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Piense

Marineros de asfalto

Rafael Loret de MOLA

Insistimos en la inutilidad de mantener la dependencia alejada de las costas mexicanas; alegábamos que en la capital los marineros de asfalto sólo podrían aspirar a dragar y mantener en condiciones a los dos lagos de Chapultepec. Desde el sexenio calderonista, la Marina realiza cateos, operativos y detenciones en zonas urbanas en donde no hay agua, ni para bañarse y alquilanse “pipas”, para intentar subsanar necesidades básicas; además, fue notoria su intervención en zonas como galería del “Palacio de Hierro”, del protegido Alberto Baillères, en donde, se encontraba comprando ropa de lujo Xóchitl Gálvez.

Viene a cuento lo anterior ante la acción de los marinos, en la CDMX, para desmantelar al “cártel de Tláhuac” abatiendo a “El Ojos”, distribuidor de droga en C.U. Murieron 8 de las bandas y, tal fue una declaración de guerra contra otras, la de Tepito, la más fuerte, con la ciudadanía como rehén.

Pero, ¿por qué la Marina realiza estas funciones fuera de su jurisdicción? ¿Es parte del acuerdo para asegurar la infiltración de la misma por parte de los marines estadounidenses? Resulta que Obama y calderón transaron la posibilidad de que esta fuerza armada, entrara a México “pacíficamente” para coadyuvar esfuerzos con la llamada “guerra de calderón”, y mantener los equilibrios en el mercado de consumo de drogas mayor del mundo, administrado, por las agencias de inteligencia estadounidenses. Los precedentes son funestos y explican la insolencia de felipe, al apoyar las descocadas presunciones de Margarita, para alcanzar la Presidencia de la República. ¿Vamos cayendo en cuenta? La invasión simulada, las ovaciones en el Capitolio, las buenas maneras de Barack y la traición de calderón están en el mismo coctel.

Clero político

Rafael Loret de MOLA

En apoyo al postulante del PAN, “el ayatollah” Francisco Barrio Terrazas, decretó la suspensión de los cultos en su diócesis, la de Ciudad Juárez, como protesta a lo que calificó como “fraude electoral” y con la anuencia y respaldo de otros altos prelados de la región.

El hecho suscitó reacciones inverosímiles. La madre del priista Fernando Baeza Meléndez, se presentó ante Talamás, con un grupo de mujeres “entronas”, y le dijo: -He sido toda mi vida católica y voté por el PRI. ¿Este es un pecado porque le ganó al PAN? Y tengo derecho a que pueda asistir a Misa porque lo político es ajeno a Cristo, Nuestro Salvador.

Talamás, sorprendido, no tuvo respuestas adecuadas, tomó asiento en un sillón de su casa, y habló sin parar de aquel suceso que, le enorgullecía: -De no haber sido por Monseñor Prigione, esto se hubiera fraguado; pero él fue con el chisme a Roma y el Papa Juan Pablo II me ordenó que no siguiera adelante.

Debí respetar, por la obediencia a la que nos obliga el Derecho Canónico, y cumplir con las indicaciones de la Santa Sede. Llegó al gobierno del Estado el señor Baeza Meléndez.

Al término de su mandato, en 1992, debió entregarle el poder estatal a Francisco Barrio, quien, al finalizar su periodo, en 1998, debió cederlo a Patricio Martínez García, priista y después senador, quien dejó su huella en las escalinatas del Palacio chihuahuense, a un lado donde se levanta el “Altar a la Patria”, donde cayera fusilado el cura de Dolores, el inmenso Miguel Hidalgo y Costilla.

A unos metros, una placa señalaba el lugar en donde Patricio había sufrido un atentado de bala, por parte de una señora perturbada, Victoria Loya: sólo disparó una vez…pero sobre la cabeza. Fue un milagro que se salvara. Y luego llegaría al Ejecutivo, en 2004, José Reyes Baeza Terrazas, sobrino del primer Baeza. Círculo cerrado.

Mitofsky

Rafael Loret de MOLA

Una décima falta para redondear el 53 por ciento de ventaja de Andrés Manuel López Obrador en los comicios históricos del domingo; fue contundente y con más de 27 millones de sufragios a su favor, además de haber ganado todas las entidades del país, salvo la panista Guanajuato –donde los liberales han mordido el polvo desde la incursión del reaccionario fox y camarilla-, doce Congresos estatales y la mayoría de curules y escaños además de, cuando menos, cinco gubernaturas incluida la Ciudad de México.

Pero, pese a la victoria de la democracia millones de mexicanos se quedaron con el sabor agridulce a causa de los remedos del pasado: la violencia artera, la violación de las boletas en decenas de casillas, la falta de éstas en las casillas llamadas “especiales” –donde, curiosamente, siempre les falla el cálculo a los consejeros del INE-, y la alteración viciosa de las actas de escrutinio en Puebla, el sitio ensangrentado por los soldados franceses y defendido a muerte por los de Juárez y Zaragoza, foco rojo para una democracia que nació en las conciencias de millones, como nunca antes, y que no debiera tolerar la mancha oscura de la deslealtad, la aristocracia burda y el cacicazgo al estilo del porfirismo. Todo esto debe quedar atrás.

Las faldas de Moreno Valle, quien postuló a su mujer mediando un turbio acuerdo con Ricardo Anaya para que dejara de competir con él a cambio de mangonear a una entidad federativa, es una ofensa no sólo para los poblanos sino para todo México. La peor barbaridad de esta parodia es el reconocimiento de Mitofsky de haberse equivocado… cuando sus “factores” sirvieron para adelantar las victorias de López Obrador y de la mayor parte de los electos gobernadores antes de los pronunciamientos oficiales.

Si Mitofsky se equivocó en Puebla, a posteriori, es de dudar que acertara en todo lo demás a sabiendas que, por ejemplo, Meade y Anaya se basaron en sus encuestas, con tinte modernista, considerando hasta diez puntos de ventaja para los triunfadores; cuando selló la votación de la entidad, también el PREP, en ese momento, apuntalaba la victoria de Morena y su candidato, Miguel Barbosa, a quien las señoritas de sociedad poblanas se asustan porque “es muy feo”. Tal es la argumentación de la corte morenista superior, en esencia, a las de Versalles y El Escorial.

Los Yunes quedaron atrapados. Vencieron sus odiados rivales, no sólo el candidato presidencial vencedor sino también el futuro mandatario del Estado, Cuitláhuac García –y en Morelos va Cuauhtémoc (Blanco) como si se tratara de un simbolismo sobre la etapa de la vindicación de los pueblos originarios-, y tendrán, desde hoy, las manos atadas. Más les vale a los Miguel Ángel costeños admitir los hechos porque, la verdad, sería terrible para ellos intentar un fraude a la vista del personaje al que más insultaron y desafiaron siendo hoy ya el futuro presidente electo de los mexicanos –esto es hasta que se cumpla el formulismo el 6 de septiembre-. Conociendo a Andrés Manuel estamos seguros de que el rencor, contra sus llamados a la reconciliación, es lo último que lo abandona.

Y también en Yucatán cayó el viejo cacicazgo encabezado por la ladrona Ivonne Ortega. Esperemos que el nuevo mandatario se atreva a abrirle proceso a esta y su títere Rolando Zapata Bello, el actual gobernador. Es un reto para todos: vamos a ver quién es el primero en poner tras las rejas a sus predecesores corruptos. Por el momento, Cuauhtémoc, el de Morelos, ya abrió el procedimiento contra Graco Ramírez, pero esperemos el goooool definitivo.

Amanecer

Rafael Loret de MOLA

Sino del optimismo que divulgaron sus discursos y de la fe de un pueblo ¡Qué paquete tienes presidente lópez obrador! ¡Ser digno de una gran nación y no fallarle! La voz de la crítica te seguirá como contrapeso. Acéptala con la humildad con la que abrazaste a todos. Por méxico y su futuro, no des tregua al corrupto y sacúdete de la maraña de personajes turbios. Comparto la emoción de millones de mexicanos; y la preocupación de quienes dudan.

No es que todo vaya a cambiar de la noche a la mañana; es que, entre millones de sufragantes, surgió la fe de un pueblo en el futuro, sabedor que logramos derrumbar la ignominia del sistema putrefacto, corroído hasta los huesos. Sólo una noticia nos asfixia: Puebla, colocada en el maniqueísmo entre el bien, y el mal. Los números suben y bajan en la ciudad de los ángeles y esperemos que, lleguen al Tribunal Electoral para decapitar al cacicazgo perverso de los Moreno Valle. No se merecen los poblanos un fraude entre un mar de optimismo.

México ganó una oportunidad. Y la vamos a aprovechar. Ningún retroceso, ninguna ambigüedad, no más felonías ni corruptelas familiares, ni entregas lacerantes al extranjero. Sí, Andrés será el mandatario más presionado de todos los tiempos… y acaso el de mayor poder en décadas. Por eso debe cumplir y hacer, construir y no parar, sacudir y jamás ceder. Démosle nuestra confianza. Tiende derecho a ella luego de años de lucha y perseverancia. ¡A ganarse el sueldo con sudor y entrega, Andrés! ¡Y a no fallarle a millones que votamos por ti! Sí, ahora puedo decirlo sin torcer la imparcialidad con la cual me conduje. Y estoy seguro de que, aunque pesan algunas ambigüedades, será su deber superarlas si, de verdad, como dijo emocionado la noche de la victoria, quiere pasar a la historia como un buen presidente. Que así sea.

¡Cuenten bien!

Rafael Loret de MOLA

Para que este 2 de julio el INE cumpla su palabra, tantas veces sesgada o traicionada, deberá dar los resultados de la elección presidencial sin cortapisas ni vaivenes ni caídas del sistema de cómputo ni marrullerías como las que Manuel Bartlett, ahora partidario de Andrés desde su escaño del Partido del Trabajo, interrumpió el cauce de la democracia en 1988, el año terrible con el que culminó su deplorable sexenio Miguel de la Madrid, con este mandatario encerrado en el Palacio Nacional durmiendo sobre un sofá y con zapatos puestos… por si tenía que correr.

Fue ese año, precisamente, tras un fraude escandaloso que posibilitó la asunción de carlos salinas de gortari, cuando, lleno el zócalo por la protesta ciudadana, Cuauhtémoc Cárdenas –quien no esperaba la victoria–, frenó las intenciones de Porfirio Muñoz Ledo en el sentido de “tomar” el Palacio Nacional y proclamar la victoria del fugaz Frente Democrático y de su abanderado, el mismo Cuauhtémoc:

–Si entramos –le dijo Cuauhtémoc a Porfirio–, correrá la sangre y no me quiero manchar las manos ni el espíritu.

Meses después, en el café de los azulejos y de las nostalgias maderistas y zapatistas, Muñoz Ledo me habló de suceso y de aquella decisión que confluyó a la fundación del PRD, en febrero de 1989:

–No puedo negarte que me sentí como el Padre Hidalgo en el Monte de las Cruces: de haber hecho suya a la Ciudad de México, tras ganar en la sierra, México se habría ahorrado once años de guerra y acaso las muertes del propio Hidalgo y de Morelos –aunque éste asumió el liderazgo después de la ejecución del inmenso Cura de Dolores–.

–¿Y eso por qué, don Porfirio?

–Quizá ahora nos cueste más trabajo, y mucha sangre, llevar a la izquierda al Palacio Nacional.

Posiblemente tenía razón si consideramos que pasaron tres décadas desde aquel suceso y es ahora, apenas, cuando volvió a rugir “el tigre” como señalaron miles de mexicanos ante la eventualidad de un fraude comicial. ¡Mucho cuidado si este espacio de tiempo, del domingo al lunes, sirve para fraguar una manipulación cibernética, al estilo de lo que sucedió en la Unión Americana, que paralizaría al país, por decir lo menos! Porque, claro, no podría entender, por ejemplo, que los panistas y perredistas derrotados no sumaran voces y empeños para consolidar el éxito de la democracia, al fin, tras largos años de simulación política. Hablamos de treinta, cuando menos, la edad de muchos de quienes participaron en el evento comicial y hasta doce años más de quienes acudieron a las urnas por primera vez.

De nueva cuenta, el ejemplo lo da la sociedad dispuesta a no dejarse engañar con las triquiñuelas ni la “medicina del tiempo” que tiende al olvido de las mayores afrentas. Como nunca está México de pie… y listo a escuchar.

La hora

Rafael Loret de MOLA

Finalmente llegó la hora de acudir a las urnas, formarse –quizá las “colas” sean mayores a las de otras jornadas, salvo si la lluvia se presenta–, y emitir cada sufragio en paz, tranquilamente, sin provocar incidentes ni exigir condiciones no previstas a las autorizadas. Recuérdese que, pese a todo, ninguno de los partidos postulantes, ni el pobre independiente en el espectro nacional, se atrevió a insistir en la urgencia de modificar las reglas del juego y, por ende, ajustarse a ellas es la única forma de elegir, aunque muchos sean los obstáculos legaloides y las farsas montadas en no pocos escenarios.

Preocupa que los escándalos mayores se den en Veracruz y Puebla, en donde los aspirantes de Morena, han puesto sobre las bardas a los aspirantes del PAN, herederos de sendos cacicazgos, el de los Yunes y el de los Moreno Valle, cuyas truculencia encendieron las alarmas y obligaron al icono de la izquierda, la que acapara al mayor número de quienes dan cauce a esta línea, a reclamar por los excesos y alertar a sus simpatizantes para evitar los fraudes respectivos – operativos les llaman–, en sendas entidades.

Por desgracia para la democracia, se olvidó de Yucatán en donde el priísmo pretende rescatar su último rincón contra la manifiesta voluntad de la mayor parte de los hijos del Mayab eterno. Y es que, por supuesto, en esta tierra quien acapara los votos –una larga tradición–, es el PAN y Morena, por desgracia, sirvió sólo como esquirol postulando a un expanista a la gubernatura para dividir los votos opositores a favor del Institucional. ¿Fue ésta una negociación? ¿O simplemente no entendieron la perspectiva general cuando se trataba de superar al instituto político que, en el sureste como en buena parte del país, ha caído en el abismo profundo de la corrupción y también en el de la infamia?

¡Listo, fuego!

Rafael Loret de MOLA

Dentro de dos días, el domingo 1 de julio, en todo el país habrá de votarse con una boleta cubierta de la pátina de enjambres antiguos, acuerdos soterrados, concesiones predispuestas por los operadores de Los Pinos y el polvo del establishment que anula el sentido de la democracia con tal de favorecer a un pequeño grupo de privilegiados, entre ellos los empresarios cómplices, con órganos electorales viciados y ausentes de ética al estar entregados a los gobiernos estatales y, sobre todo, al federal que sigue asustando a los timoratos.

Cómo votar, me preguntan innumerables lectores, cuando las opciones no convencen del todo, entre el puntero que acapara el rencor nacional contra un gobierno podrido y el neo militante del PRI, y se desconocen los entuertos de cada candidato y de los dirigentes ávidos de escalar nuevos estatus a cambio de extender mentiras, reclutar a pillastres, esto es un panismo infectado hasta la médula, ni del PRD convertido en esquirol, y creer que cada instituto ostenta, perse, la representación de “todo” México descalificando a los demás, aunque toleren a los abstencionistas curiosamente.

Abstenerse, es una posibilidad también con alto contenido político si es reacción contra la pobre oferta política y la evidente manipulación de un sistema corroído en el cual las falsedades son obvias. La semana última atestiguamos lo peor, en una debacle de la moral colectiva y de la ausencia de información veraz y sólida. Los mexicanos estamos atrapados en el mismo agujero desde hace ya varios lustros y no hay quien se atreva a extraerlos para que puedan, sólo entonces, ejercer su libertad de pensamiento. He hablado de aplicar #cerocobardía a la hora de proceder ante las urnas. Lo hago ahora, de nuevo, insistiendo que estamos en juego todos, no sólo los convocados a sufragar el próximo domingo.

Primera reflexión

Rafael Loret de MOLA

Pareciera que los mexicanos, de acuerdo a la clase política, somos de lento aprendizaje aunque jamás nos hemos sometido a la enseñanza correcta, apresurados, como somos, para olvidar las cotidianas afrentas de un gobierno corroído y a la incesante verborrea de los postulantes a cargos de elección popular; cuando menos, es tiempo, dicen para curar las heridas auriculares y someternos a una terapia de descanso –también entre quienes siguen ociosamente el Mundial de fútbol esperando que la Virgen del Tepeyac nos haga un milagro–, para acudir después, el domingo, a las urnas.

Se asume, por pura especulación, que de los noventa millones de empadronados sólo votarán, en el mejor de los casos, un setenta por cierto de los mismos, esto es 63 millones los que son suficientes para colapsar las mesas comiciales hasta el punto de que será imposible cerrar la mayor parte de ellas en el horario previsto, las seis de la tarde, porque no habrán podido votar todos los inscritos; en algunos casos las filas se diluirán después de la medianoche lo que dará el primer pretexto al veleidoso y racista presidente del INE para no anunciar ganador de la contienda presidencial a las diez de la noche de la misma jornada, mientras se asimilan los escándalos en aquellas entidades destinadas, sin remedio, a los operativos fraudulentos: Yucatán, Veracruz y Puebla, encabezando las listas a menos, claro, que la población reacciones y no permita más los ultrajes.

Mientras tanto, la disputa del segundo lugar en la carrera presidencial es un duelo por la conquista del Legislativo y no tanto para reducir los alcances del puntero de la justa, definido y observado por el mundo además de los vistos buenos de las potencias que imponen sus criterios, Estados Unidos y Rusia. Los dos líderes de estas naciones, el anaranjado y Putin, ya dieron su visto bueno desde hace más de tres meses lo que obligó al candidato de la izquierda –o de un sector mayoritario de esta–, a pugnar por un discurso sorprendente en él, en el cual hasta parecía clamar por la diplomacia y hasta atemperar el clima de violencia –verbal, naturalmente–, contra el “pato” Donald Trump, el más antimexicano de los mandatarios estadounidenses que hemos padecido. Un hitleriano con todos los signos arias en su cabellera naranja y en sus poses de bravucón y ejecutor a mansalva.

Tal fue el signo, por demás evidente, que marcó la campaña ya terminada para felicidad nuestra, en cuanto a que ya no escucharemos por un buen tiempo, el “yo mero” o las múltiples referencias hacia la generosidad de las virtudes de cada uno de los contendientes –son como beatos–, capaces de dejar atrás sus defectos sólo porque ellos lo dicen. De ejecutarse las denuncias que existen sobre las cabezas de los pretendientes, de todos ellos aun en el caso de que fueran injustas, todos estarían al pie de las celdas y no de las urnas.

Pero México es así: el reinado de la impunidad. Dónde todo, dicen, tiene sentido y prospectiva mientras se extiende el horror.

El finiquito

Rafael Loret de MOLA

¡Llegamos! Algunos hechos trizas, otros hastiados –una estrategia oficial más para inhibir al voto-, y unos más dispuestos a defender la voluntad –soberanía– popular a cualquier costo porque si no es ahora, ¿cuándo podremos redimirnos? Los llamados a la insurrección revolotean por todos lados mientras quienes creemos en una revolución pacifista insistimos en que se respete el rumbo de los comicios y no se caiga en el terrible error de pretender otro fraude a base de algoritmos y demás recursos cibernéticos porque tal, no lo duden, pondría al país en el infierno mismo.

Los soberbios priístas alegan que quienes decimos estas cosas pretendemos manipular al colectivo suponiendo que sólo si pierde el PRI –desde el pobre tercer lugar de la contienda– puede haber democracia y no la habrá jamás si los números, no los votos, favorecen al no militante del partido en el gobierno quien no se afilia acaso por el mínimo de vergüenza que le queda. Debería responder a este embrollo siquiera en la última jornada, la de hoy, para tratar de aglutinar aunque sea a los priístas desbalagados. No lo hará porque sabe, muy bien, que le sería imposible gobernar con una nación mayoritariamente en contra y dispuesta a descabezarlo con o sin guillotina de por medio.

Pese a ello, y aunque parezca increíble, el señor peña insiste en creer –de acuerdo a versiones de personas cercanas a él– en la hipotética victoria de José Antonio Meade aun cuando ya sabe que éste no tiene el beneplácito de las dos potencias con injerencia en México, la del norte y la del Mundial de fútbol. El señor peña, literalmente, es odiado por los líderes de sendos países en pugna permanente por la hegemonía mundial que, por cierto, va ganando Rusia en cuanto su capacidad para hackear las “elecciones” de Estados Unidos para imponer al enajenado Trump al frente de la Casa Blanca.

Falta el aire

EPN
Rafael Loret de MOLA

Sólo le falta a peña “privatizar” el aire infectado que se respira en las urbes principales de nuestro México. Todo los demás elementos de la naturaleza han entrado a la subasta: el fuego de las refinerías puestas en manos de estadounidenses sobre todo; la tierra que es dominada por las colonias de extranjeros que gozan de nuestras playas y de los mejores sitios en las ciudades y los pueblos mágicos; y ahora el agua cuyo uso se privatiza al abrir trescientas cuencas –de las 750 que existen–, para robarles a los pueblos indígenas y a millones de mexicanos la posibilidad de contar con ella en beneficio de las trasnacionales cómplices. ¡Maldita sea la hora en que fue elegido peña como presidente!

Y lo decimos a cuarenta y ocho horas del fin de las campañas por la Presidencia de México y cuando los electores ya definieron sus votos sin necesidad de los tres días destinados a “la reflexión”, uno de los absurdos de la ley electoral, así como el hecho de tener que esperar, ¡cinco meses!, en la ambigüedad política antes de la toma de posesión del nuevo mandatario. ¡Cuánto tiempo para preparar manifestaciones, marchas, rebeliones, más violencia y un estado de sitio, si se da en este caso, conveniente para la clase política en el poder!

De hecho, la campaña por terminar –¡gracias a Dios!–, ha sido signo de lo que representa el peñismo: violencia, sobre todo, inseguridad financiera con la volatilidad del peso, y permanentes saqueos contra el patrimonio de los mexicanos. Tal fue el signo de la ominosa reforma energética –votada por el PRI y el PAN, incluyendo el hoy candidato Ricardo Anaya Cortes, quien cínicamente pretendió deslindarse para colocarse la aureola de santo político antes de ser crucificado por sus mentiras–, y ahora el de la vergonzosa privatización del agua, en tiempos electorales, efectuada entre las tinieblas de un régimen entreguista, malhadado y terriblemente demagogo.

Un gobierno, sí, que NO merecemos los mexicanos y debe ser desterrado para siempre, no sin castigo para los principales predadores, no sólo peña sino sus secuaces principales, desde Videgaray y Osorio hasta Meade y Rosario Robles pasando por Gerardo Ruiz Esparza y otros “ministros” más, sobre todo los responsables de los seguridad nacional, en este momento Navarrete Prida, Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón. De hecho, todos aquellos que han cursado por este régimen fracturado y condenado, desde ahora, por los mexicanos y, muy pronto, por la historia.

Sí, al señor peña, para que sea espejo fiel de Antonio López de Santa Anna, sólo le hace falta cobrar por el aire y darle la concesión a alguna empresa trasnacional dedicada a la venta de ventiladores o enfriadores que calan hasta los huesos cuando más allá de las ventanas el calor natural quema la piel. López de Santa Anna, recuérdese, decidió imponer tributos por cada ventana colocada en las casas; y algunos las tapiaron para ahorrase la afrenta a cambio de la asfixia personal. Así estamos hoy, sin poder respirar ante los golpes enajenados de las tribus oficialistas que esperan aún tener espacio para meter las manos en los comicios del próximo domingo.

A ellos les decimos que tengan cuidado porque no aceptaremos manipulación alguna por parte del INE ni la menor afrenta contra la dignidad general.

Denuncias

Especial
Rafael Loret de MOLA

@loretdemola

Por ejemplo, Meade lanzó la acusación sobre el lavado de dinero que encubre Anaya y le colocó a éste, con una catarata de propaganda en redes sociales y en medios abiertos, con el lugar común de los criminales dispuestos a vender sus almas con tal de asegurarse una vida placentera.

Anaya, expresó su indignación por esta acusación basada en la compraventa de una nave industrial por 54 mdp. Dicen que no importa el monto sino la acción; y es verdad salvo si la operación respectiva no fuera un negocio entre particulares.

Lo peor, fue el intento de Anaya por ensuciar a Andrés con la falta de licitación, a favor del Grupo Rioboo. El hecho se dio desde 2002 y, ¡sorpresa!, se dio a conocer 10 años después en el preámbulo de las elecciones en las que López Obrador va tan arriba que un derrumbe a estas alturas sería visto como arte de un fraude inmenso.

Y, en el aire están los señalamientos contra el oficialista Meade, cuya tensión se observa en su vitíligo que ha dejado de tratarse al grado que perdió lo que había ganado en sus terapias en Cuba. Y como no tiene acceso al Hospital Militar, donde peña se ha sometido a quimioterapias de elite, la enfermedad lo pintó solo lo que le resta seguridad al mostrarse y receptividad en sus oyentes; no se trata de discriminación sino, de actos reflejos de las conductas reacias a ver con normalidad los padecimientos ajenos. Parte de nuestros defectos mayores, como la desigualdad social.

En fin, aunque Andrés grita que no es corrupto, el hecho es cada quien recibió sus bolsas de basura y están ahora repletas. Pero si de democracia hablamos es evidente quién ganará los comicios ¡y pobres de aquellos que busquen defraudarnos! Ya no. Sitiaremos al INE si es necesario, tanto los que hayan votado por Andrés como todos aquellos que no desean preservar un sistema corrupto.

 

 

Calvario priísta

Rafael Loret de MOLA

Desde luego, es evidente que el PRI, gracias al peñismo devastador, no podrá remontar la cuesta en los días que faltan para la elección presidencial. Sufragar por este partido, tras el desastre del régimen actual, sería para muchos un acto de masoquismo imperdonable. Además carecería de sentido ante la escasez de liderazgos y la inclinación, entre los mismos compañeros del señor peña, hacia las conflictivas y no las resolutivas entre una sociedad cansada, hastiada diríamos, de que le vean la cara. A esto debe adjudicársele las derrotas estatales y no a la negativa sobre el nuevo trato a las comunidades lésbico, gays, bisexuales y transexuales como alega el poco visionario y ya retirado cardenal Norberto Rivera Carrera, quien desespera por candilejas y no mide sus propios límites, incluso constitucionales; se situó, antes de la llegada de Carlos Aguiar Retes, a un paso del desacato por lo cual se debiera entonces proponer una nueva reforma al artículo 130 que permitiera a los religiosos expresarse sobre cuestiones políticas; antes, no.

En esta tesitura, la aprehensión, desde hace un año, de Rubén Núñez y la “desaparición forzada” de Francisco Villalobos, líderes visibles de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), se inscribe en un contexto más viciado que el de Los Pinos y da lugar a dudas extremas sobre la verosimilitud de las denuncias sobre lavado de dinero y su contexto. ¿Por qué exhibirlas ahora, precisamente, cuando se desarrolla un movimiento civil en las calles, y a través de plantones que incomodan a los ahítos? Esta es la interrogante que nadie quiere responder y demuestra, por sí, la proclividad del ejército de la “inteligencia” al servicio oficial hacia el cumplimiento a rajatabla de las consignas superiores.

Porque, a estas alturas, hasta la “novia de Chucky”, Elba Esther de las catacumbas –de Polanco–, parece bastante vulnerable al lado de figuras intocables como el tío del sexenio, Arturo Montiel Rojas, matrimoniado por cuarta ocasión en pleno festín aristócrata; Carlos Romero Deschamps, quien a imitación de “La Quina” pero sin autonomía alguna, ha labrado su imperio eslabonando traiciones a los petroleros, y Víctor Flores Morales, el pelafustán armado quien dice representar a un gremio en extinción, los ferrocarrileros. Y debemos mencionar a cada uno de los ex mandatarios vivos, a los gobernadores que se alejan impunes, a los empresarios cómplices de la cúpula del poder y hasta algunos, no pocos, elevados ministros de culto quienes dicen, como explicó el deleznable Onésimo Cepeda Silva:

–En México todavía las sotanas pesan más que la banda presidencial…

Y así parece ser si observamos la negligencia de las autoridades para proceder, por su parte y sin esperar que El Vaticano actúe, contra pederastas y delincuentes –fraudes al por mayor–, cuyos autores son sacerdotes de todos los niveles hasta llegar al color purpurado. Al parecer, con éstos el secretario de Educación, el delicadito Otto Granados, no tiene problema alguno pese al enorme número de colegios privados –con altísimas colegiaturas, sólo accesibles para ricos–, en manos de diversas órdenes religiosas comenzando con los desprestigiados Legionarios de Cristo cuyo fundador, Marcial Maciel Degollado, debe ser reo favorito de las llamas del inframundo.

En el círculo demoniaco de las relaciones políticas los “adelantados” se quedarán atrás y la ciudadanía habrá de reaccionar impíamente, esto es en contra del sistema falsamente intocable. No más miedo, ni conformismos –todavía peor lo primero–. Simplemente apliquemos el #cerocobardía y sentiremos que la asfixia merma.

Liderazgo perdido

Rafael Loret de MOLA

Hace unas décadas, digamos en el sexenio de Adolfo López Mateos –¿viaje o vieja? dicen que le preguntaban al amanecer mientras mitigaba sus infames dolores de cabeza cuya secuela fue un aneurisma cerebral fatal–, nuestra política exterior era respetada y servía de inspiración para las naciones con escasos pertrechos militares y una aguda percepción de sus soberanías; todo ello gracias a la célebre Doctrina Estrada, instrumentada por el legislador Genaro Estrada durante el breve lapso de Pascual Ortiz Rubio en la Presidencia, siempre en defensa de la autodeterminación de los pueblos como exigencia derivada de la no intervención.

Tal fue nuestra fortaleza y valladar durante varias décadas mientras nuestro país superaba los estragos de las guerra, las varias revoluciones y el maximato callista que dio cauce, con Lázaro Cárdenas del Río, al presidencialismo, aunque creo que el general michoacano jamás pensó en el daño que tal ocasionaría; al contrario, creyó, de firme, en abatir a los cacicazgos aldeanos y al incesante caudillaje posrevolucionario, sin imaginar, siquiera, que toda la vieja guardia autócrata se concentraría en la figura del llamado “primer mandatario” –por gracia de Dios, faltaría decir–.

Es por demás interesante recordarlo al calor de lo que sucedió, hace un año, en Miami, Florida, con el canciller, Luis Videgaray Caso, en condición de marioneta de una Casa Blanca ennegrecida por las acusaciones contra el “pato” Donald Trump. Sin más, el representante mexicano asumió que “México y los Estados Unidos” están listos para “de manera conjunta promover el desarrollo de los países de Centroamérica”; si bien quedó sin definir si nuestro país, como nos enseñaron en la primaria, pertenece a esta región o se convirtió, por la vía del TLC, en la cola del león norteamericano. Luego de doce meses la quimera se volvió infamia.

La pregunta razonable sobre el tema tiene que ver sobre la soberanía de las naciones, hecha trizas por la injerencia de la Casa Blanca a través de su cabildero Videgaray, quien perdió la ocasión de montarse en el caballo presidencial para después subirse al burro continental tratando de alcanzar hasta al volador de Saltillo, José Narro Robles, quien levantó la mano para soñar con la banda tricolor y el resonar de tambores cada amanecer si oro currículum que su propia vanidad.

Así las cosas, el canciller no fue figura central de la llamada “Conferencia para la Prosperidad y Seguridad de Centroamérica” –como si en México tales renglones estuvieran superados–, sino que cedió protagonismos al poderoso Carlos Slim Helú, quien se comprometió a invertir en el tema mucho más que los niveles de responsabilidad de nuestro superior gobierno. Trump debe estarse riendo a carcajadas de que las riendas hayan pasado a manos del sector privado y de quien, en algunos negocios, fue su socio mayoritario e incluso su patrón… aunque fuera mexicano.

Perdido el liderazgo, los diplomáticos de nuestra nación sólo pueden aspirar a ser testaferros de los operadores del norte continental, lastimosamente, y en términos más degradantes que los impuestos y aranceles tras las invasiones estadounidenses de infelices y amargos recuerdos.

Segundas vueltas

Rafael Loret de MOLA

No me importa que haya sido el PAN; de hecho, la iniciativa tiene el sello del calderonismo cuando fue rechazada por la partidocracia imbuida en el Legislativo junto a la mayor parte de los puntos sustantivos de una pretendida reforma electoral que acaso no convenía al priísmo en cauce de recuperar la Presidencia. Las segundas vueltas electorales han sido el espejo más reluciente de cuantos reflejan el estatus y las verdaderas intenciones de una clase política putrefacta; también el PAN, porque su cálculo es acertado: puede lucirse a sabiendas de que sus adversarios harán lo imposible por detener la propuesta.

La farsa camina pero no por eso debe dejarse a un lado el debate. Veamos lo que aseveran las dirigencias partidistas, en comunión con el presidencialismo asfixiante todavía a pesar de su evidente desprestigio:

1.- Para el PRI y sus corifeos la medida tiene dos aspectos negativos: dicen que no existe tiempo para elaborarlas –cuando entre los comicios presidenciales y la asunción del mandatario existe un insólito espacio de cinco meses y fracción–, ni dinero para costearlas. Eso sí, gastan una barbaridad en la cooptación de votantes quienes acceden a sufragar por el PRI, creyendo que los observan a cada segundo, a cambio de enseres domésticos o limosnas con las que se compran las conciencias.

2.- Para el PRD, y Morena también, el riesgo de las segundas vueltas electorales lo definió, hace años, el próspero Martí Batres con todo y sus tapetes caseros para tapar huecos del suelo: “si vamos a esta instancia la derecha suma y nos rebasa”. Una aseveración muy “democrática” que exhibe no sólo la corta visión de quienes integran a la izquierda sino su convencimiento de que, en cualquier caso, son más quienes los detestan. Por ello, claro, es mejor instalarse en la comodidad del treinta por ciento, suficiente para ganar aunque con ello se da cauce a las trampas como en el Estado de México. Pobre filosofía. Además, nunca calcularon que Andrés rebasara la mitad más uno entre los electores como definen la mayor parte de las encuestas.

3.- El PAN, por su parte, sabe de sobra que las hipótesis anteriores no prosperarán, a menos de que ocurra un movimiento popular sensible, pero la idea les sirve para pintarse de demócratas dada la facilidad con la que son capaces sus líderes de formar alianzas hasta con el mismo diablo si con ello pueden avanzar. ¡Persígnense las beatas de pueblo en forma de puritanas (os) que dicen amar a su país pero viven en Atlanta!

En fin, si de algo vale la voz de un ciudadano común, doy mi voto a favor de las segundas vueltas por una sencilla razón: es la única manera de recuperar el principio democrático fundamental, la voz de las mayorías, al forzar a elegir a quien reúna, cuando menos, la mitad más uno de los sufragios emitidos… aunque no se cuente a los abstencionistas. Con algo debemos empezar.

Tinieblas

GUADALUPE, NUEVOLEON06MAYO2018.-Andrés Manuel López Obrador, candidato a la presidencia de la República por MORENA, durante un mitin en este municipio al que se dieron cita decenas de simpatizantes y publico en general. FOTO: MISAEL VALTIERRA /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Nuestros oídos se liberarán pronto del ruidoso caer de las cataratas políticas en las que hasta el sonido suele ser mentiroso. Considerando, como muestra, el último debate –deberemos esperar seis años para otro, ¿o menos?–, la secuela de acusaciones sin fundamento cayó en los niveles más bajos de cuanto se tenga memoria, sin pudor alguno por parte de los presidenciables y a pesar de que los daños infringidos no pudieron reducir la inalcanzable ventaja de Andrés, el presidente pre-electo en una nación atenaceada por la violencia y la corrupción –el mayor de los problemas según el icono de Morena que suele referirse poco a la inacabable guerra entre los criminales y las infiltradas fuerzas militares–.

El hábil Ricardo Anaya buscó y buscó hasta encontrar huellas hondas del paso de Andrés por la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal –2000-2005–. Y, al fin, sus empeños tuvieron el premio de encontrar un contrato por 170 millones de pesos a favor del empresario José María Rioboó, concluyendo con ello que también Andrés contaba con sus favoritos, más allá de licitaciones y subastas, y con inclinación a concederle al mismo todos los privilegios –de esto, Anaya no mostró pruebas, limitándose al documento archivado, uno solo, en el transcurrir de cinco años de mandato–.

Luego vendría Meade para referirse, un tanto grotescamente, a que si se habla del caso Odebrecht –uno de los mayores síntomas de la corrupción del régimen de peña nieto–, debería culparse Andrés por su cercanía con la familia Jiménez Espriú, a uno de cuyos miembros, Javier, le ofreció ya la secretaría de Comunicaciones y Transportes. La falacia no puede ser mayor porque bien se sabe que el centro neurálgico de la prevaricación fabricada por Marcelo Odebrecht, extendida a doce naciones de América Latina, fue Emilio Ricardo Lozoya Austin, ex director general de Pemex y compañero de gabinete del falso “Torquemada” Meade. La putrefacción está dentro, no fuera del contexto peñista.

El momento más estridente, además de la innecesaria rispidez por el contrato a favor de Rioboó, fue la severa acusación de Anaya sobre la guerra sucia en su contra y la explicación –poco señalada en los medios periodísticos–, de que los ataques provienen desde Los Pinos porque llamó a peña corrupto, en la Universidad Iberoamericana, y aseguró que lo metería a la cárcel después del debido proceso. Fue en este punto cuando se dio la secuela de agresiones, verbales y físicas –apedrearon su automóvil- contra el abanderado del Frente por México y así lo ha hecho saber. Gracias a ello, los ataques menguaron contra López Obrador y dieron lugar al rumor, sobre los pies, de una posible alianza entre éste y el futuro ex presidente peña.

Con tales antecedentes, ¡qué bien haría peña en marcharse antes del término de su mandato inexorablemente señalado para cinco meses después de los comicios! ¡Cinco meses para culminar el saqueo! ¿Por qué estos términos absurdos?

Ya es tiempo de acelerar la dinámica del país, cuando la haya, sin apostar a la pasividad que se da con este casi semestre de inacción sumado a los tres de campaña, a los dos de precampaña, al mes de acomodamiento –marzo–, y a las semanas de proselitismo anterior.

Nuevo congreso

Rafael Loret de MOLA

Desde 1997, cuando también se votó por primera vez por el jefe de gobierno del entonces Distrito Federal con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano como gran triunfador –desde entonces, el PRD no ha perdido la posición aunque, al parecer, está muy cerca de su salida–, el PRI dejó de tener la mayoría absoluta en el Congreso si bien todavía podría controlarlo sin mayor problema con la ayuda chantajista de nuevos institutos familiares con buena dosis de estipendios; el PAN, entonces, se negaba a recibir este tipo de prerrogativas económicas hasta que se dio cuenta de su “pobreza”.

Desde entones poco ha cambiado. Y, en cambio, se optó por dejar en el archivo la iniciativa de reforma política, en 2010, en la cual se contemplaba la realización de una segunda vuelta electoral en caso de que ninguno de los aspirantes alcanzara la mitad más uno de los sufragios. Si tal hubiera prosperado Andrés acaso, de no alcanzar el 50 por ciento de los sufragios emitidos –algunas encuestas señalan que sí lo hará y con un margen aplastante-, tendría que irse a una segunda vuelta para competir con la derecha –y parte de la izquierda- en su conjunto. Sería unos comicios más en serio y más apretados con buena dosis de “terrorismo” político. No sé si fuera tan favorable; lo sería, sí, de haber inaugurado ya la civilidad democrática, tan lejana y aún utópica.

El caso es que sólo faltan –¡bendito sea Dios!–, ocho días de campaña y tres más para la jornada electoral. Setenta y dos horas para la reflexión cuando los electores ya están hartos de palabrerías y de una guerra sucia que no amaina, al contrario, con advertencias severas de que algunos miembros otrora invulnerable del establishment están dispuestos a llevar la contraria al hecho incontrovertible de que Andrés, voto sobre voto, es inalcanzable. Los debates, aunque no los ganó, le hicieron lo que el viento a Juárez. El rencor contra el peñismo, el PRI y la farsa panista tuvieron mucho más peso.

Pues bien, en el futuro Congreso, cuya primera sesión solemne será el primero de diciembre, dos meses después de la jornada electoral y tres antes de la toma de posesión del flamante mandatario, los números hablan de que, ahora mismo, Morena podría contar con el 58 por ciento de las curules, entre 236 a 298 diputados, mientras el PAN y el PRI flotarían apenas arriba del 20 por ciento. Un verdadero derrumbe para los apoyadores del sistema. Y en el Senado las cosas no serían muy diferentes aunque en esta Cámara, Morena estaría apenas debajo de la mayoría absoluta con un 45%, y el PAN y el PRI se dividirían entre el 18 y el 22 por ciento cada uno.

De ello depende, y mucho, el destino de la próxima administración. Con niveles tan bajos es obvio que el PRI debería apostar por una refundación –como ocurrió bajo el mandato del general Cárdenas y luego del general Ávila Camacho: del PNR al PRM y luego al PRI-, que incluyera juicio y expulsión de los traidores y de cuantos ofendieron y marginaron el legado original de este partido, el de la justicia social. De hecho, las desviaciones comenzaron desde el momento mismo en que Calles fundó su “maximato”, luego de haber hecho lo mismo con el PNR y el Banco de México, y escupió sobre la democracia.

Y así vamos, desde entonces.

Entrar en razón

Rafael Loret de MOLA

Andrés, en la etapa final de su campaña y de todas las demás –las últimas no crecieron ni con el aceite hirviendo colocado en las torres de Los Pinos en prevención de un rabioso ataque de la izquierda–, asume un tono ponderado y serio sobre todo cuando se trata de analizar la posición de México ante las bravatas insanas de la Casa Blanca. Incluso dijo, textualmente, que se comprometía, al llegar a la Presidencia, a “hacer entrar en razón” a Trump y sus asesores en comercio y política exterior. Algo que, por el momento, no han logrado los aliados más connotados del anaranjado.

Y lo anterior quedó evidenciado, la semana pasada, en el pequeño círculo del G/7, que aglutina a las economías líderes del universo, en donde el jefe de la Casa Blanca casi rompe con sus socios comerciales creando conflictos diplomáticos con Francia, primero, y Canadá, después, porque no se quedaron con la boca callada ante las altanerías del estadounidense más vergonzoso del que tengamos memoria. En México sólo sería comparable con la execrable “Alteza Serenísima”, Antonio López de Santa Anna, en el siglo XIX.

Más de ciento cincuenta años separan a los dos personajes pero sus similitudes no dejan dudas. El interés por exaltar su mitomanía exacerbada –los enfermos de mentiras suelen creer, a pie juntillas, que son verdades porque ellos las proclaman–, y su ausencia de escrúpulos para observar a sus adversarios como simplemente humanos, retratan con fidelidad el orden que impone el “pato” Donald Trump en sus recorridos por el mundo. ¡Y dice, además, que está luchando por la paz mundial cuando no tolera, siquiera, a sus aliados!

Más allá de la reunión con Kim Jong-un, líder norcoreano, Trump puso las reglas para las relaciones viciadas con los Estados Unidos, asumiendo como su derecho enriquecer a su país, sacándolo de la mayor deuda externa que nación alguna tiene –¡pobrecitos norteamericanos!–, a costa de depauperar a todos los demás, obligarlos a hincar las rodillas y a mantenerse bajo la influencia del gigante occidental y ante las carcajadas de Putin, de Rusia, quien lo instaló en la Casa Blanca, y de los dirigentes asiáticos que son los únicos dispuestos a enfrentarlo en igualdad de circunstancias. El pobre peña, como los malos mariachis, calló.

En estas condiciones es bastante audaz insistir en que, sólo con palabras, Andrés podrá hacer “entrar en razón” al potentado que se cree político y, a partir de entonces, lograr hacer fluir las relaciones bilaterales sin el menor conflicto. Una utopía que se sale del guion habitual y es, sin duda, un enjambre de fantasías demagógicas que revela la urgencia del candidato casi vencedor –faltan solamente doce días para definirlo–, en mantenerse a flote sin entrar, de lleno, a la discusión con los operadores del señor Trump. Casi parece como un alumno más de la Universidad de Harvard cuando apenas cruzó la frontera no hace siquiera dos años.

Tal actitud de Andrés, contraria a su condición de beligerante contra las intromisiones contra la soberanía de México, responde, con claridad, a las interrogantes sobre si el fraude electoral –que algunos pensaron construir– tendrá alguna efectividad. Es evidente que no.

Extraviados

Rafael Loret de MOLA

El rumbo está extraviado, la sociedad mexicana permanece, como zombi, en un estado de hipertensión que va desde la tristeza profunda al enfado de altos decibeles y el gobierno de la República, en sentido contrario, parece centrarse en imponer decisiones, a rajatabla, mientras el ejército, peligrosamente, tomas las iniciativas y divulga versiones inverosímiles e insostenibles ante el alud de las redes sociales que exhiben a los uniformados disparando, agrediendo, burlando, golpeando –lo mismo a ancianos y niños–, en pleno festín de impunidad. Nadie se mueve de una trinchera miserable escarbada para someter al colectivo.

Podría hablarse, como en la Gran Guerra, entre 1914 y 1918, hace exactamente un siglo, de una línea sobre la cual se asentaba la seguridad de los países en trance de ser invadidos y despojados; sí, la “línea peña”, que por supuesto coloca de un lado a las fuerzas institucionales con poder de fuego y al otro a una ciudadanía en estado de indefensión e incapaz de resolver los desafíos planteados por las ambiciones políticas, las reformas sin consenso y los genocidios que han sido consecuencias de intereses infames contra México. Por ejemplo, el oro y la cocaína que sale de Veracruz y de Guerrero con Iguala y Cocula en el escenario más evidente de la esclavitud que requiere de cooptar “desaparecidos” –acaso los 42 normalistas de Ayotzinapa más uno, soldado en activo–, para las grandes empresas mineras, canadienses con respaldo del criminal Grupo México a quien las vidas de los obreros son marginales… como en Pasta de Conchos, Coahuila.

En el México de las grandes simulaciones se presume que pasan cosas inauditas; por ejemplo, las fuentes oficiales son tan torpes que arguyen, para los ingenuos e incautos claro, que la represión puede constituirse al revés; esto es, desde las organizaciones civiles hacia el gobierno que se cura en salud asegurando velar por los derechos generales cuando han sido ellos los proveedores de la violencia a través de la insensibilidad y las amenazas recurrentes. Es muy fácil sembrar drogas a cualquier inocente; y lo es más seguir la línea de los vetustos “halcones” de Alfonso Martínez Domínguez –Jueves de Corpus de 1971–, capaces de rematar heridos, cagarles las muertes a las propias víctimas y hasta asegurar que se servía a la estabilidad de la nación, masacrando. Así paso en la eterna jornada de Nochixtlán, en Oaxaca, el día del padre del año pasado y reconstruido este año, para ser precisos, cuando se recordó, más bien, a las progenitoras de genízaros y sus mandos militares y políticos.

La distorsión fue enorme, al grado de que se saqueó un almacén de Coppel, perteneciente a uno de los brazos de la familia a la que pertenece Quirino Ordaz Coppel, impuesto gobernador de Sinaloa en donde los pleitos entre narcos se acelera en la cuna de los mismos –¿quién explica las razones por las cuales los grandes capos surgen de Baridaguato, hoy incendiada, y se reproducen en Jalisco y el norte del país sobre todo en Tamaulipas?–, queriendo culpar a los civiles a la defensiva, no sólo maestros, de la rapacidad; por fortuna hay pruebas documentales de lo contrario y de los botines de guerra exigidos por los uniformados.

Descalificaciones

Rafael Loret de MOLA

Es obvio, al medir las descalificaciones cruzadas de tantos y tantos militantes de una u otra causa, que nos mienten, con descaro, cuando menos las tres cuartas partes de los propagandistas, que la contienda presidencial está cocida y no hay marcha atrás. Y la cuarta parte restante no dice toda la verdad. De allí que la opinión pública sea casi virgen en materia de manipulación. Una y otra vez se aceleran las hormonas políticas cuando estamos cerca de los comicios y después de ellos también, entre otras cosas porque conociendo las reglas del juego dudamos de participar en el mismo al considerar los fraudes experimentados casi siempre.

Las elecciones del próximo domingo 1 de julio fueron minadas desde el principio, cuando el INE dio muestras claras de sumisión al poder público con un consejero presidente, quien se dijo acosado por el espionaje y dio así pautas para los institutos y/o consejos estatales. Luego cerró el grifo del dinero para los independientes –a quienes autorizó, hace dos años, para gastar lo mismo que los demás candidatos y luego reviró– , o intervino para autorizar candidaturas absurdas, como la de un payaso en Guadalajara en 2015 –acaso un experimento para que Televisa lance a Brozo como candidato presidencial en 2024 o antes–, lo que costó ocho millones de pesos adicionales para imprimir nuevas boletas… ¡a una semana de los comicios de 2016! Y ahora no quisieron hacer lo propio con tal de dejar a Margarita, la de las estrellas azules –no pastillas, aclaro–, fuera de su casilla en cada papeletea electoral.

Si bien este columnista no cree en las encuestas, por lo descrito y mucho más, también ha propuesto que cese el libertinaje con el que se formulan de cara a los intereses de los contratantes y sin ponerse a deducir sobre las posibles consecuencias; más bien prefieren hacerse de oídos sordos cuando, en realidad, se está jugando con la estabilidad nacional siguiendo el derrotero de las propias ambiciones y caprichos. (No se olvide, en este sentido, que el presidente del Grupo Reforma, Alejandro Junco de la Vega, optó por trasladar a su familia, de Monterrey a Texas, por considerar que estaba en el punto de mira de las bandas de secuestradores y envió una carta descalificando, de hecho, la labor de las autoridades encargadas de la seguridad pública, desde la punta de la pirámide, esto es el titular del Ejecutivo federal. Tal es revelador de su ánimo, claramente revanchista, y de su postura perentoria a favor de una izquierda cuya amalgama puede durar poco más de un suspiro).

La situación, por tanto se tensa. Las consecuencias poselectorales pueden crecer en la medida de la incapacidad del INE y, sobre todo, del arribista Lorenzo Córdova Vianello, el árbitro vituperado por los mexicanos de bien y apoyado por el señor peña y señalado para regulas los comicios de 2018. Tal es el verdadero desafío.

Televisiones Prendidas

Rafael Loret de MOLA

Tengo aficiones distintas, aunque algunos se enfurezcan por mis gustos sin analizar los suyos en un maniqueísmo perfecto, pero no puedo ser ajeno, como informador sobre todo, a la fiebre mundialista que ha erigido a la FIFA en una de las mafias más poderosas del mundo al grado de imponer condiciones, sobre todo financieras, a cualquier nación del mundo. Vamos, ni el celebrado Putin ha podido con ella y debió ceder lo indecible para dar paso a la ceremonia inaugural del campeonato del balompié, esta misma mañana, en la capital rusa.

El dirigente, claro, atraerá las miradas luego de su cuarta reelección y la confirmación del hackeo que posibilitó la victoria del “pato” Donald Trump en las elecciones de noviembre de 2016. Hasta la fecha no entiendo cómo el Capitolio permanece en decadente sueño ante evidencias tales sobre la usurpación del poder por parte de un magnate totalmente desquiciado y hostil, racista y xenófobo por excelencia, dispuesto a borrar, desde el primer jalón, lo que para algunos blancos descocados fue una ignominia: la permanencia de una familia afroamericana en la Casa Blanca a través de ocho años. Quizá por ello remozó la mansión presidencial, con barroquismo caduco, cubriéndola con el dorado del sueño americano… desde la era del “viejo oeste”.

A veces tengo pesadillas con el futbol. Me imagino, y perdónenme los fanáticos, a la pelota, rodante sin cesar, como un cerebro humano con las siglas de la amafiada FIFA, capturado por ésta sin remedio a costa de reducir, marginar o incluso desaparecer otros pronunciamientos deportivos y hasta espectáculos que en la mente hipócrita de los anglosajones –tan dados a la cacería, a los circos con animales, las carreras de caballos y de galgos y la captura salvaje de focas y la pesca especies marinas en extinción–, no sirven sino para señalar al salvaje mundo que surge al otro lado de sus fronteras del sur. Sólo ellos son superiores: diez por cada uno, en el tablero de los momios de vidas y capacidades.

Por fortuna, USA no participa en la justa que arranca hoy. Los eliminamos, con todo y el poder del dinero de los dueños de los clubes de Norteamérica. Pero eso no es signo de gloria sino de un pequeño escape a la sumisión que pervive y ahora se convierte en xenofobia extendida, desde Texas hasta Nueva York, contra cuanto huela a mexicano, incluso el idioma, y a emigrantes. Nunca habíamos sentido tal desprecio y, sin embargo, no son pocos los coterráneos que siguen viajando en pos de una sonrisa y un apretón de Mickey Mouse para solaz de los pequeñines. ¿Quién recuerda al “grillito cantor” en nuestro suelo? ¿O a COCOM, con producción de Disney acaso como una especie de expiación?

Ricardo Anaya Cortés, próximo candidato derrotado –faltan poco más de quince días para el finiquito–, en uno de sus spots impulsó el “patriotismo” futbolero en voces de niños que no han sumado las derrotas de la selección tricolor desde 1934. Los de mayor edad debemos, eso sí, estar agradecidos: aunque nos llenen de mensajes durante los partidos y en los entretiempos, el Mundial desplazará hasta a Andrés, quien podrá actuar más a sus anchas sin tener encima los ojos de millones que apuntan cada una de sus ofertas para que las cumpla en veinticuatro horas, precisamente el primero de diciembre.

El Mundial va a ganarle a las campañas. Salud para los tímpanos.

Lo esperado

Rafael Loret de MOLA

La desesperación fue evidente fuera de la temática sugerida para el tercero y último debate entre los aspirantes presidenciales, incluyendo a Conán del Norte y al presidente preelecto cuya fuerza se acrecentó en la medida del reloj que no se detiene, ni se detuvo, a la hora de las rispideces esperadas. Quizá Andrés recordó a su admirado general Cárdenas, pese a que Cuauhtémoc su hijo rechazó sumarse a él, para convertirse en una especie de esfinge inescrutable, seguro de su ventaja de 25 ó 30 puntos, nada menos, sobre sus “cercanos” perseguidores.

Fue como una rutina para placear a quienes seguirán pronto, a partir de dos semanas y media, otros derroteros, uno solo hacia el Palacio Nacional –ha dicho que no vivirá en Los Pinos–, en donde encontrará rastros y evidencias sobre la patria escarnecida por el neoliberalismo y, sobre todo, la corrupción ingente que ni el abanderado del PRI, el no militante José Antonio Meade Kuribreña, se atreve a negar aunque postula que él no cayó en la fosa cuando solapó las desviaciones millonarias siguiendo el ya famoso “método Rosario” –por la señora Robles–, de triangulaciones burdas y jamás investigadas ni siquiera por la unidad de inteligencia financiera, útil hasta hace unos años cuando descubrió la trama de los militares servidores del narcotráfico sin que las indagatorias aterrizaran. Tampoco el SAT metió las manos.

Los temas propuestos, desde el desarrollo económico hasta el cambio climático y la olvidada educación que mantiene la protesta nacional o, más bien, la incendia cuando la soberbia gubernamental apergolla a los maestros rebeldes, fueron como platos de segunda mano y dieron, como resultado, una torpe reiteración de slogans, algunos de ellos de elevada cursilería, mientras caían preguntas desde distintos campos sin que pudiera corroborarse las intenciones de los escogidos ni, mucho menos, sus reales filiaciones. El show electoral más grande del mundo.

Desde luego, y pese a las apuestas de quienes ahora hasta se dicen guadalupanos en busca de un milagro, los momios no se movieron. Al contrario, una vez más, se demostró que mientras se ataca a Andrés crecen sus seguidores al verlo pretendidamente acorralado por la jauría del poder, ya sin credibilidad alguna entre la ciudadanía. Perdida la autoridad moral nadie toma en cuenta las acusaciones a mansalva; de hecho, el único éxito en este sentido ha sido la manera como el PRI y el PAN, más sus acompañantes, lincharon políticamente a la Comandante Nestora Salgado –sin acento, por error quizá en su acta de nacimiento-, de la Policía Comunitaria de Onilalá, Guerrero, hundida por los nuevos testimonios de una veintena de sus presuntas víctimas. Sin embargo, priva el principio jurídico sobre que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito… salvo que los acusadores sean distintos y los hechos sean otros aunque se trate de una conducta criminal similar.

A Andrés ni el viento de las descalificaciones –no todas falsas, debemos aclarar–, le conmueve. Permanece en la creencia de ser un seguidor del mayor de los mexicanos, el Benemérito, para asimilar sus gestos y actuar como él piensa que lo haría Don Benito aunque los tiempos hayan cambiado tras ciento cincuenta años.

Lo dicho: el caballo de Hacienda no alcanzó al potro semisalvaje de la prometida regeneración nacional tras más de dos siglos de Independencia, más de 150 años desde la Reforma y un poco más de cien considerando el inicio de la Revolución.

¿Van a debatir?

Rafael Loret de MOLA

El tercer debate entre aspirantes presidenciales –son tres más uno–, cubrirá la totalidad de los 360 asientos que conforman el gran auditorio del Mundo Maya en Mérida, la de Yucatán, en donde tuve la fortuna de disertar hace unos meses al lado de dos talentos oriundos de esta tierra mágica: Armando Manzanero y el doctor José Antonio Ceballos, mi hermano, impregnado de romanticismo hasta a través de los bisturís lo que es, francamente, difícil de creer.

Además, los protagonistas no sólo responderán a los moderadores –esperemos que les hayan leído la cartilla para evitar convertirse en centros de atención cuando no lo son, como ocurrió el 20 de mayo–, sino al público escogido y también a los internautas. Todo ello en una hora y 43 minutos de acuerdo a las estimaciones de los organizadores del INE. Como vamos será mayor el tiempo de los interrogadores que el de los postulantes, favoreciendo con ello la simpleza de los mismos –acotados–, y desparramando sospechas hasta para cuestiones menos trascendentes sobre el destino de un país enjaulado en una democracia de pacotilla.

El primer tema a abordarse será el crecimiento económico, la pobreza y la desigualdad. Un espacio claramente favorable a Andrés, de Mprena y acompañantes, por el dominio que le otorga el haber visitado casi hasta el último confín del país y adentrarse en la profundidad de sus males; ello no quiere decir que tales enfermedades sociales endémicas serán resueltos sólo con derrama de capitales aunque los candidatos ya se acostumbraron a mantenerse en una especie de subasta –Meade asegura que doblará las pensiones con tal de acarrearse simpatías–, en medio de los escándalos por prevaricación, triangulaciones, desviaciones y, lo peor de todo, lavado de dinero. Denuncias que no podrán agotarse el 1 de julio sino ampliarse hasta sus consecuencias finales.

El segundo tema es el de la educación con sus agregados en ciencia y tecnología. Aquí el joven Anaya lleva la delantera porque pertenece a una generación en la que el futuro se mide por la cibernética, muy ajena a Andrés y no tan extraña para Meade, y la capacidad creativa. La gran reforma educativa debe poner énfasis, no en cuestiones laborales, como hasta ahora, sino en el hecho de que deben reordenarse las capacidades a partir de los nuevos instrumentos de la ciencia y la tecnología, precisamente.

Y para cerrar el menú se hablará de desarrollo sustentable y cambio climático, asuntos en los que Meade es más ducho considerando su capacidad para entender los tsunamis políticos al grado de ser candidato, no militante, de partido en el poder, una cuestión agria, sin duda, que será epitafio para el priísmo. Para la región peninsular. El asunto es de mayor importancia por la recurrencia de los huracanes y las advertencias constantes que son frutos del irresponsable tratamiento de las potencias –sí, sobre todo Estados Unidos–, al ámbito con tal de apostar por una industrialización voraz sin el menor dejo de humanismo.

Cerrada la cuenta, es de esperar que los aspirantes tomen sus posturas y debatan, en serio, antes de caer en el juego de las acusaciones mutuas, de las descalificaciones, sustentadas o no, cuando restan quince días de campaña y tres más para la jornada decisiva… que parece decidida sin importar quién se apunte como el pasajero del cabús en donde se ubican los debates con rumbo hacia Los Pinos.

La última copa

Rafael Loret de MOLA

La última y nos vamos, suelen repetir los ebrios de cantina para tratar de demostrar una disciplina imposible; al final se pierde la cuenta de las copas y el raciocinio hasta para poder andar sin tropezones ni habladurías cuya violencia muchas veces trastorna las neuronas y agita al cerebro hasta perder la noción de la realidad. Algo similar ocurre con los simpatizantes “duros” de los aspirantes presidenciales quienes, caída a caída, insisten en que siempre podrán levantarse… sin observar que están muertos, cuando menos políticamente hablando.

De acuerdo al diario El País, de cimiente española y proclive hacia la izquierda cuando ésta no gobierna –ya ha demostrado que cuando se trata de apoyar a los mandatarios de esta filiación en su país suele convertirse en oficialista, como ocurrió con el largo período de José Luis Rodríguez Zapatero–, en un análisis bastante serio, Andrés tiene el 92 por ciento de posibilidades para ganar la elección mientras sus adversarios se sitúan en cinco, dos y un punto. Pongan los nombres ustedes en este orden: Anaya, Meade y El Bronco, el Conan del norte.

Desde luego, en unas cuantas semanas, esto es las que faltan para la justa comicial, parece no sólo imposible revertir la tendencia irrefutable sino construir el andamiaje para un fraude escandaloso, monumental, ante la observación de quienes, desde el exterior, siguen con curiosidad el proceso mexicano y es éste, como explicamos hace unos días, el mejor antídoto contra el presunto fraude que los leguleyos y enmascarados del establishment han estado montando desde hace varios meses; acaso por esta obsesión, el anaranjado de la Casa Blanca recrudeció posturas y afinó baterías contra el gobierno mexicano… y fue Andrés el único de los candidatos en no encarar al personaje sino al contrario: solicitó que se reunieran peña y Trump para remedia la rispidez. Los demás atacaron con vehemencia al “pato” Donald.

Lo anterior no es, ni de lejos, la actitud que hubiera podido esperarse de Andrés, siempre vanguardista en cuanto a las descalificaciones y la imposición de apodos –riqui riquín canallín–, algunos bastante malos, que lo remiten a los patios de las escuelas –el de Tepetitán, en donde estudió, lo es–; pero ahora, al parecer ha aprendido a medirse cuando se trata de dirigirse al jefe de la banda de la Casa Blanca e incluso al de Los Pinos a quien ya extendió, de hecho, un perdón a priori junto a la celebrada amnistía ofrecida al bandidaje que permanece fuera todavía de las prisiones. ¿Serán estas las condiciones que debió llenar para barrer la senda hacia el Palacio Nacional sin requiebros ni trompicones?

No lo dudo conociendo a Andrés y su permanente ambición política –lo que no está mal–, hasta convertirse en el mexicano que, sin duda, mejor conoce al país… casi hasta el último rincón. Hace semanas visité, por ejemplo, la locación de Real de Catorce, en San Luis Potosí, y me confirmaron que hasta allí no había llegado, sólo hasta Matehuala. Es, claro, una referencia aislada pero que obliga al “casi”.

Por lo pronto, en víspera del tercer debate, en la blanca y deliciosa Mérida, Andrés debe apurarse a llegar para que pueda dormir sobre una hamaca de doble o triple aguja, bajo la maravilla del cielo estrellado de Yucatán. Amanecerá tranquilo.

Vasallos

Rafael Loret de MOLA

Puede parecer ingenua la interrogante pero es necesaria plantearla. ¿Para quién trabaja el gobierno? Por una parte durante su discurso inicial al asumir la Primera Magistratura, enrique peña nieto puso en trance a los poderes fácticos, cuyas cabezas visibles estaban frente a él, a través de sus célebres “decisiones presidenciales”; de todas ellas sólo cumplió, en ocho meses de ejercicio, la de mantener firme el timón de la reforma educativa –todavía discutida–, mientras se aprehendía a la nefasta Elba Esther Gordillo a quien no le ha salido un solo defensor ni siquiera de las filas que tanto decía controlar. Los demás, cada día, están más cómodos pese a las ofertas “sociales”, como la fallida “Cruzada contra el Hambre”, que pretendían ser ecuánimes y estabilizadoras. No fue así.

La tal “cruzada” inició en las entidades con mayores conflictos de violencia, las “tierras de nadie” muchas de las cuales resultan inaccesibles hasta para tropas y marines en este mar soterrado, la nueva Atlántida, que es México en donde los segundos tienen jurisdicción hasta en la ciudad de México so pretexto de que deben dragar los lagos de Chapultepec. Resulta ridículo, aunque sea broma lo anterior, este centralismo absurdo que contrae a los marineritos de asfalto mientras nuestras costas son descuidados al grado de que ¡hasta despareció la Isla Bermeja, en el Golfo, para posibilitar que la Unión Americana ampliara sus mares territoriales! ¿Y de esto quien responde? ¿El secretario de Agricultura o el de Reforma Agraria? ¡Por favor!

Ahora resulta que el dirigente del Consejo Coordinador Empresarial –en alguna etapa nacionalista y reacio a las fusiones y prestanombres–, ha iniciado una campaña de presión para evitar que los ricos paguen sus impuestos correspondientes, porcentual y equitativamente, de acuerdo a sus ganancias. Considera que así –el pretexto de siempre– se reducirán los espacios para la inversión y la creación de nuevos empleos, sobre todo ahora que comienzan a sentirse los efectos de la crisis europea –por efecto de la de nuestra derruida “puerta de entrada”, España, cuyos corporativos le hincan el diente a nuestra economía sin el menor pudor–, y la desocupación va en aumento entre los mexicanos acaso con el ánimo de que se traslade aquí el desastre de allende el mar en donde perviven seis millones y medio de desempleados entre los hispanos.

Lo anterior nos pone en jaque y es bastante más que una advertencia. Abaratado al máximo nuestro mercado por efecto de la pésima publicidad que deriva de los enfrentamientos entre mafias –mientras se concentran en varias entidades fallidas las fuerzas públicas–, en el norte se disparan los duros ajustes de cuentas entre cárteles asesinos al tiempo que sólo en apariencia se descabeza a los zetas quienes ya tenían listo el reemplazo del “40” por el “42”, evitando el “41” estigmatizado como zona gay desde los tiempos del porfiriato y por efecto del yerno del dictador, Ignacio de la Torre y Mier, aprehendido en flagrancia en un festín de homosexuales –reprimidos entonces– consignándose a cuarenta de ellos y restando uno, precisamente el familiar directo de la “familia real” del oaxaqueño intocable. Si hoy se hiciera una redada semejante –ilegal, por supuesto– algunos se llevarían un susto de altos vuelos. Porque, sin duda, “la cofradía de la mano caída” –en la que se obliga a ciertos políticos a rendir cuentas fálicas como parte del rito de iniciación–, sigue operando cada vez con mayor descaro.

Nuevo congreso

Archivo / cuartoscuro.com
Rafael Loret de MOLA

El cuarto de guerra de Andrés, cada vez más efusivo en víspera de la última quincena de campaña, a partir del tercero debate, en Mérida el próximo martes 12, celebra que los medios internacionales den por hecho no sólo la inminente victoria de Andrés –para gran dolor de los empresarios que han abierto la brecha entre multimillonarios y depauperados–, sino incluso una aplastante representación de Morena en sendas Cámaras del Congreso de la Unión, amén de seis gubernaturas y toda una aureola política que consolidará un gobierno repleto –y ésta es la parte negativa–, de personajes siniestros provenientes de lo peor del PRI y del PAN.

De ocurrir lo anterior, tal y como lo diagnostican los expertos –no encuestadores sino analistas que han hecho labores de campo, distrito por distrito–, el partido creado por Andrés, de manera unilateral y sin fisuras democráticas –todo ha sido personalismo puro y esto no es sano para el desarrollo de un gobierno “por y para el pueblo”–, tendrá una representatividad mayoritaria en la Cámara de Diputados, entre 250 y 298 militantes, además de un 34 por ciento de los senadores de la próxima Legislatura, esto es entre 46 y 54 representantes de un total de 128; la Cámara Alta sería el talón de Aquiles de la nueva primera fuerza del país a partir del 1 de septiembre y acaso el único real contrapeso, en cuanto a las instituciones políticas, de un gobierno mucho más blindado que el de las alternancias anteriores.

Recuérdese el “freno al cambio” del que se quejó el señor fox cuando ni las “muchas faldas” de su consorte pudieron frenar el aislamiento notable del presidente ante un Legislativo que mandó a volar cada iniciativa –bastante incongruentes, por cierto– que surgió de la casona de Los Pinos convertido en búnker de las ideas retrógradas, del antijuarismo y de la exaltación de los viejos tiranos, el cuerpo “sacro” de Mont-Parnasee, en París, y Max, el barbado enajenado de Miramar.

Por lo pronto, el tercer y último debate está muy cerca si bien los temas, a simple vista, no parecen dar pie a divagaciones aunque, en la desesperación de Anaya y Meade, las habrá. A tratar: crecimiento económico, educación –ciencia y tecnología–, y desarrollo sustentable con todo y el cambio climático, único que podría derribar a Andrés si surge un volcán en el INE. Pareciera que todo debería transcurrir sobre rieles pero no será así considerando que, ahora sí, es la última oportunidad para provocar a Andrés y hacerle caer en un traspié que sería histórico, inesperado.

Pero si, por distrito, las apuestas son efecto del “efecto AMLO”, como le llaman en los diarios del exterior, no existe duda alguna que el líder de la contienda tendrá especial cuidado en cuidar su cartera –le aconsejamos que no la lleve y la deje depositada en las manos de su talentosa mujer, Beatriz Gutiérrez Müller–, y no rendirse ante la argumentación de quienes tienen lengua larga para juzgarlo y cola inmensa para ocultar sus propios pecados. ¿Nadie va a mencionar los miles de millones –entre 12 y dieciocho mil de acuerdo a dos versiones contrapuestas–, desviados por Sedesol a través de la pecaminosa Rosario Robles Berlanga y la complicidad del propio Meade?

Por eso, como rezan las matemáticas, el orden de los factores no altera el producto; la corrupción, sí.

Lo peor de nosotros

Rafael Loret de MOLA

Las campañas electorales, al contrario de lo que debería suponerse, sacan lo peor de cada uno de nosotros, incluyendo el profundo rencor acumulado y la desconfianza no solo hacia los candidatos y partidos, sino igualmente contra los comunicadores y los demás grupos llamados “de presión”, con los empresarios y militares a la cabeza. A veces he escuchado que los narcotraficantes, cuando menos, actúan como son y no con hipocresías en una apología tan trastornada como la de quienes por proteger a los animales procuran su extinción con tal de llevar agua a sus verdes e inmaduras heredades.

Es sorprendente lo bien que se hilvanan las frases manipuladoras, la rapidez con la que se responde con lugares comunes a las preocupaciones de una población aturdida por la reiteración de las mentiras y la forma en que se pronuncian para impresionar a un conglomerado que asiente, tolera y hasta acepta la oratoria repelente para luego a ir a envolverse dentro de la realidad que nadie se atrevió a analizar.

Por un momento, a lo largo de un mitin, cada aspirante pretende que aceptemos vivir en el paraíso o insistir en que podemos recuperarlo si optamos por la dividida y divagante oposición. Pero también es cierto quienes preguntan si es o no responsable anular el voto; bueno, cuando menos es un derecho que cada quien debe resolver en absoluta libertad si no siente confianza alguna en ninguno de los aspirantes que aparecen en las boletas. ¿O alguien nos obliga a sufragar por un emblema específico o un independiente desconocido bajo la amenaza de que si no lo hace destruye al país? Por favor, seamos sensatos.

Desde atrás

Rafael Loret de MOLA

Dicen sus cercanos que José Antonio Meade Kuribreña es tan leal que por eso no se atreve a registrarse como militante del PRI dado que sirvió a felipe calderón como secretario de Energía y de Hacienda, y luego a enrique peña en condición de titular de Sedesol, canciller y nuevamente secretario de Hacienda. Son muchos años de ambigüedades que se resumen en una palabra: continuismo más allá de las siglas partidistas; acaso por eso, con él, se hace efectiva la fusión PRI-PAN aunque jamás estos partidos hayan formado coalición alguna salvo algún caso estatal –Chiapas con Manuel Velasco Coello, bandera del Verde, y algunos otros–.

Pero, eso sí, Meade no explica por qué esa resistencia a convertirse en militante de un partido, el PRI, que le entregó su bandera para encaminarlo a la candidatura presidencial con el acompañamiento del Verde de los González Torres y del Panal de Elba, dos instituciones familiares manejadas como empresas al servicio de causas gregarias, primero, y de ambición profunda por la avidez de ser recipiendarios de canonjías y hasta de partidas presupuestarias altas; todo es cuestión de cálculos pero ahora, al parecer, se equivocaron.

Por cierto, el PAN se animó a hacer causa común –pero no en todas las entidades– con el PRD confirmando que sobre las ideologías –para tantos, estorbosas y divisorias–, está la partidocracia unida al presidencialismo, la gran asfixia de la actualidad. Y no fue el único, la Morena de Andrés, la mejor vestidita y maquillada de todas las opciones para las elecciones, cayó en la tentación frenética de unirse a la ultraderecha, el PES financiado por Osorio Chong por cierto –en simulada rebeldía contra peña–, para sumar dijo y blindarse ante la posibilidad de un fraude… cibernético.

Retornando a Meade, desesperado por llegar en segundo sitio al último debate, en Mérida el próximo martes 12, quedan muchos pendientes por resolver además de la cuestión de su “no militancia”, tan incongruente que cae en el absurdo. Por ejemplo, mientras se fustiga a Anaya por el asunto de la venta de su nave industrial en 54 millones de pesos, nada dice el candidato del PRI sobre las desviaciones presupuestarias que solapó, con la intervención de la antes izquierdosa Rosario Robles Berlanga –la que fue seducida por el tramposo empresario argentino Carlos Ahumada Kurtz “con todo el corazón”, como reza su autobiografía–, y que pueden alcanzar la nada despreciable suma de 18 mil millones de pesos enviados a universidades que no invirtieron nada y sólo las traspasaron en una triangulación a todas luces fraudulentas, mucho peores a las adjudicadas y reconocidas por Conan, el de Nuevo León.

Con tales credenciales no se puede aspirar a la Primera Magistratura; la postulación de Meade es una bofetada a la democracia, una traición a los priistas y una burla a los mexicanos.

Cancerbero

Rafael Loret de MOLA

A estas alturas, cuando faltan pocos días para el tercer debate y para el comienzo del campeonato mundial de fútbol –para muchos, un faro que guía todas sus ilusiones y hace olvidar las tormentas brutales; sólo unos cuantos vibramos con otro tipo de emociones–, no se vislumbra una catástrofe que pueda modificar el rumbo de las elecciones. Tómese en cuenta de que el arranque del evento futbolístico, cada cuatro años, acapara la atención, sobre todo la de quienes apuestan por la siempre esperada resurrección del “tri” –en realidad no ha habido advenimiento alguno–, y estarán pendientes de los tres partidos de los seleccionados, del 17 al 27 de junio.

Esto es: ya les queda muy poco margen a los aspirantes presidenciales –cuatro sólo cuatros y tres, según se dice, bajo investigaciones judiciales–, para crecer o derrumbarse, según sea el caso, convenciendo a un electorado aburrido, hastiado diríamos, y profundamente convencido. Incluso, con el presagio inevitable de una victoria de Andrés, se teme a los algoritmos que pueden desviar, hackers de por medio, la voluntad ciudadana como ya ocurrió, nada menos, en la nación más poderosa del planeta, Estados Unidos, por la habilidad del ambicioso y devastador señor Putin, reelecto por cuarta vez.

¿Es lo anterior el signo de un nuevo advenimiento de las dictaduras? Hasta el señor Trump habla de que no permitirá “dictaduras” en “su hemisferio” al desconocer las elecciones en Venezuela –¿por qué no se hizo lo propio con las de Norteamérica luego de la embestida cibernética y reconocida de Rusia?–, y avalar, debajo del agua, las victorias de los candidatos más controvertidos. Por ejemplo, Andrés y su Morena. ¿Quién podría prevenir que éste acabaría siendo el más “prudente” al referirse a su intención de convertir las relaciones bilaterales con Estados Unidos en una “alianza para el progreso”, ignorando que ésta fue idea de Kennedy, en 1961, que luego traslado a Adolfo López Mateos; esto es hace cincuenta y siete años, lo que es medida de un retraso conceptual notable.

Pero, lo interesante de la cuestión es que no se han dado las reglas básicas para tal “alianza”, vieja, viejísima y que duró sólo una década, cuando en la Casa Blanca, el anaranjado Trump, el animal de las cuatro cabezas y cancerbero mayor del inframundo de Dante, requiere complicidad, y no cooperación, de los líderes a los que apoya y le tratan estupendamente, dejando hacer y dejando pasar –numen del viejo liberalismo–, cuanto le dé la gana. ¿Podría explicarnos mejor su teoría el señor López Obrador, a un mes de ser visto como presidente electo?

Por lo pronto, los mordiscos aumentan como si estuviéramos ante una jauría inoculada con la rabia mortífera de las ambiciones y los oportunismos –dos males arraigados en estas campañas en fase de finiquito real–, y no avizoráramos más futuro que el señalado por cada icono. Los mayores vicios del partidocracia se extendieron y ahora nos asfixian. ¡Qué desgracia!

Abrazos de oso

Rafael Loret de MOLA

Los candidatos que suspiran por consolidar el segundo lugar entre los presidenciables –no hay manera de librarnos de alguno de los “cuatro” con El Bronco relinchando sobre una mula de seis–, buscan ser abrazados por los gobernadores de sus respetivos partidos, varios de ellos en el umbral de ceder ante el empuje de otros partidos como en Veracruz, Puebla, Yucatán y, desde luego, la Ciudad de México. Necesitan ternura para consolarse, diríamos, y no fuelle para intentar un salto… hacia el abismo.

Mortifica observar a Ricardo Anaya, precisamente en Puebla cuna de uno de sus pequeños monstruitos, pedir que lo arropen siete gobernadores con la ausencia notable de Miguel Ángel Yunes, el papanatas que quiere dejar a su hijo en el trono de Yuneslandia, Francisco García Cabeza “de buey”, de Tamaulipas, la tierra sin ley legada por el priista descastado, Egidio Torre Cantú, quien deambula con la impunidad como mala mujer corroída en sus entrañas, y del supuesto anfitrión, Tony Gali Fayad, uno de los títeres viles de Rafael Moreno Valle quien presiona, a todo lo que da, para imponer a su esposa, Erika Alonso Hidalgo, en la gubernatura. Puras vergüenzas.

Anaya, entonces, no sólo confronta la guerra sucia desde fuera, por obra y gracia de un sistema al que le incomoda aunque algunos lo señalen como afín al mismo –es el único de los aspirantes que ha manifestado su convicción para iniciar un proceso contra peña mientras sus adversarios le dan vueltas semánticas al asunto que tanto interesa a los mexicanos–, sino igualmente las de adentro como efecto natural de sus compromisos soterrados con el fin de sacar del ring presidencial a sus correligionarios, Moreno y la señora enajenada de calderón a quien ya no quiero mencionar.

Con respecto a Meade busca apapachos por doquier, incluso en los empresarios más adinerados –y miserables moralmente–, para cubrir las sillas de sus mítines desairados; hace unos días, Baillères le dio una manita y de no ser por los acarreados habría tenido que discursar como en un ensayo: a teatro vacío.

Las encuestas no ceden, por su parte. Las que sabemos en manos de las dirigencias partidistas, alegan a favor de situar a su candidato lo más cerca del puntero pero su afán queda roto al menor ejercicio que se haga sin intermediarios. En mi caso, he efectuado cuatro y, en todos, la abrumadora mayoría –del 95 por ciento cuando menos–, se inclina por Andrés; las encuestas más sólidas, con mejor tecnología, le ofrecen un porcentaje mínimo entre el 43 y el 48 por ciento, lo que obligaría a sus contrincantes a sacarle un punto y medio cada día, una hazaña jamás vista en los anales de la democracia moderna en ningún país de la tierra. (Y no me salgan con que la elección de Trump fue una sorpresa cuando en esta página la anunciamos desde cuatro meses antes al día de los comicios).

Pervive, claro, el espíritu del fraude entre los escépticos –incluso priistas que insisten en la posibilidad de una “legalona”, es decir un cochinero, para insistir en que Meade se inpondrá a la mala–, y a últimas fechas se teme por una anulación de las elecciones si la violencia se generaliza y es imposible realizar la jornada prevista para dentro de veintiséis días. Lo cierto es que los mexicanos están mejor informados y, espero, no se dejarán conducir al abismo del conformismo y la manipulación.

Los escuchas del Himno insisten en la oración patria: un soldado en cada hijo te dio.  

Un día importante

Rafael Loret de MOLA

Será un día importante. Amanecemos y sabemos que están por instalar las mesas electorales en el país. Puede llover el 1 de julio… o caer un aguacero sobre las urnas inhibiendo a los votantes. Cualquier cosa es factible bajo el dominio de las viejas mafias, las del poder que confluyen a cuanto entendemos como “sistema” y las del crimen organizado con lujo de impunidad y exceso de prepotencia: ya avisaron que no prosperará ninguna candidatura no avalada por los capos. Será difícil a los vencedores remontar la sospecha.

No existen órganos electorales confiables porque son reductos o consecuencias de los cacicazgos estatales. Y de esta manera, de antemano, se prevé una escandalosa tendencia a proteger a los candidatos “palomeados” desde el centro del país y con la anuencia de los gobernadores a quienes se ha encargado el derrotero de los comicios, como si se trataran las casillas de cuarteles rebosantes de intimidaciones. Así y todo, millones votarán y espero que lo hagan con absoluta libertad. Es el camino, por ahora, para protegernos aun cuando pongamos la Iglesia en manos de Pilatos.

Pero, por favor, no apuntalen a los pillastres como en los casos que hemos reseñado hasta el cansancio. Ustedes ya los conocen y no voy a violentar la sequía analítica obligada por una ley electoral limitada a los intereses de la cúpula gobernante. Eso no. Pero sí puedo explicar que seguir la corriente acabará por destruirnos a todos, poco a poco, hasta la ignominia. Y no es éste el panorama que pretendemos para quienes vienen detrás. No lo olvidemos: #cerocobardía.

Veamos, sin mencionar partidos ni siglas para no violentar el ánimo ni dar cauces a las torpes alegaciones sobre si se debe perseguir a los periodistas que informen o den seguimiento al proceso el día de la jornada comicial, dentro de menos de un mes, –como si la libertad fuera como el uniforme que no puede traspasar las mamparas de una cantina–, cuáles son las posturas divergentes a las que enfrentaremos en estas horas para “cumplir” nuestros deberes, más bien nuestros derechos, de ciudadanos conscientes.

1.- Los apoyadores del continuismo para quienes es indispensable una concurrencia “aceptable”, esto es de más del 40 por ciento, para avalar con ello el apoyo recibido a sus candidatos. Aseguran que cuando no es masiva la afluencia suele suceder que gana la tendencia a mantener el estado de cosas y, por ende, no se preocupan demasiado por si las colas son o no largas.

2.- Quienes desean conservarse en el primer piso de la residencia oficial, tras infortunados traspiés difíciles de superar en la conciencia colectiva, alegan que, después de todo, deben compararse los resultados de las administraciones federales en cuestión de estadísticas o de estabilidad financiera, a sabiendas de que ésta, la rectoría económica, hace mucho tiempo que no depende de los “sabios” nacionales resignados a seguir, sin variar un ápice, los lineamientos del Fondo Monetario Internacional.

¡No caigan en más mentiras y manipulaciones! ¡Cuando llegue la hora voten libremente pensando en el México del futuro y no en del pasado!

Basta! para que te enredes

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