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Piense

En el pasado

Rafael Loret de MOLA

–Cuando escuchamos y observamos lo que pasa en tu país nos da la impresión de que están retornando al pasado… de la misma manera como el PRI regresó a la Presidencia.

Esto es como si fuéramos en sentido inverso a los pueblos en desarrollo dispuestos a salir de sus propios abismos. A diferencia de ellos, a nosotros nos han situado en los filos de las barrancas para que podamos ser lanzados hacia el vacío del silencio, la ominosa quietud de los postrados. ¿Democracia? No, hemos caído en manos de una nueva y esnobista aristocracia a la cual no le interesan las vidas de los reporteros, ni las de sus trabajadores, sino sólo la especulativa acumulación de riquezas y de poder a la sombra de su maridaje con un gobierno en condición de concesionario y, como tal, únicamente receptivo respecto de quienes les ofrecen “moches”, igualas, comisiones o cualquier tipo de ganancia para acrecentar fortunas personales.

Por eso el país está paralizado y da la impresión de viajar hacia el Jurásico acaso porque en Chicxulub, Yucatán, cayó el aerolito que extinguió a los dinosaurios. Vamos hacia atrás, ni duda cabe. Lo percibimos en 2000 cuando fox, un minuto después de sentarse en la silla presidencial, alegó que no sabía lo mucho bueno del legado priísta y optó por olvidarse del cambio y apostar por el continuismo; también al trocarse la democracia en demagogia y posibilitar con ello el juego de las encuestas que pretendió justificar la asunción de calderón al poder; y, finalmente, la misma sensación nos invadió cuando el mediático peña inició su andanada de “decisiones” de las cuales se deslindó en cuanto los grandes consorcios privados le pasaron facturas y debió inclinarse por las reformas antipopulares, sin consenso y en vías de un solemne fracaso. Como los cangrejos, con respeto a otras acepciones del término.

Por ello, a los presidentes democráticos del mundo, a cuantos conciben la paz con la convivencia y solidaridad con otras naciones que sufren, a los mandatarios humanistas para quienes preservar una vida, en cualquier parte del mundo, es alimentar el ideal de justicia plena, les pedimos hacerle llegar al señor peña nieto más que una recomendación: un diplomático llamado para que cesen las persecuciones descocadas, solicitando la renuncia de quienes han sido señalados por crímenes y negligencias –desde la fuga de “El Chapo” Guzmán Loera hasta el asesinato de periodistas recurrentes en Veracruz y otras entidades-, llamándole a la cordura para que pueda ser un representante del pueblo mexicano y no un invitado por obligación, cínico además, listo a recibir preseas a costa de elevar las cortinas de humo hasta cuando se toma vacaciones.

Sabemos que el prestigio de peña está por los suelos en México; sin embargo, en los corrillos políticos de otras latitudes pareciera haber una divergencia absurda respecto a la visión que de él tienen las comunidades de otras regiones del mundo. La clase gobernante, acaso, observa en él a un personaje reformista dispuesto a vender al país con tal de sacarlo de su marasmo; y, claro, los dirigentes por todas partes lo suman a las ofertas más jugosas, junto a la ofrecida por la “nueva” Cuba sin Fidel, para expandirse y enriquecerse a expensas de los mexicanos.

Vistas al exterior

Rafael Loret de MOLA

Resulta increíble, a estas alturas de la asfixia presidencialista, que los emisarios del PRI, encabezados por Claudita Ruiz Massieu –quien escupe sobre la tumba de su padre, asesinado por la mafia a la que ahora ella sirve–, decidieran ir ante la OEA para darle difusión internacional a la ofuscada persecución contra Ricardo Anaya, el panista aliado con el PRD y MC, por supuesto lavado de dinero del orden de seiscientos millones de pesos aunque el meollo del asunto se centra en la compraventa de un galerón en 54 millones de pesos.

Si se habla de lavado de dinero, por cierto, debe asentarse, y con claridad, que los montos manejados por los grandes capos y los políticos infiltrados –por lo general del PRI pero también en otros partidos incluyendo la derecha y la izquierda–, son muy superiores a los cauces seguidos por Anaya y su familia; no bajan, para decirlo sin eufemismos, de mil o más millones de pesos por decir lo menos y en este trance 54 millones son una bicoca muy lejana a las desviaciones ¡por seis mil millones de pesos! a través del método Rosario –por la señora Robles–, triangulados hacia universidades y de éstas a empresas diversas sin que NADIE explique en cuáles manos quedaron.

La señora Ruiz Massieu, por cierto, entregó una carta y “un expediente” al secretario general de la OEA, Luis Almagro, abogado y político uruguayo, quien debe haberse sorprendido que el partido en el poder en México parezca no reconocer la eficacia de sus propios instrumentos persecutorios –la PGR entre ellos–, y requiera la bendición de instancias internacionales para aspirar a alguna validación bajo el supuesto de que la OEA está al servicio de los gobiernos afiliados y no de los intereses colectivos; por ello se traslada a esta institución, cuyo desprestigio ha ido en aumento al darle seguimiento a las condiciones de las potencias del orbe y no a Latinoamérica, la inescrupulosa acusación, obviamente insostenible en la perspectiva nacional incluso ante organismos de falsa autonomía y al servicio, por ahora, del peñismo cobarde.

Mientras tanto, Anaya, en busca de blindaje, acudió a entrevistarse con Ángela Merkel, por segunda vez ya en calidad de candidato, y seguirá viajando, por Chile y Estados Unidos, para hablar de las resistencias democráticas en México, como él lo plantea, aun cuando con ello aumente la mala imagen del gobierno de nuestro país en la perspectiva orbital.

Por cierto, la canciller de Alemania insistió en que impulsar el libre comercio, contra las prácticas restrictivas del anaranjado Trump, sólo sería posible si perviven las prácticas democráticas sobre las represivas con instrumentos del Estado enfilados hacia los opositores. Sea como fuese, y a diferencia de Andrés, Anaya sostiene que, de ganar, encerraría a peña tras denunciarlo penalmente por innumerables delitos.

Por su parte, contra quienes alegan lo contrario, Andrés no ha viajado a Venezuela… ni a Moscú.

Televisiones Prendidas

Rafael Loret de MOLA

Tengo aficiones distintas, aunque algunos se enfurezcan por mis gustos sin analizar los suyos en un maniqueísmo perfecto, pero no puedo ser ajeno, como informador sobre todo, a la fiebre mundialista que ha erigido a la FIFA en una de las mafias más poderosas del mundo al grado de imponer condiciones, sobre todo financieras, a cualquier nación del mundo. Vamos, ni el celebrado Putin ha podido con ella y debió ceder lo indecible para dar paso a la ceremonia inaugural del campeonato del balompié, esta misma mañana, en la capital rusa.

El dirigente, claro, atraerá las miradas luego de su cuarta reelección y la confirmación del hackeo que posibilitó la victoria del “pato” Donald Trump en las elecciones de noviembre de 2016. Hasta la fecha no entiendo cómo el Capitolio permanece en decadente sueño ante evidencias tales sobre la usurpación del poder por parte de un magnate totalmente desquiciado y hostil, racista y xenófobo por excelencia, dispuesto a borrar, desde el primer jalón, lo que para algunos blancos descocados fue una ignominia: la permanencia de una familia afroamericana en la Casa Blanca a través de ocho años. Quizá por ello remozó la mansión presidencial, con barroquismo caduco, cubriéndola con el dorado del sueño americano… desde la era del “viejo oeste”.

A veces tengo pesadillas con el futbol. Me imagino, y perdónenme los fanáticos, a la pelota, rodante sin cesar, como un cerebro humano con las siglas de la amafiada FIFA, capturado por ésta sin remedio a costa de reducir, marginar o incluso desaparecer otros pronunciamientos deportivos y hasta espectáculos que en la mente hipócrita de los anglosajones –tan dados a la cacería, a los circos con animales, las carreras de caballos y de galgos y la captura salvaje de focas y la pesca especies marinas en extinción–, no sirven sino para señalar al salvaje mundo que surge al otro lado de sus fronteras del sur. Sólo ellos son superiores: diez por cada uno, en el tablero de los momios de vidas y capacidades.

Por fortuna, USA no participa en la justa que arranca hoy. Los eliminamos, con todo y el poder del dinero de los dueños de los clubes de Norteamérica. Pero eso no es signo de gloria sino de un pequeño escape a la sumisión que pervive y ahora se convierte en xenofobia extendida, desde Texas hasta Nueva York, contra cuanto huela a mexicano, incluso el idioma, y a emigrantes. Nunca habíamos sentido tal desprecio y, sin embargo, no son pocos los coterráneos que siguen viajando en pos de una sonrisa y un apretón de Mickey Mouse para solaz de los pequeñines. ¿Quién recuerda al “grillito cantor” en nuestro suelo? ¿O a COCOM, con producción de Disney acaso como una especie de expiación?

Ricardo Anaya Cortés, próximo candidato derrotado –faltan poco más de quince días para el finiquito–, en uno de sus spots impulsó el “patriotismo” futbolero en voces de niños que no han sumado las derrotas de la selección tricolor desde 1934. Los de mayor edad debemos, eso sí, estar agradecidos: aunque nos llenen de mensajes durante los partidos y en los entretiempos, el Mundial desplazará hasta a Andrés, quien podrá actuar más a sus anchas sin tener encima los ojos de millones que apuntan cada una de sus ofertas para que las cumpla en veinticuatro horas, precisamente el primero de diciembre.

El Mundial va a ganarle a las campañas. Salud para los tímpanos.

Intocables burlones

Rafael Loret de MOLA

¿Alguien habló, hace menos de cinco años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes. Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de un personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo.

En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes.El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

Malos hábitos

Rafael Loret de MOLA

Hace una semana, en Sutherland Springs –un pueblecillo en Texas–, un solo hombre, armado, entró al templo del lugar antes de iniciar los servicios religiosos a los que suelen acudir unas cincuenta personas, y comenzó a disparar, preso de una ira irracional, hasta asesinar a veintiséis personas que iniciaban sus acostumbrados rituales, entre ellos varios niños y una mujer embarazada; además, el reguero de sangre se extendió a 16 heridos más lo que significa que alcanzó a cuarenta y dos fieles. El dato estremece porque el sujeto, después abatido por la policía, tuvo bastante tiempo para acribillar a sus víctimas, casi todos los feligreses, durante varios minutos de horror; después, claro, llegó la policía. Siquiera.

El horror, una condición que anida en los mexicanos desde hace más de una década al grado de aprender a vivir con ella, nos hizo recordar, entre las tinieblas de la memoria, un suceso igualmente bárbaro: la brutal masacre que cobró la vida de cuarenta y cinco tzotziles, entre ellos niños y mujeres embarazadas –bastante normal entre los más humildes que convierten a sus mujeres en incubadoras por ignorancia–, quienes oraban en el modesto templo de Chenalhó, en Chiapas, el 22 de diciembre de 1997, hace casi veinte años en las vísperas de la Navidad. La diferencia es que este hecho no tuvo conclusión alguna y se adujo las vendettas interraciales para justificarlo, en principio. No fue así: los cartuchos encontrados en la zona no pudieron ser substraídos por el ejército en su totalidad y algunos miembros de la sociedad civil encontraron algunos… propios de calibres exclusivos del ejército mexicano.

El poder equilibra

Rafael Loret de MOLA

@loretdemola

Apenas se designó a Luis Donaldo Colosio candidato del PRI a la presidencia en noviembre de 1993, el exmandatario Luis Echeverría, desde su heredad de San Jerónimo y ante un apretado grupo de contertulios variopintos –un empresario, un político y un escritor entre otros–, se permitió una reflexión sobre el pasado y el futuro del país:
–La verdadera dimensión de un político –expresó sin requiebros en la voz–, la otorga el ejercicio del poder. Solo entonces podemos medirlo.

Él mismo confesaba, aunque no fuese esa su intención, las limitantes que debió asimilar durante el largo preámbulo a la nominación esperada. Más todavía cuando quien le señaló pasó a la historia como uno de los personajes más autoritarios de la segunda mitad del siglo XX: Gustavo Díaz Ordaz.

Es fama que éste no dejaba ni respirar a sus colaboradores en su presencia y a algunos los trataba francamente mal, desdeñoso y mordaz. Quizá por eso Echeverría agregó sobre el perfil del nuevo abanderado del entonces partido invencible: Se parece a mí. Ha sido muy discreto como secretario de Estado. Ya tendrá tiempo para hablar.

¡Y lo decía quien se había caracterizado por su irrefrenable locuacidad! El horizonte, dada esta condición, no resultaba nada halagüeño y no teníamos, al alcance cuando menos, refugio alguno.

De acuerdo al modelo presidencialista, estructurado por la Carta Magna para legitimar y aglutinar la representación del Estado y el ejercicio del gobierno en una sola voluntad, son escasas las salidas de la sociedad ante los excesos de quien desempeña la titularidad del Ejecutivo.

No hay recursos jurídicos válidos, aunque técnicamente existan, ante la constancia de impunidad que delinea el cauce del sistema político mexicano. De esta forma, las querellas contra los mandatarios, lo mismo ayer y hoy, no dejan de ser pasajes anecdóticos anclados en la ironía popular. Hay mofa, no justicia aun cuando la descalificación colectiva sentencie a los predadores.

Hacia la incertidumbre

Rafael Loret de MOLA

En la ruta hacia la incertidumbre, se evidencia la pérdida sustantiva de toda condición ética. Se procede con absoluta impunidad y la justicia juega un rol marginal ante las consignas superiores y los distintos chantajes soterrados de las dirigencias partidistas. Por ejemplo, a Andrés, el presidente electo que quiere devorarse noviembre, le costó el Estado de México para pagar así su perfil de “no revoltoso” a cambio de dejar esparcidos más de un millón 800 mil sufragios carcomidos por la devoradora del sistema.

Y también en Coahuila el balance entre los intereses cupulares –no copulares, por favor–, fueron determinantes en 2017. Cuando menos tres veces fueron señalados los excesos financieros del priista Miguel Ángel Riquelme para ser llevados y devueltos del INE al Tribunal Federal de Delitos Electorales en donde daban vuelco a las documentadas facturas de campaña pero, eso sí, sin tocar jamás otro punto medular para anulas las elecciones: la intervención ofensiva del todavía gobernador cuyo apellido ya es sinónimo de vileza en el país entero, Rubén Moreira Valdez, hermano de Humberto el enajenado que se cree impoluto tantas veces señalado por su propensión a ocultar fortunas mientras sus colaboradores –lo son todavía– son perseguidos o purgan condenas ya.

Mientras, en esos días de medir fuerzas, Ricardo Anaya Cortés salió bien del trance en el que lo envolvió un periódico y no el Ministerio Público, cada vez más insubstancial. Feliz, hasta ocurrente y con el semblante optimista, el ex dirigente panista refirió su hazaña de haber ganado, en juicio, la querella contra un periódico que detalló la manera como acrecentó el patrimonio familiar con la expectativa de vivir en los Estados Unidos al terminar con sus juegos políticos. Tiene mucha vida por delante el niño maravilla y, curiosamente, luego de haber sido exonerado de las acusaciones mediáticas logró tener el papelito para pasar por encima de El Universal, por ahora, porque el diario en cuestión asegura que apelará ante el juez.

Naturalmente, Anaya, muy cuidadoso de sus haberes y de cuanto dispone en su pequeño refugio hogareño de Atlanta, Georgia –tenemos la dirección exacta pero no la damos para no poner en el blanco a su esposa e hijos–, pretende realizar el sueño de buena parte de los mexicanos ricos que sólo abogan por su país sacado la mano a miles de kilómetros de su territorio, o cientos cuando menos. Al mismo tiempo, claro, optó por el silencio en cuanto a la controversia contra el tribunal electoral y el fraude cometido contra el panista Guillermo Anaya Llamas, dos veces candidato a la gubernatura de los Moreira, y vilmente apuñalado por fuera y por dentro.

Podríamos seguir la secuela con el caso Puebla en donde los votantes no parecen interesados en resolver la mancha electoral que cayó sobre ellos en julio pasado pese al efecto López Obrador. Más bien están cansados, demasiado, como si de verdad hubieran luchado contra regímenes tan retardatarios como el de Bartlett, Mario Marín Torres o Rafael Moreno Valle y su hijastro político Tony Gali, además de su obtusa mujer que le cubre las espaldas más abajo del cinturón.

Con esta ética, muy al estilo del señor peña, caminamos hacia el finiquito… dentro de 30 días, sólo un mes. Y, por supuesto, la democracia, tan alejada y tan lenta, no podrá alcanzarnos en la ruta hacia la barranca de la ignominia. Sin ética el futuro se tuerce, como los árboles que se doblan desde su nacimiento, y la perspectiva se nos aparece oscura, tenebrosa… y, sobre todo, violenta.

Nuevo congreso

Rafael Loret de MOLA

Desde 1997, cuando también se votó por primera vez por el jefe de gobierno del entonces Distrito Federal con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano como gran triunfador –desde entonces, el PRD no ha perdido la posición aunque, al parecer, está muy cerca de su salida–, el PRI dejó de tener la mayoría absoluta en el Congreso si bien todavía podría controlarlo sin mayor problema con la ayuda chantajista de nuevos institutos familiares con buena dosis de estipendios; el PAN, entonces, se negaba a recibir este tipo de prerrogativas económicas hasta que se dio cuenta de su “pobreza”.

Desde entones poco ha cambiado. Y, en cambio, se optó por dejar en el archivo la iniciativa de reforma política, en 2010, en la cual se contemplaba la realización de una segunda vuelta electoral en caso de que ninguno de los aspirantes alcanzara la mitad más uno de los sufragios. Si tal hubiera prosperado Andrés acaso, de no alcanzar el 50 por ciento de los sufragios emitidos –algunas encuestas señalan que sí lo hará y con un margen aplastante-, tendría que irse a una segunda vuelta para competir con la derecha –y parte de la izquierda- en su conjunto. Sería unos comicios más en serio y más apretados con buena dosis de “terrorismo” político. No sé si fuera tan favorable; lo sería, sí, de haber inaugurado ya la civilidad democrática, tan lejana y aún utópica.

El caso es que sólo faltan –¡bendito sea Dios!–, ocho días de campaña y tres más para la jornada electoral. Setenta y dos horas para la reflexión cuando los electores ya están hartos de palabrerías y de una guerra sucia que no amaina, al contrario, con advertencias severas de que algunos miembros otrora invulnerable del establishment están dispuestos a llevar la contraria al hecho incontrovertible de que Andrés, voto sobre voto, es inalcanzable. Los debates, aunque no los ganó, le hicieron lo que el viento a Juárez. El rencor contra el peñismo, el PRI y la farsa panista tuvieron mucho más peso.

Pues bien, en el futuro Congreso, cuya primera sesión solemne será el primero de diciembre, dos meses después de la jornada electoral y tres antes de la toma de posesión del flamante mandatario, los números hablan de que, ahora mismo, Morena podría contar con el 58 por ciento de las curules, entre 236 a 298 diputados, mientras el PAN y el PRI flotarían apenas arriba del 20 por ciento. Un verdadero derrumbe para los apoyadores del sistema. Y en el Senado las cosas no serían muy diferentes aunque en esta Cámara, Morena estaría apenas debajo de la mayoría absoluta con un 45%, y el PAN y el PRI se dividirían entre el 18 y el 22 por ciento cada uno.

De ello depende, y mucho, el destino de la próxima administración. Con niveles tan bajos es obvio que el PRI debería apostar por una refundación –como ocurrió bajo el mandato del general Cárdenas y luego del general Ávila Camacho: del PNR al PRM y luego al PRI-, que incluyera juicio y expulsión de los traidores y de cuantos ofendieron y marginaron el legado original de este partido, el de la justicia social. De hecho, las desviaciones comenzaron desde el momento mismo en que Calles fundó su “maximato”, luego de haber hecho lo mismo con el PNR y el Banco de México, y escupió sobre la democracia.

Y así vamos, desde entonces.

Segundas vueltas

Rafael Loret de MOLA

No me importa que haya sido el PAN; de hecho, la iniciativa tiene el sello del calderonismo cuando fue rechazada por la partidocracia imbuida en el Legislativo junto a la mayor parte de los puntos sustantivos de una pretendida reforma electoral que acaso no convenía al priísmo en cauce de recuperar la Presidencia. Las segundas vueltas electorales han sido el espejo más reluciente de cuantos reflejan el estatus y las verdaderas intenciones de una clase política putrefacta; también el PAN, porque su cálculo es acertado: puede lucirse a sabiendas de que sus adversarios harán lo imposible por detener la propuesta.

La farsa camina pero no por eso debe dejarse a un lado el debate. Veamos lo que aseveran las dirigencias partidistas, en comunión con el presidencialismo asfixiante todavía a pesar de su evidente desprestigio:

1.- Para el PRI y sus corifeos la medida tiene dos aspectos negativos: dicen que no existe tiempo para elaborarlas –cuando entre los comicios presidenciales y la asunción del mandatario existe un insólito espacio de cinco meses y fracción–, ni dinero para costearlas. Eso sí, gastan una barbaridad en la cooptación de votantes quienes acceden a sufragar por el PRI, creyendo que los observan a cada segundo, a cambio de enseres domésticos o limosnas con las que se compran las conciencias.

2.- Para el PRD, y Morena también, el riesgo de las segundas vueltas electorales lo definió, hace años, el próspero Martí Batres con todo y sus tapetes caseros para tapar huecos del suelo: “si vamos a esta instancia la derecha suma y nos rebasa”. Una aseveración muy “democrática” que exhibe no sólo la corta visión de quienes integran a la izquierda sino su convencimiento de que, en cualquier caso, son más quienes los detestan. Por ello, claro, es mejor instalarse en la comodidad del treinta por ciento, suficiente para ganar aunque con ello se da cauce a las trampas como en el Estado de México. Pobre filosofía. Además, nunca calcularon que Andrés rebasara la mitad más uno entre los electores como definen la mayor parte de las encuestas.

3.- El PAN, por su parte, sabe de sobra que las hipótesis anteriores no prosperarán, a menos de que ocurra un movimiento popular sensible, pero la idea les sirve para pintarse de demócratas dada la facilidad con la que son capaces sus líderes de formar alianzas hasta con el mismo diablo si con ello pueden avanzar. ¡Persígnense las beatas de pueblo en forma de puritanas (os) que dicen amar a su país pero viven en Atlanta!

En fin, si de algo vale la voz de un ciudadano común, doy mi voto a favor de las segundas vueltas por una sencilla razón: es la única manera de recuperar el principio democrático fundamental, la voz de las mayorías, al forzar a elegir a quien reúna, cuando menos, la mitad más uno de los sufragios emitidos… aunque no se cuente a los abstencionistas. Con algo debemos empezar.

Pueblo y poder

EPN
Rafael Loret de MOLA

Algunos lectores poco informados –y por tanto susceptibles de ser manipulados con cualquier monserga–, reclaman por el hecho de que insistamos en el imperativo de correrle proceso a enrique peña nieto, ahora o a partir del primero de diciembre, con el falaz argumento de que “la Constitución prohíbe juzgar a un mandatario”, esto es como si se situara por encima de los demás mortales escapando del derecho pero sirviéndose de éste para golpear y perseguir a sus enemigos. Si tal fuera, la democracia nuestra sería una lejana utopía.

El error es tan grande como el de cuantos claman por la legalidad del aborto sin detenerse en el mandato acerca de que se permite el llamado “terapeútico”, cuando el embarazo pone en riesgo la vida de la mujer, y si la gestación ocurre como consecuencia de una violación. Pese a ello, tales apartados fueron rebasados por la exigencia de muchas mujeres –no todas como se dice–, a gobernar su propio cuerpo y decidir así su derecho a ser madres o no, aunque otros, más conservadores, insistan en que el feto en desarrollo ya no les pertenece a ellas. Una discusión interminable y con demasiados asegunes.

Pues bien, el presidente no está ni puede estarlo fuera de la ley; al contrario: está más limitado que ningún otro porque tiene obligaciones ineludibles tales como tener que denunciar a cualquier funcionario de quien se tenga referencia de haber cometido un delito o estar bajo fiscalización incesante –antes a través del Congreso y ahora, por un decreto contrario al espíritu del Constituyente, mediante el concurso de la Secretaría de la Función Pública que se ha hundido por las complicidades evidentes con el titular del Ejecutivo como, por ejemplo, en el caso de la casa blanca de los peña solapado por Virgilio Andrade Martínez–, rindiendo cuenta precisa de cada uno de sus actos; cuando menos tal dice la Constitución, seiscientas veces violada con reformas ad hoc de cada mandatario.

Los manipuladores, además, extienden así la idea de que a peña no se le puede procesar. ¡Mienten groseramente! En los 87 días restantes de su bárbara administración podría serlo por causa de un delito grave –y no es uno solo–; y después del 30 de noviembre, a la medianoche, en su nueva condición de ciudadano común no podría eludir el andar de la justicia sea quien fuese el promovente de la acción penal, función que también tendría el presidente entrante con el agregado de que la Procuraduría General de la República, o la Fiscalía General, están todavía ahora –aunque puede cambiarse si se determina la autonomía del órgano competente–, bajo el mando y tutela del Ejecutivo.

Lo anterior demuestra la gravedad de las filtraciones, sobre todo en las redes sociales, que confunden y aumentan el rencor de cuantos desconocen el fondo o pretenden tener conocimiento –porque algo leyeron proveniente de un manipulador– y por ello suponen estar mejor informados que los expertos a quienes tildan, generalizando, de serviles, mercenarios y, en el caso de los periodistas, como “chayoteros”, quienes viven a expensas ocultas del erario público. Y sueltan su palabrería venenosa con el vigor de las víboras, siempre agazapadas.

En México deben cambiar muchas cosas; comencemos con nosotros mismos siendo más inteligentes que los gurús cibernéticos simuladores.

¡A las crujías!

FOTO: ADOLFO VLADIMIR /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Las organizaciones no gubernamentales suelen tomar mayor importancia cuando los vacíos de poder se ahondan y la credibilidad oficial ronda por los suelos. Es el caso del presente. Para desgracia nuestra, el presidente de la República y los miembros de su gabinete parecen dar mayor importancia a simular que luchan arduamente por atraer inversiones –cuando la falta de seriedad fue desnudada por los empresarios chinos que ahora reclaman una fuerte indemnización por los gastos “no recuperables” tras la adjudicación cancelada para la construcción del ferrocarril rápido entre la capital y Querétaro–, que a la galopante crispación social cuyos efectos pueden ser devastadores contra el régimen en curso.

Es un hecho, y lo repetimos, que buena parte de la sociedad mexicana quisiera librarse de peña nieto y mandarlo a las crujías; y que otro sector solicita, primero, resolver los entuertos creados por la administración actual, sobre todo los relacionados con la violencia desatada y los intolerables actos represivos, antes de retirarse por incapacidad… dentro de un mes; y unos más alegan que cuando llegue diciembre, peña podrá retirarse, al fin y con sus males físicos a cuestas, a gozar de cuanto robó al erario durante su sexenio; y a la hora del divorcio, podría optar por Rosario Robles como tercera consorte… si se trata de que voltee la cara.

El caso es que únicamente un puñado de panegiristas estima, con una ceguera total, la prefabricación de sendas trampas “en contra del actual mandatario” en finiquito para convertirlo en protagonista de todos los dramas como “si fuera gendarme de Iguala”. Esta hipocresía podría exonerar, igualmente al repulsivo ex mandatario de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, al secretario de la Defensa Nacional e incluso a la llamada “pareja imperial” Abarca-Pineda Villa por ahora bajo la asfixia de la cárcel en tanto, lentamente, se cocinan sus nexos tratando de evitar que tales lleguen demasiado arriba entre las jerarquías políticas… del futuro inmediato.

En la misma línea, la de la impunidad, se dio la información sobre la socorrida casona de La Palma, en Sierra Gorda números 150 y 160, propiedad –se dice– de la primera dama como resultado de sus ahorros y créditos bonancibles, si bien una de ellas fue cedida por Televisa a los diez días de formalizarse el matrimonio del entonces gobernador peña nieto y de la celebridad de las pantallas chicas, Angélica Rivera Hurtado. Por lo general, los mandatarios solían invertir en sus futuras casonas en el último año del sexenio so pretexto de encontrar un lugar donde vivir de acuerdo con la condición de ex presidentes. ¿O acaso el señor peña nieto estaba pensando, en serio, en retirarse por esos días turbulentos de 2014? De ser así nos hubieran salido baratas las residencias.

Más allá de frivolidades y notas para las revistas rosas –una de las malas ideas importadas de España en donde la aristocracia parece estar siempre en un escenario teatral para solaz de los plebeyos, es decir la “prole” en el vocabulario de Mónica Peña–, la realidad indica que si durante el oscuro sexenio de calderón las cifras de las mismas ONG situaron en cien mil el número de víctimas y en veintisiete mil el número de “desaparecidos” –por desgracia el transcurrir del tiempo es una paletada sobre los sepulcros, aunque tal no se acepte, explicablemente, por quienes sufren las ausencias expandiendo el rencor–, en cuanto va del sexenio peñista existen registros que demuestran que y se rebasó, con mucho, a la administración –funeraria– anterior, como consecuencia de la guerra intestina entre mafias más un número indeterminado de personas, miles de ellas, cuyas ausencias parecen inexplicables para la autoridad.

Secretaría de la corrupción

Rafael Loret de MOLA

LA SECRETARÍA DE LA CORRUPCIÓN DEBE CONSIDERARSE EL SÚPER MINISTERIO DEL PRESENTE Y EL FUTURO aunque no tenga tal condición legal ni, en apariencia, forme parte del organigrama institucional. Pero pesa más que ninguno y, desde luego, tiene titular y cabeza con más influencias que cualquiera otro(a) miembro del gabinete peñista tan empeñado en que nadie le sustraiga el privilegio de haber encabezado, hasta ahora, la peor administración federal de la historia a un siglo de la malhadada usurpación de Victoriano Huerta, el chacal.

Fíjense, desde el régimen de carlos salinas hasta el actual hemos observado a quiénes, de verdad, son quienes se encargan de regir, modular y distribuir la corrupción con una eficacia muy superior a cualquier parodia de trasparencia. Durante los años del salinismo empobrecedor –los superávits fueron producto de las ventas de paraestatales y de los precios del crudo al alza, hasta 200 millones de dólares por barril, cuyos remanentes fueron dilapidados sin medida–, sin duda, fue Raúl, el hermano incómodo, el gran patriarca del sexenio, dominador de cuentas y transferencias, así como de las alianzas turbias como la que realizó con el mafioso Ricardo Salinas Pliego quien “ganó” la subasta por Canal 13 con todas las irregularidades necesarias, entre ellas la admisión del fraterno presidencial como socio. No lo olvidemos.

Con zedillo, el hombre de las negociaciones y consejero principal en materia de inversiones favorables al clan fue, sin duda, Herminio Blanco Mendoza, quien permaneció en la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial buscando nuevos tratados internacionales, que no se lograron a cambio de entrecruzar intereses personales.

Puños en alto

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Es el caso que el dolor de la comunidad peninsular, la de Mérida, tiene no pocos referentes para alzar los puños contra un priísmo degradado y convertido en botín de mentecatos. El 4 de julio de 2011 una multitud de meridanos salió a las calles para protestar por una obra inútil, innecesaria y evidentemente destinada a nutrir de “buenas comisiones” a la entonces alcaldesa de Mérida, Angélica Araujo Lara, y a su “novia” –a decir de todas las malas lenguas y las buenas también–, Ivonne Ortega Pacheco, cuya bipolaridad la lleva por los extremos con tal de igualar su ambición con su promiscuidad. Por esos días, la actual secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, fungía como gobernadora y no disimulaba su propósito de heredarle la silla a su querida presidenta municipal.

La señora Araujo –casada como su gobernadora–, decidió abrir un paso a desnivel sobre la prolongación del emblemático Paseo; y la ciudadanía se opuso con razones de mucho peso:

1.- La Escuela de Arquitectura argumentó que en vez de dar fluidez al tráfico, como se decía, el pretendido túnel detendría la afluencia, cada vez más copiosa, desde el norte de la ciudad; y que no ofrecía garantías suficientes porque el lugar se encuentra sobre un cenote, y podría ser de alto riesgo.

2.- Los vecinos se quejaron porque, además de alterar la perspectiva de la zona, se llevarían por delante a una bellísima fuente, una auténtica obra de arte con motivos y detalles de la antigua cultura del mestizaje, que finalmente se decidió levantar “con mucho cuidado”… partiéndose en dos ante la indignación general.

Amanecer

Rafael Loret de MOLA

Sino del optimismo que divulgaron sus discursos y de la fe de un pueblo ¡Qué paquete tienes presidente lópez obrador! ¡Ser digno de una gran nación y no fallarle! La voz de la crítica te seguirá como contrapeso. Acéptala con la humildad con la que abrazaste a todos. Por méxico y su futuro, no des tregua al corrupto y sacúdete de la maraña de personajes turbios. Comparto la emoción de millones de mexicanos; y la preocupación de quienes dudan.

No es que todo vaya a cambiar de la noche a la mañana; es que, entre millones de sufragantes, surgió la fe de un pueblo en el futuro, sabedor que logramos derrumbar la ignominia del sistema putrefacto, corroído hasta los huesos. Sólo una noticia nos asfixia: Puebla, colocada en el maniqueísmo entre el bien, y el mal. Los números suben y bajan en la ciudad de los ángeles y esperemos que, lleguen al Tribunal Electoral para decapitar al cacicazgo perverso de los Moreno Valle. No se merecen los poblanos un fraude entre un mar de optimismo.

México ganó una oportunidad. Y la vamos a aprovechar. Ningún retroceso, ninguna ambigüedad, no más felonías ni corruptelas familiares, ni entregas lacerantes al extranjero. Sí, Andrés será el mandatario más presionado de todos los tiempos… y acaso el de mayor poder en décadas. Por eso debe cumplir y hacer, construir y no parar, sacudir y jamás ceder. Démosle nuestra confianza. Tiende derecho a ella luego de años de lucha y perseverancia. ¡A ganarse el sueldo con sudor y entrega, Andrés! ¡Y a no fallarle a millones que votamos por ti! Sí, ahora puedo decirlo sin torcer la imparcialidad con la cual me conduje. Y estoy seguro de que, aunque pesan algunas ambigüedades, será su deber superarlas si, de verdad, como dijo emocionado la noche de la victoria, quiere pasar a la historia como un buen presidente. Que así sea.

El fin se acerca

Rafael Loret de MOLA

Está por finalizar 2017 y son pocas las alegrías que recordaremos, a nivel general, inmersos en una tremenda crisis de valores ante un entorno que los mayores difícilmente entendemos y los jóvenes reclaman con pasión total, despreciando a sus padres y abuelos a cambio de una existencia más desenfrenada. También tuve esos años y, fíjense, sigo soñando en que, algún día, saludaremos a la libertad y la justicia rompiendo las cadenas de la dominación política; pero será muy difícil si las generaciones por venir se convierten en esclavos de la cibernética.

Las redes sociales, sin duda, modificaron nuestra perspectiva y, aunque debiera ser lo contrario, cada vez nos incomunican entre nosotros. Hace unos días, en un automóvil familiar percibí que los muchachos que nos acompañaban sólo de vez en cuando musitaban algo para dar la apariencia de seguir el hilo de la conversación: cada uno de ellos, con su respectivo Iphone, se encontraba en otro mundo, el virtual, sin poder especificar si hablaban con amigos o acaso con esos youtubers que encandilan y atrapan sin remedio a quienes les conceden a ellos la capacidad de ocupar sus propias neuronas.

El mundo robotizado, cibernético, está encaminándose en la dirección contraria. Si bien las herramientas de internet nos permiten defendernos de los abusos policiacos, por ejemplo, y estrecharnos en cuanto a la capacidad de informarnos sin las diatribas de los medios con maridaje oficial, también producen asaltantes de la razón dispuestos a tergiversar los hechos y descalificar a cuantos no piensan igual o tienen aficiones y preferencias distintas.

Cimientos podridos

Rafael Loret de MOLA

No faltan quienes se felicitan porque la transición política, es decir la del poder Ejecutivo –la nueva Legislatura, la número LXIV, sesenta y cuatro para quienes tengan dificultad para leer los números romanos, entrará en funciones dentro de catorce días, el primero de septiembre–, transcurre de “manera ejemplar”, sin rebotes ni obstáculos, si bien la parodia de Elba Esther fue un acto de agresión política por los jueces venales que quisieron congraciarse con el mandatario en cierne, Andrés Manuel López Obrador, a quien sólo le la falta portar la banda tricolor para terminar con los signos protocolarios.

En la realidad el relevo ya se dio. El señor peña nieto parece un mendigo de impunidades mientras Andrés dispone y ejecuta, como su decisión de que los primeros encuentros con su predecesor se den en Palacio Nacional y no en Los Pinos donde peña despachaba… en pasado, sí, porque ahora la residencia oficial parece un cascarón indigno de la primera dama de la alcurnia farandulera, Angélica Rivera Hurtado, “La Gaviota” –sobrina de miguel de la madrid hurtado para quienes aún lo ignoran–, aunque ya la aristocracia mexicana parece rendirse ante la nueva realidad. ¿Nacerá otra?

Pese a los buenos deseos no puede haber tersura en una transición tan extrema como la que atestiguamos. Y acaso por ello viene una flagrante contradicción del presidente electo: por una parte aduce que habrá perdón sin olvido y, por la otra, subraya una sentencia repetida durante gran parte de su campaña: “por encima de la ley, nadie”. ¿Y Bartlett, por ejemplo, rey de la impunidad? ¿O la “novia de Chucky”, ahora en libertad plena aunque la GR señale que no había sustentos para dejarla sin cargos? ¿Y los tantos priistas y panistas predadores –las entidades más violentas son las gobernadas por el PAN: Tamaulipas, Chihuahua, Veracruz, Puebla, Guanajuato, como un referente a la realidad–, que creen haber “negociado” su blindaje hacia el futuro?

Andrés tampoco puede ponerse “encima de la ley”, con lo cual defraudaría a los 30 millones de mexicanos que lo eligieron y a los 24 millones que tomaron otro rumbo porque no confiaron en él, y exonerar a los grandes pillos de la clase política, sin moral alguna, empezando, precisamente, con los dos últimos mandatarios, calderón y peña, éste último el peor de los últimos cien años acaso desde 1913. Ni perdón ni olvido ni amnistía. Esta es la demanda mayoritaria que el futuro mandatario –quien obedece– debe acatar sin remilgos, sin pretextos –como los usados para justiciar algún nombramiento repelido por la casi totalidad del colectivo-, y sin dilaciones. Tome en cuenta que está en el piso más alto de su popularidad… pero este índice puede bajar dramáticamente si la sociedad se percibe engañada.

Son varios los funcionarios, y no pocos los gobernadores y ex mandatarios, quienes están en capilla. El presidente electo debe preocuparse ya de contar con un fiscal general, avalado por el Congreso a propuesta suya, para iniciar la senda de la justicia mandando el diablo el lugar común sobre la “cacería de brujas”.

Recuerde: NO se puede construir el edificio del nuevo México sobre los cimientos de los predadores del viejo.

Simbiosis extraña

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Expreso una teoría audaz fundamentada en los hechos atestiguados y en las tendencias gubernamentales. En cierta medida no habría otra explicación a las inversiones del exterior en un país visto como uno de los más violentos del mundo y, por ende, inestable y en vías del colapso del “estado fallido” en el que el gobierno pierde toda autoridad moral y el monopolio de la violencia –así se describe–, por efecto de la intervención de subversivos, desde guerrilleros hasta instituciones armadas ajenas –digamos los marines infiltrados–, o la paulatina entrega del poder a los mandos militares quienes, en México cuando menos, no quieren este papel acaso porque algunos tienen más dignidad que el gobierno civil a pesar de sus atropellos.

Con la iniciativa del panista Roberto Gil Zuarth, el mejor alumno de calderón, sobre la Seguridad Interior del país, todo quedó despejado: la clase política dominante, hija de la partidocracia y el presidencialismo, quiere tirar la pelota al ejército porque es evidente su incapacidad para proseguir en medio de trescientos diez mil cadáveres – desde 2008–, siembra estéril de los dos sexenios últimos, el calderonismo panista y el peñismo priísta, tan malo el pinto como el colorado… aunque lo del presente parece dramáticamente insuperable.

Pues bien, es inexplicable que los inversionistas del exterior se interesen en tomar el riesgo de expandirse en un país considerado violento y en ruta hacia el caos si el fraude electoral culmina en medio de la ira, el rencor profundo y la repulsión de los mexicanos ya no por sólo hacia el PRI sino al sistema mismo.

 

Indiferencia

Rafael Loret de MOLA

A estas alturas, cuando el término igualdad se tergiversa con frecuencia –los hombres y mujeres del mismo sexo no pueden procrear hijos pero tal no exime sus derechos a vivir cómo les dé la gana–, bajamos a las laderas del medievo con intenciones de colgar o quemar a cuantos no piensan igual a nosotros; destruirlos es más fácil, claro, que convencerlos y en tal se basan las apocalípticas muestras de barbarie intelectual que azotan a nuestro país y a buena parte del mundo globalizado de acuerdo a los dictados de la mayor tiranía de todos los tiempos: la de la Casa Blanca y sus agencias de espionaje.

Me resulta complejo entender, en estas condiciones socio-políticas tan adversas, la insistencia en discutir sobre cuestiones que los criterios modernos han resuelto desde hace tiempo y, sin embargo, continúan siendo materias de agrias discusiones, sin posibilidad de acuerdos, por las resistencias atávicas de instituciones intolerantes, sea por reaccionarias –que se sujetan al pasado–, o por un vanguardismo extremo incapaz de comprender la pausada evolución de la mente humana en un entorno rebosante de odios, de confusiones –como el animalismo por el cual se pretende igualar los derechos humanos a los de los irracionales–, de rencores acumulados –ante la visión de una clase política cubierta de corrupción y bajo el cobijo de la impunidad–, y exaltados requerimientos en pro de un sistema distinto en el que, por principio de cuentas, no se deba soportar a los farsantes ocupantes del poder.

No es sencillo vivir con las cadenas de la indiferencia; temo que quienes lo hacen viven en sus conciencias una tormenta al refugiarse en comodidades pasajeras por las cuales se es capaz de soportar ser pisoteados por los de arriba. Lo mismo aquellos que sobreviven en sus trabajos aguantando a patrones insolentes y explotadores, que los cobardes arrimados al fogón de las instituciones para sentirse superiores a cuantos reclaman por leña no para las hogueras sino para atizarlos como armas contra los falsarios, mafiosos y, sobre todo, aprendices de políticos con banda presidencial. ¡Conocemos a tantos!

Durante varias semanas la discusión entre quienes observan peligrar a las familias por cuanto al avance, en derechos y privilegios, de la comunidad  lésbico, gay, bisexual, transexual e intersexual –debo reconocer que no entiendo todas estas especialidades, especialmente la última–, en no pocos casos atizados por los poderes terrenales, Iglesias incluidas, protegidos, dicen, por los poderes espirituales cuyas fuentes son exclusivas para determinado grupo. Como la tierra prometida, diríamos, o el pueblo preferido de Dios.

¡Maestros!

MÉXICO, D.F., 06AGOSTO2012.- 324 mil estudiantes iniciaron actividades en los planteles de nivel bachillerato, licenciatura y posgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México. FOTO: SAÚL LÓPEZ / CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Recuerdo que, hace algo así como una década, los ex alumnos del Instituto México con los viejos maestros supervivientes de nuestra generación, nos enteramos que uno de ellos atesoraba los mejores trabajos sobre el mártir Madero y su sacrificio. Entre ellos, destacó el realizado por el escolapio Porfirio Muñoz Ledo que, de hecho, había basado su escrito en la obra de Alfonso Taracena, impresionando con ello al mentor quien le auguró un futuro promisorio… como fue el caso al convertirse, como él presumía, en el “Churchill mexicano” por aquello de haber pasado por casi todos los partidos políticos registrados.

Pese a sus atributos culturales –era difícil ganarle una discusión por la catarata de datos y citas atesoradas en su cerebro educado–, no pudo sentarse en la célebre silla del águila –alguna vez este referente sirvió para un libro de un altísimo autor nacional y mi editor, Rogelio Carvajal, me halagó al decirme que con ello me había rendido un homenaje por referirse a la clase política en términos semejantes a los míos–; eso sí, fue candidato a gobernador por Guanajuato en la sucia elección de 1991 en la cual vicente fox fue víctima de un fraude escandaloso solucionado con la defenestración pública del priista Ramón Aguirre Velázquez, víctima de la venganza camuflada de carlos salinas, el señor de las tinieblas.

Pero hoy es día de hablar de nuestros maestros. ¿Cuántos de nosotros los recuerdan, no sólo por sus nombres sino por la entrega mostrada a sus “rehenes” escolares? ¿Acaso, cada año, les mandamos aunque sea un kilo de aguacates, de esos muy caros, para reemplazar a la manzana del cuento? ¿O dejamos correr la fecha y los años hasta cuando se nos ocurre preguntar si todavía vive? En este último caso estamos la mayor parte de quienes pasamos por las aulas –y no de refilón como algunos candidatos a la Primera Magistratura–, y pudimos conducir nuestro destino sin caer en la media de la miseria, a veces en el filo pero siempre con capacidad para no sucumbir, mucho menos cuando las herencias son cuantiosas –no fue mi caso–, y les permiten especular de lo lindo hasta forjar fortunas importantes bien blindadas hasta para tres o cuatro generaciones más, muchas de ellas estarán acaso rebosantes de “ninis”, cuya prepotencia irá a la par con su profunda mediocridad intelectual. Ya lo sentimos desde ahora.

Quien recuerda a sus profesores –en mi librero personal están todas las “memorias” editadas de la primaria, secundaria y preparatoria y, de vez en cuando, las repaso–, es porque tiene buenos cimientos y firmes ideales; cuantos los ignoran y descalifican, sobre todo cuando luchan por sus derechos y en pro de mejorar la educación, no son dignos siquiera de los títulos universitarios que ostentan y presumen, con rabiosa impertinencia: “esos maestritos son puros muertos de hambre”.

Y puede que no sean ricos ni aspiren a figurar en las malolientes relatorías de Forbes, pero permanecen en nosotros porque sus existencias modestas –nunca “muertos de hambre”, ególatras ladrones–, son signo de honestidad y de pasión por el trabajo más apasionante que existe: la formación del futuro de México.

Gracias, por ello, a quienes me encaminaron y cuyos nombres no se han quedado en las esquelas; los llevo dentro de mi espíritu batallador.

Choque con el pasado

Rafael Loret de MOLA

Las intenciones son positivas pero el espejo del pasado evidencia otras; sobre todo cuando recordamos el lastre del “mayoriteo” priista, tan dañino por sus condiciones de lacayunería hacia el titular del Ejecutivo y quienes buscaban construir futuro a cosa de semblantearlo para adivinar sus propósitos. Así fue durante varias décadas, digamos desde la posrevolución y el “maximato”, digamos cuando surgió el presidencialismo de manos del general Lázaro Cárdenas del Río, uno de los tres iconos de Andrés Manuel –junto a Juárez y Madero–, cuando éste decidió terminar con los caudillos y acaparó todo el poder de éstos. Luego mandaría al exilio a Plutarco Elías Calles, fundador del PNR, el abuelito del moribundo PRI de nuestros días.

Ahora, el futuro presidente de México se encuentra en una coyuntura compleja, digamos entre los principios y el poder que acapara y detona egolatrías peligrosas. Por ejemplo, tendrá un Congreso surgido a su imagen y semejanza, producto además del mayor “tsunami electoral” de nuestra historia. Treinta millones de votos lo avalaron y al sumarse estos sufragios por los obtenidos por el tabasqueño en las elecciones presidenciales precedentes tendremos que ha reunido sesenta millones de sufragios en total lo que no sólo lo convierte en el mexicano más votado de la historia sino en el primero que es efecto directo del sentir de un pueblo jamás claudicante y empeñoso a favor suyo. No es cualquier cosa haber conservado el aurea desde el año 2000 cuando conquistó la jefatura de gobierno del Distrito Federal sucediendo, nada menos, que a Rosario Robles Berlanga quien ocupó el sitio dejado vacante por Cuauhtémoc Cárdenas en fase de su segunda campaña por la Primera Magistratura.

Los primeros conflictos que se le presentan calan profundo en los principios. Por ejemplo, la autonomía entre los poderes de la Unión; a unos cuantos días de su victoria y con la orilla de la asunción muy lejos aún, el próximo mandatario –quien obedece, no quien manda–, decidió reunirse con “sus” diputados y senadores para anunciarles la minuta de las iniciativas que enviará al Congreso para que los morenistas las aprueben, de tajo, y traten de convencer a sus adversarios por si hace falta –que no lo creo–.

Ello coloca al futuro presidente en el plan de temprano legislador –desde el primero de septiembre, esto es tres meses antes de su toma de posesión–, y coarta la sabiduría del Constituyente que ideó la autonomía entre los poderes de la Unión para frenar los excesos del Ejecutivo aunque éste, por fortuna, NO tiene facultades para obrar contra el Legislativo. Y ello tiene explicación: los diputados son representantes populares, quienes deben ejercer su soberanía, y no del presidente en funciones. Y los senadores son quienes significan y dan forma al pacto federal con la representatividad de las entidades federativas.

Ojalá no se pierda el rumbo pero preocupa que, por ejemplo, como una sanción –obviamente merecida– a los gobernadores pútridos –casi todos–, optó por designar a coordinadores para cada entidad favoreciendo en algunos casos a aquellos, supuestamente morenistas –aunque fueran extraídos del PRI y el PAN–, que perdieron en los comicios para gobernadores. Ello estriba, sin duda, un contrapeso real pero también ofende el principio toral de soberanía de las entidades federales.

En fin, son apuntes para que no se olvide el fondo desde la superficie de una presidencia que aún no llega aun cuando Andrés demuestre calidad de estadista a diferencia de su miserable antecesor.

¡A rezar!

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Hasta los cardenales, como el muy cuestionado Norberto Rivera Carrera, ya en el retiro, y su sucesor Carlos Aguiar Retes, solicitan la intervención de la Divinidad, en el caso de México el toque milagroso de la Virgen de Guadalupe, para aplacar las iras que salen de la conciencia de Donald “el pato” Trump MacLeod. Así avizoran las cosas hasta quienes interponen un supuesto halo de santidad entre ellos y sus interlocutores. Claro, una cosa es Dios y otros los siervos desbalagados; y dudo que sólo con oraciones, como las que he pedido, sea posible atajar el efecto de un mandato eclipsado por la intervención rusa.

Dijéramos que estamos en una posición paralela a la era de Porfirio Díaz, enterrado en Montparnasse en París, porque sencillamente su juicio histórico es indefendible desde su caída hasta la resurrección de la derecha encanada en los gobiernos de fox y calderón más su agregado bajo la férula de peña. Sin revisión histórica alguna, la derecha en el poder festejó, a lo grande, el “centenario” de la victoria de la Insurgencia –que se dio en 1821– y el inicio de la Revolución – que debe anotarse en 1910–.

Así las cosas, quienes condenaron los efectos de la posrevolución, y los condenan, dejaron su bozal a un lado y se dieron a proclamar heroicidades en donde sólo hubo ambiciones –como en el caso del execrable Iturbide-, y poco les faltó para colocar el apellido Santa Anna con letras de oro en la Cámara de Diputados y hasta agregar el del “Chacal” Huerta. Los antihéroes, cuando regresan, pinta de cuerpo entero a sus adoradores, esto es como si Luzbel recogiera sus alas encendidas por el fuego eterno.

Diálogo en el infierno

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Cuando dialogué con el general Jesús Gutiérrez Rebollo en marzo de 2002 –el 22 para ser precisos, el mismo día que hablé cara a cara con Mario Aburto Martínez, señalado como asesino material de Luis Donaldo Colosio–, el defenestrado militar puso énfasis en dos asuntos medulares:

1.- Que existía un grupo de elite, en México, adiestrado en el Pentágono de Washington, y pagado por la Comisión de Combate a las Drogas que él encabezó por unos meses aunque jamás conociera sus identidades. Eran, como los califiqué entonces, “los rambos” mexicanos preparados para acciones extremas y preparados, además, para actuar en la más completa oscuridad, cuál si se tratarse de llevar a la realidad las más taquilleras políticas de ficción.

Poco se ha sabido de ellos aun cuando no se niega su formación y existencia; mucho menos los operativos en los que, de verdad, intervienen, acaso codo con codo con los marines estadunidenses infiltrados en la Armada de México, si bien no han podido detener el flujo de narcóticos hacia el norte, si tal fuese su papel, a la vista de la permanente animación de los mercados, principalmente el mayor del mundo al norte de nuestro país, regulados por elementos de la CIA, la NSA, la DEA y el FBI. Nadie se ha atrevido a desmentir esta versión por temor a que el escándalo los rebase.

2.- Igualmente, el general Gutiérrez Rebollo –quien murió en el Hospital Militar el 19 de diciembre de 2013, en el mismo piso en donde, al otro extremo, se operaba al presidente peña de las secuelas cancerígenas–, señaló al general Enrique Cervantes Aguirre como quien proveía los encuentros entre los líderes de los cárteles más poderosos, en aquellos días –1996-97–, el de Juárez, encabezado por Amado Carrillo Fuentes, y el de Tijuana, bajo las órdenes de los hermanos Arellano Félix, a cambio de 50 millones de dólares transportados en patrullas de la Federal de Caminos adscritas –aunque tal no fuesen sus funciones–, a la residencia oficial de Los Pinos cuando el huésped principal era ernesto zedillo ponce de león.

Con ello confirmaba, desde la prisión de alta seguridad de Almoloya, la extrema colusión de los mandos castrenses con los “capos” de mayor relevancia territorial sobre nuestro suelo. Y, en ningún momento, tal circunstancia ha cambiado a pesar de las transmisiones del poder Ejecutivo federal, en zigzagueante modelo con dos alternancias de partidos ya considerando la vuelta del PRI al poder.

 

Guía para millonarios

Rafael Loret de MOLA

El argumento central para ser millonario, en la versión de la muy afamada actriz Angélica Rivera Hurtado, sobrina de un ex presidente y esposa del actual mandatario gracias al enlace entre una divorciada y un viudo que no mantiene a uno de sus hijos fuera de matrimonio, es que ella “ha trabajado toda su vida”; además la calidad de sus actuaciones –la mejor fue la del martes 18 de noviembre de 2014, efeméride del sacrificio de los hermanos Serdán en Puebla–, le permitió ir aumentando sus condiciones y tasas profesionales hasta convertirse en la estrella más brillante del firmamento farandulero. Hasta que se fastidió y decidió divorciarse.

Tengo curiosidad por preguntarle a otras brillantes y hermosas artistas de la pantalla chica –digamos Adela Noriega, quien tuvo un hijo con carlos salinas, Bárbara Mori, o más atrás, Verónica Castro, quien fue cuñada de Angélica, o Lucía Méndez, quien perdió la competencia con Marta Sahagún en la caza de la zorra, perdón del señor fox–, quienes cubrieron muchas horas de videos con efectos multinacionales, si tuvieron tratos parecidos con una empresa bastante ahorrativa al grado de que, como me contó un corresponsal de guerra en Madrid hace años, ni chalecos antibalas brinda a sus informadores en las zonas de alto riesgo. Nunca entenderé este tipo de miserias ni la escala de valores de los millonarios.

Unas horas antes del espectáculo presidencial, con La Gaviota como gran protagonista, hace cuatro años, fueron asesinados dos sacerdotes en la sierra de Guerrero, allí en donde no entra el ejército por “prudencia” considerando que intervenir en ello sería violar la soberanía estatal y la autonomía municipal, valores bastante caducos en la praxis lo que demuestra el hecho de que el gobierno federal envía a sus genízaros a cualquier región sin medir acuerdo alguno con las autoridades estatales, como si actuar o no en momentos de alto riesgo fuera una decisión discrecional de los comandantes de las zonas 27 y 35 de la caliente entidad.

Los sacerdotes John Senyondo y el de San Miguel Totolapan, Ascensión Acuña Osorio, fueron acribillados por una de las células más radicales de “Guerreros Unidos”, el nuevo cártel que mantiene bajo sus órdenes no sólo a las policías estatales y municipales, sino igualmente a los comandantes de zona a quienes mantiene muy quietecitos con el reparto de una buena parte del botín. No es necesario ser muy conocedor de la geopolítica nacional para llegar a conclusiones como ésta. Esto es: más allá de la “desaparición” de cuarenta y tres jóvenes normalistas –algunos oficialistas justifican cuanto pudo pasarles por el hecho de ser rebeldes, secuestrar camiones y dar pie a “actos vandálicos”, consecuencia precisamente de la burda negligencia oficial, sin el menor sentido del equilibrio–, los sicarios acusados continúan actuando a sus anchas en las narices mismas del comandante Juan Manuel Rico Gámez y de los mil doscientos efectivos castrenses enviados a esa región desde finales de 2012, esto es al arribo de peña nieto a la Presidencia.

Siempre al garete

Rafael Loret de MOLA

Suele sucedernos que nuestro gobierno jamás se prepara para afrontar lo inminente, distraído con frecuencia con los fastos, aniversarios y, sobre todo, las campañas. Especialmente, la administración de calderón se tropezó con el bicentenario de la Independencia –celebrada en petí comité con un zócalo medio lleno de panistas controlables–, y el centenario de una Revolución que el PAN, en posesión entonces del Palacio Nacional, hubiera querido evitar para ser congruente, al menos, con su propio hito; recuérdese las tantas veces que los fundadores de este partido señalaron a “la bola”, despectivamente, por cuanto consideraban que un hato de asesinos, matándose entre sí, habían generado el movimiento. De plano, se burlaban de los héroes cívicos y sólo se quedaban con Madero, acaso por su perfil de burgués adinerado aunque poco decían sobre un hecho incontrovertible: lo dejó todo, sin recibir nada a cambio… salvo la muerte a traición. Una diferencia, por supuesto, sustantiva.

El farsante calderón tuvo suerte. No hubo incidente alguno que impidiera las fiestas aristocráticas en Palacio, con el espíritu de don Porfirio presente, pese a la imagen de un México atenaceado por la violencia que el propio gobierno ha dado en mostrar al mundo… para abaratar al país y llenarlo de inversionistas foráneos poco escrupulosos y expertos en ganar capitales en un santiamén. De allí, claro, el curso de la reconquista desde España y el avance de las multinacionales entrelazadas con algunas de las principales mafias que azotan el territorio nacional. Todo va de la mano aun cuando se intente disimularlo

Tiene fama nuestro gobierno de llegar siempre tarde. Así nos pasa, sobre todo, en materia de prevención. Ahora mismo, por ejemplo, inmersos en las campañas comiciales que, hasta el momento, poco han aportado para inventarnos una nueva ruta hacia el desarrollo con justicia, no hemos puesto atención suficiente al tsunami que nos llega de Europa con posibles efectos explosivos en el segundo semestre de este mismo año. Nuestro principal riesgo es que los bancos de origen hispano, BBVA-Bancomer y Santander, se cubran las espaldas con las divisas que circulan en México, como ya lo hicieron en 2008 cuando reconocieron que casi la mitad de sus utilidades habían procedido de nuestro país… y bien sabemos que nunca dicen la verdad completa, sólo a medias. Y el gabinete de peña… ahorrando centavos para el INE.

El hecho es que la recesión cunde en la península ibérica y pone en jaque al gobierno de Mariano Rajoy Brey, franquista de cepa, quien se entretiene rescatando a los bancos con problemas. Hace seis años, por ejemplo, la presidencia de España anunció la nacionalización de Bankia –lo que antes era Caja Madrid–, precisamente unas jornadas después de la renuncia del “sabio” Rodrigo Rato, maestro que fue de Agustín Carstens en el Fondo Monetario Internacional y quien, de plano, vio venir la catástrofe; el sólo anuncio de su salida precipitó a la baja las acciones de la institución en la Bolsa y creó un clima de franca incertidumbre en el que los ahorradores temieron no poder disponer de lo guardado; se estuvo a un milímetro de provocarse el pánico con funestas consecuencias a pesar de la solidez de otras empresas financieras, sobre todo Santander, bajo la rectoría de los herederos de Emilio Botín, perfectamente blindadas por su liquidez y el potencial de inversiones que atesora. Ahora, Rato está bajo proceso y ha sido aprehendido aun cuando su proceso lo seguirá desde fuera.

Derrumbe

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Un gobierno sin pilares se derrumba, salvo en México en donde, como lo atestiguamos hace treinta y dos años tras los terremotos que colapsaron varias sedes oficiales, las acciones corren por inercia y nada sucede cuando llegan los movimientos telúricos de la política. Recientemente lo observamos con la salida, desde hace semanas concertada, de Raúl Cervantes Andrade de la Procuraduría General, el tercero de lo que va del sexenio peñista, cuando tiró su renuncia, en una comparecencia en el Senado con tintes de rabieta –“no quiero prensa, es una reunión privada”, argumento inadmisible cuando se daba en el recinto de la Cámara Alta y el personaje era funcionario público–, por considerar que su figura , detenía las iniciativas de los operadores de Los Pinos.

Se fue Cervantes Andrade, sin sutilezas ni sorpresas acaso como él pretendía, en los prolegómenos de los inefables “destapes” de candidatos y con la Procuraduría General convertida en un espejismo irrelevante, por donde pasan los criminales que el sistema lincha y son más fuertes las ausencias de quienes ejecutan y siembran el terror por todo el país.

Los otros procuradores “peñistas” fueron Jesús Murillo Karam, integrante del grupo hidalguense cuya salida, redujo la operatividad de su coterráneo, Miguel Ángel Osorio Chong y acaso lo hundió en las redes de complicidades tejidas por el primero; luego siguió la abogada “televisa”, Arely Gómez González-Blanco a quien recibieron con la peliculesca fuga de Joaquín El Chapo Guzmán por aquel túnel en donde hasta sus pantuflas dejó.

En el abismo

Rafael Loret de MOLA

“Se puede gobernar de cualquier manera… menos con miedo”. La sentencia, aguda y certera, la escuché en voz de un gobernador del sureste del país acosado por los barruntos centralistas y las alianzas soterradas; parecía estar en una isla en donde los recursos pasaban de largo con rumbo a Cancún, centro de acopio de las vanidades presidenciales de las décadas de los setenta y ochenta de la centuria anterior. ¡Y se erigió estado a Quintana Roo con la promoción artificial para que hubiera suficientes pobladores para justificar la medida!

Ahora, claro, ya nadie recuerda el antecedente sobre todo por el vigor de los quintanarroenses quienes rompieron las cadenas virreinales asfixiantes cuando cesó la designación desde la capital del país –1975–, e inició su recorrido con sus primeras elecciones regionales que ganó el priísta Jesús Martínez Ross.

Viene a cuento lo anterior porque da la impresión que el presidente peña intenta, sólo eso, en hundir el pie en el acelerador y marchar hacia el abismo. Fue tarde cuando se dio a reorganizar sus propios cuadros y comenzar a atacar los mayores flagelos, el de la violencia en primer lugar y el de las deudas estatales en segundo, como efectos de un largo y ominoso transitar de la derecha por dieciséis años de vida republicana.

Fíjense ustedes: uno de los mayores reproches que pueden hacerse a los ex mandatarios panistas es su timidez hasta para revisar la historia patria despojándola de mitos y antihéroes convertidos en lo contrario por conveniencias circunstanciales. Con ello, además, habrían ganado puntos en su conservadurismo ante los ojos poco doctos de quienes creen en las telenovelas como guías existenciales imperecederas. Pues ni eso hicieron; vaya, no se atrevieron a escudriñar los expedientes de los presuntos crímenes contra algunos de sus principales iconos –el “Maquío” Clouthier, por ejemplo, muerto bajo sospecha de sus propios hijos, con quienes hemos hablado al respecto, y de no pocos de cuantos fueron sus mayores colaboradores, seguros igualmente de que la versión del supuesto “accidente” carreteril es un salida ridícula al mar de fondo–; ¿qué esperar, entonces, sobre los asesinatos de los periodistas bajo la férula de represores del PRI y el PAN a lo largo de más de un cuarto de siglo, coincidente con los respectivos “booms” del narcotráfico?

A cambio de ello, temerosos de ser vistos, a hurtadillas, los panistas en el poder financiaron series de televisión, con motivo del bicentenario de la Independencia si bien poco se movieron con el tema de la Revolución de 1910 acaso por presiones del priísmo en fase de retorno, y películas como “Hidalgo” y “Cristiada” en donde los lugares comunes se convierten en una especie de doctrinario para quienes desconocen los hechos –sobre todo los relacionados con la cruenta guerra de los cristeros, fanatizados por religiosos irresponsables mientras la Santa Sede se desentendía del fenómeno para no mancharse–, y aceptan la catarata de imprecisiones y aterrizajes del libreto absolutamente tendenciosos.

Por ejemplo, se presenta a Calles como “un monstruo” y se ignora, por ejemplo, que fue jefe directo de Manuel Gómez Morín, fundador del PAN, cuando creó el Banco de México y acabó con el caudillaje posrevolucionario, aunque para ello se derramara mucha sangre, como la del general Francisco R. Serrano y sus lugartenientes en la llamada matanza de Huitzilac de la que fue responsable directo el general Claudio Fox. Este apellido, en dos ocasiones, ha resultado devastador para los mexicanos. Los círculos siempre se cierran.

Curso descocado

Rafael Loret de MOLA

Llenaron de independientes, algunos conocidos, el único cauce que quedaba para el surgimiento de verdaderos liderazgos naturales dispuestos a aglutinarse para comenzar la epopeya de la verdadera reconstrucción nacional, la del sistema, en medio de una emergencia vigente con miles de damnificados abandonados a su suerte mientras funcionarios inmorales administran las ayudas, enviadas desde distintos países, desviándolas de su curso sin explicaciones de ninguna clase, salvo la reiterada autocomplacencia sobre sus supuestas inocencias. La cereza del pastel de la corrupción.

Los dirigentes partidistas, comenzando con Andrés, siguiendo con el Frente Opositor Ciudadano y concluyendo con el escatológico Enrique Ochoa Reza, del PRI, determinaron, primero, aportar un veinte por cierto de sus prerrogativas –en el caso de Morena–, para después llegar, en la cúspide de la demagogia, al cien por ciento ofrecido por los partidos frentistas, el PAN, el PRD y su cola el Movimiento Ciudadano – en donde, seguramente, Dante Delgado Rannauro no pudo aguantar más los gritos que le endilgó Andrés, alguna vez escuchados por este columnista–, hasta culminar con el desplante de Ochoa Reza quien ahora “exige” cumplir a los demás con sus ofertas.

Mientras, las escisiones crecen dentro de los institutos políticos y el presunto José Antonio Meade Kuribreña no duda en utilizar un helicóptero oficial para visitar a vicente fox quesada, ahora con dolores en un tendón, en su rancho de San Cristóbal al lado de la sede de su imperial Fundación.

Inducciones

Rafael Loret de MOLA

En reciente encuesta, Rafael Moreno Valle supera con 23 puntos a Ricardo Anaya en el espectro general sobre una posible disputa en el PAN; y entre sólo panistas, el mismo sujeto, el autoritario poblano y empresario de pocas pulgas, va por arriba por 19 puntos. Pero si nos asomamos al llamado Frente Ciudadano, formado por el PAN, el PRD y MC, quien toma la delantera es Miguel Ángel Mancera con tres puntos de más –39 contra 36–, sobre Moreno dejando en tercera posición a Anaya con únicamente el 24.5 por ciento.

La lectura que más llama la atención es la del PRI. Resulta que a nivel general quien lleva la delantera es ¡el doctor José Narro Robles! – quien tendría 70 años al acceder el poder, rompiendo así el récord de mayor edad que poseía Adolfo Ruiz Cortines, quien contaba con 63 años cuando llegó al poder y ya la llamaban “el viejo” –. Pese a ello, cuando se pregunta sólo a los priístas sobre el particular, José Antonio Meade se coloca al frente con 50.9 por ciento de las intenciones, una mínima mayoría absoluta, por 32.5 de Miguel Ángel Osorio y 7.7 del doctor Narro. Una diferencia abismal que sugiere que, al exterior del partido en el poder, se inclinan por quienes parecen los menos “políticos” –primero el doctor, acaso por sus raíces pumas, y después Meade quien no es militante del partido–. Es clara, por tanto, la repulsión al partido en el poder.

Otra evidencia interesante tiene que ver con Andrés y su Morena situados, ante diversas posibilidades y en todas ellas, en el primer lugar de las preferencias generales con un porcentaje que va entre el 34 y el 36 por ciento.

¿Malos publicistas?

Rafael Loret de MOLA

En alguna ocasión, hace poco más de cinco años, un periodista hispano, dedicado a las crónicas taurinas aunque otrora fue un apasionado del histrionismo, me dijo con el aire de suficiencia de algunos colegas que creen saberlo todo porque descubrieron, por ejemplo, que el Real Madrid no aspira ya al título de la “liga española” ya que el independentismo catalán es como una suerte de afrodisiaco para los jugadores del “Barsa” incluyendo a argentinos, uruguayos y brasileños integrados a su plantilla.

En fin, el tal colega resumió:

–Los peores publicistas de México son ustedes los mexicanos. Cada que dialogo con uno me cuentan atrocidades de su país.

Por un momento me sentí desarmado; no, México está bien porque lo sostenemos quienes lo amamos. Los señalamientos son para el gobierno putrefacto que prohíja la violencia, negocia con los mafiosos y mantiene a la población en un penoso estado de indefensión. Pero es difícil, cuando se habla de estas cosas, que los interlocutores confundan al país con las lacras que buscamos extirpar, y aún no podemos, la mayor parte de nuestros connacionales. Es como cuando se confunden los símbolos con la estructura del Estado. Peor acaso.

Le respondí que no era así; el planteo trataba de llamar la atención sobre el dolor de un país acribillado por la violencia artificial –la “guerra” no tiene destino porque cada año las cuotas de drogas hacia los Estados Unidos aumentan considerablemente mientras los precios son regulados por los agentes de la DEA, la CIA, sobre todo, y la NSA–, y una administración que tiende a favorecer la injerencia de las potencias universales, no sólo la norteamericana, y su respectiva expansión sobre el territorio mexicano.

Le hablé de la obcecación hispana por la neo-conquista –el término me da náuseas porque no admito que a una invasión cruenta se le tome por conquista, además no de México sino de los pueblos mesoamericanos anteriores a la fundación de nuestro país–, recordándole que quienes proclamaron la Independencia corrieron a patadas a los que fueron infamados con el mote de “gachupines” para contrarrestar el de “indios” con el cual señalaron, de manera equivocada, a los nativos de América. Y todavía hoy no faltan impertinentes que se sienten superiores al recordarlo, alzando la mandíbula con el seseo de quien ni siquiera sabe pronunciar las palabras básicas y frasear en su idioma.

También le dije que los consorcios hispanos eran uno de los factores de inestabilidad más serios considerando que el saqueo de divisas comienza con ellos. Cada día, durante más de un año, esto es desde fines de 2015 y el primer semestre de 2016, el Banco de México colocó 400 millones de dólares para evitar un quebranto mayor del peso respecto a la divisa estadounidense y, por consiguiente, ante el euro también. Y, en cada jornada, fueron los banqueros y especuladores de allende el mar, por encima de los vecinos del norte, quienes acapararon la derrama cotidiana y nos pusieron en manos de los especuladores.

Redoble de campanas

Rafael Loret de MOLA

Esta campaña ha exhibido la pobreza de la partidocracia, sin ideologías pero cargadas las instituciones de una lacerante sed negociadora, chantajista, dependiente del presidente de la República aunque éste carezca de autoridad moral y liderazgo para salir airoso de las múltiples acusaciones, denuncias y demandas en su contra. Pareciera que la clase política vive en un mundo distante en donde los sufrimientos se sirven en bandejas con caviar y champaña.

Estos días serán recordados, sin duda, como el fin del priismo. La refundación, por la que abogó desde 1994, nada menos, Luis Donaldo Colosio, se hace indispensable para aglutinar a quienes se han quedado al aire, menospreciados como militantes, arrinconados como seres humanos y sin banderas sociales a las que defender como lo hicieron los creadores del PNR callista o del PRM de Lázaro Cárdenas, a quien tanto reverencia Andrés acaso sin conocer la historia de éste y sus grandes errores como, por ejemplo, haber incorporado a su gabinete al temible tabasqueño, Tomás Garrido Canabal, “enemigo personal de Dios” como se presentaba, creador de las “camisas rojas” capaces de acribillar a los feligreses desarmados en Coyoacán para deshonra del ateísmo de Estado que luego confluyó al necesario laicismo al amparo de la separación entre el Estado y la Iglesia siguiendo a las Leyes de Reforma.

¡Qué vergüenza infinita deben haber sentido los viejos priistas, unos cuantos de ellos decentes, al corroborar cómo se reemplazó al iraní Enrique Ochoa Reza –acaso el peor, por torpe y tonto, de cuantos dirigentes nacionales ha tenido el Revolucionario Institucional–, con René Juárez Cisneros, el ex gobernador de Guerrero quien jamás pudo sacudirse, y esto preocupa, el calificativo de usurpador al haberse impuesto, muy a la mala, al perredista Félix Salgado Macedonio, ahora candidato al Senado por Morena en plena eclosión de divisiones

La señal es clara: el fraude como única salida posible para resucitar al muerto, el PRI, y tratar de hacerlo revolotear por las casillas del desorden, aquellas en las que Morena no logrará tener representación –como en el Estado de México el año pasado donde se dejaron de cubrir tres de cada diez mesas electorales en las que perdió en todas–, para hacer que voten hasta los difuntos o, como en el Bajío, los que están en la pizca en los ranchos de sur estadounidense y dejaron sus credenciales a sus mujeres para la subasta anual acostumbrada. Ni un solo paso adelante, todos hacia atrás como los cangrejos.

Por tanto, las campanas doblan por ti, José Antonio Meade, sobre todo por tu incapacidad para explicar por qué, si no eres priista, que te mueve a permanecer supuestamente ajeno al partido oficial pero sometido a sus líneas. Es una condición sin excusa posible, penosa, cuya carga no sólo la llevarás tú sin tus descendientes, cualquiera que se apellide Meade, a lo largo de un país que no podrá perdonarte y que exige, como primer referente de cambio, la cabeza del presidente en funciones para saber que, ahora sí, los derroteros serán otros y no los de la fútil entrega al establishment con perdones adelantados que sólo encienden las hogueras… y las alarmas.