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Miercoles 21 Noviembre del 2018
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Qué tanto es Tantitito

Diferentes tipos de tianguis

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Armando Ramirez

Nada más de curiosear por ahí, se encuentra los recuerdos, como a todos los que crecieron en los barrios, sea el de la San Felipe, el del Salado o el que usted quiera y mande, porque ahora han crecidos los tianguis por toda la ciudad y se han ido transformando. El que recuerdo es el que la gente recorre para encontrase un objeto viejo o grandes obras de arte de la vida cotidiana que fueron de alguna familia importante que las heredó, unas figuritas de porcelana, unos ceniceros de latón, pero art decó, unas camas de la época de la Revolución, etc.

Ahora en cualquier parte hay tianguis de fin de semana y llegan de otros lugares y colocan la mercancía donde les dio permiso la autoridad y ahí van por montones las familias a los tianguis; son enormes restaurantes públicos, y principalmente los sábados, las familias buscan qué comer: como los tlacoyos, tan exquisitos, los de requesón o de haba, frijoles todos haciendo en el comal les echan sus nopales, su salsa, cilantro y queso espolvoreado en garnachas son reyes.

Luego vienen las compras del súper, carne fresca, el pollo, etc. Los puestos de perfumes que están de moda, los tenis de quién sabe dónde pero que se parecen a los que usan las estrellas del deporte y la ropa de moda, por supuesto que todavía están las películas blu-ray, locales de comida orgánica, de repente aparece un yerbero o esotérico o un puesto de libros.

En cambio el tianguis de la Portales, es el de antigüedades, se pueden encontrar desde charolas antiguas que regalaban las cerveceras y refresqueras, una máquina de coser como las que usaban las abuelitas, hasta una pintura con el recuadro maltratado, será de un pintor reconocido y la vendo en un billete. Digo que tanto es tantito.

En la Vieja Casona del 42

Armando Ramirez

EN LA CALLE DE JESÚS MARÍA, frente al ex convento de Jesús María, en una vieja casona que estuvo abandonada, destruida, sí, de las ruinas, la casona del 42 de Jesús María ha resucitado, muchos la daban por perdida y la neta si uno se asoma desde la azotea de esta casona descubrirá lo que queda de otras casonas vecinas, ruinas donde la hierba silvestre ha hecho su edén y los muros sólo conservan muros fragmentados, no existen techos, ni puertas, solo agujeros que fueron ventanas.

Visite esta casona un fin de semana, para los jóvenes es un centro de diversión con música electrónica y chelas a precios económicos, y para los adultos hay una taquería con tacos con tortillas cuadradas, le llaman La Pancha, usted entra y parece que se le va aparecer Pedro Infante cantándole a Silvia Pinal, Ay Nana Pancha.

Los que laboran ahí dicen que son monjitas las que aparecen en la noche, les testerean las nachas y sienten chiflones de aire o ven correr sombras en los rincones de la casona. La casa tiene bonitos balcones desde donde se ven las cúpulas de la iglesia de Jesús María, ahí por primera vez se enclaustró sor Juana Inés de la Cruz.

Lo chido de este lugar son los precios económicos, la atmósfera es la de las viejas casonas que rescatan en san Ángel o Coyoacán, los muros antiguos nada más los barnizaron, dejan ver el ladrillo, el tezontle y las diferentes capas de pintura de las diferentes épocas, desde el siglo XVIII hasta nuestros días.

Los tacos son llenadores, los de suadero, dice el chef que la carne primero la deja cocer en una olla y luego la fríe y los tacos los sirven con una salsita de chile manzano, de muy señor mío, el mole de olla y la birria son excelentes, para los crudos. La iluminación es intimista, las mesas fueron hechas con las vigas gruesas de los techos que ya no servían, son mesas hasta para diez personas, todo lo que en otras construcciones es desechable aquí se reusó y quedó artístico.

Ya era hora que en los barrios del Centro Histórico, como este de Jesús María, remodelaran las casas antiguas, les dieran una manita de gato muy moderna sin traicionar el pasado, ojalá y cuando se vuelva de moda la casona, los precios sigan económicos como ahora, con 250 pesos una pareja come, bebe y se divierte, digo que tanto es tantito.

Mala estrella de Maximiliano

Armando Ramirez

Primero lo fusilan, lo embalsaman con las patas, un doctor Licea, pero el doctorcito era ginecólogo muy vivillo, saqueó el cuerpo de Maximiliano, vendió las barbas, los ojos y cosas personales del Emperador, aunque usted no lo crea en Querétaro tenía sus seguidores, fueron quienes compraron esta especie de souvenirs del viejo de Carlota.

Aparte de que fue mal embalsamado y saqueado su cuerpo, el ataúd que le mandaron a hacer ¡le quedó chico! estaba grandote el buen Max, le doblaron las piernas para que cupiera en la caja mortuoria. Fue trasladado a la CDMX para después embarcarlo a Veracruz como lo pidieron los gobiernos europeos. Y qué cree, el carruaje que lo traslada se desconchinfla, se cae la caja en el lodo, dos veces, a poco no tenía mala estrella Max.

Ya sabrá como llegó al templo de san Andrés, fue el lugar escogido, las monjas quitaron de una mesa cáliz, copas, etc., para colocar el cadáver del Max, pero como se estaba descomponiendo el cuerpo, lo colgaron de cabeza para que le escurrieran las sustancian del embalsamiento, cuentan que a una virgen del templo le quitaron los ojos azules de vidrio que tenía para ponérselos a Maximiliano.

El hospital fue tomado por las fuerzas de seguridad juarista, mientras un doctor embalsamaba correctamente el cadáver. En la noche, llega el Presidente Juárez acompañando de Lerdo de Tejada, mira en silencio el cadáver, después reflexionando dijo, que era alto (Max medía 1.82) pero mal proporcionado, tenía las piernas muy largas, luego deduce que no era inteligente, aunque tenía la frente amplia esta se debía a la calvicie. Y se fue.

La iglesia era un lugar de culto a Max y las autoridades optaron por demolerla. Después Porfirio Díaz ordenó la demolición del Hospital para construir el majestuoso Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas. López Portillo en 1979 ordenó que el edificio alojara al Museo Nacional de Arte, digo que tanto es tantito.

Los nuevos ocupantes

Armando Ramirez

EN 1808, Napoleón invade España, siendo rey Fernando VII, en la Nueva España no quieren a Napoleón desean que el Rey Fernando VII exija ser rey de la Nueva España, el imbécil dice que no, y el virrey Iturrigaray apoya a Francisco Primo de Verdad entre otros para proclamar la autonomía de la Nueva España.

Pero las fuerzas armadas aprenden al Virrey en Palacio y a Francisco Primo de Verdad en el Cabildo, lo llevan a una celda en el Palacio del Arzobispado y Primo de Verdad amanece muerto, digo les dieron unos toques a los autonomistas.

Pero en 1810 llega la guerra de Independencia y en 1821 se proclama el país independiente de la corona española. Agustín de Iturbide aprovecha esta situación para coronarse Emperador de México, Agustín I.

Entonces el Palacio de los Virreyes pasa a llamarse el Palacio Imperial. Pero a Agustín el gusto le duró 6 meses, lo derrocaron y huyó a Europa.

En el año de 1823 el Congreso declara al país una República y el Palacio de los Virreyes pasa a ser el Palacio Nacional. Ahí tuvieron sus recintos los poderes de la Nación. El primer Presidente fue Guadalupe Victoria pero Mariano Arista fue quién restauró en 1852 el Palacio Nacional, ventanas, patios, escalinatas, y ordenó construir una tercera puerta, sólo había dos, el Presidente la ordena para uso del Presidente, por eso la puerta se llama: Puerta Mariana por Mariano Arista.

Ahí vivirán siendo Presidentes Vicente Guerrero, López de Santa Anna, Valentín Gómez Farías, etc. El ejercito francés invade el país y proclaman emperador a Maximiliano con su Carlota. Y el Palacio ya no se llama Palacio Nacional sino Palacio Imperial de nuevo. Pero Max y Carlota se van a vivir al Castillo de Chapultepec, pero le metieron la mano a Palacio, Carlota mandó construir la famosa “escalera de la Emperatriz Carlota”.

Entonces llega el Presidente Benito Juárez a vivir a Palacio Nacional, ahí muere. Y en tiempos de don Porfirio en 1896 se traen la campana de Dolores y la instalan y en las fiestas del Centenario de la Independencia, la toca Porfirio Díaz.

Y llega la Revolución ahí vive Madero y los generales, Carranza, Obregón, Calles hasta que Lázaro Cárdenas no quiere vivir en Palacio y construyó los Pinos. Ahora parece vivirá un Presidente en Palacio Nacional, digo que tanto es tantitito.

Inquilinos de Palacio Nacional

Mexico, National Palace, El Zocalo front entrance..
Armando Ramirez

E invita a la gente de la Real Audiencia y a la cárcel Real a que ocupen las casas de Hernán Cortés, hasta los comerciantes llegaron, la carnicería, la panadería, un tianguis como el de la san Felipe.

Era choncho el Palacio que ya se llama de los Virreyes; temían que una rebelión indígena los agarrara dormidos. El Palacio tenía torreones para vigilar, eran las primeras casas en la nueva ciudad y pasarían años para que las casas novohispanas fueran barrocas.

En el siglo XVII el Palacio de los Virreyes sí luce su poder y la aristocracia, se pavonean con sus mejores galas. El Virrey tiene en su alcoba un balcón, Palacio es una fiesta, hasta una plaza de toros construyeron por los ahora rumbos de la calle de Correo Mayor, pero en 1624 lo que llamaban la plebe se subleva contra el Virrey Diego Carrillo de Mendoza, huyó del Palacio y saquearon sus aposentos y lo que encontraron.

La gente en 1692 se vuelve a levantar y queman el Palacio, había escases de granos, y el hambre es canija y más quien la aguanta, se enfrentaron a la guardia que disparó y mató a una persona, se encabritaron e incendiaron el Palacio.

Casi todo el siglo XVIII el Palacio se convirtió en un tianguis más grande que el de la san Felipe, tenían lugar para jugar gallos, naipes, pulquería y buen pulque hace reventón. Aquello era uno de olores y sabores, barroco hasta la nausea. Y llega el Virrey de Revillagigedo, sacó a los comerciantes del Palacio, lo embelleció, a la Ciudad, a la Alameda Central, las casas novohispana se convirtieron en palacio, es decir con Revillagigedo la Ciudad adquirió la fama de la Ciudad de los Palacios, fue un Virrey chido.

Pero llega otro Virrey y deja a los comerciantes tomar la plaza, hoy el Zócalo y otro tianguis inmenso, cabían el Parían, la plaza del Volador. Y que llega la Independencia y Palacio tendrá nuevos ocupantes, como Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, digo, que tanto es tantito.

Pueblo que fue ladrillera

Armando Ramirez

Y que con la evangelización y el tiempo ha ido desapareciendo.

Xochimanca significa: “el lugar donde se ofrecen flores”, aquí los indígenas se dedicaban a la agricultura y a la pesca cuando el lago llegaba hasta estos lares, al caer Tenochtitlan los evangelizadores franciscanos construyen la iglesia dedicada a San Lorenzo Mártir, su fecha de construcción genera dudas, si fue a finales del siglo XVI o principios del XVII, lo cierto es que tiene cuando menos 400 años de existencia, como asegura Héctor Vega Álvarez, originario del lugar.

Testigo de la antigüedad prehispánica es el basamento reconstruido que se encuentra en san Pedro de los Pinos y es que Xochimanca no es el único pueblo indígena de la colonia Del Valle, están los pueblos de Tlacoquemécatl, Mixcoac, Xoco, Santa Cruz Atoyac.

Los vecinos originario del pueblo de Xochimanca, se afanan en conservar su identidad ante la modernidad que los avasalla, todavía a mediados del siglo XX era un pueblo vivo, desde el centro del jardín se adivinan Insurgentes sur y Félix Cuevas, con sus edificios altos y los de departamentos que lo rodean, las calles de fresas y manzanas bordean al jardín, sus nombres nos recuerdan que este lugar hace honor a su nombre Xochimanca, la tierra era fértil, se daban árboles de tejocotes, perones, capulines.

Don Héctor cuenta cómo cuando era niño veía a las familias que vivían en los hoyos de las ladrilleras, recordemos que cruzando Insurgentes sur por la colonia Noche Buena, donde se encuentra la Ciudad Deportiva, está la Plaza México y el Estadio Azul que donde se construyeron fue una ladrillera.

Ahora lo que queda del pueblo es esta iglesia de San Lorenzo Mártir con sus fiesta de cada año y unos vecinos que quieren no se olvide este pueblo indígena llamado san Lorenzo Xochimanca, digo que tanto es tantito.

El barrio que olvidó a la gente

Armando Ramirez

Pocos saben que existe en el Centro de la Ciudad un barrio que se llama San Juan Moyotlán o Moyotla, miles de personas caminan por sus calles, seguro usted lo ha hecho por las calles de Artículo 123, Independencia, Luis Moya, Revillagigedo, López, Ayuntamientos, etc. Y eso es nada más por nombrar algunas.

En algún momento la gente dejó de mencionar a este barrio por su nombre, pero veo en los periódicos de los años cincuenta, cuando el torero Luis Procuna causaba furor en el mundo taurino, lo apodaban el berrendito de San Juan, sí, por ser oriundo de este barrio. A propósito se le dice berrendo al toro que tiene diferentes colores en su pelaje, y Procuna tenía un mechón blanco en el copete.

El barrio de San Juan fue de toreros, como el inmortal Alberto Balderas, muerto de una cornada a los 30 años y de un montón de novilleros que nunca llegaron pero que conservan su afición al toro, como algunos viejos comerciantes de la calle de Luis Moya, done usted puede ver motivos de la fiesta brava en sus aparadores de bombas y generadores.

Pero el barrio de San Juan fue sede de la fábrica de cigarros del Buen Tono. Y lo es del mercado de San Juan para gourmets. Aquí los afamados chefs de la Ciudad llegan con curiosidad para encontrar magia para sus platillos. Y por si no lo sabía el Barrio Chino, en la calle de Dolores, pertenece al barrio de San Juan. Y en la calle de Ayuntamiento están las instalaciones de la antigua XEW, en esa calle vivió el escritor Artemio del Valle Arizpe, conocedor de la vida en la Nueva España. Y cómo dejar de mencionar los cafetines en estas calles, en un tiempo frecuentado por españoles exiliados.

El autor del libro de los nombres antiguos de la calles de la Ciudad vivió en la calle que hoy lleva su nombre, José María Marroqui.

Y esta el edificio gótico de la antigua inspección de policía, en los años cuarenta ahí también estuvo la Cruz Verde donde llegara el cuerpo de León Trosky, después de haber recibido un golpe con un piolet en la cabeza, se cree, por órdenes de José Stalin, digo, hay mucho cosas y hechos mas que contar de San Juan, total, que tanto es tantito.

El Parque del Cartero y misivas

Armando Ramirez

Hay un jardín para pasar el ratón con su peor es nada, su novia, su amiguita, su esposa o con ganas de tenderse como lagartija, este es el Jardín del Cartero o José Refugio Menes. Está entre las colonias Postal y Miguel Alemán, del lado oriente hay una escultura dedicada al cartero, del lado oriente, por eso le dicen el Jardín del Cartero, pero oficialmente se llama José Refugio Menes, que era cartero.

Ahora que la gente lo conoces por el Parque de la Postal, incluso en una basamento está una placa de un timbre postal.

Pero resulta que si se coloca del lado poniente, donde hay una canchita de futbol de salón, se encuentra en la colonia Miguel Alemán, o sea, que pertenece a la colonia Miguel Alemán el parque pero como es más conocida la Postal, pues la gente cree que es de la colonia Postal.

Hay una zona reservada, alambrada, para que los perros puedan jugar y hacer sus necesidades, la gente recoge las huellas de sus perros en bolsitas de plástico.

En un foro llamado Xicoténcatl las señoras hacen zumba pero a todo lo que da hasta parecen el ballet Bolshoi, un joven enseñan futbol a unos niños, tienes sus porterías pequeñas con redes. Al atardecer se encienden las faroles y aparece los jóvenes ocupando la canchita de fútbol, alambrada, y hay mucha gente alrededor de la fuente, salen chorros de agua, se elevan muy alto, unos focos de colores iluminan el agua, creando fantasía.

El café de la esquina enciende su iluminación, la gente llega a tomar café y a platicar, está muy concurrido, a lado venden de tacos al pastor y en la contra esquina hay una pizzería.

Los vecinos llegan de la Miguel Alemán, la Postal o de colonias cercanas y cuentan historias como la de un cartero que se prendió fuego, me acordé del cartero José Refugio Menes, pregunté si era el mismo, pero nadie me aseguró que era José Refugio, que es como se llama el jardín oficialmente, pero la gente también lo conoce por su antigua nombre, jardín Odesa, es una ciudad de Ucrania, en el Mar Negro, digo que tanto es tantito

Godínez y Parque Tlacoquemécatl

Foto: MxCity
Armando Ramirez

El parque de Tlacoquemécatl es muy bonito. Se ubica en lo que fue el pueblo indígena Tlacoquemécatl, palabra náhuatl que significa: “El lugar donde se viste de jarillas”. Jarillas son las plantas de donde se fabricaban las flechas para la guerra.

En este pueblo indígena en el siglo XVII comenzaron a surgir ranchos y haciendas como la de San Borja, no se sabe bien si fueron los franciscanos o los jesuitas los que la fundaron, pero sí que fueron los jesuitas los que la hicieron productiva con la ayuda de una tierra fértil, aquí los árboles frutales se daban en abundancia, como los tejocotes, dicen que había tantos, que por eso a una de las calles de la Del Valle se llama Tejocotes.

La hacienda de San Borja, que por ciertos una calle de la Del Valle lleva ese nombre, en 1767 era administrada por la Compañía de Jesús, pero el rey de España había decretado la expulsión de los jesuitas de los territorios de la corona, estos tuvieron que abandonar las tierras de la Nueva España. Y los terrenos pasaron de mano en mano entre particulares hasta la llegada al poder de Porfirio Díaz. Los terrenos se fraccionan surgiendo la colonia que se llamó California, y luego pasó a ser la colonia Del Valle.

El parque de Tlacoquemécatl es el corazón de esta colonia, rodeado de cafeterías y restaurantes donde reinan los Chamorros de Tlacoquemécatl, y cantidad de oficinistas llegan a la hora de la comida.

En una esquina, dentro del jardín, hay una iglesia, frente a ella hay una cruz hecha por indígenas en el siglo XVI, una obra de arte, la pequeña iglesia está pintada de blanco y está dedicada al Señor del buen despacho. Los vecinos me contaron que es el patrono de los Godínez, de los que trabajan en oficinas o despachos, digo que tanto es tantito”.

Para saborear comida rusa

Armando Ramirez

EN LA CDMX, ESTÁ DE MODA RUSIA, TIERRA DE GRANDES ESCRITORES COMO LEÓN TOLSTÓI

Ahora está de moda Rusia en la CDMX, es la tierra de grandes escritores como León Tolstói, Dostoyevski ¿o quién no ha leído “La Madre” de Máximo Giorki, visto en cine Crimen y castigo o Los Hermanos Karamazov.

Y en la música sabemos que la balalaica es un instrumento musical ruso, que los cosacos bailan una danza típica o hemos visto el Ballet Bolshoi, pero casi no se conocen lugarcitos para saborear algo de la comida eslava y no caros, en precio.

En la calle de Benjamín Hil, en la Hipódromo Condesa, está la cafetería-restaurante “El Cuento ruso” ahí puede admirar artesanías rusas como las matrioshkas, muñecas rusas que se destapan y sale otra y otra, dicen los rusos simbolizan a la familia, por eso surge una y otra como al nacer un bebé y otro. También puede encontrar literatura rusa. Puede pedir kvas, bebida refrescante a base de pan de centeno y malta, es parecida al tepache y sabe similar.

Si anda por los rumbos de la Alameda de Santa María la Ribera, puede pasear y admirar su quiosco morisco o entrar al museo de Geología y luego saborear la tradicional sopa que comen los rusos, aunque resulta que es de la tierra de donde son las mujeres más bellas, Ucrania, sí, la sopa se llama borsch, está hecha a base de remolacha que le da su color rojizo, carne, perejil, papas, zanahoria, crema ácida, etc. y se come fría o caliente, como que sabe mejor la fría. El lugar se llama Kolobok, está en la esquina de Salvador Díaz Mirón y la Alameda de Santa María la Ribera, tiene su historia, unos rusos pusieron una barrita de empanadas rusas ahí y tuvieron tal éxito que pusieron este hace más de 15 años y ahora con el campeonato de fútbol de Rusia que está de moda, la gente llega a pedir Pollo en salsa Strogonoff, bañado con salsa de champiñones.

El lugar tiene mesas en la banqueta y puede tomar café y postres rusos, ver viejos periodistas platicando con alguna argentina de espíritu bohemio, parejas mexicanas curiosas probando y un matrimonio de mexicano con rusa gozando, digo que tanto es tantito.

Llegó la Ford…

Armando Ramirez

Una línea de ferrocarril y una fábrica en los años 30 hicieron el milagro de colonizar o fraccionar terrenos cercanos a la Basílica de Guadalupe. Me refiero a colonias como la Industrial, la Guadalupe Tepeyac, la Estrella o la Guadalupe Insurgentes, que de no haber aparecido la fabrica de automóviles Ford y el ferrocarril Hidalgo, estas colonias no serían lo que son.

Imagine que estamos en la ribera del lago, algunos pueblos indígenas viven de explotar la sal y el tequesquite, como la población indígena de Tepalcatitlán, y ocupaban terrenos de colonias como la Industrial o la Guadalupe Insurgentes, y cuando se empiezan a desecar el lago a esas grandes extensiones de terrenos los fraccionadores le echan el ojo, pues la habitaban poca gente y hubo algún rancho que para aumentar su alcurnia le decían hacienda.

Esos terrenos en el siglo XX se vuelven muy valiosos para gente visionaria para el negocio como don Agustín Legorreta y el ingeniero Alberto J. Pani, ellos se dan a la tarea de comprar terrenos y fraccionarlos como la colonia Industrial, y la inauguran el 18 de noviembre de 1926.

En 1930 se instala la planta de automóviles de la Ford al paso de la línea del Ferrocarril Hidalgo, por eso ahora esa avenida amplia se llama Ferrocarril Hidalgo, y la fábrica Ford instala sus oficinas de exhibición y venta de autos sobre la calzada de Guadalupe y Henry Ford, obvio, esa calle se tenía que llamar como el dueño de la Ford, la planta recorría toda esta calle hasta llegar a Ferrocarril Hidalgo donde tenía sus bodegas. Y surgieron muchas más fábricas por esta zona; todavía quedan algunas.

Por eso es que la colonia Industrial se llama así “Industrial”, el país salía de la época violenta de la Revolución Mexicana y se encaminaba lo que llamaban los políticos la industrialización del país. De ahí que las calles de la Industrial tengan nombres de empresas importantes en esos años. Digo, que tanto es tantito

La Broadway chilanga

Armando Ramirez

HACE AÑOS ASÍ SE LE CONOCÍA A LA ZONA DE LOS TEATROS DE ANTONIO CASO E INSURGENTES

Lo anterior por la cantina de teatros y centros nocturnos en esas calles, amen, de que en Paseo de la Reforma estaba el cine Robles, ahora, el edificio del Senado.

En los años 60, 70 y 80 se da el auge de este ambiente, se exhibía con éxito el género del cine mexicano “las ficheras”. Comenzó con la película escrita por el Güero Castro, “Bellas de noche”, tenía todos los ingredientes: el galán Jorge Rivero, la vedette Sasha Montenegro, que como decían los clásicos del periodismo de la farándula, hacia “un desnudo integral” y comediantes como Carmen Salinas, Pancho Córdova y como plus, la intervención de la Sonora Santanera.

Película que hizo visible el mundo de fichetrices, galanes, y comedia de éxito popular. Las puestas en escena de estas comedias producidas por el productor Salvador Varela, casi siempre eran en los teatros de la calle de Antonio Caso.

Ahí al atardecer aparecían por los negocios de esa calles los jóvenes comediantes: el Caballo Rojas, el Flaco Guzmán, Rafael Inclán, Alfonso Zayas, Flaco Ibáñez, puros maestros en el albur, el chiste popular y los estereotipos populares, el gay, el cinturita, etc., y las vedetrices, eran el atractivo visual: Amira Cruzat, Iris Cristal, Gloriella, enseñaban todo y actuaban un poquito, también hubo comediantes como Sonia Piña, Susana Cabrera, la Pelangocha, Maribel Fernández, entonces las localidades cuando la comedia era de tirarse de la risa tenían teatro lleno y revendedores felices.

De tanto ver el palmito desnudo se iban a prolongar el éxtasis a los cabarets cercanos el Iris Astoria, sobre Insurgentes, el Afro Tramonto Insurgentes casi Sullivan y en el jardincito Louis Pasteur estaba el mítico Run Run, las orquestas tocaban desde swing hasta salsa y las ficheras esperaban a que las sacaran a bailar, les invitaran una copa o si tenían hambre iba a los tacos de Antonio Caso o iban de baboso a la calle de Sullivan, digo que tanto era tantito.

Para el calor unos ostiones

Armando Ramirez

AHORA QUE HA ESTADO haciendo calor y anda como Torombolo: sudado y le ruge el león, no hay nada como refrescar el cuerpo con una docena de ostiones, nada más para agarrarle la temperatura al tiempo.

Si no le gustan los ostiones u ostras entonces qué le parecen un doce de camarones en coctel y una chela bien helodia y michelada, ay ojitos pajaritos, hasta me dan ganas de hacer gorgoritos, ahora que si quiere llevarse sus mariscos a la casa para prepararlos como usted cree que dios manda, aquí sobre la calzada de la Viga también venden productos del mar fresco y bara bara.

Y lleva los ingredientes para prepararse unos cocteles como para el rey León, se tira en el sillón y pone su serie de Luis Miguel, ay ojitos pajaritos, hasta se va a sentir el Sol de chilangolandia. Ahora que si usted anda en la actitud que sólo lo orgánico da salud pues salud, agarra el Metro y dos tres estaciones adelante está el mercado de Jamaica, el verde es vida, me cay.

Cuando esté en el mercado métase hasta el fondo a donde están las mujeres indígenas ofreciendo los productos que nos da la madre tierra, maravillas que se extienden en las mantas sobre el piso del mercado, eso sí se maravillará de los champiñones enormes, las setas parecen orejas de elefante arrugadas, los honguitos, tal los describe Lewis Carrol en “Alicia, en el país de las maravillas”, eso sí no venden conejos blancos que usen sombrero de copa. Las señoras con su piel de cáscara de cacahuate y su tono moreno por los inclementes rayos del sol, vigilan con ojos profundos sus setas, hongos y champiñones.

Se imagina para la cena unas quesadillas con setas, epazote, queso Oaxaca y unas rajitas de chile verde. Y los huazontles, con sus frutos abundantes, para rellenarlos de queso, capeados y una salsa de jitomate o en chile pasilla y que se repita la serie de La reina del sur… Y que saquen el agua de limón con chía, porque aquí en Jamaica, la exhiben en jícaras.

Y cómo ve?, unas verdolagas con carne de puerco en salsa verde, unas tortillas clientes… uy uyuuy, repito. Esto sí es orgánico porque llega de las chinampas de Xochimilco, ahora que el estómago gruñe, dele de comer a los bichos, qué le parece un huarache azteca con una costilla y una salsa molcajeteada y de beber lo que guste, que tanto es tantito.

La Balbuena es rica en famosos

Armando Ramirez

DONDE SE UBICA LA COLONIA JARDÍN BALBUENA ERAN LOS TERRENOS DE DOS HACIENDAS

La Magdalena y Santa Lucía, propiedad de la familia Braniff, de hacienda sólo tenían el nombre, eran potreros, pastizales, que el gobierno compró y abandonó.

Esos terrenos los usó Alberto Braniff para volar su aeroplano, también Emilio Carranza, sobrino de Venustiano, incluso el Presidente Madero fue el primer mandatario que voló en un avión ahí, su piloto fue Dyott, en un Desperdussin.

Estos terrenos sirvieron de campo de aviación de los militares, hasta que por 1946 el Gobierno los fraccionó.CDMX. Así surgió la Merced Balbuena que fue ocupada al principio por bodegueros de la Merced que construyeron casas estilo neocaliforniano, todavía en Congreso de la Unión se ven algunas.

Los terrenos de la Balbuena fueron campos de fútbol y en los años 50 se levantaron casas de clase media, era una población de comerciantes de la Merced, deportistas exitosos, profesionistas que iniciaban la formación de sus familias, etc. Y más adelante comenzaba la colonia Moctezuma, con tres secciones.

La Jardín Balbuena que es hermana de la Unidad John F. Kennedy fueron diseñadas por el arquitecto Mario Pani y su socio Agustín Landa.

Una características de la Jardín Balbuena son sus retornos, las casas eran parecidas, fueron financiadas por el Banco Nacional, con el tiempo han adquirido su personalidad propia por las modificaciones de sus dueños, en las calles principales se observa en algunas casas que en los frentes han puesto cafeterías, escuelas, tiendas, etc. Y las palmeras que se plantaron han ido desapareciendo.

La Jardín Balbuena es rica en dar futbolistas como Enrique Borja o Hugo Sánchez y en la actualidad Raúl Jiménez y no digamos de luchadores, nada más porque no traen sus máscaras no los reconocen, Armando Vega Gil de Botellita de Jerez y como olvidar un hijo ilustre de Tepito que también fue ilustre en la Jardín Balbuena Raúl “Ratón” Macías, que hasta restaurante tuvo en esta colonia, digo que tanto es tantito.

De pipa y guante en nuestro salón Savoy

Armando Ramirez

 El fin de semana no hay nada como sacarle brillo a la pista de baile de la ciudadela

EL SAVOY era un salón de baile, en Harlem, en Nueva York, ahí los negros se lucían bailando con las Big Band, iba también la crema y nata de los intelectuales neoyor­kinos para admirarse como baila­ban los negros y eso porque en el corazón del barrio negro había un salón llamado Cotton Club donde no permitían la entrada de la gente de raza blanca.

Ahora en la Ciudad de Méxi­co cuando los salones de baile clásicos están desapareciendo: El Colonia, Smirna… quedan sólo Los Ángeles y el California Dan­cing Club y un montón de lugar­citos y jacalones donde la gente va a bailar, pero los jardines de la Ciudad han venido a sustituir a los salones de baile para la gente de los barrios.

Sí usted gusta divertirse los fi­nes de semana bailando y ligan­do, no hay nada como vestirse de pachuco o de perdis llevar los za­patos boleados para sacarle bri­llo a la pista de asfalto en la Ciu­dadela, ahí es el corazón de los bailarines de la salsa y el danzón.

Si en el Savoy neoyorkino iban los negros vestidos de pipa y guante, acá en la Ciudadela no se quedan atrás, la Ciudadela es un jardín donde se encuentra la Bi­blioteca México sobre la calle de Balderas, este jardín tiene en el centro la escultura del Padre Mo­relos, en frente hay un mercado de artesanías y sobre Balderas un tianguis de libros usados, pelícu­las de arte y libros de novedad.

Si se adentra en el jardín con su pareja quedará arrobado ante el espectáculo, cientos de perso­na están bailando danzón o salsa y lo bailan con brillo y en un ladri­llo, de a cartoncito de cerveza, no, eso solo en los cabarets o en una fiesta cuando hay amor.

No cobran, sólo le piden que vista con elegancia, las mujeres con zapatillas de tacón alto y los hombres con zapatos de tacón cubano, en el escenario hay un sonido potente para bailar, si us­ted gusta de ver bailar, quedará sorprendido por la sensualidad y elegancia con que bailan el dan­zón.

Los hombres huelen a loción y las mujeres a perfume, en reci­pientes de vidrio llevan lo que co­merán en las bancas del jardín en un descansito, es bonito ver a la gente bailar por el simple hecho de divertirse, de explayar su sen­sualidad y ejercer su seducción por la damita deseada o el galán que las atrae, aquí la lección es, no cuesta nada divertirse en la ciudad, digo, que tanto es tantito.

Ahora es la Zona Arco Iris

Armando Ramirez

ZONA ROSA DEBERÍA LLAMARSE ZONA DEL ARCO IRIS, POR LOS COLORES DEL MOVIMIENTO GAY

Pero no siempre fue de restaurantes de pozole, lugares de tortas, quesadillas, pizzerías, chelerías y lugares gays.

En los años 50 esa zona de la colonia Juárez, era sofisticada, se creían de la aristocracia porfiristas, había casas que eran palacetes, principalmente las que estaban sobre el Paseo de la Reforma.

La Juárez se iba a llamar colonia Americana donde los hijos del tío Sam tendrían sus aposentos, pero con el tiempos esta zona tuvo hoteles de prosapia como el Geneve, en la calle de Hamburgo, ya en los años 50 llegaron los intelectuales, era la época de los Beatniks, jóvenes que seguían la moda filosófica del existencialismo del francés Jean Paul Sartre.

Jóvenes vestidos de negro y diciendo que tenían náuseas de la existencia, eran jóvenes cultos, inteligentes, tuvieron su nido en la calle de Génova, la que da al Metro Insurgentes, ahí había un pasaje llamado Jacarandas, tenía salida por la calle de Londres y ahí don Jacobo Glantz tuvo un café (era el padre de la escritora Margo Glantz), el café se llamó Carmel.

Ahí llegaban jóvenes latosos como Carlos Monsiváis y su cuate un pintor llamado Vicente Rojo, luego cayó Alfonso Arau, era cómico y frecuentaba este café y otro que estaba en Niza y Hamburgo, ahí con Monsiváis formaron un grupo llamado los Tepetatles, una parodia de los Beatles; hicieron célebre el himno de la Zona Rosa: Niza y Hamburgo con paraguas de Cherburgo…

En la calle de Génova surgió el café Toulouse Lautrec, de Mauricio Soriana, ahí llegaba el escritor Luis Guillermo Piazza, el periodista Fernando Benítez y se fue formando en esos cafés y galerías la Mafia Cultural de la Zona Rosa.

Por cierto Luis Guillermo Piazza le puso el nombre a la Zona Rosa, decía que no era una zona roja blanca, sino rosa, otros, como José Luis Cuevas decían que le puso Zona Rosa como un homenaje a Rosa Carmina, la célebre rumbera del cine mexicano, y vaya usted a saber, el chiste es que surgió la Zona Rosa, que tanto es tantito.

El mercado de la Río Blanco

Armando Ramirez

ESO COMELONES, sibaritas del asfalto, gourmets de la CDMX les traigo grandes noticias en el mercado de la Río Blanco andan de pipa y guante y el mostacho crecido, entra uno al mercado por Congreso de la Unión y nos deslumbra un local de carnes frías y no sé qué tantas cosas, muy moderno, ya no hay aquellas planchas de granito frías y amarillentas, ahora son locales, la neta, modernos, el local de una de las locatarias más antiguas da gusto ver cómo coloca en pirámide sus verduras: jitomate, calabazas, frutas: naranjas, peras, mangos, serían la inspiración de la pintora Olga Costa, tiene una obra maestra, la belleza de una vendedora de fruta en su puesto, el cuadro está en el Museo de Arte Moderno.

Así de bello se ve el puesto de una de las locatarias más antiguas del lugar. El mercado tiene su mural dedicado a Yacatecuhtli, el Dios Azteca del comercio, los pasillos están limpios, se puede caminar sin tropezarse con diablitos o botes de basura, ni resbalarse, además no están por secciones, las verduras, los abarrotes o carnicerías no están separados, están revueltos en orden y le dan más vida al mercado de la Río Blanco.

Tienen wifi gratis y cámaras de vigilancia, las carnicerías adquieren esa belleza de la carne fresca que inspira a las amas de casa a preparar un caldo de olla o carne en pipían, carne fresca que no encuentra en el super, las frutas y verduras frescas y nutritivas ahora que están de moda las dietas aquí los esbeltos serán felices a bajo precio.

Y para mis cuates tragones encontré en el mercado de la Río Blanco un local de tacos de tripa, los de don Jesús Díaz, también tiene tacos de suadero y chorizo, de dios guarde la hora, todo está preparado al estilo de Chavinda, Michoacán, de donde es don Jesús Díaz.

Los tacos de tripa no tienen matraca, además de su peculiar sabor, le echan una salsa de chile habanero hervido, también tienen salsa de chile habanero asado y un guacamole con chile manzano y hay racimos de pápalo y cebollas en rajas con chile manzano, rebanadas de pepino con la receta secreta de chile molido al estilo Chavinda, Michoacán. uy, y las tortillas calientitas, el trato amable, me dan otro de tripa doradita, no se manchen los dedos que los tacos son de etiqueta, se los recomiendo, como me los recomendaron unas trabajadoras, digo que tanto es tantito.

La Bondojito sí existe…

Armando Ramirez

AUNQUE LAS AUTORIDADES SE ENCARGUEN DE DESAPARECERLA EL BARRIO SEGUIRÁ EXISTIENDO

Recorriendo la CDMX se lleva unos susrtotes, qué creen, la Bondojito no existe, llegué al mercado de la Bondojito, en la esquina de norte 72 y Henry Ford y los vecinos me dijeron que ya se enterraron que no son de la Bondojito, que el mercado Bondojito pertenece a la colonia Ampliación Emiliano Zapata, igual las tortas Bondojito y están encabritados, creyendo que estaban en la Bondojito le puso el nombre del barrio a sus tortas, pero resulta que no son de la Bondojito sino de la Ampliación Emiliano Zapata.

Pero como dicen, la Bondojito, aunque las autoridades se encarguen de desaparecerla, el barrio seguirá existiendo.

Y los vecinos me desengañaron, resulta que años viví creyendo que Rubén Olivares, el gran Púas, era de la Bondojito, pero dicen que no, es de la colonia Tablas de san Agustín, que la vecindad del “Quinto patio”, donde creció el gran Rubén, pertenece a la colonia Tablas de san Agustín.

Me contaron que la palabra Bondojito es de origen otomí: “bondo”, que quiere decir “nopal pelón” y que el diminutivo es Bondojito, “nopal peloncito”. Y por prueba dicen que el icono del Metro Bondojito es un Bondo. Uy uy uuuy.

Me fui a la calle de Victoria y Norte 70, con razón los padres querendones del nororiente de la ciudad ya no van al mercado de Sonora o la Merced para comprar sus piñatas, juguetes baratos y dulces para las fiestas de sus chilpayates.

Es una alegría ver la calle de Victoria con sus tiendas de piñatas, dulces, juguetes. Nos cuentan que hace treinta años a un señor se le ocurrió poner un changarro y vender bolsas de dulces de una fá- brica que los producen por ahí cerca. Y tuvo tanto éxito que luego otro señor se puso las pilas y puso otro changarro pero con el agregado de vender también piñatas y al paso del tiempo también se pusieron a vender en esas tiendas juguetes de plástico y los vasitos y los gorro hasta ser lo que es hoy esta zona en los límites de la Bondojito y la Aragón Inguarán, ora si dijeron, qué tanto es tantito.

Iba a llamarse Americana

Armando Ramirez

Por los rumbos de la colonia Juárez en el siglo XIX hubo una hacienda, la de la Teja, en sus terrenos se fraccionó la colonia Juárez. El primero que intento urbanizarla fue Rafael Martínez de la Torre, el mismo que fraccionó la colonia Guerrero, e iba hacer lo mismo en la hacienda la Teja, pero falleció, hubo otros intentos pero fue hasta el siglo XX cuando una empresa americana fraccionó esos terrenos.

Los empresarios americanos soñaban con crear una colonia llamada Americana, tal vez, para que ahí viviera la numerosa comunidad del Tío Sam, y diseñada de tal manera la nueva colonia que su corazón iba a ser la Plaza de George Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, incluso años después tenía en el centro una escultura de dicho presidente donada en 1916 por el gobierno del Tío Sam.

Pero qué creen, la colonia no se llamará Americana sino Juárez, a sugerencia de Porfirio Díaz y así es como se inaugura el 21 de marzo de 1906, como un homenaje del Presidente de origen oaxaqueño al prócer de la Patria, también de origen oaxaqueño.

La Juárez desde su inicio ha sido una colonia cosmopolita, la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, que se encuentra en la esquina de Roma y Londres fue donada por la comunidad húngara y los edificios del Buen Tono que están sobre Bucareli, fueron construidos por el empresario francés Ernesto Pugibet, propietario de la fábrica de cigarros el Buen Tono.

Bueno, el emblema de la Juárez el Reloj chino fue donado por la comunidad china para las fiestas del centenario de la Independencia, en 1910.

Se ven coreanos caminando por las calles la Zona Rosa, también es colonia Juárez, han formado su comunidad con iglesia y centro cultural, restaurantes, karaokes. Y los gitanos que en las tardecitas aparecen en la plaza Washington fumando, platicando, escuchando su música y viven por aquí, digo que tanto es tantito.

Los de Villa… para tacos de carnitas

Armando Ramirez

VILLA DE CORTÉS aparte de ser una de las estaciones del Metro más conocidas de la línea azul, la que va de Taxqueña al Toreo, por si no se habían dado cuenta es una colonia muy tranquila, donde venden unos tacos de carnitas que no manchen, están de pocas tuercas, estos tienen la tradición que viene de Tepito, de la calle de Toltecas, antes ahí vendían chamarros y tacos de carnitas y luego uno de sus empleados se fue a poner una taquería, hace 50 años, en la calle de Fernández del Castillo, en Villa de Cortés.

Y qué creen era una apuesta muy arriesgada, Villa de Cortés era una colonia que estaba en proceso de colonizarse por gente de los tranvías y los ferrocarriles. Pero se aventó el tiro, bueno hasta un día su ex patrón fue a ver a su ex empleado y le dijo, “no manches el mantel, aquí no la vas a pegar.” Y el abuelo de los actuales encargados le contestó, que si la iba pegar con sus tacos de carnitas. Y el ex patrón: “mira, si la hace, te bajo los pantalones y te los beso…”

Pasó el tiempo y que las carnitas de la Negrita que la pegan, los tacos eran la delicia de la nueva colonia, bueno hasta los de la colonia Iztaccihuatl iban a comer los taquitos de carnitas e inventaron un lomo de cerdo a la plancha y las salsas son de babear, con chiles del estado de Aguascalientes, dicen que son los mejores, acá hay una salsa de chile de árbol o de chile manzano y chiles encurtidos, uno repite, son taquitos, de a qué no puedes probar solo uno.

Un día llega el ex patrón a ver al señor, ve el éxito y le dice: “no te bajo los pantalones porque si los beso se sala el negocios, mejor sigue con la suerte”.

Así surgieron los tacos de carnitas de la calle de Fernández del Castillo, viera usted como llega la gente a devorar esos tacos, tienen unas mesitas sobre la banqueta, que le dan ambiente a la calle, que hacia Tlalpan, hay más locales de tacos y tortas y que son un oasis, cuando uno sale del Metro apachurrado y con hambre, y al solo oler esos tacos, la gente se detiene.

Ahora los tacos de Tepito ya desaparecieron y acá la tradición, como don Johnny el caminante, siguen tan campante, con los nietos atendiendo los tacos de carnitas, la gente se arremolina mientras se escuchan canciones de Leo Dan, digo que tanto es tantito.

El folclor de la colonia Postal

Armando Ramirez

AHÍ FIJARON SU VISTA LOS TRABAJADORES DE CORREOS PARA EDIFICAR SUS CASAS

La colonia Postal se llamó Unión Postal, pero mucho antes, fue un barrio indígena, recuerde que hasta acá llegaba el lago y cruzaba la calzada de Iztapalapa, una de las calzadas que unían con tierra firme a Tenochtitlan, y ya en tiempos de la Nueva España los indígenas tenían prohibido habitar la nueva Ciudad. Así surgieron nuevos barrios indígenas al sur; hoy, calzada de Tlalpan.

Y en 1919 a iniciativa de los trabajadores del Correo Nacional, agrupados en la Unión Postal, que tenía conexiones con sindicatos en España o Portugal, pidieron al Gobierno, estos terrenos para construir sus casas, los cuales eran un potrero, espacios de hierbas silvestre y jacales de gente muy pobre.

Una de las primeras casas en construir por un empleado de Correos fue la que se ubica en la calle de Reembolsos 48; una placa señala que fue la primera casa en la Postal, por ahí las calles llevan nombres relacionados con el Correo: Estafetas, Giros postales, Correspondencia, Buzones, sí existe una calle con el nombre de Buzones y también, Carteros.

La colonia está sobre la calzada de Tlalpan a la altura de la Carpa Astros, donde el Circo Atayde hace su temporada. Esta carpa pertenece a la Postal. También en la esquina de Giros postales y Tlalpan trabajan personajes que aunque no pertenecen al barrio, son las chicas y los chicos del talón dorado que están ofreciendo sus servicios.

En un viejo local en esa esquina se hacen los nostálgicos futbolitos, ¿se acuerdan, cuando de niños iban a los locales de los barrios y pagaban para jugar en las mesas de los futbolitos, las monedas se echaba en la ranura a mitad de la cancha y los muñequitos eran de colores de los equipos de la liga mexicana, había reta.

También hacen mesas de billar y de Hockey. Cerca del parque Odessa, dan clases de salsa, nada más se escucha la música a todo lo que da, eso sí, los hacen bailar salsa como en los barrios, Tepito, la Ramos Millán, etc. Digo, la clase se riega donde sea, que tanto es tantito.

Una colonia de artístas

Armando Ramirez

La colonia Villa de Cortés tiene su entrada en el jardín al lado de la estación del metro, se llama Plaza Victoria, rodeada por microbuses, tiene una fuente, con un monumento dedicado al compositor Ignacio Fernández Esperón “Tata Nacho”; compuso clásicos como Borrachita. Escribió un tema que utilizó Chespirito para sus personajes del Chavo del ocho, hay una escena donde el profesor Jirafales y don Ramón enseñan guitarra al Chavo y a Quico y cantan, “Quiero ver, otra vez, tus ojitos de noche serena”. Ese tema es de Tata Nacho.

La columna de la fuente dedicada a Tata Nacho es una buena muestra del más puro art decó, lástima que no tenga agua.

La colonia Villa de Cortés, fue fraccionada a mediados del siglo XX, primero llegaron a vivir trabajadores de los tranvías, cuyas calles tienen nombres de poetas y novelistas, como Leopoldo Lugones, Luis G. Urbina o José Revueltas. La colonia tiene un bonito jardín llamado Iztacihuatl, pero la gente le llama de las Bombas, al fondo hay un mural y una casa de Cultura. En la calle Javier Sorondo, en el número 261 vivió Lilia Prado, la musa de Luis Buñuel en películas como “Subida al Cielo” y “La ilusión viaja en tranvía”. En esta película José Revueltas participó en el guión. Y el escritor aquí tiene una calle con su nombre.

Por aquí anduvieron artistas, me dice el propietario del café “Son, son del café”, como Rafael Inclán, será porque la colonia al estar cerca de los estudios Churubusco, artistas como Lilia Prado compraron su casa aquí.

El café está en la esquina de Javier Sorondo y el parque, ahí tienen el combo del Gallo para desayunar, es café capuchino, croissant y jugo de naranja, nos dice el propietario Abel Martínez que surgió porque un puertorriqueño llegaba y saludaba con un “hola, Gallo” y gallo para allá y pedía un capuchino, un croissant y un jugo de naranja, así se creó el combo del Gallo, cosas de la Villa de Cortés, digo que tanto es tantito.

Eran fantasías las noches de la Obrera

UNO DE LOS BARRIOS HISTÓRICOS DONDE LA MAYORÍA DE LAS PERSONAS TRABAJAN DE NOCHE.

UNO DE LOS EDIFICIOS con historia es el que está en la esquina de 5 de febrero, Tlaxcoaque y diagonal 20 de noviembre, es el Hospital Nacional de Homeopatía, fundado en el gobierno de Porfirio Díaz, y por qué creen que el gobierno les dio apoyo.

Cuentan que doña Carmen Romero Rubio, esposa de don Porfirio, era afecta a la medicina homeopática y Díaz tenía un problema en una pierna, los doctores que lo atendían no pudieron sanarlo, entonces don Porfirio acudió a un doctor en homeopatía y sanó su pierna. Díaz, generoso, donó a esta institución los terrenos donde se ubica el hospital, en los límites de la colonia Obrera con la colonia Centro, hasta la fecha ahí se encuentra, en la esquina de 5 de febrero y Tlaxcoaque.

Otro edificio que estuvo desde el crecimiento de la colonia, a principios del siglo XX, fue la iglesia de San José de los obreros, se encuentra en la calle de Fernando Ramírez, fue historiador en el siglo XIX. La iglesia al principio se construyó de manera endeble, sólo con el tiempo ha llegado a ser la iglesia a la cual la gente que trabaja de noche va en el día a dar gracias al Creador. Los nombres de las calles del barrio son de escritores y poetas, intelectuales, como Manuel Payno, autor de Los bandidos de río frío, Lucas Alamán, historiador, Gutiérrez Nájera, poeta, Ángel de Campo, cronista, se paseaba por las calles populares de la ciudad para narrar lo que veía.

La calles recibieron esos nombres porque al no pegar el nombre de Escandón, pensaron, que le iría bien, “colonia de los Intelectuales”, pero terminó siendo la colonia Obrera, porque en efecto fue colonizada por obreros. En el barrio vive muchas gente que trabajaba de noche, recuerdan esos viejos tiempos cuando al cabaret Barba Azul lo acompañaban en la vida nocturna muchos más, donde la mujeres que trabajaban de noche se ganaban la vida bailando y acompañando a los hombres solos, los músicos iban hueseando de cabaret en cabaret o en el salón Colonia, “el cocoliso”, memorable templo del danzón, a donde el rey del timbal Consejo Valente, mejor conocido como Acerina, partía el pastel, en esa pista, a lado de Miguel Ángel Sarralde o Carlos Campos, y no por nada pero ahí está la explicación de la cantidad de hotel que todavía sobreviven en la Obrera… digo que tanto es tantito.

La Obrera y sus imprentas

Armando Ramirez

UN BARRIO QUE DE ORIGEN LES VIENE EL GALGO, EXQUISITOS PARA COMER, BUENOS PARA BAILAR

Y trabajadores hasta decir basta. Le querían poner a la colonia, Escandón, porque esa familia fraccionó los terrenos, que antes eran un potrero, ya saben primero diseñaron la colonia y luego comenzaron a venderlos, pero eran los tiempos de Porfirio Díaz, 1889, y las autoridades no dieron permiso.

Pero siguieron insistiendo y volvieron a pedir permiso al final de siglo XIX y tampoco les dieron, pero qué creen, ya por esa época cerca de La Colonia había fábricas como la Cigarrera mexicana, entonces los obreros comenzaron a construir sus casitas, en esos terrenitos, sin luz, sin agua, ni mercado público, nada. Y ya para 1913 se estaba poblando en forma la nueva colonia ilegal.

Por eso la Obrera, es la única colonia céntrica que no tiene mercado público, las familias del barrio tienen que ir a la colonia Doctores, al mercado Hidalgo, para comprar su mandado, eso sí en esos años comenzaron a aparecer negocios como el de Santiago Galas, un español, que llegó jovencito a México y unos años después con sus ahorro compró una imprenta y a darle en la colonia.

Construyó un edificio de ladrillo rojo, de fachada antigua; suba al metro de la línea azul rumbo al sur y en la estación San Antonio Abad verá la construcción con fachada de fábrica, en lo alto se lee la palabra “Galas”, ahí se inició la tradición de la impresión, orgullo de la Obrera.

Por calles como Gutiérrez Nájera, Fernando Ramírez, Manuel Payno encontrará un sinfín de imprentas donde la gente trabaja para sacar impresos de propaganda política, anuncios de bailes, etc., claro, ahora usan tecnología digitales.

Don Santiago Galas imprimía los calendarios donde un azteca cuidaba el sueño de una indígena, eran el Popo y la mujer durmiente o motivos mexicanos las obra eran de artistas como Jesús Helguera o Jorge González Camarena.

Digo, es uno de los rasgos que definen a la Obrera, sus imprentas, pero también su vida nocturna que tuvo mucho auge en los años 60 y 70 del siglo XX, y su garnachería, eso se los contaré la próxima… que tanto es tantito.

La Papa… y báilale mi Rey

Armando Ramirez

EL DÍA DE LA SANTA CRUZ ANDUVE POR LA LOMA DEL PADRE, EN CUAJIMALPA Y CELEBRAN CON TODO

Con bandas de viento, harta comida y chinelos, me gusta mucho verlos bailar y hacer ejercicio al ritmo de una banda.

La Loma del Padre, está a 15 minutos en auto del centro de Cuajimalpa, la gente es muy amable, tiene su iglesia de la Santa Cruz, y andaban de manteles largos y a las personas que organizan las festividades y tienen sus responsabilidades, no les llaman como en otros pueblos, mayordomos, les llaman fiscales.

Y sí a un fiscal le tocó dar comida, y se lució como los guapos de la Papa, con un platillo de nopales con chile y carne de cerdo, uf, aunque no quiera se chupa los dedos y si quería repetir, todo era cosa de pedir y llegaba el exquisito platillos con tortillas, arroz con chicharos y carnita de cerdo; me explicaron que donde se encuentra la iglesia de la Santa Cruz se llama la Papa y me explicaron porqué.

Hace muchos años, era un camino solitario, son vecinos del bosque del Ocotal, está a la orilla de la carretera México Toluca, al lado contrario se encuentra La Venta. Y por aquí llegaban caminantes y como el camino es de subida llegaban cansados y hambrientos, en este lugar se ponían localitos donde podían comer los forasteros, entrando con singular entusiasmo a la “papa”, de ahí se le quedó el nombre al lugar, que unidos con la Loma del Padre organizan esta fiesta de la Santa Cruz que dura cuatro días, con música, comida, danza, y algo más.

Lo que más me gusta es la danza de los chinelos, que quiere decir en náhuatl, “los que mueven los pies y la cadera”, es una delicia verlos danzar, evocan por sus vestimentas la danza de los moros y cristianos, son pura imaginación casi siempre largas batas o capas, con máscaras para ocultar el rostro, bailan al ritmo de los instrumentos de vientos, hasta uno se pone a bailar a brinco y brinco y movimientos de caderas y a darle.

Esto sucede en la CDMX, en la alcaldía de Cuajimalpa, para que vean, que hay rumbos de la ciudad tranquilos y con grandes tradiciones, digo que tanto es tantito

San Pedro Atocpan un pueblo de tradiciones

Armando Ramirez

Disfrute del mole, el pulque y lo tamales de frijoles, características de este lugar

ATOCPAN SIGNIFICA TIERRA HÚMEDA, fértil, y así es la tierra de San Pedro Atocpan, tierra de gente creativa, con imaginación para inventarse su tradición, las de los diferentes moles que elaboran la mayoría de familia en este pueblo bendito, perteneciente a Milpa Alta, al sur de la Ciudad de México.

Cuando tenga tiempo conozca este pueblo mágico con su convento e iglesia de San Pedro Apóstol, inició su edificación a la mitad del siglo XVI, se siguió todo el siglo XVII y los terminaron entrado el siglo XVIII, les digo, si de convento y templos se trata en la Nueva España, se tardaban un poquito en levantar sus edificios religiosos pero les quedaban de peluches, tan es así que crean un estilo que deriva del barroco europeo, si allá se recargaban en su decoración de formas y figuras, acá, era como si fuera la decoración de un pastel de XV años, no quedaba espacio alguno, todos los retablos están ocupados por figuras de santos, formas vegetales, símbolos religiosos y con un poco de evocación de la geometría de las pirámides y así tienen el churrigueresco o barroco novohispano.

Así es el mole que hacen en San pedro como el barroco mexicano, las familias del pueblo elaboran sus moles con más de 40 ingredientes: chiles, cacao, comino, clavo, almendra, canela, galletas y plátano macho, llaman la atención las pencas de plátano macho en los molinos donde las familias van a moler sus recetas, es una calle cercana al mercado, ahí se suceden los molinos y los ingredientes en tinas que lleva el mole, sus olores llegan a la calle.

Por cierto cerca de esta calle está otra que lleva al panteón del pueblo y le llaman de “iras y no volverás” adivine por qué.

Entrando al pueblo está la calle de los comercios con el mole en polvo en enormes cazuelas de barro y las abuelitas orgullosas de s u s recetas secreta, las probaditas de mole lo dejan a uno babeando, muy sabrosos los moles. Ah y un pinole para hacerse con leche y agua, otro poquito de cacao y canela, uy, esa receta me la dio una abuelita de ahí.

Alrededor de la plaza de san Martín Caballero con su austera iglesia de 1560, hay restaurantes con ventanas y balcones con vista a la plaza, ahí puede saborear el mole, el pulque y los tamales de frijoles, digo, que tanto es tantito.

 

Hasta los dioses bailaron ahí

Armando Ramirez

EN UN MITOLÓGICO CERRO SE ESCENIFICA LA BATALLA DEL 5 DE MAYO DE 1862

Cuando el ejercito francés perdió una batalla frente al ejercito del General Ignacio Zaragoza. Los vecinos de este barrio, situado en las faldas del cerro del Peñón de los baños, decidieron en el año de 1914 armarla de tos y recordar ese triunfo mexicano ante el que dicen algunos historiadores, era el primer ejército del mundo, vaya usted a saber, lo que sí es cierto, es que esos franceses para la guerra eran fregones.

Les decía, el cerro contiene un mito, una narración de la ideología azteca, fue el lugar, según el mito, donde por órdenes de Huitzilopochtli sus sacerdotes le sacan el corazón a Copil, este había jurado vengar a su madre, quien había sufrido maltratos por su hermano, el Dios de la guerra.

El mito nos dice que Huitzilopochtli ordenó a sus sacerdotes sacarle el corazón a Copil, estos se lo sacan en un “cerro con aguas calientes”, es decir, el Cerro del Peñón de los baños, que tiene sus aguas termales y luego el corazón lo lanzaron en la laguna, en un cañaveral, en donde surge un nopal, el de la fundación de Tenochtitlan.

En este cerro iba a bañarse Moctezuma y siglos después Porfirio Díaz. Ahora ahí se celebra con orgullo la victoria de la batalla del 5 de mayo, la Batalla de Puebla tuvo lugar en el cerro Acueyametepec, en los fuertes de Loreto y Guadalupe.

Con semanas de anticipación las familias reparan sus fusiles, espadas y un pequeño cañón, cuando lo hacen sonar retumban los vidrios de las casas, tienen listos los trajes del ejercito francés o de zacapoxtlas y los que personifican a Zaragoza, Juárez el almirante Dunlop, etc.

Los organizadores guardan con celos las fotos antiguas de sus abuelos participando en las escenificación, este año cumplen un siglo y cuatro años. Un señor me enseña una gran vara, en la punta lleva una red de pescador, de niño se iba a la ribera del lago de Texcoco, estaba cerca del cerro del Peñón y pescaba, los pescados se los llevaba a su mamá los pescados para que los cocinara con verdolagas, eso sí al terminar la batalla comen, bebe y bailan, acá surgieron los “sonideros”, en los barrios populares son tradicionales, este barrio del Cerro del Peñón es legendario, que tanto es tantito.

En el Zócalo hay poquito pero de todo

Armando Ramirez

EL FIN DE SEMANA dese una vueltecita por el planeta tierra y podrá tener el chance de estar en Holanda, El Salvador o Palestina y darse el lujo de comer una salchicha alemana, un wafle holandés, una arepa colombiana, un poco de comida Palestina o ahora que sale tanto en las noticias Siria, con su comida y artesanías sabremos más de ellos.

Hace diez años inició en el Paseo de la Reforma una feria que han llamado de las culturas amigas, eran unos cuantos stands y lo que ofrecían era un poquito de artesanía y su cocina, pero a la vuelta de unos años aquello era de no poder caminar por las amplias banquetas del Paseo de la Reforma.

Las autoridades de la Ciudad la trasladaron al Zócalo, ahí explotó, se dieron cuenta que a los chilangos nos gustaba probar los diferentes sabores y colores que hay en el planeta tierra. Y desde el año pasado la feria se dividió, la de artesanías y tradiciones está en los stands del Zócalo, ahora más bonitos aunque les sobra espacio, hay un Foro donde se presentan grupos musicales de diferentes países o sedes alternas como Museo de Arte Contemporáneo, el Metro, Teatro Esperanza Iris, etc. Y el arte culinario está en la Plaza de Santo Domingo con el éxito acostumbrado, muy apretujado.

Y con lo tragones que son los chilangos prueban comida de Uganda, Senegal y descubren que en la comida países de África tienen entre sí muchas cosas en común. Y los países del Medio Oriente tienen menos diferencias en su comida entre ellos, Israel, Irán, Líbano, Egipto; su cocinas es parecida. Y para qué les cuento de la vieja Europa, todos hacen wafles, los hay de Holanda pero también en Bélgica, son distintos pero siguen siendo wafles y las crepas francesas no están muy alejadas.

Y salchichas hay alemanas o uruguayas. En Sudamérica cuál es la diferencia entre Uruguay y Argentina, los dos países toman mate y le meten a la carne de res, igual Brasil y Paraguay.

En Colombia y Venezuela hacen arepas, cada quién a su estilo. Y con los centroamericanos descubrimos que comen frijoles, tamales y un montón de cosas como nosotros. Eso sí, todos los países una bebida peculiar, le digo, la recorrer la Feria de las Culturas Amigas se aprende un poquito del planeta tierra, comen y beben muy sabroso, como nosotros, digo que tanto es tantito.

¿San Mateo o San Diego?

Armando Ramirez

QUE LA DELEGACIÓN DE COYOACÁN INFORME BIEN EN SUS LETREROS LOS NOMBRES DE LAS CALLES

Donde está el ex Convento de Churubusco, se llamó Huitzilopochco, el lugar del Dios Huitzilopochtli, lo interpretan como El lugar de la guerra, de las armas. Un lugar importante en Tenochtitlan, todos las colonias que ahora tiene aparte de su nombre el de Churubusco, como Prado Churubusco, etc., formaban parte de Huitzilopochco, pero cuando llegan los españoles y los evangelizadores construyeron un templo a San Diego dentro del convento dedicado a Nuestra Señora de los Ángeles, de ahí que esa zona terminara llamándose san Diego Churubusco.

El otro día anduve por ahí y en los letreros de las esquinas que tienen el nombre de la calle, no decía san Diego sino san Mateo Churubusco.

Y bolas, en algunas calles los letreros de los alrededores del ex convento dicen san Diego, pero ahí mismo terminado la calle decían san Mateo, como si estuvieran salteados, los nombres en los letreros, pregunté a la gente que vive a 4 callecitas del convento, y me dijeron que ahí se llama san Mateo Churubusco.

Y que me regreso hacia el ex convento, por la calle del Convento, leo en los letreros, san Mateo, pero en la siguiente calle de la misma del Convento, decía San Diego y en la otra, ya en frente del ex Convento san Mateo. Me hice bolas. Y voy con el relojero, tiene 50 años de tener su negocio en la calle de Héroes del 47, me dijo que no, que era san Mateo, pero que últimamente le decían que era san Diego, y que traían una revoltura.

Sobre Héroes del 47 encontré el templo de san Mateo Churubusco, que da nombre al pueblo y ahora barrio de san Mateo, es del siglo XVII. Y todo quedó claro, san Diego es de Río Churubusco a Héroes del 47 y san Mateo de Héroes del 47 hasta Mártires Irlandeses.

Cómo la ven? Los vecinos dicen una cosa y los letreros con los nombres de las calles son un despapaye y yo la neta como los que viven ahí son los que saben, me quedo con que hay un barrio llamado san Mateo Churubusco y otro alrededor del ex Convento, san Diego Churubusco, los divide la calle de Héroes del 47, digo, que la Delegación de Coyoacán informe bien en sus letreros los nombres de las calles y las colonias, que tanto es tantito.

Legendarios los caldos de Indianilla

Armando Ramirez

LA NETA de la corneta noctámbula el reposado es al otro día cuando la cruda hace estragos y se antoja algo calientito para sudarla y eso en Chilangolandia ha sido de tiempos ancestrales, basta leer las crónicas del siglo XX para saber cómo se la curaban los que bailaban en Waikiki o en el Salón México. No se por qué los intelectuales o los artistas de fama internacional les gusta acercarse a los barrios populares para ver cómo se la curan o como se la beben.

Es el caso de los célebres caldos de Indianilla, estaban cerca de la estación de tranvías de Indianilla. Se nombraron así porque el lugar donde estaban se llamaba de la Indianilla, hoy colonia Doctores, el taller se ubicaba en las calles de Claudio Bernard, Niños Héroes y Doctor Lucio. Y por estos caldos de Indianilla se asomaron Dolores del Río, Orson Wells, Rita Hayworth, el Indio Fernández, Diego Rivera, Rodolfo Usigli José Revueltas, la crema y nata para hacer rompope.

Imagino a estos personajes probaron los caldos de gallina: “gallina vieja hace buen caldo”, reza el refrán, parecen que estaban retebuenos, estos personajes de seguro los acompañaron con hojas de té de naranjo con piquete, algunos aseguran que ahí nació la legendaria teporocha, tres medidas de té por una de chínguere, vaya usted a saber, los cierto es que por aquí también estaban “las veladoras”, otro lugar para beber chínguere, que los mandaba a dormir como angelitos, claro en estos lugares tocaban los tríos sus boleros de moda, música romántica, de esa de rompe y rasga el corazón, ese era el ambiente de los famosas caldos de Indianilla.

Ahora ese tipo de legendarios lugares no existen, a lo más que llegamos son a los puestos de tacos con su “paisa” favorito, será la inseguridad que ya ni la noche lleva la fiesta en paz. Pero no se pongan tristes, se pueden dormir temprano y al otro día llegarle a su mercado favorito por unas enchiladas de mole y unas chelas.

O a la pancita de la calle del Buen tono, en el Centro Histórico, a un lado del gimnasio “Los nuevos Jordán”, hacen una pancita que lo mismo da si pida de cacarizo, libro o callo, sabe sabrosa con sus rama de epazote y las tortillas recién hechas y un café de la olla o su helodia, digo para sudar la última gota de la noche anterior, que tanto es tantito.