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Piense

¡Cuenten bien!

Rafael Loret de MOLA

Para que este 2 de julio el INE cumpla su palabra, tantas veces sesgada o traicionada, deberá dar los resultados de la elección presidencial sin cortapisas ni vaivenes ni caídas del sistema de cómputo ni marrullerías como las que Manuel Bartlett, ahora partidario de Andrés desde su escaño del Partido del Trabajo, interrumpió el cauce de la democracia en 1988, el año terrible con el que culminó su deplorable sexenio Miguel de la Madrid, con este mandatario encerrado en el Palacio Nacional durmiendo sobre un sofá y con zapatos puestos… por si tenía que correr.

Fue ese año, precisamente, tras un fraude escandaloso que posibilitó la asunción de carlos salinas de gortari, cuando, lleno el zócalo por la protesta ciudadana, Cuauhtémoc Cárdenas –quien no esperaba la victoria–, frenó las intenciones de Porfirio Muñoz Ledo en el sentido de “tomar” el Palacio Nacional y proclamar la victoria del fugaz Frente Democrático y de su abanderado, el mismo Cuauhtémoc:

–Si entramos –le dijo Cuauhtémoc a Porfirio–, correrá la sangre y no me quiero manchar las manos ni el espíritu.

Meses después, en el café de los azulejos y de las nostalgias maderistas y zapatistas, Muñoz Ledo me habló de suceso y de aquella decisión que confluyó a la fundación del PRD, en febrero de 1989:

–No puedo negarte que me sentí como el Padre Hidalgo en el Monte de las Cruces: de haber hecho suya a la Ciudad de México, tras ganar en la sierra, México se habría ahorrado once años de guerra y acaso las muertes del propio Hidalgo y de Morelos –aunque éste asumió el liderazgo después de la ejecución del inmenso Cura de Dolores–.

–¿Y eso por qué, don Porfirio?

–Quizá ahora nos cueste más trabajo, y mucha sangre, llevar a la izquierda al Palacio Nacional.

Posiblemente tenía razón si consideramos que pasaron tres décadas desde aquel suceso y es ahora, apenas, cuando volvió a rugir “el tigre” como señalaron miles de mexicanos ante la eventualidad de un fraude comicial. ¡Mucho cuidado si este espacio de tiempo, del domingo al lunes, sirve para fraguar una manipulación cibernética, al estilo de lo que sucedió en la Unión Americana, que paralizaría al país, por decir lo menos! Porque, claro, no podría entender, por ejemplo, que los panistas y perredistas derrotados no sumaran voces y empeños para consolidar el éxito de la democracia, al fin, tras largos años de simulación política. Hablamos de treinta, cuando menos, la edad de muchos de quienes participaron en el evento comicial y hasta doce años más de quienes acudieron a las urnas por primera vez.

De nueva cuenta, el ejemplo lo da la sociedad dispuesta a no dejarse engañar con las triquiñuelas ni la “medicina del tiempo” que tiende al olvido de las mayores afrentas. Como nunca está México de pie… y listo a escuchar.

El incendio

Rafael Loret de MOLA

Los conformistas, siempre hastiados de las opiniones y posturas de los demás, abrumados a cada rato cuando se sacuden las paredes de la inercia inútil, alegan que deben dejarse las cosas como están y, por ejemplo, cerrar el ominoso capítulo de Puebla, en donde pretende imponerse a la usurpadora Erica Marha Alonso Hidalgo de Moreno Valle, identificada como las “muchas faldas” del cacique asesorado siempre por Javier Lozano –hoy priísta en el borde la explosión de su pobre burbuja luego del fracaso de Meade y de sus corifeos–, cuya cultura le cabe en una uña, digamos al estilo de Karime Macías, la supuesta prófuga esposa de Javier Duarte, perseguido –como única acción de su podrido gobierno– por el otro gran derrotado, Miguel Ángel Yunes Linares, mucho peor a su enemigo.

Por cierto, y no quiero que esto aparezca como una defensa, la señora Karime dista mucho de vivir con los lujos y excentricidades de los funestos Yunes; la carrera del patriarca, por ejemplo, comenzó cuando se hizo del control de la gubernatura en el sexenio de Patricio Chirinos Calero, entre 1992 y 1998, a quien convirtió, alcoholizándolo y drogándolo –con su consentimiento, claro–, en una piltrafa humana incapaz de raciocinio alguno… para que él, Miguel Ángel, pudiera actuar a sus anchas. Y así comenzó la penetración del narco en la costeña entidad entre otras muchas lindezas.

Es la tónica de Rafael Moreno Valle, panista por conveniencia y heredero de una línea caciquil priista de primera mano. Recuérdese cómo los fox apoyaron a Ricardo Salinas Pliego, en la toma del Cerro del Chiquihuite, cuando se apropiaron, con la guardia personal del magnate de la plata y las remesas –Ricardo, claro–, del canal 40 que era propiedad, precisamente, de la familia Moreno Valle. A cambio de ello se abrió el camino para que Rafael se apoderara, cual si se tratase de un botín, de Puebla y sus nexos. No entiendo cómo los poblanos soportan este yugo, a no ser que sean parte de la abyecta aristocracia del lugar, misma que odiaba al general Ignacio Zaragoza por haber vencido a los perfumados franceses de mierda. Quizá lo hubieran linchado de no ser por la tifoidea y el tifus que lo aniquilaron meses después de su victoria el 5 de mayo de 1862, precisamente en septiembre del mismo año a los 33 años de edad.

Los Moreno Valle son herederos de Maximiliano y de todos los reaccionaros que ofrecieron a México en bandeja a un “príncipe” europeo para que los sacudiera del Benemérito Juárez, a quien odiaban por su sangre indígena; y lo más vergonzoso es que la primer comitiva de apátridas fue encabezada entre otro por José María Almonte, vástago del gran Morelos, el Siervo de la Nación, lo que demuestra que los hijos no son siempre espejo de sus padres ni siguen sus pasos, ni piensan igual, ni luchan hombro con hombro. Duele decirlo.

Puebla debe redimirse. No es posible, dadas las condiciones actuales, que permanezca una usurpadora en el poder cuando la mayor parte de los mexicanos vuelcan su esperanza a favor de una democracia que creemos apenas despunta pese a los intentos, ya ahora, de desviarla hacia los mismos escenarios de antaño. Lo decimos a tiempo, como siempre lo hemos hecho, antes de que la mala energía brote por todos los rincones heridos de nuestra gran nación.

¡Maestros!

MÉXICO, D.F., 06AGOSTO2012.- 324 mil estudiantes iniciaron actividades en los planteles de nivel bachillerato, licenciatura y posgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México. FOTO: SAÚL LÓPEZ / CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Recuerdo que, hace algo así como una década, los ex alumnos del Instituto México con los viejos maestros supervivientes de nuestra generación, nos enteramos que uno de ellos atesoraba los mejores trabajos sobre el mártir Madero y su sacrificio. Entre ellos, destacó el realizado por el escolapio Porfirio Muñoz Ledo que, de hecho, había basado su escrito en la obra de Alfonso Taracena, impresionando con ello al mentor quien le auguró un futuro promisorio… como fue el caso al convertirse, como él presumía, en el “Churchill mexicano” por aquello de haber pasado por casi todos los partidos políticos registrados.

Pese a sus atributos culturales –era difícil ganarle una discusión por la catarata de datos y citas atesoradas en su cerebro educado–, no pudo sentarse en la célebre silla del águila –alguna vez este referente sirvió para un libro de un altísimo autor nacional y mi editor, Rogelio Carvajal, me halagó al decirme que con ello me había rendido un homenaje por referirse a la clase política en términos semejantes a los míos–; eso sí, fue candidato a gobernador por Guanajuato en la sucia elección de 1991 en la cual vicente fox fue víctima de un fraude escandaloso solucionado con la defenestración pública del priista Ramón Aguirre Velázquez, víctima de la venganza camuflada de carlos salinas, el señor de las tinieblas.

Pero hoy es día de hablar de nuestros maestros. ¿Cuántos de nosotros los recuerdan, no sólo por sus nombres sino por la entrega mostrada a sus “rehenes” escolares? ¿Acaso, cada año, les mandamos aunque sea un kilo de aguacates, de esos muy caros, para reemplazar a la manzana del cuento? ¿O dejamos correr la fecha y los años hasta cuando se nos ocurre preguntar si todavía vive? En este último caso estamos la mayor parte de quienes pasamos por las aulas –y no de refilón como algunos candidatos a la Primera Magistratura–, y pudimos conducir nuestro destino sin caer en la media de la miseria, a veces en el filo pero siempre con capacidad para no sucumbir, mucho menos cuando las herencias son cuantiosas –no fue mi caso–, y les permiten especular de lo lindo hasta forjar fortunas importantes bien blindadas hasta para tres o cuatro generaciones más, muchas de ellas estarán acaso rebosantes de “ninis”, cuya prepotencia irá a la par con su profunda mediocridad intelectual. Ya lo sentimos desde ahora.

Quien recuerda a sus profesores –en mi librero personal están todas las “memorias” editadas de la primaria, secundaria y preparatoria y, de vez en cuando, las repaso–, es porque tiene buenos cimientos y firmes ideales; cuantos los ignoran y descalifican, sobre todo cuando luchan por sus derechos y en pro de mejorar la educación, no son dignos siquiera de los títulos universitarios que ostentan y presumen, con rabiosa impertinencia: “esos maestritos son puros muertos de hambre”.

Y puede que no sean ricos ni aspiren a figurar en las malolientes relatorías de Forbes, pero permanecen en nosotros porque sus existencias modestas –nunca “muertos de hambre”, ególatras ladrones–, son signo de honestidad y de pasión por el trabajo más apasionante que existe: la formación del futuro de México.

Gracias, por ello, a quienes me encaminaron y cuyos nombres no se han quedado en las esquelas; los llevo dentro de mi espíritu batallador.

Piensa y medita

Rafael Loret de MOLA

Dentro de un mes, el domingo 1 de julio, en toda la República, destacando ocho entidades y la Ciudad de México en dónde habrá comicios locales, habrá de votarse con una boleta cubierta de la pátina de enjambres antiguos, acuerdos soterrados, concesiones predispuestas por los operadores de Los Pinos y el polvo del establishment que anula el sentido de la democracia con tal de favorecer a un pequeño grupo de privilegiados, entre ellos los empresarios cómplices, con órganos electorales viciados y ausentes de ética al estar entregados a los gobiernos estatales y, sobre todo, al federal que sigue asustando a los timoratos.

Cómo votar, me preguntan innumerables lectores, cuando las opciones no convencen, a pesar de la fanaticada de millones de personas que siguen incondicionalmente a Andrés y niegan cualquier síntoma negativo, y se desconocen los entuertos de cada candidato y de los dirigentes ávidos de escalar nuevos estatus a cambio de extender mentiras, reclutar pillastres –como el PAN con Miguel Ángel Yunes y su vástago o la esposa Erika Alonso de Moreno Valle– al estilo de Manuel Bartlett Díaz y Pablo Salazar Mendiguchía, execrables seguidores de Andrés; y no hablemos del PRI, infectado hasta la médula, ni del PRD convertido en esquirol, mientras cada instituto se dice, per se, la representación de “todo” México descalificando a los demás, aunque toleren a los abstencionistas curiosamente.

Abstenerse, desde luego, es una posibilidad también con alto contenido político si es reacción contra la pobre oferta política y la evidente manipulación de un sistema corroído en el cual las falsedades son obvias y se justifican bajo los espejos de la “guerra sucia”. Hace una semana, el domingo 20, atestiguaremos lo peor, en una debacle de la moral colectiva y de la ausencia de información veraz y sólida. Los mexicanos estamos atrapados en el mismo agujero desde hace ya varios lustros y no hay quien se atreva a extraerlos para que puedan, sólo entonces, ejercer su libertad de pensamiento.

He hablado de aplicar #cerocobardía a la hora de proceder ante las urnas. Lo hago ahora, de nuevo, insistiendo que estamos en juego todos, no sólo los convocados a sufragar. Sí, porque la irritación es tanta que la posibilidad de uno o más fraudes electorales –sobre todo en Yucatán donde imperan las faldas de Ivonne, Veracruz o Yuneslandia o Puebla, el territorio de los Moreno Valle–, desata las peores tormentas interiores y vuelca sobre las “instituciones” la furia ciega de los engañados indispuestos porque ya no se chupan los dedos con cualquier caramelito.

A la hora de votar la responsabilidad es enorme pero la solución es accesible si se piensa en el pasado atroz como referente y se avizoran los conflictos del futuro con elementos amafiados entre sí para doblar las rodillas ante los poderosos; nunca más, es necesario concluir, dejemos que nos saqueen y esclavicen quienes han negociado con la clase política para obtener ventajas en contra de los intereses nacionales. Formúlense estas interrogantes y que no les tiemble la mano porque, de otra manera, los gatillos estarán firmes en manos de los asesinos de conciencias.

México ya no puede darse el lujo de seguir esperando la redención como maná del cielo. ¡De pie, qué es la hora!

Absurdos

FOTO: ADOLFO VLADIMIR /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Hay tantos absurdos que no pocos califican a México como una nación surrealista, albergue de sofismas y espejismos, bajo el mando de una voluntad suprema quien dispone, por todos, y doblega el concepto de la soberanía popular. Ni siquiera ahora cuando festejamos la victoria de la democracia –no generalizada por el inmenso lunar de Puebla y algunos otros focos rojos como Ciudad del Carmen, más yucateca que campechana–, podemos confiar en el respeto irrestricto al interés colectivo volcado en la abrumadora victoria, incuestionable, de Andrés.

Por allí, el racista Lorenzo Córdova Vianello, consejero presidente del INE, filtró la nota sobre la posibilidad de abrir el 70 por ciento de la paquetería electoral antes de certificar el éxito abrumador del próximo presidente de México; acaso fue un último intento que Córdova deberá pagar en su momento, no por venganza sino por jugar con la voluntad de los mexicanos como si éstos fueran parte de algún juego de mesa. Este sujeto debe ser puesto en manos de los ministerios públicos correspondientes, ya mismo si es posible, y hacer entender a peña nieto que, aun cuando siga siendo presidente en ejercicio, ya no tiene el poder emanado del pueblo en unos comicios históricos.

Nada. Andrés ganó con ventaja tal que no debió haber sitio para los retrasos, acordados de manera soterrada, ni para la incongruencia de un sistema que se cae a pedazos en medio de un duelo casi grotesco por parte de los priistas asombrados –sobre todo aquellos gobernadores que cumplen el papel de plañideras en vez de pensar en alternativas viables–, y de los panistas marginados, convertidos en rastrojos de la mano de Ricardo Anaya.

Y ya es hora de evitar los largos lapsos entre las elecciones y la toma de posesión. Por lo menos, a partir del régimen de Andrés –reducido de seis años a un lustro y diez meses–, sólo serán noventa días los que conformen el espacio de la transición en vez de los cinco meses absurdos –faltan cuatro y medio–, para cumplimentar el actual proceso. En todas las naciones del orbe el cambio del titular del Ejecutivo se da en automático para evitar el absurdo de contar con dos corrientes de poder, no paralelas, sin coherencia entre ellas ni identidad como está sucediendo ahora.

Por ejemplo, llega una delegación de la Casa Blanca, encabezada por el secretario de Estado Mike Pompeo y algunos de los más cercanos colaboradores de Trump, destinada a comenzar el diálogo con Andrés sin darle importancia a un peña marginal y, francamente, estorboso por su prisa de salvarse de la quema cuando las llamas ya le llegan a la cintura. En el medievo estaría dando de gritos en la hoguera.

Mientras, el equipo de Andrés anuncia la construcción, en un año, de tres refinerías y cien universidades; pero también hacen falta primarias y secundarias y, sobre todo, el cumplimiento de promesas ineludibles: por ejemplo, la baja de los precios de la gasolina que no debe esperar tres años sino debe implementarse desde diciembre mismo; y las bases firmes que deben conformar el nuevo TLCAN antes de ser desplazado a un mero intercambio mercantil bilateral.

Calvario priísta

Rafael Loret de MOLA

Desde luego, es evidente que el PRI, gracias al peñismo devastador, no podrá remontar la cuesta en los días que faltan para la elección presidencial. Sufragar por este partido, tras el desastre del régimen actual, sería para muchos un acto de masoquismo imperdonable. Además carecería de sentido ante la escasez de liderazgos y la inclinación, entre los mismos compañeros del señor peña, hacia las conflictivas y no las resolutivas entre una sociedad cansada, hastiada diríamos, de que le vean la cara. A esto debe adjudicársele las derrotas estatales y no a la negativa sobre el nuevo trato a las comunidades lésbico, gays, bisexuales y transexuales como alega el poco visionario y ya retirado cardenal Norberto Rivera Carrera, quien desespera por candilejas y no mide sus propios límites, incluso constitucionales; se situó, antes de la llegada de Carlos Aguiar Retes, a un paso del desacato por lo cual se debiera entonces proponer una nueva reforma al artículo 130 que permitiera a los religiosos expresarse sobre cuestiones políticas; antes, no.

En esta tesitura, la aprehensión, desde hace un año, de Rubén Núñez y la “desaparición forzada” de Francisco Villalobos, líderes visibles de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), se inscribe en un contexto más viciado que el de Los Pinos y da lugar a dudas extremas sobre la verosimilitud de las denuncias sobre lavado de dinero y su contexto. ¿Por qué exhibirlas ahora, precisamente, cuando se desarrolla un movimiento civil en las calles, y a través de plantones que incomodan a los ahítos? Esta es la interrogante que nadie quiere responder y demuestra, por sí, la proclividad del ejército de la “inteligencia” al servicio oficial hacia el cumplimiento a rajatabla de las consignas superiores.

Porque, a estas alturas, hasta la “novia de Chucky”, Elba Esther de las catacumbas –de Polanco–, parece bastante vulnerable al lado de figuras intocables como el tío del sexenio, Arturo Montiel Rojas, matrimoniado por cuarta ocasión en pleno festín aristócrata; Carlos Romero Deschamps, quien a imitación de “La Quina” pero sin autonomía alguna, ha labrado su imperio eslabonando traiciones a los petroleros, y Víctor Flores Morales, el pelafustán armado quien dice representar a un gremio en extinción, los ferrocarrileros. Y debemos mencionar a cada uno de los ex mandatarios vivos, a los gobernadores que se alejan impunes, a los empresarios cómplices de la cúpula del poder y hasta algunos, no pocos, elevados ministros de culto quienes dicen, como explicó el deleznable Onésimo Cepeda Silva:

–En México todavía las sotanas pesan más que la banda presidencial…

Y así parece ser si observamos la negligencia de las autoridades para proceder, por su parte y sin esperar que El Vaticano actúe, contra pederastas y delincuentes –fraudes al por mayor–, cuyos autores son sacerdotes de todos los niveles hasta llegar al color purpurado. Al parecer, con éstos el secretario de Educación, el delicadito Otto Granados, no tiene problema alguno pese al enorme número de colegios privados –con altísimas colegiaturas, sólo accesibles para ricos–, en manos de diversas órdenes religiosas comenzando con los desprestigiados Legionarios de Cristo cuyo fundador, Marcial Maciel Degollado, debe ser reo favorito de las llamas del inframundo.

En el círculo demoniaco de las relaciones políticas los “adelantados” se quedarán atrás y la ciudadanía habrá de reaccionar impíamente, esto es en contra del sistema falsamente intocable. No más miedo, ni conformismos –todavía peor lo primero–. Simplemente apliquemos el #cerocobardía y sentiremos que la asfixia merma.

Congreso inútil

Rafael Loret de MOLA

El debate sobre la conducta de la mayoría absoluta dentro de sendas Cámaras del Legislativo, esto es de franco apoyo a “su” presidente con la conocida arenga “es un honor estar con Obrador” –ahorrándose el “López” para que sea más contundente e inconfundible–, recala en el imperativo de que la fracción de Morena y las de sus aliados, el desahuciado PES, sin registro, y el Partido del Trabajo que de no haberse coaligado al partido de Andrés hubiese quedado fuera, entienda de que no son ellos “los mejores servidores del mandatario”, como suponen no pocos de ellos, y se conviertan en lo que en realidad son: representantes legítimos de los intereses del colectivo, del pueblo de México.

Por desgracia, si el presidencialismo a ultranza se vuelca, de nuevo, hacia los parlamentarios éstos carecerán de utilidad y más valdría suprimirlos para ahorrarse una tajada multimillonaria, mucho mayor a la obtenida por las inminentes rebajas de los salarios del presidente, ministros, diputados, senadores y, por supuesto, los secretarios de Estado; hay carios de éstos quienes ya hicieron cuentas y observan, pasmados, que ganarán menos de cuanto percibían antes de lanzarse a la carrera política, digamos actores, deportistas y personajes públicos ambiciosos.

Y como, de acuerdo a la Constitución, NINGÚN funcionario puede ganar más que el presidente los más afectados son, sin duda, los altos miembros de la Suprema Corte de Justicia y los integrantes de los órganos electorales cuya moral ha quedado por los suelos –de hecho así está desde 2006–, por lo cual en vez de pedir mantener sus emolumentos deberían clamar porque no se hagan auditorías y puedan salvar sus alteradas conciencias de un destino atroz, en la terrible oscuridad de las celdas.

En fin, no entiendo que debamos sostener a un Congreso, cuya insólita composición nos remite al “mayoriteo” priista que terminó en 1997 cuando el PRI quedó por debajo, en número de asientos, que sus oposiciones en conjunto, destinado a lanzar loas al presidente y a hacer las veces de lacayos formales en busca de ascender en sus respectivas carreras hacia los oasis de las gubernaturas o del gabinete. ¿Acaso Ricardo Monreal no desea dar el gran salto y Marcelo Ebrard, canciller próximo, no busca cumplir su sueño de dirigir a este país para prolongar el proyecto de Morena?

Las ambiciones no son exclusivas, ni mucho menos, de quienes fueron derrotados el primero de julio; van creciendo en los vencedores al ritmo de la importancia que cobra Andrés en todos los foros, sea negociando o de plano imponiendo directrices mientras peña se aleja, como el jonrón que cree ser: se va, se va, se va… pero es faul. Digo, para que nos entienda con precisión el tabasqueño que está en pleno desarrollo de su propio campeonato.

Un congreso avasallado es tan inútil como un pajarito sin pico y enjaulado, casi muerto. No tiene sentido gastar en el mismo; basta con que se apliquen otras funciones para no perder el tiempo ni desperdiciarlo en largos dictámenes a resolver “en votación económica”. ¡Qué festejen la Navidad desde ahora! O que Andrés les pida quitarse sus ropajes de lacayos para hacer vivir la autonomía entre los poderes de la Unión.

Competencia

Rafael Loret de MOLA

Las potencias del norte fijaron condiciones mientras el gobierno mexicano, compraba las migajas con un alto costo.

Me extrañó la postura de los líderes de la izquierda, del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, respecto a que debieron ampliarse los veneros del Tratado para no quedar en desigualdad ante EU y Canadá.

No hubo un analista financiero capaz de recordar que, hacia el sur, una decena de naciones en desarrollo podrían formar un núcleo para contrarrestar los bloques hegemónicos, como la Unión Europea y países de Asia, encabezadas por China, y evitar la catástrofe de la sumisión o la guerra sucia al estilo de la fría que protagonizan Rusia y USA.

Desde 1986, el presidente de Argentina, Raúl Alfonsín, propuso la creación de un “club de deudores” para frenar al agio internacional y la posibilidad de estructurar una suerte de Mercomún Latinoamericano que, de haberse dado, sería uno de los referentes de peso en los mercados universales a futuro. El presidente electo, AMLO, no tendría un camino espinoso hacia su calvario sexenal.

Bartlett, ahora falderillo del nuevo régimen, colocó los obstáculos para despejar los nubarrones del futuro, en 1986, y no tiene ni siquiera pudor para reconocerlo… cuando ni siquiera puede entrar a EU sin riesgo de ser aprehendido. ¿Es útil un director de la CFE sin paso hacia el mayor escenario para hidrocarburos y electricidad en el mundo? Ya no veamos al pasado sino al futuro y tal, sencillamente, es insostenible.

Rectifique, señor presidente electo. Demuestre ser un demócrata que se aleja de quienes son infiltrados de la peor mafia de todos los tiempos.

Hilos sueltos

La pregunta conlleva, la seguridad de una marcha
hacia atrás… ¡pese a las desastrosas cuentas, sociales
y políticas, de la derecha en el poder! Pero, pareciera
estarse refrendando la duda de cuantos se
resistían a sufragar por el PRI, surgen con fuerza
inapelable en una ya inútil reconciliación con Acción
Nacional. Ojalá hubiese escrito parlamento
para subrayar que en éste radica la representación
de la soberanía nacional; la de verdad.

No es adecuado expresar lo anterior porque
el gobierno peñista ha dado muestras de ser gran
continuador del deplorable calderonismo, condenado
por la historia desde la consumación del
fraude de 2006 y hundido, después, por su temor al
entregar sus fueros a la cúpula, castrense. Pues lo
mismo con peña nieto: no sabe cómo actuar ante
las andanadas de violencia generadas por el narcotráfico,
no sólo en Michoacán ni en el norte de México,
y la pobre respuesta de las fuerzas públicas,
sin hacer efectivo el organigrama propuesto, para
la creación de la Gendarmería Nacional. ¡Y ya nos
acercamos al parto de los nacidos a tiempo y con
buena energía! Con diferencia: peña está enfermo
y lo refleja; atrapado, como calderón, y lo exhibe.

El PRI hace lo posible por ser odioso ante la sociedad
que le brindó, una segunda oportunidad. Lo
de los “intocables” extintos, parece tan falso como
un billete de dos pesos. Nada se ha hecho contra los
líderes subversivos y chantajistas, ni contra aquellos
que amenazan, con paralizar el país. El colmo,
el “petrolero” Carlos Romero Deschamps se negó
a rendir cuentas de su patrimonio ante el IFAI,
considerando prioritaria la “autonomía” sindical
que cubre las complicidades y las malversaciones
escandalosas. ¿Qué es primero? ¿La justicia o la
capacidad de las mafias para eludirla?

El favorito

Rafael Loret de MOLA

SALE SOBRANDO ANAYA, A QUIEN LE HA CAÍDO EL AGUA PODRIDA QUE SALE DE LAS CAÑERÍAS DE LA RESIDENCIA OFICIAL

Los yernos y el nepotismo marcan los tiempos actuales en los que los valores van desapareciendo, por la mano de falsos demócratas que mandan en razón de hackeos, alquimias, turbiedades y alianzas soterradas entre la clase política y el crimen organizado, cuyas sedes principales son,Nueva York, Chicago, Los Ángeles y Houston. México es sólo un trampolín avieso.

Hace unos días, cual si fuese jefe de Estado, el yerno del célebre “pato anaranjado” de la Casa Blanca, Jared Kushner, visitó Los Pinos para entrevistarse con el señor peña, cuya condición toma la forma y altura de sus interlocutores y de las condiciones que éstos le imponen, avanzado el proceso electoral y sin signos evidentes de respeto, igualdad y limpieza.

Fue a puerta cerrada y, sólo dejaron traslucir una versión oficiosa sobre los intentos de acercamiento, tras telefonemas ofensivos desde la oficina oval, en momentos en los que el proceso electoral compite, y va perdiendo, con la atención en el Mundial de Fútbol que inicia el 14 de junio; se extenderá un mes, coincidiendo con el domingo 1 de julio.

Pero, ¿quién es el favorito de la Casa Blanca para ganar la elección presidencial en México? Unos plantean que apoyará la continuidad que representa Meade.

O bien, como ocurrió en 1994, las insinuaciones de la oficina oval servirán para dejar pasar al candidato de Morena, tal como lo advertimos hace varias semanas, gracias a los mensajes soterrados entre ésta y el icono de la izquierda a través del puente “Alfonso Romo”, la pieza de oro para reencontrar el favor del capital mexicano y hasta mejorar los niveles de Carlos Slim, otrora el más rico del mundo y ahora en un “pobre” séptimo lugar. Y para Anaya será casi imposible remontar en el horizonte plantado. Veremos.

El futuro

FOTO: MISAEL VALTIERRA / CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

El debate se centra en si el antiguo “mayoriteo” que aplastaba cualquier controversia con la oposición es funcional desde la gobernabilidad o si, tener un Legislativo como contrapeso a excesos del poder es signo de la salud democrática y, sirve para detener el antiguo autoritarismo presidencial.

Desde luego, el fin del “mayoriteo”, por cuanto el imperio de las consignas partidistas, no consolidó la democracia en el 2000 cuando el señor fox se hizo cargo del Ejecutivo y acabó solicitando quitarle “el freno” al cambio asegurando que era, la oposición mayoritaria en las Cámaras, lo que restaba cualquier iniciativa suya hasta asfixiarlo; el pobre vicente, en su egocentrismo mayúsculo, desperdició la mitad de su mandato quejándose de su impotencia y en manos de muchas faldas” de Marta Sahagún… tal y como se pretendió recrear en la Puebla aristocrática de los Moreno Valle.

El futuro presidente de México, Andrés, tendrá una mayoría casi excesiva en las Cámaras. 307 diputados y 69 senadores, una cuota no alcanzada desde la reforma de 1991 que condujo al país hacia el tercer milenio con predicciones fatales para el entonces partido oficial; y si éste, el PRI, regresó al poder presidencial en 2012 se debió al pésimo desempeño de los mandatarios de la derecha, fox y calderón, y el uso mediático a favor de un priista sin raigambre, y con un gobierno irregular en el Edomex como única tarjeta de presentación.

Cabe ahora esperar, por el bien de México como reza el señor López Obrador, que el nuevo Congreso NO sea lacayuno porque con ello se convertiría en cuanto más aborrecen los mexicanos: la abyecta complicidad de la clase política demasiado manchada por los cuatro costados.

De buena parte de ello depende que el futuro presidente conserve credibilidad y la esperanza de millones de mexicanos.

Primera reflexión

Rafael Loret de MOLA

Pareciera que los mexicanos, de acuerdo a la clase política, somos de lento aprendizaje aunque jamás nos hemos sometido a la enseñanza correcta, apresurados, como somos, para olvidar las cotidianas afrentas de un gobierno corroído y a la incesante verborrea de los postulantes a cargos de elección popular; cuando menos, es tiempo, dicen para curar las heridas auriculares y someternos a una terapia de descanso –también entre quienes siguen ociosamente el Mundial de fútbol esperando que la Virgen del Tepeyac nos haga un milagro–, para acudir después, el domingo, a las urnas.

Se asume, por pura especulación, que de los noventa millones de empadronados sólo votarán, en el mejor de los casos, un setenta por cierto de los mismos, esto es 63 millones los que son suficientes para colapsar las mesas comiciales hasta el punto de que será imposible cerrar la mayor parte de ellas en el horario previsto, las seis de la tarde, porque no habrán podido votar todos los inscritos; en algunos casos las filas se diluirán después de la medianoche lo que dará el primer pretexto al veleidoso y racista presidente del INE para no anunciar ganador de la contienda presidencial a las diez de la noche de la misma jornada, mientras se asimilan los escándalos en aquellas entidades destinadas, sin remedio, a los operativos fraudulentos: Yucatán, Veracruz y Puebla, encabezando las listas a menos, claro, que la población reacciones y no permita más los ultrajes.

Mientras tanto, la disputa del segundo lugar en la carrera presidencial es un duelo por la conquista del Legislativo y no tanto para reducir los alcances del puntero de la justa, definido y observado por el mundo además de los vistos buenos de las potencias que imponen sus criterios, Estados Unidos y Rusia. Los dos líderes de estas naciones, el anaranjado y Putin, ya dieron su visto bueno desde hace más de tres meses lo que obligó al candidato de la izquierda –o de un sector mayoritario de esta–, a pugnar por un discurso sorprendente en él, en el cual hasta parecía clamar por la diplomacia y hasta atemperar el clima de violencia –verbal, naturalmente–, contra el “pato” Donald Trump, el más antimexicano de los mandatarios estadounidenses que hemos padecido. Un hitleriano con todos los signos arias en su cabellera naranja y en sus poses de bravucón y ejecutor a mansalva.

Tal fue el signo, por demás evidente, que marcó la campaña ya terminada para felicidad nuestra, en cuanto a que ya no escucharemos por un buen tiempo, el “yo mero” o las múltiples referencias hacia la generosidad de las virtudes de cada uno de los contendientes –son como beatos–, capaces de dejar atrás sus defectos sólo porque ellos lo dicen. De ejecutarse las denuncias que existen sobre las cabezas de los pretendientes, de todos ellos aun en el caso de que fueran injustas, todos estarían al pie de las celdas y no de las urnas.

Pero México es así: el reinado de la impunidad. Dónde todo, dicen, tiene sentido y prospectiva mientras se extiende el horror.

¿Alguien se acuerda?

Rafael Loret de MOLA

Recuerdo que, hace algo así como una década, los exalumnos del Instituto México con los viejos maestros supervivientes de nuestra generación, nos enteramos que uno de ellos atesoraba los mejores trabajos sobre el mártir Madero y su sacrificio. Entre ellos, destacó el realizado por el escolapio Porfirio Muñoz Ledo que, de hecho, había basado su escrito en la obra de Alfonso Taracena, impresionando con ello al mentor quien le auguró un futuro promisorio… como fue el caso al convertirse, como él presumía, en el “Churchill mexicano” por aquello de haber pasado por casi todos los partidos políticos registrados.

Pese a sus atributos culturales –era difícil ganarle una discusión por la catarata de datos y citas atesoradas en su cerebro educado–, no pudo sentarse en la célebre silla del águila –alguna vez este referente sirvió para un libro de un altísimo autor nacional y mi editor, Rogelio Carvajal, me halagó al decirme que con ello me había rendido un homenaje por referirse a la clase política en términos semejantes a los míos–; eso sí, fue candidato a gobernador por Guanajuato en la sucia elección de 1991 en la cual Vicente Fox fue víctima de un fraude escandaloso solucionado con la defenestración pública del priísta Ramón Aguirre Velázquez, víctima de la venganza camuflada de Carlos Salinas, el señor de las tinieblas.

Pero hoy es día de hablar de nuestros maestros. ¿Cuántos de nosotros los recuerdan, no solo por sus nombres sino por la entrega mostrada a sus “rehenes” escolares? ¿Acaso, cada año, les mandamos aunque sea un kilo de aguacates, de esos muy caros, para reemplazar a la manzana del cuento? ¿O dejamos correr la fecha y los años hasta cuando se nos ocurre preguntar si todavía vive? En este último caso, estamos la mayor parte de quienes pasamos por las aulas –y no de refilón como algunos candidatos a la Primera Magistratura–, y pudimos conducir nuestro destino sin caer en la media de la miseria, a veces en el filo pero siempre con capacidad para no sucumbir, mucho menos cuando las herencias son cuantiosas –no fue mi caso–, y les permiten especular de lo lindo hasta forjar fortunas importantes bien blindadas hasta para tres o cuatro generaciones más, muchas de ellas estarán acaso rebosantes de “ninis”, cuya prepotencia irá a la par con su profunda mediocridad intelectual. Ya lo sentimos desde ahora.

Quién recuerda a sus profesores –en mi librero personal están todas las “memorias” editadas de la primaria, secundaria y preparatoria y, de vez en cuando, las repaso–, es porque tiene buenos cimientos y firmes ideales; cuantos los ignoran y descalifican, sobre todo cuando luchan por sus derechos y en pro de mejorar la educación, no son dignos siquiera de los títulos universitarios que ostentan y presumen, con rabiosa impertinencia: “esos maestritos son puros muertos de hambre”.

Y puede que no sean ricos ni aspiren a figurar en las malolientes relatorías de Forbes, pero permanecen en nosotros porque sus existencias modestas –nunca “muertos de hambre”, ególatras ladrones–, son signo de honestidad y de pasión por el trabajo más apasionante que existe: a formación del futuro de México.

Gracias, por ello, a quienes me encaminaron y cuyos nombres no se han quedado en las esquelas; los llevo dentro de mi espíritu batallador.

Cancerbero

Rafael Loret de MOLA

A estas alturas, cuando faltan pocos días para el tercer debate y para el comienzo del campeonato mundial de fútbol –para muchos, un faro que guía todas sus ilusiones y hace olvidar las tormentas brutales; sólo unos cuantos vibramos con otro tipo de emociones–, no se vislumbra una catástrofe que pueda modificar el rumbo de las elecciones. Tómese en cuenta de que el arranque del evento futbolístico, cada cuatro años, acapara la atención, sobre todo la de quienes apuestan por la siempre esperada resurrección del “tri” –en realidad no ha habido advenimiento alguno–, y estarán pendientes de los tres partidos de los seleccionados, del 17 al 27 de junio.

Esto es: ya les queda muy poco margen a los aspirantes presidenciales –cuatro sólo cuatros y tres, según se dice, bajo investigaciones judiciales–, para crecer o derrumbarse, según sea el caso, convenciendo a un electorado aburrido, hastiado diríamos, y profundamente convencido. Incluso, con el presagio inevitable de una victoria de Andrés, se teme a los algoritmos que pueden desviar, hackers de por medio, la voluntad ciudadana como ya ocurrió, nada menos, en la nación más poderosa del planeta, Estados Unidos, por la habilidad del ambicioso y devastador señor Putin, reelecto por cuarta vez.

¿Es lo anterior el signo de un nuevo advenimiento de las dictaduras? Hasta el señor Trump habla de que no permitirá “dictaduras” en “su hemisferio” al desconocer las elecciones en Venezuela –¿por qué no se hizo lo propio con las de Norteamérica luego de la embestida cibernética y reconocida de Rusia?–, y avalar, debajo del agua, las victorias de los candidatos más controvertidos. Por ejemplo, Andrés y su Morena. ¿Quién podría prevenir que éste acabaría siendo el más “prudente” al referirse a su intención de convertir las relaciones bilaterales con Estados Unidos en una “alianza para el progreso”, ignorando que ésta fue idea de Kennedy, en 1961, que luego traslado a Adolfo López Mateos; esto es hace cincuenta y siete años, lo que es medida de un retraso conceptual notable.

Pero, lo interesante de la cuestión es que no se han dado las reglas básicas para tal “alianza”, vieja, viejísima y que duró sólo una década, cuando en la Casa Blanca, el anaranjado Trump, el animal de las cuatro cabezas y cancerbero mayor del inframundo de Dante, requiere complicidad, y no cooperación, de los líderes a los que apoya y le tratan estupendamente, dejando hacer y dejando pasar –numen del viejo liberalismo–, cuanto le dé la gana. ¿Podría explicarnos mejor su teoría el señor López Obrador, a un mes de ser visto como presidente electo?

Por lo pronto, los mordiscos aumentan como si estuviéramos ante una jauría inoculada con la rabia mortífera de las ambiciones y los oportunismos –dos males arraigados en estas campañas en fase de finiquito real–, y no avizoráramos más futuro que el señalado por cada icono. Los mayores vicios del partidocracia se extendieron y ahora nos asfixian. ¡Qué desgracia!

La hora

Rafael Loret de MOLA

Finalmente llegó la hora de acudir a las urnas, formarse –quizá las “colas” sean mayores a las de otras jornadas, salvo si la lluvia se presenta–, y emitir cada sufragio en paz, tranquilamente, sin provocar incidentes ni exigir condiciones no previstas a las autorizadas. Recuérdese que, pese a todo, ninguno de los partidos postulantes, ni el pobre independiente en el espectro nacional, se atrevió a insistir en la urgencia de modificar las reglas del juego y, por ende, ajustarse a ellas es la única forma de elegir, aunque muchos sean los obstáculos legaloides y las farsas montadas en no pocos escenarios.

Preocupa que los escándalos mayores se den en Veracruz y Puebla, en donde los aspirantes de Morena, han puesto sobre las bardas a los aspirantes del PAN, herederos de sendos cacicazgos, el de los Yunes y el de los Moreno Valle, cuyas truculencia encendieron las alarmas y obligaron al icono de la izquierda, la que acapara al mayor número de quienes dan cauce a esta línea, a reclamar por los excesos y alertar a sus simpatizantes para evitar los fraudes respectivos – operativos les llaman–, en sendas entidades.

Por desgracia para la democracia, se olvidó de Yucatán en donde el priísmo pretende rescatar su último rincón contra la manifiesta voluntad de la mayor parte de los hijos del Mayab eterno. Y es que, por supuesto, en esta tierra quien acapara los votos –una larga tradición–, es el PAN y Morena, por desgracia, sirvió sólo como esquirol postulando a un expanista a la gubernatura para dividir los votos opositores a favor del Institucional. ¿Fue ésta una negociación? ¿O simplemente no entendieron la perspectiva general cuando se trataba de superar al instituto político que, en el sureste como en buena parte del país, ha caído en el abismo profundo de la corrupción y también en el de la infamia?

Intocables perversos

Rafael Loret de MOLA

Cuando peña nieto habló de deshacerse y perseguir a los intocables sabíamos, de sobra, que mentía; ni por un momento nos engañó porque, entre el grupo notable de beneficiarios del sistema corroídos, en la lista figuraban personajes muy cercanos a él como Arturo Montiel Rojas, su progenitor político, a quien tanto le debía como a otros más que fueron capaces de convertirlo en figura mediática en unos cuantos meses luego de salir de la chistera mágica en busca del gobierno del Estado de México. Nadie le conocía antes de eso y después, por obra misteriosa, se habló de él como la carta fuerte del PRI, ahora difunto, para recobrar la Presidencia en 2012. Inexplicable en términos de lógica política no de entuertos amafiados.

Desde luego, como Montiel, hay otros personajes deleznables que no fueron siquiera molestados; digamos el criminal Germán Larrea Mota-Velasco, cuyas empresas en materia de minerías y extracción del cobre, sobre todo, cobran auge al tiempo que sus obreros reducen sus expectativas de vida y se hunden, sin remedio, en el inframundo de los túneles y del gas grisú. Ni una sola acusación contra él se dio tras la tragedia de Pasta de Conchos, el 19 de febrero de 2006 cuando quedaron atrapados, en condiciones infrahumanas, sesenta y cinco mineros. Por algo evita, siempre, ser fotografiado como los grandes gángsters.

Otro caso es el de Jaime Camil Garza, ahora más conocido por la trama sobre Luis Miguel de Netflix, contrabandista de armas y cómplice de los presidentes desde miguel de la madrid hasta peña nieto pasando, desde luego, por salinas, zedillo y los “persignados” fox y calderón. Todos ellos no pudieron evitar la protección de uno de los sujetos más blindados del país y cuya existencia se da gracias a las miles que son arrasadas por el fuego artero del “alto poder”. Debo decirles que, desde 1999 en “Los Escándalos” señalé esta situación y nada se ha hecho para poner a buen recaudo a un sujeto que es ejemplo evidente del desarrollo y la invulnerabilidad de las mafias.

Más allá de los chismes y el drama, la seria de Netflix sobre el cantante Luis Miguel, nacido en Puerto Rico y naturalizado mexicano, revela las complicidades bajo el poder presidencial y los nexos de éste con el “empresario” Jaime Camil Garza, socio de todos estos y el mayor contrabandista de armas de México, nacido en Torreón.
Entre líneas, el artista se revela como una especie de Frank Sinatra, preferido de las mafias, por sus relaciones con mandatarios todopoderosos y los hijos de éstos, ligados por el dinero y su enorme capacidad para el dispendio… hasta con uso de aeronaves capaces de una autonomía de vuelo impresionante.
¿No es hora de develar los enjuagues entre los políticos de alta prosapia, los traficantes y la farándula? Quizá así se comprendería mejor la liga entre la familia Del Castillo, con la hermosa Kate a la cabeza, y el célebre “Chapo” cuyo juicio abrió duras interrogantes, al amparo de los fox.

Sobre estos “intocables” no debe permanecer quieto el futuro régimen presidencial.

Prisiones en campaña

Rafael Loret de MOLA

Siete ex gobernadores están presos, seis son miembros del PRI cuya dirigencia ahora sí exige castigos ejemplares para lavas sus manos al estilo más puro de Poncio Pilatos, y uno perteneciente al PAN y sin que hubiese nadie de su partido en asumir la defensa; mucho menos, claro, el corrupto Diego Fernández. En cada caso, la sociedad se ha mostrado insatisfecha porque se alega que no basta con la coerción penal sino se exige la reparación de los daños cometidos en contra de los intereses del colectivo; al respecto, las autoridades hacen mutis como lo han hecho siempre respecto a los bienes incautados a los capos de la mafia. Sencillamente se los quedan y reparten.

Hay otros ex gobernadores que fueron aprehendidos, en su momento, y quienes purgaron penas de más de un año: Israel Nogueda Otero, de Guerrero; Pablo Salazar Mendiguchía, de Chiapas y Dante Delgado Rannauro, de Veracruz. Estos, con infinidad de artilugios, salieron libres y negociaron abiertamente su silencio como sucedió con el último mencionado quien, de plano, apreció tanto su libertad que terminó fundando el partido Convergencia convertido hoy en Movimiento Social para hacerle sombra al Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, la novia de Andrés Manuel. Y el chiapaneco Salazar, el burlesco, vuelve a las andadas y elude órdenes de aprehensión contra él –por el asesinato de catorce niños en Comitán, si bien las víctimas sobrepasaron el medio centenar–, para seguir agitando las aguas con las sectas protestantes antinacionales adheridas a él; por cierto, este personaje, fue aliancista, en su momento, y actualmente está entregado a López Obrador y es el único en su género.

Desde luego, la captura de Javier Duarte de Ochoa, en Guatemala en donde igualmente se localizó –la primera vez– a Joaquín El Chapo Guzmán, fue algo así como la cereza del pastel y no pocos priístas con mentes pequeñas consideraron que con ello se vindicaba a su partido para dar la cara en las contiendas electorales por venir. Cabe una gran carcajada por la simplicidad del razonamiento, sobre todo porque ya no es tan sencilla la manipulación del colectivo. Luego seguirían Roberto Borge Angulo, de Quintana Roo; Tomás Yarrington y Eugenio Hernández Flores, de Tamaulipas.

Sin duda, el daño mayor lo recibirá el PRI al constatarse, primero, que fueron las policías internacionales las que intervinieron en los operativos contra el tamaulipeco Tomás Yarrington y el veracruzano Javier Duarte, y no los elementos de la Procuraduría General como falsamente se extendió para saludar con sombrero ajeno. Es curioso: a varios ex mandatarios más –digamos César Duarte Jáquez, de Chihuahua, y hasta los “candidatos” Humberto y Rubén Moreira Valdés, de Coahuila–, se les persigue con más ahínco y con procesos cimentados en los Estados Unidos.

Sin duda, el daño mayor lo recibirá el PRI al constatarse, primero, que fueron las policías internacionales las que intervinieron en los operativos contra el tamaulipeco Tomás Yarrington y el veracruzano Javier Duarte, y no los elementos de la Procuraduría General como falsamente se extendió para saludar con sombrero ajeno. Es curioso: a varios ex mandatarios más –digamos César Duarte Jáquez, de Chihuahua, y hasta los “candidatos” Humberto y Rubén Moreira Valdés, de Coahuila-, se les persigue con más ahínco y con procesos cimentados en los Estados Unidos. De allí los temores crecientes entre la clase política mexicana, si bien los montajes se han realizado con todas las de la ley, tratando de impresionar a los mexicanos. ¡Los operadores se van a llevar severas sorpresas ante los escrutinios!

Debates y tigres

Rafael Loret de MOLA

El Instituto Nacional Electoral, encabezado por el racista Lorenzo Córdova Vianello, dispuso que deberán realizarse tres debates “oficiales”, uno cada mes desde abril –en la Ciudad de México, Tijuana y Mérida–, suficientes, según el criterio de los consejeros, para que cada postulante exponga propuestas y confronte opiniones con sus adversarios. Más de tres, según observo, causarían desinterés y aburrimiento en la opinión pública por la reiteración de los argumentos.

Para ello, en la Ciudad de México, el 22 de abril y en el Palacio de Minería, los postulantes hablarán de “política y gobierno”, temas candentes que obviamente darán lugar a réplicas severas por cuanto al análisis del actual estado de cosas situado en el abismo de la crisis; además, será entonces cuando también puedan señalar las tremendas diferencias entre las dirigencias que forman alianzas desde polos opuestos; las tres, para decirlo de una vez.

El segundo será en Tijuana, Baja California, en la Universidad, el 20 de mayo, en plena canícula, para tratar sobre las relaciones de México con el mundo, tema que seguramente se centrará en los bipolares desencuentros con el mandatario de los Estados Unidos y la sumisión de nuestro gobierno, además de los desiguales vínculos con la Unión Europea.

Finalmente, en Mérida, a realizarse el 12 de junio en el Museo del Mundo Maya –en donde no hace mucho presenté el libro Volvemos al Polvo de José Antonio Ceballos y con Armando Manzanero–, a las nueve de la noche, para hablar de la economía y el desarrollo, dos asuntos obviamente empantanados y que obligarán a los participantes a cruzar opiniones para reventar a los rivales con las alegaciones proselitistas finales y a diecinueve días de distancia de la contienda nacional, incluyendo los tres destinados “a la reflexión” que, desde luego, a nadie le interesa realizar.

Me parecen suficientes y completos si los candidatos no dilapidan el tiempo lanzándose bravatas o presentando copias de acusaciones –a Ricardo Anaya lo persiguen ya hasta en la OEA a donde llegó Claudita Ruiz Massieu clamando por justicia y en evidente desprecio a las autoridades mexicanas quienes quieren lavarse las manos; cuando menos es paradójico–, en medio de berenjenales de adjetivos inútiles y hasta prosaicos. No faltarán quienes aseveren que uno se irá a “La Chingada” –el rancho en Palenque–, otro será conminado a pedir asilo en Atlanta y un tercero podrá solicitar visitar un meadero para dar lustre a su nombre. Y es esto lo que NO queremos ver ni escuchar. Para vulgaridades, las comadres del PRI y algunos “memes” fuera de tono.

Por tanto, sobra la invitación a comenzar los debates extraoficiales aprovechando este periodo en el que todos lo dirigentes partidistas se han reído en la cara de los consejeros del INE sin que éstos se pronuncien: se supone que en la llamada “intercampaña” habrían de cesar los actos propagandístico y éstos han sido más numerosos que los de la llamada “precampaña”. A partir del 31 de marzo, dentro de once días, los temas estarán agotados y el hastío de la ciudadanía habrán de pagarlo muy caro, con desinterés, abulia y, en su caso, abstención.

Se les pasó la mano.

Siempre al garete

Rafael Loret de MOLA

Suele sucedernos que nuestro gobierno jamás se prepara para afrontar lo inminente, distraído con frecuencia con los fastos, aniversarios y, sobre todo, las campañas. Especialmente, la administración de calderón se tropezó con el bicentenario de la Independencia –celebrada en petí comité con un zócalo medio lleno de panistas controlables–, y el centenario de una Revolución que el PAN, en posesión entonces del Palacio Nacional, hubiera querido evitar para ser congruente, al menos, con su propio hito; recuérdese las tantas veces que los fundadores de este partido señalaron a “la bola”, despectivamente, por cuanto consideraban que un hato de asesinos, matándose entre sí, habían generado el movimiento. De plano, se burlaban de los héroes cívicos y sólo se quedaban con Madero, acaso por su perfil de burgués adinerado aunque poco decían sobre un hecho incontrovertible: lo dejó todo, sin recibir nada a cambio… salvo la muerte a traición. Una diferencia, por supuesto, sustantiva.

El farsante calderón tuvo suerte. No hubo incidente alguno que impidiera las fiestas aristocráticas en Palacio, con el espíritu de don Porfirio presente, pese a la imagen de un México atenaceado por la violencia que el propio gobierno ha dado en mostrar al mundo… para abaratar al país y llenarlo de inversionistas foráneos poco escrupulosos y expertos en ganar capitales en un santiamén. De allí, claro, el curso de la reconquista desde España y el avance de las multinacionales entrelazadas con algunas de las principales mafias que azotan el territorio nacional. Todo va de la mano aun cuando se intente disimularlo

Tiene fama nuestro gobierno de llegar siempre tarde. Así nos pasa, sobre todo, en materia de prevención. Ahora mismo, por ejemplo, inmersos en las campañas comiciales que, hasta el momento, poco han aportado para inventarnos una nueva ruta hacia el desarrollo con justicia, no hemos puesto atención suficiente al tsunami que nos llega de Europa con posibles efectos explosivos en el segundo semestre de este mismo año. Nuestro principal riesgo es que los bancos de origen hispano, BBVA-Bancomer y Santander, se cubran las espaldas con las divisas que circulan en México, como ya lo hicieron en 2008 cuando reconocieron que casi la mitad de sus utilidades habían procedido de nuestro país… y bien sabemos que nunca dicen la verdad completa, sólo a medias. Y el gabinete de peña… ahorrando centavos para el INE.

El hecho es que la recesión cunde en la península ibérica y pone en jaque al gobierno de Mariano Rajoy Brey, franquista de cepa, quien se entretiene rescatando a los bancos con problemas. Hace seis años, por ejemplo, la presidencia de España anunció la nacionalización de Bankia –lo que antes era Caja Madrid–, precisamente unas jornadas después de la renuncia del “sabio” Rodrigo Rato, maestro que fue de Agustín Carstens en el Fondo Monetario Internacional y quien, de plano, vio venir la catástrofe; el sólo anuncio de su salida precipitó a la baja las acciones de la institución en la Bolsa y creó un clima de franca incertidumbre en el que los ahorradores temieron no poder disponer de lo guardado; se estuvo a un milímetro de provocarse el pánico con funestas consecuencias a pesar de la solidez de otras empresas financieras, sobre todo Santander, bajo la rectoría de los herederos de Emilio Botín, perfectamente blindadas por su liquidez y el potencial de inversiones que atesora. Ahora, Rato está bajo proceso y ha sido aprehendido aun cuando su proceso lo seguirá desde fuera.

Nuevo congreso

Archivo / cuartoscuro.com
Rafael Loret de MOLA

El cuarto de guerra de Andrés, cada vez más efusivo en víspera de la última quincena de campaña, a partir del tercero debate, en Mérida el próximo martes 12, celebra que los medios internacionales den por hecho no sólo la inminente victoria de Andrés –para gran dolor de los empresarios que han abierto la brecha entre multimillonarios y depauperados–, sino incluso una aplastante representación de Morena en sendas Cámaras del Congreso de la Unión, amén de seis gubernaturas y toda una aureola política que consolidará un gobierno repleto –y ésta es la parte negativa–, de personajes siniestros provenientes de lo peor del PRI y del PAN.

De ocurrir lo anterior, tal y como lo diagnostican los expertos –no encuestadores sino analistas que han hecho labores de campo, distrito por distrito–, el partido creado por Andrés, de manera unilateral y sin fisuras democráticas –todo ha sido personalismo puro y esto no es sano para el desarrollo de un gobierno “por y para el pueblo”–, tendrá una representatividad mayoritaria en la Cámara de Diputados, entre 250 y 298 militantes, además de un 34 por ciento de los senadores de la próxima Legislatura, esto es entre 46 y 54 representantes de un total de 128; la Cámara Alta sería el talón de Aquiles de la nueva primera fuerza del país a partir del 1 de septiembre y acaso el único real contrapeso, en cuanto a las instituciones políticas, de un gobierno mucho más blindado que el de las alternancias anteriores.

Recuérdese el “freno al cambio” del que se quejó el señor fox cuando ni las “muchas faldas” de su consorte pudieron frenar el aislamiento notable del presidente ante un Legislativo que mandó a volar cada iniciativa –bastante incongruentes, por cierto– que surgió de la casona de Los Pinos convertido en búnker de las ideas retrógradas, del antijuarismo y de la exaltación de los viejos tiranos, el cuerpo “sacro” de Mont-Parnasee, en París, y Max, el barbado enajenado de Miramar.

Por lo pronto, el tercer y último debate está muy cerca si bien los temas, a simple vista, no parecen dar pie a divagaciones aunque, en la desesperación de Anaya y Meade, las habrá. A tratar: crecimiento económico, educación –ciencia y tecnología–, y desarrollo sustentable con todo y el cambio climático, único que podría derribar a Andrés si surge un volcán en el INE. Pareciera que todo debería transcurrir sobre rieles pero no será así considerando que, ahora sí, es la última oportunidad para provocar a Andrés y hacerle caer en un traspié que sería histórico, inesperado.

Pero si, por distrito, las apuestas son efecto del “efecto AMLO”, como le llaman en los diarios del exterior, no existe duda alguna que el líder de la contienda tendrá especial cuidado en cuidar su cartera –le aconsejamos que no la lleve y la deje depositada en las manos de su talentosa mujer, Beatriz Gutiérrez Müller–, y no rendirse ante la argumentación de quienes tienen lengua larga para juzgarlo y cola inmensa para ocultar sus propios pecados. ¿Nadie va a mencionar los miles de millones –entre 12 y dieciocho mil de acuerdo a dos versiones contrapuestas–, desviados por Sedesol a través de la pecaminosa Rosario Robles Berlanga y la complicidad del propio Meade?

Por eso, como rezan las matemáticas, el orden de los factores no altera el producto; la corrupción, sí.

En el pasado

Rafael Loret de MOLA

–Cuando escuchamos y observamos lo que pasa en tu país nos da la impresión de que están retornando al pasado… de la misma manera como el PRI regresó a la Presidencia.

Esto es como si fuéramos en sentido inverso a los pueblos en desarrollo dispuestos a salir de sus propios abismos. A diferencia de ellos, a nosotros nos han situado en los filos de las barrancas para que podamos ser lanzados hacia el vacío del silencio, la ominosa quietud de los postrados. ¿Democracia? No, hemos caído en manos de una nueva y esnobista aristocracia a la cual no le interesan las vidas de los reporteros, ni las de sus trabajadores, sino sólo la especulativa acumulación de riquezas y de poder a la sombra de su maridaje con un gobierno en condición de concesionario y, como tal, únicamente receptivo respecto de quienes les ofrecen “moches”, igualas, comisiones o cualquier tipo de ganancia para acrecentar fortunas personales.

Por eso el país está paralizado y da la impresión de viajar hacia el Jurásico acaso porque en Chicxulub, Yucatán, cayó el aerolito que extinguió a los dinosaurios. Vamos hacia atrás, ni duda cabe. Lo percibimos en 2000 cuando fox, un minuto después de sentarse en la silla presidencial, alegó que no sabía lo mucho bueno del legado priísta y optó por olvidarse del cambio y apostar por el continuismo; también al trocarse la democracia en demagogia y posibilitar con ello el juego de las encuestas que pretendió justificar la asunción de calderón al poder; y, finalmente, la misma sensación nos invadió cuando el mediático peña inició su andanada de “decisiones” de las cuales se deslindó en cuanto los grandes consorcios privados le pasaron facturas y debió inclinarse por las reformas antipopulares, sin consenso y en vías de un solemne fracaso. Como los cangrejos, con respeto a otras acepciones del término.

Por ello, a los presidentes democráticos del mundo, a cuantos conciben la paz con la convivencia y solidaridad con otras naciones que sufren, a los mandatarios humanistas para quienes preservar una vida, en cualquier parte del mundo, es alimentar el ideal de justicia plena, les pedimos hacerle llegar al señor peña nieto más que una recomendación: un diplomático llamado para que cesen las persecuciones descocadas, solicitando la renuncia de quienes han sido señalados por crímenes y negligencias –desde la fuga de “El Chapo” Guzmán Loera hasta el asesinato de periodistas recurrentes en Veracruz y otras entidades-, llamándole a la cordura para que pueda ser un representante del pueblo mexicano y no un invitado por obligación, cínico además, listo a recibir preseas a costa de elevar las cortinas de humo hasta cuando se toma vacaciones.

Sabemos que el prestigio de peña está por los suelos en México; sin embargo, en los corrillos políticos de otras latitudes pareciera haber una divergencia absurda respecto a la visión que de él tienen las comunidades de otras regiones del mundo. La clase gobernante, acaso, observa en él a un personaje reformista dispuesto a vender al país con tal de sacarlo de su marasmo; y, claro, los dirigentes por todas partes lo suman a las ofertas más jugosas, junto a la ofrecida por la “nueva” Cuba sin Fidel, para expandirse y enriquecerse a expensas de los mexicanos.

La cereza del pastel

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Fue como una broma macabra, hace apenas una semana, cuando comenzaron a verificarse el monto de los sobornos y los sobreprecios de sus “servicios” a varias de las plantas de Pemex con la intermediación del corrupto –rompe-madres, se dice–, Emilio Lozoya Austin, quien, con su cola y mañas de velociraptor, puede sentirse orgulloso de ser continuador de grandes personajes del peñismo: La Gaviota, Luis Videgaray –beneficiarios de HIGA–, Virgilio Andrade “la cloaca”, Gerardo Ruiz Esparza “el socavón” y el propio titular del Ejecutivo, quien asienta que la corrupción no es uno de los males mayores. Falta establecer desde el punto de vista de quién.

No son todos los cómplices, desde luego, ni los únicos beneficiarios de los sobornos de Marcelo Bahía Odebrecht, el brasileño convertido en el Luzbel de los empresarios para convencer a los jefes de Estado de casi todo el continente a beber sobre sus palmas, cuyas sumas son tan desiguales como el propio caso: los periódicos oficiosos hablan de montos mayores a 400 millones de pesos; El País, de España, cita 41 millones y medio pero de dólares y La Jornada apunta que son 876 millones de pesos los “sobreprecios” pagados a la multinacional por instrucciones de muy arriba – los dos últimos cotidianos citados sí coinciden, a cambio de falacias mayores en los otros–, al tiempo que se citan las tremendas irregularidades cometidas en dos de las obras “emblemáticas” de un régimen amoral: el tren México-Toluca –rey de la tala inmoderada–, y el célebre paso Exprés.

Lo de Odebrecht ha sido, sin duda, la cereza en el enorme pastel de la corrupción.

Gobierno inútil

Rafael Loret de MOLA

Está claro que el gobierno, ahora mismo –no hablamos del próximo–, no le sirve a la sociedad, en su conjunto, sino sólo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa lo peor en cuanto a los meteoros anunciados que siempre enlutan a cientos de familias y destruyen la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con los vaivenes incesantes de la moneda gracias a los cuales especulan, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables ex presidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “doctor zeta”, ernesto zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, en sus épocas de mayor poder.

Le sigue felipe calderón, desvergonzado, quien tiene intereses profundos con la española Iberdrola, en el rubro eléctrico, y parece cazador de ofertas del gobierno para ofrecérselas a los inversionistas multinacionales. ¿Quién es más traidor?

Sólo los busca-chambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva entre la dirigencia del PRI y los operadores de la residencia oficial de Los Pinos, próximos a quedarse en la calle Parque Lira, para granjearse pleitesías y mantener intacta la sagrada sentencia de que vivir fuera del presupuesto es el mayor error concebible. Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador zedillo.

Algunos sudamericanos se mofan de eso. En Colombia, por ejemplo, el dólar se sitúa a más de tres mil pesos lo que nos hizo descuadrarnos ante la urgencia de multiplicar y dividir al ritmo de las cajas registradoras. Cuando comentamos que nos costaba trabajo el ejercicio, una de las despachadoras del Museo Botero –en donde los volúmenes comenzaron a cobrar vida a partir de sus visiones taurinas, seguramente psicópatas para los imbéciles–, nos replicó:

–Pero ustedes se engañaron solos; le quitaron ceros a su moneda. Tres me parece. Así que ahora, ¿en cuánto está el peso mexicano?

–Alcanzando los diecinueve pesos –respondimos–.

–Allí lo tienen; en realidad son diecinueve mil pesos por dólar, casi seis tantos a lo que estamos nosotros… no sé para que les sirve el disfraz.

La mayor mentira

Rafael Loret de MOLA

El continuismo, según las mediciones de empresas con proyecciones a futuro, es más seguro para el país que la posibilidad “atroz” de un viraje hacia la izquierda, alarmadas las fuentes de poder ante la crecida inusual de esta instancia a la cual se comienza a contaminar, con el engrudo de la burguesía feliz en las redes del dinero sucio. ¡Pobres de los socialistas que caen en tales redes de miseria humana!

Así, la calificadora Fitch Ratings y su vocera Shelly Shetty –a quien se denomina directora de Deuda “Soberana” de América Latina–, aducen que una victoria de Andrés agregaría un serio detonante para la volatilidad financiera, un fenómeno ya presente por cuanto a la inestabilidad social, económica y política en todos los niveles sociales de nuestro país. ¿O una decisión electoral es acaso más influyente, para estos fines, que la imparable violencia –doscientos mil muertos en dos sexenios, un nivel sólo alcanzado en territorios en guerra–, la desesperación de millones por sus escasos ingresos y el rencor acumulado contra la clase política, el presidencialismo y la partidocracia? Me parece absurdo.

Pongamos que la súper valuada FITCH, quien siempre deja contentos a sus contratantes como cualquier negocio de encuestas nacional, hubiese estado funcional cuando se han producido las grandes revoluciones, violentas o pacíficas, o los momentos decisivos de la historia cuando el colectivo toma la decisión de sacudirse de los emancipadores y voltear las cosas como ha ocurrido a lo largo del mundo y de la historia –digamos la caída de las monarquías, el fin de las dictaduras, el derrumbe del Muro de Berlín y la detonación de las bombas atómicas sobre Japón, entre tantas otras cosas–, ¿hubiese prendido las alarmas porque los sacudimientos inciden en los augurios financieros de consorcios, especuladores y gobiernos cómplices del verdadero poder, el del dinero y la mafia? De carcajada.

Qué triste papel el del peñismo: comprar reconocimientos internacionales, modificar cifras según el entender de agraciados por sus conexiones con la cúpula política –no cópula, cuando menos en este sentido–, y lanzar augurios con el propósito de manipular la voluntad de un electorado aun en vías de madurez y, como tal, con severas lagunas de ignorancia. Pero el juego puede revertírseles.

La importancia que le da FITCH a un presunto triunfo de Andrés, fortalece al mismo al exhibir la preocupación de los ricos sobre el devenir de México. Si la aristocracia tiembla y miente… es porque, sin duda, avizoran las guillotinas.

Lunas de miel

Rafael Loret de MOLA

El pasado martes 3 de julio, dos días después de una victoria aplastante y sólo sorprendente para los soberbios tuertos del sistema político mexicano –esos mismos que quieren reconstruir su miserable partido con la sobrina de salinas al frente-, Andrés Manuel, triunfante, pretendió cerrar el círculo –antes que fuera vicioso- con una visita al títere de cuanto él llamó “la mafia del poder”, enrique peña nieto. Se les observó cordiales y corteses lo que supuso una evidencia sobre la posibilidad de una transición, pacífica y ordenada, de la titularidad del Ejecutivo federal.

A partir de entonces hubo de esperarse a los conteos distritales –iniciados al día siguiente- para corroborar la aplastante victoria del tabasqueño, nada menos que con 53.9 de los sufragios emitidos aunque jugara de acuerdo a las viejas reglas; con toda la fuerza institucional, al servicio de la Presidencia y su abanderado sin militancia, el PRI quedó reducido a cenizas con una mínima representación en las Cámaras, algo así como el equivalente a las curules que se le obsequiaban al Partido del Trabajo hace una docena de años, y sin mayor fuerza como oposición. Para muchos, este golpe es definitivo; otros sueñan con la refundación… de las manos de la sobrina de salinas, Claudita Ruiz Massieu -¡ya superó al padre!-, y, sí, Rubén Moreira Valdés con la asesoría de Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa. Pura sangre nueva.

La “luna de miel”, entre el saliente y el entrante, terminó en cuanto el INE, con sus esbirros al servicio del presidencialismo que los enriqueció hasta más allá de la desvergüenza, multó con 195 millones de pesos a MORENA con relación al fideicomiso creado por ésta para auxiliar a los damnificados de septiembre de 1917. Andrés ofreció aportar el 20 por ciento de sus prerrogativas; y enseguida los dirigentes del PRI y el PAN, farsantes abrumadores, salieron a decir que ellos donarían el cien por ciento de sus recursos de campaña. No olvidemos el episodio completo porque los defraudadores fueron quienes mintieron y no aquellos que movieron sus disponibilidades; para los otros partidos, repelidos en las urnas, no hubo la menor mención por sus mentiras recurrentes.

De allí el retraso indebido en la entrega de la constancia de mayoría por la elección presidencial –máxime que el TRIFE alega que sólo se dieron siete impugnaciones cuando antes eran cientos, cuatro de ellas promovidas por el PES, supuesta aliada de Andrés, para tratar de salvar su registro-, y los obstáculos para la asistencia de López Obrador a la Cumbre de Puerto Vallarta, Jalisco.

A cambio de ello, comenzó otra “luna de miel”, nada menos que con el repudiado Trump –a quien no quiere la mayor parte de los mexicanos y más aún lo abomina-, hablando que tanto él como el propio Andrés habían colocado al establishment sin cargas partidistas. ¿En esta acepción entra el muro de la ignominia, que según Donald, el pato, debemos pagar los mexicanos? ¿Y las políticas migratorias que llegaron al extremo abominable de los campos de concentración nazi en donde se separaba a los hijos de las madres?

El futuro mandatario debe cuidar no sólo las formas –comprensible en una etapa de transición-, sino el fondo en el que las afrentas del huésped perentorio de la Casa Blanca lanza y sigue lanzando contra los mexicanos. Nadie votó por perdonarlo sino por recuperar la dignidad perdida.

¿Y los deslindes?

Rafael Loret de MOLA

Las campañas –todas– se precipitan al abismo. Todos han ganado y perdido, al mismo tiempo, en una dicotomía fatal en la que la ciudadanía ya no sabe, a ciencia cierta, cuanto es verdad o mentira, como diría el poeta Ramón de Campoamor, sino que “todo es según el color del cristal con que se mira”. De esta manera quien ya eligió, de acuerdo a sus creencias personales, no admite crítica alguna a su campeón y aduce, como réplica, la tendencia hacia la existencia mercenaria de unos cuantos quienes no retratan a todos. Debe tenerse cuidado al emitir tales juicios descocados, sin valor alguno y sólo referentes de aquella sentencia medioeval: “calumnia que algo queda”. Tal es la línea de las campañas por todo el país.

Desde luego, quedan grandes interrogantes en la cartera sobre la honorabilidad de los postulantes; por ejemplo, quien se dice “el mejor”, con una petulancia que riñe con su antiguo carácter bonachón, no puede, no sabe cómo responder al tema candente de la llamada “estafa maestra”, calculada por los analistas en 18 mil millones de pesos –seis mil eran en un principio–, armada en Sedesol, donde reemplazó a Rosario Robles Berlanga, la seductora musa de Carlos Ahumada Kurtz –quien estuvo en la cárcel por donar dinero a los miembros cercanos del “team” de Andrés en 2005–, y solapó los enormes desvíos, incluso después en su condición de secretario de Hacienda. Prefiere callar lo que salta a la vista.

El joven Ricardo Anaya Cortés, tan colmilludo para deshacerse de quienes le estorbaban –desde Margarita hasta Moreno Valle aun cuando por éste no reparó en la posibilidad de condenar a Puebla a un torpe matriarcado, lo que NO será–, pudo defenderse en la Procuraduría General de la República de los señalamientos sobre “lavado de dinero” por la venta de una nave industrial –una cuestión que rebasa la hipocresía–, pero no lo ha hecho en los metiches tribunales españoles que observan a México todavía como una extensión de la barbarie colonial, impuesta por los invasores de la misma nacionalidad, y se entrometen en una indagatoria contra el presunto socio del aspirante, Juan Manuel Barreiro Castañeda. Particularmente aborrezco al sistema judicial español, sesgado, visceral e injerencista.

Y, finalmente, Andrés no sabe, no quiere y no puede explicar la mentira sobre las millonarias regalías –mismas que no cobraba en principio por carecer de recibos con el RFC respectivo, según me confesó su editor, Ariel Rosales–, de sus libros –mismos que sólo ha comprado él mismo para regalar con merma de sus pretendidas regalías–, ni cuánto, de verdad, ha recibido por dirigir a un partido, Morena, inventado por él, dirigido por él y en el cual su voz es la única con valor práctico ante el silencio reverencial de una militancia incondicional, enfermiza diríamos en cuanto a su devoción por el líder… como en tiempos de Franco, Mussolini y otros más incluyendo al alemán del bigote recortado chaplinescamente.

Atrapados, todos, sólo vemos la superficie; pero, a la hora buena, de quiénes vamos a depender considerando que no todos los expuestos como futuros colaboradores de Andrés, entre los mismos Alicia Bárcenas llamada a ser representante de México ante la ONU sin ser avisada –una mentirijilla perdida en el alud-, son dignos de serlo ni podrían resistir la mínima evaluación del Congreso. ¿No que no habría imposiciones si Andrés llegara a la Presidencia? Pues ya comenzó a seguir la misma línea apostando por su camarilla.

Sepulturero del futuro

Rafael Loret de MOLA

En la célebre obra México Bárbaro, de John Kennet Turner, se cuenta con apego a los hechos y una técnica de investigación impecable el drama de los indios yaquis de Sonora, entre otros, demostrándose que el numen del estallido de 1910 fue, sin duda, la desigualdad social. No es extraño el aserto en nuestra historia: ya habíamos contado que, de acuerdo a peritos hispanos –quizá preparados para librarse del estigma de sus asesinos predecesores–, la destrucción de Teotihuacán había sido consecuencia directa del dilema permanente entre los explotados, quienes se cansan de vivir a las sombras, y el pequeño círculo de gobernantes, sacerdotes y guerreros de alcurnia. El mismo vendaval que destruyó a los imperios egipcio, griego y romano luego de centurias dominantes por el paso de los “caballeros” dispuestos a defender sus patológicas razones con la fuerza de las armas.

Esto es: en México, las distancias entre quienes mandan y cuantos obedecen es mayúscula y sin que jamás se haya respetado el principio republicano fundamental: el de la soberanía popular imperante sobre los grupos fácticos de poder. De esta “útil” ignorancia se derivan todos los grandes males de nuestro país, desde el ostracismo silencioso, al que he llamado “sepulturero del futuro” y “el mejor compañero de la corrupción” entre otras definiciones, hasta la exaltación de la riqueza como única ruta el pro del estatus dentro de una comunidad inmersa en su propia hipocresía. (Ni siquiera los obispos, salvo excepciones que confirman la regla, se atreven a compartir la mesa con sus servidores por razones de “buen gusto”).

Hace tiempo, en mis días en San Miguel de Allende –la maravillosa ciudad colonial que quisiera recordar con más cariño si no fuera por la cercana presencia de la maldad en mi hogar; me dicen que no debo hacer referencia a mis emociones personales pero, a estas alturas, me he ganado el derecho de hablar cuanto me da la gana– un heredero ricachón, quien jamás ha trabajado para ganar un peso, se extrañó que uno de mis colaboradores se sentara al lado mío, y en la misma mesa que compartía con el millonario, y antes de preguntarle sobre lo que comería, le soltó:

–A este no le muestres la carta; ¿no ves que no está acostumbrado? Mándenle un tazón con frijoles y con eso le basta.

Iba a responder la majadería cuando el noble humilde se carcajeó y replicó:

–¿Sabe usted? También puedo comer carne y no me hace daño; en cambio a usted, se le atoran los frijoles.

El heredero tuvo el buen tino de no responder esperando que yo actuara; y se sintió muy molesto cuando, a cambio, le di unas palmadas en la espalda. Y luego, en la plática, el sujeto engreído e incómodo por la presencia de alguien no perteneciente a su nivel social no cesó de hablar de la necesidad de votar por otro partido, ya no el PRI sino el PAN, estábamos en las vísperas de los comicios, para así evitar el hambre de tantos campesinos maltratados. El fariseísmo llegaba muy alto en su rancho en donde servía a la decena de empleados, como se había acostumbrado en la casa de sus padres, sólo lo proveniente de una inmensa olla… con frijoles y retazos de hueso. Su familia, claro, devoraba platillos exóticos europeos y norteamericanos.

¿Van a debatir?

Rafael Loret de MOLA

El tercer debate entre aspirantes presidenciales –son tres más uno–, cubrirá la totalidad de los 360 asientos que conforman el gran auditorio del Mundo Maya en Mérida, la de Yucatán, en donde tuve la fortuna de disertar hace unos meses al lado de dos talentos oriundos de esta tierra mágica: Armando Manzanero y el doctor José Antonio Ceballos, mi hermano, impregnado de romanticismo hasta a través de los bisturís lo que es, francamente, difícil de creer.

Además, los protagonistas no sólo responderán a los moderadores –esperemos que les hayan leído la cartilla para evitar convertirse en centros de atención cuando no lo son, como ocurrió el 20 de mayo–, sino al público escogido y también a los internautas. Todo ello en una hora y 43 minutos de acuerdo a las estimaciones de los organizadores del INE. Como vamos será mayor el tiempo de los interrogadores que el de los postulantes, favoreciendo con ello la simpleza de los mismos –acotados–, y desparramando sospechas hasta para cuestiones menos trascendentes sobre el destino de un país enjaulado en una democracia de pacotilla.

El primer tema a abordarse será el crecimiento económico, la pobreza y la desigualdad. Un espacio claramente favorable a Andrés, de Mprena y acompañantes, por el dominio que le otorga el haber visitado casi hasta el último confín del país y adentrarse en la profundidad de sus males; ello no quiere decir que tales enfermedades sociales endémicas serán resueltos sólo con derrama de capitales aunque los candidatos ya se acostumbraron a mantenerse en una especie de subasta –Meade asegura que doblará las pensiones con tal de acarrearse simpatías–, en medio de los escándalos por prevaricación, triangulaciones, desviaciones y, lo peor de todo, lavado de dinero. Denuncias que no podrán agotarse el 1 de julio sino ampliarse hasta sus consecuencias finales.

El segundo tema es el de la educación con sus agregados en ciencia y tecnología. Aquí el joven Anaya lleva la delantera porque pertenece a una generación en la que el futuro se mide por la cibernética, muy ajena a Andrés y no tan extraña para Meade, y la capacidad creativa. La gran reforma educativa debe poner énfasis, no en cuestiones laborales, como hasta ahora, sino en el hecho de que deben reordenarse las capacidades a partir de los nuevos instrumentos de la ciencia y la tecnología, precisamente.

Y para cerrar el menú se hablará de desarrollo sustentable y cambio climático, asuntos en los que Meade es más ducho considerando su capacidad para entender los tsunamis políticos al grado de ser candidato, no militante, de partido en el poder, una cuestión agria, sin duda, que será epitafio para el priísmo. Para la región peninsular. El asunto es de mayor importancia por la recurrencia de los huracanes y las advertencias constantes que son frutos del irresponsable tratamiento de las potencias –sí, sobre todo Estados Unidos–, al ámbito con tal de apostar por una industrialización voraz sin el menor dejo de humanismo.

Cerrada la cuenta, es de esperar que los aspirantes tomen sus posturas y debatan, en serio, antes de caer en el juego de las acusaciones mutuas, de las descalificaciones, sustentadas o no, cuando restan quince días de campaña y tres más para la jornada decisiva… que parece decidida sin importar quién se apunte como el pasajero del cabús en donde se ubican los debates con rumbo hacia Los Pinos.

Denuncias

Especial
Rafael Loret de MOLA

@loretdemola

Por ejemplo, Meade lanzó la acusación sobre el lavado de dinero que encubre Anaya y le colocó a éste, con una catarata de propaganda en redes sociales y en medios abiertos, con el lugar común de los criminales dispuestos a vender sus almas con tal de asegurarse una vida placentera.

Anaya, expresó su indignación por esta acusación basada en la compraventa de una nave industrial por 54 mdp. Dicen que no importa el monto sino la acción; y es verdad salvo si la operación respectiva no fuera un negocio entre particulares.

Lo peor, fue el intento de Anaya por ensuciar a Andrés con la falta de licitación, a favor del Grupo Rioboo. El hecho se dio desde 2002 y, ¡sorpresa!, se dio a conocer 10 años después en el preámbulo de las elecciones en las que López Obrador va tan arriba que un derrumbe a estas alturas sería visto como arte de un fraude inmenso.

Y, en el aire están los señalamientos contra el oficialista Meade, cuya tensión se observa en su vitíligo que ha dejado de tratarse al grado que perdió lo que había ganado en sus terapias en Cuba. Y como no tiene acceso al Hospital Militar, donde peña se ha sometido a quimioterapias de elite, la enfermedad lo pintó solo lo que le resta seguridad al mostrarse y receptividad en sus oyentes; no se trata de discriminación sino, de actos reflejos de las conductas reacias a ver con normalidad los padecimientos ajenos. Parte de nuestros defectos mayores, como la desigualdad social.

En fin, aunque Andrés grita que no es corrupto, el hecho es cada quien recibió sus bolsas de basura y están ahora repletas. Pero si de democracia hablamos es evidente quién ganará los comicios ¡y pobres de aquellos que busquen defraudarnos! Ya no. Sitiaremos al INE si es necesario, tanto los que hayan votado por Andrés como todos aquellos que no desean preservar un sistema corrupto.

 

 

Caminos mortales

Rafael Loret de MOLA

Hace algunos años, cuando menos una década completa, percibimos e informamos que la distensión hacia los tráileres cargados con droga, a su paso por las autopistas de los Estados Unidos, sólo podía tener una explicación: el visto bueno de los aduaneros y los agentes de la Border Patrol estadounidense. En efecto, a partir de este punto, fue descubriéndose que la estabilidad del mercado estadounidense de estupefacientes deriva en buena medida de la capacidad de las agencias de inteligencia para mantener los equilibrios y simular la persecución de los cárteles mexicanos, con los que se entienden, sembrando cadáveres como rastrojos inútiles.

Al gobierno le molestó enormemente que se hablara de nuestro país como un enorme cementerio de fosas clandestinas en voz de algunos mandatarios centro y sudamericanos acaso molestos por la intromisión de los cárteles en sus propios países, digamos en Colombia en donde la paz pende de un hilo pese a los esfuerzos mayúsculos para detener a los narcotraficantes de Cali y Medellín sobre todo –la historia de Pablo Escobar ya se convirtió en leyenda telenovelera–, y ahora se percatan que son los capos mexicanos quienes mantienen el comercio envilecido. ¿Qué se puede esperar en el futuro?

Pero más brutal aún es la ausencia de capacidad de nuestros gobernantes para hablar claro en la Casa Blanca y exigir, con pleno uso de la soberanía nacional, que se proceda en la Unión Americana con la misma rudeza con la cual se persigue y mata a los agentes del mal y sicarios en territorio mexicano. ¿Para eso es para lo que les permiten a los policías de extranjero portar y usar armas sobre territorio nacional? Me temo que sí.

Ahora, la denuncia ha crecido sobre la propensión de aduaneros y agentes fronterizos a corromperse no sólo por dinero sino igualmente por su inclinación por las ofertas sexuales de primera línea. Las deformaciones sobre las costumbres estadounidenses, mil veces difundidas por la televisión, crecen sin remedio; pero la basura la siguen arrojando sobre México.

Basta! para que te enredes

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