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Miercoles 19 Septiembre del 2018
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Piense

Horror imparable

Rafael Loret de MOLA

Hace tres años comenté que, ante la oleada terrorista iniciada en Francia contra la redacción del semanario satírico “Charlie Hebdo”, con un sangriento saldo de trece muertos incluyendo a un trabajador recién contratado a quien se excluye de la lista funesta, nuestras autoridades no habían tomado la debidas medidas de emergencia para prevenir una incursión de los grupos radicales que, es obvio, tienen como blanco algunas ciudades de los Estados Unidos, no sólo Nueva York sino también la capital de la poderosa nación. Podría parecer exagerado y hasta se presumiría que tal extendería la psicosis colectiva pero tratándose de un fenómeno de alto riesgo tales criterios son absolutamente banales. Menos ahora luego de los brutales hechos de noviembre 13 de 2015.

De hecho, en México se ha instalado ya el terrorismo desde hace algunos años. Si tal denominación se da a quienes siembran el terror contra la ciudadanía indefensa bien cabe el mismo para calificar a cuantos, por ejemplo, aterraron a Morelia la noche trágica del 15 de septiembre de 2008, cuando comenzó de hecho la escalada de violencia bajo el calderonismo con ocho víctimas mortales a las que ya ni siquiera se cuenta dentro de los más casi cien mil asesinados, por causa de la guerra entre mafias, durante el mencionado régimen. Y lo mismo puede expresarse de los grupos con capacidad para extender sus territorios obligando a los pobladores en estado de indefensión a refugiarse en sus casas o morir en las calles… a la vista de destacamentos militares que voltean hacia otros lados

Ni raza ni hispanidad

Mal día para celebrar cualquier nexo con España, a la que tanto cariño le tenía hasta observar cuán equivocado estaba en mi percepción sobre el quijotismo y la fuerza de espíritu en los hispanos de hoy tan cerrados y obtusos, en medio de la batahola llamada Catalunya, y la absurda posición de una monarquía que no parece autocrática, salvo cuando el gobierno parlamentario así lo exige.

España está rota desde su columna vertebral hasta las células neuronales; lo está desde los brutales años del franquismo, cuando millones estaban aterrorizados ante la grotesca figura de un “caudillo” chaparrito, más cercano a lo chaplinesco que a los grandes personajes de la historia, que mandó durante 36 años y prolongó la agonía de los republicanos quienes, todavía hoy, no ocultan su tremendo rencor y buscan cadáveres en las laderas y en los viejos límites territoriales de cada pueblo ensangrentado. Y el trauma no se superó ni con la muerte de Franco porque fue él quien legó, por capricho y sin ninguna resistencia, una nueva monarquía de Borbones, afrancesados y tremendamente ostentosos como sus egos encendidos por las cortes aduladoras… igual que en México bajo el rufianesco comportamiento de la elite del poder.

En estas condiciones nuestro “día de la Raza”, cuando las antorchas brillan y los tamborileos ensordecen en algunos sitios específicos, para algunos la efeméride debía desaparecer por la mantenida esclavitud, pocas veces disfrazada, de las etnias, salvo en aquellas donde se han convertido en folklor para el turismo, regalando, o casi, sus excelentes productos manuales.

Legisladores sin bozales

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael.com

De acuerdo a los legisladores, falsamente demócratas e hipócritamente “defensores” de la (su) libertad, cualquier crítica, siendo cierta y probada, puede ser motivo de sanción si se consideran que daña la reputación de la persona, política o no, a quien va dirigida. Esto es, la suspensión total de la libre expresión porque cualquier descendiente de Santa Anna o Victoriano Huerta puede alegar lo conducente, en defensa del honor familiar, para perseguir igualmente a los historiadores que se empeñen en ensuciar (más) el ajado rostro de los antihéroes.

Así se prepara, por desgracia, el inminente fraude electoral de 2018, a golpes de silencio impuesto y amenazas militares bajo el cobijo de una ley de seguridad interior incluso cuestionada por la ONU y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. Pero, lo sabemos ya, en este país nada importa que sea contrario a los intereses del bandidaje oficial y sus aliados en el crimen organizado, desde los “capos” en fase de amnistía –si Andrés gana los comicios–, hasta los secuestradores y subversivos escondidos detrás de las carteras ministeriales, los escaños, las curules y los plenos de magistrados y ministros de la Corte. Todo alrededor destila complicidad.

Así que nos impondrán una mordaza… si nos dejamos. Es el momento justo para señalar a quienes, senadores y diputados, de ambos sexos o bisexuales o de otras preferencias, intentan coartar la libertad para protegerse las espaldas y así, por desgracia, intentar repeler la voluntad general para manejarla después al antojo de una clase política en franca putrefacción.

Reverencias oficiales

Rafael Loret de MOLA

Como es costumbre, la cuesta de enero es creación de las políticas gubernamentales; esto es, peña ahora puede confundirse con Mahoma –sin que me lo tomen como una falta de respeto a este guía espiritual–, por aquello de que la montaña va hacia él y viceversa, aunque en el caso del mandatario mexicano no es para renovar la fe, sino para aplastar su propia hipocresía mientras los gobernados se debaten por la caída del poder adquisitivo.

Nos saludan con un aumento al precio de la tortilla francamente insultante. El alza del alimento básico de los mexicanos, porque se debe importar maíz luego de que en 1990 el gobierno declaró la autosuficiencia en este grano con intervención de Carlos Hank González, complica el equilibrio social, lo cual es de alto riesgo en un año electoral y con la ciudadanía explicablemente rencorosa, y anula cualquier perspectiva democrática para salvaguardar, sobre todo, las complicidades y arreglos soterrados de un mandatario a la deriva, sin elotes en su mesa.

También iniciaron los asesinatos políticos al caer el precandidato priísta a la alcaldía de Atoyac, en el incendiado Guerrero negro, Adolfo Sema Noguera. Fue un mal presagio, de entrada, contra el optimismo de quienes disfrutaron la hermosa luna de Año Nuevo y enseguida sugirieron que ello era una suerte de mensaje divino, como el que solicita Ricardo Anaya, el niño sabio que aniquiló a dos partidos en un santiamén, cuando pregunta a un pequeño robot, de esos de moda, si el PAN –no el Frente– ganará la Presidencia. Chiquillo al fin y bastante ambicioso como políglota

El agio político

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

La guerra sucia tiene varias vertientes. Una de ellas es la mexicana por la cual los aguerridos aspirantes se inventan el agio político, esto es la manipulación real de los valores, para saltarse los temas inquietantes, narcotráfico, violencia, corrupción, robos de multinacionales, asfixia de las paraestatales y, sobre todo, una absurda negligencia que causa, a cada rato, dramas mayores, como la caída del “halcón negro mexicano” sobre los damnificados de Santiago Jamiltepec, Oaxaca.

Y, por supuesto, sólo se investiga aquello que la superioridad gubernamental desea mientras deja correr todo tipo de rumores, incluso contra su candidato el “no militante” del PRI, para supuestamente mantener bajo control un proceso electoral que se le ha salido de las manos: los partidos encontraron la manera de mantener la campaña cuando debían esperar al 31 de marzo. No ha sido así con las múltiples convenciones, arengas en pro de los candidatos al ser designados como tales por cada uno de los institutos de las tres alianzas del diablo –todas están contaminadas por la incongruencia–, y la escasa pulcritud moral de las dirigencias partidistas –todas–.

Los números van y vienen pero se quedan… por un tiempo. La estrategia mejor de los señalados es callar o desviar los temas hacia escenarios ya superados, según los mismos, sin que la procuraduría general, tan manoseada e infiltrada, hace la vista gorda hasta cuando un aspirante presidencial, por sus fueros, lanza un armisticio y ordena la extradición a México de quien está señalado por desfalcar a los mineros con 55 millones ¡de dólares! No se miden, claro, las reacciones de quienes han sido engañados también por el nauseabundo Grupo México del criminal Germán Larrea.

Sucede otro tanto con las triangulaciones millonarias de Ricardo Anaya y sus familiares cercanos para acrecentar por cien el capital original gregario. Es casi seguro que las jornadas actuales le reditúen aún más, mientras el miserable y ladrón calderón, quien debiera ser juzgado por multihomicida, a través de su títere Ernesto Cordero, se deslinda del panista con tal de llegar a la ignominia de apoyar a su mujer a quien tanto golpeó durante su gestión. Hipocresía pura.

Y, bueno, José Antonio Meade, quien se dice íntegro, no explica ni quiere, más bien evade el tema, el escándalo de la “estafa maestra” que posibilitó el desvío de ¡mil trescientos millones de pesos! desde la Sedesol bajo la titularidad de Rosario Robles Berlanga, la traidora, quien trepó al equipo de peña luego de haber dirigido al PRD. Grotesco; además, no olvidemos la manera en que se prorratearon las participaciones estatales con un criterio centralista abyecto, desde la Secretaría de Hacienda bajo el mandato real del nefasto Luis Videgaray, el padrino de Meade.

Si, por decir esto, me dicen que conjuro contra las elecciones, les responderé que ese sector de la sociedad empecinada, pese a los vientos de fraude que surgen del INE y el TRIFE, está más bien empinada por el continuismo y el establishment.

La ley de la selva

Rafael Loret de MOLA

Hasta los legisladores temen que la iniciativa de ley “de seguridad interior”, misma que faculta a las fuerzas armadas a realizar tareas policiacas y de espionaje bajo el falaz argumento de que sólo así podrá detenerse la oleada de violencia generada por la guerra de plazas atizada por los cárteles con enorme influencia, habida cuenta de que el descontrol actual y las perspectivas futuras –los comicios cercanos en cuatro entidades del país y las presidenciales del año próximo–, facilitan las condiciones para una arribazón militar con el auxilio de la Casa Blanca –la de Washington–. Sobre todo si los comicios se salen de cauce.

De esta manera, considerando que el señor peña nieto –el del chile que no embona, según él dijo– no detenta el verdadero control sobre nuestras fuerzas armadas y, cada día, como sucedió en el sexenio de calderón, parece más atrapado en su madriguera, discursando sandeces y reduciendo su propia agenda para evitar a las multitudes cada vez más irascibles, la presencia de los mílites en los calles carece de sustento jurídico y moral; esto es, de existir un estado de derecho en nuestro país estarían de vuelta en los cuarteles y no amenazando, con su presencia, a quienes ocupan los territorios en donde habrá de determinarse el destino de sus gobiernos estatales con un fuerte y explicable rencor contra el mandatario federal.

Le llaman el “efecto peña” y éste es contrario a las ilusiones de los priístas tuertos, incapaces de tomar una sola radiografía a la realidad nacional; por el contrario, apuestan a los votos del miedo, como en 1994 tras el magnicidio perpetrado contra Luis Donaldo Colosio, con la soldadesca desbordada y exigiendo, cada vez más, los consiguientes botines de “guerra” humillando y robando a la población civil. De allí, igualmente, el sesgo de las matanzas no aclaradas, como la de Tlatlaya o Tanhuato, que van pasando del discurso infamante al archivo oscuro de los secretos de Estado. No podemos dejarlos allí.

El caso es que, a medida que se violentan las normas superiores, el general Salvador Cienfuegos Zepeda queda en una posición más comprometedora. Por una parte, se clama por su destitución al calor de los excesos propios y de sus tropas; por la otra, se le intenta proteger con el calado de las mafias dominantes de por medio. Un punto extremadamente molesto, e infecundo, con olor y sabor a chantaje. Pero no ha perdido el poder de fuego.

Ni el señor peña ni el general Cienfuegos son personajes con capacidad de liderazgo. Por ello esconden sus humanidades en todos los actos públicos y eluden la posibilidad de confrontar al pueblo herido, maltratado, ultrajado.

Falta el aire

EPN
Rafael Loret de MOLA

Sólo le falta a peña “privatizar” el aire infectado que se respira en las urbes principales de nuestro México. Todo los demás elementos de la naturaleza han entrado a la subasta: el fuego de las refinerías puestas en manos de estadounidenses sobre todo; la tierra que es dominada por las colonias de extranjeros que gozan de nuestras playas y de los mejores sitios en las ciudades y los pueblos mágicos; y ahora el agua cuyo uso se privatiza al abrir trescientas cuencas –de las 750 que existen–, para robarles a los pueblos indígenas y a millones de mexicanos la posibilidad de contar con ella en beneficio de las trasnacionales cómplices. ¡Maldita sea la hora en que fue elegido peña como presidente!

Y lo decimos a cuarenta y ocho horas del fin de las campañas por la Presidencia de México y cuando los electores ya definieron sus votos sin necesidad de los tres días destinados a “la reflexión”, uno de los absurdos de la ley electoral, así como el hecho de tener que esperar, ¡cinco meses!, en la ambigüedad política antes de la toma de posesión del nuevo mandatario. ¡Cuánto tiempo para preparar manifestaciones, marchas, rebeliones, más violencia y un estado de sitio, si se da en este caso, conveniente para la clase política en el poder!

De hecho, la campaña por terminar –¡gracias a Dios!–, ha sido signo de lo que representa el peñismo: violencia, sobre todo, inseguridad financiera con la volatilidad del peso, y permanentes saqueos contra el patrimonio de los mexicanos. Tal fue el signo de la ominosa reforma energética –votada por el PRI y el PAN, incluyendo el hoy candidato Ricardo Anaya Cortes, quien cínicamente pretendió deslindarse para colocarse la aureola de santo político antes de ser crucificado por sus mentiras–, y ahora el de la vergonzosa privatización del agua, en tiempos electorales, efectuada entre las tinieblas de un régimen entreguista, malhadado y terriblemente demagogo.

Un gobierno, sí, que NO merecemos los mexicanos y debe ser desterrado para siempre, no sin castigo para los principales predadores, no sólo peña sino sus secuaces principales, desde Videgaray y Osorio hasta Meade y Rosario Robles pasando por Gerardo Ruiz Esparza y otros “ministros” más, sobre todo los responsables de los seguridad nacional, en este momento Navarrete Prida, Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón. De hecho, todos aquellos que han cursado por este régimen fracturado y condenado, desde ahora, por los mexicanos y, muy pronto, por la historia.

Sí, al señor peña, para que sea espejo fiel de Antonio López de Santa Anna, sólo le hace falta cobrar por el aire y darle la concesión a alguna empresa trasnacional dedicada a la venta de ventiladores o enfriadores que calan hasta los huesos cuando más allá de las ventanas el calor natural quema la piel. López de Santa Anna, recuérdese, decidió imponer tributos por cada ventana colocada en las casas; y algunos las tapiaron para ahorrase la afrenta a cambio de la asfixia personal. Así estamos hoy, sin poder respirar ante los golpes enajenados de las tribus oficialistas que esperan aún tener espacio para meter las manos en los comicios del próximo domingo.

A ellos les decimos que tengan cuidado porque no aceptaremos manipulación alguna por parte del INE ni la menor afrenta contra la dignidad general.

Explotadores

Rafael Loret de MOLA

A una elite de funcionarios con la bendición de la voluntad superior, comienza a provocar estallidos sociales, peligrosos, en territorio nacional; no hay entidad conforme con sus autoridades locales ni, con las imposiciones del gobierno federal.

En días recientes se han dado graves reacciones a los intentos de los abusadores, sean empresarios extranjeros con mentes coloniales o soldados comandados por mandos infiltrados y sin condiciones para llevar a cabo operativos contra grupos criminales sin afectar a los civiles ni a quienes defienden a sus familias y sus bienes de la rapiña incesante de narcos, secuestradores, bandidos y, además, de las llamadas fuerzas armadas. Al principio de su gobierno, peña nieto se negó a validar esta “cooperación” mentirosa pero bastó un mal gesto de Barack Obama para modificar su dignidad por conformismo; y ahora AMLO se dice listo a enfrentar al anaranjado, Trump, quien ofende y humilla a sus interlocutores en sus narices; al futuro presidente de México le llama “Juan Trump” y el señalado no se da por aludido; recibió, a una delegación estadounidense encabezada, por el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo.

Honra sí que los pobladores reaccionen ya aunque los riesgos son elevados. A Mireles intentaron asesinarlo cuando ganó relieve y se dijo dispuesto a colaborar para extinguir a los criminales. Algo por el estilo en Santiaguillo y Bajío de la Tesorera, en Zacatecas, para bloquear el paso hacia una mina, controlada por la empresa británica Arian Silver. Lo mismo que hacen las inefables mineras canadienses en Guerrero.

Estos casos son un “hasta aquí” luego de años de explotación que ninguna de las supuestas instancias de seguridad ha frenado.México está despertando mientras el peñismo comienza a despertarse a una pesadilla que lo aturde.

Economía abierta

FOTO: PRESIDENCIA /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

@RloretdeM1

EL SEÑOR PEÑA , OBSERVA LAS COSAS DE DISTINTA MANERA A COMO LAS VEMOS LOS DEMÁS MEXICANOS

Para él todo está en orden, incluso tenemos una “economía abierta”. Está firme como los cimientos de la escuela Enrique Rébsamen, con la bendición del cardenal en retiro Norberto Rivera.

En este tono de demagogia grosera transcurren los “spots” del señor peña para preparar su retiro, dentro de 95 días, y su inocuo “informe” final en olor a oposiciones y fracasos. Obviamente no pisará el pleno camaral, como desde que los legisladores le cerraron las puertas a los fox, en septiembre de 2006, tras el fraude electoral del mismo año.

El supuesto presidente, ha dicho que deja “una economía abierta” para alentar las inversiones. Conversé sobre ello con un estudiante de Economía y le pregunté a quemarropa:
–Si estuviera en tu mano invertir ahora, ¿lo harías en México? –No, definitivamente.
–¿Y eso por qué si eres mexicano?
–Fácil: no entregaría un solo centavo a los narcos; dueños de todas las riquezas de la nación, aliados con las multinacionales disfrazadas, estadounidenses, canadienses y españolas, sobre todo.

No tuve réplica posible. La juventud tiene la mente más fresca; lástima que se pierdan en la incomunicación para dialogar con la tecnología, el verdadero imperialismo de hoy. El mundo cibernético atrapa más que los grandes armamentos dispuestos a invadir y capturar a los “enemigos” cuando ya no se sabe, con claridad, cuáles son éstos: si los que guerrean contra las grandes potencias o éstas en su afán de crecer sobre los derechos de las soberanías ajenas.

En este convulso universo, navega Andrés hacia la Presidencia con la mafia queriéndole asfixiar.

Extraviados

Rafael Loret de MOLA

El rumbo está extraviado, la sociedad mexicana permanece, como zombi, en un estado de hipertensión que va desde la tristeza profunda al enfado de altos decibeles y el gobierno de la República, en sentido contrario, parece centrarse en imponer decisiones, a rajatabla, mientras el ejército, peligrosamente, tomas las iniciativas y divulga versiones inverosímiles e insostenibles ante el alud de las redes sociales que exhiben a los uniformados disparando, agrediendo, burlando, golpeando –lo mismo a ancianos y niños–, en pleno festín de impunidad. Nadie se mueve de una trinchera miserable escarbada para someter al colectivo.

Podría hablarse, como en la Gran Guerra, entre 1914 y 1918, hace exactamente un siglo, de una línea sobre la cual se asentaba la seguridad de los países en trance de ser invadidos y despojados; sí, la “línea peña”, que por supuesto coloca de un lado a las fuerzas institucionales con poder de fuego y al otro a una ciudadanía en estado de indefensión e incapaz de resolver los desafíos planteados por las ambiciones políticas, las reformas sin consenso y los genocidios que han sido consecuencias de intereses infames contra México. Por ejemplo, el oro y la cocaína que sale de Veracruz y de Guerrero con Iguala y Cocula en el escenario más evidente de la esclavitud que requiere de cooptar “desaparecidos” –acaso los 42 normalistas de Ayotzinapa más uno, soldado en activo–, para las grandes empresas mineras, canadienses con respaldo del criminal Grupo México a quien las vidas de los obreros son marginales… como en Pasta de Conchos, Coahuila.

En el México de las grandes simulaciones se presume que pasan cosas inauditas; por ejemplo, las fuentes oficiales son tan torpes que arguyen, para los ingenuos e incautos claro, que la represión puede constituirse al revés; esto es, desde las organizaciones civiles hacia el gobierno que se cura en salud asegurando velar por los derechos generales cuando han sido ellos los proveedores de la violencia a través de la insensibilidad y las amenazas recurrentes. Es muy fácil sembrar drogas a cualquier inocente; y lo es más seguir la línea de los vetustos “halcones” de Alfonso Martínez Domínguez –Jueves de Corpus de 1971–, capaces de rematar heridos, cagarles las muertes a las propias víctimas y hasta asegurar que se servía a la estabilidad de la nación, masacrando. Así paso en la eterna jornada de Nochixtlán, en Oaxaca, el día del padre del año pasado y reconstruido este año, para ser precisos, cuando se recordó, más bien, a las progenitoras de genízaros y sus mandos militares y políticos.

La distorsión fue enorme, al grado de que se saqueó un almacén de Coppel, perteneciente a uno de los brazos de la familia a la que pertenece Quirino Ordaz Coppel, impuesto gobernador de Sinaloa en donde los pleitos entre narcos se acelera en la cuna de los mismos –¿quién explica las razones por las cuales los grandes capos surgen de Baridaguato, hoy incendiada, y se reproducen en Jalisco y el norte del país sobre todo en Tamaulipas?–, queriendo culpar a los civiles a la defensiva, no sólo maestros, de la rapacidad; por fortuna hay pruebas documentales de lo contrario y de los botines de guerra exigidos por los uniformados.

Censura y servilismo

Rafael Loret de MOLA

ARIEL ROSALES SE RESERVA SU SEGUNDO APELLIDO. SUS RAZONES TENDRÁ, MÁXIME QUE EN ARGENTINA TIENE UN HOMÓNIMO

Ese homónimo trabaja en la misma rama, la edi­torial. El “nuestro”, de talante afeminado –no se atreve siquiera a declararse, con dignidad, gay aunque pretende parecerlo por su andar y el mo­vimiento de las manos–, labora en lo que ahora es Penguin Random House Mondadori-Grijal­bo, una larga firma para subrayar una fusión de envergadura estadounidense-europea. Lo inte­resante de la cuestión es que es editor, ahora sin fi­gurar en nómina pero no “free lance”, con enorme influencia sobre el directivo, en México, de la fir­ma: el español, tenía que ser, Cristóbal Pera, acaso porque no ha llegado a la categoría de perón.

Sendos personajes presumen que publican obras de investigación periodística aunque solían presentar textos coyunturales sin la menor apli­cación periodística, como los malhadados títulos de la argentina Olga Wornat, defendida por algu­nos diaristas mexicanos luego de publicar sobre las “muchas faldas” de Marta sin el menor sos­tén en algunos de sus episodios; por eso fue de­mandada. Este columnista, en cambio, no lo fue porque su libro Marta, en donde presenté inclu­so el certificado de disfunción sexual de Vicente Fox entonces en el cargo de presidente, no conte­nía elementos difamatorios y calumniosos… y gol­peaba, a fondo, como consta a mis lectores, en la absurda pretensión de la dama en cuestión por re­emplazar a su baldado consorte en la cabecera de la romántica cabaña de Los Pinos.

La argentinita, en cambio, fue contratada ex pro­feso, gastó una millonada antes de editar su pasquín y me fue presentada precisamente por Rosales, su editor, quien me señaló como “el periodista” que más podría aportar sobre el tema… sin saber que ya realizaba un trabajo similar, pero bien sustentado.

Y se fue Fidel

Rafael Loret de MOLA

Lo mismo en los deportes que en la geopolítica mundial los derrotados no sólo hacen mayoría siempre sino, además, tardan en digerir y aceptar sus tremendos fracasos; y hasta los olvidan pronto. Kennedy, por ejemplo, fue la excepción que confirma la regla: luego de la odiosa y fragmentada invasión a Bahía de Cochinos – abril de 1961– en donde Fidel dirigió un tanque de guerra durante el desembargo de los “anticomunistas”, con el financiamiento oculto del gobierno estadounidense, nunca dejó de culparse por ello y su vulnerabilidad se acentuó hasta el magnicidio de Dallas.

A poco más de dos años del triunfo de la Revolución Cubana, el demócrata convertido en icono de la democracia en su país, no quiso comprometerse a mostrar el rostro ni exhibir los apoyos a los exiliados del Caribe por temor a una desproporcionada reacción de la entonces Unión Soviética con la que Fidel se cobijó al negarle el gobierno de EU reconocimiento y estatus. Castro no guerreó contra el gobierno norteamericano sino expulsó a las mafias que, en nombre del mismo, avasallaban su país blindando la insostenible dictadura derechista de Fulgencio Batista, quien suprimió el derecho de huelga para asociarse con los ricos terratenientes que producían la caña de azúcar, pilar de los productos isleños, para luego, con descaro, dar paso a las multinacionales de la Unión Americana.

Pese al intento de asesinar a Castro, ¡en seiscientas treinta y ocho ocasiones!, las agencias de inteligencia de EU sencillamente fueron devoradas por el ingenio, las estrategias y el olfato de Fidel.

Los fantasmas

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

¿Nos alcanza el pasado o, más bien, nunca se fue y estamos atorados en la oscuridad del tiempo, que no corre como el reloj sino se detiene cuando la muerte acecha? Sucede igual que en las historias de tantas familias, en los velatorios de los jefes de los hogares –no hablemos de casas porque éstas, en media docena de entidades, se las llevan los huracanes o los terremotos–, donde no faltan las leyendas acerca de las manecillas detenidas en el momento final a la partida del difunto. Me aseguran que en casa de mis abuelos, en Mérida, sucedió lo mismo con aquel reloj de pie, inmenso y bellísimo, acaso elaborado por los expertos de Zacatlán de las Manzanas.

Ahora, han vuelto a sonar las campanadas como amenazas de la historia en la residencia oficial. El deambular de once mujeres, brutalmente afrentadas en San Salvador Atenco, contando las mil aberraciones de policías y militares en aquel operativo represivo en el cual se pretendió reducir la bravura de los machetes con armas de fuego y persecución de mujeres y niños sin defensa posible hasta dar cauce a prisiones injustas, violaciones múltiples, acoso permanente, en un infierno que, en la tierra, superó al inframundo situado más allá de las entrañas del planeta en donde se castiga las bajezas –dicen– para que la fe siga deteniendo el impulso de venganza. En lo personal, nunca he creído en la doctrina de la resignación, una falacia para proteger a los poderosos.

Los fantasmas, señor peña, lo seguirán por todas partes, antes y después de Los Pinos, irreversible y sin posibilidades ni de refrendo ni de estadía prolongada gracias a la sabiduría del Constituyente lejano pero todavía vigente

INE: sin límites

Señalando multas a tutiplén, cuyo destino jamás se aclara porque tiene su propio y generoso presupuesto con altos sueldos para los consejeros además, y con evidente inclinación hacia la vendetta, al estilo de las bandas criminales, y buena dosis de racismo, cuando menos en el principal de sus funcionarios, Lorenzo Córdova Vianello cuyo apellido, lo conecta con Joseph-Marie Córdova Montoya, el siniestro operador de carlos salinas.

El milagro de la cascada de votos en contra del establishment, posibilitó el derrumbe del PRI y del PAN, convertidos en muerto viviente.

Por lo pronto, el INE, además de inventarse multas con documentación obtenida con la celeridad de la mejor policía del mundo, para atrancar al presidente en cierne, dispara el dinero a los partidos como cartuchos envenenados, aclarando que
el presupuesto para ellos será menor durante 2019 porque no es un año electoral en el entorno federal. Y dispone lo siguiente sobre las entregas:

A Morena le tocan mil 600 mdp en vez de los 441 obtenidos en 2018. Al PAN le entregarán 888 millones, 21 más que el curso anterior pese a su derrota. Al PRI se le darán 837 millones en vez de los mil 100 que administró en este año convulso.

Hay una enorme contradicción: si en 2019 se dará sólo la mitad, el PRI y el PAN salen ganando: la mitad de mil 100 que usó el PRI en el ciclo anterior es 550 y no 837; y el PAN, en la misma línea sólo debería obtener 433.5 mdp y no 888. Las cuentasblandas nunca cuadran, aunque se hable de que los índices de depauperación del peso sirven para atemperar, con un alza importante y mayor a la tasa inflacionaria, la “pobreza” presupuestal de los partidos noqueados.

Redoble de campanas

Rafael Loret de MOLA

Esta campaña ha exhibido la pobreza de la partidocracia, sin ideologías pero cargadas las instituciones de una lacerante sed negociadora, chantajista, dependiente del presidente de la República aunque éste carezca de autoridad moral y liderazgo para salir airoso de las múltiples acusaciones, denuncias y demandas en su contra. Pareciera que la clase política vive en un mundo distante en donde los sufrimientos se sirven en bandejas con caviar y champaña.

Estos días serán recordados, sin duda, como el fin del priismo. La refundación, por la que abogó desde 1994, nada menos, Luis Donaldo Colosio, se hace indispensable para aglutinar a quienes se han quedado al aire, menospreciados como militantes, arrinconados como seres humanos y sin banderas sociales a las que defender como lo hicieron los creadores del PNR callista o del PRM de Lázaro Cárdenas, a quien tanto reverencia Andrés acaso sin conocer la historia de éste y sus grandes errores como, por ejemplo, haber incorporado a su gabinete al temible tabasqueño, Tomás Garrido Canabal, “enemigo personal de Dios” como se presentaba, creador de las “camisas rojas” capaces de acribillar a los feligreses desarmados en Coyoacán para deshonra del ateísmo de Estado que luego confluyó al necesario laicismo al amparo de la separación entre el Estado y la Iglesia siguiendo a las Leyes de Reforma.

¡Qué vergüenza infinita deben haber sentido los viejos priistas, unos cuantos de ellos decentes, al corroborar cómo se reemplazó al iraní Enrique Ochoa Reza –acaso el peor, por torpe y tonto, de cuantos dirigentes nacionales ha tenido el Revolucionario Institucional–, con René Juárez Cisneros, el ex gobernador de Guerrero quien jamás pudo sacudirse, y esto preocupa, el calificativo de usurpador al haberse impuesto, muy a la mala, al perredista Félix Salgado Macedonio, ahora candidato al Senado por Morena en plena eclosión de divisiones

La señal es clara: el fraude como única salida posible para resucitar al muerto, el PRI, y tratar de hacerlo revolotear por las casillas del desorden, aquellas en las que Morena no logrará tener representación –como en el Estado de México el año pasado donde se dejaron de cubrir tres de cada diez mesas electorales en las que perdió en todas–, para hacer que voten hasta los difuntos o, como en el Bajío, los que están en la pizca en los ranchos de sur estadounidense y dejaron sus credenciales a sus mujeres para la subasta anual acostumbrada. Ni un solo paso adelante, todos hacia atrás como los cangrejos.

Por tanto, las campanas doblan por ti, José Antonio Meade, sobre todo por tu incapacidad para explicar por qué, si no eres priista, que te mueve a permanecer supuestamente ajeno al partido oficial pero sometido a sus líneas. Es una condición sin excusa posible, penosa, cuya carga no sólo la llevarás tú sin tus descendientes, cualquiera que se apellide Meade, a lo largo de un país que no podrá perdonarte y que exige, como primer referente de cambio, la cabeza del presidente en funciones para saber que, ahora sí, los derroteros serán otros y no los de la fútil entrega al establishment con perdones adelantados que sólo encienden las hogueras… y las alarmas.

Manos muertas

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Cuando los clérigos y curas combaten al juarismo, desde el púlpito o a través de maestros religiosos que cuestionan al Benemérito bajo la teoría de que el Tratado MacLane-Ocampo fue un acto de traición y no una estrategia convenida para el final del genocida Maximiliano, el barbado enajenado de Miramar a quienes los traidores conservadores, le hicieron creer que el pueblo mexicano los vería con beneplácito y éste sólo lo hubo cuando se escucharon aquellos cánticos de ¡Adiós, Mamá Carlota!

Con un país devastado, sobre todo en cuanto a la falta de brazos y la ausencia de fondos, Juárez no tuvo opción sino la de las Leyes de Reforma en donde, entre otras cosas, expropió los llamados “bienes de manos muertas”, territorios extensos e improductivos en manos del clero que atesoraba gran parte del suelo patrio por “pura devoción” mariana. Ésta, y no otra, significó la satanización del inmenso Indio de Guelatao, que perdura de manera ignominiosa en las aulas de los colegios “privados”, y que debiera causar vergüenza a quienes lo señalan porque, con ello, exhiben su falta de humanidad y la ambición ilimitada por lo material.

Así, ahora, en la misma línea conductora, los politicastros que conforman al régimen más corrupto de la historia, juegan con los dineros de manos muertas, aquellos que generan los mexicanos y duermen la larga pesadilla de la corrupción, como si fuesen ahorros de las prominentes familias y herencias para retirarse del mundanal ruido de las necesidades a afrontar cotidianamente y arrinconarse, especulando, con la única misión de exaltar a sus cómplices del gobierno.

La historia no pasa

Rafael Loret de MOLA

Apenas se designó a Luis Donaldo Colosio candidato del PRI a la Presidencia en noviembre de 1993, el ex mandatario luis echeverría, desde su heredad de San Jerónimo y ante un apretado grupo de contertulios variopintos –un empresario, un político y un escritor entre otros–, se permitió una reflexión sobre el pasado y el futuro del país:

–La verdadera dimensión de un político –expresó sin requiebros en la voz–, la otorga el ejercicio del poder. Sólo entonces podemos medirlo.

Él mismo confesaba, aunque no fuese esa su intención, las limitantes que debió asimilar durante el largo preámbulo a la nominación esperada. Más todavía cuando quien le señaló pasó a la historia como uno de los personajes más autoritarios de la segunda mitad del siglo XX: gustavo díaz ordaz. Es fama que éste no dejaba ni respirar a sus colaboradores en su presencia y a algunos los trataba francamente mal, desdeñoso y mordaz. Quizá por eso Echeverría agregó sobre el perfil del nuevo abanderado del entonces partido invencible:

–Se parece a mí. Ha sido muy discreto como secretario de Estado. Ya tendrá tiempo para hablar.

¡Y lo decía quien se había caracterizado por su irrefrenable locuacidad! El horizonte, dada esta condición, no resultaba nada halagüeño y no teníamos, al alcance cuando menos, refugio alguno.

De acuerdo al modelo presidencialista, estructurado por la Carta Magna para legitimar y aglutinar la representación del Estado y el ejercicio del gobierno en una sola voluntad, son escasas las salidas de la sociedad ante los excesos de quien desempeña la titularidad del Ejecutivo. No hay recursos jurídicos válidos, aunque técnicamente existan, ante la constancia de impunidad que delinea el cauce del sistema político mexicano. De esta forma, las querellas contra los mandatarios, lo mismo ayer y hoy, no dejan de ser pasajes anecdóticos anclados en la ironía popular. Hay mofa, no justicia aun cuando la descalificación colectiva sentencie a los predadores.

Pongamos ejemplos. Al propio echeverría, señalado como genocida por su intervención en la matanza de Tlatelolco, se le procesó sin alcanzar castigo por razones de edad y consideraciones políticas que determinaron el uso electoral del caso –en vísperas de los comicios de 2006– para luego zanjarlo sin el menor rubor. Esto es: se aprovechó el escándalo para escarnecer a los herederos del priísmo presidencialista y después se bajaron las cortinas con el propósito de no interrumpir la continuidad sustentada con el aval de los viejos aliados del establishment perfectamente reacomodados después de la primera alternancia.

También josé lópez portillo fue denunciado, por peculado, bajo el alegato de haber hecho uso incorrecto de los empréstitos signados bajo su mandato puesto que no había constancia alguna de haber sido destinados a “causas de utilidad pública” como reza el ordenamiento superior. El maestro Ignacio Burgoa Orihuela, cuya presencia se añora, instrumentó la querella, armada sin el menor resquicio visceral y con apego a derecho del que fue él uno de sus mayores especialistas, sin que se le diera continuidad a la misma. El presidencialismo, sencillamente, obró para desdeñar el asunto y archivarlo sin la menor intención de proceder legalmente. Primero la consigna; después la ley y quienes están destinados, supuestamente, a aplicarla.

El peor mal

Rafael Loret de MOLA

El problema reventó por todo las entidades del país. Sencillamente, el sector salud se anquilosó, reducido su presupuesto al límite y abandonadas no pocas de las instalaciones “modernas” inauguradas con bombo y platillo por los demagogos que nos gobiernan de manera alevosa y sin el menor sentido social. De hecho, ni siquiera se tocan el corazón cuando dejan morir a decenas de niños, como sucedió en Comitán hace una década, si con ello subrayan su animadversión al sucesor.

Respecto a lo anterior, así actuó, y tengo todos los elementos para afirmarlo en mis manos, el sátrapa Pablo Salazar Mendiguchía, quien ahora, bajo los pantalones de Andrés, es pretenso aspirante a formar el equipo del futuro, sin siquiera dar la cara a sus coterráneos saqueados mil veces, y fomenta las sectas antinacionalistas. Estos sujetos, arraigados al presupuesto con frenesí insultante, aunque el icono de la izquierda los exalta por ser políticos “profesionales”, piensan sólo en ellos y no se perturban ni con el dolor más profundo.

Otro caso es el de la ladrona yucateca Ivonne Ortega Pacheco, sobrina del cacique que debe estarse quemando en Xibalbá, el inframundo de los mayas, quien abandonó a su suerte, por pura vendetta partidista, los hospitales de Mérida, Ticul y Tekax, construidos por su antecesor, el panista Patricio Patrón Laviada –quien tuvo otros pecados pero no el de hacer política con la sangre y la muerte–, hasta dejarlos en estado inservible; hace poco más de dos años, el propio Patrón Laviada realizó una marcha, solo –los panistas ni siquiera quisieron darse por enterados–, desde la capital yucateca hacia el sur de la entidad, de varios cientos de kilómetros, para protestar por la infamia.

Hace unos días, conversé con un joven brillante, Carlos Manzo, quien labora en el sector salud de Michoacán, o mejor dicho en la selva de Silvano Aureoles Conejo –¡no lo vayan a cazar!–, y me reveló el brutal abandono de quienes apostaron por el “seguro popular” inventado por felipe calderón: los asegurados saturaron los hospitales civiles particulares, por ejemplo el de Guadalajara, al que se le deben miles de millones de pesos, y éstos ya no admiten a los enfermos salvo si se paga parte de la deuda lo que ya no es posible por falta de fondos.

Lo peor viene de otra revelación que llegó a este columnista: buena parte de las participaciones federales, en materia de infraestructura y, sobre todo, de salud pública –sea a través del IMSS, del ISSSTE o del Seguro Popular–, pasan por la aduana de los grandes sicarios del narcotráfico, quienes disponen de buena parte de las mismas, y a veces de la totalidad, untando las manos de las autoridades con la ambición maldita que golpea a los enfermos y a los marginados.

Esta es la peor historia del México contemporáneo; más grave aún que la crecida de la violencia o la pretensión de asegurar el continuismo. Una vez más elevo mi voz: ¡MUERA EL MAL GOBIERNO!

La última copa

Rafael Loret de MOLA

La última y nos vamos, suelen repetir los ebrios de cantina para tratar de demostrar una disciplina imposible; al final se pierde la cuenta de las copas y el raciocinio hasta para poder andar sin tropezones ni habladurías cuya violencia muchas veces trastorna las neuronas y agita al cerebro hasta perder la noción de la realidad. Algo similar ocurre con los simpatizantes “duros” de los aspirantes presidenciales quienes, caída a caída, insisten en que siempre podrán levantarse… sin observar que están muertos, cuando menos políticamente hablando.

De acuerdo al diario El País, de cimiente española y proclive hacia la izquierda cuando ésta no gobierna –ya ha demostrado que cuando se trata de apoyar a los mandatarios de esta filiación en su país suele convertirse en oficialista, como ocurrió con el largo período de José Luis Rodríguez Zapatero–, en un análisis bastante serio, Andrés tiene el 92 por ciento de posibilidades para ganar la elección mientras sus adversarios se sitúan en cinco, dos y un punto. Pongan los nombres ustedes en este orden: Anaya, Meade y El Bronco, el Conan del norte.

Desde luego, en unas cuantas semanas, esto es las que faltan para la justa comicial, parece no sólo imposible revertir la tendencia irrefutable sino construir el andamiaje para un fraude escandaloso, monumental, ante la observación de quienes, desde el exterior, siguen con curiosidad el proceso mexicano y es éste, como explicamos hace unos días, el mejor antídoto contra el presunto fraude que los leguleyos y enmascarados del establishment han estado montando desde hace varios meses; acaso por esta obsesión, el anaranjado de la Casa Blanca recrudeció posturas y afinó baterías contra el gobierno mexicano… y fue Andrés el único de los candidatos en no encarar al personaje sino al contrario: solicitó que se reunieran peña y Trump para remedia la rispidez. Los demás atacaron con vehemencia al “pato” Donald.

Lo anterior no es, ni de lejos, la actitud que hubiera podido esperarse de Andrés, siempre vanguardista en cuanto a las descalificaciones y la imposición de apodos –riqui riquín canallín–, algunos bastante malos, que lo remiten a los patios de las escuelas –el de Tepetitán, en donde estudió, lo es–; pero ahora, al parecer ha aprendido a medirse cuando se trata de dirigirse al jefe de la banda de la Casa Blanca e incluso al de Los Pinos a quien ya extendió, de hecho, un perdón a priori junto a la celebrada amnistía ofrecida al bandidaje que permanece fuera todavía de las prisiones. ¿Serán estas las condiciones que debió llenar para barrer la senda hacia el Palacio Nacional sin requiebros ni trompicones?

No lo dudo conociendo a Andrés y su permanente ambición política –lo que no está mal–, hasta convertirse en el mexicano que, sin duda, mejor conoce al país… casi hasta el último rincón. Hace semanas visité, por ejemplo, la locación de Real de Catorce, en San Luis Potosí, y me confirmaron que hasta allí no había llegado, sólo hasta Matehuala. Es, claro, una referencia aislada pero que obliga al “casi”.

Por lo pronto, en víspera del tercer debate, en la blanca y deliciosa Mérida, Andrés debe apurarse a llegar para que pueda dormir sobre una hamaca de doble o triple aguja, bajo la maravilla del cielo estrellado de Yucatán. Amanecerá tranquilo.

Estiércol acumulado

Confieso a los amables lectores que cada vez me resulta más difícil traducir el empalagoso idioma gubernamental. A cambio de ello, las intenciones no pueden ocultarse.

Reparé en ello luego de varios días después de la caída del avión en el que viajaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos, amén de otros funcionarios y la tripulación, y que empeñosamente los voceros de la oficialidad, y hasta los opinantes gratuitos ligados al establishment, consideran un accidente aun cuando no encontraran explicaciones convincentes para certificarlo.

Ya pasaron casi ocho años desde aquel trágico 4 de noviembre de 2008. Dijeron que quizá once meses después sabríamos algo. La amnesia colectiva consumió el interés por el suceso.

 

Este columnista ya ha pasado por ello. En febrero de 1986 escribí que temía más al silencio de mis colegas y al consiguiente vacío en los medios informativos que a cualquiera otra reacción por parte de quienes ejercían entonces el gobierno.

Lo expresé, obviamente dolido, al percibir que casi me había quedado solo en mi insistencia por descorrer los “puntos oscuros” sobre el supuesto “accidente”, todo un montaje siniestro, en el que perdió la vida Carlos Loret de Mola Mediz precisamente cuando, con su prestigio político como único escudo, intentaba convencer a algunos personajes claves sobre el imperativo de solicitar al entonces presidente, miguel de la madrid, su dimisión, más bien su “licencia por causas graves” de acuerdo a como señala la Carta Magna.

Poco después mi voz fue la única que siguió escuchándose. Hasta ahora, treinta años después

Un relámpago

Rafael Loret de MOLA

Pasó un mes como un relámpago, sin asimilar a plenitud la definitiva caída del PRI, el PAN, el PRD y la exclusión de otras corrientes, el PES y el PANAL, que se quedaron fuera de toda posibilidad de supervivencia. Fue un tsunami, sí, que inundó a la República desde los norteños desiertos hasta la estepa yucateca en donde el célebre cerro de Muna es el único pico que destaca sobre su orografía. Cambió el mapa político del país y los sabios dirigentes perdedores tienen tanta imaginación que sólo piensan en cambiar las siglas de sus partidos sepultados.

¿Conviene este panorama a los mexicanos? Si somos sensatos deberemos considerar varios factores de enorme importancia:

1.- Votaron por Andrés Manuel López Obrador treinta millones de mexicanos, un porcentaje de 53.18 por ciento, que le permite, además, bajo su sombra contar con un Congreso morenista, en su mayoría, con una fuerza popular jamás vista y dispuesta a defender su voto, si bien sólo en Puebla y algunas ciudades populosas del país, digamos Querétaro y Ciudad del Carmen entre otras, fue necesario el levantamiento general contra las imposiciones.

2.- Pese a ello, debe considerarse que, aproximadamente, veinticuatro millones de compatriotas se ocupó por sufragar por otras opciones: Anaya fue votado por 12 millones 610 mil mexicanos; Meade, por nueve millones 289 mil; y “El Bronco” por 2 millones 961 mil. Todos ellos conforman, en sí, un importante número de compatriotas que repelen, desde siempre, al candidato vencedor aunque reconocen su victoria y señalan hacia la administración peñista por la debacle pero no se cuestionan lo suficiente hacia dentro, a las escisiones partidistas, que pueden carcomer sus estructuras y derruirlas en las próximas semanas.

3.- Pese a ello, estos 24 millones de mexicanos, equivocados o no pero parte integral de la nación, requieren ser representados en democracia. Otra cosa sería que se impusiera, cerrando los ojos a cuanto sucedió en el pasado con un partido de Estado, a MORENA como instituto único con diferentes corrientes de opinión en su seno para no dejar fuera a nadie. Desde luego, no sé lo que pasará con la CNC, la CNOP y la temible CTM de otros tiempos, pilares que fueron de un partido muerto por el virus de la corrupción que cubrió toda la infraestructura partidista del partido del señor peña, el enterrador de la historia, el traidor, el gran ladrón, el genocida sin escrúpulos. ¡No se le puede perdonar!

Señalado lo anterior es menester referirnos al mayor logro de Andrés y su equipo en este su primer mes desde la victoria contundente, que muchos no esperaban en tan grande dimensión: el apaciguamiento en las relaciones bilaterales entre México y USA. Cómo si el “anaranjado” estuviera dispuesto a “adoptar” al próximo presidente quien reconoce que ambos “desplazaron al establishment”, aunque en el caso mexicano no se haya visto, por lo menos desde la superficie, las manos de los hackers rusos.

Por supuesto, lo anterior, dirigido sobre todo a la consumación de las largas discusiones sobre el TLCAN, no es óbice para olvidar la brutalidad migratoria de los estadounidenses, al dividir familias al estilo nazi, ni la imbecilidad de que los mexicanos pagáramos por el muro de la ignominia fronterizo. Y de esto, Andrés Manuel no ha dicho una sola palabra.

No olvide el presidente futuro, quien llegará al día de su investidura con el portafolio repleto, cuáles son sus prioridades: primero los pobres, dijo, y los trabajadores, decimos nosotros aunque, en tantos casos, sean los mismos.

Disney y Los Simpson

Rafael Loret de MOLA

Cuando asumió el “pato” Donald la presidencia de los Estados Unidos, haciendo buenos los augurios de Walt Disney, hablamos de que volvían a darse las condiciones para un nuevo día “D” recordando el desembarco en Normandía como efecto del bombardeo, sin aviso, a Pearl Harbor desde donde los Estados Unidos habían puesto en jaque a Japón; no fue aquel un acto de traición sino de defensa ante la disparidad de fuerzas y la amenaza que significaba la flota norteamericana en el Pacífico. La comparación siniestra surgió porque la protesta de Trump parecía el símil de aquella ocupación de Europa con el argumento de combatir a un sistema inhumano, avasallante: el fascismo o igualmente el nazismo surgido del modelo Nacional Socialista para el cual sólo importaba el desarrollo de Alemania y la supresión de los candados a ésta impuesta luego del desastre de la Primera Guerra Mundial. Fue la vendetta la que llevó a la terrible conflagración, la más cruel de la historia incluso por encima de la Segunda Guerra universal, y las muertes de dieciocho millones de combatientes y civiles. Y el Tercer Reich logró, al inicio de la nueva oleada de terror bélico, vindicarse por las “humillaciones” que culminaron con el armisticio germano en un vagón de ferrocarril colocado en los jardines a las afueras de París. Ahora, como se previó desde el principio, la asunción de Trump fue una parodia de rencores, de visceralidades acumuladas y de fobias acrecentadas por la soberbia. Todos los ingredientes que hicieron de Adolfo Hitler el más grande villano –para muchos criminal– de la historia.

Beltrones y Yunes

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Manlio Fabio Beltrones, expresidente del Consejo Nacional del PRI, fue gobernador de Sonora en la etapa crucial del salinato trágico cuando se produjeron los magnicidios del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo –al que poca atención dio el querido San Juan Pablo II–, Luis Donaldo Colosio Murrieta y José Francisco Ruiz Massieu cuya hija, Claudita, modificó su perspectiva transformando el rencor por la apetencia de un elevado cargo público; ahora ocupa la misma posición que tenía su padre cando fue ultimado.

Como gobernador viajó a Tijuana luego del asesinato de Luis Donaldo, a regañadientes porque el entonces presidente salinas –según me confió Beltrones mismo– insistía en que no se moviera, y colectó información privilegiada de la que NO ha dado cuenta en casi veintidós años pese haber viajado con el asesino material, Mario Aburto Martínez, hacia la ciudad de México en un avión de la Procuraduría General. Ni siquiera fue capaz de informar sobre los pasajeros –uno en especial– que le acompañaron. ¿Es confiable un personaje con tal proceder tenebroso?

Los sonorenses, no uno sino un tropel, le acusan de haber desfalcado a la entidad por más de mil millones de pesos, una cifra bastante mayor a la deuda contraída por los Moreira –treinta y tres millones, de acuerdo a los datos oficiales– y por el troglodita Javier Duarte de Veracruz –él sólo ha contraído empréstitos por 39 mil 798 millones sumados a los acumulados por sus antecesores, sobre todo Fidel Herrera, que elevó el renglón en 18 mil millones de pesos–. Pero, claro, a Manlio nadie lo investiga porque fue capaz de “recuperar” al PRI con la exitosa dietista Claudia Pavlovich Arellano, hija de una ilustre dama, ésta sí, Alicia Arellano Tapia, la primera senadora que tuvo el país al lado de la campechana María Lavalle Urbina en la LXVI Legislatura.

El caso es que, en materia de arreglos soterrados, Manlio le gana al presidente de la República cuando, se supone, debiera ser al revés. Esto es: cuando ya estaba listo todo para proceder contra el ex gobernador de Veracruz, es decir el ladrón Duarte, Beltrones reculó y aseguró que sólo era un rumor malsano ¡para debilitar al PRI!

En realidad, en el fondo, quiso cubrirse las espaldas por la victoria de otro personaje siniestro, Miguel Ángel Yunes Linares, el otrora elbista postulado por el PAN al gobierno de su entidad y con la marca de la complicidad que extendió cuando, en su condición de subsecretario de Seguridad Nacional, alteró el lugar donde se desplomó el helicóptero de su jefe, Ramón Martín Huerta el 21 de septiembre de 2005, apurado por afirmar que se trataba de un mero accidente para cerrar el expediente y venderle así el favor a los fox, los amigos del guanajuatense victimizado, cuando el clima de terror crecía sin remedio. Y nadie, absolutamente, ha procedido a realizar las indagatorias correspondientes. Círculo negro cerrado.

Sólo faltó que Manlio, a cambio de servir a su correligionario Duarte con lo cual los panistas conquistaron el feudo con un abanderado bastante más siniestro, procediera a designarlo dentro del PRI como una especie de delegado itinerante con funciones internacionales. Todo ello con un absoluto desprecio por las víctimas del sujeto –entre otras veinte periodistas de acuerdo a los datos oficiales–, y los desfalcos administrativos sin explicaciones. Los asesinatos, por cierto, han continuado contra un gremio perseguido.

¡Cuesta arriba!

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Aunque a los muchachitos les falta todavía encontrarse con los Reyes Magos, los adultos comienzan a recoger las cenizas, los restos de la piñatas, los alimentos sobrantes que, la verdad, pocas veces se consumen, hasta recuperar a las compañías ineludibles de los últimos años: la impotencia, acaso el rencor y la apatía política que nos debilita, a cada rato, como factura del insuperable, hasta hoy, temor social.

Concedo que no es amable iniciar 2018 con una escala de pesimismo pero, por desgracia, cualquiera otra cosa, estando como está la realidad, sería tanto como caer en el hondo abismo de la demagogia sin redención posible. Y, francamente, prefiero lo primero aunque se me acuse de ser una especie de cuervo maldito contador de las oscuras reseñas sobre las infestadas e infectadas cuevas de la incivilidad y el despropósito políticos. No es que me guste el papel, pero la vocación, a través de cincuenta años de profesión, me impulsa a arrebatar del rostro de nuestros lectores las vendas de la impudicia y la simulación.

En fin, como viene sucediendo en cada sexenio incluidas sendas alternancias, nos vemos obligados a iniciar el último ciclo anual del peñismo, acaso el peor de la historia en más de una centuria en la que alternaron héroes y villanos que rompieron con cuanto de bueno aportaron los primeros bajo presiones inconfesables, sea de la gran potencia universal o simplemente como efecto de la impostura social ante los abusos reiterados de poder, tolerados por comodidad o ignorancia, hasta que se convirtieron en parte integral de la estructura gobernante; político sin dinero, recitaba Hank González, es simplemente un pobre político.

Los sucios

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Ostos$Solá, es decir Gloria Ostos y Antonio Solá Reche, catalanes por los cuatro costados, siempre han presumido de ser “hacedores de presidentes” aunque el término ya ha sido borrado de su página web, si bien insisten en su influencia para sacar adelante campañas políticas sin medir los límites de la injerencia extranjera en cada nación supuestamente soberana. Desde hace tiempo, México ha sido un filón de la mayor importancia para este grupo de provocadores, expertos además en lo que ha dado en llamarse “guerra sucia” a través de “slogans” tendenciosos, hasta perversos, con apenas información superficial.

En el caso del señor Solá, quien dirigió y apostó por dos campañas presidenciales del PAN –en 2006 y 2012–, con absoluta discrecionalidad y un gran aparato operativo, logró sacar adelante, bajo el barro de los pantanos de la demagogia, la ruin aspiración de felipe calderón haciendo uso de una verdadera maquinaria manipuladora y considerando, esto es lo más triste, el temor a los mexicanos a perder lo poco que tienen; de allí el éxito de su mensaje sobre “el peligro para México” que hoy, indiscutiblemente, le revierte. El sujeto ahora ya le mandó un recado a Andrés para que lo contrate como su especialista en marketing; esperemos que prive la razón y el precandidato sin adversario de Morena no se deje llevar, otra vez, por los cantos de sirena.

Pero no olvidemos, además, que Solá obtuvo, como un blindaje para no ser expulsado de México si lo solicitaban los opositores a calderón –no lo hicieron porque estaban por las nubes, divagando–, la nacionalidad mexicana en diciembre de 2006, justo después de la asunción de su pequeño Frankestein al poder Ejecutivo. Que yo sepa, ni siquiera los esclavistas canadienses y los usureros españoles e ingleses de la minería y las comunicaciones, le han hecho tanto daño al país como el miserable catalán a quien tantos reverencian creyendo que se trata, nada menos, de un iluminado, esto es un nuevo Quetzalcóatl –o Kukulkán, para los mayas–. Me da asco.

Surge ahora otro tipejo de la misma calaña nacido en Venezuela al amparo de Miami en donde se sitúan algunos de los mayores traidores conocidos, incluyendo a los mexicanos como Genaro García Luna, responsable de las matanzas oficiales contra civiles y de la puesta en marcha de la “guerra” que la cobardía de peña extendió hasta la fecha. Juan José Rendón, de 54 años, dije que no ha sido contratado por nadie y sólo desea evitar la llegada de Andrés a la Presidencia –no se da cuenta que los infundios elevan a éste–, incluso con recursos propios –lo que no creen ni sus mascotas caseras–, porque no quiere ver a México convertido en una escala más del chavismo o del madurismo exacerbado. Miente, claro, porque el interés de la fauna oficial centra sus motivaciones en Andrés a quien consideran una serpiente trepadora… si bien lo engrandecen a cada respingo del abanderado no militante del PRI.

Es tan burda la guerra fría desatada que no le vale al puntero de la justa preocuparse por ella; recuerde las provocaciones en las que cayó en 2006 y en 2012 –pese a su esfuerzo por la “república amorosa”–, posibilitando la cercanía de otros aspirantes que pudieron lograr la alquimia manejando, para arriba y para abajo, un millón de votos, la estrategia de Solá que hace seis años cumplió su papel de llevar a la bancarrota a Josefina Vázquez Nava porque su verdadero patrón era calderón, y no la aspirante panista, quien ya había negociado lo suyo. Abundaremos.

Vistas al exterior

Rafael Loret de MOLA

Resulta increíble, a estas alturas de la asfixia presidencialista, que los emisarios del PRI, encabezados por Claudita Ruiz Massieu –quien escupe sobre la tumba de su padre, asesinado por la mafia a la que ahora ella sirve–, decidieran ir ante la OEA para darle difusión internacional a la ofuscada persecución contra Ricardo Anaya, el panista aliado con el PRD y MC, por supuesto lavado de dinero del orden de seiscientos millones de pesos aunque el meollo del asunto se centra en la compraventa de un galerón en 54 millones de pesos.

Si se habla de lavado de dinero, por cierto, debe asentarse, y con claridad, que los montos manejados por los grandes capos y los políticos infiltrados –por lo general del PRI pero también en otros partidos incluyendo la derecha y la izquierda–, son muy superiores a los cauces seguidos por Anaya y su familia; no bajan, para decirlo sin eufemismos, de mil o más millones de pesos por decir lo menos y en este trance 54 millones son una bicoca muy lejana a las desviaciones ¡por seis mil millones de pesos! a través del método Rosario –por la señora Robles–, triangulados hacia universidades y de éstas a empresas diversas sin que NADIE explique en cuáles manos quedaron.

La señora Ruiz Massieu, por cierto, entregó una carta y “un expediente” al secretario general de la OEA, Luis Almagro, abogado y político uruguayo, quien debe haberse sorprendido que el partido en el poder en México parezca no reconocer la eficacia de sus propios instrumentos persecutorios –la PGR entre ellos–, y requiera la bendición de instancias internacionales para aspirar a alguna validación bajo el supuesto de que la OEA está al servicio de los gobiernos afiliados y no de los intereses colectivos; por ello se traslada a esta institución, cuyo desprestigio ha ido en aumento al darle seguimiento a las condiciones de las potencias del orbe y no a Latinoamérica, la inescrupulosa acusación, obviamente insostenible en la perspectiva nacional incluso ante organismos de falsa autonomía y al servicio, por ahora, del peñismo cobarde.

Mientras tanto, Anaya, en busca de blindaje, acudió a entrevistarse con Ángela Merkel, por segunda vez ya en calidad de candidato, y seguirá viajando, por Chile y Estados Unidos, para hablar de las resistencias democráticas en México, como él lo plantea, aun cuando con ello aumente la mala imagen del gobierno de nuestro país en la perspectiva orbital.

Por cierto, la canciller de Alemania insistió en que impulsar el libre comercio, contra las prácticas restrictivas del anaranjado Trump, sólo sería posible si perviven las prácticas democráticas sobre las represivas con instrumentos del Estado enfilados hacia los opositores. Sea como fuese, y a diferencia de Andrés, Anaya sostiene que, de ganar, encerraría a peña tras denunciarlo penalmente por innumerables delitos.

Por su parte, contra quienes alegan lo contrario, Andrés no ha viajado a Venezuela… ni a Moscú.

Listos… ¡fuera!

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Parecen listos pero se han debilitado en la espera. De hecho, es bastante cuestionable el acatamiento a las dogmas del Instituto Nacional Electoral que redujo los tiempos de campañas –todavía hace algunos sexenios duraban casi un año con los consiguientes perjuicios económicos y auditivos–, hasta tres meses, si bien los dirigentes partidistas encontraron avenidas –antes las llamábamos lagunas–, para bordear los límites coercitivos y hacer cuanto les ha venido en gana con reuniones “privadas”, que se hacen públicas, y eventos “internos” que reclaman la presencia de miles de militantes –las unciones finales, diríamos–.

Si el INE se aplicara con energía y rigidez, éste sería el momento en el que no hubiera aspirantes presidenciales, ninguno, adelantándose así el caos previsible para un entorno marcado por el fraude; ejecutarlo ya no será tan simple como en otros comicios porque la sociedad ha madurado y cuenta ahora con instrumentos de comunicación cibernéticos cuyos alcances son superiores a los consabidos intentos de manipulación gubernamental, incluyendo a las casas encuestadoras listas a cumplimentar al mejor postor.

Todos los aspirantes, sin excepción, están bajo sospecha, alguna malintencionada con el propósito de acordonar al adversario más avanzado – una estrategia natural para intentar cazar a quien lleva la delantera o acercarse al mismo–, pero ninguno se atreve a profundizar en los temas turbios que van mucho más allá de los señalamientos de orden personal aun cuando, en no pocos casos y considerando a los candidatos a gobernadores, diputados y senadores, debieran ser motivos de coerción.

Los “Nepomucenos”

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Juan Nepomuceno Almonte, hijo del gran Morelos, renunció a ser reconocido por la historia por su sangre y dinastía y dio inicio a la mayor bastardía histórica que recordemos, peor a la de cada una de las afrentas invasoras –de Estados Unidos, España y Francia–, que no doblegaron al espíritu nacional y, aunque pasaron sobre el honor de miles de valientes, deben ser recordadas como gestas de elevada cumbre moral ante la prepotencia inaudita de las potencias que pretendieron aplastarnos luego de la proclamación de nuestra independencia; Juárez, sin duda, debió reconquistarla.

Viene este pensamiento a nuestra memoria por cuanto hoy, los senadores priistas y el dirigente nacional de los mismos –hablamos del pederasta Emilio Gamboa y del arribista Enrique Ochoa Reza, quien más bien debería dirigir por su estirpe a alguna fracción de Al Qaeda–, insisten en “invitar” al más antimexicano de cuantos han habitado la Casa Banca, el racista y fascista enmascarado del “pato” Donald Trump, para que sea él quien “blinde” las elecciones en México el próximo primero de julio. Esto es: con ello se entrega el último jirón de nuestra soberanía a los vecinos norteños y se formaliza, así sea irregularmente, la condición de “estado fallido” como brutal legado del gobierno peñista.

Mientras, desde Washington y luego de su discurso a la nación, los esbirros del mandatario norteamericano insisten en poner condiciones indignas a México para renovar el TLC de América del Norte que tanto favorece a los estadounidenses con todas las prerrogativas a su favor. Una de ellas es escandalosa: la autorización para que aeronaves de la Unión Americana sobrevuelen la frontera y pasen por encima de ella hacia territorio mexicano con un nuevo grupo represor, los “air marshals”, dispuestos para detectar a posibles indocumentados o cargamentos de drogas antes de que crucen la línea divisoria entre nuestro país y la potencia a la que geográficamente, sólo eso, estamos unidos.

Es inconcebible el nivel tan bajo de quienes integran la clase política al servicio de la oligarquía y las multinacionales que se expanden como tentáculos terríficos sobre nuestro suelo infamado por un régimen traidor que apuesta por su propia opulencia a cambio de extender la miseria a niveles jamás alcanzados; sólo fox dio un respiro al considerar, con mente feudal, que quienes devengaban dos dólares al día no podían considerarse dentro del rango de pobreza extrema, si bien Marta y vicente no exploraron jamás por estos niveles.

Cuando pasen las hojas de la historia sobre este tiempo doloroso jamás podrá borrarse de la memoria del colectivo la vileza de quienes, traicionando todos los valores republicanos, nos convirtieron en una nación sin defensa posible ante el acoso criminal de los consorcios multinacionales, del anaranjado Trump y también del calculador Putin, quien sí logró hackear los comicios en la gran potencia de occidente porque sabía que Donald podría ser manipulable como lo es. Un triángulo enfermizo, inaceptable, sencillamente infame.

Cero cambios

Desde luego, la llegada hace una semana de José Antonio González Anaya, como secretario de Hacienda, en combinación con el anuncio de que José Antonio Meade Kuribreña –Pepe–, buscará la candidatura presidencial priísta, sin ser militante, confirma la cercanía, más ahora que nunca, del expresidente carlos salinas al lado del mandatario federal en funciones. González Anaya, es cuñado de salinas y cerrará el sexenio con las riendas financieras en la mano, incluso para medir los apoyos soterrados al candidato. Círculo cerrado y Meade encerrado en el gallinero. Por supuesto, los escándalos de Pemex no afectarán a quien salió de la dirección de esta empresa para dirigir la economía del país; ahora, Carlos Treviño será quien asome la cara… si quiere.

¿Y los desfalcos a Pemex, convertida en una suerte de caja chica, como la Lotería Nacional, de los favoritos de la clase política? Uno de los últimos conocidos tiene que ver con la refinería estadounidense Deer Park de la que la supuesta paraestatal mexicana, más bien casi privatizada, cuenta con el cincuenta por ciento de las acciones pero éstas no se ven porque no recibe regalías de ningún género. Las utilidades se van hacia el agujero negro de la corrupción, esto es diversos paraísos fiscales a donde llegan, anualmente, dos mil millones de dólares, cada año, provenientes de PMI (Pemex International), obviamente ligada a la nacional, cuyo destino se ignora. Es como una suerte de ahorro para los retiros de quienes han acompañado al peñismo hasta el final y hoy corren, como los caballitos, detrás de la montura de Meade en espera de un milagro guadalupano.

Incongruencias

CIUDAD DE MÉXICO, 22ABRIL2018.- Margarita Zavala, Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez previo al inicio del debate presidencial en el Palacio de Minería. FOTO: CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Van y vienen los candidatos en la antesala de su segundo debate, el martes 22 en la Universidad Autónoma de Baja California –centrado en la política exterior, las fronteras y los migrantes–, y ni uno solo de ellos se anima a responder las cuestiones centrales que la ciudadanía exige: la violencia de Estado, los nexos con el narcotráfico, la excesiva apertura a las multinacionales explotadoras y la creciente miseria de la mayor parte de los mexicanos como consecuencia de la corrupción, la pésima administración y las canonjías a los empresarios-cómplices, como Claudio X. González y otros más que suelen meterse a la bolsa a los presidentes en ejercicio sin importar filiaciones ni, mucho menos, ideologías.

Pero también hay otras interrogantes tabúes. José Antonio Meade, quien cada vez se observa más incómodo en su papel de seguro perdedor, no se atreve a explicar cómo el abanderado del PRI a la Presidencia tiene severas reservas para afiliarse al partido que representa y, peor aún, ni siquiera aprovecha su condición de “no militante” para deslindarse de la figura de peña nieto a quien observa como “un hombre honrado” en medio de las burlas de la mayor parte del electorado. Ni milita ni se deslinda, en una ambigua situación que plantea, per se, su inminente fracaso.

Por su parte, Ricardo Anaya Cortés, sigue en su empeño de defender lo indefendible como son los casos de los Yunes en Yuneslandia y de la consorte Martha Erika Alonso de Moreno Valle en Puebla, a quien ha alzado las manos de manera reiterada sin reconocer el grave error derivado de sus simpatía por una cáfila de maleantes y por una dama que sólo aspira a ser un florero más del ex gobernador de la “ley bala”, autoritario y millonario con una familia priista tocándole los talones… y otras cosas.

Tampoco Andrés, el favorito para ganar las elecciones si no se atraviesa la sombra negra del fraude lo que sería una catástrofe social y política estruendosa, se atreve a deslindarse de los muchos ex priistas que le acompañan, desde el miserable Manuel Bartlett hasta sus recientes adquisiciones como “Napito” Gómez Urrutia, Esteban Moctezuma Barragán –cuyos hermanos son morenistas y uno de ellos incluso delegado de Azcapotzalco–, Alfonso Durazo y el propio Marcelo Ebrard; además están los ex panistas Alfonso Romo, Germán Martínez, Manuel Espino –estos dos ex presidentes del PAN nacional–, Gabriela Cuevas… y la rebelde Tatiana Clouthier quien desde el asesinato –no accidente– de su padre, el gran Maquío, no cesó de culpar a la dirigencia de Acción Nacional por su complacencia; así me lo dijo desde sus días de estudiante en el grupo “Gente Nueva” del Tec de Monterrey.

El gobierno no puede ejercer por una persona, a menos de que se postule una dictadura feroz al estilo de las peores –citemos a Franco, Pinochet y Perón para no hablar de Cuba y Venezuela–, sino por un conjunto homogéneo de personajes que tiendan hacia una misma perspectiva de acciones. Y es por ello tan preocupante la arribazón de algunos elementos descalificados a la opción posiblemente ganadora.

No queremos la autocracia como salida; ni las medias verdades como la zigzagueante postura frente a la obra del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

Basta! para que te enredes

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