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Miercoles 19 Septiembre del 2018
nubes rotas 19°

Qué tanto es Tantitito

Nacimiento espectacular

En el mes de diciembre surgen muchas tradiciones, quién no hace la posada, crea piñatas, organiza pastorelas, bebe su ponche para el frío y compran sus arbolitos de Navidad, pero hay familias que en sus casas respetan una tradición que los abuelas se las inculcaron, los nacimientos.

Ya saben, cuentan que el primero que organizó un nacimiento y fue de bulto, es decir, hombres interpretando los personajes, fue San Francisco de Asís, precisamente en Asís, una población de Italia, y de ahí al mundo y con los evangelizadores que llegaron con la conquista, catequizaron a los indígenas y para que entendieran mejor la religión católica y sus historias, nada mejor que para explicar el nacimiento del niño Jesús que construir nacimientos con los personajes bíblicos, y mire que aprendieron.

Más de 400 años después la tradición forma parte de nosotros, y por ejemplo, en muchas casas grandes van creando sus nacimientos que año con año le convida a la gente de los barrios cercanos como en el Eje cinco, en el tramo que se llama Playa Villa del mar, en la colonia Marte Militar, ahí ese nacimiento tiene más de treinta años de hacerse con miles de figuras, abarca el jardín y el estacionamiento de la casa, muchas de las figuras son diminutas y otras grandes. El nacimiento se puede ver al paso de los autos sobre el Eje, las rejas y la fachada de las casas están tapizados con lienzos que tienen escenas navideñas.

Llama la atención ver a las familias con sus niños, que con ojos de asombro y alegría ven esta obra plástica donde los miembros de la familia participan, el que es arquitecto crea las maquetas, otros con su trabajo e imaginación colocan el riachuelo, a los beduinos del desierto descansado alrededor de un oasis, también están las casitas propias de esa época en los pueblos del Medio Oriente, austeras y sin ventanas, las palmeras, los pastores que cuidan a sus ovejas, arrean a su ganado, en el Portal María y José y los Reyes Magos que van llegando, arriba la estrella de David, tal vez por eso tan famosos por estos barrios del sur oriente de la Ciudad este nacimiento, está entre Andrés Molina y Plutarco Elías Calles.

En la banqueta hay verbena, puestos donde se venden hot cakes, elote, esquites, buñuelos, atoles, café, los algodones, digo, qué tanto es tantito

Cempasúchitl, flor-vida

Twitter/ @uyuyuyy

Me acuerdo que el año pasado en Xochimilco en algunas chinampas estaban muy tristes los chinamperos, una semana antes había caído una granizada que casi hecha a perder su cosecha de la flor de los 20 pétalos, para los aztecas, el número 20 era lo mismo que “muchos o muchas”.

Cempasúchitl significa: la flor de los 20 pétalos o sea de muchos pétalos, como es en la realidad esta bella flor, que en la chinampas de Xochimilco en esta época le dan una tonalidad de amarillo soleado al ambiente, es un gusto ver cómo van recogiendo las flores que en su tallo algunas alcanzan hasta un metro de altura y al ver los canales y las chinampas uno no puede menos que recordar, que fue una flor sagrada para los nahuas.

En tiempos de la gran Tenochtitlan y hasta la fecha en templos católicos, en los pueblos cercanos a la Anáhuac, en días de fiesta se riegan en dos hileras, para marcan un camino, con pétalos de cempasúchitl. Los aztecas creían que los pétalos de esta flor recogían la luz del sol, tan preciada por los nahuas. En su cultura y religión el sol era el dador de la vida. Y les preocupaba mucho, en su mitología, que el sol saliera todos los días, que nunca dejara de aparecer después de la noche.

Así, a la flor del cempasúchitl la tribuyeron esa cualidad, la de contener el calor, la luz del sol, lo que da vida. Ahora en el México del 20017, a casi 500 años de que cayera Tenochtitlan seguimos queriendo a las flores de cempasúchitl y prolongando la creencia de que regresan los difuntos y para eso hay que iluminarles el camino con veladoras y pétalos de flor de cempasúchitl.

Flor emblemática de las chinampas de Xochimilco, en estos días se ven los ramos de la flor del sol ser trasladada en trajineras o canoas por los canales, esos canales que el 19 de septiembre pasado unos turistas americanos paseado por ellos y con los movimientos del sismo creyeron que se daban el fenómeno del tsunami. No sabían que aquí se cultiva el cempasúchitl.

Por eso se usa en las festividades como los días de muerto. Los nahuas creían que había vida más allá de la muerte. Además tenía un uso medicinal o alimenticio, todavía en una pulquería de Xochimilco, el Templo de Diana, preparan un curado de flor de cempasúchitl y canela que es una delicia, digo, qué tanto es tantito.

La Balbuena es rica en famosos

DONDE SE UBICA LA COLONIA JARDÍN BALBUENA ERAN LOS TERRENOS DE DOS HACIENDAS

La Magdalena y Santa Lucía, propiedad de la familia Braniff, de hacienda sólo tenían el nombre, eran potreros, pastizales, que el gobierno compró y abandonó.

Esos terrenos los usó Alberto Braniff para volar su aeroplano, también Emilio Carranza, sobrino de Venustiano, incluso el Presidente Madero fue el primer mandatario que voló en un avión ahí, su piloto fue Dyott, en un Desperdussin.

Estos terrenos sirvieron de campo de aviación de los militares, hasta que por 1946 el Gobierno los fraccionó.CDMX. Así surgió la Merced Balbuena que fue ocupada al principio por bodegueros de la Merced que construyeron casas estilo neocaliforniano, todavía en Congreso de la Unión se ven algunas.

Los terrenos de la Balbuena fueron campos de fútbol y en los años 50 se levantaron casas de clase media, era una población de comerciantes de la Merced, deportistas exitosos, profesionistas que iniciaban la formación de sus familias, etc. Y más adelante comenzaba la colonia Moctezuma, con tres secciones.

La Jardín Balbuena que es hermana de la Unidad John F. Kennedy fueron diseñadas por el arquitecto Mario Pani y su socio Agustín Landa.

Una características de la Jardín Balbuena son sus retornos, las casas eran parecidas, fueron financiadas por el Banco Nacional, con el tiempo han adquirido su personalidad propia por las modificaciones de sus dueños, en las calles principales se observa en algunas casas que en los frentes han puesto cafeterías, escuelas, tiendas, etc. Y las palmeras que se plantaron han ido desapareciendo.

La Jardín Balbuena es rica en dar futbolistas como Enrique Borja o Hugo Sánchez y en la actualidad Raúl Jiménez y no digamos de luchadores, nada más porque no traen sus máscaras no los reconocen, Armando Vega Gil de Botellita de Jerez y como olvidar un hijo ilustre de Tepito que también fue ilustre en la Jardín Balbuena Raúl “Ratón” Macías, que hasta restaurante tuvo en esta colonia, digo que tanto es tantito.

Los sismos, incentivos

 

De pronto entra el des­ánimo pero en la me­dida que se mide la tra­gedia, por ejemplo en 1985, sí, se cayó el edificio Nuevo León, el Hospital General, parte del Centro Médico, La Super Le­che, edificios en la Roma, de­cenas de vecindades en Tepito, la Guerrero y la Merced, se ca­yeron fábricas, escuelas, esta­ciones de radio, de televisión, Avenida Juárez parecía Lon­dres después de los bombardeos que sufrió en la segunda guerra mundial, en la Ciudad oficial­mente se dijo que había 10 mil muertos, 4.100 rescatados con vida y una larga lista de datos y saben qué, la Ciudad se levantó.

Surgieron uniones de ve­cinos, de damnificados, gru­pos culturales, artísticos, ico­nos como Oscar Chávez can­tando en los campamentos de los que se habían quedado sin techo, fue tal la movilización social que terminaron surgien­do para bien y para mal líde­res sociales que se convirtie­ron en políticos célebre, unos honestos y otros corruptos, de esas bases sociales se nutrieron los nuevos partidos políticos, la gente creó sus propios nego­cios, muchos empresarios fue­ron conscientes de la emergen­cia, llegó mucha ayuda inter­nacional, Miguel de la Madrid expropió terrenos para cons­truir casas para los damnifica­dos de los barrios populares.

Poco a poco y al paso de los años la Ciudad comenzó a ves­tirse de peluches y la lección social la aprendió la gente pa­ra volverse más activa políti­camente, no por nada la gen­te de la ciudad de México es la más politizada del país.

El Distrito Federal de 1985 es irreconocible en la Ciu­dad de México de 2017, pu­so out a la canción de Cha­va Flores, México Distrito Fe­deral, tiene segundos pisos, metrobús, Uber, Centros Co­merciales a diestra y sinies­tra, los rascacielos han trans­formado a la Ciudad de chapa­rra a más alta, ahora la gente sigue la Champions League, casi todos usan celulares, ni quién se acuerde del telégrafo, an­tes solo se veían a Raúl Ve­lasco ahora hay Nexflix, Ave­nida Juárez es un bello paseo para caminar y encontrar acti­vidad cultural a la menor pro­vocación o se pasea en bicicle­ta por la ciudad, algunas ca­lles de Centro son peatonales.

Esta ciudad que se levan­tó de los escombros del 85, pe­ro ahí está, por cierto más ca­ra, pero se volverá a levan­tar, los sismos siempre han incentivado a chilangos, di­go, qué tanto es tantito.

¿En la BJ, es el Año de Hidalgo?

FOTO: LUIS CARBAYO /CUARTOSCURO.COM

Llama la atención que en el año que la picaresca de la política administrativa sexenal ha llamado, “el año de Hidalgo… Los de la Benito Juárez se hayan acordado, que durante años estuvieron los tianguistas en las calles de los alrededores del mercado de la Portales, dicen que pidieron los locatarios del mercado que desalojaran a los vendedores callejeros, el hecho fantástico es que hicieron caso de bolón pin pón, será el efecto del Año de Hidalgo, chin chin el que deje algo… o ahora se despiden con buenas acciones.

A que a fin de año, los tianguistas regresan a las calles de la Portales, claro, mediante un arreglo, que de seguro lo había.

En el mercado lo ven a uno y los locatarios se quejan que en el espacio del primer piso del mercado, donde estaba un Cendi o la guardería, ya no está, la explicación es que la quitaron, corrían riesgos los niños, cerca están los tanques de gas.

Eso sí, le dieron chance a una restaurante que ocupa todo el espacio del Cendi. Y los locatarios me muestran el artículo 4 de la Gaceta Oficial del DF donde enumeran las áreas de los mercados públicos que no se pueden concesionar y mucho menos vender a un particular y me llevaron a ese espacios y hay un bonito restaurante en funciones, los locatarios me dicen que la gente de la BJ la vendió, otros dicen que la concesionaron. El hecho es que los funcionarios de la BJ cerraron el Cendi y ahora hay un restaurante donde tal vez las vidas de los comensales corren peligro. Quíhubole, ¿será la fiebre del Año de Hidalgo.

A los locatarios no les dejaron poner un Centro Cultural, imagino que no es un buen negocio para el mercado público y un restaurante sí, y no le sigo lo que me contaron de la Alberca Olímpica, han de decir es el Año de Hidalgo, total que tanto es tantito.

De panteones a panteones

Twitter/ @uyuyuyy

Para ir en la noche a ver como son los rituales del día de muertos, no es necesario ir a Mixquic, miren que es un pueblo fantástico, pero en estos días se ha comercializado de manera excesiva. A donde vaya encontrará chelas con chamoy y lo que se pueda imaginar: pizzas, hamburguesas y los comerciantes de ahí sufren mucho por la invasión de puesteros que llegan de las diferentes ferias de los pueblos del Edomex y la mú- sica del norte de la República.

Asistir al panteón a la medianoche es un martirio, un montón de estudiantes de universidades privadas van con su cámaras para sacar las fotos “más bonitas” para publicar en Facebook, Twitter o Instagram, y poco a poco va perdiendo la magia antigua del lugar de los mezquites. Y si van en autos váyase con varios días de antelación, hay hostales para dormir, ya ve que la única carretera ese día es un gigantesco estacionamiento.

Pero hay otros panteones que tienen tradición y también son cementerios comunales, me refiero al de Azcapotzalco, todos los pueblos de Azcapotzalco llegan al panteón comunal de san Juan Tlihuaca, que quiere decir lugar de brujos, usted puedo visitarlo sin tanta aglomeración y tener una comunión con los viejos habitantes que preservan la tradición, pero además es tan bonito, está dividido en dos partes, una es para los adultos y la sección de los niños, sus tumbas son alegres, están adornadas con los juguetes que les gustaban a los niños en vida y las tumbas llenas de color, ellos comienzan a las ocho de la noche una precesión y recorren las calles del pueblo y se detienen en los altares callejeros.

Cuando llega a la entrada del panteón es como si llegara a la película de Los Tres García, rezan, llevan sus velas, sus flores, cantan, hay danzantes, mariachis, tamales, atoles, bu- ñuelos, me maravillan los habitantes de San Juan Tlihuaca.

En su mayoría descienden de los tecpanecas. Fueron los mexicas quienes les llamaron chintolos, a los de acá, por tener buenas petacas. Es un pueblo que hay que defender del estrangulamiento que tiene, está rodeado de fábricas, pero enmedio reina el jardín de los ahuehuetes, con sus leyendas, su iglesia y la gente es hospitalaria; todos se acomiden a decirle por dónde llegar al panteón y lo mejor se siente en un pueblo. Digo, que tanto es tantito

San Pedro Atocpan un pueblo de tradiciones

Disfrute del mole, el pulque y lo tamales de frijoles, características de este lugar

ATOCPAN SIGNIFICA TIERRA HÚMEDA, fértil, y así es la tierra de San Pedro Atocpan, tierra de gente creativa, con imaginación para inventarse su tradición, las de los diferentes moles que elaboran la mayoría de familia en este pueblo bendito, perteneciente a Milpa Alta, al sur de la Ciudad de México.

Cuando tenga tiempo conozca este pueblo mágico con su convento e iglesia de San Pedro Apóstol, inició su edificación a la mitad del siglo XVI, se siguió todo el siglo XVII y los terminaron entrado el siglo XVIII, les digo, si de convento y templos se trata en la Nueva España, se tardaban un poquito en levantar sus edificios religiosos pero les quedaban de peluches, tan es así que crean un estilo que deriva del barroco europeo, si allá se recargaban en su decoración de formas y figuras, acá, era como si fuera la decoración de un pastel de XV años, no quedaba espacio alguno, todos los retablos están ocupados por figuras de santos, formas vegetales, símbolos religiosos y con un poco de evocación de la geometría de las pirámides y así tienen el churrigueresco o barroco novohispano.

Así es el mole que hacen en San pedro como el barroco mexicano, las familias del pueblo elaboran sus moles con más de 40 ingredientes: chiles, cacao, comino, clavo, almendra, canela, galletas y plátano macho, llaman la atención las pencas de plátano macho en los molinos donde las familias van a moler sus recetas, es una calle cercana al mercado, ahí se suceden los molinos y los ingredientes en tinas que lleva el mole, sus olores llegan a la calle.

Por cierto cerca de esta calle está otra que lleva al panteón del pueblo y le llaman de “iras y no volverás” adivine por qué.

Entrando al pueblo está la calle de los comercios con el mole en polvo en enormes cazuelas de barro y las abuelitas orgullosas de s u s recetas secreta, las probaditas de mole lo dejan a uno babeando, muy sabrosos los moles. Ah y un pinole para hacerse con leche y agua, otro poquito de cacao y canela, uy, esa receta me la dio una abuelita de ahí.

Alrededor de la plaza de san Martín Caballero con su austera iglesia de 1560, hay restaurantes con ventanas y balcones con vista a la plaza, ahí puede saborear el mole, el pulque y los tamales de frijoles, digo, que tanto es tantito.

 

Tláhuac y sus trajineras

UN PASEO que vale la pena hacer es al viejo pueblo de Tláhuac uno de los últimos reductos por los cuales podríamos evocar cómo vivían y qué hacían los primeros habitantes de esta región, había muchos asentamientos de grupos indígenas y vivían algunos de ellos en pequeñas islas como Tlaltenco, Zapotiltán, hay crónicas de los evangelizadores que narran que iban de un pueblo a otro en canoa, en este caso, al pueblo de Mixquic.

Imagine un mundo de agua, donde su transportación era a través de los canales, bueno es un mundo del que nos enorgullecemos pero no podemos imaginar, en Tláhuac todavía hay un pequeño trozo de ese mundo maravilloso de Bernal Díaz del Castillo.

Al lugar le llaman el Lago de los Reyes Aztecas, está cerca de la iglesia de san Pedro Tláhuac, sobre la avenida Tláhuac, en Túlyehualco, está un pequeño Museo Comunitario del Lago de los Reyes Aztecas y ahí se encuentra al mundo chinampero en el embarcadero, hay vendimia de lechugas, brócoli, etc. además la venta de antojitos muy típicos del sur de la Ciudad.

Pero lo que impresiona en relación con los de Xochimilco es una vista casi virgen, no tan transitado, más virgen si se puede. En Xochimilco los trajineros están como los mariachis de Garibaldi a la caza del que tenga cara de turista sin dar el mejor servicio.

En cambio en Tláhuac al no haber tanto turismo, se goza de una tranquilidad, digo si le gusta la pachanga también lo puede hacer con la familia y, el compadre en una trajinera. Navegar en estas aguas donde hace mucho tiempo navegaron los antiguos que iban a la guerra pero también los que sembraban en chinampas sus cosechas.

Los canales son silenciosas y las aves surcan el cielo y los peces felices, saltan y se zambullen, dígale al trajinero que los lleve a visitar una chinampa, donde los campesinos de Tláhuac siembran las lechugas más bonitas de los supermercados, sí, las que amarran con una cinta azul metálico, de aquí salen muchas de ellas, es más le pueden vender unas lechugas ahí muy baratas, es más, ahí nos sentamos en la tierra y preparamos una ensalada con aceite de oliva y jugo de limón, deliciosa, fresca, orgánica, recuerde que la tierra del fondo del lago es muy rica para sembrar.

Y comparará el mundo antiguo y lo hemos hecho de este lugar, digo que tanto es tantito.

Iba a llamarse Americana

Por los rumbos de la colonia Juárez en el siglo XIX hubo una hacienda, la de la Teja, en sus terrenos se fraccionó la colonia Juárez. El primero que intento urbanizarla fue Rafael Martínez de la Torre, el mismo que fraccionó la colonia Guerrero, e iba hacer lo mismo en la hacienda la Teja, pero falleció, hubo otros intentos pero fue hasta el siglo XX cuando una empresa americana fraccionó esos terrenos.

Los empresarios americanos soñaban con crear una colonia llamada Americana, tal vez, para que ahí viviera la numerosa comunidad del Tío Sam, y diseñada de tal manera la nueva colonia que su corazón iba a ser la Plaza de George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, incluso años después tenía en el centro una escultura de dicho presidente donada en 1916 por el gobierno del Tío Sam.

Pero qué creen, la colonia no se llamará Americana sino Juárez, a sugerencia de Porfirio Díaz y así es como se inaugura el 21 de marzo de 1906, como un homenaje del Presidente de origen oaxaqueño al prócer de la Patria, también de origen oaxaqueño.

La Juárez desde su inicio ha sido una colonia cosmopolita, la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, que se encuentra en la esquina de Roma y Londres fue donada por la comunidad húngara y los edificios del Buen Tono que están sobre Bucareli, fueron construidos por el empresario francés Ernesto Pugibet, propietario de la fábrica de cigarros el Buen Tono.

Bueno, el emblema de la Juárez el Reloj chino fue donado por la comunidad china para las fiestas del centenario de la Independencia, en 1910.

Se ven coreanos caminando por las calles la Zona Rosa, también es colonia Juárez, han formado su comunidad con iglesia y centro cultural, restaurantes, karaokes. Y los gitanos que en las tardecitas aparecen en la plaza Washington fumando, platicando, escuchando su música y viven por aquí, digo que tanto es tantito.

El Mercado L. Rodríguez

Se edificó durante la Presidencia de Abelardo L. Rodríguez siendo jefe del Departamento del DF Aarón Sáenz, era la efervescencia del espíritu revolucionario. En la novela brillaban Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán; en la pintura Diego Rivera, José Clemente Orozco, Siqueiros, y en la Música Carlos Chávez y Silvestre Revueltas, era la época del renacimiento cultural mexicano.

El Mercado es muy grande y se construyo sobre lo que fue la huerta del colegio de San Pedro y San Pablo, y el cementerio, por eso entre los locatarios se dice que al caer la tarde espantan.

El Mercado es concebido con todos los servicios para la población, incluso un restaurant para los invidentes, pues la escuela de éstos está muy cerca, con el tiempo se volvió un mercado de flores y ahora es una plaza comercial, esta en la calle de Colombia y callejón de Girón.

La nave de verduras, legumbres, frutas, carnes, pescado, pollerías y cremería es enorme, su sección que da a la calle del Carmen es famosa por venta de petacas y maletas a excelentes precios, también tiene una biblioteca y un gran valor artístico y cultural pues los que pintan sus muros, en la entrada y patio principal son alumnos de Diego Rivera como Antonio Pujol o Pedro Rendón. Además llegan en esa época artistas de otros países como las hermanas Greenwood, Marión y Grace, quienes pintan murales sobre la minera o la lucha campesina en el cubo de la entrada o el gran escultor Isamu Noguchi, de origen japonés pero ciudadano americano, pinta una obra de arte contra el fascismo, que encuentra en el primer piso de la entrada de Rodríguez Puebla, es donde dan servicio a los jóvenes contra las adicciones. Cuando ande por el Centro échele un ojito, que tanto es tantito.

Personajes de la Guerrero

Twitter/ @uyuyuyy

Ah las cosas de la historia y lo injusto, los descendientes de Emiliano Zapata no nadan en la abundancia por decir lo menos y los hijastros de Vicente Fox nadan en la abundancia en Miami, digo, está del nabo.

Le voy a contar un poco de historia de un grandísimo personaje de la Revolución mexicana y vivió en la colonia Guerrero y ahí viven todavía sus hijos, ya son mayores, el más grande tiene más de noventa años y la más joven, Albertina, pasa de los setenta años, en medio está Salador y Magdalena, ellos son hijos de Antonio Díaz Soto y Gama, el intelectual del zapatismo, a quien mucho le atribuyen la frase “Tierra y libertad”, fue quien defendió a los campesinos cuando sus demandas de tierra se estaban quedando fuera de la Constitución que promulgó Venustiano Carranza en 1917.

Sus hijos viven en la colonia Guerrero, en la calle de Zarco, en una antigua casa, como hubo muchas a principios del siglo XX, amplia con patio y su fuente y muchos cuartos, pero no era de Díaz Soto y Gama sino de su hermana, quien le dio albergue, pues como buen intelectual no hizo fortuna, al contrario cuando fue maestro universitario, daba clases de derecho agrario e historia, pero escribía sus artículos en los periódicos y sacó boleto en el gobierno de Lázaro Cárdenas por sus críticas y le quitaron las clases de la Universidad y sobrevivió solo con sus colaboraciones periodísticas, él primero vivió en la calle de Violeta y luego en la casa de su hermana en Zarco.

Estuve con sus hijas y su hijo, me enseñaron una pintura, que heredaron de don Antonio, es un retrato de Zapata ¿y saben quién se la regaló? Álvaro Obregón, a pesar de que en la revolución estuvieron en bandos opuestos, y todo porque reconoció Obregón la honradez intelectual de Soto y Gama.

La casa conoció tiempos mejores con vitrales en las ventanas de la cocina, deteriorados pero siguen siendo bellos, tienen un biblioteca con documentos y publicación de Soto y Gama tan mencionado por Octavio Paz, como un intelectual de la revolución y a quien conoció desde niño, pues su abuelo Ireneo Paz y Soto y Gama eran amigos, los dos fueron periodistas y liberales. La verdad, lo que encuentra uno en los barrios, hasta la historia y los descendientes de personajes históricos, total, qué tanto es tantito.

Poetas en camión

Twitter/ @uyuyuyy

Vamos a recordar a los “Delfines”, ¿se acuerdan de ese tipo de transporte público?

Muchos tendrán en su corazoncito su tipo de camión favorito, los “trompudos”, la neta, estaban gachos o “los chatos” la verdad tampoco estaban muy estéticos, eso sí, se distinguían por llevar su motor en la parte delantera, como los famosos “Juárez-Loreto”, hasta el poeta Efraín Huerta le cantó a los Juárez- Loreto y a la bella mujer que cuando se sentaba enseñaba sus hermosas rodillas, no lo digan, ahora está de moda acusar de acoso a la mujer, imagínense al poeta acusado de acoso por hacer poesía con las rodillas de una usuaria del Juárez-Loreto.

Los tiempos cambian, al poeta Ramón López Velarde, creador de la “Suave Patria” lo hubiera acusado de lo mismo, dicen que se estaba las horas en la antigua Plateros viendo cómo las señoritas bien bajaban de sus carruaje y él se sentía complacido al verles el huesito del tobillo.

Todo cambia, el transporte público, a excepción del Metrobús y del Metro, siempre han sido una calamidad, cuando fueron del pulpo camionero o cuando pertenecieron a la Ruta 100. Pero de todos los camiones los que tenían una belleza urbana que engalanaban la vieja San Juan de Letrán, eran los Delfines.

Pase por la iglesia de san Francisco frente a la Casa de los Azulejos, ahí encontrará un placa con el nombre de la persona que se le ocurrió por primera vez alquilar los carruajes, luego vinieron los trenes de mulitas, los taxis jalados por caballos.

En los años sesenta y setenta las autoridades compraron los Delfines, comenzaron costando 60 centavos el pasaje, lo subieron hasta un peso, pero eran amplios, grandes y trasladaban mucha gente, y parecían delfines.

Bueno hubo un tiempo que los autobuses gringos de la Greyhound, salían de Insurgentes e iba hasta Canadá, era cuando no todo mundo tenía billete para volar.

Ahora los reyes de las calles son los microbuses, parecen trocas que cargan guacales de la Central de Abasto, son influyentes, se detienen a la mitad de la calle para levantar a la gente, huelen a gas, y si no trae cambio le echan sus habladas y ya no diga la inseguridad, tanto de la delincuencia como la de quienes conducen los microbuses, qué hicimos los chilangos para tener micros, quiero unos delfines, digo, qué tanto es tantito.

La Condesa

Twitter: @uyuyuyy

La tercera condesa de Miravalle, cuentan, era un mujer de armas tomar con una riqueza descomunal, allá en el siglo XIX, dueña de grandes extensiones de tierra en Michoacán y otras partes del territorio nacional como también las tuvo en la Ciudad de México, para que le midan el tamaño de su riqueza, tenía una hacienda, la de Miravalle, en esta ciudad, iba de lo que son los límites de la actual colonia Roma, más exacto el pueblo de la Romita, porque no existía la Roma y llegaba hasta los límites con Tacubaya, en donde se encuentra la embajada de Rusia, esa casona formaba parte de la hacienda.

Además esta señora era de alcurnia, descendiente de los condes de Miravalle que el rey de España a sus ancestros les otorgara ese título nobiliario. ¿Y saben por qué? Resulta que esta familia desciende de la hija de Moctezuma y al casarse con un español la llevaron a vivir a España, allá el rey al saber que era hija del emperador Moctezuma decide reconocer su linaje y les otorga el título de condesa de Miravalle.

Ese uno de los orígenes de la riqueza de la tercera condesa de Miravalle, los descendientes ahora viven en España. La hacienda desapareció y en su lugar se construyó el hipódromo y el toreo de la Condesa, pero a finales del siglo XIX también desaparecen el hipódromo y el toreo y fraccionan los terrenos y dan origen a la Condesa, que en realidad son tres colonias: la Hipódromo Condesa, la Condesa y la Hipódromo.

Por ejemplo la calle de Amsterdam es el trazo ovalado de lo que era la pista de carreras del hipódromo y el parque México formaba parte del hipódromo, hoy es la colonia Hipódromo Condesa.

Las colonias fueron diseñadas como la mayoría no lo fueron, con un diseño urbanístico, avenida amplias, arboladas, como la de Nuevo León, poblada de fresnos o glorietas como la de Popocatépetl, se llamó primero plaza de don Quijote, ahí se filmaron escenas de la película Santa con Lupita Tovar y la dirección de Antonio Moreno, en el centro hay un fuente, llaman de la Bomba, tiene parecido con una bomba de agua, es una cúpula de estilo art déco con un agujero en el centro, se dice que en la época del cenit por ahí entran los rayos del sol. Fue una colonia de judíos y ahora de españoles y de intelectuales, digo, échele un ojito, que tanto es tantito.

Jamaica es un carnaval

Es una fiesta del color y el ambiente decembrino se huele, se siente en cuanto se llega al mercado de Jamaica, cercado antiguamente por canales como el de La Viga y otros que se pierden en la memoria del siglo pasado.

En el mercado de Jamaica se le llenan los ojos del color, de alegría y nostalgia, nada más de observar las enormes piñatas de siete picos (que representan los 7 pecados capitales) que con sus colores y formas alucinantes, y de cómo las familias las cargan en la parte alta de sus camionetas y los niños brincan de alegría.

¿Se acuerdan del dale, dale, no pierdas el tino porque si lo pierdes de un palo te empino? Pues este mercado en esta temporada me parece el más hermoso de la Ciudad de México, hay que visitarlo en familia porque es un gusto ver los arbolitos de Navidad, son de Perote, Veracruz, aunque también los hay canadienses y el musgo, su verde frescor, el gris del heno, los colores de los personajes en barro de los nacimientos navideños y el rojo de las flores de Nochebuena, son las que dan su color al mes de diciembre.

Y los dulces, la colación: Órale, Petra, sal del rincón con la colación: Órale Pancho no te hagas que falta la colación. Están la canastitas de papel con múltiples colores, las luces, que son la alegría de los niños cuando saltan sus chispas y las velitas, se huele, se siente, el olor de la fruta de las piñatas.  También están los portales con las figuras de María y José, el buey, la vaca, los tres Reyes Magos, van a pie por las veredas, los riachuelos y las cascadas, los pastores están aquí y allá. Y allá la estrella de Belén que guía a los Reyes, más allá los faroles típicos de Navidad. Y el olor de la fruta: tejocotes, cañas, guayabas. Y los trozos de piloncillo, las rajitas de canela, para hacer un sabroso ponche. Y la parafernalia decorativa de las esferas, las tiras de luces, los festones, las coronas, las estrellas, los muñequitos de tela que son angelitos, Reyes Magos o Santa Claus, que expresan la maravilla de la creatividad humana en las fiestas decembrinas. Y claro caminando en Jamaica hace hambre, uy hay unos huaraches, mmm, sabrosos, los famosos huaraches de Jamaica con una costilla encima con salsa verde o roja y café de la olla para el frío, ¡provechito! digo, qué tanto es tantito.

Calzada de la Condesa

Twitter: @uyuyuyy

Vuelvo a la avenida Álvaro Obregón que parece un cofre de historias que recorren la avenida y se destapan y saltan como si viviera Scherezada ahí. Esta avenida fue concebida en la imaginación de una Condesa, la tercera de Miravalle, ésta alucinó una calzada que conectara al pueblo de la Romita con su hacienda de la Condesa de Miravalle. Ya les he contado que la colonia Condesa y sus vecinas, la Condesa Hipódromo y la Hipódromo formaban parte de los territorios de una de la mujeres más ricas del siglo XVIII en la Nueva España.

Se llamaba María Magdalena Catarina Dávalos de Bracamonte y Orozco, adquirió en 1704 la hacienda de Santa María del Arenal, que muchos años después ahí tuvo su óvalo, un hipódromo, a finales del siglo XIX estos terrenos se empezaron a fraccionar y surgieron nuevas colonias.

Casi dos siglos después otros realizaron el sueño de la Condesa, una avenida que comunicara lo que se estaba fraccionando y sería con el tiempo la colonia Roma y la Hipódromo de la Condesa, a esa avenida se llamó Jalisco.

Cuando el general Álvaro Obregón fallece después de un atentado y como Obregón vivía en la avenida Jalisco, decidieron los gobernantes de aquellos tiempos cambiarle el nombre a la avenida y llamarla Álvaro Obregón.

Al recorrer esta avenida, en efecto nos damos cuenta que comunica a dos colonias, la Roma y la Condesa, y es muy chistoso, mucha gente cree que la antigua plaza Miravalle ahora llamada de las Cibeles pertenece a la colonia Condesa, pero no, es de la Roma, la Condesa empieza sobre la calle de Sonora y su entrada es el parque España.

Los automovilistas que no conocen la colonia y recorren la calle de Amsterdam, sin darse cuenta terminan por darle la vuelta, la calle de Amsterdam se trazó sobre el óvalo del antiguo Hipódromo.

Tal parce que lo que concibió la Condesa de Miravalle con el tiempo se ha convertido en una ruta donde los sismos hacen más daño, está sobre la falla geológica, así sucedió en los sismos del 85 como en estos del 19/S, coincidencias o no, quien imaginó esa ruta fue una persona malvada, terrible, insaciable con los hombres y de riqueza enorme en Michoacán, Veracruz y la Ciudad de México, pero esa historia de la tercera Condesa de Miravalle se las cuento en la próxima entrega, digo, qué tanto es tantito.

 

Viaje alucinante en el Metro

A las 9 de la noche en la estación del Metro Pantitlán los Metronáutas llegan como en la vieja película de “Marabunta”, de prisa, ligeritos y sin rosarse, con habilidad bajan las escaleras que conducen a los andenes de los trenes. De repente aparecen unas rejas que impiden el paso a los Metronáutas, aquello es una sinfonía recordándosela a los trabajadores del Metro que les impiden el paso para llegar al andén y abordar su Metro, se ve feo, pero lo hacen para evitar que la gente que está en el andén pueda ser empujada.

Si va por la estación del Metro Pino Suárez en los pasillos de interconexión verá la restauración de la pirámide a Ehécatl, el Dios del viento; lo que vemos al pasar es su adoratorio. Y como si fueran arrojados por Ehécatl llegan Metronáutas a ver un grupo musical que canta boleros y canciones pop, las prisas se van.

Pero nada más es para tomar aire y seguir subiendo y bajando escaleras como en el Metro Tacubaya donde hay murales de Guillermo Ceniceros, que cuentan como los mexicas salen de Aztlán y llegan a la gran Tenochtitlan.

Y no menos para la cultura popular es la estación Guerrero, un templo a los ídolos de la lucha libre, el muro que más me gusta, es donde está el Santo, el Enmascarado de Plata, parece su templo.

En la estación Zapata, en el transbordo a la Línea 12, en sus muros hay reproducciones de la obra de los grandes caricaturistas mexicanos, van de Posada a la Familia Burrón, Naranjo o Rius y, en la estación Chabacano, las mujeres se quitan sus zapatos de tacón alto y se colocan sus “chanclas” y véngase mi Rey y como en el “Quinto patio” bailan bonito y sabroso, toca una orquesta de invidentes salsas y cumbias, al viajar en Metro se descubre que tiene muchos rostros, este es uno, digo que tanto es tantito.

La Papa… y báilale mi Rey

EL DÍA DE LA SANTA CRUZ ANDUVE POR LA LOMA DEL PADRE, EN CUAJIMALPA Y CELEBRAN CON TODO

Con bandas de viento, harta comida y chinelos, me gusta mucho verlos bailar y hacer ejercicio al ritmo de una banda.

La Loma del Padre, está a 15 minutos en auto del centro de Cuajimalpa, la gente es muy amable, tiene su iglesia de la Santa Cruz, y andaban de manteles largos y a las personas que organizan las festividades y tienen sus responsabilidades, no les llaman como en otros pueblos, mayordomos, les llaman fiscales.

Y sí a un fiscal le tocó dar comida, y se lució como los guapos de la Papa, con un platillo de nopales con chile y carne de cerdo, uf, aunque no quiera se chupa los dedos y si quería repetir, todo era cosa de pedir y llegaba el exquisito platillos con tortillas, arroz con chicharos y carnita de cerdo; me explicaron que donde se encuentra la iglesia de la Santa Cruz se llama la Papa y me explicaron porqué.

Hace muchos años, era un camino solitario, son vecinos del bosque del Ocotal, está a la orilla de la carretera México Toluca, al lado contrario se encuentra La Venta. Y por aquí llegaban caminantes y como el camino es de subida llegaban cansados y hambrientos, en este lugar se ponían localitos donde podían comer los forasteros, entrando con singular entusiasmo a la “papa”, de ahí se le quedó el nombre al lugar, que unidos con la Loma del Padre organizan esta fiesta de la Santa Cruz que dura cuatro días, con música, comida, danza, y algo más.

Lo que más me gusta es la danza de los chinelos, que quiere decir en náhuatl, “los que mueven los pies y la cadera”, es una delicia verlos danzar, evocan por sus vestimentas la danza de los moros y cristianos, son pura imaginación casi siempre largas batas o capas, con máscaras para ocultar el rostro, bailan al ritmo de los instrumentos de vientos, hasta uno se pone a bailar a brinco y brinco y movimientos de caderas y a darle.

Esto sucede en la CDMX, en la alcaldía de Cuajimalpa, para que vean, que hay rumbos de la ciudad tranquilos y con grandes tradiciones, digo que tanto es tantito

Jamaica es un carnaval

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Es una fiesta del color y el ambiente decembrino se huele, se siente en cuanto se llega al mercado de Jamaica, cercado antiguamente por canales como el de La Viga y otros que se pierden en la memoria del siglo pasado.

En el mercado de Jamaica se le llenan los ojos del color, de alegría y nostalgia, nada más de observar las enormes piñatas de siete picos (que representan los 7 pecados capitales) que con sus colores y formas alucinantes, y de cómo las familias las cargan en la parte alta de sus camionetas y los niños brinca de alegría.

¿Se acuerdan del dale, dale, no pierdas el tino porque si lo pierdes de un palo te empino? Pues este mercado en esta temporada me parece el más hermoso de la Ciudad de México, hay que visitarlo en familia porque es un gusto ver los arbolitos de Navidad, son de Perote, Veracruz, aunque también los hay canadienses y el musgo, su verde frescor, el gris del heno, los colores de los personajes en barro de los nacimientos navideños y el rojo de las flores de Nochebuena, son las que dan su color al mes de diciembre.

Y los dulces, la colación: Órale, Petra, sal del rincón con la colación: Órale Pancho no te hagas que falta la colación. Están la canastitas de papel con múltiples colores, las luces, que son la alegría de los niños cuando saltan sus chispas y las velitas, se huele, se siente, el olor de la fruta de las piñatas.

También están los portales con las figuras de María y José, el buey, la vaca, los tres Reyes Magos, van a pie por las veredas, los riachuelos y las cascadas, los pastores están aquí y allá. Y allá la estrella de Belén que guía a los Reyes, más allá los faroles típicos de Navidad. Y el olor de la fruta: tejocotes, cañas, guayabas. Y los trozos de piloncillo, las rajitas de canela, para hacer un sabroso ponche.

Y la parafernalia decorativa de las esferas, las tiras de luces, los festones, las coronas, las estrellas, los muñequitos de tela que son angelitos, Reyes Magos o Santa Claus, que expresan la maravilla de la creatividad humana en las fiestas decembrinas. Y claro caminando en Jamaica hace hambre, uy hay unos huaraches, mmm, sabrosos, los famosos huaraches de Jamaica con una costilla encima con salsa verde o roja y café de la olla para el frío, ¡provechito! digo, qué tanto es tantito.

Crema a sus tacos

A veces a los chilangos nos gusta ser hijos del ninguneo y no nos damos cuenta de una gran cantidad de cosas de las cuales podemos pararnos el cuello con nuestra Ciudad.

O ya las quisieran tener los habitantes de otras ciudades del mundo. Ahí le van unas cuantas para que documente su orgullo de ser chilango este 2018. Esta ciudad cuenta con la universidad más grande del mundo y una de las más importantes, la conocemos como la UNAM, ninguna en el mundo tiene tantos estudiantes, ni tantos laboratorios, es una de las ciudades universitarias más bellas con sus salas de conciertos, de teatro, para ver cine, con un buen de museos, un estadio de futbol, un circuito universitario excelente y no le sigo porque van a llorar los pumas.

La Alameda Central fue el primer jardín público que hubo en una ciudad en América. Y el hospital de Jesús, fue el primer hospital de América. Y el Zócalo es la segunda plaza más grande del planeta tierra, tan solo detrás de la plaza Roja del Kremlin. Y para que se quede con el ojo cuadro, esta ciudad, así como la ve, es la segunda en el mundo con más museos, más que Ciudades como París, Nueva York, Berlín, Madrid o Tokio tan solo superada por la ciudad de Londres, para que le mida el agua a los camotes.

El Metro, sí el Sistema de Transporte Colectivo de la CDMX es el más barato del mundo y uno de los que más gente traslada diariamente, 5.5 millones de usuarios al día, 1,800 millones al año. Y el Centro Histórico tiene más palacios y palacetes que cualquier ciudad de América. Es más, el bosque de Chapultepec es dos veces más grande que el Central Park de Nueva York. Y más zonas arqueológicas dentro de la Ciudad que ninguna en el mundo: en Tlatelolco, en Cuicuilco, en Santa Cruz Alcapixca, Xochimilco, Cerro de la Estrella, Iztapalapa, Cerro Mazatépetl, Magdalena Contreras, Templo Mayor, Zócalo, Templo de Ehécatl, Metro Pino Suárez y sin contar la gran cantidad de iglesias del siglo XVI, XVII, XVIII que la hacen única.

La Ciudad de México como ninguna en el mundo fue construida sobre unos lagos y a pesar de los pesares aquí en la zona Metropolitana viven y conviven más de 20 millones de chilangos, créanlo es algo alucinante y un milagro diario, que como diría el Galileo, y sin embargo, se mueve, digo, qué tanto es tantito

Brigadistas en la Obrera

Parecería sencillo describir a un brigadista, pero son tan distintos, en el parque España se encuentran cientos de jóvenes de colonias adineradas, comprometidos, bien vestidos de forma casual, llegan en bicicleta y se les nota el compromiso, platiqué con una señora de ojos claros y su hija de 16 años, venían del Pedregal de San Ángel, también con Javier Alarcón el conductor de deportes llegó con una camioneta de carga, estaba repleta de cajas con medicina, unas jovencitas bajaron y dejaron en el centro de acopio varias cajas y la camioneta conducida por Javier se fueron hacia el Parque México.

Hacia Álvaro Obregón encontré brigadistas de colonias populares y clase media con garra y corazón participan en recoger escombro, a veces van y abrazan a un señor angustiado, espera noticias de su sobrina, me comentó que había hablado con ella por celular, estaba en el cuarto piso, se quejó de que no veía que hubiera gente en las labores de rescate, ellos querían entrar y no los dejaron, vi a una señora asturiana con muchos años en México, poeta, habitaba ese mismo edificio, se ha refugiado en la casa del poeta de la Roma, pero aquí está solidaria con ropa prestada, no pudo sacar nada de su departamento, fumaba nerviosa con los ojos llorosos, me dieron ganas de abrazarla y lo hice, no supe qué decirle, sonrió y me despedí.

Llegué a la colonia Obrera, a la fábrica de textiles, frente a la bodega Aurrera, aquí los jóvenes brigadistas son de los barrios cercanos: Doctores, Buenos Aires, Centro, de la misma colonia Obrera y jovencitos y jovencitas de los municipios conurbados, llevan días durmiendo en tiendas de campaña, usan cascos amarillos o rojos, desde una camioneta vocean: “se necesitan picos en Lucas Alamán”, me ofrecieron cubre bocas, barras de cacahuate, botellas de agua, son ágiles, acostumbrados al trabajo rudo, jovencitas de las escuelas de enfermería ejercían sus conocimientos, la pulquería salón Casino es punto de cita, pasó una camioneta ofreciendo llevar a brigadista a Xochimilco, no les dijeron dos veces, en un 2 x 3 treparon a la camioneta, se alejó rumbo al sur de la ciudad, los jóvenes que resguardan la entrada por Bolívar alzaban el brazo con la mano empuñada, es señal de guardar silencio, digo, está chido, qué tanto es tantito

Entronas en la Independencia

De armas tomar, herencias que dar, y sobresalían más que los maridos, por ejemplo, doña Josefa Ortiz de Domínguez, que nació y murió en la calle del Carmen y se enamoró del Corregidor Miguel Ortiz en el colegio de las Vizcaínas, de ahí salió para Querétaro, donde conocería a Miguel Hidalgo y se involucraría en la lucha de Independencia. La apresaron y encarcelaron en el convento Santa Catalina de Siena, en la calle de Argentina, frente al edificio de la SEP, en esa época no existía, era el convento de la Encarnación.

A tres calles de ahí, en la calle Brasil, estaba la casa de Leona Vicario. Ella siendo muy joven recibe su herencia, y era novia del poeta y político Andrés Quintana Roo, los dos participan en la lucha insurgente, Quinta Roo se va a la guerra y Leona Vicario desde la Ciudad suministra dinero y armas, que compraba con su herencia, para el ejercito insurgente. Ella formaba parte del grupo clandestino los Guadalupes, en oposición a que el ejercito realista llevaba como estandarte la imagen de la Virgen de los Remedios, que llamaban la Capitana, entonces los insurgentes de la Ciudad se llamaron los Guadalupes, en honor a la Virgen de Guadalupe.

Cuando Agustín de Iturbide se proclama Emperador de México ella participa en el grupo que terminará derrocando a Iturbide y proclamando la República Mexicana y nombrando a Guadalupe, el primer Presidente del país.

Otra mujer que participó en la lucha de Independencia fue Mariana Rodríguez Lazarín del Toro, junto con su esposo, la calle donde está la casa de Mariana lleva su nombre, en la Lagunilla, a cinco o seis calles de la casa de Leona Vicario, ella hacía tertulias, que en realidad servían para recaudar fondos para los insurgentes, fue apresada y encarcelada con su marido hasta 1820, nunca delató a nadie, ella murió un año después sin saber que se había consumado la Independencia, digo hay que recordar a estas mujeres, que tanto es tantito.

Bailar es un buen alcahuete

@uyuyuyy

Lugares para mover el esqueleto en esta época de preposadas, sobran. Lo único que debes hacer es decidirte y asistir

Caballeros y damitas, están a tiempo de agarrar velocidad, pues después del 12 de diciembre se suceden una tras otras las invitaciones a las preposadas y las posadas, y entonces puede no quebrarse la piñata y no rezar las letanías, pero eso sí, el baile no falta; no quiero que los agarren desencanchados, qué va a decir el respetable.

No hay pretexto de que no hay dónde, en la Ciudad hay para mover el bote hasta en un ladrillo. No le digo los jardines de la Ciudadela porque todos los conocen, pero muchos bailarines van a la avenida Hidalgo, que más adelante se convierte en San Cosme, ahí hay lugarcitos donde se baila cumbia de a brinco y la salsa. Son lugares no tan grandes como los antiguos salones de baile, pero tiene el sabor tropiloco con sus pistas para bailar. Ahí puede practicar o desentumir las piernas para la temporada decembrina.

Desde bailes de salón hasta
cumbias de brinquito

No hay que olvidar los salones antiguos que todavía funcionan los fines de semana como el California Dancing Club, salón que surgió en los años cincuenta y organiza sus famosas preposadas, y ni que decir del Salón Los Ángeles, ahí hasta su decoración nos regresa a los tiempos de las rumberas. Imagínense, este salón es de los años treinta, cuando este barrio era frecuentado por los trabajadores del ferrocarril, y si usted baila en esa pista va apantallar a las damitas en las posadas y las damitas deslumbrarán por lo bien que se mueven.

Por los rumbos de Tlatelolco, en un enorme jacalón, está de moda ir a bailar los sábados, ahí llevan grupos tropilocos. No se haga de la boca chiquita, que cuando va a las fiestas de fin de año si está apolillado se hace el ridículo pisando a su pareja y sale la excusa clásica, “perdón, estoy lastimado de mi rodilla”.

Da coraje de ver a los gorrones ir a las fiestas decembrinas y verlos parados viendo como bailan los otros, y los oficinistas sentadotes en sus mesas cuidado al pavo congelado, ¡ni que fuera a volar! mejor póngase a practicar sus pasitos. Y no me diga que porque le gustó la banda Chicago o Nirvana no le dan ganas de sacar a bailar a la rubia que hace latir su corazoncito.

El baile es alcahuete, se comienza con un susurro al oído, mi reina, luego unas vueltecita, y llega el clásico “Entonces qué, morena…”. Digo no importa que sea un reguetón, mejor, total que tanto es tantito…

En mercado de La Portales

VISITAR el Mercado de la Portales es asistir a un mundo fantástico, no es un mercado cualquiera, es un mercado de las mil y una noches, hay de todo.

Es cosa de recorrer el mercado y lo primero que se le antojan son los jugos, licuados, cocteles, hay varios locales donde le ofrecen un licuado de avena con huevo, un plátano y miel, con eso es más que suficiente para aguantar hasta la comida.

Las aguas de fresa son de alfalfa, o de piña y limón, los cocteles de fruta con granola, miel, son enormes. Y si se pierde en las fondas, no jueguen, hay para todos los gustos, comida corrida, enchiladas, chilaquiles, caldo de gallina, mariscos y taquerías de todo tipo, al pastor, de cabeza o de cecina de Yecapixtla, pero en esto de la comida y los antojitos, el mercado de la Portales es célebre entre los sibaritas del asfalto por sus tostadas de patas, Dios Santo, son exquisitas y bien servidas, con una leve salsa verde, crema.

Pero no sólo hay un puesto, son varios que compiten con quién da las mejores tostadas de pata, también hay tostadas de tinga pero las que me apantallaron fueron las de carne tártara, exquisitas, ya me creía Gengis Kan.

Hay locales que le ofrecen productos para que usted cocine en su casa, como los locales de productos oaxaqueños, son orgullo de la Portales, basta citar al gran Carlos Monsiváis, que como le había presumido en Tepito los tacos de tripa y de hígado y las migas, me invitó a sus terruños, en la Portales, y fuimos a comer a un lugar de comida oaxaqueña, desde ahí observe que hay muchos oaxaqueños en la Portales.

En el mercado hay locales donde venden pan de yema pero también pan de olla, sal de mina, mole amarillo, mole negro, tlayudas, mezcalito, chapulines, pinole, para hacer atole, ajos tostado y tasajo.

Y si necesita que le haga un sur cido invisible o un ajuste a su pantalón aquí son magos, hay también venta de disfraces o se los hacen para su niño para las fiestas infantiles en las escuelas, también hay estéticas donde le cortan el cabello a la moda. Y lo mágico, encontré una librería dentro del mercado, con todo tipo de libros de García Márquez, de Harry Potter, incluso me presumieron que varias veces llegó Carlos Monsiváis. Y esto es una parte de todo lo que hay en este bendito mercado, digo que tanto es tantito.

Leyendas de la Doctores

LA COLONIA DOCTORES EMPEZÓ A FRACCIONARSE EN 1899 Y SE LLAMÓ EN PRINCIPIO COLONIA HIDALGO

De ahí que su mercado todavía se llame Hidalgo, pero en 1906 donde Porfirio Díaz inaugura el Hospital General y las calles a su alrededor recibieron nombres como el del doctor Liceaga o doctor Vértiz, Barragán, Lucio. Y la gente empezó a llamar a ese barrio colonia de los doctores.

La primera calle de esta colonia fue la de Pajaritos, era un callejón muy cercano a la fuente del Salto del agua, hoy se llama doctor Valenzuela y es una calle larga. Por cierto, en Pajaritos se encontraba una casa de chicas malas, las de madame Rassimi y cerca estaba un burlesque recatado, muy atrevido para la época, el baile del Can can hacía desmayar a las damas de la vela perpetua.

Tal vez con estos antros comienza la tradición de lo cabarets en la doctores, que junto a la colonia Obrera formaron la zona de diversión nocturna más legendaria de la Ciudad, hojas Petra. En la Doctores estaban el cabaret Leda, el Balalaika, la Burbuja, el Tranvía, donde Nancy Green y Claudia Tate causaban furor con su sensualidad, estos lugares dieron fama a la vida nocturna a la colonia, donde taxistas y parroquianos iban hombro con hombro a los lugares celestiales.

La Doctores también tuvo sus cines legendarios, ¿quién se podrá acordar del cine Titán o del Maya o el Edén? Este terminó llamándose Almoloya, en plena decadencia de los cines grandes. Y cómo olvidar el cine México, sobre avenida Cuauhtémoc, ahora son unos elegantes departamentos, frente a la desembocadura de la avenida Álvaro Obregón, cine peculiar compartía sus estreno con los vecinos de la Doctores y la colonia Roma.

Y el cine Internacional, de espeluznante recuerdo, estaba en la calle de doctor Liceaga y Carmona y Valle, que junto a las oficinas de la Secofi se cayeron en los sismo del 85, ocupaban el terreno de lo que ahora es el jardín Ignacio Chávez, enfrente del jardín están los “Soldominios”, edificios de condominios, que en los sis – mo del 2017 quedaron dañados, barrio al fin la Doctores. Qué tanto es tantito.

El folclor de la colonia Postal

AHÍ FIJARON SU VISTA LOS TRABAJADORES DE CORREOS PARA EDIFICAR SUS CASAS

La colonia Postal se llamó Unión Postal, pero mucho antes, fue un barrio indígena, recuerde que hasta acá llegaba el lago y cruzaba la calzada de Iztapalapa, una de las calzadas que unían con tierra firme a Tenochtitlan, y ya en tiempos de la Nueva España los indígenas tenían prohibido habitar la nueva Ciudad. Así surgieron nuevos barrios indígenas al sur; hoy, calzada de Tlalpan.

Y en 1919 a iniciativa de los trabajadores del Correo Nacional, agrupados en la Unión Postal, que tenía conexiones con sindicatos en España o Portugal, pidieron al Gobierno, estos terrenos para construir sus casas, los cuales eran un potrero, espacios de hierbas silvestre y jacales de gente muy pobre.

Una de las primeras casas en construir por un empleado de Correos fue la que se ubica en la calle de Reembolsos 48; una placa señala que fue la primera casa en la Postal, por ahí las calles llevan nombres relacionados con el Correo: Estafetas, Giros postales, Correspondencia, Buzones, sí existe una calle con el nombre de Buzones y también, Carteros.

La colonia está sobre la calzada de Tlalpan a la altura de la Carpa Astros, donde el Circo Atayde hace su temporada. Esta carpa pertenece a la Postal. También en la esquina de Giros postales y Tlalpan trabajan personajes que aunque no pertenecen al barrio, son las chicas y los chicos del talón dorado que están ofreciendo sus servicios.

En un viejo local en esa esquina se hacen los nostálgicos futbolitos, ¿se acuerdan, cuando de niños iban a los locales de los barrios y pagaban para jugar en las mesas de los futbolitos, las monedas se echaba en la ranura a mitad de la cancha y los muñequitos eran de colores de los equipos de la liga mexicana, había reta.

También hacen mesas de billar y de Hockey. Cerca del parque Odessa, dan clases de salsa, nada más se escucha la música a todo lo que da, eso sí, los hacen bailar salsa como en los barrios, Tepito, la Ramos Millán, etc. Digo, la clase se riega donde sea, que tanto es tantito.

San Juan, lugar gourmet

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Las tradiciones no se hacen de la noche a la mañana, pasan siglos hasta que forman parte de nuestras costumbres, como el mercado de San Juan, que aunque hay lugares que quieren ser como este Mercado les falta la tradición. Y a San Juan le viene con la historia.

Ahora se han puesto las pilas ante la competencia y han remodelado su mercado, casi está terminado, pero no quisieron que terminaran la obra en estos días de fin de año, porque es la temporada buena. Llegan las cenas de Nochebuena las de Año Nuevo, las Posadas, las despedidas de fin de año y ellos son reyes en eso de vender los productos que se usan para esos días porque hacen buena mesa incluso con productos exóticos pero riquísimos como la hormigas chiclayana, los gusanos de maguey, el jabalí, la víbora y lo del mar, que no vean, ahora han surgido hasta lugarcitos donde cocinan como chefs con estrellita michelín.

Y bueno, ya conocen que aquí la antigua dieta prehispánica se puede conseguir como el ahuautle o los escamoles, los gusanos de maguey o los alacranes que ahora se estila comer de botana, como también los chapulines con ajo y chile piquín con su vasito de mezcal.

Bueno y todo esto para decirles que el Mercado de San Juan viene desde la época prehispánica, antes de llamarse San Juan se llamó en la Tencotitlan Moyotla, el lugar de mosquitos, era uno de los barrios más importantes y coo tal tenía un tianguis importante que siguió después de la caída de Tenochtitlan y que los evangelizadores llamaron San Juan Moyotla.

Durante siglos estuvo en lo que es el jardín y calles adyacentes, era enorme, con decirles que cuando el Regente Uruchurtu quiso hacerles su mercado público, tuvo que hacer cuatro porque no cabían en uno. Por eso surge el mercado de san Juan en la calle de López y Arcos de Belén y el palacio de las flores, en Luis Moya y Ernesto Pugibet y el de artesanía en Aranda y Ayuntamiento y el de Ernesto Pugibet de carnes exóticas.

No fue siempre así, en el 1985 comenzaron a darle un giro, más carnes exóticas, especies de muchas partes del mundo, locales donde venden tapas y baguettes muy celebradas con quesos manchego, provolone, jamón serrano, salami aceite de oliva, buen pan y su copa de vino, y harta hambre, digo, hasta no verte Jesús mío, qué tanto es tantito.

Pelona pela dientes

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Le llaman la pelona, la tilica, la huesuda, la Catrina, la flaca, es la muerte y permea el folclore, el ingenio del mexicano, se ve en estas semanas que va de la últimas del mes de octubre a las primeras del mes de noviembre de cada año.

Recorrer los mercados públicos es descubrir cómo las manos y la imaginación de los artesanos mexicanos hacen maravillas con la flaca, las hay con cabezas de garbanzo, de papel maché, hueso molido con resinas, madera, gabazo de caña de maíz, cera, de azúcar…

¿De dónde nos viene este culto? De la religión e ideología de los aztecas. Ellos fueron el último grupo de nahuas que llegaron muy jodidos a los lagos del Anáhuac. Y más miserables se sintieron cuando vieron las tierras de las riberas ocupadas por tecpanecas, xochimilcas, texcocanos, etc. que tenían el mismo origen que los aztecas, eran tribus nahuas. Pero como dice el refrán, juntos pero no revueltos, porque después las guerras entre ellos eran de carnicería, fue como los miserables aztecas construyeron su imperio sometiendo a los demás grupos de nahuas.

Con decirles los otros grupos de nahuas les llamaron a los aztecas, mexicas, que significa perros. Los sacerdotes aztecas les inculcaron el culto a la muerte, los elegidos de los dioses, eran feroces y fortalecían su bravura practicando cultos a la muerte, sacrificaban prisioneros, les sacaban el corazón y lo comían, era un culto Huitzilopochtli, creían que así mantendrían la luz del sol, día a día y nunca acabaría, era una acción religiosa, qué horrorizados los españoles, que tampoco fueron recatados para imponer su religión, igual, para evangelizar a los indígenas corrió sangre. Por eso en lugar de condenar o negar hay que entender la actitud religiosa de los aztecas.

Otro culto a la muerte fue creando de amaranto una imagen de Huitzilopochtli, colocaban en la nariz un pico y le ensartaban un corazón, se teñía de sangre el amaranto, esta especie de pan se lo comían, por eso los evangelizadores les enseñaron a los indígenas a hacer un pan de trigo, a la europea, colocaron unas canillas cruzadas y al centro una bolita que simboliza el corazón, lo hornearon, con el tiempo se agregó azúcar y azahar para aromatizarlo, es nuestro pan de muertos que venden en las panaderías, digo, qué tanto es tantito.

La Mocte es una delicia

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Estos chilangos que habitan lo que fue el ejido de Texcoco son los descendientes de los hijos del antepenúltimo Tlatoani azteca, el sibarita, Moctezuma Xocoyontzin, estos hombres de linaje construyeron sus casas sobre el oriente centro de la Ciudad.

Las colonias surgieron después de que a principios del siglo XX la fiebre por la aviación causaba entre los hijos de la familias ricas del país y le anidaba el síndrome del pajarito: Volar, volar…

Y lo hacían por los rumbos de los campos de Balbuena, como Alberto Braniff, su avioncito hecho de madera, aun cuando agarraban vuelo, se hacían como un papel al viento, fue el primero que voló un avión en la Ciudad de México, el 8 de enero de 1910. Además Braniff, de ser uno de los iniciadores de la aviación en México, fue dueño de los terrenos en donde volaba, a finales de los años 30s del siglo XX sus propiedades se fraccionaron para que surgiera la colonia Moctezuma.

Algunas calles tienen nombres como Iztaccíhuatl o de pilotos famosos como la Emilio Carranza. Era nieto del hermano de Venustiano Carranza y tan valiente como su tío abuelo, en el año de 1927 durante 11 horas voló sin escala, de la Ciudad de México a Ciudad Juárez.

En el año de 1928, por orden del gobierno hizo un vuelo sin escala de la Ciudad de México a Washington, ya que antes Charles Lindbergh había hecho lo mismo pero de Washington a México, la orden fue para agradecer el vuelo de Lindbergh al gobierno americano, allá el piloto mexicano fue recibido de pipa y guante. Pero Emilio nunca regresó a México, de regreso se estrelló con su avión en Nueva Jersey.

La Moctezuma tiene prosapia de barrio, son artistas como los que pinta la Capilla Sixtina de Miguel Ángel en la Iglesia del Perpetuo Socorro. Y otros son artistas de la barriga. En una esquina de Oriente 176 se arremolinan, bailan, la música sale de una bocina de pie, hay gente sentada en sillas de plástico, en la banqueta, el olor es exquisito, están comiendo tacos de carnitas estilo Michoacán, es como si se sintieran tlatoanis y hubieran volando en los llanos de Balbuena, “cinco mi maik”, mientras detienen sus platos con una mano, con la otros bañan sus tacos con salsa y los devoran de tal manera que se antoja, sabroso, y a ritmo de cumbia, total, qué tanto es tantito.

El barrio que olvidó a la gente

Pocos saben que existe en el Centro de la Ciudad un barrio que se llama San Juan Moyotlán o Moyotla, miles de personas caminan por sus calles, seguro usted lo ha hecho por las calles de Artículo 123, Independencia, Luis Moya, Revillagigedo, López, Ayuntamientos, etc. Y eso es nada más por nombrar algunas.

En algún momento la gente dejó de mencionar a este barrio por su nombre, pero veo en los periódicos de los años cincuenta, cuando el torero Luis Procuna causaba furor en el mundo taurino, lo apodaban el berrendito de San Juan, sí, por ser oriundo de este barrio. A propósito se le dice berrendo al toro que tiene diferentes colores en su pelaje, y Procuna tenía un mechón blanco en el copete.

El barrio de San Juan fue de toreros, como el inmortal Alberto Balderas, muerto de una cornada a los 30 años y de un montón de novilleros que nunca llegaron pero que conservan su afición al toro, como algunos viejos comerciantes de la calle de Luis Moya, done usted puede ver motivos de la fiesta brava en sus aparadores de bombas y generadores.

Pero el barrio de San Juan fue sede de la fábrica de cigarros del Buen Tono. Y lo es del mercado de San Juan para gourmets. Aquí los afamados chefs de la Ciudad llegan con curiosidad para encontrar magia para sus platillos. Y por si no lo sabía el Barrio Chino, en la calle de Dolores, pertenece al barrio de San Juan. Y en la calle de Ayuntamiento están las instalaciones de la antigua XEW, en esa calle vivió el escritor Artemio del Valle Arizpe, conocedor de la vida en la Nueva España. Y cómo dejar de mencionar los cafetines en estas calles, en un tiempo frecuentado por españoles exiliados.

El autor del libro de los nombres antiguos de la calles de la Ciudad vivió en la calle que hoy lleva su nombre, José María Marroqui.

Y esta el edificio gótico de la antigua inspección de policía, en los años cuarenta ahí también estuvo la Cruz Verde donde llegara el cuerpo de León Trosky, después de haber recibido un golpe con un piolet en la cabeza, se cree, por órdenes de José Stalin, digo, hay mucho cosas y hechos mas que contar de San Juan, total, que tanto es tantito.

Convento de Jesús María

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El convento de Jesús María fue uno de los más deslumbrantes de la Nueva España. Basta leer la crónica que escribió el intelectual novohispano, don Carlos Sigüenza y Góngora, sobre la construcción de este convento. Tuvo por huésped ilustre a Catalina de los Ángeles, hija ilegítima del Rey de España, Felipe II, se dice estaba afectada de sus facultades mentales, si usted ve las dos entradas de la iglesia de Jesús María notará en lo alto de los arcos una corona, son coronas reales, el convento estaba bajo la protección del Rey de España, siendo el único en América con esta bendición real, el Rey le aportaba 40 mil ducados al año al convento.

Aquí también se hizo monja sor Juana Inés de la Cruz, luego abandonaría este convento por el de San José de Gracia y terminaría sus días en el de San Jerónimo.

Pasaron los siglos y llegaron los tiempos en que se aplicaron las leyes de la Reforma y los conventos pasaron a manos del gobierno, era el año de 1861, salieron a la venta y se vendieron los locales y cuartos para ser habitados o en comercios. Por eso a principios del siglo XX en lo que fue el convento de Jesús María estaba el cine Mundial, además había una sala de baile y un billar y el resto era una vecindad.

En el siglo XX la iglesia es devuelta a los sacerdotes, solo que algunos de ellos también han cooperado con la destrucción del convento, hace años Armando Ramírez un sacerdote tuvo una brillante idea para estacionar su auto dentro de la construcción, como la entrada que está en la división de la iglesia y el convento era muy estrecha, al padrecito se le ocurrió ampliar la entrada para que cupiera su auto y destruyó el arco de cantera y tezontle de la entrada, pero quedó rebonito su garage con cortina metálica y un anuncio que dice, “Entrada, no estacionarse”.

Con los sismos de septiembre pasado la iglesia sufrió daños severos, tiene unas hendiduras a la mitad de la nave, van del suelo al techo, lo mismo se ven desde el interior de la iglesia que por la calle de Jesús María.

Por cierto, hace pocos años, en lo que quedó del convento el Gobierno de la Ciudad iba a hacer un centro cultural y quedó en sueños guajiros, ahora iglesia y convento languidecen y solo queda un opaco resplandor del convento real, digo, ni un ojito le echan, total, qué tanto es tantito.

Basta! para que te enredes

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