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Piense

El mando

Rafael Loret de MOLA

A tres meses y media de distancia de la asunción presidencial puede decirse, sin temor a equivocarse, que el relevo en el mando ya cambió… aunque, en realidad, el mandatario, en cierne por ahora, debe entender que su función es la de OBEDECER a la soberanía popular, exaltada por él mismo, y no ordenarle a ésta como lo han hecho sus predecesores pisoteando las banderas sociales y los intereses de la colectividad. Así lo expresa la Carta Magna y lo sostienen las definiciones acuciosas de la lengua española.

Viene a colación el tema porque, en este momento, no faltan quienes insisten en que no debe perderse de vista la jerarquía presidencial de peña nieto, hasta el 1 de diciembre, aduciendo la ausencia de funciones del presidente electo quien deberá esperar los más de cien días de distancia hacia la realización de su sueño político, casi un afrodisiaco para él, estimulado por millones de mexicanos quienes no le retiran su aval y están prestos a defenderlo hasta con los dientes si fuera necesario. Ningún capital político puede compararse con esta realidad simple y llana.

Pero, las diferencias entre la teoría y la praxis es enorme. Una cosa es la que está escrita y otra, muy diferente, lo sucedido en la vida real; en el caso de México, podemos hablar de las consecuencias de haber sido formados en la línea presidencialista que derivó en el vergonzoso hecho de considerar a la corrupción como un modus operandi intrínseco a las funciones de los ejecutivos, tanto del sector privado como del público. Se atribuye a López Mateos una sentencia terrible:

–Cada mexicano tiene metida la mano en el bolsillo de otro mexicano… ¡y pobre de aquel que rompa la cadena!

Por desgracia así ha sido, y más aún desde el arribo del neoliberalismo que confluyó hacia la exaltación de la derecha cuyas cumbres, fox y calderón, traicionaron todo concepto de democracia para caer en el abismo de la inmoralidad pública no exenta de crímenes de lesa humanidad. La “guerra” de calderón, por ejemplo, y la parálisis política de fox, hicieron un daño irreversible a México que se encaminó a los veneros de peña nieto, el peor de todos. ¡Y luego se preguntan por qué ganó, arrolladoramente, Andrés Manuel!

Es obvio que, además, la vieja “cargada” esperó hasta ahora, cuando ya el vencedor del 1 de julio fue investido presidente electo, para arrinconarlo y, en su caso, aislarlo de quienes, pueblo al fin, realizan filas para verlo sin el privilegio de otros, incluyendo a empresarios de peso completo y adversarios desfondados, con acceso rápido y directo. Es explicable, claro, por razones logísticas más que políticas.

No tengo duda de que, en los hechos, el relevo presidencial ya se produjo. Y en este sentido, López Obrador es quien dispone de la fuerza y el liderazgo para resolver enredos, llevar adelante diligencias judiciales bajo la mesa, y hasta proponer iniciativas –como la refundación de la Secretaría de Seguridad Pública–, a la próxima legislatura cuyo inicio solemne será dentro de quince días aunque, bien se sabe, que peña no encarará a un Congreso formado por una inmensa mayoría de quienes lo repelen y una minoría, casi inexistente, de priístas reacomodados en las curules y escaños de la última fila.

Andrés puede decir que adelantó sus funciones y procede en consecuencia.

Mañana

Rafael Loret de MOLA

Mañana, por mandato constitucional, el presidente de la República –el Constitucional obviamente, quien está supuestamente en funciones–, entregará el texto de su VI Informe de Gobierno. No lo hará ante el pleno, costumbre que seguramente recobrará Andrés Manuel López Obrador el próximo año, como uno de los pocos efectos directos del Legislativo, mayoritariamente opositor desde 1997 hasta esta nueva Legislatura LXIV, contra el insolente presidencialismo que otrora tomaba la sede de otro poder para actuar como si fuera el anfitrión y no el invitado con el consiguiente deslazamiento de diputados y senadores por parte de los mandos del Estado Mayor Presidencial. Era aquello, en esencia, como un pequeño golpe de estado temporal mientras se ignoraban las voces disidentes. La templanza terminó, insisto, en 2006, luego del escandaloso fraude electoral a favor de la derecha ese mismo año.

Con la usurpación se dio la necesaria reacción, esto es como un dique para que la presa reventara, y los señores fox, quienes fraguaron la más terrible traición a la democracia desde un partido que clamó durante setenta y cinco años por ella, fueron el objeto de la humillación al no permitírseles el paso al recinto legislativo y ser “recibidos” en el anfiteatro por una corte pequeña de parlamentarios que recibieron el texto advirtiéndoles –a los dos, ella y él–, que sería imposible controlar una sesión en estas circunstancias de rebeldía y rencor.

Desde entonces, los mandatarios se limitan a cumplir, estrictamente, el texto constitucional y sólo entregan el informe de los asuntos de la nación cubriéndose con una larga carnavalesca de comparecencias de los ministros de la alta gobernación, a quienes si se les raspa es porque defendieron con más ímpetu a “su” presidente ganando así puntos importantes para acceder a la candidatura presidencial. Tal era el procedimiento que se terminará mañana cuando el Congreso reciba el documento y conduzca a peña nieto a la picota. Por lo menos eso esperamos.

A partir de este primero de septiembre, aunque el formato no cambie sí lo harán las condiciones; el PRI, sin futuro, estará arrinconado y perdido en la sede legislativa; y el PAN le acompañará al otro lado con un poco más de color. En el centro, con enorme mayoría, se verán a los 308 diputados de la coalición Juntos Haremos Historia, conformada por Morena, el PT y el sorprendente PES, sin registro pero con representación de 56 diputados y 8 senadores, en una controvertida alianza que puede durar un suspiro… o menos.

El caso es que, sin duda, ya no se esperan barruntos de tormenta pero sí la exigencia de que se proceda, judicialmente, contra la administración más repudiada de la historia presente, fundamentada en matanzas y latrocinios sin precedentes, con la consiguiente exigencia de llevar a la cárcel a sus principales personeros: el propio peña, en primer lugar, Luis Videgaray, el canciller entreguista, Gerardo Ruiz Esparza, el secretario de los socavones, Rosario Robes Berlanga, la histriónica fémina de la estafa maestra y los cómplices de Gobernación, Osorio Chong y Navarrete Prida. ¿Y por qué no a los mandos militares asesinos?

¿Por quién?

Rafael Loret de MOLA

La gama es tal que somete hasta a la incredulidad y la convierte en fuente de entendimiento; si todos son malos es menester elegir al menor peor. Este es el razonamiento imperante entre un amplio sector de la población convencida, además, en el ejercicio del voto como elemento sustantivo para asegurarse mexicanos de bien y no permitir la manipulación de la voluntad colectiva… cuando, no pocas veces, es al revés.

Abstenerse, lo he dicho en otras ocasiones, es también un acto político relevante si se hace luego de meditar en la pobreza de la oferta política y la tendencia a jugar con las mismas reglas, a pesar de los embustes y fraudes coligados unos a otros. Dicen que quien por su gusto muere que lo entierren parado; y tal parece ser la norma de la mayor parte de la clase política insistente en repetir en sus cargos para refugiarse de sus propias rapiñas o cuidarse las espaldas en tiempos de vacas flacas. Buen ejemplo de ello son Emilio Gamboa y Manuel Bartlett, quienes perdieron el faro de la dignidad hace ya varios sexenios.

Me preguntan por quién votar y, la verdad, siempre me he negado a inducir a los lectores con mis sugerencias, creyente como soy del libre albedrío y de la independencia de criterios, explicablemente no afines por las condiciones y circunstancias peculiares de cada quien. La democracia, o el rescoldo de la misma, es esencialmente eso: una fórmula para dirimir, entre individualidades, la senda del colectivo asegurando así liderazgos con respaldo mayoritario.

En fin, es seguro de quien gane los próximos comicios –en este 2018–, no lo hará por mayoría absoluta, ateniéndonos a los resultados oficiales que por allí marcan las cosas, ni en sueños guajiros. Y, es más, para cuantos quieren ponerme sellos les digo: estoy harto de los partidos, tanto, que prefiero fijarme en los candidatos y sus perspectivas antes de medir a las dirigencias de sus respectivos institutos y a las estructuras de los mismos. Por ello, votaría distinto en cada entidad federativa con aspirantes a gobernador –Guanajuato, Jalisco, Morelos, Chiapas, Yucatán, Veracruz, Puebla y Tabasco–, sin que ello implicase traición alguna a mi conciencia sino refrendo a que la partidocracia se asfixia ya ante la incredulidad masiva si bien algunos abanderados pueden ser rescatados apenas de la ignominia.

Vivo en el Distrito Federal, nací en Tamaulipas, me formé en Mérida y soy hijo adoptivo de Tlaxcala –en Coahuila me alejaron por el cacicazgo Moreira–, por lo cual el dilema planteado se complica.

Nadie ganó

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@hotmail.com

Con el ritual de la semana pasada –en un solo día el aspirante a la Presidencia, que no es militante del PRI pero “simpatiza” con este partido por ser “la mejor opción”, renunció a Hacienda, recibió el beneplácito presidencial, acudió a las sedes de los tres sectores del PRI con toda la vieja guardia reunida y entregó la carta de adherencia para ser reconocido como candidato en su momento, callando a todos los demás–, José Antonio Meade Kuribreña podría haber protagonizado su última jornada como empeñoso burócrata de altura: jamás ha sido electo para nada y ahora aspira a la Primera Magistratura con el aval del mandatario peor evaluado de la historia.

También, como fue evidente, en esas primeras veinticuatro horas no hizo sino reiterar su afecto y admiración por peña, acaso porque a partir de ese momento debió comenzarse a cortar el cordón umbilical para tratar de lograr lo que, en este momento, se antoja imposible: separarse de su progenitor político e incluso disociar su figura de la del PRI, como ya han hecho otros aspirantes, como el electo alcalde de Saltillo en una entidad afrentada por otro de los burdos fraudes electorales de la historia moderna, y sin que la dirigencia nacional del PAN, ocupada en los menesteres de la unción de un solo candidato con el PRD y el MC como corderitos, hiciera mayor ruido ante la afrenta. Cada quien lleva agua sólo a su molino.

Casi, de manera automática, las encuestas inducidas plantearon que Meade, en un solo día había subido como la espuma incluso colocándose por encima de los aspirantes del Frente Ciudadano, por separado.

¿Sin esperanza?

Rafael Loret de MOLA

El PRI y su gobierno aliado –los operadores de la campaña y su candidato llevan el sello de peña como si fuera el de un campo de concentración nazi–, están decididos a matar a la democracia mexicana como han hecho otros líderes continentales, incluyendo al nauseabundo “pato” Donald Trump y sus hackers, entre ellos los rusos que ahora le pasan facturas, para asegurar la continuidad –más bien el continuismo deformado–, de un sistema fallido, precisamente la apuesta del gobierno de Washington listo a intervenir, como sea, en su incómodo vecino del sur.

Para la Casa Blanca, que domina el entorno de Trump pero no a éste siempre desenfrenado, la posibilidad de que México se convierta en un estado fallido y posibilite con ello la emergencia para una intervención directa de la ONU, ha sido un sueño largamente acariciado y contra e que han debido enfrentarse decenas de compatriotas, bien nacidos, supeditados al suplicio del presidencialismo corruptor y antisocial, servidor lacayuno de una oligarquía impetuosa, inalcanzable, incluso perversa. Por eso, claro, la democracia no existe en México.

La prueba la tenemos en el penoso Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, cuyos siete sabios fueron propuestos por el titular del Ejecutivo y aprobados por el Legislativo; de esta manera se reemplazó al antiguo colegio electoral en donde los aspirantes a la Cámara baja y al Senado se autocalificaban predominando, claro, el pernicioso “mayoriteo” priista que cumplía la entonces ortodoxia de arrodillarse ante el presidente de la República para intentar subir de grado en la carrera política rebosante de ambiciones insanas, sea de dinero o de poder o de ambas condiciones.

Por esta razón, los siete sabios, cuando menos cuatro de ellos con nombres o apellidos poco conocidos y hasta bastante singulares –de ello no estoy exento, desde luego–, optaron por retroceder y avalar a un tramposo, bueno a dos porque Margarita pecó de lo mismo del brazo de su consorte –¿para cuándo expulsan a “jelipe” del PAN por apoyar a una aspirante que renunció a su partido de origen?–, para que pudieran sendos personajes ser candidatos “independientes” cuando, es bien sabido, están lejos, lejísimos, de serlos.

La falacia es un rudo golpe para quienes tenían alguna esperanza en que, por fin, los comicios serían limpios al igual que el deseo patológico a ungir a la selección nacional de fútbol como campeona del mundo en Rusia y ser mimados por el recio Vladimir Putin en su reino semisocialista.

Este 2018, cuando menos, ambas aspiraciones están lejos de alcanzarse. Pocos creen en la rectoría del INE como repudian la falsa sabiduría de los “siete” magistrados del Tribunal “inatacable”. Pero tal ya se sabía desde mucho antes de iniciar campañas. Entonces, ¿para qué repetir la misma parodia a vista y paciencia de casi noventa millones de empadronados? ¿De verdad, sirve de algo votar en estas condiciones inhóspitas? Ya hablaremos de ello en su momento.

Lunas de miel

Rafael Loret de MOLA

El pasado martes 3 de julio, dos días después de una victoria aplastante y sólo sorprendente para los soberbios tuertos del sistema político mexicano –esos mismos que quieren reconstruir su miserable partido con la sobrina de salinas al frente-, Andrés Manuel, triunfante, pretendió cerrar el círculo –antes que fuera vicioso- con una visita al títere de cuanto él llamó “la mafia del poder”, enrique peña nieto. Se les observó cordiales y corteses lo que supuso una evidencia sobre la posibilidad de una transición, pacífica y ordenada, de la titularidad del Ejecutivo federal.

A partir de entonces hubo de esperarse a los conteos distritales –iniciados al día siguiente- para corroborar la aplastante victoria del tabasqueño, nada menos que con 53.9 de los sufragios emitidos aunque jugara de acuerdo a las viejas reglas; con toda la fuerza institucional, al servicio de la Presidencia y su abanderado sin militancia, el PRI quedó reducido a cenizas con una mínima representación en las Cámaras, algo así como el equivalente a las curules que se le obsequiaban al Partido del Trabajo hace una docena de años, y sin mayor fuerza como oposición. Para muchos, este golpe es definitivo; otros sueñan con la refundación… de las manos de la sobrina de salinas, Claudita Ruiz Massieu -¡ya superó al padre!-, y, sí, Rubén Moreira Valdés con la asesoría de Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa. Pura sangre nueva.

La “luna de miel”, entre el saliente y el entrante, terminó en cuanto el INE, con sus esbirros al servicio del presidencialismo que los enriqueció hasta más allá de la desvergüenza, multó con 195 millones de pesos a MORENA con relación al fideicomiso creado por ésta para auxiliar a los damnificados de septiembre de 1917. Andrés ofreció aportar el 20 por ciento de sus prerrogativas; y enseguida los dirigentes del PRI y el PAN, farsantes abrumadores, salieron a decir que ellos donarían el cien por ciento de sus recursos de campaña. No olvidemos el episodio completo porque los defraudadores fueron quienes mintieron y no aquellos que movieron sus disponibilidades; para los otros partidos, repelidos en las urnas, no hubo la menor mención por sus mentiras recurrentes.

De allí el retraso indebido en la entrega de la constancia de mayoría por la elección presidencial –máxime que el TRIFE alega que sólo se dieron siete impugnaciones cuando antes eran cientos, cuatro de ellas promovidas por el PES, supuesta aliada de Andrés, para tratar de salvar su registro-, y los obstáculos para la asistencia de López Obrador a la Cumbre de Puerto Vallarta, Jalisco.

A cambio de ello, comenzó otra “luna de miel”, nada menos que con el repudiado Trump –a quien no quiere la mayor parte de los mexicanos y más aún lo abomina-, hablando que tanto él como el propio Andrés habían colocado al establishment sin cargas partidistas. ¿En esta acepción entra el muro de la ignominia, que según Donald, el pato, debemos pagar los mexicanos? ¿Y las políticas migratorias que llegaron al extremo abominable de los campos de concentración nazi en donde se separaba a los hijos de las madres?

El futuro mandatario debe cuidar no sólo las formas –comprensible en una etapa de transición-, sino el fondo en el que las afrentas del huésped perentorio de la Casa Blanca lanza y sigue lanzando contra los mexicanos. Nadie votó por perdonarlo sino por recuperar la dignidad perdida.

Los tabúes

Rafael Loret de MOLA

Los (pre)candidatos, todos, parecen apurados en levantar polvaredas en donde nadie las quiere o en inventarse agravios para justificar pleitos arcaicos o marcadamente partidistas, esto es rebosantes de intenciones electorales en un escenario en el cual, cada día, suben y bajan los bonos de los mismos según sea el tamaño del disparate o la eficacia de la manipulación. Incluso quienes alegaban, hace uno o dos meses, ser incondicionales de una u otra causa, ahora manifiestan dudas y sospechas en un escalofriante viaje hacia las verdaderas entrañas del sistema putrefacto.

Dentro de las rebatiñas habituales es cuestionable que los aspirantes a la Presidencia, además de quienes buscan gubernaturas, curules y escaños –deberían también los ministros y magistrados de la Corte, así como los funcionarios electorales, someterse al mismo escrutinio–, opten por desmarcarse, salvo ejemplos muy contados, de ciertos temas tabúes, incluyendo el de los matrimonios entre personas del mismo sexo y cuanto toca a la demanda de muchas mujeres –no todas, ni la mitad siquiera–, sobre su derecho a abortar por cuento, alegan, los cuerpos lacerados son los de ellas; cuestionable afirmación pero válida en cuanto a la postura vanguardista que entraña.

Ya Andrés se metió en un lío al deslindarse, solemnemente, del chavismo y el madurismo de Venezuela cuando comenzaron a aparecer pintas en apoyo de su candidatura –lo de “pre” es una vacilada–, en Caracas y otras ciudades “bolivarianas”. Es obvio que la trampa fue bien planeada por sus malquerientes reventados porque, pese a todo, no logran convencer a nadie de que, en las encuestas y sondeos, ya le alcanzaron.

Las narices de Trump

Rafael Loret de MOLA

El próximo domingo 20, en la Universidad de Baja California, en Tijuana –una sede significativa por sus alcances fronterizos y por haber sido la última escala de Luis Donaldo Colosio hace casi un cuarto de siglo–, se verificará el segundo debate, ahora sobre temas específicos y, supuestamente, dando cauce a algunas preguntas de los cincuenta invitados escogidos por el racista consejero presidente del INE; la imparcialidad, claro, no está garantizada y, de nuevo, Andrés será el eje rotatorio aun cuando las torpes encuestas señalan un alza importante de Ricardo Anaya Cortés –la misma estrategia usada por calderón hace doce años–, para dar la impresión de que puede alcanzar y rebasar al puntero.

Sólo que ahora los temas serán más específicos: política exterior, fronteras y migrantes, lo que se antojaría, en circunstancias normales, para ponderar la unidad, en defensa de la soberanía nacional, de los cuatro aspirantes más uno totalmente desquiciado destinado a volver a la gubernatura de Nuevo León. Esto es, dos tramposos –con Margarita–, en supuestamente condición de independientes, y tres representantes de coaliciones de tres partidos –agua y aceite–, indefinibles por las contradicciones mismas de sus alianzas de la derecha con la izquierda y viceversa.

En estas condiciones, es claro que apostarle a la demagogia sería exitoso. Ninguno se atreverá a decir que comulga con Trump, el protagonista ausente, en sus locuras del muro y de cerrar fronteras a todos los extranjeros… salvo a inversionistas de la talla de Carlos Slim Helú de quien fue empleado el hoy huésped de la Casa Blanca. Más bien, matizarán, hasta donde les sea posible, sus propias posturas y arreglos a lo largo de la primera mitad de una campaña de descalificaciones sin fin en la que se pretende ver a los periodistas dando vueltas como pollos rostizados. Me río de los politicastros que lo pretenden.

Pero, ¿cuál será el mensaje para Trump, a sabiendas de la indiscutible influencia de la Casa Blanca en los comicios, tal y como lo solicitaron los priistas aberrantes, entre tales Claudia Ruiz Massieu ahora cesada como secretaria general del partido otrora invencible? ¿Y el tono? Será todavía más difícil para Andrés quien festinó su reunión con Larry Fink, presidente de BlackRock, la gestora de inversiones más poderosa en el mundo, en medio de la polémica sobre su propuesta para la licitación, hacia capitales privados, del conflictivo nuevo aeropuerto de la Ciudad de México; esto es, el problema no es el terreno lacustre sino sólo la cuestión monetaria según se desprende de la nueva actitud del favorito para ganar la justa del primero de julio.

Sí, han cambado mucho. No me habría imaginado que Andrés volviera la cara hacia los empresarios que lo ofendieron y les tendiera la mano; ni que Anaya encabezara el linchamiento contra peña aunque ahora hable de iniciar los debidos procesos “sin intocables” –lo mismo que ofreció el actual mandatario en su momento-; tampoco, en fin, que Meade defendiera con tanto ahínco a un partido, el PRI, pero sin tenerle la confianza necesaria como para afiliarse al mismo.

Por fortuna, las perogrulladas están llegando a su fin.

Luces y oscuridad

Rafael Loret de MOLA

Para algunos priístas recalcitrantes nada cambiará en 2018 si bien algunos admiten, como una posibilidad al alcance de sus manos, que pudiera ganar Andrés las elecciones si bien tal no le bastaría para asumir la Presidencia en donde todo ya está decidido. Insisten en que en México ganarle al “sistema” es imposible. Incluso cuando les hablo de que también se pensaba lo mismo en 2000 antes de la derrota de Francisco Labastida, responden ufanos: “se las prestamos –la presidencia se entiende– un ratito mientras limpiábamos la casa y ahora no la vamos a soltar”.

La confusión es extrema. Pareciera que México es el único país atorado en la prehistoria de la política con un régimen que opta por la utopía antes de concentrarse en el rencor de la mayoría de sus habitantes, sin embargo, poco inquietante por el temor superior a lo desconocido. La mayor parte de los postulantes, incluyendo José Antonio Meade, no son reconocidos sino hasta que rebosan en las cataratas de la propaganda, más insulsa cada vez y provocativa sólo para los ingenuos, y se hunden en los abismos de la manipulación burda, y como tal sin sustento en el paraíso de los ocultamientos. Sólo faltaba que atacaran a los ojos del presidente y los miembros más importantes de su gabinete mirando las luces “led”, de acuerdo a la “docta” versión del secretario de Salud, el desplazado José Narro Robles, ahora aspirante a Senador. ¿Y la dignidad?

En fin, todas las miradas, de los no afectados por los haces del demonio, vuelven a estar pendientes del cauce fraudulento del proceso electoral.

 

¡Ese 2018!

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

No voy a negarlo. Me preocupa –y no digo me temo por no contradecir mi “hashtag” de #cerocobardía–, los derroteros políticos y económicos, amén de los sociales que son los de mayor importancia, que puedan tomar los diversos actos de proselitismo ante una nación tan afrentada que NO ESPERA CAMPAÑAS propagandísticas por la sencilla razón de observar, siquiera una vez, que la clase aristocrática de la ida institucional cumpla una sola vez su palabra: destinar a los damnificados de los terremotos de septiembre pasado los fondos partidistas que entrega el Instituto Nacional Electoral con displicencia absoluta, además de los estipendios de lujo de cada uno de sus consejeros, sea o no año de elecciones federales.

Veremos quién cumple sus promesas: el PRI y el PAN, entiendo que con sus tuertos aliados como los perredistas de cartón, ofrecieron donar el cien por ciento de sus participaciones y Morena, o Andrés que es lo mismo, sólo se comprometió a ceder el veinte por ciento de las tales prerrogativas financieras acaso calculando que no podría dejarse de publicitar a sí mismo como lo viene haciendo hace… no sé cuántos años, dieciocho cuando menos; sería como cancelarle su estatus existencial.

La guerra viene sin remedio. Y no es por la unidad sino todo lo contrario: el pro de la pulverización para obtener el triunfo con porcentajes mínimos mientras la democracia se pierde bajo un alud tremendo de demagogia, interpretaciones soeces y compromisos soterrados con la delincuencia organizada.

El saqueo

ARCHIVO / AGENCIAS
Rafael Loret de MOLA

México es increíble. Nos han saqueado desde la época de la bárbara invasión española y sus tres siglos de degradación, y no han podido agotar las minas de oro y plata pese a que, en muchas catedrales europeas, brillan los metales preciosos provenientes de estas tierras y que ahora se distribuyen, todavía, canadienses, estadounidenses y chinos en proporción del 93 por cierto con la anuencia de los grandes millonarios mexicanos que se quedan con el 7 por ciento y sirven de prestanombres a las empresas multinacionales: Slim-Larrea-Baillères, el triángulo del poder económico.

Por si fuera poco, nuestra azúcar, por obra y gracias de los arreglos llamados USMCAN, en español debiera ser EUMCAN –suena mejor y menos enredado–, nuestra azúcar será vendida a nuestro “altruista” vecino del norte en 42 centavos de dólar el kilo, la mitad de lo que nos cuesta a los mexicanos –entre dieciséis y diecisiete pesos lo que equivale a unos 84 centavos de dólar al tipo de cambio actual–, como resultado de una avasallante negociación llena de turbulencias y de la que resultó el héroe el “pato” Donald Trump, ahora una especie de aliado del presidente electo de México, a quien llena de elogios que ruborizan.

Con las plataformas de petróleo subastadas a políticos de tan buena ley como carlos salinas y Emilio Gamboa, entre otros cómplices del peñismo, y una ausencia real de definiciones sobre lo que hará al respecto el presidente electo, no quedan grades fuentes de ingresos para la futura administración. Este es el signo mayor de la depauperación del país para beneficiar a los cómplices más sobresalientes del sistema. Y, para colmo, será el capital privado, como anunció ya Andrés, el que financie al nuevo aeropuerto a falta –dijo López Obrador– de fondos públicos para ello.

Interpretando lo anterior queda claro que el gobierno heredado al tabasqueño es menos rico en recursos pecuniarios que las grandes fortunas de los cien mayores multimillonarios de México por lo que cabría preguntar si valdría la pena entregar la Secretaría de Hacienda al capital privado para que, con sus ilimitadas fortunas, pudieran apostar al desarrollo a costa de la depauperación colectiva legada por el atroz neoliberalismo. Quienes tienen el dinero ya no son los mexicanos en su conjunto con todo y la esperanza en el futuro.

Nada de arrepentimientos, ni de perdones ni olvidos.

La vileza

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

La mentira es sinónimo de vileza y, en no pocas ocasiones, da lugar a intrigas e infamias que luego se vuelven estigmas para quienes van dirigidas bajo el fuego de la envidia, la ignorancia o, simplemente, los lugares comunes. Pero cuando parte de la cúpula gobernante, los efectos se extienden a toda la población y con ello es factible manipular a no pocas conciencias, debilitadas por la pobreza y el consiguiente desánimo, dispuestas a ser compradas con mendrugos, a los pies de los institutos políticos.

No tengo duda que el fraude comicial de 2018 ya inició; y no se observa una estrategia en quienes serán más afectados, para repeler las acciones dirigidas a consumarlo. Por ejemplo, el burdo manejo de las encuestas que, por desgracia, buscan inhibir a los votantes presentando los escenarios a futuro como decididos de antemano, sin que se tenga capacidad de respuesta porque los dirigentes políticos serán bien remunerados y estratégicamente colocados en la maquinaria podrida del sistema.

Hasta el momento no existe un pronunciamiento severo sobre la usurpación del PRI en Coahuila, silenciado el panista ganador Guillermo Anaya Llamas para que Ricardo Anaya Cortés, su líder, pudiera acceder a la candidatura presidencial sin recovecos y pasando encima de dos partidos, el PRD, en fase de desaparición, y el MC, que quiere crecer llevado por las manos de sus antagonistas históricos. Le llaman Frente por México pero, si examinamos a fondo las cosas, tendremos a un prestidigitador que consulta a un pequeño robot, “el BB”, su futuro y el de México, en plena cruzada por obtener relevancia a costa de los electores ingenuos.

La encuesta del odio

RAFAEL LORET DE MOLA

La encuesta es seria y contunde. De acuerdo a una encuesta dirigida por Berumen y Grupo Cantón, el 81.1 de los mexicanos reprueba a la administración de peña nieto, lo que no es novedad –nuestros sondeos, desde la Fundación que presido, nos dan un factor un poco más elevado lo que ya es decir–, salvo si consideramos un factor digno de tomarse en cuenta: quienes no avalan la gestión del mandatario, entre ellos millones que fueron sus votantes deslumbrados por su perfil personal –dicen que es “guapo”–, que no político, insisten en una circunstancia muy grave: el personaje NO ha tenido el control del país, con la inseguridad y la corrupción llevados de las manos.

La cuestión es, entonces, quien ha dirigido a la nación –el término mandar no puede aplicarse cuando la soberanía popular, de acuerdo a la norma superior, recala en el pueblo aunque éste no la use ni tenga métodos accesibles para imponerla a los malos gobernantes, sea el federal o los estatales con cúspides de inmoralidad jamás alcanzadas–, si las bandas de narcotraficantes infiltradas en la estructura gubernamental a través de secretarios de Estado, diputados y senadores, amén de no pocos gobernadores –alguna excepción habrá y cuando la encuentre también la difundiré–, que vendieron sus respectivas almas al demonio engendrado por los viciosos y sus capos.

De hecho lo dije en Tamaulipas, concretamente en Matamoros –la urbe por ahora semitranquila, según me dijeron mis colegas de allá, a comparación de Reynosa, en donde también estuve, Río Bravo y Nuevo Laredo–, y alguno de los oyentes salieron como si les hubiera dado salpullido: no creo que en esta entidad, como en otras, digamos Sinaloa y Michoacán, vistas ya como narco-estados que carcomen la conciencia nacional, puedan alcanzarse puestos públicos, desde las gubernaturas hasta los últimos regidores, sin la anuencia de los capos en funciones, aquellos que mantienen los controles en ausencia de autoridades con capacidad de réplica. De no existir los tratos del mal, como ha ocurrido, firmarían sus sentencias de muerte. Y esto lo sabe, el primero, el impopular señor peña ya sin legitimidad política ante el rechazo de ocho de diez mexicanos. Faltan menos de dos meses.

Lo que es excepcional es ese porcentaje que aún le avala y considera que el golpeteo de los medios es el origen de los males engendrados durante su sexenio: esto es, las matanzas en Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán y otras poblaciones en donde se han disimulado los alcances, además de la “desaparición” de los normalistas de Ayotzinapa y la corrupción ingente que ha dado lugar a escándalos tan sonorosas como el de la pajera blanca de la “gaviota”, las propiedades que casi donaron las constructoras, HIGA en primer lugar, a rufianes como el “aprendiz” Luis Videgaray o el oficioso hidalguense, Miguel Ángel Osorio Chong, quien debería poner su tienda como los trabajadores chinos que ya inundan las tierras de fox allá por San Francisco del Rincón, en el Guanajuato profundo. ¡Al demonio con todos ellos! ¡Cárcel!

Consumación estéril

(Twitter/@PresidenciaMX)
Rafael Loret de MOLA

“México es un país extraordinario, fácil de dominar porque basta con controlar a un solo hombre: El presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la presidencia a un ciudadano americano ya que esto llevaría, otra vez, a la guerra”.

“La solución necesita más tiempo: Debemos abrir a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hace el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, con nuestros valores y respeto al liderazgo de Estados Unidos”.

“Con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y finalmente se adueñarán de la presidencia, sin que los Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros.”

Esta fue la filosofía de Robert Lansing, secretario de Estado de USA entre 1915 y 1920, esto es el periodo durante el cual Venustiano Carranza buscaba convertir a México en un estado de derecho a través de la Constitución de 1917 hasta ser arteramente asesinado por las tropas de Álvaro Obregón, asesinado después bajo el peso del fanatismo religioso o por su osadía de reelegirse contrariando el apotegma revolucionario.

Pienso en todo ello, el combate de México contra la ambición extranjera, en el día que conmemoramos como el de la Consumación de la Independencia -1821-, tras la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México. Luego vendría el escándalo del traidor por antonomasia, el ex realista Agustín de Iturbide, quien se erigió “emperador”, fue defenestrado y huyó al extranjero para volver en busca de la muerte; tal era su trastorno mental. El gran libertador, Vicente Guerrero, nacido en Tixtla –a unos metros de la Universidad Isidro Burgos de Ayotzinapa por cierto–, legó su sentencia: “La patria es primero”.

Entre la posición de los conservadores, capaces de entregar a su país a las manos de un enajenado príncipe europeo, y la de los liberales, quienes mantuvieron encendida la antorcha de la República en el carruaje de Juárez, podemos dividir a los mismos bandos que hoy intentan recolocarse en el nuevo despertar de la mayor parte de los mexicanos, no de todos porque 24 millones sufragaron por otras opciones distintas a la del vencedor de los 30 millones de votos. No generalicemos nunca.

Por ahora, bien sabemos que Lansing era un vidente. Quizá por ello, Ronald Reagan saludó con tanto énfasis a Miguel de la Madrid cuando, en 1982, se encontraron en uno de los puentes fronterizos. El mandatario norteamericano extendió los brazos y le dio un fortísimo abrazo:

–Es un orgullo que un egresado de nuestras universidades sea hoy el presidente electo de México.

Y, con ello, inició la ruta del entreguismo mientras las naciones de Sudamérica clamaban por el liderazgo de México para formar un Mercomún y defender así a la región, nuestra región. La gran traición se gestó en esos días.

Amores mentirosos

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

AMLO –siglas que nunca utiliza este columnista–, no es precisamente AMOR. Para algunos, tabasqueños sobre todo, el nombre del icono de la izquierda es Manuel Andrés lo que le convertiría en MALO. Un viejo truco de zorros mal educados que aprovechan las campañas para hacer saltar los chapulines del odio y el rencor. Y Andrés, el último líder natural de México, cuando menos hasta hoy cuando comienzan a verse personajes como los jaliscienses Enrique Alfaro y Pedro Kumamoto, no deja de responder a las ofensas y críticas de cuantos lo cuestionan; alguna vez, pese a que lo he defendido en no pocas ocasiones y cuestionado en otras tanto, me tocó a mí.

Los tiempos cambian pero es muy difícil que las condiciones de cada ser humano se transformen de modo drástico, de un extremo al otro; por eso dudo tanto de aquellos que dejan una camiseta de la derecha y se ponen, sin rubor, la de la izquierda o viceversa; o, peor, convierten a la indefinición, como lo hace José Antonio Meade, en lábaro de propaganda proselitista. Y lo mismo sucede con Ricardo Anaya Cortés cuyo recio apoyo al peñismo –sobre todo a la hora de las reformas truculentas–, y al propio Meade ahora se observan como meras cortesías porque llegó la hora de zafarse del pasado ante la abrumadora montaña de estulticias que asfixia al mandatario cuya ceguera es tal que presume por haber realizado obras “fantasmas” y exige a todos los postulantes, a la Presidencia y otros cargos, que las reconozcan… si las encuentran, claro.

Las lisonjas al primer mandatario, sencillamente, se acabaron salvo entre los muy cercanos esbirros al mismo; incluso el reverencial “señor” parece anulado por un frío “presidente”, hasta dentro del gabinete para no dar la apariencia de un comportamiento servil aunque lo sea. Y algunas veces, pocas, salen los espolones y se le recuerda… lo contrario del amor que pinta la efeméride de hoy, el “agosto” de los hoteles de paso y moteles sobre salidas de carreteras muy conocidas, sobre todo en la proverbial conservadora Guanajuato.

Por allí habitan los herederos de las falsas monarquías mexicanas y los liberales que dieron cauce a la Independencia desde Dolores, donde se juntan, en un mismo templo, el fervor religioso, la historia y los ritos políticos más arraigados durante los días del “Grito” en aquellas épocas cuando los presidentes no tenían tanto miedo.

Listos… ¡fuera!

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Parecen listos pero se han debilitado en la espera. De hecho, es bastante cuestionable el acatamiento a las dogmas del Instituto Nacional Electoral que redujo los tiempos de campañas –todavía hace algunos sexenios duraban casi un año con los consiguientes perjuicios económicos y auditivos–, hasta tres meses, si bien los dirigentes partidistas encontraron avenidas –antes las llamábamos lagunas–, para bordear los límites coercitivos y hacer cuanto les ha venido en gana con reuniones “privadas”, que se hacen públicas, y eventos “internos” que reclaman la presencia de miles de militantes –las unciones finales, diríamos–.

Si el INE se aplicara con energía y rigidez, éste sería el momento en el que no hubiera aspirantes presidenciales, ninguno, adelantándose así el caos previsible para un entorno marcado por el fraude; ejecutarlo ya no será tan simple como en otros comicios porque la sociedad ha madurado y cuenta ahora con instrumentos de comunicación cibernéticos cuyos alcances son superiores a los consabidos intentos de manipulación gubernamental, incluyendo a las casas encuestadoras listas a cumplimentar al mejor postor.

Todos los aspirantes, sin excepción, están bajo sospecha, alguna malintencionada con el propósito de acordonar al adversario más avanzado – una estrategia natural para intentar cazar a quien lleva la delantera o acercarse al mismo–, pero ninguno se atreve a profundizar en los temas turbios que van mucho más allá de los señalamientos de orden personal aun cuando, en no pocos casos y considerando a los candidatos a gobernadores, diputados y senadores, debieran ser motivos de coerción.

Vicios

Rafael Loret de MOLA

Las distorsiones son permanentes, dolorosas. Y se repiten como muestra de la resistencia operativa de caciques y mandamases. No hay voluntad política de cambio sino afanes protagónicos encaminados a la conquista del poder o la conservación del mismo a costa de una sociedad inducida y, por ende, manipulable.

Uno de los ejemplos mayores de la permanencia de los vicios la tenemos en la trayectoria política y diplomática de algunos personajes protegidos por el establishment. Uno de ellos, Eduardo Ibarrola Nicolín, designado en 2007 embajador en Guatemala tras haber ocupado cargos relevantes en la Secretaría de Relaciones Anteriores y la jefatura de la Cancillería en Washington por designación del régimen foxista, acuñó el “síndrome Ibarrola” gracias al cual se empantanaban las extradiciones de personajes de renombre –incluso mafiosos y fugitivos–,hasta que se encontraba una salida ideal: retornarlos acusados por delitos menores y sin posibilidad, de acuerdo a los tratados internacionales, de ser sometidos a otros juicios por sus faltas graves.

Así, por ejemplo, el ex regente Óscar Espinosa Villarreal, uno de las figuras claves del periodo zedillista, fue extraditado para no pisar, ya en México, la prisión luego de haber sido detenido y confinado en Nicaragua acusado por malversar 420 millones de pesos. Pese a ello, al asegurarse su retorno en México, fue absuelto de todos los cargos en su contra a pesar de múltiples auditorías que le hundían. Como este caso hubo otros –por ejemplo el de Ángel Isidoro Rodríguez “El Divino”, liberado también de las acusaciones en su contra apenas llegó a territorio nacional–, fraguados por el intocable “diplomático” Ibarrola.

Tal es, sin duda, una de las pruebas mayores de la continuidad –o el continuismo– que pervive en el sistema político mexicano: la reválida, digamos “institucional”, de quienes han hecho las tareas sucias.

Barruntos

Rafael Loret de MOLA

Insisto: cuanta pena me causan quienes ceden su propia racionalidad para mantener su incondicionalidad a favor del futuro presidente de México. Es como bajar un escalón en la escala zootécnica como lo hacen los llamados “animalistas” quienes radicalizan la idea del respeto al ciclo de la vida excluyendo a los seres humanos del mismo. No les molesta que una fiera ataque a un ciervo; pero sí que existan carreras de caballos, corridas de toros, peleas de gallos, etcétera, sin conocer orígenes y tradiciones, incluso la cultura de los pueblos.

Pese a ellos es necesario puntualizar algunas cuestiones que se le están escapando de las manos al mandatario en cierne y cuya discusión se da hacia los lados, es decir condenado a los peñistas con razón pero sin darse cuenta del inmenso poder que ya atesora Andrés, decisivo diríamos, con el apoyo de la comunidad internacional tan interesada en convivir con él, tratarlo, medirlo, para alianzas futuras y con el actual titular del Ejecutivo en condición de pretérito aun cuando ostente todavía la banda tricolor.

Hagamos un repaso breve:

1.- Las negociaciones en pro de mantener el Tratado de Libre Comercio se atoraron, una vez más, cuando entró al rescate el equipo de transición, encabezado por Jesús Seade, que desplazó, de hecho, al de peña nieto incapaz, hasta hoy, de avanzar en la defensa de los intereses comerciales de nuestro país y pegados a la pared ante los vozarrones del “anaranjado” señor Trump a quien trata Andrés con esmerado cuidado desde antes de las elecciones del pasado primero de julio.

2.- La consigna aparente es estructurar un convenio bilateral, dejando fuera a Canadá –cuyas inversiones en México crecen basadas en la explotación inhumana de los mineros–, para que los Estados Unidos puedan expandirse sobre las empresas de la nación de la hoja de maple. Una batalla de papeles que, por supuesto, es algo mejor a una invasión artera si bien ésta tiene visos de la civilidad por medio de las complicidades de gran altura, imbatibles.

3.- Canadá posee el mayor número de minas en México –de oro en Guerrero, por donde desaparecieron los 43–, gracias a que le han dejado el paso los tres personajes ligados a esta industria y cuyas fortunas, no por casualidad, son las mayores del país: Carlos Slim, el criminal Germán Larrea Mota-Velasco y Alberto Baillères González. Entre los tres podrían resolver el grave problema de la deuda externa mexicana, la herencia del peñismo que rebasa ya, y por 427 mil millones, los DIEZ BILLONES DE PESOS.

4.- Preocupa que Andrés se empeñe en recortar gastos para tratar de financiar su altruismo mediante proyectos sociales, obviamente urgentes, y olvide el manejo de la macroeconomía, en donde se mueven los grandes capitales y las multinacionales en plan de expansión, que parecen seguir los pasos, poco claros, del norteño Alfonso Romo Garza, otro de los grandes infiltrados del gabinete entrante, dispuesto a ser el mejor servidor de los intereses foráneos.

De esto y más nos debería ilustrar el presidente futuro antes de tomar las riendas de un país en bancarrota.

Ladridos

Rafael Loret de MOLA

No entienden. Llenan todos los espacios con autoelogios y censuras, las más aviesas, contra sus adversarios, esto es como si éstos, todos, atesoraran todos los males de un país saqueado bajo la ceguera de la demagogia y la ambición sin límite de la moderna aristocracia. Son intensos los ladridos y las justificaciones, los arrebatos y el empeño a cruzar encuestas –cada una diferente a la otra, en donde se asume en las más que el líder de la justa va perdiendo puntos a favor de Meade y Anaya–, extendiendo la confusión y el desaliento… como si los votos y ni siquiera contaran. Igual que en 2006.

Por desgracia, Andrés ya cayó en la trampa al divulgar que en sus sondeos se mantiene 20 o más puntos arriba cuando en ningún otro ejercicio –obviamente al gusto de quien lo paga–, obtiene una ventaja tan alta e inalcanzable; pero sucede que, en las redes sociales, los números a su favor son más aplastantes sea porque sus “bots” son más efectivo o porque, sencillamente, reflejan el sentir de los mexicanos rebosantes de rencor social ante la descarada impudicia política y las tendencias, en apariencia irreversible, hacia la consumación de un fraude que no sería tan sencillo superar, como hace doce o veinticuatro años, en medio de escándalos que determinaron la usurpación mientras el fuego de la ira se apagó lentamente.

Personalmente creí, entonces, que calderón, en 2006, no podría gobernar; y ahora su esposa intenta una reelección pasándose de un extremo a otro de la cama presidencial. También esperé más atrás, en 1988, que salinas no podría superar el odio ni el abuso de la confianza popular; y esta es la hora en la cual el sujeto, jefe de los jefes de la clase política, seguiría teniendo una influencia tal que de él surgió la idea de fusionar candidaturas –del PRI y el PAN y sus acompañantes–, para evitar, a toda costa la llegada de la izquierda al poder, o de parte de ella porque un sector prefirió mancharse con el azul de la derecha en plena regresión histórica.

Entre el primero y el segundo debate se marcarán, como está ocurriendo ahora, las diferencias. No hubo el daño previsto contra Andrés ni quien se dice vencedor, el joven maravilla Anaya logró despegar cuanto suponía pese a sus discursos impregnados de optimismo en pleno arrabal de demagogia extrema. Pero, sin duda, Andrés ya tropezó con sus propias palabras, al igual que hace doce años: admitió la validez de una encuesta que le da veinte puntos de ventaja; y, como es lógico, al derruirse artificialmente el hándicap tendrá poco espacio para quejarse de que, de pronto, lo alcancen su o sus adversarios más cercanos de acuerdo a los intereses de los usureros de la clase política que delimitan al establishment.

De que harán los miserables cuánto esté en sus manos para realizar un fraude, no me queda duda alguna, comenzando con la oficiosa guerra entre el INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal que compromete, seriamente, el veredicto final. Lo que asuma el INE la noche del primero de julio –salvo la estupidez de un empate técnico como hace doce años–, podría tirarse abajo con el “inatacable” Tribunal de marras. Estamos dentro de un berenjenal.

Un intento

CIUDAD DE MÉXICO, 16SEPTIEMBRE2018.- Enrique Peña Nieto, Presidente de México y Comandante Supremo de la Fuezas Armadas, paso revista a las tropas militares en la plancha del Zócalo, para después admirar el desfile conmemrativo del 298 Aniversario de la Independencia de México. En el balcón de Palacio Nacional, lo acompañaron Alfonso Navarrete Prida, secretario de Gobernación; Martí Batres, presidente de la Cámara del Senado; Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa; Angélica Rivera de Peña, esposa del mandatario; Vidal Francisco Soberón Sanz, secretario de Marina; Luis María Aguilar, presidente de la SCJN, y Renato Sales, Comisionado Nacional de Seguridad. FOTO: MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

No cesa la violencia desde hace años.

El 14 de octubre de 2014, cuando convocamos a un Paro Nacional boicoteado no sólo por el gobierno peñista sino por algunos dirigentes a quienes no cayó bien no ser ellos los que tomaron la iniciativa, sumidos en sus apretados cubículos de soberbia, sólo unos grupos y estudiantes secundaron la llamada y unos cientos de capitalinos –o citadinos de acuerdo a la nueva denominación–, se apostaron, con este columnista, en la puerta principal de Los Pinos. No faltaron los imbéciles que se burlaron por nuestra petición de usar enseres de cocina para hacer ruido al estilo de lo que se ha visto en naciones luchadoras como Chile y Argentina. Los cacerolazos son, en todo caso, mejores que los tiroteos sin dirección alguna. ¡Pero cómo disfrutaron de su boicot!

Esos descalificadores ahora deben justificar su ominosa desidia. Sí, también ante la imagen del drama en Monterrey aun cuando, desde luego, los defensores oficiosos de peña insistieran en lo sucedido en la capital neoleonesa pocas semanas después, tan sacudida por los horrores del narcotráfico; fue allí donde aparecían “colgados” en los cruceros amén de los primeros “narco-bloqueos” en las rúas, no podía ser obra del presidente aquel, apellidado peña, por mucho que éste fuera repelido por la mayor parte de los mexicanos –el 85 por ciento de acuerdo a los sondeos de algunos periódicos y más del 90 por ciento con recogen las organizaciones no gubernamentales–.

Pese a la ligereza de tal juicio es evidente el daño que causa el entorno de violencia, más cuando es provocada por el gobierno como un distractor a la rebeldía cívica, para tratar de apaciguar las voces que reclaman no sólo la rectificación en los precios de los combustibles sino, sobre todo, el abastecimiento normal del mismo y cierta mesura del presidente López Obrador que arrastra las secuelas de sus cardiopatías y debe aprender a reposar. Queremos un mandatario que pueda arribar a 2024 y no uno que sucumba dentro de seis meses en el Hospital Militar.

¿Cuántas generaciones se llevó por delante el genocidio de Tlatelolco? No puede precisarse pero, desde luego, la matanza del jueves de Corpus, el 10 de junio de 1971, sepultó igualmente las ansias de redención de los jóvenes de entonces, todos ellos dispuestos a vencer al sistema con la fuerza de la justicia y la razón, malogrados por la cobardía inaudita de las fuentes oficiales que resistieron y se atrincheraron para asegurar la continuidad política malsana. Así arribó el frívolo lópez portillo y luego vendrían los gobiernos neoliberales entreguistas, descaradamente antimexicanos.

Detrás de los dramas

Rafael Loret de MOLA

Decíamos hace apenas unos días que la tragedia ha sido la compañera más fiel de los mexicanos en el transcurso de las últimas décadas; siempre tenemos motivos para el luto y acaso este permanente pesar es el que impulsa a la cultura lúdica sobre la muerte convertida ahora en una de las evocaciones sobre nuestra gran nación, aunque las calaveritas sean a veces de dulce o se conviertan en las máscaras detrás de las cuales escondemos nuestros rostros en el mundo del consumo y la violencia.

Suelen decir, en el extranjero, que los mexicanos no le tememos a la muerte y algo de razón lleva esta sentencia si bien, en el fondo, nos sentimos muy distante de ella cuando lanzamos bravuconadas o nos creemos tan fuertes como para poder superar el aullido de los lobos que nos mordisquean a cada rato. En el fondo recreamos la imagen de la parca no con la risueña aplicación de Posada, el eterno grabador, sino más bien con los pelos de punta, fresco el grito de las adolescentes, conteniendo el impulso a visitar cementerios y osarios porque no sea que tal nos invite a quedarnos. Nunca se sabe, entre una reunión de amigos, para quién es la última vez.

Por eso hablaba, tras el drama de Tlahuelilpan apenas hace unos días, sobre la fragilidad de la vida y la línea imperceptible entre la realidad y la asfixiante incertidumbre sobre lo que hay después de la muerte, cuando ya no se tiene defensa terrenal y solo podemos acogernos a la fe, cualquieras que sean nuestras creencias o incluso el agnosticismo de algunos. Pero morimos y pensamos que únicamente lo haremos del todo cuando no haya nadie quien nos recuerde; ¡si meditáramos sobre lo fácil del olvido, el temor a dejar la tierra sería mucho mayor aunque nos llovieran cataratas de apaciguamiento para el alma atormentada! Y no tomamos en cuenta que si ésta sufre es porque existe y si tal es, el concepto de eternidad es profundo y cierto. (El Alma También Enferma, Fundación Loret de Mola, 2014).

Todo esto deriva sobre la sencilla manera de olvidar de los gobiernos, no hablo solo del mexicano, cuando se trata de tirar paletadas sobre la sepultura de los grandes dramas, como el Tlahuelilpan, Hidalgo. Fueron sumándose cadáveres calcinados hasta llegar a poco más del centenar, ya pocos recuerdan a los 500 o más fallecidos en las explosiones de San Juan Ixhuatepec –San Juanico–, en 1984, o la atrocidad de los estallidos en calles céntricas de Guadalajara en 1992 con saldo de 325 víctimas. A veces hablamos de los niños quemados –49– en la guardería ABC de Hermosillo para que no olvidemos que Margarita, la del nuevo partido, tendrá siempre las manos manchadas de sangre infantil; igual que los esbirros de fox y su cómplice, Germán Larrea Mota-Velasco, responsables directos del horror de la mina Pasta de Conchos, en Coahuila, en febrero de 2006… cuando vicente ni siquiera se paró en el lugar, desdeñando a los muertos.

No se dan cuenta que los espíritus errantes son los de quienes son y fueron responsables, los siniestros terroristas de todos los tiempos que han saboteado al país y ahora se esconden tras los veneros del huachicoleo.

El gurú del horror

Rafael Loret de MOLA

loretmola.rafael@yahoo.com

Habló el gurú a través de uno de sus testaferros. Ya saben ustedes que el secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, de relampagueante carrera dentro del peñismo paralizador, es concuño del más atroz de los ex presidentes vivos, carlos salinas, cúspide de la fruición por el poder a como dé lugar y de los titiriteros al servicio de la globalización… con el eje de los Estados Unidos en manos del enajenado “pato” Donald, el anaranjado.

En un mundo así, es explicable que el ruso Putin tome la delantera en el liderazgo mundial. Qué nadie se extrañe, como fingen algunos, de su cercanía con México, propiciada no por Andrés sino por peña nieto en fase de cubrirse, como sea, las sucias espaldas; difícilmente podrá hacerlo cuanto es tanto el rencor acumulado y, por ello, pide que sus avances se cuenten aunque nadie los vea, ni siquiera el abanderado priista a punto de ser ungido candidato sin militancia en la cumbre de las simulaciones. Al contrario, José Antonio Meade ya dijo que, en materia de seguridad, no se alcanzaron las expectativas expuestas como una forma de comenzar a deslindarse del pasado inmediato.

Pues bien, González Anaya, casado con Gabriela Gerard Rivero hermana, a su vez, de Ana Paula, la segunda consorte del señor salinas, habló de que la elección de este año, aunado a la incertidumbre por el destino del Tratado de Libre Comercio de América del Norte que depende de la caprichosa conducta del señor Trump, lo mismo que la reforma fiscal impulsada por el poderoso vecino, serán factores de alto riesgo para la economía de México. No lo dijo así pero, en el fondo, conllevan sus advertencias el mismo entorno que el polémico “peligro para México” inventado por Antonio Solá en 2006. Ellos se juntan y salinas dirige la orquesta con peña en calidad de comparsa atrasada de carnestolendas.

Quizá por ello el día “del amor y la amistad”, el pasado miércoles 14, transcurrió entre las cenizas que dan cuenta del inicio de la cuaresma y recuerdan el horror de nuestro ineludible destino si bien, para no pocos, la muerte es la única liberación posible ante las afrentas y las barbaries de los explotadores, sean políticos o militares desenfrenados quienes, además, se pretenden merecedores de doctorados honoris causa cuando no se acuerdan ni de la enseñanza primaria y son reos de su propia vanidad.

Por ello, acaso, no faltan los priistas acomodaticios que se ufanan al pronosticar una victoria de Meade:

– “Como sea, con fraude posiblemente, pero será presidente”.

No se atienen a razones sino a la supuesta falacia de una expiación permanente fundada en el terror al látigo de una clase política podrida. Contra este criterio vamos con #cerocobardía.

Tribunales

Especial
Rafael Loret de MOLA

Los abogados de prosapia insisten, con razón, que no ha lugar a “tribunales especiales” porque, en todo caso, los delitos tipificados como tales ya tienen cauce y desenlace jurídico previsto. Sin embargo, no es así. Bastaría citar al Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal para corroborar que, cuando conviene, los órganos de poder hacen y deshacen el derecho a su antojo y lo adaptan a las peculiaridades de cada periodo, esto es como si se tratase de una moda interpretar la ley al antojo de quienes se encaraman en la cúspide del poder.

De esta concepción de los tribunales especiales surgió también la Comisión Nacional de Derechos Humanos, durante el nefasto régimen de carlos salinas, destinada a demostrar al mundo, tras la usurpación del poder Ejecutivo en 1988, la transición de México y su gobierno a escenarios libres de la tortura –una quimera–, y con una tendencia hacia una auténtica democracia alejada de estigma de la dictadura “casi” perfecta como años después asentó el Nobel peruano-español, Mario Vargas Llosa, quien después sería honrado por el mismo sistema, con vicios mayores a los por él observados, en una de esas paradojas frecuentes en la vida institucional de nuestro país, rebasada siempre la capacidad de asombro.

Si la irrupción de los fox al poder, tras consumarse la primera alternancia, dio origen, como verdadero contrapeso, a la Conferencia Nacional de Gobernadores, en principio sólo priístas si bien fueron integrándose los demás, una minoría no acorde con el mandato entregado al PAN en la Primera Magistratura, cuyas actuaciones frenaron ciertos abusos del gobierno central –no federal–, en una hora coyuntural, en la actualidad la CONAGO derivó en una especie de último cabús del presidencialismo ya no para amortiguar a éste sino con miras a preservarlo de los forcejeos con la partidocracia ambiciosa.

Al principio del mandato del señor peña fue clara la marginación de la CONAGO y evidente que el mandatario no deseaba confrontarse con los gobernadores quienes ya se habían acostumbrado a una autonomía mayor respecto a la Presidencia y consideraban estar en una especie de concurso de zancadillas, sobre todo los priístas, para doblegar al presidente y obligarlo a rectificar en no pocos casos. Los fox no aguantaron el pulso, mucho menos con el Congreso convertido en un “freno” según los propios huéspedes de Los Pinos, y optaron por marginarse, cuando menos, en el segundo tercio de aquel sexenio malhadado. El resultado fue deplorable.

De hecho, el único fruto del presidencialismo foxista, sin vencerse al autoritarismo como falsamente promulgó, fue el antidemocrático desenlace a favor de su sucesor, felipe calderón, quien fue incapaz durante su penosa gestión de sacudirse la malla de la ilegitimidad que lo atrapó para siempre, también en la crónica nacional. Mala perspectiva que permitió, por otro lado, una concatenación de soberbias en los mandos estatales como si se tratara de treinta y un presidentitos con el jefe de gobierno defeño armándose a su vez y desafiando a los moradores de la residencia oficial instalada en la Delegación Miguel Hidalgo en donde, por cierto, los desfalcos a la ciudadanía son de muy alto nivel.

Veamos ahora que pasa con la izquierda, a la mexicana, en el poder.

Enredos de palabras

Rafael Loret de MOLA

No es una casualidad que los ordenamientos de mayor calado universal sean breves y precisos: los “diez mandamientos”, por ejemplo, o el “libro rojo de Mao”, desde la perspectiva extrema. Suele ocurrir que el exceso de legislación tienda a confundir al conglomerado y a convertirlo en permanente rehén de las interpretaciones, casi siempre favorables a quienes ejercen el poder y señalan las líneas a seguir. Podríamos, a partir de esta evidencia, establecer un silogismo: a mayores enredos más vulnerabilidad colectiva y mayores espacios para la manipulación política. Hay excepciones, claro, pero éstas, como suele decirse, confirman la regla.

De la misma manera, una sociedad sometida a la excesiva presencia de la autoridad, que interviene por todo y para todo, esto es casi sin dejar espacios para las iniciativas individuales –o lo que es lo mismo, para el usufructo de la libertad–, no puede considerarse plena ni feliz. Y, desde luego, el peso gubernamental asfixiante dista mucho del ideal democrático en el que se ejerce la soberanía popular a través de los mandatarios, esto es de quienes obedecen los designios del mandante, el colectivo en este caso, y no al revés. En México los términos suelen aplicarse en sentido inverso, exaltándose los simbolismos oficiosos. Digamos que tal es una tradición acendrada desde los espejismos “revolucionarios”.

La propensión de nuestros gobernantes a reformar y elaborar nuevas leyes sólo choca con la resistencia a formular una nueva Constitución por una premisa fundamental: los más de seiscientos parches impuestos a la misma, por lo general para favorecer las tendencias sexenales colocando el sello del Ejecutivo en turno. De allí que el cuidado texto de los Constituyentes de Querétaro se convirtiera, sobre todo durante los lapsos de mayor frenesí retórico por el “cambio” en un amasijo de intenciones mal definidas y también confusas como consecuencia de las iniciativas presidenciales aprobadas al vapor, al calor de una complaciente mayoría intransitable, o por efecto de las negociaciones soterradas con sabor a chantaje.

Se han dado, en este sentido, absurdos monumentales como el que anida en el artículo 82, determinante para el arraigado presidencialismo y por largo tiempo candado xenófobo para separar a quienes nacieron en suelo patrio de aquellos que se nacionalizaron después, para habilitar a los “hijos de padre o madre mexicanos” como aspirantes a la silla grande y descalificar, por tanto, a quienes cuentan con sendos progenitores mexicanos. Por supuesto, nadie ha reparado en el error y no ha sido motivo de debate alguno. Dicen que el sentido de la normativa se entiende aunque esté suscrita otra cosa. Cosas de léxicos y sintonías políticas.

Novenarios

MÉXICO, D.F. 20NOVIEMBRE2006.- Andrés Manuel López Obrador tomó protesta como presidente legítimo de México en el zócalo. Rosario Ibarra de Piedra y Claudia Sheinbaum. FOTO: IVÁN STEPHENS/CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Para muchos todavía será una larga espera bajo el peso de la incertidumbre; otros, en cambio, hacen hasta novenarios rendidos ante la esperanza que alumbra a partir del ya muy próximo 1 de diciembre. Por un rincón, se invoca al diablo para ver si el camino se tuerce hacia el inframundo; más allá, el pueblo sonríe, porque ahora sí, le llegó la hora final a los infames y habrá de iniciarse una nueva era en donde la corrupción sea extirpada porque así lo dijo el presidente electo. Nunca, eso sí, había sido tanta la expectación.

Un mes y nueve días más. Menos de cuarenta como los que destinó Jesús, de acuerdo con la Biblia, a su retiro en el desierto donde repelió las tentaciones de Satanás encarnado en México por la clase política siniestra, capaz de convertir a un santo en un mero recaudador de botines arrancados a la comunidad nacional, despojada hasta de su soberanía, en plena rapiña contra el país y su futuro. La privatización del agua es el fin, al parecer, de la opereta peñista, asfixiante e indecorosa. Y, sin embargo, pese a tantas matanzas y tantos peculados por él solapados y hasta alentados, lo soportamos ya casi seis años.

Dentro de un sexenio exacto, Andrés Manuel habrá cesado en sus funciones –el 30 de septiembre de 2024–, si la fuerza y la salud le acompañan, y entonces no habrá viraje alguno que le permita retomar la ruta de la historia. Por ello, claro, nadie espera que, de verdad, deje pasar la oportunidad de cortar de raíz los cimientos podridos del pasado para construir el andamiaje de la nueva República, como él dice, o el de la cuarta transformación de una patria que es más vulnerable, depauperada y ausente de moral en la cúpula del poder, el del peñismo como remate de la derecha, como nunca lo había estado. Redimir lo bueno, en tales términos, es desafío para titanes.

Durante cuatro meses, Andrés no ha soltado la cola al tigre ni se ha permitido respiro. Si la suelta, la bestia engendrada en la inmundicia de la corrupción le encajará sus garras; y si para, para tomar aire en el último tramo de la carrera agotadora, dejará a sus seguidores “con el Jesús en la boca”, esto es entre la desesperanza y el rencor profundo. De allí el imperativo de que el próximo jefe de Estado, quien lo será durante cinco años y diez meses, cuide al máximo su salud y su seguridad. Los malvados ya saben que va sin escoltas; los perros del mal están tan listos como los miembros de una ayudantía silente y de cuestionable capacidad de maniobra.

Treinta y nueve días para asegurar y asegurarse contra las tentaciones de Lucifer, para que entre a sus respectivos aros. Romo ya lo paseó por Chiapas desde donde arrancará el Tren Maya –un proyecto loable y necesario–, que no debe caer en las garras del tigre de la ambición ni dormitar en las cuevas de los cómplices.

México es muy grande; pro NO soportaría una decepción más y mucho menos del tamaño de la gracia concedida a Andrés.

Lesiones de conciencia

Rafael Loret de MOLA

Hoy, las lesiones de la conciencia son otras. Si ayer se hablaba de la lujuria –ahora es un placer considerado legal y hasta necesario– hoy puede hablarse de la depravación hasta su último nivel en el cual cohabitan todo tipo de perversiones bajo el falaz argumento de que todos podemos hacer con nuestro “cuerpo” cuanto queramos, incluso incinerarlo como los otrora extremistas cuyas vidas cobraban forma con sus muertes.

¿Pereza? Muy superada ya por los miembros del gabinete aunque ahora la nombramos negligencia, extrema en todos los casos, sobre todo cuando llegan retrasados a las grandes catástrofes o ni siquiera se asoman a ellas. El señor de la madrid, situado ahora en el inframundo, no supo cómo reaccionar tras los sismos devastadores de 1985 y su criminal ausencia no puede ni siquiera cuantificarse en víctimas; los fox, como sabemos, no tuvieron arrestos siquiera para presentarse en Pasta de Conchos, Coahuila –subrayo el nombre de las entidades con la esperanza de que alguien se los lea al mandatario federal en funciones-, en febrero de 2006, donde murieron calcinados, casi al instante, 65 mineros víctimas de temperaturas superiores a las de los crematorios y engañando a los familiares sobre la posibilidad de hallarlos con vidas durante varios días; ni qué decir de los calderón, ella y él naturalmente –igual que Marta y vicente, felipe y Margarita quien pretende una imposible presidencia siguiendo los efectos lejanos del devastador síndrome Hillary–, cuya apatía fue notable en torno a uno de los mayores dramas que recordamos: el incendio de la guardería ABC de Hermosillo en donde perdieron la vida cuarenta y nueve bebés y cuya concesión encabezaba Altagracia Gómez del Campo, prima de Margarita, la postulante, quien la protegió bajo el peso de la impunidad presidencial.

Si me hablan de la gula señalo, de inmediato, a Agustín Carstens Carstens –quien no está enfermo de la tiroides sino su volumen se debe a la glotonería–, quien contaba otrora en el Banco de México, en frente de los pobres, los dólares administrados como si se tratara de un cajero. Pero no deja de comer en espléndidos festines pantagruélicos, como sello de la casa. El viejo pecado ahora posee a los sibaritas quienes se acogen al término “gourmets”.

Nuevo congreso

Rafael Loret de MOLA

Desde 1997, cuando también se votó por primera vez por el jefe de gobierno del entonces Distrito Federal con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano como gran triunfador –desde entonces, el PRD no ha perdido la posición aunque, al parecer, está muy cerca de su salida–, el PRI dejó de tener la mayoría absoluta en el Congreso si bien todavía podría controlarlo sin mayor problema con la ayuda chantajista de nuevos institutos familiares con buena dosis de estipendios; el PAN, entonces, se negaba a recibir este tipo de prerrogativas económicas hasta que se dio cuenta de su “pobreza”.

Desde entones poco ha cambiado. Y, en cambio, se optó por dejar en el archivo la iniciativa de reforma política, en 2010, en la cual se contemplaba la realización de una segunda vuelta electoral en caso de que ninguno de los aspirantes alcanzara la mitad más uno de los sufragios. Si tal hubiera prosperado Andrés acaso, de no alcanzar el 50 por ciento de los sufragios emitidos –algunas encuestas señalan que sí lo hará y con un margen aplastante-, tendría que irse a una segunda vuelta para competir con la derecha –y parte de la izquierda- en su conjunto. Sería unos comicios más en serio y más apretados con buena dosis de “terrorismo” político. No sé si fuera tan favorable; lo sería, sí, de haber inaugurado ya la civilidad democrática, tan lejana y aún utópica.

El caso es que sólo faltan –¡bendito sea Dios!–, ocho días de campaña y tres más para la jornada electoral. Setenta y dos horas para la reflexión cuando los electores ya están hartos de palabrerías y de una guerra sucia que no amaina, al contrario, con advertencias severas de que algunos miembros otrora invulnerable del establishment están dispuestos a llevar la contraria al hecho incontrovertible de que Andrés, voto sobre voto, es inalcanzable. Los debates, aunque no los ganó, le hicieron lo que el viento a Juárez. El rencor contra el peñismo, el PRI y la farsa panista tuvieron mucho más peso.

Pues bien, en el futuro Congreso, cuya primera sesión solemne será el primero de diciembre, dos meses después de la jornada electoral y tres antes de la toma de posesión del flamante mandatario, los números hablan de que, ahora mismo, Morena podría contar con el 58 por ciento de las curules, entre 236 a 298 diputados, mientras el PAN y el PRI flotarían apenas arriba del 20 por ciento. Un verdadero derrumbe para los apoyadores del sistema. Y en el Senado las cosas no serían muy diferentes aunque en esta Cámara, Morena estaría apenas debajo de la mayoría absoluta con un 45%, y el PAN y el PRI se dividirían entre el 18 y el 22 por ciento cada uno.

De ello depende, y mucho, el destino de la próxima administración. Con niveles tan bajos es obvio que el PRI debería apostar por una refundación –como ocurrió bajo el mandato del general Cárdenas y luego del general Ávila Camacho: del PNR al PRM y luego al PRI-, que incluyera juicio y expulsión de los traidores y de cuantos ofendieron y marginaron el legado original de este partido, el de la justicia social. De hecho, las desviaciones comenzaron desde el momento mismo en que Calles fundó su “maximato”, luego de haber hecho lo mismo con el PNR y el Banco de México, y escupió sobre la democracia.

Y así vamos, desde entonces.

Debates y tigres

Rafael Loret de MOLA

El Instituto Nacional Electoral, encabezado por el racista Lorenzo Córdova Vianello, dispuso que deberán realizarse tres debates “oficiales”, uno cada mes desde abril –en la Ciudad de México, Tijuana y Mérida–, suficientes, según el criterio de los consejeros, para que cada postulante exponga propuestas y confronte opiniones con sus adversarios. Más de tres, según observo, causarían desinterés y aburrimiento en la opinión pública por la reiteración de los argumentos.

Para ello, en la Ciudad de México, el 22 de abril y en el Palacio de Minería, los postulantes hablarán de “política y gobierno”, temas candentes que obviamente darán lugar a réplicas severas por cuanto al análisis del actual estado de cosas situado en el abismo de la crisis; además, será entonces cuando también puedan señalar las tremendas diferencias entre las dirigencias que forman alianzas desde polos opuestos; las tres, para decirlo de una vez.

El segundo será en Tijuana, Baja California, en la Universidad, el 20 de mayo, en plena canícula, para tratar sobre las relaciones de México con el mundo, tema que seguramente se centrará en los bipolares desencuentros con el mandatario de los Estados Unidos y la sumisión de nuestro gobierno, además de los desiguales vínculos con la Unión Europea.

Finalmente, en Mérida, a realizarse el 12 de junio en el Museo del Mundo Maya –en donde no hace mucho presenté el libro Volvemos al Polvo de José Antonio Ceballos y con Armando Manzanero–, a las nueve de la noche, para hablar de la economía y el desarrollo, dos asuntos obviamente empantanados y que obligarán a los participantes a cruzar opiniones para reventar a los rivales con las alegaciones proselitistas finales y a diecinueve días de distancia de la contienda nacional, incluyendo los tres destinados “a la reflexión” que, desde luego, a nadie le interesa realizar.

Me parecen suficientes y completos si los candidatos no dilapidan el tiempo lanzándose bravatas o presentando copias de acusaciones –a Ricardo Anaya lo persiguen ya hasta en la OEA a donde llegó Claudita Ruiz Massieu clamando por justicia y en evidente desprecio a las autoridades mexicanas quienes quieren lavarse las manos; cuando menos es paradójico–, en medio de berenjenales de adjetivos inútiles y hasta prosaicos. No faltarán quienes aseveren que uno se irá a “La Chingada” –el rancho en Palenque–, otro será conminado a pedir asilo en Atlanta y un tercero podrá solicitar visitar un meadero para dar lustre a su nombre. Y es esto lo que NO queremos ver ni escuchar. Para vulgaridades, las comadres del PRI y algunos “memes” fuera de tono.

Por tanto, sobra la invitación a comenzar los debates extraoficiales aprovechando este periodo en el que todos lo dirigentes partidistas se han reído en la cara de los consejeros del INE sin que éstos se pronuncien: se supone que en la llamada “intercampaña” habrían de cesar los actos propagandístico y éstos han sido más numerosos que los de la llamada “precampaña”. A partir del 31 de marzo, dentro de once días, los temas estarán agotados y el hastío de la ciudadanía habrán de pagarlo muy caro, con desinterés, abulia y, en su caso, abstención.

Se les pasó la mano.

A la defensiva

Maduro
Agencias
Rafael Loret de MOLA

La defensa de la autodeterminación de los pueblos, a través de la Doctrina Estrada, es fundamento de la diplomacia mexicana si bien con la derecha en el poder se agrietó este valladar indiscutible para frenar los múltiples acechos de los poderosos algunos de los cuales se convirtieron en intervenciones, incluso tecnológicas y hasta ideológicas, durante los siglos anteriores y el actual. A vuelo de pájaro podríamos concluir que la tragedia real de México es la de no haber sido libre, verdaderamente libre, en ninguna época; pero, ¿quién lo ha sido?

No pocos aducen que la postura del presidente López Obrador respecto a la crisis venezolana significó un apoyo a la dictadura de Nicolás Maduro Moro, quien dista mucho de ser como su predecesor en cuanto a convocatoria, control interno y defensa de la soberanía de su país; muchas veces escribí que hubiera deseado que algún mandatario mexicano hubiese sido tan firme como él en la protección de los grandes intereses de nuestro país en la era de mayor entreguismo, desde el régimen de miguel de la madrid hasta el de peña, quien debiera estar en condición de prófugo, pasando por los doce años de las ominosas administraciones de la derecha en donde se llegó al extremo de romper con los principios torales de nuestra diplomacia para aceptar el cúmulo de condiciones de USA contra nuestra pobre economía y nuestra devastadora desigualdad social acrecentada, al máximo, por el neoliberalismo empobrecedor y miserable.

Por ello Chávez llamó “cachorro del imperio” a fox aunque tal epíteto nos cayera en el hígado a todos los mexicanos. De igual manera dejamos de ser aliados, de facto, de la Cuba de los Castro –dictadura para muchos, incluyendo a Chávez quien así lo dijo en su arranque presidencial–, pero que representaba un enorme muro de la razón contra la pretendida hegemonía norteamericana. Perdimos mucho, en esencia, al hacer un lado la dignidad y el decoro para asegurar, de rodillas, la continuidad política en una nación que demandaba un cambio de verdad y no una brutal simulación en la cúspide.

De allí la trascendencia de la irreversible convocatoria del gobierno mexicano por mediar en la compleja conflictiva de Venezuela SIN tomar partido aunque con ello se termine la ambigua y hasta cursi relación con la Casa Blanca del anaranjado Trump, un fenómeno de la naturaleza empeñado en gobernar al mundo bajo la fútil sentencia de que es el “líder del mundo libre” que se adjudica a los mandatarios norteamericanos siempre y cuando estén alineados los demás a los caprichos y estridencias de Washington.

México es mayor a los desafíos, incluyendo sus frecuentes traspiés políticos, y está de pie. No caigan los extremistas en la trampa de la injerencia porque con ello abrirían un surco inmenso para colocarnos la soga al cuello siendo, además, vecino de la mayor potencia militar del mundo aunque ya compite en cuanto a la solidez económica con Rusia y los gigantes de Asia que conformaron un muro para evitar asonadas en Sudamérica, como ha ocurrido en otras ocasiones, comprometiendo el destino del mundo.

Menos mal que todavía existen equilibrios.

Lo peor de nosotros…

Rafael Loret de MOLA

LAS CAMPAÑAS ELECTORALES, AL CONTRARIO DE LO QUE DEBERÍA SUPONERSE, SACAN LO PEOR DE NOSOTROS

Incluyendo el rencor acumulado y la desconfianza no sólo hacia los candidatos y partidos sino contra los comunicadores y los grupos “de presión” con los empresarios y militares a la cabeza. He escuchado que los narcotraficantes, cuando menos, actúan como son y no con hipocresías en una apología tan trastornada como la de quienes por proteger a los animales procuran su extinción con tal de llevar agua a sus heredades.

Por un momento, a lo largo de un mitin, cada aspirante pretende que aceptemos vivir en el paraíso o insistir en que podemos recuperarlo si optamos por la dividida y divagante oposición. Pero también es cierto quienes preguntan si es o no responsable anular el voto; bueno, cuando menos es un derecho que cada quien debe resolver en absoluta libertad si no siente confianza alguna en ninguno de los aspirantes que aparecen en las boletas.

Por desgracia, las filtraciones son tantas que discutimos por nimiedades, descalificamos como si de un deporte se tratara y asumimos, con soberbia, que no hay NADIE con capacidad para liderar a este país convulso. Una cosa es que no los hayamos encontrado, refugiados algunos en su ensimismamiento, y otra muy distinta la evidencia sobre la multitud de talentos muy superiores a los de cuantos han llegado al poder en los últimos sexenios: fox, el ególatra; calderón, el mediocre blindado; peña nieto, el títere sin cerebro salvo para las funciones íntimas propias. Ni siquiera sabemos que calderón, al llegar a la Presidencia, tenía menor edad, que el joven, radiante y mediático señor peña quien arribó con 46 años, 5 más de los que tenía el deplorable magnicida carlos salinas, quien contaba con 41 al rendir la protesta de ley. De esta breve comparación surge, desde luego, una nueva confusión colectiva para demostrar la pobreza del análisis general antes de emitir el sufragio.