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Miercoles 21 Noviembre del 2018
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Piense

Pesimismo negro

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Me decían hace unos días que mis palabras parecen impregnadas de un pesimismo negro –lo contrario del humor– y hasta catastrofista. Para defenderme un poco, y además apenado por el justo señalamiento, argüí que también me habían calificado igual cuando vi venir el atentado contra Colosio –“Presidente Interino”, 1993-, o denuncié el alcoholismo de calderón antes de que el escándalo llegara a la Cámara de Diputados. De igual manera, la alerta sobre marta sahagún evitó lo que ya se gestaba para simular una suerte de reelección de fox si bien su falta de carácter ayudó bastante. Y siempre colgándome el sambenito de ser profeta del caos. ¡Cómo si me gustara el papel!

Como testigo de tantas volcaduras de la historia, me satisfaría mucho más reseñar a los lectores preocupados del acontecer cotidiano que no hay riesgo alguno de una nueva “guerra fría” pese a la unión de fuerzas entre Rusia y China en franco desafío hacia occidente y, en concreto, al ya desbalagado pato Donald Trump, quien sólo es aprobado por el 37 por ciento de los estadounidenses y parece tener un gran parecido político con su colega mexicano: todavía no han podido aterrizar en la realidad ni saben conducir las naves de las cuales son timoneles, sólo eso, bajo las órdenes de un capitán que, por si se les olvida, se llama soberanía popular, maltrecha en nuestro país ante la incesante invasión de foráneos saqueadores que cierran espacios en nuestros mercados y en todos los renglones.

 Locos al mando

 

Dudo mucho que varios de los líderes mundiales estén en sus cabales, es decir, sin ser presas de enfermedades mentales severas contraídas por el también enfermo proceder de sus asesores, consejeros y colaboradores dispuestos a arrastrarse, venerando al “patrón” –como en las peores mafias de narcotráfico–, por encima incluso de la propia dignidad. Quien nunca recibe un no como respuesta, dentro de la cúpula del poder, acaba creyéndose una divinidad intocable, más temprano que tarde, hasta exponer el porvenir de sus gobernados. Igual podríamos alegar de los mafiosos.

Los incidentes del anaranjado “pato” Donald Trump Macleod, el segundo apellido lo suscribo porque tiene madre pero muy poca, en Puerto Rico o en cualquier lugar donde se pare, no sólo exhibe la intensa prepotencia del personaje, quien de verdad cree que los estadounidenses son la “raza superior” tan buscada por Hitler junto a la defensa incomprensible de los animales –mientras mandaba a los hornos crematorios a miles y miles de judíos y polacos–, en una desproporcionada visión de la humanidad y cuando alega que la búsqueda de la democracia en el mundo comienza con el aval de la Casa Blanca –la de Washington, no la posesión de “la gaviota” en las Lomas de Chapultepec–.

Si no se es amigo de Trump, como de su predecesor Bush junior, debe observarse como enemigo peligroso, entre ellos los cubanos y la Venezuela de Nicolás Maduro Moro quien, como Fidel en los primeros años tras el triunfo de la Revolución, busca el calor de Rusia, a la que se observa como un peligro latente por el solo hecho de tener cómo responder a las bravatas incesantes de los mandantes de nuestro peculiar vecino del norte.

Y no se diga cuanto sucede en México, donde nuestro mandatario divaga entre los nombres de las entidades –explicable no por fallas académica en la primaria, sino por efecto de una enfermedad cuyo tratamiento suele ser bastante difícil aun cuando se apliquen técnicas de avanzada para evitar la caída del cabello, como me han filtrado desde el Hospital Militar–, equivoca los tiempos, no sólo los gramaticales, y constantemente toma decisiones al vapor cuyos resultados son peores a los males que supuestamente intenta atajar y superar.

Desde luego, México es más pobre y está más abandonado que en diciembre de 2012, cuando la “guerra de calderón” se había sumado a las catástrofes fraguadas por el hombre y no por la furia de la tierra y los vientos huracanados. El señor peña ganó la Presidencia mintiendo, sobre su propio perfil, y ofreciendo cuanto no podía hacer, entre ello evitar la superioridad de los “intocables” que nunca fueron más fuertes y tremendamente raptores como en el presente.

Yo no sé, a estas alturas, si están en sus cabales los dirigentes mundiales –por ejemplo Ángela Merkel o el impresentable gallego Mariano Rajoy Brey que dividió a su país y la escindió–, o si nos faltan tornillos a quienes conformamos las naciones, todos nosotros, para resistir el oprobio de estar mandados –no gobernados–, por ellos. Nos falta organización, dicen, y con ello, como sedientos de liderazgos, preferimos optar por el “menos malo” haciendo el papel de comparsas en los recurrentes fraudes electorales –los que fueron y cuantos serán–, con las mismas reglas y los mismos árbitros.

En el pecado de tolerar llevamos la penitencia de los yugos políticos.

 

¡Cuesta arriba!

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Aunque a los muchachitos les falta todavía encontrarse con los Reyes Magos, los adultos comienzan a recoger las cenizas, los restos de la piñatas, los alimentos sobrantes que, la verdad, pocas veces se consumen, hasta recuperar a las compañías ineludibles de los últimos años: la impotencia, acaso el rencor y la apatía política que nos debilita, a cada rato, como factura del insuperable, hasta hoy, temor social.

Concedo que no es amable iniciar 2018 con una escala de pesimismo pero, por desgracia, cualquiera otra cosa, estando como está la realidad, sería tanto como caer en el hondo abismo de la demagogia sin redención posible. Y, francamente, prefiero lo primero aunque se me acuse de ser una especie de cuervo maldito contador de las oscuras reseñas sobre las infestadas e infectadas cuevas de la incivilidad y el despropósito políticos. No es que me guste el papel, pero la vocación, a través de cincuenta años de profesión, me impulsa a arrebatar del rostro de nuestros lectores las vendas de la impudicia y la simulación.

En fin, como viene sucediendo en cada sexenio incluidas sendas alternancias, nos vemos obligados a iniciar el último ciclo anual del peñismo, acaso el peor de la historia en más de una centuria en la que alternaron héroes y villanos que rompieron con cuanto de bueno aportaron los primeros bajo presiones inconfesables, sea de la gran potencia universal o simplemente como efecto de la impostura social ante los abusos reiterados de poder, tolerados por comodidad o ignorancia, hasta que se convirtieron en parte integral de la estructura gobernante; político sin dinero, recitaba Hank González, es simplemente un pobre político.

Estiércol acumulado

Confieso a los amables lectores que cada vez me resulta más difícil traducir el empalagoso idioma gubernamental. A cambio de ello, las intenciones no pueden ocultarse.

Reparé en ello luego de varios días después de la caída del avión en el que viajaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos, amén de otros funcionarios y la tripulación, y que empeñosamente los voceros de la oficialidad, y hasta los opinantes gratuitos ligados al establishment, consideran un accidente aun cuando no encontraran explicaciones convincentes para certificarlo.

Ya pasaron casi ocho años desde aquel trágico 4 de noviembre de 2008. Dijeron que quizá once meses después sabríamos algo. La amnesia colectiva consumió el interés por el suceso.

 

Este columnista ya ha pasado por ello. En febrero de 1986 escribí que temía más al silencio de mis colegas y al consiguiente vacío en los medios informativos que a cualquiera otra reacción por parte de quienes ejercían entonces el gobierno.

Lo expresé, obviamente dolido, al percibir que casi me había quedado solo en mi insistencia por descorrer los “puntos oscuros” sobre el supuesto “accidente”, todo un montaje siniestro, en el que perdió la vida Carlos Loret de Mola Mediz precisamente cuando, con su prestigio político como único escudo, intentaba convencer a algunos personajes claves sobre el imperativo de solicitar al entonces presidente, miguel de la madrid, su dimisión, más bien su “licencia por causas graves” de acuerdo a como señala la Carta Magna.

Poco después mi voz fue la única que siguió escuchándose. Hasta ahora, treinta años después

Terror en Los Pinos

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

En la residencia oficial de Los Pinos se han consumado algunos de los cuentos de terror más espeluznantes de cuantos, seguramente, han leído o visto a través de las múltiples series de televisión que, al final, dejan por allí una secuela de psicópatas imitadores, como los asesinos seriales de Ciudad Juárez por ejemplo que no sólo se quedan en la franja de los feminicidios, y alientan la violencia cuyas secuelas acaban por “sorprender” a quienes no entienden ni buscan los orígenes.

Como los juegos cibernéticos cargados de matazones virtuales publicitariamente blindados con la falacia de que estimulas las células cerebrales… para matar. Y nadie se preocupa por el sensible deterioro de un amplio sector de nuestra juventud, el futuro como la observo mirándola a los ojos, que parece atrapada por el incesante coloniaje anglosajón que nos impone sus tradiciones, y nos arrastra a un espacio en donde las mascotas no deben hacer esfuerzo alguno para ganarse techo y sustento a diferencia de millones de seres humanos desprotegidos e incluso marginados de cualquier posibilidad de confort. Mientras este desequilibrio persista no podremos hablar de justicia social ni aceptar los cánticos demagogos de los jilgueros que ofrecieron donar sus prerrogativas partidistas a los damnificados y ahora se esconden.

El terror nace de la casona de Chapultepec, arrebatada al patrimonio de los mexicanos cuyo bosque urbano era más amplio y estaba menos contaminado, por el indecoro de la clase política, no sólo la oficial, sino también la oposición que transa con la superioridad a cambio de migajas.

Términos Invertidos

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Suelen, en nuestro México querido, confundirse todos los términos. Durante mi último viaje –el último, de verdad– a España nadie pudo explicarme por qué al sismo le llaman seísmo, ícono se transforma en icono – sin acento– y a los cacahuates les conocen como cacahuetes. Ahora mismo caigo en la cuenta que el corrector automático no subraya ninguna de las tres acepciones anteriores, es decir sendas se dan por válidas de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua. En la misma línea, en territorio otrora azteca, olmeca, maya y de tantas etnias oaxaqueñas y chiapanecas, suele cambiarse hasta el sentido de las denominaciones para convertirlas en lo contrario de lo postulado: como si correr significara permanecer parado.

En política la cosa es todavía más grave. Solemos poner a la par, cual si fuesen sinónimos, a la patria, el Estado y la Nación cuando son cuestiones muy diferentes y no hojas del mismo árbol. Patria es un concepto nacionalista, Estado el territorio soberano y nación, claro, la identidad física y social entre los oriundos de una misma tierra. Pudieran encontrarse parecidos pero no son similares uno del otro y no pueden utilizarse como si de lo mismo se tratara.

Igualmente suelen aparejarse la presidencia de la República y la banda tricolor a la altura de los símbolos patrios: el himno, la bandera, la campana de Dolores. Y no es así, desde luego, salvo el camuflaje oblicuo que llegó a la mayor de las cursilerías cuando calderón besó el escudo nacional sobre una banda que ya no le pertenecía, abusando de la distensión que él no tuvo por la vergüenza de unos comicios contaminados.

El poder equilibra

Rafael Loret de MOLA

@loretdemola

Apenas se designó a Luis Donaldo Colosio candidato del PRI a la presidencia en noviembre de 1993, el exmandatario Luis Echeverría, desde su heredad de San Jerónimo y ante un apretado grupo de contertulios variopintos –un empresario, un político y un escritor entre otros–, se permitió una reflexión sobre el pasado y el futuro del país:
–La verdadera dimensión de un político –expresó sin requiebros en la voz–, la otorga el ejercicio del poder. Solo entonces podemos medirlo.

Él mismo confesaba, aunque no fuese esa su intención, las limitantes que debió asimilar durante el largo preámbulo a la nominación esperada. Más todavía cuando quien le señaló pasó a la historia como uno de los personajes más autoritarios de la segunda mitad del siglo XX: Gustavo Díaz Ordaz.

Es fama que éste no dejaba ni respirar a sus colaboradores en su presencia y a algunos los trataba francamente mal, desdeñoso y mordaz. Quizá por eso Echeverría agregó sobre el perfil del nuevo abanderado del entonces partido invencible: Se parece a mí. Ha sido muy discreto como secretario de Estado. Ya tendrá tiempo para hablar.

¡Y lo decía quien se había caracterizado por su irrefrenable locuacidad! El horizonte, dada esta condición, no resultaba nada halagüeño y no teníamos, al alcance cuando menos, refugio alguno.

De acuerdo al modelo presidencialista, estructurado por la Carta Magna para legitimar y aglutinar la representación del Estado y el ejercicio del gobierno en una sola voluntad, son escasas las salidas de la sociedad ante los excesos de quien desempeña la titularidad del Ejecutivo.

No hay recursos jurídicos válidos, aunque técnicamente existan, ante la constancia de impunidad que delinea el cauce del sistema político mexicano. De esta forma, las querellas contra los mandatarios, lo mismo ayer y hoy, no dejan de ser pasajes anecdóticos anclados en la ironía popular. Hay mofa, no justicia aun cuando la descalificación colectiva sentencie a los predadores.

Daños mayores

Rafael Loret de MOLA

Con la efeméride de la expropiación del petróleo, misma que cambió, en definitiva, el destino económico y político del país –el social no porque, por desgracia, el oro negro, mal administrado, no alcanza para iniciar con él siquiera la fallida “cruzada por el hambre” anunciada por el presidente enrique peña nieto como una panacea–, surge en paralelo la esfinge del general Lázaro Cárdenas del Río, sin exclusivas partidistas como pretendieron los dirigentes priístas durante varias décadas. Y pocos sabían que el ilustre personaje, precisamente, rechazó su credencial como priísta –la número dos, después de la del entonces presidente Manuel Ávila Camacho– porque consideró innecesario el cambio de siglas sin una verdadera reestructuración de estatutos que asumieran una tendencia vanguardista, con objetivo visionario como él era.

Pasamos la celebración con los hilos cambiados. Hay una división seria –no profunda porque suelen los priístas no ser demasiado audaces cuanto se enfrentan al poder presidencial, únicamente cuando quien ocupa Los Pinos es de su misma filiación–, dentro de algunos de los actores principales del partido en el poder, precisamente por la desazón causada por el anuncio de una modificación estructural que tienda, precisamente, hacia la derecha como si la segunda alternancia hubiera estado profundamente contaminada o condicionada a otra clase de intereses reñidos con el patrimonio nacional. Y así lo perciben no pocos mexicanos conocedores de nuestra epopeya histórica.

Lo que más me disgusta, en esta hora incierta, es observar a quienes ahora defienden la propiedad de la riqueza energética de México que es, claro, de los mexicanos desde 1938. Un cuarto de siglo nos separa aún del centenario, pero hoy recordamos que hace setenta y siete años desterramos a las compañías inglesas que habían forzado las cosas para explotar sin remedio a los petroleros mexicanos; como ahora siguen siéndolo los mineros y otros grupos a quienes las injusticias y los tratos inhumanos parecen haberlos detenido en el lejano principio de la centuria anterior. Una vergüenza para una nación dotada de tantos recursos naturales al punto de que Adolf Hitler, dispuesto a apoderarse del mundo, puso su mirada en nuestro territorio y pronunció una sentencia terrible:

–México sería la mayor potencia del mundo… si la gobernáramos los alemanes.

Fue una bofetada contra nuestro nacionalismo que supo a poco bajo los estruendos de la Segunda Guerra Mundial y la tardía participación del mexicano Escuadrón 201 con el que sumamos las pobres fuerzas militares de nuestro país a una contienda con tintes de Apocalipsis; sin embargo, nuestro petróleo se revaloró y pudimos, todos, salir delante de la precariedad que sembró en el “primer mundo” aquella conflagración mundial. La pregunta es: ¿por qué, entonces, nos quedamos rezagados? Y la respuesta única es a causa de la corrupción infinita que degrada a los hombres públicos y también a quienes la toleran. En buena medida, la amnesia colectiva nos coloca en este nivel por desgracia.

Por ejemplo, hace tres años el presidente peña anunció en Londres, a bombo y platillos, su disposición para ofertar, regalar, los recursos de nuestro subsuelo dada la baja en el valor del petróleo, de la mezcla mexicana del crudo. La reforma respectiva no fue suficiente porque los interesados no previeron la caída y se amontonaron pidiendo los contratos ofrecidos; apenas ahora se nos habla de que “los primeros acuerdos” se darán en junio acaso después de cerrarse los mismos en Gran Bretaña a la sombra del glamour. Otra vez, retornó peña de un periplo internacional con saldos rojos, muy lejanos a las expectativas originales. Como mandatario, en la perspectiva diplomática, es todo un perdedor aunque se sienta aristócrata.

Voladores

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

A estas alturas del recién inaugurado proceso electoral, con incertidumbre sólo en la fusión de la ultra derecha y la izquierda dubitativa, el PAN y el PRD para ser más precisos, es obvio que se han dado ya movimientos de piezas y estrategias ante la sorprendente reacción de la clase política, la sorpresa de parte del electorado y las encuestas que no dejan tranquilos a los aspirantes y sirven para inducir caminos que, acaso, no habrán de recorrerse. Ni modo que con tan poco se olviden las afrentas. Veamos:

1.- Para desconcierto de muchos, el simpatizante priísta, José Antonio Meade, exhibe una seguridad pasmosa ante la evidente repulsa de la ciudadanía al peñismo y al PRI. Más allá de pujas internas es evidente que estas cesaron en cuanto se produjo el “destape” y comenzó a hablar el aspirante, con suavidad en la voz y dureza en los conceptos sobre sus adversarios.

2.- El llamado Frente Ciudadano, como pronosticamos a tiempo, debate por su supervivencia a sabiendas de que, por primera vez, la derecha y un sector de la izquierda se unen con el objetivo común de derrotar a Andrés y su Morena, sin darle importancia, hasta hace unos días, al abanderado priísta. Contra Ricardo Anaya se da un fenómeno similar al del TUCAM –todos unidos contra Madrazo–, fenómeno que desplazó, con no pocas traiciones de algunos gobernadores, a Roberto Madrazo en la candidatura priísta de 2006; el nocaut de éste fue fulminante.

3.- Finalmente, Andrés y sus incondicionales, siguen seguros de vencer pero no toman a chiste ya al supuesto priísta con quien compiten.

La cereza del pastel

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Fue como una broma macabra, hace apenas una semana, cuando comenzaron a verificarse el monto de los sobornos y los sobreprecios de sus “servicios” a varias de las plantas de Pemex con la intermediación del corrupto –rompe-madres, se dice–, Emilio Lozoya Austin, quien, con su cola y mañas de velociraptor, puede sentirse orgulloso de ser continuador de grandes personajes del peñismo: La Gaviota, Luis Videgaray –beneficiarios de HIGA–, Virgilio Andrade “la cloaca”, Gerardo Ruiz Esparza “el socavón” y el propio titular del Ejecutivo, quien asienta que la corrupción no es uno de los males mayores. Falta establecer desde el punto de vista de quién.

No son todos los cómplices, desde luego, ni los únicos beneficiarios de los sobornos de Marcelo Bahía Odebrecht, el brasileño convertido en el Luzbel de los empresarios para convencer a los jefes de Estado de casi todo el continente a beber sobre sus palmas, cuyas sumas son tan desiguales como el propio caso: los periódicos oficiosos hablan de montos mayores a 400 millones de pesos; El País, de España, cita 41 millones y medio pero de dólares y La Jornada apunta que son 876 millones de pesos los “sobreprecios” pagados a la multinacional por instrucciones de muy arriba – los dos últimos cotidianos citados sí coinciden, a cambio de falacias mayores en los otros–, al tiempo que se citan las tremendas irregularidades cometidas en dos de las obras “emblemáticas” de un régimen amoral: el tren México-Toluca –rey de la tala inmoderada–, y el célebre paso Exprés.

Lo de Odebrecht ha sido, sin duda, la cereza en el enorme pastel de la corrupción.

“Democracia”

Rafael Loret de MOLA

Los precandidatos de la oposición, sobre todo quien va arriba del “niño maravilla” tan cercano a las reformas deplorables del peñismo, retratan a nuestro país, con más o menos calificativos, como una nación que va rumbo al caos si la continuidad triunfara en julio del próximo, inminente 2018. Por supuesto, el simpatizante del PRI, José Antonio Meade Kuribreña, no se inmuta ante tales señalamientos y admite que la corrupción debe combatirse si bien, en paradoja permanente, los saldos del régimen en curso nos sitúan casi en el paraíso, con menos pobres y más capitales del exterior invertidos en nuestro suelo.

La realidad, por supuesto, da la razón a los supuestos contrarios a la administración peñista por cuanto a la violencia al alza, la pobreza también y el abandono de las banderas sociales y de la sociedad misma, encerrada en una burbuja de demagogia severa a sabiendas del desprestigio de la figura presidencial y los alcances de nepotismo ofensivo –ahora van por Morelos, Yucatán y Veracruz, entre otras–, mientras se postula una democracia inexistente, utópica por no decir falsaria.

Ninguno de los postulantes serios a la Presidencia –no los independientes que barren el piso–, tuvo el apoyo de las respectivas militancias partidistas; no se realizaron asambleas ni se consultó a las bases o a la ciudadanía el derrotero a seguir. En el PRI la disciplina se impuso a la razón y la dignidad: quienes insistían que el “tapado” debía ser miembro activo del Institucional cambiaron de “criterio”, si puede llamarse así, en cuanto Meade salió de la ratonera sin que nadie –ni la insolente ladrona yucateca–, le hiciera la mínima sombra.

Largo invierno

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Nos espera un largo invierno. Frío, muy frío, en el norte del país allá donde la impunidad ha echado raíces y no parece dispuesta a ceder un ánimo. Observen a los gobernadores de las entidades fronterizas; basta con eso para llenarnos de horror: los caciques Moreira, Kiko Vega, entenado de Jorge Hank, Claudia Pavlovich Arellano, discípula de Beltrones, el tamaulipeco cínico, Francisco García Cabeza de Vaca –o de buey–, el repudiado ex de Chihuahua, César Duarte Jiménez, malabarista de conexiones non santas, tantas que su sucesor, Javier Corral Jurado, no puede encontrarlo para procesarlo y, finalmente Jaime Hernández Calderón, El Bronco, a quien nadie quiere darle tiempo porque no ha cumplido sus promesas ya rebasadas, entre ellas las de formar auditorías y juicios a su antecesor Rodrigo Medina de la Cruz. De todos colores, menos amarillo, en una gama espectacular de corrupción, miseria humana y fantoches.

Sólo en el sur podrá sentirse un poco más de calor, gracias a que los grandes “capos”, los de a “deveras”, han fincado por allí para proteger a sus familias que han invadido ciudades como Mérida, Cancún e incluso Villahermosa y Campeche. Por eso mantienen tranquilas, en cierto grado, las urbes en donde se han acomodado con el beneplácito de los gobernadores, bien maiceados, para derramar parte del dinero sucio obtenido mientras, claro, se persigue a los periodistas, desde Veracruz hasta Quintana Roo, conjuntando a mercenarios de la pluma como principales infanterías para defender latrocinios, componendas, persecuciones a los disconformes y, sobre todo, asesinatos que jamás se esclarecen.

Librarse de peña

Rafael Loret de MOLA

 

Las organizaciones no gubernamentales suelen tomar mayor importancia cuando los vacíos de poder se ahondan y la credibilidad oficial ronda por los suelos. Es el caso del presente. Para desgracia nuestra, el presidente de la República y los miembros de su gabinete parecen dar mayor importancia a simular que luchan arduamente por atraer inversiones –cuando la falta de seriedad fue desnudada por los empresarios chinos que ahora reclaman una fuerte indemnización por los gastos “no recuperables” tras la adjudicación cancelada para la construcción del ferrocarril rápido entre la capital y Querétaro–, que a la galopante crispación social cuyos efectos pueden ser devastadores contra el régimen en curso.

Es un hecho, y lo repetimos, que buena parte de la sociedad mexicana quisiera librarse de peña nieto; y que otro sector solicita, primero, resolver los entuertos creados por la administración actual, sobre todo los relacionados con la violencia desatada y los intolerables actos represivos, antes de retirarse por incapacidad; y unos más alegan que cuando llegue diciembre, peña podrá solicitar licencia, agobiado por sus males físicos.

El caso es que únicamente un puñado de panegiristas estima, con una ceguera total, la prefabricación de sendas trampas “en contra del presidente” para convertirlo en protagonista de todos los dramas como “si fuera gendarme de Iguala”. Esta hipocresía podría exonerar, igualmente al repulsivo mandatario con licencia de Guerrero, ángel aguirre rivero, al secretario de la Defensa Nacional e incluso a la llamada “pareja imperial” Abarca-Pineda Villa.

Hipocresías

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

De hecho, más allá de los calendarios impuestos por el INE de las mil truculencias, el proceso electoral con miras a la “renovación” de la Presidencia, hace tiempo inició con las consabidas rebatiñas: en el PRI, por cruenta lucha entre el Jurásico y los no militantes con José Antonio Meade al frente; en el PAN con la escisión de la exprimera dama y los juegos de ajedrez del niño maravilla; en el PRD al perder su identidad aliándose con su antagonista histórico; y en Morena ampliando coberturas a costa de recoger a los priístas resentidos. Todos pierden coberturas limitadas, porque su base de incondicionales baja cada día, mientras la mayoría de los presuntos votantes NO se sienten representados por NINGUNA de las opciones conocidas y ni siquiera con los aspirantes “independientes”.

Las batallas han dado inicio, desde luego. Pero acaso la mayor de ellas se libra en las redes sociales a donde tienen acceso casi gratuito, hay quienes pagan sumas enormes por los “Me Gusta” y la cooptación de cibernautas que se ríen de los abanderados desesperados en un ámbito en el que la protesta domina, y de sobra, por las muchas afrentas, precisamente, contra la libertad. Ya no es necesario tener un espacio costeado por el gobierno para denunciar la barbarie contra el periodismo.

La intensa comunicación que existe ahora –impensable en otros tiempos–, pese a la cercanía con las noticias incluso las de territorios alejados no ha logrado todavía contrarrestar la influencia de los malos gobiernos cuya estrategia ruin ha sido la de buscar descalificar a quienes hacen uso de las redes para hacer crecer las voces comunitarias.

La farsa peor

Rafael Loret de MOLA

Todos quieren lo mismo. Es más, si cualquiera de nuestros lectores se diera a la tarea de leer las declaraciones de principios de los partidos de mayor peso, se llevarían una enorme sorpresa: los articulados son muy parecidos –incluso los de la joven Morena–, y proponen, palabras más o menos, los mismos principios que son esencia de la vida republicana: soberanía, autonomía entre los poderes, vida propia de las entidades, defensa de nuestra idiosincrasia, combate a la corrupción –en distintos niveles y circunstancias–, y finalmente un desarrollo sostenido basado en el cumplimiento irrestricto de la ley. Un menú de “degustación” y que, a diferencia de los gourmets, atrapa y llena.

No podría definirse, a partir de tales declaraciones, el fondo y las verdaderas intenciones de las dirigencias que, en cada caso, deciden el porvenir de las militancias con escasas o nulas consultas a las militancias y una inclinación notable por el autoritarismo a la medida de cuantos integran las cúpulas –no cópulas, por favor, amigos correctores–, de un poder desintegrado por la fusión del antiguo presidencialismo autoritario con la partidocracia con el mismo signo. Hemos retrocedido por la soberbia de la clase política fundadora, sin duda, de la moderna aristocracia mexicana… aunque se carezca de títulos nobiliarios salvo algunas excepciones por parte de monárquicos de otras tierras.

El hecho es que cuando las tres grandes coaliciones –todas ellas con amalgama de extremos supuestamente irreconciliables–, coinciden en cuanto a la lucha contra la inmoralidad del sector público y también del privado aunque no señalen a éste con vehemencia habida cuenta de su influencia en la sucesión, al lado del monstruo reptil de la Casa Blanca, no podemos sino dudar de las buenas intenciones y subrayar los orígenes turbios de sus proclamas.

¿Alguien puede creer en la sinceridad de Meade cuando no aclara lo relacionado con “la estafa maestra” en condición de encubiertos o en las cotizaciones tendenciosas de las prerrogativas federales a los gobiernos? ¿O en Ricardo Anaya cuando éste no es capaz de ofrecer explicaciones contundentes respecto a su fortuna y a los movimientos de su Fundación ni fue valeroso para perseguir a los legisladores de “los moches” cuando coincidió con ellos en el Legislativo?

Tampoco Andrés se salva cuando abre las puertas de su partido a un innumerable conjunto de elementos que formaron hace apenas semanas o meses, parte indiscutible de la mafia del poder que él señala con dureza y cuyas ramificaciones, poco a poco, cubren la melena de su Morena: Bartlett, Ebrard, Esteban Moctezuma, Alfonso Durazo Montaño, Ricardo Monreal Ávila y algunos ex panistas de renombre: Javier Lozano, Alfonso Romo –el de los contactos multimillonarios, y hasta Gabriela Cuevas que tanto alborotara el cotarro por su aborrecimiento, precisamente, contra Andrés.

Los revoltijos no son buenos, salvo si se trata de huevitos con jamón. Pero aquí, en el escenario político, faltan los ingredientes hasta para los tibios.

Curso descocado

Rafael Loret de MOLA

Llenaron de independientes, algunos conocidos, el único cauce que quedaba para el surgimiento de verdaderos liderazgos naturales dispuestos a aglutinarse para comenzar la epopeya de la verdadera reconstrucción nacional, la del sistema, en medio de una emergencia vigente con miles de damnificados abandonados a su suerte mientras funcionarios inmorales administran las ayudas, enviadas desde distintos países, desviándolas de su curso sin explicaciones de ninguna clase, salvo la reiterada autocomplacencia sobre sus supuestas inocencias. La cereza del pastel de la corrupción.

Los dirigentes partidistas, comenzando con Andrés, siguiendo con el Frente Opositor Ciudadano y concluyendo con el escatológico Enrique Ochoa Reza, del PRI, determinaron, primero, aportar un veinte por cierto de sus prerrogativas –en el caso de Morena–, para después llegar, en la cúspide de la demagogia, al cien por ciento ofrecido por los partidos frentistas, el PAN, el PRD y su cola el Movimiento Ciudadano – en donde, seguramente, Dante Delgado Rannauro no pudo aguantar más los gritos que le endilgó Andrés, alguna vez escuchados por este columnista–, hasta culminar con el desplante de Ochoa Reza quien ahora “exige” cumplir a los demás con sus ofertas.

Mientras, las escisiones crecen dentro de los institutos políticos y el presunto José Antonio Meade Kuribreña no duda en utilizar un helicóptero oficial para visitar a vicente fox quesada, ahora con dolores en un tendón, en su rancho de San Cristóbal al lado de la sede de su imperial Fundación.

Diálogo en el infierno

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Cuando dialogué con el general Jesús Gutiérrez Rebollo en marzo de 2002 –el 22 para ser precisos, el mismo día que hablé cara a cara con Mario Aburto Martínez, señalado como asesino material de Luis Donaldo Colosio–, el defenestrado militar puso énfasis en dos asuntos medulares:

1.- Que existía un grupo de elite, en México, adiestrado en el Pentágono de Washington, y pagado por la Comisión de Combate a las Drogas que él encabezó por unos meses aunque jamás conociera sus identidades. Eran, como los califiqué entonces, “los rambos” mexicanos preparados para acciones extremas y preparados, además, para actuar en la más completa oscuridad, cuál si se tratarse de llevar a la realidad las más taquilleras políticas de ficción.

Poco se ha sabido de ellos aun cuando no se niega su formación y existencia; mucho menos los operativos en los que, de verdad, intervienen, acaso codo con codo con los marines estadunidenses infiltrados en la Armada de México, si bien no han podido detener el flujo de narcóticos hacia el norte, si tal fuese su papel, a la vista de la permanente animación de los mercados, principalmente el mayor del mundo al norte de nuestro país, regulados por elementos de la CIA, la NSA, la DEA y el FBI. Nadie se ha atrevido a desmentir esta versión por temor a que el escándalo los rebase.

2.- Igualmente, el general Gutiérrez Rebollo –quien murió en el Hospital Militar el 19 de diciembre de 2013, en el mismo piso en donde, al otro extremo, se operaba al presidente peña de las secuelas cancerígenas–, señaló al general Enrique Cervantes Aguirre como quien proveía los encuentros entre los líderes de los cárteles más poderosos, en aquellos días –1996-97–, el de Juárez, encabezado por Amado Carrillo Fuentes, y el de Tijuana, bajo las órdenes de los hermanos Arellano Félix, a cambio de 50 millones de dólares transportados en patrullas de la Federal de Caminos adscritas –aunque tal no fuesen sus funciones–, a la residencia oficial de Los Pinos cuando el huésped principal era ernesto zedillo ponce de león.

Con ello confirmaba, desde la prisión de alta seguridad de Almoloya, la extrema colusión de los mandos castrenses con los “capos” de mayor relevancia territorial sobre nuestro suelo. Y, en ningún momento, tal circunstancia ha cambiado a pesar de las transmisiones del poder Ejecutivo federal, en zigzagueante modelo con dos alternancias de partidos ya considerando la vuelta del PRI al poder.

 

Animales

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Tomen el termómetro a la realidad, señores gobernantes. El repudio se generaliza por dos elementos que no parecen considerar: la creciente intolerancia que divide a una sociedad hasta hacerla manipulable; y la torpeza de engendrar odios entre iguales –no faltará alguno que proponga a su mascota como candidato–, mientras se exalta a los nichos al reino animal. Estas brutales deformaciones separan y desangran a los mexicanos que optan por el “aquí no pasa nada” mientras el país se desintegra, se volatiza y pierde sus raíces.

La intolerancia reduce a unos cuantos los cuadros de afectos, separándonos unos de los otros al enarbolar nuestros propósitos a costa de no entender, despreciar y segregar a quienes piensan distinto o se dejan llevar por su ignorancia sobre ciertos temas, vitales o no, para blindar su incultura y su desprecio a sus congéneres, reducidos al papel de despreciables por la sencilla razón de ser distintos.

El colapso animalista, tras el atentado antitaurino en Bogotá –¡tan bella que es su plaza Santa María!–, deviene de la imposibilidad de volver racionales a los animales para, entonces sí, considerar si debemos darles un escaño o alguna curul si bien no pocas de éstas son ocupadas por bípedos ignorantes y ladrones, ansiosos de alfalfa.

La moda de Disney, extendida a setenta años, parece haber atrapado a quienes se quedaron en el peldaño infantil sin que su pensar evolucionara hacia el respeto a las propias mascotas a quienes algunos de sus “amos” ridiculizan inventándose restaurantes para ellos a los que asisten con trajecitos de gala, con moños y todos. Estas deformaciones los pintan de cuerpo entero. ¡Patrañas!

En el fondo del asunto es más benévolo que nuestros niños jueguen a matar hombres, embebidos y embobados por la cibernética, a que consigan algún distractor para simular irse de cacería al África y no sólo al Jurásico. Si se mata a un hombre, es natural; si ocurre lo mismo con un animal, se es desalmado. ¿Dónde diantres está la lógica en todo esto?

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Los “amos” –a veces se hacen llamar “papi” o “mami”–, sacan de sus perreras o círculos de arena a sus mascotas, amarrados casi siempre y sólo a veces se atreven a darles el derecho a unos pasos libres para ir a su aire por las calles. Piénsenlo siquiera.

¿Sabían ustedes que el cautiverio es peor a la muerte y la esclavitud obliga a las revoluciones? ¿Qué pensarán los animales domésticos y a cuántos se caza, a mansalva y con los tiradores emboscados, por el ejercicio de la supervivencia humana? Nada, porque sencillamente NO piensan. Y en el ciclo de la naturaleza tal equilibrio es fundamental para preservarla.

Silencio aparente

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hasta el 29 de marzo gozaremos de cierto silencio político. Los precandidatos, en tanto, habrán de convertirse en candidatos con la unción oficiosa de las militancias –la antigua y persistente “borregada”–, las cuales no tuvieron injerencia alguna en las determinaciones de las cúpulas para señalar a quienes los abanderarían con destino a la Presidencia de la República, lo mismo que en el mayor número de candidaturas a los gobiernos estatales, curules –estatales y federales– y la mitad de los escaños senatoriales.

De hecho, sólo en dos entidades no habrá comicios locales, Baja California y Nayarit, y en el resto se elegirán ya sea los Congresos y los Ayuntamientos o sólo unos u otros. Suele ocurrir, claro, que en el interior del país –odio el término “provincia” porque remite a los estándares hispanos–, los más graves incidentes ocurran por desencuentros entre los diversos y amplios cacicazgos existentes, de la mano del narcotráfico los más, en defensa de intereses muy alejados de los del colectivo, siempre excluido salvo para cumplimentar el requisito formal de las elecciones aun cuando para ello se utilice la barrena del miedo. No son pocos quienes creen que si no votan serán despedidos y nunca podrán volver a trabajar o les serán negados otros derechos. Parece absurdo porque lo es.

El caso es que las candidaturas deberán inscribirse en un lapso relativamente corto, según reza la cartilla del todopoderoso Instituto Nacional Electoral –antes IFE–, nombrado así en un supremo acto de imaginación institucional:

“11 DE MARZO AL 29 DE MARZO

Recepción de las solicitudes de registro de las candidaturas de los ganadores de las precampañas. Además, se analiza en este periodo que las candidaturas cumplan con los requisitos legales.”

¿Ganadores de las precandidaturas? Que sepamos en ningún caso intervino la militancia de tal o cual partido o alianza –de tres, cada una–. Todos los elementos que hicieron precampañas se fueron solos, sin contrincantes, marcados por el “dedazo”, el dogmatismo unipersonal incontrovertible o la capacidad maniobrera para eliminar rivales a conveniencia. De ello surgieron algunos falsos independientes, como Margarita Zavala de calderón, la ex primera dama supuestamente discreta que logró cuanto le fue imposible a su predecesora, Marta Sahagún, destruida por su propia voracidad y la decrepitud de su marido.

Esto es: tendremos un margo mes y medio de exquisito semi-silencio, sin promociones personales aunque sí partidistas, por órdenes del INE que reduce libertades supuestamente para proteger presupuestos y a una sociedad ahíta, en una nación en donde la democracia se entiende de acuerdo a los preceptos de la cúpula gobernante, incluyendo a las dirigencias de los institutos políticos que entran en el juego y, si pierden, se molestan al rechazar, a posteriori, las reglas aceptadas por ellos mismos.

Un revoltijo que, en este 2018, llama a las tempestades… y a las negociaciones soterradas. ¿Fraude? Llámenlo como quieran; no vaya a ser que nos señalen como instigadores de la abstención al servicio de quién sabe cuántos intereses. Hasta la libertad de expresión está encadenada por la superioridad política y esbirros a su servicio.

Telones de sangre

Rafael Loret de MOLA

Durante seis meses –de junio a diciembre de 2014–, la Secretaría de la Defensa Nacional y su titular, el execrable Salvador Cienfuegos Cepeda, ocultaron la información sobre la masacre de Tlatlaya, en el Estado de México, cada vez más contaminado, entre otras cosas porque las viles ejecuciones de veintidós civiles fueron consecuencia de un operativo para “rescatar” ochenta millones de dólares guardados en una casa de seguridad en San Pedro Limón. Hasta ahora no se ha dicho una palabra del paradero del dinero aunque algunos testimonios indican que pasaron, cuando menos, por el escritorio del general secretario.

Fue vergonzoso, para la prensa nacional, para todos los informadores, que una agencia internacional y una revista estadounidense dieran cuenta del suceso al “filtrarse” fotografías bastante explícitas; pese a ello, los voceros de la Defensa insistieron en que se trataba de una banda de delincuentes quienes portaban armas de alto calibre y estaban emboscados. Las evidencias, sin embargo, exhibieron otra cosa: entre los muertos se veían a mujeres y niños, sin empuñar siquiera una pistola .22, indefensos y cuyos cadáveres se veían dentro de un terreno baldío, abandonados y sin elementos que permitieran argüir una actitud subversiva. El móvil siempre fueron los billetes asentados sobre una de las mesas del domicilio sitiado por la soldadesca. Este fue el motivo del silencio que ya no pudieron guardar los uniformados de alto grado.

De lo anterior parto para preguntarme cuántos casos similares se han dado por el país –tenemos memoria de los casos de Tanhuato y Apatzingán, en Michoacán, y en Vallarta, Jalisco aunque en este caso se habla de una emboscada–, pero curiosamente en otras zonas de alto riesgo, esto es donde se supone que los cárteles no cesan en su guerra –todo la frontera norte del país desde Baja California hasta Tamaulipas, además de Durango, Sinaloa, Nayarit, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Morelos, Puebla y la Ciudad de México, Jalisco, entre otros–, no hay reportes salvo de fosas clandestinas y tráileres cargados de cadáveres que pasean por las calles de Guadalajara como si se tratara de carros alegóricos de la muerte, el sello de más alta graduación de la administración peñista.

Nos dirán que tal es especulación pura; y, en cierto modo, lo es. Pero no tendría razón de ser sin el conocimiento sobre la manera cómo se han intentado ocultar los asesinatos de estado e incluso el número de víctimas que sumó la campaña electoral de este 2018: 110 políticos ajusticiados, cuando menos, 43 de ellos pertenecientes a la coalición PRI-Verde-PANAL. El odio se mezcló acaso con el incumplimiento de los acuerdos con el narco. Es un hecho, por desgracia, aunque algunos traten de disimularlo descalificando la información.

Entre tantos y tantos muertos, llegamos a más, muchas más víctimas que la cifra más razonable sobre los mártires de Tlatelolco: 325. Por eso no puede olvidarse ni perdonarse. Porque es imperativo comenzar la guerra contra la corrupción, promesa toral del presidente electo, dándole un golpe severo a la impunidad que nos separa del estado de derecho.

El fin se acerca

Rafael Loret de MOLA

Está por finalizar 2017 y son pocas las alegrías que recordaremos, a nivel general, inmersos en una tremenda crisis de valores ante un entorno que los mayores difícilmente entendemos y los jóvenes reclaman con pasión total, despreciando a sus padres y abuelos a cambio de una existencia más desenfrenada. También tuve esos años y, fíjense, sigo soñando en que, algún día, saludaremos a la libertad y la justicia rompiendo las cadenas de la dominación política; pero será muy difícil si las generaciones por venir se convierten en esclavos de la cibernética.

Las redes sociales, sin duda, modificaron nuestra perspectiva y, aunque debiera ser lo contrario, cada vez nos incomunican entre nosotros. Hace unos días, en un automóvil familiar percibí que los muchachos que nos acompañaban sólo de vez en cuando musitaban algo para dar la apariencia de seguir el hilo de la conversación: cada uno de ellos, con su respectivo Iphone, se encontraba en otro mundo, el virtual, sin poder especificar si hablaban con amigos o acaso con esos youtubers que encandilan y atrapan sin remedio a quienes les conceden a ellos la capacidad de ocupar sus propias neuronas.

El mundo robotizado, cibernético, está encaminándose en la dirección contraria. Si bien las herramientas de internet nos permiten defendernos de los abusos policiacos, por ejemplo, y estrecharnos en cuanto a la capacidad de informarnos sin las diatribas de los medios con maridaje oficial, también producen asaltantes de la razón dispuestos a tergiversar los hechos y descalificar a cuantos no piensan igual o tienen aficiones y preferencias distintas.

Viejos crímenes

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

A la memoria de Carlos Loret de Mola Mediz, a treinta y dos años de su cobarde asesinato por órdenes de la satrapía feroz.

La justicia no sólo es la baza que sirve para asegurar la convivencia pacífica dentro de las marañas comunitarias de nuestros días, sino igualmente el analgésico para reducir el tremendo dolor por cuanto se pierde por la cobardía de cuantos delinquen y llegan al crimen para cumplimentar, como sicarios, las órdenes de los jefes de las mafias, incluyendo la del gobierno. La vulnerabilidad de los seres vivos es tan grande que de ello se aprovechan cuantos disponen de la violencia para cercenar caminos, doblegar espíritus o sencillamente matar por capricho o prepotencia para sentirse superiores cuando, al fin y al cabo, los destruirá la historia.

La injusticia, que inicia con la ausencia de gobierno y la negligencia oficial, cala en cambio a los espíritus libres y los asfixia. Si se prolonga, mayor es no únicamente la frustración sino el rencor, sólo contenido en apariencia, que nos impulsa a reclamar, exigir, perspectivas mejores para quienes nos siguen. Nada más terrible que los caminos se cierran igual a nuestros hijos y nietos, a nuestra herencia genética por la resistencia inaudita de los perversos que atesoran poder no para servir sino para servirse por los demás en un ciclo, el actual, carente de liderazgos con credibilidad.

Sin la sensación de la justicia se pierde hasta la sensibilidad por la libertad. Y esto ocurre, en especial para el gremio periodístico, desde la funesta década de los ochenta de la centuria pasada, cuando menos, y diez años atrás en cuanto a la descomposición social por obra y gracia de la represión.

La danza de las firmas

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

¿Reunir 840 mil firmas para poder acceder al registro como precandidato independiente? La suma no cuadra: 72 millones integran el Padrón Electoral y de ellos votarán el sesenta por ciento, esto es 43 millones de ciudadanos que creen todavía en el sufragio universal a pesar de las triquiñuelas, la alquimia y los fraudes descarados como en el Estado de México y Coahuila en este 2017. Es cosa de risa: al pulverizarse el voto, el PRI, desde Los Pinos y sin militancia de por medio, cuenta con su “voto duro” olvidándose de un pequeño detalle: Andrés, el de la Morena inquieta incitadora de pecadores, puede presumir de lo mismo: contar con una cauda de incondicionales que no admiten réplica ni reconocen defectos en el icono. ¡Pobre de aquel que lo cuestione!

Nunca, en la historia de esta democracia nuestra que nació muerte con el maderismo traicionado por los ultrajes militares y los embajadores de Estados Unidos, esto es los beodos victoriano huerta márquez y Henry Lane Wilson –sólo a los expresidentes mexicanos los citaré en minúsculas–, habíamos contemplado tal derroche de cinismo e hipocresía bajo la fuerza de un presidencialismo coludido con los peores, esto es los criminales con dominio territorial sobre nuestra atenaceada patria, desde narcos hasta empresarios saqueadores y siervos de las multinacionales extranjeras: bancos hispanos, mineras canadienses y todo lo demás estadounidense en aprovechamiento de la mano de obra barata de nuestros coterráneos a quienes les regateamos, casi siempre, sus trabajos artesanales. ¿Patriotismo? Ni siquiera decencia.

La escalada

Rafael Loret de MOLA

En París estalló en 2015 la más grande advertencia, esa que no quisieron ignorar algunos cotidianos del norte del país que ahora se niegan a publicar informaciones relacionadas con las mafias del narcotráfico, ensoberbecidas e intocables. En París, nada menos, allí donde dio inicio en 1968 al movimiento estudiantil emancipador confundido por muchos como una rebeldía insana y promovida con intenciones de dominio por parte de cuantos pretenden movilizar al mundo, durante seis horas no cesaron los disparos contra las instalaciones de una revista satírica que había publicado caricaturas del profeta Mahoma como si con ello se lanzara un misil para iniciar una nueva “guerra santa”, el señalamiento más feroz de los fundamentalistas llenos de rencor contra el obsesivo intervencionismo estadounidense.

De inmediato, claro, los calculadores españoles se montaron en la misma nave aduciendo que había un paquete “sospechoso” en los edificios del Grupo PRISA –en auge en México a partir de las concesiones de felipe calderón–, y de su periódico El País, el cotidiano más vendido ya en algunos puestos de las colonias de mayor poder adquisitivo en donde se han instalado las felices colonias españolas, alemanas y estadounidenses listas a hincar los dientes sobre los recursos de nuestro subsuelo avasallando a las empresas mexicanas demasiado temerosas y especuladoras. Esto es, como si en esta institución no se recibieran, a diario, como lo he constatado personalmente, diversos “bultos” conteniendo cualquier cantidad de elementos de dudosa procedencia.

Los círculos del mal

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Los fox decidieron crear un “círculo rojo” para colocar dentro, en su fantasía hiperbólica, a quienes les cuestionaban por sus chascarrillos, tropezones y excentricidades –en Madrid aún se le recuerda con sus botas de charol en la cena de honor ofrecida por los anteriores reyes; Manuel Bribiesca, el primer marido de Marta Sahagún, me explicaría después que era como consecuencia de los “juanetes” que no dejaban en paz al mandatario–, y por ejercer el poder con acentos radicales sobre todo cuando alguien caía de su gracia. Pese a ello, nunca se atrevió a mencionar por sus nombres a los infernales a quienes deseaba quemar vivos. Aun con su silencio, me precié de ser uno de ellos tras la publicación de Marta en 2003 y quizá antes cuando inicié mis señalamientos sobre su parálisis… administrativa y mental.

Años atrás, el descocado carlos salinas –de quien decía Fernando Gutiérrez Barrios que para poder equilibrarse mentalmente debía ejercer el poder, como acaso, según algunos, le sucede a Andrés su mayor antagonista–, se dio a la tarea de simular una huelga de hambre en una humilde vivienda de San Bernabé a las afueras de Monterrey. De aquella “epopeya” sólo queda en el recuerdo colectivo la burda chamarra de borrego que mantuvo durante cuatro días; pero no habló de quienes estaban amenazando su honor sino, más bien, lanzó el aserto como reacción a la aprehensión de su ladrón hermano mayor, Raulito, con alma de rufián y corazón cínico para exhibirse con automóviles con costo de dos millones de pesos sin el menor agobio moral, en febrero de 1995. Supusimos que se había establecido una “guerra” entre los salinas y ernesto zedillo, el gran simulador, pero nunca hubo la intención de poner detrás de las rejas a su villano y criminal antecesor. Perdónenme el exceso de calificativos pero amanecí de mal humor.

También calderón se atrevió a pedir las cabezas de quienes se guardaron la designación de “presidente electo” cuando aún no la determinaba el deplorable Tribunal Electoral, y luego aseguró que procedería contra cuantos habíamos hablado del lamentable estado del mandatario, alcoholizado todas las tardes tras sus inolvidables “tertulias” en Los Pinos –por la puerta Cuatro llegaban todo tipo de especies humanas dispuestas a entregar honras por poder–, al lado de Genaro García Luna y el secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván, mientras morían miles de soldados en sus enfrentamientos con los mejor pertrechados narcos. Nunca mencionó, por supuesto, quienes eran los supuestos difamadores, mucho menos ahora cuando, sin remedio, ha sido evidente su condición. Debo expresar que luego de publicar lo concerniente, cuando todos temían hacerlo, sólo unos cuantos colegas me secundaron mientras otros, tan lacayos como Carlos Marín, insistieron en la sobriedad ilusoria del personaje con tal de estirar la mano en busca de minucias.

Desventaja

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

El señor peña está en desventaja notable: los cuestionamientos de sus gobernados, algunos de ellos franca y acaso merecidamente groseros, exhiben a un colectivo decepcionado, molesto, sencillamente cansado y harto de su mandatario y de los “esfuerzos” de éste para armar diatribas e intentan manipular a quienes se las creen.

No ha entendido, por ejemplo, que el rencor mayor viene de las mentiras reiteradas y de los pronunciamientos cargados de sarcasmo que van en sentido contrario a la punzante realidad, esto es como si, además de los encajes económicos, los genocidios y la oleada de corrupción, tuviera todavía el cinismo inaudito para vernos las caras.

Por ello habla de que no nos “ciegue” el rencor cuando se trate de evaluar los “avances” de su régimen… hacia el precipicio. Primero, tendría que dar cuenta de las razones para el enojo colectivo y la sentencia lapidaria contra el régimen que encabeza.

Sigo lamentando el lento despertar de los mexicanos, hasta ahora de pie, cuando desde hace dos años, tras las atrocidades de Ayotzinapa y Tlatlaya, amén de otras escenas grotescas como la de su mujer justificando su riqueza en un vano intento de legitimar su corrupción, llamamos a un par nacional, el 14 de octubre de 2014, cacerolas en mano, y ello en lugar de convocar a millones de mexicanos dio lugar al pronunciamiento valioso de algunos grupos racionales y los señalamientos ridículos de otros por haber hecho sonar cacerolas ante una hilera de granaderos en la residencia oficial de Los Pinos.

Perdónenme pero tenía guardada esta nota con la intención de que me sirviera de bálsamo. No entendí por qué un país cargado de afrentas no fue capaz de reaccionar a tiempo. Imagínense, nada más, si hubieran apoyado aquella manifestación hasta lograr, como en 2004, una marcha por la paz, la libertad y el buen gobierno A TIEMPO y no después de más de dos años de gobierno, de octubre de 2014 a enero de 2017, para que salieran a las calles, indignados, los mexicanos. Pudo más el bolsillo, duele decirlo, que la secuela de crímenes y ladronerías. Este estigma también nos cae en la cara.

Hace veintisiete meses se dio la barbarie institucional, entregándose al país a las bandas delincuenciales mientras el ejército, la marina, la gendarmería y hasta los odiados granaderos, eran absolutamente rebasados por el crimen organizado y colocados en una zona de guerra en donde sólo atacaban a los ciudadanos, como los llamados “autodefensas” al grado de despedazar, física y emocionalmente, a quien lideró a las mismas, el doctor José Manuel Mireles Valverde. Tal equivale a mostrar su cabeza en una esquina de la Alhóndiga de Granaditas siguiendo el brutal ritual de los salvajes hispanos que sometieron a los pueblos prehispánicos utilizando las artimañas de la traición.

Para eso sí han sido efectivos: para controlar a los ciudadanos desesperados por la ausencia de seguridad y el constante ultraje a sus familias, botines incluidos para la soldadesca, sin la menor protección por parte de las fuentes oficiales que debieron encargarse de asegurar las plazas tomadas por los cárteles en una inútil guerra, propiciada por calderón con su esposa al lado –si es que no estaba mancillada por sus golpes–, que no ha detenido, hasta hoy, el flujo interminable de drogas hacia los Estados Unidos.

 

Pasos en falso

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Los abusos comenzaron demasiado pronto, en este noviembre cargado de lo mismo de siempre, la violencia y la insensibilidad política que conduce, sin remedio, a la corrupción, pero con mayores elementos en contra de la ciudadanía. Por ejemplo, los legisladores, sobre todo quienes rebuznan porque así les salen sus sonidos guturales, se “premian” con bonos diversos, incluyendo una partida para hacerla llegar a los damnificados –la misma demagogia que usaron ya las dirigencias partidistas para insistir en su altruismo de pacotilla con cargo supuestamente a las prerrogativas de campaña–, mientras México se mueve, al fin, bajo la conducción de peña nieto.

Volvimos –si es que alguna vez no fue así–, a la costumbre del “dedazo”, sólo que esta vez bajo la resistencia de los integrantes del Jurásico mexicano en donde los dinosaurios subsisten a costa de devorar todo a su paso, sin dejar ni los restos. El presidente resuelve, muy en petí comité y con un representante institucional del crimen organizado, el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, las candidaturas de “su” partido aun cuando es evidente que se ha reducido el espectro de los “votos duros” –esto es de los incondicionales o de cuantos suman a una causa sus propios intereses personales–, de un 35 por ciento al veinte solamente por efecto de la devastación del peñismo.

Aun así, arrastrando los impulsos negativos de un régimen represor y corrupto en escalas superiores a cuantas habíamos observado en el pasado, el PRI levanta la cara y parece alinearse ya con José Antonio Meade Kuribreña, el secretario de Hacienda.

Beltrones y Yunes

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Manlio Fabio Beltrones, expresidente del Consejo Nacional del PRI, fue gobernador de Sonora en la etapa crucial del salinato trágico cuando se produjeron los magnicidios del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo –al que poca atención dio el querido San Juan Pablo II–, Luis Donaldo Colosio Murrieta y José Francisco Ruiz Massieu cuya hija, Claudita, modificó su perspectiva transformando el rencor por la apetencia de un elevado cargo público; ahora ocupa la misma posición que tenía su padre cando fue ultimado.

Como gobernador viajó a Tijuana luego del asesinato de Luis Donaldo, a regañadientes porque el entonces presidente salinas –según me confió Beltrones mismo– insistía en que no se moviera, y colectó información privilegiada de la que NO ha dado cuenta en casi veintidós años pese haber viajado con el asesino material, Mario Aburto Martínez, hacia la ciudad de México en un avión de la Procuraduría General. Ni siquiera fue capaz de informar sobre los pasajeros –uno en especial– que le acompañaron. ¿Es confiable un personaje con tal proceder tenebroso?

Los sonorenses, no uno sino un tropel, le acusan de haber desfalcado a la entidad por más de mil millones de pesos, una cifra bastante mayor a la deuda contraída por los Moreira –treinta y tres millones, de acuerdo a los datos oficiales– y por el troglodita Javier Duarte de Veracruz –él sólo ha contraído empréstitos por 39 mil 798 millones sumados a los acumulados por sus antecesores, sobre todo Fidel Herrera, que elevó el renglón en 18 mil millones de pesos–. Pero, claro, a Manlio nadie lo investiga porque fue capaz de “recuperar” al PRI con la exitosa dietista Claudia Pavlovich Arellano, hija de una ilustre dama, ésta sí, Alicia Arellano Tapia, la primera senadora que tuvo el país al lado de la campechana María Lavalle Urbina en la LXVI Legislatura.

El caso es que, en materia de arreglos soterrados, Manlio le gana al presidente de la República cuando, se supone, debiera ser al revés. Esto es: cuando ya estaba listo todo para proceder contra el ex gobernador de Veracruz, es decir el ladrón Duarte, Beltrones reculó y aseguró que sólo era un rumor malsano ¡para debilitar al PRI!

En realidad, en el fondo, quiso cubrirse las espaldas por la victoria de otro personaje siniestro, Miguel Ángel Yunes Linares, el otrora elbista postulado por el PAN al gobierno de su entidad y con la marca de la complicidad que extendió cuando, en su condición de subsecretario de Seguridad Nacional, alteró el lugar donde se desplomó el helicóptero de su jefe, Ramón Martín Huerta el 21 de septiembre de 2005, apurado por afirmar que se trataba de un mero accidente para cerrar el expediente y venderle así el favor a los fox, los amigos del guanajuatense victimizado, cuando el clima de terror crecía sin remedio. Y nadie, absolutamente, ha procedido a realizar las indagatorias correspondientes. Círculo negro cerrado.

Sólo faltó que Manlio, a cambio de servir a su correligionario Duarte con lo cual los panistas conquistaron el feudo con un abanderado bastante más siniestro, procediera a designarlo dentro del PRI como una especie de delegado itinerante con funciones internacionales. Todo ello con un absoluto desprecio por las víctimas del sujeto –entre otras veinte periodistas de acuerdo a los datos oficiales–, y los desfalcos administrativos sin explicaciones. Los asesinatos, por cierto, han continuado contra un gremio perseguido.

Juego de Presidencia

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Alguna vez escribí que si la historia no estuviera plagada de episodios en los que los padres matan a sus hijos por el poder y éstos a aquellos, ni de líos de Mata-Haris espías que condensan en la promiscuidad las apetencias de los señores de horca y cuchillo, sería difícil de creer en la cantidad de intrigas, acuerdos soterrados, goles sucios, dobles intereses y lecturas, intenciones inconfesables y ruindades políticas que en el presente modifican perfiles y nos hacen la remontada mucho más difícil. ¿Pasaría algo similar a un tsunami si desapareciera la economía como rectora de la riqueza y retornáramos al honrado trueque para colocar a todos en la justa medianía, sin especulaciones escandalosas?

Quizá uno de los grandes estrategas estadounidenses, sentado en su cómoda y blindada oficina del Pentágono por ejemplo, llegó a la conclusión de que el extinto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, era bastante más que un cáncer peligroso con posibilidades de extenderse al resto de las naciones del cono sur. Y le atacaron, duramente, durante largo tiempo si bien él mismo se ponía en el blanco con desplantes, poco serios los más, y actitudes belicosas sólo justificables si el petróleo de su país fuese el único material para proveer de verdadera riqueza.

Como existen otros –incluyendo la redituable especulación–, Chávez se fue quedando solo aunque después recuperó posiciones, no por su terquedad por perpetuarse –uno de los errores más graves por él cometidos–, sino porque la defensa de la soberanía de su país, enfrentado a la nación más poderosa de todos los tiempos, resultó poco menos que ejemplar.

Después Chávez alegó que los estadistas de América Latina –no los mandatarios turbios y acomodaticios–, están siendo víctimas de una suerte de “código negro”, ya no naranja, para inocular cáncer a algunas de las figuras prominentes de Sudamérica, como él, la señora Cristina Fernández, de Argentina, Fernando Lugo, de Paraguay, los brasileños Lula da Silva y Dilma Russef, entre otros. Además de Fidel, el de Cuba, cuya muerte tardía no permitió ver el alcance de la maldición. El hecho es que quien no cree en las casualidades, defecto de este columnista sin remedio, aplica la lógica y suma estadísticas para concluir que en ninguna otra época tantos mandatarios latinoamericanos habían padecido del mismo mal en distintas circunstancias, minados de moro irreversible.

Chávez, naturalmente, culpó a la CIA hasta que el cáncer lo mató el 5 de marzo de 2013. Y volvemos al inicio de esta columna. Si la inteligencia estadounidense no hubiese protagonizado tantas y crueles intrigas, magnicidios y matanzas impunes, no podríamos creer en algo que podría parecer incluso burdo. Pero, por desgracia –y sería muy positivo indagar y aclarar lo correspondiente–, la secuela de hechos infames ha sido tal que cualquier rumor, o una denuncia presidencial aunque viniera de un general ex golpista, llama nuestra atención y obliga a reflexionar hasta que punto lo expuesto por el venezolano ahora extinto pudiera tener visos de credibilidad. En lo personal, la duda acelera mis sospechas. ¿Y las de ustedes, amables lectores?

 

Campaña “fantasma”

Rafael Loret de MOLA

Como algunas empresas donde navega gran parte de la clase política –y no sólo el candidato panista Ricardo Anaya Cortés, a quien acompañan un PRD sin brújula y un MC sin identidad–, las campañas en este periodo de supuesta pausa tras las “pre” intensas y costosas, deben ser consideradas y son “fantasmas”. Pululan por doquier, como almas chocarreras en desgracia y sin dejarse ver, para espantar a los incautos y cooptar a quien se deje deslumbrar con las habituales promesas contra la corrupción, la colusión, la erosión y la ya crónica violencia.

De lo que no puede dudarse, por desgracia, es del papel sobresaliente de los capos y cárteles en los operativos del proceso comicial: son pocos, acaso ninguno, quienes pueden levantar la cara, ya ungidos candidatos para los tantos cargos de elección popular en disputa, asegurando que no han tendido puentes para evitar la hegemonía de los grupos delincuenciales. No es aventurado concluir que, para llegar a una gubernatura, por ejemplo, es necesario antes entenderse con cuantos tienen el poder territorial y someten a sus caprichos a los falsos mandantes, no mandatarios salvo si se relaciona el término con los “malosos” como los calificó el imberbe doctor “Z”, ernesto zedillo. Así lo bautizamos; ¿lo recuerdan? Y después llegaron “los Zetas”.

En esta “campaña” las descalificaciones toman la vanguardia mediante denuncias de todo tipo, no tan disparatadas como creen sus recipiendarios sino más bien contundentes cual si se tratara de rendición de pecados en el confesionario; desde luego, encienden las penitencias y la soberbia hace que, incluso, se encare a Dios, al cristiano o a cualquier otro, negando a la vista de todos lo evidente e incontestable: los millones de Anaya, las desviaciones de Meade y la inclusión a las filas de Andrés de no pocos esbirros del viejo PRI y el desvainado PAN.