Director general: Miguel Cantón Zetina | @MiguelCanton1
Somos parte de:
Viernes 21 Septiembre del 2018
algo de nubes 19°

Piense

El miedo

Rafael Loret de MOLA

“Se puede gobernar de todas maneras, menos con miedo”, clamó el gobernador de Yucatán, en febrero de 1970, tomándole el pulso a los empresarios cerveceros, muy fuertes en la región y a los tratantes de blancas –y morenas– asentados en el sur de la entonces “ciudad blanca”; una semana después ordenó cerrar la llamada “zona roja”, foco de lupanares a donde la policía ni siquiera entraba. Y, entonces, los ricachones amorales entendieron e iniciaron una campaña feroz de desprestigio que acabó rodando por los suelos como ocurre, tarde o temprano, con todas las miserias del espíritu.

Quienes no comprendieron la lección son aquellos que, desde el echeverriato, buscan la complicidad como modus operandis al estilo del “negro” Carlos Sansores Pérez, de Campeche, padre de Layla, la ahora fogosa legisladora y defensora de Morena como antes lo fue de otros partidos: no es extraño buscar destacar con altisonancias, a veces justificadas, en el entramado político cuyas formalidades han ido cediendo para convertir a las asambleas federales y locales en verdaderos palenques en donde NO sobran las apuestas venales ni los soterrados acuerdos en pro de las alianzas turbias.

En la perspectiva actual se tiene miedo a gobernar y esto se nota, no sólo por la declinación física del mandatario empeñado en hundirse más cada día, sino en la incapacidad aparente de los funcionarios para sofocar los fuegos que ellos mismos prenden y también a lo largo del pantano de la sucesión como Meade en calidad de náufrago; de ésta no se levanta. Digamos que en los estados muy próximos a renovar gubernaturas, donde las encuestas dan formalmente empates técnicos para no definir la contienda antes de tiempo a favor de las oposiciones, la insolencia priísta puede poner en jaque al país entero. Y esto ya lo meditan los agoreros de la desventura situados en el confort de Los Pinos.

Bien se sabe que, en el panorama actual, los fraudes en gestación, conllevan el tremendo riesgo de diversos estallidos multiformes, desde las marchas violentas hasta bloqueos de rúas y centros de poder como cuando en Michoacán o San Luis Potosí nunca dejaron entrar a los mandatarios usurpadores hasta que la justicia cedió ante la fuerza de la unidad y de la soberanía popular. En este punto, 1991, fue cuando inició la caída del PRI que se consumaría nueve años después si bien el retorno, en 2012, fue para recular sobre el tremendo error de confluir hacia una derecha convenenciera, gritona e incapaz de gobernar. Me pregunto si la izquierda será igual en caso de una victoria general en 2018 o si permanecerá pastueña –como en 2012–, de producirse un nuevo golpe de Estado falsamente electoral. Está en la picota.

Y es a eso a lo que tienen miedo los habitantes del Versalles mexicano, Los Pinos, amurallado y rodeado de militares como si se tratara de un narco-Estado –¿lo es?–, en la pequeña línea que separa a la evolución política de la autocracia formal. Continuaremos.

Indiferencia

Rafael Loret de MOLA

A estas alturas, cuando el término igualdad se tergiversa con frecuencia –los hombres y mujeres del mismo sexo no pueden procrear hijos pero tal no exime sus derechos a vivir cómo les dé la gana–, bajamos a las laderas del medievo con intenciones de colgar o quemar a cuantos no piensan igual a nosotros; destruirlos es más fácil, claro, que convencerlos y en tal se basan las apocalípticas muestras de barbarie intelectual que azotan a nuestro país y a buena parte del mundo globalizado de acuerdo a los dictados de la mayor tiranía de todos los tiempos: la de la Casa Blanca y sus agencias de espionaje.

Me resulta complejo entender, en estas condiciones socio-políticas tan adversas, la insistencia en discutir sobre cuestiones que los criterios modernos han resuelto desde hace tiempo y, sin embargo, continúan siendo materias de agrias discusiones, sin posibilidad de acuerdos, por las resistencias atávicas de instituciones intolerantes, sea por reaccionarias –que se sujetan al pasado–, o por un vanguardismo extremo incapaz de comprender la pausada evolución de la mente humana en un entorno rebosante de odios, de confusiones –como el animalismo por el cual se pretende igualar los derechos humanos a los de los irracionales–, de rencores acumulados –ante la visión de una clase política cubierta de corrupción y bajo el cobijo de la impunidad–, y exaltados requerimientos en pro de un sistema distinto en el que, por principio de cuentas, no se deba soportar a los farsantes ocupantes del poder.

No es sencillo vivir con las cadenas de la indiferencia; temo que quienes lo hacen viven en sus conciencias una tormenta al refugiarse en comodidades pasajeras por las cuales se es capaz de soportar ser pisoteados por los de arriba. Lo mismo aquellos que sobreviven en sus trabajos aguantando a patrones insolentes y explotadores, que los cobardes arrimados al fogón de las instituciones para sentirse superiores a cuantos reclaman por leña no para las hogueras sino para atizarlos como armas contra los falsarios, mafiosos y, sobre todo, aprendices de políticos con banda presidencial. ¡Conocemos a tantos!

Durante varias semanas la discusión entre quienes observan peligrar a las familias por cuanto al avance, en derechos y privilegios, de la comunidad  lésbico, gay, bisexual, transexual e intersexual –debo reconocer que no entiendo todas estas especialidades, especialmente la última–, en no pocos casos atizados por los poderes terrenales, Iglesias incluidas, protegidos, dicen, por los poderes espirituales cuyas fuentes son exclusivas para determinado grupo. Como la tierra prometida, diríamos, o el pueblo preferido de Dios.

Nuevo congreso

Rafael Loret de MOLA

Desde 1997, cuando también se votó por primera vez por el jefe de gobierno del entonces Distrito Federal con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano como gran triunfador –desde entonces, el PRD no ha perdido la posición aunque, al parecer, está muy cerca de su salida–, el PRI dejó de tener la mayoría absoluta en el Congreso si bien todavía podría controlarlo sin mayor problema con la ayuda chantajista de nuevos institutos familiares con buena dosis de estipendios; el PAN, entonces, se negaba a recibir este tipo de prerrogativas económicas hasta que se dio cuenta de su “pobreza”.

Desde entones poco ha cambiado. Y, en cambio, se optó por dejar en el archivo la iniciativa de reforma política, en 2010, en la cual se contemplaba la realización de una segunda vuelta electoral en caso de que ninguno de los aspirantes alcanzara la mitad más uno de los sufragios. Si tal hubiera prosperado Andrés acaso, de no alcanzar el 50 por ciento de los sufragios emitidos –algunas encuestas señalan que sí lo hará y con un margen aplastante-, tendría que irse a una segunda vuelta para competir con la derecha –y parte de la izquierda- en su conjunto. Sería unos comicios más en serio y más apretados con buena dosis de “terrorismo” político. No sé si fuera tan favorable; lo sería, sí, de haber inaugurado ya la civilidad democrática, tan lejana y aún utópica.

El caso es que sólo faltan –¡bendito sea Dios!–, ocho días de campaña y tres más para la jornada electoral. Setenta y dos horas para la reflexión cuando los electores ya están hartos de palabrerías y de una guerra sucia que no amaina, al contrario, con advertencias severas de que algunos miembros otrora invulnerable del establishment están dispuestos a llevar la contraria al hecho incontrovertible de que Andrés, voto sobre voto, es inalcanzable. Los debates, aunque no los ganó, le hicieron lo que el viento a Juárez. El rencor contra el peñismo, el PRI y la farsa panista tuvieron mucho más peso.

Pues bien, en el futuro Congreso, cuya primera sesión solemne será el primero de diciembre, dos meses después de la jornada electoral y tres antes de la toma de posesión del flamante mandatario, los números hablan de que, ahora mismo, Morena podría contar con el 58 por ciento de las curules, entre 236 a 298 diputados, mientras el PAN y el PRI flotarían apenas arriba del 20 por ciento. Un verdadero derrumbe para los apoyadores del sistema. Y en el Senado las cosas no serían muy diferentes aunque en esta Cámara, Morena estaría apenas debajo de la mayoría absoluta con un 45%, y el PAN y el PRI se dividirían entre el 18 y el 22 por ciento cada uno.

De ello depende, y mucho, el destino de la próxima administración. Con niveles tan bajos es obvio que el PRI debería apostar por una refundación –como ocurrió bajo el mandato del general Cárdenas y luego del general Ávila Camacho: del PNR al PRM y luego al PRI-, que incluyera juicio y expulsión de los traidores y de cuantos ofendieron y marginaron el legado original de este partido, el de la justicia social. De hecho, las desviaciones comenzaron desde el momento mismo en que Calles fundó su “maximato”, luego de haber hecho lo mismo con el PNR y el Banco de México, y escupió sobre la democracia.

Y así vamos, desde entonces.

Lo que sigue

Desde 1988, tras el paso devastador de Gilberto, pude notar cómo se manejaba la administración de los víveres enviados a los damnificados y que no se distribuyeron a estos por falta de medios para hacerlo –o eso dijeron, cuando menos–. Un fraude monumental e inmoral que jamás fue siquiera investigado.

Menos de dos meses después de la catástrofe en la península yucateca –donde, por cierto, estaba este columnista, entrando y saliendo de casa con alto riesgo–, encontré en el conocido mercado meridano El Chetumalito, donde solía venderse el contrabando que llegaba a la zona libre de Quintana Roo y se detenía en la capital yucateca, infinidad de cajas con productos perecederos selladas con la orden de ser utilizados sólo para el fin expuesto. Eran la oferta del día, o de algunas semanas, en medio de una indiferencia patética. Las mercancías estaban apiladas como si se tratara de un inmenso monumento a la corrupción. Pero todo parecía seguir igual; incluso el director del Diario de Yucatán, Carlos Menéndez, llegó a decirme entonces: –Les fue bien a los pobrecitos: si antes tenían una laminita para cubrirse ahora ya tienen dos por regalo del Gobierno federal.

Muy sensible su postura y, desde luego, en línea con la postura gubernamental insistente en cubrir con paternalismo oficioso los dramas permanentes de una sociedad cubierta con el lodo del conformismo. De cualquier manera, fueran una o dos láminas, éstas volarían sin remedio al paso de nuevos vientos, a veces ni siquiera huracanados, porque no tenían soporte para soportarlos.

Rebasados

Rafael Loret de MOLA

Por Holanda ya se tiene programado terminar con el consumo de combustible en el año 2025, dentro de nueve para ser preciso, a cambio de utilizar bicicletas con bandas y motores eléctricos, no contaminantes, para caminar con rapidez sin necesidad de gasolinas. Tal, por supuesto, les libraría de la dependencia del petróleo y provocaría, de extenderse como se espera esta medida a otras naciones de Europa, una tremenda, irreversible, caída en los precios del crudo, cuando así convenga a la nación con mayores reservas en el mundo: los Estados Unidos a menos que, lo dudamos, se imponga la Unión Europea a los multimillonarios norteamericanos que se alegraron por la llegada del “pato” Donald Trump a la Casa Blanca. Y ahora desea comprar el premio Nobel de la Paz que se empequeñecería.

Mientras, en Alemania se esmeran en edificar grandes zonas para captar la energía solar como sucedánea de la eléctrica y así cubrir sus necesidades, de la manera más natural, sin requerir de enormes inversiones y sus secuelas, desde la peligrosa construcción de plantas nucleares –la solución ideal para los estadounidenses–, termoeléctricas o hidroeléctricas, como la mayor parte de las nuestras que aprovechan la fuerza del agua mientras ésta no se acabe por los predadores urbanos y el colapso en cuanto a la creciente demanda del líquido en la macrópolis llamada ciudad de México que absorbe cuanto necesita el campo para sobrevivir sin haberse logrado la cultura necesaria para evitar el diario desperdicio.

¿Cuántos de ustedes, amables lectores, suelen detener su andar, siempre apresurado, cuando observan cómo las mangueras de algunos jardineros están inútilmente abiertas hasta anegar las banquetas? ¿Les recaman por ello o simplemente toleran lo abusos, descendiendo al arroyo, con los consiguientes riesgos, sin chistar? Por aquí debería comenzar, por ejemplo, nuestra #cerocobardía. Por desgracia, nos hacemos los tuertos y seguimos sin denunciar estas anomalías que trastornan, en mucho, la vida de la ciudad y nuestra propia existencia. Ya es hora de ser congruentes con nuestros deberes colectivos.

Lo mismo va para quienes, abusivos, sacan a tres o cuatro perros a pasear, además de cuantos son contratados ex profeso para ello, y ganan los espacios dedicados a los niños cuyas cuidadores temen dejarlos corretear ante la mirada y los “jugueteos” de los animales. No son pocos los casos de criaturas, y de personas mayores, brutalmente lastimadas por la prepotencia y negligencia de los amos de las mascotas de razas agresivas a los que sueltan sin siquiera un bozal –dicho de otra manera: el cautiverio al que las someten tiene enormes inconvenientes como el descrito cuyo parangón sería el del hollywoodense Hanibal–, o el menor cuidado para los demás, tantas veces acosados.

Me enfada, y mucho, que habiendo espacios propios para pasear a los perros no se respeten las sendas y los parques en los cuales se prohíbe la presencia de animales –salvo las curiosas ardillas que liberan de predadores las zonas de recreo–, y he debido sostener serias discusiones con los prepotentes que se creen dueños de la ciudad; algunos de quienes se ejercitan por la mañana han dado cuenta frecuente de estos abusadores con escasa fortuna y no son pocos aquellos que logran mantener su conducta ilegal a costa de distribuir mordidas… ¡y denunciar a los ofendidos! No he llegado a este extremo pero sí, casi, a los empellones y los insultos de los “amos” impetuosos cuya egolatría es tanta que requieren rodearse de perritos al estilo de Hitler.

Y vamos a escuchar el segundo “debate” con todo y las comparsas.

¡Los mismos gritos!

Rafael Loret de MOLA

¿A través de los meses precedentes, esto es desde las definiciones de las precandidaturas –episodio en el que ninguno de los postulados recurrió a la militancia de los partidos que abanderan–, han crecido ustedes, nosotros, quienes conformamos la masa popular, en cuanto a su visión de futuro o, al contrario, sentimos que estamos, de nuevo, empantanados? No me contesten a mí; analícenlo bajo sus propias conciencias, tan atenaceadas por los discursos baladíes, los desplantes torpes y las sinrazones de pleitos que dividen y no buscan la defensa de los valores nacionales en riesgo.

Perdónenme los incondicionales de tal o cual candidato pero así lo observo ante un Instituto Nacional Electoral, encabezado por un racista, Leonardo Córdova Vianello, quien es de aquellos atrapados por la deformación de que sólo los de “buenas familias” –adineradas mediante toda clase de juegos sucios–, nos pueden y deben gobernar, olvidándose de que la sangre indígena nos dotó del mayor de los mexicanos: el Benemérito Benito Juárez. En este punto coincido con el candidato de Morena, el PT y PES –éste último resbaladizo por el sector de la ultraderecha más recalcitrante–, aun cuando se propone ser mejor presidente que el del patriota de Guelatao.

Ya antes, el insolente fox dijo que había sido mejor que Juárez, hechizado con los susurros adormecedores de Martha la que se quedó, disciplinada, fuera de la contienda presidencial de 2006 –¡nos salvamos entonces de una locura extrema!–, y debió conformarse por ser la consorte “sacrificada” de un ex, castigado sexualmente por la vida, con inmensas heredades, un templo faraónico al que acudían, ya no, algunos personajes extranjeros mal orientados y hasta el señor Meade en los días previos de la definición priista, y todo tipo de privilegios –no sólo las pensiones sino igualmente la servidumbre y las escoltas que multiplican los estipendios–. ¡A cuántos cretinos y ladrones hemos soportado!

Cuando todos hablan de la corrupción, como lo han hecho los candidatos desde que se instaló la supuesta democracia en México –digamos en 1911 con la victoria electoral de Madero, el primer traicionado de su propia revolución–, ya no distinguimos siquiera los matices en medio de acusaciones entrecruzadas –por desgracia cierta en un gran porcentaje–, sobre millonarios desfalcos si bien nunca superiores a las triangulaciones del modelo Rosario que alcanzan ya los ¡seis mil millones de pesos!, incluso superiores a los sobornos de Odebrecht que pasaron por cierta casona de Chapultepec, y a los de HIGA, la única constructora del mundo que financia a sus mejores clientes y hasta les obsequian parte de los fondos.

Ni qué decir del aeropuerto, encargado a Norman Foster y Fernando Romero, yerno de Slim si bien con reconocimientos internacionales aunque éstos parecen derivados de lo primero acaso injustamente, del que se ha pagado el 87 por ciento ya pese a su lento avance. De suspenderse las obras, miles de millones se irían al caño mientras se invierte un tanto más en las pistas subliminales de Santa Lucía.

La locura de la clase política ya no manipula ni a los parientes de los suspirantes.

“Tragedia” priísta

Rafael Loret de MOLA

Para los gobernadores priístas, sin duda, fue casi una tragedia el retorno del PRI a Los Pinos, acostumbrados como estaban a desafiar a los mandatarios panistas y hacer las veces de contrapeso, razón por la cual surgió la llamada Conago, para revertir las condiciones de poder con una mayoría considerable de priístas en los distintos palacios gubernamentales; lo interesante es que, pocos meses después de surgir la opción con tintes tricolores, los panistas y perredistas se sumaron a esta instancia tan incómoda para los presidentes emanados de la derecha.

Luego llegó Peña y las aguas volvieron a su cauce, convirtiéndose la Conago en una más de las instituciones “de acompañamiento”, esto es para respaldar y NO cuestionar al titular del Ejecutivo, con severos estragos en la correlación entre las entidades y el centro neurálgico de la República. La cuestión se hizo más evidente con la negación a las soberanías estatales para exaltar a las corporaciones centrales de policías.

En este punto, el federalismo perdió la partida y, desde entonces, cada mandatario estatal depende, en buena medida, de su acercamiento con los poderes centrales, específicamente con el presidente de la República, deformándose los ordenamientos constitucionales sobre el tejido de la República, la soberanía de los estados y la autonomía de los municipios; de paso, también, se llevó a la supuesta separación entre los poderes de la Unión.

De tal forma que la prosperidad de la mayor parte de los gobernadores, surge de otras fuentes y no de las participaciones federales ni de los ingresos proveídos por la ciudadanía de sus respectivas entidades.

El agio político

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

La guerra sucia tiene varias vertientes. Una de ellas es la mexicana por la cual los aguerridos aspirantes se inventan el agio político, esto es la manipulación real de los valores, para saltarse los temas inquietantes, narcotráfico, violencia, corrupción, robos de multinacionales, asfixia de las paraestatales y, sobre todo, una absurda negligencia que causa, a cada rato, dramas mayores, como la caída del “halcón negro mexicano” sobre los damnificados de Santiago Jamiltepec, Oaxaca.

Y, por supuesto, sólo se investiga aquello que la superioridad gubernamental desea mientras deja correr todo tipo de rumores, incluso contra su candidato el “no militante” del PRI, para supuestamente mantener bajo control un proceso electoral que se le ha salido de las manos: los partidos encontraron la manera de mantener la campaña cuando debían esperar al 31 de marzo. No ha sido así con las múltiples convenciones, arengas en pro de los candidatos al ser designados como tales por cada uno de los institutos de las tres alianzas del diablo –todas están contaminadas por la incongruencia–, y la escasa pulcritud moral de las dirigencias partidistas –todas–.

Los números van y vienen pero se quedan… por un tiempo. La estrategia mejor de los señalados es callar o desviar los temas hacia escenarios ya superados, según los mismos, sin que la procuraduría general, tan manoseada e infiltrada, hace la vista gorda hasta cuando un aspirante presidencial, por sus fueros, lanza un armisticio y ordena la extradición a México de quien está señalado por desfalcar a los mineros con 55 millones ¡de dólares! No se miden, claro, las reacciones de quienes han sido engañados también por el nauseabundo Grupo México del criminal Germán Larrea.

Sucede otro tanto con las triangulaciones millonarias de Ricardo Anaya y sus familiares cercanos para acrecentar por cien el capital original gregario. Es casi seguro que las jornadas actuales le reditúen aún más, mientras el miserable y ladrón calderón, quien debiera ser juzgado por multihomicida, a través de su títere Ernesto Cordero, se deslinda del panista con tal de llegar a la ignominia de apoyar a su mujer a quien tanto golpeó durante su gestión. Hipocresía pura.

Y, bueno, José Antonio Meade, quien se dice íntegro, no explica ni quiere, más bien evade el tema, el escándalo de la “estafa maestra” que posibilitó el desvío de ¡mil trescientos millones de pesos! desde la Sedesol bajo la titularidad de Rosario Robles Berlanga, la traidora, quien trepó al equipo de peña luego de haber dirigido al PRD. Grotesco; además, no olvidemos la manera en que se prorratearon las participaciones estatales con un criterio centralista abyecto, desde la Secretaría de Hacienda bajo el mandato real del nefasto Luis Videgaray, el padrino de Meade.

Si, por decir esto, me dicen que conjuro contra las elecciones, les responderé que ese sector de la sociedad empecinada, pese a los vientos de fraude que surgen del INE y el TRIFE, está más bien empinada por el continuismo y el establishment.

Derrotas o victorias

Rafael Loret de MOLA

En la efeméride del pasado 5 de mayo, “las armas nacionales se cubrieron de gloria”, al derrotar al mayor y mejor pertrechado ejército del mundo, ensoberbecido por sus capacidades de conquista. Fue un amortiguador contra la soberbia de los franceses atraídos por el botín mexicano, como lo están ahora, quienes al final de cuentas se impusieron y permanecieron en México varios años mientras el general Ignacio Zaragoza, héroe de la epopeya, moría en Puebla, de tifo y a los treinta y tres años de edad, cuatro meses después de la defensa de los fuertes de Loreto y Guadalupe.

México sigue, desde entonces, viviendo por las luces de quienes vencieron todo tipo de adversidades para legarnos una República y una causa, la de nuestra soberanía, por desgracia traicionadas a manos de una clase política putrefacta. ¿Y ahora? El brío se convirtió en frío, en hielo absoluto, bajo la mansedumbre de una sociedad ahíta que acaso tiene fuerza para protestar unas horas y volver a la rutina de las imposiciones de los descastados.

No por otra razón quienes ocupan del poder y se aúpan hacia los niveles más altos de una sociedad regida por los bienes materiales y no por la inteligencia ni la dignidad, hacen lo suyo a sabiendas de que sólo serán perseguidos si se pasan de la raya, digamos como en Veracruz, hoy Yuneslandia, o pierden el cobijo de las complicidades mayores al creerse que ya no las necesitan, digamos a imagen de cuanto sucedió con Tomás Yarrington, de Tamaulipas, no peor a su predecesor Manuel Cavazos Lerma ni a sus sucesores Eugenio Hernández Flores ni, mucho menos, al descastado y turbio Egidio Torre Cantú, rey del silencio dentro del ostracismo.

La historia es similar en las entidades cuyos mandatarios fueron electos hace dos años –luego hablaremos de quienes llevan un año–. Lo mismo entre los priístas infectos como el efebo de Oaxaca, gran favorito presidencial, que en Zacatecas, Tlaxcala y, por supuesto, Sinaloa, donde mandan los capos y sus sirvientes representan el pálido papel de gobernadores.

No muy atrás van los panistas: en Tamaulipas ha sido rebasado Francisco García Cabeza de Vaca, de pasado turbio y presente desalentador; en Chihuahua, quien fuera niño prodigio, Javier Corral Jurado, ya se disgustó hasta con su bancada; en Puebla, Toni Gali sólo parece tener prisa para aumentar sus giros negros; en Veracruz, el caos es más evidente con la desastrosa actitud de los Yunes.

Y los aliancistas, Carlos Joaquín, de Quintana Roo, y José Rosas Aispuro, de Durango, no han servido para maldita la cosa, salvo ampliar las rutas de la impudicia política. Devastador. Mejor nos acordamos de Zaragoza y la Puebla de 1862, no la actual, tan infectada por el temor… y acaso la cobardía.

Ni raza ni hispanidad

Mal día para celebrar cualquier nexo con España, a la que tanto cariño le tenía hasta observar cuán equivocado estaba en mi percepción sobre el quijotismo y la fuerza de espíritu en los hispanos de hoy tan cerrados y obtusos, en medio de la batahola llamada Catalunya, y la absurda posición de una monarquía que no parece autocrática, salvo cuando el gobierno parlamentario así lo exige.

España está rota desde su columna vertebral hasta las células neuronales; lo está desde los brutales años del franquismo, cuando millones estaban aterrorizados ante la grotesca figura de un “caudillo” chaparrito, más cercano a lo chaplinesco que a los grandes personajes de la historia, que mandó durante 36 años y prolongó la agonía de los republicanos quienes, todavía hoy, no ocultan su tremendo rencor y buscan cadáveres en las laderas y en los viejos límites territoriales de cada pueblo ensangrentado. Y el trauma no se superó ni con la muerte de Franco porque fue él quien legó, por capricho y sin ninguna resistencia, una nueva monarquía de Borbones, afrancesados y tremendamente ostentosos como sus egos encendidos por las cortes aduladoras… igual que en México bajo el rufianesco comportamiento de la elite del poder.

En estas condiciones nuestro “día de la Raza”, cuando las antorchas brillan y los tamborileos ensordecen en algunos sitios específicos, para algunos la efeméride debía desaparecer por la mantenida esclavitud, pocas veces disfrazada, de las etnias, salvo en aquellas donde se han convertido en folklor para el turismo, regalando, o casi, sus excelentes productos manuales.

El pato loco

Rafael Loret de MOLA

Parecía un chiste irreverente pero ya no lo es. En un principio los más avezados analistas insistían en que la postulación del “pato” Donald John Trump –el apellido de su madre era MacLeod, demostración de que sí tuvo–, era poco menos que una broma y una provocación acaso para que él y sus millones fueran tomados en cuenta en la justa republicana. De hecho, algunos de los contendientes con mayores posibilidades no aceptaban su nombre por cuanto representaba y por sus discursos cargados de xenofobia, odio y racismo.

Pasadas algunas semanas comenzó a considerársele como un precandidato viable, moviendo fortunas, a costa de injuriar –no calificar– a los llamados “indocumentados” mexicanos que forman la cúspide de la pirámide de la hipocresía: gracias a la clandestinidad de sus esfuerzos los salarios recibidos son menores y a hurtadillas; pero, por desgracia, basta con esto para asegurar las remesas hacia México convertidas, con los precios del crudo en vaivén hacia la baja, en la principal fuente de ingresos desde el exterior y con amplias comisiones para uno de los socios estrellas del establishment: Ricardo Salinas Pliego, campeón de las modernas tiendas de raya, banquero por derivación y acaparador de plata entre otras lindezas oscuras. Con él, me aventuro a señalarlo, se cierra el atroz círculo de la corrupción entre el gobierno putrefacto y los empresarios rapaces.

A cambio de ello, un solo multimillonario mexicano, el mayor, Carlos Slim Helú –no vamos a entrar por ahora a analizarlo–, se atrevió en su momento de arranque a cuestionar al mentecato estadunidense cuya prepotencia no se detendrá con el muro que pretende erigir. (A veces pienso que sería útil para contener la marejada de abusivos especuladores e inversionistas aventureros del norte y no para detener a quienes, por falta de oportunidades en un país cortado a la medida de los acreedores, salen en busca de mendrugos para ganarse la vida y las de sus familiares).

El tono del enfermo mental, Trump, fue subiendo al tiempo de que diversos miembros de nuestra sociedad, la mayor parte por fuera del gobierno temeroso, se pronunciaron con una fuerza de palabra sin precedente respecto a quien ya se proponía como líder cazador de la candidatura republicana; luego sumarían sus voces, curiosamente, los ex presidentes de la derecha, felipe calderón y los fox, quienes abundaron en calificativos –de truhán, payaso y farsante no le bajaron– pero no analizaron las razones por las cuales había llegado a exaltar el odio xenófobo sobre todo contra los mexicanos aduciendo que éstos eran portadores sólo de problemas, traficantes de drogas y engendros de violencia sorda… sin referirse a los grandes “padrinos”, como él, quienes se benefician de estas condiciones mientras restan virtudes a los “ilegales” productivos gracias a los cuales los productores, sobre todo agricultores, y ahorradores gracias a la oferta de manos desesperadas posibilitan márgenes suficientes para romper los precios del mercado y competir con ventajas con los de otras naciones, específicamente México. Una buena estrategia, para ellos, para expandirse sin disimulo.

Festejo sangriento

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hace algunos años encontré en un restaurante yucateco sito en la avenida de los Insurgentes, al sur de la Ciudad de México, al general y ex secretario de la Defensa, Juan Arévalo Gardoqui, el cobarde que no tuvo los arrestos para mirarme a los ojos y reconocer la intervención militar en el asesinato de Carlos Loret de Mola Mediz en febrero de 1986.

Aquel día, en 1991, tenía la sangre muy caliente y sentía que la sangre de mi padre era, aunque suene terrible, mi mejor blindaje; creía, a ciencia cierta, que no se atreverían a tocarme por cuanto la opinión pública acusaba al ejército y al represor ex titular de Gobernación, el cínico y mal nacido Manuel Bartlett ahora falderillo de Andrés. Vi al general y le espeté a bocajarro:

–¡Aquí huele a asesino, a podrido! ¡Por favor, desígneme otra mesa, alejada de este charlatán de cuatro estrellas!

El que se fue, vestido de civil por cierto, fue Arévalo a quien jamás se investigó por solapar crímenes e instrumentarlos, a la sombra del poder civil cuya cabeza máxima era miguel de la madrid. La línea de la impunidad subía y sigue en alza en este, sangriento ya, 2018 –por ejemplo, son cuatro los periodistas asesinados en los primeros cuarenta y cinco días del año–.

Como Arévalo, el de los ojos vidriosos, sus sucesores han sido parte de la canalla oficial y destaca, entre ellos, Enrique Cervantes Aguirre, quien fungió como ministro bajo las órdenes del gran simulador zedillo, cuyos nexos con el narcotráfico fueron escandalosos y no pudieron ser ocultados con lo que la impunidad creció sólo por los arrestos presidenciales en una nación carente de contrapesos en la esfera del poder absoluto. Ni un solo senador, no digamos los diputadillos sacados de las chisteras de los alquimistas, se atrevía entonces a dar la cara a los mandatarios y conminarlos a someterse a la soberanía popular, el bien mayor de la ciudadanía derrochado por la clase política que ahora se burla abiertamente de ella.

Con el general Gerardo Clemente Ricardo Vega García, el foxismo negoció su permanencia con un soterrado acuerdo de no agresión con el crimen organizado, revisado por las “muchas faldas” de Martita. Ello le permitió a aquel mandatario, quien sufre por las amenazas de Andrés sobre su millonaria pensión, arrinconarse y dejar pasar el tiempo traicionando a cambio por él propuesto.

Luego vendría Guillermo Galván Galván, supeditado a las órdenes de Genero García Luna, el intocable personero de calderón, quien dio inicio a la inútil “guerra” contra los capos que ha humillado a las Fuerzas Armadas; y, por último, el general Salvador Cienfuegos Zepeda, quien se quedó sin doctorado honoris causa con el que pretendía “tapar” las tantas tumbas clandestinas acaso abiertas por sus ordenanzas, como en San Pedro Limón, Tlatlaya, en el Estado de México.

No me da la gana, con estos antecedentes, sumarme a las “felicitaciones” fatuas a la soldadesca con motivo de su “día” cuando todo se ha vuelto noche en las refriegas incesantes en no pocas ciudades de la herida República.

Amores mentirosos

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

AMLO –siglas que nunca utiliza este columnista–, no es precisamente AMOR. Para algunos, tabasqueños sobre todo, el nombre del icono de la izquierda es Manuel Andrés lo que le convertiría en MALO. Un viejo truco de zorros mal educados que aprovechan las campañas para hacer saltar los chapulines del odio y el rencor. Y Andrés, el último líder natural de México, cuando menos hasta hoy cuando comienzan a verse personajes como los jaliscienses Enrique Alfaro y Pedro Kumamoto, no deja de responder a las ofensas y críticas de cuantos lo cuestionan; alguna vez, pese a que lo he defendido en no pocas ocasiones y cuestionado en otras tanto, me tocó a mí.

Los tiempos cambian pero es muy difícil que las condiciones de cada ser humano se transformen de modo drástico, de un extremo al otro; por eso dudo tanto de aquellos que dejan una camiseta de la derecha y se ponen, sin rubor, la de la izquierda o viceversa; o, peor, convierten a la indefinición, como lo hace José Antonio Meade, en lábaro de propaganda proselitista. Y lo mismo sucede con Ricardo Anaya Cortés cuyo recio apoyo al peñismo –sobre todo a la hora de las reformas truculentas–, y al propio Meade ahora se observan como meras cortesías porque llegó la hora de zafarse del pasado ante la abrumadora montaña de estulticias que asfixia al mandatario cuya ceguera es tal que presume por haber realizado obras “fantasmas” y exige a todos los postulantes, a la Presidencia y otros cargos, que las reconozcan… si las encuentran, claro.

Las lisonjas al primer mandatario, sencillamente, se acabaron salvo entre los muy cercanos esbirros al mismo; incluso el reverencial “señor” parece anulado por un frío “presidente”, hasta dentro del gabinete para no dar la apariencia de un comportamiento servil aunque lo sea. Y algunas veces, pocas, salen los espolones y se le recuerda… lo contrario del amor que pinta la efeméride de hoy, el “agosto” de los hoteles de paso y moteles sobre salidas de carreteras muy conocidas, sobre todo en la proverbial conservadora Guanajuato.

Por allí habitan los herederos de las falsas monarquías mexicanas y los liberales que dieron cauce a la Independencia desde Dolores, donde se juntan, en un mismo templo, el fervor religioso, la historia y los ritos políticos más arraigados durante los días del “Grito” en aquellas épocas cuando los presidentes no tenían tanto miedo.

El acabose

Rafael Loret de MOLA

Más de cinco años de ejercicio del señor peña nieto quien, en el finiquito de su mandato y tras dilapidar su capital político, enfrenta el rechazo del 85 o 90 por ciento de los mexicanos con el más bajo nivel de aceptación de los sexenios predecesores; esto es, digamos arrancando en la primera gestión sometida a esta medición. Cuando calderón se fue –a volar por el mundo y en primera clase como demuestra reciente gráfica contradiciendo la demagógica anterior en la que se observaba en la “económica” como una aportación proselitista a favor de su querida “Cocoíta”, cuando aspiraba al gobierno michoacano por segunda vez–, creímos que habíamos tocado fondo… pero la caída desde la peña de Atlacomulco ha resultado bastante más pronunciada.

lograra el objetivo de disminuir las “exportaciones” de drogas al gran mercado del norte en un solo gramo-, una farsa montada con la perversidad propia de los guardianes de las barras y estrellas, peña nieto ha acrecentado el conflicto hasta dimensiones imposibles de prever hace apenas tres años: cuando menos, la tercera parte de las entidades del país viven bajo el caos, tres de ellas son ingobernables en sentido institucional –Michoacán, Tamaulipas y Guerrero–, y veintidós en total deben pagar una suerte de alcabalas a los grupos criminales filtrando nuestros impuestos. Es decir, en buena medida, la mayor parte de los mexicanos sostiene a los cárteles y los provee de fondos amén de cuanto éstos obtienen de los ayuntamientos tomados, de facto, por las mismas bandas. ¡Y se culpa de ello a los infelices policías municipales!

Considerando lo anterior, cuanto sucede en Tamaulipas, acaso mantenido en segundo plano por la efervescencia de las masacres en Guerrero, Michoacán y otras entidades, es de tal nivel de aberración que supera cualquier inclinación por la ficción. Allí, un hermano traiciona la memoria de otro, cae rendido por cobardía ante los capos y los cárteles, deja el territorio de su entidad en manos de los mismos y negocia con el gobierno federal una estrategia para aparentar que los operativos permanecen dándose el lujo de exhibir que las matanzas recientes así lo demuestran. Todo ello hasta aceptar una alternancia a favor de un delincuente juvenil, Francisco García Cabeza de Vaca. Falacias criminales bajo el sello más acreditado de la impunidad.

Cero cambios

Desde luego, la llegada hace una semana de José Antonio González Anaya, como secretario de Hacienda, en combinación con el anuncio de que José Antonio Meade Kuribreña –Pepe–, buscará la candidatura presidencial priísta, sin ser militante, confirma la cercanía, más ahora que nunca, del expresidente carlos salinas al lado del mandatario federal en funciones. González Anaya, es cuñado de salinas y cerrará el sexenio con las riendas financieras en la mano, incluso para medir los apoyos soterrados al candidato. Círculo cerrado y Meade encerrado en el gallinero. Por supuesto, los escándalos de Pemex no afectarán a quien salió de la dirección de esta empresa para dirigir la economía del país; ahora, Carlos Treviño será quien asome la cara… si quiere.

¿Y los desfalcos a Pemex, convertida en una suerte de caja chica, como la Lotería Nacional, de los favoritos de la clase política? Uno de los últimos conocidos tiene que ver con la refinería estadounidense Deer Park de la que la supuesta paraestatal mexicana, más bien casi privatizada, cuenta con el cincuenta por ciento de las acciones pero éstas no se ven porque no recibe regalías de ningún género. Las utilidades se van hacia el agujero negro de la corrupción, esto es diversos paraísos fiscales a donde llegan, anualmente, dos mil millones de dólares, cada año, provenientes de PMI (Pemex International), obviamente ligada a la nacional, cuyo destino se ignora. Es como una suerte de ahorro para los retiros de quienes han acompañado al peñismo hasta el final y hoy corren, como los caballitos, detrás de la montura de Meade en espera de un milagro guadalupano.

Desafíos finales

Rafael Loret de MOLA

No cambian los momios de los aspirantes a la Presidencia de la República. Ni los debates ni las acusaciones, ni los videos montados y editados a conveniencia por quienes son peores al personaje al que infaman, han podido trocar la voluntad de los mexicanos decididos, una vez más –la otra fue en 2000 cuando ernesto zedillo inclinó la cerviz ante Bill Clinton, el de los habanos de Mónica, lo puntualizo para subrayar la alta calidad moral del sujeto­–, a modificar el establishment a través del voto masivo y aunque éste no rebase el 50 por ciento para constituir mayoría absoluta.

Claro, por ello Margarita, la de la luna y las estrellas, no define si se queda paralizada como la última calderonista cuya ambición desbocada la perdió –quedando en veremos su pequeña venganza personal contra su marido, felipe calderón, quien, para disminuir la furia de la consorte agraviada, la apoyó financieramente–, y sólo dejó regados 12 millones y medio de pesos –costo de su proselitismo barato–, aunque no aceptara, según dijo, financiamiento oficial. ¡Qué digna señora, claman los infelices apoyadores de oficio! ¡Qué enorme necedad señalan los medio-informados! ¡Qué barbarismo político gritamos todos!

Y los debates seguirán. Si se quedó “sin mujeres” la contienda presidencial, en la Ciudad de México hay cinco contendiendo por la jefatura, una de ellas de pavorosa incultura y sin partido cuya presencia como independencia nadie entiende ni conoce los orígenes de su absurda aspiración… salvo la de quitarnos tiempo con balbuceos y repeticiones además de sus lagunas mentales; otra, “la Puri”, por ahora entenada de Elba Esther y ex pareja de Raúl Salinas, sólo se burlaba de ella y proponía ahorrar una millonada ¡en subastas eléctricas! Creo que se refería a los juegos mecánicos de Chapultepec.

Por lo demás, Mariana Boy, del Verde, cayó en la fosa de las osas imponiendo sus temas y Marco Rascón, Súper Barrio sin máscara, pretendió mediar y aburrió de lo lindo con tecnicismos. El otro masculino, según los registros, Mikel Arriola, que abandera al PRI pero, como Meade, se niega a ser miembro de este partido, logró un objetivo sedicente: enfrentar a las izquierdas –representadas por Claudia Sheinbaum y Alejandra Barrales–, para llenarlas de lodo sin que las señoras pudieran tener resquicio de defensa.

Pobres de los capitalinos o metropolitanos o citadinos –todavía nadie define el gentilicio–, que tendrán que ser gobernados por una de estas cinco mujeres o, en caso remoto, por alguno de los caballeros puestos en su nivel de comadres al mejor postor. Y pobres de los mexicanos todos que asistimos a la huida de Margarita –más por miedo a perder que por imposibilidad para ganar–, quien debió ponerse de acuerdo con su marido, el expresidente de la guerra enferma que ya cuesta casi 400 mil vidas –incluyendo a las víctimas del peñismo derechista y continuista–, para dejar de hacer el ridículo con su 2 por ciento de aprobación. ¡Perdón, era el 3 por cierto!

La verdadera miseria está en quienes no quieren ver porque han vendido a la mentira sus almas y sus conciencias.

Divorcio definitivo

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

La sociedad y el gobierno están divorciados, no responde el segundo a los intereses del primero, parecen odiarse entre sí y el lanzamiento de reproches llega al grado de blindar a las autoridades para alejarlas de las rabiosas protestas populares, cada vez más frecuentes a pesar del miedo evidente de la mayor parte que sólo creen en el arma de su voto sin considerar las fuerzas ondulantes de los fraudes recurrentes. Y, lo peor, estas líneas serán consideradas como un llamado a la desesperanza porque, sobre la fatalidad inocultable, debe triunfar el optimismo impregnado de baratijas, como las de los invasores españoles de hace casi cinco siglos. Eso dicen, por supuesto, los rastreros hijos del sistema.

No hay jornada sin violencia ni incongruencia entre los presuntos aspirantes al trono de México que, cuando menos, no es vitalicio aunque la sombra más oscura, la de la reelección, comienza a extenderse sobre la casona de Chapultepec, puerta principal hacia Aztlán, el inframundo de los mexicas y de los mexicanos. Es éste el único don que nos ha dejado el Cielo en medio de tantas tribulaciones y la malsana presencia de los farsantes supuestamente libros bajo el modelo de la impunidad perfecta que plantea siempre enriquecerse en los puestos públicos, soportar la llovizna de las críticas y ampararse contra la historia y el tenue rencor social que va cediendo al paso del tiempo. Estoy seguro de cuál sería la reacción de decenas de personas al ver la figura de carlos salinas recorrer, por ejemplo, alguna plaza pública: correrían a tomarse una “selfie” con él. ¿Apuestas?

Así sucedió, por ejemplo, en San Miguel de Allende cuando apareció al pie del templo construido por un albañil, Zeferino Gutiérrez, basándose en una postal de Colonia, Alemania, el “egregio” ex mandatario –ahora ya fallecido y seguramente residente del más carbonífero espacio de Aztlán–, miguel de la madrid; las comadres corrieron a su encuentro y los turistas se agolparon para tomarse una foto –no había aún selfies–, encantadísimos de la vida y sin percatarse de que santificaban a un asesino, responsable de las muertes violentas de ochenta y cuatro periodistas, y muchas víctimas más. Y, seguro, tendrán las gráficas colgadas en la pared como signo de falso estatus y complicidad silente. ¡Qué repulsivo! (Por cierto, hace algunos meses retiré de mi despacho algunas fotos que me tomaron con quienes entrevisté para mis libros y resultaron un asco; me sentí un tanto aliviado por ello… pero no lo suficiente para sentirme redimido de las bacterias malignas dejadas en mis manos).

Así somos. Y ahora, al recordar al Constituyente de Querétaro, tenemos mucho que agradecerle: nada menos, el candado contra la reelección que, por desgracia, ya han abierto en los congresos locales para posibilitar la continuidad de los alcaldes –algunos de los más ambiciosos y perversos–, diciendo que así de hace en el primer mundo, es decir en los Estados Unidos, sin considerar nuestra propia historia plagada de caciques, caudillos y traidores a una democracia nonata.

Salvemos, siquiera, el principio de la no reelección; es el único que queda porque lo del sufragio efectivo más parece un epitafio.

Arranques fallidos

Rafael Loret de MOLA

Las estrategias fallidas del PRI llegaron al extremo cuando se exhibió a Aurelio Nuño Mayer como posible coordinador de campaña de José Antonio Meade, sumando con ello el rencor del magisterio contra el primero y la repulsión de todos contra el peñismo y sus hijos. No ha sido todo, Mikel Arriola, dejó la dirección del Seguro Social –una quiebra más del sector Salud–, para competir por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México a sabiendas de que en la capital del país son nulas las posibilidades priístas.

Mientras, en Yucatán, los “gamboínes”, Emilio, el padre, y Pablito, el hijo, buscan la gubernatura de Yucatán aunque el junior jamás haya vivido en la entidad salvo durante las “temporadas” en Uaymitún, una de las playas más hermosas del sureste, donde los muy ricos de Mérida veranean cada año. Con estas cartas, no podrán remontar jamás las encuestas, ni siquiera las pagadas a precio de oro. ¡El PRI se asfixia solo!

Dados los antecedentes parece evidente que la seguridad con la cual se muestran los serviles al gobierno peñista, incluyendo los habituales maridajes con ciertos medios de comunicación, se debe a la cúspide de la represión institucionalizada por la Ley de Seguridad Interior y con las botas militares enseñoreando el paso de los aspirantes presidenciales con dedicatorias especiales a cada uno; quizá por ello, Andrés y su Morena, de plano señalaron a los secretarios de la Defensa y Marina, como elementos a quienes “ordenaron” sabotear su causa. Una peligrosa postura, sin duda, luego de lanzar la propuesta de amnistiar a los capos y secuestradores en busca de la paz general.

La farsa peor

Rafael Loret de MOLA

Todos quieren lo mismo. Es más, si cualquiera de nuestros lectores se diera a la tarea de leer las declaraciones de principios de los partidos de mayor peso, se llevarían una enorme sorpresa: los articulados son muy parecidos –incluso los de la joven Morena–, y proponen, palabras más o menos, los mismos principios que son esencia de la vida republicana: soberanía, autonomía entre los poderes, vida propia de las entidades, defensa de nuestra idiosincrasia, combate a la corrupción –en distintos niveles y circunstancias–, y finalmente un desarrollo sostenido basado en el cumplimiento irrestricto de la ley. Un menú de “degustación” y que, a diferencia de los gourmets, atrapa y llena.

No podría definirse, a partir de tales declaraciones, el fondo y las verdaderas intenciones de las dirigencias que, en cada caso, deciden el porvenir de las militancias con escasas o nulas consultas a las militancias y una inclinación notable por el autoritarismo a la medida de cuantos integran las cúpulas –no cópulas, por favor, amigos correctores–, de un poder desintegrado por la fusión del antiguo presidencialismo autoritario con la partidocracia con el mismo signo. Hemos retrocedido por la soberbia de la clase política fundadora, sin duda, de la moderna aristocracia mexicana… aunque se carezca de títulos nobiliarios salvo algunas excepciones por parte de monárquicos de otras tierras.

El hecho es que cuando las tres grandes coaliciones –todas ellas con amalgama de extremos supuestamente irreconciliables–, coinciden en cuanto a la lucha contra la inmoralidad del sector público y también del privado aunque no señalen a éste con vehemencia habida cuenta de su influencia en la sucesión, al lado del monstruo reptil de la Casa Blanca, no podemos sino dudar de las buenas intenciones y subrayar los orígenes turbios de sus proclamas.

¿Alguien puede creer en la sinceridad de Meade cuando no aclara lo relacionado con “la estafa maestra” en condición de encubiertos o en las cotizaciones tendenciosas de las prerrogativas federales a los gobiernos? ¿O en Ricardo Anaya cuando éste no es capaz de ofrecer explicaciones contundentes respecto a su fortuna y a los movimientos de su Fundación ni fue valeroso para perseguir a los legisladores de “los moches” cuando coincidió con ellos en el Legislativo?

Tampoco Andrés se salva cuando abre las puertas de su partido a un innumerable conjunto de elementos que formaron hace apenas semanas o meses, parte indiscutible de la mafia del poder que él señala con dureza y cuyas ramificaciones, poco a poco, cubren la melena de su Morena: Bartlett, Ebrard, Esteban Moctezuma, Alfonso Durazo Montaño, Ricardo Monreal Ávila y algunos ex panistas de renombre: Javier Lozano, Alfonso Romo –el de los contactos multimillonarios, y hasta Gabriela Cuevas que tanto alborotara el cotarro por su aborrecimiento, precisamente, contra Andrés.

Los revoltijos no son buenos, salvo si se trata de huevitos con jamón. Pero aquí, en el escenario político, faltan los ingredientes hasta para los tibios.

600 parches

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Más de seiscientos “parches” tiene ya la Constitución General de la República sobre la que no se admite poder alguno, ley suprema como es de acuerdo a su propio texto, y frecuentemente alterada por las interpretaciones políticas que, incluso, han trastocado valores supremos como la reelección –admitiéndola, después de un periodo–, o prorrogando el mandato de algún cacique como ya sucedió en Tabasco, con Tomás Garrido Canabal, y en Yucatán, bajo la batuta del extinto víctor cervera cuya sobrina Ivonne, ladrona, se encuentra situada en el punto medio entre modelo de baja monta y presunta aspirante a la transa presidencial, si logra el PRI remontar con Meade a la cabeza… en la guillotina.

Al leer el texto de la Constitución para la Ciudad de México, apenas rematada con las consiguientes prisas y descuidos a los que da lugar el sosiego y la ridícula parsimonia de los actores, nos percatamos que introduce normativas que la Carta Magna federal ni siquiera toma en cuenta como, por ejemplo, los casos de revocación de mandato –no prevista para el caso del presidente de la República quien sólo tiene facultad para solicitar “licencia”, incluso definitiva pero sólo por “causas graves” que debe calificar el Congreso–, o el maltrato animal, una figura que depende, en gran medida, del criterio de quienes quizá no observan más allá del árbol sin mirar al bosque.

Cuando en México se camina en una dirección, el mundo retorna sobre sus pasos; así, por ejemplo, en el renglón que nos ocupa, sucede en Cataluña con relación a la tauromaquia cuya “crueldad” es discutible y polémica entre quienes están en pro de las corridas de toros y cuantos se oponen a ellas a pesar de ignorar argumentos éticos y financieros indiscutibles. Por algo, insisto, las grandes inteligencias en los países en donde la cultura taurina ha arraigado se manifiestan, siempre, a favor de la misma por cuanto a sus orígenes y como parapeto a las deleznables influencias anglosajonas, más provocativas ahora con el del pelo naranja en la Casa Blanca. La defensa no es sólo por preservar una especie, la del burel de lidia, sino igualmente para defender a los pueblos de la corta visión histórica de las potencias contemporáneas y sus líderes ahítos.

Es obvio que a los poderosos de la actualidad les estorba la crónica sobre la corta estancia de la humanidad sobre el globo terráqueo, en comparación con otras especies –ya desaparecidas algunas– que evolucionaron o se extinguieron. Algunos genes perversos, lo contemplamos hoy en el gobierno de Washington, perseveraron como si sólo hubiesen sido resguardados en una esfera de cristal; los de Hitler, por ejemplo, vindicados por la cristalina vidriera de la residencia oficial de los presidentes estadounidenses.

En la Constitución citadina, que eleva el estatus del otrora llamado Distrito Federal por cuanto a ser sede de los poderes federales –debiera pensarse en reunirlos en otra urbe o, al estilo de Brasilia, construir un complejo ad hoc a los mismos–, hay artículos que pueden contraponerse o chocan con los designios de la superioridad federal. Recuérdese el viejo debate sobre si las entidades deben o no ser consideradas soberanas o simplemente autónomas al reconocer la preeminencia de un poder superior, el de la Federación, aun en los casos de suprema hipocresía centralista.

Los bárbaros

Rafael Loret de MOLA

El 5 de junio de 2009, la guardería ABC de Hermosillo –más bien un almacén adaptado para cuidar niños como si fueran residuos humanos–, ardió de manera incontrolable. El origen del fuego se dio en un predio contiguo en el cual volaban los papeles quemados y las cenizas provenientes de documentos “confidenciales” del nefasto gobernador y empresario Eduardo Bours Castelo, principal accionista de Bachoco, la empresa líder en producción y distribución de huevos aunque a algunos miembros de la compañía les falten muchos de éstos en casa. Además, fue evidente las pésimas condiciones del lugar, con aval del Seguro Social y la aprobación respectiva del panista ya extinto Juan Molinar Horcasitas a gestión directa de la “primera dama” Margarita Zavala Gómez del Campo –pretensa precandidata presidencial falsamente independiente quien apuesta por la amnesia de los mexicanos–, privilegiando a un cerrado grupo de parientes de felipe calderón encabezados por la prima de Margarita, Marcia Altagracia Gómez del Campo.

La impunidad abrazó igualmente sobre otros sujetos relacionados con el repelente calderón: Alfonso Escalante Hoeffer, Antonio Salido, Sandra Téllez de Escalante y Gildardo Urquidez Serrano. Los socios de la guardería no han sido siquiera motivo de una indagatoria seria por su negligencia criminal, como tampoco los funcionarios que originaron uno de los mayores dramas de la historia reciente de México con el saldo brutal de 49 niños muertos, cremados si lo decimos brutalmente, y 76 más heridos. Todos los señalados están en la calle –es decir fuera de las cárceles porque en cuanto a recursos pecuniarios les sobran para no tener que dormir en algún callejón tan oscuro como sus conciencias–, y siguen “blindados” por jueces obtusos quienes han seguido las consignas superiores mientras se construyen sus propias mansiones… que debieran estar pintadas con el rojo sangre siquiera para recordar.

Un priista y un panista como puentes entre los gobiernos federal y estatal de Sonora en las vísperas de los comicios de 2009 que, como repercusión de la propaganda mediática de Guillermo Padrés Elías, también malhadado panista como el entonces director del IMSS bajo el régimen de la violencia, el de calderón –el actual ya es el de la barbarie–, quien no tuvo rubor alguno cuando incriminó al gobernador sin mencionar las ramificaciones de los accionistas con quien fungía como presidente de la República sin la menor legitimidad y abusando de una ciudadanía resistente y manipulable por su ausencia de vitalidad para poner límites a los usurpadores del poder. Sí, es difícil, pero no imposible; no quiero pensar que lo sea porque entonces bajaríamos la guardia y con ella toda posibilidad de esperanza. Por allí están y nadie aplica siquiera sobre ellos la menor sanción moral.

Incongruencias

Rafael Loret de MOLA

Hemos mencionado en este espacio que los aspirantes a la presidencia sopesan fuertes tabúes, igualmente quienes aspiran a otras posiciones como las ocho gubernaturas en disputa, la gobernación de la Ciudad de México, 64 senadurías y 500 curules para diputados, incluyendo los Ejecutivos de sendas entidades que apenas hace dos años estrenaron gobernador, Puebla y Yuneslandia otrora Veracruz, dentro de un mar de confusiones partidistas, y de incertidumbre general.

La guerra poselectoral está asegurada a pesar de que algunos estiman irreversible la tendencia ganadora de Andrés por el puntaje que lleva en “casi” todos los sondeos, no así en las casas encuestadoras ya conocidas que sirven a quienes les pagan y encuentran, dentro de las chisteras de los alquimistas, una incierta parejura entre las tres opciones más fuertes: MORENA-PES, Frente Ciudadano por Mé- xico –PAN, PRD y MC– y el Frente por México, qué imaginación, integrado por el PRI, el PANAL y el Verde. Desde luego, como ya comentamos, hay demasiadas incongruencias en estas:

1.- El PAN se arrimó a sus antagonistas históricos, el PRD y MC, que antes sirvieron como lanzallamas de Andrés fueron su blindaje en las luchas poselectorales de 2006 y 2012.

2.- MORENA, que iba muy sola, optó por aceptar el apoyo del ultraderechista PES, en donde se sostienen tesis sobre el aborto, el matrimonio igualitario, la actividad de las Iglesias, etcétera, diametralmente contrarias a la base ideológica de la izquierda lópezobradorista.

 

La carcajada

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

¿Quién se atreve a argumentar en favor de la democracia en México? El modelo ya no sirve ni entre los que se decían a sí mismos sus guardianes: en Estados Unidos, nuestro deleznable vecino, los sufragios generales hubiesen dado la victoria a Hillary Clinton, por más de tres millones de votos, sobre el enloquecido Donald Trump y, sin embargo, éste ganó sin cuestionamientos al sumar las entidades claves, es decir a las que cuentan con un mayor nú- mero de delegados y definen la contienda. El absurdo es tal que ahora parece estar cobrando la factura a los estadounidenses incapaces de frenar la xenofobia, el racismo y la inhumana conducta de “su” presidente en Medio Oriente, lo mismo en Siria que en Jerusalén. Y todavía le falta un mes para cerrar su primer año en la Casa Blanca.

No nos extrañe que México haya retrocedido en el mismo renglón luego de la eufórica primera alternancia en el gobierno federal, protagonizada por un intruso quien ahora se declara abiertamente por José Antonio Meade, el abanderado priísta que no lo es. Lo del célebre “ritual” no fue sino una farsa indigna que exhibe la lacayunería de los militantes de este partido quienes, en una sola jornada, se sumaron eufóricos al “dedazo” y se pusieron a exaltar el nombre del exsecretario de Hacienda só- lo conocido por algo más del 35 por cierto de los mexicanos; esto es el 65 por ciento lo desconoce aún y, pese a ello, quiere ser presidente. Para él sólo contó un voto, el del presidente en funciones en su desesperado intento, que espero será fallido, por cubrirse las espaldas.

El favorito

Rafael Loret de MOLA

SALE SOBRANDO ANAYA, A QUIEN LE HA CAÍDO EL AGUA PODRIDA QUE SALE DE LAS CAÑERÍAS DE LA RESIDENCIA OFICIAL

Los yernos y el nepotismo marcan los tiempos actuales en los que los valores van desapareciendo, por la mano de falsos demócratas que mandan en razón de hackeos, alquimias, turbiedades y alianzas soterradas entre la clase política y el crimen organizado, cuyas sedes principales son,Nueva York, Chicago, Los Ángeles y Houston. México es sólo un trampolín avieso.

Hace unos días, cual si fuese jefe de Estado, el yerno del célebre “pato anaranjado” de la Casa Blanca, Jared Kushner, visitó Los Pinos para entrevistarse con el señor peña, cuya condición toma la forma y altura de sus interlocutores y de las condiciones que éstos le imponen, avanzado el proceso electoral y sin signos evidentes de respeto, igualdad y limpieza.

Fue a puerta cerrada y, sólo dejaron traslucir una versión oficiosa sobre los intentos de acercamiento, tras telefonemas ofensivos desde la oficina oval, en momentos en los que el proceso electoral compite, y va perdiendo, con la atención en el Mundial de Fútbol que inicia el 14 de junio; se extenderá un mes, coincidiendo con el domingo 1 de julio.

Pero, ¿quién es el favorito de la Casa Blanca para ganar la elección presidencial en México? Unos plantean que apoyará la continuidad que representa Meade.

O bien, como ocurrió en 1994, las insinuaciones de la oficina oval servirán para dejar pasar al candidato de Morena, tal como lo advertimos hace varias semanas, gracias a los mensajes soterrados entre ésta y el icono de la izquierda a través del puente “Alfonso Romo”, la pieza de oro para reencontrar el favor del capital mexicano y hasta mejorar los niveles de Carlos Slim, otrora el más rico del mundo y ahora en un “pobre” séptimo lugar. Y para Anaya será casi imposible remontar en el horizonte plantado. Veremos.

Flagelo universal

Rafael Loret de MOLA

El terrorismo, como cauce “moderno” de la guerra de guerrillas, es y será interminable. Por desgracia, tendremos que acostumbrarnos a vivir con este flagelo como antes lo hemos hecho respecto a la miseria del mundo, las permanentes catástrofes naturales –llámense terremotos, huracanes e inundaciones–, la violencia en México cada vez más cercana al estado fallido, los vaivenes de una economía tambaleante, los feminicidios –no sólo en la estigmatizada Ciudad Juárez–, los fraudes electorales, los registrados y cuantos vienen, y los horrores derivados de la descomposición del tejido social –desde los enajenados tiroteos en las escuelas del “primer mundo” hasta la cacería de indocumentados que tanto alienta el fascista “pato” Donald Trump–.

Vamos sumando agravantes cada vez sin poder remediar los que ya cargamos. El martes 22 de marzo de 2016, volaron el aeropuerto de Bruselas y algunas estaciones del Metro de la capital en donde se asienta el Congreso Europeo luego de la declaratoria de la Unión, acaso como una advertencia de que no se extinguirá el terror mientras los bombardeos no cesen, y aún si lo hace, sobre el llamado Estado Islámico extendido a Siria y Libia. El dolor, cada vez mayor, y el miedo desbordante son los signos de la (in) convivencia humana en este lamentable principio del tercer milenio. Y cada que se van diluyendo las noticias volvemos a la normalidad asimilando hechos que la mayor parte no entiende y creyendo que lo único factible es olvidarlos. Pero no se puede.

De hecho, Europa es un blanco vulnerable permanente como lo es Estados Unidos. Primero fue Nueva York, luego Londres y Madrid; y más tarde París y Bruselas. La lógica indica que la mira está puesta en el Berlín de Ángela Merkel, esto es del centro neurálgico del Cuarto Reich, pese a las previsiones tomadas para expulsar, nada menos, a ciento treinta mil inmigrantes que no provenían de las zonas de guerra.

Este dilema lo percibí en la capital de España, hace poco más de dos años, en donde no hay gobierno pero las adherencias anglosajonas son mayores –de allí el incesante empeño en prohibir corridas de toros antes de elevar la preocupación contra la desvaloración de las vidas humanas–, en pleno colapso de la razón de Estado y pese a la decadencia de una monarquía de zánganos que son incapaces y no están facultados para resolver el vacío prevaleciente en la estructura gubernamental.

Ladridos

Rafael Loret de MOLA

No entienden. Llenan todos los espacios con autoelogios y censuras, las más aviesas, contra sus adversarios, esto es como si éstos, todos, atesoraran todos los males de un país saqueado bajo la ceguera de la demagogia y la ambición sin límite de la moderna aristocracia. Son intensos los ladridos y las justificaciones, los arrebatos y el empeño a cruzar encuestas –cada una diferente a la otra, en donde se asume en las más que el líder de la justa va perdiendo puntos a favor de Meade y Anaya–, extendiendo la confusión y el desaliento… como si los votos y ni siquiera contaran. Igual que en 2006.

Por desgracia, Andrés ya cayó en la trampa al divulgar que en sus sondeos se mantiene 20 o más puntos arriba cuando en ningún otro ejercicio –obviamente al gusto de quien lo paga–, obtiene una ventaja tan alta e inalcanzable; pero sucede que, en las redes sociales, los números a su favor son más aplastantes sea porque sus “bots” son más efectivo o porque, sencillamente, reflejan el sentir de los mexicanos rebosantes de rencor social ante la descarada impudicia política y las tendencias, en apariencia irreversible, hacia la consumación de un fraude que no sería tan sencillo superar, como hace doce o veinticuatro años, en medio de escándalos que determinaron la usurpación mientras el fuego de la ira se apagó lentamente.

Personalmente creí, entonces, que calderón, en 2006, no podría gobernar; y ahora su esposa intenta una reelección pasándose de un extremo a otro de la cama presidencial. También esperé más atrás, en 1988, que salinas no podría superar el odio ni el abuso de la confianza popular; y esta es la hora en la cual el sujeto, jefe de los jefes de la clase política, seguiría teniendo una influencia tal que de él surgió la idea de fusionar candidaturas –del PRI y el PAN y sus acompañantes–, para evitar, a toda costa la llegada de la izquierda al poder, o de parte de ella porque un sector prefirió mancharse con el azul de la derecha en plena regresión histórica.

Entre el primero y el segundo debate se marcarán, como está ocurriendo ahora, las diferencias. No hubo el daño previsto contra Andrés ni quien se dice vencedor, el joven maravilla Anaya logró despegar cuanto suponía pese a sus discursos impregnados de optimismo en pleno arrabal de demagogia extrema. Pero, sin duda, Andrés ya tropezó con sus propias palabras, al igual que hace doce años: admitió la validez de una encuesta que le da veinte puntos de ventaja; y, como es lógico, al derruirse artificialmente el hándicap tendrá poco espacio para quejarse de que, de pronto, lo alcancen su o sus adversarios más cercanos de acuerdo a los intereses de los usureros de la clase política que delimitan al establishment.

De que harán los miserables cuánto esté en sus manos para realizar un fraude, no me queda duda alguna, comenzando con la oficiosa guerra entre el INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal que compromete, seriamente, el veredicto final. Lo que asuma el INE la noche del primero de julio –salvo la estupidez de un empate técnico como hace doce años–, podría tirarse abajo con el “inatacable” Tribunal de marras. Estamos dentro de un berenjenal.

Diálogo en el infierno

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Cuando dialogué con el general Jesús Gutiérrez Rebollo en marzo de 2002 –el 22 para ser precisos, el mismo día que hablé cara a cara con Mario Aburto Martínez, señalado como asesino material de Luis Donaldo Colosio–, el defenestrado militar puso énfasis en dos asuntos medulares:

1.- Que existía un grupo de elite, en México, adiestrado en el Pentágono de Washington, y pagado por la Comisión de Combate a las Drogas que él encabezó por unos meses aunque jamás conociera sus identidades. Eran, como los califiqué entonces, “los rambos” mexicanos preparados para acciones extremas y preparados, además, para actuar en la más completa oscuridad, cuál si se tratarse de llevar a la realidad las más taquilleras políticas de ficción.

Poco se ha sabido de ellos aun cuando no se niega su formación y existencia; mucho menos los operativos en los que, de verdad, intervienen, acaso codo con codo con los marines estadunidenses infiltrados en la Armada de México, si bien no han podido detener el flujo de narcóticos hacia el norte, si tal fuese su papel, a la vista de la permanente animación de los mercados, principalmente el mayor del mundo al norte de nuestro país, regulados por elementos de la CIA, la NSA, la DEA y el FBI. Nadie se ha atrevido a desmentir esta versión por temor a que el escándalo los rebase.

2.- Igualmente, el general Gutiérrez Rebollo –quien murió en el Hospital Militar el 19 de diciembre de 2013, en el mismo piso en donde, al otro extremo, se operaba al presidente peña de las secuelas cancerígenas–, señaló al general Enrique Cervantes Aguirre como quien proveía los encuentros entre los líderes de los cárteles más poderosos, en aquellos días –1996-97–, el de Juárez, encabezado por Amado Carrillo Fuentes, y el de Tijuana, bajo las órdenes de los hermanos Arellano Félix, a cambio de 50 millones de dólares transportados en patrullas de la Federal de Caminos adscritas –aunque tal no fuesen sus funciones–, a la residencia oficial de Los Pinos cuando el huésped principal era ernesto zedillo ponce de león.

Con ello confirmaba, desde la prisión de alta seguridad de Almoloya, la extrema colusión de los mandos castrenses con los “capos” de mayor relevancia territorial sobre nuestro suelo. Y, en ningún momento, tal circunstancia ha cambiado a pesar de las transmisiones del poder Ejecutivo federal, en zigzagueante modelo con dos alternancias de partidos ya considerando la vuelta del PRI al poder.

 

El mando

Rafael Loret de MOLA

A tres meses y media de distancia de la asunción presidencial puede decirse, sin temor a equivocarse, que el relevo en el mando ya cambió… aunque, en realidad, el mandatario, en cierne por ahora, debe entender que su función es la de OBEDECER a la soberanía popular, exaltada por él mismo, y no ordenarle a ésta como lo han hecho sus predecesores pisoteando las banderas sociales y los intereses de la colectividad. Así lo expresa la Carta Magna y lo sostienen las definiciones acuciosas de la lengua española.

Viene a colación el tema porque, en este momento, no faltan quienes insisten en que no debe perderse de vista la jerarquía presidencial de peña nieto, hasta el 1 de diciembre, aduciendo la ausencia de funciones del presidente electo quien deberá esperar los más de cien días de distancia hacia la realización de su sueño político, casi un afrodisiaco para él, estimulado por millones de mexicanos quienes no le retiran su aval y están prestos a defenderlo hasta con los dientes si fuera necesario. Ningún capital político puede compararse con esta realidad simple y llana.

Pero, las diferencias entre la teoría y la praxis es enorme. Una cosa es la que está escrita y otra, muy diferente, lo sucedido en la vida real; en el caso de México, podemos hablar de las consecuencias de haber sido formados en la línea presidencialista que derivó en el vergonzoso hecho de considerar a la corrupción como un modus operandi intrínseco a las funciones de los ejecutivos, tanto del sector privado como del público. Se atribuye a López Mateos una sentencia terrible:

–Cada mexicano tiene metida la mano en el bolsillo de otro mexicano… ¡y pobre de aquel que rompa la cadena!

Por desgracia así ha sido, y más aún desde el arribo del neoliberalismo que confluyó hacia la exaltación de la derecha cuyas cumbres, fox y calderón, traicionaron todo concepto de democracia para caer en el abismo de la inmoralidad pública no exenta de crímenes de lesa humanidad. La “guerra” de calderón, por ejemplo, y la parálisis política de fox, hicieron un daño irreversible a México que se encaminó a los veneros de peña nieto, el peor de todos. ¡Y luego se preguntan por qué ganó, arrolladoramente, Andrés Manuel!

Es obvio que, además, la vieja “cargada” esperó hasta ahora, cuando ya el vencedor del 1 de julio fue investido presidente electo, para arrinconarlo y, en su caso, aislarlo de quienes, pueblo al fin, realizan filas para verlo sin el privilegio de otros, incluyendo a empresarios de peso completo y adversarios desfondados, con acceso rápido y directo. Es explicable, claro, por razones logísticas más que políticas.

No tengo duda de que, en los hechos, el relevo presidencial ya se produjo. Y en este sentido, López Obrador es quien dispone de la fuerza y el liderazgo para resolver enredos, llevar adelante diligencias judiciales bajo la mesa, y hasta proponer iniciativas –como la refundación de la Secretaría de Seguridad Pública–, a la próxima legislatura cuyo inicio solemne será dentro de quince días aunque, bien se sabe, que peña no encarará a un Congreso formado por una inmensa mayoría de quienes lo repelen y una minoría, casi inexistente, de priístas reacomodados en las curules y escaños de la última fila.

Andrés puede decir que adelantó sus funciones y procede en consecuencia.

Clanes y cacicazgos

Rafael Loret de MOLA

Hasta hace unos años, por lo general, estaba muy mal visto el nepotismo y era motivo de recriminación permanente por parte de una oposición farisea; salvo unas cuantas excepciones, como las de los hijos de los presidentes Lázaro Cárdenas y Miguel Alemán, recrudecidas con josé lópez portillo y sus “orgullos”, la tendencia era evitar la instalación de clanes substitutos de los viejos cacicazgos que habían puesto en jaque a la posrevolución.

Ahora las cosas han cambiado y casi se exige un linaje –el pedigrí político–, para garantizar las carreras de la infamia dentro del sector gubernamental. Y no es todo: entre la nueva aristocracia mexicana se teme cualquier modificación a las líneas trazadas de antemano bajo el argumento de que sólo un pequeño grupo de autócratas tiene capacidad para gobernar a un país tan extenso y plural como el nuestro. Falacias al calor de los peculados ilimitados y las alianzas soterradas con el crimen organizado, dominador, en buena parte, del territorio nacional.

En una de sus escasas apariciones públicas –una por día cuando más–, el señor peña nieto, cruce de dos cacicazgos mexiquenses, aseveró que la violencia “del pasado” estaba “reavivándose” advirtiendo a los gobernadores que suyas eran las facultades para proceder y limitando los apoyos federales de seguridad a la condición de subsidiaria y temporal. Lo contrario a lo expuesto en la ley en curso sobre el tema y a la creación de la pomposa Gendarmería Nacional, brillante idea del general colombiano Óscar Naranjo Trujillo, quien presumía con haber acabado con la guerrilla de su país. Ahora, Andrés propone una “guardia nacional”, con ascendencia digamos más mexicana. Lo mismo, en el fondo.

No hubo un solo gobernador, ni siquiera el entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa, que alzara la voz y recriminara al mandatario federal sus lineamientos falsarios y torpes. Mancera, sencillamente, asumió la presidencia del Consejo Nacional de Gobernadores (Conago), saludó fríamente a peña y se dejó llevar por los halagos inducidos que tienden, por supuesto, a dividir más a la izquierda con la exaltación de un personaje que ni siquiera ha definido su militancia perredista, pero bien sabe para qué es utilizado.

Hay más violencia porque la actividad de los cárteles, alentada desde los Estados Unidos para desestabilizar al país, es mayor cerca de los comicios con ambiguas posibilidades del priismo repudiado, en general, pero dispuesto a no ceder territorio, mucho menos a la izquierda como podría ocurrir en el Estado de México, pero tampoco a la derecha, en curso en Nayarit y Coahuila, con el basamento de derrotar, precisamente, a algunos de los peores capos políticos, los Moreira y Roberto Sandoval Castañeda.

No es casualidad lo que está pasando sino sólo el reflejo de una honda contaminación de la cual es difícil alejarse cuando se pertenece a los grupos políticos.

Cuento de Navidad

Rafael Loret de MOLA

Soñé, todavía es posible, con una Navidad blanca. No la artificial que impone a una parte del Zócalo el hielo para el disfrute de los patinadores, y regocijo de los curiosos que, a falta de poder adquisitivo, se animan observando en silencio sólo roto cuando alguien de los activos sucumbe irremisiblemente ante la ausencia de equilibrio. Las risotadas son enormes y no pocos manifiestan su sorpresa ante un paisaje que, desde luego, no nos pertenece y es tan ajeno como el de los pingüinos al sur del continente; aún con algunas reproducciones en los zoológicos las muestras nos siguen pareciendo exóticas y lejanas.

La Navidad blanca con la cual entré al paraíso de la irrealidad, no tiene que ver con la nieve, tan poco frecuente como los actos de justicia en el centro de la República y sólo presente en algunos sitios del norte, sino con la urgencia de frenar la barbarie, dejar de observar a sujetos patibularios andando al lado nuestro y convencidos que portar una cadena de oro les hace tan superiores como para abrirles el paso en las estrechas banquetas o en los pasos peatonales artificiales en donde las obras públicas huelen a complicidades y corrupción.

Hace unos días, por cierto, uno de los trabajadores contratados para modificar la avenida Presidente Masaryk, me abordó con voz muy suave, como si quisiera hablar en silencio lo que, naturalmente, es imposible y me susurró: –Oiga… fíjese que nos encontramos una pulsera de oro cuando escarbábamos; ¿quiere verla? La vi, por curiosidad. Y, me suplicó: –Por favor, no le diga a nadie… es mi Navidad.

Basta! para que te enredes

49,915FansMe gusta
87,075SeguidoresSeguir
3,980suscriptoresSuscribirte