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Piense

“Perseguidos”

Rafael Loret de MOLA

Es más sencillo que diez ex gobernadores lleguen al abismo del cadalso que alguno de los ex presidentes miserables sea procesado y encarcelado por sus graves desviaciones pecuniarias y sus múltiples decisiones de Estado causantes de miles de muertes civiles y de una ominosa tendencia hacia la depauperación de la mayor parte de los mexicanos. Es difícil precisar, pero no imposible, cuál es el delgado hilo que separa a quienes son susceptibles de ser perseguidos y aquellos mantenidos bajo el cielo de la impunidad.

Sin duda, para responder a la pregunta anterior, deben observarse los intereses cerrados de quienes detentaron el poder por seis años y en la actualidad por cinco años y ocho meses más hasta el 1 de octubre de 2024. Hace algunos sexenios, un abogado experto, cuya defensa por los afectados del infame Fobaproa lo hizo célebre, César Fentanes, me dictó una sentencia que sigue siendo oportuna allá en su domicilio, más allá de la frontera norte:

–Cada sexenio estrena a sus propios “narcos”.

Exponía así el hecho de que los mandatarios mexicanos, desde la triste era de miguel de la madrid, tan macabro que aseguran algunos que han visto a su espíritu en los jardines de Los Pinos buscando parte del licor desperdiciado por calderón, se coaligaban a un cártel y perseguían a otro para atemperar las presiones de los huéspedes perentorios de la Casa Blanca ocultando sus verdaderos propósitos; así saltaban de los litorales el Pacífico a los del Golfo con el mayor cinismo simulando atender el problema mientras recibían dinero a manos llenas de los capos poderosos y amparados por el poder presidencial.

En los tiempos actuales, ante la sorpresa de todos, el líder de la cuarta transformación –en la que sigo creyendo–, aseguró recientemente que ya no había guerra contra el narcotráfico el mismo día de la batalla callejera en Matamoros, Tamaulipas, entre la Marina infiltrada y uno de los cárteles más poderos del país, el del Golfo, como si fuera éste el único flagelo a pesar de que su antiguo dirigente, Osiel Cárdenas, fue extraditado a los Estados Unidos y nos vendieron la nota de que ya se había desmantelado al considerar la misma suerte del predecesor de éste, el célebre Juan García Ábrego.

Entonces, ¿qué significa eso de la guerra terminada? ¿Una frase para conquistar las ocho columnas en las largas conferencias mañaneras en donde, cada día, el presidente se propone decir algo nuevo aunque los temas se le van agotando a dos meses y medio de su arranque? Hablar sin guión ni tema es de muy alto riesgo cuando no faltan quienes apuntan cada desliz del mandatario, o de su esposa, lo que me parece ruin, como elementos propios de los derrapes mentales de la edad.

No olvidemos

Rafael Loret de MOLA

El 5 de junio de 2009, la guardería ABC de Hermosillo –más bien un almacén adaptado para cuidar niños como si fueran residuos humanos–, ardió de manera incontrolable. El origen del fuego se dio en un predio contiguo en el cual volaban los papeles quemados y las cenizas provenientes de documentos “confidenciales” del nefasto gobernador y empresario Eduardo Bours Castelo, principal accionista de Bachoco, la empresa líder en producción y distribución de huevos aunque a algunos miembros de la compañía les falten muchos de éstos en casa. Además, fue evidente las pésimas condiciones del lugar, con aval del Seguro Social y la aprobación respectiva del panista ya extinto Juan Molinar Horcasitas a gestión directa de la “primera dama” Margarita Zavala Gómez del Campo –pretensa precandidata presidencial falsamente independiente quien apuesta por la amnesia de los mexicanos–, privilegiando a un cerrado grupo de parientes de felipe calderón encabezados por la prima de Margarita, Marcia Altagracia Gómez del Campo.

La impunidad abrazó igualmente sobre otros sujetos relacionados con el repelente calderón: Alfonso Escalante Hoeffer, Antonio Salido, Sandra Téllez de Escalante y Gildardo Urquidez Serrano. Los socios de la guardería no han sido siquiera motivo de una indagatoria seria por su negligencia criminal, como tampoco los funcionarios que originaron uno de los mayores dramas de la historia reciente de México con el saldo brutal de 49 niños muertos, cremados si lo decimos brutalmente, y 76 más heridos. Todos los señalados están en la calle –es decir fuera de las cárceles porque en cuanto a recursos pecuniarios les sobran para no tener que dormir en algún callejón tan oscuro como sus conciencias–, y siguen “blindados” por jueces obtusos quienes han seguido las consignas superiores mientras se construyen sus propias mansiones… que debieran estar pintadas con el rojo sangre siquiera para recordar.

Un priista y un panista como puentes entre los gobiernos federal y estatal de Sonora en las vísperas de los comicios de 2009 que, como repercusión de la propaganda mediática de Guillermo Padrés Elías, también malhadado panista como el entonces director del IMSS bajo el régimen de la violencia, el de calderón, quien no tuvo rubor alguno cuando incriminó al gobernador sin mencionar las ramificaciones de los accionistas con quien fungía como presidente de la República sin la menor legitimidad y abusando de una ciudadanía resistente y manipulable por su ausencia de vitalidad para poner límites a los usurpadores del poder. Sí, es difícil, pero no imposible; no quiero pensar que lo sea porque entonces bajaríamos la guardia y con ella toda posibilidad de esperanza. Por allí están y nadie aplica siquiera sobre ellos la menor sanción moral.

Autocrítica

Rafael Loret de MOLA

¿La mayor parte de los mexicanos no se han percatado de su enorme contribución al fracaso del modelo político y, por ende, cuanto devino de un gobierno putrefacto, ilegítimo –reprobado por nueve de cada diez ciudadanos–, y presidencialista con la fusión además de la partidocracia intolerante? Creo que no si evitamos caer en la cursilería de ablandar los hechos para no comprometer al pueblo, liso y llano, que siempre se siente víctima, jamás victimario, y señala hacia la cúpula del poder para zafarse de cualquier responsabilidad ante la historia y su país. De allí la tremenda remontada que se le exige a la actual administración federal.

El conformismo, acaso una de las peores ramificaciones de la demagogia que nutre de elementos para asegurar la pasividad de las masas y su sometimiento “voluntario”, cada vez se deja sentir con mayor fuerza entre nosotros a la vez que escuchamos las quejas y reproches reiterativos contra el mal gobierno y los efectos devastadores de una economía vapuleada por la escasa visión de los “sabios” economistas al servicio del Estado, la violencia reiterada cada día y el horror de temer hasta a nuestra sombra al grado de optar por vivir con la cabeza viendo hacia los pies. Terrible disyuntiva ésta en medio de un mundo globalizado e insensible ante las diferencias sociales agudas.

Cuento con nieve

Rafael Loret de MOLA

Las Navidades serán felices en Moscú. Allí, los cánticos auspiciados por la Iglesia Ortodoxa –la menos evolucionista aunque Roma está dispuesta a imponerse en este renglón–, suenan fuerte al ritmo de los bailes estridentes, en todas sus modalidades y de acuerdo a cada región de las estepas, motivados por el vodka claro y la exaltación de Baco al igual que en los pueblos del occidente. Son ellos quienes, al fin, tras el finiquito de la Guerra Fría, digamos en 1989 cuando cayó el Muro de Berlín y la perestroika de Gorbachov, acaso ideada desde Washington, van recuperando espacios hasta situarse en el más alto nivel, como en el pasado, en un contexto minado por el espionaje, la cooptación de figuras relevantes y la expansión de las bandas criminales, la mafia sobre todo, hacia casi todo el orbe.

Si la Guerra Fría la ganó Estados Unidos, en apariencia, con los sucesos descritos y la pulverización de la Unión Soviética, en el mundo contemporáneo, sin duda, se reaniman las doctrinas del Tercer Reich unidas al modelo socialista que muchos creyeron vencido y sólo sobreviviente en la Cuba del extinto Fidel Castro Ruz. No es así, porque suele ocurrir que los sistemas –salvo el de México– se transforman y van adaptándose al devenir de los pueblos sea para amancebarlos o guiarlos hacia un destino sólidamente controlado. De allí el éxito del gobierno de Rusia luego de la extirpación de gran parte de su territorio dando paso a una decena de nuevas naciones con el origen común del sufrimiento.

Habrá nieve en esta Navidad. Frío en las almas e incertidumbre hasta en la naturaleza porque la gran potencia del norte, desde hace casi dos años, habrá de alejarse de los proyectos anticontaminantes, apenas esbozados por el maniatado Barack Obama cuyo futuro no es tan halagüeño como el de las mafias Bush y Clinton sobreprotegidas por los consorcios financieros… a los que pertenece, de lleno, el señor Trump, como miembro y no mero aliado en el poder; una diferencia, en verdad, sustantiva y altamente peligrosa.

En fin, antes de los festejos de Navidad, se coloca al dirigente ruso, Vladimir Putin –cuyo apellido enciende risas entre quienes no conocen los trasfondos y en aquellos dispuestos a reducir al ridículo a cualquiera por el mínimo detalle–, como el hombre más poderoso del mundo… y es el sexto año consecutivo en el que se reconoce tal liderazgo. No es cualquier cosa. Desde luego, desde la Plaza Roja de Moscú, desde donde brilla la Catedral de San Basilio con sus cúpulas redondas y doradas, se observa al mundo de otra manera, acaso desde el filtro de una política que incluso resiste la mayor secesión de la historia… sin afectar a la “madre” Rusia, ya sin zares pero con presidentes cuya firmeza y decisión desplazan a los demás líderes del mundo.

Ni quien se acuerde de la nonagenaria Reina Isabel II, de Gran Bretaña, otrora jefa del “imperio” que tanto exaltaban sus súbditos hasta llegar a los desprendimientos, como el de la India, que mostraron la atrocidad de los ingleses engreídos y matones cuyas razones jamás fueron justificadas; Gandhi las deshizo con un taparrabo hilado con sus propias manos.

Dolor permanente

Rafael Loret de MOLA

La injusticia, que inicia con la ausencia de gobierno y la negligencia oficial, cala en cambio a los espíritus libres y los asfixia. Si se prolonga, mayor es no únicamente la frustración sino el rencor, solo contenido en apariencia, que nos impulsa a reclamar, exigir, perspectivas mejores para quienes nos siguen. Nada más terrible que los caminos se cierran igual a nuestros hijos y nietos, a nuestra herencia genética por la resistencia inaudita de los perversos que atesoran poder no para servir sino para servirse por los demás en un ciclo, el actual, carente de liderazgos con credibilidad, esto es sostenidos con la congruencia y no las explicaciones ramplonas. Sin la sensación de la justicia se pierde hasta la sensibilidad por la libertad. Y esto ocurre, en especial para el gremio periodístico, desde la funesta década de los ochenta de la centuria pasada, cuando menos, y diez años atrás en cuanto a la descomposición social por obra y gracia de la represión.

Entre el 5 y 7 de febrero de 1986, el escritor, periodista y político, Carlos Loret de Mola Mediz, mi padre, fue cobardemente asesinado. Un crimen de Estado, sí, aunque algunos mercenarios de la letra impresa, con la sordidez que los caracterice, minimicen las afrentas que no han padecido ellos en carne propia para presentar los hechos consumados como “patrañas” o febriles pensamientos de novelistas extraviados como, en más de una ocasión, he señalado como responsables del suceso y no se han atrevido a contestarme ni, mucho menos, a presentar en tribunales pruebas suficientes para contrarrestar mis denuncias periodísticas, perdida la fe en los órganos señalados, precisamente, para mantener el justo equilibrio entre la justicia, superior, la ley y los intereses corporativos, también a los traidores que siguen disfrutando del erario a pesar de múltiples señalamientos en su contra. No entendemos como alguien acusado por pederasta, por las voces de once pequeños abusados en Cancún, siga siendo jefe de la bancada priísta en el Senado o un represor de cepa, tránsfuga, pretenda convencernos de que, ahora sí, es de izquierda y sirve a la causa de la renovación supuestamente abanderada por Andrés Manuel; me refiero claro al también senador, “electo” por el PT y ahora morenista, Manuel Bartlett Díaz el “Hoover mexicano”, indefinido y cobarde, refugiado bajo los pantalones del ícono de los liberales a quienes tanto persiguió… y criminalizó.

Alguna vez, un sujeto extranjero –como a tantos de fuera a quienes les abrimos las puertas ejerciendo la xenofobia al revés; solo en México suele darse este fenómeno–, me espetó diciendo que escribía por rencor. Y le respondí:
–Cuando no existe justicia, el rencor se justifica y se desarrolla. No es posible olvidar con la misma facilidad con que lo hacen los ofertantes en las campañas proselitistas con la memoria trastornada desde el momento mismo en el cual cesan los escrutinios.

Y es cierto que, sin llegar al extremo de la venganza ciega, el hondo dolor por la impotencia acelera las pulsaciones y nos obliga a recorrer sendas más peligrosas siquiera para exhibir a la satrapía gobernante y tratar con ello de frenar sus tendencias represivas, su honda descomposición mental por la que se permiten hasta tomarse las vidas ajenas o manipular con ellas. Desde Tlatelolco hasta Iguala, pasando por Aguas Blancas, Chenalhó y Tlatlaya. ¿Acaso nunca metieron las manos los infelices con uniformes a quienes el mundo se les cierra a las órdenes de sus superiores ahítos? Cuanta vergüenza histórica cargan sobre sus hombros; cuánta sangre derramada impunemente.

Hoy, a treinta y tres años de distancia, sigo llorando la muerte de quien me lo dio todo, incluyendo la magnífica estafeta de su profesión, limpia y sólida. Y lo hago no porque no haya sido capaz de superar el duro trance, como lo han hecho muchos otros valerosos mexicanos quienes no cesan en su clamor, sino por atestiguar la pobreza institucional cuando se trata de un reclamo ciudadano sobre un hecho incontrovertible e igualmente inextinguible.

¿Requerimos sentir en carne propia las agresiones para rebelarnos? Les digo a quienes no han pasado por estos tragos amarguísimos que si no suman sus voces pronto se postrarán ante cuanto ya no tenga remedio, la muerte de algunos de los suyos, sojuzgados por el peor de los atentados contra los seres humanos: Precisamente, la injusticia con la que se nos va de las manos la señora libertad.

Es esta injusticia la que en esta fecha, cada año, cala mi espíritu profundamente. Desde 1986 dialogué con presidentes de la República, secretarios de Gobernación –de distintas filiaciones y caracteres–, procuradores generales, funcionarios de distintas escalas como los directores de la CISEN, algunos jefes de los cuerpos de seguridad –incluyendo, claro, miembros del ejército de la más alta jerarquía, esto es secretarios de la Defensa Nacional–, y hasta personajes del alto clero que llegaron a saber, a través del secreto de confesión lo que me obligaba a interpretar el sentido verdadero de sus palabras-, cuanto pasó en aquella ruta de la perversidad entre Ciudad Altamirano y Zihuatanejo con una última, definitiva escala, en Vallecitos de Zaragoza donde don Carlos fue enterrado como desconocido en una fosa semiclandestina, muy parecida a las que hoy rodean Ayotzinapa por sus serranías. ¿No se explica con ello el llanto por la impotencia tras tantas décadas de lucha por la verdad?
Me lamento por mí y no puedo perdonarme.

Capital maldito

FOTO: LUIS CARBAYO /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Sin meternos en camisa de once varas y de acuerdo a las opiniones de 447 catedráticos recogidas en el diario La Jornada, la economía del narcotráfico deja una derrama de 600 mil millones de pesos al año, esto es aproximadamente 34 mil millones de dólares, el doble de lo que genera la compraventa de medicinas en un país permanentemente enfermo por las condiciones naturales extremas: no tenemos calefacción ni aire acondicionado, entre la mayoría claro, para aislarnos de las temperaturas a la interperie, esto es al aire libre.
Por otra parte las redes de huachicol, cada día se descubren más tomas clandestinas en un combate que parece interminable, producen ganancias de mucho más de los 62 mil millones de pesos calculados por la oficialidad –digamos un diez por ciento de los movimientos subterráneos del tráfico de drogas–, en una fuga de capitales imparable que, por supuesto, representan el numen de la depauperación nacional a cambio de las riquezas inmensas de los funcionarios de cuello blanco y sus cómplices de los palacios de los palacios para quienes los cambios políticos son solamente cosquillas destinadas a despejar y desarrollar sus mayores ambiciones. ¿Cuánto dinero esperan reunir, este año y lo siguientes, por debajo del agua?
El caso es que, de manera sorpresiva, el presidente López Obrador, casi al finalizar enero, declaró que la guerra contra el narcotráfico había terminado ya y que, además, no era su papel “andar persiguiendo a los narcos” considerados delincuentes de altos vuelos y sometidos a las mayores coerciones del código penal, incluso la extradición controversial porque los envían a los Estados Unidos sin haber purgado sus penas en su país o ni siquiera haber concluido cada debido proceso.
Eso sí: de la derrama económica producida por el narcotráfico no queda un centavo para el erario público y solo reciben utilidades los miembros de la clase política, todos los partidos incluidos, que son “claves” para limitar las acciones bélicas contra ellos; y, desde ahora, más se beneficiarán con el armisticio unilateral del presidente que niega una guerra que, el mismo día, se recrudeció en Matamoros, en sus calles, contra el Cártel del Golfo y privilegiar así a los llamados “Zetas” sus grandes rivales en disputa por las plazas de Tamaulipas con el visto bueno del panista delincuente Francisco García Cabeza de Vaca, el gobernador.

Basuras

FOTO: ARMANDO MONROY /CUARTOSCURO.COM

Piense

Ni uno solo de los gobernadores “aliancistas”, fundidos partidos antagónicos por el mero propósito de ganar el poder por el poder mismo para luego hacer deslindes atroces y siempre perjudiciales para la ciudadanía, ha salido felizmente de sus encargos.

Ya no es tan sencillo engañar al gran auditorio nacional, menos cuando los funcionarios de alta graduación –y los millonarios más–, pretenden “comprar” sus nominaciones convirtiendo en cómplice al presidente de una nación devastada por su antecesor –siguiendo las huellas de sus deplorables predecesores–, y puesta en pie por su repulsa al sistema materializada por el alza injustificada de los precios de las gasolinas y su consecuencia presente: la lucha contra el huachicoleo. Ni siquiera la solicitud de unidad, por los desatinos del energúmeno Trump, aterrizó felizmente porque la opinión pública fue la que reaccionó con virilidad mientras el peñismo deshojaba, vergonzosamente, la margarita. Porque, claro, fue el “pato” Donald quien envió primero el mensaje para evitar la reunión “bilateral” si no había disposición, por parte del gobierno de México, de sufragar el muro de la ignominia contra el criterio universal salvo el de dos mandatarios: el de Israel, Benjamín Netanyahu, y el réprobo Mariano Rajoy, de España. Y en esas sigue Trump mientras López Obrador prefiere desmañanarse evadiendo tomar una postura firme contra el gritón alevoso de la Casa Blanca.

El rencor inunda al mundo islámico también por cuanto a las famosas ya “decisiones ejecutivas” de Trump. Este personaje, sin duda, arrebató el campeonato de improcedencias y torpezas, en un espacio de tiempo menor, a enrique peña de quien creímos no habría nadie jamás de superar su récord; y, desde luego, ni siquiera adelantó su salida como demandaba el noventa por cierto de los mexicanos.

En fin. Volvamos a los ex mandatarios “aliancistas”, uno peor que el otro. Uno de los primeros, Pablo Salazar Mendiguchía, de Chiapas, fue encarcelado ya por evidente peculado criminal –decenas de niños en Comitán fueron abandonados hasta sus muertes–, y excarcelado.

Lo anterior nos revela, más bien pone al descubierto, a los operadores políticos del priismo quienes, sin duda, buscan las alianzas contra el PRI para negociar complicidades y evitar persecuciones contra sus “leales”. Por ello no hay querella contra algunos de los afortunados por las fusiones partidistas extremas, del agua y el aceite suele decirse, y se pone la atención contra elementos del PRI y el PAN con coerciones para depurar, dicen, sus cuadros: van cinco del PRI y dos del PAN.

Para quienes deseen tener sus nombres a mano con gusto proporcionamos la lista:

A).- Los priístas Mario Villanueva Madrid, encarcelado; Andrés Granier Melo, encarcelado y en prisión domiciliaria; Rodrigo de la Cruz Medina, excarcelado alterando el proceso penal; Roberto Borge Angulo, preso; Javier Duarte de Ochoa, el peor de todos los veracruzanos; Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores, los dos últimos en la acerada Tamaulipas.

Los panistas son Guillermo Padrés Elías, confinado (hasta hace poco); y Luis Armando Reynoso Femat, protegido pese a denuncias severas y una sentencia ya emitida. También deberían anotarse a otros, de la misma filiación, que comienzan sus desmanes como el execrable veracruzano Miguel Ángel Yunes y el tamaulipeco Francisco García Cabeza de Vaca, quienes ya están en la línea de los narcogobiernos. Pura basura.

 

 

Grandes evasores

Rafael Loret de MOLA

Atrapados en las cataratas de los impuestos, exagerados en todos los rubros como si fuéramos un país generador de riqueza colectiva, poco reparamos en un hecho incontrovertible; quienes tienen más son los que deben cantidades desorbitantes al fisco… y nosotros, quienes trabajamos y estamos al día, los financiamos bajo el sambenito de la creación de empleos. Todo ello en un clima enrarecido y cada vez de mayor violencia. El sitio a Cancún así lo demuestra.

Dentro de los multimillonarios evasores, cínicos por lo demás, están quienes más poder económico poseen e incluso el primero comienza a ser promovido en las redes sociales como posible asesor de la presidencia por su talante para hacer frente, de igual a igual, al “pato” Donald Trump investido, según repiten sin cesar los estadounidenses quienes se creen superiores, en “líder del mundo libre”, esto es de su territorio y sus satélites.

Veamos:

1.- Las empresas y consorcios de Carlos Slim Helú deben 70 mil 659 millones de pesos; de ellos, el Grupo Carso adeuda 4 mil 141 millones de pesos y América Móvil 20 mil 540 millones de pesos. Por supuesto Telmex goza del privilegio de la exención, 15 mil 417 mdp y Telecom 23 mil 284 mdp.

2.- CEMEX, cuyo accionista principal es Lorenzo Zambrano y antiguo productor de cemento, debe al fisco 38 mil 443 millones de pesos.

3.- El deplorable Grupo México, del criminal Germán Larrea Mota Velasco, no ha pagado 11 mil 133 mdp.

4.- El grupo Modelo, encabezado por Mauricio Leyva, elude la tributación por 8 mil 222 pesos y no existe la menor intención de cubrir el adeudo.

5.- La filial de Coca-Cola (Femsa), propiedad de la viuda de Garza Lagüera, no ha pagado dos mil 205 mdp.

6.- Bachoco, la de los huevos sin huevos, propiedad de la miserable familia Bours, de la que forma parte Eduardo Bours Castelo, el ex gobernador de Sonora responsable en paralelo, codo con codo con Margarita la postulante Calderona, adeuda mil 868 mdp.

7.- Televisa, el emporio de Azcárraga –ya van tres generaciones inamovibles–, debe dos mil 284 millones de pesos.

8.- TV Azteca, y el socio principal de la misma Ricardo Salinas Pliego, tiene un agujero fiscal de 254 mdp, pero sumados a la deuda de Elektra hacen un total de 3 mil 365 mdp.

9.- Industria Peñoles y Grupo Palacio de Hierro, de Alberto Baillères González, tienen un rezago de 6 mil 124 millones de pesos… además de lo que puede valer la medalla Belisario Domínguez supuestamente instituida para exaltar la libertad de expresión y que el senador panista Javier Lozano aplaudió a rabiar perdiendo su propia dignidad. Baillères calla, más bien, para no hacerse notar.

10.- Grupo ICA, de Bernardo Quintana Isaac, concesionaria para la construcción de carreteras durante la época salinista y de nuevas obras bajo la férula de calderón, debe 2 mil 351 mdp.

Pie Izquierdo

Rafael Loret de MOLA

No pudo ser peor el inicio del año. Apenas en la primera quincena la asfixia es la definición para apuntar el ánimo de los mexicanos ante la oleada de sangre, carestía y desabasto de gasolina que se entrelazan con las arengas optimistas campañas presidenciales y dibujan a una clase política ambiciosa, con escaso conocimiento –o ninguno– de la geopolítica nacional, a excepción del presidente de la República, y una avidez por la manipulación cada vez mayor. Porque, para desgracia de quienes producen, el peso de los ociosos millonarios –herederos de fortunas que juegan a la especulación o de cauces políticos con sabor a cacicazgos–, todavía se impone al silencio de una sociedad ultrajada o esperanzada en el milagro de la Cuarta Transformación.
La gravedad es mayor cuando sumamos a las entidades sumidas en la violencia y la persecución: Guerrero, Baja California –sobre todo la Tijuana de Jorge Hank–, Chihuahua y el asalto contra Javier Corral Hurtado, Colima, Zacatecas, Nuevo León, Baja California Sur, Yuneslandia que vuelve a ser Veracruz pero bajo el cielo de la impunidad, y la Ciudad de México en donde las trifulcas de la izquierda dibujan las ambiciones de sus dirigentes, sean de Morena o el descafeínado PRD.
Desde luego, contra los cálculos oficiales, los índices de pobreza extrema crecen al ritmo de los aumentos y, sobre todo a algunos alimentos básicos de la mayor parte de los mexicanos. Ni modo de disimularlo. Por allí escuché una discusión entre un indignado consumidor y una marchanta a la que ya no le alcanza para adquirir lo básico:
–Todo es culpa de Obrador –estalló la voz de un adulto, indignado–.
–¡No, señor! Nuestro presidente está descubriendo los males. Dele tiempo que apenas va comenzando –respondió una servidora doméstica–.
Buena parte de los servidores públicos siguen siendo vistos como el bando contrario en la guerra por la dignidad y la justicia. Qué tremendamente doloroso. La creencia general sobre la furia de la clase política nubla cualquier análisis ponderado sobre postulantes y partidos en este tremendo 2019 cuando Morena, en serio, busca ampliar su territorio de influencia. No faltan quienes insisten, en los estados donde habrá comicios comenzando con Baja California, en que nadie es confiable y, por ende, preferirían no sufragar pero tienen temor a ser reprimidos por ello –lo cual es bastante incierto y una falacia para cubrirse las espaldas por parte de los operadores extranjeros al servicio de las dirigencias–, e incluso la posibilidad de perder empleos si no se acude a las casillas.
De cualquier manera, como siempre he insistido, no habrá legitimidad democrática para quien venza con el 30 por ciento de los votantes con un abstencionismo, además, rayando la mitad del Padrón. Tal es la perspectiva que se ofrece mientras el Instituto Nacional Electoral, y su presidente el racista Lorenzo Córdova Vianello, hace circo, maroma y teatro para asegurar que, “ahora sí” -es decir antes no sucedía–, serán limpios los comicios. No he dejado de reírme.
Y, mientras, siguen cayendo algunas serias acusaciones pero sin que se toque a los grandes. Los intocables son muchos y peña sigue pavoneándose en el extranjero ya si volar sobre las alas de la gaviota sino galopando por allí.

México y el sur

Rafael Loret de MOLA

México ha vivido permanentemente entre dos fuegos; el del norte con visos de injerencia perversa y el del sur como cadena de hermandad latina que nunca ha sido posible solidificar por las intrigas malsanas del primero. Incluso puede decirse que si se hubiera mirado al otro lado de la frontera sur y hasta la Patagonia en vez de caer en los cantos de sirena de los poderosos capitalistas de Estados Unidos y Canadá, quienes han robado nuestros recursos hasta el hartazgo, seguramente habríamos conformado un bloque más recio que el derivado del TLCAN con su cola marrullera del Mexuscan.

Quizá por ello, y lo decimos con pena, jamás se nos inculcó en nuestras escuelas, cerradas a la filosofía oficial en gran medida –revísense los textos gratuitos de la SEP–, la fuerza de los conquistadores porque, por desgracia, pertenecemos a otra visión de la existencia, la cautiva, por la imposición de una colonia de invasores por más de tres siglos. Pero, caramba, al fin nos levantamos y construimos nuestra República gracias a la fuerza del espíritu juarista y al valor de los verdaderos revolucionarios. Con todo y ello sufrimos más invasiones y afrentas por las que jamás hemos recibido, siquiera, una disculpa histórica y diplomática por parte de los gobiernos rapaces y saqueadores. ¡Nos robaron hasta la mitad de nuestro territorio por la fuerza y pese a la invalidez de los tratados secesionistas!

En 2006 sufrimos uno de los fraudes electorales más escandalosos de nuestro recorrido, a la par dijéramos con el de 1988 cuando la oposición se dejó ver con dos banderas, la de Cárdenas y la de Maquío Clouthier, y el oficialismo dejó caer la guillotina dictatorial sin que ningún gobierno, ninguna voz legitimada en el mundo se dejara escuchar para sostener el corazón herido de nuestra nación. Pese a ello, no hubo hechos de sangre, ni tumultos, ni enfrentamientos salvo las incomodidades viales en la capital por el bloque compuesto por centenares de carpas desde el Paseo de la Reforma hasta el zócalo capitalino. ¡Y hubo voces que se enfurecían por las largas esperas en vez de notar la ausencia de violencia, y de sangre, en una protesta legítima!

Ahora, en la Venezuela chavista que dista mucho de parecerse a México, Nicolás Maduro confronta la fuerza de la potencia norteamericana que avaló, en un instante, la autoproclamación de Juan Guaidó como mandatario sin más fuerza militar que las barricadas populares ante otras decididamente defensoras –con o sin dictadura de por medio– de la soberanía de su nación. Si yo fuera originario de aquellos suelos, pese a mi repudio a Maduro, habría resuelto empuñar la bandera de Venezuela contra cualquier tipo de coloniaje, invasión o bloqueo; haría lo mismo en nuestro México si estuviéramos en esta condición.

Una cosa tengo cierta: USA JAMÁS tendrá la autoridad moral para entrometerse en los asuntos políticos de ninguna nación dentro o fuera de nuestro continente. La historia la repudia.

La reina impunidad

MÉXICO D.F., 18FEBRERO2014.- El senador priista Carlos Romero Deschamps durante la sesión del dia de hoy en el Senado de la República. FOTO: ENRIQUE ORDÓÑEZ /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Insisto: mientras no se desmantelen las asociaciones criminales que formaron las redes del huachicol, el contrabando de armas para servir de escala hacia otras naciones en guerra, los turbios negocios de la mayor parte de los líderes sindicales –suelta por allí la “maestra” –, será imposible evitar la continuidad de los ataques contra civiles en las carreteras, los actos permanentes de sabotajes a los ductos de PEMEX hasta en la Ciudad de México –sólo falta que escarben en la antigua residencia oficial de Los Pinos ara encontrar otro–, y la secuela de chantajes soterrados dirigidos al presidente de la República como el cobro de casi dos mil millones de pesos por parte de la sucia Odebrecht, la empresa reina de los sobornos que en México encontró las manos de Emilio Lozoya Austin, ex director de PEMEX.

Para tranquilizarnos nos dicen que hay casi doscientos detenidos coligados al robo de combustible escandaloso propiciado desde el régimen del parlanchín ególatra, vicente fox, hasta el del guacamayo estéril junto a su gaviota. Pero, ¿acaso no explicó el presidente López Obrador que la corrupción se atacaría de arriba hacia abajo? No es lo que vemos sino más bien percibimos lo contrario.

Se enchiquera a los de mayor rango y se deja a sus anchas a los peores, desde los líderes petroleros como Carlos Romero Deschamps –bastante peor a Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, célebre en sus tiempos hasta que en poco más de un mes salinas dio un manotazo de autoridad; perdónenme por la comparación–, hasta los expresidentes dueños de plataformas petroleras, al igual que no pocos intocables del PRI como Beltrones y Gamboa, y seguros de que no se les tocará un pelo porque advierten que tal propiciaría un desequilibrio en las instituciones. Una falacia insostenible.

Si es dijera que en la vecina Guatemala se ha apresado a cinco mandatarios al igual que en Perú, en El Salvador a tres, en Panamá a dos igual que en Costa Rica y Argentina, en Perú a tres, en Nicaragua a uno, en Chile, Colombia y Paraguay a uno por país, y agregáramos que en todas estas naciones soberanas la aplicación de la justicia contra los altos prevaricadores sirvió para estimular a las instituciones y a la democracia, salvo en los casos de las invasiones grotescas, ¿creerían que en México no temblaría ni una sola hoja cuando se aplicara la ley contra algunos o varios de los expresidentes? No pasaría nada salvo un inmenso apoyo popular de los que tanto le gustan al mandatario en funciones.

No se puede perdonar si ello conlleva la impunidad. La política no es arte de frailes cartujos sino de líderes que no pueden construir sobre los cimientos podridos del viejo régimen. Si, como deseamos, la congruencia acompaña al primer mandatario es, entonces, el momento preciso para poner las cosas en su justo medio sin que a nadie le tiemble la mano.

Matanza

Rafael Loret de MOLA

En los límites con Guerrero y Michoacán, en el occidente del Estado de México, desde hace una década cuando menos se ha establecido un cuadrángulo de la muerte en una región, además, en la que las cavernas son el sello distintivo. Arranca en Tejupilco de Hidalgo –es mala costumbre ponerle apellidos de héroes a los pueblos como Almoloya de Juárez, infamándolos después por distintas causas–, extendiéndose hacia Luvianos para bajar hacia Bejucos y seguir a San Pedro Limón y Tlatlaya, para rematar en Amatepec. En todos estos sitios, el partido con más peso municipal y ganador de las elecciones es el de la Revolución Democrática.

En 2012, con motivo de la campaña presidencial, me cuenta un testigo directo que las multitudes recibieron a Andrés Manuel López Obrador como héroe, le colocaron guirnaldas al cuello y le hicieron recorrer varias calles entre el estruendo de las balas que se disparaban hacia el aire desde distintas camionetas llamadas “Lobo”. Concretamente, en Luvianos, el abanderado entonces de la izquierda unida fue acompañado por los alcaldes y por los personajes de cada sitio en donde, como curiosidad, las enormes residencias, entre el bosque, contrastan tremendamente con las reducidas casas de los agricultores porque, de acuerdo a los censos oficiales, esta porción mexiquense está dedicada a la siembra de granos básicos aunque, con el correr del tiempo, las actividades fueron variando; incluso entre los lugareños se acepta que entre las cuevas dominantes existen evidencias sobre laboratorios de refinación de cocaína.

Bien se sabe que en San Pedro Limón, cerca de Tlatlaya, el 30 de junio de 2014, un comando militar ajustició a veintidós civiles alegando que se trataba de desmantelar a una “banda de secuestradores”. Luego se guardó silencio ominoso durante noventa días hasta que un semanario y la agencia de noticias AP difundieron fotografías de la masacre en las que se observan cadáveres de niños y el de una jovencita ante el muro de una bodega cerrada. Así procedían los imperialistas británicos en la India de Ghandi y actúan hoy los marines concentrados en la base de Guantánamo, Cuba, contra los talibanes en estos tiempos de lujurioso fundamentalismo.

Los mandos castrenses, entonces, pretextaron que un soldado había sido herido por lo cual debieron repeler la agresión.  No fue así: es muy posible que el baleado hubiese sido víctima de las ráfagas intermitentes de sus propios compañeros quienes no cesaron hasta agotar las muertes. Veintidós civiles a quienes no ha podido confirmarse como delincuentes post-mortem cuando se cuenta, y tanto se presumen, con tecnología “punta”, bancos de huellas y voces, de ADN, para poder resolver cualquier enigma criminal.

Detrás de los dramas

Rafael Loret de MOLA

Decíamos hace apenas unos días que la tragedia ha sido la compañera más fiel de los mexicanos en el transcurso de las últimas décadas; siempre tenemos motivos para el luto y acaso este permanente pesar es el que impulsa a la cultura lúdica sobre la muerte convertida ahora en una de las evocaciones sobre nuestra gran nación, aunque las calaveritas sean a veces de dulce o se conviertan en las máscaras detrás de las cuales escondemos nuestros rostros en el mundo del consumo y la violencia.

Suelen decir, en el extranjero, que los mexicanos no le tememos a la muerte y algo de razón lleva esta sentencia si bien, en el fondo, nos sentimos muy distante de ella cuando lanzamos bravuconadas o nos creemos tan fuertes como para poder superar el aullido de los lobos que nos mordisquean a cada rato. En el fondo recreamos la imagen de la parca no con la risueña aplicación de Posada, el eterno grabador, sino más bien con los pelos de punta, fresco el grito de las adolescentes, conteniendo el impulso a visitar cementerios y osarios porque no sea que tal nos invite a quedarnos. Nunca se sabe, entre una reunión de amigos, para quién es la última vez.

Por eso hablaba, tras el drama de Tlahuelilpan apenas hace unos días, sobre la fragilidad de la vida y la línea imperceptible entre la realidad y la asfixiante incertidumbre sobre lo que hay después de la muerte, cuando ya no se tiene defensa terrenal y solo podemos acogernos a la fe, cualquieras que sean nuestras creencias o incluso el agnosticismo de algunos. Pero morimos y pensamos que únicamente lo haremos del todo cuando no haya nadie quien nos recuerde; ¡si meditáramos sobre lo fácil del olvido, el temor a dejar la tierra sería mucho mayor aunque nos llovieran cataratas de apaciguamiento para el alma atormentada! Y no tomamos en cuenta que si ésta sufre es porque existe y si tal es, el concepto de eternidad es profundo y cierto. (El Alma También Enferma, Fundación Loret de Mola, 2014).

Todo esto deriva sobre la sencilla manera de olvidar de los gobiernos, no hablo solo del mexicano, cuando se trata de tirar paletadas sobre la sepultura de los grandes dramas, como el Tlahuelilpan, Hidalgo. Fueron sumándose cadáveres calcinados hasta llegar a poco más del centenar, ya pocos recuerdan a los 500 o más fallecidos en las explosiones de San Juan Ixhuatepec –San Juanico–, en 1984, o la atrocidad de los estallidos en calles céntricas de Guadalajara en 1992 con saldo de 325 víctimas. A veces hablamos de los niños quemados –49– en la guardería ABC de Hermosillo para que no olvidemos que Margarita, la del nuevo partido, tendrá siempre las manos manchadas de sangre infantil; igual que los esbirros de fox y su cómplice, Germán Larrea Mota-Velasco, responsables directos del horror de la mina Pasta de Conchos, en Coahuila, en febrero de 2006… cuando vicente ni siquiera se paró en el lugar, desdeñando a los muertos.

No se dan cuenta que los espíritus errantes son los de quienes son y fueron responsables, los siniestros terroristas de todos los tiempos que han saboteado al país y ahora se esconden tras los veneros del huachicoleo.

Inframundo

Rafael Loret de MOLA

Hace unas semanas cuando llegué a Mérida a sentir bajo mis pies la tierra de mis ancestros –sin olvidar mis afanes gastronómicos, un pecado del cual me es imposible redimirme–, no pocos me dijeron que en Yucatán los efectos de la marabunta del rencor “no había llegado”, entre otras cosas por las lagunas informativas de los diarios que se disputan una suerte de cacicazgo de la comunicación por muchos años dominado por el conocido clan Menéndez que parece, sin remedio, destinado a volatizarse en unos años más. Hasta el mayor resplandor no dura indefinidamente.

En un principio me desconcertó esa actitud, pareciéndome apática y hasta desconsiderada ante mis opiniones sobre la descomposición aguda del país –y en este punto no admito la leyenda negra del separatismo que no es sino un mal referente fundamentado en la defensa del federalismo de los yucatecos del siglo XIX–. Sólo en un punto encontré unanimidad sin ni una sola disidencia, no sólo en el círculo cercano –lo que es bastante comprensible por razones muy conocidas–, sino entre cuantos tuve la oportunidad de saludar pues tengo la costumbre de entablar conversación lo mismo con una marchanta del mercado que con la cajera del banco o el gerente de alguna cafetería. Es parte del ser periodístico. Y nadie, ni una sola voz reaccionó aprobando la gestión y el finiquito presidencial de enrique peña nieto; por el contrario, el repudio fue total y el deseo de su salida, pese a los consabidos temores sobre el qué pasará, no dejó de pronunciarse a medida que pasaban los días que destiné a un obligado descanso paralelo a un traspiés de salud. Para dolor de mis enemigos, los de dentro del poder, no encontraron en mí ningún tumor maligno ni nada que me impida redoblar el paso con la venia del Creador. ¿Qué espera el presidente López Obrador para proceder al respecto sin juegos de palabras?
En fin, durante varias jornadas, fui comprendiendo que Yucatán, y sobre todo Mérida, tenían sus propias razones para estar de rabioso luto, aquel que no puede aceptarse por ser consecuencia de una injusticia –lo he sufrido en carne propia y sé de lo que hablo–, por causa de un priismo soberbio, reducto del viejo caciquismo del asesino y narcotraficante víctor cervera quien jamás fue objeto de indagatoria judicial alguna a pesar de existir evidencias tan claras como la protección que brindó, alojándolo en uno de sus ranchos, al entonces prófugo Mario Villanueva Madrid, ahora encarcelado y con la esperanza puesta en la extradición desde los Estados Unidos.

El nexo entre padrino y ahijado siempre fue evidente… pero, cuando menos, el sujeto de referencia sufrió en su orgullo la peor afrenta para su soberbia desbordada: luego de gobernar diez años –contra el espíritu del Constituyente– perdió las elecciones municipales de Mérida en su pretensión de ser alcalde para seguir ejerciendo el poder tras el trono. Pocas semanas después se golpeaba el pecho para intentar ahuyentar el infarto fulminante que le recordó su carácter de mortal; ya el inframundo maya, Xibalbá, estará ocupándose de él.

Por derecho

Rafael Loret de MOLA

Es necesario que cerca de la Presidencia de la República esté un diplomado en Derecho Constitucional y no una pléyade de demagogos con la cerviz inclinada como en los tiempos que quisiéramos olvidar. Es indispensable que el mandatario en funciones acepte las opiniones en contrario, las pondere y resuelva en consecuencia para no caer en lagunas tan graves como la de instruir a su secretario de Hacienda, a la titular de Energía y al director de Pemex para posponer sus comparecencias ante el Congreso de la Unión, acomodándolas a sus propios intereses y no a los tiempos fijados por la representación genuina de la soberanía popular.

Tal situación es sencillamente inadmisible en un régimen democrático y es propio de los gobiernos adulterados sea aquellos que van hacia una dictadura o la han concretado y los que se pueden dar el lujo de “cerrar”, como si de bajar la cortina de una empresa mediana, de un changarrito diría fox, se tratase. No es admisible, bajo la explicable presión de un gran sector de la población –de todos quienes no son incondicionales del mandatario en funciones–, el desaire a las Cámaras por parte de burócratas elevados a la condición de discípulos de gabinete quienes corren el serio peligro de infectarse con el virus más dañino para la vida nacional: la prepotencia que conduce, irremisiblemente, a la corrupción cuyo combate, por cuanto se nos ha dicho, es el primer desafío de López Obrador.

Y en la misma línea de la displicencia se encuentra el debate sobre la Guardia Nacional destinada a substituir a la Gendarmería instalada por peña en pleno despeñadero. De poco ha servido, salvo una reciente emboscada contra la misma con saldo de tres heridos, a lo largo de casi ya un lustro de floreciente demagogia; también a sus mandos debe llamárseles a cuentas. Sobre el particular resulta que la “nueva” corporación tendrá mandos ambiguos, uno civil y otro militar; la gresca está asegurada.

No entiendo el porqué de tantas rectificaciones superficiales, como las de los mandos compartidos, cuando no se han llevado a proceso, de una vez por todas y lo repito de nuevo, a los responsables de la actual emergencia nacional a los que llama huachicoleros la opinión pública aunque no se han detenido sólo en la venta de gasolina adulterada que deviene del robo al combustible con daños a la nación calculados, nade menos, en 65 mil millones de pesos al año. Una cantidad exorbitante que explica las complicidades non santas, de arriba hacia abajo como explica López Obrador.

Por otro lado, ¿van a decirnos o no si el presidente ha recibido amenazas serias contra su integridad física? De ser así, debemos exigir una protección amplia y lo más segura posible para un arrojado mandatario.

“Dioses”

CIUDAD DE MÉXICO, 25OCTUBRE2018.- Andrés Manuel Lopez Obrador, presidente electo de México, emitió su voto durante la Consulta Nacional Nuevo Aeropuerto en la casilla ubicada en la explanada de la alcaldia de Tlalpan. FOTO: SAÚL LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Los políticos se sienten dioses o, cuando menos, aspiran a ello so pretexto de creerse por encima de los demás e imponer sus criterios sin el menor razonamiento o con argumentos que no se basan en la realidad. Hace años, en una transmisión del extinto Monitor de Radio Red, Miguel Aguirre Castellanos, excelente cronista deportivo ya fallecido, nos invitó a un diálogo abierto sobre la fiesta de los toros; en el momento más álgido Marielena Hoyo, ex administradora de la cárcel zootécnica de Chapultepec, estalló y dijo:

–Prefiero que se extinga la especie del toro de lidia si solo viven para su sufrimiento.

–¡Ah! Entonces te sientes diosa para disponer cuáles animales deben morir y cuáles no. Si no te gusta el espectáculo taurino tu animalismo desaparece y condenas a los toros y vacas de lidia a la desaparición; como si fueras un aerolito explosivo y devastador.

Hace unas semanas una seudo diputada, del envilecido Partido Encuentro Social, traidor a sus principios para preservar su registro de la mano del fenómeno López Obrador, Nayeli Salvatori Bojali, llegó a la misma conclusión y la aireó salerosa pretendiéndose propietaria de la verdad absoluta con tal de insistir en la muerte de la tauromaquia que es, en sí, la única representación viva verdaderamente ecológica porque permite, en directo y ante miles de testigos, el emocionante encuentro entre la naturaleza encendida, representada por el instinto bravo de los bureles, con la inteligencia del hombre y su carácter para enfrentar las vicisitudes de la propia existencia.

Esta es la profundidad del toreo que las mentes mediana no entienden y que gran parte de las inteligencias en todos los sectores no sólo aplauden sino se identifican con éste por los valores esenciales que posee: no únicamente la luz, el colorido y la autenticidad –lecciones existenciales–, sino igualmente el rito que enfrenta la formación humana para superar los retos, los tremendos desafíos de la vida que no son sino los pitones de los toros que pueden llevársela al menor titubeo o arrastrándola por el miedo.

Otra precaria legisladora, Leticia Varela, salida de las sombras, adujo que a las reses que saltaban al ruedo se les infamaba colocándoles vaselina en los ojos, papeles en los oídos y dándosele toques a los testículos. Una letanía de mentiras insostenible hasta por el sentido común: de ser así, sin ver ni oír y castrados, de hecho, los toros arrollarían y no habría nadie que pudiera ponérseles enfrente. Sólo los tontos (as) serían capaces de sostener tal cosa.

Para entender la tauromaquia es necesario contar con un poco de cultura, haber leído –aunque sea por Internet– sobre sus esencias y orígenes para explicar su nacimiento bélico y su trascendencia como valiente entrega de dos seres en busca de la belleza de los lances y la geometría mágica del toreo. Quienes quieren destruirla apuestan por un mundo plano, sin perfiles hondos ni glorias por adquirir, infestado de mediocres y no de genios capaces de ver más allá de los reflectores y las sombras.

Sin la fiesta de los toros y sus enseñanzas, lo digo de una vez y para siempre, jamás habría sacado el coraje para enfrentarme, como lo hago a diario, a los marrajos de la clase política, a los corruptos de siempre y a los criminales de todas las especies… incluyendo a quienes pretenden desaparecer del mundo a los toros de lidia. Ellos son los asesinos.

Ladrones fantasmas

Foto: Twitter / Vicente Fox
Rafael Loret de MOLA

No hay precedentes de algo similar lo que representa, además, una vergüenza para todos los medios informativos que no supieron dar cuenta de la gravedad de los hechos, como tampoco lo hicieron los ex presidentes, comprometidos hasta el cuello, ni ninguno de los funcionarios, desde los distintos procuradores de la República hasta los directores de la privatizada Pemex más interesados en dotar de plataformas a fox, calderón, salinas y peña desde luego además de Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones entre otros pillastres de la vida nacional. Es el operativo terrorista de mayor calado que atenta aún contra la economía del país.

Todos están embarrados, no sólo unos cuantos; y es menester subrayar que la persecución contra este fenómeno vergonzoso ha sido el arranque del combate a la corrupción prometida para iniciar la senda de la cuarta transformación. Por ello, claro, hemos atestiguado el absurdo de que algunos distinguidos miembros de la derecha, con sus consabidos testaferros y mercenarios incrustados en no pocas empresas de comunicación, griten al cielo pidiendo que se resuelva primero el desabasto de gasolinas antes de fulminar el robo de combustible que encareció el producto, en una nación petrolera bajo el sello de la más lacerante impunidad que recordemos los mexicanos.

¡NO! Es menester llegar a las últimas consecuencias y no permear el asunto combatiendo el delito y dejando a su aire a los delincuentes y criminales que posibilitaron el saqueo desmedido y brutal. ¿Cuántas manos están sucias? Ya mencionó López Obrador a sus predecesores como “omisos”, esto es que hicieron la vista gorda, como cúspides del robo multimillonario calculado en 66 mmdp.

Los días negros

Rafael Loret de MOLA

La tragedia de Tlahuelilpan, en Hidalgo, marcó el punto de no inflexión respecto al combate al huachicoleo y la venta de gasolina adulterada. (Insisto en una petición personal al presidente: que se auditen las gasolineras de Yucatán y Quintana Roo que se me adjudican siendo propietarios los Mola del grupo Lodemo, sin ninguna cercanía con mi familia pero que ha servido de baza para juzgarme sin más razón que el odio hacia mis críticas acaso porque los destinatarios de ellas no pueden responder con argumentos; sólo con calumnias de esta ralea).Más allá del drama otros hechos menos escandalosos tienden a poner en predicamento la esencia de la Cuarta Transformación, la lucha contra la corrupción para ser precisos:

1.- Las facilidades y subsidios a favor de la firma trasnacional Nestlé a la que se le vendieron, a precio de regalo, nada menos que ochenta mil hectáreas del territorio veracruzano para producir café de poca monta y golpear a los cafetaleros regionales cuyo producto es muy superior, en la calidad del grano y su aroma, al que pretenden cultivar en la rica tierra cercana al Golfo.

2.- El destape de la cloaca Bours en Sonora al confirmarse los privilegios de esta familia de ladrones cuyo principal rostro es el de Eduardo, el exgobernador sin escrúpulos y responsable indirecto del incendio de la guardería ABC de Hermosillo al amparo de las concesiones inmorales gestionadas por Margarita Zavala a favor de sus familiares en almacenes más propios para guardar chatarras.

Hace algún tiempo pedí, a la vista de estos denigrantes hechos, que la sociedad de consumo dejase de adquirir productos Bachoco, la empresa emblemática de estos sujetos, siquiera para evitar el desarrollo de las inmundicias de la corrupción. La respuesta fue pobre porque un periodista no puede por sí solo combatir las ruindades del poder aunque las señale.

3.- La CNTE, que primero fustigó a la señora Elba Esther y después la defendió tras su captura en 2013, volvió a las andadas bloqueando vías de ferrocarril al protestar por una serie de demandas que no se han cumplido y cuando el presidente menciona, precisamente, que la reforma educativa fue una farsa porque no se tomó en cuenta a los maestros para redactarla y, en su caso, ejecutarla. Basta con ello para llevar a proceso a enrique peña nieto… si se quisiera.

4.- A la vista de la brutal crisis de Venezuela la postura de nuestro gobierno fue correcta: Insistir en las vías del diálogo para encontrar salidas destinadas a evitar una guerra civil o algo peor, una asonada militar desde Washington. Lo que no se pudo evitar es el recrudecimiento de la “guerra fría” entre los gobiernos de Rusia y USA retrocediendo varias décadas en la historia universal. Lo malo es que nuestro Canciller no asumió liderazgo alguno bajo la bandera de la Doctrina Estrada y nos quedamos en la banca de los no alineados en un sentido u otro.

La calificación del nuevo régimen, hasta el momento y contando diciembre con el derrumbe del “halcón negro”, es apenas aprobatoria, un seis diríamos aunque el presidente López Obrador mantiene un 83 por cierto de favoritismo con ocho por ciento de malquerientes y nueve por cierto más de los eternos indecisos que, cada vez, son menos.

Primera refriega

Rafael Loret de MOLA

Sin duda, la guerra de las gasolinas, con la que inició la inevitable cuesta de enero en los albores de la Cuarta Transformación, por el momento hipotética, colocó al nuevo régimen en verdaderos problemas ante las dificultades por acudir al rescate de las entidades –la mayor parte de ellas gobernadas por el PAN o por el MC en el caso de Jalisco–y, con serios problemas de desabasto de gasolina y la posibilidad de un agravante mayor: son regiones de alta productividad agrícola y la ausencia de transportación podría provocar un caos mucho mayor.

Por el momento sólo han saltado los nombres de un general y un ex subsecretario como posibles hilos conductores del desastre aun a sabiendas que tales no pueden ser, de ninguna manera, las verdaderas cabezas de la batalla contra la estabilidad del régimen en curso. Lo hemos dicho ya: si de pipas robadas se trata lo primero es averiguar cuan ligados están los hurtos con los dueños de las empresas transportistas, los Hank Rhon para decirlo sin recovecos, quienes heredaron el emporio de su padre el célebre profesor de Santiago Tianguistenco.

Y así por el estilo podríamos hablar de una nueva organización: el Consejo de Exgobernadores (CONEX), unido a la CONAGO en ciertos puntos. Sí, porque se cierne la amenaza sobre ellos a partir del 21 de marzo cuando habrá de consultarse si se procede contra carlos salinas, ernesto zedillo, vicente fox, felipe calderón y el más reciente de los traficantes, enrique peña. Curiosamente sobre ellos recaen los señalamientos sobre el gran negocio del huichacol.

Fue calderón, con la invaluable ayuda de Rafael Moreno Valle extinto en apariencia, quien estructuró un negocio que se daba en la conveniente anarquía desde muy atrás cuando fue necesario ordeñar a Pemex con el único fin de asegurar canonjías y beneficios partidistas o individuales. Poco a poco fueron llegando los cárteles y los grupos delincuenciales para convertir el escandaloso saqueo, calculado en 65 mil millones de pesos, en uno de los negocios más rentables acaso a la par con el tráfico de estupefacientes.

Urge quitarle las caretas a los peores y no esperar hasta el día del Benemérito para comenzar a armar las carpetas judiciales, circunstancia que debía ya haber comenzado ante el alegre desfilar de las cifras comprometedoras y de los negocios turbios, pantanosos diríamos, que fueron aliento y atractivo para los rémoras de otros tiempos: fox, calderón, salinas desde luego, Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, todos ellos dueños de plataformas petroleras y de mansiones insultantes bajo el falso cariz de “servidores públicos”.

Lo he dicho siempre y lo repito ahora: cuando uno de los ex presidentes predadores pise la cárcel comenzaré a creer en la democracia y, desde luego, en la Cuarta Transformación. Todo lo demás son rounds de sombra, en la oscuridad de las alianzas soterradas.

Vindicaciones

Rafael Loret de MOLA

Cuando asumió el “pato” Donald la presidencia de los Estados Unidos, haciendo buenos los augurios de Walt Disney –y, al parecer, también de los pitonisos Simpsons–, hablamos de que volvían a darse las condiciones para un nuevo día “D” recordando el desembarco en Normandía como efecto del bombardeo, sin aviso, a Pearl Harbor, desde donde los Estaos Unidos habían puesto en jaque a Japón; no fue aquel un acto de traición sino de defensa ante la disparidad de fuerzas y la amenaza que significaba la flota norteamericana en el Pacífico.

La comparación siniestra surgió porque la protesta de Trump parecía el símil de aquella ocupación de Europa con el argumento de combatir a un sistema inhumano, avasallante: el fascismo o igualmente el nazismo surgido del modelo Nacional Socialista para el cual sólo importaba el desarrollo de Alemania y la supresión de los candados a ésta impuesta luego del desastre de la Primera Guerra Mundial. Fue la vendetta la que llevó a la terrible conflagración, la más cruel de la historia incluso por encima de la Segunda Guerra universal, y las muertes de dieciocho millones de combatientes y civiles. Y el Tercer Reich logró, al inicio de la nueva oleada de terror bélico, vindicarse por las “humillaciones” que culminaron con el armisticio germano en un vagón de ferrocarril colocado en los jardines a las afueras de París.

Como se previó desde el principio, la asunción de Trump fue una parodia de rencores, de visceralidades acumuladas y de fobias acrecentadas por la soberbia. Todos los ingredientes que hicieron de Adolfo Hitler el más grande villano –para muchos criminal– de la historia. La misma filosofía está en boga ahora en la Casa Blanca –la de Washington–, merodeando por la oficina oval, conocida como el set más recurrente de la industria de celuloide –el otro es el de la escenografía de la brutalidad extrema de la guerra–, en donde Trump descarga sus odios personales y su augusta xenofobia basada en el imperio del capital extraído a costa de la sangre de los demás. Es bastante mejor que el gobierno estadounidense esté “cerrado”.

En el retorno a la década de los cuarenta del siglo pasado, Trump enfiló hacia México sus traumas y antipatías. Rompió tratados comerciales, como había adelantado, y acribilló con adjetivos hirientes a nuestros compatriotas que se ganan la vida en territorio norteamericano, también a cada uno de nosotros, generalizando sobre cuestiones como el tráfico de drogas… ¡propiciado y administrado por las propias autoridades y servicios de inteligencia estadounidense! Sólo los hijos de esta nación vecina son capaces de tan brutal parodia; ni siquiera la clase política de nuestro país.

¡Qué rápido nos alejamos del escenario brutal de Monterrey en donde un niño de quince años, Federico N., arremetió a tiros contra sus compañeros del Colegio Americano del Noreste! ¡Qué terrible enterarnos que en Veracruz, Quintana Roo y Chihuahua, cuando menos, se fraguó el crimen tremendo contra decenas de niños al aplicarles agua destilada para simular quimioterapias mortales! ¡Tampoco olvidemos a los pequeños de Comitán, en Chiapas, ni a los bebés de Hermosillo, cuarenta y nueve de ellos calcinados! ¡Qué dolorosa la cerrazón del pasado inmediato ante las protestas públicas contra el alza a las gasolinas, motor de la economía, en plena debacle de valores morales! Y, sobre todo, ¡qué indigna la impunidad que todavía protege al ex mandatario responsable de la gran tragedia nacional!

Lenguaje ciber

Rafael Loret de MOLA

Cualquier anónimo, escondido el valor detrás de las redes sociales, cree que es merecedor de llegar hasta el insulto soez para descalificar cuanto le es desagradable sea por mordaz, envidioso o movido por un rencor mayor que su propio entendimiento. El fenómeno no es exclusivo en México y tiende a crear conflictos sociales tan graves como las caravanas de migrantes, amenazadoras para la estabilidad de México, y dolorosamente invasores de parte del territorio de Baja California y Coahuila por ahora.

Los periodistas siempre hemos dependido del escrutinio diario; los mentirosos son rápidamente descubiertos y los voceros de la oficialidad, poco a poco, pierden credibilidad y no vuelven a recuperar jamás su estatus de libertad como en el caso de algunos colegas que, de pronto, cambian de bando descaradamente y hasta se convierten en aspirantes para algún cargo de elección personal exaltando con ello sus vanidades. Por desgracia, las descalificaciones cuando se generalizan nos alcanzan a todos y si unimos tal al libertinaje cibernético llegamos a un desenlace caótico.

Algunos, de plano, optan por evitar difundir notas que serán motivo de escarnio por el solo hecho de afectar los intereses de determinados grupos o partidos como si tal fuese relevante para el conocimiento cabal de los hechos; algunos más, quizá la mayor parte, prefiere alinearse con quienes ejercen el poder para evitarse molestias y vivir bajo el estigma de la ignominia; finalmente, al final de la cola, nos situamos los independientes a quienes nos exigen identificarnos con el presidente en funciones o con sus antagonistas a riesgo de recibir, de no hacerlo, una catarata de exabruptos coloridos y ofensivos.

Cuando se ha navegado sobre las aguas turbulentas de la corrupción, sin mancharnos durante más de cinco décadas, enfurece ser descalificado a priori por ignorantes que nos arrojan el estiércol de los pasados regímenes insinuando que nunca los cuestionamos… cuando fue todo lo contrario y, en mi caso, tal me colocó en situaciones extremas y hasta ruinosas. Y si llegamos hasta aquí fue guiado por una resistencia que se llama vocación. Pero a algunos, bajo el ardid de la educación cíber que hace parejura entre los ignorantes y los académicos que deben sentirse muy mal ante las nauseabundas ofensas, sólo les interesa saciar su sed procaz en el oasis de los informadores serios quienes, dicen, tienen la obligación de callar, concediendo. No es ni será mi caso.

Para colmo, desde el gobierno se estereotipa a cuantos no coinciden con los criterios oficiales y se pretende contar con un derecho de réplica exacerbado que divide y no iguala a los gobernados en la búsqueda de un gobierno democrático, en serio, que anime al debate y no cuelgue sambenitos odiosos a los disidentes dentro de una comunidad profundamente plural; de callarse éstos estaríamos bajo una dictadura. Cuidado.

Poco a poco, los infames de la cibernética grosera se quedarán solos; y si no habremos fracasado todos en la lucha incesante por la comunicación y la crítica como contrapesos reales a los abusos del poder.

¡Culpables, Andrés!

Rafael Loret de MOLA

Si la persecución al delito no está acompañada de coerciones penales contra los responsables de los mismos, se cae en dos hipótesis dolorosas: que repitan por otros cauces sus ilícitos o que se alíen con otros criminales para seguir medrando a sus anchas, sobre todo cuando se trata del patrimonio nacional como es el caso del infame huachicoleo, que le ha restado 66 mil millones de pesos al año al Estado mexicano y todavía hay quienes preguntan por qué hay tantos pobres en un país tan rico en recursos. Simple: por el flagelo de la corrupción que tan bien conoce el presidente de la República.

Por ello, el mandatario López Obrador enfiló contra este cauce infecto que tanto daña a México; mientras persevere este mal dañino no seremos capaces, siquiera, de limpiar la casa y dirigir las acciones públicas hacia el desarrollo que tanto requerimos para aumentar nuestro poder adquisitivo y no sólo el salario que, por desgracia, parece abatido ya con todo y el alza prevista para este mes como resultado, en parte, del desabasto de gasolinas que concurre a los centros de alimentación encareciendo explicablemente las mercancías perecederas.

En estos días el tomate ya cuesta cuarenta pesos kilo y el huevo sesenta; y en la misma proporción aumentaron otros productos agrícolas con el argumento de que no pueden abastecer de los mismos a los grandes centros de consumo en donde se observan muchos anaqueles semivacíos. Así que no extraña el otro negocio paralelo de los mal nacidos: vender el huachicol hasta a ¡cincuenta pesos el litro!; lo hacen en bidones de veinte litros y a mil pesos. Descubrimos, por ejemplo, que tales operaciones, a todas luces ilícitas, se realizan hasta la acera contraria al Palacio de Gobierno de Michoacán con absoluto descaro e impunidad. ¿No existe castigo para ellos?

Debe procederse, y de una vez por todas, contra los dueños de las gasolineras que vendían huachicol, sobre todo en Guanajuato, Michoacán y Jalisco pero, en general, en todo el país. Pero, para creer en la seriedad del combate a la corrupción es deseable formalizar los procesos judiciales contra los ex presidentes dueños de plataformas petroleras –todos ellos–, y lo mismo para poner a México a salvo de siniestros sujetos como Carlos Romero Deschamps, “líder” de los petroleros por ordenanza del establishment, y directores de PEMEX como en el caso del chihuahuense Emilio Lozoya Austin, director de esta empresa durante el pernicioso peñismo, acusado también por estar involucrado en la trama Odebrecht, la red de sobornos más extendida en el mundo y que obró en México para enriquecer a los cómplices de enrique peña y su gaviota, recién reaparecida con las alas sucias por los pantanos en donde abrevó.

Están aquí los nombres, señor presidente. Y faltan muchos. Nada justifica ir por pececitos flacos cuando a la vista se tienen a los tiburones de dientes más afilados, los asesinos de peores facturas.

Si se nos pida paciencia –y estamos dispuestos para ella–, que cuando menos caigan los peores predadores del país. Dando y dando señor presidente.

Un intento

FOTO: MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

No cesa la violencia desde hace años.

El 14 de octubre de 2014, cuando convocamos a un Paro Nacional boicoteado no sólo por el gobierno peñista sino por algunos dirigentes a quienes no cayó bien no ser ellos los que tomaron la iniciativa, sumidos en sus apretados cubículos de soberbia, sólo unos grupos y estudiantes secundaron la llamada y unos cientos de capitalinos –o citadinos de acuerdo a la nueva denominación–, se apostaron, con este columnista, en la puerta principal de Los Pinos. No faltaron los imbéciles que se burlaron por nuestra petición de usar enseres de cocina para hacer ruido al estilo de lo que se ha visto en naciones luchadoras como Chile y Argentina. Los cacerolazos son, en todo caso, mejores que los tiroteos sin dirección alguna. ¡Pero cómo disfrutaron de su boicot!

Esos descalificadores ahora deben justificar su ominosa desidia. Sí, también ante la imagen del drama en Monterrey aun cuando, desde luego, los defensores oficiosos de peña insistieran en lo sucedido en la capital neoleonesa pocas semanas después, tan sacudida por los horrores del narcotráfico; fue allí donde aparecían “colgados” en los cruceros amén de los primeros “narco-bloqueos” en las rúas, no podía ser obra del presidente aquel, apellidado peña, por mucho que éste fuera repelido por la mayor parte de los mexicanos –el 85 por ciento de acuerdo a los sondeos de algunos periódicos y más del 90 por ciento con recogen las organizaciones no gubernamentales–.

Pese a la ligereza de tal juicio es evidente el daño que causa el entorno de violencia, más cuando es provocada por el gobierno como un distractor a la rebeldía cívica, para tratar de apaciguar las voces que reclaman no sólo la rectificación en los precios de los combustibles sino, sobre todo, el abastecimiento normal del mismo y cierta mesura del presidente López Obrador que arrastra las secuelas de sus cardiopatías y debe aprender a reposar. Queremos un mandatario que pueda arribar a 2024 y no uno que sucumba dentro de seis meses en el Hospital Militar.

¿Cuántas generaciones se llevó por delante el genocidio de Tlatelolco? No puede precisarse pero, desde luego, la matanza del jueves de Corpus, el 10 de junio de 1971, sepultó igualmente las ansias de redención de los jóvenes de entonces, todos ellos dispuestos a vencer al sistema con la fuerza de la justicia y la razón, malogrados por la cobardía inaudita de las fuentes oficiales que resistieron y se atrincheraron para asegurar la continuidad política malsana. Así arribó el frívolo lópez portillo y luego vendrían los gobiernos neoliberales entreguistas, descaradamente antimexicanos.

Advertencias

Rafael Loret de MOLA

En París estalló en 2015 la más grande advertencia, esa que no quisieron ignorar algunos cotidianos del norte del país que ahora se niegan a publicar informaciones relacionadas con las mafias del narcotráfico, ensoberbecidas e intocables. En París, nada menos, allí donde dio inicio en 1968 al movimiento estudiantil emancipador confundido por muchos como una rebeldía insana y promovida con intenciones de dominio por parte de cuantos pretender movilizar al mundo, durante seis horas no cesaron los disparos contra las instalaciones de una revista satírica que había publicado caricaturas del profeta Mahoma como si con ello se lanzara un misil para iniciar una nueva “guerra santa”, el señalamiento más feroz de los fundamentalistas llenos de rencor contra el obsesivo intervencionismo estadounidense.

De inmediato, claro, los calculadores españoles se montaron en la misma nave aduciendo que había un paquete “sospechoso” en los edificios del Grupo PRISA –en auge en México a partir de las concesiones de felipe calderón–, y de su periódico “El País”, el cotidiano más vendido ya en algunos puestos de las colonias de mayor poder adquisitivo en donde se han instalado las felices colonias españolas, alemanas y estadounidenses listas a hincar los dientes sobre los recursos de nuestro subsuelo avasallando a las empresas mexicanas demasiado temerosas y especuladoras. Esto es, como si en esta institución no se recibieran, a diario, como lo he constatado personalmente, diversos “bultos” conteniendo cualquier cantidad de elementos de dudosa procedencia, desde libros de autores desconocidos hasta obsequios de toda índole procedentes de diversas partes del mundo, sobre todo de México y de quienes ejercen las funciones de socios entre la clase política.

El caso es que, fantasías o no, lo sucedido en Francia, con saldo inicial de doce muertos acribillados dentro y fuera del semanario Charlie Hebdo, fue un hecho perfectamente planeado y el primer atentado terrorista en la capital de Francia contra un medio de comunicación, precisamente en donde tanto se exalta la libertad de prensa y existe un espíritu patriótico encendido –acaso como efectos de cuanto sufrieron los franceses durante los largos treinta años de conflictos universales con una invasión germana de por medio–, para romper los esquemas y proyectar la brutal inercia de la violencia. Como si hubiéramos exportado el horror de Ayotzinapa como alguna vez lo hicimos con el esquema del monopartidismo a las regiones del sur en donde, paulatinamente, fue fracasando. Sólo en nuestro país, en julio de 2012, apostamos por la victoria de la anti-historia y por el costoso ya retorno del PRI a Los Pinos en una marcha hacia atrás hacia la dictadura simulada y no en busca de la vindicación renovadora.

Por desgracia, los periodistas estaremos mucho más expuestos considerando la actitud soberbia y altanera de quienes nos gobiernan. De creer en sus mensajes publicitarios –los de todos los partidos– tendríamos que creer en las maravillas de cada uno en su perspectiva de “salvar” a México de la violencia y la corrupción… o incluso, como lo hacen los ridículos verdes, de los “ominosos” circos con animales cuya prohibición truncó gran parte de la convivencia familiar en estos tiempos en los que los padres han sido desplazados por los juegos cibernéticos y la lucha interna, en cada hogar, se identifica al ritmo de los inefables programas de excedida violencia. Los bombazos que salen desde las pantallas nos hacen creer que estamos bajo el fuego en los territorios de Siria y en cuantos países de Medio Oriente actúen los talibanes a quienes se mata cuál si fuese una cacería o se tortura impunemente sin ninguna restricción… salvo la retórica impresentable.

A la defensiva

Maduro
Agencias
Rafael Loret de MOLA

La defensa de la autodeterminación de los pueblos, a través de la Doctrina Estrada, es fundamento de la diplomacia mexicana si bien con la derecha en el poder se agrietó este valladar indiscutible para frenar los múltiples acechos de los poderosos algunos de los cuales se convirtieron en intervenciones, incluso tecnológicas y hasta ideológicas, durante los siglos anteriores y el actual. A vuelo de pájaro podríamos concluir que la tragedia real de México es la de no haber sido libre, verdaderamente libre, en ninguna época; pero, ¿quién lo ha sido?

No pocos aducen que la postura del presidente López Obrador respecto a la crisis venezolana significó un apoyo a la dictadura de Nicolás Maduro Moro, quien dista mucho de ser como su predecesor en cuanto a convocatoria, control interno y defensa de la soberanía de su país; muchas veces escribí que hubiera deseado que algún mandatario mexicano hubiese sido tan firme como él en la protección de los grandes intereses de nuestro país en la era de mayor entreguismo, desde el régimen de miguel de la madrid hasta el de peña, quien debiera estar en condición de prófugo, pasando por los doce años de las ominosas administraciones de la derecha en donde se llegó al extremo de romper con los principios torales de nuestra diplomacia para aceptar el cúmulo de condiciones de USA contra nuestra pobre economía y nuestra devastadora desigualdad social acrecentada, al máximo, por el neoliberalismo empobrecedor y miserable.

Por ello Chávez llamó “cachorro del imperio” a fox aunque tal epíteto nos cayera en el hígado a todos los mexicanos. De igual manera dejamos de ser aliados, de facto, de la Cuba de los Castro –dictadura para muchos, incluyendo a Chávez quien así lo dijo en su arranque presidencial–, pero que representaba un enorme muro de la razón contra la pretendida hegemonía norteamericana. Perdimos mucho, en esencia, al hacer un lado la dignidad y el decoro para asegurar, de rodillas, la continuidad política en una nación que demandaba un cambio de verdad y no una brutal simulación en la cúspide.

De allí la trascendencia de la irreversible convocatoria del gobierno mexicano por mediar en la compleja conflictiva de Venezuela SIN tomar partido aunque con ello se termine la ambigua y hasta cursi relación con la Casa Blanca del anaranjado Trump, un fenómeno de la naturaleza empeñado en gobernar al mundo bajo la fútil sentencia de que es el “líder del mundo libre” que se adjudica a los mandatarios norteamericanos siempre y cuando estén alineados los demás a los caprichos y estridencias de Washington.

México es mayor a los desafíos, incluyendo sus frecuentes traspiés políticos, y está de pie. No caigan los extremistas en la trampa de la injerencia porque con ello abrirían un surco inmenso para colocarnos la soga al cuello siendo, además, vecino de la mayor potencia militar del mundo aunque ya compite en cuanto a la solidez económica con Rusia y los gigantes de Asia que conformaron un muro para evitar asonadas en Sudamérica, como ha ocurrido en otras ocasiones, comprometiendo el destino del mundo.

Menos mal que todavía existen equilibrios.

La disyuntiva

Rafael Loret de MOLA

El inicio de año dio cuenta, hace apenas unos días, de uno de los mayores desafíos que amenazan con desviar el rumbo y destino del presidente López Obrador: las complejas relaciones con los Estados Unidos cuyo mandatario, el “pato” Donald Trump, parece empeñado en tomarle la presión a su colega mexicano para valorar hasta cuánto puede aguantar; todo ello al influjo de una sostenida repulsión social hacia los migrantes centroamericanos olvidando que en la misma situación, o peor, se encuentran nuestros compatriotas que logran cruzar el Bravo gracias a los “polleros” bien relacionados.

El hecho es que desde el amanecer del Año Nuevo las perspectivas oscuras crecieron al conocerse la represión de ciento cincuenta hondureños dispersados con gases lacrimógenos arrojados desde el territorio de USA hacia México por agentes de la Border Patrol. Si bien puede alegarse que tales contaminantes fueron “disparados” desde territorio estadounidense el hecho es que cayeron sobre nuestro suelo y tal ameritaría un severo llamado de atención de nuestra Cancillería antes de que las afrentas, porque no ha sido solo una vez, se multipliquen.

Es preocupante que no se haya dado pronunciamiento alguno de nuestro gobierno sobre este hecho ni acerca de cómo debiera darse la política sobre la migración para evitar situaciones tan graves como la de Tijuana, en particular, desde donde se envían mensajes provocadores hacia Honduras y otros países –El Salvador y Nicaragua, sobre todo–, para “invitarlos” a formar la comunidad “Honduritas”, al filo de nuestra frontera norte, alegando que la tierra bajacaliforniana, o la porción ocupada por los marchistas, ha sido ya conquistada e incluso pagada por el gobierno de Estados Unidos al de México y ya no le pertenece a nuestro país.

La aberración descrita, falsa rotundamente, es también un conato de rebeldía de los migrantes invasores que ya reclaman derechos a las autoridades mexicanas y no sólo ayuda humanitaria. Todo ello en un marco beligerante armado desde la Casa Blanca que llegó al extremo de “cerrar” el gobierno como modo de aguijonear al Capitolio en demanda de recursos para la construcción del muro de la infamia en tanto México accede a pagarlo seguramente multiplicando por tres como suele ser la conducta de los agiotistas internacionales.

Para colmo también desde el interior del país las advertencias crecen: los cárteles dominantes dictan que alcaldes y gobernadores se sometan; y si no hacen, como parece fue el caso del alcalde de Tlaxiaco, Oaxaca, son asesinados sin el menor recato. Para el gobernadorcito Alejandro Murat tal no fue un problema, pero le costó la vida a Alejandro Aparicio Santiago, el munícipe acribillado el día de su asunción municipal, y con ello seguramente sometieron a los demás resistentes.

Esta liga debiera ser el punto de partida para iniciar, en serio, el combate contra la honda corrupción generalizada en los narco-estados. No valen nimiedades cuando el agujero es tan profundo. Sirva lo anterior como un llamado urgente al presidente de la República.

Muertos y muertos

Rafael Loret de MOLA

El primer gran drama del gobierno en curso se dio apenas hace diez días, cerca de Tula, precisamente en Tlahuelilpan, uno de tantos municipios que nos resulta difícil pronunciar porque la mayor parte de los mexicanos ni siquiera había escuchado nombrarlos, lo mismo que Tanhuato o Ayotiznapa, célebres ahora por los dramas, la barbarie, la represión y la negligencia obtusa de los gobiernos de ayer y hoy. Cuando nos damos cuenta observamos un reguero de cadáveres o tumbas cerradas como donde se encuentran los sesenta y cinco mineros de Pasta de Conchos, Coahuila, desde 2005.

Las condiciones y circunstancias han sido distintas; no se pueden comparar con las matanzas de Tlatelolco, el Jueves de Corpus de 1971 o la de Tlatlaya, en el Estado de México, ligadas al ejército o a la marina o ambas instituciones destinadas a la defensa de la soberanía nacional y no a la persecución de civiles y bandas delincuenciales; que sepamos no se han ampliado aún las funciones de estas instituciones por lo que deberían dar cuenta de sus excesos y los de sus comandantes supremos que les dieron el visto bueno; me refiero, claro, a los expresidentes de México tan descerebrados que se atreven a cuestionar a la administración actual con las colas encogidas para que no se las pisoteen. Miserables.

Lo sucedido en Hidalgo, que continúo en Querétaro y Tabasco con diferencia de horas –aunque no hubiera víctimas mortales en éstas por fortuna–, es una clara evidencia sobre el plan de ataque y destrucción contra el régimen de López Obrador empeñado en perseguir “hasta las última consecuencias”, dice, la red inmunda del huachicoleo que, insistimos, aún no es delito grave; pero sí lo son, y de enorme peso, el sabotaje contra la nación y el terrorismo, en donde este columnista engloba las explosiones y las muertes por ellas ocasionadas sin miramientos. Y así es como debe extenderse el juicio contra las grandes fortunas que están detrás.

Aseguran que el cártel Jalisco Nueva Generación es el que más se beneficia del robo de gasolina y la venta de la misma adulterada; puede ser. Pero, sin duda, hay cabezas muy ricas y con cabellos entrecanos o calvos ya que han sido los verdaderos creadores de las redes amorales, perfectamente localizadas ahora a cambio de la ceguera de los anteriores gobiernos sobre todo el del ladrón peña, quienes son los que debieran responder no sólo del robo –delito menor– sino de las muertes, el sabotaje y el terrorismo –delitos mayores–.

De allí surgió mi llamado para perseguir los crímenes de altos vuelos y observar al huachicoleo como parte de una estrategia para minar a México y no centrarnos en el mismo cuando hay, sobre el tema, cuestiones y condiciones mucho más graves, entre ellas la participación de mandatarios felones, el peor de ellos el señor fox, cuyo cinismo les impulsa a crear barricadas de mentiras para escudarse de la presión oficial. Y es en este punto donde le solicitamos al presidente en funciones, como al fiscal general y los titulares de la Defensa y la Marina, que actúen con celeridad y firmeza. Esto es, con #cerocobardía.

Valor civil

ARCHIVO
Rafael Loret de MOLA

Hace cuatro años, en Guadalajara, con motivo de la Cumbre de Negocios, una joven universitaria, Bianca Patricia Treviño, designada para leer un discurso preelaborado, formal, oficial y siguiendo los protocolos optó por salirse de ellos, se aferró al podio con cierto nerviosismo y comenzó a improvisar una alocución cargada de reproches al gobierno de México, encabezado por el miserable peña, por la evidente negligencia del mismo en torno a la generación de riqueza, de empleos y destinos a cambio de buscar fotografías fáciles con los damnificados de los desastres naturales, los niños triquis que asombraron a la opinión pública ganando un torneo mundial de baloncesto jugando con los pies descalzos, o animando a aquella fatal “primera dama”, Angélica Rivera Hurtado –sobrina del ex presidente miguel de la madrid hurtado, en minúsculas, por cierto–, para donar sus órganos en un gesto en lo que lo más representativo fue el gesto de la señora, sonriente pero con una profunda tristeza y la mirada perdida como si algún agobio personal le hubiese carcomido por dentro. Llevamos, insisto, cuatro años… la historia no comenzó en Ayotzinapa.

Este es un episodio más para condenar a peña y su mujer sin miramientos, enérgicamente y con la energía que demanda la justicia y es por ello que deben iniciarse ya, y no después del 21 de marzo cuando se pretenda aplicar la medicina del tiempo para olvidar, los procesos judiciales contra la pareja infame y sus predecesores, siempre ella y él.

Y es natural que así sea. ¿Cuántas veces hemos insistido en que la vida privada de los hombres públicos y las mujeres que ejercen la política debe ser ventilada cuanto tienen consecuencias en el ámbito público y modifican parte o todas las líneas generales? Un mandatario que salió de la residencia oficial a disgusto por confrontar disputas familiares, robándose cuanto pudo y bajo los reclamos o reproches, incluso incapacidad para serenarse en la intimidad por la angustia de no haber sabido encaminar la nave de la República –la terrible soledad del poder, un lugar común que tantas veces ha sido justificante–, no tiene capacidad para justificarse ni ahora ni nunca.

Son pocas, poquísimas, las oportunidades que tiene el mandatario en ejercicio, desde el inicio de diciembre, para medir el pulso de su real popularidad más allá de los cantos de sirena que escucha en cada momento. El genocida díaz ordaz, quien podría haber sido un magnífico presidente si la soberbia no le hubiera cegado en aquel segundo semestre de 1968, solía expresar que los mejores días, para él, era aquellos cuando no salían los periódicos, por los días festivos, y podía evitar así la lectura de información crítica o medianamente contraria a las líneas por él señaladas. ¡Y lo decía cuando el control de los medios, específicamente los llamados “nacionales” porque se editan en la capital del país como si sólo importara lo que en ésta se piensa, era casi total, con muy escasas excepciones e insana actitud represiva contra los directores de medios disidentes o en abierto desafío! Los testimonios sobre ello son numerosos.

Por todo ello, las palabras de Bianca Patricia calaron hondo en un auditorio que pretendió suavizar las tensiones con una breve ovación destinada a que se callara mientras el maestro de ceremonias intentaba retirarle los micrófonos, lacayuno y desesperado.

 

Si la historia…

Rafael Loret de MOLA

Alguna vez escribí que si la historia no estuviera plagada de episodios en los que los padres matan a sus hijos por el poder y éstos a aquellos, ni de líos de Mata-Haris espías que condensan en la promiscuidad las apetencias de los señores de horca y cuchillo, sería difícil de creer en la cantidad de intrigas, acuerdos soterrados, goles sucios, dobles intereses y lecturas, intenciones inconfesables y ruindades políticas que en el presente modifican perfiles y nos hacen la remontada mucho más difícil. ¿Pasaría algo similar a un tsunami si desapareciera la economía como rectora de la riqueza y retornáramos al honrado trueque para colocar a todos en la justa medianía, sin especulaciones escandalosas?

Quizá uno de los grandes estrategas estadounidenses, sentado en su cómoda y blindada oficina del Pentágono por ejemplo, llegó a la conclusión de que el extinto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, era bastante más que un cáncer peligroso con posibilidades de extenderse al resto de las naciones del cono sur. Y le atacaron, duramente, durante largo tiempo si bien él mismo se ponía en el blanco con desplantes, poco serios los más, y actitudes belicosas sólo justificables si el petróleo de su país fuese el único material para proveer de verdadera riqueza. Como existen otros –incluyendo la redituable especulación–, Chávez se fue quedando solo aunque después recuperó posiciones, no por su terquedad por perpetuarse –uno de los errores más graves por él cometidos–, sino porque la defensa de la soberanía de su país, enfrentado a la nación más poderosa de todos los tiempos, resultó poco menos que ejemplar.

Después Chávez alegó que los estadistas de América Latina –no los mandatarios turbios y acomodaticios–, están siendo víctimas de una suerte de “código negro”, ya no naranja, para inocular cáncer a algunas de las figuras prominentes de Sudamérica, como él, la señora Cristina Fernández, de Argentina, Fernando Lugo, de Paraguay, los brasileños Lula da Silva y Dilma Russef, entre otros. Además de Fidel, el de Cuba, cuya muerte tardía no permitió ver el alcance de la maldición. El hecho es que quien no cree en las casualidades, defecto de este columnista sin remedio, aplica la lógica y suma estadísticas para concluir que en ninguna otra época tantos mandatarios latinoamericanos habían padecido del mismo mal en distintas circunstancias, minados de moro irreversible.

Chávez, naturalmente, culpó a la CIA hasta que el cáncer lo mató el 5 de marzo de 2013. Y volvemos al inicio de esta columna. Si la inteligencia estadounidense no hubiese protagonizado tantas y crueles intrigas, magnicidios y matanzas impunes, no podríamos creer en algo que podría parecer incluso burdo. Pero, por desgracia –y sería muy positivo indagar y aclarar lo correspondiente–, la secuela de hechos infames ha sido tal que cualquier rumor, o una denuncia presidencial aunque viniera de un general ex golpista, llama nuestra atención y obliga a reflexionar hasta qué punto lo expuesto por el venezolano ahora extinto pudiera tener visos de credibilidad. En lo personal, la duda acelera mis sospechas. ¿Y las de ustedes, amables lectores?

El cobarde

Rafael Loret de MOLA

Sólo nos falta que los médicos estadounidenses, preocupados por la endeble salud del señor peña nieto -¡qué bajo ha caído y no sólo en cuanto a la aceptación ciudadana!-, gestionen ante Interpol la “sustracción” del mismo para que sea internado en uno de los enormes centros médicos de Houston, Texas –debe ser allí para que, en tanto, su mujer pasee por las célebres “galerías” de la ciudad-, y le sea implantado un nuevo “chip” que responda automáticamente a las órdenes del Pentágono que, por supuesto, ha rebasado igualmente a “pato” Donald Trump, huésped perentorio de la Casa Blanca en donde hasta sus voceros ya se deslindan del jefe del Estado.

Es, sin duda, el siguiente paso. Hace años, cuando el represor y desalmado Manuel Bartlett se encontraba al frente del desgobernado estado de Puebla -¡pobre entidad, de verdad, con lo “chula” que es!-, sugerí en una de mis novelas, “Alcobas de Palacio”, que el mandatario estatal era objeto de un operativo estadounidense, DEA de por medio, para ser llevado a juicio a la fuerza. No era mi intención, desde luego, que se produjera una invasión de este calibre sino una solución ficticia para explicar la vulnerabilidad de nuestro gobierno ante el gran gigante de nuestro tiempo, terco en volcar sus culpas hacia los débiles sin explicar cómo es que los “padrinos” de allá, con vínculos con el Capitolio, jamás son molestados por los órganos judiciales.

Me resultó especialmente extraño que Antonio Gárate Bustamante, quien perteneció al grupo “Leyenda” de la DEA comandado por Hector Berreyes, me telefoneara desde Los Ángeles en una comunicación “de tres líneas”, esto es con Berreyes en la tercera, para decirme:

–¡No sabe usted cuántas veces hemos pensado en ello! Pero nos detienen los de Washington porque quieren evitar un conflicto diplomático con México que reventaría en la ONU. Pero no hemos desechado la idea.

Meses después, en entrevista con la conductora Flor Berenguer, gran amiga por ahora en retiro, ésta le preguntó al poblano-tabasqueño si tenía conocimiento acerca de que no podría entrar a los Estados Unidos; el cínico, sin el menor pudor, le respondió:

–Bueno, entrar sí puedo. Lo difícil, en todo caso, es que me dejen salir de allí. ¿Para qué me arriesgo?

Y este tipejo forma parte hoy del equipo selecto de Andrés, en la Cámara de Senadores con un falso cariz de izquierdista que le permite contar con fuero constitucional y evitarse así las sorpresas de los “operativos” yanquis. ¿Vale la pena, señor López Obrador, ensuciarse la conciencia y las manos por alguien de tan nefastos antecedentes, sentenciado ya por la historia como defraudador electoral, asesino de líderes de opinión y perverso hasta los más íntimo de su ser?