeza, se cree, por órdenes de José Stalin, digo, hay mucho cosas y hechos mas que contar de San Juan, total, que tanto es tantito.

Quién durmió en este palacio

Armando Ramirez

EN 1779 LOS CONDES DE SAN MATEO DE VALPARAÍSO Y MARQUESES DEL JARAL DE BERRIO, COMPRARON una casona en la calle de Plateros, la derrumban y en su lugar construyen un palacio, ese palacio con el tiempo se llamará el Palacio de Iturbide.

Estos aristócratas eran ricos, también fueron los dueños del llamado Palacio de los Condes de San Mateo de Valparaíso. El edificio está ubicado en la esquina de Venustiano Carranza e Isabel la católica. Ahora el Palacio pertenece a Banamex.

Pero el Palacio de Iturbide guardó un extraño destino para los que ocuparon esta casona, primero fue el sanguinario general del Ejército de la Nueva España, Félix María Calleja, quien durante la guerra de Independencia combatió a los insurgentes, se cuenta que Calleja cuando llegaba a un pueblo que era simpatizante de la insurgencia agarraba cinco o diez varones y los fusilaba; este negro personaje luego fue Virrey de la Nueva España, y al regresar a España sufrió cárcel.

Después de él llegó a ese palacio el general del Ejercito realista, don Juan de O’Donojú, con mucho poder, pues el virrey en ese momento era interino, fue él quién firmó el Acta de Independencia representando a la corona española, pronto los desautorizaron desde Madrid, aunque que lo hecho estaba hecho. Pero murió de forma extraña a los 57 años, se dice que de pleuresía, pero había mucha gente que sospechaba que había sido envenenado.

Luego llegaría con inquilino Agustín de Iturbide, quien con O’Donojú había firmado el Acta de Independencia del país. Agustín adquirió un prestigio tremendo y una gran popularidad con la gente. La Güera Rodríguez, que era la amante de Agustín le aconsejó que se aprovechara para coronarse emperador de México, con el apoyo de la iglesia.

Iturbide se coronó emperador de México, pero el gusto le duró 6 meses, fue derrocado, huyó del país y cuando regresa lo fusilan. Ahora este edificio se le conoce por el Palacio de Iturbide, y alberga el Museo del Banamex, digo, total, qué tanto es tantito…

Velasco, en Misterios

Armando Ramirez

José María Velasco cuando terminó de pintar un paisaje del Valle de México escribió la frase: “La región más transparente del aire…” Frase memorable que la toma don Alfonso Reyes en una de sus textos fundamentales, “Visión de Anáhuac” y esta frase a sus vez la retomaba Carlos Fuentes como titulo de un clásico de la novela mexicana, “La región más transparente”, una novela sobre la Ciudad de México. Hoy esa frase frente a la realidad de la monstruópolis no queda sino llorar y los grandes paisajes que realizara José María Velasco sobre el Valle de México, visto desde los cerros del norte de la Ciudad. En las escenas de estas pinturas reinan las nubes blancas, el cielo azul, la luz que baña a la Ciudad de México asentada en el Valle con sus largos caminos que parecen bajar de los cerros del Chiquihuite o del Tepeyac, se ven pocos personajes, visten ropas blancas y huaraches y los hacendados portan sus trajes de trabajo, allá un caserío, acá una choza, un riachuelo, unas rocas y el aire, de una transparencia iluminada, era muy bello el cielo de la Ciudad. Velasco pintaba el Valle de México desde los territorios de la Basílica de Guadalupe, vivía a una lado, él nació en Temascalcingo, Edomex, muy joven llegó a la ciudad de México, trabajó en una tienda de ropa, vendía rebozos para mantenerse mientras estudiaba en la Academia de San Carlos, en el Centro. Cuando estuvo en edad se casó, la mamá de su esposa tenía una casa, en donde inicia la Calzada de los Misterios esquina con calle 5 de Mayo, callecita al pie del Tepeyac, cuando tuvo cierto éxito el artista le compró la casa a su suegra, ahí vivió hasta que falleció, viendo por la ventana de su cuarto las nubes y el cielo de la región más transparente del aire. En la Calzada de los Misterios cerca de la avenida Robles Domínguez en una pequeña glorieta hay una escultura de Velasco de pie, con su bata de pintor, su pincel en una mano, en la otra su paleta. Al sur de la Ciudad hay una calle con su nombre, en la colonia Guadalupe Insurgentes una casa de cultura lleva su nombre y en Tepito, en la calle de Peralvillo está la galería Velasco, su obra se puede ver en el Museo Nacional de Arte, la Ciudad reconoce a su artista, el que pintó su bello pasado ecológico, digo, qué tanto es tantito.

 

En Palacio de Bellas Artes

Armando Ramirez

LA NETA DE LA CORNETA del planeta de la cultura. Hay familias que a lo mejor se les ocurrió entrar a un museo pero cuesta un billete la entrada y multiplicado por cuatro sale caro. Pero, fíjense, los domingos hay un montón de museos que son de entrada gratuita, y la verdad chilango que se crea chilango, lo menos que puede hacer es conocer un domingo el Palacio de las Bellas Artes por dentro.

En domingo la entrada al Palacio es gratuita y créame que no se va a decepcionar, el interior es una maravilla, gran expresión del art decó, con sus escalinatas y columnas de mármol y su ornamentación en bronce, desde que cruza el arco para que no entren personas con objetos peligrosos queda deslumbrado.

El espacio del Palacio se ofrece con amplias escalinatas, y dos principales en el siguiente piso, que llevan a las obras de los grandes muralistas mexicanos, puede empezar a conocer de primera mano la obra de Diego Rivera con un mural, llamado “El hombre controlador del universo”

En 1933 la familia Rockefeller contrata a Diego Rivera para que pinte un mural en el afamado Centro Rockefeller, pero cuando la familia vio la obra terminada mandó a destruirla y todo porque Rivera había pintado el rostro de Vladimir Lenin, el líder; entonces Diego Rivera decide pintar un mural en el Palacio de Bellas Artes, con muchos de los motivos que contenía el de Nueva York.

Esta versión la puede ver en el primer piso del Palacio de Bellas Artes y de gratis, además en ese primer piso puede admirar la obra del genial José Clemente Orozco, el tema es como la sociedad de masas y el desarrollo tecnológico pueden degradar la vida social. No andaba tan equivocado, el mural tiene esos colores explosivos y satíricos de la obra de este gran muralista.

En el mismo primer piso están los murales de David Alfaro Siqueiros, donde se siente la brutalidad y violencia de la conquista de Tenochtitlan por Hernán Cortés; en un muro vemos a Cuauhtémoc junto al señor de Tacuba sufriendo la tortura con el fuego en las plantas de sus pies, mientras Cuauhtémoc estoico soporta el dolor, el señor de Tacuba se retuerce, también esta la obra de González Camarena. Y eso es en el primer piso, imagínese los demás pisos, vaya un domingo al Palacio de las Bellas Artes, que tanto es tantito.

Calzada de la Condesa

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Vuelvo a la avenida Álvaro Obregón que parece un cofre de historias que recorren la avenida y se destapan y saltan como si viviera Scherezada ahí. Esta avenida fue concebida en la imaginación de una Condesa, la tercera de Miravalle, ésta alucinó una calzada que conectara al pueblo de la Romita con su hacienda de la Condesa de Miravalle. Ya les he contado que la colonia Condesa y sus vecinas, la Condesa Hipódromo y la Hipódromo formaban parte de los territorios de una de la mujeres más ricas del siglo XVIII en la Nueva España.

Se llamaba María Magdalena Catarina Dávalos de Bracamonte y Orozco, adquirió en 1704 la hacienda de Santa María del Arenal, que muchos años después ahí tuvo su óvalo, un hipódromo, a finales del siglo XIX estos terrenos se empezaron a fraccionar y surgieron nuevas colonias.

Casi dos siglos después otros realizaron el sueño de la Condesa, una avenida que comunicara lo que se estaba fraccionando y sería con el tiempo la colonia Roma y la Hipódromo de la Condesa, a esa avenida se llamó Jalisco.

Cuando el general Álvaro Obregón fallece después de un atentado y como Obregón vivía en la avenida Jalisco, decidieron los gobernantes de aquellos tiempos cambiarle el nombre a la avenida y llamarla Álvaro Obregón.

Al recorrer esta avenida, en efecto nos damos cuenta que comunica a dos colonias, la Roma y la Condesa, y es muy chistoso, mucha gente cree que la antigua plaza Miravalle ahora llamada de las Cibeles pertenece a la colonia Condesa, pero no, es de la Roma, la Condesa empieza sobre la calle de Sonora y su entrada es el parque España.

Los automovilistas que no conocen la colonia y recorren la calle de Amsterdam, sin darse cuenta terminan por darle la vuelta, la calle de Amsterdam se trazó sobre el óvalo del antiguo Hipódromo.

Tal parce que lo que concibió la Condesa de Miravalle con el tiempo se ha convertido en una ruta donde los sismos hacen más daño, está sobre la falla geológica, así sucedió en los sismos del 85 como en estos del 19/S, coincidencias o no, quien imaginó esa ruta fue una persona malvada, terrible, insaciable con los hombres y de riqueza enorme en Michoacán, Veracruz y la Ciudad de México, pero esa historia de la tercera Condesa de Miravalle se las cuento en la próxima entrega, digo, qué tanto es tantito.

 

El barrio olvidado

Armando Ramirez

Pocos saben que existe en el Centro de la Ciudad un barrio que se llama San Juan Moyotlán o Moyotla, miles de personas caminan por sus calles, seguro usted lo ha hecho por las calles de Artículo 123, Independencia, Luis Moya, Revillagigedo, López, Ayuntamientos, etc. Y eso es nada más por nombrar algunas de sus calles emblemáticas. En algún momento la gente dejó de mencionar a este barrio por su nombre, pero encuentro en los periódicos de los años cincuenta, cuando el torero Luis Procuna causaba furor en el mundo taurino, lo apodaban “el berrendito de San Juan”, sí, por ser oriundo de este barrio. A propósito se le dice berrendo al toro que tiene diferentes colores en su pelaje, Procuna tenía un mechón blanco en el copete. El barrio de San Juan fue un barrio de toreros, como el inmortal Alberto Balderas, muerto de una cornada a la edad de 30 años y de un montón de novilleros que nunca llegaron pero que conservan su afición al toro, como algunos viejos comerciantes de la calle de Luis Moya, donde usted puede ver motivos de la fiesta brava en sus aparadores de bombas y generadores. Pero el barrio de San Juan fue sede de la fábrica de cigarros del Buen Tono. Y lo es del mercado de San Juan para gourmets. Aquí los afamados chefs de la Ciudad llegan con curiosidad para encontrar magia para sus platillos. Y por si no lo sabía, el barrio chino está en la calle de Dolores, también pertenece al barrio de San Juan. Y en la calle de Ayuntamiento están las instalaciones de la antigua XEW, en esa calle vivió el escritor Artemio del Valle Arizpe, conocedor de la vida en la Nueva España. Y cómo dejar de mencionar los cafetines en estas calles, en un tiempo frecuentado por españoles exiliados. El autor del libro de los nombres antiguos de la calles de la Ciudad vivió en la calle que hoy lleva su nombre, José María Marroquí, ahí hay un jardín con un arco chino y sus leones y una fuente con una figura mitológica. Y está el edificio gótico de la antigua inspección de policía, en los años cuarenta ahí también estuvo la cruz verde donde llegara el cuerpo de León Trosky, después de haber recibido un golpe con un piolet en la cabeza, se cree, por órdenes de José Stalin, digo, hay mucho cosas y hechos más que contar de San Juan, total, qué tanto es tantito.

Como la vieja Lagunilla

Armando Ramirez

Se va sorprender por los puestos de antigüedades que hay sobre el piso y alrededor de todo el Jardín Ignacio Chávez, haga de cuenta, llega a un mercadito árabe y hay cada personaje de novela, hay una señora grande, rubia, bonita, con su piel arrugada pero no deja de ser hermosa, se llama Casandra y es de origen griego, le vende timbres a los coleccionistas.

Recorriendo el tianguis de la Cuauhtémoc, encontré un hermoso mueble para escribir cartas como se estilaba, un escritorio secret, luego una lámpara de las que usaban a principios de los años 20, imaginé al Presidente Sebastián Lerdo de Tejada escribiendo a la jovencita Manuela o el secreter de viaje de don Benito Juárez y no sólo me mostraron eso, sino una taza y un plato de porcelana hecho en Londres.

Es un gran bazar, encuentra al cuate que vende discos de vinyl, la de gente joven que se arremolina para tener los discos de Black Sabbath y, muchos coleccionistas buscando los discos de Mike Laure o los Tribunos o Frank Sinatra, este jardín los sábados y domingos es un mundo de nostalgias.

No sabía que hay gente que colecciona los juguetes de la Matei y ahora tan de moda las portaviandas, jarras, pocillos de peltre, frascos de los perfumes, es un gozo recorrer este tianguis, me gusta mucho porque me hace recordar a la vieja Lagunilla, cuando todo lo que se vendía eran antigüedades o curiosidades, no que ahora visitar la Lagunilla a excepción los libreros de viejo que están sobre el eje norte 2 y ahora una parte de anticuarios, cada vez son más arrinconados por lugares que venden micheladas, bisutería china; que bueno que este tianguis de Cuauhtémoc conserve la esencia de este tipo tianguis bazar, digo que tanto es tantito.

Para tragones buen lugar para comer

Armando Ramirez

Es un lugar donde hay de todo, mariscos, comida corrida, carnes asadas, carnitas, buen café y hasta unas gorditas

EL MERCADO Lázaro Cárdenas es para tragones. Y no es para menos, hay de todo, mariscos, comida corrida, carnes asadas, carnitas, buen café y unas gor­ditas que son de muy señor mío, el mercado está en la esquina de avenida Coyoacán y Romero de Terreros, en la colonia Del Valle. En la contra esquina del merca­do hay un edificio muy bonito de departamentos, es como de los años 40, con detalles de art decó, en los bajos tiene una antigua car­nicería, una tienda y otros locales comerciales.

La esquina parece sacada de una películas de hace décadas, la Ciudad de México del medio si­glo, cuando la Del Valle se pobla­ba y el tranvía llegaba por estos rumbos, colonia de clase muy me­dia, donde los trabajadores de la oficinas buscan los lugares sabro­sos del mercado es bonito, es bue­no, sabroso y de precios medios.

Fue inaugurado en el año de 1956, como muchos de los merca­dos públicos antiguos, Martínez de la Torre, la Lagunilla, la Merced, etc. Ahora se ve que al mercado le dieron su manita de gato, crea­ron con la pintura juegos geomé­tricos, muy artísticos, las fondas están muy bien arreglada.

En el interior del mercado hay grandes puestos de fruta y ver­dura, acomodados de una mane­ra estética y lo que todo mundo nos platica es de una cafetería que está en el interior, se llama Passmar, tienen buen café y otras bebidas relacionadas con la cul­tura del café, postres hechos a base de café y venden sanwiches y cuernitos o desayunos.

Las gorditas que venden afuera del mercado son de maíz azul con chicharrón y una salsa muy sabrosa, nada más por es­tas gorditas, tragones, vale la pena visitar este mercado, se llama Lázaro Cárdenas, pero la gente le llama como su barrio: Del Valle Norte.

A un lado del mercado hay una reparadora de zapatos, gran­de, donde a la gente que le es­tán reparando sus zapatos, están sentaditos, quietecitos con sus pies encalcetinados, el hombre que atiende es muy alburero pe­ro unas gotas de humor siempre son bienvenidas.

Comimos en una de las fon­das, las meseras guapas y aten­tas, sirven con alegría, en verdad esto se agradece, pedí una mi­lanesa, viene con 3 enchiladas, arroz abundante, nos dicen que las flautas de barbacoa son ex­quisitas. Un buen fin de semana gourmet es este mercado, hay para todos los gustos, digo, que tanto es tantito…

En el Zócalo hay poquito pero de todo

Armando Ramirez

EL FIN DE SEMANA dese una vueltecita por el planeta tierra y podrá tener el chance de estar en Holanda, El Salvador o Palestina y darse el lujo de comer una salchicha alemana, un wafle holandés, una arepa colombiana, un poco de comida Palestina o ahora que sale tanto en las noticias Siria, con su comida y artesanías sabremos más de ellos.

Hace diez años inició en el Paseo de la Reforma una feria que han llamado de las culturas amigas, eran unos cuantos stands y lo que ofrecían era un poquito de artesanía y su cocina, pero a la vuelta de unos años aquello era de no poder caminar por las amplias banquetas del Paseo de la Reforma.

Las autoridades de la Ciudad la trasladaron al Zócalo, ahí explotó, se dieron cuenta que a los chilangos nos gustaba probar los diferentes sabores y colores que hay en el planeta tierra. Y desde el año pasado la feria se dividió, la de artesanías y tradiciones está en los stands del Zócalo, ahora más bonitos aunque les sobra espacio, hay un Foro donde se presentan grupos musicales de diferentes países o sedes alternas como Museo de Arte Contemporáneo, el Metro, Teatro Esperanza Iris, etc. Y el arte culinario está en la Plaza de Santo Domingo con el éxito acostumbrado, muy apretujado.

Y con lo tragones que son los chilangos prueban comida de Uganda, Senegal y descubren que en la comida países de África tienen entre sí muchas cosas en común. Y los países del Medio Oriente tienen menos diferencias en su comida entre ellos, Israel, Irán, Líbano, Egipto; su cocinas es parecida. Y para qué les cuento de la vieja Europa, todos hacen wafles, los hay de Holanda pero también en Bélgica, son distintos pero siguen siendo wafles y las crepas francesas no están muy alejadas.

Y salchichas hay alemanas o uruguayas. En Sudamérica cuál es la diferencia entre Uruguay y Argentina, los dos países toman mate y le meten a la carne de res, igual Brasil y Paraguay.

En Colombia y Venezuela hacen arepas, cada quién a su estilo. Y con los centroamericanos descubrimos que comen frijoles, tamales y un montón de cosas como nosotros. Eso sí, todos los países una bebida peculiar, le digo, la recorrer la Feria de las Culturas Amigas se aprende un poquito del planeta tierra, comen y beben muy sabroso, como nosotros, digo que tanto es tantito.

En zona histórica Leona Vicario hasta el santo

Armando Ramirez

En esa época, en esos lugares convivieron grandes personajes históricos de México

EN LA GUERRA DE INDEPEN­DENCIA las mujeres jalaron pa­rejo o más que los hombres, hubo muchas: Mariano Rodríguez Laza­rín del Toro, Josefa Ortiz de Do­mínguez o Leona Vicario.

Les voy a contar de cómo en la casa y cerca de donde vivió Leo­na Vicario los astros de la historia nacional lo señalaron para que por ahí aparecieran personajes impor­tantes de la historia.

Leona Vicario vivó en una casa en la esquina de las calles de Bra­sil y Colombia, frente a la iglesia de Santo Domingo. La casa ahora pertenece a la Dirección de Lite­ratura de Bellas Artes. Ahí, Leona vivió, se escondió y complotó con­tra la corona española y ahí vivió con el político y poeta Andrés Quintana Roo, además el matri­monio a pesar de la guerra y la política se dio tiempo para tener una hija, y parece no era de mal ver porque cuando llegó a hospe­darse en esa casa Antonio López de Santa Anna, era un jovencito ambicioso, ni pensar en su Alteza ilustrísima, le echó el ojo a la hija de doña Leona, pero la hija era lis­ta y no lo peló.

En esa época en esa casa con­viven grandes personajes históri­cos y no solo eso, enfrente, otro gran personaje de la Independen­cia, Fray Servando Teresa de Mier, fue fraile, periodista y diputado, la armó de tos por la Independencia, lo metieron al bote un montón de veces, aquí y en España y donde se paraba, era como Fernández Noroña. No es cierto, fray Ser­vando era una eminencia, un tipo inteligentísimo, muy culto y se la jugaba donde fuera, bueno, ahí frente a la casa de Leona, en San­to Domingo, pararon los restos de Fray Servando, que con el tiempo, se perdieron y su momia anduvo por los circos de Europa, fue en el siglo XX cuando recuperaron la momia del fraile.

En ese mismo siglo XIX, pero en la segunda mitad, en la escue­la de Medicina, el edificio todavía está en Brasil y Venezuela, a me­dia cuadra de la casa de Leona, ahí vivían estudiantes como el poeta Manuel Acuña, quién se suicidó, dice la leyenda, por amor a Rosario de la Peña, pero Acuña era coscolino y depresivo, tenía varias novias y muchas tristezas, por eso se suicidó con cianuro.

¿No le deslumbra que andu­vieran por aquí tantas personali­dades? Ahora si no se ha apanta­llado, ahí le va, a cuadra y media en Belisario Domínguez, vivió el Santo, el enmascarado de plata, digo, qué tanto es tantito…

La Papa… y báilale mi Rey

Armando Ramirez

EL DÍA DE LA SANTA CRUZ ANDUVE POR LA LOMA DEL PADRE, EN CUAJIMALPA Y CELEBRAN CON TODO

Con bandas de viento, harta comida y chinelos, me gusta mucho verlos bailar y hacer ejercicio al ritmo de una banda.

La Loma del Padre, está a 15 minutos en auto del centro de Cuajimalpa, la gente es muy amable, tiene su iglesia de la Santa Cruz, y andaban de manteles largos y a las personas que organizan las festividades y tienen sus responsabilidades, no les llaman como en otros pueblos, mayordomos, les llaman fiscales.

Y sí a un fiscal le tocó dar comida, y se lució como los guapos de la Papa, con un platillo de nopales con chile y carne de cerdo, uf, aunque no quiera se chupa los dedos y si quería repetir, todo era cosa de pedir y llegaba el exquisito platillos con tortillas, arroz con chicharos y carnita de cerdo; me explicaron que donde se encuentra la iglesia de la Santa Cruz se llama la Papa y me explicaron porqué.

Hace muchos años, era un camino solitario, son vecinos del bosque del Ocotal, está a la orilla de la carretera México Toluca, al lado contrario se encuentra La Venta. Y por aquí llegaban caminantes y como el camino es de subida llegaban cansados y hambrientos, en este lugar se ponían localitos donde podían comer los forasteros, entrando con singular entusiasmo a la “papa”, de ahí se le quedó el nombre al lugar, que unidos con la Loma del Padre organizan esta fiesta de la Santa Cruz que dura cuatro días, con música, comida, danza, y algo más.

Lo que más me gusta es la danza de los chinelos, que quiere decir en náhuatl, “los que mueven los pies y la cadera”, es una delicia verlos danzar, evocan por sus vestimentas la danza de los moros y cristianos, son pura imaginación casi siempre largas batas o capas, con máscaras para ocultar el rostro, bailan al ritmo de los instrumentos de vientos, hasta uno se pone a bailar a brinco y brinco y movimientos de caderas y a darle.

Esto sucede en la CDMX, en la alcaldía de Cuajimalpa, para que vean, que hay rumbos de la ciudad tranquilos y con grandes tradiciones, digo que tanto es tantito

Fin de semana en San Jacinto

fArmando Ramirez

El jardín evoca a los parques de pueblo, donde la gente del lugar pasa la tarde y descansa

EL 12 DE SEPTIEMBRE de 1847 en la plaza de san Jacinto fueron ejecutados los hombres que for­maban el Batallón de san Patricio, formado por más de un ciento de irlandés y un grupo de alemanes que se unieron al ejercito mexica­no para combatir la invasión del ejercito estadounidense. En un muro de una casona de esta plaza hay una placa en cantera donde están grabados los nombres de estos hombres.

La plaza de san Jacinto vale la pena visitarla, tiene su jardín del arte donde pintores venden su obra, en la calle de Juárez, en el mismo jardín, está la casa de Joa­quín Fernández de Madrid y Ca­nal, quién trabajaba de Obispo de Tenagra. La casa años después tuvo habitantes ilustres como el escritor José Zorrilla, autor del famoso Don Juan Tenorio, tam­bién la habitó Antonio López de Santa Anna, sí su ilustrísima, pero cómo no, si era arroz de todos los moles, ahora la casona alberga el Bazar del sábado, un lugar donde venden artesanía de diferentes rumbos del país.

Adelante está la casa de Isidro Fabela, ahora es el Museo del Risco, tiene una gran acervo cul­tural, como la fuente de la casa, está pegada a un muro y ahí se le­vanta sobre el muro una cantidad de objetos de porcelana, se dice llegaron con la Nao de China, era una nave que llegaba del oriente con objetos de aquellas tierras para comerciar, aunque dicen, que no era Nao sino un barco, y no era de China, llegaba de las Filipinas.

El Jardín de san Jacinto evo­ca los jardines de pueblo, donde la gente del lugar pasa la tarde, como los señores mayores, llega­dos del pueblo de Tizapán que charlan con sus amigos en estas bancas. En la esquina con Madero está la célebre cantina La Came­lia, donde los actores jóvenes lle­gan en la noche a hacer su fiesta.

Si a usted no le gusta codearse con la farándula lo puede hacer con el pueblo denso, a una cua­dra del mercado está la cantina La Invencible, es un cuarto, tie­ne dos entradas, el lugar está en penumbras, si entra los pocos pa­rroquianos lo miran con cara de malos amigos. Salimos y al dar la vuelta encontramos el Museo de las Revoluciones, el chiste de esta casona es su leyenda, dice, ahí se escondía Chucho el roto después de cometer sus atracos, por cier­to en esa calle hay un negocios que venden crepas y tortas a la vez, digo que tanto es tantito.

Bailar es un buen alcahuete

Armando Ramirez

@uyuyuyy

Lugares para mover el esqueleto en esta época de preposadas, sobran. Lo único que debes hacer es decidirte y asistir

Caballeros y damitas, están a tiempo de agarrar velocidad, pues después del 12 de diciembre se suceden una tras otras las invitaciones a las preposadas y las posadas, y entonces puede no quebrarse la piñata y no rezar las letanías, pero eso sí, el baile no falta; no quiero que los agarren desencanchados, qué va a decir el respetable.

No hay pretexto de que no hay dónde, en la Ciudad hay para mover el bote hasta en un ladrillo. No le digo los jardines de la Ciudadela porque todos los conocen, pero muchos bailarines van a la avenida Hidalgo, que más adelante se convierte en San Cosme, ahí hay lugarcitos donde se baila cumbia de a brinco y la salsa. Son lugares no tan grandes como los antiguos salones de baile, pero tiene el sabor tropiloco con sus pistas para bailar. Ahí puede practicar o desentumir las piernas para la temporada decembrina.

Desde bailes de salón hasta
cumbias de brinquito

No hay que olvidar los salones antiguos que todavía funcionan los fines de semana como el California Dancing Club, salón que surgió en los años cincuenta y organiza sus famosas preposadas, y ni que decir del Salón Los Ángeles, ahí hasta su decoración nos regresa a los tiempos de las rumberas. Imagínense, este salón es de los años treinta, cuando este barrio era frecuentado por los trabajadores del ferrocarril, y si usted baila en esa pista va apantallar a las damitas en las posadas y las damitas deslumbrarán por lo bien que se mueven.

Por los rumbos de Tlatelolco, en un enorme jacalón, está de moda ir a bailar los sábados, ahí llevan grupos tropilocos. No se haga de la boca chiquita, que cuando va a las fiestas de fin de año si está apolillado se hace el ridículo pisando a su pareja y sale la excusa clásica, “perdón, estoy lastimado de mi rodilla”.

Da coraje de ver a los gorrones ir a las fiestas decembrinas y verlos parados viendo como bailan los otros, y los oficinistas sentadotes en sus mesas cuidado al pavo congelado, ¡ni que fuera a volar! mejor póngase a practicar sus pasitos. Y no me diga que porque le gustó la banda Chicago o Nirvana no le dan ganas de sacar a bailar a la rubia que hace latir su corazoncito.

El baile es alcahuete, se comienza con un susurro al oído, mi reina, luego unas vueltecita, y llega el clásico “Entonces qué, morena…”. Digo no importa que sea un reguetón, mejor, total que tanto es tantito…

El bar Mancera, viaje al pasado

Armando Ramirez

EN LA CALLE VENUSTIANO CARRANZA 19, ESTÁ LA CASA DE GABRIEL MANCERA, EMPRESARIO MINERO, y famosos filántropo, es un edificio de finales del siglo XIX, donde en los altos se lee un nombre: “Gabriel Mancera”.

A esa casa una noche tocaron, eran unos policías que viajaban en un automóviles gris, mostraron una orden de cateo, entraron y robaron los objetos de valor de la familia Mancera.

Era el modus operandi de la Banda del Automóvil gris y una de sus víctimas fue Gabriel Mancera. El país vivía la Revolución y en la Ciudad los generales y los vivales se aprovechaban de la población, como fue el caso de los Mancera, pues en una reunión social a la que la hija de Mancera asistió, también estaba la vedette María Conesa, la Gatita blanca; ahí la hija de don Gabriel descubrió con asombro que la mujer portaba las joyas que le había robado la banda del automóvil gris, y ella de inmediato reclamó las joyas, pero la vedette afirmó que se las había regalado su amante, el general Juan Mérigo, jefe de la Policía capitalina.

Grande fue el escándalo y ahora todos sabían que la Banda del automóvil gris era manejada desde la Policía de la ciudad, pero como siempre, orquestaron ellos mismos la captura de los “verdaderos maleantes de la banda del automóvil gris”, incluso fusilaron a algunos, pero a los principales los sacaron del país.

Don Gabriel Mancera se fue de la Ciudad, vendió el edificio y en 1912 se convirtió en un sitio de lujo, el Hotel Mancera, fue cuando le aumentaron al edificio los dos pisos superiores. El hotel Mancera fue cerrado en el año de 1979.

El edificio se dividió en oficinas, otra parte la ocupa una cantina y del lado contrario está el bar Mancera, una belleza donde el tiempo se ha detenido, un lugar donde los vitrales evocan el afrancesamiento de la época de don Porfirio, un pianista que ameniza las comidas de los parroquianos, en mesas cómodas, iluminadas con una luz tenue, y una barra de madera con vitrinas de cristales de vidrio emplomado es atendida por la primera mujer barman que hubo en la ciudad. Total, qué tanto es tantito…

Una colonia cosmopolita

Armando Ramirez

EL OTRO DÍA ESTUVE EN LA COLONIA AQUILES SERDÁN, AL ORIENTE DE LA CIUDAD…

Las colonias cercanas son la Romero Rubio, Pensador Mexicano el Peñón de los baños. Lo que sorprende es que sus calles tienen nombres de monedas extranjeras: balboas, es la moneda usada en Panamá, esterlinas, imagino se refieren a la libra esterlina, es la moneda más antigua en circulación y se usa en Gran Bretaña, también está la calle de florines, se usó en Florencia y hay calles como el marco, de uso en los dominios de Ángela Merkel, y calles como dinares, de uso en los países árabes… ¿verdad que asombran los nombres de las calles de la Aquiles Serdán?

Sus calles principales son Puerto Arturo y Transvaal, que se encuentra en Sudáfrica y quiere decir, “más allá del río Vaal”, recorrer estas colonia es aprender.

El mercado es muy moderno, con colores del arco iris y sus puestos están adornados con las frutas, ya saben, las naranjas se van acomodando en pilas o escalones de pirámides, los plátanos en racimos, igual las uvas, entrar al mercado es como entrar a la despensa del barrio, ahí las señoras presurosas piden el coloradito para la sopa. Eso sí, las mujeres de este barrio son bravas, pero ya entrados en plática nos informan que de esta colonia son los futbolistas Germán Villa, ícono del América, y el Jagger Martínez.

Es muy bonita su Plaza Cívica, está a un costado de la iglesia del Sagrado Corazón, ahí las madres y sus hijos que han salido de la escuela se sientan en las bancas a chupar su paleta de hielo, en el centro hay una fuente, son unos juegos de agua que surgen desde el piso y hay una en recuerdo a Aquiles Serdán, iniciador de la revolución mexicana junto con sus hermanos, eran anti reelecionistas y admiradores de Francisco I. Madero, Aquiles murió el 19 de noviembre de 1910, un día antes de que iniciara la revolución, luchando contra la policía de Puebla.

La neta, la Aquiles Serdán es parecida a la Pensador mexicano y la Romero Rubio, por estas colonias cruza la avenida Trasvaal. Y si en la Aquiles Serdán su calles llevan nombres de monedas, en la Romero Rubio son continentes, países y ciudades: Asía, Damasco, Siberia Persia, Jerusalén, Pekín, o sea que acá son internacionales, globalizados, para que no anden con cuentos, digo qué tanto es tantito.

Iba a llamarse Americana

Armando Ramirez

Por los rumbos de la colonia Juárez en el siglo XIX hubo una hacienda, la de la Teja, en sus terrenos se fraccionó la colonia Juárez. El primero que intento urbanizarla fue Rafael Martínez de la Torre, el mismo que fraccionó la colonia Guerrero, e iba hacer lo mismo en la hacienda la Teja, pero falleció, hubo otros intentos pero fue hasta el siglo XX cuando una empresa americana fraccionó esos terrenos.

Los empresarios americanos soñaban con crear una colonia llamada Americana, tal vez, para que ahí viviera la numerosa comunidad del Tío Sam, y diseñada de tal manera la nueva colonia que su corazón iba a ser la Plaza de George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, incluso años después tenía en el centro una escultura de dicho presidente donada en 1916 por el gobierno del Tío Sam.

Pero qué creen, la colonia no se llamará Americana sino Juárez, a sugerencia de Porfirio Díaz y así es como se inaugura el 21 de marzo de 1906, como un homenaje del Presidente de origen oaxaqueño al prócer de la Patria, también de origen oaxaqueño.

La Juárez desde su inicio ha sido una colonia cosmopolita, la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, que se encuentra en la esquina de Roma y Londres fue donada por la comunidad húngara y los edificios del Buen Tono que están sobre Bucareli, fueron construidos por el empresario francés Ernesto Pugibet, propietario de la fábrica de cigarros el Buen Tono.

Bueno, el emblema de la Juárez el Reloj chino fue donado por la comunidad china para las fiestas del centenario de la Independencia, en 1910.

Se ven coreanos caminando por las calles de la Zona Rosa, también es colonia Juárez, han formado su comunidad con iglesia y centro cultural, restaurantes, karaokes. Y los gitanos que en las tardecitas aparecen en la plaza Washington fumando, platicando, escuchando su música y viven por aquí, digo, qué tanto es tantito.

Va uno de aparecidos

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Tiene muchas versiones, una célebre es la del escritor Roa Bárcena, una calle en la Obrera lleva su nombre, la que yo me sé, le sucedió hace dos siglos a un sacerdote de la iglesia de San Sebastián, una de la iglesias más antiguas de las ciudad, está en la calle de José Joaquín Herrera, ahí terminaba la ciudad y más adelante solo se atrevían los valientes, como el sacerdote de San Sebastián.

Una noche tocaron a la puerta de la sacristía, el padre se disponía a merendar, fue a abrir la puertecita y se espantó, el padre tuvo enfrente a un tipo harapiento, con signos de no haberse bañado en años, cojeaba y se recargaba en un bastón indígena, le rogó que fuera a la hoy calle de Torres Quintero, una señora moribunda pedía hacer su confesión, le dio las señas de la casa, el sacerdote le dijo que esperara mientras buscaba algo para taparse. Cuando el padre regresó, no había nadie, se dirigió a la calle de Torres Quintero, hacía un viento helado y cuanto peatón nocturno lo saludaba, lo despedía con un, “ve con Dios”.

Al llegar a la hermosa casa tocó y la puerta se abrió, se asomó, entró al fondo del patio vio un cuarto con luz, pasó por el aljibe que recogía el agua de la lluvia, se asomó al cuarto, vio en la cama a una mujer enferma, le preguntó que si era ella la persona que requería de sus servicio, la enferma con voz adolorida le dijo: “Pase, padre, pase, tome una silla y siéntese.”

Para no hacer larga la leyenda, la mujer le contó toda su vida, de cómo se dedicó a la vida alegre y terminó siendo una madame reconocida en la Nueva España, fue como consiguió esa casa tan hermosa, de dos plantas con balcones a la calle, el padre la confesó y le dio los santos oleos, le dijo que al día siguiente pasaría a visitarla, sería su imaginación, pero el sacerdote encontraba demasiado fría la casa, el viento se colaba por los rincón.

A la mañana siguiente el sacerdote no encontró la casa, había una construcción corroída por la hierba silvestre, estaba en ruinas, una feligresa llamó su atención ¿Padre, qué hace aquí?

Ayer vine aquí a confesar a una señora, la feligresa, lo miró con asombro y le dijo, no padre esa casa está abandonada desde que mataron a la señora que regenteaba una casa non santa, el padre se santiguo y regresó a su iglesia, digo, qué tanto es tantito.

 

En la Guerrero, antojitos para fin de semana

Armando Ramirez

EN LA COLONIA GUERRERO son jefes, gourmets de 5 estrellas michelín, sibaritas del asfalto chilango, no es por nada pero hay antojitos para levantar a un crudo, un desvelado, satisfacer a un tragón o a los amorosos. En esos locales hacen cola para degustar sabrosas milanesas, una pancita, un pan recién hecho, un café cortado, unos pulques en jícara para satisfacer al azteca que lleva uno dentro, cocteles tarántulas que rebozan de cangrejos, ostiones, camarones, aguacate y aceite de oliva para dárselas de supermacho.

La colonia Guerrero es donde las águilas devoran los antojitos, vale la pena ir. Dese una vuelta por la esquina sibarita de chilangolandia, aquí encontrará muy sabrosos tamales, esplendidas orejas de elefante pero lo que se lleva la mano del sabor son Los Machetes, y no los que usan como los cañeros para cortar la caña, no, pero son igualitos de forma y de tamaño, haga de cuenta que es una inmensa quesadilla con la forma de un machete, y esa extensión cabe lo que sea.

Como diría el Quijote a Sancho, cuando éste le dice que están ladrando los perro y el Quijote contesta, Sancho es señal de que estamos vivos. Así quedan cuando devoran los machetes de Amparito.

Es la esquina sibarita, Héroes y Luna, todo es cosa que se pare y ojo avizor, en tre los locales que se ofrecen para degustar verá donde el respetable hace cola y no respira, nada más se mueven cuando le anda de la pipí y es que de ver cómo preparan los machetes, da hambre.

Doraditos, crujientes, rellenos de requesón, quesillo, carne, hongos, flor de calabaza, huitlacoche, lo que usted quiera y mande, al fin ustedes son gourmets, expertos en almorzar. En el local de Amparito las mujeres son luchonas, saben acomodar el relleno, eso sí, hay que ser valientes para acabarse un Machete, son enormes y abundantes, la neta de la corneta del tragón, muchos de los comensales comparten y más si son noviecitos o se despertó la pareja con mucha hambre después de una noche farragosa de amor y las familias en sabadito hacen almuerzo familiar, digo, cómase uh machetito, y sabrá lo que es amar en chilangolandia, digo, que tanto es tantito.

Un faro alumbra Los Indios Verdes

Armando Ramirez

Ir a santa Isabel Tola es conocer que el cerro del Tepeyac era un cerro sagrado, los indígenas llegaban al cerro a adorar a la dios Cihuacóatl , la que era mitad serpiente y mitad mujer, diosa de la fertilidad, de los partos, la guerrera, no por nada años después surge otro mito fundacional, la aparición de la virgen de Guadalupe en este cerro del Tepeyac.

Por cierto el Cerro del Tepeyac forma parte de la cadena montañosa de la sierra de Guadalupe, hay varios cerros: el del Guerrero, los Gachupines, cerro de Zacatenco, cerro del Tepeyac. Tan importantes para nuestra ciudad, ellos al formar parte de la sierra de Guadalupe evitan que la contaminación, por ejemplo, de Tula, llegue a Chilangolandia.

Este Parque también es importante porque la gente va a correr en las mañanas y hace ejercicio en los pequeños gimnasios al aire libre que están instalados, hay una la palapa principal, está dañada en su techo, pero así y todo da gran sombra, hay bancas de mesitas de piedra para descansar o comer un refrigerio, dicen que en las tardes es inseguro porque está solitario. Los fines de semana me imagino a las familias de colonias como la Gabriel Hernández, la Nueva Atzacoalco, San Felipe, santa Isabel Tola llegar a disfrutar de la sombra de los árboles, hay hasta eucaplitos y cactáceas que le dan una atmósfera prehispánica para pasar un domingo de aire fresco, comiendo sándwiches preparados en casa por la mamá, unas aguas frescas y admirar las vistas maravillosas que nos ofrece este parque de la Ciudad de México.

Al pie se encuentra el antiguo pueblo de Tollan, sus habitantes llegaron a estos lugares antes que los aztecas y los franciscanos construyeron una iglesia barroca que dedicarían a santa Isabel reina de Portugal, entonces el pueblo pasó a santa Isabel Tola, derivación de tollan: el lugar de los tules.

En la calle de Huitzilihuitl 51 hay una casa, fue una fábrica de zapatos, tiene techos de teja, una fuente en el centro, árboles enormes, decenas de pájaros trinando, es el Faro de los Indios Verdes, este fin de semana celebran el año nuevo Náhuatl y en sus cuartos dan talleres artísticos, el acceso es gratuito, son sorpresas que da santa Isabel Tola, digo, que tanto es tantito.

Nadie saben que están… hasta que los buscan

Este es un canto a los chilaquiles, la pancita y las enchiladas y a los personajes que los venden, incluyo también a los caldos de gallina y los huaraches. Chilangos, ¿qué harán el día después de la despedida del año viejo?, si brindaron toda la noche por el año que llega, y así entre copa y copa baile y baile, piñata retrasada y cena de bacalao, romeritos, lechón, pierna al horno, lomo y pavo, no le quedará más remedio que exclamar: que vengan las otras por el año viejo, y llegan los abrazos por el año nuevo y el primo, la última prima, y el hermano, carnal, la otra carnala, y la comadrita, compadrito, salud. ¿Se imagina cómo queda el cuerpo y más si se duerme alrededor de las tres, las cuatro, las cinco o nos dio el amanecer? Entonces a la hora de despertarse tendrá sed, pide algo para calmar la resaca, y claro, puede buscar otro trago, pero la mayoría pedirá una pancita, unos chilaquiles, unas enchiladas o caldo de gallina.

Y ahí vienen los problemas, ¿a qué hora abren el mercado, vieja? Y la vieja con preocupación, ya tarde, viejo. Y el viejo, pues has unos chilaquiles bien picositos y una cervecita, ¿si quedó? No, viejo, no quedó nada, más que el recalentado y es para comer. Y entonces, pues vamos a pararnos.

Y a caminar por el barrio, la colonia, en busca de doña Xóchitl o doña Lola o como se llame la reina de las garnachas o los desayunos para crudos.

Claro, siempre habrá un paisano que no le quedó otra más que trabajar en año nuevo, y ahí está con la birria bien picosa y las chelas bien helodias, y usted a sentarse en los cómodos bancos del local de birria o tal vez encuentre a la señora de los huaraches con unas costillas y una salsa de chile verde con tomates para borrachos. Y entonces usted dirá: de aquí soy, uy, con qué se la empuja, pues con lo que haya, otra chelita para honrar a su consuelo.

Digo, a lo mejor será doña Amparo y sus caldos de gallinas con sus sopes, o Mari, la de las enchiladas de mole con cebolla y queso espolvoreado y un cafecito de la olla y un alguito más. Sí, estos son los benditos perso

Ahora es la Zona Arco Iris

Armando Ramirez

ZONA ROSA DEBERÍA LLAMARSE ZONA DEL ARCO IRIS, POR LOS COLORES DEL MOVIMIENTO GAY

Pero no siempre fue de restaurantes de pozole, lugares de tortas, quesadillas, pizzerías, chelerías y lugares gays.

En los años 50 esa zona de la colonia Juárez, era sofisticada, se creían de la aristocracia porfirista, había casas que eran palacetes, principalmente las que estaban sobre el Paseo de la Reforma.

La Juárez se iba a llamar colonia Americana donde los hijos del tío Sam tendrían sus aposentos, pero con el tiempos esta zona tuvo hoteles de prosapia como el Geneve, en la calle de Hamburgo, ya en los años 50 llegaron los intelectuales, era la época de los Beatniks, jóvenes que seguían la moda filosófica del existencialismo del francés Jean Paul Sartre.

Jóvenes vestidos de negro y diciendo que tenían náuseas de la existencia, eran jóvenes cultos, inteligentes, tuvieron su nido en la calle de Génova, la que da al Metro Insurgentes, ahí había un pasaje llamado Jacarandas, tenía salida por la calle de Londres y ahí don Jacobo Glantz tuvo un café (era el padre de la escritora Margo Glantz), el café se llamó Carmel.

Ahí llegaban jóvenes latosos como Carlos Monsiváis y su cuate un pintor llamado Vicente Rojo, luego cayó Alfonso Arau, era cómico y frecuentaba este café y otro que estaba en Niza y Hamburgo, ahí con Monsiváis formaron un grupo llamado los Tepetatles, una parodia de los Beatles; hicieron célebre el himno de la Zona Rosa: Niza y Hamburgo con paraguas de Cherburgo…

En la calle de Génova surgió el café Toulouse Lautrec, de Mauricio Soriana, ahí llegaba el escritor Luis Guillermo Piazza, el periodista Fernando Benítez y se fue formando en esos cafés y galerías la Mafia Cultural de la Zona Rosa.

Por cierto Luis Guillermo Piazza le puso el nombre a la Zona Rosa, decía que no era una zona roja blanca, sino rosa, otros, como José Luis Cuevas decían que le puso Zona Rosa como un homenaje a Rosa Carmina, la célebre rumbera del cine mexicano, y vaya usted a saber, el chiste es que surgió la Zona Rosa, digo, qué tanto es tantito.

Basílica de Guadalupe

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Van por miles con un inocultable fervor, parten de la exgarita de Peralvillo, llevan músicos, ofrenda florales y caminan sobre el camellón de la Calzada de Guadalupe, en estos tiempos suplantó al viejo camino al Tepeyac que fue la que ahora conocemos como Calzada de los Misterios.

Pero llegar a la Basílica de Guadalupe es otra cosa, se ve llegar gente de Ecuador, Colombia, Argentina, algunos italianos y muchos de san Luis Potosí, Oaxaca, Veracruz, Tamaulipas, ahí está el mercado de artesanías guadalupanas, un bellísimo cromo hecho con impresión laser en yute.

Los peregrinos entran a la explanada, se persignan ante la Basílica antigua y luego van a la nueva, entran, rezan, se echan agua bendita y depositan una veladora en un lugar especial atrás y afuera de la Basílica, se forman para admirar la imagen de la virgen de Guadalupe.

Algunos visitantes suben el cerro del Tepeyac por las escaleras y los que tienen hambre van al mercadito que está frente a la Basílica, hacen muy sabrosos tacos dorados, birria, caldo de gallina, enchiladas, ahí llegan los peregrinos de otras partes de la República.

Pero hay guías de peregrinos que los llevan a los lugares secretos, a las faldas del Tepeyac, por ejemplo, en la Calzada de Misterios, en la esquina con la casa del pintor José María Velasco, ahí se ve una callecita al fondo y luego otra, en las faldas del cerro, arriba está el cementerio, abajo sobre enclavada en unas rocas hay una vieja casa, unas mujeres hacen quesadillas a la leña y carnes asadas, todos los comensales se sientan a una mesa larga sobre unos tablones con ladrillos, el humo de la leña aromatiza el sabor de la carne, el café hecho a la antigüita (se hierven el grano de café en el agua, se cuela) lo sirven en jarros de barro o pocillos.

Ahora si no gusta de esto, sobre la Calzada de Guadalupe están las cadenas de cafeterías. No busque al Museo de Cera, ni sus luces, visite el Museo de la Virgen de Guadalupe, están los estandartes con las imágenes de la Guadalupana que han usado nuestros héroes, hay hasta un busto de la virgen que era de Maximiliano. Los peregrinos también pueden ir al Museo del Ferrocarril, un lugar donde incluso hay una de las primeras máquinas que dieron servicio en el país, total, qué tanto es tantito.

De panteones a panteones

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Para ir en la noche a ver como son los rituales del día de muertos, no es necesario ir a Mixquic, miren que es un pueblo fantástico, pero en estos días se ha comercializado de manera excesiva. A donde vaya encontrará chelas con chamoy y lo que se pueda imaginar: pizzas, hamburguesas y los comerciantes de ahí sufren mucho por la invasión de puesteros que llegan de las diferentes ferias de los pueblos del Edomex y la mú- sica del norte de la República.

Asistir al panteón a la medianoche es un martirio, un montón de estudiantes de universidades privadas van con su cámaras para sacar las fotos “más bonitas” para publicar en Facebook, Twitter o Instagram, y poco a poco va perdiendo la magia antigua del lugar de los mezquites. Y si van en autos váyase con varios días de antelación, hay hostales para dormir, ya ve que la única carretera ese día es un gigantesco estacionamiento.

Pero hay otros panteones que tienen tradición y también son cementerios comunales, me refiero al de Azcapotzalco, todos los pueblos de Azcapotzalco llegan al panteón comunal de san Juan Tlihuaca, que quiere decir lugar de brujos, usted puedo visitarlo sin tanta aglomeración y tener una comunión con los viejos habitantes que preservan la tradición, pero además es tan bonito, está dividido en dos partes, una es para los adultos y la sección de los niños, sus tumbas son alegres, están adornadas con los juguetes que les gustaban a los niños en vida y las tumbas llenas de color, ellos comienzan a las ocho de la noche una precesión y recorren las calles del pueblo y se detienen en los altares callejeros.

Cuando llega a la entrada del panteón es como si llegara a la película de Los Tres García, rezan, llevan sus velas, sus flores, cantan, hay danzantes, mariachis, tamales, atoles, bu- ñuelos, me maravillan los habitantes de San Juan Tlihuaca.

En su mayoría descienden de los tecpanecas. Fueron los mexicas quienes les llamaron chintolos, a los de acá, por tener buenas petacas. Es un pueblo que hay que defender del estrangulamiento que tiene, está rodeado de fábricas, pero enmedio reina el jardín de los ahuehuetes, con sus leyendas, su iglesia y la gente es hospitalaria; todos se acomiden a decirle por dónde llegar al panteón y lo mejor se siente en un pueblo. Digo, que tanto es tantito