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Domingo 23 Septiembre del 2018
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Piense

Vergüenzas

Rafael Loret de MOLA

Los convierten en vulnerables y, despreciables por sus complicidades, latrocinios y, traiciones a los gobernados. En México, ocurre desde hace varios sexenios, desde el de miguel de la madrid.

La administración del peñismo abyecto, no quiere dejar ni un cuadro sobre alguna pared de Los Pinos. Los peña-rivera optaron por mudarse temprano, acaso para ocultar su ambición, como la de los zedillo, por obras de arte en comodato y todo tipo de enseres. El señor fox, en 2000, invirtió una millonada en revestir la casona hasta con toallas de 400 dólares.

Los funcionarios están desatados, tanto que la ladrona secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, se ha dado a la “pulcra” tarea de vender un ecosistema natural de Baja California, a sus cómplices y amigos… al más puro estilo de la “estafa maestra”, de varios miles de millones de pesos desviados a empresas fantasmas, que ya lleva su nombre. Lo mismo podría decirse de Gerardo Ruiz Esparza, rey de los socavones criminales.

Entre los episodios de mayor cinismo están el del titular de la Defensa, Salvador Cienfuegos, en Tlatlaya, al disponer de 80 mdd, y el de Marina, Vidal Soberón Sanz, quien observa litorales hasta en la laguna artificial de Chapultepec y realiza operativos hasta en el desierto. ¿Lo ignora el señor peña?

No queremos caer en el mismo precipicio. Y el presidente electo de México sabe que su propuesto director de la Comisión Nacional de Electricidad, NO puede entrar a EU sin riesgo de ser apresado por sus vinculaciones con el cártel de Sinaloa y los asesinatos de Enrique Kiki Camarena Salazar y su piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar. Esto desde 1986.

Gobierno inútil

Rafael Loret de MOLA

Está claro que el gobierno, ahora mismo –no hablamos del próximo–, no le sirve a la sociedad, en su conjunto, sino sólo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa lo peor en cuanto a los meteoros anunciados que siempre enlutan a cientos de familias y destruyen la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con los vaivenes incesantes de la moneda gracias a los cuales especulan, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables ex presidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “doctor zeta”, ernesto zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, en sus épocas de mayor poder.

Le sigue felipe calderón, desvergonzado, quien tiene intereses profundos con la española Iberdrola, en el rubro eléctrico, y parece cazador de ofertas del gobierno para ofrecérselas a los inversionistas multinacionales. ¿Quién es más traidor?

Sólo los busca-chambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva entre la dirigencia del PRI y los operadores de la residencia oficial de Los Pinos, próximos a quedarse en la calle Parque Lira, para granjearse pleitesías y mantener intacta la sagrada sentencia de que vivir fuera del presupuesto es el mayor error concebible. Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador zedillo.

Algunos sudamericanos se mofan de eso. En Colombia, por ejemplo, el dólar se sitúa a más de tres mil pesos lo que nos hizo descuadrarnos ante la urgencia de multiplicar y dividir al ritmo de las cajas registradoras. Cuando comentamos que nos costaba trabajo el ejercicio, una de las despachadoras del Museo Botero –en donde los volúmenes comenzaron a cobrar vida a partir de sus visiones taurinas, seguramente psicópatas para los imbéciles–, nos replicó:

–Pero ustedes se engañaron solos; le quitaron ceros a su moneda. Tres me parece. Así que ahora, ¿en cuánto está el peso mexicano?

–Alcanzando los diecinueve pesos –respondimos–.

–Allí lo tienen; en realidad son diecinueve mil pesos por dólar, casi seis tantos a lo que estamos nosotros… no sé para que les sirve el disfraz.

Barruntos

Rafael Loret de MOLA

Insisto: cuanta pena me causan quienes ceden su propia racionalidad para mantener su incondicionalidad a favor del futuro presidente de México. Es como bajar un escalón en la escala zootécnica como lo hacen los llamados “animalistas” quienes radicalizan la idea del respeto al ciclo de la vida excluyendo a los seres humanos del mismo. No les molesta que una fiera ataque a un ciervo; pero sí que existan carreras de caballos, corridas de toros, peleas de gallos, etcétera, sin conocer orígenes y tradiciones, incluso la cultura de los pueblos.

Pese a ellos es necesario puntualizar algunas cuestiones que se le están escapando de las manos al mandatario en cierne y cuya discusión se da hacia los lados, es decir condenado a los peñistas con razón pero sin darse cuenta del inmenso poder que ya atesora Andrés, decisivo diríamos, con el apoyo de la comunidad internacional tan interesada en convivir con él, tratarlo, medirlo, para alianzas futuras y con el actual titular del Ejecutivo en condición de pretérito aun cuando ostente todavía la banda tricolor.

Hagamos un repaso breve:

1.- Las negociaciones en pro de mantener el Tratado de Libre Comercio se atoraron, una vez más, cuando entró al rescate el equipo de transición, encabezado por Jesús Seade, que desplazó, de hecho, al de peña nieto incapaz, hasta hoy, de avanzar en la defensa de los intereses comerciales de nuestro país y pegados a la pared ante los vozarrones del “anaranjado” señor Trump a quien trata Andrés con esmerado cuidado desde antes de las elecciones del pasado primero de julio.

2.- La consigna aparente es estructurar un convenio bilateral, dejando fuera a Canadá –cuyas inversiones en México crecen basadas en la explotación inhumana de los mineros–, para que los Estados Unidos puedan expandirse sobre las empresas de la nación de la hoja de maple. Una batalla de papeles que, por supuesto, es algo mejor a una invasión artera si bien ésta tiene visos de la civilidad por medio de las complicidades de gran altura, imbatibles.

3.- Canadá posee el mayor número de minas en México –de oro en Guerrero, por donde desaparecieron los 43–, gracias a que le han dejado el paso los tres personajes ligados a esta industria y cuyas fortunas, no por casualidad, son las mayores del país: Carlos Slim, el criminal Germán Larrea Mota-Velasco y Alberto Baillères González. Entre los tres podrían resolver el grave problema de la deuda externa mexicana, la herencia del peñismo que rebasa ya, y por 427 mil millones, los DIEZ BILLONES DE PESOS.

4.- Preocupa que Andrés se empeñe en recortar gastos para tratar de financiar su altruismo mediante proyectos sociales, obviamente urgentes, y olvide el manejo de la macroeconomía, en donde se mueven los grandes capitales y las multinacionales en plan de expansión, que parecen seguir los pasos, poco claros, del norteño Alfonso Romo Garza, otro de los grandes infiltrados del gabinete entrante, dispuesto a ser el mejor servidor de los intereses foráneos.

De esto y más nos debería ilustrar el presidente futuro antes de tomar las riendas de un país en bancarrota.

Convulsiones

Rafael Loret de MOLA

El mundo –y dentro del mismo, México, porque no somos una isla deshabitada y desconocida como algunos proponen cuando exigen sólo hablar de nuestro entorno–, tiene ante sí una envidiable oferta de la Casa Blanca: ira y furia, referida a Corea del Norte cuyo gorilita de pacotilla, Kim Jong-un –o Kin Kong primero–, exhibe su arsenal nuclear como si estuviera jugando al “turista” y enciende las alertas al subrayar que, en condición de potencia, aumentará su capacidad de ataque para cualquier eventualidad con los Estados Unidos; y en el centro de la batahola se sitúa Putin, de Rusia.

Son más negros estos vientos que cuantos antecedieron a la primera y segunda conflagraciones mundiales tras el asesinato del Archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, heredero del imperio austro-húngaro, en junio de 1914, y la invasión de Hitler a Polonia en 1939. La gravedad de los hechos, sin embargo, no ha sido ponderada por el desarrollo de otras conflictivas, como la de Venezuela en el continente americano –estamos en el mismo, señor Nicolás Maduro; Portugal, no, aunque usted la situara en el nuestro–, y la sostenida invasión en Medio Oriente, rastreando petróleo hasta debajo de las piedras mientras se justifica el accionar por el terrorismo implacable, imposible de justificar, del llamado Estado Islámico o ISIS.

El horizonte es amargo porque conlleva amenazas colaterales que, sin duda, tocan a los mexicanos aun cuando nuestro “gobierno” –si puede considerarse tal–, cierra los ojos y se convierte en el tuerto de la película de horror que se ha salido de las pantallas para apoderarse de la “vida real”. ¿Ficciones? Ni los arrebatos de los aliens y los “superhéroes”, campeones del entretenimiento, son tan duros de digerir como los hechos crudos y brutales del presente encabezado por quien se cree dueño de las vidas de todos, Donald “el pato” Trump o el anaranjado de la Casa Blanca.

Y allí va, corriendo, Luis Videgaray Caso, pretenso aspirante a la impunidad –sólo en caso de una intervención estadounidense o de una claudicación cobarde de peña para despejar la ruta, sería posible–, para sumarse a las líneas de Washington olvidándose de nuestra doctrina estelar, la Estrada –redactada bajo los auspicios del parlamentario Gerardo Estrada durante el régimen del infamado Pascual Ortiz Rubio–, a favor de la autodeterminación de los pueblos. No percibe el ciego lo que las demás miradas observan: si Venezuela cae, México no hallará más respaldo en Latinoamérica y aumentará su dependencia, más bien el entreguismo traidor, respecto al gobierno de Washington y a los pisotones de Trump. No falta mucho para que retorne a México a reírse de nosotros con picos y palas para elevar el muro de la ignominia; y peña será el primer albañil de la República, sin desdoro de los nobles trabajadores de la construcción.

El panorama es siniestro, tanto como las mentes de los nuevos conquistadores del orbe, ansiosos de contar con más súbditos para proclamar la superioridad estadounidense aunque aún no se ponen de acuerdo sobre quiénes ocuparán el primer sitio, si negros o blancos, considerando el dolor de Michelle Obama por haber sido llamada “simio” durante su estancia en la casona de la Avenida Pensilvania. ¡Y a los mexicanos la mafia pretende castigarnos por gritar en el fútbol, y al paso de peña por Chiapa de Corzo el año anterior, ¡“ehhhhhh, puto”! Qué no nos vengan con hipocresías y falacias.

Por lo pronto sólo faltan tres meses y medio para el fin del régimen de la barbarie y el inicio de un nuevo episodio.

Mirada perdida

Rafael Loret de MOLA

Va la transición y todos miramos hacia el deseado futuro con todo y el cambio estructural prometido si bien, hasta el momento, no hay buenas cuentas al respecto. Algunos aducen que debe darse tiempo al futuro presidente para reordenar las cosas antes de su asunción, el primero de diciembre próximo, si bien “sus” legisladores comenzarán a actuar dentro de tres semanas al inaugurarse la nueva Legislatura. La número LXIV de la historia y con la que vuelve la mayoría absoluta, ahora a favor de Morena y sus aliados que recogieron migajas muy importantes con más de media centena de curules en la Cámara Baja.

A poco más de un mes de las elecciones, Andrés Manuel no da visos de querer apartarse de algunos de los peores defectos de sus predecesores, entre ellos el no recapitular cuando la opinión pública, en su mayoría, repele alguna de sus decisiones. Menos mal que su decidido programa social sigue en marcha y no parece contemplarse ninguna desviación por más presiones que reciba de la casta empresarial experta en las negociaciones soterradas. Pero, desde luego, no podrá gobernar solo y, por ello, decidió adelantar la presentación de su gabinete, también el ampliado, con el propósito fundamental de contar con el aval público y general… sin ser consecuente con las reaccione de la mayoría en varias de las designaciones. No rectifica, como tampoco lo hacían tercamente sus predecesores, pese al espíritu democrático que alega tener.

Tres casos. Primero, el de Esteban Moctezuma Barragán –y no Pablo quien es todavía delegado de Morena en Azcapotzalco, donde lo ha hecho muy bien–, servidor de ernesto zedillo, con quien fue secretario de Gobernación por unos meses acabando desfallecido y marginado, y más recientemente al servicio de la Fundación Azteca, invento de Ricardo Salinas Pliego, uno de los más ricos del país, acaparador de plata, pagador de remesas con dobles comisiones y dueño, casi absoluto, de TV Azteca, el banco del mismo nombre y la televisión con denominación idéntica. ¿A qué hora se convirtió en mecenas del servicio social para merecer ser designad, nada menos, secretario de Educación?

El segundo es Alfonso Durazo Montaño, listo a desempeñar funciones de secretario de Seguridad Pública –con menos carga para Gobernación tras la torpe actuación del peñismo miserable–, y quien fue el secretario de la máxima confianza de Luis Donaldo Colosio y luego se desempeñaría como vocero de zedillo hasta pasar a las filas de vicente fox, como secretario particular, y aterrizar como falderillo de Andrés. ¿Es confiable un elemento con semejante currículo? Los genes están revueltos pero, por cierto, los de zedillo se imponen por diversos motivos como en el caso de Moctezuma.

Finalmente, claro, situamos al rapaz y asesino Manuel Bartlett del que hay poco que agregar salvo su condición cercana a zedillo tras su ruptura, aparente, con carlos salinas. Lean bien, amables lectores, y encuentren las claves precisas.

Andrés, como Cuauhtémoc, no está sentado en un lecho de rosas.

Partidocracia

Rafael Loret de MOLA

Algunos quisieran ir para atrás acaso con el propósito imposible de revertir la victoria contundente de Andrés Manuel; otros, sin embargo, también quieren volver al pasado integrados a las filas del futuro presidente –a quien está anclando un partido que le apoyó fuera de ideologías, el mugrero llamado PES-, exaltando el monopartidismo –esto es sólo valen MORENA y sus calculadores aliados como el PT-, porque no pueden concebir ni la mayor equivocación por parte del líder real y único del partido que será mayoritario, en sendas Cámaras, a partir del primer día de septiembre. Faltan sólo unos días.

Estoy convencido de que el miserable PRI actual, con liderazgos hondamente contaminados y pueriles, no puede sobrevivir sin una reforma hasta los cimientos, espejando, precisamente, a la horda de bandidos y sus títeres apropiados de su estructura. No es sólo cambiar de siglas sino modificar la rutina de la corrupción y tal resulta imposible porque ha sido ésta la ruta inexorable de los millonarios-políticos cuyas complicidades nacen del núcleo fuerte del narcotráfico y permanecen asidos al mismo con un cinismo inequívoco.

De cualquier manera, quiérase o no, el priismo derrotado logró acumular nueve millones doscientos ochenta mil sufragantes en el filo del abismo. Es curioso son casi l mismo número de votos que obtuvo, mediante un fraude escandaloso, carlos salinas en 1988; entonces se le acreditaron nueve millones 687 mil si bien, como todos sabemos, la intervención del miserable Manuel Bartlett, entonces secretario de Gobernación en funciones de presidente del Consejo Nacional Electoral, fue fundamental para asegurar con ello apenas una mayoría de 50.7 por ciento.

Tiempo después me diría el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el mayor damnificado político de aquellos comicios, que lo peor fue el hecho de no contabilizar a 45 mil casillas a lo largo del país –que marcaban, ampliamente, la diferencia-, cerrando los escrutinios groseramente hasta el punto de incendiar el Palacio de San Lázaro con tal de llevarse a la hoguera las evidencias… como ya había solicitado el cómplice de Bartlett, Diego Fernández de Cevallos, el panista más devastador de la era porque, según dijo, era demasiado costoso mantener el almacén repleto de boletas.

Pese a todo, no podemos menospreciar a los partidos políticos si queremos andar en democracia. Ya el pueblo sabe lo que puede lograr cuando se decanta a favor del cambio, más ahora que nunca, cuando el porcentaje alcanzado por el vencedor, 58.17, marca una mayoría indiscutible y no una parodia como la de 1988. Este es el gran desafío de Andrés Manuel en la hora en la que debe determinarse cómo combatir a la dañina partidocracia –incluyendo a MORENA que puede gobernar sola, sin alianzas como aquel burdo “pacto de México” con cauce hacia la ruptura de la izquierda-, sin acabar con el único modelo conocido para llevar adelante a la democracia: el régimen de partidos.

MORENA puede lograrlo si, en el Legislativo –de allí mi temor ante la escasa preparación de algunas decenas de futuros parlamentarios-, se aleja del presidencialismo sin significar con ello una ruptura con quien los llevó a sus curules y escaños. Simplemente, la sana autonomía de la que nos habla la Carta Magna es aplicable.

Temores

Rafael Loret de MOLA

Entre muchos mexicanos, pensemos que no la mayoría para no sentirnos tan mal, existe un atávico temor a remover al presidente o a que su relevo resulte “peor a la enfermedad”. Los priistas todavía en el poder, por ejemplo, aducen que sería tanto como reventar al país destinándolo a un fin incierto como inseguro en medio del caos social y económico; otros repiten la sentencia, atribuida a Franklin D. Roosevelt, acerca de que el jinete no debe bajarse a mitad de la jornada; pero ello es posible cuando se tienen firmes las riendas y no se ha sufrido un colapso durante la carrera.

El ya finiquito final del presidente apenas reflejará, con perdones incluidos, el drama del año reciente –de septiembre a septiembre-, con el sello de los genocidios, la caída de la economía y la mayor corrupción de nuestra historia reciente. Nada hay que pueda justificar la burla de los cambios en el gabinete de personajes poco activos con otros de dudoso comportamiento o los trueques de funciones cual si se tratase de una de esas tómbolas colegiales con las madres de los escolapios rifando cuanto se les ocurre por causas poco claras.

Desde luego, la clase política hace lo imposible por evitar que la ciudadanía no pensante tome conciencia de cuanto sucede cerca de México o en el mismo continente mirando hacia el sur e incluso a las potencias del norte: las acciones judiciales contra los mandatarios depredadores son, siempre, plataformas para nuevos despegues gracias a la limpieza que entrañan de los espacios contaminados y a la fortaleza institucional para cambiar de liderazgo sin prejuicio para el gobierno; al contrario: insisto en las bondades de los efectos.

Por ejemplo, en 1974, la estrepitosa caída de Richard M. Nixon, tras el escándalo de espionaje conocido como “Watergate” –el nombre del edificio en donde despachaban los demócratas rivales-, aunque lo que le asfixió fue la evasión tributaria y las grabaciones insolentes que él creyó exclusivas para uso del propio mandatario, no devino siquiera en una crisis que hubiese posibilitado el avance de la potencia soviética, en esos tiempos, aun cuando no se explicará ésta cómo podría perder el poder un mandatario tan poderoso por un incidente digamos tan de poca monta comparándolo con las atrocidades de otros a lo largo y ancho del planeta. Pero no pasó nada: llegó Gerald Ford, sin haber sido electo siquiera como vicepresidente, a la oficina oval, colocó sus piernas sobre el escritorio de la misma y siguió con el juego previsto.

Casos similares se han dado en Brasil, Argentina, Perú, Venezuela, Chile, Colombia, ahora Brasil y otras naciones sudamericanas sin que los procesos contra presidentes o ex mandatarios, escandalosos eso sí, asfixien el tejido político de sus naciones. Al contrario, en no pocos casos han determinado el fin de las dictaduras disfrazadas sin agobio de las instituciones ni persecuciones posteriores. En cada caso, la opinión general, dentro y fuera de cada país, ha sido por demás favorable y las consecuencias también sin catástrofes ni terremotos sociales.

La cárcel debe esperar a peña nieto.

La nueva banda

Rafael Loret de MOLA

Alfonso Romo Garza, destinado a ser jefe de la oficina de la Presidencia bajo la batuta de Andrés Manuel López Obrador, futuro presidente de México, no sólo ocupará una posición casi maldita sino, además, es el encargado de mantener a los empresarios del país, incluyendo los de su vernácula Monterrey, bajo la línea oficial sin perturbaciones ni temores acerca de los nuevos lineamientos propuestos y los que están por llegar. Desde luego, Andrés deberá cambiar su eslogan, cuando apenas recorre el primer quinto de la era de la transición, por el de “primero, los empresarios”.

Desde luego, la peor de las campañas difamatorias es la cual tiene como destino presentar al mandatario en cierne como un falsario o, peor aún, un dios que opera a voluntad y sólo ayuda a quien quiere, no a cuantos hacen filas enormes, diariamente, frente a su casona de la colonia Roma exigiendo la resolución inmediata hasta de sus problemas domésticos y la ausencia de auxilio de la policía por cualquier motivo, muchas veces absurdo, mientras dejan veladoras a lo largo de la calle como si se tratara de una muestra de devoción al Santísimo o un mal augurio si seguimos el precedente británico tras la muerte de Lady Di. De todas maneras es de bastante mal gusto.

Por lo pronto las prioridades, como ya hemos señalado, han sido otras: una mejor, tersa relación con el presidente estadounidense más antimexicano de la historia, y una conversión masiva de empresarios gracias a las dotes del gran misionero Romo, quien pasó de ser uno de los mejores aliados de fox a convertirse en indispensable interlocutor de Andrés, con una habilidad excepcional cabe decir. Y surgen por aquí y por allá proyectos que no tienen explicación expedita.

Por ejemplo, al hablar del proyecto para el Istmo de Tehuantepec, ni mencionó cual sería la conclusión y viabilidad de mismo al tiempo que recibía al secretario de Estado de USA, Michel Pompeo, en una reunión casi amistosa y rodeada de calor y buenas intenciones acaso ara separarse de las asperezas anteriores –algunas muy justificadas, debe aclararse-, que nos pusieron en el límite de la ruptura y si ésta no se dio fue más por el miedo de peña que por la defensa de la soberanía nacional.

Sobre el Istmo, muchos de los simpatizantes incondicionales del futuro mandatario –quienes no pueden creer en algún error logístico de Andrés-, insistieron en que se trataba de un plan terrestre, esto es por vías férreas destinadas a soportar cargas gigantescas del Pacífico, desde Salinas Cruz, Oaxaca, hasta el Golfo de México y el Atlántico, esto es hasta Coatzacoalcos, Veracruz. Pero resulta que, como le explicó Ricardo Anaya Cortés, las rieles ya están instaladas y el tren funciona desde los tiempos del nefasto Pepe Murat, el padre de Alejandrito actual gobernador de Oaxaca por la vía fraudulenta y, por ende, sin legitimidad alguna.

El caso es que el proyecto de marras, en el aire, puede incluir un canal marítimo, como el de Panamá, para quedar más cerca de los puertos estadounidenses. Y de ser así culminaría, al fin, el Tratado McLane-Ocampo, una estrategia del Benemérito para arrancar de México a los rastrojos del ejército francés y ganar la segunda independencia de México. Por cierto, para el juarismo de Andrés debe agregarse que nunca se firmó aquel documento porque el Congreso de USA estaba debidamente informado de las intenciones reales de Juárez que fueron respetadas para no hollar nuestro suelo. El mayor de los mexicanos jamás entregó o sometió a la gran nación que construyó.

Indemnizaciones

Rafael Loret de MOLA

El Estado de Israel, siempre bajo la discusión del radicalismo acendrado –existen temas que convergen hacia un maniqueísmo bastante grotesco–, se fundó tras los horrores del Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. Quienes combaten al sionismo universal insisten en negar las múltiples evidencias del horror, las cámaras de gases y las imágenes de esqueléticos rehenes que dejaron sus vidas en los campos de concentración nazi, acaso el más abominable de los racismos que la humanidad ha concebido.

El caso es que, desde el descubrimiento de barracas y fosas con cadáveres amontonados, huesos sobre huesos, la comunidad internacional, a través de la recién fundada entonces Naciones Unidas, determinó que Alemania, devastada también, pagara una alta indemnización por cada uno de los judíos asesinados a mansalva, quemados y afrentados, además de que los nazis sometieron a sus mujeres a la prostitución más vil, para que con ello, poco a poco, pudieran conformar su patria luego de cientos de años de ser nómadas con escasos derechos en los pueblos donde anclaban.

¿A qué viene esto? Sencillamente como efecto de las tantas misiones extranjeras que se han acercado al futuro presidente de México, con bastante más que buenas intenciones y sonrisas para la foto, además de misivas “casi” románticas entre el huésped perentorio de la Casa Blanca –quien le llama Juanito Trump por el supuesto parecido con él lo que es, en sí, una enorme majadería–, y el propio Andrés a quien, a cuatro meses de distancia de su toma de posesión, vigila más su salud e igualmente traza una ruta menos áspera para la transición inevitable con los priistas pisando sus propias colas y los panistas debatiendo liderazgos entre quienes han estado ocultos en los últimos años.

Van y vienen estadounidenses, canadienses, españoles, sobre todo, y no sé cuantos más que se pelean por una audiencia con López Obrador; incluso, en el despertar latinoamericano, no sé cuántas frustraciones se han dado en la última centuria y los años que llevamos del tercer milenio, los mandatarios de Centro y Sudamérica parecieran buscar, en quien portará la banda presidencial en nuestro país a partir del 1 de diciembre –y por cinco años y diez meses, esto es hasta el 30 de septiembre de 2024–, a un líder moral para formar un bloque que pudiera ser paralelo a las hegemonías reinantes. Y puede lograrse como pudo estructurarse desde 1986 cuando la cobardía de miguel de la madrid lo impidió.

La cuestión es aguda pero históricamente válida. México debería exigir una indemnización al Reino de España por cada nativo acribillado durante la invasión de Cortés y hasta el fin de la Colonia infecta; también por las afrentas bélicas de los Estados Unidos y la continua explotación de nuestros recursos, esclavizando a los obreros, por parte, sobre todo, de Inglaterra y su protectorado Canadá que siguen inclinando la cerviz ante Isabel II.

No habrá igualdad si tales cimientos no se limpian de tanta sangre derramada y tanto saqueo que nos llena la cara de vergüenza e indignación.

Un relámpago

Rafael Loret de MOLA

Pasó un mes como un relámpago, sin asimilar a plenitud la definitiva caída del PRI, el PAN, el PRD y la exclusión de otras corrientes, el PES y el PANAL, que se quedaron fuera de toda posibilidad de supervivencia. Fue un tsunami, sí, que inundó a la República desde los norteños desiertos hasta la estepa yucateca en donde el célebre cerro de Muna es el único pico que destaca sobre su orografía. Cambió el mapa político del país y los sabios dirigentes perdedores tienen tanta imaginación que sólo piensan en cambiar las siglas de sus partidos sepultados.

¿Conviene este panorama a los mexicanos? Si somos sensatos deberemos considerar varios factores de enorme importancia:

1.- Votaron por Andrés Manuel López Obrador treinta millones de mexicanos, un porcentaje de 53.18 por ciento, que le permite, además, bajo su sombra contar con un Congreso morenista, en su mayoría, con una fuerza popular jamás vista y dispuesta a defender su voto, si bien sólo en Puebla y algunas ciudades populosas del país, digamos Querétaro y Ciudad del Carmen entre otras, fue necesario el levantamiento general contra las imposiciones.

2.- Pese a ello, debe considerarse que, aproximadamente, veinticuatro millones de compatriotas se ocupó por sufragar por otras opciones: Anaya fue votado por 12 millones 610 mil mexicanos; Meade, por nueve millones 289 mil; y “El Bronco” por 2 millones 961 mil. Todos ellos conforman, en sí, un importante número de compatriotas que repelen, desde siempre, al candidato vencedor aunque reconocen su victoria y señalan hacia la administración peñista por la debacle pero no se cuestionan lo suficiente hacia dentro, a las escisiones partidistas, que pueden carcomer sus estructuras y derruirlas en las próximas semanas.

3.- Pese a ello, estos 24 millones de mexicanos, equivocados o no pero parte integral de la nación, requieren ser representados en democracia. Otra cosa sería que se impusiera, cerrando los ojos a cuanto sucedió en el pasado con un partido de Estado, a MORENA como instituto único con diferentes corrientes de opinión en su seno para no dejar fuera a nadie. Desde luego, no sé lo que pasará con la CNC, la CNOP y la temible CTM de otros tiempos, pilares que fueron de un partido muerto por el virus de la corrupción que cubrió toda la infraestructura partidista del partido del señor peña, el enterrador de la historia, el traidor, el gran ladrón, el genocida sin escrúpulos. ¡No se le puede perdonar!

Señalado lo anterior es menester referirnos al mayor logro de Andrés y su equipo en este su primer mes desde la victoria contundente, que muchos no esperaban en tan grande dimensión: el apaciguamiento en las relaciones bilaterales entre México y USA. Cómo si el “anaranjado” estuviera dispuesto a “adoptar” al próximo presidente quien reconoce que ambos “desplazaron al establishment”, aunque en el caso mexicano no se haya visto, por lo menos desde la superficie, las manos de los hackers rusos.

Por supuesto, lo anterior, dirigido sobre todo a la consumación de las largas discusiones sobre el TLCAN, no es óbice para olvidar la brutalidad migratoria de los estadounidenses, al dividir familias al estilo nazi, ni la imbecilidad de que los mexicanos pagáramos por el muro de la ignominia fronterizo. Y de esto, Andrés Manuel no ha dicho una sola palabra.

No olvide el presidente futuro, quien llegará al día de su investidura con el portafolio repleto, cuáles son sus prioridades: primero los pobres, dijo, y los trabajadores, decimos nosotros aunque, en tantos casos, sean los mismos.

INE: sin límites

Señalando multas a tutiplén, cuyo destino jamás se aclara porque tiene su propio y generoso presupuesto con altos sueldos para los consejeros además, y con evidente inclinación hacia la vendetta, al estilo de las bandas criminales, y buena dosis de racismo, cuando menos en el principal de sus funcionarios, Lorenzo Córdova Vianello cuyo apellido, lo conecta con Joseph-Marie Córdova Montoya, el siniestro operador de carlos salinas.

El milagro de la cascada de votos en contra del establishment, posibilitó el derrumbe del PRI y del PAN, convertidos en muerto viviente.

Por lo pronto, el INE, además de inventarse multas con documentación obtenida con la celeridad de la mejor policía del mundo, para atrancar al presidente en cierne, dispara el dinero a los partidos como cartuchos envenenados, aclarando que
el presupuesto para ellos será menor durante 2019 porque no es un año electoral en el entorno federal. Y dispone lo siguiente sobre las entregas:

A Morena le tocan mil 600 mdp en vez de los 441 obtenidos en 2018. Al PAN le entregarán 888 millones, 21 más que el curso anterior pese a su derrota. Al PRI se le darán 837 millones en vez de los mil 100 que administró en este año convulso.

Hay una enorme contradicción: si en 2019 se dará sólo la mitad, el PRI y el PAN salen ganando: la mitad de mil 100 que usó el PRI en el ciclo anterior es 550 y no 837; y el PAN, en la misma línea sólo debería obtener 433.5 mdp y no 888. Las cuentasblandas nunca cuadran, aunque se hable de que los índices de depauperación del peso sirven para atemperar, con un alza importante y mayor a la tasa inflacionaria, la “pobreza” presupuestal de los partidos noqueados.

Lunas de miel

Rafael Loret de MOLA

El pasado martes 3 de julio, dos días después de una victoria aplastante y sólo sorprendente para los soberbios tuertos del sistema político mexicano –esos mismos que quieren reconstruir su miserable partido con la sobrina de salinas al frente-, Andrés Manuel, triunfante, pretendió cerrar el círculo –antes que fuera vicioso- con una visita al títere de cuanto él llamó “la mafia del poder”, enrique peña nieto. Se les observó cordiales y corteses lo que supuso una evidencia sobre la posibilidad de una transición, pacífica y ordenada, de la titularidad del Ejecutivo federal.

A partir de entonces hubo de esperarse a los conteos distritales –iniciados al día siguiente- para corroborar la aplastante victoria del tabasqueño, nada menos que con 53.9 de los sufragios emitidos aunque jugara de acuerdo a las viejas reglas; con toda la fuerza institucional, al servicio de la Presidencia y su abanderado sin militancia, el PRI quedó reducido a cenizas con una mínima representación en las Cámaras, algo así como el equivalente a las curules que se le obsequiaban al Partido del Trabajo hace una docena de años, y sin mayor fuerza como oposición. Para muchos, este golpe es definitivo; otros sueñan con la refundación… de las manos de la sobrina de salinas, Claudita Ruiz Massieu -¡ya superó al padre!-, y, sí, Rubén Moreira Valdés con la asesoría de Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa. Pura sangre nueva.

La “luna de miel”, entre el saliente y el entrante, terminó en cuanto el INE, con sus esbirros al servicio del presidencialismo que los enriqueció hasta más allá de la desvergüenza, multó con 195 millones de pesos a MORENA con relación al fideicomiso creado por ésta para auxiliar a los damnificados de septiembre de 1917. Andrés ofreció aportar el 20 por ciento de sus prerrogativas; y enseguida los dirigentes del PRI y el PAN, farsantes abrumadores, salieron a decir que ellos donarían el cien por ciento de sus recursos de campaña. No olvidemos el episodio completo porque los defraudadores fueron quienes mintieron y no aquellos que movieron sus disponibilidades; para los otros partidos, repelidos en las urnas, no hubo la menor mención por sus mentiras recurrentes.

De allí el retraso indebido en la entrega de la constancia de mayoría por la elección presidencial –máxime que el TRIFE alega que sólo se dieron siete impugnaciones cuando antes eran cientos, cuatro de ellas promovidas por el PES, supuesta aliada de Andrés, para tratar de salvar su registro-, y los obstáculos para la asistencia de López Obrador a la Cumbre de Puerto Vallarta, Jalisco.

A cambio de ello, comenzó otra “luna de miel”, nada menos que con el repudiado Trump –a quien no quiere la mayor parte de los mexicanos y más aún lo abomina-, hablando que tanto él como el propio Andrés habían colocado al establishment sin cargas partidistas. ¿En esta acepción entra el muro de la ignominia, que según Donald, el pato, debemos pagar los mexicanos? ¿Y las políticas migratorias que llegaron al extremo abominable de los campos de concentración nazi en donde se separaba a los hijos de las madres?

El futuro mandatario debe cuidar no sólo las formas –comprensible en una etapa de transición-, sino el fondo en el que las afrentas del huésped perentorio de la Casa Blanca lanza y sigue lanzando contra los mexicanos. Nadie votó por perdonarlo sino por recuperar la dignidad perdida.

En el pasado

Rafael Loret de MOLA

–Cuando escuchamos y observamos lo que pasa en tu país nos da la impresión de que están retornando al pasado… de la misma manera como el PRI regresó a la Presidencia.

Esto es como si fuéramos en sentido inverso a los pueblos en desarrollo dispuestos a salir de sus propios abismos. A diferencia de ellos, a nosotros nos han situado en los filos de las barrancas para que podamos ser lanzados hacia el vacío del silencio, la ominosa quietud de los postrados. ¿Democracia? No, hemos caído en manos de una nueva y esnobista aristocracia a la cual no le interesan las vidas de los reporteros, ni las de sus trabajadores, sino sólo la especulativa acumulación de riquezas y de poder a la sombra de su maridaje con un gobierno en condición de concesionario y, como tal, únicamente receptivo respecto de quienes les ofrecen “moches”, igualas, comisiones o cualquier tipo de ganancia para acrecentar fortunas personales.

Por eso el país está paralizado y da la impresión de viajar hacia el Jurásico acaso porque en Chicxulub, Yucatán, cayó el aerolito que extinguió a los dinosaurios. Vamos hacia atrás, ni duda cabe. Lo percibimos en 2000 cuando fox, un minuto después de sentarse en la silla presidencial, alegó que no sabía lo mucho bueno del legado priísta y optó por olvidarse del cambio y apostar por el continuismo; también al trocarse la democracia en demagogia y posibilitar con ello el juego de las encuestas que pretendió justificar la asunción de calderón al poder; y, finalmente, la misma sensación nos invadió cuando el mediático peña inició su andanada de “decisiones” de las cuales se deslindó en cuanto los grandes consorcios privados le pasaron facturas y debió inclinarse por las reformas antipopulares, sin consenso y en vías de un solemne fracaso. Como los cangrejos, con respeto a otras acepciones del término.

Por ello, a los presidentes democráticos del mundo, a cuantos conciben la paz con la convivencia y solidaridad con otras naciones que sufren, a los mandatarios humanistas para quienes preservar una vida, en cualquier parte del mundo, es alimentar el ideal de justicia plena, les pedimos hacerle llegar al señor peña nieto más que una recomendación: un diplomático llamado para que cesen las persecuciones descocadas, solicitando la renuncia de quienes han sido señalados por crímenes y negligencias –desde la fuga de “El Chapo” Guzmán Loera hasta el asesinato de periodistas recurrentes en Veracruz y otras entidades-, llamándole a la cordura para que pueda ser un representante del pueblo mexicano y no un invitado por obligación, cínico además, listo a recibir preseas a costa de elevar las cortinas de humo hasta cuando se toma vacaciones.

Sabemos que el prestigio de peña está por los suelos en México; sin embargo, en los corrillos políticos de otras latitudes pareciera haber una divergencia absurda respecto a la visión que de él tienen las comunidades de otras regiones del mundo. La clase gobernante, acaso, observa en él a un personaje reformista dispuesto a vender al país con tal de sacarlo de su marasmo; y, claro, los dirigentes por todas partes lo suman a las ofertas más jugosas, junto a la ofrecida por la “nueva” Cuba sin Fidel, para expandirse y enriquecerse a expensas de los mexicanos.

Ladrones políticos

Rafael Loret de MOLA

Mi capacidad de asombro se agiganta, una vez más, en este México kafkiano en el cual los ladrones exigen “su” dinero y los “capos” aseguran que irán contra ellos y los secuestradores en ausencia de gobierno, es decir del régimen deplorable de peña nieto a quien, de ninguna manera, podremos “perdonar” los mexicanos si ello implica la vergüenza de sostener la impunidad para burla de los mexicanos y de cuantos fueron manipulados y afrentados durante el largo sexenio de la infamia; el de la barbarie fue el de calderón y el de la parálisis el de fox.

Nos hizo estragos la derecha, a la que pertenece también el “niño guapo” del Estado de México convertido hoy en rastrojo como el cantante a quien llaman “el sol” también beneficiario de la cadena de la impunidad reflejada en sus correlaciones con los peores y más ricos de este país, digamos Jaime Camil Garza, ejemplo clarísimo de la mafia del poder público y sus cómplices. No entiendo cómo al divulgarse tales hechos, confirmados todos, puedan sostenerse los imperios del mal y las bases sobre las que camina la aristocracia mexicana, desde siempre, con la corrupción magnificada en aviones de gran autonomía o flotillas de ellos al servicio de los intocables hijos del establishment.

No es posible entender cómo la Procuraduría General de la República actúa ferozmente contra los autodefensas y cuantos alzan las voces, bajo mil pretextos inventados, y deja hacer y deshacer a personajes que luego se vuelven referentes al narrar las vidas de los cantantes privilegiados por sus relaciones non santas y sus vergonzosas alianzas con los peores “capos” bajo el pretexto de realizar series televisivas o películas que nunca se estrenan pero justifican los andares de la farándula por los campos minados del México en donde se ajusticia a los inocentes y se protege a la canalla.

Los expedientes están allí; las evidencias también. Pero la televisión de paga, como Netflix, suele convertir en héroes legendarios a los criminales, digamos como en el caso de Pablo Escobar “El Patrón del Mal”, y apuesta por las primeras damas que huyen de sus consortes y luego son convertidas en reinas de la zaga. Señalamientos a medias con gran parecido entre la ficción y la realidad en medio del asombro de quienes viven con los ojos vendados y se espantan, pero creyéndolas exageradas, ante una rendija acusatoria.

En México, la forma del entretenimiento consiste en exhibir nuestros propios dramas y estar pendientes de cada capítulo de horror que no es sino un pálido reflejo de la esfera de la realidad, de esa que nos atrapa sin remedio y nos hace rehenes de una clase política cuya fuerza, hasta ahora, no ha sido vencida aunque se anuncian medidas para evitar la voracidad enferma de los mal llamados servidores públicos.

Sí, porque también sentí náuseas al observar la manifestación de los futuros legisladores del PRI y el PAN con una manta que decía: “López No Nos Quites Nuestro Dinero”. Imbéciles. ¿No saben que ese capital proviene del erario público, esto es del pueblo que aporta sus tributos, y debe por tanto ser administrado cabalmente y no derrochado en bienestares para los zánganos que, hasta ahora, se pastorean por los recintos legislativos y judiciales?

Intocables perversos

Rafael Loret de MOLA

Cuando peña nieto habló de deshacerse y perseguir a los intocables sabíamos, de sobra, que mentía; ni por un momento nos engañó porque, entre el grupo notable de beneficiarios del sistema corroídos, en la lista figuraban personajes muy cercanos a él como Arturo Montiel Rojas, su progenitor político, a quien tanto le debía como a otros más que fueron capaces de convertirlo en figura mediática en unos cuantos meses luego de salir de la chistera mágica en busca del gobierno del Estado de México. Nadie le conocía antes de eso y después, por obra misteriosa, se habló de él como la carta fuerte del PRI, ahora difunto, para recobrar la Presidencia en 2012. Inexplicable en términos de lógica política no de entuertos amafiados.

Desde luego, como Montiel, hay otros personajes deleznables que no fueron siquiera molestados; digamos el criminal Germán Larrea Mota-Velasco, cuyas empresas en materia de minerías y extracción del cobre, sobre todo, cobran auge al tiempo que sus obreros reducen sus expectativas de vida y se hunden, sin remedio, en el inframundo de los túneles y del gas grisú. Ni una sola acusación contra él se dio tras la tragedia de Pasta de Conchos, el 19 de febrero de 2006 cuando quedaron atrapados, en condiciones infrahumanas, sesenta y cinco mineros. Por algo evita, siempre, ser fotografiado como los grandes gángsters.

Otro caso es el de Jaime Camil Garza, ahora más conocido por la trama sobre Luis Miguel de Netflix, contrabandista de armas y cómplice de los presidentes desde miguel de la madrid hasta peña nieto pasando, desde luego, por salinas, zedillo y los “persignados” fox y calderón. Todos ellos no pudieron evitar la protección de uno de los sujetos más blindados del país y cuya existencia se da gracias a las miles que son arrasadas por el fuego artero del “alto poder”. Debo decirles que, desde 1999 en “Los Escándalos” señalé esta situación y nada se ha hecho para poner a buen recaudo a un sujeto que es ejemplo evidente del desarrollo y la invulnerabilidad de las mafias.

Más allá de los chismes y el drama, la seria de Netflix sobre el cantante Luis Miguel, nacido en Puerto Rico y naturalizado mexicano, revela las complicidades bajo el poder presidencial y los nexos de éste con el “empresario” Jaime Camil Garza, socio de todos estos y el mayor contrabandista de armas de México, nacido en Torreón.
Entre líneas, el artista se revela como una especie de Frank Sinatra, preferido de las mafias, por sus relaciones con mandatarios todopoderosos y los hijos de éstos, ligados por el dinero y su enorme capacidad para el dispendio… hasta con uso de aeronaves capaces de una autonomía de vuelo impresionante.
¿No es hora de develar los enjuagues entre los políticos de alta prosapia, los traficantes y la farándula? Quizá así se comprendería mejor la liga entre la familia Del Castillo, con la hermosa Kate a la cabeza, y el célebre “Chapo” cuyo juicio abrió duras interrogantes, al amparo de los fox.

Sobre estos “intocables” no debe permanecer quieto el futuro régimen presidencial.

Tribunales

Especial
Rafael Loret de MOLA

Los abogados de prosapia insisten, con razón, que no ha lugar a “tribunales especiales” porque, en todo caso, los delitos tipificados como tales ya tienen cauce y desenlace jurídico previsto. Sin embargo, no es así. Bastaría citar al Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal para corroborar que, cuando conviene, los órganos de poder hacen y deshacen el derecho a su antojo y lo adaptan a las peculiaridades de cada periodo, esto es como si se tratase de una moda interpretar la ley al antojo de quienes se encaraman en la cúspide del poder.

De esta concepción de los tribunales especiales surgió también la Comisión Nacional de Derechos Humanos, durante el nefasto régimen de carlos salinas, destinada a demostrar al mundo, tras la usurpación del poder Ejecutivo en 1988, la transición de México y su gobierno a escenarios libres de la tortura –una quimera–, y con una tendencia hacia una auténtica democracia alejada de estigma de la dictadura “casi” perfecta como años después asentó el Nobel peruano-español, Mario Vargas Llosa, quien después sería honrado por el mismo sistema, con vicios mayores a los por él observados, en una de esas paradojas frecuentes en la vida institucional de nuestro país, rebasada siempre la capacidad de asombro.

Si la irrupción de los fox al poder, tras consumarse la primera alternancia, dio origen, como verdadero contrapeso, a la Conferencia Nacional de Gobernadores, en principio sólo priístas si bien fueron integrándose los demás, una minoría no acorde con el mandato entregado al PAN en la Primera Magistratura, cuyas actuaciones frenaron ciertos abusos del gobierno central –no federal–, en una hora coyuntural, en la actualidad la CONAGO derivó en una especie de último cabús del presidencialismo ya no para amortiguar a éste sino con miras a preservarlo de los forcejeos con la partidocracia ambiciosa.

Al principio del mandato del señor peña fue clara la marginación de la CONAGO y evidente que el mandatario no deseaba confrontarse con los gobernadores quienes ya se habían acostumbrado a una autonomía mayor respecto a la Presidencia y consideraban estar en una especie de concurso de zancadillas, sobre todo los priístas, para doblegar al presidente y obligarlo a rectificar en no pocos casos. Los fox no aguantaron el pulso, mucho menos con el Congreso convertido en un “freno” según los propios huéspedes de Los Pinos, y optaron por marginarse, cuando menos, en el segundo tercio de aquel sexenio malhadado. El resultado fue deplorable.

De hecho, el único fruto del presidencialismo foxista, sin vencerse al autoritarismo como falsamente promulgó, fue el antidemocrático desenlace a favor de su sucesor, felipe calderón, quien fue incapaz durante su penosa gestión de sacudirse la malla de la ilegitimidad que lo atrapó para siempre, también en la crónica nacional. Mala perspectiva que permitió, por otro lado, una concatenación de soberbias en los mandos estatales como si se tratara de treinta y un presidentitos con el jefe de gobierno defeño armándose a su vez y desafiando a los moradores de la residencia oficial instalada en la Delegación Miguel Hidalgo en donde, por cierto, los desfalcos a la ciudadanía son de muy alto nivel.

Veamos ahora que pasa con la izquierda, a la mexicana, en el poder.

Presidentes religiosos

Rafael Loret de MOLA

Cuando llegó vicente fox a la Presidencia contaba con altos índices de aprobación, si bien los nuevos liberales le reprochaban su aversión al Benemérito cuyo retrato en la residencia oficial de Los Pinos había sido enviado al almacén a cambio de colocar, en la oficina de la vocera Marta Sahagún, imágenes de distintas advocaciones de la Virgen, sin privilegiar a la de Guadalupe cuyas apariciones sostiene la Iglesia fueron reales, a cambio de exaltar a la del Cobre, de Cuba, producto de los artesanos que la convirtieron en motivo de adoración, igual que la célebre Macarena de Sevilla cuy belleza labrada encoge los corazones pese a ser sólo eso: un producto artificial que guía la devoción se los sevillanos.

Curiosamente, el señor fox propagó su fe católica durante su campaña presidencial y utilizó el estandarte de la Guadalupana, sin referencia al de Atotonilco que tomó el padre Hidalgo al inicio de su gesta libertaria, como aferrándose a la humildad de un pueblo ante la sacra figura de su benefactora espiritual; si los mexicanos no creyeran en ella, no podría pensarse en otro factor de apaciguamiento por la tremenda desigualdad de clases, mucho peor al racismo y a la xenofobia.

El caso es que fox llegó a la residencia oficial diciéndose católico pero instalando en sus heredades a quien entonces era su amante, Marta Sahagún, hasta que se casó con ella en el primer aniversario de su victoria electoral. Esto es: consumió, en pecado según los dogmas canónigos, un matrimonio sólo bendecido pero sin validez para las jerarquías de su exaltada religión. Una enorme hipocresía que desmintió aquello de que tardó en divorciarse de su primera mujer, Lilián de la Concha, por sus acendradas creencias. Mentiras al por mayor.

El contraste se da ahora con el futuro presidente de México quien, de plano, desechó la idea de vivir en la casona de Chapultepec –luego de 84 años de escándalos-, y luego de varios lustros de llamar al PAN “la Iglesia”, incorporando a toda la derecha en la denominación, con evidente acento despectivo hacia la religión mayoritaria en el país; él, se dice, pertenece a una secta cristiana que lo impulsó al absurdo de incorporar al PES –de ultraderecha-, como parte de los partidos que lo postularon en una carrera decidida de antemano por los avales de a Casa Banca –la de Washington- y el Kremlin. No es cuento; los hechos actuales lo confirman.

Pues bien, el anticlerical Andrés ahora se muestra como acólito tardío y solicita la intervención del Papa Francisco, nada menos, en sus proyectos de “pacificación” de la República sin explicar hasta dónde llegarían sus funciones. Por el momento, desde la Ciudad del Vaticano se ha dado una controversia sobre los fines ocultos del próximo mandatario de México –salvo que la ausencia de seguridad lo convierte en un mártir, una perspectiva indeseable y angustiante-, para dar una vuelta de tuerca a su antigua filosofía; sólo falta que se case por la Iglesia, él sí puede, con la brillante Beatriz Gutiérrez Müller, lo mejor de su capital político y no es poco decir.

Lo dicho: en materia de religión, como en cuestiones sociales, nuestros presidentes, incluyendo al que viene, no terminan por aterrizar… porque ya ni aeropuerto vamos a tener.

Toros para Andrés

Rafael Loret de MOLA

Con una intensidad, sin precedentes en la memoria del colectivo, el próximo presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha procurado dar la nota cada día desde su triunfo electoral; y lo ha logrado con la avidez de quien parece ya no poder esperar, impaciente cómo es, el inicio de su mandato el 1 de diciembre; de hecho, comenzará a meter la mano en el Legislativo, de lleno, desde tres meses antes, el 1 de septiembre, cuando “ordene” a su mayoría proceder a introducir las reformas por él propuestas, trece en total, dirigidas a ampliar la reforma educativa, aumentar los salarios mínimos –especialmente en la franja fronteriza–, trasladar al Estado Mayor Presidencial a la Secretaría de la Defensa, revertir la privatización del agua y estructurar la revocación de mandato cuando el Ejecutivo o los miembros del Congreso desvíen el camino; sólo falta explicar cuál será la forma para hacer valer la soberanía popular en el último punto.

Sí, es cierto. El mandatario futuro ha estado más activo, mucho más, que quien supuestamente todavía ejerce la presidencia, apoltronado y silencioso como un muñeco de trapo abandonado en el diván, sin siquiera poder salir del clóset. Pese a ello, ha olvidado tres puntos torales o los ha desviado de los deseos generales, a saber:

1.- La inmediata reestructuración de las relaciones bilaterales con Estados Unidos, sumados a una medida euforia del anaranjado Trump, no parecen muy acordes con los rencores sembrados por éste por la insolencia de construir un muro de la ignominia –supuestamente a pagar por los mexicanos-, y sus políticas contra los emigrantes de México y Centroamérica quienes han sufrido el mayor de los tormentos: la separación de niños y padres como en la Alemania nazi. Sobre esto, es claro que la omisión tiene visos de acuerdo soterrado que bien haría Andrés en hacerlos públicos para cumplir con sus votos de demócrata.

2.- El trato que se dará a los cárteles y a los “capos”, obviamente protegidos por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos, a quienes ofreció una amnistía que ahora limita, de acuerdo al criterio de la futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. La falta de líneas al respecto abre el baúl de las sospechas.

3.- Cómo hará para fortalecer a la República, federal por mandato constitucional, si siembra tempestades al proponer a coordinadores por cada entidad, precisamente los adversarios de los mandatarios ungidos como tales sobre no pocos fraudes comiciales, lastimando la proverbial “soberanía” de los estados de la Unión. Si se trata de regenerar el mapa político del país que no sea reinstalando el régimen centralista que tanto ha dañado al país en ocasiones precedentes, sobre todo en la época del anti-héroe por antonomasia, Antonio López de Santa Anna, un nombre que causa vergüenza sólo pronunciándolo.

Ya es hora de lidiar los toros con peso, Andrés Manuel, y no los novillones propios de las fiestas pueblerinas. Política de altura, sí; demagogia en pequeño, no.

Hilos sueltos

La pregunta conlleva, la seguridad de una marcha
hacia atrás… ¡pese a las desastrosas cuentas, sociales
y políticas, de la derecha en el poder! Pero, pareciera
estarse refrendando la duda de cuantos se
resistían a sufragar por el PRI, surgen con fuerza
inapelable en una ya inútil reconciliación con Acción
Nacional. Ojalá hubiese escrito parlamento
para subrayar que en éste radica la representación
de la soberanía nacional; la de verdad.

No es adecuado expresar lo anterior porque
el gobierno peñista ha dado muestras de ser gran
continuador del deplorable calderonismo, condenado
por la historia desde la consumación del
fraude de 2006 y hundido, después, por su temor al
entregar sus fueros a la cúpula, castrense. Pues lo
mismo con peña nieto: no sabe cómo actuar ante
las andanadas de violencia generadas por el narcotráfico,
no sólo en Michoacán ni en el norte de México,
y la pobre respuesta de las fuerzas públicas,
sin hacer efectivo el organigrama propuesto, para
la creación de la Gendarmería Nacional. ¡Y ya nos
acercamos al parto de los nacidos a tiempo y con
buena energía! Con diferencia: peña está enfermo
y lo refleja; atrapado, como calderón, y lo exhibe.

El PRI hace lo posible por ser odioso ante la sociedad
que le brindó, una segunda oportunidad. Lo
de los “intocables” extintos, parece tan falso como
un billete de dos pesos. Nada se ha hecho contra los
líderes subversivos y chantajistas, ni contra aquellos
que amenazan, con paralizar el país. El colmo,
el “petrolero” Carlos Romero Deschamps se negó
a rendir cuentas de su patrimonio ante el IFAI,
considerando prioritaria la “autonomía” sindical
que cubre las complicidades y las malversaciones
escandalosas. ¿Qué es primero? ¿La justicia o la
capacidad de las mafias para eludirla?

Choque con el pasado

Rafael Loret de MOLA

Las intenciones son positivas pero el espejo del pasado evidencia otras; sobre todo cuando recordamos el lastre del “mayoriteo” priista, tan dañino por sus condiciones de lacayunería hacia el titular del Ejecutivo y quienes buscaban construir futuro a cosa de semblantearlo para adivinar sus propósitos. Así fue durante varias décadas, digamos desde la posrevolución y el “maximato”, digamos cuando surgió el presidencialismo de manos del general Lázaro Cárdenas del Río, uno de los tres iconos de Andrés Manuel –junto a Juárez y Madero–, cuando éste decidió terminar con los caudillos y acaparó todo el poder de éstos. Luego mandaría al exilio a Plutarco Elías Calles, fundador del PNR, el abuelito del moribundo PRI de nuestros días.

Ahora, el futuro presidente de México se encuentra en una coyuntura compleja, digamos entre los principios y el poder que acapara y detona egolatrías peligrosas. Por ejemplo, tendrá un Congreso surgido a su imagen y semejanza, producto además del mayor “tsunami electoral” de nuestra historia. Treinta millones de votos lo avalaron y al sumarse estos sufragios por los obtenidos por el tabasqueño en las elecciones presidenciales precedentes tendremos que ha reunido sesenta millones de sufragios en total lo que no sólo lo convierte en el mexicano más votado de la historia sino en el primero que es efecto directo del sentir de un pueblo jamás claudicante y empeñoso a favor suyo. No es cualquier cosa haber conservado el aurea desde el año 2000 cuando conquistó la jefatura de gobierno del Distrito Federal sucediendo, nada menos, que a Rosario Robles Berlanga quien ocupó el sitio dejado vacante por Cuauhtémoc Cárdenas en fase de su segunda campaña por la Primera Magistratura.

Los primeros conflictos que se le presentan calan profundo en los principios. Por ejemplo, la autonomía entre los poderes de la Unión; a unos cuantos días de su victoria y con la orilla de la asunción muy lejos aún, el próximo mandatario –quien obedece, no quien manda–, decidió reunirse con “sus” diputados y senadores para anunciarles la minuta de las iniciativas que enviará al Congreso para que los morenistas las aprueben, de tajo, y traten de convencer a sus adversarios por si hace falta –que no lo creo–.

Ello coloca al futuro presidente en el plan de temprano legislador –desde el primero de septiembre, esto es tres meses antes de su toma de posesión–, y coarta la sabiduría del Constituyente que ideó la autonomía entre los poderes de la Unión para frenar los excesos del Ejecutivo aunque éste, por fortuna, NO tiene facultades para obrar contra el Legislativo. Y ello tiene explicación: los diputados son representantes populares, quienes deben ejercer su soberanía, y no del presidente en funciones. Y los senadores son quienes significan y dan forma al pacto federal con la representatividad de las entidades federativas.

Ojalá no se pierda el rumbo pero preocupa que, por ejemplo, como una sanción –obviamente merecida– a los gobernadores pútridos –casi todos–, optó por designar a coordinadores para cada entidad favoreciendo en algunos casos a aquellos, supuestamente morenistas –aunque fueran extraídos del PRI y el PAN–, que perdieron en los comicios para gobernadores. Ello estriba, sin duda, un contrapeso real pero también ofende el principio toral de soberanía de las entidades federales.

En fin, son apuntes para que no se olvide el fondo desde la superficie de una presidencia que aún no llega aun cuando Andrés demuestre calidad de estadista a diferencia de su miserable antecesor.

Explotadores

Rafael Loret de MOLA

A una elite de funcionarios con la bendición de la voluntad superior, comienza a provocar estallidos sociales, peligrosos, en territorio nacional; no hay entidad conforme con sus autoridades locales ni, con las imposiciones del gobierno federal.

En días recientes se han dado graves reacciones a los intentos de los abusadores, sean empresarios extranjeros con mentes coloniales o soldados comandados por mandos infiltrados y sin condiciones para llevar a cabo operativos contra grupos criminales sin afectar a los civiles ni a quienes defienden a sus familias y sus bienes de la rapiña incesante de narcos, secuestradores, bandidos y, además, de las llamadas fuerzas armadas. Al principio de su gobierno, peña nieto se negó a validar esta “cooperación” mentirosa pero bastó un mal gesto de Barack Obama para modificar su dignidad por conformismo; y ahora AMLO se dice listo a enfrentar al anaranjado, Trump, quien ofende y humilla a sus interlocutores en sus narices; al futuro presidente de México le llama “Juan Trump” y el señalado no se da por aludido; recibió, a una delegación estadounidense encabezada, por el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo.

Honra sí que los pobladores reaccionen ya aunque los riesgos son elevados. A Mireles intentaron asesinarlo cuando ganó relieve y se dijo dispuesto a colaborar para extinguir a los criminales. Algo por el estilo en Santiaguillo y Bajío de la Tesorera, en Zacatecas, para bloquear el paso hacia una mina, controlada por la empresa británica Arian Silver. Lo mismo que hacen las inefables mineras canadienses en Guerrero.

Estos casos son un “hasta aquí” luego de años de explotación que ninguna de las supuestas instancias de seguridad ha frenado.México está despertando mientras el peñismo comienza a despertarse a una pesadilla que lo aturde.

Absurdos

FOTO: ADOLFO VLADIMIR /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Hay tantos absurdos que no pocos califican a México como una nación surrealista, albergue de sofismas y espejismos, bajo el mando de una voluntad suprema quien dispone, por todos, y doblega el concepto de la soberanía popular. Ni siquiera ahora cuando festejamos la victoria de la democracia –no generalizada por el inmenso lunar de Puebla y algunos otros focos rojos como Ciudad del Carmen, más yucateca que campechana–, podemos confiar en el respeto irrestricto al interés colectivo volcado en la abrumadora victoria, incuestionable, de Andrés.

Por allí, el racista Lorenzo Córdova Vianello, consejero presidente del INE, filtró la nota sobre la posibilidad de abrir el 70 por ciento de la paquetería electoral antes de certificar el éxito abrumador del próximo presidente de México; acaso fue un último intento que Córdova deberá pagar en su momento, no por venganza sino por jugar con la voluntad de los mexicanos como si éstos fueran parte de algún juego de mesa. Este sujeto debe ser puesto en manos de los ministerios públicos correspondientes, ya mismo si es posible, y hacer entender a peña nieto que, aun cuando siga siendo presidente en ejercicio, ya no tiene el poder emanado del pueblo en unos comicios históricos.

Nada. Andrés ganó con ventaja tal que no debió haber sitio para los retrasos, acordados de manera soterrada, ni para la incongruencia de un sistema que se cae a pedazos en medio de un duelo casi grotesco por parte de los priistas asombrados –sobre todo aquellos gobernadores que cumplen el papel de plañideras en vez de pensar en alternativas viables–, y de los panistas marginados, convertidos en rastrojos de la mano de Ricardo Anaya.

Y ya es hora de evitar los largos lapsos entre las elecciones y la toma de posesión. Por lo menos, a partir del régimen de Andrés –reducido de seis años a un lustro y diez meses–, sólo serán noventa días los que conformen el espacio de la transición en vez de los cinco meses absurdos –faltan cuatro y medio–, para cumplimentar el actual proceso. En todas las naciones del orbe el cambio del titular del Ejecutivo se da en automático para evitar el absurdo de contar con dos corrientes de poder, no paralelas, sin coherencia entre ellas ni identidad como está sucediendo ahora.

Por ejemplo, llega una delegación de la Casa Blanca, encabezada por el secretario de Estado Mike Pompeo y algunos de los más cercanos colaboradores de Trump, destinada a comenzar el diálogo con Andrés sin darle importancia a un peña marginal y, francamente, estorboso por su prisa de salvarse de la quema cuando las llamas ya le llegan a la cintura. En el medievo estaría dando de gritos en la hoguera.

Mientras, el equipo de Andrés anuncia la construcción, en un año, de tres refinerías y cien universidades; pero también hacen falta primarias y secundarias y, sobre todo, el cumplimiento de promesas ineludibles: por ejemplo, la baja de los precios de la gasolina que no debe esperar tres años sino debe implementarse desde diciembre mismo; y las bases firmes que deben conformar el nuevo TLCAN antes de ser desplazado a un mero intercambio mercantil bilateral.

Tinieblas

Rafael Loret de MOLA

Pregunté a uno de mis informantes más certeros, antes de las elecciones federales, si consideraba posible que algún candidato pudiera arribar a los cargos por los que se postula sin acuerdo, o cuando menos tolerancia, de los grandes capos del narcotráfico. El hombre, cercano a las fuentes de la CIA sobre todo, pero también a la avanzada rusa que sí existe aunque pretendan ocultarlo los medios medrosos, fue contundente:

–En las circunstancias actuales eso es imposible. Tienen control en casi todo el país y en las ciudades “frías” –esto es en donde se aparenta una paz convenida–, pueden surgir pugnas en cualquier momento.

En Mérida, por ejemplo –sólo fría en este tema porque el calorón es cotidiano salvo cuando llegan los “nortes” y los huracanes–, se acostumbraron muy pronto a la idea de que las familias de los capos fincaran allí y, por ello, se vivía una tranquilidad muy distinta al terror que se sufre en el norte del litoral del Golfo, desde Tamaulipas hasta Campeche.

Las pruebas son mayúsculas. Si en Veracruz, amedrentados por el tsunami AMLO, los Yunes se fueron al demonio no sin antes intentar cuanto pudieron para instalar su aristocracia dinástica, en Yucatán igualmente presionaron los “capos” para evitar la hecatombe de los viejos cacicazgos derivados del cerverismo con la ladrona Ivonne Ortega en sitio preferencial, luego de entregar cajas vacía de cartón –supuestamente con un millón de adhesiones–, a cambio de una precandidatura a la presidencia bastante ridícula y a cambio de manejar la sucesión yucateca; y casi lo consiguen de no ser por el espíritu democrático de los yucatecos. Mordieron el polvo pero aún no es posible medir las consecuencias.

De hecho, desde la última fase de la campaña hasta la fecha, Mérida, que abiertamente se proponía como una ciudad de paz, ha sufrido los primeros embates de la violencia con un ritmo de asesinatos y asaltos insólitos en esta región, esto es como si se tratara de una advertencia para sumar a las filas de la delincuencia organizada –no faltan voces en el sentido de que ya lo está–, al gobernador electo, el panista Mauricio Vila quien, al fin, logró imponerse a los lloriqueos de su adversario Mauricio Sahuí –literalmente, a lágrima pura–, y de sus asesores como Alejandro Medina quien lloró sin recato al anunciar la derrota de “su” líder; fue un penoso episodio que degradó al priismo yucateco o a lo que queda del mismo.

Los reacomodos apenas comienzan… mientras los acuerdos soterrados avanzan.

El incendio

Rafael Loret de MOLA

Los conformistas, siempre hastiados de las opiniones y posturas de los demás, abrumados a cada rato cuando se sacuden las paredes de la inercia inútil, alegan que deben dejarse las cosas como están y, por ejemplo, cerrar el ominoso capítulo de Puebla, en donde pretende imponerse a la usurpadora Erica Marha Alonso Hidalgo de Moreno Valle, identificada como las “muchas faldas” del cacique asesorado siempre por Javier Lozano –hoy priísta en el borde la explosión de su pobre burbuja luego del fracaso de Meade y de sus corifeos–, cuya cultura le cabe en una uña, digamos al estilo de Karime Macías, la supuesta prófuga esposa de Javier Duarte, perseguido –como única acción de su podrido gobierno– por el otro gran derrotado, Miguel Ángel Yunes Linares, mucho peor a su enemigo.

Por cierto, y no quiero que esto aparezca como una defensa, la señora Karime dista mucho de vivir con los lujos y excentricidades de los funestos Yunes; la carrera del patriarca, por ejemplo, comenzó cuando se hizo del control de la gubernatura en el sexenio de Patricio Chirinos Calero, entre 1992 y 1998, a quien convirtió, alcoholizándolo y drogándolo –con su consentimiento, claro–, en una piltrafa humana incapaz de raciocinio alguno… para que él, Miguel Ángel, pudiera actuar a sus anchas. Y así comenzó la penetración del narco en la costeña entidad entre otras muchas lindezas.

Es la tónica de Rafael Moreno Valle, panista por conveniencia y heredero de una línea caciquil priista de primera mano. Recuérdese cómo los fox apoyaron a Ricardo Salinas Pliego, en la toma del Cerro del Chiquihuite, cuando se apropiaron, con la guardia personal del magnate de la plata y las remesas –Ricardo, claro–, del canal 40 que era propiedad, precisamente, de la familia Moreno Valle. A cambio de ello se abrió el camino para que Rafael se apoderara, cual si se tratase de un botín, de Puebla y sus nexos. No entiendo cómo los poblanos soportan este yugo, a no ser que sean parte de la abyecta aristocracia del lugar, misma que odiaba al general Ignacio Zaragoza por haber vencido a los perfumados franceses de mierda. Quizá lo hubieran linchado de no ser por la tifoidea y el tifus que lo aniquilaron meses después de su victoria el 5 de mayo de 1862, precisamente en septiembre del mismo año a los 33 años de edad.

Los Moreno Valle son herederos de Maximiliano y de todos los reaccionaros que ofrecieron a México en bandeja a un “príncipe” europeo para que los sacudiera del Benemérito Juárez, a quien odiaban por su sangre indígena; y lo más vergonzoso es que la primer comitiva de apátridas fue encabezada entre otro por José María Almonte, vástago del gran Morelos, el Siervo de la Nación, lo que demuestra que los hijos no son siempre espejo de sus padres ni siguen sus pasos, ni piensan igual, ni luchan hombro con hombro. Duele decirlo.

Puebla debe redimirse. No es posible, dadas las condiciones actuales, que permanezca una usurpadora en el poder cuando la mayor parte de los mexicanos vuelcan su esperanza a favor de una democracia que creemos apenas despunta pese a los intentos, ya ahora, de desviarla hacia los mismos escenarios de antaño. Lo decimos a tiempo, como siempre lo hemos hecho, antes de que la mala energía brote por todos los rincones heridos de nuestra gran nación.

Censura y servilismo

Rafael Loret de MOLA

ARIEL ROSALES SE RESERVA SU SEGUNDO APELLIDO. SUS RAZONES TENDRÁ, MÁXIME QUE EN ARGENTINA TIENE UN HOMÓNIMO

Ese homónimo trabaja en la misma rama, la edi­torial. El “nuestro”, de talante afeminado –no se atreve siquiera a declararse, con dignidad, gay aunque pretende parecerlo por su andar y el mo­vimiento de las manos–, labora en lo que ahora es Penguin Random House Mondadori-Grijal­bo, una larga firma para subrayar una fusión de envergadura estadounidense-europea. Lo inte­resante de la cuestión es que es editor, ahora sin fi­gurar en nómina pero no “free lance”, con enorme influencia sobre el directivo, en México, de la fir­ma: el español, tenía que ser, Cristóbal Pera, acaso porque no ha llegado a la categoría de perón.

Sendos personajes presumen que publican obras de investigación periodística aunque solían presentar textos coyunturales sin la menor apli­cación periodística, como los malhadados títulos de la argentina Olga Wornat, defendida por algu­nos diaristas mexicanos luego de publicar sobre las “muchas faldas” de Marta sin el menor sos­tén en algunos de sus episodios; por eso fue de­mandada. Este columnista, en cambio, no lo fue porque su libro Marta, en donde presenté inclu­so el certificado de disfunción sexual de Vicente Fox entonces en el cargo de presidente, no conte­nía elementos difamatorios y calumniosos… y gol­peaba, a fondo, como consta a mis lectores, en la absurda pretensión de la dama en cuestión por re­emplazar a su baldado consorte en la cabecera de la romántica cabaña de Los Pinos.

La argentinita, en cambio, fue contratada ex pro­feso, gastó una millonada antes de editar su pasquín y me fue presentada precisamente por Rosales, su editor, quien me señaló como “el periodista” que más podría aportar sobre el tema… sin saber que ya realizaba un trabajo similar, pero bien sustentado.

Trump y Putin

Rafael Loret de MOLA

Con tanta discreción que la ponderada actitud y el mesurado discurso de éste permitió confirmar la especie contra las versiones de los escépticos que convirtieron en “memes” los señalamientos.

Por lo pronto, el “pato” Donald Trump ya ha sido invitado a la toma de posesión del nuevo presidente de México, bajo el alud de poco más de 30 millones de sufragios; es él, el mexicano más votado de la historia.

Sabemos que Alfonso Romo fue el artífice de la relación bilateral entre el candidato vencedor y el presidente de EU, cuestionado por su desaseada elección, bajo el peso del hackeo descarado de los rusos, reconocido por propios y extraños.

Pocos nos hubiéramos imaginado que la democracia en México, pese a los focos rojos, sería en esta decena superior a la de Norteamérica, presentada siempre como ideal por la derecha y los prestanombres de las grandes multinacionales aunque evidentemente caduca.

Y lo fue desde 2000 cuando Al Gore prefirió exaltar al sistema antes de pelear en su triunfo, manoseado en Florida. En la misma línea, quien “planchó” la ruta entre Rusia y el mandatario próximo fue Marcelo Ebrard Casaubón, el futuro Canciller y el mejor discípulo del extinto Manuel Camacho Solís.

Por cierto, el futuro presidente tendrá, al momento de asumir el mayor cargo, 65 años de edad, dos más que Adolfo Ruiz Cortines, en 1952, a quien llamaron “el viejo”, hasta que el propio personaje aclaró: –Bueno, ¿para qué me quieren? ¿Para presidente o para semental? Los tiempos han cambiado y la pareja que integra AMLO con su culta y bella mujer, Beatriz Gutiérrez Müller, es una carta fuerte para el arranque de un gobierno que tantos esperan distinto aunque, para este crítico irredento, conlleva una enorme falla: la composición del Legislativo, con el refrendo al viejo mayoriteo priista, es deplorable.

Comadrejas inútiles

Rafael Loret de MOLA

Como futuro presidente con la desazón y el enfado de menos del 50 % restante, parece que hay cupo para todos hasta que suenen las 12 campanadas anunciando el 1 de diciembre y el fin del peñismo devastador. Por so escribí PEÑASCO.

Es ridículo ver imágenes del candidato triunfador en un abrazo con el empresario Claudio X. González. Ahora, el mayor pandillero de cuello blanco, se estrecha con el ganador que propone: “primero los pobres para el bien de todos”.

El alegato, lo mismo que al reunirse con el repelente peña nieto en Palacio Nacional, es consolidar una transición pacífica de la titularidad del poder Ejecutivo y el Congreso, humillados los antiguos partidos que marcaron una época de hipocresías y complicidades debajo del agua; están devastados, tratando de encontrar la mirada al futuro presidente para brindarle un guiño e intentar salvarse.

La falta de decoro llegó a los intelectuales chaqueteros, digamos como Enrique Krauze, y a frívolas escritoras de la legua, quienes se dispusieron a justificar sus arranques viscerales y a explicar que estaban la mar de contentos con la victoria de AMLO, al igual que personas que lo repudiaban y ahora se suman a “la causa”.

No es que la partidocracia haya muerto, no; sucede que este “cuarto movimiento nacional”, nos coloca en el paralelo en el cual Plutarco Elías Calles ideó la fundación del PNR para aniquilar los caudillismos; y lo logró a cambio de ser él quien se erigiera en “jefe máximo” hasta que el general Lázaro Cárdenas lo mandó al exilio fundando, al presidencialismo que está por asfixiarse.

No será sencillo salir del cascarón con tantas gallinas cluecas alrededor. Y si no, como siempre expongo, al tiempo.

¿Alguien se acuerda?

Rafael Loret de MOLA

Recuerdo que, hace algo así como una década, los exalumnos del Instituto México con los viejos maestros supervivientes de nuestra generación, nos enteramos que uno de ellos atesoraba los mejores trabajos sobre el mártir Madero y su sacrificio. Entre ellos, destacó el realizado por el escolapio Porfirio Muñoz Ledo que, de hecho, había basado su escrito en la obra de Alfonso Taracena, impresionando con ello al mentor quien le auguró un futuro promisorio… como fue el caso al convertirse, como él presumía, en el “Churchill mexicano” por aquello de haber pasado por casi todos los partidos políticos registrados.

Pese a sus atributos culturales –era difícil ganarle una discusión por la catarata de datos y citas atesoradas en su cerebro educado–, no pudo sentarse en la célebre silla del águila –alguna vez este referente sirvió para un libro de un altísimo autor nacional y mi editor, Rogelio Carvajal, me halagó al decirme que con ello me había rendido un homenaje por referirse a la clase política en términos semejantes a los míos–; eso sí, fue candidato a gobernador por Guanajuato en la sucia elección de 1991 en la cual Vicente Fox fue víctima de un fraude escandaloso solucionado con la defenestración pública del priísta Ramón Aguirre Velázquez, víctima de la venganza camuflada de Carlos Salinas, el señor de las tinieblas.

Pero hoy es día de hablar de nuestros maestros. ¿Cuántos de nosotros los recuerdan, no solo por sus nombres sino por la entrega mostrada a sus “rehenes” escolares? ¿Acaso, cada año, les mandamos aunque sea un kilo de aguacates, de esos muy caros, para reemplazar a la manzana del cuento? ¿O dejamos correr la fecha y los años hasta cuando se nos ocurre preguntar si todavía vive? En este último caso, estamos la mayor parte de quienes pasamos por las aulas –y no de refilón como algunos candidatos a la Primera Magistratura–, y pudimos conducir nuestro destino sin caer en la media de la miseria, a veces en el filo pero siempre con capacidad para no sucumbir, mucho menos cuando las herencias son cuantiosas –no fue mi caso–, y les permiten especular de lo lindo hasta forjar fortunas importantes bien blindadas hasta para tres o cuatro generaciones más, muchas de ellas estarán acaso rebosantes de “ninis”, cuya prepotencia irá a la par con su profunda mediocridad intelectual. Ya lo sentimos desde ahora.

Quién recuerda a sus profesores –en mi librero personal están todas las “memorias” editadas de la primaria, secundaria y preparatoria y, de vez en cuando, las repaso–, es porque tiene buenos cimientos y firmes ideales; cuantos los ignoran y descalifican, sobre todo cuando luchan por sus derechos y en pro de mejorar la educación, no son dignos siquiera de los títulos universitarios que ostentan y presumen, con rabiosa impertinencia: “esos maestritos son puros muertos de hambre”.

Y puede que no sean ricos ni aspiren a figurar en las malolientes relatorías de Forbes, pero permanecen en nosotros porque sus existencias modestas –nunca “muertos de hambre”, ególatras ladrones–, son signo de honestidad y de pasión por el trabajo más apasionante que existe: a formación del futuro de México.

Gracias, por ello, a quienes me encaminaron y cuyos nombres no se han quedado en las esquelas; los llevo dentro de mi espíritu batallador.

El futuro

FOTO: MISAEL VALTIERRA / CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

El debate se centra en si el antiguo “mayoriteo” que aplastaba cualquier controversia con la oposición es funcional desde la gobernabilidad o si, tener un Legislativo como contrapeso a excesos del poder es signo de la salud democrática y, sirve para detener el antiguo autoritarismo presidencial.

Desde luego, el fin del “mayoriteo”, por cuanto el imperio de las consignas partidistas, no consolidó la democracia en el 2000 cuando el señor fox se hizo cargo del Ejecutivo y acabó solicitando quitarle “el freno” al cambio asegurando que era, la oposición mayoritaria en las Cámaras, lo que restaba cualquier iniciativa suya hasta asfixiarlo; el pobre vicente, en su egocentrismo mayúsculo, desperdició la mitad de su mandato quejándose de su impotencia y en manos de muchas faldas” de Marta Sahagún… tal y como se pretendió recrear en la Puebla aristocrática de los Moreno Valle.

El futuro presidente de México, Andrés, tendrá una mayoría casi excesiva en las Cámaras. 307 diputados y 69 senadores, una cuota no alcanzada desde la reforma de 1991 que condujo al país hacia el tercer milenio con predicciones fatales para el entonces partido oficial; y si éste, el PRI, regresó al poder presidencial en 2012 se debió al pésimo desempeño de los mandatarios de la derecha, fox y calderón, y el uso mediático a favor de un priista sin raigambre, y con un gobierno irregular en el Edomex como única tarjeta de presentación.

Cabe ahora esperar, por el bien de México como reza el señor López Obrador, que el nuevo Congreso NO sea lacayuno porque con ello se convertiría en cuanto más aborrecen los mexicanos: la abyecta complicidad de la clase política demasiado manchada por los cuatro costados.

De buena parte de ello depende que el futuro presidente conserve credibilidad y la esperanza de millones de mexicanos.

Activista

Rafael Loret de MOLA

Liu Xiaobo tiene 62 años y nadie dudaba que era un hombre excepcional. Intelectual, sabio y activista reclamó para China un “Estado libre, democrático y constitucional”, en medio de una oleada de protestas en contra de la represión y la autocracia, los males que siempre generan violencia como demuestra la historia universal. Tarde o temprano, los pueblos se cansan, se rebelan y someten a quienes fueron, o creyeron ser, los dueños de la vida colectiva imponiendo reglas tendientes sólo a salvaguardar los intereses de la clase gobernante. Los dictadores pasan, las naciones prevalecen, con alguna excepción.

La Unión Soviética, por ejemplo, pagó con dureza la aplicación de un nuevo modelo político, la perestroika, que abría no sólo las puertas a occidente sino tendía a una modernidad que terminó con la disolución y el surgimiento de una decena de países alrededor de la Rusia actual dirigida, además, por quien es considerado uno de los líderes mundiales con mayor poder e influencia. Esto es, perdida la Unión, los rusos lograron sostener el mono-liderazgo con Vladimir Putin a la cabeza y como amenaza creciente contra los vaivenes del mayor poder de América y Europa, los Estados Unidos, también cargados de vaivenes entre una familia de color, respetada pese a sus crímenes de guerra, y otra de empresarios anaranjados, de piel blanca, totalmente fuera de proporciones y ajeno a la realidad.

De estos polos extremos surgen los gobiernos sin sensibilidad ni autoridad moral, como el chino, capaz de detener por “subversivo” a un sabio luchador y mandarlo a las mazmorras. Ante la brutalidad del caso, como muy pocas veces, la comunidad internacional –formada por organizaciones dispersas–, reaccionó y gestionó para Liu Xiaobo el Premio Nobel de la Paz 2010 que le fue concedido bajo el escozor de la terrible policía china, contra la pared ante la visión del mundo; bajo presión universal, las autoridades, en 2017, determinaron su excarcelación porque el héroe –me permito llamarlo así–, tenía cáncer en el hígado en fase avanzada. Murió en julio del año pasado, apenas unos días después de su liberación.

De poco sirvió la exaltación y el interés mundiales. El gobierno que atesora una de las culturas ancestrales, se cerró tanto como la Gran Muralla y no permitió que la presión universal se impusiera a la soberbia de sus gobernantes, entre ellos Xi Jinping, quien pretende dar una imagen equilibrada pero no tolera a los enemigos de su régimen central, lo mismo que en Venezuela… o México. Por ello, claro, el Nobel de la Paz 2010 es tan importante para la visión global en un mundo agobiado por la pérdida sustantiva de valores y los desequilibrios fomentados por el fanatismo, los odios de la xenofobia y la discriminación racial abierta.

No se trata de pretender una hegemonía universal –como la que quiere imponer el anaranjado Trump–, sino de ser congruentes con las reglas que hacen posible la convivencia humana: la paz, el respeto entre la diversidad de géneros, la libertad de movimientos y la de expresión sobre todo, la tolerancia hacia los distintos y las religiones de diversa índole y, sobre todo, un acusado rigor para salvar al medio ambiente y al mundo que es nuestra caso. No vendría mal un decálogo para la grandeza de nuestra gran patria, el globo terráqueo más allá de los jardines floridos de la Casa Blanca.

Basta! para que te enredes

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