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Qué tanto es Tantitito

Godínez y Parque Tlacoquemécatl

Foto: MxCity
Armando Ramirez

El parque de Tlacoquemécatl es muy bonito. Se ubica en lo que fue el pueblo indígena Tlacoquemécatl, palabra náhuatl que significa: “El lugar donde se viste de jarillas”. Jarillas son las plantas de donde se fabricaban las flechas para la guerra.

En este pueblo indígena en el siglo XVII comenzaron a surgir ranchos y haciendas como la de San Borja, no se sabe bien si fueron los franciscanos o los jesuitas los que la fundaron, pero sí que fueron los jesuitas los que la hicieron productiva con la ayuda de una tierra fértil, aquí los árboles frutales se daban en abundancia, como los tejocotes, dicen que había tantos, que por eso a una de las calles de la Del Valle se llama Tejocotes.

La hacienda de San Borja, que por ciertos una calle de la Del Valle lleva ese nombre, en 1767 era administrada por la Compañía de Jesús, pero el rey de España había decretado la expulsión de los jesuitas de los territorios de la corona, estos tuvieron que abandonar las tierras de la Nueva España. Y los terrenos pasaron de mano en mano entre particulares hasta la llegada al poder de Porfirio Díaz. Los terrenos se fraccionan surgiendo la colonia que se llamó California, y luego pasó a ser la colonia Del Valle.

El parque de Tlacoquemécatl es el corazón de esta colonia, rodeado de cafeterías y restaurantes donde reinan los Chamorros de Tlacoquemécatl, y cantidad de oficinistas llegan a la hora de la comida.

En una esquina, dentro del jardín, hay una iglesia, frente a ella hay una cruz hecha por indígenas en el siglo XVI, una obra de arte, la pequeña iglesia está pintada de blanco y está dedicada al Señor del buen despacho. Los vecinos me contaron que es el patrono de los Godínez, de los que trabajan en oficinas o despachos, digo que tanto es tantito”.

Coyoacán y más… ¿Dónde cenar en este mes ?

Pozole, pambazos, buñuelos, tostadas, flautas, y hasta ponche hay en cada rincón de la ciudad

Armando Ramirez

EN EL MES de septiembre todo se vuelve patriótico hasta la comi­da, es un lujo andar por los barrios de la Ciudad con tantos antojitos que devorarse; claro que también están los platillos llamados del mes patrio, principalmente los chiles en nogada, tal parece que los hicieron doña Josefa Ortiz y doña Leona Vicario, cuestan un ojo de la cara, y la neta, no es para tanto, ni que la nogada fuera francesa, mejor haga los chiles en nogada en su casa, con la receta de su abuelita.

Eso sí, hay otros platillos que son de cajón, como el pozole, pero no me salgan con que van a “La Casa del mentado tal”, pura fan­tasía y nada de sabor, y le cobran el aguacate, las tostadas, la crema; antes con el pozole iba gratis la crema, el aguacate, las tostadas, ah como cambian los tiempos.

Pero mire, en la colonia Alga­rín, una pequeña colonia que está pegada al Viaducto y es vecina de la colonia Obrera, ahí hay una ca­lle donde hay varios lugares que sirven buen pozole y no está tan cariñoso como en otras casas, la calle es Juan E. Hernández Dáva­los, está entre Manuel Navarrete y Bolívar, para gente de barrio como la Doctores, Obrera, Álamos, etc., es un lugar confiable y querido para cenar pozole.

Ahora que si le gustan los pam­bazos, los buñuelos, las flautas, el ponche, los atoles endulzados con piloncillo y sentarse en puestos con focos chinguiñosos, como si anduviera en feria de pueblo, qué le parece este fin de semana pa­trio ir a Coyoacán, al centro y a dos calles del jardín, ahí se ponen los puestos de antojitos más sabrosos, no vaya al mercado.

Los buñuelos la verdad sí están sabrosos y el atole blanco todavía lo hacen con sus trozos de pilon­cillo, las flautas con su lechuga, su salsa verde y su crema, están pasables, los pambazos son de diez, de papa o de carne, bien mojadito en esa salsa roja que los pinta. Y ya sabe luego la dicha inicua de an­dar caminado por el jardín y calle­citas del centro de Coyoacán para la digestión.

Es inevitable el reposo del gue­rrero, comprar su café en El Jaro­cho, su dona de chocolate, sentar­se en una de las bancas, si no es que ya están ocupadas, pero ese es el chiste, pasear por el quios­co, la iglesia de san Juan Bautista, sufrir los apretones y cenar en los puestos de antojitos mexicanos, digo que tanto es tantito.

El mercado de la Río Blanco

Armando Ramirez

ESO COMELONES, sibaritas del asfalto, gourmets de la CDMX les traigo grandes noticias en el mercado de la Río Blanco andan de pipa y guante y el mostacho crecido, entra uno al mercado por Congreso de la Unión y nos deslumbra un local de carnes frías y no sé qué tantas cosas, muy moderno, ya no hay aquellas planchas de granito frías y amarillentas, ahora son locales, la neta, modernos, el local de una de las locatarias más antiguas da gusto ver cómo coloca en pirámide sus verduras: jitomate, calabazas, frutas: naranjas, peras, mangos, serían la inspiración de la pintora Olga Costa, tiene una obra maestra, la belleza de una vendedora de fruta en su puesto, el cuadro está en el Museo de Arte Moderno.

Así de bello se ve el puesto de una de las locatarias más antiguas del lugar. El mercado tiene su mural dedicado a Yacatecuhtli, el Dios Azteca del comercio, los pasillos están limpios, se puede caminar sin tropezarse con diablitos o botes de basura, ni resbalarse, además no están por secciones, las verduras, los abarrotes o carnicerías no están separados, están revueltos en orden y le dan más vida al mercado de la Río Blanco.

Tienen wifi gratis y cámaras de vigilancia, las carnicerías adquieren esa belleza de la carne fresca que inspira a las amas de casa a preparar un caldo de olla o carne en pipían, carne fresca que no encuentra en el super, las frutas y verduras frescas y nutritivas ahora que están de moda las dietas aquí los esbeltos serán felices a bajo precio.

Y para mis cuates tragones encontré en el mercado de la Río Blanco un local de tacos de tripa, los de don Jesús Díaz, también tiene tacos de suadero y chorizo, de dios guarde la hora, todo está preparado al estilo de Chavinda, Michoacán, de donde es don Jesús Díaz.

Los tacos de tripa no tienen matraca, además de su peculiar sabor, le echan una salsa de chile habanero hervido, también tienen salsa de chile habanero asado y un guacamole con chile manzano y hay racimos de pápalo y cebollas en rajas con chile manzano, rebanadas de pepino con la receta secreta de chile molido al estilo Chavinda, Michoacán. uy, y las tortillas calientitas, el trato amable, me dan otro de tripa doradita, no se manchen los dedos que los tacos son de etiqueta, se los recomiendo, como me los recomendaron unas trabajadoras, digo que tanto es tantito.

Un santo alcahuetón

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

En el día de San Valentín los que andan hasta las manitas sudadas se ven arrastrados en la fiebre de comprar para quedar bien con su pollo, pero la neta para qué comprar amor, mejor regale sus sentimientos netos, una cartita escrita con su puño y letra, póngase poeta para que su amada sepa lo que es amar en tierra de apache. Y usted señorita, qué le parece si con sus propias manitas hace un pastelito en lugar de hacer gastar a su galán, cuando hay amor valen más los sentimientos que los regalos.

Esto viene a cuento porque los enamorados ni saben quién fue San Valentín, no fue por supuesto un flechador de corazones, ni cupido, fue un alcahuete para los jóvenes enamorados. En tiempo del imperio romano, no era bien visto que los jóvenes se casaran, se imaginan, se casaban y ¿quién iría a la guerra? Porque ni modo de dejar a la mujer encargada, bien dicen, amor de lejos es amor de Tan Pendécuaro, ni qué felices los cuatro, ni qué ojos de hacha.

Entonces el emperador prohíbe que los jóvenes se casen para que haya soldados para sus guerras, pero hubo un sacerdote llamado Valentín, que se dijo, cómo hacerles el feo a los enamorados, ni modo que se coman la torta y se van a la guerra y allá se encuentren otra. Mejor los caso aunque el emperador lo haya prohibido, Y se dio a la tarea de casar a los jovencitos. Pero lo supo el Jefazo. En la época de los romanos no había derechos humanos, libertad de credo o el respeto a los usos y costumbres, pobre Valentín, pagó con su cabeza la osadía, se la cortaron.

Entonces los jóvenes empezaron a venerar a Valentín como un santo. Y el Papa Gelasio I declara el 14 de febrero, día de San Valentín. Solo que con los siglos el mentado día se volvió una costumbre de gastar el dinero a lo bestia. En nuestros tiempos el amor es una mercancía. Lo mismo en Francia que en Estados Unidos o en México, en el día de San Valentín se compra amor, surgen los ositos de peluche, los corazoncitos de chocolate, los globos con el “te amo, gorda” y te llevo al restaurante y después al hotel boutique.

Y ni se le ocurra comprar flores, salen tan caras como los litros de gasolina, la neta en eso del amor si lo quieren lo van a cuidar en sus penurias y si no ya sabrá de qué lado masca la iguana, y si se embarca, digo, qué tanto es tantito.

En Palacio de Bellas Artes

Armando Ramirez

LA NETA DE LA CORNETA del planeta de la cultura. Hay familias que a lo mejor se les ocurrió entrar a un museo pero cuesta un billete la entrada y multiplicado por cuatro sale caro. Pero, fíjense, los domingos hay un montón de museos que son de entrada gratuita, y la verdad chilango que se crea chilango, lo menos que puede hacer es conocer un domingo el Palacio de las Bellas Artes por dentro.

En domingo la entrada al Palacio es gratuita y créame que no se va a decepcionar, el interior es una maravilla, gran expresión del art decó, con sus escalinatas y columnas de mármol y su ornamentación en bronce, desde que cruza el arco para que no entren personas con objetos peligrosos queda deslumbrado.

El espacio del Palacio se ofrece con amplias escalinatas, y dos principales en el siguiente piso, que llevan a las obras de los grandes muralistas mexicanos, puede empezar a conocer de primera mano la obra de Diego Rivera con un mural, llamado “El hombre controlador del universo”

En 1933 la familia Rockefeller contrata a Diego Rivera para que pinte un mural en el afamado Centro Rockefeller, pero cuando la familia vio la obra terminada mandó a destruirla y todo porque Rivera había pintado el rostro de Vladimir Lenin, el líder; entonces Diego Rivera decide pintar un mural en el Palacio de Bellas Artes, con muchos de los motivos que contenía el de Nueva York.

Esta versión la puede ver en el primer piso del Palacio de Bellas Artes y de gratis, además en ese primer piso puede admirar la obra del genial José Clemente Orozco, el tema es como la sociedad de masas y el desarrollo tecnológico pueden degradar la vida social. No andaba tan equivocado, el mural tiene esos colores explosivos y satíricos de la obra de este gran muralista.

En el mismo primer piso están los murales de David Alfaro Siqueiros, donde se siente la brutalidad y violencia de la conquista de Tenochtitlan por Hernán Cortés; en un muro vemos a Cuauhtémoc junto al señor de Tacuba sufriendo la tortura con el fuego en las plantas de sus pies, mientras Cuauhtémoc estoico soporta el dolor, el señor de Tacuba se retuerce, también esta la obra de González Camarena. Y eso es en el primer piso, imagínese los demás pisos, vaya un domingo al Palacio de las Bellas Artes, que tanto es tantito.

16 de septiembre e Independencia

Armando Ramirez

La calle 16 de septiembre celebra el inicio de la lucha por la Independencia y la de Independencia, la consumación. Septiembre es el mes de la patria y conviene recordar las calles que celebran la Independencia, las que ganan son las de Miguel Hidalgo, no hay centro histórico de cualquier ciudad de la República que se respete que no tenga su calle Hidalgo y ni que decir de Independencia o 16 de septiembre.

Y como el Centro Histórico chilango se respeta, tiene su calle Hidalgo, está en las orillas del Centro Histórico, allá por la Alameda Central y a espaldas del Palacio de las Bellas Artes, prolonga la calle de Tacuba, que cruzando el Eje Central se llama avenida Hidalgo. La calle 16 de septiembre está en el mero corazón comercial, donde se encuentra el Gran Hotel de la CDMX, que fue concebido en tiempos de Porfirio Díaz como el último grito del progreso afrancesado.

Se dice que Carmelita, segunda esposa de Porfirio se pasaba las tardes en el Centro Mercantil buscando qué garrita le quedaba, no era como alguna célebre profesora o propietaria de caserón en las Lomas, Carmelita vivía en el Castillo de Chapultepec con su viejo hasta que se los llevó el Ypiranga a Francia.

Ahí comienza la calle 16 de septiembre, llena de comercios, es más, ahora hay tiendas de japoneses, no de chinos, ¡japoneses! Digo si son japoneses debe estar bien hecho, aunque sean bisutería.

16 de septiembre termina en el Eje Central pero la calle sigue y se llama Independencia, ahora tiene un montón de edificios nuevos, los hoteles que estaban antes se cayeron en los sismos de 1985 y hay un barrio chino de peluches y un teatro Metropolitan que da espectáculos de tutti frutti, por cierto, échese una vueltecita por este barrio, en Independencia y Marroquí hay un lugarcito japonés, más o menos barato, para un día de quincena, tienen un menú de verdadera comida japonesa, digo, que tanto es tantito.

La Obrera y sus imprentas

Armando Ramirez

UN BARRIO QUE DE ORIGEN LES VIENE EL GALGO, EXQUISITOS PARA COMER, BUENOS PARA BAILAR

Y trabajadores hasta decir basta. Le querían poner a la colonia, Escandón, porque esa familia fraccionó los terrenos, que antes eran un potrero, ya saben primero diseñaron la colonia y luego comenzaron a venderlos, pero eran los tiempos de Porfirio Díaz, 1889, y las autoridades no dieron permiso.

Pero siguieron insistiendo y volvieron a pedir permiso al final de siglo XIX y tampoco les dieron, pero qué creen, ya por esa época cerca de La Colonia había fábricas como la Cigarrera mexicana, entonces los obreros comenzaron a construir sus casitas, en esos terrenitos, sin luz, sin agua, ni mercado público, nada. Y ya para 1913 se estaba poblando en forma la nueva colonia ilegal.

Por eso la Obrera, es la única colonia céntrica que no tiene mercado público, las familias del barrio tienen que ir a la colonia Doctores, al mercado Hidalgo, para comprar su mandado, eso sí en esos años comenzaron a aparecer negocios como el de Santiago Galas, un español, que llegó jovencito a México y unos años después con sus ahorro compró una imprenta y a darle en la colonia.

Construyó un edificio de ladrillo rojo, de fachada antigua; suba al metro de la línea azul rumbo al sur y en la estación San Antonio Abad verá la construcción con fachada de fábrica, en lo alto se lee la palabra “Galas”, ahí se inició la tradición de la impresión, orgullo de la Obrera.

Por calles como Gutiérrez Nájera, Fernando Ramírez, Manuel Payno encontrará un sinfín de imprentas donde la gente trabaja para sacar impresos de propaganda política, anuncios de bailes, etc., claro, ahora usan tecnología digitales.

Don Santiago Galas imprimía los calendarios donde un azteca cuidaba el sueño de una indígena, eran el Popo y la mujer durmiente o motivos mexicanos las obra eran de artistas como Jesús Helguera o Jorge González Camarena.

Digo, es uno de los rasgos que definen a la Obrera, sus imprentas, pero también su vida nocturna que tuvo mucho auge en los años 60 y 70 del siglo XX, y su garnachería, eso se los contaré la próxima… que tanto es tantito.

Casa de una querendona

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Antonieta Rivas Mercado fue una feminista cuando no estaba de moda serlo, en un país donde el machismo era el pan diario. Y quién era ella. Era hija de Antonio Rivas Mercado, arquitecto que creó la columna de la Independencia, monumento que enseñorea una de las glorietas del Paseo de la Reforma, donde resulta que el Ángel no es ángel sino la figura mitológica de la Victoria alada o sea, es Ángela. Además don Antonio remodeló la casa de los condes de Buenavista, hoy museo de San Carlos. Era el arquitecto favorito de Porfirio Díaz.

Rivas Mercado construyó su casa en una zonas privilegiadas en esos tiempos, la parte de la colonia Guerrero que dominan el jardín, la iglesia y el panteón de San Fernando, cerca de la Alameda Central. Más preciso en la calle de Héroes 145. Es una enorme mansión, no fue el único que lo hizo, hubo otros que decidieron construir ahí sus mansiones, esas casas han sido derribadas o algunas se convirtieron en vecindades y otras estuvieron muchos años abandonadas, como la hermosa mansión de los Rivas Mercado.

La familia emparentó con el rey del pulque, Ignacio Torres Adalid, personaje que dominaba con sus 600 pulquerías el comercios del tlachicotón, en esa época se consumía mucho neutle, todavía no estaba la campaña de las cerveceras que crearon la leyenda de que lo fermentaban con excremento, ahora sabemos que eran puños de granos de café para recoger la acidez de la bebida. Y los granos ya remojados se imaginarán que parecían.

La mansión de la calle de Héroes es enorme, con grandes sótanos, bodegas, muchos cuartos, salones, un jardín que ya no existe, escaleras de herrería artística y pasamanos de madera, grandes ventanales. Esta casa la habitó toda su vida Antonieta Rivas Mercado, una mujer rica mecenas de los poetas llamados Los Contemporáneos, como Salvador Novo o Torres Bodet. Y pintores como Diego Rivera y Frida Kahlo, incluso se enamoró de Rodríguez Lozano, excelente pintor, pero era gay y fue novia de José Vasconcelos, el genial filósofo de la “raza de bronce”. Ella a los 30 años se suicidó en Parías y es una figura legendaria de la cultura en México.

Su casa ha sido remodelada y es una belleza que se encuentra en la colonia Guerrero; ahora es un centro cultural, vale la pena visitarla, digo que tanto es tantito.

En Coyoacán calles con un toque antiguo

Armando Ramirez

Recorra y admire el suelo empedrado, casas de hace varios siglos y un halo romántico

LA CALLE DE FRANCISCO SOSA es una de las más bellas en Coyoacán, un sábado o do­mingo puede recorrerla. Debe de empezar en avenida Universidad a la altura de la capilla San Anto­nio de Padua, conocida como de Panzacola, es una capilla sencilla, del siglo XVII.

A un costado de la capilla se erige ante el visitante un puen­te de piedra, debajo cruzan las aguas del Río Magdalena, el puente se llama de Altillo, pero le llaman el puente de Panzacola, el suelo es empedrado y las ca­sonas sobre la calle de Francisco Sosa, algunas de ellas tienen va­rios siglos de antigüedad, la calle tiene un halo romántico, atrévase a caminarla, podrá admirar con tranquilidad, la hermosa Casa del León Rojo del ex presidente Mi­guel de la Madrid (ya fallecido).

A mano derecha está la lla­mada Casa de Sol, en la esquina encontramos una casa de lo que sólo se nos permite ver sus altas paredes, fue la casa del poeta y cronista de la Ciudad de México, Salvador Novo, su casa está en la esquina de Francisco Sosa y Sal­vador Novo, el poeta y cronista tuvo el honor en vida de vivir en la calle que lleva su nombre, Sal­vador Novo.

La casa vista de lejos parece abandonada y enfrente se en­cuentra lo que la gente conoce como la Casa de Alvarado, se­gún la leyenda esta casa la habitó Pedro de Alvarado, en realidad, la casa es más reciente, es del siglo XVIII, su estilo arquitectónico es mudéjar, árabe.

Su puerta está finamente labra­da, la casa ha sido de la SHCP, de la SEP y ahí vivió su último año de vida nuestro gran poeta, don Oc­tavio Paz, Premio Nobel de Litera­tura el último año, ahora la casona es la Fonoteca. Vale la pena entrar.

Adelante encontrará otras ca­sas de parecido estilo, como la Ca­sa de Actuación con técnica rusa, del director de cine Sergio Olho­vich, a esa altura descubrirá uno de las jardincitos más bonitos de Coyoacán, Santa Catarina, enfren­te está la Casa de Cultura de Je­sús Reyes Heroles , la iglesia de Santa Catarina es pequeña, antes de que estuviera ésta hubo una ca­pilla para indígenas, se le permitía la entrada a la iglesia a los indíge­nas, después ya fue construida la iglesia de Santa Catarina, y al cen­tro del jardín está el busto de Fran­cisco Sosa, hay tanta historia en esta calle, que mejor recórrala un sabadito o domingo digo, que tan­to es tantito.

Entronas en la Independencia

Armando Ramirez

De armas tomar, herencias que dar, y sobresalían más que los maridos, por ejemplo, doña Josefa Ortiz de Domínguez, que nació y murió en la calle del Carmen y se enamoró del Corregidor Miguel Ortiz en el colegio de las Vizcaínas, de ahí salió para Querétaro, donde conocería a Miguel Hidalgo y se involucraría en la lucha de Independencia. La apresaron y encarcelaron en el convento Santa Catalina de Siena, en la calle de Argentina, frente al edificio de la SEP, en esa época no existía, era el convento de la Encarnación.

A tres calles de ahí, en la calle Brasil, estaba la casa de Leona Vicario. Ella siendo muy joven recibe su herencia, y era novia del poeta y político Andrés Quintana Roo, los dos participan en la lucha insurgente, Quinta Roo se va a la guerra y Leona Vicario desde la Ciudad suministra dinero y armas, que compraba con su herencia, para el ejercito insurgente. Ella formaba parte del grupo clandestino los Guadalupes, en oposición a que el ejercito realista llevaba como estandarte la imagen de la Virgen de los Remedios, que llamaban la Capitana, entonces los insurgentes de la Ciudad se llamaron los Guadalupes, en honor a la Virgen de Guadalupe.

Cuando Agustín de Iturbide se proclama Emperador de México ella participa en el grupo que terminará derrocando a Iturbide y proclamando la República Mexicana y nombrando a Guadalupe, el primer Presidente del país.

Otra mujer que participó en la lucha de Independencia fue Mariana Rodríguez Lazarín del Toro, junto con su esposo, la calle donde está la casa de Mariana lleva su nombre, en la Lagunilla, a cinco o seis calles de la casa de Leona Vicario, ella hacía tertulias, que en realidad servían para recaudar fondos para los insurgentes, fue apresada y encarcelada con su marido hasta 1820, nunca delató a nadie, ella murió un año después sin saber que se había consumado la Independencia, digo hay que recordar a estas mujeres, que tanto es tantito.

Calzada de la Condesa

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Vuelvo a la avenida Álvaro Obregón que parece un cofre de historias que recorren la avenida y se destapan y saltan como si viviera Scherezada ahí. Esta avenida fue concebida en la imaginación de una Condesa, la tercera de Miravalle, ésta alucinó una calzada que conectara al pueblo de la Romita con su hacienda de la Condesa de Miravalle. Ya les he contado que la colonia Condesa y sus vecinas, la Condesa Hipódromo y la Hipódromo formaban parte de los territorios de una de la mujeres más ricas del siglo XVIII en la Nueva España.

Se llamaba María Magdalena Catarina Dávalos de Bracamonte y Orozco, adquirió en 1704 la hacienda de Santa María del Arenal, que muchos años después ahí tuvo su óvalo, un hipódromo, a finales del siglo XIX estos terrenos se empezaron a fraccionar y surgieron nuevas colonias.

Casi dos siglos después otros realizaron el sueño de la Condesa, una avenida que comunicara lo que se estaba fraccionando y sería con el tiempo la colonia Roma y la Hipódromo de la Condesa, a esa avenida se llamó Jalisco.

Cuando el general Álvaro Obregón fallece después de un atentado y como Obregón vivía en la avenida Jalisco, decidieron los gobernantes de aquellos tiempos cambiarle el nombre a la avenida y llamarla Álvaro Obregón.

Al recorrer esta avenida, en efecto nos damos cuenta que comunica a dos colonias, la Roma y la Condesa, y es muy chistoso, mucha gente cree que la antigua plaza Miravalle ahora llamada de las Cibeles pertenece a la colonia Condesa, pero no, es de la Roma, la Condesa empieza sobre la calle de Sonora y su entrada es el parque España.

Los automovilistas que no conocen la colonia y recorren la calle de Amsterdam, sin darse cuenta terminan por darle la vuelta, la calle de Amsterdam se trazó sobre el óvalo del antiguo Hipódromo.

Tal parce que lo que concibió la Condesa de Miravalle con el tiempo se ha convertido en una ruta donde los sismos hacen más daño, está sobre la falla geológica, así sucedió en los sismos del 85 como en estos del 19/S, coincidencias o no, quien imaginó esa ruta fue una persona malvada, terrible, insaciable con los hombres y de riqueza enorme en Michoacán, Veracruz y la Ciudad de México, pero esa historia de la tercera Condesa de Miravalle se las cuento en la próxima entrega, digo, qué tanto es tantito.

 

Iba a llamarse Americana

Armando Ramirez

Por los rumbos de la colonia Juárez en el siglo XIX hubo una hacienda, la de la Teja, en sus terrenos se fraccionó la colonia Juárez. El primero que intento urbanizarla fue Rafael Martínez de la Torre, el mismo que fraccionó la colonia Guerrero, e iba hacer lo mismo en la hacienda la Teja, pero falleció, hubo otros intentos pero fue hasta el siglo XX cuando una empresa americana fraccionó esos terrenos.

Los empresarios americanos soñaban con crear una colonia llamada Americana, tal vez, para que ahí viviera la numerosa comunidad del Tío Sam, y diseñada de tal manera la nueva colonia que su corazón iba a ser la Plaza de George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, incluso años después tenía en el centro una escultura de dicho presidente donada en 1916 por el gobierno del Tío Sam.

Pero qué creen, la colonia no se llamará Americana sino Juárez, a sugerencia de Porfirio Díaz y así es como se inaugura el 21 de marzo de 1906, como un homenaje del Presidente de origen oaxaqueño al prócer de la Patria, también de origen oaxaqueño.

La Juárez desde su inicio ha sido una colonia cosmopolita, la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, que se encuentra en la esquina de Roma y Londres fue donada por la comunidad húngara y los edificios del Buen Tono que están sobre Bucareli, fueron construidos por el empresario francés Ernesto Pugibet, propietario de la fábrica de cigarros el Buen Tono.

Bueno, el emblema de la Juárez el Reloj chino fue donado por la comunidad china para las fiestas del centenario de la Independencia, en 1910.

Se ven coreanos caminando por las calles la Zona Rosa, también es colonia Juárez, han formado su comunidad con iglesia y centro cultural, restaurantes, karaokes. Y los gitanos que en las tardecitas aparecen en la plaza Washington fumando, platicando, escuchando su música y viven por aquí, digo que tanto es tantito.

Los sismos, incentivos

 

De pronto entra el des­ánimo pero en la me­dida que se mide la tra­gedia, por ejemplo en 1985, sí, se cayó el edificio Nuevo León, el Hospital General, parte del Centro Médico, La Super Le­che, edificios en la Roma, de­cenas de vecindades en Tepito, la Guerrero y la Merced, se ca­yeron fábricas, escuelas, esta­ciones de radio, de televisión, Avenida Juárez parecía Lon­dres después de los bombardeos que sufrió en la segunda guerra mundial, en la Ciudad oficial­mente se dijo que había 10 mil muertos, 4.100 rescatados con vida y una larga lista de datos y saben qué, la Ciudad se levantó.

Surgieron uniones de ve­cinos, de damnificados, gru­pos culturales, artísticos, ico­nos como Oscar Chávez can­tando en los campamentos de los que se habían quedado sin techo, fue tal la movilización social que terminaron surgien­do para bien y para mal líde­res sociales que se convirtie­ron en políticos célebre, unos honestos y otros corruptos, de esas bases sociales se nutrieron los nuevos partidos políticos, la gente creó sus propios nego­cios, muchos empresarios fue­ron conscientes de la emergen­cia, llegó mucha ayuda inter­nacional, Miguel de la Madrid expropió terrenos para cons­truir casas para los damnifica­dos de los barrios populares.

Poco a poco y al paso de los años la Ciudad comenzó a ves­tirse de peluches y la lección social la aprendió la gente pa­ra volverse más activa políti­camente, no por nada la gen­te de la ciudad de México es la más politizada del país.

El Distrito Federal de 1985 es irreconocible en la Ciu­dad de México de 2017, pu­so out a la canción de Cha­va Flores, México Distrito Fe­deral, tiene segundos pisos, metrobús, Uber, Centros Co­merciales a diestra y sinies­tra, los rascacielos han trans­formado a la Ciudad de chapa­rra a más alta, ahora la gente sigue la Champions League, casi todos usan celulares, ni quién se acuerde del telégrafo, an­tes solo se veían a Raúl Ve­lasco ahora hay Nexflix, Ave­nida Juárez es un bello paseo para caminar y encontrar acti­vidad cultural a la menor pro­vocación o se pasea en bicicle­ta por la ciudad, algunas ca­lles de Centro son peatonales.

Esta ciudad que se levan­tó de los escombros del 85, pe­ro ahí está, por cierto más ca­ra, pero se volverá a levan­tar, los sismos siempre han incentivado a chilangos, di­go, qué tanto es tantito.

Curado de cempasúchitl

Armando Ramirez

En el centro de Xochimilco, por el barrio del Rosario, existe una tradicional pulquería con nombre de personaje mitológico romano, el Templo de Diana, ahí cada año, por estos días, cuando la flor de cempasúchitl florece en las chinampas y la ciudad se viste de amarillo, el amarillo de estas flores que según la tradición prehispánica, es de color amarrillo encendido porque recoge en sus pétalos la luz de los rayos del sol.

Es la mítica flor de Xochimilco, la que su nombre significa, flor de los veinte pétalos, aunque en realidad tiene más, es la que se usa en las ofrendas de Día de muertos para embellecer con sus pétalos las tumbas y se riegan sus pétalos en el suelo formando un camino, que lo ilumina para que los difuntos lleguen esos días a sus casas.

Esta flor que las mujeres portaban adornando sus orejas para iluminar su rostro, y según las creencias está llena de cualidades medicinales, qué creen, también sirve para hacer un sabroso y espectacular curado.

Sí el neutle, la bebidas de los dioses prehispánicos, el tlachicotón, la bebida de los albañiles en el siglo XX y ahora el pulque que beben los jóvenes porque es una bebida orgánica, lo combinan para hacer curados de cacahuate, jitomate, apio, avena, tuna, pitahaya, y de unos años a la fecha en Xochimilco se crea el curado de cempasúchitl.

En esta antigua pulquería de Xochimilco lo crearon para unir el neutle y la Armando Ramírez flor de cempasúchitl, fue idea de los maestros pulqueros del Templo de Diana, inspirados en el orgullo de ser de Xochimilco, quería crear un curado típico de Xochi.

Y descubrieron que el cempasúchitl con todo y tallo amarga el pulque pero si solo le echan los pétalos a la licuadora y lo batían, espolvoreando canela a la hora de servirse, obtenían un delicioso curado, digno de sus dioses.

El problema es que solo en esta temporada se puede preparar, cuando florece el cempasúchitl, de ahí que la gente que frecuenta Xochimilco espere con ansia estos días para probarlo, dicen que revive muertos y carga de vitalidad a los hombres, y a las mujeres las hace generosas al amamantar a sus bebés, como dicen la sabiduría popular, el neutle es la bebida de los dioses y la flor de cempasúchitl es la flor que capta la energía del sol, así que buen provechito, digo, qué tanto es tantito.

Pelona pela dientes

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Le llaman la pelona, la tilica, la huesuda, la Catrina, la flaca, es la muerte y permea el folclore, el ingenio del mexicano, se ve en estas semanas que va de la últimas del mes de octubre a las primeras del mes de noviembre de cada año.

Recorrer los mercados públicos es descubrir cómo las manos y la imaginación de los artesanos mexicanos hacen maravillas con la flaca, las hay con cabezas de garbanzo, de papel maché, hueso molido con resinas, madera, gabazo de caña de maíz, cera, de azúcar…

¿De dónde nos viene este culto? De la religión e ideología de los aztecas. Ellos fueron el último grupo de nahuas que llegaron muy jodidos a los lagos del Anáhuac. Y más miserables se sintieron cuando vieron las tierras de las riberas ocupadas por tecpanecas, xochimilcas, texcocanos, etc. que tenían el mismo origen que los aztecas, eran tribus nahuas. Pero como dice el refrán, juntos pero no revueltos, porque después las guerras entre ellos eran de carnicería, fue como los miserables aztecas construyeron su imperio sometiendo a los demás grupos de nahuas.

Con decirles los otros grupos de nahuas les llamaron a los aztecas, mexicas, que significa perros. Los sacerdotes aztecas les inculcaron el culto a la muerte, los elegidos de los dioses, eran feroces y fortalecían su bravura practicando cultos a la muerte, sacrificaban prisioneros, les sacaban el corazón y lo comían, era un culto Huitzilopochtli, creían que así mantendrían la luz del sol, día a día y nunca acabaría, era una acción religiosa, qué horrorizados los españoles, que tampoco fueron recatados para imponer su religión, igual, para evangelizar a los indígenas corrió sangre. Por eso en lugar de condenar o negar hay que entender la actitud religiosa de los aztecas.

Otro culto a la muerte fue creando de amaranto una imagen de Huitzilopochtli, colocaban en la nariz un pico y le ensartaban un corazón, se teñía de sangre el amaranto, esta especie de pan se lo comían, por eso los evangelizadores les enseñaron a los indígenas a hacer un pan de trigo, a la europea, colocaron unas canillas cruzadas y al centro una bolita que simboliza el corazón, lo hornearon, con el tiempo se agregó azúcar y azahar para aromatizarlo, es nuestro pan de muertos que venden en las panaderías, digo, qué tanto es tantito.

Hasta los dioses bailaron ahí

Armando Ramirez

EN UN MITOLÓGICO CERRO SE ESCENIFICA LA BATALLA DEL 5 DE MAYO DE 1862

Cuando el ejercito francés perdió una batalla frente al ejercito del General Ignacio Zaragoza. Los vecinos de este barrio, situado en las faldas del cerro del Peñón de los baños, decidieron en el año de 1914 armarla de tos y recordar ese triunfo mexicano ante el que dicen algunos historiadores, era el primer ejército del mundo, vaya usted a saber, lo que sí es cierto, es que esos franceses para la guerra eran fregones.

Les decía, el cerro contiene un mito, una narración de la ideología azteca, fue el lugar, según el mito, donde por órdenes de Huitzilopochtli sus sacerdotes le sacan el corazón a Copil, este había jurado vengar a su madre, quien había sufrido maltratos por su hermano, el Dios de la guerra.

El mito nos dice que Huitzilopochtli ordenó a sus sacerdotes sacarle el corazón a Copil, estos se lo sacan en un “cerro con aguas calientes”, es decir, el Cerro del Peñón de los baños, que tiene sus aguas termales y luego el corazón lo lanzaron en la laguna, en un cañaveral, en donde surge un nopal, el de la fundación de Tenochtitlan.

En este cerro iba a bañarse Moctezuma y siglos después Porfirio Díaz. Ahora ahí se celebra con orgullo la victoria de la batalla del 5 de mayo, la Batalla de Puebla tuvo lugar en el cerro Acueyametepec, en los fuertes de Loreto y Guadalupe.

Con semanas de anticipación las familias reparan sus fusiles, espadas y un pequeño cañón, cuando lo hacen sonar retumban los vidrios de las casas, tienen listos los trajes del ejercito francés o de zacapoxtlas y los que personifican a Zaragoza, Juárez el almirante Dunlop, etc.

Los organizadores guardan con celos las fotos antiguas de sus abuelos participando en las escenificación, este año cumplen un siglo y cuatro años. Un señor me enseña una gran vara, en la punta lleva una red de pescador, de niño se iba a la ribera del lago de Texcoco, estaba cerca del cerro del Peñón y pescaba, los pescados se los llevaba a su mamá los pescados para que los cocinara con verdolagas, eso sí al terminar la batalla comen, bebe y bailan, acá surgieron los “sonideros”, en los barrios populares son tradicionales, este barrio del Cerro del Peñón es legendario, que tanto es tantito.

Tecpanecas son de Tlalnepantla

Armando Ramirez

SANTA MARÍA NATIVITAS XOCOYAHUALCO ES UN PUEBLO QUE EN LA ÉPOCA PREHISPÁNICA pertenecía al señorío de Azcapotzalco, desde esa época nos llegan sus fiestas y tradiciones, este pueblo fue evangelizado por los Dominicos a partir de 1528/1529.

Su bella iglesia fue construida en el siglo XVII, está hecha de tepetate, material abundante por estos rumbos, y cantera de chiluca, estos le da un acabado diferentes a otros templos, asemeja a un templo hecho del dulce de amaranto llamado “alegría”.

Al entrar al templo se descubre la imagen de la virgen de Santa María Nativitas está en un nicho, a un costado del altar, la figura religiosa que domina el altar es un Cristo de la Preciosa San gre, que tiene una leyenda cuyo personaje central es el dueño de la Hacienda del Vaso de Cristo o de Cristóbal. La región sufrió el azote de la peste, diezmando a la población, y el dueño de la hacienda al ver cómo caían fulminado sus trabajadores, rezó ante un Cristo de la Preciosa Sangre, que tenía, y la peste desapareció, en agradecimiento el hombre de la Hacienda donó el Cristo a la iglesia de Xocoahualco.

Otro personaje, este mítico, es Sebastián de Aparicio, el rico, para empezar primero estuvo en el convento de san Francisco, en el Centro Histórico, en la calle de Madero, ahí hay una placa donde se cuenta que fue el primer hombre que comenzó a usar la carreta con ruedas y alquilarla, era el siglo XVII. Sebastián tenía sus bienes, entre ellos un rancho cerca del pueblo de San Pedro Xalpa, quien visionario entendió la importancia del Puente de Vigas como entrada a la Ciudad, por eso mandó reforzar el puente, que en ese siglo era, exacto, de vigas, lo reforzó con mampostería y tepetate.

El vocablo Xocoyahualco significa “lugar de árboles de fruta ácida”, el pequeño pueblo tiene un kiosco a un costado de la iglesia, es un pueblo que una vez perteneció al Señorío de Azcapotzalco, y ahora forma parte del municipio de Tlalnepantla, digo que tanto es tantito

En las cantinas… grandes ideas a veces nacen

Armando Ramirez

La cantina salón Madrid es una tradición en el Centro Histórico de la Ciudad De México

HAY UNA VIEJA CANTINA que tiene historia y anécdotas a montones, hace tiempo ahí me encontré a Paul Leduc, el director la primera versión en cine de Frida, que interpretó Ofelia Medina; como hombre de inclinaciones intelectuales estaba con su grupo de actores en esa vieja cantina de la plaza de Santo Domingo esquina con Belisario Domínguez. Luego me encontraría a rockeros, cantantes folclóricos, escritores y periodistas, que iban en busca de un recuerdo y de un mito.

En esa cantina se reunían los líderes estudiantiles del año de 1929, sus manifestaciones no las hacían en el Zócalo, se complacían en recorrer las viejas calles del barrio universitario, San Idelfonso, Licenciado Verdad, Justo Sierra, Moneda, Donceles, Cuba, Brasil, para llegar a la Plaza de Santo Domingo, donde estaban los evangelistas escribiendo cartas de amor, y ahí hacían su mitin.

Luego los líderes entrarían al Salón Madrid a refrescarse y a discutir sus ideas de autonomía para la Universidad, y en un arco de los portales, el de la esquina, hay una placa recordando ese hecho. Fue en el edificio ahora conocido de la Autonomía donde Alejandro Gómez Arias dijo que la Universidad sería Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.

Ni pensar que existiera Ciudad Universitaria. Por eso las calles del Centro era un hervidero de vida estudiantil con cafés de chinos, casas que rentaban cuartos para estudiantes como en Santo Domingo, según narra José Vasconcelos, en sus memorias del Ulises Criollo. En el Salón Madrid tenían tal categoría de tortería exquisita que el dandy de los poetas, el cronista de la Ciudad de México, que en ese momento no lo era, iba a devorarse una torta de pavo.

Es más, hace unas semanas el periodista y novelista Arturo Pérez Reverte escribía en un periódico de España, sobre su nostalgia de cuando estaba en México e iba a esa cantina a tomar café, supongo con brandy, y a leer. El autor del Capitán Alatriste y de La reina del sur era cliente de esa mítica cantina y lamentaba de su extinción.

Y contra la corriente de desapariciones de cantinas en el Centro, ahora volvieron abrir esta vieja cantina de tradición que no sólo es para ponerse chachalacos, sino también para la conversación o pláticar como decimos en Mexiquito lindo y querido, digo, que tanto es tantito

Alameda de Tacubaya

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

La Alameda de Tacubaya tiene magia, nada más pararse o estar sentado en una de sus bancas descubrirá que la escuela primaria está en el jardín, fue la casa de Justo Sierra, el maestro de América, por su vocación para educar, impulsor de la Universidad Nacional, antes de que fuera Autónoma, un intelectual de primera, diputado, ministro de la Suprema Corte de la Nacional, un hombre que pensó en la educación de los mexicanos para hacer un gran país.

Y entonces recorro con la vista los alrededores y encuentro el obelisco que enseñorea la fuente y me recuerda a los mártires de Tacubaya: en el siglo XIX cuando conservadores y liberales peleaban para imponer su visión de cómo debería ser el país hubo una batalla entre ellos en Tacubaya, perdieron los liberales, fueron hechos prisioneros y ahí mismo los fusilaron, quien firmó la orden fue el conservador Tomás Mejía, quien años después sería fusilado en el cerro de las Campanas junto a Maximiliano, los fusilamientos causaron estupor en el mundo, entre las víctimas estaba un joven escritor Juan Díaz Covarrubias, autor de la novela “El diablo en México”. Juan era un estudiante de medicina, liberal y que se alojaba en un cuarto en la Escuela de Medicina, el mismo cuarto que después ocuparía el poeta Manuel Acuña, quien se suicidaría con cianuro.

Enfrente, sobre la Avenida Revolución está el templo de la Candelaria, tiene más de 450 años de haberse construido. La gente de estos rumbos se prepara para celebrar el 2 de febrero, el día de la Candelaria. Otra cosita antes de la iglesia estuvo un adoratorio dedicado a Cihuacóatl, la diosa de las parteras.

Y en la esquina de José María Vigil y Revolución está el viejo edificio del Palacio Municipal con su reloj destartalado, a la vuelta en la calle hay un comedor público y más atrás el antiguo cuartel de bomberos, es del año de 1935, con su fachada roja y blanca, con los carros estacionados esperando las llamadas de auxilio.

En el jardín hay un busto de Gabriel Siria Levario, mejor conocido como Javier Solís, ídolo de Tacubaya, quien fuera boxeador al igual que otro ídolo de ahí, el Finito López, sí ahí esta el recuerdo del cantante de “Sombras nada más entre tu vida y la mía…” La Alameda de Tacubaya contiene la historia del barrio, qué tanto es tantito

Mala estrella de Maximiliano

Armando Ramirez

Primero lo fusilan, lo embalsaman con las patas, un doctor Licea, pero el doctorcito era ginecólogo muy vivillo, saqueó el cuerpo de Maximiliano, vendió las barbas, los ojos y cosas personales del Emperador, aunque usted no lo crea en Querétaro tenía sus seguidores, fueron quienes compraron esta especie de souvenirs del viejo de Carlota.

Aparte de que fue mal embalsamado y saqueado su cuerpo, el ataúd que le mandaron a hacer ¡le quedó chico! estaba grandote el buen Max, le doblaron las piernas para que cupiera en la caja mortuoria. Fue trasladado a la CDMX para después embarcarlo a Veracruz como lo pidieron los gobiernos europeos. Y qué cree, el carruaje que lo traslada se desconchinfla, se cae la caja en el lodo, dos veces, a poco no tenía mala estrella Max.

Ya sabrá como llegó al templo de san Andrés, fue el lugar escogido, las monjas quitaron de una mesa cáliz, copas, etc., para colocar el cadáver del Max, pero como se estaba descomponiendo el cuerpo, lo colgaron de cabeza para que le escurrieran las sustancian del embalsamiento, cuentan que a una virgen del templo le quitaron los ojos azules de vidrio que tenía para ponérselos a Maximiliano.

El hospital fue tomado por las fuerzas de seguridad juarista, mientras un doctor embalsamaba correctamente el cadáver. En la noche, llega el Presidente Juárez acompañando de Lerdo de Tejada, mira en silencio el cadáver, después reflexionando dijo, que era alto (Max medía 1.82) pero mal proporcionado, tenía las piernas muy largas, luego deduce que no era inteligente, aunque tenía la frente amplia esta se debía a la calvicie. Y se fue.

La iglesia era un lugar de culto a Max y las autoridades optaron por demolerla. Después Porfirio Díaz ordenó la demolición del Hospital para construir el majestuoso Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas. López Portillo en 1979 ordenó que el edificio alojara al Museo Nacional de Arte, digo que tanto es tantito.

El Parque del Cartero y misivas

Armando Ramirez

Hay un jardín para pasar el ratón con su peor es nada, su novia, su amiguita, su esposa o con ganas de tenderse como lagartija, este es el Jardín del Cartero o José Refugio Menes. Está entre las colonias Postal y Miguel Alemán, del lado oriente hay una escultura dedicada al cartero, del lado oriente, por eso le dicen el Jardín del Cartero, pero oficialmente se llama José Refugio Menes, que era cartero.

Ahora que la gente lo conoces por el Parque de la Postal, incluso en una basamento está una placa de un timbre postal.

Pero resulta que si se coloca del lado poniente, donde hay una canchita de futbol de salón, se encuentra en la colonia Miguel Alemán, o sea, que pertenece a la colonia Miguel Alemán el parque pero como es más conocida la Postal, pues la gente cree que es de la colonia Postal.

Hay una zona reservada, alambrada, para que los perros puedan jugar y hacer sus necesidades, la gente recoge las huellas de sus perros en bolsitas de plástico.

En un foro llamado Xicoténcatl las señoras hacen zumba pero a todo lo que da hasta parecen el ballet Bolshoi, un joven enseñan futbol a unos niños, tienes sus porterías pequeñas con redes. Al atardecer se encienden las faroles y aparece los jóvenes ocupando la canchita de fútbol, alambrada, y hay mucha gente alrededor de la fuente, salen chorros de agua, se elevan muy alto, unos focos de colores iluminan el agua, creando fantasía.

El café de la esquina enciende su iluminación, la gente llega a tomar café y a platicar, está muy concurrido, a lado venden de tacos al pastor y en la contra esquina hay una pizzería.

Los vecinos llegan de la Miguel Alemán, la Postal o de colonias cercanas y cuentan historias como la de un cartero que se prendió fuego, me acordé del cartero José Refugio Menes, pregunté si era el mismo, pero nadie me aseguró que era José Refugio, que es como se llama el jardín oficialmente, pero la gente también lo conoce por su antigua nombre, jardín Odesa, es una ciudad de Ucrania, en el Mar Negro, digo que tanto es tantito

De pipa y guante en nuestro salón Savoy

Armando Ramirez

 El fin de semana no hay nada como sacarle brillo a la pista de baile de la ciudadela

EL SAVOY era un salón de baile, en Harlem, en Nueva York, ahí los negros se lucían bailando con las Big Band, iba también la crema y nata de los intelectuales neoyor­kinos para admirarse como baila­ban los negros y eso porque en el corazón del barrio negro había un salón llamado Cotton Club donde no permitían la entrada de la gente de raza blanca.

Ahora en la Ciudad de Méxi­co cuando los salones de baile clásicos están desapareciendo: El Colonia, Smirna… quedan sólo Los Ángeles y el California Dan­cing Club y un montón de lugar­citos y jacalones donde la gente va a bailar, pero los jardines de la Ciudad han venido a sustituir a los salones de baile para la gente de los barrios.

Sí usted gusta divertirse los fi­nes de semana bailando y ligan­do, no hay nada como vestirse de pachuco o de perdis llevar los za­patos boleados para sacarle bri­llo a la pista de asfalto en la Ciu­dadela, ahí es el corazón de los bailarines de la salsa y el danzón.

Si en el Savoy neoyorkino iban los negros vestidos de pipa y guante, acá en la Ciudadela no se quedan atrás, la Ciudadela es un jardín donde se encuentra la Bi­blioteca México sobre la calle de Balderas, este jardín tiene en el centro la escultura del Padre Mo­relos, en frente hay un mercado de artesanías y sobre Balderas un tianguis de libros usados, pelícu­las de arte y libros de novedad.

Si se adentra en el jardín con su pareja quedará arrobado ante el espectáculo, cientos de perso­na están bailando danzón o salsa y lo bailan con brillo y en un ladri­llo, de a cartoncito de cerveza, no, eso solo en los cabarets o en una fiesta cuando hay amor.

No cobran, sólo le piden que vista con elegancia, las mujeres con zapatillas de tacón alto y los hombres con zapatos de tacón cubano, en el escenario hay un sonido potente para bailar, si us­ted gusta de ver bailar, quedará sorprendido por la sensualidad y elegancia con que bailan el dan­zón.

Los hombres huelen a loción y las mujeres a perfume, en reci­pientes de vidrio llevan lo que co­merán en las bancas del jardín en un descansito, es bonito ver a la gente bailar por el simple hecho de divertirse, de explayar su sen­sualidad y ejercer su seducción por la damita deseada o el galán que las atrae, aquí la lección es, no cuesta nada divertirse en la ciudad, digo, que tanto es tantito.

En el Zócalo hay poquito pero de todo

Armando Ramirez

EL FIN DE SEMANA dese una vueltecita por el planeta tierra y podrá tener el chance de estar en Holanda, El Salvador o Palestina y darse el lujo de comer una salchicha alemana, un wafle holandés, una arepa colombiana, un poco de comida Palestina o ahora que sale tanto en las noticias Siria, con su comida y artesanías sabremos más de ellos.

Hace diez años inició en el Paseo de la Reforma una feria que han llamado de las culturas amigas, eran unos cuantos stands y lo que ofrecían era un poquito de artesanía y su cocina, pero a la vuelta de unos años aquello era de no poder caminar por las amplias banquetas del Paseo de la Reforma.

Las autoridades de la Ciudad la trasladaron al Zócalo, ahí explotó, se dieron cuenta que a los chilangos nos gustaba probar los diferentes sabores y colores que hay en el planeta tierra. Y desde el año pasado la feria se dividió, la de artesanías y tradiciones está en los stands del Zócalo, ahora más bonitos aunque les sobra espacio, hay un Foro donde se presentan grupos musicales de diferentes países o sedes alternas como Museo de Arte Contemporáneo, el Metro, Teatro Esperanza Iris, etc. Y el arte culinario está en la Plaza de Santo Domingo con el éxito acostumbrado, muy apretujado.

Y con lo tragones que son los chilangos prueban comida de Uganda, Senegal y descubren que en la comida países de África tienen entre sí muchas cosas en común. Y los países del Medio Oriente tienen menos diferencias en su comida entre ellos, Israel, Irán, Líbano, Egipto; su cocinas es parecida. Y para qué les cuento de la vieja Europa, todos hacen wafles, los hay de Holanda pero también en Bélgica, son distintos pero siguen siendo wafles y las crepas francesas no están muy alejadas.

Y salchichas hay alemanas o uruguayas. En Sudamérica cuál es la diferencia entre Uruguay y Argentina, los dos países toman mate y le meten a la carne de res, igual Brasil y Paraguay.

En Colombia y Venezuela hacen arepas, cada quién a su estilo. Y con los centroamericanos descubrimos que comen frijoles, tamales y un montón de cosas como nosotros. Eso sí, todos los países una bebida peculiar, le digo, la recorrer la Feria de las Culturas Amigas se aprende un poquito del planeta tierra, comen y beben muy sabroso, como nosotros, digo que tanto es tantito.

El nuevo Cristo de Iztapalapa

Armando Ramirez

Este sí cumple con los requisitos para representar el papel de Jesucristo: Iván mide un metro 80, trabaja en un banco y no le han cachado en malos pasos como le sucedió a Cristo del año pasado, que guardó el secretito de que estaba casado. Iván es soltero y dice que siempre quiso representar a Jesucristo en la Pasión de Iztapalapa, de niño fue nazareno y había intentado 6 veces ser el Cristo de Iztapalapa hasta este año que lo logró.

Llegó al jardín Cuitláhuac acompañado de sus cuates en una ambulancia de servicio particular, mientras platicaba con él, los del Comité Organizador trabajaban en levantar el enorme templete donde Poncio Pilatos el viernes Santo se lavará las manos. Iván dice que desde niño cuando pasaba por la puerta de su casa la representación de la Pasión se imaginó ser el Cristo de Iztapalapa, ha sido nazareno y también ha representado otros papeles.

Desde el 15 de enero comenzó su preparación física, subiendo el cerro de la Estrella, comiendo adecuadamente, su equipo está al pendiente de su salud, un nutriólogo, un entrenador de acondicionamiento físico, tendrá que cargar la cruz desde la explanada del jardín Cuitláhuac hasta el cerro de la Estrella en medio de una multitud y el intenso calor.

En las calles se ve a sus habitantes colocando los templetes en donde se escenificarán cada una de las tres caídas y la escena donde la Verónica seca el sudor de Cristo. Por la iglesia de la Asunción han determinado colocar un temple y la familia en el garaje de su casa almuerza. Recorrer las calles de Iztapalapa en estos días es vivir la pasión de la gente porque todo salga lo mejor posible, esta tradición cumple 175 años de realizarse, y esperan más de 2 millones y medio de visitantes. Iván no siente temor de no llegar al cerro de la Estrella, se ve confiado, esbelto, su piel tiene ese tono pálido vivo, como un campeón de box con gran condición, se ve confiado, la sexta fue la vencida, la gente lo mira como una estrella pop… digo, que tanto es tantito.

La Bondojito sí existe…

Armando Ramirez

AUNQUE LAS AUTORIDADES SE ENCARGUEN DE DESAPARECERLA EL BARRIO SEGUIRÁ EXISTIENDO

Recorriendo la CDMX se lleva unos susrtotes, qué creen, la Bondojito no existe, llegué al mercado de la Bondojito, en la esquina de norte 72 y Henry Ford y los vecinos me dijeron que ya se enterraron que no son de la Bondojito, que el mercado Bondojito pertenece a la colonia Ampliación Emiliano Zapata, igual las tortas Bondojito y están encabritados, creyendo que estaban en la Bondojito le puso el nombre del barrio a sus tortas, pero resulta que no son de la Bondojito sino de la Ampliación Emiliano Zapata.

Pero como dicen, la Bondojito, aunque las autoridades se encarguen de desaparecerla, el barrio seguirá existiendo.

Y los vecinos me desengañaron, resulta que años viví creyendo que Rubén Olivares, el gran Púas, era de la Bondojito, pero dicen que no, es de la colonia Tablas de san Agustín, que la vecindad del “Quinto patio”, donde creció el gran Rubén, pertenece a la colonia Tablas de san Agustín.

Me contaron que la palabra Bondojito es de origen otomí: “bondo”, que quiere decir “nopal pelón” y que el diminutivo es Bondojito, “nopal peloncito”. Y por prueba dicen que el icono del Metro Bondojito es un Bondo. Uy uy uuuy.

Me fui a la calle de Victoria y Norte 70, con razón los padres querendones del nororiente de la ciudad ya no van al mercado de Sonora o la Merced para comprar sus piñatas, juguetes baratos y dulces para las fiestas de sus chilpayates.

Es una alegría ver la calle de Victoria con sus tiendas de piñatas, dulces, juguetes. Nos cuentan que hace treinta años a un señor se le ocurrió poner un changarro y vender bolsas de dulces de una fá- brica que los producen por ahí cerca. Y tuvo tanto éxito que luego otro señor se puso las pilas y puso otro changarro pero con el agregado de vender también piñatas y al paso del tiempo también se pusieron a vender en esas tiendas juguetes de plástico y los vasitos y los gorro hasta ser lo que es hoy esta zona en los límites de la Bondojito y la Aragón Inguarán, ora si dijeron, qué tanto es tantito.

Los baños Lupita

Armando Ramirez

La primera vez que conocí los baños Lupita fue en 1980, eran unos baños públicos que todavía daban servicio a los habitantes del barrio que en su casa no tenían regadera, pero con el tiempo las casas de Tacubaya, todas, tiene sus regadera para bañarse diario, no como en los viejos tiempos cuando la gente se iba a bañar los sábados, tomando su vaporazo y un masaje para el estrés, pero los baños Lupita también eran gimnasio, por eso llegué ahí para entrevistar al Cuyo Hernández, que era una de las vacas sagradas del boxeo de la época de oro.

Ahí estaba el Cuyo Hernández a la orilla del ring viendo cómo boxeaba el boxeador Lupe Pintor, oriundo de Cuajimalpa, y los pupilos del establo del afamado mánager le daban con singular entusiasmo a la pera loca, al costal, o hacían boxeo de sombra, le pedí una entrevista, don Arturo que así se llamaba el Cuyo, me miró con esos ojitos que dominaban su rostro y me dijo con una media sonrisa que sí, me platicó de cómo surgió el apodo del Cuyo, me dijo que de niño era muy peleonero, allá en su barrio de la Guerrero y que una vez, se surtió a otro niño y se fue corriendo a su vecindad, pero al rato llegó el niño llorando con su mamá, entonces la mamá al ver a los niños que jugaban en el patio le preguntó a su hijo: “quién fue” y el niño llorando lo señaló: “ese, el que tiene los ojos de cocuyo”. Y escucharon los demás niños y le comenzaron a decir el Cuyo. Sí en esa época el Cuyo Hernández tenía su establo en los Lupita, había dejados los baños Jordán de Arcos de Belén, desde esa época se hizo célebre el gimnasio de los baños Lupita, cuna de campeones de box, como el Finito López y ahí entrenaron célebres boxeadores como Mike Tyson o Alexis Argüello, o lo visitaron ilustres del boxeo mundial como Don King y George Parnassus, eso sin olvidar que mucho antes aquí forjaba sus ilusiones de ser un campeón de box Javier Solís, que era en esos tiempos carnicero, pero los caminos de la vida lo llevaron a ser un gran cantante de la música ranchera.

Hoy languidecen los baños Lupita, ya no hay servicio de baños, lo que funciona es el gimnasio, llevan un programa social para los jovencitos del barrio para que canalicen su agresividad, quien quita y salga algún campeón de box, como antes, digo, qué tanto es tantito.

La Papa… y báilale mi Rey

Armando Ramirez

EL DÍA DE LA SANTA CRUZ ANDUVE POR LA LOMA DEL PADRE, EN CUAJIMALPA Y CELEBRAN CON TODO

Con bandas de viento, harta comida y chinelos, me gusta mucho verlos bailar y hacer ejercicio al ritmo de una banda.

La Loma del Padre, está a 15 minutos en auto del centro de Cuajimalpa, la gente es muy amable, tiene su iglesia de la Santa Cruz, y andaban de manteles largos y a las personas que organizan las festividades y tienen sus responsabilidades, no les llaman como en otros pueblos, mayordomos, les llaman fiscales.

Y sí a un fiscal le tocó dar comida, y se lució como los guapos de la Papa, con un platillo de nopales con chile y carne de cerdo, uf, aunque no quiera se chupa los dedos y si quería repetir, todo era cosa de pedir y llegaba el exquisito platillos con tortillas, arroz con chicharos y carnita de cerdo; me explicaron que donde se encuentra la iglesia de la Santa Cruz se llama la Papa y me explicaron porqué.

Hace muchos años, era un camino solitario, son vecinos del bosque del Ocotal, está a la orilla de la carretera México Toluca, al lado contrario se encuentra La Venta. Y por aquí llegaban caminantes y como el camino es de subida llegaban cansados y hambrientos, en este lugar se ponían localitos donde podían comer los forasteros, entrando con singular entusiasmo a la “papa”, de ahí se le quedó el nombre al lugar, que unidos con la Loma del Padre organizan esta fiesta de la Santa Cruz que dura cuatro días, con música, comida, danza, y algo más.

Lo que más me gusta es la danza de los chinelos, que quiere decir en náhuatl, “los que mueven los pies y la cadera”, es una delicia verlos danzar, evocan por sus vestimentas la danza de los moros y cristianos, son pura imaginación casi siempre largas batas o capas, con máscaras para ocultar el rostro, bailan al ritmo de los instrumentos de vientos, hasta uno se pone a bailar a brinco y brinco y movimientos de caderas y a darle.

Esto sucede en la CDMX, en la alcaldía de Cuajimalpa, para que vean, que hay rumbos de la ciudad tranquilos y con grandes tradiciones, digo que tanto es tantito

Los de Villa… para tacos de carnitas

Armando Ramirez

VILLA DE CORTÉS aparte de ser una de las estaciones del Metro más conocidas de la línea azul, la que va de Taxqueña al Toreo, por si no se habían dado cuenta es una colonia muy tranquila, donde venden unos tacos de carnitas que no manchen, están de pocas tuercas, estos tienen la tradición que viene de Tepito, de la calle de Toltecas, antes ahí vendían chamarros y tacos de carnitas y luego uno de sus empleados se fue a poner una taquería, hace 50 años, en la calle de Fernández del Castillo, en Villa de Cortés.

Y qué creen era una apuesta muy arriesgada, Villa de Cortés era una colonia que estaba en proceso de colonizarse por gente de los tranvías y los ferrocarriles. Pero se aventó el tiro, bueno hasta un día su ex patrón fue a ver a su ex empleado y le dijo, “no manches el mantel, aquí no la vas a pegar.” Y el abuelo de los actuales encargados le contestó, que si la iba pegar con sus tacos de carnitas. Y el ex patrón: “mira, si la hace, te bajo los pantalones y te los beso…”

Pasó el tiempo y que las carnitas de la Negrita que la pegan, los tacos eran la delicia de la nueva colonia, bueno hasta los de la colonia Iztaccihuatl iban a comer los taquitos de carnitas e inventaron un lomo de cerdo a la plancha y las salsas son de babear, con chiles del estado de Aguascalientes, dicen que son los mejores, acá hay una salsa de chile de árbol o de chile manzano y chiles encurtidos, uno repite, son taquitos, de a qué no puedes probar solo uno.

Un día llega el ex patrón a ver al señor, ve el éxito y le dice: “no te bajo los pantalones porque si los beso se sala el negocios, mejor sigue con la suerte”.

Así surgieron los tacos de carnitas de la calle de Fernández del Castillo, viera usted como llega la gente a devorar esos tacos, tienen unas mesitas sobre la banqueta, que le dan ambiente a la calle, que hacia Tlalpan, hay más locales de tacos y tortas y que son un oasis, cuando uno sale del Metro apachurrado y con hambre, y al solo oler esos tacos, la gente se detiene.

Ahora los tacos de Tepito ya desaparecieron y acá la tradición, como don Johnny el caminante, siguen tan campante, con los nietos atendiendo los tacos de carnitas, la gente se arremolina mientras se escuchan canciones de Leo Dan, digo que tanto es tantito.

El árbol de la noche triste

Armando Ramirez

Teitter/ @uyuyuyy

El otro día anduve por Popotla, lugar de inventos como la dizque leyenda del mentado Cañitas que resultó una farsa, también estuve en la placita del “árbol de la noche triste”, el ahuehuete está más pachiche que cacahuate seco y muy solitario.

Ya saben, algún Delegado Político se creyó muy listo y quiso llamarlo “el árbol de la victoria”, hasta se pintó un mural sobre la batalla de esa noche lo llamaron La Noche de la victoria, puras machincuepas, especialistas como el arqueólogo Eduardo López Moctezuma, fue el primer coordinador del proyecto del Templo Mayor y de prestigio en todo el mundo, él escribe en un artículo, que el árbol en donde dicen lloró Cortés, no hay ninguna prueba de que existió, asegura el arqueólogo, y que las dos citas que dan información sobre la noche del 30 de junio de 1520, una es del propio Hernán Cortés, lo hizo en una de sus cartas de relación dirigidas al Rey de España, ahí, Hernán cuenta al Rey que “murieron 150 españoles, dos mil indígenas aliados y 45 yeguas y caballos…”

Claro, se puede pensar que siendo la española una cultura machista, de menso Hernán dice que lloró, se entiende, que lo haya ocultado, pero quien lo balconea es el Bernal Díaz del Castillo en su “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, cuenta que esa noche después de la corretiza y abandonar los tesoros, llegan hasta por los rumbos de Tacuba, donde Cortés esperó a sus demás hombres, el último en llegar fue Pedro de Alvarado, todavía Cortés esperaba que llegara alguien, pero Alvarado le dice que los demás han muerto, y Bernal escribe cómo a Cortés se les escaparon unas lágrimas… Es lo que se sabe de un testigo presencial y en ninguna otra fuente se hace referencia a esta escena, mucho menos a un árbol.

La leyenda del árbol de la noche triste surgió en el imaginario de la gente y hasta ha habido sesudos especialistas que aseguran que el de Popotla no es el verdadero árbol sino otro que está cerca del Santuario de la virgen de los Remedios. Y hasta locos que lo han quemado. Ni modo, si ni los historiadores ni los locos han podido desaparecer al legendario árbol de la noche triste, el abandono y el olvido lo están logrando de a poquito, pero si importara ya muchos hubieran puesto el grito en el cielo… digo, qué tanto es tantito.

2 de Abril, barrio mítico

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Hay barrios que nacen destinados a la leyenda, como el del 2 de Abril, pertenece a la colonia Guerrero, va de Valerio Trujano al Eje Central y de avenida Hidalgo a la calle de Mina. Surge cuando Porfirio Díaz inaugura la colonia Guerrero, concebida a partir de la creación de Ferrocarriles de México, con su estación de Buenavista, en la colonia Buenavista, vecina a la actual Guerrero.

Los riquillos del régimen porfirista vieron la oportunidad de hacer negocios y tener sus casonas al sur de la Guerrero: Los Rivas Mercados, Joaquín Casasús, Limantour, etc.

Al norte de la Guerrero se fueron a vivir los trabajadores del ferrocarril, por Nonoalco y el barrio de Los Ángeles.

El barrio se llama 2 de abril porque Porfirio Díaz inaugura oficialmente la colonia Guerrero el 2 de abril de 1873, en ese tiempo se conocía a Porfirio Díaz por el héroe de la batalla de 2 de abril, tan importante para expulsar al ejército francés del país, obvio debería de haber una calle con el nombre de esa batalla, 2 de Abril. Saquen conclusiones.

En ese barrio en la calle de la Santa Veracruz una de las familias pudientes tuvo su mansión, la Casa Requena, dicen los que la conocieron era una obra maestra del art nouveau, por cierto, esta familia la llamaba “La Santa” por estar en la calle de la Santa Veracruz, pero los vecinos durante años le dijeron “La Mansión”, a pesar de estar deshabitada y abandonada.

Calles como Pensador Mexicano, Santa Veracruz, Mina, 2 de Abril están atrás de la plaza de la Santa Veracruz y los museos Franz Mayer y el De la Estampa. Era un rumbo pudiente, pero en el siglo XX en la década de los años treinta apareció en Pensador Mexicano el Salón México y por el 2 de Abril las chicas de la vida alegre, todavía en los años ochenta del siglo pasado surgió un cabaret legendario, pasando el mercado 2 de Abril, sobre la calle Mina, el King Kong, donde los intelectuales y los famosos se dejaban ver bailando salsa y por ahí está un teatro Blanquita abandonado, que comenzó siendo la Carpa Margo…

Y frente al mercado se está cayendo un edificio donde despachaba el “el Púas” Rubén Olivares, durante los sismo del 85 por ahí llegó Rigo Tovar a ayudar y dicen que ese edificio escribió su éxito “Qué culpa tengo de ser tan guapo”, digo, qué tanto es tantito.