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Piense

Provocaciones

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

No es que me lleguen las provocaciones; más bien es preocupante la estrategia de los operadores del marketing de las campañas, en el sentido de ahogar a los comunicadores con mensajes insidiosos, amenazas y, sobre todo, una inquina poca veces vista sin más objetivo que justificar hasta los traspiés de sus iconos y jefes. Los incondicionales son la peor plaga de la democracia.

Hace unos días, me atreví a deslizar una crítica sobre la entrevista televisiva a Andrés Manuel. Dije, sí, que peña no era el único que tartamudeaba y dejaba exhibir sus lagunas mentales. Recuerden que en este mismo espacio he analizado un fenómeno singular: en nuestro país, los mayores antagonistas acaban pareciéndose el uno con el otro por una especie de admiración íntima o por ósmosis. Pero sucede.

Como reacción, los incondicionales de Andrés consideraron una ofensa enorme plantear lo anterior, alegaron que era ofensivo, e incluso contrario a los derechos humanos, exhibir la mala dicción del tabasqueño y su lento hablar, “comiéndose” en silencios los minutos de televisión concedidos a él –un hecho poco frecuente y rescatado por la importancia de un liderazgo que aglutina a entre 12 y 15 millones de compatriotas–, y evadiéndose de cuestiones comprometedoras como, por ejemplo, su percepción sobre las locuras de Donald Trump, el “pato”, a la Casa Blanca.

Adujeron que era por la edad, la enfermedad, los modismos tabasqueños –conozco a varios políticos de esas tierras del “edén” y no caen en una acentuación tan pronunciada por sus orígenes–, y porque es característica en él ir despacio porque “tiene prisa”.

Simbiosis extraña

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Expreso una teoría audaz fundamentada en los hechos atestiguados y en las tendencias gubernamentales. En cierta medida no habría otra explicación a las inversiones del exterior en un país visto como uno de los más violentos del mundo y, por ende, inestable y en vías del colapso del “estado fallido” en el que el gobierno pierde toda autoridad moral y el monopolio de la violencia –así se describe–, por efecto de la intervención de subversivos, desde guerrilleros hasta instituciones armadas ajenas –digamos los marines infiltrados–, o la paulatina entrega del poder a los mandos militares quienes, en México cuando menos, no quieren este papel acaso porque algunos tienen más dignidad que el gobierno civil a pesar de sus atropellos.

Con la iniciativa del panista Roberto Gil Zuarth, el mejor alumno de calderón, sobre la Seguridad Interior del país, todo quedó despejado: la clase política dominante, hija de la partidocracia y el presidencialismo, quiere tirar la pelota al ejército porque es evidente su incapacidad para proseguir en medio de trescientos diez mil cadáveres – desde 2008–, siembra estéril de los dos sexenios últimos, el calderonismo panista y el peñismo priísta, tan malo el pinto como el colorado… aunque lo del presente parece dramáticamente insuperable.

Pues bien, es inexplicable que los inversionistas del exterior se interesen en tomar el riesgo de expandirse en un país considerado violento y en ruta hacia el caos si el fraude electoral culmina en medio de la ira, el rencor profundo y la repulsión de los mexicanos ya no por sólo hacia el PRI sino al sistema mismo.

 

Los “salvados”

Rafael Loret de MOLA

No es explicable, aunque sea evidente, la razón por la cual algunos exmandatarios son perseguidos judicialmente y otros, en cambio, gozan del favor de la impunidad con la inocua aplicación de la medicina del tiempo, es decir bajo control de la amnesia colectiva tan productiva para los sinvergüenzas que forman la escoria oficial. Pese a ello, no hemos sido capaces, los mexicanos en su conjunto, de hacer valer el peso de la soberanía popular ante la pequeña elite que nos asfixia desde las alturas del sistema. Hace unos días, dialogando con un apretado grupo de amigos con enorme experiencia en las cuestiones de la vida institucional –era yo el único disidente–, uno de ellos, quien por cierto pasó una temporada en la prisión cuando cayó en desgracia para luego levantarse sin perder su condición de priísta, habló con fervor sobre la dureza de nuestro peculiar establishment que rebasa la fuerza presidencial y a la partidocracia para envolvernos guiado por quién sabe cuántas manos aviesas. Y decía, claro, que tal estructura acabaría imponiéndose a la hora de los comicios del 1 de julio venidero con José Antonio Meade a la cabeza. Me negué a refrendar tal tesis porque considero que, en cualquier caso, incluyendo las oposiciones, todos los precandidatos actuales son hijos del sistema, incluyendo a Andrés quien mucho habla de la mafia del poder pero pocas veces analiza lo que significa la estructura férrea que la sostiene. Se hace evidente, en esta hora, que la recta final de la contienda presidencial tendrá a Morena y al PRI como referentes ante los retrasos del Frente Ciudadano y sus predecibles divisiones internas.

Arranques fallidos

Rafael Loret de MOLA

Las estrategias fallidas del PRI llegaron al extremo cuando se exhibió a Aurelio Nuño Mayer como posible coordinador de campaña de José Antonio Meade, sumando con ello el rencor del magisterio contra el primero y la repulsión de todos contra el peñismo y sus hijos. No ha sido todo, Mikel Arriola, dejó la dirección del Seguro Social –una quiebra más del sector Salud–, para competir por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México a sabiendas de que en la capital del país son nulas las posibilidades priístas.

Mientras, en Yucatán, los “gamboínes”, Emilio, el padre, y Pablito, el hijo, buscan la gubernatura de Yucatán aunque el junior jamás haya vivido en la entidad salvo durante las “temporadas” en Uaymitún, una de las playas más hermosas del sureste, donde los muy ricos de Mérida veranean cada año. Con estas cartas, no podrán remontar jamás las encuestas, ni siquiera las pagadas a precio de oro. ¡El PRI se asfixia solo!

Dados los antecedentes parece evidente que la seguridad con la cual se muestran los serviles al gobierno peñista, incluyendo los habituales maridajes con ciertos medios de comunicación, se debe a la cúspide de la represión institucionalizada por la Ley de Seguridad Interior y con las botas militares enseñoreando el paso de los aspirantes presidenciales con dedicatorias especiales a cada uno; quizá por ello, Andrés y su Morena, de plano señalaron a los secretarios de la Defensa y Marina, como elementos a quienes “ordenaron” sabotear su causa. Una peligrosa postura, sin duda, luego de lanzar la propuesta de amnistiar a los capos y secuestradores en busca de la paz general.

Sueño invernal

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com.mx

Amanecimos y no había barricadas alrededor de Los Pinos ni se vendían drogas en las secundarias, y la policía era la institución más respetada por la ciudadanía. No había evasores fiscales porque, claro, la ciudadanía confiaba plenamente en la buena administración y destino de sus impuestos más allá de las mareas intermitentes de la política. No había incluso de habilitar, en la Carta Superior, el término corrupción como el ponzoñoso virus que destruye y carcome por dentro al sistema político mexicano. Ya ni siquiera se discutía sobre la autenticidad del indio Juan Diego, cuyas visiones de la Guadalupana fueron puntos de identidad para la naciente nación mexicana, y nadie hacía del fervor popular arma proselitista para intentar conservar el poder. ¿Se acuerdan de los fox?

Era un día despejado, sin turbulencias en el paisaje y sin agobios por la inminencia de los huracanes financieros críticos. Vivíamos bien, tan estupendamente, que el Metro ya no era materia de demagógico subsidio porque, sencillamente, el poder adquisitivo general lo posibilitaba.

Pero este día, en fin. Todos contaban con empleo digno lo que hacía innecesaria las manifestaciones, que de acuerdo a la estadística oficial, hay veintiún movimientos sociales, entre marchas y plantones, cada día en el Distrito Federal, según nos confió Manuel Mondragón y Kalb, cuando era responsable de la seguridad pública metropolitana; y aseguraba a los legisladores un ingreso compatible con “la digna medianía” en donde situó el Benemérito Juárez a los servidores públicos dentro de la tabla de salarios.

Vandalismo político

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Debemos analizar un nuevo modelo para la conducción del Estado: el vandalismo político, liberado de todo rasgo de humanismo y de justicia social. Lo tenemos a la vista cuando el Legislativo, por ejemplo, en su mayor parte se arroga la facultad de ponerle candados a la soberanía popular mediante métodos heterodoxos con miras a crear una inmensa confusión. ¿De dónde salen los radicales y anarquistas –nombrados así sin conocer la esencia de este movimiento revolucionario–, si nadie se atribuye, ningún partido o grupo mucho menos el gobierno, las acciones deplorables que siembran el caos urbano al final de las manifestaciones pacíficas de protesta?

Tenemos, para contrarrestar las falacias oficiales, la posibilidad de analizar algunas de las posturas de los jefes policiacos o castrenses que, de plano, parecen llevar adelante una guerra fría contra la comunidad nacional. Esto es, considerando que la libre manifestación de las ideas tiende a golpear el “prestigio” de las instituciones cuando es evidente que éstas, hasta el momento, no han sido útiles para detener el flujo de una justa, explicable, crispación general consecuencia por la torpeza en el accionar de los mandos y la continuidad de los actos de barbarie que tienen atemorizados a los mexicanos y, de paso, sorprendidos a los extranjeros que insisten en cuestionar cómo pueden darse escenas como la narrada en el caso de los jóvenes de Ayotzinapa por el ex procurador, Jesús Murillo Karam, y continuada por su sucesora, la mediática Aracely Gómez a quien reemplazó, a su vez, Raúl Cervantes Andrade, con estudiadas poses de dolientes hastiados.

El aval de calderón

Rafael Loret de MOLA

Pareciera que una solución para los graves conflictos en nuestro país, extraviada la vía democrática, fuese la militarización que ya acompaña al proceso electoral recién iniciado con postulantes con mayores defectos que virtudes; cada uno de ellos, sin duda. Más allá de las urnas, cascos, botas y fusiles estarán listos para amedrentar a la población o aplacarla en aquellas regiones en donde afloren las justas protestas contras las imposiciones; es decir, en la mayor parte de la República.

Nos dicen que encontremos el punto medio. No lo hay por desgracia. Desde la feroz era del calderonismo, al desatarse la guerra entre mafias –dentro y fuera de la órbita gubernamental–, la elite militar cobró una importancia tal que fue capaz de encerrar, blindando Los Pinos con más de mil elementos, al propio mandatario federal en funciones; y en estas condiciones se mandó a Josefina Vázquez Mota al matadero que devino en una caída espectacular del PAN hasta el tercer sitio, en 2012, acompañada de la pérdida de un millón de militantes de Acción Nacional, los adherentes a la administración del michoacano que no convenció, en dos ocasiones postulado para gobernador, ni a sus coterráneos. Contra los hechos no existe especulación posible.

Y, no podía ser de otro modo, su principal discípulo, su cachorro, Roberto Gil Stuart –quien fungió como secretario privado de calderón al final de la gestión de éste–, fue el encargado de elaborar y convertir en iniciativa la célebre Ley de Seguridad Interior recién aprobada con todos los signos necesarios para institucionalizar la represión.

Largo invierno

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Nos espera un largo invierno. Frío, muy frío, en el norte del país allá donde la impunidad ha echado raíces y no parece dispuesta a ceder un ánimo. Observen a los gobernadores de las entidades fronterizas; basta con eso para llenarnos de horror: los caciques Moreira, Kiko Vega, entenado de Jorge Hank, Claudia Pavlovich Arellano, discípula de Beltrones, el tamaulipeco cínico, Francisco García Cabeza de Vaca –o de buey–, el repudiado ex de Chihuahua, César Duarte Jiménez, malabarista de conexiones non santas, tantas que su sucesor, Javier Corral Jurado, no puede encontrarlo para procesarlo y, finalmente Jaime Hernández Calderón, El Bronco, a quien nadie quiere darle tiempo porque no ha cumplido sus promesas ya rebasadas, entre ellas las de formar auditorías y juicios a su antecesor Rodrigo Medina de la Cruz. De todos colores, menos amarillo, en una gama espectacular de corrupción, miseria humana y fantoches.

Sólo en el sur podrá sentirse un poco más de calor, gracias a que los grandes “capos”, los de a “deveras”, han fincado por allí para proteger a sus familias que han invadido ciudades como Mérida, Cancún e incluso Villahermosa y Campeche. Por eso mantienen tranquilas, en cierto grado, las urbes en donde se han acomodado con el beneplácito de los gobernadores, bien maiceados, para derramar parte del dinero sucio obtenido mientras, claro, se persigue a los periodistas, desde Veracruz hasta Quintana Roo, conjuntando a mercenarios de la pluma como principales infanterías para defender latrocinios, componendas, persecuciones a los disconformes y, sobre todo, asesinatos que jamás se esclarecen.

Voladores

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

A estas alturas del recién inaugurado proceso electoral, con incertidumbre sólo en la fusión de la ultra derecha y la izquierda dubitativa, el PAN y el PRD para ser más precisos, es obvio que se han dado ya movimientos de piezas y estrategias ante la sorprendente reacción de la clase política, la sorpresa de parte del electorado y las encuestas que no dejan tranquilos a los aspirantes y sirven para inducir caminos que, acaso, no habrán de recorrerse. Ni modo que con tan poco se olviden las afrentas. Veamos:

1.- Para desconcierto de muchos, el simpatizante priísta, José Antonio Meade, exhibe una seguridad pasmosa ante la evidente repulsa de la ciudadanía al peñismo y al PRI. Más allá de pujas internas es evidente que estas cesaron en cuanto se produjo el “destape” y comenzó a hablar el aspirante, con suavidad en la voz y dureza en los conceptos sobre sus adversarios.

2.- El llamado Frente Ciudadano, como pronosticamos a tiempo, debate por su supervivencia a sabiendas de que, por primera vez, la derecha y un sector de la izquierda se unen con el objetivo común de derrotar a Andrés y su Morena, sin darle importancia, hasta hace unos días, al abanderado priísta. Contra Ricardo Anaya se da un fenómeno similar al del TUCAM –todos unidos contra Madrazo–, fenómeno que desplazó, con no pocas traiciones de algunos gobernadores, a Roberto Madrazo en la candidatura priísta de 2006; el nocaut de éste fue fulminante.

3.- Finalmente, Andrés y sus incondicionales, siguen seguros de vencer pero no toman a chiste ya al supuesto priísta con quien compiten.

Nadie ganó

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@hotmail.com

Con el ritual de la semana pasada –en un solo día el aspirante a la Presidencia, que no es militante del PRI pero “simpatiza” con este partido por ser “la mejor opción”, renunció a Hacienda, recibió el beneplácito presidencial, acudió a las sedes de los tres sectores del PRI con toda la vieja guardia reunida y entregó la carta de adherencia para ser reconocido como candidato en su momento, callando a todos los demás–, José Antonio Meade Kuribreña podría haber protagonizado su última jornada como empeñoso burócrata de altura: jamás ha sido electo para nada y ahora aspira a la Primera Magistratura con el aval del mandatario peor evaluado de la historia.

También, como fue evidente, en esas primeras veinticuatro horas no hizo sino reiterar su afecto y admiración por peña, acaso porque a partir de ese momento debió comenzarse a cortar el cordón umbilical para tratar de lograr lo que, en este momento, se antoja imposible: separarse de su progenitor político e incluso disociar su figura de la del PRI, como ya han hecho otros aspirantes, como el electo alcalde de Saltillo en una entidad afrentada por otro de los burdos fraudes electorales de la historia moderna, y sin que la dirigencia nacional del PAN, ocupada en los menesteres de la unción de un solo candidato con el PRD y el MC como corderitos, hiciera mayor ruido ante la afrenta. Cada quien lleva agua sólo a su molino.

Casi, de manera automática, las encuestas inducidas plantearon que Meade, en un solo día había subido como la espuma incluso colocándose por encima de los aspirantes del Frente Ciudadano, por separado.

Cero cambios

Desde luego, la llegada hace una semana de José Antonio González Anaya, como secretario de Hacienda, en combinación con el anuncio de que José Antonio Meade Kuribreña –Pepe–, buscará la candidatura presidencial priísta, sin ser militante, confirma la cercanía, más ahora que nunca, del expresidente carlos salinas al lado del mandatario federal en funciones. González Anaya, es cuñado de salinas y cerrará el sexenio con las riendas financieras en la mano, incluso para medir los apoyos soterrados al candidato. Círculo cerrado y Meade encerrado en el gallinero. Por supuesto, los escándalos de Pemex no afectarán a quien salió de la dirección de esta empresa para dirigir la economía del país; ahora, Carlos Treviño será quien asome la cara… si quiere.

¿Y los desfalcos a Pemex, convertida en una suerte de caja chica, como la Lotería Nacional, de los favoritos de la clase política? Uno de los últimos conocidos tiene que ver con la refinería estadounidense Deer Park de la que la supuesta paraestatal mexicana, más bien casi privatizada, cuenta con el cincuenta por ciento de las acciones pero éstas no se ven porque no recibe regalías de ningún género. Las utilidades se van hacia el agujero negro de la corrupción, esto es diversos paraísos fiscales a donde llegan, anualmente, dos mil millones de dólares, cada año, provenientes de PMI (Pemex International), obviamente ligada a la nacional, cuyo destino se ignora. Es como una suerte de ahorro para los retiros de quienes han acompañado al peñismo hasta el final y hoy corren, como los caballitos, detrás de la montura de Meade en espera de un milagro guadalupano.

Y se fue Fidel

Rafael Loret de MOLA

Lo mismo en los deportes que en la geopolítica mundial los derrotados no sólo hacen mayoría siempre sino, además, tardan en digerir y aceptar sus tremendos fracasos; y hasta los olvidan pronto. Kennedy, por ejemplo, fue la excepción que confirma la regla: luego de la odiosa y fragmentada invasión a Bahía de Cochinos – abril de 1961– en donde Fidel dirigió un tanque de guerra durante el desembargo de los “anticomunistas”, con el financiamiento oculto del gobierno estadounidense, nunca dejó de culparse por ello y su vulnerabilidad se acentuó hasta el magnicidio de Dallas.

A poco más de dos años del triunfo de la Revolución Cubana, el demócrata convertido en icono de la democracia en su país, no quiso comprometerse a mostrar el rostro ni exhibir los apoyos a los exiliados del Caribe por temor a una desproporcionada reacción de la entonces Unión Soviética con la que Fidel se cobijó al negarle el gobierno de EU reconocimiento y estatus. Castro no guerreó contra el gobierno norteamericano sino expulsó a las mafias que, en nombre del mismo, avasallaban su país blindando la insostenible dictadura derechista de Fulgencio Batista, quien suprimió el derecho de huelga para asociarse con los ricos terratenientes que producían la caña de azúcar, pilar de los productos isleños, para luego, con descaro, dar paso a las multinacionales de la Unión Americana.

Pese al intento de asesinar a Castro, ¡en seiscientas treinta y ocho ocasiones!, las agencias de inteligencia de EU sencillamente fueron devoradas por el ingenio, las estrategias y el olfato de Fidel.

Moneda en el suelo

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Dentro de exactamente un año, si hablamos de manera institucional, podríamos atestiguar –si es que llegamos entre una violencia mayor y una más azuzada represión contra los periodistas como la que ya se instruye contra este columnista–, la transmisión del poder Ejecutivo federal hacia manos de alguna de las oposiciones en una tercera alternancia desde 2000, lo que sería muestra de la inestabilidad política matrimoniada con la incertidumbre colectiva, una mezcla explosiva por donde quiera vérsele.

Desde luego, pese a las campañas propagandísticas de los operadores de Los Pinos –no saben cuánto me alegra contradecirlos–, no hay mexicanos, salvo los cómplices de quienes integran la cúpula del poder, que perciban estar mejor ahora que hace cinco años cuando inició su deplorable andar el mexiquense enrique peña. Para comenzar, las prometidas obras de infraestructura están bajo sospechas de haber sido otorgadas bajo el signo de la corrupción, con ganancias enormes para los afortunados “amigos” del régimen –desde Odebrecht hasta el grupo Higa–, verdaderos beneficiarios del desastre y enriquecedores de la clase política putrefacta y mentirosa. Ninguno de los dirigentes partidistas se salva, ni el icono de la izquierda quien insiste en ser impoluto hasta cuando visita su rancho “La Chingada” allá por Palenque.

A doce meses de finiquito oficial de peña, todavía existen voces que exigen su salida ya, desde ahora, para evitar mayores entorpecimientos y desviaciones de una política que nunca fue a pesar de sus incumplidos “compromisos presidenciales” de hace un lustro exactamente.

Mes de sombras

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Una estupenda manera de irse. Agustín Carstens Carstens, segundo que fue del aristócrata español Rodrigo Rato y Figaredo en el Fondo Monetario Internacional (FMI), augura una baja en el crecimiento nacional –los economistas insisten en que NO se puede hablar de decrecimiento porque es inverosímil en términos de desarrollo, aunque exista–, como señal de despedida del Banco de México en donde inició sus andares como economista en 1980. Luego pasaría por la Secretaría de Hacienda, con el aval de Rato –una verdadera rata–, rompiendo todas las sillas de sus despachos.

Más allá de su voluminosa figura –es el funcionario de mayor peso físico en la ente mundial–, Carstens parecía tener la varita mágica de sus contactos de alto nivel cuando llegó a México con el aval de algunos de los más poderosos socios financieros de México en el mundo; una estrella, nada menos, y tan grande que todos podrían verla. Pese a ello, su trabajo en Hacienda dejó mucho que desear, como el de sus predecesores – ninguno se salva–, en medio de crisis estructurales universales, generadas oficiosamente por Wall Street, y agravadas en nuestro país por la ausencia de alternativas para vadearlas.

De hecho, México fue el último país en salir de la inducida recesión, que comenzó en 2008 dejando secuelas todavía no superadas, causada, entre otros factores, por la gran cantidad de delitos bancarios y la crisis alimentaria mundial, insisto, provocadas desde los Estados Unidos para expandir su dominio sobre las naciones más depauperadas por el gobierno de Washington

Garbanzo de a libra

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Nadie duda que el “pato” anaranjado, Donald Trump Macleod, pelea hasta con su sombra si observa que no le sigue con los movimientos del sol o desaparece en los túneles enormes que forman las decisiones urgentes de un gobierno tan cuestionado por su xenofobia y su racismo. El largo andar de los Obama, durante ocho años, por la Casa Blanca, no sirvió para vindicar a los afroamericanos ni para detener las fobias de superioridad de los estadounidenses belicosos que no perciben ni valoran sus propias existencias a cambio de sostener a la poderosa industria armamentista de su país en busca de las reservas naturales de las “soberanías” ajenas.

Trump llegó, con cajas destempladas y amenazas que, poco a poco, han sido cubiertas por la intolerancia extrema, por ejemplo, contra los mexicanos; el propio Carlos Slim Helú, quien mantenía relaciones comerciales con él, se alejó del mismo pero sin retirarlo de sus nóminas.

El caso es que quienes se extrañaron del arribo del empresario neoleonés Alfonso Romo Garza, al círculo más cercano de Andrés y su Morena, bajo la obsesión de crear una estructura personal, y única, para acceder a una tercera campaña presidencial. Como ya no confiaba en nadie en la izquierda, o en muy pocos, optó el icono por formar su propio partido y ser él, nada más, quien dispusiera cuanto fuera necesario para abrir las puertas a algunos renegados de otras corrientes e ideologías; por ello, claro, Romo –antiguo aliado y proveedor del foxismo–, encajó y no hubo siquiera necesidad de dar explicaciones al respecto.

¡No quiero jugar!

Rafael Loret de MOLA

 

Decían, en las postrimerías de la centuria anterior, que el juego de la sucesión presidencial era el evento más divertido del año; se trataba, claro, de semblantear al mandatario federal en turno para encontrar las señales favorecedoras de tal o cual elevado miembro del gabinete para convertirlo, de facto, en el “futuro presidente”. Así fue, cuando menos, hasta el asesinato de Luis Donaldo Colosio, el primer priísta postulado para el alto cargo que no pudo llegar a la meta, ni siquiera a los comicios. Luego vendría, seis años después, el descalabro del que fue llamado “mariquita sin calzones”, Francisco Labastida, y posteriormente el de Roberto Madrazo Pintado quien sigue corriendo en busca de rutas alternas y desconocidas. Tres ya.

El cuarto, en el difícil curso priísta, será el “simpatizante”, que no militante, José Antonio Meade Kuribreña, economista más que política y personalmente agradable a falta de carisma. Falta ver cómo se comporta como abanderado de un partido en el que no cree, y si es capaz de obtener, aunque fue por dedazo, el rol de líder, indispensable para darse baños de pueblo.

 

En el mismo escenario, el llamado Frente Ciudadano, ya consolidado con las signaturas de los representantes del PAN, el PRD y MC, está en fase de reventar con la confrontación entre Miguel Ángel Mancera y los panistas suspirantes, con el MC en condición de testigo de piedra, inocuo. No se trata de presentar una barrera común sino de destrabar cuál será la inclinación de la balanza, si a la derecha o a la izquierda, con menos o más condiciones democráticas. Una auténtica perogrullada.

Diálogo en el infierno

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Cuando dialogué con el general Jesús Gutiérrez Rebollo en marzo de 2002 –el 22 para ser precisos, el mismo día que hablé cara a cara con Mario Aburto Martínez, señalado como asesino material de Luis Donaldo Colosio–, el defenestrado militar puso énfasis en dos asuntos medulares:

1.- Que existía un grupo de elite, en México, adiestrado en el Pentágono de Washington, y pagado por la Comisión de Combate a las Drogas que él encabezó por unos meses aunque jamás conociera sus identidades. Eran, como los califiqué entonces, “los rambos” mexicanos preparados para acciones extremas y preparados, además, para actuar en la más completa oscuridad, cuál si se tratarse de llevar a la realidad las más taquilleras políticas de ficción.

Poco se ha sabido de ellos aun cuando no se niega su formación y existencia; mucho menos los operativos en los que, de verdad, intervienen, acaso codo con codo con los marines estadunidenses infiltrados en la Armada de México, si bien no han podido detener el flujo de narcóticos hacia el norte, si tal fuese su papel, a la vista de la permanente animación de los mercados, principalmente el mayor del mundo al norte de nuestro país, regulados por elementos de la CIA, la NSA, la DEA y el FBI. Nadie se ha atrevido a desmentir esta versión por temor a que el escándalo los rebase.

2.- Igualmente, el general Gutiérrez Rebollo –quien murió en el Hospital Militar el 19 de diciembre de 2013, en el mismo piso en donde, al otro extremo, se operaba al presidente peña de las secuelas cancerígenas–, señaló al general Enrique Cervantes Aguirre como quien proveía los encuentros entre los líderes de los cárteles más poderosos, en aquellos días –1996-97–, el de Juárez, encabezado por Amado Carrillo Fuentes, y el de Tijuana, bajo las órdenes de los hermanos Arellano Félix, a cambio de 50 millones de dólares transportados en patrullas de la Federal de Caminos adscritas –aunque tal no fuesen sus funciones–, a la residencia oficial de Los Pinos cuando el huésped principal era ernesto zedillo ponce de león.

Con ello confirmaba, desde la prisión de alta seguridad de Almoloya, la extrema colusión de los mandos castrenses con los “capos” de mayor relevancia territorial sobre nuestro suelo. Y, en ningún momento, tal circunstancia ha cambiado a pesar de las transmisiones del poder Ejecutivo federal, en zigzagueante modelo con dos alternancias de partidos ya considerando la vuelta del PRI al poder.

 

“Tragedia” priísta

Rafael Loret de MOLA

Para los gobernadores priístas, sin duda, fue casi una tragedia el retorno del PRI a Los Pinos, acostumbrados como estaban a desafiar a los mandatarios panistas y hacer las veces de contrapeso, razón por la cual surgió la llamada Conago, para revertir las condiciones de poder con una mayoría considerable de priístas en los distintos palacios gubernamentales; lo interesante es que, pocos meses después de surgir la opción con tintes tricolores, los panistas y perredistas se sumaron a esta instancia tan incómoda para los presidentes emanados de la derecha.

Luego llegó Peña y las aguas volvieron a su cauce, convirtiéndose la Conago en una más de las instituciones “de acompañamiento”, esto es para respaldar y NO cuestionar al titular del Ejecutivo, con severos estragos en la correlación entre las entidades y el centro neurálgico de la República. La cuestión se hizo más evidente con la negación a las soberanías estatales para exaltar a las corporaciones centrales de policías.

En este punto, el federalismo perdió la partida y, desde entonces, cada mandatario estatal depende, en buena medida, de su acercamiento con los poderes centrales, específicamente con el presidente de la República, deformándose los ordenamientos constitucionales sobre el tejido de la República, la soberanía de los estados y la autonomía de los municipios; de paso, también, se llevó a la supuesta separación entre los poderes de la Unión.

De tal forma que la prosperidad de la mayor parte de los gobernadores, surge de otras fuentes y no de las participaciones federales ni de los ingresos proveídos por la ciudadanía de sus respectivas entidades.

Los fantasmas

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

¿Nos alcanza el pasado o, más bien, nunca se fue y estamos atorados en la oscuridad del tiempo, que no corre como el reloj sino se detiene cuando la muerte acecha? Sucede igual que en las historias de tantas familias, en los velatorios de los jefes de los hogares –no hablemos de casas porque éstas, en media docena de entidades, se las llevan los huracanes o los terremotos–, donde no faltan las leyendas acerca de las manecillas detenidas en el momento final a la partida del difunto. Me aseguran que en casa de mis abuelos, en Mérida, sucedió lo mismo con aquel reloj de pie, inmenso y bellísimo, acaso elaborado por los expertos de Zacatlán de las Manzanas.

Ahora, han vuelto a sonar las campanadas como amenazas de la historia en la residencia oficial. El deambular de once mujeres, brutalmente afrentadas en San Salvador Atenco, contando las mil aberraciones de policías y militares en aquel operativo represivo en el cual se pretendió reducir la bravura de los machetes con armas de fuego y persecución de mujeres y niños sin defensa posible hasta dar cauce a prisiones injustas, violaciones múltiples, acoso permanente, en un infierno que, en la tierra, superó al inframundo situado más allá de las entrañas del planeta en donde se castiga las bajezas –dicen– para que la fe siga deteniendo el impulso de venganza. En lo personal, nunca he creído en la doctrina de la resignación, una falacia para proteger a los poderosos.

Los fantasmas, señor peña, lo seguirán por todas partes, antes y después de Los Pinos, irreversible y sin posibilidades ni de refrendo ni de estadía prolongada gracias a la sabiduría del Constituyente lejano pero todavía vigente

La mano de Peña

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

¿Quién dice que el presidencialismo autoritario está extinto como los dinosaurios víctimas del aerolito de Chicxulub, Yucatán? Pese a su enorme vulnerabilidad y el hecho de ser repelido por noventa y tres de cada cien mexicanos –ningún jefe de Estado en el planeta, ni el expresidente de Zimbabue, Robert Mugabe, de noventa y tres años, es reprobado tan masiva y conscientemente–, el señor peña nieto, mancillado por sus reformas inútiles y odiado por las masacres ejecutadas por los militares, es también una caricatura que él mismo ha construido por sus tantos traspiés –el último confundir Paraguay con Uruguay ante el presidente de la segunda nación, el médico Tabaré Vázquez Rosas–, que nos enrojecen los rostros de vergüenza.

En fin, quienes están cerca de él insisten en que ya encaminó el proceso aristocrático para señalar, como antaño lo hicieron sus predecesores priístas, a quien supone debe ser su sucesor, pero deberá ocupar la posición tres en el emparrillado de salida cuando sea momento de cumplir con los tiempos que arbitrariamente impuso el Instituto Nacional Electoral, un verdadero nido de víboras, para falsariamente reducir los gastos y permitir al mandatario en ejercicio que su asfixia no llegue tan pronto –digamos en noviembre del año anterior a los comicios, como era costumbre–, y deslice varias posibilidades poniéndolas a prueba aunque, en el caso actual, todas las miradas –salvo los de los prinosaurios y sus rehenes, entre ellos Ivonne Ortega Pacheco–, observan, muy de cerca, al secretario de Hacienda, José Antonio Meade.

Chantajes

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Bajo el peso de las precandidaturas, lo mismo hacia la Presidencia de la República que en pos de catorce gobiernos estatales, curules y escaños a nivel federal y también en las entidades donde renovarán sus Congresos hasta sumar treinta en donde habrá comicios estatales sea de dos o tres poderes que conforman sus estructuras políticas. Esto es, todo el país habrá de sacudirse sin remedio y, por ello, la clase política, conformada por la retaguardia de la democracia simulada, se remueve, como nunca antes, e intenta poner en jaque al presidente de una República vieja y, a la vez, detenida por la parálisis de muchas décadas.

El caso más singular es el de Emilio Gamboa Patrón quien, descaradamente y como uno de los mayores representantes de las peores mafias delictivas que han infiltrado al gobierno en sus distintos niveles, intenta imponer como candidato priísta al gobierno de Yucatán a su vástago, Pablito Gamboa Miner, huérfano de madre por cierto desde hace poco más de un año, a costa de presionar a peña y a cuantos estimen posible la precandidatura presidencial de José Antonio Meade Kuribreña. Para ello se sirve, incluso, de la enajenada y ladrona yucateca, Ivonne Ortega pacheco, quien remueve entre los huesos de su tío para ver si encuentra algún hueso todavía firme para apegarse al mismo. Pobrecita ricachona; y pobrecita, también, su íntima amiga, la ex alcaldesa Angélica Araujo. Vaya par.

Y con esta tesitura, en cada partido los intentos de aplacar a los adversarios, a costa de investigarles turbiedades en el pasado y perversas intenciones para el futuro, es cada vez mayor y de efectos muy disímbolos.

Santuarios fallidos

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

 

La moda entre los emigrantes mexicanos, sin papeles e incluso residentes en los Estados Unidos, es aglomerarse para fundar nuevas villas y pueblos a los que llaman “ciudades santuarios”; igualmente, hace unos días, el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, quien fuera además jefe del gabinete a las órdenes de Barack Obama, insistió en que su ciudad, una de las mayores concentraciones humanas del vecino país, sería “un santuario” para quienes llegaran con perspectivas de trabajo y con la seguridad de que no serían perseguidos; esto es, deberán para ello cruzar casi todo el territorio estadounidense. La oferta tiene sus bemoles.

Pero tal es la tendencia. Aglutinar a los mexicanos y centroamericanos en aldeas en las que no puedan “contaminar”, de acuerdo a los nuevos criterios fascistas en boga, a la sociedad norteamericana con tradiciones, costumbres y actitudes antagónicas. Exactamente el mismo criterio que fue una de las condiciones persecutorias de quienes formaron parte del fascismo y/o el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial y que, supuestamente, fueron derrotados por los aliados que dijeron representan a la democracia universal como modelo de convivencia ideal. ¡Qué lejos estaban de pensar que un sujeto como Trump cambiaría las reglas del juego y se asumiera como satán de estas pequeñas comunidades en la mayor potencia de todos los tiempos!

De hecho, hay historias que estremecen al respecto planteando el peso del racismo y la xenofobia en la comunidad estadounidense que no americana. Una de ellas tiene que ver con el gran atleta de ébano, Jesse Owens

Pesimismo negro

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Me decían hace unos días que mis palabras parecen impregnadas de un pesimismo negro –lo contrario del humor– y hasta catastrofista. Para defenderme un poco, y además apenado por el justo señalamiento, argüí que también me habían calificado igual cuando vi venir el atentado contra Colosio –“Presidente Interino”, 1993-, o denuncié el alcoholismo de calderón antes de que el escándalo llegara a la Cámara de Diputados. De igual manera, la alerta sobre marta sahagún evitó lo que ya se gestaba para simular una suerte de reelección de fox si bien su falta de carácter ayudó bastante. Y siempre colgándome el sambenito de ser profeta del caos. ¡Cómo si me gustara el papel!

Como testigo de tantas volcaduras de la historia, me satisfaría mucho más reseñar a los lectores preocupados del acontecer cotidiano que no hay riesgo alguno de una nueva “guerra fría” pese a la unión de fuerzas entre Rusia y China en franco desafío hacia occidente y, en concreto, al ya desbalagado pato Donald Trump, quien sólo es aprobado por el 37 por ciento de los estadounidenses y parece tener un gran parecido político con su colega mexicano: todavía no han podido aterrizar en la realidad ni saben conducir las naves de las cuales son timoneles, sólo eso, bajo las órdenes de un capitán que, por si se les olvida, se llama soberanía popular, maltrecha en nuestro país ante la incesante invasión de foráneos saqueadores que cierran espacios en nuestros mercados y en todos los renglones.

Pasos en falso

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Los abusos comenzaron demasiado pronto, en este noviembre cargado de lo mismo de siempre, la violencia y la insensibilidad política que conduce, sin remedio, a la corrupción, pero con mayores elementos en contra de la ciudadanía. Por ejemplo, los legisladores, sobre todo quienes rebuznan porque así les salen sus sonidos guturales, se “premian” con bonos diversos, incluyendo una partida para hacerla llegar a los damnificados –la misma demagogia que usaron ya las dirigencias partidistas para insistir en su altruismo de pacotilla con cargo supuestamente a las prerrogativas de campaña–, mientras México se mueve, al fin, bajo la conducción de peña nieto.

Volvimos –si es que alguna vez no fue así–, a la costumbre del “dedazo”, sólo que esta vez bajo la resistencia de los integrantes del Jurásico mexicano en donde los dinosaurios subsisten a costa de devorar todo a su paso, sin dejar ni los restos. El presidente resuelve, muy en petí comité y con un representante institucional del crimen organizado, el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, las candidaturas de “su” partido aun cuando es evidente que se ha reducido el espectro de los “votos duros” –esto es de los incondicionales o de cuantos suman a una causa sus propios intereses personales–, de un 35 por ciento al veinte solamente por efecto de la devastación del peñismo.

Aun así, arrastrando los impulsos negativos de un régimen represor y corrupto en escalas superiores a cuantas habíamos observado en el pasado, el PRI levanta la cara y parece alinearse ya con José Antonio Meade Kuribreña, el secretario de Hacienda.

¡Ese 2018!

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

No voy a negarlo. Me preocupa –y no digo me temo por no contradecir mi “hashtag” de #cerocobardía–, los derroteros políticos y económicos, amén de los sociales que son los de mayor importancia, que puedan tomar los diversos actos de proselitismo ante una nación tan afrentada que NO ESPERA CAMPAÑAS propagandísticas por la sencilla razón de observar, siquiera una vez, que la clase aristocrática de la ida institucional cumpla una sola vez su palabra: destinar a los damnificados de los terremotos de septiembre pasado los fondos partidistas que entrega el Instituto Nacional Electoral con displicencia absoluta, además de los estipendios de lujo de cada uno de sus consejeros, sea o no año de elecciones federales.

Veremos quién cumple sus promesas: el PRI y el PAN, entiendo que con sus tuertos aliados como los perredistas de cartón, ofrecieron donar el cien por ciento de sus participaciones y Morena, o Andrés que es lo mismo, sólo se comprometió a ceder el veinte por ciento de las tales prerrogativas financieras acaso calculando que no podría dejarse de publicitar a sí mismo como lo viene haciendo hace… no sé cuántos años, dieciocho cuando menos; sería como cancelarle su estatus existencial.

La guerra viene sin remedio. Y no es por la unidad sino todo lo contrario: el pro de la pulverización para obtener el triunfo con porcentajes mínimos mientras la democracia se pierde bajo un alud tremendo de demagogia, interpretaciones soeces y compromisos soterrados con la delincuencia organizada.

Inducciones

Rafael Loret de MOLA

En reciente encuesta, Rafael Moreno Valle supera con 23 puntos a Ricardo Anaya en el espectro general sobre una posible disputa en el PAN; y entre sólo panistas, el mismo sujeto, el autoritario poblano y empresario de pocas pulgas, va por arriba por 19 puntos. Pero si nos asomamos al llamado Frente Ciudadano, formado por el PAN, el PRD y MC, quien toma la delantera es Miguel Ángel Mancera con tres puntos de más –39 contra 36–, sobre Moreno dejando en tercera posición a Anaya con únicamente el 24.5 por ciento.

La lectura que más llama la atención es la del PRI. Resulta que a nivel general quien lleva la delantera es ¡el doctor José Narro Robles! – quien tendría 70 años al acceder el poder, rompiendo así el récord de mayor edad que poseía Adolfo Ruiz Cortines, quien contaba con 63 años cuando llegó al poder y ya la llamaban “el viejo” –. Pese a ello, cuando se pregunta sólo a los priístas sobre el particular, José Antonio Meade se coloca al frente con 50.9 por ciento de las intenciones, una mínima mayoría absoluta, por 32.5 de Miguel Ángel Osorio y 7.7 del doctor Narro. Una diferencia abismal que sugiere que, al exterior del partido en el poder, se inclinan por quienes parecen los menos “políticos” –primero el doctor, acaso por sus raíces pumas, y después Meade quien no es militante del partido–. Es clara, por tanto, la repulsión al partido en el poder.

Otra evidencia interesante tiene que ver con Andrés y su Morena situados, ante diversas posibilidades y en todas ellas, en el primer lugar de las preferencias generales con un porcentaje que va entre el 34 y el 36 por ciento.

Signos ominosos

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hasta hace unos años, en plan chusco, me referí a que para contar con influencias dentro de la cúpula del poder era necesario acceder al pequeño círculo al que bauticé, sin ánimo homofóbico, como la “cofradía de la mano caída”, por su propensión al reclutamiento político malsano de jovencitos, cortados con la misma tijera, cual si fuese un ritual secreto que obligaba, por obvias razones entonces, al silencio; pasados los años, es claro que no se piensa igual y ya parece hasta una medalla, un punto de estatus y distinción, correr por entre las filas de quienes gustan deleitarse con personas de su mismo sexo. Por supuesto, es necesario apuntar que la libertad sexual es una bandera intocable.

Hoy, superada la otrora fobia, el hilo conductor es la corrupción, incluso legalizada como es el caso de las empresas llamadas “offshore”, con la confidencialidad como base estructural y una fina habilidad para sortear los tributos generados a través de depósitos y operaciones inmobiliarias en y desde los paraísos fiscales como las Islas Caimán o Barbados, entre otras, donde si se trata de dinero todos se tapan los ojos… hasta que ya no pudieron controlar al mundo cibernético y aparecieron, primero, “los papeles de Panamá” y después los “del Paraíso”, como cumbres de los evasores ilustres, desde la Reina Isabel II hasta Carlos Slim, el de mayor fortuna dentro de los multimillonarios mexicanos.

Lo anterior se encuentra dentro de lo usualmente considerado legal, aunque su ética sea nula por la implicación de evadir impuestos y golpear así a los países en donde se originan los inmensos réditos de las complicidadesa.

Malos hábitos

Rafael Loret de MOLA

Hace una semana, en Sutherland Springs –un pueblecillo en Texas–, un solo hombre, armado, entró al templo del lugar antes de iniciar los servicios religiosos a los que suelen acudir unas cincuenta personas, y comenzó a disparar, preso de una ira irracional, hasta asesinar a veintiséis personas que iniciaban sus acostumbrados rituales, entre ellos varios niños y una mujer embarazada; además, el reguero de sangre se extendió a 16 heridos más lo que significa que alcanzó a cuarenta y dos fieles. El dato estremece porque el sujeto, después abatido por la policía, tuvo bastante tiempo para acribillar a sus víctimas, casi todos los feligreses, durante varios minutos de horror; después, claro, llegó la policía. Siquiera.

El horror, una condición que anida en los mexicanos desde hace más de una década al grado de aprender a vivir con ella, nos hizo recordar, entre las tinieblas de la memoria, un suceso igualmente bárbaro: la brutal masacre que cobró la vida de cuarenta y cinco tzotziles, entre ellos niños y mujeres embarazadas –bastante normal entre los más humildes que convierten a sus mujeres en incubadoras por ignorancia–, quienes oraban en el modesto templo de Chenalhó, en Chiapas, el 22 de diciembre de 1997, hace casi veinte años en las vísperas de la Navidad. La diferencia es que este hecho no tuvo conclusión alguna y se adujo las vendettas interraciales para justificarlo, en principio. No fue así: los cartuchos encontrados en la zona no pudieron ser substraídos por el ejército en su totalidad y algunos miembros de la sociedad civil encontraron algunos… propios de calibres exclusivos del ejército mexicano.

Librarse de peña

Rafael Loret de MOLA

 

Las organizaciones no gubernamentales suelen tomar mayor importancia cuando los vacíos de poder se ahondan y la credibilidad oficial ronda por los suelos. Es el caso del presente. Para desgracia nuestra, el presidente de la República y los miembros de su gabinete parecen dar mayor importancia a simular que luchan arduamente por atraer inversiones –cuando la falta de seriedad fue desnudada por los empresarios chinos que ahora reclaman una fuerte indemnización por los gastos “no recuperables” tras la adjudicación cancelada para la construcción del ferrocarril rápido entre la capital y Querétaro–, que a la galopante crispación social cuyos efectos pueden ser devastadores contra el régimen en curso.

Es un hecho, y lo repetimos, que buena parte de la sociedad mexicana quisiera librarse de peña nieto; y que otro sector solicita, primero, resolver los entuertos creados por la administración actual, sobre todo los relacionados con la violencia desatada y los intolerables actos represivos, antes de retirarse por incapacidad; y unos más alegan que cuando llegue diciembre, peña podrá solicitar licencia, agobiado por sus males físicos.

El caso es que únicamente un puñado de panegiristas estima, con una ceguera total, la prefabricación de sendas trampas “en contra del presidente” para convertirlo en protagonista de todos los dramas como “si fuera gendarme de Iguala”. Esta hipocresía podría exonerar, igualmente al repulsivo mandatario con licencia de Guerrero, ángel aguirre rivero, al secretario de la Defensa Nacional e incluso a la llamada “pareja imperial” Abarca-Pineda Villa.

La cereza del pastel

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Fue como una broma macabra, hace apenas una semana, cuando comenzaron a verificarse el monto de los sobornos y los sobreprecios de sus “servicios” a varias de las plantas de Pemex con la intermediación del corrupto –rompe-madres, se dice–, Emilio Lozoya Austin, quien, con su cola y mañas de velociraptor, puede sentirse orgulloso de ser continuador de grandes personajes del peñismo: La Gaviota, Luis Videgaray –beneficiarios de HIGA–, Virgilio Andrade “la cloaca”, Gerardo Ruiz Esparza “el socavón” y el propio titular del Ejecutivo, quien asienta que la corrupción no es uno de los males mayores. Falta establecer desde el punto de vista de quién.

No son todos los cómplices, desde luego, ni los únicos beneficiarios de los sobornos de Marcelo Bahía Odebrecht, el brasileño convertido en el Luzbel de los empresarios para convencer a los jefes de Estado de casi todo el continente a beber sobre sus palmas, cuyas sumas son tan desiguales como el propio caso: los periódicos oficiosos hablan de montos mayores a 400 millones de pesos; El País, de España, cita 41 millones y medio pero de dólares y La Jornada apunta que son 876 millones de pesos los “sobreprecios” pagados a la multinacional por instrucciones de muy arriba – los dos últimos cotidianos citados sí coinciden, a cambio de falacias mayores en los otros–, al tiempo que se citan las tremendas irregularidades cometidas en dos de las obras “emblemáticas” de un régimen amoral: el tren México-Toluca –rey de la tala inmoderada–, y el célebre paso Exprés.

Lo de Odebrecht ha sido, sin duda, la cereza en el enorme pastel de la corrupción.