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Piense

Silencio aparente

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hasta el 29 de marzo gozaremos de cierto silencio político. Los precandidatos, en tanto, habrán de convertirse en candidatos con la unción oficiosa de las militancias –la antigua y persistente “borregada”–, las cuales no tuvieron injerencia alguna en las determinaciones de las cúpulas para señalar a quienes los abanderarían con destino a la Presidencia de la República, lo mismo que en el mayor número de candidaturas a los gobiernos estatales, curules –estatales y federales– y la mitad de los escaños senatoriales.

De hecho, sólo en dos entidades no habrá comicios locales, Baja California y Nayarit, y en el resto se elegirán ya sea los Congresos y los Ayuntamientos o sólo unos u otros. Suele ocurrir, claro, que en el interior del país –odio el término “provincia” porque remite a los estándares hispanos–, los más graves incidentes ocurran por desencuentros entre los diversos y amplios cacicazgos existentes, de la mano del narcotráfico los más, en defensa de intereses muy alejados de los del colectivo, siempre excluido salvo para cumplimentar el requisito formal de las elecciones aun cuando para ello se utilice la barrena del miedo. No son pocos quienes creen que si no votan serán despedidos y nunca podrán volver a trabajar o les serán negados otros derechos. Parece absurdo porque lo es.

El caso es que las candidaturas deberán inscribirse en un lapso relativamente corto, según reza la cartilla del todopoderoso Instituto Nacional Electoral –antes IFE–, nombrado así en un supremo acto de imaginación institucional:

“11 DE MARZO AL 29 DE MARZO

Recepción de las solicitudes de registro de las candidaturas de los ganadores de las precampañas. Además, se analiza en este periodo que las candidaturas cumplan con los requisitos legales.”

¿Ganadores de las precandidaturas? Que sepamos en ningún caso intervino la militancia de tal o cual partido o alianza –de tres, cada una–. Todos los elementos que hicieron precampañas se fueron solos, sin contrincantes, marcados por el “dedazo”, el dogmatismo unipersonal incontrovertible o la capacidad maniobrera para eliminar rivales a conveniencia. De ello surgieron algunos falsos independientes, como Margarita Zavala de calderón, la ex primera dama supuestamente discreta que logró cuanto le fue imposible a su predecesora, Marta Sahagún, destruida por su propia voracidad y la decrepitud de su marido.

Esto es: tendremos un margo mes y medio de exquisito semi-silencio, sin promociones personales aunque sí partidistas, por órdenes del INE que reduce libertades supuestamente para proteger presupuestos y a una sociedad ahíta, en una nación en donde la democracia se entiende de acuerdo a los preceptos de la cúpula gobernante, incluyendo a las dirigencias de los institutos políticos que entran en el juego y, si pierden, se molestan al rechazar, a posteriori, las reglas aceptadas por ellos mismos.

Un revoltijo que, en este 2018, llama a las tempestades… y a las negociaciones soterradas. ¿Fraude? Llámenlo como quieran; no vaya a ser que nos señalen como instigadores de la abstención al servicio de quién sabe cuántos intereses. Hasta la libertad de expresión está encadenada por la superioridad política y esbirros a su servicio.

Amores mentirosos

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

AMLO –siglas que nunca utiliza este columnista–, no es precisamente AMOR. Para algunos, tabasqueños sobre todo, el nombre del icono de la izquierda es Manuel Andrés lo que le convertiría en MALO. Un viejo truco de zorros mal educados que aprovechan las campañas para hacer saltar los chapulines del odio y el rencor. Y Andrés, el último líder natural de México, cuando menos hasta hoy cuando comienzan a verse personajes como los jaliscienses Enrique Alfaro y Pedro Kumamoto, no deja de responder a las ofensas y críticas de cuantos lo cuestionan; alguna vez, pese a que lo he defendido en no pocas ocasiones y cuestionado en otras tanto, me tocó a mí.

Los tiempos cambian pero es muy difícil que las condiciones de cada ser humano se transformen de modo drástico, de un extremo al otro; por eso dudo tanto de aquellos que dejan una camiseta de la derecha y se ponen, sin rubor, la de la izquierda o viceversa; o, peor, convierten a la indefinición, como lo hace José Antonio Meade, en lábaro de propaganda proselitista. Y lo mismo sucede con Ricardo Anaya Cortés cuyo recio apoyo al peñismo –sobre todo a la hora de las reformas truculentas–, y al propio Meade ahora se observan como meras cortesías porque llegó la hora de zafarse del pasado ante la abrumadora montaña de estulticias que asfixia al mandatario cuya ceguera es tal que presume por haber realizado obras “fantasmas” y exige a todos los postulantes, a la Presidencia y otros cargos, que las reconozcan… si las encuentran, claro.

Las lisonjas al primer mandatario, sencillamente, se acabaron salvo entre los muy cercanos esbirros al mismo; incluso el reverencial “señor” parece anulado por un frío “presidente”, hasta dentro del gabinete para no dar la apariencia de un comportamiento servil aunque lo sea. Y algunas veces, pocas, salen los espolones y se le recuerda… lo contrario del amor que pinta la efeméride de hoy, el “agosto” de los hoteles de paso y moteles sobre salidas de carreteras muy conocidas, sobre todo en la proverbial conservadora Guanajuato.

Por allí habitan los herederos de las falsas monarquías mexicanas y los liberales que dieron cauce a la Independencia desde Dolores, donde se juntan, en un mismo templo, el fervor religioso, la historia y los ritos políticos más arraigados durante los días del “Grito” en aquellas épocas cuando los presidentes no tenían tanto miedo.

El péndulo de Peña

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

¿La mayor parte de los mexicanos no se han percatado de su enorme contribución al fracaso del modelo político y, por ende, la permanencia de un gobierno putrefacto, ilegítimo, y presidencialista con la fusión además de la partidocracia intolerante? Creo que no si evitamos caer en la cursilería de ablandar los hechos para no comprometer al pueblo, liso y llano, que siempre se siente víctima, jamás victimario, y señala hacia la cúpula del poder para zafarse de cualquier responsabilidad ante la historia y su país.

El conformismo, acaso una de las peores ramificaciones de la demagogia que nutre de elementos para asegurar la pasividad de las masas y su sometimiento “voluntario”, cada vez se deja sentir con mayor fuerza entre nosotros a la vez que escuchamos las quejas y reproches reiterativos contra el mal gobierno y los efectos devastadores de una economía vapuleada por la escasa visión de los “sabios” economistas al servicio del Estado, la violencia reiterada cada día y el horror de temer hasta a nuestra sombra al grado de optar por vivir con la cabeza viendo hacia los pies. Terrible disyuntiva ésta en medio de un mundo globalizado e insensible ante las diferencias sociales agudas.

Fíjense ustedes en dos de los acontecimientos judiciales de mayor impacto y las reacciones consecuentes por parte de una sociedad ahíta, descontrolada, inconforme y absolutamente confundida:

1.- Recapturan a El Chapo, luego lo extraditan, y los escépticos presuponen, enseguida, que se trata de un montaje por efecto de tantas mentiras gubernamentales y de la manera como suele manipularse a la opinión pública.

600 parches

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Más de seiscientos “parches” tiene ya la Constitución General de la República sobre la que no se admite poder alguno, ley suprema como es de acuerdo a su propio texto, y frecuentemente alterada por las interpretaciones políticas que, incluso, han trastocado valores supremos como la reelección –admitiéndola, después de un periodo–, o prorrogando el mandato de algún cacique como ya sucedió en Tabasco, con Tomás Garrido Canabal, y en Yucatán, bajo la batuta del extinto víctor cervera cuya sobrina Ivonne, ladrona, se encuentra situada en el punto medio entre modelo de baja monta y presunta aspirante a la transa presidencial, si logra el PRI remontar con Meade a la cabeza… en la guillotina.

Al leer el texto de la Constitución para la Ciudad de México, apenas rematada con las consiguientes prisas y descuidos a los que da lugar el sosiego y la ridícula parsimonia de los actores, nos percatamos que introduce normativas que la Carta Magna federal ni siquiera toma en cuenta como, por ejemplo, los casos de revocación de mandato –no prevista para el caso del presidente de la República quien sólo tiene facultad para solicitar “licencia”, incluso definitiva pero sólo por “causas graves” que debe calificar el Congreso–, o el maltrato animal, una figura que depende, en gran medida, del criterio de quienes quizá no observan más allá del árbol sin mirar al bosque.

Cuando en México se camina en una dirección, el mundo retorna sobre sus pasos; así, por ejemplo, en el renglón que nos ocupa, sucede en Cataluña con relación a la tauromaquia cuya “crueldad” es discutible y polémica entre quienes están en pro de las corridas de toros y cuantos se oponen a ellas a pesar de ignorar argumentos éticos y financieros indiscutibles. Por algo, insisto, las grandes inteligencias en los países en donde la cultura taurina ha arraigado se manifiestan, siempre, a favor de la misma por cuanto a sus orígenes y como parapeto a las deleznables influencias anglosajonas, más provocativas ahora con el del pelo naranja en la Casa Blanca. La defensa no es sólo por preservar una especie, la del burel de lidia, sino igualmente para defender a los pueblos de la corta visión histórica de las potencias contemporáneas y sus líderes ahítos.

Es obvio que a los poderosos de la actualidad les estorba la crónica sobre la corta estancia de la humanidad sobre el globo terráqueo, en comparación con otras especies –ya desaparecidas algunas– que evolucionaron o se extinguieron. Algunos genes perversos, lo contemplamos hoy en el gobierno de Washington, perseveraron como si sólo hubiesen sido resguardados en una esfera de cristal; los de Hitler, por ejemplo, vindicados por la cristalina vidriera de la residencia oficial de los presidentes estadounidenses.

En la Constitución citadina, que eleva el estatus del otrora llamado Distrito Federal por cuanto a ser sede de los poderes federales –debiera pensarse en reunirlos en otra urbe o, al estilo de Brasilia, construir un complejo ad hoc a los mismos–, hay artículos que pueden contraponerse o chocan con los designios de la superioridad federal. Recuérdese el viejo debate sobre si las entidades deben o no ser consideradas soberanas o simplemente autónomas al reconocer la preeminencia de un poder superior, el de la Federación, aun en los casos de suprema hipocresía centralista.

Los bárbaros

Rafael Loret de MOLA

El 5 de junio de 2009, la guardería ABC de Hermosillo –más bien un almacén adaptado para cuidar niños como si fueran residuos humanos–, ardió de manera incontrolable. El origen del fuego se dio en un predio contiguo en el cual volaban los papeles quemados y las cenizas provenientes de documentos “confidenciales” del nefasto gobernador y empresario Eduardo Bours Castelo, principal accionista de Bachoco, la empresa líder en producción y distribución de huevos aunque a algunos miembros de la compañía les falten muchos de éstos en casa. Además, fue evidente las pésimas condiciones del lugar, con aval del Seguro Social y la aprobación respectiva del panista ya extinto Juan Molinar Horcasitas a gestión directa de la “primera dama” Margarita Zavala Gómez del Campo –pretensa precandidata presidencial falsamente independiente quien apuesta por la amnesia de los mexicanos–, privilegiando a un cerrado grupo de parientes de felipe calderón encabezados por la prima de Margarita, Marcia Altagracia Gómez del Campo.

La impunidad abrazó igualmente sobre otros sujetos relacionados con el repelente calderón: Alfonso Escalante Hoeffer, Antonio Salido, Sandra Téllez de Escalante y Gildardo Urquidez Serrano. Los socios de la guardería no han sido siquiera motivo de una indagatoria seria por su negligencia criminal, como tampoco los funcionarios que originaron uno de los mayores dramas de la historia reciente de México con el saldo brutal de 49 niños muertos, cremados si lo decimos brutalmente, y 76 más heridos. Todos los señalados están en la calle –es decir fuera de las cárceles porque en cuanto a recursos pecuniarios les sobran para no tener que dormir en algún callejón tan oscuro como sus conciencias–, y siguen “blindados” por jueces obtusos quienes han seguido las consignas superiores mientras se construyen sus propias mansiones… que debieran estar pintadas con el rojo sangre siquiera para recordar.

Un priista y un panista como puentes entre los gobiernos federal y estatal de Sonora en las vísperas de los comicios de 2009 que, como repercusión de la propaganda mediática de Guillermo Padrés Elías, también malhadado panista como el entonces director del IMSS bajo el régimen de la violencia, el de calderón –el actual ya es el de la barbarie–, quien no tuvo rubor alguno cuando incriminó al gobernador sin mencionar las ramificaciones de los accionistas con quien fungía como presidente de la República sin la menor legitimidad y abusando de una ciudadanía resistente y manipulable por su ausencia de vitalidad para poner límites a los usurpadores del poder. Sí, es difícil, pero no imposible; no quiero pensar que lo sea porque entonces bajaríamos la guardia y con ella toda posibilidad de esperanza. Por allí están y nadie aplica siquiera sobre ellos la menor sanción moral.

Los “Nepomucenos”

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Juan Nepomuceno Almonte, hijo del gran Morelos, renunció a ser reconocido por la historia por su sangre y dinastía y dio inicio a la mayor bastardía histórica que recordemos, peor a la de cada una de las afrentas invasoras –de Estados Unidos, España y Francia–, que no doblegaron al espíritu nacional y, aunque pasaron sobre el honor de miles de valientes, deben ser recordadas como gestas de elevada cumbre moral ante la prepotencia inaudita de las potencias que pretendieron aplastarnos luego de la proclamación de nuestra independencia; Juárez, sin duda, debió reconquistarla.

Viene este pensamiento a nuestra memoria por cuanto hoy, los senadores priistas y el dirigente nacional de los mismos –hablamos del pederasta Emilio Gamboa y del arribista Enrique Ochoa Reza, quien más bien debería dirigir por su estirpe a alguna fracción de Al Qaeda–, insisten en “invitar” al más antimexicano de cuantos han habitado la Casa Banca, el racista y fascista enmascarado del “pato” Donald Trump, para que sea él quien “blinde” las elecciones en México el próximo primero de julio. Esto es: con ello se entrega el último jirón de nuestra soberanía a los vecinos norteños y se formaliza, así sea irregularmente, la condición de “estado fallido” como brutal legado del gobierno peñista.

Mientras, desde Washington y luego de su discurso a la nación, los esbirros del mandatario norteamericano insisten en poner condiciones indignas a México para renovar el TLC de América del Norte que tanto favorece a los estadounidenses con todas las prerrogativas a su favor. Una de ellas es escandalosa: la autorización para que aeronaves de la Unión Americana sobrevuelen la frontera y pasen por encima de ella hacia territorio mexicano con un nuevo grupo represor, los “air marshals”, dispuestos para detectar a posibles indocumentados o cargamentos de drogas antes de que crucen la línea divisoria entre nuestro país y la potencia a la que geográficamente, sólo eso, estamos unidos.

Es inconcebible el nivel tan bajo de quienes integran la clase política al servicio de la oligarquía y las multinacionales que se expanden como tentáculos terríficos sobre nuestro suelo infamado por un régimen traidor que apuesta por su propia opulencia a cambio de extender la miseria a niveles jamás alcanzados; sólo fox dio un respiro al considerar, con mente feudal, que quienes devengaban dos dólares al día no podían considerarse dentro del rango de pobreza extrema, si bien Marta y vicente no exploraron jamás por estos niveles.

Cuando pasen las hojas de la historia sobre este tiempo doloroso jamás podrá borrarse de la memoria del colectivo la vileza de quienes, traicionando todos los valores republicanos, nos convirtieron en una nación sin defensa posible ante el acoso criminal de los consorcios multinacionales, del anaranjado Trump y también del calculador Putin, quien sí logró hackear los comicios en la gran potencia de occidente porque sabía que Donald podría ser manipulable como lo es. Un triángulo enfermizo, inaceptable, sencillamente infame.

Tiraderos de basura

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Ni uno solo de los gobernadores “aliancistas”, fundidos partidos antagónicos por el mero propósito de ganar el poder por el poder mismo para luego hacer deslindes atroces y siempre perjudiciales para la ciudadanía, ha salido felizmente de sus encargos. En 2016, por ejemplo, dejaron sus respectivos palacios de gobierno los ahora ex mandatarios de Oaxaca, Sinaloa y Puebla, con un absoluto repudio aunque el último, olvidándose de su desprestigio, pretendiera torpemente construir una precandidatura a la Presidencia exhibiéndose con el señor peña para inaugurar un trenecito hacia Cholula, en donde sendos personajes fueron sonoramente abucheados… editándose las imágenes.

Hoy, el rapaz Moreno Valle, a quien tanto defendía su paisano Javier Lozano Alarcón, actualmente al servicio del abanderado del PRI, José Antonio Meade, pretende sacar, a como dé lugar, la burda candidatura de su esposa, Martha Erika Alonso Hidalgo, blindada por el PAN pero por debajo de la Morena de Andrés, al gobierno de la entidad. Una burla más desde el circo azul que termina en el litoral del Golfo, precisamente en Yuneslandia.

Pero ya no es tan sencillo engañar al gran auditorio nacional, menos cuando los funcionarios de alta graduación –y los millonarios como Rafael Moreno Valle más–, pretenden “comprar” sus nominaciones convirtiendo en cómplice al presidente de una nación por él devastada –siguiendo las huellas de sus deplorables predecesores–, y puesta en pie por su repulsa al sistema, justificada por el alza de los precios de las gasolinas y todos los bienes básicos.

Ni siquiera la solicitud de unidad, por los desatinos del energúmeno Trump, aterrizó felizmente porque la opinión pública fue la que reaccionó con virilidad mientras peña deshojaba, vergonzosamente, la margarita. Porque, claro, fue el “pato” Donald quien envió primero el mensaje para evitar la primera reunión “bilateral” si no había disposición, por parte del gobierno de México, de sufragar el muro de la ignominia contra el criterio universal salvo el de dos mandatarios: el de Israel, Benjamín Netanyahu, y el réprobo Mariano Rajoy, de España.

Beltrones y Yunes

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Manlio Fabio Beltrones, expresidente del Consejo Nacional del PRI, fue gobernador de Sonora en la etapa crucial del salinato trágico cuando se produjeron los magnicidios del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo –al que poca atención dio el querido San Juan Pablo II–, Luis Donaldo Colosio Murrieta y José Francisco Ruiz Massieu cuya hija, Claudita, modificó su perspectiva transformando el rencor por la apetencia de un elevado cargo público; ahora ocupa la misma posición que tenía su padre cando fue ultimado.

Como gobernador viajó a Tijuana luego del asesinato de Luis Donaldo, a regañadientes porque el entonces presidente salinas –según me confió Beltrones mismo– insistía en que no se moviera, y colectó información privilegiada de la que NO ha dado cuenta en casi veintidós años pese haber viajado con el asesino material, Mario Aburto Martínez, hacia la ciudad de México en un avión de la Procuraduría General. Ni siquiera fue capaz de informar sobre los pasajeros –uno en especial– que le acompañaron. ¿Es confiable un personaje con tal proceder tenebroso?

Los sonorenses, no uno sino un tropel, le acusan de haber desfalcado a la entidad por más de mil millones de pesos, una cifra bastante mayor a la deuda contraída por los Moreira –treinta y tres millones, de acuerdo a los datos oficiales– y por el troglodita Javier Duarte de Veracruz –él sólo ha contraído empréstitos por 39 mil 798 millones sumados a los acumulados por sus antecesores, sobre todo Fidel Herrera, que elevó el renglón en 18 mil millones de pesos–. Pero, claro, a Manlio nadie lo investiga porque fue capaz de “recuperar” al PRI con la exitosa dietista Claudia Pavlovich Arellano, hija de una ilustre dama, ésta sí, Alicia Arellano Tapia, la primera senadora que tuvo el país al lado de la campechana María Lavalle Urbina en la LXVI Legislatura.

El caso es que, en materia de arreglos soterrados, Manlio le gana al presidente de la República cuando, se supone, debiera ser al revés. Esto es: cuando ya estaba listo todo para proceder contra el ex gobernador de Veracruz, es decir el ladrón Duarte, Beltrones reculó y aseguró que sólo era un rumor malsano ¡para debilitar al PRI!

En realidad, en el fondo, quiso cubrirse las espaldas por la victoria de otro personaje siniestro, Miguel Ángel Yunes Linares, el otrora elbista postulado por el PAN al gobierno de su entidad y con la marca de la complicidad que extendió cuando, en su condición de subsecretario de Seguridad Nacional, alteró el lugar donde se desplomó el helicóptero de su jefe, Ramón Martín Huerta el 21 de septiembre de 2005, apurado por afirmar que se trataba de un mero accidente para cerrar el expediente y venderle así el favor a los fox, los amigos del guanajuatense victimizado, cuando el clima de terror crecía sin remedio. Y nadie, absolutamente, ha procedido a realizar las indagatorias correspondientes. Círculo negro cerrado.

Sólo faltó que Manlio, a cambio de servir a su correligionario Duarte con lo cual los panistas conquistaron el feudo con un abanderado bastante más siniestro, procediera a designarlo dentro del PRI como una especie de delegado itinerante con funciones internacionales. Todo ello con un absoluto desprecio por las víctimas del sujeto –entre otras veinte periodistas de acuerdo a los datos oficiales–, y los desfalcos administrativos sin explicaciones. Los asesinatos, por cierto, han continuado contra un gremio perseguido.

Divorcio definitivo

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

La sociedad y el gobierno están divorciados, no responde el segundo a los intereses del primero, parecen odiarse entre sí y el lanzamiento de reproches llega al grado de blindar a las autoridades para alejarlas de las rabiosas protestas populares, cada vez más frecuentes a pesar del miedo evidente de la mayor parte que sólo creen en el arma de su voto sin considerar las fuerzas ondulantes de los fraudes recurrentes. Y, lo peor, estas líneas serán consideradas como un llamado a la desesperanza porque, sobre la fatalidad inocultable, debe triunfar el optimismo impregnado de baratijas, como las de los invasores españoles de hace casi cinco siglos. Eso dicen, por supuesto, los rastreros hijos del sistema.

No hay jornada sin violencia ni incongruencia entre los presuntos aspirantes al trono de México que, cuando menos, no es vitalicio aunque la sombra más oscura, la de la reelección, comienza a extenderse sobre la casona de Chapultepec, puerta principal hacia Aztlán, el inframundo de los mexicas y de los mexicanos. Es éste el único don que nos ha dejado el Cielo en medio de tantas tribulaciones y la malsana presencia de los farsantes supuestamente libros bajo el modelo de la impunidad perfecta que plantea siempre enriquecerse en los puestos públicos, soportar la llovizna de las críticas y ampararse contra la historia y el tenue rencor social que va cediendo al paso del tiempo. Estoy seguro de cuál sería la reacción de decenas de personas al ver la figura de carlos salinas recorrer, por ejemplo, alguna plaza pública: correrían a tomarse una “selfie” con él. ¿Apuestas?

Así sucedió, por ejemplo, en San Miguel de Allende cuando apareció al pie del templo construido por un albañil, Zeferino Gutiérrez, basándose en una postal de Colonia, Alemania, el “egregio” ex mandatario –ahora ya fallecido y seguramente residente del más carbonífero espacio de Aztlán–, miguel de la madrid; las comadres corrieron a su encuentro y los turistas se agolparon para tomarse una foto –no había aún selfies–, encantadísimos de la vida y sin percatarse de que santificaban a un asesino, responsable de las muertes violentas de ochenta y cuatro periodistas, y muchas víctimas más. Y, seguro, tendrán las gráficas colgadas en la pared como signo de falso estatus y complicidad silente. ¡Qué repulsivo! (Por cierto, hace algunos meses retiré de mi despacho algunas fotos que me tomaron con quienes entrevisté para mis libros y resultaron un asco; me sentí un tanto aliviado por ello… pero no lo suficiente para sentirme redimido de las bacterias malignas dejadas en mis manos).

Así somos. Y ahora, al recordar al Constituyente de Querétaro, tenemos mucho que agradecerle: nada menos, el candado contra la reelección que, por desgracia, ya han abierto en los congresos locales para posibilitar la continuidad de los alcaldes –algunos de los más ambiciosos y perversos–, diciendo que así de hace en el primer mundo, es decir en los Estados Unidos, sin considerar nuestra propia historia plagada de caciques, caudillos y traidores a una democracia nonata.

Salvemos, siquiera, el principio de la no reelección; es el único que queda porque lo del sufragio efectivo más parece un epitafio.

Viejos crímenes

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

A la memoria de Carlos Loret de Mola Mediz, a treinta y dos años de su cobarde asesinato por órdenes de la satrapía feroz.

La justicia no sólo es la baza que sirve para asegurar la convivencia pacífica dentro de las marañas comunitarias de nuestros días, sino igualmente el analgésico para reducir el tremendo dolor por cuanto se pierde por la cobardía de cuantos delinquen y llegan al crimen para cumplimentar, como sicarios, las órdenes de los jefes de las mafias, incluyendo la del gobierno. La vulnerabilidad de los seres vivos es tan grande que de ello se aprovechan cuantos disponen de la violencia para cercenar caminos, doblegar espíritus o sencillamente matar por capricho o prepotencia para sentirse superiores cuando, al fin y al cabo, los destruirá la historia.

La injusticia, que inicia con la ausencia de gobierno y la negligencia oficial, cala en cambio a los espíritus libres y los asfixia. Si se prolonga, mayor es no únicamente la frustración sino el rencor, sólo contenido en apariencia, que nos impulsa a reclamar, exigir, perspectivas mejores para quienes nos siguen. Nada más terrible que los caminos se cierran igual a nuestros hijos y nietos, a nuestra herencia genética por la resistencia inaudita de los perversos que atesoran poder no para servir sino para servirse por los demás en un ciclo, el actual, carente de liderazgos con credibilidad.

Sin la sensación de la justicia se pierde hasta la sensibilidad por la libertad. Y esto ocurre, en especial para el gremio periodístico, desde la funesta década de los ochenta de la centuria pasada, cuando menos, y diez años atrás en cuanto a la descomposición social por obra y gracia de la represión.

¡No entienden!

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

No entienden. Los políticos de la nueva era van sin ideologías por los pasillos del poder. Ya no es dable hablar de derechas –aun cuando abundan los conservadores– ni de izquierdas en el amplio abanico desde los radicales hasta quienes se dicen responsables por tímidos. Lo importante es la conquista del poder y la distribución de las canonjías en una falsa interrelación con adversarios y acompañantes. La partidocracia manda y tal nos lleva hacia el cauce del fariseísmo de Estado.

He comentado, algunas veces, el planteamiento de Andrés Manuel en 1999, cuando aún dirigía al PRD y no encontraba cómo soltar las riendas a un sucesor con consenso, sobre la candidatura del corrupto empresario Gastón Alegre, protector de las fortunas de miguel de la madrid y carlos salinas, cuando tales ex mandatarios eran señalados como reyes del averno político y, por ende, repulsivos para el estratega e icono de la izquierda.

Respondió así, en mi casa, ante un selecto grupo de colegas:

–Primero debemos posicionarnos, avanzar con votos; después limpiaremos la casa.

Pero nunca hicieron lo segundo y la recoja de basura continuó hasta volverse una montaña de confusiones con el arribo de manuel bartlett díaz a las filas de la Morena de López Obrador, en donde éste decide todo y los demás se adaptan o son llamados traidores.

Ahora se incorporan Esteban Moctezuma, zedillista de cepa, Gabriela Cuevas, ex panista recalcitrante y Alfonso Romo Garza, el cómplice mayor de los fox. En esta dicotomía fatal se ha llevado, por desgracia, un tonel de decepciones aun cuando sus incondicionales no aceptan discutir sobre el tema y acuden al trillado concepto del “pasado”.

Tres compadres

Si mañana fueran los comicios federales, sin duda, el vencedor sería Andrés con amplio margen; no importan su infarto y sus dos cardiopatías posteriores –un elemento que le impediría jugar a elecciones en cualquier otro país–. Más allá de todo, es él quien acapara los votos. La cuestión es cómo nos gobernaría con la cáfila de maleantes que le rodea. Me preocupa porque tiene la puerta abierta aunque cuantos entran restan confianza… y sufragios.

¿Y después? Todos creen que sería mejor la perspectiva que la actual y es posible. Para mi fuero interno sería ideal que, además de presentar como lo hizo a un gabinete ambiguo –sin las figuras que mecen la cuna–, hiciera su propia autocrítica y explicara cómo serían sus primeros cien días de gobierno. Podríamos dormir más tranquilos todos. ¿Habría o no libertad de expresión? ¿Respetaría a un Congreso mayoritariamente en contra? ¿Habría posibilidad de que superara la ingobernabilidad latente? ¿Cómo actuaría contra el narcotráfico pese a algunas figuras que le acompañan -Batlett entre ellos-, y buscan asfixiarlo? Por lo demás, a mí no me asusta; al contrario, sigo creyendo que es menester cambiar de sistema, no sólo de partido, y no sé si Andrés estuviera dispuesto a ejecutar al presidencialismo mesiánico y a la partidocracia enferma. Quisiera creer en él señalándolo como un revolucionario pero, por lo pronto, y con los “dorados” que le rodean, no pasa de ser un simple caudillo; y éstos son devastadores. Repásese la historia para corroborarlo.

Desde luego, la gran ventaja de Andrés es la pobreza de sus adversarios.

Disney y Los Simpson

Rafael Loret de MOLA

Cuando asumió el “pato” Donald la presidencia de los Estados Unidos, haciendo buenos los augurios de Walt Disney, hablamos de que volvían a darse las condiciones para un nuevo día “D” recordando el desembarco en Normandía como efecto del bombardeo, sin aviso, a Pearl Harbor desde donde los Estados Unidos habían puesto en jaque a Japón; no fue aquel un acto de traición sino de defensa ante la disparidad de fuerzas y la amenaza que significaba la flota norteamericana en el Pacífico. La comparación siniestra surgió porque la protesta de Trump parecía el símil de aquella ocupación de Europa con el argumento de combatir a un sistema inhumano, avasallante: el fascismo o igualmente el nazismo surgido del modelo Nacional Socialista para el cual sólo importaba el desarrollo de Alemania y la supresión de los candados a ésta impuesta luego del desastre de la Primera Guerra Mundial. Fue la vendetta la que llevó a la terrible conflagración, la más cruel de la historia incluso por encima de la Segunda Guerra universal, y las muertes de dieciocho millones de combatientes y civiles. Y el Tercer Reich logró, al inicio de la nueva oleada de terror bélico, vindicarse por las “humillaciones” que culminaron con el armisticio germano en un vagón de ferrocarril colocado en los jardines a las afueras de París. Ahora, como se previó desde el principio, la asunción de Trump fue una parodia de rencores, de visceralidades acumuladas y de fobias acrecentadas por la soberbia. Todos los ingredientes que hicieron de Adolfo Hitler el más grande villano –para muchos criminal– de la historia.

TLCAN, en 2019

Hasta el momento la mayor parte de la información sobre la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se centra en si se logrará o no mantener este acuerdo comercial, pero lo importante serán los términos en que se alcancen. El anuncio de que ampliarán las rondas de negociación a febrero, marzo y quizá hasta agosto, determinan que de cualquier forma el nuevo tratado se podría ratificar hasta el 2019 por parte de los congresos de cada nación. Hasta hoy, los puntos de mayor conflicto son las reglas de origen para la industria manufacturera, especialmente la automotriz, y los niveles salariares tan dispares entre las tres naciones, con México a la saga con sueldos de explotación. Queda claro que el TLCAN no ha sido tan benéfico para los mexicanos como lo ha sido para las trasnacionales que se han instalado aquí con amplias ventajas tributarias y salariales, pero las nuevas reglas que deriven de la renegociación y la reforma impositiva de EUA cambian las condiciones y enturbian el futuro con y sin tratado.

Incongruencias

Rafael Loret de MOLA

Hemos mencionado en este espacio que los aspirantes a la presidencia sopesan fuertes tabúes, igualmente quienes aspiran a otras posiciones como las ocho gubernaturas en disputa, la gobernación de la Ciudad de México, 64 senadurías y 500 curules para diputados, incluyendo los Ejecutivos de sendas entidades que apenas hace dos años estrenaron gobernador, Puebla y Yuneslandia otrora Veracruz, dentro de un mar de confusiones partidistas, y de incertidumbre general.

La guerra poselectoral está asegurada a pesar de que algunos estiman irreversible la tendencia ganadora de Andrés por el puntaje que lleva en “casi” todos los sondeos, no así en las casas encuestadoras ya conocidas que sirven a quienes les pagan y encuentran, dentro de las chisteras de los alquimistas, una incierta parejura entre las tres opciones más fuertes: MORENA-PES, Frente Ciudadano por Mé- xico –PAN, PRD y MC– y el Frente por México, qué imaginación, integrado por el PRI, el PANAL y el Verde. Desde luego, como ya comentamos, hay demasiadas incongruencias en estas:

1.- El PAN se arrimó a sus antagonistas históricos, el PRD y MC, que antes sirvieron como lanzallamas de Andrés fueron su blindaje en las luchas poselectorales de 2006 y 2012.

2.- MORENA, que iba muy sola, optó por aceptar el apoyo del ultraderechista PES, en donde se sostienen tesis sobre el aborto, el matrimonio igualitario, la actividad de las Iglesias, etcétera, diametralmente contrarias a la base ideológica de la izquierda lópezobradorista.

 

Evasores intocables

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Atrapados en las cataratas de los impuestos, exagerados en todos los rubros como si fuéramos un país generador de riqueza colectiva, poco reparamos en un hecho incontrovertible; quienes tienen más son los que deben cantidades desorbitantes al fisco… y nosotros, quienes trabajamos y estamos al día, los financiamos bajo el sambenito de la creación de empleos. Todo ello en un clima enrarecido y cada vez de mayor violencia. El sitio a Cancún, la semana anterior, así lo demuestra.

Dentro de los multimillonarios evasores, cínico por lo demás, están quienes más poder económico poseen e incluso el primero comienza a ser promovido en las redes sociales como posible aspirante independiente a la presidencia por su talante para hacer frente, de igual a igual, al “pato” Donald Trump investido, según repiten sin cesar los estadounidenses quienes se creen superiores, en “líder del mundo libre”, esto es de su territorio y sus satélites.

Veamos:

1.- Las empresas y consorcios de Carlos Slim Helú deben 70 mil 659 millones de pesos; de ellos, el Grupo Carso adeuda 4 mil 141 millones de pesos y América Móvil 20 mil 540 millones de pesos. Por supuesto Telmex goza del privilegio de la exención, 15 mil 417 mdp y Telecom 23 mil 284 mdp.

2.- CEMEX, cuyo accionista principal es Lorenzo Zambrano y antiguo productor de cemento, debe al fisco 38 mil 443 millones de pesos.

3.- El deplorable Grupo México, del criminal Germán Larrea Mota Velasco, no ha pagado 11 mil 133 mdp.

4.- El grupo Modelo, encabezado por Mauricio Leyva, elude la tributación por 8 mil 222 pesos y no existe la menor intención de cubrir el adeudo.

5.- La filial de Coca-Cola (Femsa), propiedad de la viuda de Garza Lagüera, no ha pagado dos mil 205 mdp.

6.- Bachoco, la de los huevos sin huevos, propiedad de la miserable familia Bours, de la que forma parte Eduardo Bours Castelo, el ex gobernador de Sonora responsable en paralelo, codo con codo con Margarita la postulante Calderona, adeuda mil 868 mdp.

7.- Televisa, el emporio de Azcárraga –ya van tres generaciones inamovibles–, debe dos mil 284 millones de pesos.

8.- TV Azteca, y el socio principal de la misma Ricardo Salinas Pliego, tiene un agujero fiscal de 254 mdp pero sumados a la deuda de Elektra hacen un total de 3 mil 365 mdp.

9.- Industria Peñoles y Grupo Palacio de Hierro, de Alberto Baillères González, tienen un rezago de 6 mil 124 millones de pesos… además de lo que puede valer la medalla Belisario Domínguez supuestamente instituida para exaltar la libertad de expresión y que el senador panista Javier Lozano aplaudió a rabiar perdiendo su propia dignidad. Baillères calla, más bien, para no hacerse notar.

10.- Grupo ICA, de Bernardo Quintana Isaac, concesionaria para la construcción de carreteras durante la época salinista y de nuevas obras bajo la férula de calderón, debe 2 mil 351 mdp.

 

 

Juego de Presidencia

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Alguna vez escribí que si la historia no estuviera plagada de episodios en los que los padres matan a sus hijos por el poder y éstos a aquellos, ni de líos de Mata-Haris espías que condensan en la promiscuidad las apetencias de los señores de horca y cuchillo, sería difícil de creer en la cantidad de intrigas, acuerdos soterrados, goles sucios, dobles intereses y lecturas, intenciones inconfesables y ruindades políticas que en el presente modifican perfiles y nos hacen la remontada mucho más difícil. ¿Pasaría algo similar a un tsunami si desapareciera la economía como rectora de la riqueza y retornáramos al honrado trueque para colocar a todos en la justa medianía, sin especulaciones escandalosas?

Quizá uno de los grandes estrategas estadounidenses, sentado en su cómoda y blindada oficina del Pentágono por ejemplo, llegó a la conclusión de que el extinto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, era bastante más que un cáncer peligroso con posibilidades de extenderse al resto de las naciones del cono sur. Y le atacaron, duramente, durante largo tiempo si bien él mismo se ponía en el blanco con desplantes, poco serios los más, y actitudes belicosas sólo justificables si el petróleo de su país fuese el único material para proveer de verdadera riqueza.

Como existen otros –incluyendo la redituable especulación–, Chávez se fue quedando solo aunque después recuperó posiciones, no por su terquedad por perpetuarse –uno de los errores más graves por él cometidos–, sino porque la defensa de la soberanía de su país, enfrentado a la nación más poderosa de todos los tiempos, resultó poco menos que ejemplar.

Después Chávez alegó que los estadistas de América Latina –no los mandatarios turbios y acomodaticios–, están siendo víctimas de una suerte de “código negro”, ya no naranja, para inocular cáncer a algunas de las figuras prominentes de Sudamérica, como él, la señora Cristina Fernández, de Argentina, Fernando Lugo, de Paraguay, los brasileños Lula da Silva y Dilma Russef, entre otros. Además de Fidel, el de Cuba, cuya muerte tardía no permitió ver el alcance de la maldición. El hecho es que quien no cree en las casualidades, defecto de este columnista sin remedio, aplica la lógica y suma estadísticas para concluir que en ninguna otra época tantos mandatarios latinoamericanos habían padecido del mismo mal en distintas circunstancias, minados de moro irreversible.

Chávez, naturalmente, culpó a la CIA hasta que el cáncer lo mató el 5 de marzo de 2013. Y volvemos al inicio de esta columna. Si la inteligencia estadounidense no hubiese protagonizado tantas y crueles intrigas, magnicidios y matanzas impunes, no podríamos creer en algo que podría parecer incluso burdo. Pero, por desgracia –y sería muy positivo indagar y aclarar lo correspondiente–, la secuela de hechos infames ha sido tal que cualquier rumor, o una denuncia presidencial aunque viniera de un general ex golpista, llama nuestra atención y obliga a reflexionar hasta que punto lo expuesto por el venezolano ahora extinto pudiera tener visos de credibilidad. En lo personal, la duda acelera mis sospechas. ¿Y las de ustedes, amables lectores?

 

¿Intervencionismo ruso?

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

José Antonio Meade, el candidato del PRI que no es priísta, es un personaje de pulcras maneras, cortés y amable. Hasta ahora no ha caído en el tobogán de la soberbia como otros de sus aliados; pese a ello, el tema sobre la voracidad financiera de la clase política lo toca también a él por cuanto en sus funciones, sobre todo como secretario de Desarrollo Social –en donde blindó a la ex perredista enamorada Rosario Robles Berlanga–, y de Hacienda, donde siguió órdenes superiores para manipular, con las participaciones federales a los estados, a los gobernadores más “broncos” o susceptibles hasta que se le apareció el engendro de Javier Corral Hurtado para exhibir los nexos entre él, César Duarte –prófugo–, Manlio Fabio y el intermediario Alejandro Gutiérrez Gutiérrez (a) “La Coneja” y coahuilense muy ligado a los deleznables Moreira.

De allí que resulte sorpresivo el lanzamiento de la audaz versión sobre el intervencionismo ruso –montándose en la trama de la Casa Blanca como derivación del Kremlin–, en voz del tránsfuga por antonomasia, Javier Lozano Alarcón, en los entretelones de la campaña en pro de Meade; estando en juego el partido de peña es inquietante que se hable de ello sin que el gobierno mexicano explique la aparente intervención de Putin, a quien se debe en buena parte la victoria de Trump. Los locos hace tiempo andan sueltos, igual que los buitres y zopilotes.

En el gobierno ruso las carcajadas retumban por doquier. Si tienen metidas las manos en el proceso electoral mexicano, aseguran con ello una victoria incontestable de la izquierda y su ícono; si no la tienen, de cualquier manera salen ganando con el registro de Andrés como uno de los elementos claves para la Latinoamérica del futuro. No miden el cansancio y la secuela de cardiopatías del abanderado de Morena: una cosa son las intenciones utópicas y otra los aterrizajes sobre la realidad.

Apúntenlo bien, amables lectores.

Anticorrupción

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Quienes fraguan nuestro destino a base de manipulaciones constantes y mentiras descaradas, insisten ahora en que quieren luchar contra la corrupción, el mal endémico de nuestro sistema que nos ha detenido en un punto muerto.

Por ejemplo, el señor peña asegura que, algún día –esto es cuando sólo le faltan diez meses o menos en la Presidencia; siempre queda la esperanza de que se retire si tiene un poco de vergüenza–, habrá de darse el sistema anticorrupción con la participación de personajes preclaros como Manlio Fabio Beltrones quien, de verdad, está en serios predicamentos judiciales, en Chihuahua, ya perdido su antiguo encanto de serpiente bailadora.

También José Antonio Meade Kuribreña, el abanderado del PRI que no es priista –una extraña amalgama para cantarse ciudadano y no político del sistema luego de haber sido cinco veces secretario de Estado, en dos ocasiones al frente de la Hacienda Pública–, tiene prisa, según dice, en cuanto a designar a un fiscal anticorrupción que, según él, estará destinado a frenar las ambiciones sin límites de quienes integran la clase política y han dado cauce al sexenio más amoral de los últimos tiempos, con sobornos millonarios de por medio y “moches” descarados que alegraron la existencia de priistas y panistas sobre todo. No puede olvidarse ni a Obedrecht ni a Higa.

Meade es un personaje de pulcras maneras, cortés y amable. Hasta ahora no ha caído en el tobogán de la soberbia como otros de sus aliados; pese a ello, el tema sobre la voracidad financiera de la clase política lo toca también a él por cuanto en sus funciones, sobre todo como secretario de Desarrollo Social –en donde blindó a la ex perredista enamorada Rosario Robles Berlanga–, y de Hacienda –donde siguió órdenes superiores para manipular, con las participaciones federales a los estados, a los gobernadores más “broncos” o susceptibles hasta que se le apareció el engendro de Javier Corral Hurtado para exhibir los nexos entre él, César Duarte –prófugo–, Manlio Fabio y el intermediario Alejandro Gutiérrez Gutiérrez (a) “La Coneja” y coahuilense muy ligado a los deleznables Moreira.

De allí que resulte sorpresivo el lanzamiento de la audaz versión sobre el intervencionismo ruso –montándose en la trama de la Casa Blanca como derivación del Kremlin–, en voz del tránsfuga por antonomasia, Javier Lozano Alarcón, en los entretelones de la campaña en pro de Meade; estando en juego el partido de peña es inquietante que se hable de ello sin que el gobierno mexicano explique la aparente intervención de Putin, a quien se debe en buena parte la victoria de Trump. Los locos hace tiempo andan sueltos, igual que los buitres y zopilotes.

En el gobierno ruso las carcajadas retumban por doquier. Si tienen metidas las manos en el proceso electoral mexicano, aseguran con ello una victoria incontestable de la izquierda y su icono; si no la tienen, de cualquier manera salen ganando con el registro de Andrés como uno de los elementos claves para la Latinoamérica del futuro. No miden el cansancio y la secuela de cardiopatías del abanderado de Morena: una cosa son las intenciones utópicas y otra los aterrizajes sobre la realidad.

Apúntenlo bien, amables lectores.

Desventaja

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

El señor peña está en desventaja notable: los cuestionamientos de sus gobernados, algunos de ellos franca y acaso merecidamente groseros, exhiben a un colectivo decepcionado, molesto, sencillamente cansado y harto de su mandatario y de los “esfuerzos” de éste para armar diatribas e intentan manipular a quienes se las creen.

No ha entendido, por ejemplo, que el rencor mayor viene de las mentiras reiteradas y de los pronunciamientos cargados de sarcasmo que van en sentido contrario a la punzante realidad, esto es como si, además de los encajes económicos, los genocidios y la oleada de corrupción, tuviera todavía el cinismo inaudito para vernos las caras.

Por ello habla de que no nos “ciegue” el rencor cuando se trate de evaluar los “avances” de su régimen… hacia el precipicio. Primero, tendría que dar cuenta de las razones para el enojo colectivo y la sentencia lapidaria contra el régimen que encabeza.

Sigo lamentando el lento despertar de los mexicanos, hasta ahora de pie, cuando desde hace dos años, tras las atrocidades de Ayotzinapa y Tlatlaya, amén de otras escenas grotescas como la de su mujer justificando su riqueza en un vano intento de legitimar su corrupción, llamamos a un par nacional, el 14 de octubre de 2014, cacerolas en mano, y ello en lugar de convocar a millones de mexicanos dio lugar al pronunciamiento valioso de algunos grupos racionales y los señalamientos ridículos de otros por haber hecho sonar cacerolas ante una hilera de granaderos en la residencia oficial de Los Pinos.

Perdónenme pero tenía guardada esta nota con la intención de que me sirviera de bálsamo. No entendí por qué un país cargado de afrentas no fue capaz de reaccionar a tiempo. Imagínense, nada más, si hubieran apoyado aquella manifestación hasta lograr, como en 2004, una marcha por la paz, la libertad y el buen gobierno A TIEMPO y no después de más de dos años de gobierno, de octubre de 2014 a enero de 2017, para que salieran a las calles, indignados, los mexicanos. Pudo más el bolsillo, duele decirlo, que la secuela de crímenes y ladronerías. Este estigma también nos cae en la cara.

Hace veintisiete meses se dio la barbarie institucional, entregándose al país a las bandas delincuenciales mientras el ejército, la marina, la gendarmería y hasta los odiados granaderos, eran absolutamente rebasados por el crimen organizado y colocados en una zona de guerra en donde sólo atacaban a los ciudadanos, como los llamados “autodefensas” al grado de despedazar, física y emocionalmente, a quien lideró a las mismas, el doctor José Manuel Mireles Valverde. Tal equivale a mostrar su cabeza en una esquina de la Alhóndiga de Granaditas siguiendo el brutal ritual de los salvajes hispanos que sometieron a los pueblos prehispánicos utilizando las artimañas de la traición.

Para eso sí han sido efectivos: para controlar a los ciudadanos desesperados por la ausencia de seguridad y el constante ultraje a sus familias, botines incluidos para la soldadesca, sin la menor protección por parte de las fuentes oficiales que debieron encargarse de asegurar las plazas tomadas por los cárteles en una inútil guerra, propiciada por calderón con su esposa al lado –si es que no estaba mancillada por sus golpes–, que no ha detenido, hasta hoy, el flujo interminable de drogas hacia los Estados Unidos.

 

Luces y oscuridad

Rafael Loret de MOLA

Para algunos priístas recalcitrantes nada cambiará en 2018 si bien algunos admiten, como una posibilidad al alcance de sus manos, que pudiera ganar Andrés las elecciones si bien tal no le bastaría para asumir la Presidencia en donde todo ya está decidido. Insisten en que en México ganarle al “sistema” es imposible. Incluso cuando les hablo de que también se pensaba lo mismo en 2000 antes de la derrota de Francisco Labastida, responden ufanos: “se las prestamos –la presidencia se entiende– un ratito mientras limpiábamos la casa y ahora no la vamos a soltar”.

La confusión es extrema. Pareciera que México es el único país atorado en la prehistoria de la política con un régimen que opta por la utopía antes de concentrarse en el rencor de la mayoría de sus habitantes, sin embargo, poco inquietante por el temor superior a lo desconocido. La mayor parte de los postulantes, incluyendo José Antonio Meade, no son reconocidos sino hasta que rebosan en las cataratas de la propaganda, más insulsa cada vez y provocativa sólo para los ingenuos, y se hunden en los abismos de la manipulación burda, y como tal sin sustento en el paraíso de los ocultamientos. Sólo faltaba que atacaran a los ojos del presidente y los miembros más importantes de su gabinete mirando las luces “led”, de acuerdo a la “docta” versión del secretario de Salud, el desplazado José Narro Robles, ahora aspirante a Senador. ¿Y la dignidad?

En fin, todas las miradas, de los no afectados por los haces del demonio, vuelven a estar pendientes del cauce fraudulento del proceso electoral.

 

Silencio de cobardes

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hagamos una recapitulación sobre aquellos temas tabúes que no responden los funcionarios de hoy y eluden, penosamente, quienes aspiran a formar parte del “nuevo” gobierno federal a partir de 2018; es menester, claro, extender el señalamiento a los gobernadores de las entidades y a los alcaldes, limitados en su quehacer por la tardanza en que reciben sus respectivas participaciones a sabiendas de que entre el 50 y el 80 por ciento de las mismas van a parar a manos de las peores mafias, cual si se tratara de una alcabala tolerada por quienes, se supone, deberían velar por la soberanía nacional y, en vez de eso, reprimen a los mexicanos.

Ya hemos hablado del aborto, los matrimonios igualitarios, la presencia del clero en las decisiones gubernamentales, la convivencia con el narcotráfico infiltrado hasta la médula en el ejército y la marina, la dependencia respecto a la Casa Blanca y los crímenes perpetrados por el régimen peñista y que nadie denuncia ante los ministerios públicos. ¿Dónde están los jueces, magistrados y ministros, con sueldos millonarios, para dar la cara y atreverse a romper la ignominia de la falsa invulnerabilidad, en forma de fuero, para someter al titular del Ejecutivo a un juicio que exigimos la mayoría de los mexicanos por los daños causados, crímenes y peculados incluidos, y la ruptura de nuestra visión de futuro?

Están ausentes de las campañas ramplonas, entre otras cosas, la entrega paulatina de nuestro territorio a trasnacionales ambiciosas, con inclusión de playas e incluso el subsuelo –patrimonio nacional–, mediante concesiones a las mineras –sobre todo canadienses–, que no tienen límite alguno, favorecidas por el gobierno y los cómplices que lo conducen. Tampoco he escuchado a ningún candidato pronunciarse, con el vigor necesario, ante las políticas migratorias infamantes de la Casa Blanca ni respecto a los antecedentes sobre los entrometidos rusos en las campañas y procesos electorales. Ya están en México, aseguran los indicios, y parece que nadie reacciona. Sobran sordos o socios en potencia.

Nadie menciona, claro, los movimientos de los grupos armados, subversivos –más de cien de acuerdo a la agenda de la Defensa Nacional–, que pululan por veinte entidades de la República y se acercan a la Ciudad de México con avanzadas que se entremezclan con los aspirantes de distintos partidos a los diversos cargos –desde alcaldías hasta jefatura de gobierno–, mediando compromisos que asfixian el destino de la gran urbe. Pero, de ello, ni una sola palabra.

El cruce de descalificaciones es primero, antepuesto a los interese del colectivo y, con ello, podemos medir lo que puede esperarse de los postulantes enrabietados y evasivos –como Andrés, quien pudo darle una lección inolvidable al miserable Yunes Linares y optó por el silencio cuando menos sospechoso–, al parecer con disposición para la negociación antes de su deber primigenio, este es la defensa del sufragio universal en un proceso viciado desde ahora.

Silencio en lo fundamental; ruido de altos decibeles sobre la frivolidad política y los tartamudeos a ultranza. Además claro de la columna de cada campaña: La esposa de Meade, Juana Cuevas, va al supermercado; Ricardo Anaya exhibe a su hijo en la escuela y toca la guitarra de son; y Andrés, aprovecha hacer política en la peluquería… como “Cantinflas” en aquella inolvidable cinta: Si yo fuera Diputado. Ahora, el genial mimo no tendría palabras para hacer valer su derecho a ser legislador.

Lo dicho: en México la dictadura impone hasta los temas a tratar y alega que existe libertad de expresión.

 

 

Tlatlaya y la Memoria

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

En los límites con Guerrero y Michoacán, en el occidente del Estado de México, desde hace una década cuando menos se ha establecido un cuadrángulo de la muerte en una región, además, en la que las cavernas son el sello distintivo. Arranca en Tejupilco de Hidalgo –es mala costumbre ponerle apellidos de héroes a los pueblos como Almoloya de Juárez, infamándolos después por distintas causas–, extendiéndose hacia Luvianos para bajar hacia Bejucos y seguir a San Pedro Limón y Tlatlaya para rematar en Amatepec. En todos estos sitios, el partido con más peso municipal y ganador de las elecciones es el de la Revolución Democrática.

En 2012, con motivo de la campaña presidencial, me cuenta un testigo directo que las multitudes recibieron a Andrés Manuel López Obrador como héroe, le colocaron guirnaldas al cuello y le hicieron recorrer varias calles entre el estruendo de las balas que se disparaban hacia el aire desde distintas camionetas llamadas “Lobo”. Concretamente, en Luvianos, el abanderado entonces de la izquierda unida fue acompañado por los alcaldes y por los personajes de cada sitio en donde, como curiosidad, las enormes residencias, entre el bosque, contrastan tremendamente con las reducidas casas de los agricultores porque, de acuerdo a los censos oficiales, esta porción mexiquense está dedicada a la siembra de granos básicos aunque, con el correr del tiempo, las actividades fueron variando; incluso entre los lugareños se acepta que entre las cuevas dominantes existen evidencias sobre laboratorios de refinación de cocaína.

Los tabúes

Rafael Loret de MOLA

Los (pre)candidatos, todos, parecen apurados en levantar polvaredas en donde nadie las quiere o en inventarse agravios para justificar pleitos arcaicos o marcadamente partidistas, esto es rebosantes de intenciones electorales en un escenario en el cual, cada día, suben y bajan los bonos de los mismos según sea el tamaño del disparate o la eficacia de la manipulación. Incluso quienes alegaban, hace uno o dos meses, ser incondicionales de una u otra causa, ahora manifiestan dudas y sospechas en un escalofriante viaje hacia las verdaderas entrañas del sistema putrefacto.

Dentro de las rebatiñas habituales es cuestionable que los aspirantes a la Presidencia, además de quienes buscan gubernaturas, curules y escaños –deberían también los ministros y magistrados de la Corte, así como los funcionarios electorales, someterse al mismo escrutinio–, opten por desmarcarse, salvo ejemplos muy contados, de ciertos temas tabúes, incluyendo el de los matrimonios entre personas del mismo sexo y cuanto toca a la demanda de muchas mujeres –no todas, ni la mitad siquiera–, sobre su derecho a abortar por cuento, alegan, los cuerpos lacerados son los de ellas; cuestionable afirmación pero válida en cuanto a la postura vanguardista que entraña.

Ya Andrés se metió en un lío al deslindarse, solemnemente, del chavismo y el madurismo de Venezuela cuando comenzaron a aparecer pintas en apoyo de su candidatura –lo de “pre” es una vacilada–, en Caracas y otras ciudades “bolivarianas”. Es obvio que la trampa fue bien planeada por sus malquerientes reventados porque, pese a todo, no logran convencer a nadie de que, en las encuestas y sondeos, ya le alcanzaron.

Brújulas perdidas

Rafael Loret de MOLA

Las brújulas de la geopolítica parecen enloquecidas; giran en distintas direcciones y no parece haber remedio para ellas en tanto los poseedores de las mismas no manifiesten su propósito de enmendarlas y corregirlas. No hay, para decirlo de otra manera, un idioma común ni mucho menos. Al contrario: la disparidad de posiciones entre la clase política y la sociedad es tan variada como los abanicos hechos en China o en la España de los Borbones –con sangre mexicana, no se les olvide–, coloreados con infinidad de escenas y matices que favorecen la manipulación visual; las copias son tan buenas como las auténticas.

El temor no cabe en este punto; tampoco la obcecación por creer que el ejército arrasaría cualquier manifestación popular, atizado por los genocidios cometidos, porque, en este caso –tras la repulsa por los descalabros presidenciales–, tendría que arrojarse al noventa por cierto de los mexicanos a la fosa común para imponer el término del peñismo obcecado, contradiciendo, en este punto, uno de los postulados más trascendentes de la Carta Magna: el pueblo tiene, en cualquier momento, el derecho de modificar la forma de su gobierno; dicho esto incluso más allá de las urnas.

En la perspectiva, pues, tenemos a un mandatario mexicano sin autoridad moral ni apoyo –salvo, hasta este momento, el de la fuerza militar–, y a un sujeto barbaján en la Casa Blanca, ilegítimo también si se valora el hackeo electoral con la signatura rusa, en un duelo permanente que coloca a la soberanía nacional como una suerte de trofeo para los vencedores.

 

Súper y peluquería

Rafael Loret de MOLA

No hay temas triviales cuando se trata de encontrar el cauce para el futuro y es necesario conocer a los (pre) candidatos en unos cuantos meses, salvo en el caso de Andrés acaso el líder más conocido en el territorio nacional y odiado por un número similar de ciudadanos ante aquellos que lo idolatran, y apreciar cosas tan trascendentes como que Juanita Cuevas, la esposa de Toño Meade, va “sola” al súper, mientras López Obrador se corta el pelo en Veracruz y Ricardo Anaya se arranca tocando “La Bamba” con dedicatoria a su hipotética “presidencia”. Lo de “Juana” ha sido motivo de bromas de mal gusto, obviamente con gusto racista, como si su nombre fuera el peyorativo de indígena o, peor, un signo de vulgaridad. Nunca, en una campaña política y miren que he atestiguado infinidad de bajezas, se había llegado a tanto para ofender a una dama por el solo hecho de ser esposa del candidato del PRI, sin ser priísta, a la Primera Magistratura. Es él quien se postula y sus pecados están a la vista, fuera de cuanto pueda representar su familia. Desde luego, no está mal que Anaya muestre sus inclinaciones musicales al dominar una de las llamadas “guitarras de son” con las que suele sustituirse al requinto que lleva la melodía y la prende. Con esto ya tiene otra opción para el futuro, además de su capacidad de traductor siendo políglota de altos vuelos gracias a las inversiones de su familia millonaria, porque no tomó en cuenta que a sus 38 años es difícil que pueda aspirar siquiera a igualarse con el inmenso Lázaro Cárdenas, quien asumió la Presidencia tras 39 inviernos.

Puras trompadas

Rafael Loret de MOLA

Golpes por aquí y por allá, muertos en cada entidad, justificaciones vanas y pueriles por parte de las autoridades –según peña estamos en el país en donde no pasa nada… pero ya sabemos cómo es–, incongruencias notables, propensión a la mayor e indignante corrupción de la historia, amafiamiento evidente con las peores células del crimen organizado, incluyendo los cárteles de mayor cobertura, y una notable tendencia a fabricar, ya desde ahora, el fraude comicial para el 1 de julio próximo. ¿Creemos en el gobierno o en la memoria histórica y el acopio de jornadas impregnadas de vileza en donde se juega con la voluntad general?

Sólo trompadas, como las de los niños de primaria que se disputan el terreno propio para los juegos en el recreo o acaso una mordida a la torta del compañero, el debilucho y tímido de sus compañeros, sin que nadie recuerde los hechos a día siguiente mientras los maestros vuelven las espaldas y se hacen tontos para evitar escandalitos. Así, hoy, los gobernadores presionados a actuar como indican los intereses del mandatario federal, ávido en conseguir la hazaña de manipular los votos para hacer ganar a su candidato e impedir cualquiera desviación o fisura de eso que llaman el sistema político.

Arañazos que, sin embargo, tuvieron un detonante mayor, ¡ah, Chihuahua!, en la norteña entidad en donde la violencia se ha disparado como nunca: en el principio de año, la primera semana de este enero, cayeron sesenta y una personas por la violencia sorda y no sólo entre los grandes grupos delincuenciales.

Alteza Serenísima

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hace tres años, en Guadalajara, con motivo de la Cumbre de Negocios, una joven universitaria, Bianca Patricia Treviño, designada para leer un discurso preelaborado, formal, oficial y siguiendo los protocolos, optó por salirse de ellos, se aferró al podio con cierto nerviosismo y comenzó a improvisar una alocución cargada de reproches al gobierno de México por la evidente negligencia del mismo en torno a la generación de riqueza, de empleos y destinos a cambio de buscar fotografías fáciles con los damnificados de los desastres naturales, los niños triquis que asombraron a la opinión pública ganando un torneo mundial de baloncesto jugando con los pies descalzos, o animando a la “primera dama”, Angélica Rivera Hurtado, para donar sus órganos en un gesto en lo que lo más representativo fue el gesto de la señora, sonriente pero con una profunda tristeza y la mirada perdida como si algún agobio personal le hubiese carcomido por dentro…

Y es natural que así sea. ¿Cuántas veces hemos insistido en que la vida privada de los hombres públicos y las mujeres que ejercen la política debe ser ventilada cuanto tienen consecuencias en el ámbito público y modifican parte o todas las líneas generales? Un mandatario que sale de la residencia oficial a disgusto por confrontar disputas familiares, de menor o mayor calado, reclamos o reproches, incluso incapacidad para serenarse en la intimidad por la angustia de no saber encaminar la nave de la República, no puede hacerlo con la mente fría y la serenidad necesarias para ponerse al mando del timón

Mensajes inútiles

Rafael Loret de MOLA

La catarata de propaganda política es tan inútil como superflua. Nadie cree en ella y los más se carcajean por los desesperados intentos de lograr la atención de los protagonistas que se presentan, siempre, como un dechado de virtudes, sin defectos de ninguna clase, dispuestos a sacrificar su amplia generosidad por el bien de la nación; sin cada uno de ellos, México iría al desastre y más si se apuesta por alguno de sus contrarios.

Molesta, además, el derroche que significa anunciarse por televisión, radio y, en menor escala, los periódicos algunos de cuyos directores, en el nivel metropolitano, suelen manejarse mejor con las diatribas de editorialistas francamente inclinados por alguna causa o mediante inserciones pagadas que presentan como informaciones frescas que, por lo general, siguen la línea de los socios de tales empresas. Los reporteros, además, están amarrados, en no pocos casos, a las líneas editoriales correspondientes. Hay que decirlo y debe aceptarse como una realidad que mengua notoriamente la credibilidad. Ya se sabe, de antemano, hacia dónde apuntarán diarios como Reforma, El Universal y La Jornada, casados con una tendencia específica y con lectores afines, incondicionales de alguna de las figuras políticas.

Esto es: salvo alguna catástrofe indeseable –recordemos 1994-, la votación ya está resuelta y, pese a ello, se dilapidan recursos que, además, ya habían sido ofrecidos para solventar las urgencias de los miles y miles de damnificados de la Ciudad de México, en donde los pleitos de comadres se multiplican desde
las izquierdas que se boicotean, Morelos, Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Tabasco.

Desastroso

Rafael Loret de MOLA

No pudo ser peor el inicio del año. Apenas en la primera quincena la asfixia es la definición para apuntar el ánimo de los mexicanos ante la oleada de sangre, carestía y corrupción que se entrelazan con las campañas electorales y dibujan a una clase política ambiciosa, con escaso conocimiento –o ninguno– de la geopolítica nacional y una avidez por la manipulación mayor a la de cualquier otra aristocracia moderna. Porque, para desgracia de quienes producen, el peso de los ociosos millonarios, se impone al silencio de una sociedad ultrajada.

La gravedad es mayor cuando sumamos a las entidades sumidas en la violencia y la persecución: Guerrero, Baja California –sobre todo la Tijuana de Jorge Hank–, Chihuahua y el asalto contra Javier Corral Hurtado, Colima, Zacatecas, Nuevo León, Baja California Sur, Yuneslandia, otrora Veracruz, y la Ciudad de México en donde las trifulcas de la izquierda dibujan las ambiciones de sus dirigentes, sean del PRD o Morena.

Desde luego, contra los cálculos oficiales, los índices de pobreza extrema crecen al ritmo de los aumentos a la canasta básica y, sobre todo, a la tortilla y el huevo, alimentos básicos de la mayor parte de los mexicanos. Por allí escuché una discusión entre un indignado consumidor y una marchanta a la que ya no le alcanza para adquirir lo básico:

–¡Vamos a boicotear las tortillas! –exclamó un furioso adulto mayor–.

–No –respondió la mujer angustiada–. El gobierno es nuestro enemigo y, si lo hacemos, nos dejan sin tortillas y pan. ¿Y qué vamos a comer? Tengo hijos, nietos.