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Piense

Bolsonaro, Trump y Andrés

Rafael Loret de MOLA

Jair Bolsonaro, quien ganó la presidencia en Brasil con escaso margen, ha sido calificado de cien maneras que se resumen en una: es un fascista exacerbado cuyas consignas, entre los suyos, apuntan hacia los vítores por el retorno de la dictadura aunque nos parezca increíble. El sujeto es demostración de un severo retroceso en las líneas democráticas y una más honda, dolorosa, manipulación colectiva; por eso mismo se dejó en la cárcel, y en el olvido, a Lula da Silva cuyo prestigio le señalaba para reelegirse, otro mal endémico que convierte a la democracia en decrepitud. Ya hablaremos de ello.

Por el momento, Bolsonaro, cuyos discursos de odio sea por cuestiones de género o racistas le retratan, se ha dado a la tarea de amenazar a los periodistas y a los medios –un recurso que toma vuelo entre los autócratas–, diciéndoles que cerrará y callará a las empresas informativas y a los colegas que lo cuestionen o critiquen cancelando con ello todo resquicio para el ejercicio de la libertad de expresión. Sólo el gobierno de la ultraderecha tendrá la última palabra sin analizar el fondo de los cuestionamientos ni contar con más elementos de juicio que sus propias vísceras. Esperemos que la condena fútil no llegue a México por la marejada de la represión.

Al mismo tiempo, el anaranjado Donald Trump, quien gusta de rodearse del color dorado hasta en la Casa Blanca acaso como si con ello deslumbrara por su riqueza personal y no por su liderazgo cuestionable –pese al apoyo de racistas, xenófobos, misóginos y, en fin, fascistas–, si bien cambió la perspectiva a favor del partido llamado demócrata el pasado martes, culpa de todo y para todo a la prensa que no cesa de mostrarle sus excesos, exabruptos –algunos los ha rectificado–, como si narrar los hechos fuera el numen de la tragedia americana cuya sociedad se acerca, cada día más, al espejo de la Alemania de la década de los treinta del siglo anterior.

Por ello, insisto en el linchamiento iniciado por el presidente electo, Andrés Manuel –de quien he señalado también sus virtudes y capacidad de dirigente–, hacia los periodistas que no concuerdan con él o muestran los otros lados de las monedas lanzadas al aire y cuya cara es la de Manuel Bartlett o las de Ebrard, Durazo, Esteban Moctezuma –muy diferente a su hermano Pablo, éste sí izquierdista de verdad–, Olga Sánchez Cordero y hasta el recién designado futuro secretario de la Defensa, Luis Sandoval González, quien nació en Mexicali y fue cercano a la familia zedillo y a la del padre biológico de éste quien, es obvio, no tenía este apellido.

La tendencia es ominosa: reducir los espacios para la crítica, amedrentándola, y a la democracia cerrando las vías de desfogue necesarias para un correcto funcionamiento de la maquinaria política. No es esto, creo yo, lo deseable; más bien, apuesto por el exceso de los informadores más que por la persecución. Ya lo he dicho y lo sostengo; en cualquier diferendo entre los periodistas y el gobierno estaré, siempre, del lado de los primeros porque éstos no tienen el poder, ni el capital, ni el dominio de los escenarios públicos como sí cuentan con todo ello los ejecutivos de los tres niveles: municipal, estatal y federal.

Guía para millonarios

Rafael Loret de MOLA

El argumento central para ser millonario, en la versión de la muy afamada actriz Angélica Rivera Hurtado, sobrina de un ex presidente y esposa del actual mandatario gracias al enlace entre una divorciada y un viudo que no mantiene a uno de sus hijos fuera de matrimonio, es que ella “ha trabajado toda su vida”; además la calidad de sus actuaciones –la mejor fue la del martes 18 de noviembre de 2014, efeméride del sacrificio de los hermanos Serdán en Puebla–, le permitió ir aumentando sus condiciones y tasas profesionales hasta convertirse en la estrella más brillante del firmamento farandulero. Hasta que se fastidió y decidió divorciarse.

Tengo curiosidad por preguntarle a otras brillantes y hermosas artistas de la pantalla chica –digamos Adela Noriega, quien tuvo un hijo con carlos salinas, Bárbara Mori, o más atrás, Verónica Castro, quien fue cuñada de Angélica, o Lucía Méndez, quien perdió la competencia con Marta Sahagún en la caza de la zorra, perdón del señor fox–, quienes cubrieron muchas horas de videos con efectos multinacionales, si tuvieron tratos parecidos con una empresa bastante ahorrativa al grado de que, como me contó un corresponsal de guerra en Madrid hace años, ni chalecos antibalas brinda a sus informadores en las zonas de alto riesgo. Nunca entenderé este tipo de miserias ni la escala de valores de los millonarios.

Unas horas antes del espectáculo presidencial, con La Gaviota como gran protagonista, hace cuatro años, fueron asesinados dos sacerdotes en la sierra de Guerrero, allí en donde no entra el ejército por “prudencia” considerando que intervenir en ello sería violar la soberanía estatal y la autonomía municipal, valores bastante caducos en la praxis lo que demuestra el hecho de que el gobierno federal envía a sus genízaros a cualquier región sin medir acuerdo alguno con las autoridades estatales, como si actuar o no en momentos de alto riesgo fuera una decisión discrecional de los comandantes de las zonas 27 y 35 de la caliente entidad.

Los sacerdotes John Senyondo y el de San Miguel Totolapan, Ascensión Acuña Osorio, fueron acribillados por una de las células más radicales de “Guerreros Unidos”, el nuevo cártel que mantiene bajo sus órdenes no sólo a las policías estatales y municipales, sino igualmente a los comandantes de zona a quienes mantiene muy quietecitos con el reparto de una buena parte del botín. No es necesario ser muy conocedor de la geopolítica nacional para llegar a conclusiones como ésta. Esto es: más allá de la “desaparición” de cuarenta y tres jóvenes normalistas –algunos oficialistas justifican cuanto pudo pasarles por el hecho de ser rebeldes, secuestrar camiones y dar pie a “actos vandálicos”, consecuencia precisamente de la burda negligencia oficial, sin el menor sentido del equilibrio–, los sicarios acusados continúan actuando a sus anchas en las narices mismas del comandante Juan Manuel Rico Gámez y de los mil doscientos efectivos castrenses enviados a esa región desde finales de 2012, esto es al arribo de peña nieto a la Presidencia.

Jugar a sabios

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hay quienes juegan a ser sabios, en política cuando menos y también en materias belicosas, proponiéndose siempre como quienes tienen la razón y sin admitir réplica posible ante sus particulares dechados de supuestas verdades inescrutables; su sola posición los pinta aunque, mientras más lejos lleguen serán, en la misma proporción, repudiados y marginados del debate social. Pretender estar por encima de los demás para juzgarlos, sin más argumentos que los superficiales mitos de sus iconos, es la senda que conduce con mayor rapidez hacia el autoritarismo. Hoy y siempre.

El juego, por ende, ya comenzó. Basta cuestionar las tendenciosas encuestas, muy retrasaditas, que colocan a ¡Osorio Chong! y a la escindida panista Margarita Zavala a la par con Andrés Manuel, para cargar con el miserable azote de quienes, al carecer de razones, descalifican a cuantos señalan el hecho como el primer brote real de intolerancia y manipulación de la carrera por la sucesión presidencial. Esto es: si no se está con el “chino” o con la “ex primera dama” es porque ya está dentro de los cauces de López Obrador aunque a éste se le cuestione, igualmente, por tantas malas compañías, entre ellas la intolerancia y la soberbia que lo aísla irremisiblemente.

Hace diez meses, ante mis puntos de vista sobre las candidaturas independientes y el anuncio de que podría incluirme con el favor de lectores, amigos y simpatizantes que lo solicitaron así, llovieron intemperancias, porque eso sólo serviría como una suerte de esquiroleo “para restarle votos a AMLO” –textualmente– y hacerle con ello fácil la carrera al PRI y al PAN.

Los tabúes

Rafael Loret de MOLA

Los (pre)candidatos, todos, parecen apurados en levantar polvaredas en donde nadie las quiere o en inventarse agravios para justificar pleitos arcaicos o marcadamente partidistas, esto es rebosantes de intenciones electorales en un escenario en el cual, cada día, suben y bajan los bonos de los mismos según sea el tamaño del disparate o la eficacia de la manipulación. Incluso quienes alegaban, hace uno o dos meses, ser incondicionales de una u otra causa, ahora manifiestan dudas y sospechas en un escalofriante viaje hacia las verdaderas entrañas del sistema putrefacto.

Dentro de las rebatiñas habituales es cuestionable que los aspirantes a la Presidencia, además de quienes buscan gubernaturas, curules y escaños –deberían también los ministros y magistrados de la Corte, así como los funcionarios electorales, someterse al mismo escrutinio–, opten por desmarcarse, salvo ejemplos muy contados, de ciertos temas tabúes, incluyendo el de los matrimonios entre personas del mismo sexo y cuanto toca a la demanda de muchas mujeres –no todas, ni la mitad siquiera–, sobre su derecho a abortar por cuento, alegan, los cuerpos lacerados son los de ellas; cuestionable afirmación pero válida en cuanto a la postura vanguardista que entraña.

Ya Andrés se metió en un lío al deslindarse, solemnemente, del chavismo y el madurismo de Venezuela cuando comenzaron a aparecer pintas en apoyo de su candidatura –lo de “pre” es una vacilada–, en Caracas y otras ciudades “bolivarianas”. Es obvio que la trampa fue bien planeada por sus malquerientes reventados porque, pese a todo, no logran convencer a nadie de que, en las encuestas y sondeos, ya le alcanzaron.

Ladrones políticos

Rafael Loret de MOLA

Mi capacidad de asombro se agiganta, una vez más, en este México kafkiano en el cual los ladrones exigen “su” dinero y los “capos” aseguran que irán contra ellos y los secuestradores en ausencia de gobierno, es decir del régimen deplorable de peña nieto a quien, de ninguna manera, podremos “perdonar” los mexicanos si ello implica la vergüenza de sostener la impunidad para burla de los mexicanos y de cuantos fueron manipulados y afrentados durante el largo sexenio de la infamia; el de la barbarie fue el de calderón y el de la parálisis el de fox.

Nos hizo estragos la derecha, a la que pertenece también el “niño guapo” del Estado de México convertido hoy en rastrojo como el cantante a quien llaman “el sol” también beneficiario de la cadena de la impunidad reflejada en sus correlaciones con los peores y más ricos de este país, digamos Jaime Camil Garza, ejemplo clarísimo de la mafia del poder público y sus cómplices. No entiendo cómo al divulgarse tales hechos, confirmados todos, puedan sostenerse los imperios del mal y las bases sobre las que camina la aristocracia mexicana, desde siempre, con la corrupción magnificada en aviones de gran autonomía o flotillas de ellos al servicio de los intocables hijos del establishment.

No es posible entender cómo la Procuraduría General de la República actúa ferozmente contra los autodefensas y cuantos alzan las voces, bajo mil pretextos inventados, y deja hacer y deshacer a personajes que luego se vuelven referentes al narrar las vidas de los cantantes privilegiados por sus relaciones non santas y sus vergonzosas alianzas con los peores “capos” bajo el pretexto de realizar series televisivas o películas que nunca se estrenan pero justifican los andares de la farándula por los campos minados del México en donde se ajusticia a los inocentes y se protege a la canalla.

Los expedientes están allí; las evidencias también. Pero la televisión de paga, como Netflix, suele convertir en héroes legendarios a los criminales, digamos como en el caso de Pablo Escobar “El Patrón del Mal”, y apuesta por las primeras damas que huyen de sus consortes y luego son convertidas en reinas de la zaga. Señalamientos a medias con gran parecido entre la ficción y la realidad en medio del asombro de quienes viven con los ojos vendados y se espantan, pero creyéndolas exageradas, ante una rendija acusatoria.

En México, la forma del entretenimiento consiste en exhibir nuestros propios dramas y estar pendientes de cada capítulo de horror que no es sino un pálido reflejo de la esfera de la realidad, de esa que nos atrapa sin remedio y nos hace rehenes de una clase política cuya fuerza, hasta ahora, no ha sido vencida aunque se anuncian medidas para evitar la voracidad enferma de los mal llamados servidores públicos.

Sí, porque también sentí náuseas al observar la manifestación de los futuros legisladores del PRI y el PAN con una manta que decía: “López No Nos Quites Nuestro Dinero”. Imbéciles. ¿No saben que ese capital proviene del erario público, esto es del pueblo que aporta sus tributos, y debe por tanto ser administrado cabalmente y no derrochado en bienestares para los zánganos que, hasta ahora, se pastorean por los recintos legislativos y judiciales?

Explotadores

Rafael Loret de MOLA

A una elite de funcionarios con la bendición de la voluntad superior, comienza a provocar estallidos sociales, peligrosos, en territorio nacional; no hay entidad conforme con sus autoridades locales ni, con las imposiciones del gobierno federal.

En días recientes se han dado graves reacciones a los intentos de los abusadores, sean empresarios extranjeros con mentes coloniales o soldados comandados por mandos infiltrados y sin condiciones para llevar a cabo operativos contra grupos criminales sin afectar a los civiles ni a quienes defienden a sus familias y sus bienes de la rapiña incesante de narcos, secuestradores, bandidos y, además, de las llamadas fuerzas armadas. Al principio de su gobierno, peña nieto se negó a validar esta “cooperación” mentirosa pero bastó un mal gesto de Barack Obama para modificar su dignidad por conformismo; y ahora AMLO se dice listo a enfrentar al anaranjado, Trump, quien ofende y humilla a sus interlocutores en sus narices; al futuro presidente de México le llama “Juan Trump” y el señalado no se da por aludido; recibió, a una delegación estadounidense encabezada, por el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo.

Honra sí que los pobladores reaccionen ya aunque los riesgos son elevados. A Mireles intentaron asesinarlo cuando ganó relieve y se dijo dispuesto a colaborar para extinguir a los criminales. Algo por el estilo en Santiaguillo y Bajío de la Tesorera, en Zacatecas, para bloquear el paso hacia una mina, controlada por la empresa británica Arian Silver. Lo mismo que hacen las inefables mineras canadienses en Guerrero.

Estos casos son un “hasta aquí” luego de años de explotación que ninguna de las supuestas instancias de seguridad ha frenado.México está despertando mientras el peñismo comienza a despertarse a una pesadilla que lo aturde.

Equilibrios mentales

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Los fox decidieron crear un “círculo rojo” para colocar dentro, en su fantasía hiperbólica, a quienes les cuestionaban por sus chascarrillos, tropezones y excentricidades –en Madrid aún se le recuerda con sus botas de charol en la cena de honor ofrecida por los anteriores reyes; Manuel Bribiesca, el primer marido de marta sahagún, me explicaría después que era como consecuencia de los “juanetes” que no dejaban en paz al mandatario–, y por ejercer el poder con acentos radicales sobre todo cuando alguien caía de su gracia. Pese a ello, nunca se atrevió a mencionar por sus nombres a los infernales a quienes deseaba quemar vivos. Aun con su silencio, me precié de ser uno de ellos tras la publicación de Marta en 2003 y quizá antes cuando inicié mis señalamientos sobre su parálisis… administrativa y mental.

Años atrás, el descocado carlos salinas –de quien decía Fernando Gutiérrez Barrios que para poder equilibrarse mentalmente debía ejercer el poder–, se dio a la tarea de simular una huelga de hambre en una humilde vivienda de San Bernabé a las afueras de Monterrey. De aquella “epopeya” sólo queda en el recuerdo colectivo la burda chamarra de borrego que mantuvo durante cuatro días; pero no habló de quienes estaban amenazando su honor sino, más bien, lanzó el aserto como reacción a la aprehensión de su ladrón hermano mayor, Raúlito, con alma de rufián y corazón cínico para exhibirse con automóviles con costo de dos millones de pesos sin el menor agobio moral, en febrero de 1995. Supusimos que se había establecido una “guerra” entre los salinas y ernesto zedillo, el gran simulador, pero nunca hubo la intención de poner detrás de las rejas a su villano y criminal antecesor. Perdónenme el exceso de calificativos pero amanecí de mal humor.

También calderón se atrevió a pedir las cabezas de quienes se guardaron la designación de “presidente electo” cuando aún no la determinaba el deplorable Tribunal Electoral y luego aseguró que procedería contra cuantos habíamos hablado del lamentable estado del mandatario, alcoholizado todas las tardes tras sus inolvidables “tertulias” en Los Pinos –por la puerta cuatro llegaban todo tipo de especies humanas dispuestas a entregar honras por poder–, al lado de Genaro García Luna y el secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, mientras morían miles de soldados en sus enfrentamientos con los mejor pertrechados narcos. Nunca mencionó, por supuesto, quienes éramos los supuestos difamadores, mucho menos ahora cuando, sin remedio, ha sido evidente su condición. Debo expresar que luego de publicar lo concerniente, cuando todos temían hacerlo, sólo unos cuantos colegas me secundaron mientras otros, tan lacayos como Carlos Marín, insistieron en la sobriedad ilusoria del personaje con tal de estirar la mano en busca de minucias.

Los enjuagues

Rafael Loret de MOLA

El gobierno de peña nieto, acicatea las debilidades de los mexicanos, y esconde, las perspectivas de futuro como consecuencia de lo que hemos perdido, sobre todo en el transcurso de los últimos 30 años con la irrupción del neoliberalismo en nuestras vidas y la paulatina depauperación de nuestros ingresos.

Nos han dicho, hasta el cansancio, que México es más grande que sus problemas; pero el principal de ellos es el gobierno desde donde parte la afirmación para apaciguar a los conformistas y darle la vuelta a cuantos piensan en la urgencia de un cambio de sistema para intentar paliar los daños sufridos y reanudar la ruta hacia el desarrollo, en medio de la marabunta de la corrupción, el peor de los males de un gobierno enfermo de ambiciones, decrépito por su parálisis congénita y perdido entre las injerencias execrables de las potencias, sobre todo la Casa Blanca, teñida de la sangre de los invasores de Medio Oriente, África, y casi toda América Latina con México al frente: por ello no pudimos mirar al sur cuando debimos hacerlo y preferimos la utopía salinista de entrar al primer mundo en donde nos aplastaron con el TLC.

Caemos con facilidad, en la manipulación y no queremos introducirnos a las entrañas del poder: De cara a los comicios de julio, sólo hay un paso: la demagogia extrema atizada por expertos extranjeros en mercadotecnia a quienes, por su propia filiación nacional, no les importa un comino el futuro de México o de cualquier entidad de la República. De allí a los juegos de denuncias por prevaricación, lavado de dinero, fraudes turbios y desviaciones multimillonarias sólo existe la gama de valores de Los Pinos.

Y ahora también se quiere ensuciar a Andrés acusándolo de un fraude escandaloso.

El mayoriteo

Las mujeres exigen más espacios, pues los hombres siguen siendo mayoría en el ámbito político
Rafael Loret de MOLA

Cuando el Congreso no hace otra cosa que seguir los lineamientos del presidente en turno, sencillamente se destruye a sí mismo, deja de tener objeto, se reduce a la irracionalidad para supeditarse a otro poder, cuando el Legislativo debe ser considerado superior en cuanto aglutina la representatividad de la sociedad, en su conjunto, en donde como reza el artículo 36 de la Constitución reside esencialmente la soberanía popular. El mandatario, titular del Ejecutivo es quien obedece; el mandante es el pueblo, quien ordena. Tal es un principio democrático fundamental.

Otra cosa es la autocracia en la cual el jefe del Estado carece de contrapesos y domina, de facto, a los otros poderes de la Unión, el Legislativo sobre todo, a fuerza de ejercer el cuestionable “mayoriteo” dejando a las minorías en el penoso papel de testigos de piedra en la mesa de los chantajes soterrados. Desde luego no es por esto por lo cual votamos todos, los morenistas y quienes no lo son, en busca de una verdadera transformación del sistema político mexicano destinada a romper los antiguos moldes generadores de corrupción, demagogia y negligencia brutal ante la violencia imparable y, sobre todo, la guerra de las drogas engendrada y administrada por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos: CIA, NSA, DEA y FB.

Es tan obvio el tema que asombra el cinismo de quienes señalan a los mexicanos como entes diabólicos cuando todos sabemos que los grandes “padrinos” habitan en Nueva York, Chicago, Washington y Los Ángeles, en espléndidas mansiones, como las de la poderosa novia de Chucky, Elba Esther, mirando en casi todos los casos al mar infinito en las bahías más deslumbrantes del país vecino en donde las hipocresías rebosan y la imagen de la justicia es un marine solitario sobre las dunas de Medio Oriente.

Es por ello que el Congreso debe ser un contrapeso y NO UN ALIADO del presidente en funciones. Lo vemos ahora con el anaranjado Trump, el nuevo y nada gracioso “pato” Donald, tambaleante por cuanto haber pretendido ser superior a la fuerza del Capitolio, hundiendo a placer a sus cercanos colaboradores quienes, muy temprano, le dieron la espalda para denunciar sus tremendas desviaciones; y ya se habla de un escenario semejante al de 1974 cuando Richard Nixon pereció políticamente tras el caso Watergate y al ser señalado por evadir impuestos diez años antes de su mandato. Por cierto, renunció al cargo… ¡y no pasó absolutamente nada catastrófico! El hombre se fue a su casa y el vicepresidente, Gerald Ford, ocupó la Casa Blanca para brindarle impunidad a su predecesor como decisión primera.

Nadie debe asustarse por ello. Estoy convencido de que el presidente electo de México quiere pasar a la historia como uno de los mejores de cuantos hayan ejercido el mayor de los cargos ejecutivos del país. Desea parecerse a Juárez, quien luchó por la integridad de la República; a Madero, el mártir que entregó su vida burguesa para alzarse como revolucionario; y al general Cárdenas, vindicador de las mayores causas sociales.

Para ello sólo necesita un instante de determinación que posibilite la acción del Legislativo sin interrumpirla para asegurar los intereses de su régimen o bloquear las iniciativas incómodas.

En el abismo

Rafael Loret de MOLA

“Se puede gobernar de cualquier manera… menos con miedo”. La sentencia, aguda y certera, la escuché en voz de un gobernador del sureste del país acosado por los barruntos centralistas y las alianzas soterradas; parecía estar en una isla en donde los recursos pasaban de largo con rumbo a Cancún, centro de acopio de las vanidades presidenciales de las décadas de los setenta y ochenta de la centuria anterior. ¡Y se erigió estado a Quintana Roo con la promoción artificial para que hubiera suficientes pobladores para justificar la medida!

Ahora, claro, ya nadie recuerda el antecedente sobre todo por el vigor de los quintanarroenses quienes rompieron las cadenas virreinales asfixiantes cuando cesó la designación desde la capital del país –1975–, e inició su recorrido con sus primeras elecciones regionales que ganó el priísta Jesús Martínez Ross.

Viene a cuento lo anterior porque da la impresión que el presidente peña intenta, sólo eso, en hundir el pie en el acelerador y marchar hacia el abismo. Fue tarde cuando se dio a reorganizar sus propios cuadros y comenzar a atacar los mayores flagelos, el de la violencia en primer lugar y el de las deudas estatales en segundo, como efectos de un largo y ominoso transitar de la derecha por dieciséis años de vida republicana.

Fíjense ustedes: uno de los mayores reproches que pueden hacerse a los ex mandatarios panistas es su timidez hasta para revisar la historia patria despojándola de mitos y antihéroes convertidos en lo contrario por conveniencias circunstanciales. Con ello, además, habrían ganado puntos en su conservadurismo ante los ojos poco doctos de quienes creen en las telenovelas como guías existenciales imperecederas. Pues ni eso hicieron; vaya, no se atrevieron a escudriñar los expedientes de los presuntos crímenes contra algunos de sus principales iconos –el “Maquío” Clouthier, por ejemplo, muerto bajo sospecha de sus propios hijos, con quienes hemos hablado al respecto, y de no pocos de cuantos fueron sus mayores colaboradores, seguros igualmente de que la versión del supuesto “accidente” carreteril es un salida ridícula al mar de fondo–; ¿qué esperar, entonces, sobre los asesinatos de los periodistas bajo la férula de represores del PRI y el PAN a lo largo de más de un cuarto de siglo, coincidente con los respectivos “booms” del narcotráfico?

A cambio de ello, temerosos de ser vistos, a hurtadillas, los panistas en el poder financiaron series de televisión, con motivo del bicentenario de la Independencia si bien poco se movieron con el tema de la Revolución de 1910 acaso por presiones del priísmo en fase de retorno, y películas como “Hidalgo” y “Cristiada” en donde los lugares comunes se convierten en una especie de doctrinario para quienes desconocen los hechos –sobre todo los relacionados con la cruenta guerra de los cristeros, fanatizados por religiosos irresponsables mientras la Santa Sede se desentendía del fenómeno para no mancharse–, y aceptan la catarata de imprecisiones y aterrizajes del libreto absolutamente tendenciosos.

Por ejemplo, se presenta a Calles como “un monstruo” y se ignora, por ejemplo, que fue jefe directo de Manuel Gómez Morín, fundador del PAN, cuando creó el Banco de México y acabó con el caudillaje posrevolucionario, aunque para ello se derramara mucha sangre, como la del general Francisco R. Serrano y sus lugartenientes en la llamada matanza de Huitzilac de la que fue responsable directo el general Claudio Fox. Este apellido, en dos ocasiones, ha resultado devastador para los mexicanos. Los círculos siempre se cierran.

Pasos en falso

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Los abusos comenzaron demasiado pronto, en este noviembre cargado de lo mismo de siempre, la violencia y la insensibilidad política que conduce, sin remedio, a la corrupción, pero con mayores elementos en contra de la ciudadanía. Por ejemplo, los legisladores, sobre todo quienes rebuznan porque así les salen sus sonidos guturales, se “premian” con bonos diversos, incluyendo una partida para hacerla llegar a los damnificados –la misma demagogia que usaron ya las dirigencias partidistas para insistir en su altruismo de pacotilla con cargo supuestamente a las prerrogativas de campaña–, mientras México se mueve, al fin, bajo la conducción de peña nieto.

Volvimos –si es que alguna vez no fue así–, a la costumbre del “dedazo”, sólo que esta vez bajo la resistencia de los integrantes del Jurásico mexicano en donde los dinosaurios subsisten a costa de devorar todo a su paso, sin dejar ni los restos. El presidente resuelve, muy en petí comité y con un representante institucional del crimen organizado, el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, las candidaturas de “su” partido aun cuando es evidente que se ha reducido el espectro de los “votos duros” –esto es de los incondicionales o de cuantos suman a una causa sus propios intereses personales–, de un 35 por ciento al veinte solamente por efecto de la devastación del peñismo.

Aun así, arrastrando los impulsos negativos de un régimen represor y corrupto en escalas superiores a cuantas habíamos observado en el pasado, el PRI levanta la cara y parece alinearse ya con José Antonio Meade Kuribreña, el secretario de Hacienda.

Los bárbaros

Rafael Loret de MOLA

El 5 de junio de 2009, la guardería ABC de Hermosillo –más bien un almacén adaptado para cuidar niños como si fueran residuos humanos–, ardió de manera incontrolable. El origen del fuego se dio en un predio contiguo en el cual volaban los papeles quemados y las cenizas provenientes de documentos “confidenciales” del nefasto gobernador y empresario Eduardo Bours Castelo, principal accionista de Bachoco, la empresa líder en producción y distribución de huevos aunque a algunos miembros de la compañía les falten muchos de éstos en casa. Además, fue evidente las pésimas condiciones del lugar, con aval del Seguro Social y la aprobación respectiva del panista ya extinto Juan Molinar Horcasitas a gestión directa de la “primera dama” Margarita Zavala Gómez del Campo –pretensa precandidata presidencial falsamente independiente quien apuesta por la amnesia de los mexicanos–, privilegiando a un cerrado grupo de parientes de felipe calderón encabezados por la prima de Margarita, Marcia Altagracia Gómez del Campo.

La impunidad abrazó igualmente sobre otros sujetos relacionados con el repelente calderón: Alfonso Escalante Hoeffer, Antonio Salido, Sandra Téllez de Escalante y Gildardo Urquidez Serrano. Los socios de la guardería no han sido siquiera motivo de una indagatoria seria por su negligencia criminal, como tampoco los funcionarios que originaron uno de los mayores dramas de la historia reciente de México con el saldo brutal de 49 niños muertos, cremados si lo decimos brutalmente, y 76 más heridos. Todos los señalados están en la calle –es decir fuera de las cárceles porque en cuanto a recursos pecuniarios les sobran para no tener que dormir en algún callejón tan oscuro como sus conciencias–, y siguen “blindados” por jueces obtusos quienes han seguido las consignas superiores mientras se construyen sus propias mansiones… que debieran estar pintadas con el rojo sangre siquiera para recordar.

Un priista y un panista como puentes entre los gobiernos federal y estatal de Sonora en las vísperas de los comicios de 2009 que, como repercusión de la propaganda mediática de Guillermo Padrés Elías, también malhadado panista como el entonces director del IMSS bajo el régimen de la violencia, el de calderón –el actual ya es el de la barbarie–, quien no tuvo rubor alguno cuando incriminó al gobernador sin mencionar las ramificaciones de los accionistas con quien fungía como presidente de la República sin la menor legitimidad y abusando de una ciudadanía resistente y manipulable por su ausencia de vitalidad para poner límites a los usurpadores del poder. Sí, es difícil, pero no imposible; no quiero pensar que lo sea porque entonces bajaríamos la guardia y con ella toda posibilidad de esperanza. Por allí están y nadie aplica siquiera sobre ellos la menor sanción moral.

Piensa y medita

Rafael Loret de MOLA

Dentro de un mes, el domingo 1 de julio, en toda la República, destacando ocho entidades y la Ciudad de México en dónde habrá comicios locales, habrá de votarse con una boleta cubierta de la pátina de enjambres antiguos, acuerdos soterrados, concesiones predispuestas por los operadores de Los Pinos y el polvo del establishment que anula el sentido de la democracia con tal de favorecer a un pequeño grupo de privilegiados, entre ellos los empresarios cómplices, con órganos electorales viciados y ausentes de ética al estar entregados a los gobiernos estatales y, sobre todo, al federal que sigue asustando a los timoratos.

Cómo votar, me preguntan innumerables lectores, cuando las opciones no convencen, a pesar de la fanaticada de millones de personas que siguen incondicionalmente a Andrés y niegan cualquier síntoma negativo, y se desconocen los entuertos de cada candidato y de los dirigentes ávidos de escalar nuevos estatus a cambio de extender mentiras, reclutar pillastres –como el PAN con Miguel Ángel Yunes y su vástago o la esposa Erika Alonso de Moreno Valle– al estilo de Manuel Bartlett Díaz y Pablo Salazar Mendiguchía, execrables seguidores de Andrés; y no hablemos del PRI, infectado hasta la médula, ni del PRD convertido en esquirol, mientras cada instituto se dice, per se, la representación de “todo” México descalificando a los demás, aunque toleren a los abstencionistas curiosamente.

Abstenerse, desde luego, es una posibilidad también con alto contenido político si es reacción contra la pobre oferta política y la evidente manipulación de un sistema corroído en el cual las falsedades son obvias y se justifican bajo los espejos de la “guerra sucia”. Hace una semana, el domingo 20, atestiguaremos lo peor, en una debacle de la moral colectiva y de la ausencia de información veraz y sólida. Los mexicanos estamos atrapados en el mismo agujero desde hace ya varios lustros y no hay quien se atreva a extraerlos para que puedan, sólo entonces, ejercer su libertad de pensamiento.

He hablado de aplicar #cerocobardía a la hora de proceder ante las urnas. Lo hago ahora, de nuevo, insistiendo que estamos en juego todos, no sólo los convocados a sufragar. Sí, porque la irritación es tanta que la posibilidad de uno o más fraudes electorales –sobre todo en Yucatán donde imperan las faldas de Ivonne, Veracruz o Yuneslandia o Puebla, el territorio de los Moreno Valle–, desata las peores tormentas interiores y vuelca sobre las “instituciones” la furia ciega de los engañados indispuestos porque ya no se chupan los dedos con cualquier caramelito.

A la hora de votar la responsabilidad es enorme pero la solución es accesible si se piensa en el pasado atroz como referente y se avizoran los conflictos del futuro con elementos amafiados entre sí para doblar las rodillas ante los poderosos; nunca más, es necesario concluir, dejemos que nos saqueen y esclavicen quienes han negociado con la clase política para obtener ventajas en contra de los intereses nacionales. Formúlense estas interrogantes y que no les tiemble la mano porque, de otra manera, los gatillos estarán firmes en manos de los asesinos de conciencias.

México ya no puede darse el lujo de seguir esperando la redención como maná del cielo. ¡De pie, qué es la hora!

¡Ese 2018!

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

No voy a negarlo. Me preocupa –y no digo me temo por no contradecir mi “hashtag” de #cerocobardía–, los derroteros políticos y económicos, amén de los sociales que son los de mayor importancia, que puedan tomar los diversos actos de proselitismo ante una nación tan afrentada que NO ESPERA CAMPAÑAS propagandísticas por la sencilla razón de observar, siquiera una vez, que la clase aristocrática de la ida institucional cumpla una sola vez su palabra: destinar a los damnificados de los terremotos de septiembre pasado los fondos partidistas que entrega el Instituto Nacional Electoral con displicencia absoluta, además de los estipendios de lujo de cada uno de sus consejeros, sea o no año de elecciones federales.

Veremos quién cumple sus promesas: el PRI y el PAN, entiendo que con sus tuertos aliados como los perredistas de cartón, ofrecieron donar el cien por ciento de sus participaciones y Morena, o Andrés que es lo mismo, sólo se comprometió a ceder el veinte por ciento de las tales prerrogativas financieras acaso calculando que no podría dejarse de publicitar a sí mismo como lo viene haciendo hace… no sé cuántos años, dieciocho cuando menos; sería como cancelarle su estatus existencial.

La guerra viene sin remedio. Y no es por la unidad sino todo lo contrario: el pro de la pulverización para obtener el triunfo con porcentajes mínimos mientras la democracia se pierde bajo un alud tremendo de demagogia, interpretaciones soeces y compromisos soterrados con la delincuencia organizada.

Carroñeros

Rafael Loret de MOLA

La caravana de emigrantes centroamericanos puso al presidente electo en el trance de evitar un enfrentamiento con el “pato” Donald Trump, del norte, encendiendo un fervoroso canto de solidaridad al anunciar la creación de miles de visas de trabajo –serán millones en poco tiempo–, para los centroamericanos inmigrantes y así evitarles el trance terrible de cruzar las líneas con os Estados Unidos. Para Andrés, según parece, es mejor que se queden en nuestro país mientras medio millón de compatriotas, cada año, no tienen otro remedio que hacinarse en tráileres para ser llevados a través del desierto y dejados a mitad de éste como carnada para los buitres de la Border Patrol o, de plano, para los carroñeros de verdad.

Esto es: no puede hacerse lecturas simples cuando globalmente confrontamos un volumen de injusticias y desigualdades locales tan inmenso. Porque, precisamente, una manera de combatir las persecuciones de los llamados indocumentados, decenas de los cuales mueren en la terrible aventura de la preservación porque en su patria ya lo perdieron todo hasta la posibilidad de vivir, es dotándoles de trabajos dignos, aunque no tengas visas por ser nacionales, para poder solventar sus dramas financieros. Un banco popular no sería una mala idea considerando que los humildes son los más responsables pagadores.

El altruismo oficial debe comenzar en casa aun cuando se tenga una mentalidad humanista que pudiera abrazar a los hermanos del sur; pero es absurdo abrir la puerta del sur cuando no podemos hacer lo mismo con la del norte, en donde para colmo se consolida el muro de la ignominia que infama la falsa “amistad” de nuestro país con el poderoso e impresentable vecino. Yo no sé si a los hermanos centroamericanos, a cambio de sus vías de trabajo sugeridas por Andrés se les entregará, al mismo tiempo, sus influyentes credenciales del INE con la vista puesta en el futuro de la “cuarta transformación”. Cuidado con este pensamiento hondamente demagógico.

Por cierto, ya que hablamos de bancos, la especulación está en su apogeo con la siembra de incertidumbre y de falsas esperanzas. ¡Cómo se benefician los financieros de España y los Estados Unidos, expertos en lavar dinero del narcotráfico, cada vez que hay crisis en México! Es hora, señor presidente electo, de ponerles un alto antes de que nos devoren hasta las entrañas.

Consumación estéril

(Twitter/@PresidenciaMX)
Rafael Loret de MOLA

“México es un país extraordinario, fácil de dominar porque basta con controlar a un solo hombre: El presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la presidencia a un ciudadano americano ya que esto llevaría, otra vez, a la guerra”.

“La solución necesita más tiempo: Debemos abrir a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hace el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, con nuestros valores y respeto al liderazgo de Estados Unidos”.

“Con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y finalmente se adueñarán de la presidencia, sin que los Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros.”

Esta fue la filosofía de Robert Lansing, secretario de Estado de USA entre 1915 y 1920, esto es el periodo durante el cual Venustiano Carranza buscaba convertir a México en un estado de derecho a través de la Constitución de 1917 hasta ser arteramente asesinado por las tropas de Álvaro Obregón, asesinado después bajo el peso del fanatismo religioso o por su osadía de reelegirse contrariando el apotegma revolucionario.

Pienso en todo ello, el combate de México contra la ambición extranjera, en el día que conmemoramos como el de la Consumación de la Independencia -1821-, tras la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México. Luego vendría el escándalo del traidor por antonomasia, el ex realista Agustín de Iturbide, quien se erigió “emperador”, fue defenestrado y huyó al extranjero para volver en busca de la muerte; tal era su trastorno mental. El gran libertador, Vicente Guerrero, nacido en Tixtla –a unos metros de la Universidad Isidro Burgos de Ayotzinapa por cierto–, legó su sentencia: “La patria es primero”.

Entre la posición de los conservadores, capaces de entregar a su país a las manos de un enajenado príncipe europeo, y la de los liberales, quienes mantuvieron encendida la antorcha de la República en el carruaje de Juárez, podemos dividir a los mismos bandos que hoy intentan recolocarse en el nuevo despertar de la mayor parte de los mexicanos, no de todos porque 24 millones sufragaron por otras opciones distintas a la del vencedor de los 30 millones de votos. No generalicemos nunca.

Por ahora, bien sabemos que Lansing era un vidente. Quizá por ello, Ronald Reagan saludó con tanto énfasis a Miguel de la Madrid cuando, en 1982, se encontraron en uno de los puentes fronterizos. El mandatario norteamericano extendió los brazos y le dio un fortísimo abrazo:

–Es un orgullo que un egresado de nuestras universidades sea hoy el presidente electo de México.

Y, con ello, inició la ruta del entreguismo mientras las naciones de Sudamérica clamaban por el liderazgo de México para formar un Mercomún y defender así a la región, nuestra región. La gran traición se gestó en esos días.

Malos hábitos

Rafael Loret de MOLA

Hace una semana, en Sutherland Springs –un pueblecillo en Texas–, un solo hombre, armado, entró al templo del lugar antes de iniciar los servicios religiosos a los que suelen acudir unas cincuenta personas, y comenzó a disparar, preso de una ira irracional, hasta asesinar a veintiséis personas que iniciaban sus acostumbrados rituales, entre ellos varios niños y una mujer embarazada; además, el reguero de sangre se extendió a 16 heridos más lo que significa que alcanzó a cuarenta y dos fieles. El dato estremece porque el sujeto, después abatido por la policía, tuvo bastante tiempo para acribillar a sus víctimas, casi todos los feligreses, durante varios minutos de horror; después, claro, llegó la policía. Siquiera.

El horror, una condición que anida en los mexicanos desde hace más de una década al grado de aprender a vivir con ella, nos hizo recordar, entre las tinieblas de la memoria, un suceso igualmente bárbaro: la brutal masacre que cobró la vida de cuarenta y cinco tzotziles, entre ellos niños y mujeres embarazadas –bastante normal entre los más humildes que convierten a sus mujeres en incubadoras por ignorancia–, quienes oraban en el modesto templo de Chenalhó, en Chiapas, el 22 de diciembre de 1997, hace casi veinte años en las vísperas de la Navidad. La diferencia es que este hecho no tuvo conclusión alguna y se adujo las vendettas interraciales para justificarlo, en principio. No fue así: los cartuchos encontrados en la zona no pudieron ser substraídos por el ejército en su totalidad y algunos miembros de la sociedad civil encontraron algunos… propios de calibres exclusivos del ejército mexicano.

La hora

Rafael Loret de MOLA

Finalmente llegó la hora de acudir a las urnas, formarse –quizá las “colas” sean mayores a las de otras jornadas, salvo si la lluvia se presenta–, y emitir cada sufragio en paz, tranquilamente, sin provocar incidentes ni exigir condiciones no previstas a las autorizadas. Recuérdese que, pese a todo, ninguno de los partidos postulantes, ni el pobre independiente en el espectro nacional, se atrevió a insistir en la urgencia de modificar las reglas del juego y, por ende, ajustarse a ellas es la única forma de elegir, aunque muchos sean los obstáculos legaloides y las farsas montadas en no pocos escenarios.

Preocupa que los escándalos mayores se den en Veracruz y Puebla, en donde los aspirantes de Morena, han puesto sobre las bardas a los aspirantes del PAN, herederos de sendos cacicazgos, el de los Yunes y el de los Moreno Valle, cuyas truculencia encendieron las alarmas y obligaron al icono de la izquierda, la que acapara al mayor número de quienes dan cauce a esta línea, a reclamar por los excesos y alertar a sus simpatizantes para evitar los fraudes respectivos – operativos les llaman–, en sendas entidades.

Por desgracia para la democracia, se olvidó de Yucatán en donde el priísmo pretende rescatar su último rincón contra la manifiesta voluntad de la mayor parte de los hijos del Mayab eterno. Y es que, por supuesto, en esta tierra quien acapara los votos –una larga tradición–, es el PAN y Morena, por desgracia, sirvió sólo como esquirol postulando a un expanista a la gubernatura para dividir los votos opositores a favor del Institucional. ¿Fue ésta una negociación? ¿O simplemente no entendieron la perspectiva general cuando se trataba de superar al instituto político que, en el sureste como en buena parte del país, ha caído en el abismo profundo de la corrupción y también en el de la infamia?

Un mes que asusta

Rafael Loret de MOLA

Septiembre es un mes que asusta. Y así hemos seguido. El año anterior, once minutos antes de la medianoche del jueves 7, el fuerte temblor, en realidad un terremoto, de 8.4 grados en la escala Ritcher, no causó daños mayores ni la devastación que se vivió en 1985 con un sismo de menos graduación. ¿Fue un milagro? Los técnicos no creen en ellos y asumen dos razones: Que el epicentro, setecientos kilómetros alejado de la capital por las costas de Chiapas, no fue tan cerca como el de hace treinta y dos años, situado en Oaxaca a cuatrocientos kilómetros.

Luego vendría el sismo del 19 y, entonces sí, se midieron los brutales alcances, sobre todo en Oaxaca, Chiapas, Puebla y Guerrero. Pese a ello, a la capital le fue bien aunque, como en 1985, no se cuantificó el número de muertos –se habló superficialmente de 148-. pero sí los edificios colapsados con una diferencia sustantiva, pese al drama brutal de la escuela Enrique Rébsamen, donde murieron sepultados cerca de 40 niños junto a algunos de sus maestros. La diferencia es que ni siquiera hubo responsables de erigir edificios con materiales de mala calidad, sobre todo en el caso del colegio al que está ligado el cardenal en retiro Norberto Rivera Carrera, y sin las especificaciones mínimas para evitar derrumbes.

El caso es que el susto fue mayor a las consecuencias mientras es esas mismas fechas, por Veracruz, comenzaba a pegar con fuerza Katia en medio de la tragedia de su mal gobierno.

En el calendario las fechas coincidieron respecto al horror de hace treinta y dos años; en la conciencia colectiva, en cambio, se ahondaron los rencores por cuanto la negligencia oficial en las zonas de desastre –desde Chiapas y Oaxaca hasta Veracruz–, y los politiqueros aprovecharon para sacar el rostro prohibiendo las clases en once entidades del país. ¡Qué bien le vino a Aurelio Nuño, quien se fue luego de campaña y está al pie de enriquecerse más de la mano de sus cómplices, el sacudimiento telúrico! Y a Peña también, mucho más que su deplorable y oscuro Informe, cuando salió ante las cámaras para aparentar preocupación ante el drama que no se dio salvo en Chiapas, Oaxaca y Tabasco en donde la cuenta de muertos llegó a dieciséis sumadas las tres entidades.

Bien sabemos, todos, del terremoto interior que llevamos incrustado al no haber sido capaces, todavía, de superar los temblores de los descastados y rufianes que nos gobiernan.

Derrotas o victorias

Rafael Loret de MOLA

En la efeméride del pasado 5 de mayo, “las armas nacionales se cubrieron de gloria”, al derrotar al mayor y mejor pertrechado ejército del mundo, ensoberbecido por sus capacidades de conquista. Fue un amortiguador contra la soberbia de los franceses atraídos por el botín mexicano, como lo están ahora, quienes al final de cuentas se impusieron y permanecieron en México varios años mientras el general Ignacio Zaragoza, héroe de la epopeya, moría en Puebla, de tifo y a los treinta y tres años de edad, cuatro meses después de la defensa de los fuertes de Loreto y Guadalupe.

México sigue, desde entonces, viviendo por las luces de quienes vencieron todo tipo de adversidades para legarnos una República y una causa, la de nuestra soberanía, por desgracia traicionadas a manos de una clase política putrefacta. ¿Y ahora? El brío se convirtió en frío, en hielo absoluto, bajo la mansedumbre de una sociedad ahíta que acaso tiene fuerza para protestar unas horas y volver a la rutina de las imposiciones de los descastados.

No por otra razón quienes ocupan del poder y se aúpan hacia los niveles más altos de una sociedad regida por los bienes materiales y no por la inteligencia ni la dignidad, hacen lo suyo a sabiendas de que sólo serán perseguidos si se pasan de la raya, digamos como en Veracruz, hoy Yuneslandia, o pierden el cobijo de las complicidades mayores al creerse que ya no las necesitan, digamos a imagen de cuanto sucedió con Tomás Yarrington, de Tamaulipas, no peor a su predecesor Manuel Cavazos Lerma ni a sus sucesores Eugenio Hernández Flores ni, mucho menos, al descastado y turbio Egidio Torre Cantú, rey del silencio dentro del ostracismo.

La historia es similar en las entidades cuyos mandatarios fueron electos hace dos años –luego hablaremos de quienes llevan un año–. Lo mismo entre los priístas infectos como el efebo de Oaxaca, gran favorito presidencial, que en Zacatecas, Tlaxcala y, por supuesto, Sinaloa, donde mandan los capos y sus sirvientes representan el pálido papel de gobernadores.

No muy atrás van los panistas: en Tamaulipas ha sido rebasado Francisco García Cabeza de Vaca, de pasado turbio y presente desalentador; en Chihuahua, quien fuera niño prodigio, Javier Corral Jurado, ya se disgustó hasta con su bancada; en Puebla, Toni Gali sólo parece tener prisa para aumentar sus giros negros; en Veracruz, el caos es más evidente con la desastrosa actitud de los Yunes.

Y los aliancistas, Carlos Joaquín, de Quintana Roo, y José Rosas Aispuro, de Durango, no han servido para maldita la cosa, salvo ampliar las rutas de la impudicia política. Devastador. Mejor nos acordamos de Zaragoza y la Puebla de 1862, no la actual, tan infectada por el temor… y acaso la cobardía.

Incongruencias

CIUDAD DE MÉXICO, 22ABRIL2018.- Margarita Zavala, Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez previo al inicio del debate presidencial en el Palacio de Minería. FOTO: CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Van y vienen los candidatos en la antesala de su segundo debate, el martes 22 en la Universidad Autónoma de Baja California –centrado en la política exterior, las fronteras y los migrantes–, y ni uno solo de ellos se anima a responder las cuestiones centrales que la ciudadanía exige: la violencia de Estado, los nexos con el narcotráfico, la excesiva apertura a las multinacionales explotadoras y la creciente miseria de la mayor parte de los mexicanos como consecuencia de la corrupción, la pésima administración y las canonjías a los empresarios-cómplices, como Claudio X. González y otros más que suelen meterse a la bolsa a los presidentes en ejercicio sin importar filiaciones ni, mucho menos, ideologías.

Pero también hay otras interrogantes tabúes. José Antonio Meade, quien cada vez se observa más incómodo en su papel de seguro perdedor, no se atreve a explicar cómo el abanderado del PRI a la Presidencia tiene severas reservas para afiliarse al partido que representa y, peor aún, ni siquiera aprovecha su condición de “no militante” para deslindarse de la figura de peña nieto a quien observa como “un hombre honrado” en medio de las burlas de la mayor parte del electorado. Ni milita ni se deslinda, en una ambigua situación que plantea, per se, su inminente fracaso.

Por su parte, Ricardo Anaya Cortés, sigue en su empeño de defender lo indefendible como son los casos de los Yunes en Yuneslandia y de la consorte Martha Erika Alonso de Moreno Valle en Puebla, a quien ha alzado las manos de manera reiterada sin reconocer el grave error derivado de sus simpatía por una cáfila de maleantes y por una dama que sólo aspira a ser un florero más del ex gobernador de la “ley bala”, autoritario y millonario con una familia priista tocándole los talones… y otras cosas.

Tampoco Andrés, el favorito para ganar las elecciones si no se atraviesa la sombra negra del fraude lo que sería una catástrofe social y política estruendosa, se atreve a deslindarse de los muchos ex priistas que le acompañan, desde el miserable Manuel Bartlett hasta sus recientes adquisiciones como “Napito” Gómez Urrutia, Esteban Moctezuma Barragán –cuyos hermanos son morenistas y uno de ellos incluso delegado de Azcapotzalco–, Alfonso Durazo y el propio Marcelo Ebrard; además están los ex panistas Alfonso Romo, Germán Martínez, Manuel Espino –estos dos ex presidentes del PAN nacional–, Gabriela Cuevas… y la rebelde Tatiana Clouthier quien desde el asesinato –no accidente– de su padre, el gran Maquío, no cesó de culpar a la dirigencia de Acción Nacional por su complacencia; así me lo dijo desde sus días de estudiante en el grupo “Gente Nueva” del Tec de Monterrey.

El gobierno no puede ejercer por una persona, a menos de que se postule una dictadura feroz al estilo de las peores –citemos a Franco, Pinochet y Perón para no hablar de Cuba y Venezuela–, sino por un conjunto homogéneo de personajes que tiendan hacia una misma perspectiva de acciones. Y es por ello tan preocupante la arribazón de algunos elementos descalificados a la opción posiblemente ganadora.

No queremos la autocracia como salida; ni las medias verdades como la zigzagueante postura frente a la obra del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

Hilos sueltos

La pregunta conlleva, la seguridad de una marcha
hacia atrás… ¡pese a las desastrosas cuentas, sociales
y políticas, de la derecha en el poder! Pero, pareciera
estarse refrendando la duda de cuantos se
resistían a sufragar por el PRI, surgen con fuerza
inapelable en una ya inútil reconciliación con Acción
Nacional. Ojalá hubiese escrito parlamento
para subrayar que en éste radica la representación
de la soberanía nacional; la de verdad.

No es adecuado expresar lo anterior porque
el gobierno peñista ha dado muestras de ser gran
continuador del deplorable calderonismo, condenado
por la historia desde la consumación del
fraude de 2006 y hundido, después, por su temor al
entregar sus fueros a la cúpula, castrense. Pues lo
mismo con peña nieto: no sabe cómo actuar ante
las andanadas de violencia generadas por el narcotráfico,
no sólo en Michoacán ni en el norte de México,
y la pobre respuesta de las fuerzas públicas,
sin hacer efectivo el organigrama propuesto, para
la creación de la Gendarmería Nacional. ¡Y ya nos
acercamos al parto de los nacidos a tiempo y con
buena energía! Con diferencia: peña está enfermo
y lo refleja; atrapado, como calderón, y lo exhibe.

El PRI hace lo posible por ser odioso ante la sociedad
que le brindó, una segunda oportunidad. Lo
de los “intocables” extintos, parece tan falso como
un billete de dos pesos. Nada se ha hecho contra los
líderes subversivos y chantajistas, ni contra aquellos
que amenazan, con paralizar el país. El colmo,
el “petrolero” Carlos Romero Deschamps se negó
a rendir cuentas de su patrimonio ante el IFAI,
considerando prioritaria la “autonomía” sindical
que cubre las complicidades y las malversaciones
escandalosas. ¿Qué es primero? ¿La justicia o la
capacidad de las mafias para eludirla?

Los Falsarios

Rafael Loret de MOLA

La Secretaría de la Defensa Nacional, cuyo actual titular es Salvador Cienfuegos Zepeda, cuenta con registro de, al menos, cien organizaciones armadas a lo largo de veintidós entidades del país. Ello explica el éxito del contrabando de armas sin que el principal concesionario para las ventas de la misma, sea al ejército o de modo clandestino, Jaime Camil Garza, sea siquiera investigado; al contrario, es uno de los “intocables” –que para el tuerto señor peña no existen–, dentro de una larga lista de multimillonarios con gusto por verle las caras de tarugos a los mexicanos. Los miembros de la sociedad oaxaqueña, tan afrentada por los constantes atentados contra el patrimonio urbano de la verde y antigua Antequera, la capital de la entidad, amén de los desmanes cometidos en las distintas regiones que integran esta singular porción de la patria, conocen a perfección quiénes son los llamados a la cooptación para ser partes de las manifestaciones callejeras… allí mismo y en el Distrito Federal. Es una suerte de “industria” a cambio de la ausencia de empleos y de la parálisis de un gobierno, que ahora encabeza el junior-efebo, Alejandrito Murat Hinojosa, incapaz siquiera de asegurar una sana negociación para evitar desplazamientos masivos con fines perturbadores. Todos allí saben que, durante el mandato de Gabino Cué Monteagudo, incluso se les proveía de fondos a cuantos le amenazaban con alterar el orden y sumarse a las marchas en el centro neurálgico de la República o en cualquier otra parte en donde se requiera bloquear carreteras, cerrar calles, sitiar comercios y un largo etcétera incluyendo los cierres de los pasos fronterizos.

Gobierno fallido

Rafael Loret de MOLA

Está claro que el gobierno no le ha servido a la sociedad, en su conjunto, sino sólo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa el riesgo en cuanto a los posibles meteoros de fin de temporada que siempre enlutan a cientos de familias, como ya ocurrió en Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Tabasco, destruyendo la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con la tendencia especulatoria imparable gracias a la cual multiplican fortunas, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables ex presidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “doctor zeta”, ernesto zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, luego “catapultado” al sitio más devaluado entre los mexicanos: la presidencia del PRI donde duró hasta las derrotas de 2017; su fracaso en esta posición no admite réplica alguna.

Sólo los busca-chambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva de los presidentes, el saliente y el entrante, tratando de granjearse pleitesías manteniendo intacta la brutal maldición que significa para ellos vivir fuera del presupuesto como el mayor error concebible.

Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador zedillo.

El hecho es que, en esta hora y este septiembre, antes y después de los festejos patrios en los que la maquinaria oficial con maridaje con los medios masivos –si bien la transmisión de los ceremoniales se acredita a los tiempos gubernamentales correspondientes, esto es sin recurrir a las facturaciones–, no ha sido posible marginar, ignorar o desdeñar la crispación creciente entre los mexicanos.

Se salvan porque millones aún sueñan con la esperanza prometida.

Pueblo y poder

EPN
Rafael Loret de MOLA

Algunos lectores poco informados –y por tanto susceptibles de ser manipulados con cualquier monserga–, reclaman por el hecho de que insistamos en el imperativo de correrle proceso a enrique peña nieto, ahora o a partir del primero de diciembre, con el falaz argumento de que “la Constitución prohíbe juzgar a un mandatario”, esto es como si se situara por encima de los demás mortales escapando del derecho pero sirviéndose de éste para golpear y perseguir a sus enemigos. Si tal fuera, la democracia nuestra sería una lejana utopía.

El error es tan grande como el de cuantos claman por la legalidad del aborto sin detenerse en el mandato acerca de que se permite el llamado “terapeútico”, cuando el embarazo pone en riesgo la vida de la mujer, y si la gestación ocurre como consecuencia de una violación. Pese a ello, tales apartados fueron rebasados por la exigencia de muchas mujeres –no todas como se dice–, a gobernar su propio cuerpo y decidir así su derecho a ser madres o no, aunque otros, más conservadores, insistan en que el feto en desarrollo ya no les pertenece a ellas. Una discusión interminable y con demasiados asegunes.

Pues bien, el presidente no está ni puede estarlo fuera de la ley; al contrario: está más limitado que ningún otro porque tiene obligaciones ineludibles tales como tener que denunciar a cualquier funcionario de quien se tenga referencia de haber cometido un delito o estar bajo fiscalización incesante –antes a través del Congreso y ahora, por un decreto contrario al espíritu del Constituyente, mediante el concurso de la Secretaría de la Función Pública que se ha hundido por las complicidades evidentes con el titular del Ejecutivo como, por ejemplo, en el caso de la casa blanca de los peña solapado por Virgilio Andrade Martínez–, rindiendo cuenta precisa de cada uno de sus actos; cuando menos tal dice la Constitución, seiscientas veces violada con reformas ad hoc de cada mandatario.

Los manipuladores, además, extienden así la idea de que a peña no se le puede procesar. ¡Mienten groseramente! En los 87 días restantes de su bárbara administración podría serlo por causa de un delito grave –y no es uno solo–; y después del 30 de noviembre, a la medianoche, en su nueva condición de ciudadano común no podría eludir el andar de la justicia sea quien fuese el promovente de la acción penal, función que también tendría el presidente entrante con el agregado de que la Procuraduría General de la República, o la Fiscalía General, están todavía ahora –aunque puede cambiarse si se determina la autonomía del órgano competente–, bajo el mando y tutela del Ejecutivo.

Lo anterior demuestra la gravedad de las filtraciones, sobre todo en las redes sociales, que confunden y aumentan el rencor de cuantos desconocen el fondo o pretenden tener conocimiento –porque algo leyeron proveniente de un manipulador– y por ello suponen estar mejor informados que los expertos a quienes tildan, generalizando, de serviles, mercenarios y, en el caso de los periodistas, como “chayoteros”, quienes viven a expensas ocultas del erario público. Y sueltan su palabrería venenosa con el vigor de las víboras, siempre agazapadas.

En México deben cambiar muchas cosas; comencemos con nosotros mismos siendo más inteligentes que los gurús cibernéticos simuladores.

Las risas de Peña

(AP Photo/Juan Karita)
Rafael Loret de MOLA

No son frutos del nerviosismo ni de una patología ante las masas al sentirse centro de las miradas; las risas de Peña denotan la ansiedad por los últimos días de poder, acaso la nostalgia que vive en soledad en Los Pinos o con el artificio de las compañías de catálogo –los de las televisoras son muy extensos–, o posiblemente el disimulo ante los catastróficos resultados de su administración.

Hace unos días, con motivo del 75 aniversario de la Secretaría de Salud –parece ser que todas las dependencias tendrán cumpleaños festivos en ausencia de acciones–, el señor Peña estuvo bastante jocoso y risueño; se carcajeaba de todo cuanto le decía el inútil titular del ramo, José Narro Robles, exrector de la UNAM para vergüenza de los universitarios, y aquel festín risueño dio lugar a la superficial sentencia: “En materia sanitaria tuvimos un sexenio de cien”. Acaso se refería a una graduación por miles porque, de otra manera, si cien es el total sólo sería confluencia de un cinismo enorme, una de las guindas del fin de la administración más deplorable en materia de justicia social, de economía, de política, de todo. ¿Alguien se anima a realizar la escultura de Peña para los jardines de Los Pinos? ¡Qué oprobio!

En nuestro país, por si lo ignora el aún titular del Ejecutivo, una de las mayores desigualdades se da, precisamente, en el sector salud. No sólo me refiero al desabasto extremo de medicinas sino a la escasa atención a los derechohabientes del Seguro Social, el ISSSTE o el Seguro Popular que se quedó en pañales mientras se abandonaba a decenas de hospitales sin que siquiera se procediera contra los mandatarios que dejaron morir decenas de niños, por ejemplo en Comitán, Chiapas, cuna de la alevosa Elba Esther Gordillo, en donde Pablo Salazar, ahora escudero de Andrés, no rescató a varias decenas de criaturas abandonadas, enfermas, en un sanatorio inconcluso. O en Veracruz en donde se dispuso agua como tratamiento contra el cáncer hasta que los infantes, decenas de ellos, murieron.

¿No habrá justicia para las víctimas? ¿Ni procesos para los responsables? Habrá quienes piensen que tales no deben figurar en el “100” de efectividad dictado por peña y sus adalides ignorantes y negligentes, ni alterarlo para seguir mintiendo hasta que el nuevo régimen, a partir de diciembre, lo tolere. ¿O los vamos a perdonar también, Andrés, aunque no olvidemos? Esto no sería razonable ni democrático.

Ya son demasiados los señalamientos contra Peña y su gobierno; el del sector salud, me consta, es apabullante por las historias de terror que me han llegado desde ellos. Sin medicinas, ni camas, ni médicos dispuestos a llegar a lugares “lejanos” –de sus domicilios se entiende–, ni incentivos ni la mínima atención. Agua para el cáncer, podría resumir la sentencia. Y el presidente saliente se carcajea y habla de un 100 por ciento de efectividad. ¿Dónde ha estado el miserable todos estos años? No es posible perdonarlo.

¿Alguien se acuerda?

Rafael Loret de MOLA

Recuerdo que, hace algo así como una década, los exalumnos del Instituto México con los viejos maestros supervivientes de nuestra generación, nos enteramos que uno de ellos atesoraba los mejores trabajos sobre el mártir Madero y su sacrificio. Entre ellos, destacó el realizado por el escolapio Porfirio Muñoz Ledo que, de hecho, había basado su escrito en la obra de Alfonso Taracena, impresionando con ello al mentor quien le auguró un futuro promisorio… como fue el caso al convertirse, como él presumía, en el “Churchill mexicano” por aquello de haber pasado por casi todos los partidos políticos registrados.

Pese a sus atributos culturales –era difícil ganarle una discusión por la catarata de datos y citas atesoradas en su cerebro educado–, no pudo sentarse en la célebre silla del águila –alguna vez este referente sirvió para un libro de un altísimo autor nacional y mi editor, Rogelio Carvajal, me halagó al decirme que con ello me había rendido un homenaje por referirse a la clase política en términos semejantes a los míos–; eso sí, fue candidato a gobernador por Guanajuato en la sucia elección de 1991 en la cual Vicente Fox fue víctima de un fraude escandaloso solucionado con la defenestración pública del priísta Ramón Aguirre Velázquez, víctima de la venganza camuflada de Carlos Salinas, el señor de las tinieblas.

Pero hoy es día de hablar de nuestros maestros. ¿Cuántos de nosotros los recuerdan, no solo por sus nombres sino por la entrega mostrada a sus “rehenes” escolares? ¿Acaso, cada año, les mandamos aunque sea un kilo de aguacates, de esos muy caros, para reemplazar a la manzana del cuento? ¿O dejamos correr la fecha y los años hasta cuando se nos ocurre preguntar si todavía vive? En este último caso, estamos la mayor parte de quienes pasamos por las aulas –y no de refilón como algunos candidatos a la Primera Magistratura–, y pudimos conducir nuestro destino sin caer en la media de la miseria, a veces en el filo pero siempre con capacidad para no sucumbir, mucho menos cuando las herencias son cuantiosas –no fue mi caso–, y les permiten especular de lo lindo hasta forjar fortunas importantes bien blindadas hasta para tres o cuatro generaciones más, muchas de ellas estarán acaso rebosantes de “ninis”, cuya prepotencia irá a la par con su profunda mediocridad intelectual. Ya lo sentimos desde ahora.

Quién recuerda a sus profesores –en mi librero personal están todas las “memorias” editadas de la primaria, secundaria y preparatoria y, de vez en cuando, las repaso–, es porque tiene buenos cimientos y firmes ideales; cuantos los ignoran y descalifican, sobre todo cuando luchan por sus derechos y en pro de mejorar la educación, no son dignos siquiera de los títulos universitarios que ostentan y presumen, con rabiosa impertinencia: “esos maestritos son puros muertos de hambre”.

Y puede que no sean ricos ni aspiren a figurar en las malolientes relatorías de Forbes, pero permanecen en nosotros porque sus existencias modestas –nunca “muertos de hambre”, ególatras ladrones–, son signo de honestidad y de pasión por el trabajo más apasionante que existe: a formación del futuro de México.

Gracias, por ello, a quienes me encaminaron y cuyos nombres no se han quedado en las esquelas; los llevo dentro de mi espíritu batallador.

Terror en Los Pinos

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

En la residencia oficial de Los Pinos se han consumado algunos de los cuentos de terror más espeluznantes de cuantos, seguramente, han leído o visto a través de las múltiples series de televisión que, al final, dejan por allí una secuela de psicópatas imitadores, como los asesinos seriales de Ciudad Juárez por ejemplo que no sólo se quedan en la franja de los feminicidios, y alientan la violencia cuyas secuelas acaban por “sorprender” a quienes no entienden ni buscan los orígenes.

Como los juegos cibernéticos cargados de matazones virtuales publicitariamente blindados con la falacia de que estimulas las células cerebrales… para matar. Y nadie se preocupa por el sensible deterioro de un amplio sector de nuestra juventud, el futuro como la observo mirándola a los ojos, que parece atrapada por el incesante coloniaje anglosajón que nos impone sus tradiciones, y nos arrastra a un espacio en donde las mascotas no deben hacer esfuerzo alguno para ganarse techo y sustento a diferencia de millones de seres humanos desprotegidos e incluso marginados de cualquier posibilidad de confort. Mientras este desequilibrio persista no podremos hablar de justicia social ni aceptar los cánticos demagogos de los jilgueros que ofrecieron donar sus prerrogativas partidistas a los damnificados y ahora se esconden.

El terror nace de la casona de Chapultepec, arrebatada al patrimonio de los mexicanos cuyo bosque urbano era más amplio y estaba menos contaminado, por el indecoro de la clase política, no sólo la oficial, sino también la oposición que transa con la superioridad a cambio de migajas.

Secretaría de la corrupción

Rafael Loret de MOLA

LA SECRETARÍA DE LA CORRUPCIÓN DEBE CONSIDERARSE EL SÚPER MINISTERIO DEL PRESENTE Y EL FUTURO aunque no tenga tal condición legal ni, en apariencia, forme parte del organigrama institucional. Pero pesa más que ninguno y, desde luego, tiene titular y cabeza con más influencias que cualquiera otro(a) miembro del gabinete peñista tan empeñado en que nadie le sustraiga el privilegio de haber encabezado, hasta ahora, la peor administración federal de la historia a un siglo de la malhadada usurpación de Victoriano Huerta, el chacal.

Fíjense, desde el régimen de carlos salinas hasta el actual hemos observado a quiénes, de verdad, son quienes se encargan de regir, modular y distribuir la corrupción con una eficacia muy superior a cualquier parodia de trasparencia. Durante los años del salinismo empobrecedor –los superávits fueron producto de las ventas de paraestatales y de los precios del crudo al alza, hasta 200 millones de dólares por barril, cuyos remanentes fueron dilapidados sin medida–, sin duda, fue Raúl, el hermano incómodo, el gran patriarca del sexenio, dominador de cuentas y transferencias, así como de las alianzas turbias como la que realizó con el mafioso Ricardo Salinas Pliego quien “ganó” la subasta por Canal 13 con todas las irregularidades necesarias, entre ellas la admisión del fraterno presidencial como socio. No lo olvidemos.

Con zedillo, el hombre de las negociaciones y consejero principal en materia de inversiones favorables al clan fue, sin duda, Herminio Blanco Mendoza, quien permaneció en la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial buscando nuevos tratados internacionales, que no se lograron a cambio de entrecruzar intereses personales.

Congreso inútil

Rafael Loret de MOLA

El debate sobre la conducta de la mayoría absoluta dentro de sendas Cámaras del Legislativo, esto es de franco apoyo a “su” presidente con la conocida arenga “es un honor estar con Obrador” –ahorrándose el “López” para que sea más contundente e inconfundible–, recala en el imperativo de que la fracción de Morena y las de sus aliados, el desahuciado PES, sin registro, y el Partido del Trabajo que de no haberse coaligado al partido de Andrés hubiese quedado fuera, entienda de que no son ellos “los mejores servidores del mandatario”, como suponen no pocos de ellos, y se conviertan en lo que en realidad son: representantes legítimos de los intereses del colectivo, del pueblo de México.

Por desgracia, si el presidencialismo a ultranza se vuelca, de nuevo, hacia los parlamentarios éstos carecerán de utilidad y más valdría suprimirlos para ahorrarse una tajada multimillonaria, mucho mayor a la obtenida por las inminentes rebajas de los salarios del presidente, ministros, diputados, senadores y, por supuesto, los secretarios de Estado; hay carios de éstos quienes ya hicieron cuentas y observan, pasmados, que ganarán menos de cuanto percibían antes de lanzarse a la carrera política, digamos actores, deportistas y personajes públicos ambiciosos.

Y como, de acuerdo a la Constitución, NINGÚN funcionario puede ganar más que el presidente los más afectados son, sin duda, los altos miembros de la Suprema Corte de Justicia y los integrantes de los órganos electorales cuya moral ha quedado por los suelos –de hecho así está desde 2006–, por lo cual en vez de pedir mantener sus emolumentos deberían clamar porque no se hagan auditorías y puedan salvar sus alteradas conciencias de un destino atroz, en la terrible oscuridad de las celdas.

En fin, no entiendo que debamos sostener a un Congreso, cuya insólita composición nos remite al “mayoriteo” priista que terminó en 1997 cuando el PRI quedó por debajo, en número de asientos, que sus oposiciones en conjunto, destinado a lanzar loas al presidente y a hacer las veces de lacayos formales en busca de ascender en sus respectivas carreras hacia los oasis de las gubernaturas o del gabinete. ¿Acaso Ricardo Monreal no desea dar el gran salto y Marcelo Ebrard, canciller próximo, no busca cumplir su sueño de dirigir a este país para prolongar el proyecto de Morena?

Las ambiciones no son exclusivas, ni mucho menos, de quienes fueron derrotados el primero de julio; van creciendo en los vencedores al ritmo de la importancia que cobra Andrés en todos los foros, sea negociando o de plano imponiendo directrices mientras peña se aleja, como el jonrón que cree ser: se va, se va, se va… pero es faul. Digo, para que nos entienda con precisión el tabasqueño que está en pleno desarrollo de su propio campeonato.

Un congreso avasallado es tan inútil como un pajarito sin pico y enjaulado, casi muerto. No tiene sentido gastar en el mismo; basta con que se apliquen otras funciones para no perder el tiempo ni desperdiciarlo en largos dictámenes a resolver “en votación económica”. ¡Qué festejen la Navidad desde ahora! O que Andrés les pida quitarse sus ropajes de lacayos para hacer vivir la autonomía entre los poderes de la Unión.