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Aeropuerto del diablo

CIUDAD DE MÉXICO, 17ABRIL2018.- Vista aérea de la construcción en Texcoco, Estado de México, del Nuevo Aeropuerto Internacional de la CIudad de México (NAICM). FOTO: ISABEL MATEOS /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

No sólo nos referimos al balance del sexenio, a todas luces negativo y hasta pernicioso con huellas de la mayor corrupción acumulada en la historia reciente del país; también nos acercamos a las hojas de ruta para el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, convertida en manzana de la discordia política, cuyo costo inicial era de 169 mil millones de pesos y ahora se incrementó, a la par con los reclamos de Andrés, a 180 mil millones de pesos. Una bicoca para Slim; un abismo para los demás mexicanos.

Hace un lustro, cuando las campanas de la euforia aristocrática rasgaban los sentidos de los comunes, advertimos que costos y obras anunciadas acabarían siendo quimeras o cuevas de Alí-Babá para la nueva clase política. No nos equivocamos. El tren rápido a Toluca, con la consiguiente cuarta autopista, fue beneficiosa para las hermanitas peña nieto, Verónica y Cecilia, y respecto al célebre campo aéreo –que Andrés quiere instalar en la base militar de Santa Lucía, muy cerca de Tizayuca, Hidalgo–, los beneficios se concentraron en la altruista familia Slim, con beneficio directo para el yerno intocable, Fernando Romero, constructor de otras obras públicas de gran envergadura incluyendo algunos de los rascacielos del sur. Gobierno, sí, para la oligarquía; y no exageramos.

¿Podrá ser reversible la construcción o quedará como uno más, el más grande, de los elefantes blancos del país? Cada que paso por Coatzacoalcos para ir a Villahermosa me encuentro con el célebre puente “de la corrupción”, dinero tirado para construir un crucero que no lleva a ninguna parte paralelo a la carretera. Como si fuera un monumento a los juegos de Lego –les serviría bien pintarlo de bloques–, y no un ejemplo vivo de la dilapidación infame de millones de pesos administrados por los regímenes encapsulados en el populismo.

Ante la polémica, el Legislativo, todavía con mayoría afín al poder presidencial, si bien con los panistas con la guardia en alto frente al gobierno porque la tienen baja ante la ciudadanía, debiera ordenar una auditoría y visitas programadas para que TODOS los senadores y diputados vieran, y no les contaran, los avances reales de las obras; y después, claro, los periodistas que son, o debemos ser aunque no siempre sea así, los testigos oculares de la opinión pública. De esta manera saldrían a flote la ineficiencia y la tardanza por la cual se han multiplicado los costos; a decir del responsable de la edificación pomposa, justificando el alza de los costos, “desde 2014 no habíamos incrementado los precios”. Y si se tardan más pagaremos el doble de lo estipulado. Un atraco.

Para Andrés resultará muy difícil, en caso de ganar la Presidencia como parece y más después del primer debate, revertir las acciones ya encaminadas porque, sencillamente empezar desde cero, en cualquier caso, sería bastante más caro. Lo que es necesario estipular es si el edificio de marras es o no seguro por haberse erigido en terrenos no propicios como alegaron, desde un principio, los científicos de la UNAM. Tal sería un enorme fraude que debería hacerse pagar a Slim, en primer lugar, y a peña, en segundo.

Si no acabamos con la moderna aristocracia, ésta terminará por hundir y vender a México.

Habladurías

Rafael Loret de MOLA

Suele suceder en México –en otras naciones no siempre es así–, que los debates entre aspirantes a distintos cargos sean, primero, resultados de los consensos entre éstos y no impuestos por la autoritaria rectoría electoral; pero, además, en buena parte de los casos la discusión sobre plataformas e ideologías señala, sin duda alguna, el rumbo definitorio de los comicios. Se aplicaría el popular dicho: “quien tiene más saliva traga más pinole”. En México puede resultar lo contrario.

Las bravatas del manso de Nuevo León, quien no tiene empacho en considerar que dejar la gubernatura de Nuevo León por buscar una quimera es su derecho, esto es sin cernirse a los intereses de la ciudadanía a base de provocaciones baratas y mediocres además de explicaciones sin fondo que demuestran su propio desdén hacia sus promesas fundamentales de campaña en el norte, no tuvieron, en fin, el valor de la pequeña brisa que pasa sobre las arenas sin detenerse. Una especie de jubileo de la amoralidad en la era de mayor corrupción de la historia.

Y, por el estilo, la amarga Márgara, o Margarita para que suene más bonito, prosiguió con su tarea esquizofrénica de agredir a su adversario panista que no le permitió, ni a su marido –a quien hace rato debió expulsarse del PAN por apoyar una candidatura ajena-, imponer su capricho sencillamente porque carecía de ética y disfrazaba una reelección, de lado a lado de la cama presidencial –si todavía se usa–, como antes buscó la Marta del señor fox, ahora llamado, con razón, “señor sin pensiones”… y en pleno vuelo hacia Dallas. Ustedes sugieran la connotación.

En estos entretelones, los candidatos con partidos –tres cada uno aunque los dos de acompañamiento poco ofrezcan-, no hicieron sino tratar de posicionarse a costa de explicar, en sus singulares modos, las acusaciones vertidas contra ellos en pleno desfogue bajo las candilejas: la célebre nave industrial de Anaya –una minucia de 56 millones de pesos-, el recuerdo de las ligas de Bejarano y las recaudadoras de 400 mil pesos para la MORENA de Andrés –otra bicoca–, y la desviación grotesca de seis mil millones de pesos –esto sí de gran monto– desviados por la “pulcra” ex dirigente del PRD ahora miembro del gabinete peñista por pura congruencia, Rosario Robles Berlanga, con la complicidad de José Antonio Meade quien solapó y solapa a la originaria de la “gran estafa” y aplaude a rabiar a los peores hijos del sistema… sin ser militante priista. Falsedades, guerra sucia, hipocresías.

Nada quedó en claro salvo una cuestión: el incesante manipuleo de las encuestas, como en 2006, que insisten en acercar a los postulantes del PRI y el PAN, según sea quien las pague, a la MORENA de Andrés cuya ventaja real no ha hecho mella y se sitúa en poco más de veinte puntos sobre sus más “cercanos” perseguidores. Una ventaja que, de acuerdo a la lógica, será imposible de rebasar en tal solo dos meses a menos de que contraten al equipo de Roma para vapulear al Barcelona en noventa minutos, porque con la Juve no les alcanza.

En el juego comicial, el mayor peligro son las encuestas aunque el horno no esté para bollos.

Caminos mortales

Rafael Loret de MOLA

Hace algunos años, cuando menos una década completa, percibimos e informamos que la distensión hacia los tráileres cargados con droga, a su paso por las autopistas de los Estados Unidos, sólo podía tener una explicación: el visto bueno de los aduaneros y los agentes de la Border Patrol estadounidense. En efecto, a partir de este punto, fue descubriéndose que la estabilidad del mercado estadounidense de estupefacientes deriva en buena medida de la capacidad de las agencias de inteligencia para mantener los equilibrios y simular la persecución de los cárteles mexicanos, con los que se entienden, sembrando cadáveres como rastrojos inútiles.

Al gobierno le molestó enormemente que se hablara de nuestro país como un enorme cementerio de fosas clandestinas en voz de algunos mandatarios centro y sudamericanos acaso molestos por la intromisión de los cárteles en sus propios países, digamos en Colombia en donde la paz pende de un hilo pese a los esfuerzos mayúsculos para detener a los narcotraficantes de Cali y Medellín sobre todo –la historia de Pablo Escobar ya se convirtió en leyenda telenovelera–, y ahora se percatan que son los capos mexicanos quienes mantienen el comercio envilecido. ¿Qué se puede esperar en el futuro?

Pero más brutal aún es la ausencia de capacidad de nuestros gobernantes para hablar claro en la Casa Blanca y exigir, con pleno uso de la soberanía nacional, que se proceda en la Unión Americana con la misma rudeza con la cual se persigue y mata a los agentes del mal y sicarios en territorio mexicano. ¿Para eso es para lo que les permiten a los policías de extranjero portar y usar armas sobre territorio nacional? Me temo que sí.

Ahora, la denuncia ha crecido sobre la propensión de aduaneros y agentes fronterizos a corromperse no sólo por dinero sino igualmente por su inclinación por las ofertas sexuales de primera línea. Las deformaciones sobre las costumbres estadounidenses, mil veces difundidas por la televisión, crecen sin remedio; pero la basura la siguen arrojando sobre México.

El juego podrido

Rafael Loret de MOLA

En México, los cauces no son muy diferentes. Las encuestas, como anunciamos, comienzan a acortar distancias entre el puntero y quien suponen segundo lugar en la contienda presidencial, tal y como lo hicieron en 2006 cuando Calderón, el tantas veces mentiroso y además usurpador, apareció un día colocado en empate técnico con Andrés, aspirante entonces del PRD –ahora aliado con el PAN en la mayor contradicción política de nuestra historia-, sin que se hubiese producido más milagro que el de alterar cifras y asfixiar, con el aval del traidor Vicente Fox –execrable sujeto–, toda posibilidad de alternancia. Un mundo infectado que fue herencia para Enrique Peña quien lo asimiló y lo hizo crecer hacia el inframundo de la democracia.

La historia se repite. Las encuestas se igualan y hasta le conceden margen al repulsivo “mansito” de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, especialista en arrodillarse en privado y exaltarse en público o bajo los reflectores, con tal de darse una importancia de la que obviamente carece. Y mientras, que su estado camine solo o como pueda, con muletas y artificios… aunque se trate de una de las entidades de mayor peso económico y político del país.

Si con trampas y chantajes fueron incluidos, como únicos independientes luego de sacudirse a quienes acaso tenían como báculo una mayor autoridad moral, tanto la Margarita de las estrellas y El Bronco de los despistados, ¿qué es dable esperar para el fin de la contienda? Parece más fácil otorgarle una victoria al norteño y su caballo que reconocer la de Andrés cuando llegue el momento de los escrutinios y aparezcan palomas blancas en vez de votos y sufragios en blanco por obra de la teletransportación, desde el INE hacia cada casilla comprometedora.

Y le llamamos democracia.

El acabose

Rafael Loret de MOLA

Más de cinco años de ejercicio del señor peña nieto quien, en el finiquito de su mandato y tras dilapidar su capital político, enfrenta el rechazo del 85 o 90 por ciento de los mexicanos con el más bajo nivel de aceptación de los sexenios predecesores; esto es, digamos arrancando en la primera gestión sometida a esta medición. Cuando calderón se fue –a volar por el mundo y en primera clase como demuestra reciente gráfica contradiciendo la demagógica anterior en la que se observaba en la “económica” como una aportación proselitista a favor de su querida “Cocoíta”, cuando aspiraba al gobierno michoacano por segunda vez–, creímos que habíamos tocado fondo… pero la caída desde la peña de Atlacomulco ha resultado bastante más pronunciada.

lograra el objetivo de disminuir las “exportaciones” de drogas al gran mercado del norte en un solo gramo-, una farsa montada con la perversidad propia de los guardianes de las barras y estrellas, peña nieto ha acrecentado el conflicto hasta dimensiones imposibles de prever hace apenas tres años: cuando menos, la tercera parte de las entidades del país viven bajo el caos, tres de ellas son ingobernables en sentido institucional –Michoacán, Tamaulipas y Guerrero–, y veintidós en total deben pagar una suerte de alcabalas a los grupos criminales filtrando nuestros impuestos. Es decir, en buena medida, la mayor parte de los mexicanos sostiene a los cárteles y los provee de fondos amén de cuanto éstos obtienen de los ayuntamientos tomados, de facto, por las mismas bandas. ¡Y se culpa de ello a los infelices policías municipales!

Considerando lo anterior, cuanto sucede en Tamaulipas, acaso mantenido en segundo plano por la efervescencia de las masacres en Guerrero, Michoacán y otras entidades, es de tal nivel de aberración que supera cualquier inclinación por la ficción. Allí, un hermano traiciona la memoria de otro, cae rendido por cobardía ante los capos y los cárteles, deja el territorio de su entidad en manos de los mismos y negocia con el gobierno federal una estrategia para aparentar que los operativos permanecen dándose el lujo de exhibir que las matanzas recientes así lo demuestran. Todo ello hasta aceptar una alternancia a favor de un delincuente juvenil, Francisco García Cabeza de Vaca. Falacias criminales bajo el sello más acreditado de la impunidad.

Aquellos esbirros

Rafael Loret de MOLA

Durante muchos años creí que los ladrones actuaban por necesidad y el imperativo de llevar alimentos a sus casas empobrecidas por las grandes desigualdades sociales; algunos eran víctimas de su entorno y otros, los violentos, estaban guiados por el tremendo rencor de las injusticias de clases vehemente exaltadas por las inevitables telenovelas de las cadenas privadas en competencia. Estos “culebrones” –así les llaman en España en donde son bien cotizados este tipo de productos mexicanos–, representan una renta muy alta para las empresas de Ricardo Salinas Pliego, emperador de la plata, y Emilio Azcárraga Jean, el heredero de la gorra de béisbol.

Mi visión añeja, muy atrás en el tiempo –es terrible pensar que me refiero al segundo y no al actual tercer milenio–, fue opacándose, poco a poco, ante el conocimiento periodístico que nos rebota en las neuronas cerebrales por atascadas por la obligación de conservar en la memoria hechos y filiaciones, felices o no –por desgracia es más abundante lo negativo–, capaces de habernos cambiado la existencia cuando aprendimos a ver detrás de las cortinas de humo y las tantas hipocresías.

Alguna vez, mi viejo inolvidable –amigo entrañable, sobre todo, a quien me arrebató una inmunda consigna oficial refrendada por miguel de la madrid y operada por el asesino silencioso manuel barlett–, me dijo:

–Cuando, hace años, viajé a Veracruz escuché a un elemento de la Marina señalar a un jovencito al tiempo que decía: “allí va el hijo de un ladrón”. Era un junior: el hijo del ex presidente Miguel Alemán. Desde entonces me juré a mí mismo que nadie podría ni tendría derecho a calificar así a un hijo mío.

Y lo cumplió a cabalidad aunque no faltan los esbirros de echeverría, incluso de los difuntos sansores y cervera, o los hijos de perra, con perdón de bartlett, quienes se animan, de vez en vez, a pretenden rosar mis fibras sensibles sin otra osadía que la de intentar inútilmente igualarse política y moralmente con quien les dio lecciones de gobierno a su paso por la titularidad del Ejecutivo de Yucatán. Y lo demostraré cuantas veces pueda.

Por cierto, respecto a la ética familiar el incidente reciente de Pedrito, seguramente gestado en un OVNI a cuya exploración dedicó buena parte de su vida su padre, don Pedro Ferriz Santacruz, el mencionado junior tuvo a bien responder hace un año cuando navegaba por las nubes de la aspiración inalcanzable, y con injurias, cuando un joven alumno de la Universidad Autónoma de Nuevo León quien, con mal gusto sin duda, escarbó algunos pasajes turbulentos del matrimonio del ponente.

¿Sin esperanza?

Rafael Loret de MOLA

El PRI y su gobierno aliado –los operadores de la campaña y su candidato llevan el sello de peña como si fuera el de un campo de concentración nazi–, están decididos a matar a la democracia mexicana como han hecho otros líderes continentales, incluyendo al nauseabundo “pato” Donald Trump y sus hackers, entre ellos los rusos que ahora le pasan facturas, para asegurar la continuidad –más bien el continuismo deformado–, de un sistema fallido, precisamente la apuesta del gobierno de Washington listo a intervenir, como sea, en su incómodo vecino del sur.

Para la Casa Blanca, que domina el entorno de Trump pero no a éste siempre desenfrenado, la posibilidad de que México se convierta en un estado fallido y posibilite con ello la emergencia para una intervención directa de la ONU, ha sido un sueño largamente acariciado y contra e que han debido enfrentarse decenas de compatriotas, bien nacidos, supeditados al suplicio del presidencialismo corruptor y antisocial, servidor lacayuno de una oligarquía impetuosa, inalcanzable, incluso perversa. Por eso, claro, la democracia no existe en México.

La prueba la tenemos en el penoso Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, cuyos siete sabios fueron propuestos por el titular del Ejecutivo y aprobados por el Legislativo; de esta manera se reemplazó al antiguo colegio electoral en donde los aspirantes a la Cámara baja y al Senado se autocalificaban predominando, claro, el pernicioso “mayoriteo” priista que cumplía la entonces ortodoxia de arrodillarse ante el presidente de la República para intentar subir de grado en la carrera política rebosante de ambiciones insanas, sea de dinero o de poder o de ambas condiciones.

Por esta razón, los siete sabios, cuando menos cuatro de ellos con nombres o apellidos poco conocidos y hasta bastante singulares –de ello no estoy exento, desde luego–, optaron por retroceder y avalar a un tramposo, bueno a dos porque Margarita pecó de lo mismo del brazo de su consorte –¿para cuándo expulsan a “jelipe” del PAN por apoyar a una aspirante que renunció a su partido de origen?–, para que pudieran sendos personajes ser candidatos “independientes” cuando, es bien sabido, están lejos, lejísimos, de serlos.

La falacia es un rudo golpe para quienes tenían alguna esperanza en que, por fin, los comicios serían limpios al igual que el deseo patológico a ungir a la selección nacional de fútbol como campeona del mundo en Rusia y ser mimados por el recio Vladimir Putin en su reino semisocialista.

Este 2018, cuando menos, ambas aspiraciones están lejos de alcanzarse. Pocos creen en la rectoría del INE como repudian la falsa sabiduría de los “siete” magistrados del Tribunal “inatacable”. Pero tal ya se sabía desde mucho antes de iniciar campañas. Entonces, ¿para qué repetir la misma parodia a vista y paciencia de casi noventa millones de empadronados? ¿De verdad, sirve de algo votar en estas condiciones inhóspitas? Ya hablaremos de ello en su momento.

Prisiones en campaña

Rafael Loret de MOLA

Siete ex gobernadores están presos, seis son miembros del PRI cuya dirigencia ahora sí exige castigos ejemplares para lavas sus manos al estilo más puro de Poncio Pilatos, y uno perteneciente al PAN y sin que hubiese nadie de su partido en asumir la defensa; mucho menos, claro, el corrupto Diego Fernández. En cada caso, la sociedad se ha mostrado insatisfecha porque se alega que no basta con la coerción penal sino se exige la reparación de los daños cometidos en contra de los intereses del colectivo; al respecto, las autoridades hacen mutis como lo han hecho siempre respecto a los bienes incautados a los capos de la mafia. Sencillamente se los quedan y reparten.

Hay otros ex gobernadores que fueron aprehendidos, en su momento, y quienes purgaron penas de más de un año: Israel Nogueda Otero, de Guerrero; Pablo Salazar Mendiguchía, de Chiapas y Dante Delgado Rannauro, de Veracruz. Estos, con infinidad de artilugios, salieron libres y negociaron abiertamente su silencio como sucedió con el último mencionado quien, de plano, apreció tanto su libertad que terminó fundando el partido Convergencia convertido hoy en Movimiento Social para hacerle sombra al Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, la novia de Andrés Manuel. Y el chiapaneco Salazar, el burlesco, vuelve a las andadas y elude órdenes de aprehensión contra él –por el asesinato de catorce niños en Comitán, si bien las víctimas sobrepasaron el medio centenar–, para seguir agitando las aguas con las sectas protestantes antinacionales adheridas a él; por cierto, este personaje, fue aliancista, en su momento, y actualmente está entregado a López Obrador y es el único en su género.

Desde luego, la captura de Javier Duarte de Ochoa, en Guatemala en donde igualmente se localizó –la primera vez– a Joaquín El Chapo Guzmán, fue algo así como la cereza del pastel y no pocos priístas con mentes pequeñas consideraron que con ello se vindicaba a su partido para dar la cara en las contiendas electorales por venir. Cabe una gran carcajada por la simplicidad del razonamiento, sobre todo porque ya no es tan sencilla la manipulación del colectivo. Luego seguirían Roberto Borge Angulo, de Quintana Roo; Tomás Yarrington y Eugenio Hernández Flores, de Tamaulipas.

Sin duda, el daño mayor lo recibirá el PRI al constatarse, primero, que fueron las policías internacionales las que intervinieron en los operativos contra el tamaulipeco Tomás Yarrington y el veracruzano Javier Duarte, y no los elementos de la Procuraduría General como falsamente se extendió para saludar con sombrero ajeno. Es curioso: a varios ex mandatarios más –digamos César Duarte Jáquez, de Chihuahua, y hasta los “candidatos” Humberto y Rubén Moreira Valdés, de Coahuila–, se les persigue con más ahínco y con procesos cimentados en los Estados Unidos.

Sin duda, el daño mayor lo recibirá el PRI al constatarse, primero, que fueron las policías internacionales las que intervinieron en los operativos contra el tamaulipeco Tomás Yarrington y el veracruzano Javier Duarte, y no los elementos de la Procuraduría General como falsamente se extendió para saludar con sombrero ajeno. Es curioso: a varios ex mandatarios más –digamos César Duarte Jáquez, de Chihuahua, y hasta los “candidatos” Humberto y Rubén Moreira Valdés, de Coahuila-, se les persigue con más ahínco y con procesos cimentados en los Estados Unidos. De allí los temores crecientes entre la clase política mexicana, si bien los montajes se han realizado con todas las de la ley, tratando de impresionar a los mexicanos. ¡Los operadores se van a llevar severas sorpresas ante los escrutinios!

Enredos de palabras

Rafael Loret de MOLA

No es una casualidad que los ordenamientos de mayor calado universal sean breves y precisos: los “diez mandamientos”, por ejemplo, o el “libro rojo de Mao”, desde la perspectiva extrema. Suele ocurrir que el exceso de legislación tienda a confundir al conglomerado y a convertirlo en permanente rehén de las interpretaciones, casi siempre favorables a quienes ejercen el poder y señalan las líneas a seguir. Podríamos, a partir de esta evidencia, establecer un silogismo: a mayores enredos más vulnerabilidad colectiva y mayores espacios para la manipulación política. Hay excepciones, claro, pero éstas, como suele decirse, confirman la regla.

De la misma manera, una sociedad sometida a la excesiva presencia de la autoridad, que interviene por todo y para todo, esto es casi sin dejar espacios para las iniciativas individuales –o lo que es lo mismo, para el usufructo de la libertad–, no puede considerarse plena ni feliz. Y, desde luego, el peso gubernamental asfixiante dista mucho del ideal democrático en el que se ejerce la soberanía popular a través de los mandatarios, esto es de quienes obedecen los designios del mandante, el colectivo en este caso, y no al revés. En México los términos suelen aplicarse en sentido inverso, exaltándose los simbolismos oficiosos. Digamos que tal es una tradición acendrada desde los espejismos “revolucionarios”.

La propensión de nuestros gobernantes a reformar y elaborar nuevas leyes sólo choca con la resistencia a formular una nueva Constitución por una premisa fundamental: los más de seiscientos parches impuestos a la misma, por lo general para favorecer las tendencias sexenales colocando el sello del Ejecutivo en turno. De allí que el cuidado texto de los Constituyentes de Querétaro se convirtiera, sobre todo durante los lapsos de mayor frenesí retórico por el “cambio” en un amasijo de intenciones mal definidas y también confusas como consecuencia de las iniciativas presidenciales aprobadas al vapor, al calor de una complaciente mayoría intransitable, o por efecto de las negociaciones soterradas con sabor a chantaje.

Se han dado, en este sentido, absurdos monumentales como el que anida en el artículo 82, determinante para el arraigado presidencialismo y por largo tiempo candado xenófobo para separar a quienes nacieron en suelo patrio de aquellos que se nacionalizaron después, para habilitar a los “hijos de padre o madre mexicanos” como aspirantes a la silla grande y descalificar, por tanto, a quienes cuentan con sendos progenitores mexicanos. Por supuesto, nadie ha reparado en el error y no ha sido motivo de debate alguno. Dicen que el sentido de la normativa se entiende aunque esté suscrita otra cosa. Cosas de léxicos y sintonías políticas.

¿Por quién?

Rafael Loret de MOLA

La gama es tal que somete hasta a la incredulidad y la convierte en fuente de entendimiento; si todos son malos es menester elegir al menor peor. Este es el razonamiento imperante entre un amplio sector de la población convencida, además, en el ejercicio del voto como elemento sustantivo para asegurarse mexicanos de bien y no permitir la manipulación de la voluntad colectiva… cuando, no pocas veces, es al revés.

Abstenerse, lo he dicho en otras ocasiones, es también un acto político relevante si se hace luego de meditar en la pobreza de la oferta política y la tendencia a jugar con las mismas reglas, a pesar de los embustes y fraudes coligados unos a otros. Dicen que quien por su gusto muere que lo entierren parado; y tal parece ser la norma de la mayor parte de la clase política insistente en repetir en sus cargos para refugiarse de sus propias rapiñas o cuidarse las espaldas en tiempos de vacas flacas. Buen ejemplo de ello son Emilio Gamboa y Manuel Bartlett, quienes perdieron el faro de la dignidad hace ya varios sexenios.

Me preguntan por quién votar y, la verdad, siempre me he negado a inducir a los lectores con mis sugerencias, creyente como soy del libre albedrío y de la independencia de criterios, explicablemente no afines por las condiciones y circunstancias peculiares de cada quien. La democracia, o el rescoldo de la misma, es esencialmente eso: una fórmula para dirimir, entre individualidades, la senda del colectivo asegurando así liderazgos con respaldo mayoritario.

En fin, es seguro de quien gane los próximos comicios –en este 2018–, no lo hará por mayoría absoluta, ateniéndonos a los resultados oficiales que por allí marcan las cosas, ni en sueños guajiros. Y, es más, para cuantos quieren ponerme sellos les digo: estoy harto de los partidos, tanto, que prefiero fijarme en los candidatos y sus perspectivas antes de medir a las dirigencias de sus respectivos institutos y a las estructuras de los mismos. Por ello, votaría distinto en cada entidad federativa con aspirantes a gobernador –Guanajuato, Jalisco, Morelos, Chiapas, Yucatán, Veracruz, Puebla y Tabasco–, sin que ello implicase traición alguna a mi conciencia sino refrendo a que la partidocracia se asfixia ya ante la incredulidad masiva si bien algunos abanderados pueden ser rescatados apenas de la ignominia.

Vivo en el Distrito Federal, nací en Tamaulipas, me formé en Mérida y soy hijo adoptivo de Tlaxcala –en Coahuila me alejaron por el cacicazgo Moreira–, por lo cual el dilema planteado se complica.

Minoría

Rafael Loret de MOLA

Los analistas menos tendenciosos, bajo la avalancha de los mercenarios que venden con descaro sus espacios al mejor postor y estrenan residencias fantásticas cada seis años, asumen que Andrés ya está muy por encima de su máximo histórico, en cuanto a las preferencias a su favor, esto es con más del 40 por ciento de las presunciones de votos cuando apenas caminamos antes de la media del primer mes de campaña “formal” –un eufemismo si consideramos que desde noviembre andan desatados los aspirantes–. Pese a ello, y las tantas encuestas del sube y baja, ello obliga a pensar en la urgencia de legislar, para el futuro, a favor de la segundas vueltas electorales.

Si Andrés, de acuerdo a las estadísticas oficiales que, por supuesto, tenderán al descenso para aminorar ventajas con la ignominia de la mano, llega al final con un puntaje de cuatro sobre cada diez votantes –en mis personales ejercicios la marca de López Obrador es bastante superior sin que haya dejado de cuestionarlo–, debería considerarse que, en cualquier caso, el sesenta por ciento estaría en contra suya, lo que dificultaría no sólo su administración sino imposibilitaría llamar a sus incondicionales “todo México”. No es así y él lo sabe aunque se obnubile por momentos, seguro de contar con una ventaja irreversible –la tiene, sin duda–.

Desde luego, los observadores acotan tal moción y aseguran que en los días restantes “las tendencias pueden cambiar”, alegando para ello lo ocurrido en 2006 –cuando, en realidad, calderón usurpó la presidencia y la redujo a cenizas crujientes de ilegitimidad–, y en 2012 cuando redujo la “amplia” ventaja de peña –se estimaba en doce puntos–, cuyos operadores adelantaron la navidad de quienes venden su voto por una despensa o un monedero para costear la quincena, y casi logra un empate técnico –en algunas encuestas que luego se diluyeron–, en medio del caos del INE y la propensión del mismo a seguir las líneas superiores.

En el caso anterior, el gobierno de calderón prefirió sacrificar a Josefina Vázquez Mota para sumarse, debajo del agua, al abanderado del PRI para cubrirse las espaldas. Ya sabemos cuáles han sido las facturas a pagar con la ligereza con la cual, oficiosamente, se dio cabida en la boleta a Margarita, la de los ensueños y pesadillas de calderón, la gran tramposa que presentó más de 700 mil firmas falsas aunque ella se salvara de la quema por determinación superior a diferencia del “jaguar” y “el bronquito”, los animales de la contienda.

Lo que parece viable es que, gane quien gane, de acuerdo a los números oficiales con escasa credibilidad –hemos padecido, hasta el cansancio, la subasta de sufragios y la esquilma de los escrutinios recurrente, hasta quedarnos sin nutrientes de verosimilitud–, la mayor parte de los electores –ese pesado sesenta por ciento, vistas las cosas desde el ojo gubernamental–, estaría en desacuerdo con el supuesto vencedor, sea Andrés, con sufragios, o Anaya o Meade, bajo el peso del escándalo que puede encender las hogueras a las que no temerá “el tigre” ya suelto.

De conducirse así, por las vías equivocadas, nos acercaremos más al estado fallido, la gran apuesta del execrable “anaranjado” que, so pretexto de construir el muro interfronterizo, está dispuesto a militarizar más de tres mil kilómetros en los lindes de nuestro país. Así está el mundo y así está México, en condición de indefensión.

Mordeduras

Rafael Loret de MOLA

No hay una sola banda criminal en el país, sea de narcotraficantes o secuestradores sobre todo, en donde no aparezcan uno o varios elementos ex militares o incluso personal en activo del ejército, cuestión que se guardan muy bien en no difundir los voceros castrenses para ahorrarse explicaciones y mantener la verborrea sobre las supuestas agresiones críticas a las Fuerzas Armadas. Los hechos son incontrovertibles.

Por supuesto, el general secretario, Salvador Cienfuegos Zepeda, se aferra a sostenerse haciendo la vista gorda mientras el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, sigue sin tener el control de las dependencias con poder de fuego. Peligrosa situación, insisto, tomando en cuenta las campañas en pos de la Presidencia en un escenario totalmente desfavorable para el PRI y sus altos militantes.

No sugiero, afirmo que en caso de una controversia poselectoral, esto es por la resistencia de los personajes del sistema que teman ser perseguidos a posteriori en caso de una victoria opositora, sobre todo de la izquierda icónica, Cienfuegos y peña podrían estar dispuesto a utilizar su posición de mando de facto sobre la soldadesca para extender el caos por el país, acaso la misma intención que ocultan los operadores de la Casa Blanca y el mismo Donald Trump quien bien sabe que no es necesario disparar un solo tiro para hollar nuestro territorio. Por lo pronto, militariza la frontera.

El dilema está planteado ante la evidente crecida de la violencia en las entidades en donde ya se habían generado emergencias, digamos como Chihuahua con un gobernador, Javier Corral Jurado, quien ya se declaró insolvente para atajar el desafío pasándole la pelota al gobierno federal obviamente infiltrado como lo está igualmente el del estado gigante. Pero los hechos no admiten divagaciones de ningún género ante la situación caótica que, casualmente, vuelve a estar a lo largo de la frontera norte –Tamaulipas, Coahuila, Sonora y Baja California además de la citada Chihuahua–, como si fuera espejo de las intenciones de Trump, el anaranjado, con o sin muro de la ignominia de por medio.

Téngase en cuenta que lo mejor para el establishment, en Washington, es observar a México como un estado fallido para hincarle el diente; y, por desgracia, la pésima administración federal actual le facilita las mordeduras.

El mayor robo

Rafael Loret de MOLA

No faltarán los calificativos –el peor de ellos, acaso, el de genocida aunque no esté bien empleado–, para juzgar a la administración de enrique peña nieto. La prevaricación y la complicidad, con altos miembros de su gabinete como Gerardo Ruiz Esparza, Rosario Robles Berlanga y José Antonio Meade, han sido ampliamente registradas en un largo listado de desviaciones y cínicas inversiones con el visto bueno del sector privado. Los mexicanos disponemos de menos, los pobres son más y la elite de ricos se cierne al poder público. Otra vez, y no sé cuántas más, debemos hablar de la impunidad correosa que anula cualquier buena intención.

Pero, estoy seguro, el sello del régimen peñista, además de las matanzas conocidas –Tanhuato, Tlatlaya, Apatzingán, Vallarta y otras más, sin olvidarnos nunca de los normalistas “desaparecidos” de Ayotzinapa–, será el latrocinio permanente en contra del patrimonio colectivo y sin el más mínimo pudor para mantener las líneas a pesar de su aterrizaje en las pistas del crimen; digamos, como en el caso del socavón de Cuernavaca y la carta blanca emitida a favor del burócrata ladrón –y homicida culposo–, Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones.

Lo anterior va unido al lento desarrollo de las obras del aeropuerto capitalino, destinado a ser el segundo más grande del mundo después del impresionante campo aéreo de la capital china, pagadas prácticamente ya por lo que se vuelve inútil la perorata de Andrés sobre que no lo utilizará… lo que beneficiaría sólo a los constructores, Norman Foster y el yerno de Carlos Slim, Fernando Romero, quienes ya cobraron el 87 por ciento del costo inicial de la obra. Puede ser más, claro, pero los miles de millones ya se fueron a otras manos, las de los cómplices del mandatario sin escrúpulo. Golpe dado ni la mano de Dios lo quita.

Lo peor, para este columnista, es extender el fraude, mismo que anuncié desde hace tres años cuando “iniciaron” los trabajos de la gran obra de infraestructura del sexenio –a la par con la del calderonismo, el llamado puente Albatros sobre el Balsas que tanto benefició a los narcotraficantes que desembarcan sus mercancías en el puerto Lázaro Cárdenas–, anunciándose que sus beneficios serían transexenales, como si el tiempo también fuera pertenencia del PRI corruptor y sus aliados y “no militantes” asidos a la ubre presupuestal.

Para colmo, el mayúsculo peculado se origina en las llamadas Afores, donde se acumulan los fondos para el retiro que substituyeron a las pensiones poco eficaces en términos de macroeconomía, que fueron desviadas de su fin e invertidas para costear, hasta ahora, la mitad –el 47 por ciento–, de la magna obra que, además, está fincada sobre terrenos lacustres, en constante hundimiento, a costa de ejidatarios que percibieron una bicoca por indemnizaciones o ni siquiera eso. Los machetes se quedaron en los armarios; y no es albur.

Ningún derecho tenían peña y sus colaboradores para invertir el monto de los afores –más de tres mil millones de pesos al cierre de 2017–, en una obra pública a costa de los fondos de retiro y sin consenso de sus propietarios, los trabajadores que ahorraron sin opciones de hacer otra cosa, en el más severo de los daños pecuniarios contra los mexicanos.

¿Cómo puede defenderse una conducta pública como ésta?

A la sombra

Rafael Loret de MOLA

No cuestioné al maestro, Julio Scherer García, en marzo de 2010, cuando penetró las sombras de la selva para irse a entrevistar al capo Ismael El Mayo Zambada en anuncio anticipado, no anotado por el ilustre periodista, de que él ya era quien mandaba en el conocido y poderoso cártel de Sinaloa, convertido en “confederación” bajo los auspicios de calderón y sus tratos oscuros con Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, que terminaron en noviembre de 2008 cuando se vino abajo el jet lear de Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación y principal negociador de aquel deplorable régimen, en plena zona urbana del entonces Distrito Federal.

Como a todos, aquel diálogo insólito –en donde poco se agregó a los operativos y proyectos del capo, prometiéndose otro encuentro que nunca se dio–, nos atrapó por sorpresa y obligó a debatir acerca de los límites impuestos por la seguridad del Estado tratándose de elementos de la calaña de El Mayo, condición después ampliada con los devaneos de Kate del Castillo –hija del primer actor, Erick, foxista irredento por cierto–, con el entonces fugado Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, circunstancia –una película y un posible affaire–, que dio con el criminal inmediatamente extraditado a los Estados Unidos en enero de 2017… hace tan poco.

Tampoco pasó gran cosa –porque en México la ley no es paralela a la justicia porque se interpreta al gusto de la clase política en el poder–, cuando el entones obispo de Tijuana, encaminó hacia la Nunciatura Apostólica, en 1994, nada menos que a los célebres hermanos Arellano Félix con todo y el enorme crucifijo que pendía del cuello de uno de ellos. El titular de la sede, aún el controvertido Girolamo Prigione Pozzi, quien murió en Alessandria en 2016, llamó al presidente salinas y le explicó la situación; solicitó, igualmente, que cualquier operativo se hiciera fuera de la jurisdicción diplomática. Pero no hubo necesidad: los cabecillas del cártel de Tijuana se fueron del lugar sin problemas ni persecuciones y una bendición apostólica como trofeo.

Y esto cuando las sospechas sobre el crimen del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo –predecesor de Berlié en Tijuana–, recaían en las mafias enfrentadas bajo el mando de los Arellano y El Chapo, éste capturado, por primera vez, meses después, en nuestra frontera sur por el ejército guatemalteco. ¿Atamos los cabos sueltos?

Todo ello viene a colación por cuanto a la intervención del obispo de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, para informar que los “narcos” no alterarán los comicios –por lo menos en Guerrero, donde peores condiciones existen al igual que en Tamaulipas, Sinaloa y Veracruz–, siempre y cuando los postulantes no le mientan al pueblo y cumplan, en su caso, sus promesas de campaña. La autoridad “moral” de las mafias, acaso al servicio de las agencias de inteligencia de USA, se impone a los temores y las limitaciones de la sobrepasada “ética” política. El mundo, y México, como alega peña nieto, sí están al revés.

¿Procede alguna acción penal contra quienes contactan, fuera de la ley, a los criminales de alto rango y se erigen en sus voceros? Mientras nuestro país esté a expensas de ellos, no será posible… tampoco la democracia cuadrada a los intereses de los dueños del territorio nacional.

Lo peor de nosotros…

Rafael Loret de MOLA

LAS CAMPAÑAS ELECTORALES, AL CONTRARIO DE LO QUE DEBERÍA SUPONERSE, SACAN LO PEOR DE NOSOTROS

Incluyendo el rencor acumulado y la desconfianza no sólo hacia los candidatos y partidos sino contra los comunicadores y los grupos “de presión” con los empresarios y militares a la cabeza. He escuchado que los narcotraficantes, cuando menos, actúan como son y no con hipocresías en una apología tan trastornada como la de quienes por proteger a los animales procuran su extinción con tal de llevar agua a sus heredades.

Por un momento, a lo largo de un mitin, cada aspirante pretende que aceptemos vivir en el paraíso o insistir en que podemos recuperarlo si optamos por la dividida y divagante oposición. Pero también es cierto quienes preguntan si es o no responsable anular el voto; bueno, cuando menos es un derecho que cada quien debe resolver en absoluta libertad si no siente confianza alguna en ninguno de los aspirantes que aparecen en las boletas.

Por desgracia, las filtraciones son tantas que discutimos por nimiedades, descalificamos como si de un deporte se tratara y asumimos, con soberbia, que no hay NADIE con capacidad para liderar a este país convulso. Una cosa es que no los hayamos encontrado, refugiados algunos en su ensimismamiento, y otra muy distinta la evidencia sobre la multitud de talentos muy superiores a los de cuantos han llegado al poder en los últimos sexenios: fox, el ególatra; calderón, el mediocre blindado; peña nieto, el títere sin cerebro salvo para las funciones íntimas propias. Ni siquiera sabemos que calderón, al llegar a la Presidencia, tenía menor edad, que el joven, radiante y mediático señor peña quien arribó con 46 años, 5 más de los que tenía el deplorable magnicida carlos salinas, quien contaba con 41 al rendir la protesta de ley. De esta breve comparación surge, desde luego, una nueva confusión colectiva para demostrar la pobreza del análisis general antes de emitir el sufragio.

Éxodo imparable

Rafael Loret de MOLA

El peregrinaje de, cuando menos, doscientos ochenta y un mil mexicanos por año, quienes abandonan casas y querencias azotados por la represión, sea de los radicales del narcotráfico o de los mandos castrenses evidentemente infiltrados, sólo es comparable al que se observa en las fronteras de las naciones en guerra o bajo el peso de las invasiones falsamente “salvadoras”, de acuerdo a los criterios de los operadores de la Casa Blanca –la de Washington, se entiende–, que se convierten en una marea de humillaciones y hasta “errores” de los sitiados quienes los pagan con sus vidas. Es como si México fuera un disfraz del flagelo bélico… con enormes capas de simulación. No hablo de los emigrantes que buscan un trabajo sino de cuantos huyen para salvar sus existencias.

Los peregrinos, arrastrando a sus familias –sin atención de ninguna especie porque los operativos especiales sólo se montan para recibir a los “paisanos” del otro lado durante las temporadas de vacaciones-, son blancos demasiado vulnerables para ladrones –los oficiales y los otros-, y presas de una espiral incontrolable de barbarie porque, en cualquier momento, pueden ser víctimas de una emboscada como la de Tlatlaya o, simplemente, de no pocas desapariciones jamás contadas ni contabilizadas. Ya saben ustedes que el manto negro y azul de la derecha, el del PRI y el PAN para decirlo con claridad, ha posibilitado la rehabilitación de la esclavitud bajo el misterio de las fosas clandestinas y la administración hasta de un ex mandatario federal, el señor fox y su consorte, en el terrible caso de los rarámuris obligados a marchar de Chihuahua a Baja California Sur, concretamente a San Quintín, donde han sido y siguen siendo sometidos para la realización de trabajos tan duros como la piel insensible de los gobernantes.

Por cierto, luego de conocerse el involucramiento de la familia fox en el caso de los tarahumaras esclavizados no se procedió a abrir las consiguientes indagatorias. Han apostado a que el periodo de vacaciones, otra vez, aplicara la siempre bien acogida amnesia colectiva para borrar las huellas de los personajes descubiertos y moralmente desahuciados; lo son, sí, por mantener un doble discurso, el del cambio –traicionado al minuto mismo en el que comenzaron las funciones presidenciales de vicente, el de las botas–, y la urgencia de contar con peones sin derechos al estilo de los trabajadores mineros de Cananea, Sonora, o textileros de Río Blanco, Veracruz, quienes comenzaron a fraguar el estallido revolucionario de 1910. Con memoria, el pasado atemoriza; sin ella, los abusos se mantienen impunes, como si se tratara de reducir la conciencia nacional a un palenque jocoso con gallos y cantares. Esto es, fuera de la realidad.

¡Los mismos gritos!

Rafael Loret de MOLA

¿A través de los meses precedentes, esto es desde las definiciones de las precandidaturas –episodio en el que ninguno de los postulados recurrió a la militancia de los partidos que abanderan–, han crecido ustedes, nosotros, quienes conformamos la masa popular, en cuanto a su visión de futuro o, al contrario, sentimos que estamos, de nuevo, empantanados? No me contesten a mí; analícenlo bajo sus propias conciencias, tan atenaceadas por los discursos baladíes, los desplantes torpes y las sinrazones de pleitos que dividen y no buscan la defensa de los valores nacionales en riesgo.

Perdónenme los incondicionales de tal o cual candidato pero así lo observo ante un Instituto Nacional Electoral, encabezado por un racista, Leonardo Córdova Vianello, quien es de aquellos atrapados por la deformación de que sólo los de “buenas familias” –adineradas mediante toda clase de juegos sucios–, nos pueden y deben gobernar, olvidándose de que la sangre indígena nos dotó del mayor de los mexicanos: el Benemérito Benito Juárez. En este punto coincido con el candidato de Morena, el PT y PES –éste último resbaladizo por el sector de la ultraderecha más recalcitrante–, aun cuando se propone ser mejor presidente que el del patriota de Guelatao.

Ya antes, el insolente fox dijo que había sido mejor que Juárez, hechizado con los susurros adormecedores de Martha la que se quedó, disciplinada, fuera de la contienda presidencial de 2006 –¡nos salvamos entonces de una locura extrema!–, y debió conformarse por ser la consorte “sacrificada” de un ex, castigado sexualmente por la vida, con inmensas heredades, un templo faraónico al que acudían, ya no, algunos personajes extranjeros mal orientados y hasta el señor Meade en los días previos de la definición priista, y todo tipo de privilegios –no sólo las pensiones sino igualmente la servidumbre y las escoltas que multiplican los estipendios–. ¡A cuántos cretinos y ladrones hemos soportado!

Cuando todos hablan de la corrupción, como lo han hecho los candidatos desde que se instaló la supuesta democracia en México –digamos en 1911 con la victoria electoral de Madero, el primer traicionado de su propia revolución–, ya no distinguimos siquiera los matices en medio de acusaciones entrecruzadas –por desgracia cierta en un gran porcentaje–, sobre millonarios desfalcos si bien nunca superiores a las triangulaciones del modelo Rosario que alcanzan ya los ¡seis mil millones de pesos!, incluso superiores a los sobornos de Odebrecht que pasaron por cierta casona de Chapultepec, y a los de HIGA, la única constructora del mundo que financia a sus mejores clientes y hasta les obsequian parte de los fondos.

Ni qué decir del aeropuerto, encargado a Norman Foster y Fernando Romero, yerno de Slim si bien con reconocimientos internacionales aunque éstos parecen derivados de lo primero acaso injustamente, del que se ha pagado el 87 por ciento ya pese a su lento avance. De suspenderse las obras, miles de millones se irían al caño mientras se invierte un tanto más en las pistas subliminales de Santa Lucía.

La locura de la clase política ya no manipula ni a los parientes de los suspirantes.

El caos…

Rafael Loret de MOLA

¿Cuál es el fondo de los intereses actuales del gobierno de Washington sobre nuestro país? ¿Reducir a cenizas la imagen presidencial para justificar una rectoría desde el Capitolio? ¿Provocar el caos social –indocumentados de por medio– para así tener el boleto de acceso a México considerado “estado fallido”? A estas coyunturas nos está llevando, sin remedio, el mandato de enrique peña nieto y sus enfermedades correosas: la política que lo ciega ante la realidad lacerante, y la física que le carcome por dentro sin valorarse del todo hasta donde es trágica su situación.

Por allí leí, en tono irónico, mencionar el estado de salud de Andrés Manuel López Obrador quien sufrió un infarto el 4 de diciembre de 2013 que lo mantuvo fuera de circulación en los días claves de la aprobación repulsiva de la reforma energética peñista. De esto, claro, él no tuvo la culpa pero sí elevó la sospecha sobre la secuela de enfermedades –cánceres e infartos– que suelen azotar a los líderes latinoamericanos que se convierten en incómodos para el gran gigante universal.

Desde el nosocomio –Médica Sur, nada barato, por lo que se le cuestionó porque quizá algunos esbirros adversarios pretendían su muerte en casa, sin atención de excelencia como merece un dirigente de su nivel aunque sea contrario al peñismo y a la derecha–, cometió, sin embargo, un error: enviar a su hijo a sustituirlo en las tareas de liderazgo lo cual fue rechazado aun guardando las formas para no alterar al enfermo. Y todo esto, el mal físico y el nepotismo al que tanto se opone cuando se trata de otros, dejó a su Morena en estado de indefensión ante el acoso de los serviles avaladores de la siniestra reforma. Poco a poco, la convocatoria se redujo y sólo hasta meses después, con Andrés de nuevo en la calle, volvió a su antigua solidez aun cuando pasara enormes dificultades para cumplir los requisitos –asambleas y militantes-, impuestos por el Instituto Nacional Electoral –INE, antes IFE, por el cambio brillante de sigla seguramente para determinar una parodia similar a las modificaciones priístas desde el PNR–, para el registro de partidos. Con todos los obstáculos, logró convertir a su “regeneración nacional” en un organismo dispuesto a la participación cívica.

Al fin de la semana

Rafael Loret de MOLA

La vuelta al trabajo tras los períodos estivales, para muchos, representa la angustia por haberse gastado más allá de los ahorros destinados para descansar. Es una advertencia a la vista de la Semana Santa. Las deudas suelen apretar tanto que asfixian las gargantas y sobreviene el atroz silencio bajo el cual se refugian los inquisidores de todos los tiempos; y vaya si existen beneficiarios de ello como, por ejemplo, los grandes manipuladores que cobran intereses mayores por créditos y préstamos menores. Tal es la atadura con la que los bancos dominan nuestras perspectivas de futuro.

Por supuesto, todavía no llegamos a los extremos de las instituciones bancarias hispanas… aunque me temo no nos falta mucho para ello considerando que algunos de los principales consorcios en el renglón tienen esta procedencia común. Allí, sólo como una muestra, los desahucios de departamentos y “chalets” –como les llaman a las casas que no están junto a otras–, están a la orden del día y el procedimiento es terrible: por un atraso de tres meses se quedan con la propiedad… pero el “atado” cliente no deja de tener la obligación de seguir cubriendo el importe de la deuda aunque ya no recupere su hogar. Es la cúspide de la aristocracia, o la oligarquía, incapaz de interesarse por el tejido social; luego se preguntarán, azorados, las razones de las protestas multitudinarias por las calles… o la abierta subversión de quienes ya no soportan el yugo ni soportan existir atados por los empréstitos amorales.

En México hay todavía un ingrediente peor. A diferencia de casi todos los países aquí la xenofobia funciona al revés, esto es para despreciar y abaratar la mano de obra de los propios mexicanos. Quizá ello sea herencia de la repetitiva y falsa crónica de la “conquista” que exalta a las turbas de invasores de Mesoamérica y extiende la filosofía de que México cayó bajo las patas de sus caballos; no fue así porque nuestro país, como tal, surgió en 1821, trescientos años después del paso de Cortés y sus misioneros cuya sensibilidad no les permitió respetar la esencia de una cultura en muchos renglones superior a la de importación. Pero, a fuerza de repetirlo, nos quedó el estigma.

Y eso se traduce, por ejemplo, en los bajos salarios que perciben los trabajadores del sector turístico mientras las empresas extranjeras vuelven a llevarse el oro de la industria sin chimeneas. Ocho horas extenuantes, muchas de ellas bajo el sol canicular del Caribe o el litoral del Pacífico, se valúan entre 97 y 110 pesos, dependiendo de la actividad… poco más de quinientos a la semana a los que se descuenta el seguro social y otras prestaciones: así les queda sólo las tres cuartas partes de los honorarios, unos mil quinientos pesos, para satisfacer los requerimientos familiares mientras una noche en uno de estos hoteles “con todo incluido”, no baja de tres o cuatro mil pesos, esto es el doble de los ingresos totales, por mes, de un mesero o una mucama. ¿No les parece una distorsión extrema que, por sí sola, enciende y obliga a detener nuestro paso?

Minuto de silencio

Rafael Loret de MOLA

Cualquiera supondría que, cuando menos, se tratará decente y generosamente a quienes, con vida, lloran a sus familiares muertos y “desaparecidos” como consecuencia de las atrocidades de la política. Sí, porque de “guerra” nada; a menos de que coloquemos la violencia dirigida contra México en este renglón aun cuando el objetivo central, reducir el tráfico de drogas, es plena y grotesca simulación: ni un solo gramo ha descendido la “exportación” de estupefacientes a los Estados Unidos, mientras de este lado de la frontera sumamos cadáveres. Jamás las vejaciones contra los nuestros habían alcanzado el nivel actual, un genocidio orquestado desde la Casa Blanca y no le demos más vueltas.

Hace un tiempo tuve ocasión den conversar con don Mario Rodríguez, padre de unos de los normalistas de Ayotzinapa –una población que pocos conocían hasta el drama brutal que cercenó al espíritu nacional y universal; dudo mucho igualmente que a alguna familia se le haya ocurrido conocer el célebre municipio en estas vacaciones–, quien se enfadó cuando le dije que, en todos los sitios a donde concurría a dialogar con diversos auditorios, pedía un minuto de silencio:

–No –me corrigió enseguida–. No hay minutos de silencio; nuestros hijos están vivos.

–Lo pido por el dolor de México –rectifiqué, porque así lo hago–. La tragedia se prolonga y es necesario recordarla a cada rato. No podemos olvidar.

–¡Ah! Entonces está bien –cortó, drásticamente, como si la garganta comenzará a raspársele–.

Y, es verdad. La suya y la mía. Algunos le llaman obcecación o terquedad y acaso lo sería de no conocerse cuanto hay detrás del escenario de la persecución villana al amparo de la familia infernal, los abarca, conocidos e impulsados por Andrés Manuel López Obrador aunque estoy cierto de que éste no podía percibir una conclusión tan feroz y dramática de la existencia política de la pareja. Sin embargo, insisto, debiera dar una explicación certera sobre sus relaciones con la misma para evitar que los eclipses del odio y la maledicencia se impongan. Cuidado con esto y no sólo a la vista de los comicios de junio de este año sino igualmente los de 2018… si llegamos a ellos.

Si viven estos muchachos –la esperanza crece porque no hay manera de identificar los cadáveres encontrados en tantas fosas clandestinas y en las afueras de Cocula–, eso significa que el gobierno peñista lo sabe porque sus genízaros bien conocen las cavernas de alrededor de la región en donde son explotados, es decir esclavizados, cientos de inmigrantes, luchadores sociales y posiblemente jóvenes normalistas. Como no tienen salidas posibles, son exterminados a lo largo de meses de esfuerzos sobrehumanos y con la complacencia de las mafias dominantes con infiltraciones hacia el poder político.

A quienes reclaman por sus muertos –y en esta clasificación entran algunos que han organizado movimientos sueltos sin detenerse a pensar la importancia de unirlos en una sola acaso por la soberbia de quienes dicen encabezarlos–, se les condena a ser observados como subversivos bajo vigilancia estrecha y sin consideraciones por parte de la autoridad. Otra cosa sería que olvidaran –resulta muy fácil expresarlo fuera de la piel de quienes sufren de verdad–, porque con el punto final las tensiones, para el gobierno naturalmente, desaparecerían y el silencio prolongaría la omnipotencia de un gobierno que en vez de servir a sus gobernados lucha denodadamente contra ellos.

Desarrollo de infamias

Rafael Loret de MOLA

El señor peña, en fase de finiquito y con los momios en contra por cuanto a las tendencias electorales y también su creciente impopularidad –ningún otro mandatario, ni su predecesor inmediato digamos, había llegado a sus últimos meses como mandatario envuelto en tanto rencor, tan tremendo dolor colectivo, como el actual–, arguyó que en las elecciones definiremos el desarrollo del país.

Y esta condición conlleva, desde luego, el suicidio del PRI con las armas ciegas de los deplorables que forman el anillo de la infamia alrededor del no militante Meade, atrapado por los tentáculos de las tinieblas. ¡Vaya candidatos a posiciones plurinominales! ¡Rubén Moreira, Pablito Gamboa, Osorio Chong, la hija de Beltrones y una larga lista de rufianes! Sólo les falta apretar el gatillo el 1 de julio.

Nadie persigue a la intocable –¿no que no los habría, señor peña, farsante?–, Rosario Robles Berlanga, cómplice mayor de la cúpula –pueden equivocarse, señores correctores en este caso y colocar la “o” en vez de la primera “u” acentuadas– de un poder territorial cuestionado por la disputa, y en muchos casos la sumisión, ante las bandas criminales, desde los “capos” mayores hasta los ladrones improvisados a quienes corretean los perros domésticos.

La nueva dama de las camelias, a quien trató de seducir Andrés cuando ya tenía ella la vista puesta en el empresario chantajista Carlos Ahumada –el de los videos políticamente sucios y no menos escandalosos porque son reales–, aunque el desaire le llevó a desprenderse de los encantos de sus piernas, siempre exhibidas en las reuniones claves, sirvió de plato fuerte para triangular ¡seis mil millones de pesos! desde el erario, utilizando a universidades y empresas fantasmas, sin que nadie conozca, salvo los beneficiarios entre ellos la señora Robles, el destino de los mismos. La cúspide de la era de la corrupción donde peña ha clavado su pendón.

¿Y qué decir de Emilio Lozoya Austin, heredero de uno de los salinistas químicamente puro del mismo nombre –uno del célebre trío de los “toficos” porque eran “bien ricos”–, quien recibió sobornos escandalosos en 2012, por cuatro millones de dólares, y a principios de 2016, por diez millones de la verde divisa durante su estadía como director de PEMEX; luego Lozoya dejaría a esta institución para mantenerse en la mediocridad de su carrera de economista.

Con estas cartas, además de las de la constructora HIGA que financia a la primer familia y a sus cercanos –como Luis Videgaray Caso–, acredita el régimen en curso su condición del ejemplo vivo de la corrupción; y ninguno de los aspirantes, ninguno reitero, aunque se digan ajenos a la misma están a salvo del escrutinio público y de las sospechas de cuantos no son sus incondicionales. Ahora bien, si éstos quieren ser felices, revisen las encuestas que favorezcan a su causa y duerman bien.

A los pocos periodistas independientes, como suele ocurrir, nos toca bailar con la más fea: la bilis de quienes saltan a la menor crítica sin entender que sin ésta, sencillamente, la democracia sería imposible.

Los Empresarios

Rafael Loret de MOLA

Los empresarios se reunieron para cenar en torno a quien encabeza las encuestas rumbo a la Presidencia de la República, seguros de que el aspirante, como se acostumbra con una cortesía lacayuna, recitaría cuanto querían escuchar para asegurarse un sitio en el nuevo Olimpo con pequeños trazos izquierdistas al estilo, por ejemplo, del español Felipe González Márquez, quien no dudó en ser muy “preciso” al responder cómo podía convivir un parlamento democrático con una monarquía autoritaria per se. El hombre se quedó perplejo unos instantes, tomó aire y respondió:

–¡Caramba, macho! No lo sé… pero funciona.

Como él deben concluir los dueños de las principales fortunas en México cuando les hablan de cambio pero con guiños hacia la continuidad que tantos haberes les ha dejado en el transcurrir del neoliberalismo empobrecedor, numen y centro de las políticas antisociales que venimos arrastrando, por desgracia, desde la etapa de miguel de la madrid en la Presidencia cuando éste cerró el paso a cualquier posibilidad de integrar un Mercomún Sudamericano, como propuso el entonces presidente argentino Raúl Alfonsín –tratado a su muerte como un verdadero héroe a diferencia del deslavado funeral de aquel mexicano que disimuló sus intenciones hasta el final de su vida de traiciones–, para caer, primero, en el neoliberalismo atroz y, después, en el TLCAN que, desde luego, hoy se ha convertido en moneda de chantaje porque no podríamos enfrentar la perspectiva de un comercio tan desigual y proteccionista por parte de las potencias norteñas.

El caso es que los ricos se incomodaron con la reiteración de las palabras de Andrés, líder de la justa que ya avanzó la teoría “del tigre” para insistir en que, de darse un nuevo fraude, el felino de la utopía se soltaría sin control tara devorar a los falaces, alquimistas y patrocinadores. De no haberse dado jamás un engaño electoral monumental, tales frases caerían al vacío sin remedio; pero como los manoseos comiciales y las imposiciones son usuales, a nivel federal y en cada entidad de la República –ninguna se escapa–, la advertencia no cae en el vacío aunque los timoratos y cuantos quisieran continuar con el actual estado de cosas, que tanto les reditúa, se rompan las vestiduras y alcen clamores al cielo… como si Dios protegiera a los explotadores, sinvergüenzas, cómplices y ladinos en comunión con narcotraficantes y demás criminales.

Ya va siendo hora de que enfrenten su realidad aquellos –muchos de ellos extranjeros o miembros de colonias con muy alto nivel adquisitivo–, acaparadores de divisas, enviadas a sus respectivos países o ahorradas por malos mexicanos en bancos anglosajones, traicionan a México empobreciendo incluso a sus empresas para acumular fortunas familiares con blindajes diversos en los llamados paraísos fiscales.

Así actuó, desde el poder, Rosario Robles Berlanga, con sus célebres triangulaciones que se sitúan como la “estafa maestra”, digna de un filme hollywoodense, gracias a la cual pueden desaparecer hasta seis mil millones de pesos sin reacción alguna por parte de la execrable administración peñista. ¡Y todavía el mandatario en funciones habla de que debe asegurarse el “desarrollo” al emitir los votos! ¡Qué vergüenza!}

Estamos enfermos

Rafael Loret de MOLA

Estamos enfermos, todos, a causa del virus de la manipulación, acaso el más dañino de cuantos pululan desde Los Pinos, las sedes legislativas, los juzgados y hasta la policía o gendarmería pasando por las fuerzas armadas avitualladas para robarles a los inocentes –botines de guerra les llaman– mientras transan con las poderosas organizaciones criminales que lo mismo trafican con drogas, seres humanos y armas para triangularlas hacia las naciones de Asia y África en conflicto con la mayor potencia militar de todos los tiempos.

Lo peor, para México, está por empezar. Estamos a sólo cuatro días del inicio “formal” de las campaña políticas si bien sabemos, de sobra, que no se han interrumpido desde finales del año pasado cuando los supuestos aspirantes hicieron cuanto les fue posible para convertir el prólogo en sustancia y proclamarse como seres “benditos”, intocables, bajo el signo de las alianzas absurdas entre la izquierda y la derecha o con partidos surgidos para elevar el chantaje al más alto nivel, como el PANAL –de rica miel–, o el Verde que sólo sirve para proteger animales llevándolos a su propio sacrificio. Imbecilidad galopante.

De esta suerte, el muy desprestigiado Instituto Nacional Electoral –antes IFE que se modificó al estilo del PNR, del PRM y así hasta llegar a ser PRI–, ejerce un presupuesto “récord”, 28 mil 108 millones de pesos, superior por diez mil millones al dispuesto en 2012 –cuando se prefirieron los monederos de Monex y las despensas de Soriana, empresas todavía no castigadas por un boicot popular que debió darse desde entonces–, y más del doble del asignado en el turbulento 2006, el de la usurpación calderonista, esto es 12 mil 938 millones. Por cierto, en el 2000, cuando inició la parodia del cambio se gastó 9 mil 806 millones.

La espiral fue pronunciada y vergonzosamente avalada por cada legislatura en turno, sin el menor pudor porque nadie, claro, la emprende a puntapiés contra sí mismo; mucho menos si se pertenece a una clase política que, por una parte, niega la influencia de la Casa Blanca o el Kremlin en el proceso electoral y, por la otra, solicita la presencia de observadores del exterior –ya lo hizo el candidato del PAN-PRD-MC, Ricardo Anaya–, como un escudo para tratar de defenderse de la maquinaria oficial empeñada en lo imposible: la continuidad del PRI sin abanderado militante.

Sorprende, y mucho, la obsesión priísta por manejar encuestas falsas a sabiendas que la ciudadanía ya maduró lo suficiente para darse cuenta de la tendencia enferma que marcan, exhibiendo con descaro a sus patrocinadores. No hay defensa posible ante los rumores derivados de la estrategia global, acaso diseñada por los catalanes intrusos o la empresa Cambridge Analytica, del pato anaranjado, que trabajan arduamente mientras los mexicanos duermen y creen en la limpieza electoral tanto como en la inminente coronación de la selección nacional de fútbol en Rusia. Sueños nada más, modificaría el poeta para no caer en el catastrofismo de las sombras.

La democracia es quimera en nuestro país; y aun así iremos a las urnas sin saber, y esto es lo más grave, si habrá organización capaz de defender nuestros sufragios; o el pueblo mismo.

Flagelo universal

Rafael Loret de MOLA

El terrorismo, como cauce “moderno” de la guerra de guerrillas, es y será interminable. Por desgracia, tendremos que acostumbrarnos a vivir con este flagelo como antes lo hemos hecho respecto a la miseria del mundo, las permanentes catástrofes naturales –llámense terremotos, huracanes e inundaciones–, la violencia en México cada vez más cercana al estado fallido, los vaivenes de una economía tambaleante, los feminicidios –no sólo en la estigmatizada Ciudad Juárez–, los fraudes electorales, los registrados y cuantos vienen, y los horrores derivados de la descomposición del tejido social –desde los enajenados tiroteos en las escuelas del “primer mundo” hasta la cacería de indocumentados que tanto alienta el fascista “pato” Donald Trump–.

Vamos sumando agravantes cada vez sin poder remediar los que ya cargamos. El martes 22 de marzo de 2016, volaron el aeropuerto de Bruselas y algunas estaciones del Metro de la capital en donde se asienta el Congreso Europeo luego de la declaratoria de la Unión, acaso como una advertencia de que no se extinguirá el terror mientras los bombardeos no cesen, y aún si lo hace, sobre el llamado Estado Islámico extendido a Siria y Libia. El dolor, cada vez mayor, y el miedo desbordante son los signos de la (in) convivencia humana en este lamentable principio del tercer milenio. Y cada que se van diluyendo las noticias volvemos a la normalidad asimilando hechos que la mayor parte no entiende y creyendo que lo único factible es olvidarlos. Pero no se puede.

De hecho, Europa es un blanco vulnerable permanente como lo es Estados Unidos. Primero fue Nueva York, luego Londres y Madrid; y más tarde París y Bruselas. La lógica indica que la mira está puesta en el Berlín de Ángela Merkel, esto es del centro neurálgico del Cuarto Reich, pese a las previsiones tomadas para expulsar, nada menos, a ciento treinta mil inmigrantes que no provenían de las zonas de guerra.

Este dilema lo percibí en la capital de España, hace poco más de dos años, en donde no hay gobierno pero las adherencias anglosajonas son mayores –de allí el incesante empeño en prohibir corridas de toros antes de elevar la preocupación contra la desvaloración de las vidas humanas–, en pleno colapso de la razón de Estado y pese a la decadencia de una monarquía de zánganos que son incapaces y no están facultados para resolver el vacío prevaleciente en la estructura gubernamental.

Sepulturero del futuro

Rafael Loret de MOLA

En la célebre obra México Bárbaro, de John Kennet Turner, se cuenta con apego a los hechos y una técnica de investigación impecable el drama de los indios yaquis de Sonora, entre otros, demostrándose que el numen del estallido de 1910 fue, sin duda, la desigualdad social. No es extraño el aserto en nuestra historia: ya habíamos contado que, de acuerdo a peritos hispanos –quizá preparados para librarse del estigma de sus asesinos predecesores–, la destrucción de Teotihuacán había sido consecuencia directa del dilema permanente entre los explotados, quienes se cansan de vivir a las sombras, y el pequeño círculo de gobernantes, sacerdotes y guerreros de alcurnia. El mismo vendaval que destruyó a los imperios egipcio, griego y romano luego de centurias dominantes por el paso de los “caballeros” dispuestos a defender sus patológicas razones con la fuerza de las armas.

Esto es: en México, las distancias entre quienes mandan y cuantos obedecen es mayúscula y sin que jamás se haya respetado el principio republicano fundamental: el de la soberanía popular imperante sobre los grupos fácticos de poder. De esta “útil” ignorancia se derivan todos los grandes males de nuestro país, desde el ostracismo silencioso, al que he llamado “sepulturero del futuro” y “el mejor compañero de la corrupción” entre otras definiciones, hasta la exaltación de la riqueza como única ruta el pro del estatus dentro de una comunidad inmersa en su propia hipocresía. (Ni siquiera los obispos, salvo excepciones que confirman la regla, se atreven a compartir la mesa con sus servidores por razones de “buen gusto”).

Hace tiempo, en mis días en San Miguel de Allende –la maravillosa ciudad colonial que quisiera recordar con más cariño si no fuera por la cercana presencia de la maldad en mi hogar; me dicen que no debo hacer referencia a mis emociones personales pero, a estas alturas, me he ganado el derecho de hablar cuanto me da la gana– un heredero ricachón, quien jamás ha trabajado para ganar un peso, se extrañó que uno de mis colaboradores se sentara al lado mío, y en la misma mesa que compartía con el millonario, y antes de preguntarle sobre lo que comería, le soltó:

–A este no le muestres la carta; ¿no ves que no está acostumbrado? Mándenle un tazón con frijoles y con eso le basta.

Iba a responder la majadería cuando el noble humilde se carcajeó y replicó:

–¿Sabe usted? También puedo comer carne y no me hace daño; en cambio a usted, se le atoran los frijoles.

El heredero tuvo el buen tino de no responder esperando que yo actuara; y se sintió muy molesto cuando, a cambio, le di unas palmadas en la espalda. Y luego, en la plática, el sujeto engreído e incómodo por la presencia de alguien no perteneciente a su nivel social no cesó de hablar de la necesidad de votar por otro partido, ya no el PRI sino el PAN, estábamos en las vísperas de los comicios, para así evitar el hambre de tantos campesinos maltratados. El fariseísmo llegaba muy alto en su rancho en donde servía a la decena de empleados, como se había acostumbrado en la casa de sus padres, sólo lo proveniente de una inmensa olla… con frijoles y retazos de hueso. Su familia, claro, devoraba platillos exóticos europeos y norteamericanos.

La cola sucia

Rafael Loret de MOLA

En el aniversario del macabro crimen contra Luis Donald Colosio, las bofetadas contra la tesis antipresidencialista de éste son sólo llamaradas. Como el gato del cuento, no pocos mexicanos tienen los ojos al revés y la cola también, infectada por la partidocracia más fuerte que el presidencialismo de antaño o fusionada con éste como sostengo. La cuestión es que los hechos sucintos y claros, cuando menos así deberían ser considerados, pueden ser motivo de largas y pírricas polémicas a costa del uso de las tecnologías modernas capaces de hacer hablar a un monigote con el lenguaje de Nulo –Aurelio Nuño– y su corte de corifeos iletrados quienes apenas pueden “ler”.

Es, de verdad, lamentable, lo temprano que comenzó la guerra sucia basada en la soberbia de los contrincantes y la obcecación de las dirigencias de cada instituto por demostrar que sus razones son las únicas válidas, consistentes y libres del ominoso pecado de la servidumbre cuando, en el fondo, es otra cosa, siniestra, la que impera en cada uno de cuantos las forman. De allí que las escisiones no sean poco frecuentes, alentadas por los humos ominosos de la intolerancia y la cerrazón.

Todos cuelgan en el perchero sus pecados y alegan ser poseedores de las virtudes, sólo ellos, que deben desembocar en la exaltación de su propia personalidad; los defectos y los errores son para otros; las bienaventuranzas para el grupo afín. Y con este maniqueísmo, como lo he dicho tantas veces, se pretende construir el futuro contra la opinión, en cada caso, de la mayor parte de la ciudadanía porque NINGUNA opción partidista aglutina a más del 40 por ciento de los presuntos votantes mientras el 60 por ciento restante la rechaza; esto, claro, en cuanto al líder de la justa por la Presidencia. No lo olvidemos.

No puede hablarse, con los ojos bien centrados, de una mayoría definitoria, ideal de la democracia, sino de distintas opciones que se disputan el ansiado nivel del treinta por cierto, o de la tercera parte y un poco más, para asegurar victorias que disgustan, insisto, a las otros dos tercios aunque rabien, con inaudita furia, los incondicionales de una y otra y otra opciones, atrapados en la ligereza de los intereses propios o en la superficialidad de los análisis que, resumidos, concluyen: “es el menos malo; no tenemos opciones”. Por desgracia, puede que tengan razón.

Lo lamentable es que contando con tanto tiempo por delante para la elección de 2018, llegue o no peña al final de su deplorable mandato –debería irse ya, aunque sólo le falten oficiosos un poco más de nueve meses, para salvar un poco de dignidad, si le resta alguna, y dedicarse a las terapias necesarias para vencer su cáncer prostático–, se nieguen al debate serio las principales figuras destinadas a conducir a México en el futuro inmediato y caigan en la rutina de los golpes bajos… aunque, en muchos casos, éstos no sean sino repaso de acontecimientos incontrovertibles que han lastimado al cuerpo otrora resistente de la República.

Vistas al exterior

Rafael Loret de MOLA

Resulta increíble, a estas alturas de la asfixia presidencialista, que los emisarios del PRI, encabezados por Claudita Ruiz Massieu –quien escupe sobre la tumba de su padre, asesinado por la mafia a la que ahora ella sirve–, decidieran ir ante la OEA para darle difusión internacional a la ofuscada persecución contra Ricardo Anaya, el panista aliado con el PRD y MC, por supuesto lavado de dinero del orden de seiscientos millones de pesos aunque el meollo del asunto se centra en la compraventa de un galerón en 54 millones de pesos.

Si se habla de lavado de dinero, por cierto, debe asentarse, y con claridad, que los montos manejados por los grandes capos y los políticos infiltrados –por lo general del PRI pero también en otros partidos incluyendo la derecha y la izquierda–, son muy superiores a los cauces seguidos por Anaya y su familia; no bajan, para decirlo sin eufemismos, de mil o más millones de pesos por decir lo menos y en este trance 54 millones son una bicoca muy lejana a las desviaciones ¡por seis mil millones de pesos! a través del método Rosario –por la señora Robles–, triangulados hacia universidades y de éstas a empresas diversas sin que NADIE explique en cuáles manos quedaron.

La señora Ruiz Massieu, por cierto, entregó una carta y “un expediente” al secretario general de la OEA, Luis Almagro, abogado y político uruguayo, quien debe haberse sorprendido que el partido en el poder en México parezca no reconocer la eficacia de sus propios instrumentos persecutorios –la PGR entre ellos–, y requiera la bendición de instancias internacionales para aspirar a alguna validación bajo el supuesto de que la OEA está al servicio de los gobiernos afiliados y no de los intereses colectivos; por ello se traslada a esta institución, cuyo desprestigio ha ido en aumento al darle seguimiento a las condiciones de las potencias del orbe y no a Latinoamérica, la inescrupulosa acusación, obviamente insostenible en la perspectiva nacional incluso ante organismos de falsa autonomía y al servicio, por ahora, del peñismo cobarde.

Mientras tanto, Anaya, en busca de blindaje, acudió a entrevistarse con Ángela Merkel, por segunda vez ya en calidad de candidato, y seguirá viajando, por Chile y Estados Unidos, para hablar de las resistencias democráticas en México, como él lo plantea, aun cuando con ello aumente la mala imagen del gobierno de nuestro país en la perspectiva orbital.

Por cierto, la canciller de Alemania insistió en que impulsar el libre comercio, contra las prácticas restrictivas del anaranjado Trump, sólo sería posible si perviven las prácticas democráticas sobre las represivas con instrumentos del Estado enfilados hacia los opositores. Sea como fuese, y a diferencia de Andrés, Anaya sostiene que, de ganar, encerraría a peña tras denunciarlo penalmente por innumerables delitos.

Por su parte, contra quienes alegan lo contrario, Andrés no ha viajado a Venezuela… ni a Moscú.

Daños mayores

Rafael Loret de MOLA

Con la efeméride de la expropiación del petróleo, misma que cambió, en definitiva, el destino económico y político del país –el social no porque, por desgracia, el oro negro, mal administrado, no alcanza para iniciar con él siquiera la fallida “cruzada por el hambre” anunciada por el presidente enrique peña nieto como una panacea–, surge en paralelo la esfinge del general Lázaro Cárdenas del Río, sin exclusivas partidistas como pretendieron los dirigentes priístas durante varias décadas. Y pocos sabían que el ilustre personaje, precisamente, rechazó su credencial como priísta –la número dos, después de la del entonces presidente Manuel Ávila Camacho– porque consideró innecesario el cambio de siglas sin una verdadera reestructuración de estatutos que asumieran una tendencia vanguardista, con objetivo visionario como él era.

Pasamos la celebración con los hilos cambiados. Hay una división seria –no profunda porque suelen los priístas no ser demasiado audaces cuanto se enfrentan al poder presidencial, únicamente cuando quien ocupa Los Pinos es de su misma filiación–, dentro de algunos de los actores principales del partido en el poder, precisamente por la desazón causada por el anuncio de una modificación estructural que tienda, precisamente, hacia la derecha como si la segunda alternancia hubiera estado profundamente contaminada o condicionada a otra clase de intereses reñidos con el patrimonio nacional. Y así lo perciben no pocos mexicanos conocedores de nuestra epopeya histórica.

Lo que más me disgusta, en esta hora incierta, es observar a quienes ahora defienden la propiedad de la riqueza energética de México que es, claro, de los mexicanos desde 1938. Un cuarto de siglo nos separa aún del centenario, pero hoy recordamos que hace setenta y siete años desterramos a las compañías inglesas que habían forzado las cosas para explotar sin remedio a los petroleros mexicanos; como ahora siguen siéndolo los mineros y otros grupos a quienes las injusticias y los tratos inhumanos parecen haberlos detenido en el lejano principio de la centuria anterior. Una vergüenza para una nación dotada de tantos recursos naturales al punto de que Adolf Hitler, dispuesto a apoderarse del mundo, puso su mirada en nuestro territorio y pronunció una sentencia terrible:

–México sería la mayor potencia del mundo… si la gobernáramos los alemanes.

Fue una bofetada contra nuestro nacionalismo que supo a poco bajo los estruendos de la Segunda Guerra Mundial y la tardía participación del mexicano Escuadrón 201 con el que sumamos las pobres fuerzas militares de nuestro país a una contienda con tintes de Apocalipsis; sin embargo, nuestro petróleo se revaloró y pudimos, todos, salir delante de la precariedad que sembró en el “primer mundo” aquella conflagración mundial. La pregunta es: ¿por qué, entonces, nos quedamos rezagados? Y la respuesta única es a causa de la corrupción infinita que degrada a los hombres públicos y también a quienes la toleran. En buena medida, la amnesia colectiva nos coloca en este nivel por desgracia.

Por ejemplo, hace tres años el presidente peña anunció en Londres, a bombo y platillos, su disposición para ofertar, regalar, los recursos de nuestro subsuelo dada la baja en el valor del petróleo, de la mezcla mexicana del crudo. La reforma respectiva no fue suficiente porque los interesados no previeron la caída y se amontonaron pidiendo los contratos ofrecidos; apenas ahora se nos habla de que “los primeros acuerdos” se darán en junio acaso después de cerrarse los mismos en Gran Bretaña a la sombra del glamour. Otra vez, retornó peña de un periplo internacional con saldos rojos, muy lejanos a las expectativas originales. Como mandatario, en la perspectiva diplomática, es todo un perdedor aunque se sienta aristócrata.

Debates y tigres

Rafael Loret de MOLA

El Instituto Nacional Electoral, encabezado por el racista Lorenzo Córdova Vianello, dispuso que deberán realizarse tres debates “oficiales”, uno cada mes desde abril –en la Ciudad de México, Tijuana y Mérida–, suficientes, según el criterio de los consejeros, para que cada postulante exponga propuestas y confronte opiniones con sus adversarios. Más de tres, según observo, causarían desinterés y aburrimiento en la opinión pública por la reiteración de los argumentos.

Para ello, en la Ciudad de México, el 22 de abril y en el Palacio de Minería, los postulantes hablarán de “política y gobierno”, temas candentes que obviamente darán lugar a réplicas severas por cuanto al análisis del actual estado de cosas situado en el abismo de la crisis; además, será entonces cuando también puedan señalar las tremendas diferencias entre las dirigencias que forman alianzas desde polos opuestos; las tres, para decirlo de una vez.

El segundo será en Tijuana, Baja California, en la Universidad, el 20 de mayo, en plena canícula, para tratar sobre las relaciones de México con el mundo, tema que seguramente se centrará en los bipolares desencuentros con el mandatario de los Estados Unidos y la sumisión de nuestro gobierno, además de los desiguales vínculos con la Unión Europea.

Finalmente, en Mérida, a realizarse el 12 de junio en el Museo del Mundo Maya –en donde no hace mucho presenté el libro Volvemos al Polvo de José Antonio Ceballos y con Armando Manzanero–, a las nueve de la noche, para hablar de la economía y el desarrollo, dos asuntos obviamente empantanados y que obligarán a los participantes a cruzar opiniones para reventar a los rivales con las alegaciones proselitistas finales y a diecinueve días de distancia de la contienda nacional, incluyendo los tres destinados “a la reflexión” que, desde luego, a nadie le interesa realizar.

Me parecen suficientes y completos si los candidatos no dilapidan el tiempo lanzándose bravatas o presentando copias de acusaciones –a Ricardo Anaya lo persiguen ya hasta en la OEA a donde llegó Claudita Ruiz Massieu clamando por justicia y en evidente desprecio a las autoridades mexicanas quienes quieren lavarse las manos; cuando menos es paradójico–, en medio de berenjenales de adjetivos inútiles y hasta prosaicos. No faltarán quienes aseveren que uno se irá a “La Chingada” –el rancho en Palenque–, otro será conminado a pedir asilo en Atlanta y un tercero podrá solicitar visitar un meadero para dar lustre a su nombre. Y es esto lo que NO queremos ver ni escuchar. Para vulgaridades, las comadres del PRI y algunos “memes” fuera de tono.

Por tanto, sobra la invitación a comenzar los debates extraoficiales aprovechando este periodo en el que todos lo dirigentes partidistas se han reído en la cara de los consejeros del INE sin que éstos se pronuncien: se supone que en la llamada “intercampaña” habrían de cesar los actos propagandístico y éstos han sido más numerosos que los de la llamada “precampaña”. A partir del 31 de marzo, dentro de once días, los temas estarán agotados y el hastío de la ciudadanía habrán de pagarlo muy caro, con desinterés, abulia y, en su caso, abstención.

Se les pasó la mano.

Cómo abatir al Presidencialismo

Rafael Loret de MOLA

SERÍA CON UNA REFORMA CONSTITUCIONAL QUE FINIQUITARA EL MODELO DE LA REPÚBLICA PRESIDENCIALISTA

Exaltada por el ejercicio público de una voluntad superior aun cuando se establezcan contrapesos en los otros poderes de la Unión. El hecho de que el Ejecutivo recaiga en un individuo frente a legisladores y jueces, refrenda el acento egocéntrico de la estructura gubernamental.

En un régimen parlamentario la jefatura de gobierno, recae en quien encabeza el listado de congresistas más votado y tenga capacidad para negociar con las demás fuerzas políticas los consensos necesarios para asegurar la viabilidad del gobierno. En México, nos hemos quedado a mitad de la ruta. El señor fox anunció, en abril de 2001 el fin del presidencialismo autoritario. Lo hizo con la discrecionalidad de sus antecesores cuya funcionalidad se desarrollaba por efecto de la concentración de poder ante un Legislativo complaciente, integrado por una mayoría de incondicionales, y un Poder Judicial que dependía de la figura central para su integración.

Se interpretó que la torpeza del mandatario señalado, era demostración del acotamiento de la figura presidencial por efecto de la vocación democrática de quien ejercía las funciones presidenciales y optaba por desdeñar algunas de ellas. Nada más falso si consideramos que, a pesar de sus limitaciones, siguió ejerciendo el poder central incluso para anunciar el fin del presidencialismo, sin más consenso que el propio, o para validar, en la misma línea unipersonal, el oficioso concepto del cogobierno al lado de su ambiciosa consorte que no pudo, al fin, lograr para México el discutible honor de encabezar un matriarcado al estilo de la Argentina de Evita, Isabelita y Cristinita.