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Viernes 18 Enero del 2019
algo de nubes 19°

Qué tanto es Tantitito

Un faro alumbra Los Indios Verdes

Armando Ramirez

Ir a santa Isabel Tola es conocer que el cerro del Tepeyac era un cerro sagrado, los indígenas llegaban al cerro a adorar a la dios Cihuacóatl , la que era mitad serpiente y mitad mujer, diosa de la fertilidad, de los partos, la guerrera, no por nada años después surge otro mito fundacional, la aparición de la virgen de Guadalupe en este cerro del Tepeyac.

Por cierto el Cerro del Tepeyac forma parte de la cadena montañosa de la sierra de Guadalupe, hay varios cerros: el del Guerrero, los Gachupines, cerro de Zacatenco, cerro del Tepeyac. Tan importantes para nuestra ciudad, ellos al formar parte de la sierra de Guadalupe evitan que la contaminación, por ejemplo, de Tula, llegue a Chilangolandia.

Este Parque también es importante porque la gente va a correr en las mañanas y hace ejercicio en los pequeños gimnasios al aire libre que están instalados, hay una la palapa principal, está dañada en su techo, pero así y todo da gran sombra, hay bancas de mesitas de piedra para descansar o comer un refrigerio, dicen que en las tardes es inseguro porque está solitario. Los fines de semana me imagino a las familias de colonias como la Gabriel Hernández, la Nueva Atzacoalco, San Felipe, santa Isabel Tola llegar a disfrutar de la sombra de los árboles, hay hasta eucaplitos y cactáceas que le dan una atmósfera prehispánica para pasar un domingo de aire fresco, comiendo sándwiches preparados en casa por la mamá, unas aguas frescas y admirar las vistas maravillosas que nos ofrece este parque de la Ciudad de México.

Al pie se encuentra el antiguo pueblo de Tollan, sus habitantes llegaron a estos lugares antes que los aztecas y los franciscanos construyeron una iglesia barroca que dedicarían a santa Isabel reina de Portugal, entonces el pueblo pasó a santa Isabel Tola, derivación de tollan: el lugar de los tules.

En la calle de Huitzilihuitl 51 hay una casa, fue una fábrica de zapatos, tiene techos de teja, una fuente en el centro, árboles enormes, decenas de pájaros trinando, es el Faro de los Indios Verdes, este fin de semana celebran el año nuevo Náhuatl y en sus cuartos dan talleres artísticos, el acceso es gratuito, son sorpresas que da santa Isabel Tola, digo, que tanto es tantito.

Personajes de la Guerrero

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Ah las cosas de la historia y lo injusto, los descendientes de Emiliano Zapata no nadan en la abundancia por decir lo menos y los hijastros de Vicente Fox nadan en la abundancia en Miami, digo, está del nabo.

Le voy a contar un poco de historia de un grandísimo personaje de la Revolución mexicana y vivió en la colonia Guerrero y ahí viven todavía sus hijos, ya son mayores, el más grande tiene más de noventa años y la más joven, Albertina, pasa de los setenta años, en medio está Salador y Magdalena, ellos son hijos de Antonio Díaz Soto y Gama, el intelectual del zapatismo, a quien mucho le atribuyen la frase “Tierra y libertad”, fue quien defendió a los campesinos cuando sus demandas de tierra se estaban quedando fuera de la Constitución que promulgó Venustiano Carranza en 1917.

Sus hijos viven en la colonia Guerrero, en la calle de Zarco, en una antigua casa, como hubo muchas a principios del siglo XX, amplia con patio y su fuente y muchos cuartos, pero no era de Díaz Soto y Gama sino de su hermana, quien le dio albergue, pues como buen intelectual no hizo fortuna, al contrario cuando fue maestro universitario, daba clases de derecho agrario e historia, pero escribía sus artículos en los periódicos y sacó boleto en el gobierno de Lázaro Cárdenas por sus críticas y le quitaron las clases de la Universidad y sobrevivió solo con sus colaboraciones periodísticas, él primero vivió en la calle de Violeta y luego en la casa de su hermana en Zarco.

Estuve con sus hijas y su hijo, me enseñaron una pintura, que heredaron de don Antonio, es un retrato de Zapata ¿y saben quién se la regaló? Álvaro Obregón, a pesar de que en la revolución estuvieron en bandos opuestos, y todo porque reconoció Obregón la honradez intelectual de Soto y Gama.

La casa conoció tiempos mejores con vitrales en las ventanas de la cocina, deteriorados pero siguen siendo bellos, tienen un biblioteca con documentos y publicación de Soto y Gama tan mencionado por Octavio Paz, como un intelectual de la revolución y a quien conoció desde niño, pues su abuelo Ireneo Paz y Soto y Gama eran amigos, los dos fueron periodistas y liberales. La verdad, lo que encuentra uno en los barrios, hasta la historia y los descendientes de personajes históricos, total, qué tanto es tantito.

Viaje alucinante en el Metro

Armando Ramirez

A las 9 de la noche en la estación del Metro Pantitlán los Metronáutas llegan como en la vieja película de “Marabunta”, de prisa, ligeritos y sin rosarse, con habilidad bajan las escaleras que conducen a los andenes de los trenes. De repente aparecen unas rejas que impiden el paso a los Metronáutas, aquello es una sinfonía recordándosela a los trabajadores del Metro que les impiden el paso para llegar al andén y abordar su Metro, se ve feo, pero lo hacen para evitar que la gente que está en el andén pueda ser empujada.

Si va por la estación del Metro Pino Suárez en los pasillos de interconexión verá la restauración de la pirámide a Ehécatl, el Dios del viento; lo que vemos al pasar es su adoratorio. Y como si fueran arrojados por Ehécatl llegan Metronáutas a ver un grupo musical que canta boleros y canciones pop, las prisas se van.

Pero nada más es para tomar aire y seguir subiendo y bajando escaleras como en el Metro Tacubaya donde hay murales de Guillermo Ceniceros, que cuentan como los mexicas salen de Aztlán y llegan a la gran Tenochtitlan.

Y no menos para la cultura popular es la estación Guerrero, un templo a los ídolos de la lucha libre, el muro que más me gusta, es donde está el Santo, el Enmascarado de Plata, parece su templo.

En la estación Zapata, en el transbordo a la Línea 12, en sus muros hay reproducciones de la obra de los grandes caricaturistas mexicanos, van de Posada a la Familia Burrón, Naranjo o Rius y, en la estación Chabacano, las mujeres se quitan sus zapatos de tacón alto y se colocan sus “chanclas” y véngase mi Rey y como en el “Quinto patio” bailan bonito y sabroso, toca una orquesta de invidentes salsas y cumbias, al viajar en Metro se descubre que tiene muchos rostros, este es uno, digo que tanto es tantito.

Un político con pata de conejo

Armando Ramirez

COSAS DE LA POLÍTICA, MANUEL ROMERO RUBIO FUE UN POLÍTICO CON SUERTE, ASESOR DE SEBASTIÁN Lerdo de Tejada, quien luchó junto a Benito Juárez. Y la suerte de Lerdo de Tejada favoreció a Romero Rubio. Lerdo fue presidente del país (1872- 1876) y Romero Rubio su asesor: Pero la suerte le cambió cuando Lerdo quiso reelegirse y Porfirio Díaz se levantó en armas y venció a Lerdo.

Entonces Lerdo y Romero Rubio se desterraron a los Estados Unidos y Díaz subía al poder. El asesor de Lerdo no aguantó y regresó al país en el año de 1880. Y con suerte, Manuel Romero Rubio lleva su hija Carmen a una recepción de la embajada americana, ahí estaba Porfirio Díaz y que lo flecha Carmelita. Díaz, como andaba querendón, se casa en segundas nupcias con la hija de su rival político.

Llegó la buena para Manuel Romero Rubio. Porfirio nombra a su suegro secretario de Gobernación, cargo que tuvo hasta su muerte en 1895… cómo cambian las cosas en política. Manuel, de ser asesor de Lerdo, es aecretario de Gobernación y suegro de Porfirio Díaz. Por cierto la colonia Romero Rubio se llama así porque esos eran terrenos de esa familia.

En la esquina de Tacuba con el Eje Central hay una construcción en cuyos terrenos el conquistador Hernán Martín tuvo su casa, premio a su participación en la conquista de Tenochtitlan; era una terreno grande, lo que hoy abarca las dos construcciones de esa esquina, es una tienda de Sanborns, ahí hay una placa donde se lee, que ahí tuvo su casa Hernán Martín. Y en otra placa se lee que en la casa actual vivió el escritor y político Ignacio Manuel Altamirano.

La otra casa es la escuela de la Administración Pública, bello edificio con trabajos en canteras en sus columnas y ventanas y una grandiosa escalera.

En esa casa mítica, que no estoy seguro cuál es, Porfirio Díaz le pide matrimonio a Carmelita. Cosas de la política, no solo basta ser buen político, sino tener una pata de conejo, digo, que tanto es tantito.

Calle Nautla

Foto: Cuartoscuro
Armando Ramirez

Lo primero es lo primero y es salvar vidas de los escombros de los derrumbes y a la siguiente hora habrá que evitar más tragedias, así es la situación. La calle de Nautla es pequeña, hace esquina con Tlaxcala, y como en 1985 otra vez la tan castigada colonia Roma, sobrecoge el corazón y se estruja el ánimo de impotencia al ver los edificios que han sido desalojado por estar severamente dañados, están acordonados con cintas amarillas, pero un arquitecto habitante del edificio de Nautla número 28, está a la mitad de la calle, nos invita a entrar a esa construcción de unos seis pisos, está muy inclinada hacia la calle, la mayoría de los vidrios de las ventanas están rotos y la entrada está abierta de par en par, accedemos con miedo, en la oscuridad del cubo del zaguán escucho esta meditación: “una réplica y se nos cae”, lo primero que vemos es la caja del elevador, destrozada, subimos por las escaleras, los escalones están endebles, nos dice el anfitrión, pisen con cuidado, más temor, está muy oscuro, llegamos al segundo piso, entramos a un departamento deshabitado, vemos grandes grietas en las paredes de los cuartos, hay yeso, vidrios rotos y concreto caído en el suelo, estremece ver una grieta muy amplia por donde pasa la luz de la calle, al caminar se va uno de lado. En el tercer piso, donde vive el arquitecto, los daños son peores, nos explica que el edificios con una réplica se puede caer sobre las construcciones vecinas, quiero bajar pero me aguanto, nos pide que digamos esta situación, han venido ingenieros jóvenes en representación de las autoridades, vieron el edificio, les dijeron, no se podía hacer nada, había otras prioridades y se fueron. Pienso lo catalogaron de alto riesgo. En la calle una señora rubia señala a su madre, de más de ochenta años de edad, está sentada en la calle, nos pregunta por un albergue para llevarla, la tarde amenaza lluvia, llegan autos y camionetas, se llevan las pertenencias de la gente de casas vecinas, la rubia se lamenta, dice que el edificio desde hace tiempo está dañado. Después del rescate de personas de edificios caídos habrá que evitar más víctimas y no es un edificio, hay varios en las calles de Morena, Pestalozzi… en la Roma, Medellín, Tehuantepec, Nautla… digo, rapidito, qué tanto es tantito.

Ahora es la Zona Arco Iris

Armando Ramirez

ZONA ROSA DEBERÍA LLAMARSE ZONA DEL ARCO IRIS, POR LOS COLORES DEL MOVIMIENTO GAY

Pero no siempre fue de restaurantes de pozole, lugares de tortas, quesadillas, pizzerías, chelerías y lugares gays.

En los años 50 esa zona de la colonia Juárez, era sofisticada, se creían de la aristocracia porfirista, había casas que eran palacetes, principalmente las que estaban sobre el Paseo de la Reforma.

La Juárez se iba a llamar colonia Americana donde los hijos del tío Sam tendrían sus aposentos, pero con el tiempos esta zona tuvo hoteles de prosapia como el Geneve, en la calle de Hamburgo, ya en los años 50 llegaron los intelectuales, era la época de los Beatniks, jóvenes que seguían la moda filosófica del existencialismo del francés Jean Paul Sartre.

Jóvenes vestidos de negro y diciendo que tenían náuseas de la existencia, eran jóvenes cultos, inteligentes, tuvieron su nido en la calle de Génova, la que da al Metro Insurgentes, ahí había un pasaje llamado Jacarandas, tenía salida por la calle de Londres y ahí don Jacobo Glantz tuvo un café (era el padre de la escritora Margo Glantz), el café se llamó Carmel.

Ahí llegaban jóvenes latosos como Carlos Monsiváis y su cuate un pintor llamado Vicente Rojo, luego cayó Alfonso Arau, era cómico y frecuentaba este café y otro que estaba en Niza y Hamburgo, ahí con Monsiváis formaron un grupo llamado los Tepetatles, una parodia de los Beatles; hicieron célebre el himno de la Zona Rosa: Niza y Hamburgo con paraguas de Cherburgo…

En la calle de Génova surgió el café Toulouse Lautrec, de Mauricio Soriana, ahí llegaba el escritor Luis Guillermo Piazza, el periodista Fernando Benítez y se fue formando en esos cafés y galerías la Mafia Cultural de la Zona Rosa.

Por cierto Luis Guillermo Piazza le puso el nombre a la Zona Rosa, decía que no era una zona roja blanca, sino rosa, otros, como José Luis Cuevas decían que le puso Zona Rosa como un homenaje a Rosa Carmina, la célebre rumbera del cine mexicano, y vaya usted a saber, el chiste es que surgió la Zona Rosa, digo, qué tanto es tantito.

Para el calor unos ostiones

Armando Ramirez

AHORA QUE HA ESTADO haciendo calor y anda como Torombolo: sudado y le ruge el león, no hay nada como refrescar el cuerpo con una docena de ostiones, nada más para agarrarle la temperatura al tiempo.

Si no le gustan los ostiones u ostras entonces qué le parecen un doce de camarones en coctel y una chela bien helodia y michelada, ay ojitos pajaritos, hasta me dan ganas de hacer gorgoritos, ahora que si quiere llevarse sus mariscos a la casa para prepararlos como usted cree que dios manda, aquí sobre la calzada de la Viga también venden productos del mar fresco y bara bara.

Y lleva los ingredientes para prepararse unos cocteles como para el rey León, se tira en el sillón y pone su serie de Luis Miguel, ay ojitos pajaritos, hasta se va a sentir el Sol de chilangolandia. Ahora que si usted anda en la actitud que sólo lo orgánico da salud pues salud, agarra el Metro y dos tres estaciones adelante está el mercado de Jamaica, el verde es vida, me cay.

Cuando esté en el mercado métase hasta el fondo a donde están las mujeres indígenas ofreciendo los productos que nos da la madre tierra, maravillas que se extienden en las mantas sobre el piso del mercado, eso sí se maravillará de los champiñones enormes, las setas parecen orejas de elefante arrugadas, los honguitos, tal los describe Lewis Carrol en “Alicia, en el país de las maravillas”, eso sí no venden conejos blancos que usen sombrero de copa. Las señoras con su piel de cáscara de cacahuate y su tono moreno por los inclementes rayos del sol, vigilan con ojos profundos sus setas, hongos y champiñones.

Se imagina para la cena unas quesadillas con setas, epazote, queso Oaxaca y unas rajitas de chile verde. Y los huazontles, con sus frutos abundantes, para rellenarlos de queso, capeados y una salsa de jitomate o en chile pasilla y que se repita la serie de La reina del sur… Y que saquen el agua de limón con chía, porque aquí en Jamaica, la exhiben en jícaras.

Y cómo ve?, unas verdolagas con carne de puerco en salsa verde, unas tortillas clientes… uy uyuuy, repito. Esto sí es orgánico porque llega de las chinampas de Xochimilco, ahora que el estómago gruñe, dele de comer a los bichos, qué le parece un huarache azteca con una costilla y una salsa molcajeteada y de beber lo que guste, que tanto es tantito.

Velasco, en Misterios

Armando Ramirez

José María Velasco cuando terminó de pintar un paisaje del Valle de México escribió la frase: “La región más transparente del aire…” Frase memorable que la toma don Alfonso Reyes en una de sus textos fundamentales, “Visión de Anáhuac” y esta frase a sus vez la retomaba Carlos Fuentes como titulo de un clásico de la novela mexicana, “La región más transparente”, una novela sobre la Ciudad de México. Hoy esa frase frente a la realidad de la monstruópolis no queda sino llorar y los grandes paisajes que realizara José María Velasco sobre el Valle de México, visto desde los cerros del norte de la Ciudad. En las escenas de estas pinturas reinan las nubes blancas, el cielo azul, la luz que baña a la Ciudad de México asentada en el Valle con sus largos caminos que parecen bajar de los cerros del Chiquihuite o del Tepeyac, se ven pocos personajes, visten ropas blancas y huaraches y los hacendados portan sus trajes de trabajo, allá un caserío, acá una choza, un riachuelo, unas rocas y el aire, de una transparencia iluminada, era muy bello el cielo de la Ciudad. Velasco pintaba el Valle de México desde los territorios de la Basílica de Guadalupe, vivía a una lado, él nació en Temascalcingo, Edomex, muy joven llegó a la ciudad de México, trabajó en una tienda de ropa, vendía rebozos para mantenerse mientras estudiaba en la Academia de San Carlos, en el Centro. Cuando estuvo en edad se casó, la mamá de su esposa tenía una casa, en donde inicia la Calzada de los Misterios esquina con calle 5 de Mayo, callecita al pie del Tepeyac, cuando tuvo cierto éxito el artista le compró la casa a su suegra, ahí vivió hasta que falleció, viendo por la ventana de su cuarto las nubes y el cielo de la región más transparente del aire. En la Calzada de los Misterios cerca de la avenida Robles Domínguez en una pequeña glorieta hay una escultura de Velasco de pie, con su bata de pintor, su pincel en una mano, en la otra su paleta. Al sur de la Ciudad hay una calle con su nombre, en la colonia Guadalupe Insurgentes una casa de cultura lleva su nombre y en Tepito, en la calle de Peralvillo está la galería Velasco, su obra se puede ver en el Museo Nacional de Arte, la Ciudad reconoce a su artista, el que pintó su bello pasado ecológico, digo, qué tanto es tantito.

 

Tecpanecas son de Tlalnepantla

Armando Ramirez

SANTA MARÍA NATIVITAS XOCOYAHUALCO ES UN PUEBLO QUE EN LA ÉPOCA PREHISPÁNICA pertenecía al señorío de Azcapotzalco, desde esa época nos llegan sus fiestas y tradiciones, este pueblo fue evangelizado por los Dominicos a partir de 1528/1529.

Su bella iglesia fue construida en el siglo XVII, está hecha de tepetate, material abundante por estos rumbos, y cantera de chiluca, estos le da un acabado diferentes a otros templos, asemeja a un templo hecho del dulce de amaranto llamado “alegría”.

Al entrar al templo se descubre la imagen de la virgen de Santa María Nativitas está en un nicho, a un costado del altar, la figura religiosa que domina el altar es un Cristo de la Preciosa San gre, que tiene una leyenda cuyo personaje central es el dueño de la Hacienda del Vaso de Cristo o de Cristóbal. La región sufrió el azote de la peste, diezmando a la población, y el dueño de la hacienda al ver cómo caían fulminado sus trabajadores, rezó ante un Cristo de la Preciosa Sangre, que tenía, y la peste desapareció, en agradecimiento el hombre de la Hacienda donó el Cristo a la iglesia de Xocoahualco.

Otro personaje, este mítico, es Sebastián de Aparicio, el rico, para empezar primero estuvo en el convento de san Francisco, en el Centro Histórico, en la calle de Madero, ahí hay una placa donde se cuenta que fue el primer hombre que comenzó a usar la carreta con ruedas y alquilarla, era el siglo XVII. Sebastián tenía sus bienes, entre ellos un rancho cerca del pueblo de San Pedro Xalpa, quien visionario entendió la importancia del Puente de Vigas como entrada a la Ciudad, por eso mandó reforzar el puente, que en ese siglo era, exacto, de vigas, lo reforzó con mampostería y tepetate.

El vocablo Xocoyahualco significa “lugar de árboles de fruta ácida”, el pequeño pueblo tiene un kiosco a un costado de la iglesia, es un pueblo que una vez perteneció al Señorío de Azcapotzalco, y ahora forma parte del municipio de Tlalnepantla, digo que tanto es tantito

Quién durmió en este palacio

Armando Ramirez

EN 1779 LOS CONDES DE SAN MATEO DE VALPARAÍSO Y MARQUESES DEL JARAL DE BERRIO, COMPRARON una casona en la calle de Plateros, la derrumban y en su lugar construyen un palacio, ese palacio con el tiempo se llamará el Palacio de Iturbide.

Estos aristócratas eran ricos, también fueron los dueños del llamado Palacio de los Condes de San Mateo de Valparaíso. El edificio está ubicado en la esquina de Venustiano Carranza e Isabel la católica. Ahora el Palacio pertenece a Banamex.

Pero el Palacio de Iturbide guardó un extraño destino para los que ocuparon esta casona, primero fue el sanguinario general del Ejército de la Nueva España, Félix María Calleja, quien durante la guerra de Independencia combatió a los insurgentes, se cuenta que Calleja cuando llegaba a un pueblo que era simpatizante de la insurgencia agarraba cinco o diez varones y los fusilaba; este negro personaje luego fue Virrey de la Nueva España, y al regresar a España sufrió cárcel.

Después de él llegó a ese palacio el general del Ejercito realista, don Juan de O’Donojú, con mucho poder, pues el virrey en ese momento era interino, fue él quién firmó el Acta de Independencia representando a la corona española, pronto los desautorizaron desde Madrid, aunque que lo hecho estaba hecho. Pero murió de forma extraña a los 57 años, se dice que de pleuresía, pero había mucha gente que sospechaba que había sido envenenado.

Luego llegaría con inquilino Agustín de Iturbide, quien con O’Donojú había firmado el Acta de Independencia del país. Agustín adquirió un prestigio tremendo y una gran popularidad con la gente. La Güera Rodríguez, que era la amante de Agustín le aconsejó que se aprovechara para coronarse emperador de México, con el apoyo de la iglesia.

Iturbide se coronó emperador de México, pero el gusto le duró 6 meses, fue derrocado, huyó del país y cuando regresa lo fusilan. Ahora este edificio se le conoce por el Palacio de Iturbide, y alberga el Museo del Banamex, digo, total, qué tanto es tantito…

Los de Ramiro para darse un buen taco

Armando Ramirez

El lugar es famoso y hasta boxeadores recibe, es un clásico para los sibaritas

RAMIRO tiene más de cuarenta años de hacer los mejores tacos de tripa y de hígado en Tepito, es un clásico para los sibaritas del Centro Histórico y visita obligada de la gente que va a comprar al barrio, pues pasan a su negocio como si fueran a la pila de agua bendita de su iglesia favorita.

Es chaparrito pero picoso, di­ce que sus tacos tienen seguro médico y dura hasta que llegan a su casa, después él no se hace responsable, suelta la carcajada por la broma. De niño aprendió a boxear, el barrio es bravo, lo aga­rraban de barco, y después de las lecciones les aguantaba diez rounds aunque siguiera perdiendo pero les daba sus moquetes.

La carne con que hace sus ta­cos la encarga al estado de Tamaulipas, mientras vemos cómo las tripas se fríen y van cambian­do su color hasta alcanzar un do­radito que indica que están como chicharroncitos, se comen con una salsa roja o verde que les da más sabor. Las mesas del lugar están ocupadas en su mayoría por familias o parejas que andan en veremos, casi todos llevan bolsas de plástico grandes, de color negro, llegan de los muni­cipios conurbados o de colonias populares, aunque hay uno que otro estudiante de sociología.

También hay tacos de cecina enchilada, pero los que más sabrosos me saben son los de hí­gado encebollado; los trozos son carnosos y tienen ese sabor del buen hígado, maridado con la cebolla, y freídos en su punto, eso sí excuso decirle que aquí la gente no se come uno o dos o tres tacos, van de seis para arri­ba, y la mayoría los acompaña con cerveza de las fuertes, coca cola o café.

Ramiro canta boleros clási­cos como Tus ojos me enseña­ron lo que es ternura… o Como un rayito de luna, y a la gente le gusta su estilo con voz ento­nada, y al dejar de cantar nos cuenta que antes por aquí lle­gaban a comer tacos boxeado­res y gente famosos como José Medel y a veces Rubén Oliva­res, Mantequilla Nápoles o el Flaco Guzmán, bueno, hasta cuando fue candidato Ricardo Monreal, ahora flamante sena­dor por Morena, llegó a darse su taco comiendo unos tacos de tripa entre el pópulo…

El lugar está en la calle de Aztecas, a media cuadra del Eje uno norte, donde hace años Cornelio Reyna filmó una pelícu­la. Y Ramiro se acuerda de “me caí de la nube en que andaba”, la gente comía tacos, digo, qué tanto es tantito…

Curado de cempasúchitl

Armando Ramirez

En el centro de Xochimilco, por el barrio del Rosario, existe una tradicional pulquería con nombre de personaje mitológico romano, el Templo de Diana, ahí cada año, por estos días, cuando la flor de cempasúchitl florece en las chinampas y la ciudad se viste de amarillo, el amarillo de estas flores que según la tradición prehispánica, es de color amarrillo encendido porque recoge en sus pétalos la luz de los rayos del sol.

Es la mítica flor de Xochimilco, la que su nombre significa, flor de los veinte pétalos, aunque en realidad tiene más, es la que se usa en las ofrendas de Día de muertos para embellecer con sus pétalos las tumbas y se riegan sus pétalos en el suelo formando un camino, que lo ilumina para que los difuntos lleguen esos días a sus casas.

Esta flor que las mujeres portaban adornando sus orejas para iluminar su rostro, y según las creencias está llena de cualidades medicinales, qué creen, también sirve para hacer un sabroso y espectacular curado.

Sí el neutle, la bebidas de los dioses prehispánicos, el tlachicotón, la bebida de los albañiles en el siglo XX y ahora el pulque que beben los jóvenes porque es una bebida orgánica, lo combinan para hacer curados de cacahuate, jitomate, apio, avena, tuna, pitahaya, y de unos años a la fecha en Xochimilco se crea el curado de cempasúchitl.

En esta antigua pulquería de Xochimilco lo crearon para unir el neutle y la Armando Ramírez flor de cempasúchitl, fue idea de los maestros pulqueros del Templo de Diana, inspirados en el orgullo de ser de Xochimilco, quería crear un curado típico de Xochi.

Y descubrieron que el cempasúchitl con todo y tallo amarga el pulque pero si solo le echan los pétalos a la licuadora y lo batían, espolvoreando canela a la hora de servirse, obtenían un delicioso curado, digno de sus dioses.

El problema es que solo en esta temporada se puede preparar, cuando florece el cempasúchitl, de ahí que la gente que frecuenta Xochimilco espere con ansia estos días para probarlo, dicen que revive muertos y carga de vitalidad a los hombres, y a las mujeres las hace generosas al amamantar a sus bebés, como dicen la sabiduría popular, el neutle es la bebida de los dioses y la flor de cempasúchitl es la flor que capta la energía del sol, así que buen provechito, digo, qué tanto es tantito.

La Balbuena es rica en famosos

Armando Ramirez

DONDE SE UBICA LA COLONIA JARDÍN BALBUENA ERAN LOS TERRENOS DE DOS HACIENDAS

La Magdalena y Santa Lucía, propiedad de la familia Braniff, de hacienda sólo tenían el nombre, eran potreros, pastizales, que el gobierno compró y abandonó.

Esos terrenos los usó Alberto Braniff para volar su aeroplano, también Emilio Carranza, sobrino de Venustiano, incluso el Presidente Madero fue el primer mandatario que voló en un avión ahí, su piloto fue Dyott, en un Desperdussin.

Estos terrenos sirvieron de campo de aviación de los militares, hasta que por 1946 el Gobierno los fraccionó.CDMX. Así surgió la Merced Balbuena que fue ocupada al principio por bodegueros de la Merced que construyeron casas estilo neocaliforniano, todavía en Congreso de la Unión se ven algunas.

Los terrenos de la Balbuena fueron campos de fútbol y en los años 50 se levantaron casas de clase media, era una población de comerciantes de la Merced, deportistas exitosos, profesionistas que iniciaban la formación de sus familias, etc. Y más adelante comenzaba la colonia Moctezuma, con tres secciones.

La Jardín Balbuena que es hermana de la Unidad John F. Kennedy fueron diseñadas por el arquitecto Mario Pani y su socio Agustín Landa.

Una características de la Jardín Balbuena son sus retornos, las casas eran parecidas, fueron financiadas por el Banco Nacional, con el tiempo han adquirido su personalidad propia por las modificaciones de sus dueños, en las calles principales se observa en algunas casas que en los frentes han puesto cafeterías, escuelas, tiendas, etc. Y las palmeras que se plantaron han ido desapareciendo.

La Jardín Balbuena es rica en dar futbolistas como Enrique Borja o Hugo Sánchez y en la actualidad Raúl Jiménez y no digamos de luchadores, nada más porque no traen sus máscaras no los reconocen, Armando Vega Gil de Botellita de Jerez y como olvidar un hijo ilustre de Tepito que también fue ilustre en la Jardín Balbuena Raúl “Ratón” Macías, que hasta restaurante tuvo en esta colonia, digo que tanto es tantito.

Condesa comehombres

Armando Ramirez

Twitter/@uyuyuyy

Se cuenta que fue una mujer que donde le ponía el ojo al hombre se lo echaba y lo hacía chicharrón. La Condesa no fue dueña de una o dos haciendas, no, las tenía regadas por todo el centro del territorio de la Nueva España, en Zitácuaro, Tuxpan, Hidalgo y minas en Santiago de Compostela, Nayarit, en Tlalpujahua y en la Ciudad de México.

No cantaba mal las baladas del cacicazgo, en la Ciudad de México fue dueña de Tacubaya y de ahí hasta donde se desparramaba la vista, ahora colonias como la Condesa, la Roma, con decirles que un caserón que está en avenida Revolución, en la actualidad lo ocupa la embajada de Rusia era de su propiedad y también de la casa que habitó en el siglo XIX el embajador de España y su esposa, la marquesa Calderón de la Barca, es el palacete que se encuentra en la calle de Bolívar, casi enfrente del casino español, ahora es un hotel boutique con varios restaurantes.

Fue una mujer rica, astuta, malévola, unos aseguran que estaba guapa pero los más que su riqueza la hacía verse sensual, cuentan por los rumbos de Michoacán que con los hombres después de tener noches calientes, los agarraba dormidos y los envolvía en cueros de res, los amarraba y los ponían al sol y cuando estos comenzaban a encogerse morían asfixiados, ¿ustedes creen? además de que a 300 esclavos les puso herraduras, les digo.

Y lista para el dinero no perdonaba los préstamos ni a la iglesia, ahí fue donde la Condesa torció el rabo, les quiso cobrar la deuda y los clérigos que se encabritan y la amenazan con excomulgarla, se aplacó, en esa época no se ponían con Sansón con sotana a las patadas, se espantó que la fueran por bruja aunque riquilla. Y para apantallar, resulta que la tercera Condesa de Miravalle era poetisa, émula de sor Juana Inés de la Cruz, ganó un certamen de poesía, convocado en honor a la décima musa, uy, qué mujer, es más, terminó emparentando con la descendencia de Moctezuma, su primogénito casó con una descendiente de la hija de Moctezuma.

María Magdalena Dávalos Bracamonte y Orozco fue un tipo de personaje femenino como los que interpretaba María Félix, la famosa devoradora como Doña Bárbara. Ella era bárbara por más alcurnia que tuviera. Sí ella fue la tercera Condesa de Miravalle, mujer legendaria, ha de haber dicho, qué tanto es tantito.

El árbol de la noche triste

Armando Ramirez

Teitter/ @uyuyuyy

El otro día anduve por Popotla, lugar de inventos como la dizque leyenda del mentado Cañitas que resultó una farsa, también estuve en la placita del “árbol de la noche triste”, el ahuehuete está más pachiche que cacahuate seco y muy solitario.

Ya saben, algún Delegado Político se creyó muy listo y quiso llamarlo “el árbol de la victoria”, hasta se pintó un mural sobre la batalla de esa noche lo llamaron La Noche de la victoria, puras machincuepas, especialistas como el arqueólogo Eduardo López Moctezuma, fue el primer coordinador del proyecto del Templo Mayor y de prestigio en todo el mundo, él escribe en un artículo, que el árbol en donde dicen lloró Cortés, no hay ninguna prueba de que existió, asegura el arqueólogo, y que las dos citas que dan información sobre la noche del 30 de junio de 1520, una es del propio Hernán Cortés, lo hizo en una de sus cartas de relación dirigidas al Rey de España, ahí, Hernán cuenta al Rey que “murieron 150 españoles, dos mil indígenas aliados y 45 yeguas y caballos…”

Claro, se puede pensar que siendo la española una cultura machista, de menso Hernán dice que lloró, se entiende, que lo haya ocultado, pero quien lo balconea es el Bernal Díaz del Castillo en su “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, cuenta que esa noche después de la corretiza y abandonar los tesoros, llegan hasta por los rumbos de Tacuba, donde Cortés esperó a sus demás hombres, el último en llegar fue Pedro de Alvarado, todavía Cortés esperaba que llegara alguien, pero Alvarado le dice que los demás han muerto, y Bernal escribe cómo a Cortés se les escaparon unas lágrimas… Es lo que se sabe de un testigo presencial y en ninguna otra fuente se hace referencia a esta escena, mucho menos a un árbol.

La leyenda del árbol de la noche triste surgió en el imaginario de la gente y hasta ha habido sesudos especialistas que aseguran que el de Popotla no es el verdadero árbol sino otro que está cerca del Santuario de la virgen de los Remedios. Y hasta locos que lo han quemado. Ni modo, si ni los historiadores ni los locos han podido desaparecer al legendario árbol de la noche triste, el abandono y el olvido lo están logrando de a poquito, pero si importara ya muchos hubieran puesto el grito en el cielo… digo, qué tanto es tantito.

Casa de cultura, y cárcel

El parque de la Pasión donde se dan sus besitos mordelones al caer la nochecita, en el día es un jardín que engalana la parte trasera de la iglesia de la Pasión. Y en el centro se encuentra una casa de cultura llamada José María Velasco, en honor del gran pintor paisajista Velasco, él vivió por estos rumbos de la Villa de Guadalupe.

Y lo más bonito de esta casa de la cultura es su historia, si usted es curioso y comienza a revisar de manera acuciosa la construcción, en la parte trasera encontrará una puerta, esa puerta tiene un arco de cantera que tiene grabadas estas palabra “Cruz Verde” y si sigue recorriendo la construcción entonces a la vuelta encontrará tres puertas, dos pequeñas y una ancha, ésta comunica a lo que son oficinas de la policía encargada de dar seguridad a esta zona, pero las de los lados que parecen ser las puertas originales de la construcción, hay en una de ellas grabada en el arco esta palabra “Comandancia”. Palabra que nos recuerda, en la primera mitad del siglo XX, así se llamaba a las delegaciones de policía. Y en la otra puerta hay esta palabra: “Juzgados”.

Da curiosidad saber que fue antes esta construcción. Por eso fui con el director de la Casa de Cultura José María Velasco y éste me contó que sí, la construcción había sido la treceava delegación de policía, tal parece de malos recuerdos para muchos chilangos de estos rumbos, como castigo por faltas cívicas lo ponían en las mañanas barrer el jardín y los que tenían faltas más graves salían pelones y sin cejas…

El maestro me enseñó las celdas, ahora salones con las antiguas rejas por puertas donde se imparten talleres de danza, música o donde los jovencitos con síndrome de Down reciben atención para integrarse de mejor manera a su comunidad.

Esta casona fue la finca de un español, quien fraccionó esta parte de la colonia Guadalupe Insurgentes, con el tiempo ahí estuvieron juntos pero no revueltos, la comandancia de policía, el recinto de la Cruz Verde y de juzgados, donde se sentenciaba a los ciudadanos que violaban las leyes.

Por cierto, casi a la entrada de la Casa de Cultura hay un busto en bronce de José María Velasco, quien nos dejara maravillosos paisajes del valle de México, cuando era la región más transparente del aire, digo, qué tanto es tantito.

Crema a sus tacos

Armando Ramirez

A veces a los chilangos nos gusta ser hijos del ninguneo y no nos damos cuenta de una gran cantidad de cosas de las cuales podemos pararnos el cuello con nuestra Ciudad.

O ya las quisieran tener los habitantes de otras ciudades del mundo. Ahí le van unas cuantas para que documente su orgullo de ser chilango este 2018. Esta ciudad cuenta con la universidad más grande del mundo y una de las más importantes, la conocemos como la UNAM, ninguna en el mundo tiene tantos estudiantes, ni tantos laboratorios, es una de las ciudades universitarias más bellas con sus salas de conciertos, de teatro, para ver cine, con un buen de museos, un estadio de futbol, un circuito universitario excelente y no le sigo porque van a llorar los pumas.

La Alameda Central fue el primer jardín público que hubo en una ciudad en América. Y el hospital de Jesús, fue el primer hospital de América. Y el Zócalo es la segunda plaza más grande del planeta tierra, tan solo detrás de la plaza Roja del Kremlin. Y para que se quede con el ojo cuadro, esta ciudad, así como la ve, es la segunda en el mundo con más museos, más que Ciudades como París, Nueva York, Berlín, Madrid o Tokio tan solo superada por la ciudad de Londres, para que le mida el agua a los camotes.

El Metro, sí el Sistema de Transporte Colectivo de la CDMX es el más barato del mundo y uno de los que más gente traslada diariamente, 5.5 millones de usuarios al día, 1,800 millones al año. Y el Centro Histórico tiene más palacios y palacetes que cualquier ciudad de América. Es más, el bosque de Chapultepec es dos veces más grande que el Central Park de Nueva York. Y más zonas arqueológicas dentro de la Ciudad que ninguna en el mundo: en Tlatelolco, en Cuicuilco, en Santa Cruz Alcapixca, Xochimilco, Cerro de la Estrella, Iztapalapa, Cerro Mazatépetl, Magdalena Contreras, Templo Mayor, Zócalo, Templo de Ehécatl, Metro Pino Suárez y sin contar la gran cantidad de iglesias del siglo XVI, XVII, XVIII que la hacen única.

La Ciudad de México como ninguna en el mundo fue construida sobre unos lagos y a pesar de los pesares aquí en la zona Metropolitana viven y conviven más de 20 millones de chilangos, créanlo es algo alucinante y un milagro diario, que como diría el Galileo, y sin embargo, se mueve, digo, qué tanto es tantito

El mercado de la Río Blanco

Armando Ramirez

ESO COMELONES, sibaritas del asfalto, gourmets de la CDMX les traigo grandes noticias en el mercado de la Río Blanco andan de pipa y guante y el mostacho crecido, entra uno al mercado por Congreso de la Unión y nos deslumbra un local de carnes frías y no sé qué tantas cosas, muy moderno, ya no hay aquellas planchas de granito frías y amarillentas, ahora son locales, la neta, modernos, el local de una de las locatarias más antiguas da gusto ver cómo coloca en pirámide sus verduras: jitomate, calabazas, frutas: naranjas, peras, mangos, serían la inspiración de la pintora Olga Costa, tiene una obra maestra, la belleza de una vendedora de fruta en su puesto, el cuadro está en el Museo de Arte Moderno.

Así de bello se ve el puesto de una de las locatarias más antiguas del lugar. El mercado tiene su mural dedicado a Yacatecuhtli, el Dios Azteca del comercio, los pasillos están limpios, se puede caminar sin tropezarse con diablitos o botes de basura, ni resbalarse, además no están por secciones, las verduras, los abarrotes o carnicerías no están separados, están revueltos en orden y le dan más vida al mercado de la Río Blanco.

Tienen wifi gratis y cámaras de vigilancia, las carnicerías adquieren esa belleza de la carne fresca que inspira a las amas de casa a preparar un caldo de olla o carne en pipían, carne fresca que no encuentra en el super, las frutas y verduras frescas y nutritivas ahora que están de moda las dietas aquí los esbeltos serán felices a bajo precio.

Y para mis cuates tragones encontré en el mercado de la Río Blanco un local de tacos de tripa, los de don Jesús Díaz, también tiene tacos de suadero y chorizo, de dios guarde la hora, todo está preparado al estilo de Chavinda, Michoacán, de donde es don Jesús Díaz.

Los tacos de tripa no tienen matraca, además de su peculiar sabor, le echan una salsa de chile habanero hervido, también tienen salsa de chile habanero asado y un guacamole con chile manzano y hay racimos de pápalo y cebollas en rajas con chile manzano, rebanadas de pepino con la receta secreta de chile molido al estilo Chavinda, Michoacán. uy, y las tortillas calientitas, el trato amable, me dan otro de tripa doradita, no se manchen los dedos que los tacos son de etiqueta, se los recomiendo, como me los recomendaron unas trabajadoras, digo que tanto es tantito.

San Juan, lugar gourmet

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

Las tradiciones no se hacen de la noche a la mañana, pasan siglos hasta que forman parte de nuestras costumbres, como el mercado de San Juan, que aunque hay lugares que quieren ser como este Mercado les falta la tradición. Y a San Juan le viene con la historia.

Ahora se han puesto las pilas ante la competencia y han remodelado su mercado, casi está terminado, pero no quisieron que terminaran la obra en estos días de fin de año, porque es la temporada buena. Llegan las cenas de Nochebuena las de Año Nuevo, las Posadas, las despedidas de fin de año y ellos son reyes en eso de vender los productos que se usan para esos días porque hacen buena mesa incluso con productos exóticos pero riquísimos como la hormigas chiclayana, los gusanos de maguey, el jabalí, la víbora y lo del mar, que no vean, ahora han surgido hasta lugarcitos donde cocinan como chefs con estrellita michelín.

Y bueno, ya conocen que aquí la antigua dieta prehispánica se puede conseguir como el ahuautle o los escamoles, los gusanos de maguey o los alacranes que ahora se estila comer de botana, como también los chapulines con ajo y chile piquín con su vasito de mezcal.

Bueno y todo esto para decirles que el Mercado de San Juan viene desde la época prehispánica, antes de llamarse San Juan se llamó en la Tencotitlan Moyotla, el lugar de mosquitos, era uno de los barrios más importantes y coo tal tenía un tianguis importante que siguió después de la caída de Tenochtitlan y que los evangelizadores llamaron San Juan Moyotla.

Durante siglos estuvo en lo que es el jardín y calles adyacentes, era enorme, con decirles que cuando el Regente Uruchurtu quiso hacerles su mercado público, tuvo que hacer cuatro porque no cabían en uno. Por eso surge el mercado de san Juan en la calle de López y Arcos de Belén y el palacio de las flores, en Luis Moya y Ernesto Pugibet y el de artesanía en Aranda y Ayuntamiento y el de Ernesto Pugibet de carnes exóticas.

No fue siempre así, en el 1985 comenzaron a darle un giro, más carnes exóticas, especies de muchas partes del mundo, locales donde venden tapas y baguettes muy celebradas con quesos manchego, provolone, jamón serrano, salami aceite de oliva, buen pan y su copa de vino, y harta hambre, digo, hasta no verte Jesús mío, qué tanto es tantito.

Nadie saben que están… hasta que los buscan

Este es un canto a los chilaquiles, la pancita y las enchiladas y a los personajes que los venden, incluyo también a los caldos de gallina y los huaraches. Chilangos, ¿qué harán el día después de la despedida del año viejo?, si brindaron toda la noche por el año que llega, y así entre copa y copa baile y baile, piñata retrasada y cena de bacalao, romeritos, lechón, pierna al horno, lomo y pavo, no le quedará más remedio que exclamar: que vengan las otras por el año viejo, y llegan los abrazos por el año nuevo y el primo, la última prima, y el hermano, carnal, la otra carnala, y la comadrita, compadrito, salud. ¿Se imagina cómo queda el cuerpo y más si se duerme alrededor de las tres, las cuatro, las cinco o nos dio el amanecer? Entonces a la hora de despertarse tendrá sed, pide algo para calmar la resaca, y claro, puede buscar otro trago, pero la mayoría pedirá una pancita, unos chilaquiles, unas enchiladas o caldo de gallina.

Y ahí vienen los problemas, ¿a qué hora abren el mercado, vieja? Y la vieja con preocupación, ya tarde, viejo. Y el viejo, pues has unos chilaquiles bien picositos y una cervecita, ¿si quedó? No, viejo, no quedó nada, más que el recalentado y es para comer. Y entonces, pues vamos a pararnos.

Y a caminar por el barrio, la colonia, en busca de doña Xóchitl o doña Lola o como se llame la reina de las garnachas o los desayunos para crudos.

Claro, siempre habrá un paisano que no le quedó otra más que trabajar en año nuevo, y ahí está con la birria bien picosa y las chelas bien helodias, y usted a sentarse en los cómodos bancos del local de birria o tal vez encuentre a la señora de los huaraches con unas costillas y una salsa de chile verde con tomates para borrachos. Y entonces usted dirá: de aquí soy, uy, con qué se la empuja, pues con lo que haya, otra chelita para honrar a su consuelo.

Digo, a lo mejor será doña Amparo y sus caldos de gallinas con sus sopes, o Mari, la de las enchiladas de mole con cebolla y queso espolvoreado y un cafecito de la olla y un alguito más. Sí, estos son los benditos perso

El bar Mancera, viaje al pasado

Armando Ramirez

EN LA CALLE VENUSTIANO CARRANZA 19, ESTÁ LA CASA DE GABRIEL MANCERA, EMPRESARIO MINERO, y famosos filántropo, es un edificio de finales del siglo XIX, donde en los altos se lee un nombre: “Gabriel Mancera”.

A esa casa una noche tocaron, eran unos policías que viajaban en un automóviles gris, mostraron una orden de cateo, entraron y robaron los objetos de valor de la familia Mancera.

Era el modus operandi de la Banda del Automóvil gris y una de sus víctimas fue Gabriel Mancera. El país vivía la Revolución y en la Ciudad los generales y los vivales se aprovechaban de la población, como fue el caso de los Mancera, pues en una reunión social a la que la hija de Mancera asistió, también estaba la vedette María Conesa, la Gatita blanca; ahí la hija de don Gabriel descubrió con asombro que la mujer portaba las joyas que le había robado la banda del automóvil gris, y ella de inmediato reclamó las joyas, pero la vedette afirmó que se las había regalado su amante, el general Juan Mérigo, jefe de la Policía capitalina.

Grande fue el escándalo y ahora todos sabían que la Banda del automóvil gris era manejada desde la Policía de la ciudad, pero como siempre, orquestaron ellos mismos la captura de los “verdaderos maleantes de la banda del automóvil gris”, incluso fusilaron a algunos, pero a los principales los sacaron del país.

Don Gabriel Mancera se fue de la Ciudad, vendió el edificio y en 1912 se convirtió en un sitio de lujo, el Hotel Mancera, fue cuando le aumentaron al edificio los dos pisos superiores. El hotel Mancera fue cerrado en el año de 1979.

El edificio se dividió en oficinas, otra parte la ocupa una cantina y del lado contrario está el bar Mancera, una belleza donde el tiempo se ha detenido, un lugar donde los vitrales evocan el afrancesamiento de la época de don Porfirio, un pianista que ameniza las comidas de los parroquianos, en mesas cómodas, iluminadas con una luz tenue, y una barra de madera con vitrinas de cristales de vidrio emplomado es atendida por la primera mujer barman que hubo en la ciudad. Total, qué tanto es tantito…

¿San Mateo o San Diego?

Armando Ramirez

QUE LA DELEGACIÓN DE COYOACÁN INFORME BIEN EN SUS LETREROS LOS NOMBRES DE LAS CALLES

Donde está el ex Convento de Churubusco, se llamó Huitzilopochco, el lugar del Dios Huitzilopochtli, lo interpretan como El lugar de la guerra, de las armas. Un lugar importante en Tenochtitlan, todos las colonias que ahora tiene aparte de su nombre el de Churubusco, como Prado Churubusco, etc., formaban parte de Huitzilopochco, pero cuando llegan los españoles y los evangelizadores construyeron un templo a San Diego dentro del convento dedicado a Nuestra Señora de los Ángeles, de ahí que esa zona terminara llamándose san Diego Churubusco.

El otro día anduve por ahí y en los letreros de las esquinas que tienen el nombre de la calle, no decía san Diego sino san Mateo Churubusco.

Y bolas, en algunas calles los letreros de los alrededores del ex convento dicen san Diego, pero ahí mismo terminado la calle decían san Mateo, como si estuvieran salteados, los nombres en los letreros, pregunté a la gente que vive a 4 callecitas del convento, y me dijeron que ahí se llama san Mateo Churubusco.

Y que me regreso hacia el ex convento, por la calle del Convento, leo en los letreros, san Mateo, pero en la siguiente calle de la misma del Convento, decía San Diego y en la otra, ya en frente del ex Convento san Mateo. Me hice bolas. Y voy con el relojero, tiene 50 años de tener su negocio en la calle de Héroes del 47, me dijo que no, que era san Mateo, pero que últimamente le decían que era san Diego, y que traían una revoltura.

Sobre Héroes del 47 encontré el templo de san Mateo Churubusco, que da nombre al pueblo y ahora barrio de san Mateo, es del siglo XVII. Y todo quedó claro, san Diego es de Río Churubusco a Héroes del 47 y san Mateo de Héroes del 47 hasta Mártires Irlandeses.

Cómo la ven? Los vecinos dicen una cosa y los letreros con los nombres de las calles son un despapaye y yo la neta como los que viven ahí son los que saben, me quedo con que hay un barrio llamado san Mateo Churubusco y otro alrededor del ex Convento, san Diego Churubusco, los divide la calle de Héroes del 47, digo, que la Delegación de Coyoacán informe bien en sus letreros los nombres de las calles y las colonias, que tanto es tantito.

El barrio de Peralvillo

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

El tiempo vuelve invisible a barrios que fueron importantes como el Peralvillo, un barrio tan típico que inspiró a Alejandro Galindo para hacer la película Los Fernández de Peralvillo, o a Francisco Martínez de la Vega, a crear el detective Peter Pérez de Peralvillo. Es un barrio que se confunde con Tepito, su avenida principal es la calle de Peralvillo, parte del Eje uno norte y termina en la antigua garita de Peralvillo.

El barrio pertenecía a Tlatelolco y se llamaba Atenantitech, en náhuatl significa “bordo de piedra”. En la época de la Nueva España la gente de la Corona española se da cuenta de la cantidad de pulque que se consume y construyen una garita para el pago de impuestos a la entrada norte de la ciudad y aunque también por ahí entraban otras mercancías le llaman “la Aduana del pulque”. Era un bello edificio de estilo barroco, la construcción fue mutilada para abrir al norte el Paseo de la Reforma, lo que queda del recinto lo ocupa el Museo Indígena, antes ahí fue una pre-vocacional del Politécnico, también fue el Instituto Matías Romero, de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Si camina por Peralvillo rumbo a la Basílica de Guadalupe podrá admirar su hermosa fachada tallada en cantera, actualmente la entrada del Museo es por el Paseo de la Reforma.

La avenida Peralvillo prolongaba en tiempos de Tenochtitlan la Calzada del Tepeyac, una de las calzadas que comunicaba a la ciudad con pueblos asentados en la tierra, no sobre los lagos. En la época novohispana Peralvillo es la avenida por donde entran a la ciudad los europeos que llega por Veracruz, aunque seguía siendo un barrio indígena poco a poco fueron ganado terreno las casas de los criollos, que no podían darse el lujo de vivir alrededor de la plaza Mayor, hoy el Zócalo.

Al tomar el poder Porfirio Díaz al barrio de Peralvillo le sonríe la fortuna, por el rumbo se instalan fábricas como la de vitrales de Claudio Pellandini, las casas de la Fundidora de los Talleres del Coro, etc. ahora son jacalones abandonados, unas cuantas construcciones sobreviven en buen estado como la iglesia, el edificio Marina, expresión del art decó y vecindades como la de dos salidas, que cuentan fueron caballerizas de don Porfirio y se puede admirar, digo, no hay que ser, qué tanto es tantito.

Fin de semana en San Jacinto

fArmando Ramirez

El jardín evoca a los parques de pueblo, donde la gente del lugar pasa la tarde y descansa

EL 12 DE SEPTIEMBRE de 1847 en la plaza de san Jacinto fueron ejecutados los hombres que for­maban el Batallón de san Patricio, formado por más de un ciento de irlandés y un grupo de alemanes que se unieron al ejercito mexica­no para combatir la invasión del ejercito estadounidense. En un muro de una casona de esta plaza hay una placa en cantera donde están grabados los nombres de estos hombres.

La plaza de san Jacinto vale la pena visitarla, tiene su jardín del arte donde pintores venden su obra, en la calle de Juárez, en el mismo jardín, está la casa de Joa­quín Fernández de Madrid y Ca­nal, quién trabajaba de Obispo de Tenagra. La casa años después tuvo habitantes ilustres como el escritor José Zorrilla, autor del famoso Don Juan Tenorio, tam­bién la habitó Antonio López de Santa Anna, sí su ilustrísima, pero cómo no, si era arroz de todos los moles, ahora la casona alberga el Bazar del sábado, un lugar donde venden artesanía de diferentes rumbos del país.

Adelante está la casa de Isidro Fabela, ahora es el Museo del Risco, tiene una gran acervo cul­tural, como la fuente de la casa, está pegada a un muro y ahí se le­vanta sobre el muro una cantidad de objetos de porcelana, se dice llegaron con la Nao de China, era una nave que llegaba del oriente con objetos de aquellas tierras para comerciar, aunque dicen, que no era Nao sino un barco, y no era de China, llegaba de las Filipinas.

El Jardín de san Jacinto evo­ca los jardines de pueblo, donde la gente del lugar pasa la tarde, como los señores mayores, llega­dos del pueblo de Tizapán que charlan con sus amigos en estas bancas. En la esquina con Madero está la célebre cantina La Came­lia, donde los actores jóvenes lle­gan en la noche a hacer su fiesta.

Si a usted no le gusta codearse con la farándula lo puede hacer con el pueblo denso, a una cua­dra del mercado está la cantina La Invencible, es un cuarto, tie­ne dos entradas, el lugar está en penumbras, si entra los pocos pa­rroquianos lo miran con cara de malos amigos. Salimos y al dar la vuelta encontramos el Museo de las Revoluciones, el chiste de esta casona es su leyenda, dice, ahí se escondía Chucho el roto después de cometer sus atracos, por cier­to en esa calle hay un negocios que venden crepas y tortas a la vez, digo que tanto es tantito.

El Mercado L. Rodríguez

Armando Ramirez

Se edificó durante la Presidencia de Abelardo L. Rodríguez siendo jefe del Departamento del DF Aarón Sáenz, era la efervescencia del espíritu revolucionario. En la novela brillaban Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán; en la pintura Diego Rivera, José Clemente Orozco, Siqueiros, y en la Música Carlos Chávez y Silvestre Revueltas, era la época del renacimiento cultural mexicano.

El Mercado es muy grande y se construyo sobre lo que fue la huerta del colegio de San Pedro y San Pablo, y el cementerio, por eso entre los locatarios se dice que al caer la tarde espantan.

El Mercado es concebido con todos los servicios para la población, incluso un restaurant para los invidentes, pues la escuela de éstos está muy cerca, con el tiempo se volvió un mercado de flores y ahora es una plaza comercial, esta en la calle de Colombia y callejón de Girón.

La nave de verduras, legumbres, frutas, carnes, pescado, pollerías y cremería es enorme, su sección que da a la calle del Carmen es famosa por venta de petacas y maletas a excelentes precios, también tiene una biblioteca y un gran valor artístico y cultural pues los que pintan sus muros, en la entrada y patio principal son alumnos de Diego Rivera como Antonio Pujol o Pedro Rendón. Además llegan en esa época artistas de otros países como las hermanas Greenwood, Marión y Grace, quienes pintan murales sobre la minera o la lucha campesina en el cubo de la entrada o el gran escultor Isamu Noguchi, de origen japonés pero ciudadano americano, pinta una obra de arte contra el fascismo, que encuentra en el primer piso de la entrada de Rodríguez Puebla, es donde dan servicio a los jóvenes contra las adicciones. Cuando ande por el Centro échele un ojito, que tanto es tantito.

Coyoacán y más… ¿Dónde cenar en este mes ?

Pozole, pambazos, buñuelos, tostadas, flautas, y hasta ponche hay en cada rincón de la ciudad

Armando Ramirez

EN EL MES de septiembre todo se vuelve patriótico hasta la comi­da, es un lujo andar por los barrios de la Ciudad con tantos antojitos que devorarse; claro que también están los platillos llamados del mes patrio, principalmente los chiles en nogada, tal parece que los hicieron doña Josefa Ortiz y doña Leona Vicario, cuestan un ojo de la cara, y la neta, no es para tanto, ni que la nogada fuera francesa, mejor haga los chiles en nogada en su casa, con la receta de su abuelita.

Eso sí, hay otros platillos que son de cajón, como el pozole, pero no me salgan con que van a “La Casa del mentado tal”, pura fan­tasía y nada de sabor, y le cobran el aguacate, las tostadas, la crema; antes con el pozole iba gratis la crema, el aguacate, las tostadas, ah como cambian los tiempos.

Pero mire, en la colonia Alga­rín, una pequeña colonia que está pegada al Viaducto y es vecina de la colonia Obrera, ahí hay una ca­lle donde hay varios lugares que sirven buen pozole y no está tan cariñoso como en otras casas, la calle es Juan E. Hernández Dáva­los, está entre Manuel Navarrete y Bolívar, para gente de barrio como la Doctores, Obrera, Álamos, etc., es un lugar confiable y querido para cenar pozole.

Ahora que si le gustan los pam­bazos, los buñuelos, las flautas, el ponche, los atoles endulzados con piloncillo y sentarse en puestos con focos chinguiñosos, como si anduviera en feria de pueblo, qué le parece este fin de semana pa­trio ir a Coyoacán, al centro y a dos calles del jardín, ahí se ponen los puestos de antojitos más sabrosos, no vaya al mercado.

Los buñuelos la verdad sí están sabrosos y el atole blanco todavía lo hacen con sus trozos de pilon­cillo, las flautas con su lechuga, su salsa verde y su crema, están pasables, los pambazos son de diez, de papa o de carne, bien mojadito en esa salsa roja que los pinta. Y ya sabe luego la dicha inicua de an­dar caminado por el jardín y calle­citas del centro de Coyoacán para la digestión.

Es inevitable el reposo del gue­rrero, comprar su café en El Jaro­cho, su dona de chocolate, sentar­se en una de las bancas, si no es que ya están ocupadas, pero ese es el chiste, pasear por el quios­co, la iglesia de san Juan Bautista, sufrir los apretones y cenar en los puestos de antojitos mexicanos, digo que tanto es tantito.

Eran fantasías las noches de la Obrera

UNO DE LOS BARRIOS HISTÓRICOS DONDE LA MAYORÍA DE LAS PERSONAS TRABAJAN DE NOCHE.

UNO DE LOS EDIFICIOS con historia es el que está en la esquina de 5 de febrero, Tlaxcoaque y diagonal 20 de noviembre, es el Hospital Nacional de Homeopatía, fundado en el gobierno de Porfirio Díaz, y por qué creen que el gobierno les dio apoyo.

Cuentan que doña Carmen Romero Rubio, esposa de don Porfirio, era afecta a la medicina homeopática y Díaz tenía un problema en una pierna, los doctores que lo atendían no pudieron sanarlo, entonces don Porfirio acudió a un doctor en homeopatía y sanó su pierna. Díaz, generoso, donó a esta institución los terrenos donde se ubica el hospital, en los límites de la colonia Obrera con la colonia Centro, hasta la fecha ahí se encuentra, en la esquina de 5 de febrero y Tlaxcoaque.

Otro edificio que estuvo desde el crecimiento de la colonia, a principios del siglo XX, fue la iglesia de San José de los obreros, se encuentra en la calle de Fernando Ramírez, fue historiador en el siglo XIX. La iglesia al principio se construyó de manera endeble, sólo con el tiempo ha llegado a ser la iglesia a la cual la gente que trabaja de noche va en el día a dar gracias al Creador. Los nombres de las calles del barrio son de escritores y poetas, intelectuales, como Manuel Payno, autor de Los bandidos de río frío, Lucas Alamán, historiador, Gutiérrez Nájera, poeta, Ángel de Campo, cronista, se paseaba por las calles populares de la ciudad para narrar lo que veía.

La calles recibieron esos nombres porque al no pegar el nombre de Escandón, pensaron, que le iría bien, “colonia de los Intelectuales”, pero terminó siendo la colonia Obrera, porque en efecto fue colonizada por obreros. En el barrio vive muchas gente que trabajaba de noche, recuerdan esos viejos tiempos cuando al cabaret Barba Azul lo acompañaban en la vida nocturna muchos más, donde la mujeres que trabajaban de noche se ganaban la vida bailando y acompañando a los hombres solos, los músicos iban hueseando de cabaret en cabaret o en el salón Colonia, “el cocoliso”, memorable templo del danzón, a donde el rey del timbal Consejo Valente, mejor conocido como Acerina, partía el pastel, en esa pista, a lado de Miguel Ángel Sarralde o Carlos Campos, y no por nada pero ahí está la explicación de la cantidad de hotel que todavía sobreviven en la Obrera… digo que tanto es tantito.

Halloween a la mexican

Armando Ramirez

Twitter/ @uyuyuyy

La neta del planeta de charrolandia, el halloween se acharró, le echaron tanta crema chantilly a sus tacos los de la segunda generación de gringos nacidos en Méxicalpan de la tunas. que el charro aunque se vista de vaquero baila reguetón.

Como decía el maese José Vasconcelos, somos la raza de bronce, la primera expresión de la globalización, antes que muchos pueblos del planeta nacimos mestizos, por eso aceptamos todas las influencias del mundo y nos las comemos en tacos con guacamole.

A las pruebas me remito, aquí el halloween no es como en las tierras de Trump, ni Dios lo quiera, es a la mexicana, mestiza, la calabaza se usa para otra cosa, por ejemplo en tacha, para pedir su calaverita se usan cajas de zapatos, calaveritas de plástico y ahí van los escuincles por la calle como el Chavo del Ocho seguidos por don Ramón y la Chilindrina, no sea que se les vaya aparecer el chupacabras y bailó el halloween.

Pero espérense, a la llegada de la noche del baile, no es como en la película “Viernes trece”, no, ni tampoco como en “Freddy Krueger”, ni como en los relatos de Stephen King, no, en lugar del payaso de It (Eso) sale el Platanito aunque lleve máscara de “Eso” y en lugar de una bruja escaldufa sale un catrina con cara de Frida Kahlo eso sí, con escobeta.

En lugar de un whisky on de rock sale un pulquito curado de cacahuate y en lugar de unos bocadillos aparecen esos Armando Ramírez horrorosos chicharrones de harina que le riegan salsa de la Adelita, ¿no verdad? Quise decir de la Valentina. Y ya encarrerado el ratón, y no es el Miguelito, el amante de la Daisy, sino Pancho el ratón, se grita: aguas con las carteras.

Se comienza con música electrónica y terminan cantando las de Juanga, aquella de “yo no sabía amar hasta que te conocí y me fue de la fregada”, se verá que revolvemos nuestra cultura con la infiltrada, pero somos tan charros que la hacemos de nosotros, como decía conocido crítico cultura: Rigo Tovar aunque se ponga lentes Ray Van gitano se queda y con la sirenita. Hay qué bonito es ser mexicano, no discriminamos más que a los indígenas.

La neta los jóvenes se divierten, muchos haciendo el mestizaje de las costumbre mexicas con las trumpeteanas, digo, lo dicen los sabios del neutle, un campechano siempre es bueno, digo, qué tanto esa tantito.

La Bondojito sí existe…

Armando Ramirez

AUNQUE LAS AUTORIDADES SE ENCARGUEN DE DESAPARECERLA EL BARRIO SEGUIRÁ EXISTIENDO

Recorriendo la CDMX se lleva unos susrtotes, qué creen, la Bondojito no existe, llegué al mercado de la Bondojito, en la esquina de norte 72 y Henry Ford y los vecinos me dijeron que ya se enterraron que no son de la Bondojito, que el mercado Bondojito pertenece a la colonia Ampliación Emiliano Zapata, igual las tortas Bondojito y están encabritados, creyendo que estaban en la Bondojito le puso el nombre del barrio a sus tortas, pero resulta que no son de la Bondojito sino de la Ampliación Emiliano Zapata.

Pero como dicen, la Bondojito, aunque las autoridades se encarguen de desaparecerla, el barrio seguirá existiendo.

Y los vecinos me desengañaron, resulta que años viví creyendo que Rubén Olivares, el gran Púas, era de la Bondojito, pero dicen que no, es de la colonia Tablas de san Agustín, que la vecindad del “Quinto patio”, donde creció el gran Rubén, pertenece a la colonia Tablas de san Agustín.

Me contaron que la palabra Bondojito es de origen otomí: “bondo”, que quiere decir “nopal pelón” y que el diminutivo es Bondojito, “nopal peloncito”. Y por prueba dicen que el icono del Metro Bondojito es un Bondo. Uy uy uuuy.

Me fui a la calle de Victoria y Norte 70, con razón los padres querendones del nororiente de la ciudad ya no van al mercado de Sonora o la Merced para comprar sus piñatas, juguetes baratos y dulces para las fiestas de sus chilpayates.

Es una alegría ver la calle de Victoria con sus tiendas de piñatas, dulces, juguetes. Nos cuentan que hace treinta años a un señor se le ocurrió poner un changarro y vender bolsas de dulces de una fá- brica que los producen por ahí cerca. Y tuvo tanto éxito que luego otro señor se puso las pilas y puso otro changarro pero con el agregado de vender también piñatas y al paso del tiempo también se pusieron a vender en esas tiendas juguetes de plástico y los vasitos y los gorro hasta ser lo que es hoy esta zona en los límites de la Bondojito y la Aragón Inguarán, ora si dijeron, qué tanto es tantito.

El Jardín del mestizaje

Armando Ramirez

En el año de 1978 el presidente José López Portillo y los reyes de España, Juan Carlos de Borbón y Sofía, inauguraron el Jardín del Mestizaje, un jardín muy especial al norte de la Ciudad.

Ese jardín se llama del mestizaje, ahí hay varias fuentes y esculturas que simbolizan el mestizaje de los mexicanos. A la entrada del jardín por Insurgentes Norte, nos reciben las esculturas de Ahuizótl e Izcóatl, emperadores aztecas, Ahuizótl, fue un viejo sabio y gran conquistador que ensanchó el imperio de Tenochtitlan, y su nombre quiere decir, “espinas de río”. Izcóatl fue rey joven, con fama de reformador, y su nombre significa: “serpiente de obsidiana”. Ellos dos tienen la prestancia de los guerreros aztecas y la gente los conoce como los “indios verdes”.

Da mucha tristeza verlos, es increíble la de aventuras que han tenido estas dos esculturas hechas en bronce, que han andado por varios rumbos de la Ciudad y que por las inclemencias del tiempo los hongos los han cubierto y convertido en “indios verdes”.

Bueno estos emperadores aztecas en 1978 recibieron a los reyes de España, quienes conocieron la fuente de los danzantes, representan las diferentes danzas regionales del país, también la escultura de Lola Beltrán, la cantante de ranchero por excelencia. Más al norte se encuentra un conjunto de esculturas de Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, uno con un borrico y don Quijote con su caballo Babieca.

Y como conjunto escultórico principal está una fuente al centro del jardín, hay dos figuras muy llamativas, una es un guerrero azteca y la otra es un soldado español, los dos unidos por una columna de la que surge el cuerpo de una mujer, es decir, la patria, es el país, el conjunto representa el mestizaje del cual ha surgido nuestro país, México.

El jardín se encuentra a unas calles del cerro del Tepeyac y la Basílica de Guadalupe, ejemplo del mestizaje, ahí está la religión católica que trajeron los españoles y las creencias antiguas que veneraban a Tonantzin en el cerro del Tepeyac y la virgen de Guadalupe, que se le apareció a Juan Diego, los indígenas a la virgen del tepeyac le llamaban Tonantzin Guadalupe.

Y está la Calzada del Tepeyac que se transformó en una calzada católica, la de los Misterios, puro mestizaje, digo, qué tanto es tantito.