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Qué tanto es Tantitito

Una colonia cosmopolita

Armando Ramirez

EL OTRO DÍA ESTUVE EN LA COLONIA AQUILES SERDÁN, AL ORIENTE DE LA CIUDAD…

Las colonias cercanas son la Romero Rubio, Pensador Mexicano el Peñón de los baños. Lo que sorprende es que sus calles tienen nombres de monedas extranjeras: balboas, es la moneda usada en Panamá, esterlinas, imagino se refieren a la libra esterlina, es la moneda más antigua en circulación y se usa en Gran Bretaña, también está la calle de florines, se usó en Florencia y hay calles como el marco, de uso en los dominios de Ángela Merkel, y calles como dinares, de uso en los países árabes… ¿verdad que asombran los nombres de las calles de la Aquiles Serdán?

Sus calles principales son Puerto Arturo y Transvaal, que se encuentra en Sudáfrica y quiere decir, “más allá del río Vaal”, recorrer estas colonia es aprender.

El mercado es muy moderno, con colores del arco iris y sus puestos están adornados con las frutas, ya saben, las naranjas se van acomodando en pilas o escalones de pirámides, los plátanos en racimos, igual las uvas, entrar al mercado es como entrar a la despensa del barrio, ahí las señoras presurosas piden el coloradito para la sopa. Eso sí, las mujeres de este barrio son bravas, pero ya entrados en plática nos informan que de esta colonia son los futbolistas Germán Villa, ícono del América, y el Jagger Martínez.

Es muy bonita su Plaza Cívica, está a un costado de la iglesia del Sagrado Corazón, ahí las madres y sus hijos que han salido de la escuela se sientan en las bancas a chupar su paleta de hielo, en el centro hay una fuente, son unos juegos de agua que surgen desde el piso y hay una en recuerdo a Aquiles Serdán, iniciador de la revolución mexicana junto con sus hermanos, eran anti reelecionistas y admiradores de Francisco I. Madero, Aquiles murió el 19 de noviembre de 1910, un día antes de que iniciara la revolución, luchando contra la policía de Puebla.

La neta, la Aquiles Serdán es parecida a la Pensador mexicano y la Romero Rubio, por estas colonias cruza la avenida Trasvaal. Y si en la Aquiles Serdán su calles llevan nombres de monedas, en la Romero Rubio son continentes, países y ciudades: Asía, Damasco, Siberia Persia, Jerusalén, Pekín, o sea que acá son internacionales, globalizados, para que no anden con cuentos, digo qué tanto es tantito.

Para ser charro se necesita parecerlo

Armando Ramirez

FUE EL MONASTERIO DE LA VIRGEN DE MONSERRAT, IMAGEN QUE HABÍAN TRAÍDO DESDE ESPAÑA unos cuates de Hernán Cortés, Diego Jiménez y Fernando Moreno, y como ya eran riquillos costearon la construcción del monasterio de la virgen de Monserrat en 1587, la imagen la habían traído desde Cataluña, tenía tres velos para ocultar su riqueza, pues portaba piedras preciosas y vestidos muy elegantes, solo los días festivo se alzaban los velos para admirar a esta virgen.

El monasterio estuvo bajo la administración de los padres benedictinos, ysu fachada es barroca, con una cúpula amplia, con arcos en el frente, que forman un corredor en el primer piso y que se puede ver desde la calle de Izazaga y la esquina de Isabel la Católica. Ahora es el Museo de la Charrería.

Antes en una época de epidemia de viruela fue hospital, luego fue cerrado por disputas entre los benedictinos y los del convento de san Jerónimo. Pero ninguno de los dos se quedó con la construcción, y fue el gobierno de Juárez al proclamar las leyes de Reforma y expropiar los bienes de la Iglesia, lo que ganaron los Jerónimos y que la imagen de la virgen de Monserrat se fuera con ellos donde todavía se puede admirar la imagen.

Y ya saben, fue ocupado como oficina de gobiernos, escuela, hasta en la esquina por una tienda de ultramarinos, La Palma, ya todo esto en el siglo XX, hasta que el regente Octavio Sentíes otorga el exmonasterio de Monserrat a la Federación Mexicana de Charros.

Recorrer el Museo es una lección de cultura popular. A la entrada hay un patio amplio con una carruaje de principios del siglo XX, una escultura dedicaba al charro que lleva su reata para hacer suertes. El Museo es muy Céntrico, frente al exconvento de San Jerónimo, es una zona muy popular, donde las taquerías callejeras se ofrecen sin discriminar, digo, total que tanto es tantito.

Entronas en la Independencia

Armando Ramirez

De armas tomar, herencias que dar, y sobresalían más que los maridos, por ejemplo, doña Josefa Ortiz de Domínguez, que nació y murió en la calle del Carmen y se enamoró del Corregidor Miguel Ortiz en el colegio de las Vizcaínas, de ahí salió para Querétaro, donde conocería a Miguel Hidalgo y se involucraría en la lucha de Independencia. La apresaron y encarcelaron en el convento Santa Catalina de Siena, en la calle de Argentina, frente al edificio de la SEP, en esa época no existía, era el convento de la Encarnación.

A tres calles de ahí, en la calle Brasil, estaba la casa de Leona Vicario. Ella siendo muy joven recibe su herencia, y era novia del poeta y político Andrés Quintana Roo, los dos participan en la lucha insurgente, Quinta Roo se va a la guerra y Leona Vicario desde la Ciudad suministra dinero y armas, que compraba con su herencia, para el ejercito insurgente. Ella formaba parte del grupo clandestino los Guadalupes, en oposición a que el ejercito realista llevaba como estandarte la imagen de la Virgen de los Remedios, que llamaban la Capitana, entonces los insurgentes de la Ciudad se llamaron los Guadalupes, en honor a la Virgen de Guadalupe.

Cuando Agustín de Iturbide se proclama Emperador de México ella participa en el grupo que terminará derrocando a Iturbide y proclamando la República Mexicana y nombrando a Guadalupe, el primer Presidente del país.

Otra mujer que participó en la lucha de Independencia fue Mariana Rodríguez Lazarín del Toro, junto con su esposo, la calle donde está la casa de Mariana lleva su nombre, en la Lagunilla, a cinco o seis calles de la casa de Leona Vicario, ella hacía tertulias, que en realidad servían para recaudar fondos para los insurgentes, fue apresada y encarcelada con su marido hasta 1820, nunca delató a nadie, ella murió un año después sin saber que se había consumado la Independencia, digo hay que recordar a estas mujeres, que tanto es tantito.

El pasado de la Ciudad

Armando Ramirez

UN BUEN PASEO AL PASADO DE LA CIUDAD INICIA EN LA CALLE DE DONCELES

Ahí está el Museo de la Caricatura, edificio novohispano construido por religiosos sobre construcciones aztecas, en el primer cuarto hay una ventana al pasa – do, ahí verá vestigios de la ciudad azteca.

Cruce por el pasaje Catedral y sale a Guatemala 18, entre al Centro Cultural España, en el sótano están los restos de lo que fue el Calmecac, la escuela militar de la élite aztecas, de ahí salían los caballeros águilas, caballeros tigre, etc. Ahí mismo en frente están las rejas traseras de la Catedral, ahí podrá ver una pequeña capilla llamada de las Ánimas, esta se construyó mientras se reconstruía la Catedral que había sufrido los estragos de inundaciones e incendios.

La Catedral que ahora tenemos es del siglo XVII y la capilla de Ánimas es más antigua, por cierto tiene unas escalerillas para entrar, por ellas la gente llamó, en esos años, a la calle de Guatemala, la calle de las Escalerillas. Sobre el muro de la capilla de Ánimas hay un cuadro esculpido en cantera, son unos personajes que están en medio de llamas, supongo que son las ánimas, no del purgatorio si – no del infierno.

En el 16 de Guatemala está la facha – da de un viejo edificio, a la entrada, tiene una inscripción que dice: Edificio Escalerillas, si mira entre las rendijas verá que es un solar. En Guatemala 24 están haciendo las excavaciones de lo que fue el templo de Ehécatl Quetzalcoatl, el dios del viento.

Creo que este dios era del top ten de los dioses aztecas, ya ven que hay otro recinto sagrado dedicado a Ehécatl en la estación del Metro Pino Suarez, recién remodelado. Los otros son Huitzilopochtli, Coatlicue, Tláloc y Tezcatlipoca, espejo humeante, uy.

En la calle de Guatemala y Argentina hay paso para el Zócalo, se puede detener a admirar las escalinatas, las serpiente, el Tzompantli, el Templo Mayor, maravilla del pasado azteca. Y en la Plaza de Seminario, se llama así, por que ahí estaba el Seminario Real, en la esquina con Moneda, no le voy a poder invitar unas che – las y unas tortas, ya no está la cantina el Nivel, digo, que tanto es tantito.

Nahui Olin una mujer inteligente

Armando Ramirez

Fue una mujer muy hermosa, inteligente, audaz y creativa, hija de un general del ejercito de Porfirio Díaz, Don Manuel Mondragón inventó el rifle semiautomático Mondragón. Nahui era de una familia acaudalada, cuando el país se convulsionó, el general Mondragón y su familia se van a Francia. Ella nació en Tacubaya un 8 de julio de 1893. Cuando regresa al país es una adolescente moderna, cosmopolitita.

Se adentra en el mundo artístico de la CDMX, cautiva a los grandes pintores del momento, Diego Rivera, Jean Charlot y Manuel Rodríguez Lozano, con quien se casa; la pareja viaja a Europa, Carmen Mondragón queda embarazada, pero se separan cuando se entera que su marido el pintor Manuel Rodríguez Lozano es gay.

Ella hace gala de su belleza y escribe: “Me retraté porque tenía un cuerpo tan bello que no iba a negarle a la humanidad su derecho a contemplar esta obra”. No exageraba, en los años 20, el fotógrafo Antonio Garduño, le hizo un estudio fotográfico en la azotea de un edificio novohispano, en la calle 5 de febrero.

Escribió poemas donde asegura que posa para los artistas, porque, “hacen cuadros siempre nuevos cuando yo poso”. En 1930 conoce al Doctor Atl, el afamado pintor de los volcanes, sostienen un tórrido romance; las cronistas y sus biógrafos aseguran que era un amor de rompe y rasga en cada calle del Centro Histórico.

Un día las autoridades dicen que demolerán el convento de la Merced, el Doctor Atl protesta y se va a vivir al convento para evitarlo. Lo acompaña su amante Carmen Mondragón, ahí Atl la bautiza como Nahui Olin, que significa “4 movimientos del sol”. La mujer más bella de una época del arte mexicano muere a los 82 años en su casa de Tacubaya, ahora su obra se exhibe en el Museo Nacional de Arte, échele un ojito, qué tanto es tantito.

Los sibaritas del asfalto

Armando Ramirez

ANTOJITOS recomendables en la Ciudad por ejemplo están las tortas de la calle Recreo en Iztacalco, no he visto tortas más descomunales, casi un cochinito hecho en zacahuil, pesan 4 kilos y es imposible comerla sin ayuda de los tragones.

Y que me dice Los Machetes de Amparito, allá en la colonia Guerrero, enormes como una espada árabe, son muy estéticos dentro de la estética de la garnacha y lo mejor que lo puede pedir con lo que le de la gana, yo lo pido vegetariano, un poco, de papa, flor de calabaza, champiñones, rajas, huitlacoche, mmm!, aunque hay otros que le ponen carne de costilla, chorizo, queso y para que le cuento.

Ni modo de dejar fuera los huaraches de Jamaica, el Huarache Azteca, con su técnica de la cuña de madera, al momento que se va a lanzar el huarache al aceite, se le hace un hendidura con la cuña para que el aceite penetre en el frijol; encima póngale una costilla o un bistec y una salsa verde a todo lo largo del huarache con su queso espolvoreado. Y con qué se lo empuja, ah, eso se lo dejo a usted, una chela no cae mal en la mañana, pero café de la olla también se puede o un refresco.

Uy y las gorditas del mercado de la Doctores, (muchos vecinos de la colonia dicen que es la colonia de los Hoteles) esas gorditas son pequeñas, pero ¡qué sabrosas saben! y hasta parece estrategia, en el siguiente local están los famosos tepaches de este barrio, una bebida refrescante, que se lleva bien con las grasita de las gorditas, ahí sí para que vea, es el maridaje perfecto, gorditas de chicharrón y jarra de tepache bien frío.

Si anda por la Merced los tacos de “Los Paisas” son buenos, (casi todas las taquerías se llaman “los Güeros” o “Los Paisas”) están en la calle de Jesús María y Regina, pida su taco de chorizo, o de costilla, eso no tiene tanta magia, pero cuando va a escoger su salsa se encuentra con una serie de recipientes con papa, frijoles, pepino, pápalo, rábanos y salsas de todo tipo y de un taco normal le sale un tacote que como dicen, con uno basta.

No se pueden olvidar las tostadas de pata del mercado de la Portales o las manitas de cerdo a la vinagreta o las tortas del Peregrino en la calzada de Guadalupe, son grandes pero digeribles, digo, es infinita la lista, buen provecho, que tanto es tantito.

No es bosque ni es chino…

Armando Ramirez

En el principio se llamó colonia del Imparcial, cuando este periódico era muy importante, pero al paso del tiempo terminó llamándose Clavería.

Sorprende porque en una de las glorietas cercanas al bosque de la China, hay un busto del líder palestino Yasser Arafat. Desde esta glorieta la calle de Clavería muestra la personalidad de Maine Street, es decir la calle principal de la colonia, la calle comercial por excelencia, aquí como en los pueblos gringos están los bares, los lugares de las hamburguesas, el lugar a donde van todos a divertirse; hay cafetines, pizzerías, taquerías, la panadería que al caer la tarde suelta los hervores del pan recién hecho y cuando huele a pan, se abre el apetito.

La calle de Clavería da a un mítico jardín, llamado por la gente, el Bosque de la China, que no es bosque ni es chino, es un jardín que es el centro de la vida social de la gente; los vecinos practican yoga, hacen ejercicio y tiene serenatas como en la época en que José José era un jovencito que, se la pasaba en estos lugares cantando boleros con el trovador Pepe Jara.

El príncipe de la canción José José, intérprete de Gavilán o Paloma o el Triste, aquí nació, en la casa de sus padres, uno cantante de opera y su mamá pianista.

Este jardín donde los novios se van a dar de besos, fue un parque que la familia Matsumoto fundó en la época de Porfirio Díaz. La familia es de origen japonés y ganaron tanto dinero que compraron los terrenos del jardín para hacer uno de estilo japonés. Pero la gente quién sabe por qué confundió a la familia japonesa con una china y el jardín con un bosque, por eso la gente en vez de ver un jardín de japonés vio un Bosque de la China, aunque fueron japonés quienes lo crearon, digo cosas de la confusión, chin, total, que tanto es tantito.

Un faro alumbra Los Indios Verdes

Armando Ramirez

Ir a santa Isabel Tola es conocer que el cerro del Tepeyac era un cerro sagrado, los indígenas llegaban al cerro a adorar a la dios Cihuacóatl , la que era mitad serpiente y mitad mujer, diosa de la fertilidad, de los partos, la guerrera, no por nada años después surge otro mito fundacional, la aparición de la virgen de Guadalupe en este cerro del Tepeyac.

Por cierto el Cerro del Tepeyac forma parte de la cadena montañosa de la sierra de Guadalupe, hay varios cerros: el del Guerrero, los Gachupines, cerro de Zacatenco, cerro del Tepeyac. Tan importantes para nuestra ciudad, ellos al formar parte de la sierra de Guadalupe evitan que la contaminación, por ejemplo, de Tula, llegue a Chilangolandia.

Este Parque también es importante porque la gente va a correr en las mañanas y hace ejercicio en los pequeños gimnasios al aire libre que están instalados, hay una la palapa principal, está dañada en su techo, pero así y todo da gran sombra, hay bancas de mesitas de piedra para descansar o comer un refrigerio, dicen que en las tardes es inseguro porque está solitario. Los fines de semana me imagino a las familias de colonias como la Gabriel Hernández, la Nueva Atzacoalco, San Felipe, santa Isabel Tola llegar a disfrutar de la sombra de los árboles, hay hasta eucaplitos y cactáceas que le dan una atmósfera prehispánica para pasar un domingo de aire fresco, comiendo sándwiches preparados en casa por la mamá, unas aguas frescas y admirar las vistas maravillosas que nos ofrece este parque de la Ciudad de México.

Al pie se encuentra el antiguo pueblo de Tollan, sus habitantes llegaron a estos lugares antes que los aztecas y los franciscanos construyeron una iglesia barroca que dedicarían a santa Isabel reina de Portugal, entonces el pueblo pasó a santa Isabel Tola, derivación de tollan: el lugar de los tules.

En la calle de Huitzilihuitl 51 hay una casa, fue una fábrica de zapatos, tiene techos de teja, una fuente en el centro, árboles enormes, decenas de pájaros trinando, es el Faro de los Indios Verdes, este fin de semana celebran el año nuevo Náhuatl y en sus cuartos dan talleres artísticos, el acceso es gratuito, son sorpresas que da santa Isabel Tola, digo, que tanto es tantito.

El folclor de la colonia Postal

Armando Ramirez

AHÍ FIJARON SU VISTA LOS TRABAJADORES DE CORREOS PARA EDIFICAR SUS CASAS

La colonia Postal se llamó Unión Postal, pero mucho antes, fue un barrio indígena, recuerde que hasta acá llegaba el lago y cruzaba la calzada de Iztapalapa, una de las calzadas que unían con tierra firme a Tenochtitlan, y ya en tiempos de la Nueva España los indígenas tenían prohibido habitar la nueva Ciudad. Así surgieron nuevos barrios indígenas al sur; hoy, calzada de Tlalpan.

Y en 1919 a iniciativa de los trabajadores del Correo Nacional, agrupados en la Unión Postal, que tenía conexiones con sindicatos en España o Portugal, pidieron al Gobierno, estos terrenos para construir sus casas, los cuales eran un potrero, espacios de hierbas silvestre y jacales de gente muy pobre.

Una de las primeras casas en construir por un empleado de Correos fue la que se ubica en la calle de Reembolsos 48; una placa señala que fue la primera casa en la Postal, por ahí las calles llevan nombres relacionados con el Correo: Estafetas, Giros postales, Correspondencia, Buzones, sí existe una calle con el nombre de Buzones y también, Carteros.

La colonia está sobre la calzada de Tlalpan a la altura de la Carpa Astros, donde el Circo Atayde hace su temporada. Esta carpa pertenece a la Postal. También en la esquina de Giros postales y Tlalpan trabajan personajes que aunque no pertenecen al barrio, son las chicas y los chicos del talón dorado que están ofreciendo sus servicios.

En un viejo local en esa esquina se hacen los nostálgicos futbolitos, ¿se acuerdan, cuando de niños iban a los locales de los barrios y pagaban para jugar en las mesas de los futbolitos, las monedas se echaba en la ranura a mitad de la cancha y los muñequitos eran de colores de los equipos de la liga mexicana, había reta.

También hacen mesas de billar y de Hockey. Cerca del parque Odessa, dan clases de salsa, nada más se escucha la música a todo lo que da, eso sí, los hacen bailar salsa como en los barrios, Tepito, la Ramos Millán, etc. Digo, la clase se riega donde sea, que tanto es tantito.

La Balbuena es rica en famosos

Armando Ramirez

DONDE SE UBICA LA COLONIA JARDÍN BALBUENA ERAN LOS TERRENOS DE DOS HACIENDAS

La Magdalena y Santa Lucía, propiedad de la familia Braniff, de hacienda sólo tenían el nombre, eran potreros, pastizales, que el gobierno compró y abandonó.

Esos terrenos los usó Alberto Braniff para volar su aeroplano, también Emilio Carranza, sobrino de Venustiano, incluso el Presidente Madero fue el primer mandatario que voló en un avión ahí, su piloto fue Dyott, en un Desperdussin.

Estos terrenos sirvieron de campo de aviación de los militares, hasta que por 1946 el Gobierno los fraccionó.CDMX. Así surgió la Merced Balbuena que fue ocupada al principio por bodegueros de la Merced que construyeron casas estilo neocaliforniano, todavía en Congreso de la Unión se ven algunas.

Los terrenos de la Balbuena fueron campos de fútbol y en los años 50 se levantaron casas de clase media, era una población de comerciantes de la Merced, deportistas exitosos, profesionistas que iniciaban la formación de sus familias, etc. Y más adelante comenzaba la colonia Moctezuma, con tres secciones.

La Jardín Balbuena que es hermana de la Unidad John F. Kennedy fueron diseñadas por el arquitecto Mario Pani y su socio Agustín Landa.

Una características de la Jardín Balbuena son sus retornos, las casas eran parecidas, fueron financiadas por el Banco Nacional, con el tiempo han adquirido su personalidad propia por las modificaciones de sus dueños, en las calles principales se observa en algunas casas que en los frentes han puesto cafeterías, escuelas, tiendas, etc. Y las palmeras que se plantaron han ido desapareciendo.

La Jardín Balbuena es rica en dar futbolistas como Enrique Borja o Hugo Sánchez y en la actualidad Raúl Jiménez y no digamos de luchadores, nada más porque no traen sus máscaras no los reconocen, Armando Vega Gil de Botellita de Jerez y como olvidar un hijo ilustre de Tepito que también fue ilustre en la Jardín Balbuena Raúl “Ratón” Macías, que hasta restaurante tuvo en esta colonia, digo que tanto es tantito.

¿De qué su nieve?

Como se dice vayan a Tacubaya donde la vida esta bien buena, esta frase la inventé, pero ellos tienen una parecida. Recorrer este barrio es un agasajo, dicen, que es un barrio peligroso pero si uno le sonríe a la gente y respeta, iguanas ranas los vecinos también le sonríen y lo reciben con los brazos abiertos, eso fue lo que sucedió en las nieves de Mi Juanita, la gente hace cola para pedir su nieve ¡en estos días de frío! ¡ya me imagino en días de calor! Con decirles que hasta la bellísima Maribel Guardia llega en su camioneta por sus nieves, bueno, hasta el párroco de la iglesia de San Juan, feliz como lombriz probando su nieve.

La nevería tiene cien años de existencia y sesenta en esta calle de Héroes de 1810, frente del mercado de Becerra, imagínense que el abuelo de los jóvenes que atienden la nevería puso un puesto de lamina por el viejo mercado, estaba por la estación del Metro, eran un puesto, como dice la canción, azul pintado de azul y ahí el papá de la familia González Rosales aprendió el arte de las nieves, sobra decir que el abuelo era de Michoacán.

Y llegaron los tiempos modernos y el puesto se consumió por el fuego, fue cuando se instalaron en esta calle, que me recuerda a la revolución mexicana, esa que ya se me perdió, pero en fin, aquí las nieves de Mi Juanita se volvieron tradición en el barrio de Tacubaya, con decirles que los boxeadores que entrenaban en el gimnasio Lupita, después de entrenar llegaban por sus nieve, lo mismo El Cañas, Carlos Zárate, que El grillo, Lupe Pintor.

Llegué por curiosidad a la nevería, la gente me preguntaba si había ido, como presumiendo de sus nieves, ahí estaban los hermanos González Rosales, orgullosos atienden la nevería, en ella hay fotos de Tacubaya la vieja y una grande del ídolo de Tacubaya, Gabriel Siria Levario, mejor conocido por los amantes del bolero ranchero como Javier Solís, amigo del papá de estos jóvenes, los dos practicaron el boxeo. Otro que iba por su nieve era el ex campeón Finito López, oriundo de Tacubaya la bella.

Probé la de cola de tigre, la de mango con chile, la de pulque, que me hizo creer en los dioses aztecas, también hay de tequila y de beso de ángel y las tradicionales de piña para la niña, de fresa para Teresa y de mamey, digo, qué tanto es tantito.

En la Vieja Casona del 42

Armando Ramirez

EN LA CALLE DE JESÚS MARÍA, frente al ex convento de Jesús María, en una vieja casona que estuvo abandonada, destruida, sí, de las ruinas, la casona del 42 de Jesús María ha resucitado, muchos la daban por perdida y la neta si uno se asoma desde la azotea de esta casona descubrirá lo que queda de otras casonas vecinas, ruinas donde la hierba silvestre ha hecho su edén y los muros sólo conservan muros fragmentados, no existen techos, ni puertas, solo agujeros que fueron ventanas.

Visite esta casona un fin de semana, para los jóvenes es un centro de diversión con música electrónica y chelas a precios económicos, y para los adultos hay una taquería con tacos con tortillas cuadradas, le llaman La Pancha, usted entra y parece que se le va aparecer Pedro Infante cantándole a Silvia Pinal, Ay Nana Pancha.

Los que laboran ahí dicen que son monjitas las que aparecen en la noche, les testerean las nachas y sienten chiflones de aire o ven correr sombras en los rincones de la casona. La casa tiene bonitos balcones desde donde se ven las cúpulas de la iglesia de Jesús María, ahí por primera vez se enclaustró sor Juana Inés de la Cruz.

Lo chido de este lugar son los precios económicos, la atmósfera es la de las viejas casonas que rescatan en san Ángel o Coyoacán, los muros antiguos nada más los barnizaron, dejan ver el ladrillo, el tezontle y las diferentes capas de pintura de las diferentes épocas, desde el siglo XVIII hasta nuestros días.

Los tacos son llenadores, los de suadero, dice el chef que la carne primero la deja cocer en una olla y luego la fríe y los tacos los sirven con una salsita de chile manzano, de muy señor mío, el mole de olla y la birria son excelentes, para los crudos. La iluminación es intimista, las mesas fueron hechas con las vigas gruesas de los techos que ya no servían, son mesas hasta para diez personas, todo lo que en otras construcciones es desechable aquí se reusó y quedó artístico.

Ya era hora que en los barrios del Centro Histórico, como este de Jesús María, remodelaran las casas antiguas, les dieran una manita de gato muy moderna sin traicionar el pasado, ojalá y cuando se vuelva de moda la casona, los precios sigan económicos como ahora, con 250 pesos una pareja come, bebe y se divierte, digo que tanto es tantito.

Con historia un lugar cabalístico

Armando Ramirez

En Pino Suárez y República de el Salvador, se encontraron Moctezuma y Cortés

En la esquina de Pino Suárez y República de El Salvador, hay una iglesia, la de Jesús y un hospital, del mismo nombre; este hospital fue el primero que hubo en Amé­rica, y fue mandado construir por Hernán Cortés para los españoles pobres que estaban mal de salud.

No se sabe si fue a propósito o fue pura coincidencia, porque donde se levanta el hospital y la iglesia es en la esquina de Pino Suárez y República de El Salvador.

Y ahí en esa esquina es donde se dio la primero reunión entre Moctezuma y Cortés, fue el 8 de noviembre de 1519. Llegó Mocte­zuma, como dicen los historiado­res, “en andas”, es decir lo iban cargando en una litera, al tener enfrente a Cortés, que iba en ca­ballo, Moctezuma baja de su apo­sento, naturalmente, vestido con lujosas joyas, telas finas y una pe­nacho que deslumbra, hecho de plumas de las aves más finas que hubieran en estas tierras, además de tener piedras preciosas.

Cortés un pobretón español en busca de fortuna, y deslum­brado por la riqueza del señor de Tenochtitlan, tan solo le ofrece un collar de cuentas de vidrio. El español quiere abrazar a Mocte­zuma pero es contenido por la gente del Tlatoani, Cortés ignora que no se le puede tocar.

Tanto Cortés como Moctezu­ma habían recabado información uno del otro. Cortés sabía que el Tlatoani era un ser supersticioso y temeroso de la profecía que ven­drían hombres barbados de más allá del mar para tomar el poder.

Moctezuma, al ver al español temió y reculó, le ofreció hospita­lidad y riqueza. Y ellos, codiciosos, supieron que podían ser inmen­samente ricos. Lo escribe Bernal Díaz del Castillo en su crónica sobre la Conquista de México, al ver desde el Cerro de la Estrella la Ciudad de Tenochtitlan, era cosa de no creerse lo que veían, parecía cosas de encantados, una Ciudad flotaba sobre el lago cubierta por una suave neblina. Y de la descrip­ción que hace de la riqueza de Moctezuma, nada más faltaba que se le cayera la baba. En un muro de la construcción sobre Pino Suárez hay una copia en cerámi­ca de un cuadro de Juan Correa, donde pintó ese encuentro, y en esta iglesia reposan los restos de Cortés, digo, que tanto es tantito.

Eran fantasías las noches de la Obrera

UNO DE LOS BARRIOS HISTÓRICOS DONDE LA MAYORÍA DE LAS PERSONAS TRABAJAN DE NOCHE.

UNO DE LOS EDIFICIOS con historia es el que está en la esquina de 5 de febrero, Tlaxcoaque y diagonal 20 de noviembre, es el Hospital Nacional de Homeopatía, fundado en el gobierno de Porfirio Díaz, y por qué creen que el gobierno les dio apoyo.

Cuentan que doña Carmen Romero Rubio, esposa de don Porfirio, era afecta a la medicina homeopática y Díaz tenía un problema en una pierna, los doctores que lo atendían no pudieron sanarlo, entonces don Porfirio acudió a un doctor en homeopatía y sanó su pierna. Díaz, generoso, donó a esta institución los terrenos donde se ubica el hospital, en los límites de la colonia Obrera con la colonia Centro, hasta la fecha ahí se encuentra, en la esquina de 5 de febrero y Tlaxcoaque.

Otro edificio que estuvo desde el crecimiento de la colonia, a principios del siglo XX, fue la iglesia de San José de los obreros, se encuentra en la calle de Fernando Ramírez, fue historiador en el siglo XIX. La iglesia al principio se construyó de manera endeble, sólo con el tiempo ha llegado a ser la iglesia a la cual la gente que trabaja de noche va en el día a dar gracias al Creador. Los nombres de las calles del barrio son de escritores y poetas, intelectuales, como Manuel Payno, autor de Los bandidos de río frío, Lucas Alamán, historiador, Gutiérrez Nájera, poeta, Ángel de Campo, cronista, se paseaba por las calles populares de la ciudad para narrar lo que veía.

La calles recibieron esos nombres porque al no pegar el nombre de Escandón, pensaron, que le iría bien, “colonia de los Intelectuales”, pero terminó siendo la colonia Obrera, porque en efecto fue colonizada por obreros. En el barrio vive muchas gente que trabajaba de noche, recuerdan esos viejos tiempos cuando al cabaret Barba Azul lo acompañaban en la vida nocturna muchos más, donde la mujeres que trabajaban de noche se ganaban la vida bailando y acompañando a los hombres solos, los músicos iban hueseando de cabaret en cabaret o en el salón Colonia, “el cocoliso”, memorable templo del danzón, a donde el rey del timbal Consejo Valente, mejor conocido como Acerina, partía el pastel, en esa pista, a lado de Miguel Ángel Sarralde o Carlos Campos, y no por nada pero ahí está la explicación de la cantidad de hotel que todavía sobreviven en la Obrera… digo que tanto es tantito.

Alameda de Tacubaya

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

La Alameda de Tacubaya tiene magia, nada más pararse o estar sentado en una de sus bancas descubrirá que la escuela primaria está en el jardín, fue la casa de Justo Sierra, el maestro de América, por su vocación para educar, impulsor de la Universidad Nacional, antes de que fuera Autónoma, un intelectual de primera, diputado, ministro de la Suprema Corte de la Nacional, un hombre que pensó en la educación de los mexicanos para hacer un gran país.

Y entonces recorro con la vista los alrededores y encuentro el obelisco que enseñorea la fuente y me recuerda a los mártires de Tacubaya: en el siglo XIX cuando conservadores y liberales peleaban para imponer su visión de cómo debería ser el país hubo una batalla entre ellos en Tacubaya, perdieron los liberales, fueron hechos prisioneros y ahí mismo los fusilaron, quien firmó la orden fue el conservador Tomás Mejía, quien años después sería fusilado en el cerro de las Campanas junto a Maximiliano, los fusilamientos causaron estupor en el mundo, entre las víctimas estaba un joven escritor Juan Díaz Covarrubias, autor de la novela “El diablo en México”. Juan era un estudiante de medicina, liberal y que se alojaba en un cuarto en la Escuela de Medicina, el mismo cuarto que después ocuparía el poeta Manuel Acuña, quien se suicidaría con cianuro.

Enfrente, sobre la Avenida Revolución está el templo de la Candelaria, tiene más de 450 años de haberse construido. La gente de estos rumbos se prepara para celebrar el 2 de febrero, el día de la Candelaria. Otra cosita antes de la iglesia estuvo un adoratorio dedicado a Cihuacóatl, la diosa de las parteras.

Y en la esquina de José María Vigil y Revolución está el viejo edificio del Palacio Municipal con su reloj destartalado, a la vuelta en la calle hay un comedor público y más atrás el antiguo cuartel de bomberos, es del año de 1935, con su fachada roja y blanca, con los carros estacionados esperando las llamadas de auxilio.

En el jardín hay un busto de Gabriel Siria Levario, mejor conocido como Javier Solís, ídolo de Tacubaya, quien fuera boxeador al igual que otro ídolo de ahí, el Finito López, sí ahí esta el recuerdo del cantante de “Sombras nada más entre tu vida y la mía…” La Alameda de Tacubaya contiene la historia del barrio, qué tanto es tantito

Un sitio emblemático

Armando Ramirez

DONDE SE ENCUENTRA EN LA ACTUALIDAD EL EDIFICIO DEL BANCO DE MÉXICO en la esquina de 5 de mayo y Eje Central, en la época de Tenochtitlán, se encontraba una de las casas de placer de Moctezuma; tenía varias, era garañón.

Lo cuenta Hernán Cortés en las Cartas de Relación que le escribe al rey de España, donde dice que mientras mantenía cautivo a Moctezuma, éste empezó a decaer en su ánimo y habló con Cortés, le pidió permiso para ir a una de sus casas de placer.

Y Cortés, según él mismo, en buena onda, le dio chance ir a visitar a sus muchachas, porque en esas casas de placer había algunas con las cuales iba a retozar Moctezuma, y además bebía pulque. Ya sabrán lo alegre que se ponía con el “muchachero” y las muchachas el señor de Tenochtitlán. Y regresaba a su cautiverio feliz como una lombriz.

Por cierto, el mismo Cortés nos cuenta que Moctezuma tenía una especie de zoológico donde ahora se encuentra la Torre Latino, a donde aparte de las maravillosas aves que coleccionaba, como los quetzales o los papagayos, también había hombres albinos, los aztecas consideraban de buena suerte, con eso de que Moctezuma era supersticioso.

Ahora, en ese mismo sitio en el año de 1905, en la esquina de 5 de mayo y el Eje Central, se levantó un edificio de estilo renacentista italiano para albergar las oficinas de una empresa de seguros, The Mutual Life Insurance Company de Nueva York. Pero ya ven llegó la Revolución y el 25 de marzo de 1925, Plutarco Elías Calles ordena un decreto para dar nacimiento al Banco de México.

En ese bello edificio laboran para cuidar el valor adquisitivo del peso, mantener a raya la inflación y otras cosas, lo cual es un mandato por decreto. El edificio en su interior fue remodelado por el arquitecto Carlos Obregón Santacilia, que por lo visto era el arquitecto consentido de los revolucionarios. Uy, en este sitio fue feliz Moctezuma, ojalá ahora salgan las buenas vibras para los mexicanos, que tanto es tantito..

El nuevo Cristo de Iztapalapa

Armando Ramirez

Este sí cumple con los requisitos para representar el papel de Jesucristo: Iván mide un metro 80, trabaja en un banco y no le han cachado en malos pasos como le sucedió a Cristo del año pasado, que guardó el secretito de que estaba casado. Iván es soltero y dice que siempre quiso representar a Jesucristo en la Pasión de Iztapalapa, de niño fue nazareno y había intentado 6 veces ser el Cristo de Iztapalapa hasta este año que lo logró.

Llegó al jardín Cuitláhuac acompañado de sus cuates en una ambulancia de servicio particular, mientras platicaba con él, los del Comité Organizador trabajaban en levantar el enorme templete donde Poncio Pilatos el viernes Santo se lavará las manos. Iván dice que desde niño cuando pasaba por la puerta de su casa la representación de la Pasión se imaginó ser el Cristo de Iztapalapa, ha sido nazareno y también ha representado otros papeles.

Desde el 15 de enero comenzó su preparación física, subiendo el cerro de la Estrella, comiendo adecuadamente, su equipo está al pendiente de su salud, un nutriólogo, un entrenador de acondicionamiento físico, tendrá que cargar la cruz desde la explanada del jardín Cuitláhuac hasta el cerro de la Estrella en medio de una multitud y el intenso calor.

En las calles se ve a sus habitantes colocando los templetes en donde se escenificarán cada una de las tres caídas y la escena donde la Verónica seca el sudor de Cristo. Por la iglesia de la Asunción han determinado colocar un temple y la familia en el garaje de su casa almuerza. Recorrer las calles de Iztapalapa en estos días es vivir la pasión de la gente porque todo salga lo mejor posible, esta tradición cumple 175 años de realizarse, y esperan más de 2 millones y medio de visitantes. Iván no siente temor de no llegar al cerro de la Estrella, se ve confiado, esbelto, su piel tiene ese tono pálido vivo, como un campeón de box con gran condición, se ve confiado, la sexta fue la vencida, la gente lo mira como una estrella pop… digo, que tanto es tantito.

El barrio que olvidó a la gente

Armando Ramirez

Pocos saben que existe en el Centro de la Ciudad un barrio que se llama San Juan Moyotlán o Moyotla, miles de personas caminan por sus calles, seguro usted lo ha hecho por las calles de Artículo 123, Independencia, Luis Moya, Revillagigedo, López, Ayuntamientos, etc. Y eso es nada más por nombrar algunas.

En algún momento la gente dejó de mencionar a este barrio por su nombre, pero veo en los periódicos de los años cincuenta, cuando el torero Luis Procuna causaba furor en el mundo taurino, lo apodaban el berrendito de San Juan, sí, por ser oriundo de este barrio. A propósito se le dice berrendo al toro que tiene diferentes colores en su pelaje, y Procuna tenía un mechón blanco en el copete.

El barrio de San Juan fue de toreros, como el inmortal Alberto Balderas, muerto de una cornada a los 30 años y de un montón de novilleros que nunca llegaron pero que conservan su afición al toro, como algunos viejos comerciantes de la calle de Luis Moya, done usted puede ver motivos de la fiesta brava en sus aparadores de bombas y generadores.

Pero el barrio de San Juan fue sede de la fábrica de cigarros del Buen Tono. Y lo es del mercado de San Juan para gourmets. Aquí los afamados chefs de la Ciudad llegan con curiosidad para encontrar magia para sus platillos. Y por si no lo sabía el Barrio Chino, en la calle de Dolores, pertenece al barrio de San Juan. Y en la calle de Ayuntamiento están las instalaciones de la antigua XEW, en esa calle vivió el escritor Artemio del Valle Arizpe, conocedor de la vida en la Nueva España. Y cómo dejar de mencionar los cafetines en estas calles, en un tiempo frecuentado por españoles exiliados.

El autor del libro de los nombres antiguos de la calles de la Ciudad vivió en la calle que hoy lleva su nombre, José María Marroqui.

Y esta el edificio gótico de la antigua inspección de policía, en los años cuarenta ahí también estuvo la Cruz Verde donde llegara el cuerpo de León Trosky, después de haber recibido un golpe con un piolet en la cabeza, se cree, por órdenes de José Stalin, digo, hay mucho cosas y hechos mas que contar de San Juan, total, que tanto es tantito.

Casa de una querendona

Armando Ramirez

Twitter: @uyuyuyy

Antonieta Rivas Mercado fue una feminista cuando no estaba de moda serlo, en un país donde el machismo era el pan diario. Y quién era ella. Era hija de Antonio Rivas Mercado, arquitecto que creó la columna de la Independencia, monumento que enseñorea una de las glorietas del Paseo de la Reforma, donde resulta que el Ángel no es ángel sino la figura mitológica de la Victoria alada o sea, es Ángela. Además don Antonio remodeló la casa de los condes de Buenavista, hoy museo de San Carlos. Era el arquitecto favorito de Porfirio Díaz.

Rivas Mercado construyó su casa en una zonas privilegiadas en esos tiempos, la parte de la colonia Guerrero que dominan el jardín, la iglesia y el panteón de San Fernando, cerca de la Alameda Central. Más preciso en la calle de Héroes 145. Es una enorme mansión, no fue el único que lo hizo, hubo otros que decidieron construir ahí sus mansiones, esas casas han sido derribadas o algunas se convirtieron en vecindades y otras estuvieron muchos años abandonadas, como la hermosa mansión de los Rivas Mercado.

La familia emparentó con el rey del pulque, Ignacio Torres Adalid, personaje que dominaba con sus 600 pulquerías el comercios del tlachicotón, en esa época se consumía mucho neutle, todavía no estaba la campaña de las cerveceras que crearon la leyenda de que lo fermentaban con excremento, ahora sabemos que eran puños de granos de café para recoger la acidez de la bebida. Y los granos ya remojados se imaginarán que parecían.

La mansión de la calle de Héroes es enorme, con grandes sótanos, bodegas, muchos cuartos, salones, un jardín que ya no existe, escaleras de herrería artística y pasamanos de madera, grandes ventanales. Esta casa la habitó toda su vida Antonieta Rivas Mercado, una mujer rica mecenas de los poetas llamados Los Contemporáneos, como Salvador Novo o Torres Bodet. Y pintores como Diego Rivera y Frida Kahlo, incluso se enamoró de Rodríguez Lozano, excelente pintor, pero era gay y fue novia de José Vasconcelos, el genial filósofo de la “raza de bronce”. Ella a los 30 años se suicidó en Parías y es una figura legendaria de la cultura en México.

Su casa ha sido remodelada y es una belleza que se encuentra en la colonia Guerrero; ahora es un centro cultural, vale la pena visitarla, digo que tanto es tantito.

En zona histórica Leona Vicario hasta el santo

Armando Ramirez

En esa época, en esos lugares convivieron grandes personajes históricos de México

EN LA GUERRA DE INDEPEN­DENCIA las mujeres jalaron pa­rejo o más que los hombres, hubo muchas: Mariano Rodríguez Laza­rín del Toro, Josefa Ortiz de Do­mínguez o Leona Vicario.

Les voy a contar de cómo en la casa y cerca de donde vivió Leo­na Vicario los astros de la historia nacional lo señalaron para que por ahí aparecieran personajes impor­tantes de la historia.

Leona Vicario vivó en una casa en la esquina de las calles de Bra­sil y Colombia, frente a la iglesia de Santo Domingo. La casa ahora pertenece a la Dirección de Lite­ratura de Bellas Artes. Ahí, Leona vivió, se escondió y complotó con­tra la corona española y ahí vivió con el político y poeta Andrés Quintana Roo, además el matri­monio a pesar de la guerra y la política se dio tiempo para tener una hija, y parece no era de mal ver porque cuando llegó a hospe­darse en esa casa Antonio López de Santa Anna, era un jovencito ambicioso, ni pensar en su Alteza ilustrísima, le echó el ojo a la hija de doña Leona, pero la hija era lis­ta y no lo peló.

En esa época en esa casa con­viven grandes personajes históri­cos y no solo eso, enfrente, otro gran personaje de la Independen­cia, Fray Servando Teresa de Mier, fue fraile, periodista y diputado, la armó de tos por la Independencia, lo metieron al bote un montón de veces, aquí y en España y donde se paraba, era como Fernández Noroña. No es cierto, fray Ser­vando era una eminencia, un tipo inteligentísimo, muy culto y se la jugaba donde fuera, bueno, ahí frente a la casa de Leona, en San­to Domingo, pararon los restos de Fray Servando, que con el tiempo, se perdieron y su momia anduvo por los circos de Europa, fue en el siglo XX cuando recuperaron la momia del fraile.

En ese mismo siglo XIX, pero en la segunda mitad, en la escue­la de Medicina, el edificio todavía está en Brasil y Venezuela, a me­dia cuadra de la casa de Leona, ahí vivían estudiantes como el poeta Manuel Acuña, quién se suicidó, dice la leyenda, por amor a Rosario de la Peña, pero Acuña era coscolino y depresivo, tenía varias novias y muchas tristezas, por eso se suicidó con cianuro.

¿No le deslumbra que andu­vieran por aquí tantas personali­dades? Ahora si no se ha apanta­llado, ahí le va, a cuadra y media en Belisario Domínguez, vivió el Santo, el enmascarado de plata, digo que tanto es tantito…

Admire a detalle; turisteando por el Centro

Armando Ramirez

ESTE FIN DE SEMANA puede caminar por el Centro de la Ciudad; qué le parece si le hace al turista de otro país y se maravilla de la ciudad barroca, que hizo decir a algún visitante ilustre que era la Ciudad de Los Palacios.

En la calle de Argentina a media cuadra del templo mayor está la iglesia del Pilar con su bello retablo, es una de las obras maestras del barroco en la Ciudad, en esta iglesia es común ver entrar a extranjeros con sus cámaras y tomarle fotos a este altar de la virgen del Pilar, también muchos españoles maduros entran y se persignan ante la patrona de España.

En sábado puede entrar a la cantina Salón España, está en la esquina de Luis González Obregón y Argentina, a lado hacen unas tortas de chorizo con huevo, y no es albur, le van a gustar, ahora si tiene ganas de una chela bien fría y buena botana, no se aprietan como en otras cantinas, aquí la botana es abundante.

Hacia el poniente está la calle de Brasil, ahí se abre espectacular la plaza de Santo Domingo, le recomiendo que la visite al atardecer, cuando la ciudad se tiñe de anaranjado y las luminarias se están encendiendo, las construcciones adquieren una tonalidad cálida, al fondo la iglesia de Santo Domingo, a mano derecha el edificio de la Antigua Escuela de Medicina, a un costado el edificios de la Secretaría de Educación Pú- blica, enfrente los portales y al centro la fuente con la escultura de doña Josefa Ortiz de Domínguez sentada en una silla dominando la plaza.

En la esquina de los portales de la plaza con Belisario Domínguez hay una cantina, Salón Madrid, que por extrañas razones ahora venden churros y una sabrosa birria, pero los churros con chocolate son exquisitos, es raro tomar chocolate en la barra de una cantina. Otra iglesia maravillosa es la Santísima Trinidad, está en Jesús María y Emiliano Zapata, que no es otra calle que la prolongación de Moneda, su portada convoca a los turistas tomarle fotos asombrados por su belleza, los chilangos pasan sin mirar, no sabemos lo que tenemos, vaya en estos días y échele un ojito, después le llega a una de las cantinas más antiguas, la Potosina, recinto de los fanáticos del Atlante, digo, camine, admire y mitigue la sed, total que tanto es tantito.

Velasco, en Misterios

Armando Ramirez

José María Velasco cuando terminó de pintar un paisaje del Valle de México escribió la frase: “La región más transparente del aire…” Frase memorable que la toma don Alfonso Reyes en una de sus textos fundamentales, “Visión de Anáhuac” y esta frase a sus vez la retomaba Carlos Fuentes como titulo de un clásico de la novela mexicana, “La región más transparente”, una novela sobre la Ciudad de México. Hoy esa frase frente a la realidad de la monstruópolis no queda sino llorar y los grandes paisajes que realizara José María Velasco sobre el Valle de México, visto desde los cerros del norte de la Ciudad. En las escenas de estas pinturas reinan las nubes blancas, el cielo azul, la luz que baña a la Ciudad de México asentada en el Valle con sus largos caminos que parecen bajar de los cerros del Chiquihuite o del Tepeyac, se ven pocos personajes, visten ropas blancas y huaraches y los hacendados portan sus trajes de trabajo, allá un caserío, acá una choza, un riachuelo, unas rocas y el aire, de una transparencia iluminada, era muy bello el cielo de la Ciudad. Velasco pintaba el Valle de México desde los territorios de la Basílica de Guadalupe, vivía a una lado, él nació en Temascalcingo, Edomex, muy joven llegó a la ciudad de México, trabajó en una tienda de ropa, vendía rebozos para mantenerse mientras estudiaba en la Academia de San Carlos, en el Centro. Cuando estuvo en edad se casó, la mamá de su esposa tenía una casa, en donde inicia la Calzada de los Misterios esquina con calle 5 de Mayo, callecita al pie del Tepeyac, cuando tuvo cierto éxito el artista le compró la casa a su suegra, ahí vivió hasta que falleció, viendo por la ventana de su cuarto las nubes y el cielo de la región más transparente del aire. En la Calzada de los Misterios cerca de la avenida Robles Domínguez en una pequeña glorieta hay una escultura de Velasco de pie, con su bata de pintor, su pincel en una mano, en la otra su paleta. Al sur de la Ciudad hay una calle con su nombre, en la colonia Guadalupe Insurgentes una casa de cultura lleva su nombre y en Tepito, en la calle de Peralvillo está la galería Velasco, su obra se puede ver en el Museo Nacional de Arte, la Ciudad reconoce a su artista, el que pintó su bello pasado ecológico, digo, qué tanto es tantito.

 

En el Centro hay casas con historia

Armando Ramirez

Los invito a conocer tres casas del Centro Histórico donde vivieron las tres persona que por su culpa tenemos nuestro Himno Nacional, son Jaime Nunó, Francisco González Bocanegra y Antonio López de Santa Anna, los tres no eran chilangos pero vivían en la Ciudad de México.

Empecemos por Jaime Nunó, vivió en la calle de Venustiano Carranza 26, llegó a la Ciudad de México de Cuba invitado por su Alteza serenísima, López de Santa Anna, a quien conoció en la isla bella, el generalísimo andaba de huída y cuando regresó a México para detentar de nuevo el poder le dio el cargo a Nunó de organizar las orquestas militar del país, el catalán tenía fama de buen músico.

A Santa Anna, que era el Presidente y vivía en Palacio Nacional, no le habían gustado los himnos que habían compuesto antes por encargo y convocó a poetas a concursar para crear la letra del Himno Nacional y a los músicos para componer la música, así resultan ganadores el poeta Francisco González Bocanegra y el músico Jaime Nunó. Uno hijo de español y el otro catalán.

González Bocanegra vivió en la calle de Tacuba 48 y por lo visto tenía una novia mandona, Lupita González del Pino, estaba orgullosa de su poeta. Lo obligó a componer la letra del Himno para concursar, se dice que la Lupita llegó a la casa de Pancho y lo encerró en un cuarto, me imagino que le dio entrada y zas que lo encierra y como quería bizcocho, Pancho que se inspira y ahí tienen al “Mexicanos al grito de guerra…”

El Himno Nacional se estrenó en el Teatro Santa Anna, ya no existe, estaba en lo que hoy es la calle de 5 de Mayo y Bolívar, para abrir la calle de 5 de Mayo derribaron ese teatro en tiempos de Porfirio Díaz. Digo, qué tanto es tantito.

El pueblito que huele a mole

Armando Ramirez

San Pedro Atocpan es un pueblo que sabe hacer buen mole. Pero ojo, no confundir Atocpan con Actopan, que es una comunidad en el estado de Hidalgo donde hacen buena barbacoa. Pero hoy voy escribir sobre San Pedro Atocpan, Atocpan es un vocablo náhuatl y significa “tierra fértil”.

San Pedro tiene fama hacer un exquisito mole, por eso su feria anual del mole tiene tanto éxito, pero no crean que tienen mucho tiempo de hacerlo, digo, comparado con Puebla o Oaxaca, no tantos años. La tradición del mole viene desde la época de los aztecas, le llamaban “molli” y era una salsa hecha con diferentes chiles. Fue en el siglo XIX, a la consumación de la Independencia, que se populariza entre la gente criolla el mole, por culpa de unas monjas poblanas, pero antes ya se hacía en Oaxaca, aunque cada quién a su estilo, una cosa es el mole poblano y otro el mole amarillo o el negro o de otros rumbos del país.

El de San Pedro Atocpan es más reciente, todo comenzó en el año de 1947, y aquí la necesidad incentivó la imaginación y la creatividad. Algunas familias comenzaron a hacerlo e ir a venderlo a la Merced. ¿Y qué creen?, que la pegan. Con el paso de los años gustó y las demás familias de San Pedro se pusieron también a hacerlo y surgió el famoso y exquisito mole de San Pedro Atocpan Y como en San Pedro la gente es luchona, se unieron y crearon su Feria del Mole para promocionarlo más y venderlo tanto para cocinar en sus casas como para degustarlo ahí mismo. Y miren, de nuevo la volvieron a pegar.

Pero no quedó ahí la cosa, ahora la gente de San Pedro, habilita sus casas como fondas los fines de semana, donde se vende mole recién cocinado con pollo, guajolote o en enchiladas. Y mire, ahora muchas familias ya no salen de la Ciudad los fines de semana, sino que van a pueblear ahora dentro de la Ciudad.

En el sur de la Ciudad de México hay pueblos mágicos: Mixquic, Tláhuac y sus canales o San Pedro, que como pueblo es muy bonito con su jardín en el Centro, su iglesia, sus expendios con diferentes tipos de mole y molinos antiguos. Incluso una avenida que, dicen, por ahí pasan los difuntos para llevarlos a enterrar. Y sus casas que son de zaguán amplio y están abiertas, permitiéndo ver las mesas y las sillas donde se pueden sentar y comer mole. Digo, qué tanto es tantito.

Sullivan, de noche y de día

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

La calle de Sullivan en la colonia San Rafael, es legendaria de noche, ahí trabajan las hetairas, las bellas de noche, calle a donde los chilangos ansiosos se pierden en la oscuridad de la noche para encontrar sus cinco minutos de placer, pero la calle de James Sullivan es más que las noches cálidas.

Aquí estuvo una estación de ferrocarriles, la Estación Colonia, antes de que existieran las calles de Sullivan, fue en los tiempos de don Porfirio Díaz y un poco antes, esta Estación Colonia conectaba hasta Nuevo Laredo.

Gracias a un gringo, un empresario aferrado a su visión de que el negocio era bueno, se llamó James Sullivan y llegó a México por 1860 para convencer a los gobiernos de la época que se construyeran líneas de ferrocarril hacia los Estados Unidos, se lo propuso a Manuel González, a Lerdo de Tejada y a Porfirio Díaz. Y sí construyó su estación y talleres Colonia, en donde ahora está una unidad médica del IMSS que por cierto se llama Colonia. Las instalaciones llegaba hasta Reforma e Insurgentes.

Ahora ya saben por qué la calle se Sullivan recibió el nombre de James Sullivan, pero esta calle tiene sus atractivos, de día está la ANDA y su teatro Jorge Negrete, en la calle de Altamirano que se asoma a Sullivan. Un poco decaída la Asociación de Actores pero se ve a viejos actores ir a las oficinas de la ANDA.

Más adelante, esquina Rosas Moreno, está la Gayosso, ahí el gran caricaturista Rius, el de los supermachos, trabajó cuando era un joven y en sus ratos libres creaba sus caricaturas que lo harían célebre.

Y está el Jardín del Arte, ya saben, las galerías, si no son famosos los pintores o escultores es difícil que exhibían las obras de artista jóvenes, por eso en el año de 1955 se creó con artistas desconocidos el Jardín del Arte, ahora por diferentes rumbos de la ciudad hay un Jardín del Arte.

En frente está el Museo del Eco, donde se celebra la obra de Mathias Goeritz, creador de las Torres de Satélite, este artista mexicano de origen alemán, antes que el museo ahí estuvo el Teatro de Cleta.

Y no les cuento del Monumento a la Madre los sismos del 9/17 le pusieron en su mandarina a la estatua a la Madre, bueno, esto es un poquito de lo que hay en la calle de Sullivan, de día, jóvenes, digo échenle un ojito, qué tanto es tantito

Llegó la Ford…

Armando Ramirez

Una línea de ferrocarril y una fábrica en los años 30 hicieron el milagro de colonizar o fraccionar terrenos cercanos a la Basílica de Guadalupe. Me refiero a colonias como la Industrial, la Guadalupe Tepeyac, la Estrella o la Guadalupe Insurgentes, que de no haber aparecido la fabrica de automóviles Ford y el ferrocarril Hidalgo, estas colonias no serían lo que son.

Imagine que estamos en la ribera del lago, algunos pueblos indígenas viven de explotar la sal y el tequesquite, como la población indígena de Tepalcatitlán, y ocupaban terrenos de colonias como la Industrial o la Guadalupe Insurgentes, y cuando se empiezan a desecar el lago a esas grandes extensiones de terrenos los fraccionadores le echan el ojo, pues la habitaban poca gente y hubo algún rancho que para aumentar su alcurnia le decían hacienda.

Esos terrenos en el siglo XX se vuelven muy valiosos para gente visionaria para el negocio como don Agustín Legorreta y el ingeniero Alberto J. Pani, ellos se dan a la tarea de comprar terrenos y fraccionarlos como la colonia Industrial, y la inauguran el 18 de noviembre de 1926.

En 1930 se instala la planta de automóviles de la Ford al paso de la línea del Ferrocarril Hidalgo, por eso ahora esa avenida amplia se llama Ferrocarril Hidalgo, y la fábrica Ford instala sus oficinas de exhibición y venta de autos sobre la calzada de Guadalupe y Henry Ford, obvio, esa calle se tenía que llamar como el dueño de la Ford, la planta recorría toda esta calle hasta llegar a Ferrocarril Hidalgo donde tenía sus bodegas. Y surgieron muchas más fábricas por esta zona; todavía quedan algunas.

Por eso es que la colonia Industrial se llama así “Industrial”, el país salía de la época violenta de la Revolución Mexicana y se encaminaba lo que llamaban los políticos la industrialización del país. De ahí que las calles de la Industrial tengan nombres de empresas importantes en esos años. Digo, que tanto es tantito

¿En la BJ, es el Año de Hidalgo?

FOTO: LUIS CARBAYO /CUARTOSCURO.COM
Armando Ramirez

Llama la atención que en el año que la picaresca de la política administrativa sexenal ha llamado, “el año de Hidalgo… Los de la Benito Juárez se hayan acordado, que durante años estuvieron los tianguistas en las calles de los alrededores del mercado de la Portales, dicen que pidieron los locatarios del mercado que desalojaran a los vendedores callejeros, el hecho fantástico es que hicieron caso de bolón pin pón, será el efecto del Año de Hidalgo, chin chin el que deje algo… o ahora se despiden con buenas acciones.

A que a fin de año, los tianguistas regresan a las calles de la Portales, claro, mediante un arreglo, que de seguro lo había.

En el mercado lo ven a uno y los locatarios se quejan que en el espacio del primer piso del mercado, donde estaba un Cendi o la guardería, ya no está, la explicación es que la quitaron, corrían riesgos los niños, cerca están los tanques de gas.

Eso sí, le dieron chance a una restaurante que ocupa todo el espacio del Cendi. Y los locatarios me muestran el artículo 4 de la Gaceta Oficial del DF donde enumeran las áreas de los mercados públicos que no se pueden concesionar y mucho menos vender a un particular y me llevaron a ese espacios y hay un bonito restaurante en funciones, los locatarios me dicen que la gente de la BJ la vendió, otros dicen que la concesionaron. El hecho es que los funcionarios de la BJ cerraron el Cendi y ahora hay un restaurante donde tal vez las vidas de los comensales corren peligro. Quíhubole, ¿será la fiebre del Año de Hidalgo.

A los locatarios no les dejaron poner un Centro Cultural, imagino que no es un buen negocio para el mercado público y un restaurante sí, y no le sigo lo que me contaron de la Alberca Olímpica, han de decir es el Año de Hidalgo, total que tanto es tantito.

Coyoacán y más… ¿Dónde cenar en este mes ?

Pozole, pambazos, buñuelos, tostadas, flautas, y hasta ponche hay en cada rincón de la ciudad

Armando Ramirez

EN EL MES de septiembre todo se vuelve patriótico hasta la comi­da, es un lujo andar por los barrios de la Ciudad con tantos antojitos que devorarse; claro que también están los platillos llamados del mes patrio, principalmente los chiles en nogada, tal parece que los hicieron doña Josefa Ortiz y doña Leona Vicario, cuestan un ojo de la cara, y la neta, no es para tanto, ni que la nogada fuera francesa, mejor haga los chiles en nogada en su casa, con la receta de su abuelita.

Eso sí, hay otros platillos que son de cajón, como el pozole, pero no me salgan con que van a “La Casa del mentado tal”, pura fan­tasía y nada de sabor, y le cobran el aguacate, las tostadas, la crema; antes con el pozole iba gratis la crema, el aguacate, las tostadas, ah como cambian los tiempos.

Pero mire, en la colonia Alga­rín, una pequeña colonia que está pegada al Viaducto y es vecina de la colonia Obrera, ahí hay una ca­lle donde hay varios lugares que sirven buen pozole y no está tan cariñoso como en otras casas, la calle es Juan E. Hernández Dáva­los, está entre Manuel Navarrete y Bolívar, para gente de barrio como la Doctores, Obrera, Álamos, etc., es un lugar confiable y querido para cenar pozole.

Ahora que si le gustan los pam­bazos, los buñuelos, las flautas, el ponche, los atoles endulzados con piloncillo y sentarse en puestos con focos chinguiñosos, como si anduviera en feria de pueblo, qué le parece este fin de semana pa­trio ir a Coyoacán, al centro y a dos calles del jardín, ahí se ponen los puestos de antojitos más sabrosos, no vaya al mercado.

Los buñuelos la verdad sí están sabrosos y el atole blanco todavía lo hacen con sus trozos de pilon­cillo, las flautas con su lechuga, su salsa verde y su crema, están pasables, los pambazos son de diez, de papa o de carne, bien mojadito en esa salsa roja que los pinta. Y ya sabe luego la dicha inicua de an­dar caminado por el jardín y calle­citas del centro de Coyoacán para la digestión.

Es inevitable el reposo del gue­rrero, comprar su café en El Jaro­cho, su dona de chocolate, sentar­se en una de las bancas, si no es que ya están ocupadas, pero ese es el chiste, pasear por el quios­co, la iglesia de san Juan Bautista, sufrir los apretones y cenar en los puestos de antojitos mexicanos, digo que tanto es tantito.

Un político con pata de conejo

Armando Ramirez

COSAS DE LA POLÍTICA, MANUEL ROMERO RUBIO FUE UN POLÍTICO CON SUERTE, ASESOR DE SEBASTIÁN Lerdo de Tejada, quien luchó junto a Benito Juárez. Y la suerte de Lerdo de Tejada favoreció a Romero Rubio. Lerdo fue presidente del país (1872- 1876) y Romero Rubio su asesor: Pero la suerte le cambió cuando Lerdo quiso reelegirse y Porfirio Díaz se levantó en armas y venció a Lerdo.

Entonces Lerdo y Romero Rubio se desterraron a los Estados Unidos y Díaz subía al poder. El asesor de Lerdo no aguantó y regresó al país en el año de 1880. Y con suerte, Manuel Romero Rubio lleva su hija Carmen a una recepción de la embajada americana, ahí estaba Porfirio Díaz y que lo flecha Carmelita. Díaz, como andaba querendón, se casa en segundas nupcias con la hija de su rival político.

Llegó la buena para Manuel Romero Rubio. Porfirio nombra a su suegro secretario de Gobernación, cargo que tuvo hasta su muerte en 1895… cómo cambian las cosas en política. Manuel, de ser asesor de Lerdo, es aecretario de Gobernación y suegro de Porfirio Díaz. Por cierto la colonia Romero Rubio se llama así porque esos eran terrenos de esa familia.

En la esquina de Tacuba con el Eje Central hay una construcción en cuyos terrenos el conquistador Hernán Martín tuvo su casa, premio a su participación en la conquista de Tenochtitlan; era una terreno grande, lo que hoy abarca las dos construcciones de esa esquina, es una tienda de Sanborns, ahí hay una placa donde se lee, que ahí tuvo su casa Hernán Martín. Y en otra placa se lee que en la casa actual vivió el escritor y político Ignacio Manuel Altamirano.

La otra casa es la escuela de la Administración Pública, bello edificio con trabajos en canteras en sus columnas y ventanas y una grandiosa escalera.

En esa casa mítica, que no estoy seguro cuál es, Porfirio Díaz le pide matrimonio a Carmelita. Cosas de la política, no solo basta ser buen político, sino tener una pata de conejo, digo, que tanto es tantito.

En el Zócalo hay poquito pero de todo

Armando Ramirez

EL FIN DE SEMANA dese una vueltecita por el planeta tierra y podrá tener el chance de estar en Holanda, El Salvador o Palestina y darse el lujo de comer una salchicha alemana, un wafle holandés, una arepa colombiana, un poco de comida Palestina o ahora que sale tanto en las noticias Siria, con su comida y artesanías sabremos más de ellos.

Hace diez años inició en el Paseo de la Reforma una feria que han llamado de las culturas amigas, eran unos cuantos stands y lo que ofrecían era un poquito de artesanía y su cocina, pero a la vuelta de unos años aquello era de no poder caminar por las amplias banquetas del Paseo de la Reforma.

Las autoridades de la Ciudad la trasladaron al Zócalo, ahí explotó, se dieron cuenta que a los chilangos nos gustaba probar los diferentes sabores y colores que hay en el planeta tierra. Y desde el año pasado la feria se dividió, la de artesanías y tradiciones está en los stands del Zócalo, ahora más bonitos aunque les sobra espacio, hay un Foro donde se presentan grupos musicales de diferentes países o sedes alternas como Museo de Arte Contemporáneo, el Metro, Teatro Esperanza Iris, etc. Y el arte culinario está en la Plaza de Santo Domingo con el éxito acostumbrado, muy apretujado.

Y con lo tragones que son los chilangos prueban comida de Uganda, Senegal y descubren que en la comida países de África tienen entre sí muchas cosas en común. Y los países del Medio Oriente tienen menos diferencias en su comida entre ellos, Israel, Irán, Líbano, Egipto; su cocinas es parecida. Y para qué les cuento de la vieja Europa, todos hacen wafles, los hay de Holanda pero también en Bélgica, son distintos pero siguen siendo wafles y las crepas francesas no están muy alejadas.

Y salchichas hay alemanas o uruguayas. En Sudamérica cuál es la diferencia entre Uruguay y Argentina, los dos países toman mate y le meten a la carne de res, igual Brasil y Paraguay.

En Colombia y Venezuela hacen arepas, cada quién a su estilo. Y con los centroamericanos descubrimos que comen frijoles, tamales y un montón de cosas como nosotros. Eso sí, todos los países una bebida peculiar, le digo, la recorrer la Feria de las Culturas Amigas se aprende un poquito del planeta tierra, comen y beben muy sabroso, como nosotros, digo que tanto es tantito.