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Piense

Hombre bueno…

Rafael Loret de MOLA

La vida de un periodista, por ejemplo la del colega asesinado Javier Valdez Cárdenas en Sinaloa, vale una pistola con cachas blancas; hace años, al principal matón del cacique de la Huasteca, Gonzalo N. Santos, le apodaban “Mano Negra” –su nombre era Agustín Ojeda quien se hacía pasar como capitán-, por un ritual singular: se colocaba un guante oscuro a la hora de ejecutar a quien su patrón le decía arrojando el cadáver de la víctima “nunca a menos de cincuenta metros de la carretera”.

Santos fue quien integró el némesis de la moral política:

“La moral es un árbol que da moras”.

Y después su especial letanía:

“Mujer coqueta tira a puta;

Caballo manso tira a penco;

Hombre bueno tira a pendejo;

En política, la moral vale para pura madre”.

Su epitafio resumió su pensamiento: “primero muerto que cansado”. Lo mismo ahora con los caciquitos que quieren imponer a su hijo como sucesor en el gobierno de Veracruz, Yunes Linares, o a sus servidores, en el caso de Yucatán con la negociadora y modelo de pijama Ivonne Ortega Pacheco, conocida en Mérida como “la asesina” por haber dejado sin instrumentales los hospitales de Ticul y Tekax, entre otros, causando las muertes de decenas de yucatecos. Lo de siempre: no quiso darle importancia a las obras de los gobiernos panistas y, sencillamente, las abandonó. Maldita partidocracia.

Así y todo, quieren darle a semejantes sujetos, el hijo de Yunes y el putativo de Ivonne, el favor de una elección amañada –lo mismo en Veracruz y Yucatán; también en Puebla con la esposa del nefasto Rafael Moreno Valle, el ex gobernador bala, Martha Erika Alonso Hidalgo-, para combinarla con la presidencial en el entendido, en cada una de estas entidades, de que están listas sus autoridades a convertirlas en modernos laboratorios para la conversión fantasmal de sufragios a espadas de la voluntad colectiva.

Así se hizo en 2006 y ello dio lugar a la usurpación de calderón y la asunción de sus falderillos, amén de la nefasta presencia del catalán Antonio Solá –el del “peigro para México”-, quien ahora quiere colocarse con Andrés para seguirse enriqueciendo a expensas de los dineros para el proselitismo. Es una verdadera industria de vividores.

Y esta es nuestra supuesta democracia. Pero, entiéndase, la sociedad está más madura y mejor comunicada por las redes sociales pese a los riesgos que entraña el manejo irresponsable de las mismas. Lo cierto es que, por cuanto he apuntado y escuchado, la sociedad no soportaría una parodia como la del 2012 –bonos y despensas-, ni un atraco en despoblado como en 2006. Y esto puede marcar la diferencia más allá de fanatismos e idolatrías.

Apunte personal: tengo la impronta de que no votaré por quién ganará las elecciones; pero defenderé su victoria hasta con la vida misma.

Intocables perversos

Rafael Loret de MOLA

Cuando peña nieto habló de deshacerse y perseguir a los intocables sabíamos, de sobra, que mentía; ni por un momento nos engañó porque, entre el grupo notable de beneficiarios del sistema corroídos, en la lista figuraban personajes muy cercanos a él como Arturo Montiel Rojas, su progenitor político, a quien tanto le debía como a otros más que fueron capaces de convertirlo en figura mediática en unos cuantos meses luego de salir de la chistera mágica en busca del gobierno del Estado de México. Nadie le conocía antes de eso y después, por obra misteriosa, se habló de él como la carta fuerte del PRI, ahora difunto, para recobrar la Presidencia en 2012. Inexplicable en términos de lógica política no de entuertos amafiados.

Desde luego, como Montiel, hay otros personajes deleznables que no fueron siquiera molestados; digamos el criminal Germán Larrea Mota-Velasco, cuyas empresas en materia de minerías y extracción del cobre, sobre todo, cobran auge al tiempo que sus obreros reducen sus expectativas de vida y se hunden, sin remedio, en el inframundo de los túneles y del gas grisú. Ni una sola acusación contra él se dio tras la tragedia de Pasta de Conchos, el 19 de febrero de 2006 cuando quedaron atrapados, en condiciones infrahumanas, sesenta y cinco mineros. Por algo evita, siempre, ser fotografiado como los grandes gángsters.

Otro caso es el de Jaime Camil Garza, ahora más conocido por la trama sobre Luis Miguel de Netflix, contrabandista de armas y cómplice de los presidentes desde miguel de la madrid hasta peña nieto pasando, desde luego, por salinas, zedillo y los “persignados” fox y calderón. Todos ellos no pudieron evitar la protección de uno de los sujetos más blindados del país y cuya existencia se da gracias a las miles que son arrasadas por el fuego artero del “alto poder”. Debo decirles que, desde 1999 en “Los Escándalos” señalé esta situación y nada se ha hecho para poner a buen recaudo a un sujeto que es ejemplo evidente del desarrollo y la invulnerabilidad de las mafias.

Más allá de los chismes y el drama, la seria de Netflix sobre el cantante Luis Miguel, nacido en Puerto Rico y naturalizado mexicano, revela las complicidades bajo el poder presidencial y los nexos de éste con el “empresario” Jaime Camil Garza, socio de todos estos y el mayor contrabandista de armas de México, nacido en Torreón.
Entre líneas, el artista se revela como una especie de Frank Sinatra, preferido de las mafias, por sus relaciones con mandatarios todopoderosos y los hijos de éstos, ligados por el dinero y su enorme capacidad para el dispendio… hasta con uso de aeronaves capaces de una autonomía de vuelo impresionante.
¿No es hora de develar los enjuagues entre los políticos de alta prosapia, los traficantes y la farándula? Quizá así se comprendería mejor la liga entre la familia Del Castillo, con la hermosa Kate a la cabeza, y el célebre “Chapo” cuyo juicio abrió duras interrogantes, al amparo de los fox.

Sobre estos “intocables” no debe permanecer quieto el futuro régimen presidencial.

Intocables burlones

WASHINGTON, D.C., ESTADO UNIDOS, 03AGOSTO2018.- Luis Videgaray Caso, secretario de Relaciones Exteriores se reunió con la delegación de Estados Unidos, para dar continuidad a las negociaciones del TLCAN. FOTO: SRE /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

¿Alguien habló, hace menos de seis años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes. Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo. En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes.

El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¿Lo percibirán así los esbirros de peña, en su cierre final, como Luis Videgaray Caso, a quien suponía un buen aspirante para el gobierno del Estado de México y ahora se arrellana como presunto procesado si el presidente electo cumple su promesa de combatir a la corrupción en serio tras su ridículo en el estatus de Canciller y antes en Hacienda?

No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos?¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien?

Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas. Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria”, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no sólo por el “mal gobierno”, como gritaba el Padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? El torbellino nos lleva a las alturas… para destruirnos y reducirnos a escombros.

Cada que reflexiono sobre ello me percibo impotente ante las agresiones cotidianas. Por ejemplo, ¿cuándo va a procederse, de lleno, contra los multimillonarios dueños de la industria de la minería? No me refiero sólo a Germán Larrea –o “di” como primera sílaba–, Mota-Velasco, quien contamina cuanto toca y le produce millones como un rey Midas de las zahúrdas, sino igualmente a los otros dos dueños de compañías perfectamente concesionadas por sus interrelaciones con el poder, entre ellos Carlos Slim Helú, nada menos, y Alberto Baillères González, primero y tercero entre los mayores multimillonarios de México y el primero también líder en el ámbito universal. ¿Puede explicarse tanta prosperidad en tres familias a costa de la injusticia, la impunidad y el blindaje a tres familias con colusiones profundas con el poder público? Si me equivoco, luego de una investigación a fondo, no sólo rectificaré sino sería capaz, por vergüenza, de dejar de ejercer mi vocación. Pido lo mismo para los “intocables”.

¿Y los intocables?

Rafael Loret de MOLA

¿Alguien habló, hace casi seis años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes. Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo.

En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes. El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza pese a no estar en la lista de éstos, porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¿Lo percibirá así Luis Videgaray Caso, a quien algunos observaban como un buen aspirante para el gobierno del Estado de México desde hace siete años y ahora se arrellana como presunto aspirante al cadalso sin utopía que valga? Sólo así puede explicarse que pensara en que fuese factible financiar las obras monumentales proyectadas, desde septiembre de 2014, con la recaudación a la baja y, en muchos casos, desviada hacia los narcos. No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos?¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien? Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas.

Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria” que ya viene, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no sólo por el “mal gobierno”, como gritaba el Padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? Pero, cuando menos, el colectivo reaccionó y puso al sistema a temblar. Ya veremos en diciembre.

Sepulturero del futuro

Rafael Loret de MOLA

En la célebre obra México Bárbaro, de John Kennet Turner, se cuenta con apego a los hechos y una técnica de investigación impecable el drama de los indios yaquis de Sonora, entre otros, demostrándose que el numen del estallido de 1910 fue, sin duda, la desigualdad social. No es extraño el aserto en nuestra historia: ya habíamos contado que, de acuerdo a peritos hispanos –quizá preparados para librarse del estigma de sus asesinos predecesores–, la destrucción de Teotihuacán había sido consecuencia directa del dilema permanente entre los explotados, quienes se cansan de vivir a las sombras, y el pequeño círculo de gobernantes, sacerdotes y guerreros de alcurnia. El mismo vendaval que destruyó a los imperios egipcio, griego y romano luego de centurias dominantes por el paso de los “caballeros” dispuestos a defender sus patológicas razones con la fuerza de las armas.

Esto es: en México, las distancias entre quienes mandan y cuantos obedecen es mayúscula y sin que jamás se haya respetado el principio republicano fundamental: el de la soberanía popular imperante sobre los grupos fácticos de poder. De esta “útil” ignorancia se derivan todos los grandes males de nuestro país, desde el ostracismo silencioso, al que he llamado “sepulturero del futuro” y “el mejor compañero de la corrupción” entre otras definiciones, hasta la exaltación de la riqueza como única ruta el pro del estatus dentro de una comunidad inmersa en su propia hipocresía. (Ni siquiera los obispos, salvo excepciones que confirman la regla, se atreven a compartir la mesa con sus servidores por razones de “buen gusto”).

Hace tiempo, en mis días en San Miguel de Allende –la maravillosa ciudad colonial que quisiera recordar con más cariño si no fuera por la cercana presencia de la maldad en mi hogar; me dicen que no debo hacer referencia a mis emociones personales pero, a estas alturas, me he ganado el derecho de hablar cuanto me da la gana– un heredero ricachón, quien jamás ha trabajado para ganar un peso, se extrañó que uno de mis colaboradores se sentara al lado mío, y en la misma mesa que compartía con el millonario, y antes de preguntarle sobre lo que comería, le soltó:

–A este no le muestres la carta; ¿no ves que no está acostumbrado? Mándenle un tazón con frijoles y con eso le basta.

Iba a responder la majadería cuando el noble humilde se carcajeó y replicó:

–¿Sabe usted? También puedo comer carne y no me hace daño; en cambio a usted, se le atoran los frijoles.

El heredero tuvo el buen tino de no responder esperando que yo actuara; y se sintió muy molesto cuando, a cambio, le di unas palmadas en la espalda. Y luego, en la plática, el sujeto engreído e incómodo por la presencia de alguien no perteneciente a su nivel social no cesó de hablar de la necesidad de votar por otro partido, ya no el PRI sino el PAN, estábamos en las vísperas de los comicios, para así evitar el hambre de tantos campesinos maltratados. El fariseísmo llegaba muy alto en su rancho en donde servía a la decena de empleados, como se había acostumbrado en la casa de sus padres, sólo lo proveniente de una inmensa olla… con frijoles y retazos de hueso. Su familia, claro, devoraba platillos exóticos europeos y norteamericanos.

¡Qué tiempos!

Rafael Loret de MOLA

¡Qué tiempo éste! La célebre “intercampaña”, cúspide de la imaginación del Rey Lorenzo Córdova Vianello y de sus “caballeros” de la mesa redonda –hay damas también–, nos ha mostrado la realidad de un proceso profundamente contaminado siguiendo las instrucciones de los operadores de Los Pinos, mientras la ciudadanía es sacudida por los sismos de la incongruencia, la perversidad y la inocuidad. Claro, los millones vuelan pero no así los votos:

–Me pueden decir que Andrés es el anticristo –me comentó un lector–, pero yo votaré por él.

–Mientras más ataquen a Anaya –replicó otro­–, más me convenzo de que es la mejor opción.

–Entre este revuelo –agregó uno más–, Meade representa el equilibrio contra las locuras de sus adversarios.

En resumen, pase lo que pase, dígase lo que se diga, debates más o menos, la elección, en apariencia, ya está resuelta en quienes han decidido votar. Sólo hay un “pero”: recientemente realicé un ejercicio entre lectores, seguidores y todo aquel que quisiera participar –incluso quienes sólo caen en vulgaridades escudándose en su mediocridad profunda–, y se asomaron al mismo, esto es observaron el sondeo, 130 mil personas aproximadamente y sólo se pronunciaron cuatro mil 357.

Entre quienes no dudaron en expresar su signo, el 96 por ciento se inclinó por Andrés y los demás jalaron a uno que otro aspirante con preferencia por los independientes. Sorprende la tendencia salvo si se analiza un hecho incontrovertible: casi 125 mil personas optaron por el silencio y sólo dejaron la huella de su lectura lo que reduce considerablemente el interés de la ciudadanía y se eleva la posibilidad de una abstención masiva que rebase, en sí, a cualquiera de los postulantes, lejanos a una mayoría absoluta legitimadora.

En este punto, claro, se basan los manipuladores profesionales quienes realizan “encuestas” al gusto de quien las paga, sin el menor respeto por la sociedad y menos por el proceso comicial; desorientan, para mal, tratando de inhibir a los presuntos votantes o, peor aún, inducirlos para andar hacia el abismo.

Este es el juego de la absurda “intercampaña”

¡Qué chula es Puebla!

Rafael Loret de MOLA

Puebla ha sido una entidad muy mal gobernada desde hace ya varias décadas. A cambio de obras de relumbrón, los distintos ex mandatarios han hecho de las suyas, cobrando millonarias comisiones a las constructoras cómplices, y extendiendo su poder sobre las vidas humanas; caso singular fue el Rafael Moreno Valle quien, con su “ley bala” destinada a dispersar manifestaciones, es responsable de que sus huestes policiacas se cobraran la vida del pequeño tzotzil, José Luis Tehuaitle. Este sólo hecho debiera ser motivo suficiente para iniciar un proceso penal contra el hoy blindado senador Moreno Valle.

A cambio de ello, el petulante sujeto, quien dice que pintó de azul el territorio poblano dejó a un títere, Antonio Gali, regente de sus antros, como mandatario durante dos años y postuló a su esposa, Martha Erika Alonso Hidalgo, como abanderada panista al gobierno de la entidad sin otro mérito que aguantar ciertas desviaciones personales de su marido, uno de los componentes de la triada infernal que ahora lidera la célebre cofradía de la mano caída.

Peor: para que “obtuviera” en los comicios la victoria esta señora, el cacicazgo movió fichas y ensució la jornada con tiroteos –un muerto, cuando menos–, robo de urnas, mal uso de la papelería electoral y la evidente violación de los paquetes electorales, muchos de ellos hallados en una habitación de hotel –los panistas dicen que esto es “normal” para defender lo indefendible–, además de amedrentar, con descaro, a buena parte de la población con los usos represores del gobierno. No se trata, pues, de un mero problemas de sufragios contados, y ahora recontados por el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, sino de una cauda de irregularidades siniestras que convirtieron a la heroica Puebla en un botín de desalmados políticos.

No puede entenderse el comportamiento de los panistas, salvo los pocos decentes que quedan, apoyando a un cacique vil en su locura de imponer a su mujer para prolongar su mandato estatal, además de desempeñar un escaño en el Senado de la República y seguir pretendiendo más canonjías en otra de sus fracasadas odiseas: conquistar la presidencia del PAN luego de haber fracasado, rotundamente, en su intención de ser abanderado de este partido, al que busca secuestrar, a la Presidencia de la República. Habría acabado como el cohetero.

Me dan pena los poblanos, de verdad, porque tengo especial cariño por ellos; y han sufrido lo suyo. Los ha gobernado el réprobo y tránsfuga Manuel Bartlett Díaz, de origen tabasqueño –su papá fue gobernador de allí hasta que salió huyendo de Villahermosa vestido de mujer por las presiones de un puñado de estudiantes–, quien así fue compensado por carlos salinas por cesar en su beligerancia luego de no ser escogido candidato presidencial del PRI en 1988.

Luego lo siguieron Melquiades Morales Flores, tan inútil como cobardón, Mario Marín Torres –el góber precioso entrometido con la peor mafia–, Moreno Valle –el góber bala– y su chícharo de los antros, Tony Gali hasta el 14 de diciembre luego de veintidós meses de mandato infructuoso. Una hornada de sinvergüenzas, sin el valor político mínimo. No se puede resistir una afrenta más.

Hacia la incertidumbre

Rafael Loret de MOLA

En la ruta hacia la incertidumbre, se evidencia la pérdida sustantiva de toda condición ética. Se procede con absoluta impunidad y la justicia juega un rol marginal ante las consignas superiores y los distintos chantajes soterrados de las dirigencias partidistas. Por ejemplo, a Andrés, el presidente electo que quiere devorarse noviembre, le costó el Estado de México para pagar así su perfil de “no revoltoso” a cambio de dejar esparcidos más de un millón 800 mil sufragios carcomidos por la devoradora del sistema.

Y también en Coahuila el balance entre los intereses cupulares –no copulares, por favor–, fueron determinantes en 2017. Cuando menos tres veces fueron señalados los excesos financieros del priista Miguel Ángel Riquelme para ser llevados y devueltos del INE al Tribunal Federal de Delitos Electorales en donde daban vuelco a las documentadas facturas de campaña pero, eso sí, sin tocar jamás otro punto medular para anulas las elecciones: la intervención ofensiva del todavía gobernador cuyo apellido ya es sinónimo de vileza en el país entero, Rubén Moreira Valdez, hermano de Humberto el enajenado que se cree impoluto tantas veces señalado por su propensión a ocultar fortunas mientras sus colaboradores –lo son todavía– son perseguidos o purgan condenas ya.

Mientras, en esos días de medir fuerzas, Ricardo Anaya Cortés salió bien del trance en el que lo envolvió un periódico y no el Ministerio Público, cada vez más insubstancial. Feliz, hasta ocurrente y con el semblante optimista, el ex dirigente panista refirió su hazaña de haber ganado, en juicio, la querella contra un periódico que detalló la manera como acrecentó el patrimonio familiar con la expectativa de vivir en los Estados Unidos al terminar con sus juegos políticos. Tiene mucha vida por delante el niño maravilla y, curiosamente, luego de haber sido exonerado de las acusaciones mediáticas logró tener el papelito para pasar por encima de El Universal, por ahora, porque el diario en cuestión asegura que apelará ante el juez.

Naturalmente, Anaya, muy cuidadoso de sus haberes y de cuanto dispone en su pequeño refugio hogareño de Atlanta, Georgia –tenemos la dirección exacta pero no la damos para no poner en el blanco a su esposa e hijos–, pretende realizar el sueño de buena parte de los mexicanos ricos que sólo abogan por su país sacado la mano a miles de kilómetros de su territorio, o cientos cuando menos. Al mismo tiempo, claro, optó por el silencio en cuanto a la controversia contra el tribunal electoral y el fraude cometido contra el panista Guillermo Anaya Llamas, dos veces candidato a la gubernatura de los Moreira, y vilmente apuñalado por fuera y por dentro.

Podríamos seguir la secuela con el caso Puebla en donde los votantes no parecen interesados en resolver la mancha electoral que cayó sobre ellos en julio pasado pese al efecto López Obrador. Más bien están cansados, demasiado, como si de verdad hubieran luchado contra regímenes tan retardatarios como el de Bartlett, Mario Marín Torres o Rafael Moreno Valle y su hijastro político Tony Gali, además de su obtusa mujer que le cubre las espaldas más abajo del cinturón.

Con esta ética, muy al estilo del señor peña, caminamos hacia el finiquito… dentro de 30 días, sólo un mes. Y, por supuesto, la democracia, tan alejada y tan lenta, no podrá alcanzarnos en la ruta hacia la barranca de la ignominia. Sin ética el futuro se tuerce, como los árboles que se doblan desde su nacimiento, y la perspectiva se nos aparece oscura, tenebrosa… y, sobre todo, violenta.

Presidentes religiosos

Rafael Loret de MOLA

Cuando llegó vicente fox a la Presidencia contaba con altos índices de aprobación, si bien los nuevos liberales le reprochaban su aversión al Benemérito cuyo retrato en la residencia oficial de Los Pinos había sido enviado al almacén a cambio de colocar, en la oficina de la vocera Marta Sahagún, imágenes de distintas advocaciones de la Virgen, sin privilegiar a la de Guadalupe cuyas apariciones sostiene la Iglesia fueron reales, a cambio de exaltar a la del Cobre, de Cuba, producto de los artesanos que la convirtieron en motivo de adoración, igual que la célebre Macarena de Sevilla cuy belleza labrada encoge los corazones pese a ser sólo eso: un producto artificial que guía la devoción se los sevillanos.

Curiosamente, el señor fox propagó su fe católica durante su campaña presidencial y utilizó el estandarte de la Guadalupana, sin referencia al de Atotonilco que tomó el padre Hidalgo al inicio de su gesta libertaria, como aferrándose a la humildad de un pueblo ante la sacra figura de su benefactora espiritual; si los mexicanos no creyeran en ella, no podría pensarse en otro factor de apaciguamiento por la tremenda desigualdad de clases, mucho peor al racismo y a la xenofobia.

El caso es que fox llegó a la residencia oficial diciéndose católico pero instalando en sus heredades a quien entonces era su amante, Marta Sahagún, hasta que se casó con ella en el primer aniversario de su victoria electoral. Esto es: consumió, en pecado según los dogmas canónigos, un matrimonio sólo bendecido pero sin validez para las jerarquías de su exaltada religión. Una enorme hipocresía que desmintió aquello de que tardó en divorciarse de su primera mujer, Lilián de la Concha, por sus acendradas creencias. Mentiras al por mayor.

El contraste se da ahora con el futuro presidente de México quien, de plano, desechó la idea de vivir en la casona de Chapultepec –luego de 84 años de escándalos-, y luego de varios lustros de llamar al PAN “la Iglesia”, incorporando a toda la derecha en la denominación, con evidente acento despectivo hacia la religión mayoritaria en el país; él, se dice, pertenece a una secta cristiana que lo impulsó al absurdo de incorporar al PES –de ultraderecha-, como parte de los partidos que lo postularon en una carrera decidida de antemano por los avales de a Casa Banca –la de Washington- y el Kremlin. No es cuento; los hechos actuales lo confirman.

Pues bien, el anticlerical Andrés ahora se muestra como acólito tardío y solicita la intervención del Papa Francisco, nada menos, en sus proyectos de “pacificación” de la República sin explicar hasta dónde llegarían sus funciones. Por el momento, desde la Ciudad del Vaticano se ha dado una controversia sobre los fines ocultos del próximo mandatario de México –salvo que la ausencia de seguridad lo convierte en un mártir, una perspectiva indeseable y angustiante-, para dar una vuelta de tuerca a su antigua filosofía; sólo falta que se case por la Iglesia, él sí puede, con la brillante Beatriz Gutiérrez Müller, lo mejor de su capital político y no es poco decir.

Lo dicho: en materia de religión, como en cuestiones sociales, nuestros presidentes, incluyendo al que viene, no terminan por aterrizar… porque ya ni aeropuerto vamos a tener.

El pato loco

Rafael Loret de MOLA

Parecía un chiste irreverente pero ya no lo es. En un principio los más avezados analistas insistían en que la postulación del “pato” Donald John Trump –el apellido de su madre era MacLeod, demostración de que sí tuvo–, era poco menos que una broma y una provocación acaso para que él y sus millones fueran tomados en cuenta en la justa republicana. De hecho, algunos de los contendientes con mayores posibilidades no aceptaban su nombre por cuanto representaba y por sus discursos cargados de xenofobia, odio y racismo.

Pasadas algunas semanas comenzó a considerársele como un precandidato viable, moviendo fortunas, a costa de injuriar –no calificar– a los llamados “indocumentados” mexicanos que forman la cúspide de la pirámide de la hipocresía: gracias a la clandestinidad de sus esfuerzos los salarios recibidos son menores y a hurtadillas; pero, por desgracia, basta con esto para asegurar las remesas hacia México convertidas, con los precios del crudo en vaivén hacia la baja, en la principal fuente de ingresos desde el exterior y con amplias comisiones para uno de los socios estrellas del establishment: Ricardo Salinas Pliego, campeón de las modernas tiendas de raya, banquero por derivación y acaparador de plata entre otras lindezas oscuras. Con él, me aventuro a señalarlo, se cierra el atroz círculo de la corrupción entre el gobierno putrefacto y los empresarios rapaces.

A cambio de ello, un solo multimillonario mexicano, el mayor, Carlos Slim Helú –no vamos a entrar por ahora a analizarlo–, se atrevió en su momento de arranque a cuestionar al mentecato estadunidense cuya prepotencia no se detendrá con el muro que pretende erigir. (A veces pienso que sería útil para contener la marejada de abusivos especuladores e inversionistas aventureros del norte y no para detener a quienes, por falta de oportunidades en un país cortado a la medida de los acreedores, salen en busca de mendrugos para ganarse la vida y las de sus familiares).

El tono del enfermo mental, Trump, fue subiendo al tiempo de que diversos miembros de nuestra sociedad, la mayor parte por fuera del gobierno temeroso, se pronunciaron con una fuerza de palabra sin precedente respecto a quien ya se proponía como líder cazador de la candidatura republicana; luego sumarían sus voces, curiosamente, los ex presidentes de la derecha, felipe calderón y los fox, quienes abundaron en calificativos –de truhán, payaso y farsante no le bajaron– pero no analizaron las razones por las cuales había llegado a exaltar el odio xenófobo sobre todo contra los mexicanos aduciendo que éstos eran portadores sólo de problemas, traficantes de drogas y engendros de violencia sorda… sin referirse a los grandes “padrinos”, como él, quienes se benefician de estas condiciones mientras restan virtudes a los “ilegales” productivos gracias a los cuales los productores, sobre todo agricultores, y ahorradores gracias a la oferta de manos desesperadas posibilitan márgenes suficientes para romper los precios del mercado y competir con ventajas con los de otras naciones, específicamente México. Una buena estrategia, para ellos, para expandirse sin disimulo.

Temores

Rafael Loret de MOLA

Entre muchos mexicanos, pensemos que no la mayoría para no sentirnos tan mal, existe un atávico temor a remover al presidente o a que su relevo resulte “peor a la enfermedad”. Los priistas todavía en el poder, por ejemplo, aducen que sería tanto como reventar al país destinándolo a un fin incierto como inseguro en medio del caos social y económico; otros repiten la sentencia, atribuida a Franklin D. Roosevelt, acerca de que el jinete no debe bajarse a mitad de la jornada; pero ello es posible cuando se tienen firmes las riendas y no se ha sufrido un colapso durante la carrera.

El ya finiquito final del presidente apenas reflejará, con perdones incluidos, el drama del año reciente –de septiembre a septiembre-, con el sello de los genocidios, la caída de la economía y la mayor corrupción de nuestra historia reciente. Nada hay que pueda justificar la burla de los cambios en el gabinete de personajes poco activos con otros de dudoso comportamiento o los trueques de funciones cual si se tratase de una de esas tómbolas colegiales con las madres de los escolapios rifando cuanto se les ocurre por causas poco claras.

Desde luego, la clase política hace lo imposible por evitar que la ciudadanía no pensante tome conciencia de cuanto sucede cerca de México o en el mismo continente mirando hacia el sur e incluso a las potencias del norte: las acciones judiciales contra los mandatarios depredadores son, siempre, plataformas para nuevos despegues gracias a la limpieza que entrañan de los espacios contaminados y a la fortaleza institucional para cambiar de liderazgo sin prejuicio para el gobierno; al contrario: insisto en las bondades de los efectos.

Por ejemplo, en 1974, la estrepitosa caída de Richard M. Nixon, tras el escándalo de espionaje conocido como “Watergate” –el nombre del edificio en donde despachaban los demócratas rivales-, aunque lo que le asfixió fue la evasión tributaria y las grabaciones insolentes que él creyó exclusivas para uso del propio mandatario, no devino siquiera en una crisis que hubiese posibilitado el avance de la potencia soviética, en esos tiempos, aun cuando no se explicará ésta cómo podría perder el poder un mandatario tan poderoso por un incidente digamos tan de poca monta comparándolo con las atrocidades de otros a lo largo y ancho del planeta. Pero no pasó nada: llegó Gerald Ford, sin haber sido electo siquiera como vicepresidente, a la oficina oval, colocó sus piernas sobre el escritorio de la misma y siguió con el juego previsto.

Casos similares se han dado en Brasil, Argentina, Perú, Venezuela, Chile, Colombia, ahora Brasil y otras naciones sudamericanas sin que los procesos contra presidentes o ex mandatarios, escandalosos eso sí, asfixien el tejido político de sus naciones. Al contrario, en no pocos casos han determinado el fin de las dictaduras disfrazadas sin agobio de las instituciones ni persecuciones posteriores. En cada caso, la opinión general, dentro y fuera de cada país, ha sido por demás favorable y las consecuencias también sin catástrofes ni terremotos sociales.

La cárcel debe esperar a peña nieto.

Ladrones políticos

Rafael Loret de MOLA

Mi capacidad de asombro se agiganta, una vez más, en este México kafkiano en el cual los ladrones exigen “su” dinero y los “capos” aseguran que irán contra ellos y los secuestradores en ausencia de gobierno, es decir del régimen deplorable de peña nieto a quien, de ninguna manera, podremos “perdonar” los mexicanos si ello implica la vergüenza de sostener la impunidad para burla de los mexicanos y de cuantos fueron manipulados y afrentados durante el largo sexenio de la infamia; el de la barbarie fue el de calderón y el de la parálisis el de fox.

Nos hizo estragos la derecha, a la que pertenece también el “niño guapo” del Estado de México convertido hoy en rastrojo como el cantante a quien llaman “el sol” también beneficiario de la cadena de la impunidad reflejada en sus correlaciones con los peores y más ricos de este país, digamos Jaime Camil Garza, ejemplo clarísimo de la mafia del poder público y sus cómplices. No entiendo cómo al divulgarse tales hechos, confirmados todos, puedan sostenerse los imperios del mal y las bases sobre las que camina la aristocracia mexicana, desde siempre, con la corrupción magnificada en aviones de gran autonomía o flotillas de ellos al servicio de los intocables hijos del establishment.

No es posible entender cómo la Procuraduría General de la República actúa ferozmente contra los autodefensas y cuantos alzan las voces, bajo mil pretextos inventados, y deja hacer y deshacer a personajes que luego se vuelven referentes al narrar las vidas de los cantantes privilegiados por sus relaciones non santas y sus vergonzosas alianzas con los peores “capos” bajo el pretexto de realizar series televisivas o películas que nunca se estrenan pero justifican los andares de la farándula por los campos minados del México en donde se ajusticia a los inocentes y se protege a la canalla.

Los expedientes están allí; las evidencias también. Pero la televisión de paga, como Netflix, suele convertir en héroes legendarios a los criminales, digamos como en el caso de Pablo Escobar “El Patrón del Mal”, y apuesta por las primeras damas que huyen de sus consortes y luego son convertidas en reinas de la zaga. Señalamientos a medias con gran parecido entre la ficción y la realidad en medio del asombro de quienes viven con los ojos vendados y se espantan, pero creyéndolas exageradas, ante una rendija acusatoria.

En México, la forma del entretenimiento consiste en exhibir nuestros propios dramas y estar pendientes de cada capítulo de horror que no es sino un pálido reflejo de la esfera de la realidad, de esa que nos atrapa sin remedio y nos hace rehenes de una clase política cuya fuerza, hasta ahora, no ha sido vencida aunque se anuncian medidas para evitar la voracidad enferma de los mal llamados servidores públicos.

Sí, porque también sentí náuseas al observar la manifestación de los futuros legisladores del PRI y el PAN con una manta que decía: “López No Nos Quites Nuestro Dinero”. Imbéciles. ¿No saben que ese capital proviene del erario público, esto es del pueblo que aporta sus tributos, y debe por tanto ser administrado cabalmente y no derrochado en bienestares para los zánganos que, hasta ahora, se pastorean por los recintos legislativos y judiciales?

Secretaría de la corrupción

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

La secretaría de la corrupción debe considerarse el súper ministerio del presente y el futuro aunque no tenga tal condición legal ni, en apariencia, forme parte del organigrama institucional. Pero pesa más que ninguno y, desde luego, tiene titular y cabeza con más influencias que cualquiera otro (a) miembro del gabinete peñista tan empeñado en que nadie le sustraiga el privilegio de haber encabezado, la peor administración federal de la historia a un siglo de la malhadada usurpación de Victoriano Huerta Márquez, el chacal.

Fíjense, desde el régimen de carlos salinas hasta el actual hemos observado a quiénes, de verdad, son quienes se encargan de regir, modular y distribuir la corrupción con una eficacia muy superior a cualquier parodia de trasparencia. Durante los años del salinismo empobrecedor –los superávits fueron producto de las ventas de paraestatales y de los precios del crudo al alza, hasta 200 mdd por barril, cuyos remanentes fueron dilapidados sin medida–, sin duda, fue Raúl, el hermano incómodo, el gran patriarca del sexenio, dominador de cuentas y transferencias, así como de las alianzas turbias como la que realizó con el mafioso Ricardo Salinas Pliego, quien “ganó” la subasta por Canal 13 con todas las irregularidades necesarias. No lo olvidemos.

Con zedillo, el hombre de las negociaciones y consejero principal en materia de inversiones favorables al clan fue, sin duda, Herminio Blanco, quien permaneció en la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial buscando nuevos tratados internacionales, que no se lograron a cambio de entrecruzar intereses personales.

 

Censura y servilismo

Rafael Loret de MOLA

ARIEL ROSALES SE RESERVA SU SEGUNDO APELLIDO. SUS RAZONES TENDRÁ, MÁXIME QUE EN ARGENTINA TIENE UN HOMÓNIMO

Ese homónimo trabaja en la misma rama, la edi­torial. El “nuestro”, de talante afeminado –no se atreve siquiera a declararse, con dignidad, gay aunque pretende parecerlo por su andar y el mo­vimiento de las manos–, labora en lo que ahora es Penguin Random House Mondadori-Grijal­bo, una larga firma para subrayar una fusión de envergadura estadounidense-europea. Lo inte­resante de la cuestión es que es editor, ahora sin fi­gurar en nómina pero no “free lance”, con enorme influencia sobre el directivo, en México, de la fir­ma: el español, tenía que ser, Cristóbal Pera, acaso porque no ha llegado a la categoría de perón.

Sendos personajes presumen que publican obras de investigación periodística aunque solían presentar textos coyunturales sin la menor apli­cación periodística, como los malhadados títulos de la argentina Olga Wornat, defendida por algu­nos diaristas mexicanos luego de publicar sobre las “muchas faldas” de Marta sin el menor sos­tén en algunos de sus episodios; por eso fue de­mandada. Este columnista, en cambio, no lo fue porque su libro Marta, en donde presenté inclu­so el certificado de disfunción sexual de Vicente Fox entonces en el cargo de presidente, no conte­nía elementos difamatorios y calumniosos… y gol­peaba, a fondo, como consta a mis lectores, en la absurda pretensión de la dama en cuestión por re­emplazar a su baldado consorte en la cabecera de la romántica cabaña de Los Pinos.

La argentinita, en cambio, fue contratada ex pro­feso, gastó una millonada antes de editar su pasquín y me fue presentada precisamente por Rosales, su editor, quien me señaló como “el periodista” que más podría aportar sobre el tema… sin saber que ya realizaba un trabajo similar, pero bien sustentado.

Silencio que abruma

Rafael Loret de MOLA

Confieso a los amables lectores que cada vez me resulta más difícil traducir el empalagoso idioma gubernamental. A cambio de ello, las intenciones no pueden ocultarse. Reparé en ello varios días después de la caída del avión en el que viajaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos, amén de otros funcionarios y la tripulación, y que empeñosamente los voceros de la oficialidad, y hasta los opinantes gratuitos ligados al establishment, consideran un accidente aun cuando no encontraran explicaciones convincentes para certificarlo. Ya pasaron casi diez años desde aquel trágico 4 de noviembre de 2008, el día en el cual Barack Obama proclamó su victoria en los Estados Unidos. Dijeron que quizá once meses después sabríamos algo. Lamentablemente, la amnesia colectiva consumió el interés por el suceso. Como siempre.

Este columnista ya ha pasado por ello. En febrero de 1986 escribí que temía más al silencio de mis colegas y al consiguiente vacío en los medios informativos que a cualquiera otra reacción por parte de quienes ejercían entonces el gobierno. Lo expresé, obviamente dolido, al percibir que casi me había quedado solo en mi insistencia por descorrer los “puntos oscuros” sobre el supuesto “accidente”, todo un montaje siniestro, en el que perdió la vida Carlos Loret de Mola Mediz precisamente cuando, con su prestigio político como único escudo, intentaba convencer a algunos personajes claves sobre el imperativo de solicitar al entonces presidente, miguel de la madrid, su dimisión, más bien su “licencia por causas graves” de acuerdo a como señala la Carta Magna. Poco después mi voz fue la única que siguió escuchándose. Hasta ahora, treinta años después.

Los eruditos afirman que averiguar los crímenes desde el poder lleva mucho tiempo. Fíjense: Kennedy fue asesinado en noviembre de 1963, tres décadas más adelante, en 1993, una célebre película, “JFK”, dirigida por Oliver Stone espléndidamente, exaltó la cruzada del fiscal Jim Garrison, de Nueva Orleáns, con tremendas, determinantes conclusiones que tres lustros más adelante desde entonces y cincuenta y tres años después del magnicidio no han sido siquiera tomadas en cuenta. Y son tan serias y contundentes que ni siquiera dan lugar a réplica: fueron siete los disparos, desde distintos ángulos, y no tres provenientes del mismo sitio como se asentó en los informes oficiales para descartar, burdamente, la teoría de una conjura.

¿Y qué decir del asesinato de Luis Donaldo Colosio? En 2002, en Mexicali, a donde acudí a dialogar con un nutrido grupo de empresarios, se me acercó uno de los cuñados del candidato sacrificado para decirme:

–“Sólo he venido a verle para decirle que la familia estima mucho que usted no haya cerrado el expediente y siga manteniendo la firmeza de sus acusaciones”.

Fue todo y para mí fue bastante. Pese a la alternancia y la supuesta disposición oficial para resolver “los crímenes del pasado”, ni siquiera se dio lugar a la indispensable revisión histórica que permitiera construir un hilo conductor sólido colocando a los personajes centrales en su verdadera dimensión, siquiera para que criminales y víctimas no reposaran en los mismos mausoleos. Pero ni siquiera eso se hizo; más bien se centró el morbo en la torpe e inútil persecución a luis echeverría, a quien su ancianidad salvó a pesar de su ya debilitado estado físico –96 años–, como si la única afrenta –y no digo que no fuera trascendente–, se centrara en el amargo episodio de Tlatelolco, hace medio siglo, del cual quedan ya muy pocos supervivientes en las esferas del poder. ¿Y todo lo demás, digamos los homicidios de periodistas y líderes de opinión en la deplorable década de los ochenta? Tampoco se avanzó nada sobre los magnicidios de 1993 y 1994 cuyos autores intelectuales se mantienen semiocultos o huidos con la bendición del sistema.

El peor

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hace unos días conducimos al señor peña al inframundo de la corrupción, citándolo como la cumbre misma de esta condición cuyas garras han destrozado al espíritu nacional. Algunos de los seguidores de Facebook, acaso prejuciados por sus propios intereses, alegaron que no podía dársele a este mandatario esta graduación a sabiendas de otros que, de acuerdo a sus propios cálculos, le robaban protagonismo, sobre todo carlos salinas de gortari a quien Andrés, el icono de la izquierda, califica como el mafioso mayor e incluso llegué a escucharle un juicio preciso contra él:

“Lo mío contra salinas – me dijo López Obrador hace años, cuando aún nos visitábamos mutuamente para almorzar platillos yucatecos–, sí es personal; y lo es porque no quiero que mis hijos y los hijos de éstos vivan en un país dominado por delincuentes; y él es quien encabeza a todas las mafias.”

Tal pensamiento lo ha sostenido, con una terquedad que raya en la obsesión, y acaso le ha servido para situar en el pasado sus fobias con tal de no entablar forcejeos con los pillastres actuales en el poder, concentrándose en las dirigencias partidistas, incluyendo su antiguo instituto, el PRD, en donde un buen porcentaje de la izquierda permanece con tal de no sumarse a la gesta de la egolatría en torno al tabasqueño más célebre de los últimos tiempos, desde Carlos Madrazo Becerra por decir, de quien parece, en ocasiones, su heredero, por encima de las ruindades políticas de Roberto, el hijo descarriado del priísmo rastrero y cómplice, al que su progenitor detestaba, y cuyas aspiraciones presidenciales sucumbieron, rudamente, en 2006.

Hijos… del sistema

Rafael Loret de MOLA

Los hijos de gobernadores –como el de Andrés Granier, ex mandatario de Tabasco y uno de quienes sí han sido situados tras la rejas–, los vástagos de los dirigentes sindicales –digamos el corrupto Carlos Romero Deschamps de quien no se justifica su libertad si, de verdad, no hay “intocables” en México–, al lado de ricos herederos de los empresarios con mayores utilidades en México –también los de capitales hispanos en plan de reconquista– han escogido las playas de California, como lo hicieran los familiares de la señora Gordillo –única “tocable” a nivel federal, al parecer, aunque no tenga las curvas necesarias–, y de Florida, siguiendo los pasos del petróleo y cuantos negocios sucios puedan imaginarse, para fincar en ellos, adquirir inmuebles de gran lujo, mirando al Golfo de México o al océano Pacífico para no sentirse muy apartados de su país “entrañable”, sin que por ello sean indagados razonablemente; incluso, en el caso de la ex dirigente del SNTE, las acusaciones sólo tocan la posibilidad de un “lavado de dinero” desde cuentas de los agremiados; la denuncia, por cierto, debió partir de ellos y no de la Procuraduría General.

¿Qué temen las grandes figuras de nuestro singular sistema ante las denuncias frecuentes contra ellos? Por ejemplo, cesaron ya las voces que exigen la cabeza del ex gobernador de Guerrero, ángel aguirre rivero, no sólo por el genocidio de Iguala sino también por sus truculencias en el manejo de las protestas en contra de la reforma educativa en una muestra extrema de las contradicciones en este país: quienes más fustigaron a “la maestra” son ahora los únicos que aún la defienden, arrugados los del SNTE cuyos arreglos, para aumentar salarios, nada menos 24 mil millones de pesos en conjunto, tienen más sabor a arreglo soterrado que a justicia; esto es: para pasar la factura de su pasividad casi conmovedora mientras su ex dirigente se dice enferma en el penal de Tepepan. México es así, alegan quienes se benefician del estado de cosas.

Lo que nos está diciendo la tendencia es, nada menos, la posibilidad de un nuevo quebranto de las finanzas nacionales y la consecuente crisis estructural y comicial. Sin embargo, no hay señales algunas que nos permitan asegurar ello con reservas monetarias que se situaban por encima de los 195 mil millones de dólares hace un año y ahora son de 173 mil millones de dólares, mientras la deuda es ya de 10 billones, siguiendo los dictados del Fondo Monetario Internacional en donde nos observan con microscopio, perdida la rectoría económica de nuestro gobierno desde hace varios sexenios.

Fracaso, sí, digamos desde los vergonzosos tiempos del extinto miguel de la madrid quien se llevó a la tumba, hace poco más de tres años, no sólo los secretos sino las responsivas sobre un quehacer antimexicano y entreguista; y ninguna recriminación cayó sobre él en una demostración amplísima de que aún los ex presidentes son intocables, con todo y el breve arraigo que sufrió luis echeverría álvarez, en su espléndida mansión de San Jerónimo, a quien se exculpó frívolamente de los genocidios de Tlatelolco en 1968 y el Jueves de Corpus de 1971 con evidencias absolutamente incontestables de su participación directa en cada uno de esos brutales acontecimientos.

Habladurías

Rafael Loret de MOLA

Suele suceder en México –en otras naciones no siempre es así–, que los debates entre aspirantes a distintos cargos sean, primero, resultados de los consensos entre éstos y no impuestos por la autoritaria rectoría electoral; pero, además, en buena parte de los casos la discusión sobre plataformas e ideologías señala, sin duda alguna, el rumbo definitorio de los comicios. Se aplicaría el popular dicho: “quien tiene más saliva traga más pinole”. En México puede resultar lo contrario.

Las bravatas del manso de Nuevo León, quien no tiene empacho en considerar que dejar la gubernatura de Nuevo León por buscar una quimera es su derecho, esto es sin cernirse a los intereses de la ciudadanía a base de provocaciones baratas y mediocres además de explicaciones sin fondo que demuestran su propio desdén hacia sus promesas fundamentales de campaña en el norte, no tuvieron, en fin, el valor de la pequeña brisa que pasa sobre las arenas sin detenerse. Una especie de jubileo de la amoralidad en la era de mayor corrupción de la historia.

Y, por el estilo, la amarga Márgara, o Margarita para que suene más bonito, prosiguió con su tarea esquizofrénica de agredir a su adversario panista que no le permitió, ni a su marido –a quien hace rato debió expulsarse del PAN por apoyar una candidatura ajena-, imponer su capricho sencillamente porque carecía de ética y disfrazaba una reelección, de lado a lado de la cama presidencial –si todavía se usa–, como antes buscó la Marta del señor fox, ahora llamado, con razón, “señor sin pensiones”… y en pleno vuelo hacia Dallas. Ustedes sugieran la connotación.

En estos entretelones, los candidatos con partidos –tres cada uno aunque los dos de acompañamiento poco ofrezcan-, no hicieron sino tratar de posicionarse a costa de explicar, en sus singulares modos, las acusaciones vertidas contra ellos en pleno desfogue bajo las candilejas: la célebre nave industrial de Anaya –una minucia de 56 millones de pesos-, el recuerdo de las ligas de Bejarano y las recaudadoras de 400 mil pesos para la MORENA de Andrés –otra bicoca–, y la desviación grotesca de seis mil millones de pesos –esto sí de gran monto– desviados por la “pulcra” ex dirigente del PRD ahora miembro del gabinete peñista por pura congruencia, Rosario Robles Berlanga, con la complicidad de José Antonio Meade quien solapó y solapa a la originaria de la “gran estafa” y aplaude a rabiar a los peores hijos del sistema… sin ser militante priista. Falsedades, guerra sucia, hipocresías.

Nada quedó en claro salvo una cuestión: el incesante manipuleo de las encuestas, como en 2006, que insisten en acercar a los postulantes del PRI y el PAN, según sea quien las pague, a la MORENA de Andrés cuya ventaja real no ha hecho mella y se sitúa en poco más de veinte puntos sobre sus más “cercanos” perseguidores. Una ventaja que, de acuerdo a la lógica, será imposible de rebasar en tal solo dos meses a menos de que contraten al equipo de Roma para vapulear al Barcelona en noventa minutos, porque con la Juve no les alcanza.

En el juego comicial, el mayor peligro son las encuestas aunque el horno no esté para bollos.

El juego podrido

Rafael Loret de MOLA

En México, los cauces no son muy diferentes. Las encuestas, como anunciamos, comienzan a acortar distancias entre el puntero y quien suponen segundo lugar en la contienda presidencial, tal y como lo hicieron en 2006 cuando Calderón, el tantas veces mentiroso y además usurpador, apareció un día colocado en empate técnico con Andrés, aspirante entonces del PRD –ahora aliado con el PAN en la mayor contradicción política de nuestra historia-, sin que se hubiese producido más milagro que el de alterar cifras y asfixiar, con el aval del traidor Vicente Fox –execrable sujeto–, toda posibilidad de alternancia. Un mundo infectado que fue herencia para Enrique Peña quien lo asimiló y lo hizo crecer hacia el inframundo de la democracia.

La historia se repite. Las encuestas se igualan y hasta le conceden margen al repulsivo “mansito” de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, especialista en arrodillarse en privado y exaltarse en público o bajo los reflectores, con tal de darse una importancia de la que obviamente carece. Y mientras, que su estado camine solo o como pueda, con muletas y artificios… aunque se trate de una de las entidades de mayor peso económico y político del país.

Si con trampas y chantajes fueron incluidos, como únicos independientes luego de sacudirse a quienes acaso tenían como báculo una mayor autoridad moral, tanto la Margarita de las estrellas y El Bronco de los despistados, ¿qué es dable esperar para el fin de la contienda? Parece más fácil otorgarle una victoria al norteño y su caballo que reconocer la de Andrés cuando llegue el momento de los escrutinios y aparezcan palomas blancas en vez de votos y sufragios en blanco por obra de la teletransportación, desde el INE hacia cada casilla comprometedora.

Y le llamamos democracia.

Retroceso

Rafael Loret de MOLA

No hacerlo ahora significó, un nuevo espacio para la manipulación y el uso de algoritmos, en la nueva era cibernético en donde es posible que el presidente de los EU, permanezca en su puesto a pesar de habérsele comprobado que llegó a la Casa Blanca gracias al hackeo ¡de los rusos!.

Así, en México, en donde los caciques estatales siguen en su afán de imponerse a costa de la mayor parte de los mexicanos. ¿Comicios limpios? No es así si consideramos las pruebas sobre llenados de boletas en entidades claves, como todas las del litoral del Golfo cuyos dueños reales conforman el cártel del mismo nombre, que entró a la campaña, porque algo falló respecto a la amnistía prometida para ellos. Pregunté a un informante, si era factible que algún postulante de elevado nivel pudiera ocupar su cargo sin el visto bueno del narcotráfico; su respuesta fue contundente:

-Esto es francamente imposible. Tiene que negociar si quiere ganar.

En la maraña creada por el INE para hacer brotar la información “lentamente”, las evidencias sobre desviaciones son múltiples; el dolor de no pocos ciudadanos también. La democracia sufrió un duro embate pero no ha vencido a la soberanía popular que acabará por imponerse a pesar de las estúpidas estridencias de Aurelio Nuño, el pandillaje de René Juárez, y la ingenuidad perversa de Meade. Contra la unidad de la mayoría de los mexicanos no hay muro, ni el de Trump, que prevalezca. basta salir a la calle para ver un colectivo cansado de farsas, como la del pobre imbécil José Antonio Fernández Carbajal, presidente de FEMSA, quien pidió no votar con el hígado, esto es como si fuera sencillo olvidar matanzas, corruptelas, agresiones y una venta antipatriótica del territorio nacional. Modernizarse o morir en la ignominia, es el grito de hoy.

Viejos crímenes

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

A la memoria de Carlos Loret de Mola Mediz, a treinta y dos años de su cobarde asesinato por órdenes de la satrapía feroz.

La justicia no sólo es la baza que sirve para asegurar la convivencia pacífica dentro de las marañas comunitarias de nuestros días, sino igualmente el analgésico para reducir el tremendo dolor por cuanto se pierde por la cobardía de cuantos delinquen y llegan al crimen para cumplimentar, como sicarios, las órdenes de los jefes de las mafias, incluyendo la del gobierno. La vulnerabilidad de los seres vivos es tan grande que de ello se aprovechan cuantos disponen de la violencia para cercenar caminos, doblegar espíritus o sencillamente matar por capricho o prepotencia para sentirse superiores cuando, al fin y al cabo, los destruirá la historia.

La injusticia, que inicia con la ausencia de gobierno y la negligencia oficial, cala en cambio a los espíritus libres y los asfixia. Si se prolonga, mayor es no únicamente la frustración sino el rencor, sólo contenido en apariencia, que nos impulsa a reclamar, exigir, perspectivas mejores para quienes nos siguen. Nada más terrible que los caminos se cierran igual a nuestros hijos y nietos, a nuestra herencia genética por la resistencia inaudita de los perversos que atesoran poder no para servir sino para servirse por los demás en un ciclo, el actual, carente de liderazgos con credibilidad.

Sin la sensación de la justicia se pierde hasta la sensibilidad por la libertad. Y esto ocurre, en especial para el gremio periodístico, desde la funesta década de los ochenta de la centuria pasada, cuando menos, y diez años atrás en cuanto a la descomposición social por obra y gracia de la represión.

El favorito

Rafael Loret de MOLA

SALE SOBRANDO ANAYA, A QUIEN LE HA CAÍDO EL AGUA PODRIDA QUE SALE DE LAS CAÑERÍAS DE LA RESIDENCIA OFICIAL

Los yernos y el nepotismo marcan los tiempos actuales en los que los valores van desapareciendo, por la mano de falsos demócratas que mandan en razón de hackeos, alquimias, turbiedades y alianzas soterradas entre la clase política y el crimen organizado, cuyas sedes principales son,Nueva York, Chicago, Los Ángeles y Houston. México es sólo un trampolín avieso.

Hace unos días, cual si fuese jefe de Estado, el yerno del célebre “pato anaranjado” de la Casa Blanca, Jared Kushner, visitó Los Pinos para entrevistarse con el señor peña, cuya condición toma la forma y altura de sus interlocutores y de las condiciones que éstos le imponen, avanzado el proceso electoral y sin signos evidentes de respeto, igualdad y limpieza.

Fue a puerta cerrada y, sólo dejaron traslucir una versión oficiosa sobre los intentos de acercamiento, tras telefonemas ofensivos desde la oficina oval, en momentos en los que el proceso electoral compite, y va perdiendo, con la atención en el Mundial de Fútbol que inicia el 14 de junio; se extenderá un mes, coincidiendo con el domingo 1 de julio.

Pero, ¿quién es el favorito de la Casa Blanca para ganar la elección presidencial en México? Unos plantean que apoyará la continuidad que representa Meade.

O bien, como ocurrió en 1994, las insinuaciones de la oficina oval servirán para dejar pasar al candidato de Morena, tal como lo advertimos hace varias semanas, gracias a los mensajes soterrados entre ésta y el icono de la izquierda a través del puente “Alfonso Romo”, la pieza de oro para reencontrar el favor del capital mexicano y hasta mejorar los niveles de Carlos Slim, otrora el más rico del mundo y ahora en un “pobre” séptimo lugar. Y para Anaya será casi imposible remontar en el horizonte plantado. Veremos.

Los círculos del mal

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Los fox decidieron crear un “círculo rojo” para colocar dentro, en su fantasía hiperbólica, a quienes les cuestionaban por sus chascarrillos, tropezones y excentricidades –en Madrid aún se le recuerda con sus botas de charol en la cena de honor ofrecida por los anteriores reyes; Manuel Bribiesca, el primer marido de Marta Sahagún, me explicaría después que era como consecuencia de los “juanetes” que no dejaban en paz al mandatario–, y por ejercer el poder con acentos radicales sobre todo cuando alguien caía de su gracia. Pese a ello, nunca se atrevió a mencionar por sus nombres a los infernales a quienes deseaba quemar vivos. Aun con su silencio, me precié de ser uno de ellos tras la publicación de Marta en 2003 y quizá antes cuando inicié mis señalamientos sobre su parálisis… administrativa y mental.

Años atrás, el descocado carlos salinas –de quien decía Fernando Gutiérrez Barrios que para poder equilibrarse mentalmente debía ejercer el poder, como acaso, según algunos, le sucede a Andrés su mayor antagonista–, se dio a la tarea de simular una huelga de hambre en una humilde vivienda de San Bernabé a las afueras de Monterrey. De aquella “epopeya” sólo queda en el recuerdo colectivo la burda chamarra de borrego que mantuvo durante cuatro días; pero no habló de quienes estaban amenazando su honor sino, más bien, lanzó el aserto como reacción a la aprehensión de su ladrón hermano mayor, Raulito, con alma de rufián y corazón cínico para exhibirse con automóviles con costo de dos millones de pesos sin el menor agobio moral, en febrero de 1995. Supusimos que se había establecido una “guerra” entre los salinas y ernesto zedillo, el gran simulador, pero nunca hubo la intención de poner detrás de las rejas a su villano y criminal antecesor. Perdónenme el exceso de calificativos pero amanecí de mal humor.

También calderón se atrevió a pedir las cabezas de quienes se guardaron la designación de “presidente electo” cuando aún no la determinaba el deplorable Tribunal Electoral, y luego aseguró que procedería contra cuantos habíamos hablado del lamentable estado del mandatario, alcoholizado todas las tardes tras sus inolvidables “tertulias” en Los Pinos –por la puerta Cuatro llegaban todo tipo de especies humanas dispuestas a entregar honras por poder–, al lado de Genaro García Luna y el secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, mientras morían miles de soldados en sus enfrentamientos con los mejor pertrechados narcos. Nunca mencionó, por supuesto, quienes eran los supuestos difamadores, mucho menos ahora cuando, sin remedio, ha sido evidente su condición. Debo expresar que luego de publicar lo concerniente, cuando todos temían hacerlo, sólo unos cuantos colegas me secundaron mientras otros, tan lacayos como Carlos Marín, insistieron en la sobriedad ilusoria del personaje con tal de estirar la mano en busca de minucias.

Vergüenzas

Rafael Loret de MOLA

Los convierten en vulnerables y, despreciables por sus complicidades, latrocinios y, traiciones a los gobernados. En México, ocurre desde hace varios sexenios, desde el de miguel de la madrid.

La administración del peñismo abyecto, no quiere dejar ni un cuadro sobre alguna pared de Los Pinos. Los peña-rivera optaron por mudarse temprano, acaso para ocultar su ambición, como la de los zedillo, por obras de arte en comodato y todo tipo de enseres. El señor fox, en 2000, invirtió una millonada en revestir la casona hasta con toallas de 400 dólares.

Los funcionarios están desatados, tanto que la ladrona secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, se ha dado a la “pulcra” tarea de vender un ecosistema natural de Baja California, a sus cómplices y amigos… al más puro estilo de la “estafa maestra”, de varios miles de millones de pesos desviados a empresas fantasmas, que ya lleva su nombre. Lo mismo podría decirse de Gerardo Ruiz Esparza, rey de los socavones criminales.

Entre los episodios de mayor cinismo están el del titular de la Defensa, Salvador Cienfuegos, en Tlatlaya, al disponer de 80 mdd, y el de Marina, Vidal Soberón Sanz, quien observa litorales hasta en la laguna artificial de Chapultepec y realiza operativos hasta en el desierto. ¿Lo ignora el señor peña?

No queremos caer en el mismo precipicio. Y el presidente electo de México sabe que su propuesto director de la Comisión Nacional de Electricidad, NO puede entrar a EU sin riesgo de ser apresado por sus vinculaciones con el cártel de Sinaloa y los asesinatos de Enrique Kiki Camarena Salazar y su piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar. Esto desde 1986.

Animal político

Lo de que el hombre es un “animal político” no puede estar mejor señalado que en la figura de Andrés Manuel López Obrador, para muchos el satán dispuesto a poner en riesgo sus comodidades y ventajas y acaso llegar al extremo de estatizar –¡qué barbaridad! –, las siempre “imparciales” empresas de comunicación –y varios otros emporios del continuismo nacional–, y clausurar al Congreso para rehabilitar la figura del presidente fuerte –quizá por ello ha vuelto los ojos hacia el represor manuel bartlett–, en fase de engendrar un régimen fascista, reeleccionista claro cuando el virus del poder se inocula hasta lo más hondo, simulando, como en Venezuela por ejemplo, un ejercicio democrático en quien sólo creen los incondicionales.

El cambio de talante y de discurso le ha venido mal a muchos a quienes todavía sorprenden los virajes en una nación rebosante de mutantes de la política, geniales, sí, para justificarse con largas expiaciones personales que justifican las mudanzas más escandalosas entre un partido y otro. Hasta se sienten, cuando lo hacen, en la piel de Churchill cuya fama era que se levantaba conservador y se acostaba liberal… pero nadie era capaz de negar su carisma y capacidad de aglutinamiento excepcionales. En fin, los más repelentes del perfil de López Obrador, del antiguo y del “nuevo”, no admiten sino hipocresías en los distintos acentos por él puestos en cada una de sus etapas. Y no les sobra razón para ello.

También es cierto que nadie, como él, es capaz de manejar con tanta ligereza a las masas conmovidas.

Divorcio definitivo

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

La sociedad y el gobierno están divorciados, no responde el segundo a los intereses del primero, parecen odiarse entre sí y el lanzamiento de reproches llega al grado de blindar a las autoridades para alejarlas de las rabiosas protestas populares, cada vez más frecuentes a pesar del miedo evidente de la mayor parte que sólo creen en el arma de su voto sin considerar las fuerzas ondulantes de los fraudes recurrentes. Y, lo peor, estas líneas serán consideradas como un llamado a la desesperanza porque, sobre la fatalidad inocultable, debe triunfar el optimismo impregnado de baratijas, como las de los invasores españoles de hace casi cinco siglos. Eso dicen, por supuesto, los rastreros hijos del sistema.

No hay jornada sin violencia ni incongruencia entre los presuntos aspirantes al trono de México que, cuando menos, no es vitalicio aunque la sombra más oscura, la de la reelección, comienza a extenderse sobre la casona de Chapultepec, puerta principal hacia Aztlán, el inframundo de los mexicas y de los mexicanos. Es éste el único don que nos ha dejado el Cielo en medio de tantas tribulaciones y la malsana presencia de los farsantes supuestamente libros bajo el modelo de la impunidad perfecta que plantea siempre enriquecerse en los puestos públicos, soportar la llovizna de las críticas y ampararse contra la historia y el tenue rencor social que va cediendo al paso del tiempo. Estoy seguro de cuál sería la reacción de decenas de personas al ver la figura de carlos salinas recorrer, por ejemplo, alguna plaza pública: correrían a tomarse una “selfie” con él. ¿Apuestas?

Así sucedió, por ejemplo, en San Miguel de Allende cuando apareció al pie del templo construido por un albañil, Zeferino Gutiérrez, basándose en una postal de Colonia, Alemania, el “egregio” ex mandatario –ahora ya fallecido y seguramente residente del más carbonífero espacio de Aztlán–, miguel de la madrid; las comadres corrieron a su encuentro y los turistas se agolparon para tomarse una foto –no había aún selfies–, encantadísimos de la vida y sin percatarse de que santificaban a un asesino, responsable de las muertes violentas de ochenta y cuatro periodistas, y muchas víctimas más. Y, seguro, tendrán las gráficas colgadas en la pared como signo de falso estatus y complicidad silente. ¡Qué repulsivo! (Por cierto, hace algunos meses retiré de mi despacho algunas fotos que me tomaron con quienes entrevisté para mis libros y resultaron un asco; me sentí un tanto aliviado por ello… pero no lo suficiente para sentirme redimido de las bacterias malignas dejadas en mis manos).

Así somos. Y ahora, al recordar al Constituyente de Querétaro, tenemos mucho que agradecerle: nada menos, el candado contra la reelección que, por desgracia, ya han abierto en los congresos locales para posibilitar la continuidad de los alcaldes –algunos de los más ambiciosos y perversos–, diciendo que así de hace en el primer mundo, es decir en los Estados Unidos, sin considerar nuestra propia historia plagada de caciques, caudillos y traidores a una democracia nonata.

Salvemos, siquiera, el principio de la no reelección; es el único que queda porque lo del sufragio efectivo más parece un epitafio.

Denuncias

Especial
Rafael Loret de MOLA

@loretdemola

Por ejemplo, Meade lanzó la acusación sobre el lavado de dinero que encubre Anaya y le colocó a éste, con una catarata de propaganda en redes sociales y en medios abiertos, con el lugar común de los criminales dispuestos a vender sus almas con tal de asegurarse una vida placentera.

Anaya, expresó su indignación por esta acusación basada en la compraventa de una nave industrial por 54 mdp. Dicen que no importa el monto sino la acción; y es verdad salvo si la operación respectiva no fuera un negocio entre particulares.

Lo peor, fue el intento de Anaya por ensuciar a Andrés con la falta de licitación, a favor del Grupo Rioboo. El hecho se dio desde 2002 y, ¡sorpresa!, se dio a conocer 10 años después en el preámbulo de las elecciones en las que López Obrador va tan arriba que un derrumbe a estas alturas sería visto como arte de un fraude inmenso.

Y, en el aire están los señalamientos contra el oficialista Meade, cuya tensión se observa en su vitíligo que ha dejado de tratarse al grado que perdió lo que había ganado en sus terapias en Cuba. Y como no tiene acceso al Hospital Militar, donde peña se ha sometido a quimioterapias de elite, la enfermedad lo pintó solo lo que le resta seguridad al mostrarse y receptividad en sus oyentes; no se trata de discriminación sino, de actos reflejos de las conductas reacias a ver con normalidad los padecimientos ajenos. Parte de nuestros defectos mayores, como la desigualdad social.

En fin, aunque Andrés grita que no es corrupto, el hecho es cada quien recibió sus bolsas de basura y están ahora repletas. Pero si de democracia hablamos es evidente quién ganará los comicios ¡y pobres de aquellos que busquen defraudarnos! Ya no. Sitiaremos al INE si es necesario, tanto los que hayan votado por Andrés como todos aquellos que no desean preservar un sistema corrupto.

 

 

Tramo final

Rafael Loret de MOLA

Lo anterior, claro, si Andrés, al fin, logra una victoria contundente como la que ya anuncian los observadores del exterior. En el diario español “El País” –aunque tenga una versión mexicana con notas europeas–, se otorga al tabasqueño, en su tercera intentona y sexta desde la fundación del PRD en la que él participó apoyando tres veces también al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas–, se concede una ventaja a Andrés irreversible con poco más del 34 por ciento de los sufragios potenciales y un 85 por ciento de posibilidades de ganar los comicios federales, lo que deja muy poco a la imaginación y a las especulaciones a través de encuestas enfermas.

El verdadero riesgo sería, sin duda, pretender un fraude que daría pie a una declaración de estado fallido por parte de las potencias universales y, por ende, daría pretexto al señor Trump para frotarse las manos ante el posibilidad de adueñarse de un territorio aún rico en petróleo y minería como demuestra la avidez de las multinacionales de los Estados Unidos, Canadá, España e Inglaterra, sobre todo. La presa es muy valiosa y nadie quiere soltarla, mucho menos cuando se prevén nuevas crisis mundiales, por los devaneos de Wall Street, sobre todo, y la belicosidad creciente de los norteamericanos que amplían las ventas de armas –con la intermediación de mexicanos traidores–, para asegurar el éxito de la industria. Tal es el meollo de la violencia en el mundo y ya es hora de dejar las ingenuidades en otro sitio.

El primero de julio, nada menos, estará en juego la viabilidad de la nación como tal; y sólo un mandatario fuerte, sólido y brillante en cuanto a sus cálculos de futuro, podrá lidiar con ello. ¿Lo apreciamos ahora mismo? Algunos dirán que sí; no la mayoría silente que todavía se debate entre votar y no hacerlo, hastiado de las muestras intolerantes del establishment.

Desastroso

Rafael Loret de MOLA

No pudo ser peor el inicio del año. Apenas en la primera quincena la asfixia es la definición para apuntar el ánimo de los mexicanos ante la oleada de sangre, carestía y corrupción que se entrelazan con las campañas electorales y dibujan a una clase política ambiciosa, con escaso conocimiento –o ninguno– de la geopolítica nacional y una avidez por la manipulación mayor a la de cualquier otra aristocracia moderna. Porque, para desgracia de quienes producen, el peso de los ociosos millonarios, se impone al silencio de una sociedad ultrajada.

La gravedad es mayor cuando sumamos a las entidades sumidas en la violencia y la persecución: Guerrero, Baja California –sobre todo la Tijuana de Jorge Hank–, Chihuahua y el asalto contra Javier Corral Hurtado, Colima, Zacatecas, Nuevo León, Baja California Sur, Yuneslandia, otrora Veracruz, y la Ciudad de México en donde las trifulcas de la izquierda dibujan las ambiciones de sus dirigentes, sean del PRD o Morena.

Desde luego, contra los cálculos oficiales, los índices de pobreza extrema crecen al ritmo de los aumentos a la canasta básica y, sobre todo, a la tortilla y el huevo, alimentos básicos de la mayor parte de los mexicanos. Por allí escuché una discusión entre un indignado consumidor y una marchanta a la que ya no le alcanza para adquirir lo básico:

–¡Vamos a boicotear las tortillas! –exclamó un furioso adulto mayor–.

–No –respondió la mujer angustiada–. El gobierno es nuestro enemigo y, si lo hacemos, nos dejan sin tortillas y pan. ¿Y qué vamos a comer? Tengo hijos, nietos.

¡Que baje el telón!

Rafael Loret de MOLA

Al fin, terminamos con 2017. Cada quien puede observar sus saldos personales y algunos hasta se entusiasman por ellos. En el fondo de cada conciencia, sin embargo, anida la desesperación, la impotencia y la rabia contenida. Si quienes ejercen el poder no lo percatan, peor para ellos. Hay que avisarles: 2018 no será tranquilo ni pueden esperar que la sociedad siga cruzada de brazos ante el espectáculo grotesco de una clase política represora, asesina y profundamente ignorante y desconocedora de la geografía nacional. No es posible soportar más.

Desde luego no es misión de este columnista estelarizar el papel de aguador de fiestas en esta noche que esperamos tranquila y sin avisos de Apocalipsis como en las respectivas efemérides de 1994 y 2012. Sin embargo, es necesario reflexionar, una y cien veces si es necesario, cuáles son nuestros deberes primigenios empezando con el bienestar de la familia que no se agota con una buena cena de fin de año; lo trascendente es legarles a quienes nos siguen un México con justicia y libertad. ¿Y cuánto hemos andado en esta dirección? Veamos hacia atrás y resolvamos esta interrogante en lo más profundo de nuestras conciencias.

Nos duele México aun cuando, en familia, tratemos de consolarnos unos a otros, observando los pesebres hogareños que nos guían todavía con la esperanza de la estrella que se posó en Belén como demostración de que la humildad es el mejor ingrediente para ejercer el liderazgo, en este caso el divino, el más alto de todos, sobre las sociedades convulsionadas por el odio y la violencia.