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Piense

Un mes que asusta

Rafael Loret de MOLA

Septiembre es un mes que asusta. Y así hemos seguido. El año anterior, once minutos antes de la medianoche del jueves 7, el fuerte temblor, en realidad un terremoto, de 8.4 grados en la escala Ritcher, no causó daños mayores ni la devastación que se vivió en 1985 con un sismo de menos graduación. ¿Fue un milagro? Los técnicos no creen en ellos y asumen dos razones: Que el epicentro, setecientos kilómetros alejado de la capital por las costas de Chiapas, no fue tan cerca como el de hace treinta y dos años, situado en Oaxaca a cuatrocientos kilómetros.

Luego vendría el sismo del 19 y, entonces sí, se midieron los brutales alcances, sobre todo en Oaxaca, Chiapas, Puebla y Guerrero. Pese a ello, a la capital le fue bien aunque, como en 1985, no se cuantificó el número de muertos –se habló superficialmente de 148-. pero sí los edificios colapsados con una diferencia sustantiva, pese al drama brutal de la escuela Enrique Rébsamen, donde murieron sepultados cerca de 40 niños junto a algunos de sus maestros. La diferencia es que ni siquiera hubo responsables de erigir edificios con materiales de mala calidad, sobre todo en el caso del colegio al que está ligado el cardenal en retiro Norberto Rivera Carrera, y sin las especificaciones mínimas para evitar derrumbes.

El caso es que el susto fue mayor a las consecuencias mientras es esas mismas fechas, por Veracruz, comenzaba a pegar con fuerza Katia en medio de la tragedia de su mal gobierno.

En el calendario las fechas coincidieron respecto al horror de hace treinta y dos años; en la conciencia colectiva, en cambio, se ahondaron los rencores por cuanto la negligencia oficial en las zonas de desastre –desde Chiapas y Oaxaca hasta Veracruz–, y los politiqueros aprovecharon para sacar el rostro prohibiendo las clases en once entidades del país. ¡Qué bien le vino a Aurelio Nuño, quien se fue luego de campaña y está al pie de enriquecerse más de la mano de sus cómplices, el sacudimiento telúrico! Y a Peña también, mucho más que su deplorable y oscuro Informe, cuando salió ante las cámaras para aparentar preocupación ante el drama que no se dio salvo en Chiapas, Oaxaca y Tabasco en donde la cuenta de muertos llegó a dieciséis sumadas las tres entidades.

Bien sabemos, todos, del terremoto interior que llevamos incrustado al no haber sido capaces, todavía, de superar los temblores de los descastados y rufianes que nos gobiernan.

Guía para millonarios

Rafael Loret de MOLA

El argumento central para ser millonario, en la versión de la muy afamada actriz Angélica Rivera Hurtado, sobrina de un ex presidente y esposa del actual mandatario gracias al enlace entre una divorciada y un viudo que no mantiene a uno de sus hijos fuera de matrimonio, es que ella “ha trabajado toda su vida”; además la calidad de sus actuaciones –la mejor fue la del martes 18 de noviembre de 2014, efeméride del sacrificio de los hermanos Serdán en Puebla–, le permitió ir aumentando sus condiciones y tasas profesionales hasta convertirse en la estrella más brillante del firmamento farandulero. Hasta que se fastidió y decidió divorciarse.

Tengo curiosidad por preguntarle a otras brillantes y hermosas artistas de la pantalla chica –digamos Adela Noriega, quien tuvo un hijo con carlos salinas, Bárbara Mori, o más atrás, Verónica Castro, quien fue cuñada de Angélica, o Lucía Méndez, quien perdió la competencia con Marta Sahagún en la caza de la zorra, perdón del señor fox–, quienes cubrieron muchas horas de videos con efectos multinacionales, si tuvieron tratos parecidos con una empresa bastante ahorrativa al grado de que, como me contó un corresponsal de guerra en Madrid hace años, ni chalecos antibalas brinda a sus informadores en las zonas de alto riesgo. Nunca entenderé este tipo de miserias ni la escala de valores de los millonarios.

Unas horas antes del espectáculo presidencial, con La Gaviota como gran protagonista, hace cuatro años, fueron asesinados dos sacerdotes en la sierra de Guerrero, allí en donde no entra el ejército por “prudencia” considerando que intervenir en ello sería violar la soberanía estatal y la autonomía municipal, valores bastante caducos en la praxis lo que demuestra el hecho de que el gobierno federal envía a sus genízaros a cualquier región sin medir acuerdo alguno con las autoridades estatales, como si actuar o no en momentos de alto riesgo fuera una decisión discrecional de los comandantes de las zonas 27 y 35 de la caliente entidad.

Los sacerdotes John Senyondo y el de San Miguel Totolapan, Ascensión Acuña Osorio, fueron acribillados por una de las células más radicales de “Guerreros Unidos”, el nuevo cártel que mantiene bajo sus órdenes no sólo a las policías estatales y municipales, sino igualmente a los comandantes de zona a quienes mantiene muy quietecitos con el reparto de una buena parte del botín. No es necesario ser muy conocedor de la geopolítica nacional para llegar a conclusiones como ésta. Esto es: más allá de la “desaparición” de cuarenta y tres jóvenes normalistas –algunos oficialistas justifican cuanto pudo pasarles por el hecho de ser rebeldes, secuestrar camiones y dar pie a “actos vandálicos”, consecuencia precisamente de la burda negligencia oficial, sin el menor sentido del equilibrio–, los sicarios acusados continúan actuando a sus anchas en las narices mismas del comandante Juan Manuel Rico Gámez y de los mil doscientos efectivos castrenses enviados a esa región desde finales de 2012, esto es al arribo de peña nieto a la Presidencia.

Los días negros

Rafael Loret de MOLA

La tragedia de Tlahuelilpan, en Hidalgo, marcó el punto de no inflexión respecto al combate al huachicoleo y la venta de gasolina adulterada. (Insisto en una petición personal al presidente: que se auditen las gasolineras de Yucatán y Quintana Roo que se me adjudican siendo propietarios los Mola del grupo Lodemo, sin ninguna cercanía con mi familia pero que ha servido de baza para juzgarme sin más razón que el odio hacia mis críticas acaso porque los destinatarios de ellas no pueden responder con argumentos; sólo con calumnias de esta ralea).Más allá del drama otros hechos menos escandalosos tienden a poner en predicamento la esencia de la Cuarta Transformación, la lucha contra la corrupción para ser precisos:

1.- Las facilidades y subsidios a favor de la firma trasnacional Nestlé a la que se le vendieron, a precio de regalo, nada menos que ochenta mil hectáreas del territorio veracruzano para producir café de poca monta y golpear a los cafetaleros regionales cuyo producto es muy superior, en la calidad del grano y su aroma, al que pretenden cultivar en la rica tierra cercana al Golfo.

2.- El destape de la cloaca Bours en Sonora al confirmarse los privilegios de esta familia de ladrones cuyo principal rostro es el de Eduardo, el exgobernador sin escrúpulos y responsable indirecto del incendio de la guardería ABC de Hermosillo al amparo de las concesiones inmorales gestionadas por Margarita Zavala a favor de sus familiares en almacenes más propios para guardar chatarras.

Hace algún tiempo pedí, a la vista de estos denigrantes hechos, que la sociedad de consumo dejase de adquirir productos Bachoco, la empresa emblemática de estos sujetos, siquiera para evitar el desarrollo de las inmundicias de la corrupción. La respuesta fue pobre porque un periodista no puede por sí solo combatir las ruindades del poder aunque las señale.

3.- La CNTE, que primero fustigó a la señora Elba Esther y después la defendió tras su captura en 2013, volvió a las andadas bloqueando vías de ferrocarril al protestar por una serie de demandas que no se han cumplido y cuando el presidente menciona, precisamente, que la reforma educativa fue una farsa porque no se tomó en cuenta a los maestros para redactarla y, en su caso, ejecutarla. Basta con ello para llevar a proceso a enrique peña nieto… si se quisiera.

4.- A la vista de la brutal crisis de Venezuela la postura de nuestro gobierno fue correcta: Insistir en las vías del diálogo para encontrar salidas destinadas a evitar una guerra civil o algo peor, una asonada militar desde Washington. Lo que no se pudo evitar es el recrudecimiento de la “guerra fría” entre los gobiernos de Rusia y USA retrocediendo varias décadas en la historia universal. Lo malo es que nuestro Canciller no asumió liderazgo alguno bajo la bandera de la Doctrina Estrada y nos quedamos en la banca de los no alineados en un sentido u otro.

La calificación del nuevo régimen, hasta el momento y contando diciembre con el derrumbe del “halcón negro”, es apenas aprobatoria, un seis diríamos aunque el presidente López Obrador mantiene un 83 por cierto de favoritismo con ocho por ciento de malquerientes y nueve por cierto más de los eternos indecisos que, cada vez, son menos.

Crítica negra

Rafael Loret de MOLA

Me decían hace unos días que mis palabras parecen impregnadas de un pesimismo negro –lo contrario del humor– y hasta catastrofista. Para defenderme un poco, y además apenado por el justo señalamiento, argüí que también me habían calificado igual cuando vi venir el atentado contra Colosio –Presidente Interino, 1993–, o denuncié el alcoholismo de calderón antes de que el escándalo llegara a la Cámara de Diputados. De igual manera, la alerta sobre marta sahagún evitó lo que ya se gestaba para simular una suerte de reelección de fox si bien su falta de carácter ayudó bastante. Y siempre colgándome el sambenito de ser profeta del caos. ¡Cómo si me gustara el papel!

Como testigo de tantas volcaduras de la historia, me satisfaría mucho más reseñar a los lectores preocupados del acontecer cotidiano que no hay riesgo alguno de una nueva “guerra fría” pese a la unión de fuerzas entre Rusia y China en franco desafío hacia occidente y, en concreto, al ya desbalagado pato Donald Trump, quien sólo es aprobado por el 37 por ciento de los estadounidenses radicales y xenófobos además de que parece tener un gran parecido político con su todavía colega mexicano: todavía no han podido aterrizar en la realidad ni saben conducir las naves de las cuales son timoneles, sólo eso, bajo las órdenes de un capitán que, por si se les olvida, se llama soberanía popular, maltrecha en nuestro país ante la incesante invasión de foráneos saqueadores que cierran espacios en nuestros mercados y en todos los renglones. Es una pena el desplazamiento continuo de los inversionistas locales y el arribo de toda suerte de profesionales de fuera, españoles y estadounidenses sobre todo, con salarios tres veces mayores a los pagados a sus similares mexicanos. Volvimos hacia atrás en la historia. Veamos si el 1 de diciembre cambian las rutas y las aguas.

Ya he dicho que México, por desgracia, es la única nación en donde se aplica la xenofobia al revés: esto es en contra de los nacionales y entregados sumisamente a los extranjeros ambiciosos y ansiosos por multiplicar sus fortunas en un cerrar y abrir de ojos. ¿Cuántos de ellos han logrado resarcirse de sus pérdidas en sus países de orígenes acudiendo al saqueo de divisas desde las sucursales de “sus” bancos? Una de las medidas urgentes, que debiera toma la Secretaría de Hacienda, es la de auditar a fondo los movimientos y operaciones, lesivas para la economía nacional, de estas instituciones incapaces de pensar en los intereses de nuestra sociedad. Trabajan para la Corona como si estuviéramos en el virreinato de nuevo y no existiera México como tal sino la Nueva España. Es vergonzoso.

El optimismo, sin duda, surge de las perspectivas que se observan felices, cercanas y luminosas. Aunque aumentemos nuestra alegría un tanto artificial, se vale en el sendero de la felicidad; en cambio, cuando la oscuridad nos atrapa, siniestra y rebosante de emboscadas, las quijadas se aprietan y la búsqueda de alguna luz –al final del túnel, nos repiten sin cesar–, se antoja un deber inaplazable. Los dos caminos ya fueron recorridos por nuestros pies, como dirían los sabios mayas quienes, al sentir a la mano la hora final, retornan por última vez a los sitios que les fueron entrañables para despedirse definitivamente. Y ocurre, casi siempre, que el finiquito llega casi de inmediato, ineludible. Muchas veces no es cuestión de edades sino de la muerte de las conciencias. Por eso escribí Hijos de Perra y finalmente edité Peñasco.

Secretaría de la corrupción

Rafael Loret de MOLA

LA SECRETARÍA DE LA CORRUPCIÓN DEBE CONSIDERARSE EL SÚPER MINISTERIO DEL PRESENTE Y EL FUTURO aunque no tenga tal condición legal ni, en apariencia, forme parte del organigrama institucional. Pero pesa más que ninguno y, desde luego, tiene titular y cabeza con más influencias que cualquiera otro(a) miembro del gabinete peñista tan empeñado en que nadie le sustraiga el privilegio de haber encabezado, hasta ahora, la peor administración federal de la historia a un siglo de la malhadada usurpación de Victoriano Huerta, el chacal.

Fíjense, desde el régimen de carlos salinas hasta el actual hemos observado a quiénes, de verdad, son quienes se encargan de regir, modular y distribuir la corrupción con una eficacia muy superior a cualquier parodia de trasparencia. Durante los años del salinismo empobrecedor –los superávits fueron producto de las ventas de paraestatales y de los precios del crudo al alza, hasta 200 millones de dólares por barril, cuyos remanentes fueron dilapidados sin medida–, sin duda, fue Raúl, el hermano incómodo, el gran patriarca del sexenio, dominador de cuentas y transferencias, así como de las alianzas turbias como la que realizó con el mafioso Ricardo Salinas Pliego quien “ganó” la subasta por Canal 13 con todas las irregularidades necesarias, entre ellas la admisión del fraterno presidencial como socio. No lo olvidemos.

Con zedillo, el hombre de las negociaciones y consejero principal en materia de inversiones favorables al clan fue, sin duda, Herminio Blanco Mendoza, quien permaneció en la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial buscando nuevos tratados internacionales, que no se lograron a cambio de entrecruzar intereses personales.

Lo que sigue

Desde 1988, tras el paso devastador de Gilberto, pude notar cómo se manejaba la administración de los víveres enviados a los damnificados y que no se distribuyeron a estos por falta de medios para hacerlo –o eso dijeron, cuando menos–. Un fraude monumental e inmoral que jamás fue siquiera investigado.

Menos de dos meses después de la catástrofe en la península yucateca –donde, por cierto, estaba este columnista, entrando y saliendo de casa con alto riesgo–, encontré en el conocido mercado meridano El Chetumalito, donde solía venderse el contrabando que llegaba a la zona libre de Quintana Roo y se detenía en la capital yucateca, infinidad de cajas con productos perecederos selladas con la orden de ser utilizados sólo para el fin expuesto. Eran la oferta del día, o de algunas semanas, en medio de una indiferencia patética. Las mercancías estaban apiladas como si se tratara de un inmenso monumento a la corrupción. Pero todo parecía seguir igual; incluso el director del Diario de Yucatán, Carlos Menéndez, llegó a decirme entonces: –Les fue bien a los pobrecitos: si antes tenían una laminita para cubrirse ahora ya tienen dos por regalo del Gobierno federal.

Muy sensible su postura y, desde luego, en línea con la postura gubernamental insistente en cubrir con paternalismo oficioso los dramas permanentes de una sociedad cubierta con el lodo del conformismo. De cualquier manera, fueran una o dos láminas, éstas volarían sin remedio al paso de nuevos vientos, a veces ni siquiera huracanados, porque no tenían soporte para soportarlos.

Terror en Los Pinos

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

En la residencia oficial de Los Pinos se han consumado algunos de los cuentos de terror más espeluznantes de cuantos, seguramente, han leído o visto a través de las múltiples series de televisión que, al final, dejan por allí una secuela de psicópatas imitadores, como los asesinos seriales de Ciudad Juárez por ejemplo que no sólo se quedan en la franja de los feminicidios, y alientan la violencia cuyas secuelas acaban por “sorprender” a quienes no entienden ni buscan los orígenes.

Como los juegos cibernéticos cargados de matazones virtuales publicitariamente blindados con la falacia de que estimulas las células cerebrales… para matar. Y nadie se preocupa por el sensible deterioro de un amplio sector de nuestra juventud, el futuro como la observo mirándola a los ojos, que parece atrapada por el incesante coloniaje anglosajón que nos impone sus tradiciones, y nos arrastra a un espacio en donde las mascotas no deben hacer esfuerzo alguno para ganarse techo y sustento a diferencia de millones de seres humanos desprotegidos e incluso marginados de cualquier posibilidad de confort. Mientras este desequilibrio persista no podremos hablar de justicia social ni aceptar los cánticos demagogos de los jilgueros que ofrecieron donar sus prerrogativas partidistas a los damnificados y ahora se esconden.

El terror nace de la casona de Chapultepec, arrebatada al patrimonio de los mexicanos cuyo bosque urbano era más amplio y estaba menos contaminado, por el indecoro de la clase política, no sólo la oficial, sino también la oposición que transa con la superioridad a cambio de migajas.

La víspera

Foto: Juan Antonio Sanchez/Cuartoscuro.com
Rafael Loret de MOLA

Estaba el aire enrarecido por la protesta dispar, con los tanques destinados a la guerra en condición de garrotes contra los estudiantes a quienes se veía como criminales en las esferas del poder. No eran días soleados como relató el entonces icono de la televisión, Jacobo Zabludovsky, quien jamás se disculpó por aquellas crónicas y, en cambio, fue exaltado por narrar la tragedia de septiembre de 1985 cuando “su” casa, Televisa, también se desplomó. Si éste es prototipo del buen periodista habrá que encontrar otra definición para quienes ejercen su profesión sin estar amarrados con la longaniza del poder. No se puede borrar la historia.

Recuerdo que ese primero de octubre, en la antesala de la masacre, que no queríamos prever a pesar de que cada paso nos llevaba hacia ella, distribuíamos panfletos en nuestra preparatoria llamando, convocando a la magna marcha y concentración en la Plaza de las Tres Culturas. Hasta hoy me agobia la pesadilla de que quizá algunos de quienes recibieron de mí la información no pudieran salvarse de la metralla del indigno Batallón Olimpa, los del “guante blanco”, quienes vaciaron sus armas como si estallaran en carcajadas bajo el dominio del terror.

Dicen que el entonces presidente, gustavo díaz ordaz, caminó por los jardines de Los Pinos mientras le llegaban noticias de los sucesos; o más bien tenía temor que los miembros del ejército, luego de tomar la plaza, se animaran a seguir su procesión de sangre hacia la residencia oficial, pero no fue así por la intervención del general Marcelino García Barragán, el secretario que puso por delante su lealtad al mandatario y no la que le debía al pueblo. Ustedes dirán si erró o no.

Pero, un día antes, nos comíamos el temor a pesar de que los maestros nos mandaban a casa por “previsión”. Claro, dos tanquetas con sus respectivos artilleros rodeaban la institución cual si fuera refugio de terroristas. Yo guardé muy bien mis boletines –en ese entonces no me quitaba la chamarra ni en agosto–, y salí a paso de marcha olímpica del plantel. Ni el célebre sargento Pedraza, quien ganaría una medalla de plata estentórea semanas después durante los Juegos, me hubiese ganado en aquel momento terrible. Tampoco comprendí jamás como había podido realizarse la Olimpiada diez días después de una de las peores tragedias humanas del México contemporáneo. Como si nada.

Pasaron cincuenta años y gracias a Dios no tengo Alzheimer como no pocos de mis conocidos. Y recuerdo cada minuto, cada relámpago, cada tensión, como si hubiese ocurrido ayer mismo. ¿Ayer digo? Hoy también cuando leo –esto sí no es leoo– sobre las desapariciones de ayer, los asesinatos, las ejecuciones y el horror del ejército en la calla igual que hace cincuenta años.

La esperanza es que a peña sólo le quedan 61 días en el poder.

 

No olvidemos

Rafael Loret de MOLA

El 5 de junio de 2009, la guardería ABC de Hermosillo –más bien un almacén adaptado para cuidar niños como si fueran residuos humanos–, ardió de manera incontrolable. El origen del fuego se dio en un predio contiguo en el cual volaban los papeles quemados y las cenizas provenientes de documentos “confidenciales” del nefasto gobernador y empresario Eduardo Bours Castelo, principal accionista de Bachoco, la empresa líder en producción y distribución de huevos aunque a algunos miembros de la compañía les falten muchos de éstos en casa. Además, fue evidente las pésimas condiciones del lugar, con aval del Seguro Social y la aprobación respectiva del panista ya extinto Juan Molinar Horcasitas a gestión directa de la “primera dama” Margarita Zavala Gómez del Campo –pretensa precandidata presidencial falsamente independiente quien apuesta por la amnesia de los mexicanos–, privilegiando a un cerrado grupo de parientes de felipe calderón encabezados por la prima de Margarita, Marcia Altagracia Gómez del Campo.

La impunidad abrazó igualmente sobre otros sujetos relacionados con el repelente calderón: Alfonso Escalante Hoeffer, Antonio Salido, Sandra Téllez de Escalante y Gildardo Urquidez Serrano. Los socios de la guardería no han sido siquiera motivo de una indagatoria seria por su negligencia criminal, como tampoco los funcionarios que originaron uno de los mayores dramas de la historia reciente de México con el saldo brutal de 49 niños muertos, cremados si lo decimos brutalmente, y 76 más heridos. Todos los señalados están en la calle –es decir fuera de las cárceles porque en cuanto a recursos pecuniarios les sobran para no tener que dormir en algún callejón tan oscuro como sus conciencias–, y siguen “blindados” por jueces obtusos quienes han seguido las consignas superiores mientras se construyen sus propias mansiones… que debieran estar pintadas con el rojo sangre siquiera para recordar.

Un priista y un panista como puentes entre los gobiernos federal y estatal de Sonora en las vísperas de los comicios de 2009 que, como repercusión de la propaganda mediática de Guillermo Padrés Elías, también malhadado panista como el entonces director del IMSS bajo el régimen de la violencia, el de calderón, quien no tuvo rubor alguno cuando incriminó al gobernador sin mencionar las ramificaciones de los accionistas con quien fungía como presidente de la República sin la menor legitimidad y abusando de una ciudadanía resistente y manipulable por su ausencia de vitalidad para poner límites a los usurpadores del poder. Sí, es difícil, pero no imposible; no quiero pensar que lo sea porque entonces bajaríamos la guardia y con ella toda posibilidad de esperanza. Por allí están y nadie aplica siquiera sobre ellos la menor sanción moral.

Intocables burlones

Rafael Loret de MOLA

¿Alguien habló, hace menos de cinco años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes. Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de un personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo.

En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes.El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¡Qué chula es Puebla!

Rafael Loret de MOLA

Puebla ha sido una entidad muy mal gobernada desde hace ya varias décadas. A cambio de obras de relumbrón, los distintos ex mandatarios han hecho de las suyas, cobrando millonarias comisiones a las constructoras cómplices, y extendiendo su poder sobre las vidas humanas; caso singular fue el Rafael Moreno Valle quien, con su “ley bala” destinada a dispersar manifestaciones, es responsable de que sus huestes policiacas se cobraran la vida del pequeño tzotzil, José Luis Tehuaitle. Este sólo hecho debiera ser motivo suficiente para iniciar un proceso penal contra el hoy blindado senador Moreno Valle.

A cambio de ello, el petulante sujeto, quien dice que pintó de azul el territorio poblano dejó a un títere, Antonio Gali, regente de sus antros, como mandatario durante dos años y postuló a su esposa, Martha Erika Alonso Hidalgo, como abanderada panista al gobierno de la entidad sin otro mérito que aguantar ciertas desviaciones personales de su marido, uno de los componentes de la triada infernal que ahora lidera la célebre cofradía de la mano caída.

Peor: para que “obtuviera” en los comicios la victoria esta señora, el cacicazgo movió fichas y ensució la jornada con tiroteos –un muerto, cuando menos–, robo de urnas, mal uso de la papelería electoral y la evidente violación de los paquetes electorales, muchos de ellos hallados en una habitación de hotel –los panistas dicen que esto es “normal” para defender lo indefendible–, además de amedrentar, con descaro, a buena parte de la población con los usos represores del gobierno. No se trata, pues, de un mero problemas de sufragios contados, y ahora recontados por el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, sino de una cauda de irregularidades siniestras que convirtieron a la heroica Puebla en un botín de desalmados políticos.

No puede entenderse el comportamiento de los panistas, salvo los pocos decentes que quedan, apoyando a un cacique vil en su locura de imponer a su mujer para prolongar su mandato estatal, además de desempeñar un escaño en el Senado de la República y seguir pretendiendo más canonjías en otra de sus fracasadas odiseas: conquistar la presidencia del PAN luego de haber fracasado, rotundamente, en su intención de ser abanderado de este partido, al que busca secuestrar, a la Presidencia de la República. Habría acabado como el cohetero.

Me dan pena los poblanos, de verdad, porque tengo especial cariño por ellos; y han sufrido lo suyo. Los ha gobernado el réprobo y tránsfuga Manuel Bartlett Díaz, de origen tabasqueño –su papá fue gobernador de allí hasta que salió huyendo de Villahermosa vestido de mujer por las presiones de un puñado de estudiantes–, quien así fue compensado por carlos salinas por cesar en su beligerancia luego de no ser escogido candidato presidencial del PRI en 1988.

Luego lo siguieron Melquiades Morales Flores, tan inútil como cobardón, Mario Marín Torres –el góber precioso entrometido con la peor mafia–, Moreno Valle –el góber bala– y su chícharo de los antros, Tony Gali hasta el 14 de diciembre luego de veintidós meses de mandato infructuoso. Una hornada de sinvergüenzas, sin el valor político mínimo. No se puede resistir una afrenta más.

Evasores intocables

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Atrapados en las cataratas de los impuestos, exagerados en todos los rubros como si fuéramos un país generador de riqueza colectiva, poco reparamos en un hecho incontrovertible; quienes tienen más son los que deben cantidades desorbitantes al fisco… y nosotros, quienes trabajamos y estamos al día, los financiamos bajo el sambenito de la creación de empleos. Todo ello en un clima enrarecido y cada vez de mayor violencia. El sitio a Cancún, la semana anterior, así lo demuestra.

Dentro de los multimillonarios evasores, cínico por lo demás, están quienes más poder económico poseen e incluso el primero comienza a ser promovido en las redes sociales como posible aspirante independiente a la presidencia por su talante para hacer frente, de igual a igual, al “pato” Donald Trump investido, según repiten sin cesar los estadounidenses quienes se creen superiores, en “líder del mundo libre”, esto es de su territorio y sus satélites.

Veamos:

1.- Las empresas y consorcios de Carlos Slim Helú deben 70 mil 659 millones de pesos; de ellos, el Grupo Carso adeuda 4 mil 141 millones de pesos y América Móvil 20 mil 540 millones de pesos. Por supuesto Telmex goza del privilegio de la exención, 15 mil 417 mdp y Telecom 23 mil 284 mdp.

2.- CEMEX, cuyo accionista principal es Lorenzo Zambrano y antiguo productor de cemento, debe al fisco 38 mil 443 millones de pesos.

3.- El deplorable Grupo México, del criminal Germán Larrea Mota Velasco, no ha pagado 11 mil 133 mdp.

4.- El grupo Modelo, encabezado por Mauricio Leyva, elude la tributación por 8 mil 222 pesos y no existe la menor intención de cubrir el adeudo.

5.- La filial de Coca-Cola (Femsa), propiedad de la viuda de Garza Lagüera, no ha pagado dos mil 205 mdp.

6.- Bachoco, la de los huevos sin huevos, propiedad de la miserable familia Bours, de la que forma parte Eduardo Bours Castelo, el ex gobernador de Sonora responsable en paralelo, codo con codo con Margarita la postulante Calderona, adeuda mil 868 mdp.

7.- Televisa, el emporio de Azcárraga –ya van tres generaciones inamovibles–, debe dos mil 284 millones de pesos.

8.- TV Azteca, y el socio principal de la misma Ricardo Salinas Pliego, tiene un agujero fiscal de 254 mdp pero sumados a la deuda de Elektra hacen un total de 3 mil 365 mdp.

9.- Industria Peñoles y Grupo Palacio de Hierro, de Alberto Baillères González, tienen un rezago de 6 mil 124 millones de pesos… además de lo que puede valer la medalla Belisario Domínguez supuestamente instituida para exaltar la libertad de expresión y que el senador panista Javier Lozano aplaudió a rabiar perdiendo su propia dignidad. Baillères calla, más bien, para no hacerse notar.

10.- Grupo ICA, de Bernardo Quintana Isaac, concesionaria para la construcción de carreteras durante la época salinista y de nuevas obras bajo la férula de calderón, debe 2 mil 351 mdp.

 

 

Calvario priísta

Rafael Loret de MOLA

Desde luego, es evidente que el PRI, gracias al peñismo devastador, no podrá remontar la cuesta en los días que faltan para la elección presidencial. Sufragar por este partido, tras el desastre del régimen actual, sería para muchos un acto de masoquismo imperdonable. Además carecería de sentido ante la escasez de liderazgos y la inclinación, entre los mismos compañeros del señor peña, hacia las conflictivas y no las resolutivas entre una sociedad cansada, hastiada diríamos, de que le vean la cara. A esto debe adjudicársele las derrotas estatales y no a la negativa sobre el nuevo trato a las comunidades lésbico, gays, bisexuales y transexuales como alega el poco visionario y ya retirado cardenal Norberto Rivera Carrera, quien desespera por candilejas y no mide sus propios límites, incluso constitucionales; se situó, antes de la llegada de Carlos Aguiar Retes, a un paso del desacato por lo cual se debiera entonces proponer una nueva reforma al artículo 130 que permitiera a los religiosos expresarse sobre cuestiones políticas; antes, no.

En esta tesitura, la aprehensión, desde hace un año, de Rubén Núñez y la “desaparición forzada” de Francisco Villalobos, líderes visibles de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), se inscribe en un contexto más viciado que el de Los Pinos y da lugar a dudas extremas sobre la verosimilitud de las denuncias sobre lavado de dinero y su contexto. ¿Por qué exhibirlas ahora, precisamente, cuando se desarrolla un movimiento civil en las calles, y a través de plantones que incomodan a los ahítos? Esta es la interrogante que nadie quiere responder y demuestra, por sí, la proclividad del ejército de la “inteligencia” al servicio oficial hacia el cumplimiento a rajatabla de las consignas superiores.

Porque, a estas alturas, hasta la “novia de Chucky”, Elba Esther de las catacumbas –de Polanco–, parece bastante vulnerable al lado de figuras intocables como el tío del sexenio, Arturo Montiel Rojas, matrimoniado por cuarta ocasión en pleno festín aristócrata; Carlos Romero Deschamps, quien a imitación de “La Quina” pero sin autonomía alguna, ha labrado su imperio eslabonando traiciones a los petroleros, y Víctor Flores Morales, el pelafustán armado quien dice representar a un gremio en extinción, los ferrocarrileros. Y debemos mencionar a cada uno de los ex mandatarios vivos, a los gobernadores que se alejan impunes, a los empresarios cómplices de la cúpula del poder y hasta algunos, no pocos, elevados ministros de culto quienes dicen, como explicó el deleznable Onésimo Cepeda Silva:

–En México todavía las sotanas pesan más que la banda presidencial…

Y así parece ser si observamos la negligencia de las autoridades para proceder, por su parte y sin esperar que El Vaticano actúe, contra pederastas y delincuentes –fraudes al por mayor–, cuyos autores son sacerdotes de todos los niveles hasta llegar al color purpurado. Al parecer, con éstos el secretario de Educación, el delicadito Otto Granados, no tiene problema alguno pese al enorme número de colegios privados –con altísimas colegiaturas, sólo accesibles para ricos–, en manos de diversas órdenes religiosas comenzando con los desprestigiados Legionarios de Cristo cuyo fundador, Marcial Maciel Degollado, debe ser reo favorito de las llamas del inframundo.

En el círculo demoniaco de las relaciones políticas los “adelantados” se quedarán atrás y la ciudadanía habrá de reaccionar impíamente, esto es en contra del sistema falsamente intocable. No más miedo, ni conformismos –todavía peor lo primero–. Simplemente apliquemos el #cerocobardía y sentiremos que la asfixia merma.

Hacia la incertidumbre

Rafael Loret de MOLA

En la ruta hacia la incertidumbre, se evidencia la pérdida sustantiva de toda condición ética. Se procede con absoluta impunidad y la justicia juega un rol marginal ante las consignas superiores y los distintos chantajes soterrados de las dirigencias partidistas. Por ejemplo, a Andrés, el presidente electo que quiere devorarse noviembre, le costó el Estado de México para pagar así su perfil de “no revoltoso” a cambio de dejar esparcidos más de un millón 800 mil sufragios carcomidos por la devoradora del sistema.

Y también en Coahuila el balance entre los intereses cupulares –no copulares, por favor–, fueron determinantes en 2017. Cuando menos tres veces fueron señalados los excesos financieros del priista Miguel Ángel Riquelme para ser llevados y devueltos del INE al Tribunal Federal de Delitos Electorales en donde daban vuelco a las documentadas facturas de campaña pero, eso sí, sin tocar jamás otro punto medular para anulas las elecciones: la intervención ofensiva del todavía gobernador cuyo apellido ya es sinónimo de vileza en el país entero, Rubén Moreira Valdez, hermano de Humberto el enajenado que se cree impoluto tantas veces señalado por su propensión a ocultar fortunas mientras sus colaboradores –lo son todavía– son perseguidos o purgan condenas ya.

Mientras, en esos días de medir fuerzas, Ricardo Anaya Cortés salió bien del trance en el que lo envolvió un periódico y no el Ministerio Público, cada vez más insubstancial. Feliz, hasta ocurrente y con el semblante optimista, el ex dirigente panista refirió su hazaña de haber ganado, en juicio, la querella contra un periódico que detalló la manera como acrecentó el patrimonio familiar con la expectativa de vivir en los Estados Unidos al terminar con sus juegos políticos. Tiene mucha vida por delante el niño maravilla y, curiosamente, luego de haber sido exonerado de las acusaciones mediáticas logró tener el papelito para pasar por encima de El Universal, por ahora, porque el diario en cuestión asegura que apelará ante el juez.

Naturalmente, Anaya, muy cuidadoso de sus haberes y de cuanto dispone en su pequeño refugio hogareño de Atlanta, Georgia –tenemos la dirección exacta pero no la damos para no poner en el blanco a su esposa e hijos–, pretende realizar el sueño de buena parte de los mexicanos ricos que sólo abogan por su país sacado la mano a miles de kilómetros de su territorio, o cientos cuando menos. Al mismo tiempo, claro, optó por el silencio en cuanto a la controversia contra el tribunal electoral y el fraude cometido contra el panista Guillermo Anaya Llamas, dos veces candidato a la gubernatura de los Moreira, y vilmente apuñalado por fuera y por dentro.

Podríamos seguir la secuela con el caso Puebla en donde los votantes no parecen interesados en resolver la mancha electoral que cayó sobre ellos en julio pasado pese al efecto López Obrador. Más bien están cansados, demasiado, como si de verdad hubieran luchado contra regímenes tan retardatarios como el de Bartlett, Mario Marín Torres o Rafael Moreno Valle y su hijastro político Tony Gali, además de su obtusa mujer que le cubre las espaldas más abajo del cinturón.

Con esta ética, muy al estilo del señor peña, caminamos hacia el finiquito… dentro de 30 días, sólo un mes. Y, por supuesto, la democracia, tan alejada y tan lenta, no podrá alcanzarnos en la ruta hacia la barranca de la ignominia. Sin ética el futuro se tuerce, como los árboles que se doblan desde su nacimiento, y la perspectiva se nos aparece oscura, tenebrosa… y, sobre todo, violenta.

¡Ay, la corrupción!

Rafael Loret de MOLA

Es tan profunda la corrupción en México que se construyeron valladares para mantenerla más allá de los sexenios amorales del PRI y el PAN; digamos desde la administración de miguel de la madrid, ya extinto y menos resistente que el casi centenario echeverría, cuando se rompió la lógica política con la incorporación de México a América del Norte –de niños nos enseñaron que pertenecíamos a Centroamérica–, a cambio de añejarnos del cono sur y del propósito de crear un Mercomún Latinoamericano. Fue ésta, sin duda, una gran traición a México.

El primer punto del gran tejido de la corrupción comienza con el entreguismo notable de los regímenes del pasado y la pasividad del actual ante el acecho frecuente del “pato” Donald Trump y su histeria a favor del muro de la ignominia. Ha sido cuidadoso el presidente por cuanto sabe de la inestabilidad mental del huésped de la Casa Banca –esperemos que sólo por dos años más–, y su capacidad felona por construir escándalos globales basándose en sus ambiciones personales; ahora es el petróleo venezolano la guía inmediata para las familias estadounidenses desde los Bush hasta los Trump. Por eso repudio a las dinastías enraizadas al poder.

De lo anterior deviene uno de los mayores absurdos que he atestiguado: la postura del fiscal general, Alejandro Gertz Manero, respecto al caso Odebrecht –la secuela de sobornos de mayor calado en las últimas décadas o en casi un siglo–, con el fútil alegato de que existe un compromiso soterrado para no hacer averiguaciones al respecto, firmado por los procuradores de México y Brasil hace algunos años, a cambio de un insondable intercambio de informaciones. El espionaje por encima de la ley y la justicia.

Si hablamos de una “cuarta transformación”, con tantos adherentes en el país, resulta absurdo apegarse a un acuerdo que contradice nuestro orden legal y hace mella de nuestra soberanía. Sencillamente no cabe, bajo ningún argumento, privilegiar a los ladrones que fueron untados con dólares –no sólo los ex directores de PEMEX sino también sus jefes, los ex presidentes–, y ofender y acotar al Estado de Derecho que NUNCA podrá asimilar enjuagues subterráneos de este tipo y menos si se trata de construir una democracia que, por lo visto, es bastante endeble.

Si así vamos, no hay razón para que se solicite la extradición de “El Chapo” por la misericordiosa idea de que ningún mexicano debe ser tratado como animal rabioso y encerrado de por vida en una jaula, ni siquiera una de esas perreras en donde los “amos” determinan la existencia de sus posesiones de cuatro patas. Y, después, erigirle un monumento, en Badiraguato por ejemplo, en homenaje a sus capacidades para combatir, enajenándolos, a las nuevas generaciones de norteamericanos.

Si la ley importa no existe razón para haber enviado al capo citado, y a muchos otros, hacia USA; algunos de ellos sin ser juzgados en nuestro territorio y en el caso de Guzmán Loera por no poder contener sus fugas de película. También en esta instancia perdimos, como nación, el respeto hacia nuestras fuentes de derecho. Ya solo esperamos ver a Baltazar Garzón, español fanático, presidiendo la Suprema Corte de Justicia de la Nación (mexicana).

Drogas y armas

Rafael Loret de MOLA

–Sí, debo reconocerlo, el PRI está muy desprestigiado. Es imposible negarlo; pero no sólo el PRI, ¿eh?
Hace tres años, casi sin percatarse de sus propias palabras, Enrique Jackson Ramírez, exprecandidato a la Presidencia de la República y uno de los priístas con más larga trayectoria legislativa –fue presidente de la Mesa Directiva en el Senado entre 2005 y 2006, además de coordinador de su bancada en la Cámara de Senadores–, debió hacer las labores de periodista crítico ante algunas preguntas incisivas y luego de repasar la agenda del Congreso para los años por venir; como le dice parecía en funciones de periodista y no de político, en nuestro tradicional desayuno de los viernes coordinado por Silvestre Fernández Barajas –toda una institución para promover el debate nacional y con entorno plural de verdad, condición que le da un aire de indiscutible singularidad–, al relatar los debes pero no las acciones tomadas por su partido y los demás en el seno del Poder Legislativo.
Por ejemplo, durante varios minutos se refirió a los tráficos de drogas, de armas, de personas, como punzantes anomalías de un México hondamente herido que dijo estaban en “la mesa” de discusiones con escaso avance –esto lo expresó este columnista–, sin precisar algunas de las reales causas de los mismos en un país minado altamente por la negligencia del gobierno e incluso, como refirió mi amigo Lorenzo Silva Chacón, por el andar hacia un estado fallido. No es poca cosa. Pretendimos ser puntuales al respecto:
1.- En cuanto a las exportaciones de drogas hacia el mercado de consumo más grande del mundo, optó por evitar tocar a la clase política infiltrada acaso encabezada por dos priístas muy “distinguidos”: el presidente del partido, Manlio Fabio Beltrones Rivera, y el ahora senador Emilio Gamboa Patrón, enclave desde los ya lejanos tiempos de miguel de la madrid hurtado –rey y fundador de la cofradía de la “mano caída”–, y uno de los más favorecidos por ello.
El señor Gamboa no se cansa de saltar de una Cámara a otro luego de construir un currículo exprés bajo la férula del nefasto carlos salinas: fue director de la Lotería Nacional, del Infonavit, del Fonatur, del IMSS y, finamente, secretario de Comunicaciones y Transportes sin animarse, por miedo al cacicazgo del sureste, a lanzarse a la conquista de la gubernatura de Yucatán. ¡Suerte de los peninsulares quienes, sin embargo, han visto transformada a nuestra Mérida adorada en reducto de las familias prominentes de los “capos”; por eso la plaza, dicen, está fría en términos de violencia; pero arde, como toda la República, ante los mandatarios(as) coludidos y despreciables por ladrones e incluso asesinos. Como en todas partes.
2.- Respecto al contrabando de armas, pregunté a Jackson, si tanto era el interés por descubrir el fondo de la cuestión y a cuantos lo prohíjan, ¿por qué, entonces, no se indagaba a principal beneficiario del mismo, el lagunero Jaime Camil Garza, amigo y cómplice de salinas, zedillo, fox, calderón y peña? Si por aquí pasan los pertrechos destinados a la guerra en Asia y a las permanentes masacres en África, alguna razón debe existir para ello: acaso las “buenas” relaciones con España en donde, a cambio de la expansión de sus consorcios sobre nuestro territorio –sobre todo en los renglones financieros y de comunicaciones–, transitan sin problema los instrumentos para matar que han causado algunos de los grandes estragos, incluso el terrorismo que disparó a París como una ciudad altamente insegura.

¿Intervencionismo ruso?

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

José Antonio Meade, el candidato del PRI que no es priísta, es un personaje de pulcras maneras, cortés y amable. Hasta ahora no ha caído en el tobogán de la soberbia como otros de sus aliados; pese a ello, el tema sobre la voracidad financiera de la clase política lo toca también a él por cuanto en sus funciones, sobre todo como secretario de Desarrollo Social –en donde blindó a la ex perredista enamorada Rosario Robles Berlanga–, y de Hacienda, donde siguió órdenes superiores para manipular, con las participaciones federales a los estados, a los gobernadores más “broncos” o susceptibles hasta que se le apareció el engendro de Javier Corral Hurtado para exhibir los nexos entre él, César Duarte –prófugo–, Manlio Fabio y el intermediario Alejandro Gutiérrez Gutiérrez (a) “La Coneja” y coahuilense muy ligado a los deleznables Moreira.

De allí que resulte sorpresivo el lanzamiento de la audaz versión sobre el intervencionismo ruso –montándose en la trama de la Casa Blanca como derivación del Kremlin–, en voz del tránsfuga por antonomasia, Javier Lozano Alarcón, en los entretelones de la campaña en pro de Meade; estando en juego el partido de peña es inquietante que se hable de ello sin que el gobierno mexicano explique la aparente intervención de Putin, a quien se debe en buena parte la victoria de Trump. Los locos hace tiempo andan sueltos, igual que los buitres y zopilotes.

En el gobierno ruso las carcajadas retumban por doquier. Si tienen metidas las manos en el proceso electoral mexicano, aseguran con ello una victoria incontestable de la izquierda y su ícono; si no la tienen, de cualquier manera salen ganando con el registro de Andrés como uno de los elementos claves para la Latinoamérica del futuro. No miden el cansancio y la secuela de cardiopatías del abanderado de Morena: una cosa son las intenciones utópicas y otra los aterrizajes sobre la realidad.

Apúntenlo bien, amables lectores.

Sepulturero del futuro

Rafael Loret de MOLA

En la célebre obra México Bárbaro, de John Kennet Turner, se cuenta con apego a los hechos y una técnica de investigación impecable el drama de los indios yaquis de Sonora, entre otros, demostrándose que el numen del estallido de 1910 fue, sin duda, la desigualdad social. No es extraño el aserto en nuestra historia: ya habíamos contado que, de acuerdo a peritos hispanos –quizá preparados para librarse del estigma de sus asesinos predecesores–, la destrucción de Teotihuacán había sido consecuencia directa del dilema permanente entre los explotados, quienes se cansan de vivir a las sombras, y el pequeño círculo de gobernantes, sacerdotes y guerreros de alcurnia. El mismo vendaval que destruyó a los imperios egipcio, griego y romano luego de centurias dominantes por el paso de los “caballeros” dispuestos a defender sus patológicas razones con la fuerza de las armas.

Esto es: en México, las distancias entre quienes mandan y cuantos obedecen es mayúscula y sin que jamás se haya respetado el principio republicano fundamental: el de la soberanía popular imperante sobre los grupos fácticos de poder. De esta “útil” ignorancia se derivan todos los grandes males de nuestro país, desde el ostracismo silencioso, al que he llamado “sepulturero del futuro” y “el mejor compañero de la corrupción” entre otras definiciones, hasta la exaltación de la riqueza como única ruta el pro del estatus dentro de una comunidad inmersa en su propia hipocresía. (Ni siquiera los obispos, salvo excepciones que confirman la regla, se atreven a compartir la mesa con sus servidores por razones de “buen gusto”).

Hace tiempo, en mis días en San Miguel de Allende –la maravillosa ciudad colonial que quisiera recordar con más cariño si no fuera por la cercana presencia de la maldad en mi hogar; me dicen que no debo hacer referencia a mis emociones personales pero, a estas alturas, me he ganado el derecho de hablar cuanto me da la gana– un heredero ricachón, quien jamás ha trabajado para ganar un peso, se extrañó que uno de mis colaboradores se sentara al lado mío, y en la misma mesa que compartía con el millonario, y antes de preguntarle sobre lo que comería, le soltó:

–A este no le muestres la carta; ¿no ves que no está acostumbrado? Mándenle un tazón con frijoles y con eso le basta.

Iba a responder la majadería cuando el noble humilde se carcajeó y replicó:

–¿Sabe usted? También puedo comer carne y no me hace daño; en cambio a usted, se le atoran los frijoles.

El heredero tuvo el buen tino de no responder esperando que yo actuara; y se sintió muy molesto cuando, a cambio, le di unas palmadas en la espalda. Y luego, en la plática, el sujeto engreído e incómodo por la presencia de alguien no perteneciente a su nivel social no cesó de hablar de la necesidad de votar por otro partido, ya no el PRI sino el PAN, estábamos en las vísperas de los comicios, para así evitar el hambre de tantos campesinos maltratados. El fariseísmo llegaba muy alto en su rancho en donde servía a la decena de empleados, como se había acostumbrado en la casa de sus padres, sólo lo proveniente de una inmensa olla… con frijoles y retazos de hueso. Su familia, claro, devoraba platillos exóticos europeos y norteamericanos.

Presidentes religiosos

Rafael Loret de MOLA

Cuando llegó vicente fox a la Presidencia contaba con altos índices de aprobación, si bien los nuevos liberales le reprochaban su aversión al Benemérito cuyo retrato en la residencia oficial de Los Pinos había sido enviado al almacén a cambio de colocar, en la oficina de la vocera Marta Sahagún, imágenes de distintas advocaciones de la Virgen, sin privilegiar a la de Guadalupe cuyas apariciones sostiene la Iglesia fueron reales, a cambio de exaltar a la del Cobre, de Cuba, producto de los artesanos que la convirtieron en motivo de adoración, igual que la célebre Macarena de Sevilla cuy belleza labrada encoge los corazones pese a ser sólo eso: un producto artificial que guía la devoción se los sevillanos.

Curiosamente, el señor fox propagó su fe católica durante su campaña presidencial y utilizó el estandarte de la Guadalupana, sin referencia al de Atotonilco que tomó el padre Hidalgo al inicio de su gesta libertaria, como aferrándose a la humildad de un pueblo ante la sacra figura de su benefactora espiritual; si los mexicanos no creyeran en ella, no podría pensarse en otro factor de apaciguamiento por la tremenda desigualdad de clases, mucho peor al racismo y a la xenofobia.

El caso es que fox llegó a la residencia oficial diciéndose católico pero instalando en sus heredades a quien entonces era su amante, Marta Sahagún, hasta que se casó con ella en el primer aniversario de su victoria electoral. Esto es: consumió, en pecado según los dogmas canónigos, un matrimonio sólo bendecido pero sin validez para las jerarquías de su exaltada religión. Una enorme hipocresía que desmintió aquello de que tardó en divorciarse de su primera mujer, Lilián de la Concha, por sus acendradas creencias. Mentiras al por mayor.

El contraste se da ahora con el futuro presidente de México quien, de plano, desechó la idea de vivir en la casona de Chapultepec –luego de 84 años de escándalos-, y luego de varios lustros de llamar al PAN “la Iglesia”, incorporando a toda la derecha en la denominación, con evidente acento despectivo hacia la religión mayoritaria en el país; él, se dice, pertenece a una secta cristiana que lo impulsó al absurdo de incorporar al PES –de ultraderecha-, como parte de los partidos que lo postularon en una carrera decidida de antemano por los avales de a Casa Banca –la de Washington- y el Kremlin. No es cuento; los hechos actuales lo confirman.

Pues bien, el anticlerical Andrés ahora se muestra como acólito tardío y solicita la intervención del Papa Francisco, nada menos, en sus proyectos de “pacificación” de la República sin explicar hasta dónde llegarían sus funciones. Por el momento, desde la Ciudad del Vaticano se ha dado una controversia sobre los fines ocultos del próximo mandatario de México –salvo que la ausencia de seguridad lo convierte en un mártir, una perspectiva indeseable y angustiante-, para dar una vuelta de tuerca a su antigua filosofía; sólo falta que se case por la Iglesia, él sí puede, con la brillante Beatriz Gutiérrez Müller, lo mejor de su capital político y no es poco decir.

Lo dicho: en materia de religión, como en cuestiones sociales, nuestros presidentes, incluyendo al que viene, no terminan por aterrizar… porque ya ni aeropuerto vamos a tener.

Gobierno inútil

Rafael Loret de MOLA

Está claro que el gobierno, ahora mismo –no hablamos del próximo–, no le sirve a la sociedad, en su conjunto, sino sólo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa lo peor en cuanto a los meteoros anunciados que siempre enlutan a cientos de familias y destruyen la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con los vaivenes incesantes de la moneda gracias a los cuales especulan, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables ex presidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “doctor zeta”, ernesto zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, en sus épocas de mayor poder.

Le sigue felipe calderón, desvergonzado, quien tiene intereses profundos con la española Iberdrola, en el rubro eléctrico, y parece cazador de ofertas del gobierno para ofrecérselas a los inversionistas multinacionales. ¿Quién es más traidor?

Sólo los busca-chambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva entre la dirigencia del PRI y los operadores de la residencia oficial de Los Pinos, próximos a quedarse en la calle Parque Lira, para granjearse pleitesías y mantener intacta la sagrada sentencia de que vivir fuera del presupuesto es el mayor error concebible. Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador zedillo.

Algunos sudamericanos se mofan de eso. En Colombia, por ejemplo, el dólar se sitúa a más de tres mil pesos lo que nos hizo descuadrarnos ante la urgencia de multiplicar y dividir al ritmo de las cajas registradoras. Cuando comentamos que nos costaba trabajo el ejercicio, una de las despachadoras del Museo Botero –en donde los volúmenes comenzaron a cobrar vida a partir de sus visiones taurinas, seguramente psicópatas para los imbéciles–, nos replicó:

–Pero ustedes se engañaron solos; le quitaron ceros a su moneda. Tres me parece. Así que ahora, ¿en cuánto está el peso mexicano?

–Alcanzando los diecinueve pesos –respondimos–.

–Allí lo tienen; en realidad son diecinueve mil pesos por dólar, casi seis tantos a lo que estamos nosotros… no sé para que les sirve el disfraz.

Ni raza ni hispanidad

Mal día para celebrar cualquier nexo con España, a la que tanto cariño le tenía hasta observar cuán equivocado estaba en mi percepción sobre el quijotismo y la fuerza de espíritu en los hispanos de hoy tan cerrados y obtusos, en medio de la batahola llamada Catalunya, y la absurda posición de una monarquía que no parece autocrática, salvo cuando el gobierno parlamentario así lo exige.

España está rota desde su columna vertebral hasta las células neuronales; lo está desde los brutales años del franquismo, cuando millones estaban aterrorizados ante la grotesca figura de un “caudillo” chaparrito, más cercano a lo chaplinesco que a los grandes personajes de la historia, que mandó durante 36 años y prolongó la agonía de los republicanos quienes, todavía hoy, no ocultan su tremendo rencor y buscan cadáveres en las laderas y en los viejos límites territoriales de cada pueblo ensangrentado. Y el trauma no se superó ni con la muerte de Franco porque fue él quien legó, por capricho y sin ninguna resistencia, una nueva monarquía de Borbones, afrancesados y tremendamente ostentosos como sus egos encendidos por las cortes aduladoras… igual que en México bajo el rufianesco comportamiento de la elite del poder.

En estas condiciones nuestro “día de la Raza”, cuando las antorchas brillan y los tamborileos ensordecen en algunos sitios específicos, para algunos la efeméride debía desaparecer por la mantenida esclavitud, pocas veces disfrazada, de las etnias, salvo en aquellas donde se han convertido en folklor para el turismo, regalando, o casi, sus excelentes productos manuales.

Intocables perversos

Rafael Loret de MOLA

Cuando peña nieto habló de deshacerse y perseguir a los intocables sabíamos, de sobra, que mentía; ni por un momento nos engañó porque, entre el grupo notable de beneficiarios del sistema corroídos, en la lista figuraban personajes muy cercanos a él como Arturo Montiel Rojas, su progenitor político, a quien tanto le debía como a otros más que fueron capaces de convertirlo en figura mediática en unos cuantos meses luego de salir de la chistera mágica en busca del gobierno del Estado de México. Nadie le conocía antes de eso y después, por obra misteriosa, se habló de él como la carta fuerte del PRI, ahora difunto, para recobrar la Presidencia en 2012. Inexplicable en términos de lógica política no de entuertos amafiados.

Desde luego, como Montiel, hay otros personajes deleznables que no fueron siquiera molestados; digamos el criminal Germán Larrea Mota-Velasco, cuyas empresas en materia de minerías y extracción del cobre, sobre todo, cobran auge al tiempo que sus obreros reducen sus expectativas de vida y se hunden, sin remedio, en el inframundo de los túneles y del gas grisú. Ni una sola acusación contra él se dio tras la tragedia de Pasta de Conchos, el 19 de febrero de 2006 cuando quedaron atrapados, en condiciones infrahumanas, sesenta y cinco mineros. Por algo evita, siempre, ser fotografiado como los grandes gángsters.

Otro caso es el de Jaime Camil Garza, ahora más conocido por la trama sobre Luis Miguel de Netflix, contrabandista de armas y cómplice de los presidentes desde miguel de la madrid hasta peña nieto pasando, desde luego, por salinas, zedillo y los “persignados” fox y calderón. Todos ellos no pudieron evitar la protección de uno de los sujetos más blindados del país y cuya existencia se da gracias a las miles que son arrasadas por el fuego artero del “alto poder”. Debo decirles que, desde 1999 en “Los Escándalos” señalé esta situación y nada se ha hecho para poner a buen recaudo a un sujeto que es ejemplo evidente del desarrollo y la invulnerabilidad de las mafias.

Más allá de los chismes y el drama, la seria de Netflix sobre el cantante Luis Miguel, nacido en Puerto Rico y naturalizado mexicano, revela las complicidades bajo el poder presidencial y los nexos de éste con el “empresario” Jaime Camil Garza, socio de todos estos y el mayor contrabandista de armas de México, nacido en Torreón.
Entre líneas, el artista se revela como una especie de Frank Sinatra, preferido de las mafias, por sus relaciones con mandatarios todopoderosos y los hijos de éstos, ligados por el dinero y su enorme capacidad para el dispendio… hasta con uso de aeronaves capaces de una autonomía de vuelo impresionante.
¿No es hora de develar los enjuagues entre los políticos de alta prosapia, los traficantes y la farándula? Quizá así se comprendería mejor la liga entre la familia Del Castillo, con la hermosa Kate a la cabeza, y el célebre “Chapo” cuyo juicio abrió duras interrogantes, al amparo de los fox.

Sobre estos “intocables” no debe permanecer quieto el futuro régimen presidencial.

¿Alguien se acuerda?

Rafael Loret de MOLA

Recuerdo que, hace algo así como una década, los exalumnos del Instituto México con los viejos maestros supervivientes de nuestra generación, nos enteramos que uno de ellos atesoraba los mejores trabajos sobre el mártir Madero y su sacrificio. Entre ellos, destacó el realizado por el escolapio Porfirio Muñoz Ledo que, de hecho, había basado su escrito en la obra de Alfonso Taracena, impresionando con ello al mentor quien le auguró un futuro promisorio… como fue el caso al convertirse, como él presumía, en el “Churchill mexicano” por aquello de haber pasado por casi todos los partidos políticos registrados.

Pese a sus atributos culturales –era difícil ganarle una discusión por la catarata de datos y citas atesoradas en su cerebro educado–, no pudo sentarse en la célebre silla del águila –alguna vez este referente sirvió para un libro de un altísimo autor nacional y mi editor, Rogelio Carvajal, me halagó al decirme que con ello me había rendido un homenaje por referirse a la clase política en términos semejantes a los míos–; eso sí, fue candidato a gobernador por Guanajuato en la sucia elección de 1991 en la cual Vicente Fox fue víctima de un fraude escandaloso solucionado con la defenestración pública del priísta Ramón Aguirre Velázquez, víctima de la venganza camuflada de Carlos Salinas, el señor de las tinieblas.

Pero hoy es día de hablar de nuestros maestros. ¿Cuántos de nosotros los recuerdan, no solo por sus nombres sino por la entrega mostrada a sus “rehenes” escolares? ¿Acaso, cada año, les mandamos aunque sea un kilo de aguacates, de esos muy caros, para reemplazar a la manzana del cuento? ¿O dejamos correr la fecha y los años hasta cuando se nos ocurre preguntar si todavía vive? En este último caso, estamos la mayor parte de quienes pasamos por las aulas –y no de refilón como algunos candidatos a la Primera Magistratura–, y pudimos conducir nuestro destino sin caer en la media de la miseria, a veces en el filo pero siempre con capacidad para no sucumbir, mucho menos cuando las herencias son cuantiosas –no fue mi caso–, y les permiten especular de lo lindo hasta forjar fortunas importantes bien blindadas hasta para tres o cuatro generaciones más, muchas de ellas estarán acaso rebosantes de “ninis”, cuya prepotencia irá a la par con su profunda mediocridad intelectual. Ya lo sentimos desde ahora.

Quién recuerda a sus profesores –en mi librero personal están todas las “memorias” editadas de la primaria, secundaria y preparatoria y, de vez en cuando, las repaso–, es porque tiene buenos cimientos y firmes ideales; cuantos los ignoran y descalifican, sobre todo cuando luchan por sus derechos y en pro de mejorar la educación, no son dignos siquiera de los títulos universitarios que ostentan y presumen, con rabiosa impertinencia: “esos maestritos son puros muertos de hambre”.

Y puede que no sean ricos ni aspiren a figurar en las malolientes relatorías de Forbes, pero permanecen en nosotros porque sus existencias modestas –nunca “muertos de hambre”, ególatras ladrones–, son signo de honestidad y de pasión por el trabajo más apasionante que existe: a formación del futuro de México.

Gracias, por ello, a quienes me encaminaron y cuyos nombres no se han quedado en las esquelas; los llevo dentro de mi espíritu batallador.

Al gusto

Rafael Loret de MOLA

Reformar al gusto del presidente; así lo expresa él mismo cuando interpuso nuevas iniciativas para adecuar el modelo de la flamante Guardia Nacional a los fines y criterios del propio mandatario y extendiendo el debate entre los legisladores, tanto federales como locales en cada uno de los treinta y un estados federales y la Ciudad de México, en donde los seguidores de Morena no tienen dificultad alguna para proceder a favor del Ejecutivo federal dada su excesiva representatividad al estilo del viejo mayoriteo priista con una salvedad: la legitimidad con la cual llegaron con el refrendo indiscutible de las urnas.

No debiera existir poder superior a la soberanía popular ni es válido argüir que en obsequio a las soberanía de cada entidad de la República pueden los congresos locales determinar un cauce distinto al de la legislación superior que emana de la Carta Magna; ninguna constitución regional es superior a ésta y, por ende, debieran los estados aceptar que forman autonomías, y no soberanías, para comenzar a poner el orden en materia republicana. Bien me decía mi maestro Ignacio Burgoa Orihuela          que no habría mayor reforma al documento supremo que cumplir con cuanto ordena siempre y cuando se llamara a las cosas por su nombre. ¡Cuánta razón tenía!

Una muestra, en el Nuevo León de Jaime Rodríguez Caldero, El Bronco, los nuevos diputados aprobaron su rechazo al aborto en cualquiera de sus modalidades incluyendo el terapéutico y el derivado de una violación, circunstancia aberrante que destruye la vida de mujeres, adolescentes –y hasta niñas–, sujetas al flagelo de la dominación machista inaceptable y, además, criminal porque asesinan el espíritu y el futuro de sus víctimas. No es sólo un pecado de acuerdo a los mandamientos de los católicos sino un delito de lesa humanidad por sus consecuencias.

De allí la urgencia para determinar los nuevos escenarios comunitarios, con la familia en el centro de los mismos. Premiar a los violadores con el privilegio de un hijo de quien no se ocuparán equivale al brutal desdén de los radicales, los nazis, por ejemplo, respecto a otras razas y otros pueblos. Y esto, sencillamente, debe superarse; no cabe, además, en los propósitos de una Cuarta Transformación cuyas nociones de justicia se quedan a la mitad: exhibir los crímenes de Estado, los del pasado, sin perseguir y encarcelar, en su caso, a los delincuentes. No es así como se entiende una justa compensación social a los agravios cometidos por los infames; la coerción es el parapeto, además, para evitar nuevos atropellos y la reincidencia brutal de los peores.

Regresar al medioevo, como en Nuevo León –allí donde anda un Bronco mochador de manos y habilidoso para ganarse al presidente contra quien compitió–, sería convertir a la pretensa Cuarta Transformación en una parodia sin límite en pleno siglo XXI.

Si la historia…

Rafael Loret de MOLA

Alguna vez escribí que si la historia no estuviera plagada de episodios en los que los padres matan a sus hijos por el poder y éstos a aquellos, ni de líos de Mata-Haris espías que condensan en la promiscuidad las apetencias de los señores de horca y cuchillo, sería difícil de creer en la cantidad de intrigas, acuerdos soterrados, goles sucios, dobles intereses y lecturas, intenciones inconfesables y ruindades políticas que en el presente modifican perfiles y nos hacen la remontada mucho más difícil. ¿Pasaría algo similar a un tsunami si desapareciera la economía como rectora de la riqueza y retornáramos al honrado trueque para colocar a todos en la justa medianía, sin especulaciones escandalosas?

Quizá uno de los grandes estrategas estadounidenses, sentado en su cómoda y blindada oficina del Pentágono por ejemplo, llegó a la conclusión de que el extinto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, era bastante más que un cáncer peligroso con posibilidades de extenderse al resto de las naciones del cono sur. Y le atacaron, duramente, durante largo tiempo si bien él mismo se ponía en el blanco con desplantes, poco serios los más, y actitudes belicosas sólo justificables si el petróleo de su país fuese el único material para proveer de verdadera riqueza. Como existen otros –incluyendo la redituable especulación–, Chávez se fue quedando solo aunque después recuperó posiciones, no por su terquedad por perpetuarse –uno de los errores más graves por él cometidos–, sino porque la defensa de la soberanía de su país, enfrentado a la nación más poderosa de todos los tiempos, resultó poco menos que ejemplar.

Después Chávez alegó que los estadistas de América Latina –no los mandatarios turbios y acomodaticios–, están siendo víctimas de una suerte de “código negro”, ya no naranja, para inocular cáncer a algunas de las figuras prominentes de Sudamérica, como él, la señora Cristina Fernández, de Argentina, Fernando Lugo, de Paraguay, los brasileños Lula da Silva y Dilma Russef, entre otros. Además de Fidel, el de Cuba, cuya muerte tardía no permitió ver el alcance de la maldición. El hecho es que quien no cree en las casualidades, defecto de este columnista sin remedio, aplica la lógica y suma estadísticas para concluir que en ninguna otra época tantos mandatarios latinoamericanos habían padecido del mismo mal en distintas circunstancias, minados de moro irreversible.

Chávez, naturalmente, culpó a la CIA hasta que el cáncer lo mató el 5 de marzo de 2013. Y volvemos al inicio de esta columna. Si la inteligencia estadounidense no hubiese protagonizado tantas y crueles intrigas, magnicidios y matanzas impunes, no podríamos creer en algo que podría parecer incluso burdo. Pero, por desgracia –y sería muy positivo indagar y aclarar lo correspondiente–, la secuela de hechos infames ha sido tal que cualquier rumor, o una denuncia presidencial aunque viniera de un general ex golpista, llama nuestra atención y obliga a reflexionar hasta qué punto lo expuesto por el venezolano ahora extinto pudiera tener visos de credibilidad. En lo personal, la duda acelera mis sospechas. ¿Y las de ustedes, amables lectores?

Tinieblas

Rafael Loret de MOLA

Pregunté a uno de mis informantes más certeros, antes de las elecciones federales, si consideraba posible que algún candidato pudiera arribar a los cargos por los que se postula sin acuerdo, o cuando menos tolerancia, de los grandes capos del narcotráfico. El hombre, cercano a las fuentes de la CIA sobre todo, pero también a la avanzada rusa que sí existe aunque pretendan ocultarlo los medios medrosos, fue contundente:

–En las circunstancias actuales eso es imposible. Tienen control en casi todo el país y en las ciudades “frías” –esto es en donde se aparenta una paz convenida–, pueden surgir pugnas en cualquier momento.

En Mérida, por ejemplo –sólo fría en este tema porque el calorón es cotidiano salvo cuando llegan los “nortes” y los huracanes–, se acostumbraron muy pronto a la idea de que las familias de los capos fincaran allí y, por ello, se vivía una tranquilidad muy distinta al terror que se sufre en el norte del litoral del Golfo, desde Tamaulipas hasta Campeche.

Las pruebas son mayúsculas. Si en Veracruz, amedrentados por el tsunami AMLO, los Yunes se fueron al demonio no sin antes intentar cuanto pudieron para instalar su aristocracia dinástica, en Yucatán igualmente presionaron los “capos” para evitar la hecatombe de los viejos cacicazgos derivados del cerverismo con la ladrona Ivonne Ortega en sitio preferencial, luego de entregar cajas vacía de cartón –supuestamente con un millón de adhesiones–, a cambio de una precandidatura a la presidencia bastante ridícula y a cambio de manejar la sucesión yucateca; y casi lo consiguen de no ser por el espíritu democrático de los yucatecos. Mordieron el polvo pero aún no es posible medir las consecuencias.

De hecho, desde la última fase de la campaña hasta la fecha, Mérida, que abiertamente se proponía como una ciudad de paz, ha sufrido los primeros embates de la violencia con un ritmo de asesinatos y asaltos insólitos en esta región, esto es como si se tratara de una advertencia para sumar a las filas de la delincuencia organizada –no faltan voces en el sentido de que ya lo está–, al gobernador electo, el panista Mauricio Vila quien, al fin, logró imponerse a los lloriqueos de su adversario Mauricio Sahuí –literalmente, a lágrima pura–, y de sus asesores como Alejandro Medina quien lloró sin recato al anunciar la derrota de “su” líder; fue un penoso episodio que degradó al priismo yucateco o a lo que queda del mismo.

Los reacomodos apenas comienzan… mientras los acuerdos soterrados avanzan.

Los Falsarios

Rafael Loret de MOLA

La Secretaría de la Defensa Nacional, cuyo actual titular es Salvador Cienfuegos Zepeda, cuenta con registro de, al menos, cien organizaciones armadas a lo largo de veintidós entidades del país. Ello explica el éxito del contrabando de armas sin que el principal concesionario para las ventas de la misma, sea al ejército o de modo clandestino, Jaime Camil Garza, sea siquiera investigado; al contrario, es uno de los “intocables” –que para el tuerto señor peña no existen–, dentro de una larga lista de multimillonarios con gusto por verle las caras de tarugos a los mexicanos. Los miembros de la sociedad oaxaqueña, tan afrentada por los constantes atentados contra el patrimonio urbano de la verde y antigua Antequera, la capital de la entidad, amén de los desmanes cometidos en las distintas regiones que integran esta singular porción de la patria, conocen a perfección quiénes son los llamados a la cooptación para ser partes de las manifestaciones callejeras… allí mismo y en el Distrito Federal. Es una suerte de “industria” a cambio de la ausencia de empleos y de la parálisis de un gobierno, que ahora encabeza el junior-efebo, Alejandrito Murat Hinojosa, incapaz siquiera de asegurar una sana negociación para evitar desplazamientos masivos con fines perturbadores. Todos allí saben que, durante el mandato de Gabino Cué Monteagudo, incluso se les proveía de fondos a cuantos le amenazaban con alterar el orden y sumarse a las marchas en el centro neurálgico de la República o en cualquier otra parte en donde se requiera bloquear carreteras, cerrar calles, sitiar comercios y un largo etcétera incluyendo los cierres de los pasos fronterizos.

Los Empresarios

Rafael Loret de MOLA

Los empresarios se reunieron para cenar en torno a quien encabeza las encuestas rumbo a la Presidencia de la República, seguros de que el aspirante, como se acostumbra con una cortesía lacayuna, recitaría cuanto querían escuchar para asegurarse un sitio en el nuevo Olimpo con pequeños trazos izquierdistas al estilo, por ejemplo, del español Felipe González Márquez, quien no dudó en ser muy “preciso” al responder cómo podía convivir un parlamento democrático con una monarquía autoritaria per se. El hombre se quedó perplejo unos instantes, tomó aire y respondió:

–¡Caramba, macho! No lo sé… pero funciona.

Como él deben concluir los dueños de las principales fortunas en México cuando les hablan de cambio pero con guiños hacia la continuidad que tantos haberes les ha dejado en el transcurrir del neoliberalismo empobrecedor, numen y centro de las políticas antisociales que venimos arrastrando, por desgracia, desde la etapa de miguel de la madrid en la Presidencia cuando éste cerró el paso a cualquier posibilidad de integrar un Mercomún Sudamericano, como propuso el entonces presidente argentino Raúl Alfonsín –tratado a su muerte como un verdadero héroe a diferencia del deslavado funeral de aquel mexicano que disimuló sus intenciones hasta el final de su vida de traiciones–, para caer, primero, en el neoliberalismo atroz y, después, en el TLCAN que, desde luego, hoy se ha convertido en moneda de chantaje porque no podríamos enfrentar la perspectiva de un comercio tan desigual y proteccionista por parte de las potencias norteñas.

El caso es que los ricos se incomodaron con la reiteración de las palabras de Andrés, líder de la justa que ya avanzó la teoría “del tigre” para insistir en que, de darse un nuevo fraude, el felino de la utopía se soltaría sin control tara devorar a los falaces, alquimistas y patrocinadores. De no haberse dado jamás un engaño electoral monumental, tales frases caerían al vacío sin remedio; pero como los manoseos comiciales y las imposiciones son usuales, a nivel federal y en cada entidad de la República –ninguna se escapa–, la advertencia no cae en el vacío aunque los timoratos y cuantos quisieran continuar con el actual estado de cosas, que tanto les reditúa, se rompan las vestiduras y alcen clamores al cielo… como si Dios protegiera a los explotadores, sinvergüenzas, cómplices y ladinos en comunión con narcotraficantes y demás criminales.

Ya va siendo hora de que enfrenten su realidad aquellos –muchos de ellos extranjeros o miembros de colonias con muy alto nivel adquisitivo–, acaparadores de divisas, enviadas a sus respectivos países o ahorradas por malos mexicanos en bancos anglosajones, traicionan a México empobreciendo incluso a sus empresas para acumular fortunas familiares con blindajes diversos en los llamados paraísos fiscales.

Así actuó, desde el poder, Rosario Robles Berlanga, con sus célebres triangulaciones que se sitúan como la “estafa maestra”, digna de un filme hollywoodense, gracias a la cual pueden desaparecer hasta seis mil millones de pesos sin reacción alguna por parte de la execrable administración peñista. ¡Y todavía el mandatario en funciones habla de que debe asegurarse el “desarrollo” al emitir los votos! ¡Qué vergüenza!}

Descalificaciones

Rafael Loret de MOLA

Es obvio, al medir las descalificaciones cruzadas de tantos y tantos militantes de una u otra causa, que nos mienten, con descaro, cuando menos las tres cuartas partes de los propagandistas, que la contienda presidencial está cocida y no hay marcha atrás. Y la cuarta parte restante no dice toda la verdad. De allí que la opinión pública sea casi virgen en materia de manipulación. Una y otra vez se aceleran las hormonas políticas cuando estamos cerca de los comicios y después de ellos también, entre otras cosas porque conociendo las reglas del juego dudamos de participar en el mismo al considerar los fraudes experimentados casi siempre.

Las elecciones del próximo domingo 1 de julio fueron minadas desde el principio, cuando el INE dio muestras claras de sumisión al poder público con un consejero presidente, quien se dijo acosado por el espionaje y dio así pautas para los institutos y/o consejos estatales. Luego cerró el grifo del dinero para los independientes –a quienes autorizó, hace dos años, para gastar lo mismo que los demás candidatos y luego reviró– , o intervino para autorizar candidaturas absurdas, como la de un payaso en Guadalajara en 2015 –acaso un experimento para que Televisa lance a Brozo como candidato presidencial en 2024 o antes–, lo que costó ocho millones de pesos adicionales para imprimir nuevas boletas… ¡a una semana de los comicios de 2016! Y ahora no quisieron hacer lo propio con tal de dejar a Margarita, la de las estrellas azules –no pastillas, aclaro–, fuera de su casilla en cada papeletea electoral.

Si bien este columnista no cree en las encuestas, por lo descrito y mucho más, también ha propuesto que cese el libertinaje con el que se formulan de cara a los intereses de los contratantes y sin ponerse a deducir sobre las posibles consecuencias; más bien prefieren hacerse de oídos sordos cuando, en realidad, se está jugando con la estabilidad nacional siguiendo el derrotero de las propias ambiciones y caprichos. (No se olvide, en este sentido, que el presidente del Grupo Reforma, Alejandro Junco de la Vega, optó por trasladar a su familia, de Monterrey a Texas, por considerar que estaba en el punto de mira de las bandas de secuestradores y envió una carta descalificando, de hecho, la labor de las autoridades encargadas de la seguridad pública, desde la punta de la pirámide, esto es el titular del Ejecutivo federal. Tal es revelador de su ánimo, claramente revanchista, y de su postura perentoria a favor de una izquierda cuya amalgama puede durar poco más de un suspiro).

La situación, por tanto se tensa. Las consecuencias poselectorales pueden crecer en la medida de la incapacidad del INE y, sobre todo, del arribista Lorenzo Córdova Vianello, el árbitro vituperado por los mexicanos de bien y apoyado por el señor peña y señalado para regulas los comicios de 2018. Tal es el verdadero desafío.

Valor civil

ARCHIVO
Rafael Loret de MOLA

Hace cuatro años, en Guadalajara, con motivo de la Cumbre de Negocios, una joven universitaria, Bianca Patricia Treviño, designada para leer un discurso preelaborado, formal, oficial y siguiendo los protocolos optó por salirse de ellos, se aferró al podio con cierto nerviosismo y comenzó a improvisar una alocución cargada de reproches al gobierno de México, encabezado por el miserable peña, por la evidente negligencia del mismo en torno a la generación de riqueza, de empleos y destinos a cambio de buscar fotografías fáciles con los damnificados de los desastres naturales, los niños triquis que asombraron a la opinión pública ganando un torneo mundial de baloncesto jugando con los pies descalzos, o animando a aquella fatal “primera dama”, Angélica Rivera Hurtado –sobrina del ex presidente miguel de la madrid hurtado, en minúsculas, por cierto–, para donar sus órganos en un gesto en lo que lo más representativo fue el gesto de la señora, sonriente pero con una profunda tristeza y la mirada perdida como si algún agobio personal le hubiese carcomido por dentro. Llevamos, insisto, cuatro años… la historia no comenzó en Ayotzinapa.

Este es un episodio más para condenar a peña y su mujer sin miramientos, enérgicamente y con la energía que demanda la justicia y es por ello que deben iniciarse ya, y no después del 21 de marzo cuando se pretenda aplicar la medicina del tiempo para olvidar, los procesos judiciales contra la pareja infame y sus predecesores, siempre ella y él.

Y es natural que así sea. ¿Cuántas veces hemos insistido en que la vida privada de los hombres públicos y las mujeres que ejercen la política debe ser ventilada cuanto tienen consecuencias en el ámbito público y modifican parte o todas las líneas generales? Un mandatario que salió de la residencia oficial a disgusto por confrontar disputas familiares, robándose cuanto pudo y bajo los reclamos o reproches, incluso incapacidad para serenarse en la intimidad por la angustia de no haber sabido encaminar la nave de la República –la terrible soledad del poder, un lugar común que tantas veces ha sido justificante–, no tiene capacidad para justificarse ni ahora ni nunca.

Son pocas, poquísimas, las oportunidades que tiene el mandatario en ejercicio, desde el inicio de diciembre, para medir el pulso de su real popularidad más allá de los cantos de sirena que escucha en cada momento. El genocida díaz ordaz, quien podría haber sido un magnífico presidente si la soberbia no le hubiera cegado en aquel segundo semestre de 1968, solía expresar que los mejores días, para él, era aquellos cuando no salían los periódicos, por los días festivos, y podía evitar así la lectura de información crítica o medianamente contraria a las líneas por él señaladas. ¡Y lo decía cuando el control de los medios, específicamente los llamados “nacionales” porque se editan en la capital del país como si sólo importara lo que en ésta se piensa, era casi total, con muy escasas excepciones e insana actitud represiva contra los directores de medios disidentes o en abierto desafío! Los testimonios sobre ello son numerosos.

Por todo ello, las palabras de Bianca Patricia calaron hondo en un auditorio que pretendió suavizar las tensiones con una breve ovación destinada a que se callara mientras el maestro de ceremonias intentaba retirarle los micrófonos, lacayuno y desesperado.