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Piense

Autoritarismo

Rafael Loret de MOLA

La aparición de Jair Bolsonaro en Brasil, como futuro presidente de esta nación a partir del 1 de enero de 2019, poco más de un mes, revela no sólo la continuidad de la peligrosa tendencia hacia el autoritarismo en el mundo sino, lo que me resulta más alarmante, una condena a la democracia tras la manera como se han guillotinado a Lula da Silva y Dilma Rouseff –el primero en injusta prisión y la segunda indiciada sin cauce–, y las reacciones hacia la inseguridad generada por los grupos extremistas financiados desde el exterior.

Preocupa, en este ámbito, que el curso de las aguas de la derechización crezca hasta el desbordamiento de los partidos vencidos y ahora reanimados por seguidores cuya perspectiva es negar cualquier avance social en materia de tolerancia hacia las minorías, las etnias, los migrantes y, en fin, todos aquellos que no concuerden con las ideas de los dominantes. Las dictaduras –aunque las hay también de izquierda y no pocas en el mundo–, surgen de la pasividad de las comunidades y el cansancio cívico aunado a la cobardía de las masas. Esto es: lo que pasa ahora mismo entre las naciones diversas.

A unos días de que asuma la Presidencia de la República el mexicano más votado de la historia –en tres elecciones acumula sesenta millones de sufragios, la mitad de ellos el pasado 1 de julio–, la visión global no es halagüeña. Lo dije hace unos días: la Casa Blanca, la de Washington, tiene una visión enferma sobre cómo deben ser las conductas de sus aliados y hasta de sus enemigos. Muy simple: aceptar que el gobierno es intocable y puede hacerlo todo.

Tal es la misión impuesta a Steve Bannon, quien fue asesor de Trump siete meses al inicio de su administración en enero de 2017, cuya separación no fue despido sino parte de un proyecto para asegurar la derechización de algunas naciones claves, como Finlandia, donde la izquierda ha dominado desde hace décadas, Italia o Bélgica, importante porque es sede de la UNESCO y de la Asamblea de la Unión Europea, en donde los partidos de ultraderecha han subido como la espuma situándose en posiciones con posibilidades de vencer en los próximos meses.

No hay casualidades sino hechos, y estos nos indican que, pese al rechazo de las mayores inteligencias de USA, el señor Trump se aferra a su reelección y desdeña el avance mínimo de los demócratas en las recientes elecciones intermedias. Él se siente con potencial suficiente para holgar ventajas y mantenerse en su dorada suite de la residencia oficial.

El virus se extiende y no parece haber vacuna contra el mismo. Al contrario, cada que escucho o leo la expresión de un intolerante o fanático deseoso de cortar cabezas a periodistas –en vez de hablar de los empresarios corruptos–, para silenciarlos, me doy cuenta de que la brecha hacia el autoritarismo está abierta y sólo podrá cancelarla el presidente de México, a partir del 1 de diciembre, si quiere pasar a la historia como el primer mandatario verdaderamente democrático de nuestra historia, el más legitimado; digo para cumplir su sueño de pasar a ella como un buen presidente.

Es mucho lo que podemos esperar; sobre todo cuando escuchemos el mensaje de Andrés el sábado próximo sin zalamerías y con energía. Eso esperamos.

Divorcio definitivo

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

La sociedad y el gobierno están divorciados, no responde el segundo a los intereses del primero, parecen odiarse entre sí y el lanzamiento de reproches llega al grado de blindar a las autoridades para alejarlas de las rabiosas protestas populares, cada vez más frecuentes a pesar del miedo evidente de la mayor parte que sólo creen en el arma de su voto sin considerar las fuerzas ondulantes de los fraudes recurrentes. Y, lo peor, estas líneas serán consideradas como un llamado a la desesperanza porque, sobre la fatalidad inocultable, debe triunfar el optimismo impregnado de baratijas, como las de los invasores españoles de hace casi cinco siglos. Eso dicen, por supuesto, los rastreros hijos del sistema.

No hay jornada sin violencia ni incongruencia entre los presuntos aspirantes al trono de México que, cuando menos, no es vitalicio aunque la sombra más oscura, la de la reelección, comienza a extenderse sobre la casona de Chapultepec, puerta principal hacia Aztlán, el inframundo de los mexicas y de los mexicanos. Es éste el único don que nos ha dejado el Cielo en medio de tantas tribulaciones y la malsana presencia de los farsantes supuestamente libros bajo el modelo de la impunidad perfecta que plantea siempre enriquecerse en los puestos públicos, soportar la llovizna de las críticas y ampararse contra la historia y el tenue rencor social que va cediendo al paso del tiempo. Estoy seguro de cuál sería la reacción de decenas de personas al ver la figura de carlos salinas recorrer, por ejemplo, alguna plaza pública: correrían a tomarse una “selfie” con él. ¿Apuestas?

Así sucedió, por ejemplo, en San Miguel de Allende cuando apareció al pie del templo construido por un albañil, Zeferino Gutiérrez, basándose en una postal de Colonia, Alemania, el “egregio” ex mandatario –ahora ya fallecido y seguramente residente del más carbonífero espacio de Aztlán–, miguel de la madrid; las comadres corrieron a su encuentro y los turistas se agolparon para tomarse una foto –no había aún selfies–, encantadísimos de la vida y sin percatarse de que santificaban a un asesino, responsable de las muertes violentas de ochenta y cuatro periodistas, y muchas víctimas más. Y, seguro, tendrán las gráficas colgadas en la pared como signo de falso estatus y complicidad silente. ¡Qué repulsivo! (Por cierto, hace algunos meses retiré de mi despacho algunas fotos que me tomaron con quienes entrevisté para mis libros y resultaron un asco; me sentí un tanto aliviado por ello… pero no lo suficiente para sentirme redimido de las bacterias malignas dejadas en mis manos).

Así somos. Y ahora, al recordar al Constituyente de Querétaro, tenemos mucho que agradecerle: nada menos, el candado contra la reelección que, por desgracia, ya han abierto en los congresos locales para posibilitar la continuidad de los alcaldes –algunos de los más ambiciosos y perversos–, diciendo que así de hace en el primer mundo, es decir en los Estados Unidos, sin considerar nuestra propia historia plagada de caciques, caudillos y traidores a una democracia nonata.

Salvemos, siquiera, el principio de la no reelección; es el único que queda porque lo del sufragio efectivo más parece un epitafio.

Reconstrucción perdida

Rafael Loret de MOLA

Desde 1988, tras el paso devastador de Gilberto –un ciclón muy parecido, en intensidad y magnitud, a los Irma y María que azotaron con inmensa fuerza al Golfo y el Caribe en 2017–, pude notar cómo se manejaba la administración de los víveres enviados a los damnificados y que no se distribuyeron a éstos por falta de medios para hacerlo –o eso dijeron, cuando menos–. Un fraude monumental e inmoral que jamás fue siquiera investigado.

Menos de dos meses después de la catástrofe en la península yucateca –donde, por cierto, estaba este columnista, entrando y saliendo de casa con alto riesgo–, encontré en el conocido mercado meridano, “El Chetumalito” donde solía venderse el contrabando que llegaba a la zona libre de Quintana Roo y se detenía en la capital yucateca, infinidad de cajas con productos perecederos selladas con la orden de ser utilizados sólo para el fin expuesto. Eran la oferta del día, o de algunas semanas, en medio de una indiferencia patética. Las mercancías estaban apiladas como si se tratara de un inmenso monumento a la corrupción. Pero todo parecía seguir igual; incluso el director del Diario de Yucatán, Carlos Menéndez, llegó a decirme entonces:

–Les fue bien a los pobrecitos: si antes tenían una laminita para cubrirse ahora ya tienen dos por regalo del gobierno federal.

Muy sensible su postura y, desde luego, en línea con la postura gubernamental insistente en cubrir con paternalismo oficioso los dramas permanentes de una sociedad cubierta con el lodo del conformismo. De cualquier manera, fueran una o dos láminas, éstas volarían sin remedio al paso de nuevos vientos, a veces ni siquiera huracanados, porque no tenían soporte para soportarlos.

Vale el antecedente ante el llamado del gran artista Francisco Toledo, quien ha puesto sitio a Oaxaca con sus manifestaciones constantes, acerca de la necesidad de reconstruir Juchitán y demás poblaciones del Istmo sin que se pierdan las líneas “vernáculas” con las que fueron construidas al paso de los años. Me temo decir que se equivoca. Las casas derruidas, las escuelas y los edificios públicos, no tenían más valor histórico que su antigüedad, perdida sin remedio por los sacudimientos telúricos del jueves 7 de septiembre del año anterior y sus secuelas, y deben ser reparadas no en igualdad de circunstancias, habida cuenta de su vulnerabilidad, sino con la solidez necesaria para soportar sismos semejantes que, sin duda alguna, vendrán. Esto es, como se hizo en la Ciudad de México, poco a poco, con estructuras debidamente autorizadas por los arquitectos de mayor renombre.

Suponer que Juchitán y los pueblos aledaños estarán exentos de nuevos fenómenos de la naturaleza es una falacia completa, por más que el romanticismo de Toledo así lo desee, considerando que se encuentra en una de las zonas de más alta sismicidad en el mundo. Por ello, es necesario invertir un poco más para construir ductos subterráneos en lugar de alzar, una y otra vez, los postes carcomidos por la humedad y los ventarrones. Todo lo demás es una feroz demagogia que favorece a los politiqueros acostumbrados a hacer negocio, material y propagandístico, con cada catástrofe natural.

Derrumbe

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Un gobierno sin pilares se derrumba, salvo en México en donde, como lo atestiguamos hace treinta y dos años tras los terremotos que colapsaron varias sedes oficiales, las acciones corren por inercia y nada sucede cuando llegan los movimientos telúricos de la política. Recientemente lo observamos con la salida, desde hace semanas concertada, de Raúl Cervantes Andrade de la Procuraduría General, el tercero de lo que va del sexenio peñista, cuando tiró su renuncia, en una comparecencia en el Senado con tintes de rabieta –“no quiero prensa, es una reunión privada”, argumento inadmisible cuando se daba en el recinto de la Cámara Alta y el personaje era funcionario público–, por considerar que su figura , detenía las iniciativas de los operadores de Los Pinos.

Se fue Cervantes Andrade, sin sutilezas ni sorpresas acaso como él pretendía, en los prolegómenos de los inefables “destapes” de candidatos y con la Procuraduría General convertida en un espejismo irrelevante, por donde pasan los criminales que el sistema lincha y son más fuertes las ausencias de quienes ejecutan y siembran el terror por todo el país.

Los otros procuradores “peñistas” fueron Jesús Murillo Karam, integrante del grupo hidalguense cuya salida, redujo la operatividad de su coterráneo, Miguel Ángel Osorio Chong y acaso lo hundió en las redes de complicidades tejidas por el primero; luego siguió la abogada “televisa”, Arely Gómez González-Blanco a quien recibieron con la peliculesca fuga de Joaquín El Chapo Guzmán por aquel túnel en donde hasta sus pantuflas dejó.

Desastroso

Rafael Loret de MOLA

No pudo ser peor el inicio del año. Apenas en la primera quincena la asfixia es la definición para apuntar el ánimo de los mexicanos ante la oleada de sangre, carestía y corrupción que se entrelazan con las campañas electorales y dibujan a una clase política ambiciosa, con escaso conocimiento –o ninguno– de la geopolítica nacional y una avidez por la manipulación mayor a la de cualquier otra aristocracia moderna. Porque, para desgracia de quienes producen, el peso de los ociosos millonarios, se impone al silencio de una sociedad ultrajada.

La gravedad es mayor cuando sumamos a las entidades sumidas en la violencia y la persecución: Guerrero, Baja California –sobre todo la Tijuana de Jorge Hank–, Chihuahua y el asalto contra Javier Corral Hurtado, Colima, Zacatecas, Nuevo León, Baja California Sur, Yuneslandia, otrora Veracruz, y la Ciudad de México en donde las trifulcas de la izquierda dibujan las ambiciones de sus dirigentes, sean del PRD o Morena.

Desde luego, contra los cálculos oficiales, los índices de pobreza extrema crecen al ritmo de los aumentos a la canasta básica y, sobre todo, a la tortilla y el huevo, alimentos básicos de la mayor parte de los mexicanos. Por allí escuché una discusión entre un indignado consumidor y una marchanta a la que ya no le alcanza para adquirir lo básico:

–¡Vamos a boicotear las tortillas! –exclamó un furioso adulto mayor–.

–No –respondió la mujer angustiada–. El gobierno es nuestro enemigo y, si lo hacemos, nos dejan sin tortillas y pan. ¿Y qué vamos a comer? Tengo hijos, nietos.

Presidentes religiosos

Rafael Loret de MOLA

Cuando llegó vicente fox a la Presidencia contaba con altos índices de aprobación, si bien los nuevos liberales le reprochaban su aversión al Benemérito cuyo retrato en la residencia oficial de Los Pinos había sido enviado al almacén a cambio de colocar, en la oficina de la vocera Marta Sahagún, imágenes de distintas advocaciones de la Virgen, sin privilegiar a la de Guadalupe cuyas apariciones sostiene la Iglesia fueron reales, a cambio de exaltar a la del Cobre, de Cuba, producto de los artesanos que la convirtieron en motivo de adoración, igual que la célebre Macarena de Sevilla cuy belleza labrada encoge los corazones pese a ser sólo eso: un producto artificial que guía la devoción se los sevillanos.

Curiosamente, el señor fox propagó su fe católica durante su campaña presidencial y utilizó el estandarte de la Guadalupana, sin referencia al de Atotonilco que tomó el padre Hidalgo al inicio de su gesta libertaria, como aferrándose a la humildad de un pueblo ante la sacra figura de su benefactora espiritual; si los mexicanos no creyeran en ella, no podría pensarse en otro factor de apaciguamiento por la tremenda desigualdad de clases, mucho peor al racismo y a la xenofobia.

El caso es que fox llegó a la residencia oficial diciéndose católico pero instalando en sus heredades a quien entonces era su amante, Marta Sahagún, hasta que se casó con ella en el primer aniversario de su victoria electoral. Esto es: consumió, en pecado según los dogmas canónigos, un matrimonio sólo bendecido pero sin validez para las jerarquías de su exaltada religión. Una enorme hipocresía que desmintió aquello de que tardó en divorciarse de su primera mujer, Lilián de la Concha, por sus acendradas creencias. Mentiras al por mayor.

El contraste se da ahora con el futuro presidente de México quien, de plano, desechó la idea de vivir en la casona de Chapultepec –luego de 84 años de escándalos-, y luego de varios lustros de llamar al PAN “la Iglesia”, incorporando a toda la derecha en la denominación, con evidente acento despectivo hacia la religión mayoritaria en el país; él, se dice, pertenece a una secta cristiana que lo impulsó al absurdo de incorporar al PES –de ultraderecha-, como parte de los partidos que lo postularon en una carrera decidida de antemano por los avales de a Casa Banca –la de Washington- y el Kremlin. No es cuento; los hechos actuales lo confirman.

Pues bien, el anticlerical Andrés ahora se muestra como acólito tardío y solicita la intervención del Papa Francisco, nada menos, en sus proyectos de “pacificación” de la República sin explicar hasta dónde llegarían sus funciones. Por el momento, desde la Ciudad del Vaticano se ha dado una controversia sobre los fines ocultos del próximo mandatario de México –salvo que la ausencia de seguridad lo convierte en un mártir, una perspectiva indeseable y angustiante-, para dar una vuelta de tuerca a su antigua filosofía; sólo falta que se case por la Iglesia, él sí puede, con la brillante Beatriz Gutiérrez Müller, lo mejor de su capital político y no es poco decir.

Lo dicho: en materia de religión, como en cuestiones sociales, nuestros presidentes, incluyendo al que viene, no terminan por aterrizar… porque ya ni aeropuerto vamos a tener.

¡Listo, fuego!

Rafael Loret de MOLA

Dentro de dos días, el domingo 1 de julio, en todo el país habrá de votarse con una boleta cubierta de la pátina de enjambres antiguos, acuerdos soterrados, concesiones predispuestas por los operadores de Los Pinos y el polvo del establishment que anula el sentido de la democracia con tal de favorecer a un pequeño grupo de privilegiados, entre ellos los empresarios cómplices, con órganos electorales viciados y ausentes de ética al estar entregados a los gobiernos estatales y, sobre todo, al federal que sigue asustando a los timoratos.

Cómo votar, me preguntan innumerables lectores, cuando las opciones no convencen del todo, entre el puntero que acapara el rencor nacional contra un gobierno podrido y el neo militante del PRI, y se desconocen los entuertos de cada candidato y de los dirigentes ávidos de escalar nuevos estatus a cambio de extender mentiras, reclutar a pillastres, esto es un panismo infectado hasta la médula, ni del PRD convertido en esquirol, y creer que cada instituto ostenta, perse, la representación de “todo” México descalificando a los demás, aunque toleren a los abstencionistas curiosamente.

Abstenerse, es una posibilidad también con alto contenido político si es reacción contra la pobre oferta política y la evidente manipulación de un sistema corroído en el cual las falsedades son obvias. La semana última atestiguamos lo peor, en una debacle de la moral colectiva y de la ausencia de información veraz y sólida. Los mexicanos estamos atrapados en el mismo agujero desde hace ya varios lustros y no hay quien se atreva a extraerlos para que puedan, sólo entonces, ejercer su libertad de pensamiento. He hablado de aplicar #cerocobardía a la hora de proceder ante las urnas. Lo hago ahora, de nuevo, insistiendo que estamos en juego todos, no sólo los convocados a sufragar el próximo domingo.

Rejas para Peña

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

No será ahora la primera vez que se denuncie a un presidente de la República o algún ex mandatario mexicano. Por desgracia, la impunidad ha sido el signo permanente de las afrentas en contra de una ciudadanía, cada vez, en mayor estado de indefensión. Ahora mismo se le vende la idea de que sólo votando se podrá evitar la catástrofe del continuismo cuando ninguna regla ha cambiado y el juego pernicioso nos somete a una parodia electoral verdaderamente infame.

Bastaría citar la impunidad que cobijó al señor fox, cuando reconoció haber intervenido en las elecciones presidenciales de 2006 y exaltar que, al fin de cuentas, había vencido a Andrés luego de aquellas jornadas cuando defendió su postura, aunque perdiera el fuero, sin dejar de ejercer su mandato en la Ciudad de México en abril de 2005. Parece increíble que hayan pasado ya más de doce años desde aquel desencuentro que debió marcar, sin duda, el fin del sistema, que se mantiene intacto, y sólo dio lugar a una nueva farsa a favor de la derecha y con la anuencia de un desgastado priísmo que debió conformarse con el tercer lugar en aquella justa hasta que aseguró su retorno, en 2012.

En fin, a través de la historia, josé lópez portillo fue denunciado por el maestro Ignacio Burgoa Orihuela, incomparable jurista, por haber endeudado al país sin bases ni siguiendo los ordenamientos constitucionales; después, carlos salinas fue emplazado en la embajada de México en Dublín, donde fincó su residencia, para declarar respecto a los magnicidios cometidos bajo su gestión.

Noche mexicana

Rafael Loret de MOLA

En la noche en la que la mayor parte de los mexicanos –no digo todos porque hay apátridas desdeñosos de nuestras fiestas e incluso lacayos aún de cuanto huela a hispánico–, se sienten patriotas con una media botella de tequila adentro y un monumental grito de cara al Palacio Nacional –las protestas callan cuando los vítores comienzan y la enseña tricolor ondea–, nadie compilará los estragos de un sexenio atroz durante el cual se ha afrentado a la ciudadanía que pasó factura, al fin, el 1 de julio, pero no basta con clamar libertad como en aquella jornada de Dolores en 1810; también exigimos justicia y cárcel para los predadores.

Con las torrenciales aguas llegaron los socavones, como nunca antes, exhibiendo la podredumbre de las complicidades entre la clase política y las constructoras cómplices a las que nadie ha reclamado con procesos judiciales en ristre. Cuando el sismo de 1985 y el derrumbe de algunos edificios, entre ellos el Nuevo León, se giraron órdenes de aprehensión contra los constructores Abelardo Meneses Vara y Max Tenembaum, pero jamás se realizaron obras para apuntalar el sitio y todavía hay quienes permanecen fuera de sus departamentos. Por cierto, una investigación seria determinó que no se habían cumplido el noventa por ciento de las especificaciones básicas; lo hizo el ingeniero Raúl Pérez Pereyra, cuya familia también fue víctima. Inapelable.

Y así hemos seguido. El año anterior, once minutos antes de la medianoche del jueves 7, el fuerte temblor, en realidad un terremoto, de 8.4 grados en la escala Ritcher, no causó daños mayores ni la devastación que se vivió en 1985 con un sismo de menos graduación. ¿Fue un milagro? Los técnicos no creen en ellos y asumen dos razones: que el epicentro, setecientos kilómetros alejado de la capital por las costas de Chiapas, no fue tan cerca como el de hace treinta y dos años, situado en Oaxaca a cuatrocientos kilómetros.

Luego vendría el sismo del 19 y, entonces sí, se midieron los brutales alcances, sobre todo en Oaxaca, Chiapas, Puebla y Guerrero. Pese a ello, a la capital le fue bien aunque, como en 1985, no se cuantificó el número de muertos –se habló superficialmente de 148–, pero sí los edificios colapsados con una diferencia sustantiva, pese al drama brutal de la Escuela Enrique Rébsamen, donde murieron sepultados cerca de 40 niños junto a algunos de sus maestros. La diferencia es que ni siquiera hubo responsables de erigir edificios con materiales de mala calidad, sobre todo en el caso del colegio al que está ligado el cardenal en retiro Norberto Rivera Carrera, y sin las especificaciones mínimas para evitar derrumbes.

El caso es que el susto fue mayor a las consecuencias mientras es esas mismas fechas, por Veracruz, comenzaba a pegar con fuerza Katia en medio de la tragedia de su mal gobierno.

En el calendario las fechas coincidieron respecto al horror de hace treinta y dos años; en la conciencia colectiva, en cambio, se ahondaron los rencores por cuanto la negligencia oficial en las zonas de desastre –desde Chiapas y Oaxaca hasta Veracruz–, y los politiqueros aprovecharon para sacar el rostro prohibiendo las clases en once entidades del país. ¡Qué bien le vino a Aurelio Nuño, quien se fue luego de campaña y está al pie de enriquecerse más de la mano de sus cómplices, el sacudimiento telúrico! Y a peña también, mucho más que su deplorable y oscuro Informe, cuando salió ante las cámaras para aparentar preocupación ante el drama que no se dio salvo en Chiapas, Oaxaca y Tabasco en donde la cuenta de muertos llegó a dieciséis sumadas las tres entidades.

Mañana, la festividad patria, aligerará los rencores pero no acallará la justa rebeldía ciudadana… aunque las transmisiones de televisión se realicen con micrófonos apagados y mostrando sólo a los acarreados oficiales. Bien sabemos, todos, del terremoto interior que llevamos incrustado al no haber sido capaces, todavía, de superar los temblores de los descastados y rufianes que nos gobiernan.

Cómo abatir al Presidencialismo

Rafael Loret de MOLA

SERÍA CON UNA REFORMA CONSTITUCIONAL QUE FINIQUITARA EL MODELO DE LA REPÚBLICA PRESIDENCIALISTA

Exaltada por el ejercicio público de una voluntad superior aun cuando se establezcan contrapesos en los otros poderes de la Unión. El hecho de que el Ejecutivo recaiga en un individuo frente a legisladores y jueces, refrenda el acento egocéntrico de la estructura gubernamental.

En un régimen parlamentario la jefatura de gobierno, recae en quien encabeza el listado de congresistas más votado y tenga capacidad para negociar con las demás fuerzas políticas los consensos necesarios para asegurar la viabilidad del gobierno. En México, nos hemos quedado a mitad de la ruta. El señor fox anunció, en abril de 2001 el fin del presidencialismo autoritario. Lo hizo con la discrecionalidad de sus antecesores cuya funcionalidad se desarrollaba por efecto de la concentración de poder ante un Legislativo complaciente, integrado por una mayoría de incondicionales, y un Poder Judicial que dependía de la figura central para su integración.

Se interpretó que la torpeza del mandatario señalado, era demostración del acotamiento de la figura presidencial por efecto de la vocación democrática de quien ejercía las funciones presidenciales y optaba por desdeñar algunas de ellas. Nada más falso si consideramos que, a pesar de sus limitaciones, siguió ejerciendo el poder central incluso para anunciar el fin del presidencialismo, sin más consenso que el propio, o para validar, en la misma línea unipersonal, el oficioso concepto del cogobierno al lado de su ambiciosa consorte que no pudo, al fin, lograr para México el discutible honor de encabezar un matriarcado al estilo de la Argentina de Evita, Isabelita y Cristinita.

Gigante dormido

Rafael Loret de MOLA

El gigante dormido, llamado sociedad –sin el apellido civil del que se han apropiado no pocos vividores–, parece despertar y comienza a desafiar al monstruo de las mil cabezas llamado corrupción; tanto que presionó lo suficiente para tratar de hacer andar una nueva legislación en contra de la creciente amoralidad política, sin duda uno de los sellos de la presente administración federal. Al mandatario ya no lo defiende ni su esposa más entretenida en definir algún otro perfil dentro del Estado Mayor Presidencial. (Algo similar a cuanto ocurrió con Martita de fox en la fase final de la gestión de su marido cuando un atrevido uniformado, con derecho de picaporte, acabó sus días en la pileta del rancho San Cristóbal con otro compañero que, dijeron, tampoco sabía nadar).

En fin, quienes organizaron, desde sus posiciones comunitarias y profesionales, las firmas 3 por 3 –referidas a la declaración de impuestos, la patrimonial y sobre sus intereses–, lograron infiltrar las respectivas Cámaras del Congreso federal pasando de un bando a otro, del PRD al PRI sin el consenso definitorio del PAN, aunque varios candidatos de este partido han firmado la propuesta, acaso no han meditado sobre los efectos de sus presiones: demostraron per se que sí es factible practicar la soberanía popular colocando en jaque a parte de la clase política que se remueve en curules y escaños sobre todo en tiempos electorales.

Resulta poco más que gracioso que sea el PRI, precisamente, con sus dirigentes camarales, el nauseabundo emilito gamboa y César Camacho Quiroz, el más interesado en apoyar la iniciativa y mantuvo su interés en “sacar el paquete” –términos parlamentarios– durante el periodo ordinario de 2017. Digamos que fue tal postura la última ayuda posible hacia sus candidatos en medio de tartamudeos, confusiones y distanciamientos incluso de sus compañeros de partido malolientes como en el caso del troglodita veracruzano, Javier Duarte de Ochoa, preso desde hace casi un año, y los narco-gobernadores que ya se fueron: Egidio Torre Cantú, de Tamaulipas; César Duarte Jiménez, de Chihuahua; Mario López Valdez, de Sinaloa; Roberto Borge Angulo, de Quintana Roo –éste ya preso-, y Rafael Moreno Valle, de Puebla. Algunos de ellos, además, miembros distinguidos de la “cofradía de la mano caída” que exalta el sometimiento homosexual cual si se tratase de un ritual para fortificar vínculos en una sociedad secreta e inexpugnable.

La encuesta del odio

RAFAEL LORET DE MOLA

La encuesta es seria y contunde. De acuerdo a una encuesta dirigida por Berumen y Grupo Cantón, el 81.1 de los mexicanos reprueba a la administración de peña nieto, lo que no es novedad –nuestros sondeos, desde la Fundación que presido, nos dan un factor un poco más elevado lo que ya es decir–, salvo si consideramos un factor digno de tomarse en cuenta: quienes no avalan la gestión del mandatario, entre ellos millones que fueron sus votantes deslumbrados por su perfil personal –dicen que es “guapo”–, que no político, insisten en una circunstancia muy grave: el personaje NO ha tenido el control del país, con la inseguridad y la corrupción llevados de las manos.

La cuestión es, entonces, quien ha dirigido a la nación –el término mandar no puede aplicarse cuando la soberanía popular, de acuerdo a la norma superior, recala en el pueblo aunque éste no la use ni tenga métodos accesibles para imponerla a los malos gobernantes, sea el federal o los estatales con cúspides de inmoralidad jamás alcanzadas–, si las bandas de narcotraficantes infiltradas en la estructura gubernamental a través de secretarios de Estado, diputados y senadores, amén de no pocos gobernadores –alguna excepción habrá y cuando la encuentre también la difundiré–, que vendieron sus respectivas almas al demonio engendrado por los viciosos y sus capos.

De hecho lo dije en Tamaulipas, concretamente en Matamoros –la urbe por ahora semitranquila, según me dijeron mis colegas de allá, a comparación de Reynosa, en donde también estuve, Río Bravo y Nuevo Laredo–, y alguno de los oyentes salieron como si les hubiera dado salpullido: no creo que en esta entidad, como en otras, digamos Sinaloa y Michoacán, vistas ya como narco-estados que carcomen la conciencia nacional, puedan alcanzarse puestos públicos, desde las gubernaturas hasta los últimos regidores, sin la anuencia de los capos en funciones, aquellos que mantienen los controles en ausencia de autoridades con capacidad de réplica. De no existir los tratos del mal, como ha ocurrido, firmarían sus sentencias de muerte. Y esto lo sabe, el primero, el impopular señor peña ya sin legitimidad política ante el rechazo de ocho de diez mexicanos. Faltan menos de dos meses.

Lo que es excepcional es ese porcentaje que aún le avala y considera que el golpeteo de los medios es el origen de los males engendrados durante su sexenio: esto es, las matanzas en Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán y otras poblaciones en donde se han disimulado los alcances, además de la “desaparición” de los normalistas de Ayotzinapa y la corrupción ingente que ha dado lugar a escándalos tan sonorosas como el de la pajera blanca de la “gaviota”, las propiedades que casi donaron las constructoras, HIGA en primer lugar, a rufianes como el “aprendiz” Luis Videgaray o el oficioso hidalguense, Miguel Ángel Osorio Chong, quien debería poner su tienda como los trabajadores chinos que ya inundan las tierras de fox allá por San Francisco del Rincón, en el Guanajuato profundo. ¡Al demonio con todos ellos! ¡Cárcel!

Definiciones

Rafael Loret de MOLA

Me preguntan, constantemente, por qué no me defino a favor de Andrés –ni lo haré–, si lo conozco tan bien, para aglutinar en torno a él a más mexicanos con la mirada puesta en 2018. Él se siente best-seller y aduce que vive de sus regalías, mintiendo acerca del tiraje de sus más recientes obras; dijo que se habían puesto en circulación sesenta mil volúmenes cuando sólo fueron diez mil con escasa salida hasta hoy. De esto entiendo bastante porque llevo metido en este medio desde hace treinta y un años.

Pero, además, está rodeado de elementos que dan náuseas, como Manuel Bartlett, a quien en múltiples ocasiones, y de frente, he señalado como el autor intelectual del asesinato de mi padre en febrero de 1986, o de Pablo Salazar Mendiguchía, ex gobernador de Chiapas, a quien combatí, cuando estaba en funciones, por sus arteros ataques a la libertad de expresión que culminaron con las muertes de Conrado de la Cruz y su hijo, directos que fueron de Cuarto Poder; él es el culpable de la tensión sin límite que los llevó al infarto, además de que el heredero sufrió vejaciones sin fin mientras estuvo preso, por delitos prefabricados, en El Amate donde el propio Pablo fue a dar cuando su sucesor Juan Sabines Gurrero se fajó los pantalones y ordenó su aprehensión; pero, antes de terminar su período, a Sabines se le doblaron las corvas y lo dejó salir bajo presión… ¡del PRI y de Pedro Joaquín Coldwell, mensajero de peño nieto!

Por cierto, para asegurar los amarres vergonzosos, Joaquín Coldwell, ahora secretario de Energía y afanoso defensor de las alzas a la gasolina, es medio hermano del “panista” y “perredista”, Carlos Joaquín González, actual mandatario de Quintana Roo. Una linda familia de caciques en una de las entidades jóvenes de la República e inventada por luis echeverría a cambio de golpear a Yucatán para trasladar a Cancún el turismo y fincar allá sus mejores propiedades. Dan asco.

Pese a lo anterior, y contando con mi resistencia, Andrés se acerca, cada vez más, a su soñadora presidencia de la República, si bien ya paseó la banda apócrifa durante seis años, bajo el nominativo de mandato legítimo. No puede negarse que no se observa en la perspectiva actual, dados la mediocridad de los postulantes de otros partidos, un líder capaz de contrarrestarlo y los caminos para los independientes han sido cerrados, de hecho, porque resulta más sencillo fundar un nuevo partido que lanzarse a la aventura presidencial sin amortiguadores.

Por ello, el incendio se avecina. Nadie creerá en una victoria del PRI a la que se señalará como fraudulenta –lo es ya-, sin remedio, y como polvorín para incendiar al centro del país, impedir la asunción del heredero no militante y cerrar al país, literalmente, como antes ocurrió en Coahuila, Michoacán, San Luis Potosí, Tabasco y Colima –en estas dos últimas debieron repetirse los comicios-. Sería fatídico y Andrés no tirará esta carta marcada.

Tiene la victoria en la mano, con o sin debates, queramos o no quienes conocemos sus defectos y a quienes le rodean, y cuantos apuestan a un colapso en su salud.

Convulsiones

Rafael Loret de MOLA

El mundo –y dentro del mismo, México, porque no somos una isla deshabitada y desconocida como algunos proponen cuando exigen sólo hablar de nuestro entorno–, tiene ante sí una envidiable oferta de la Casa Blanca: ira y furia, referida a Corea del Norte cuyo gorilita de pacotilla, Kim Jong-un –o Kin Kong primero–, exhibe su arsenal nuclear como si estuviera jugando al “turista” y enciende las alertas al subrayar que, en condición de potencia, aumentará su capacidad de ataque para cualquier eventualidad con los Estados Unidos; y en el centro de la batahola se sitúa Putin, de Rusia.

Son más negros estos vientos que cuantos antecedieron a la primera y segunda conflagraciones mundiales tras el asesinato del Archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, heredero del imperio austro-húngaro, en junio de 1914, y la invasión de Hitler a Polonia en 1939. La gravedad de los hechos, sin embargo, no ha sido ponderada por el desarrollo de otras conflictivas, como la de Venezuela en el continente americano –estamos en el mismo, señor Nicolás Maduro; Portugal, no, aunque usted la situara en el nuestro–, y la sostenida invasión en Medio Oriente, rastreando petróleo hasta debajo de las piedras mientras se justifica el accionar por el terrorismo implacable, imposible de justificar, del llamado Estado Islámico o ISIS.

El horizonte es amargo porque conlleva amenazas colaterales que, sin duda, tocan a los mexicanos aun cuando nuestro “gobierno” –si puede considerarse tal–, cierra los ojos y se convierte en el tuerto de la película de horror que se ha salido de las pantallas para apoderarse de la “vida real”. ¿Ficciones? Ni los arrebatos de los aliens y los “superhéroes”, campeones del entretenimiento, son tan duros de digerir como los hechos crudos y brutales del presente encabezado por quien se cree dueño de las vidas de todos, Donald “el pato” Trump o el anaranjado de la Casa Blanca.

Y allí va, corriendo, Luis Videgaray Caso, pretenso aspirante a la impunidad –sólo en caso de una intervención estadounidense o de una claudicación cobarde de peña para despejar la ruta, sería posible–, para sumarse a las líneas de Washington olvidándose de nuestra doctrina estelar, la Estrada –redactada bajo los auspicios del parlamentario Gerardo Estrada durante el régimen del infamado Pascual Ortiz Rubio–, a favor de la autodeterminación de los pueblos. No percibe el ciego lo que las demás miradas observan: si Venezuela cae, México no hallará más respaldo en Latinoamérica y aumentará su dependencia, más bien el entreguismo traidor, respecto al gobierno de Washington y a los pisotones de Trump. No falta mucho para que retorne a México a reírse de nosotros con picos y palas para elevar el muro de la ignominia; y peña será el primer albañil de la República, sin desdoro de los nobles trabajadores de la construcción.

El panorama es siniestro, tanto como las mentes de los nuevos conquistadores del orbe, ansiosos de contar con más súbditos para proclamar la superioridad estadounidense aunque aún no se ponen de acuerdo sobre quiénes ocuparán el primer sitio, si negros o blancos, considerando el dolor de Michelle Obama por haber sido llamada “simio” durante su estancia en la casona de la Avenida Pensilvania. ¡Y a los mexicanos la mafia pretende castigarnos por gritar en el fútbol, y al paso de peña por Chiapa de Corzo el año anterior, ¡“ehhhhhh, puto”! Qué no nos vengan con hipocresías y falacias.

Por lo pronto sólo faltan tres meses y medio para el fin del régimen de la barbarie y el inicio de un nuevo episodio.

Estiércol acumulado

Confieso a los amables lectores que cada vez me resulta más difícil traducir el empalagoso idioma gubernamental. A cambio de ello, las intenciones no pueden ocultarse.

Reparé en ello luego de varios días después de la caída del avión en el que viajaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos, amén de otros funcionarios y la tripulación, y que empeñosamente los voceros de la oficialidad, y hasta los opinantes gratuitos ligados al establishment, consideran un accidente aun cuando no encontraran explicaciones convincentes para certificarlo.

Ya pasaron casi ocho años desde aquel trágico 4 de noviembre de 2008. Dijeron que quizá once meses después sabríamos algo. La amnesia colectiva consumió el interés por el suceso.

 

Este columnista ya ha pasado por ello. En febrero de 1986 escribí que temía más al silencio de mis colegas y al consiguiente vacío en los medios informativos que a cualquiera otra reacción por parte de quienes ejercían entonces el gobierno.

Lo expresé, obviamente dolido, al percibir que casi me había quedado solo en mi insistencia por descorrer los “puntos oscuros” sobre el supuesto “accidente”, todo un montaje siniestro, en el que perdió la vida Carlos Loret de Mola Mediz precisamente cuando, con su prestigio político como único escudo, intentaba convencer a algunos personajes claves sobre el imperativo de solicitar al entonces presidente, miguel de la madrid, su dimisión, más bien su “licencia por causas graves” de acuerdo a como señala la Carta Magna.

Poco después mi voz fue la única que siguió escuchándose. Hasta ahora, treinta años después

Chantajes

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Bajo el peso de las precandidaturas, lo mismo hacia la Presidencia de la República que en pos de catorce gobiernos estatales, curules y escaños a nivel federal y también en las entidades donde renovarán sus Congresos hasta sumar treinta en donde habrá comicios estatales sea de dos o tres poderes que conforman sus estructuras políticas. Esto es, todo el país habrá de sacudirse sin remedio y, por ello, la clase política, conformada por la retaguardia de la democracia simulada, se remueve, como nunca antes, e intenta poner en jaque al presidente de una República vieja y, a la vez, detenida por la parálisis de muchas décadas.

El caso más singular es el de Emilio Gamboa Patrón quien, descaradamente y como uno de los mayores representantes de las peores mafias delictivas que han infiltrado al gobierno en sus distintos niveles, intenta imponer como candidato priísta al gobierno de Yucatán a su vástago, Pablito Gamboa Miner, huérfano de madre por cierto desde hace poco más de un año, a costa de presionar a peña y a cuantos estimen posible la precandidatura presidencial de José Antonio Meade Kuribreña. Para ello se sirve, incluso, de la enajenada y ladrona yucateca, Ivonne Ortega pacheco, quien remueve entre los huesos de su tío para ver si encuentra algún hueso todavía firme para apegarse al mismo. Pobrecita ricachona; y pobrecita, también, su íntima amiga, la ex alcaldesa Angélica Araujo. Vaya par.

Y con esta tesitura, en cada partido los intentos de aplacar a los adversarios, a costa de investigarles turbiedades en el pasado y perversas intenciones para el futuro, es cada vez mayor y de efectos muy disímbolos.

¡A rezar!

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hasta los cardenales, como el muy cuestionado Norberto Rivera Carrera, ya en el retiro, y su sucesor Carlos Aguiar Retes, solicitan la intervención de la Divinidad, en el caso de México el toque milagroso de la Virgen de Guadalupe, para aplacar las iras que salen de la conciencia de Donald “el pato” Trump MacLeod. Así avizoran las cosas hasta quienes interponen un supuesto halo de santidad entre ellos y sus interlocutores. Claro, una cosa es Dios y otros los siervos desbalagados; y dudo que sólo con oraciones, como las que he pedido, sea posible atajar el efecto de un mandato eclipsado por la intervención rusa.

Dijéramos que estamos en una posición paralela a la era de Porfirio Díaz, enterrado en Montparnasse en París, porque sencillamente su juicio histórico es indefendible desde su caída hasta la resurrección de la derecha encanada en los gobiernos de fox y calderón más su agregado bajo la férula de peña. Sin revisión histórica alguna, la derecha en el poder festejó, a lo grande, el “centenario” de la victoria de la Insurgencia –que se dio en 1821– y el inicio de la Revolución – que debe anotarse en 1910–.

Así las cosas, quienes condenaron los efectos de la posrevolución, y los condenan, dejaron su bozal a un lado y se dieron a proclamar heroicidades en donde sólo hubo ambiciones –como en el caso del execrable Iturbide-, y poco les faltó para colocar el apellido Santa Anna con letras de oro en la Cámara de Diputados y hasta agregar el del “Chacal” Huerta. Los antihéroes, cuando regresan, pinta de cuerpo entero a sus adoradores, esto es como si Luzbel recogiera sus alas encendidas por el fuego eterno.

Barruntos

Rafael Loret de MOLA

Insisto: cuanta pena me causan quienes ceden su propia racionalidad para mantener su incondicionalidad a favor del futuro presidente de México. Es como bajar un escalón en la escala zootécnica como lo hacen los llamados “animalistas” quienes radicalizan la idea del respeto al ciclo de la vida excluyendo a los seres humanos del mismo. No les molesta que una fiera ataque a un ciervo; pero sí que existan carreras de caballos, corridas de toros, peleas de gallos, etcétera, sin conocer orígenes y tradiciones, incluso la cultura de los pueblos.

Pese a ellos es necesario puntualizar algunas cuestiones que se le están escapando de las manos al mandatario en cierne y cuya discusión se da hacia los lados, es decir condenado a los peñistas con razón pero sin darse cuenta del inmenso poder que ya atesora Andrés, decisivo diríamos, con el apoyo de la comunidad internacional tan interesada en convivir con él, tratarlo, medirlo, para alianzas futuras y con el actual titular del Ejecutivo en condición de pretérito aun cuando ostente todavía la banda tricolor.

Hagamos un repaso breve:

1.- Las negociaciones en pro de mantener el Tratado de Libre Comercio se atoraron, una vez más, cuando entró al rescate el equipo de transición, encabezado por Jesús Seade, que desplazó, de hecho, al de peña nieto incapaz, hasta hoy, de avanzar en la defensa de los intereses comerciales de nuestro país y pegados a la pared ante los vozarrones del “anaranjado” señor Trump a quien trata Andrés con esmerado cuidado desde antes de las elecciones del pasado primero de julio.

2.- La consigna aparente es estructurar un convenio bilateral, dejando fuera a Canadá –cuyas inversiones en México crecen basadas en la explotación inhumana de los mineros–, para que los Estados Unidos puedan expandirse sobre las empresas de la nación de la hoja de maple. Una batalla de papeles que, por supuesto, es algo mejor a una invasión artera si bien ésta tiene visos de la civilidad por medio de las complicidades de gran altura, imbatibles.

3.- Canadá posee el mayor número de minas en México –de oro en Guerrero, por donde desaparecieron los 43–, gracias a que le han dejado el paso los tres personajes ligados a esta industria y cuyas fortunas, no por casualidad, son las mayores del país: Carlos Slim, el criminal Germán Larrea Mota-Velasco y Alberto Baillères González. Entre los tres podrían resolver el grave problema de la deuda externa mexicana, la herencia del peñismo que rebasa ya, y por 427 mil millones, los DIEZ BILLONES DE PESOS.

4.- Preocupa que Andrés se empeñe en recortar gastos para tratar de financiar su altruismo mediante proyectos sociales, obviamente urgentes, y olvide el manejo de la macroeconomía, en donde se mueven los grandes capitales y las multinacionales en plan de expansión, que parecen seguir los pasos, poco claros, del norteño Alfonso Romo Garza, otro de los grandes infiltrados del gabinete entrante, dispuesto a ser el mejor servidor de los intereses foráneos.

De esto y más nos debería ilustrar el presidente futuro antes de tomar las riendas de un país en bancarrota.

Gnomo y ecoloco

Rafael Loret de MOLA

DESDE LUEGO, LA LLEGADA HACE UN AÑO DE JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ ANAYA, COMO SECRETARIO DE HACIENDA en combinación con el anuncio de que José Antonio Meade Kuribreña –Pepe–, buscaría la candidatura presidencial priista, sin ser militante y derrotado de antemano, confirmó la cercanía, como nunca, del ex presidente carlos salinas al lado del exmandatario federal peña con olor a cárcel. González Anaya –incluso físicamente parecido al ex gnomo de Dublín–, es cuñado de salinas y cerró el putrefacto sexenio con las riendas financieras en la mano, incluso para medir los apoyos soterrados al establishment. Círculo cerrado y Meade llevado al peor de los sacrificios, el de la indignidad.

Como ya narramos, Alfonso Romo Garza fue discípulo y socio de Pedro Aspe Armella, secretario de Hacienda durante el salinato trágico y uno de sus más altos representantes, hasta hoy cuando, en apariencia juega papeles decisivos en el grupo Vector, precisamente el de Romo, desde su incorporación al sector privado; actualmente es director general de El Palacio de Hierro, en donde se disparó la narco- economía, uno de los baluartes de Alberto Baillères González, el tercer multimillonario de México, sólo adelantado por Carlos Slim y el criminal Germán Larrea Mota-Velasco, el zar de la minería.

El hecho es que, con habilidad excepcional, salinas tiene las manos metidas entre los grupos ahora tibios del PRI y también en Morena, en competencia con el doctor zeta, ernesto zedillo. Una paradoja muy agobiante para México. Una democracia más sucia que la cara de aquel “ecoloco” de las fantasías televisivas. ¿Lo recuerdan?

Hijos… del sistema

Rafael Loret de MOLA

Los hijos de gobernadores –como el de Andrés Granier, ex mandatario de Tabasco y uno de quienes sí han sido situados tras la rejas–, los vástagos de los dirigentes sindicales –digamos el corrupto Carlos Romero Deschamps de quien no se justifica su libertad si, de verdad, no hay “intocables” en México–, al lado de ricos herederos de los empresarios con mayores utilidades en México –también los de capitales hispanos en plan de reconquista– han escogido las playas de California, como lo hicieran los familiares de la señora Gordillo –única “tocable” a nivel federal, al parecer, aunque no tenga las curvas necesarias–, y de Florida, siguiendo los pasos del petróleo y cuantos negocios sucios puedan imaginarse, para fincar en ellos, adquirir inmuebles de gran lujo, mirando al Golfo de México o al océano Pacífico para no sentirse muy apartados de su país “entrañable”, sin que por ello sean indagados razonablemente; incluso, en el caso de la ex dirigente del SNTE, las acusaciones sólo tocan la posibilidad de un “lavado de dinero” desde cuentas de los agremiados; la denuncia, por cierto, debió partir de ellos y no de la Procuraduría General.

¿Qué temen las grandes figuras de nuestro singular sistema ante las denuncias frecuentes contra ellos? Por ejemplo, cesaron ya las voces que exigen la cabeza del ex gobernador de Guerrero, ángel aguirre rivero, no sólo por el genocidio de Iguala sino también por sus truculencias en el manejo de las protestas en contra de la reforma educativa en una muestra extrema de las contradicciones en este país: quienes más fustigaron a “la maestra” son ahora los únicos que aún la defienden, arrugados los del SNTE cuyos arreglos, para aumentar salarios, nada menos 24 mil millones de pesos en conjunto, tienen más sabor a arreglo soterrado que a justicia; esto es: para pasar la factura de su pasividad casi conmovedora mientras su ex dirigente se dice enferma en el penal de Tepepan. México es así, alegan quienes se benefician del estado de cosas.

Lo que nos está diciendo la tendencia es, nada menos, la posibilidad de un nuevo quebranto de las finanzas nacionales y la consecuente crisis estructural y comicial. Sin embargo, no hay señales algunas que nos permitan asegurar ello con reservas monetarias que se situaban por encima de los 195 mil millones de dólares hace un año y ahora son de 173 mil millones de dólares, mientras la deuda es ya de 10 billones, siguiendo los dictados del Fondo Monetario Internacional en donde nos observan con microscopio, perdida la rectoría económica de nuestro gobierno desde hace varios sexenios.

Fracaso, sí, digamos desde los vergonzosos tiempos del extinto miguel de la madrid quien se llevó a la tumba, hace poco más de tres años, no sólo los secretos sino las responsivas sobre un quehacer antimexicano y entreguista; y ninguna recriminación cayó sobre él en una demostración amplísima de que aún los ex presidentes son intocables, con todo y el breve arraigo que sufrió luis echeverría álvarez, en su espléndida mansión de San Jerónimo, a quien se exculpó frívolamente de los genocidios de Tlatelolco en 1968 y el Jueves de Corpus de 1971 con evidencias absolutamente incontestables de su participación directa en cada uno de esos brutales acontecimientos.

¡Los mismos gritos!

Rafael Loret de MOLA

¿A través de los meses precedentes, esto es desde las definiciones de las precandidaturas –episodio en el que ninguno de los postulados recurrió a la militancia de los partidos que abanderan–, han crecido ustedes, nosotros, quienes conformamos la masa popular, en cuanto a su visión de futuro o, al contrario, sentimos que estamos, de nuevo, empantanados? No me contesten a mí; analícenlo bajo sus propias conciencias, tan atenaceadas por los discursos baladíes, los desplantes torpes y las sinrazones de pleitos que dividen y no buscan la defensa de los valores nacionales en riesgo.

Perdónenme los incondicionales de tal o cual candidato pero así lo observo ante un Instituto Nacional Electoral, encabezado por un racista, Leonardo Córdova Vianello, quien es de aquellos atrapados por la deformación de que sólo los de “buenas familias” –adineradas mediante toda clase de juegos sucios–, nos pueden y deben gobernar, olvidándose de que la sangre indígena nos dotó del mayor de los mexicanos: el Benemérito Benito Juárez. En este punto coincido con el candidato de Morena, el PT y PES –éste último resbaladizo por el sector de la ultraderecha más recalcitrante–, aun cuando se propone ser mejor presidente que el del patriota de Guelatao.

Ya antes, el insolente fox dijo que había sido mejor que Juárez, hechizado con los susurros adormecedores de Martha la que se quedó, disciplinada, fuera de la contienda presidencial de 2006 –¡nos salvamos entonces de una locura extrema!–, y debió conformarse por ser la consorte “sacrificada” de un ex, castigado sexualmente por la vida, con inmensas heredades, un templo faraónico al que acudían, ya no, algunos personajes extranjeros mal orientados y hasta el señor Meade en los días previos de la definición priista, y todo tipo de privilegios –no sólo las pensiones sino igualmente la servidumbre y las escoltas que multiplican los estipendios–. ¡A cuántos cretinos y ladrones hemos soportado!

Cuando todos hablan de la corrupción, como lo han hecho los candidatos desde que se instaló la supuesta democracia en México –digamos en 1911 con la victoria electoral de Madero, el primer traicionado de su propia revolución–, ya no distinguimos siquiera los matices en medio de acusaciones entrecruzadas –por desgracia cierta en un gran porcentaje–, sobre millonarios desfalcos si bien nunca superiores a las triangulaciones del modelo Rosario que alcanzan ya los ¡seis mil millones de pesos!, incluso superiores a los sobornos de Odebrecht que pasaron por cierta casona de Chapultepec, y a los de HIGA, la única constructora del mundo que financia a sus mejores clientes y hasta les obsequian parte de los fondos.

Ni qué decir del aeropuerto, encargado a Norman Foster y Fernando Romero, yerno de Slim si bien con reconocimientos internacionales aunque éstos parecen derivados de lo primero acaso injustamente, del que se ha pagado el 87 por ciento ya pese a su lento avance. De suspenderse las obras, miles de millones se irían al caño mientras se invierte un tanto más en las pistas subliminales de Santa Lucía.

La locura de la clase política ya no manipula ni a los parientes de los suspirantes.

El rechazo

(AP Photo/Juan Karita)
Rafael Loret de MOLA

La encuesta es seria y contunde. De acuerdo a una encuesta dirigida por Berumen y Grupo Cantón, el 81.1 por ciento de los mexicanos reprueba a la administración de peña nieto, lo que no es novedad –nuestros sondeos, desde la Fundación que presido, nos dan un factor un poco más elevado lo que ya es decir–, salvo si consideramos un factor digno de tomarse en cuenta: quienes no avalan la gestión del mandatario, entre ellos millones que fueron sus votantes deslumbrados por su perfil personal, que no político, insisten en una circunstancia muy grave: el personaje NO tiene el control del país, con la inseguridad y la corrupción llevados de las manos.

La cuestión es, entonces, quién dirige a la nación –el término mandar no puede aplicarse cuando la soberanía popular, de acuerdo a la norma superior, recala en el pueblo aunque éste no la use ni tenga métodos accesibles para imponerla a los malos gobernantes, sea el federal o los estatales con cúspides de inmoralidad jamás alcanzadas, si las bandas de narcotraficantes infiltradas en la estructura gubernamental a través de secretarios de Estado, diputados y senadores, amén de no pocos gobernadores –alguna excepción habrá y cuando la encuentre también la difundiré–, que vendieron sus respectivas almas al demonio engendrado por los viciosos y sus capos.

De hecho lo dije en Tamaulipas, concretamente en Matamoros –la urbe por ahora semitranquila, según me dijeron mis colegas de allá, a comparación de Reynosa, en donde también estuve, Río Bravo y Nuevo Laredo–, y alguno de los oyentes salieron como si les hubiera dado salpullido: no creo que en esta entidad, como en otras, digamos Sinaloa y Michoacán, vistas ya como narco-estados que carcomen la conciencia nacional, puedan alcanzarse puestos públicos, desde las gubernaturas hasta los últimos regidores, sin la anuencia de los capos en funciones, aquellos que mantienen los controles en ausencia de autoridades con capacidad de réplica. De no existir los tratos del mal, como ha ocurrido, firmarían sus sentencias de muerte. Y esto lo sabe, el primero, el impopular señor peña ya sin legitimidad política ante el rechazo de ocho de diez mexicanos.

Lo que es excepcional es ese 19 por ciento que aún cree en él y considera que el golpeteo de los medios es el origen de los males engendrados durante su sexenio: esto es, las matanzas en Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán y otras poblaciones en donde se han disimulado los alcances, además de la “desaparición” de los normalistas de Ayotzinapa y la corrupción ingente que ha dado lugar a escándalos tan sonorosas como el de la pajera blanca de la “gaviota”, las propiedades que casi donaron las constructoras, HIGA en primer lugar, a rufianes como el “aprendiz” Luis Videgaray o el oficioso hidalguense, Miguel Ángel Osorio Chong, quien debería poner su tienda como los trabajadores chinos que ya inundan las tierras de fox allá por San Francisco del Rincón, en el Guanajuato profundo.

Y hay tanto más, como la sobrecogedora y maliciosa administración de los recursos enviados por distintos estadistas, desde Putin a Francisco, con diferentes cantidades que reflejan a unos y otros, para la reconstrucción del devastado centro del país incluyendo a la Ciudad de México –en donde las constructoras no son motivo de investigación alguna–, que explican per se la ominosa caída de peña nieto ante la mirada de sus gobernados.

Aun cuando le falten catorce meses para el finiquito institucional –estabilizado el cáncer que le corroe–, con un poco de dignidad el mexiquense debiera retirarse del poder antes del aplastamiento inevitable de su partido en 2018.

No hay nada que aclarar

Rafael Loret de MOLA

Evasivas corrientes, permanencia ante los micrófonos, ironías, parodias a la puerta de la PGR, impunidad manifiesta para los escándalos de prevaricación, han señalado el rumbo de las supuestas “intercampañas” que han prolongado las mismas posturas de la pre y habrán de dar cauce al proselitismo de la recta final sin más aportación real que las descalificaciones. Me dicen, con sorna, que no falta mucho para nombrar, en cada partido, a un director general de adjetivos… para denostar a los adversarios.

Ahora el de la carita de “yo no fui” – acaso el más devastador calificador de sus críticos–, Andrés, posibilita, alejándose del palenque en apariencia, la riña desgastante entre sus “adversarios” y apenas le responde al Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, cuando éste mete las narices en el proceso mexicano y dice de él que es “un buen escritor pero un mal político”.

Agregaría, más bien, que en lo segundo ha sido pésimo al grado de señalar a la “dictadura casi perfecta” de México hasta convertirla en una democracia a punto de caer ser “populista, una democracia demagógica”.

Es increíble que un peso pesado de las letras actuales desconozca que, la antítesis de la democracia es la demagogia en su concepción clásica y, por tanto, la amalgama sugerida es imposible: se es demócrata o demagogo. Por supuesto, eso sí, estamos dentro de una aristocracia cuyas fauces son cada vez mayores en una senda tortuosa hacia el dominio total de la oligarquía.

Cuidado. No se puede jugar con fuego como lo están haciendo desde el pináculo de Los Pinos, creyendo que todavía es sencillo fraguar un fraude a través de encuestas mentirosas, infames y claramente dolosas, hasta la temprana compra de voluntades con credenciales especiales a cambio de la seguridad de contar con una manada de sufragantes sin destino ni más fe que la supervivencia diaria.

Aquellos esbirros

Rafael Loret de MOLA

Durante muchos años creí que los ladrones actuaban por necesidad y el imperativo de llevar alimentos a sus casas empobrecidas por las grandes desigualdades sociales; algunos eran víctimas de su entorno y otros, los violentos, estaban guiados por el tremendo rencor de las injusticias de clases vehemente exaltadas por las inevitables telenovelas de las cadenas privadas en competencia. Estos “culebrones” –así les llaman en España en donde son bien cotizados este tipo de productos mexicanos–, representan una renta muy alta para las empresas de Ricardo Salinas Pliego, emperador de la plata, y Emilio Azcárraga Jean, el heredero de la gorra de béisbol.

Mi visión añeja, muy atrás en el tiempo –es terrible pensar que me refiero al segundo y no al actual tercer milenio–, fue opacándose, poco a poco, ante el conocimiento periodístico que nos rebota en las neuronas cerebrales por atascadas por la obligación de conservar en la memoria hechos y filiaciones, felices o no –por desgracia es más abundante lo negativo–, capaces de habernos cambiado la existencia cuando aprendimos a ver detrás de las cortinas de humo y las tantas hipocresías.

Alguna vez, mi viejo inolvidable –amigo entrañable, sobre todo, a quien me arrebató una inmunda consigna oficial refrendada por miguel de la madrid y operada por el asesino silencioso manuel barlett–, me dijo:

–Cuando, hace años, viajé a Veracruz escuché a un elemento de la Marina señalar a un jovencito al tiempo que decía: “allí va el hijo de un ladrón”. Era un junior: el hijo del ex presidente Miguel Alemán. Desde entonces me juré a mí mismo que nadie podría ni tendría derecho a calificar así a un hijo mío.

Y lo cumplió a cabalidad aunque no faltan los esbirros de echeverría, incluso de los difuntos sansores y cervera, o los hijos de perra, con perdón de bartlett, quienes se animan, de vez en vez, a pretenden rosar mis fibras sensibles sin otra osadía que la de intentar inútilmente igualarse política y moralmente con quien les dio lecciones de gobierno a su paso por la titularidad del Ejecutivo de Yucatán. Y lo demostraré cuantas veces pueda.

Por cierto, respecto a la ética familiar el incidente reciente de Pedrito, seguramente gestado en un OVNI a cuya exploración dedicó buena parte de su vida su padre, don Pedro Ferriz Santacruz, el mencionado junior tuvo a bien responder hace un año cuando navegaba por las nubes de la aspiración inalcanzable, y con injurias, cuando un joven alumno de la Universidad Autónoma de Nuevo León quien, con mal gusto sin duda, escarbó algunos pasajes turbulentos del matrimonio del ponente.

Mitofsky

Rafael Loret de MOLA

Una décima falta para redondear el 53 por ciento de ventaja de Andrés Manuel López Obrador en los comicios históricos del domingo; fue contundente y con más de 27 millones de sufragios a su favor, además de haber ganado todas las entidades del país, salvo la panista Guanajuato –donde los liberales han mordido el polvo desde la incursión del reaccionario fox y camarilla-, doce Congresos estatales y la mayoría de curules y escaños además de, cuando menos, cinco gubernaturas incluida la Ciudad de México.

Pero, pese a la victoria de la democracia millones de mexicanos se quedaron con el sabor agridulce a causa de los remedos del pasado: la violencia artera, la violación de las boletas en decenas de casillas, la falta de éstas en las casillas llamadas “especiales” –donde, curiosamente, siempre les falla el cálculo a los consejeros del INE-, y la alteración viciosa de las actas de escrutinio en Puebla, el sitio ensangrentado por los soldados franceses y defendido a muerte por los de Juárez y Zaragoza, foco rojo para una democracia que nació en las conciencias de millones, como nunca antes, y que no debiera tolerar la mancha oscura de la deslealtad, la aristocracia burda y el cacicazgo al estilo del porfirismo. Todo esto debe quedar atrás.

Las faldas de Moreno Valle, quien postuló a su mujer mediando un turbio acuerdo con Ricardo Anaya para que dejara de competir con él a cambio de mangonear a una entidad federativa, es una ofensa no sólo para los poblanos sino para todo México. La peor barbaridad de esta parodia es el reconocimiento de Mitofsky de haberse equivocado… cuando sus “factores” sirvieron para adelantar las victorias de López Obrador y de la mayor parte de los electos gobernadores antes de los pronunciamientos oficiales.

Si Mitofsky se equivocó en Puebla, a posteriori, es de dudar que acertara en todo lo demás a sabiendas que, por ejemplo, Meade y Anaya se basaron en sus encuestas, con tinte modernista, considerando hasta diez puntos de ventaja para los triunfadores; cuando selló la votación de la entidad, también el PREP, en ese momento, apuntalaba la victoria de Morena y su candidato, Miguel Barbosa, a quien las señoritas de sociedad poblanas se asustan porque “es muy feo”. Tal es la argumentación de la corte morenista superior, en esencia, a las de Versalles y El Escorial.

Los Yunes quedaron atrapados. Vencieron sus odiados rivales, no sólo el candidato presidencial vencedor sino también el futuro mandatario del Estado, Cuitláhuac García –y en Morelos va Cuauhtémoc (Blanco) como si se tratara de un simbolismo sobre la etapa de la vindicación de los pueblos originarios-, y tendrán, desde hoy, las manos atadas. Más les vale a los Miguel Ángel costeños admitir los hechos porque, la verdad, sería terrible para ellos intentar un fraude a la vista del personaje al que más insultaron y desafiaron siendo hoy ya el futuro presidente electo de los mexicanos –esto es hasta que se cumpla el formulismo el 6 de septiembre-. Conociendo a Andrés Manuel estamos seguros de que el rencor, contra sus llamados a la reconciliación, es lo último que lo abandona.

Y también en Yucatán cayó el viejo cacicazgo encabezado por la ladrona Ivonne Ortega. Esperemos que el nuevo mandatario se atreva a abrirle proceso a esta y su títere Rolando Zapata Bello, el actual gobernador. Es un reto para todos: vamos a ver quién es el primero en poner tras las rejas a sus predecesores corruptos. Por el momento, Cuauhtémoc, el de Morelos, ya abrió el procedimiento contra Graco Ramírez, pero esperemos el goooool definitivo.

Secretaría de la corrupción

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

La secretaría de la corrupción debe considerarse el súper ministerio del presente y el futuro aunque no tenga tal condición legal ni, en apariencia, forme parte del organigrama institucional. Pero pesa más que ninguno y, desde luego, tiene titular y cabeza con más influencias que cualquiera otro (a) miembro del gabinete peñista tan empeñado en que nadie le sustraiga el privilegio de haber encabezado, la peor administración federal de la historia a un siglo de la malhadada usurpación de Victoriano Huerta Márquez, el chacal.

Fíjense, desde el régimen de carlos salinas hasta el actual hemos observado a quiénes, de verdad, son quienes se encargan de regir, modular y distribuir la corrupción con una eficacia muy superior a cualquier parodia de trasparencia. Durante los años del salinismo empobrecedor –los superávits fueron producto de las ventas de paraestatales y de los precios del crudo al alza, hasta 200 mdd por barril, cuyos remanentes fueron dilapidados sin medida–, sin duda, fue Raúl, el hermano incómodo, el gran patriarca del sexenio, dominador de cuentas y transferencias, así como de las alianzas turbias como la que realizó con el mafioso Ricardo Salinas Pliego, quien “ganó” la subasta por Canal 13 con todas las irregularidades necesarias. No lo olvidemos.

Con zedillo, el hombre de las negociaciones y consejero principal en materia de inversiones favorables al clan fue, sin duda, Herminio Blanco, quien permaneció en la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial buscando nuevos tratados internacionales, que no se lograron a cambio de entrecruzar intereses personales.

 

Librarse de peña

Rafael Loret de MOLA

 

Las organizaciones no gubernamentales suelen tomar mayor importancia cuando los vacíos de poder se ahondan y la credibilidad oficial ronda por los suelos. Es el caso del presente. Para desgracia nuestra, el presidente de la República y los miembros de su gabinete parecen dar mayor importancia a simular que luchan arduamente por atraer inversiones –cuando la falta de seriedad fue desnudada por los empresarios chinos que ahora reclaman una fuerte indemnización por los gastos “no recuperables” tras la adjudicación cancelada para la construcción del ferrocarril rápido entre la capital y Querétaro–, que a la galopante crispación social cuyos efectos pueden ser devastadores contra el régimen en curso.

Es un hecho, y lo repetimos, que buena parte de la sociedad mexicana quisiera librarse de peña nieto; y que otro sector solicita, primero, resolver los entuertos creados por la administración actual, sobre todo los relacionados con la violencia desatada y los intolerables actos represivos, antes de retirarse por incapacidad; y unos más alegan que cuando llegue diciembre, peña podrá solicitar licencia, agobiado por sus males físicos.

El caso es que únicamente un puñado de panegiristas estima, con una ceguera total, la prefabricación de sendas trampas “en contra del presidente” para convertirlo en protagonista de todos los dramas como “si fuera gendarme de Iguala”. Esta hipocresía podría exonerar, igualmente al repulsivo mandatario con licencia de Guerrero, ángel aguirre rivero, al secretario de la Defensa Nacional e incluso a la llamada “pareja imperial” Abarca-Pineda Villa.

Legisladores sin bozales

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael.com

De acuerdo a los legisladores, falsamente demócratas e hipócritamente “defensores” de la (su) libertad, cualquier crítica, siendo cierta y probada, puede ser motivo de sanción si se consideran que daña la reputación de la persona, política o no, a quien va dirigida. Esto es, la suspensión total de la libre expresión porque cualquier descendiente de Santa Anna o Victoriano Huerta puede alegar lo conducente, en defensa del honor familiar, para perseguir igualmente a los historiadores que se empeñen en ensuciar (más) el ajado rostro de los antihéroes.

Así se prepara, por desgracia, el inminente fraude electoral de 2018, a golpes de silencio impuesto y amenazas militares bajo el cobijo de una ley de seguridad interior incluso cuestionada por la ONU y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. Pero, lo sabemos ya, en este país nada importa que sea contrario a los intereses del bandidaje oficial y sus aliados en el crimen organizado, desde los “capos” en fase de amnistía –si Andrés gana los comicios–, hasta los secuestradores y subversivos escondidos detrás de las carteras ministeriales, los escaños, las curules y los plenos de magistrados y ministros de la Corte. Todo alrededor destila complicidad.

Así que nos impondrán una mordaza… si nos dejamos. Es el momento justo para señalar a quienes, senadores y diputados, de ambos sexos o bisexuales o de otras preferencias, intentan coartar la libertad para protegerse las espaldas y así, por desgracia, intentar repeler la voluntad general para manejarla después al antojo de una clase política en franca putrefacción.

El péndulo de Peña

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

¿La mayor parte de los mexicanos no se han percatado de su enorme contribución al fracaso del modelo político y, por ende, la permanencia de un gobierno putrefacto, ilegítimo, y presidencialista con la fusión además de la partidocracia intolerante? Creo que no si evitamos caer en la cursilería de ablandar los hechos para no comprometer al pueblo, liso y llano, que siempre se siente víctima, jamás victimario, y señala hacia la cúpula del poder para zafarse de cualquier responsabilidad ante la historia y su país.

El conformismo, acaso una de las peores ramificaciones de la demagogia que nutre de elementos para asegurar la pasividad de las masas y su sometimiento “voluntario”, cada vez se deja sentir con mayor fuerza entre nosotros a la vez que escuchamos las quejas y reproches reiterativos contra el mal gobierno y los efectos devastadores de una economía vapuleada por la escasa visión de los “sabios” economistas al servicio del Estado, la violencia reiterada cada día y el horror de temer hasta a nuestra sombra al grado de optar por vivir con la cabeza viendo hacia los pies. Terrible disyuntiva ésta en medio de un mundo globalizado e insensible ante las diferencias sociales agudas.

Fíjense ustedes en dos de los acontecimientos judiciales de mayor impacto y las reacciones consecuentes por parte de una sociedad ahíta, descontrolada, inconforme y absolutamente confundida:

1.- Recapturan a El Chapo, luego lo extraditan, y los escépticos presuponen, enseguida, que se trata de un montaje por efecto de tantas mentiras gubernamentales y de la manera como suele manipularse a la opinión pública.

Mares de sangre

Mexican army troops guard a group of young men rounded up after a night of bloody rioting in the Plaza of the Three Cultures district in Mexico City on Oct. 3, 1968.(AP Photo)
Rafael Loret de MOLA

Como ocurre luego de cada terremoto que nos sacude, tras la masacre de Tlatelolco nadie puede precisar la cifra de muertos derivados de la represión brutal. Los números van desde los 28 –de acuerdo a la primera versión del gobierno mexicano-, hasta los 500 que aseguraron los corresponsales extranjeros testigos de la tragedia. El Consejo Nacional de Huelga habló, en principio, de 150 muertos civiles y cuarenta militares –lo segundo jamás se confirmó-, para finalmente aterrizar su conteo en 325 cuerpos, la misma que ofreció el gran Octavio Paz, entonces embajador en la India a la que renunció por estos hechos… sin dejar de cobrar sus estipendios como diplomático.

Lo cierto es que por la mañana del 3 de octubre de 1968, la Plaza de las Tres Culturas estaba sitiada de uniformados quienes, además, limpiaban afanosamente las baldosas acaso para que el agua se llevara los mares de sangre; al final, habría de reconocerse que un niño también había caído y pudo ser encontrado entre los bajos del edificio Chihuahua. Sólo uno, como símbolo de que aquella noche terrible, cuyo amanecer comenzaba, se había roto el futuro de México mientras díaz ordaz respiraba tranquilo porque el ejército no había proseguido su andar hacia Los Pinos como sugirieron algunos mandos a quienes desanimó el general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa, para ganar con ello el umbral de los héroes de Jalisco en la rotonda cercana a la Catedral de Guadalajara. Un caso de antología.

Tras medio siglo, la memoria no nos traiciona aunque mucho de lo sucedido no se haya escrito ni, mucho menos, juzgado. Por allí deambulan algunos de los dirigentes del movimiento, no pocos de los cuales convivieron en el “palacio negro” de Lecumberri durante algunos meses, dos años el que más, amnistiados después por luis echeverría, cuya versión regresa a la de díaz ordaz para hablar de “menos de treinta” ajusticiados sin motivo ni razón durante un mitin que se pretendió observar como un acto subversivo patrocinado por fuerzas del exterior en unos de los años, 1968, más convulsos de la historia.

Fue en este periodo terrible cuando surgió la “primavera de Praga”, la ferocidad de los estudiantes de La Soborna en París, la tragedia de los estudiantes en México y, desde luego, los magnicidios, jamás aclarados, de Martin Luther King y Robert Kennedy, el segundo en plena precampaña presidencial y apenas menos de un lustro después del asesinato de su hermano John, el demócrata que ocultó la invasión a Cuba en Bahía de Cochinos y a punto estuvo de desatar la tercera guerra mundial.

En los casos de los Kennedy fue evidente la intervención de un polígamo de intrigas, desde adentro, por parte de la CIA, el FBI y los grandes empresarios multimillonarios conjurados contra quien abogaba por abolir, de tajo, los rescoldos ominosos de la esclavitud; en el caso de México apenas van abriéndose las heridas archivadas sin que se pueda juzgar a nadie, salvo por el testigo de la historia que condena implacablemente a díaz ordaz y echeverría –el primero muerto y el segundo con 96 años de edad-.

Nunca hubo justicia.