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Piense

Flagelo universal

Rafael Loret de MOLA

El terrorismo, como cauce “moderno” de la guerra de guerrillas, es y será interminable. Por desgracia, tendremos que acostumbrarnos a vivir con este flagelo como antes lo hemos hecho respecto a la miseria del mundo, las permanentes catástrofes naturales –llámense terremotos, huracanes e inundaciones–, la violencia en México cada vez más cercana al estado fallido, los vaivenes de una economía tambaleante, los feminicidios –no sólo en la estigmatizada Ciudad Juárez–, los fraudes electorales, los registrados y cuantos vienen, y los horrores derivados de la descomposición del tejido social –desde los enajenados tiroteos en las escuelas del “primer mundo” hasta la cacería de indocumentados que tanto alienta el fascista “pato” Donald Trump–.

Vamos sumando agravantes cada vez sin poder remediar los que ya cargamos. El martes 22 de marzo de 2016, volaron el aeropuerto de Bruselas y algunas estaciones del Metro de la capital en donde se asienta el Congreso Europeo luego de la declaratoria de la Unión, acaso como una advertencia de que no se extinguirá el terror mientras los bombardeos no cesen, y aún si lo hace, sobre el llamado Estado Islámico extendido a Siria y Libia. El dolor, cada vez mayor, y el miedo desbordante son los signos de la (in) convivencia humana en este lamentable principio del tercer milenio. Y cada que se van diluyendo las noticias volvemos a la normalidad asimilando hechos que la mayor parte no entiende y creyendo que lo único factible es olvidarlos. Pero no se puede.

De hecho, Europa es un blanco vulnerable permanente como lo es Estados Unidos. Primero fue Nueva York, luego Londres y Madrid; y más tarde París y Bruselas. La lógica indica que la mira está puesta en el Berlín de Ángela Merkel, esto es del centro neurálgico del Cuarto Reich, pese a las previsiones tomadas para expulsar, nada menos, a ciento treinta mil inmigrantes que no provenían de las zonas de guerra.

Este dilema lo percibí en la capital de España, hace poco más de dos años, en donde no hay gobierno pero las adherencias anglosajonas son mayores –de allí el incesante empeño en prohibir corridas de toros antes de elevar la preocupación contra la desvaloración de las vidas humanas–, en pleno colapso de la razón de Estado y pese a la decadencia de una monarquía de zánganos que son incapaces y no están facultados para resolver el vacío prevaleciente en la estructura gubernamental.

Diálogo en el Infierno

Rafael Loret de MOLA

Cuando dialogué con el general Jesús Gutiérrez Rebollo en marzo de 2002 –el 22 para ser precisos, el mismo día que hablé cara a cara con Mario Aburto Martínez, señalado como asesino material de Luis Donaldo Colosio–, el defenestrado militar puso énfasis en dos asuntos medulares:

1.- Que existía un grupo de elite, en México, adiestrado en el Pentágono de Washington, y pagado por la Comisión de Combate a las Drogas que él encabezó por unos meses aunque jamás conociera sus identidades. Eran, como los califiqué entonces, “los rambos” mexicanos preparados para acciones extremas y preparados, además, para actuar en la más completa oscuridad, cuál si se tratarse de llevar a la realidad las más taquilleras políticas de ficción.

Poco se ha sabido de ellos aun cuando no se niega su formación y existencia; mucho menos los operativos en los que, de verdad, intervienen, acaso codo con codo con los marines estadunidenses infiltrados en la Armada de México, si bien no han podido detener el flujo de narcóticos hacia el norte, si tal fuese su papel, a la vista de la permanente animación de los mercados, principalmente el mayor del mundo al norte de nuestro país, regulados por elementos de la CIA, la NSA, la DEA y el FBI. Nadie se ha atrevido a desmentir esta versión por temor a que el escándalo los rebase.

2.- Igualmente, el general Gutiérrez Rebollo –quien murió en el Hospital Militar el 19 de diciembre de 2013, en el mismo piso en donde, al otro extremo, se operaba al presidente peña de las secuelas cancerígenas–, señaló al general Enrique Cervantes Aguirre como quien proveía los encuentros entre los líderes de los cárteles más poderosos, en aquellos días –1996-97–, el de Juárez, encabezado por Amado Carrillo Fuentes, y el de Tijuana, bajo las órdenes de los hermanos Arellano Félix, a cambio de 50 millones de dólares transportados en patrullas de la Federal de Caminos adscritas –aunque tal no fuesen sus funciones–, a la residencia oficial de Los Pinos cuando el huésped principal era ernesto zedillo ponce de león.

Con ello confirmaba, desde la prisión de alta seguridad de Almoloya, la extrema colusión de los mandos castrenses con los “capos” de mayor relevancia territorial sobre nuestro suelo. Y, en ningún momento, tal circunstancia ha cambiado a pesar de las transmisiones del poder Ejecutivo federal, en zigzagueante modelo con dos alternancias de partidos ya considerando la vuelta del PRI al poder.

Detengo el relato en este punto para insistir en lo inexplicable que resultó el mantenimiento de la plutocracia partidista, con el PRI como director de orquesta, en un medio plagado de traiciones, conexiones soterradas y ententes cordiales. Diría, sí, que en estos momentos tras la devastación del país, mantenerse en el PRI es, sin duda, el mayor acto de traición que puede cometer un mexicano. Ya el tiempo dirá como serán señalados los sumisos y beneficiarios de los regímenes priístas; pero, en esta hora, son sencillamente despreciables.

¡Qué baje el telón!

Rafael Loret de MOLA

Al fin, terminamos con 2018. Cada quien puede observar sus saldos personales y algunos hasta se entusiasman por ellos. En el fondo de cada conciencia, sin embargo, anida la desesperación, la impotencia y la rabia contenida. Si quienes ejercen el poder no lo percatan, peor para ellos. Hay que avisarles: 2019 no será tranquilo ni pueden esperar que la sociedad siga cruzada de brazos ante el espectáculo grotesco de una clase política represora, asesina y profundamente ignorante y desconocedora de la geografía nacional. No es posible soportar más.
Desde luego no es misión de este columnista estelarizar el papel de aguador de fiestas en esta noche que esperamos tranquila y sin avisos de Apocalipsis como en las respectivas efemérides de 1994 y 2012. Sin embargo, es necesario reflexionar, una y cien veces si es necesario, cuáles son nuestros deberes primigenios empezando con el bienestar de la familia que no se agota con una buena cena de fin de año; lo trascendente es legarles a quienes nos siguen un México con justicia y libertad. ¿Y cuánto hemos andado en esta dirección? Veamos hacia atrás y resolvamos esta interrogante en lo más profundo de nuestras conciencias. De no hacerlo, el tiempo pasará y nos convertiremos en cenizas sin posibilidad de redención.
Nos duele México aun cuando, en familia, tratemos de consolarnos unos a otros, observando los pesebres hogareños que nos guían todavía con la esperanza de la estrella que se posó en Belén como demostración de que la humildad es el mejor ingrediente para ejercer el liderazgo, en este caso el divino, el más alto de todos, sobre las sociedades convulsionadas
Vivimos entre el odio y la violencia. ¡Ay, si lo entendieran los gobernantes, de ayer y hoy, que nos agobian y afrentan precisamente con la soberbia que es origen de la prepotencia y la ceguera ante las terribles heridas sociales!
Quizá algunos lectores –y lo entiendo– lean estas líneas pareciéndoles fuera de lugar, incluso molestas en una tarde-noche en la que suele brillas la euforia, exaltada por los vinos de marca o el alcohol destilado según sea el nivel de cada quien en una comunidad plagada de desigualdades extremas; pero es necesario recordarlo así como los romanos triunfadores llevaban al pie de su carroza, durante los desfiles con olor a gloria, a un servidor que les decía constantemente al oído: “recuerda que eres humano”. Y comprendían así que la perentoria exaltación terminaría junto al despliegue de sus tropas. Nada más, como no tiene un día más un sexenio ni un año como el que hoy termina.

La muralla trump

Rafael Loret de MOLA

oretdemola.rafael@yahoo.com

El anaranjado Trump sólo le teme a los chinos; a los rusos los admira y no puede ocultarlo y desprecia a la mayor parte de las naciones, incluyendo su actual aliada, Alemania, a cuya canciller, Ángela Merkel, dejó con la mano extendida durante la visita de la nueva dama de hierro a la Casa Blanca, si bien no fue precisamente por creer que está inaugurándose el Cuarto Reich con ella, sino acaso por sus inclinaciones misóginas y su proverbial altanería contraria a los protocolos diplomáticos. Me alegra no tener que tratar con él, reto que le espera al próximo presidente.

El “pato” Donald Trump, rey del zoo de Nueva York, considerándose infalible –como el Papa– y lo suficientemente poderoso para mirar sobre el hombro, a cualquier otro mandatario, no se diga a enrique peña cuyo estatus internacional está casi tan bajo como la pobre aprobación de uno de cada diez mexicanos, la más baja de la historia bajo el supuesto de que sus predecesores inflaran las cifras sobre las simpatías generales, incapaz de sostener un telefonema injurioso, incluso estridente, como una afrenta más a una nación cuyo ejercicio soberano depende de sus condiciones de satélite sin controles propios.

De lo anterior se desprende si las relaciones bilaterales están congeladas o en trance de entrar a este cauce antes de los comicios federales de julio primero, en donde es de esperar una alternancia con el fondo que, a la larga, imponga el vencedor sobre los veneros de un Instituto Nacional Electoral que genera serias dudas entre los aspirantes a posiciones federales e incluso estatales en las que sólo debiera aconsejar… pero manda.

Sociedad molesta

CIUDAD DE MÉXICO, 05SEPTIEMBRE2018.- Miles de estudiantes de la Universidad Nacional Nacional Autónoma de México (UNAM) marcharon de la Facultad de ciencias Políticas y Sociales a la torre de Rectoría para exigir la salida de grupos porriles de la universidad, así como la garantía de seguridad dentro de la misma. FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Los disturbios en la Universidad Nacional, mi alma máter, no son efectos de hechos fortuitos ni de afrentas recientes; están incubados desde hace mucho tiempo, con grandes similitudes con cuanto ocurrió, por estas mismas fechas, hace medio siglo exacto: la podredumbre del gobierno se estrelló con los espíritus jóvenes y su incapacidad para dialogar con ellos dio cauce a la brutal matanza del 2 de octubre en Tlatelolco. Es peligrosa esta comparación. Lo sé.

Hace años, Rodolfo Echeverría Ruiz se pretendía heredero de su tío el ex presidente del mismo apellido y labró una carrera entretelones con protección excesiva por parte de quienes temían a poderoso personaje del averno –todavía vive en sus heredades de San Jerónimo-, y no ha sido señalado como el peor de los ex mandatarios, un “galardón” que sigue estando en manos de carlos salinas y por el que competirá peña a partir de diciembre. En fin, Rodolfo tuvo a bien a invitarme a su casona de San Ángel, impresionante claro, y me dijo casi textualmente:

–Mira, eso de que 2 de octubre no se olvida es una monumental tontería. Los chinos, por ejemplo, no se detienen en los sucesos de Tianammen -4 de junio de 1989-, sino que ven hacia adelante; aquí no quedamos varados en la protesta. ¡Ya es tiempo de mirar hacia otro horizonte!

La defensa procaz del echeverriato consistía, por tanto, en la amnesia colectiva para subsanar las graves heridas aplicando lo que Alfonso Martínez Domínguez llamó “la medicina del tiempo”. Sólo que los experimentos sociales del priismo, viles por esencia, acaban de estrellarse en una realidad punzante: el voto popular, masivo y contundente, los aplastó y espero que sea para siempre. (El genérico siempre lo observo con respecto a mi propio paso por la vida; no sé después).

Sin embargo, al antídoto para posibilitar la resurrección del priismo lo tiene en sus manos el presidente electo: en la medida en que no rompa con el pasado y persista en reconocer a peña –como lo hizo fox con zedillo, cabe recordar, en 2000-, por su cortesía en la hora de la transición y alegue ahora, ante la sorpresa de muchos, que recibirá al país “con una economía estable y sin crisis”, como si de verdad no estuviéramos, como se percibe a flor de piel, al borde del abismo y francamente en ruinas. ¿Por qué votamos entonces?

Aquí viene acaso una de las razones por las que la sociedad está tan inquieta; los “porros” de la UNAM, acaso financiados por dirigentes priistas para sacudir a los morenistas en mayoría, aprovecharon el evento ilegal del 3 de septiembre, mal llamado sexto informe y que no tuvo la presencia más que de algunos diputados del PRI y sus aliados además de los presidentes de sendas Cámaras del Congreso, miembros de MORENA –tremendamente cuestionados por no atreverse a romper con el pasado y dar curso a la continuidad institucional-; lo hicieron, sí, con la mal sana intención de provocar y lo lograron con la mayor facilidad gracias a sus cómplices, siempre debajo del agua.

Y con este episodio comenzó la hora cero de una República que, hasta el momento, dista mucho de ser democrática. Hay tiempo y es hora de virar el timón, señor presidente electo.

No debe venir el rey

Rafael Loret de MOLA

Debo confesarlo. Durante algún tiempo defendí la unidad de España, a pesar de que medía las argumentaciones en contra sobre todo en el País Vasco y Cataluña –en vasco se habla de Euskadi y en catalán de Catalunya–, en donde no se sentían españoles por el dolor sembrado contra sus hijos. Comprendí, entonces, que la siembra del odio, regada durante el franquismo con absurdos tales como prohibir el uso de los idiomas regionales –al grado de ser perseguidos quienes lo hicieran–, no cesó con la continuidad de la dictadura basada en una monarquía, señalada por el propio tirano en su lecho de muerte, de pacotilla que pretendió legitimarse, en febrero de 1981, con el intento golpista promovido por el entonces rey Juan Carlos, quien sacó las manos cuando se le quemó el horno.

Luego vendría su burda aparición televisiva en donde refrendó su apoyo gubernamental y la transición del gobierno español de manos de Adolfo Suárez a las de Calvo Sotelo, condición que enfureció a un sector del ejército por la presencia de algunos “comunistas” históricos en el parlamento y el propósito de vindicar la figura del “caudillo”, muerto el 20 de noviembre de 1975 –como una efeméride de nuestra Revolución traicionada, por cierto–, cuyo cadáver yace en las profundidades del Valle de los Caídos, cercano a Madrid, bajo una inmensa Cruz que domina la región y es vista con desprecio por la mayor parte de los hispanos.

Baste decir que España no se rompió el 1 de octubre de 2017, tras la jornada del referéndum y la represión inmoral e insana de una Guardia Civil –junto a la Policía Nacional–, con evidente rabia interior para proceder a romper el esquema democrático sin darse cuenta de que, con ello, anulaban cualquier resquicio de autoridad moral de España y su gobierno sobre los catalanes, incluso aquellos que estaban a favor de la permanencia. Fue un monumental error a varias bandas, sin marcha posible atrás. Lo demás se enfoca entre la torpeza y la cerrazón de un inepto Mariano Rajoy Brey, el gallego, como Franco, más terco que la mula de mi compadre.

Y seguro vendrá después el País Vasco a reclamar su independencia, ganada con el terrorismo por prenda en principio y con el rencor acumulado después a punta de represión y sin diálogo posible, habida cuenta de que son tantas sus diferencias con el resto de España que difícilmente pueda justificarse otra ola represiva que sólo encendería, de nueva cuenta, la violencia de ETA, o de un grupo similar con mayor capacidad de movimiento, acaso armado durante la calculada tregua en la que el gobierno español no cumplió promesa alguna y apenas optó por sacar de la prisión, con el encono de los madrileños y demás víctimas de las bombas del terror –incluso en Barcelona–, a algunos de los dirigentes más conocidos de la organización a la que pretendió culparse por los atentados del 11 de marzo de 2004 desde la Estación madrileña de Atocha.

Aquel error le costó la cabeza a José María Aznar y su partido –y a Rajoy, el candidato entonces–, retornando el poder a manos del PSOE que tampoco desarrolló redes a favor del entendimiento y la cercanía. Los resultados están a la vista: España no es lo que era y se ha roto. Lo dije hace ocho años y di un plazo de diez para que lo previsto se cumpliera entre el desdén de mis amigos y oyentes. No me gusta asumir que tuve razón, pero así fue.

La hora

Rafael Loret de MOLA

Finalmente llegó la hora de acudir a las urnas, formarse –quizá las “colas” sean mayores a las de otras jornadas, salvo si la lluvia se presenta–, y emitir cada sufragio en paz, tranquilamente, sin provocar incidentes ni exigir condiciones no previstas a las autorizadas. Recuérdese que, pese a todo, ninguno de los partidos postulantes, ni el pobre independiente en el espectro nacional, se atrevió a insistir en la urgencia de modificar las reglas del juego y, por ende, ajustarse a ellas es la única forma de elegir, aunque muchos sean los obstáculos legaloides y las farsas montadas en no pocos escenarios.

Preocupa que los escándalos mayores se den en Veracruz y Puebla, en donde los aspirantes de Morena, han puesto sobre las bardas a los aspirantes del PAN, herederos de sendos cacicazgos, el de los Yunes y el de los Moreno Valle, cuyas truculencia encendieron las alarmas y obligaron al icono de la izquierda, la que acapara al mayor número de quienes dan cauce a esta línea, a reclamar por los excesos y alertar a sus simpatizantes para evitar los fraudes respectivos – operativos les llaman–, en sendas entidades.

Por desgracia para la democracia, se olvidó de Yucatán en donde el priísmo pretende rescatar su último rincón contra la manifiesta voluntad de la mayor parte de los hijos del Mayab eterno. Y es que, por supuesto, en esta tierra quien acapara los votos –una larga tradición–, es el PAN y Morena, por desgracia, sirvió sólo como esquirol postulando a un expanista a la gubernatura para dividir los votos opositores a favor del Institucional. ¿Fue ésta una negociación? ¿O simplemente no entendieron la perspectiva general cuando se trataba de superar al instituto político que, en el sureste como en buena parte del país, ha caído en el abismo profundo de la corrupción y también en el de la infamia?

Trump y Putin

Rafael Loret de MOLA

Con tanta discreción que la ponderada actitud y el mesurado discurso de éste permitió confirmar la especie contra las versiones de los escépticos que convirtieron en “memes” los señalamientos.

Por lo pronto, el “pato” Donald Trump ya ha sido invitado a la toma de posesión del nuevo presidente de México, bajo el alud de poco más de 30 millones de sufragios; es él, el mexicano más votado de la historia.

Sabemos que Alfonso Romo fue el artífice de la relación bilateral entre el candidato vencedor y el presidente de EU, cuestionado por su desaseada elección, bajo el peso del hackeo descarado de los rusos, reconocido por propios y extraños.

Pocos nos hubiéramos imaginado que la democracia en México, pese a los focos rojos, sería en esta decena superior a la de Norteamérica, presentada siempre como ideal por la derecha y los prestanombres de las grandes multinacionales aunque evidentemente caduca.

Y lo fue desde 2000 cuando Al Gore prefirió exaltar al sistema antes de pelear en su triunfo, manoseado en Florida. En la misma línea, quien “planchó” la ruta entre Rusia y el mandatario próximo fue Marcelo Ebrard Casaubón, el futuro Canciller y el mejor discípulo del extinto Manuel Camacho Solís.

Por cierto, el futuro presidente tendrá, al momento de asumir el mayor cargo, 65 años de edad, dos más que Adolfo Ruiz Cortines, en 1952, a quien llamaron “el viejo”, hasta que el propio personaje aclaró: –Bueno, ¿para qué me quieren? ¿Para presidente o para semental? Los tiempos han cambiado y la pareja que integra AMLO con su culta y bella mujer, Beatriz Gutiérrez Müller, es una carta fuerte para el arranque de un gobierno que tantos esperan distinto aunque, para este crítico irredento, conlleva una enorme falla: la composición del Legislativo, con el refrendo al viejo mayoriteo priista, es deplorable.

Los “accidentes”

Rafael Loret de MOLA

La derecha suele acusar a la izquierda de todo lo malo, incluso de cuanto la misma propuso y accionó en los largos doce años de dominio presidencial y a lo largo de su supervivencia en calidad de opositora, rectora o mandante contrariando el espíritu del Constituyente.

A este columnista le parece rarísimo que, por instrucciones de los Moreno Valle, fallecidos trágicamente hace unos días, pudiera reformarse la Constitución local para posibilitar la rendición de la protesta como gobernador(a) ante el Tribunal Superior de Justicia de la entidad suplantando funciones del Congreso estatal y como previniendo que éste fuera contrario, mayoritariamente, al de la extinta señora Martha Erika Alonso Hidalgo. Algo así sólo puede entenderse como una condición previamente establecida para dejar correr las elecciones de presidente y diputados, guardándose la gubernatura para el falsamente “democrático” panismo. Por aquí deberían comenzar las líneas de investigación sobre los presuntos crímenes de la Nochebuena que fue tarde-negra.

No olvidemos el consumado fraude electoral en Puebla, avalado en última instancia por un evidente contubernio de cuatro magistrados, incluyendo a la presidenta Janine Otálora cuyo cinismo fue el peor, del Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal cuyas resoluciones son “inatacables” aun cuando sean absurdas y grotescamente tendenciosas como acreditaron los tres magistrados restantes. Precisamente en este punto se originan ahora las sospechas que se cruzan uno y otro bandos en medio de una batahola de rumores que incluyen hasta la huida pactada del matrimonio intocable, tanto que fue capaz el cacique de imponer a su bisoña señora como gobernadora.

Ahora es el PAN el que grita ¡justicia!; y lo hace vindicando las amenazas nazis, tal es la ultra derecha encabezada por Luis Banck, quien leyó un breve responso cargado con el veneno de la sospecha dirigido al gobierno federal y al presidente de la República, en concreto, quien aceptó el veredicto del TEPJF pero lo calificó como “antidemocrático” y “desastroso” extendiendo con ello la crisis política poblana que, supuestamente, podría haberse encaminado a una solución tres días antes de la muerte de la gobernadora, el viernes 21 de diciembre. Como nadie dijo nada entonces las alas negras de la sospecha se extienden.

Pero hay tantas otras posibilidades que se haría interminable enumerarlas. Una aeronave que volaba a 30 kilómetros por hora, blanco vulnerable sin duda; la dispersión de los cuerpos de las víctimas y del fuselaje del helicóptero “de última generación” y con muy escasas horas de servicio; las dudas acerca de quienes habrían de recibir a la pareja de gobernantes, frutos del nepotismo y la imposición; la celeridad para identificarlos cuando se trataba de siluetas carbonizadas y supuestamente alejadas unas de otras; y, sobre todo, la cantidad de intereses superlativos que pudieron entrar en escena, desde la presidencia hasta los grupos del crimen organizado, narcos y huachicoleros por ejemplo.

Si de algo se caracteriza el PAN es de no acertar JAMÁS, ni cuando fue gobierno entre 2000 y 2012, a resolver los misterios que rodean a los supuestos “accidentes” de algunos de sus connotados dirigentes: Ramón Martín Huerta, Juan Camilo Mouriño, Francisco Blake Mora y, más atrás, Manuel Couthier del Rincón. Ahora exigen, medio agazapados y con fines políticamente vergonzosos, que se proceda a investigar con rapidez mientras acusan a López Obrador.

Debates y tigres

Rafael Loret de MOLA

El Instituto Nacional Electoral, encabezado por el racista Lorenzo Córdova Vianello, dispuso que deberán realizarse tres debates “oficiales”, uno cada mes desde abril –en la Ciudad de México, Tijuana y Mérida–, suficientes, según el criterio de los consejeros, para que cada postulante exponga propuestas y confronte opiniones con sus adversarios. Más de tres, según observo, causarían desinterés y aburrimiento en la opinión pública por la reiteración de los argumentos.

Para ello, en la Ciudad de México, el 22 de abril y en el Palacio de Minería, los postulantes hablarán de “política y gobierno”, temas candentes que obviamente darán lugar a réplicas severas por cuanto al análisis del actual estado de cosas situado en el abismo de la crisis; además, será entonces cuando también puedan señalar las tremendas diferencias entre las dirigencias que forman alianzas desde polos opuestos; las tres, para decirlo de una vez.

El segundo será en Tijuana, Baja California, en la Universidad, el 20 de mayo, en plena canícula, para tratar sobre las relaciones de México con el mundo, tema que seguramente se centrará en los bipolares desencuentros con el mandatario de los Estados Unidos y la sumisión de nuestro gobierno, además de los desiguales vínculos con la Unión Europea.

Finalmente, en Mérida, a realizarse el 12 de junio en el Museo del Mundo Maya –en donde no hace mucho presenté el libro Volvemos al Polvo de José Antonio Ceballos y con Armando Manzanero–, a las nueve de la noche, para hablar de la economía y el desarrollo, dos asuntos obviamente empantanados y que obligarán a los participantes a cruzar opiniones para reventar a los rivales con las alegaciones proselitistas finales y a diecinueve días de distancia de la contienda nacional, incluyendo los tres destinados “a la reflexión” que, desde luego, a nadie le interesa realizar.

Me parecen suficientes y completos si los candidatos no dilapidan el tiempo lanzándose bravatas o presentando copias de acusaciones –a Ricardo Anaya lo persiguen ya hasta en la OEA a donde llegó Claudita Ruiz Massieu clamando por justicia y en evidente desprecio a las autoridades mexicanas quienes quieren lavarse las manos; cuando menos es paradójico–, en medio de berenjenales de adjetivos inútiles y hasta prosaicos. No faltarán quienes aseveren que uno se irá a “La Chingada” –el rancho en Palenque–, otro será conminado a pedir asilo en Atlanta y un tercero podrá solicitar visitar un meadero para dar lustre a su nombre. Y es esto lo que NO queremos ver ni escuchar. Para vulgaridades, las comadres del PRI y algunos “memes” fuera de tono.

Por tanto, sobra la invitación a comenzar los debates extraoficiales aprovechando este periodo en el que todos lo dirigentes partidistas se han reído en la cara de los consejeros del INE sin que éstos se pronuncien: se supone que en la llamada “intercampaña” habrían de cesar los actos propagandístico y éstos han sido más numerosos que los de la llamada “precampaña”. A partir del 31 de marzo, dentro de once días, los temas estarán agotados y el hastío de la ciudadanía habrán de pagarlo muy caro, con desinterés, abulia y, en su caso, abstención.

Se les pasó la mano.

Tinieblas

GUADALUPE, NUEVOLEON06MAYO2018.-Andrés Manuel López Obrador, candidato a la presidencia de la República por MORENA, durante un mitin en este municipio al que se dieron cita decenas de simpatizantes y publico en general. FOTO: MISAEL VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Nuestros oídos se liberarán pronto del ruidoso caer de las cataratas políticas en las que hasta el sonido suele ser mentiroso. Considerando, como muestra, el último debate –deberemos esperar seis años para otro, ¿o menos?–, la secuela de acusaciones sin fundamento cayó en los niveles más bajos de cuanto se tenga memoria, sin pudor alguno por parte de los presidenciables y a pesar de que los daños infringidos no pudieron reducir la inalcanzable ventaja de Andrés, el presidente pre-electo en una nación atenaceada por la violencia y la corrupción –el mayor de los problemas según el icono de Morena que suele referirse poco a la inacabable guerra entre los criminales y las infiltradas fuerzas militares–.

El hábil Ricardo Anaya buscó y buscó hasta encontrar huellas hondas del paso de Andrés por la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal –2000-2005–. Y, al fin, sus empeños tuvieron el premio de encontrar un contrato por 170 millones de pesos a favor del empresario José María Rioboó, concluyendo con ello que también Andrés contaba con sus favoritos, más allá de licitaciones y subastas, y con inclinación a concederle al mismo todos los privilegios –de esto, Anaya no mostró pruebas, limitándose al documento archivado, uno solo, en el transcurrir de cinco años de mandato–.

Luego vendría Meade para referirse, un tanto grotescamente, a que si se habla del caso Odebrecht –uno de los mayores síntomas de la corrupción del régimen de peña nieto–, debería culparse Andrés por su cercanía con la familia Jiménez Espriú, a uno de cuyos miembros, Javier, le ofreció ya la secretaría de Comunicaciones y Transportes. La falacia no puede ser mayor porque bien se sabe que el centro neurálgico de la prevaricación fabricada por Marcelo Odebrecht, extendida a doce naciones de América Latina, fue Emilio Ricardo Lozoya Austin, ex director general de Pemex y compañero de gabinete del falso “Torquemada” Meade. La putrefacción está dentro, no fuera del contexto peñista.

El momento más estridente, además de la innecesaria rispidez por el contrato a favor de Rioboó, fue la severa acusación de Anaya sobre la guerra sucia en su contra y la explicación –poco señalada en los medios periodísticos–, de que los ataques provienen desde Los Pinos porque llamó a peña corrupto, en la Universidad Iberoamericana, y aseguró que lo metería a la cárcel después del debido proceso. Fue en este punto cuando se dio la secuela de agresiones, verbales y físicas –apedrearon su automóvil- contra el abanderado del Frente por México y así lo ha hecho saber. Gracias a ello, los ataques menguaron contra López Obrador y dieron lugar al rumor, sobre los pies, de una posible alianza entre éste y el futuro ex presidente peña.

Con tales antecedentes, ¡qué bien haría peña en marcharse antes del término de su mandato inexorablemente señalado para cinco meses después de los comicios! ¡Cinco meses para culminar el saqueo! ¿Por qué estos términos absurdos?

Ya es tiempo de acelerar la dinámica del país, cuando la haya, sin apostar a la pasividad que se da con este casi semestre de inacción sumado a los tres de campaña, a los dos de precampaña, al mes de acomodamiento –marzo–, y a las semanas de proselitismo anterior.

Mentirosos

VILLAHERMOSA, TABASCO.-02JULIO2006.- Roberto Madrazo, candidato presidencial de la Alianza por México, emite su voto en la casilla 029 de su ciudad natal.

RAFAEL LORET DE MOLA

Coincidí con Roberto Madrazo Pintado, hijo del célebre tabasqueño que modernizó a Tabasco, Don Carlos Madrazo Becerra, en el Centro Universitario México. Allí pude medirlo por la forma en que, manipulado y traicionando, vendió al grupo que, junto con otros compañeros había formado yo, para exigir una representación de los alumnos dentro del consejo de la preparatoria. Era 1968, claro.

Madrazo, haciendo mancuerna con Mario Palma Rojo –su incondicional y esbirro entonces–, socavó a quienes luchábamos por tener voz en una escuela de hermanos maristas con mentalidad bastante cerrada –lo que no es óbice para recordar a algunos con enorme respeto y cariño–, y se colocó al frente de otro grupúsculo, sometido a la dirección del plantel, para tirar y frenar a nuestra propuesta vigorosa que marchaba, por cierto, al ritmo de los tiempos. Ganó así las palmadas de los mentores y el repudio de los estudiantes en unos días de fragua, protesta y violencia por las calles de la ciudad de México y las capitales de casi todas las entidades del país. Así le conocí y, desde entonces, supe que nadie podía confiar en él.

No es extraño que Madrazo Pintado haya esperado doce años para fustigar a díaz ordaz –a quien sirvió su progenitor–, y a echeverría, a quien se le señala por la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco pero poco se habla de la del Jueves de Corpus de 1971 cuando los “halcones”, financiados por él, golpearon, reprimieron, ejecutaron y remataron a los heridos juveniles en los hospitales. No quisieron dejar ni una célula digna y rebelde para que, bajo el liderazgo de la sangre nueva, erigiera un país distinto a que nos heredaron los graduados de Oxford y Harvard, niños bien con pretensiones de grandeza y un profundo desprecio por los mexicanos a quienes han visto, desde siempre, como sus sirvientes.

Ahora, Madrazo levanta su apagada voz para ahondar en sus cicatrices: siempre consideró a díaz ordaz, el responsable del terrible avionazo que causó la muerte de sus madres sobre el Cerro del Obispo en Monterrey. Pero, además, declara que, aunque no fue asunto suyo, en las actas de escrutinio que reunió en 2006, como candidato presidencial del PRI, siempre se mantuvo arriba Andrés Manuel López Obrador. Pero no dijo nada, prefirió el silencio y causar escándalos en algunos maratones en el exterior donde acortó caminos para ser eliminado. Siempre tramposo y bocón.

Lo mismo hizo Alfonso Durazo Montaño, designado para ocupar la Secretaría de Seguridad Pública en la nueva administración lópezobradorista, quien tardó diez años en dar su acotada versión sobre el magnicidio de Lomas Taurinas, en donde cayeron Luis Donaldo Colosio y el proyecto que defendía para sanear lo podrido de los regímenes de miguel de la madrid y carlos salinas. Y ahora, después de ser secretario de Colosio y otro tanto con vicente fox en Los Pinos, se perfila para el gabinete de Andrés. ¡Chuza!

Las hipótesis tardías suelen estar contaminadas por cobardía o por intereses del momento, muchas veces ajenos a los sucesos que describen. Por eso, señor presidente electo, es necesario, como prioridad, una revisión seria de la historia para acabar con mitos, leyendas y refugios de reaccionarios.

Ruta fallida

Rafael Loret de MOLA

Tal parece que para alcanzar la condición de presidenciable en el “igualitario” régimen federal en curso, esto es en pos de la nominación priísta a la Primera Magistratura, es necesario antes demostrar que la fidelidad es sólo hacia la suprema voluntad exhibiendo su repulsa a cualquier manifestación civil sin la concesión de la menor posibilidad de diálogo. Se simula sin gobernar; y se elevan las desigualdades a golpes de negligencia e insensibilidad. Tal parece la ruta trazada.

El primero en la lista de “presidenciables” fue, en su momento, Luis Videgaray Caso; y muy poco tardó el personaje en mostrar su verdadero perfil a costa de no prever –o disimularlo–, las condiciones del exterior y los bombardeos financieros de la Unión Europea y Wall Street. Nos quedamos al garete con un reducido poder adquisitivo, una moneda en caída libre y los precios del petróleo igualmente en el precipicio como nunca antes. Es significativo para demostrar el nivel de la descomposición actual subrayar que la macroeconomía –la de los grandes consorcios– está sana en la misma proporción que enferma el colectivo por sus ingresos a la baja hasta agotar, por ende, la capacidad de compra. Esto es como si se tratara de una nueva guerra de castas, pero ésta extendida a toda la República, con la finalidad de acercar al gobierno a los multimillonarios-cómplices al tiempo de golpear, severamente, a la sociedad en su conjunto.

No me imagino a un empobrecedor compitiendo, en los templetes, por la máxima posición ejecutiva del país. Y, desde luego, nadie desea retornar a los tiempos de Pedro Aspe Armella –bajo el régimen de carlos salinas–, cuando éste, titular de Hacienda entonces, definió a la pobreza como “un mito genial”; tal sentencia sirvió para que, una década después, los fox redujeran la miseria a base de modificar las mediciones de la misma: así quienes ganan más de un dólar al día no son considerados depauperados in extremis. Puras y reverendas… simulaciones.

En la lista original seguía el subsecretario de Gobernación, Luis Enrique Miranda, quien fue derrotado cuando jugó por la alcaldía de Toluca bajo el dominio de peña nieto, uno de los personajes con mayor cercanía con el mexiquense gobernante. Al final de cuentas no dio la talla y quien creció fue su jefe, desdeñado en el arranque, Miguel Ángel Osorio Chong, ex gobernador de Hidalgo y tan oscuro como titular de Gobernación como lo fue como mandatario de su entidad rebosante de cacicazgos aldeanos.

Hechos y mentiras

Rafael Loret de MOLA

Un juzgado federal ordenó reabrir el caso de la matanza de San Pedro Limón, Tlatlaya –en la que tanto hemos insistido–, en el peñista Estado de México en donde se repudian a los entenados y parientes del mandatario federal, sobre todo a Alfredo del Mazo Maza. Y sólo con esta actitud se pone en predicamento las actuaciones judiciales sobre la matanza de veintidós personas, la mayor parte civiles a quienes se pretendió situar como narcotraficantes, y se descubre el hilo fino de las masacres similares: la búsqueda de botines multimillonarios –en el caso mencionado fueron 80 millones de dólares, en efectivo, escondidos en una “casa de seguridad”–, y tomados por las tropas que los llevaron a la oficina principal de la Sedena.

Sólo en un día, los militares tomaron el control de la desquiciada Colima, donde residen los zares de las mentafetaminas, uno de los más potentes estimulantes que afectan el sistema neurológico, a la sombra de dos familias ex presidenciales: los de la madrid y los zedillo, con raíces por allí sobre todo los primeros. Todo ello, además, con la complacencia de los cómplices infiltrados dentro de la estructura gubernamental; además, se produjeron asesinatos en Guanajuato y Chihuahua –sendas entidades gobernadas por el PAN–, balaceras y narcobloqueos en distintas partes del país, sobre todo en Morelos y Tamaulipas, con saldo de varios muertos, amén de descubrirse diez cadáveres en Guerrero y registrarse más asesinatos en Veracruz o Yuneslandia, en donde el caos se extiende, sin disminuir un ápice desde la captura de Javier Duarte de Ochoa; el finiquito del rufián Yunes Linares serpa escandaloso igualmente.

Frente a estos hechos, en la misma jornada, el señor peña, listo a presentar su último informe dentro de poco más de una semana, en ausencia como es ya su costumbre, inventándose formatos y desplantes que sólo son lugares comunes, anunció una “cifra histórica” en cuanto a las inversiones extranjeras: 52 por ciento más de cuanto se captó en el sexenio anterior cuando la cloaca del entreguismo ya estaba abierta. Esto es: la administración actual NO HA TENIDO LÍMITES PARA VENDER AL PAÍS A PEDAZOS.

Algo similar ocurrió durante el mandato del odiado carlos salinas de Gortari, quien presumió de haber alcanzado, por primera vez en la historia reciente, un superávit en cuanto a los ingresos y egresos anuales, gracias a la venta de paraestatales útiles y con entradas seguras, como Telmex. A la larga aquello resultó una fatalidad porque disminuyó notoriamente la captación de recursos aunque se instituyera el conocido “terrorismo fiscal”.

Podría sintetizarse que la prioridad de peña, de cara a su muy próxima letanía de autoelogios es vendernos que hay confianza entre los extranjeros aunque se siga asesinando a los mexicanos y se reprima, cada día, a los periodistas valientes y libres, no a los malditos mercenarios de la letra impresa quienes, tantas veces, esconden la mano detrás de las bambalinas de sus empresas corroídas.

Las mentiras siguen; los asesinatos y los rencores también. Esto no puede terminar bien de manera alguna… ni con la esperanza puesta en el nuevo régimen.

Términos rabones

FOTO: TERCERO DÍAZ /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Suelen, en nuestro México querido, confundirse todos los términos. Durante mi último viaje –el último, de verdad– a España nadie pudo explicarme por qué al sismo le llaman seísmo, ícono se transforma en icono –sin acento– y a los cacahuates les conocen como cacahuetes. Ahora mismo caigo en la cuenta que el corrector automático no subraya ninguna de las tres acepciones anteriores, es decir sendas se dan por válidas de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. En la misma línea, en territorio otrora azteca, olmeca, maya y de tantas etnias oaxaqueñas y chiapanecas, suele cambiarse hasta el sentido de las denominaciones para convertirlas en lo contrario de lo postulado: como si correr significara permanecer parado.

En política la cosa es todavía más grave. Solemos poner a la par, cuál si fuesen sinónimos, a la patria, el Estado y la Nación cuando son cuestiones muy diferentes y no hojas del mismo árbol. Patria es un concepto nacionalista, Estado el territorio soberano y nación, claro, la identidad física y social entre los oriundos de una misma tierra. Pudieran encontrarse parecidos pero no son similares uno del otro y no pueden utilizarse como si de lo mismo se tratara, a menos, claro, que los jilgueros demagogos pretendan manipular a la colectividad con argumentos falaces y evidentemente mentirosos.

Igualmente suelen aparejarse la presidencia de la República y la banda tricolor a la altura de los símbolos patrios: el himno, la bandera, la campana de Dolores. Y no es así, desde luego, salvo el camuflaje oblicuo que llegó a la mayor de las cursilerías cuando calderón –minúscula– besó el escudo nacional sobre una banda que ya no le pertenecía, abusando de la distensión que él no tuvo por la vergüenza de unos comicios contaminados. No faltaron quienes me insistieron en escribir peña nieto también obviando las mayúsculas. No lo había hecho con fox ni con el actual mandatario por una sencilla razón: al primero, le reconozco por haber llevado adelante una cruzada contra el PRI corruptor y hondamente viciado aunque luego no cumpliera sus promesas medulares sobre el cambio; al segundo, lo aceptaba en principio –pese al dispendio oneroso que no fue exclusivo de sus operadores sino de todos los de los diversos partidos; yo le llamaría justicia–, porque, primero, ganó los comicios con una ventaja, ésta sí, irreversible y, segundo, considerando que bastó un fin de semana para lograr lo en apariencia una proeza que levantó el optimismo y luego se convirtió en pesadilla: el Pacto por México con el consenso de los tres poderes de la Unión y los representantes de los tres partidos con mayor representatividad. Fue extraño, eso sí, segregar a los minoritarios, que también cuentan, y al líder con mayor capacidad de convocatoria callejera, Andrés Manuel López Obrador, quien hubiera su convocatoria si deja la mano presidencial tendida. Luego, el pacto murió por inanición.

Posguerra comicial

Rafael Loret de MOLA

EN ESTE MOMENTO, NACEN MUCHOS MÁS POBRES EN MÉXICO, EL 43.6% DE LA POBLACIÓN VIVE ESTÁNDARES DE MISERIA

Según cifras oficiales hay 53 millones 400 mil compatriotas lacerados, por la desigualdad social, la corrupción que favorece a la nueva aristocracia y la amición sin freno de sujetos, que han medrado con las minas, como prestanombres incluso de las empresas canadienses usureras, las comunicaciones y las multinacionales de alimentos y bebidas, que mantienen a la sociedad en estado de indefensión frente al gobierno y sus cómplices.

Fíjense en una de las turbiedades mayores: en las listas de Forbes no figura, entre los más adinerados del país y del mundo, ninguno de los nefastos ex presidentes de la República. Son pobres, de espíritu y ateos en cuanto a la moral que usan a Dios, iniciando con el Papa, cuando les conviene políticamente.

Espero la reacción de la CNDH sobre el aserto infeliz de Conán, El Bárbaro de Nuevo León. La tolerancia a este exabrupto grosero es generar, una violencia inaudita. ¿Cuántos regiomontanos se quedarán mochos ahora que vuelva Conan? ¿Y cuántos más serán víctimas de linchadores que apliquen, pero se, la fórmula del bárbaro? Por eso, no puede dejarse pasar tal inmundicia salpicada de un sadismo in extremis y de una deformación mental que lo convierte en algo así como un psicópata capaz de convertirse, en un santiamén, en un cuatrero con todo y su sombrero y sus botas adquiridas con peculios del PRI?

Lo mismo va para los aspirantes que acusaron con vehemencia y papelitos que no se podían ver ni leer. De no corroborar sus señalamientos, deben ser acusados por pervertir al colectivo con un rosario de mentiras.

Pero no; en México, alegan las viejitas de vecindad, jamás pasa nada. Ni que Andrés pierda los debates y, en lugar de bajar, suba en las encuestas. Su ventaja es irreversible y los tigres están despiertos.

Éxodo imparable

Rafael Loret de MOLA

El peregrinaje de, cuando menos, doscientos ochenta y un mil mexicanos por año, quienes abandonan casas y querencias azotados por la represión, sea de los radicales del narcotráfico o de los mandos castrenses evidentemente infiltrados, sólo es comparable al que se observa en las fronteras de las naciones en guerra o bajo el peso de las invasiones falsamente “salvadoras”, de acuerdo a los criterios de los operadores de la Casa Blanca –la de Washington, se entiende–, que se convierten en una marea de humillaciones y hasta “errores” de los sitiados quienes los pagan con sus vidas. Es como si México fuera un disfraz del flagelo bélico… con enormes capas de simulación. No hablo de los emigrantes que buscan un trabajo sino de cuantos huyen para salvar sus existencias.

Los peregrinos, arrastrando a sus familias –sin atención de ninguna especie porque los operativos especiales sólo se montan para recibir a los “paisanos” del otro lado durante las temporadas de vacaciones-, son blancos demasiado vulnerables para ladrones –los oficiales y los otros-, y presas de una espiral incontrolable de barbarie porque, en cualquier momento, pueden ser víctimas de una emboscada como la de Tlatlaya o, simplemente, de no pocas desapariciones jamás contadas ni contabilizadas. Ya saben ustedes que el manto negro y azul de la derecha, el del PRI y el PAN para decirlo con claridad, ha posibilitado la rehabilitación de la esclavitud bajo el misterio de las fosas clandestinas y la administración hasta de un ex mandatario federal, el señor fox y su consorte, en el terrible caso de los rarámuris obligados a marchar de Chihuahua a Baja California Sur, concretamente a San Quintín, donde han sido y siguen siendo sometidos para la realización de trabajos tan duros como la piel insensible de los gobernantes.

Por cierto, luego de conocerse el involucramiento de la familia fox en el caso de los tarahumaras esclavizados no se procedió a abrir las consiguientes indagatorias. Han apostado a que el periodo de vacaciones, otra vez, aplicara la siempre bien acogida amnesia colectiva para borrar las huellas de los personajes descubiertos y moralmente desahuciados; lo son, sí, por mantener un doble discurso, el del cambio –traicionado al minuto mismo en el que comenzaron las funciones presidenciales de vicente, el de las botas–, y la urgencia de contar con peones sin derechos al estilo de los trabajadores mineros de Cananea, Sonora, o textileros de Río Blanco, Veracruz, quienes comenzaron a fraguar el estallido revolucionario de 1910. Con memoria, el pasado atemoriza; sin ella, los abusos se mantienen impunes, como si se tratara de reducir la conciencia nacional a un palenque jocoso con gallos y cantares. Esto es, fuera de la realidad.

Liderazgo perdido

Rafael Loret de MOLA

Hace unas décadas, digamos en el sexenio de Adolfo López Mateos –¿viaje o vieja? dicen que le preguntaban al amanecer mientras mitigaba sus infames dolores de cabeza cuya secuela fue un aneurisma cerebral fatal–, nuestra política exterior era respetada y servía de inspiración para las naciones con escasos pertrechos militares y una aguda percepción de sus soberanías; todo ello gracias a la célebre Doctrina Estrada, instrumentada por el legislador Genaro Estrada durante el breve lapso de Pascual Ortiz Rubio en la Presidencia, siempre en defensa de la autodeterminación de los pueblos como exigencia derivada de la no intervención.

Tal fue nuestra fortaleza y valladar durante varias décadas mientras nuestro país superaba los estragos de las guerra, las varias revoluciones y el maximato callista que dio cauce, con Lázaro Cárdenas del Río, al presidencialismo, aunque creo que el general michoacano jamás pensó en el daño que tal ocasionaría; al contrario, creyó, de firme, en abatir a los cacicazgos aldeanos y al incesante caudillaje posrevolucionario, sin imaginar, siquiera, que toda la vieja guardia autócrata se concentraría en la figura del llamado “primer mandatario” –por gracia de Dios, faltaría decir–.

Es por demás interesante recordarlo al calor de lo que sucedió, hace un año, en Miami, Florida, con el canciller, Luis Videgaray Caso, en condición de marioneta de una Casa Blanca ennegrecida por las acusaciones contra el “pato” Donald Trump. Sin más, el representante mexicano asumió que “México y los Estados Unidos” están listos para “de manera conjunta promover el desarrollo de los países de Centroamérica”; si bien quedó sin definir si nuestro país, como nos enseñaron en la primaria, pertenece a esta región o se convirtió, por la vía del TLC, en la cola del león norteamericano. Luego de doce meses la quimera se volvió infamia.

La pregunta razonable sobre el tema tiene que ver sobre la soberanía de las naciones, hecha trizas por la injerencia de la Casa Blanca a través de su cabildero Videgaray, quien perdió la ocasión de montarse en el caballo presidencial para después subirse al burro continental tratando de alcanzar hasta al volador de Saltillo, José Narro Robles, quien levantó la mano para soñar con la banda tricolor y el resonar de tambores cada amanecer si oro currículum que su propia vanidad.

Así las cosas, el canciller no fue figura central de la llamada “Conferencia para la Prosperidad y Seguridad de Centroamérica” –como si en México tales renglones estuvieran superados–, sino que cedió protagonismos al poderoso Carlos Slim Helú, quien se comprometió a invertir en el tema mucho más que los niveles de responsabilidad de nuestro superior gobierno. Trump debe estarse riendo a carcajadas de que las riendas hayan pasado a manos del sector privado y de quien, en algunos negocios, fue su socio mayoritario e incluso su patrón… aunque fuera mexicano.

Perdido el liderazgo, los diplomáticos de nuestra nación sólo pueden aspirar a ser testaferros de los operadores del norte continental, lastimosamente, y en términos más degradantes que los impuestos y aranceles tras las invasiones estadounidenses de infelices y amargos recuerdos.

Terrorismo de estado

Foto: CUARTOSCURO
Rafael Loret de MOLA

Treinta y tres años transcurridos desde los sismos devastadores de 1985 y el primer aniversario de los de 2017, hace apenas doce meses, con un hilo conductor entre los dramas: la negligencia ominosa de las fuerzas gubernamentales, con reacciones tardías primero y con negligencia criminal después respecto a los miles de damnificados, en la Ciudad de México, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Puebla, Tlaxcala, Morelos y hasta Tabasco. Pegaron duro y resistimos; lo mismo hubiese sucedido sin gobierno, digamos con la anarquía como guía porque, hasta la fecha, quedan huellas de lo ocurrido hace más de tres décadas y los oficiosos rastreadores de horrores siguen buscando los fondos destinados a quienes lo perdieron todo, en miles de casos hasta las vidas.

Recordamos pero seguimos viviendo en un presente ominoso. Desde 2011 comenzaron a “descubrirse” las fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas, después de un año de la masacre, en ese mismo lugar, que costó la vida de setenta y dos migrantes sin mayores explicaciones oficiales salvo el consabido “llegaremos al fondo” que ni remotamente se toca. Por supuesto, quienes se avocaron a resolver supuestamente los crímenes de lesa humanidad nunca se toparon con los infectos agujeros donde se depositaron los cadáveres. Sólo que les fallaron los cálculos: se encontraron restos de 193 personas en 47 fosas. El negocio de la muerte –de emigrantes desesperados y sin derechos–, se les salió de las manos.

Tamaulipas sigue siendo un narco-estado –muy a pesar de lo que diga el descastado Egidio Torre Cantú quien no fue capaz, siquiera, de poner la menor voluntad para tratar de resolver el misterio prevaleciente sobre el asesinato de su hermano que le permitió al primero escalar el poder sin obstáculos–. Y hoy ni quien le finque responsabilidades en una evidente alianza entre Francisco García Cabeza de Vaca, el panista tránsfuga con antecedentes penales en los Estados Unidos, concretamente en Laredo, donde fue fichado por robarse automóviles hace tres décadas.

Y seguimos con otras entidades igualmente dominadas por los grandes capos: Guerrero, Michoacán –desde donde el insolente Fausto Vallejo Figueroa lanzó querellas por daño moral que le rebotaron por falsario y pretenso ofensor de la libre expresión–, Veracruz –bajo el padrinazgo de los últimos tres gobernadores, pero sobre todo el más reciente–, Morelos y Oaxaca, entre otras. ¿No es éste un verdadero terrorismo de Estado auspiciado para esconder complicidades mayores y dar cauces a gobiernos preñados por los grandes capos?

No es casualidad que se demuestre que algunos mandatarios, como el saliente de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez, hayan ocultado, sin ninguna justificación, la ubicación de varias fosas para evitar, según dice, nuevos escándalos que pudieran estallarles a los mandatarios provenientes del PAN, curiosamente, en la línea azul de la geografía patria que va tiñéndose del rojo de la sangre derramada. Salvo Guerrero, las entidades más afectadas han estado o están gobernadas por Acción Nacional. Ojo con esto. ¿Tal fue el precio para asegurarse victorias electorales con un PRI devastado por el peñismo o la continuidad panista en el poder?

El asunto es por demás delicado. Pero es necesario comenzar a abrir las carpetas.

La última copa

Rafael Loret de MOLA

La última y nos vamos, suelen repetir los ebrios de cantina para tratar de demostrar una disciplina imposible; al final se pierde la cuenta de las copas y el raciocinio hasta para poder andar sin tropezones ni habladurías cuya violencia muchas veces trastorna las neuronas y agita al cerebro hasta perder la noción de la realidad. Algo similar ocurre con los simpatizantes “duros” de los aspirantes presidenciales quienes, caída a caída, insisten en que siempre podrán levantarse… sin observar que están muertos, cuando menos políticamente hablando.

De acuerdo al diario El País, de cimiente española y proclive hacia la izquierda cuando ésta no gobierna –ya ha demostrado que cuando se trata de apoyar a los mandatarios de esta filiación en su país suele convertirse en oficialista, como ocurrió con el largo período de José Luis Rodríguez Zapatero–, en un análisis bastante serio, Andrés tiene el 92 por ciento de posibilidades para ganar la elección mientras sus adversarios se sitúan en cinco, dos y un punto. Pongan los nombres ustedes en este orden: Anaya, Meade y El Bronco, el Conan del norte.

Desde luego, en unas cuantas semanas, esto es las que faltan para la justa comicial, parece no sólo imposible revertir la tendencia irrefutable sino construir el andamiaje para un fraude escandaloso, monumental, ante la observación de quienes, desde el exterior, siguen con curiosidad el proceso mexicano y es éste, como explicamos hace unos días, el mejor antídoto contra el presunto fraude que los leguleyos y enmascarados del establishment han estado montando desde hace varios meses; acaso por esta obsesión, el anaranjado de la Casa Blanca recrudeció posturas y afinó baterías contra el gobierno mexicano… y fue Andrés el único de los candidatos en no encarar al personaje sino al contrario: solicitó que se reunieran peña y Trump para remedia la rispidez. Los demás atacaron con vehemencia al “pato” Donald.

Lo anterior no es, ni de lejos, la actitud que hubiera podido esperarse de Andrés, siempre vanguardista en cuanto a las descalificaciones y la imposición de apodos –riqui riquín canallín–, algunos bastante malos, que lo remiten a los patios de las escuelas –el de Tepetitán, en donde estudió, lo es–; pero ahora, al parecer ha aprendido a medirse cuando se trata de dirigirse al jefe de la banda de la Casa Blanca e incluso al de Los Pinos a quien ya extendió, de hecho, un perdón a priori junto a la celebrada amnistía ofrecida al bandidaje que permanece fuera todavía de las prisiones. ¿Serán estas las condiciones que debió llenar para barrer la senda hacia el Palacio Nacional sin requiebros ni trompicones?

No lo dudo conociendo a Andrés y su permanente ambición política –lo que no está mal–, hasta convertirse en el mexicano que, sin duda, mejor conoce al país… casi hasta el último rincón. Hace semanas visité, por ejemplo, la locación de Real de Catorce, en San Luis Potosí, y me confirmaron que hasta allí no había llegado, sólo hasta Matehuala. Es, claro, una referencia aislada pero que obliga al “casi”.

Por lo pronto, en víspera del tercer debate, en la blanca y deliciosa Mérida, Andrés debe apurarse a llegar para que pueda dormir sobre una hamaca de doble o triple aguja, bajo la maravilla del cielo estrellado de Yucatán. Amanecerá tranquilo.

Mares de sangre

Mexican army troops guard a group of young men rounded up after a night of bloody rioting in the Plaza of the Three Cultures district in Mexico City on Oct. 3, 1968.(AP Photo)
Rafael Loret de MOLA

Como ocurre luego de cada terremoto que nos sacude, tras la masacre de Tlatelolco nadie puede precisar la cifra de muertos derivados de la represión brutal. Los números van desde los 28 –de acuerdo a la primera versión del gobierno mexicano-, hasta los 500 que aseguraron los corresponsales extranjeros testigos de la tragedia. El Consejo Nacional de Huelga habló, en principio, de 150 muertos civiles y cuarenta militares –lo segundo jamás se confirmó-, para finalmente aterrizar su conteo en 325 cuerpos, la misma que ofreció el gran Octavio Paz, entonces embajador en la India a la que renunció por estos hechos… sin dejar de cobrar sus estipendios como diplomático.

Lo cierto es que por la mañana del 3 de octubre de 1968, la Plaza de las Tres Culturas estaba sitiada de uniformados quienes, además, limpiaban afanosamente las baldosas acaso para que el agua se llevara los mares de sangre; al final, habría de reconocerse que un niño también había caído y pudo ser encontrado entre los bajos del edificio Chihuahua. Sólo uno, como símbolo de que aquella noche terrible, cuyo amanecer comenzaba, se había roto el futuro de México mientras díaz ordaz respiraba tranquilo porque el ejército no había proseguido su andar hacia Los Pinos como sugirieron algunos mandos a quienes desanimó el general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa, para ganar con ello el umbral de los héroes de Jalisco en la rotonda cercana a la Catedral de Guadalajara. Un caso de antología.

Tras medio siglo, la memoria no nos traiciona aunque mucho de lo sucedido no se haya escrito ni, mucho menos, juzgado. Por allí deambulan algunos de los dirigentes del movimiento, no pocos de los cuales convivieron en el “palacio negro” de Lecumberri durante algunos meses, dos años el que más, amnistiados después por luis echeverría, cuya versión regresa a la de díaz ordaz para hablar de “menos de treinta” ajusticiados sin motivo ni razón durante un mitin que se pretendió observar como un acto subversivo patrocinado por fuerzas del exterior en unos de los años, 1968, más convulsos de la historia.

Fue en este periodo terrible cuando surgió la “primavera de Praga”, la ferocidad de los estudiantes de La Soborna en París, la tragedia de los estudiantes en México y, desde luego, los magnicidios, jamás aclarados, de Martin Luther King y Robert Kennedy, el segundo en plena precampaña presidencial y apenas menos de un lustro después del asesinato de su hermano John, el demócrata que ocultó la invasión a Cuba en Bahía de Cochinos y a punto estuvo de desatar la tercera guerra mundial.

En los casos de los Kennedy fue evidente la intervención de un polígamo de intrigas, desde adentro, por parte de la CIA, el FBI y los grandes empresarios multimillonarios conjurados contra quien abogaba por abolir, de tajo, los rescoldos ominosos de la esclavitud; en el caso de México apenas van abriéndose las heridas archivadas sin que se pueda juzgar a nadie, salvo por el testigo de la historia que condena implacablemente a díaz ordaz y echeverría –el primero muerto y el segundo con 96 años de edad-.

Nunca hubo justicia.

Carnicerías

Rafael Loret de MOLA

En Sutherland Springs –un pueblecillo de apenas ochocientos habitantes, en Texas–, un solo hombre, armado, entró al templo del lugar antes de iniciar los servicios religiosos a los que suelen acudir unas cincuenta personas, y comenzó a disparar, preso de una ira irracional, hasta asesinar a veintiséis personas que iniciaban sus acostumbrados rituales, entre ellos varios niños y una mujer embarazada –con ello los muertos suben a veintisiete–; además, el reguero de sangre se extendió a 16 heridos más lo que significa que alcanzó a cuarenta y dos fieles. El dato estremece porque el sujeto, después abatido por la policía, tuvo tiempo bastante para acribillar a sus víctimas, casi todos los feligreses, durante varios minutos de horror; después, claro, llegó la policía. Siquiera.

Hace unos días, en una Sinagoga de Pittsburgh, otro tiroteo acabó con la vida de ocho personas mientras en México los ojos se fijaban en la caravana de migrantes y en la consulta de Andrés sobre el aeropuerto de la Ciudad de México.

El horror, una condición que anida en los mexicanos desde hace más de una década al grado de aprender a vivir con ella, nos hizo recordar, entre las tinieblas de la memoria, a un suceso igualmente bárbaro: la brutal masacre que cobró la vida de cuarenta y cinco tzotziles, entre ellos niños y mujeres embarazadas –bastante normal entre los más humildes que convierten a sus mujeres en incubadoras permanentes por ignorancia–, quienes oraban en el modesto templo de Chenalhó, en Chiapas, el 22 de diciembre de 1997, hace casi veinte años en las vísperas de la Navidad. La diferencia es que este hecho no tuvo conclusión alguna y se adujo las vendettas interraciales para justificarlo, en principio. No fue así: los cartuchos encontrados en la zona no pudieron ser substraídos por el ejército en su totalidad y algunos miembros de la sociedad civil encontraron algunos… propios de calibres exclusivos del ejército mexicano.

Entonces, sólo entonces, comenzó a mencionarse que todo se debió a una incursión de grupos paramilitares, al servicio de los caciques de la región, bien parapetados por las autoridades, desde el secretario de la Defensa, entonces Enrique Cervantes Aguirre, cuyos nexos con los cárteles más poderosos se evidenció con el tiempo al posibilitar reuniones entre los grandes “capos”, como el “muerto viviente” Amado Carrillo Flores, sinaloense en Ciudad Juárez, y los hermanos Arellano Félix, enseñoreados de la plaza de Tijuana en donde manda, por cierto, Jorge Hank Rhon, heredero del célebre maestro de Santiago Tianguistenco, Carlos Hank González, fallecido en su rancho el 11 de agosto de 2001, cerca de donde nació, y uno de los grandes gurús de nuestra política. ¿Van atando cabos?

El hilo conductor obliga a realizar un repaso sobre la impunidad reinante. Nunca compareció el entonces gobernador de Guerrero, Julio César Ruiz Chávez, ni el mando del ejército mencionado, ni mucho menos el presidente en funciones, ernesto zedillo. Venció, como siempre, la impunidad y, peor aún, se persiguió a quienes dieron notoriedad a la noticia hasta relegarlos y marginarlos a partir de entonces. Una dictadura perfecta, no “casi” como refirió Vargas Llosa cuando todavía se atrevía a llamar a las cosas por su nombre, digamos hasta antes de obtener la ciudadanía española.

El terror siempre se queda y la justicia pasa cuando los polos de la perversidad se atraen sin remedio.

Cuento de Navidad

FOTO: VICTORIA VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Soñé, todavía es posible, con una Navidad blanca. No la artificial que impone a una parte del zócalo el hielo para el disfrute de los patinadores –escasos si los comparamos al total de una población cuya cultura no incluye las llamadas festividades del invierno estadounidense–, y regocijo de los curiosos que, a falta de poder adquisitivo, se animan observando en silencio sólo roto cuando alguien de los activos sucumbe irremisiblemente ante la ausencia de equilibrio. Las risotadas son enormes y no pocos manifiestan su sorpresa ante un paisaje que, desde luego, no nos pertenece y es tan ajeno como el de los pingüinos al sur del continente; aún con algunas reproducciones en los zoológicos las muestras nos siguen pareciendo exóticas y lejanas.

La Navidad blanca con la cual entré al paraíso de la irrealidad –o la fantasía, si no creemos en la sentencia de que cuanto pensamos adormecidos, en la oscuridad de la noche, encuadran en las premoniciones–, no tiene que ver con la nieve, tan poco frecuente como los actos de justicia en el centro de la República y sólo presente en algunos sitios del norte, sino con la urgencia de frenar la barbarie, dejar de observar a sujetos patibularios andando al lado nuestro y convencidos que portar una cadena de oro les hace tan superiores como para abrirles el paso en las estrechas banquetas o en los pasos peatonales artificiales en donde las obras públicas huelen a complicidades y corrupción.

Hace unos días, por cierto, uno de los trabajadores contratados para modificar las avenidas de Polanco, acaso uno de los sitios de la capital en donde menos falta hacía esta millonaria inversión, me abordó con voz muy suave, como si quisiera hablar en silencio lo que, naturalmente, es imposible y me susurró:

–Oiga… fíjese que nos encontramos una pulsera de oro cuando escarbábamos; ¿quiere verla?

La vi, por curiosidad. Y aunque parecía una artesanía azteca propia de un museo recordé que esta sección de la inmensa ciudad de México era un islote alejado de la Gran Tenochtitlan por lo cual era poco probable desenterrar piezas prehispánicas; acaso, dicho con el mayor respeto, podrían encontrarse algunas Menorah, el tridente del pueblo israelí utilizado para las grandes celebraciones, considerando que esta colonia defeña fue, durante muchos años, casi exclusivo de la comunidad judaica. Por cierto, no faltan lugares en donde pueda apreciarse este símbolo, incluso en centros comerciales como Antara muy cerca de lo que se denomina ya “ciudad Slim”, el segundo gran espejismo de la urbe magna en paralelo con Santa Fe.

¡Caramba!

FOTO: ELIZABETH RUIZ /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Andrés Manuel, a una semana de su ascensión a la Primera Magistratura, da visos de negar sus banderas sociales, mismas que le llevaron a donde está, para manejar una condición de continuador detrás de bambalinas de la mano del neoleonés Alfonso Romo Garza, empresario agroindustrial que ahora se presenta como miembro de Morena en trance de convertirse en el jefe de asesores de la Presidencia, cargo que desempeñó, bajo el salinato sanguinario, el siniestro Joseph-Marie Córdova Montoya. Qué revolcón.

En unos cuantos días, de facto convertido en el supremo poder –contradiciendo con ello la autonomía del Legislativo y el Judicial–, ha enviado iniciativa para convocar a una asamblea para asegurar una “constitución moral” con escasa información sobre la misma salvo a hipótesis de que buscará enmendar algunas viejas desviaciones históricas a favor de la derecha aunque él anuncia un cúmulo de medidas francamente contradictorias y muy alejadas de sus presupuestos ideológicos de origen. Veamos.

1.- El empeño puesto en una nueva iniciativa de ley para la seguridad pública dista mucho de su deseo de cambio. Es, palabras más o menos, lo mismo que propusieron calderón y peña en la hora negra de la mayor corrupción de nuestra historia: a la gendarmería de peña que no sirvió para nada, le llamaremos ahora guardia nacional con elementos reclutados en la policía federal. Y el ejército se mantendrá en la calle sin preocuparse por las tesis jurídicas que designan como inconstitucional el nuevo ordenamiento.

2.- Durante largos años, Andrés exhibió a la mafia del poder, con razón, y la centró en instituciones privadas como las televisoras, los bancos y los empresarios rapaces aunque siempre mantuvo vínculos con personajes como Carlos Slim Helú y su gran amigo el español Felipe González Márquez, ex presidente de su país. A los demás no les tuvo consideración e incluso se cansó de insultarlos, igual que a sus colaboradores cercanos, en cuanto tenía oportunidad. Ahora, Salinas Pliego, Bernardo Gómez, Hank Rhon, lo que queda de Vázquez Raña y hasta Miguel Alemán Magnani, nieto del mandatario más ladrón antes de la llegada de enrique peña, formarán un consejo especial, sin funciones específicas, para asesorar al próximo presidente.

3.- A los constructores del aeropuerto cancelado en Texcoco ya les extendió, antes de tiempo, concesiones para realizar y explotar el de Santa Lucía, lo que tira por la borda la idea de que la consulta efímera no fue contra la corrupción sino para modificar el rumbo de ésta hacia otras latitudes en donde obtendrán ganancias similares o mayores. Un golpe al hígado de cuantos creyeron en la bondad del segundo proyecto.

4.- Porque si de combatir a la corrupción se trata, ¿qué hace Bartlett aguardando por su nuevo hueso en la CFE? ¿Y los zedillistas Esteban Moctezuma, Olga Sánchez Cordero, Alfonso Durazo Montaño, Marcelo Ebrard Casaubon y hasta el general Luis Sandoval González? Todos tienen una historia en común y sólo falta que el ex presidente Ernesto tome parte de una nueva cruzada contra el hambre… desde el punto de vista institucional.

Andrés vuelve a la ruta. No dejes perder, por los consejos de Romo, el liderazgo popular que tardaste en construir un cuarto de siglo. Regresa a tus orígenes.

Sepulturero del futuro

Rafael Loret de MOLA

En la célebre obra México Bárbaro, de John Kennet Turner, se cuenta con apego a los hechos y una técnica de investigación impecable el drama de los indios yaquis de Sonora, entre otros, demostrándose que el numen del estallido de 1910 fue, sin duda, la desigualdad social. No es extraño el aserto en nuestra historia: ya habíamos contado que, de acuerdo a peritos hispanos –quizá preparados para librarse del estigma de sus asesinos predecesores–, la destrucción de Teotihuacán había sido consecuencia directa del dilema permanente entre los explotados, quienes se cansan de vivir a las sombras, y el pequeño círculo de gobernantes, sacerdotes y guerreros de alcurnia. El mismo vendaval que destruyó a los imperios egipcio, griego y romano luego de centurias dominantes por el paso de los “caballeros” dispuestos a defender sus patológicas razones con la fuerza de las armas.

Esto es: en México, las distancias entre quienes mandan y cuantos obedecen es mayúscula y sin que jamás se haya respetado el principio republicano fundamental: el de la soberanía popular imperante sobre los grupos fácticos de poder. De esta “útil” ignorancia se derivan todos los grandes males de nuestro país, desde el ostracismo silencioso, al que he llamado “sepulturero del futuro” y “el mejor compañero de la corrupción” entre otras definiciones, hasta la exaltación de la riqueza como única ruta el pro del estatus dentro de una comunidad inmersa en su propia hipocresía. (Ni siquiera los obispos, salvo excepciones que confirman la regla, se atreven a compartir la mesa con sus servidores por razones de “buen gusto”).

Hace tiempo, en mis días en San Miguel de Allende –la maravillosa ciudad colonial que quisiera recordar con más cariño si no fuera por la cercana presencia de la maldad en mi hogar; me dicen que no debo hacer referencia a mis emociones personales pero, a estas alturas, me he ganado el derecho de hablar cuanto me da la gana– un heredero ricachón, quien jamás ha trabajado para ganar un peso, se extrañó que uno de mis colaboradores se sentara al lado mío, y en la misma mesa que compartía con el millonario, y antes de preguntarle sobre lo que comería, le soltó:

–A este no le muestres la carta; ¿no ves que no está acostumbrado? Mándenle un tazón con frijoles y con eso le basta.

Iba a responder la majadería cuando el noble humilde se carcajeó y replicó:

–¿Sabe usted? También puedo comer carne y no me hace daño; en cambio a usted, se le atoran los frijoles.

El heredero tuvo el buen tino de no responder esperando que yo actuara; y se sintió muy molesto cuando, a cambio, le di unas palmadas en la espalda. Y luego, en la plática, el sujeto engreído e incómodo por la presencia de alguien no perteneciente a su nivel social no cesó de hablar de la necesidad de votar por otro partido, ya no el PRI sino el PAN, estábamos en las vísperas de los comicios, para así evitar el hambre de tantos campesinos maltratados. El fariseísmo llegaba muy alto en su rancho en donde servía a la decena de empleados, como se había acostumbrado en la casa de sus padres, sólo lo proveniente de una inmensa olla… con frijoles y retazos de hueso. Su familia, claro, devoraba platillos exóticos europeos y norteamericanos.

Sociopatía

Rafael Loret de MOLA

La sociopatía –no confundir con psicopatía–, es un mal mental que lleva a quienes lo padecen a no tener interés por otras personas aunque convivan con ellas y compartan ideales semejantes. En este sentido, claro, el anaranjado “pato” Donald Trump Maclead, puede evolucionar a tal grado, si continúa con su mandato, que podrá negar hasta su personal visión del racismo y hasta postularte como defensor en el futbol americano en donde los profesionales, de acuerdo a los cálculos del célebre doctor nigeriano Ben Omalu, reciben 70 mil golpes en el cerebro, en promedio, durante sus respectivas carreras. De allí que, no pocos, sean propensos a la enfermedad bautizada como ETC, casi un largo etcétera que contrapone los intereses de la mafia deportiva con los de la vida humana. Trump es así. Hablador, provocador, ofensivo y, por encima de todo, preso de una peculiar xenofobia que acaso deriva de alguna conflictiva relación con su madre, inmigrante como tantos que llegan a los Estados Unidos creyéndola el paraíso por la incesante propaganda de Hollywood y las series televisivas para encontrarse con el drama del racismo, el maltrato de cuantos se sienten superiores y, para colmo, un gobierno que pretende enmendar la imagen de una nación que gobernó un hombre negro sólo para exaltar más el racismo y hasta la misoginia. Trump suena a bomba y huele a degradación. No es explicable que casi la mitad del electorado estadounidense, haya votado por el odio, el rencor y la discriminación acentuada, además contra los derechos humanos elementales como el de la salud.

Morelos, corroído

Rafael Loret de MOLA

Son, sí, unos farsantes que esconden los rostros y agitan las manos en pro de sus propias fortunas, obtenidas de mala ley y con la sospecha sobre vínculos inconfesables que siempre eluden a la hora de rendir finiquito salvo en contadas excepciones. Se tiene a ocho exgobernadores detrás de las rejas y percibimos que no existe justicia pese a ello porque quienes se salvan son mucho más –acaso los peores– y solo los diferencia el grado de complicidad con los perentorios huéspedes de Los Pinos. Nunca, eso sí, se habían alcanzado los niveles de amoralidad en la Presidencia como en la administración federal en curso y en los gobernadores imitadores.

Con peña han tenido lugar los abusos más descarados, como el caso de Jabnel Carmona Bueno, una joven madre de 32 años, quien fue abusada sexualmente desde que tenía diez años y fue llevada por su padrastro a Alemania en donde la violó por vez primera. El sujeto, un rico empresario y propietario de un rancho donde cría caballos además de haber erigido un cortijo donde celebra corridas de toros, Leonardo Domínguez Adame, convirtió a la chica en objeto de sus bajezas, la peor de ellas hacerla madre, teniendo dos hijas con ella cuando apenas tenía catorce y dieciséis años, bajo el fútil argumento de que solo la usaría como incubadora porque su esposa, la madre de la víctima, ya no tenía posibilidad de procrear.

El monstruoso, desgarrador argumento, permitió a Leonardo registrar a las niñas como hijas suyas y de su mujer, esto es como medias hermanas de Jabnel, en un caso antológico de barbarie sexual. Y así, atemorizada por no querer sola a su progenitora, la niña toleró abusos incalificables, un día sí y otro también, durante casi dos décadas. Sumisa, callada, recibía regalitos supuestamente compensatorios como un “mapache” en condición de mascota y compañía. Hasta que tuvo el valor de salir, o pretenderlo, salir de su infierno.

Dos veces lo intentó. En 2013, cuando acabó en un siquiátrico costeado por Leonardo; y en este 2017, cansada ya de bajezas y ante el horror de que el sujeto, siempre armado y con una cáfila de maleantes alrededor, decidió llevar a vivir en sendas cabañas de su rancho a Jabnel, su madre y a otra chica, para saciar sus deplorables apetencias. Y fue la otra chica, con quien también tuvo hijos, la que intentó huir encontrándose en un laberinto interminable de pistolas y tiros. Entonces, Jabnel sacó su valor y se interpuso, subió a sus hijas y a su madre a la camioneta donde huía su compañera de desgracias y abandonó el rancho de marras.

Me llamó y le impulsé a denunciar los hechos, desde hace casi tres meses. Intenté que el fiscal, un pobre diablo llamado Javier Pérez Durón, y su auxiliar, Eduardo Mancera, se interesaran en el caso y prometieran celeridad. Nada hicieron, claro, porque el fulano este, Leonardo Domínguez, acudió a instancias superiores con las talegas de la corrupción y se pastorea delante de la casa en donde se apiñaron sus víctimas, con insolencia inaudita y sin que actúen las “autoridades”.

Tal es el dibujo, una negra pincelada, de la entidad que gobernaba Graco Ramírez cuando denunciamos los abusos. ¿Ahora entienden por qué fueron capaces de robarse hasta la ayuda a los damnificados de los terremotos de septiembre pasado? No ha sido, ni mucho menos, lo peor de estos infames.

¡Cárcel para ellos!

El favorito

Rafael Loret de MOLA

SALE SOBRANDO ANAYA, A QUIEN LE HA CAÍDO EL AGUA PODRIDA QUE SALE DE LAS CAÑERÍAS DE LA RESIDENCIA OFICIAL

Los yernos y el nepotismo marcan los tiempos actuales en los que los valores van desapareciendo, por la mano de falsos demócratas que mandan en razón de hackeos, alquimias, turbiedades y alianzas soterradas entre la clase política y el crimen organizado, cuyas sedes principales son,Nueva York, Chicago, Los Ángeles y Houston. México es sólo un trampolín avieso.

Hace unos días, cual si fuese jefe de Estado, el yerno del célebre “pato anaranjado” de la Casa Blanca, Jared Kushner, visitó Los Pinos para entrevistarse con el señor peña, cuya condición toma la forma y altura de sus interlocutores y de las condiciones que éstos le imponen, avanzado el proceso electoral y sin signos evidentes de respeto, igualdad y limpieza.

Fue a puerta cerrada y, sólo dejaron traslucir una versión oficiosa sobre los intentos de acercamiento, tras telefonemas ofensivos desde la oficina oval, en momentos en los que el proceso electoral compite, y va perdiendo, con la atención en el Mundial de Fútbol que inicia el 14 de junio; se extenderá un mes, coincidiendo con el domingo 1 de julio.

Pero, ¿quién es el favorito de la Casa Blanca para ganar la elección presidencial en México? Unos plantean que apoyará la continuidad que representa Meade.

O bien, como ocurrió en 1994, las insinuaciones de la oficina oval servirán para dejar pasar al candidato de Morena, tal como lo advertimos hace varias semanas, gracias a los mensajes soterrados entre ésta y el icono de la izquierda a través del puente “Alfonso Romo”, la pieza de oro para reencontrar el favor del capital mexicano y hasta mejorar los niveles de Carlos Slim, otrora el más rico del mundo y ahora en un “pobre” séptimo lugar. Y para Anaya será casi imposible remontar en el horizonte plantado. Veremos.

Descalificaciones

Rafael Loret de MOLA

Es obvio, al medir las descalificaciones cruzadas de tantos y tantos militantes de una u otra causa, que nos mienten, con descaro, cuando menos las tres cuartas partes de los propagandistas, que la contienda presidencial está cocida y no hay marcha atrás. Y la cuarta parte restante no dice toda la verdad. De allí que la opinión pública sea casi virgen en materia de manipulación. Una y otra vez se aceleran las hormonas políticas cuando estamos cerca de los comicios y después de ellos también, entre otras cosas porque conociendo las reglas del juego dudamos de participar en el mismo al considerar los fraudes experimentados casi siempre.

Las elecciones del próximo domingo 1 de julio fueron minadas desde el principio, cuando el INE dio muestras claras de sumisión al poder público con un consejero presidente, quien se dijo acosado por el espionaje y dio así pautas para los institutos y/o consejos estatales. Luego cerró el grifo del dinero para los independientes –a quienes autorizó, hace dos años, para gastar lo mismo que los demás candidatos y luego reviró– , o intervino para autorizar candidaturas absurdas, como la de un payaso en Guadalajara en 2015 –acaso un experimento para que Televisa lance a Brozo como candidato presidencial en 2024 o antes–, lo que costó ocho millones de pesos adicionales para imprimir nuevas boletas… ¡a una semana de los comicios de 2016! Y ahora no quisieron hacer lo propio con tal de dejar a Margarita, la de las estrellas azules –no pastillas, aclaro–, fuera de su casilla en cada papeletea electoral.

Si bien este columnista no cree en las encuestas, por lo descrito y mucho más, también ha propuesto que cese el libertinaje con el que se formulan de cara a los intereses de los contratantes y sin ponerse a deducir sobre las posibles consecuencias; más bien prefieren hacerse de oídos sordos cuando, en realidad, se está jugando con la estabilidad nacional siguiendo el derrotero de las propias ambiciones y caprichos. (No se olvide, en este sentido, que el presidente del Grupo Reforma, Alejandro Junco de la Vega, optó por trasladar a su familia, de Monterrey a Texas, por considerar que estaba en el punto de mira de las bandas de secuestradores y envió una carta descalificando, de hecho, la labor de las autoridades encargadas de la seguridad pública, desde la punta de la pirámide, esto es el titular del Ejecutivo federal. Tal es revelador de su ánimo, claramente revanchista, y de su postura perentoria a favor de una izquierda cuya amalgama puede durar poco más de un suspiro).

La situación, por tanto se tensa. Las consecuencias poselectorales pueden crecer en la medida de la incapacidad del INE y, sobre todo, del arribista Lorenzo Córdova Vianello, el árbitro vituperado por los mexicanos de bien y apoyado por el señor peña y señalado para regulas los comicios de 2018. Tal es el verdadero desafío.

El odio

Rafael Loret de MOLA

Me dicen algunos, acaso con afinada cursilería congruente con la debilidad de espíritu, que no debo hablar de odio para calificar a los personajes amorales que han devastado a la República; casi alegan un tono subversivo en quienes señalan a los malversadores, asesinos de cuello blanco, cómplices con los bolsillos llenos y una gama de corruptos de todos los géneros y encaramados en las ramas podridas del gran y resistente árbol de la patria que no se renueva, porque nos es entrañable, pero sí puede transformarse para limpiar de rastrojos muertos el entorno.

Pregunté cuál era la mujer más odiada del país y la respuesta de los amigos y seguidores del Facebook no dejó lugar a dudas aunque, como ya dije, me sorprendió, porque de acuerdo a mi criterio nadie es más perversa y repelente que la “novia de Chucky”, la inefable Elba Esther de Comitán. Pese a ello, el primer sitio correspondió a Rosario Robles Berlanga, la izquierdista traidora, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano –es decir, de todo–, desde el 27 de agosto de 2015, tres años ya, antes al frente de la de Desarrollo Social desde donde ideó el “método Robles” que se convertiría en la “estafa maestra” del sexenio.

Y, en segundo sitio, el nombre de Angélica Rivera Hurtado, llamada “La Gaviota” en “Destilando Amor” y sobrina del ex presidente miguel de la madrid hurtado –quien lo dude puede dejar de seguirme al negarme toda credibilidad–, surgió con fuerza, no muy atrás de Rosario, acaso por los efectos de la pomposa casa blanca de las Lomas y sus estridencias al vestir y despilfarrar con un dinero que, supuestamente, le entregó Televisa como “indemnización”. De carcajada, igual que los 300 millones que dice la Gordillo recibió como herencia de su madre, una maestra rural de Chiapas.

Les siguieron Marta Sahagún Jiménez, ahora multimillonaria como reina del autotransporte a través de sus vástagos corruptos, y Margarita Zavala Gómez del Campo, llamada “la calderona”, monarca de la manipulación y la ligereza política como compensación por no revelar los abusos de su marido, “jelipe”. Sí, son las más odiadas, así sin eufemismos. Pero hay quienes quieren evitar la palabra “odio”, y acaso prohibirla como se hizo en el caso del movimiento LGTTT y algunos señalamientos semánticos ofensivos, porque es menester no agitar las aguas en momentos coyunturales como el actual.

Se equivocan. Cuando llegan las transformaciones vitales, y si son serias, la ruptura es inevitable y, para ello, la hoguera del rencor debe quemar, en leña negra, los nombres de quienes nos afrentaron y llevar a éstos, descastados y venales, a la cárcel. De otra manera, seguiremos la ruta de la “constitucionalidad” con la que Muñoz Ledo y Martí Batres justificaron su alterada entrada al Palacio Nacional el 3 de septiembre para asistir a un acto precisamente ilegítimo por inconstitucional.

Abramos el debate; no le temo a Muñoz Ledo en este contrapunto porque conozco sus puntos débiles y varias veces nos hemos cruzado. Lo respeto, sí, desde que se le veía como un joven altanero en la Decretaría del Trabajo bajo el mandato de echeverría. Y es que su sabiduría es proporcionalmente igual a su soberbia.