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Miercoles 26 Septiembre del 2018
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Piense

Vasallos

Rafael Loret de MOLA

Puede parecer ingenua la interrogante pero es necesaria plantearla. ¿Para quién trabaja el gobierno? Por una parte durante su discurso inicial al asumir la Primera Magistratura, enrique peña nieto puso en trance a los poderes fácticos, cuyas cabezas visibles estaban frente a él, a través de sus célebres “decisiones presidenciales”; de todas ellas sólo cumplió, en ocho meses de ejercicio, la de mantener firme el timón de la reforma educativa –todavía discutida–, mientras se aprehendía a la nefasta Elba Esther Gordillo a quien no le ha salido un solo defensor ni siquiera de las filas que tanto decía controlar. Los demás, cada día, están más cómodos pese a las ofertas “sociales”, como la fallida “Cruzada contra el Hambre”, que pretendían ser ecuánimes y estabilizadoras. No fue así.

La tal “cruzada” inició en las entidades con mayores conflictos de violencia, las “tierras de nadie” muchas de las cuales resultan inaccesibles hasta para tropas y marines en este mar soterrado, la nueva Atlántida, que es México en donde los segundos tienen jurisdicción hasta en la ciudad de México so pretexto de que deben dragar los lagos de Chapultepec. Resulta ridículo, aunque sea broma lo anterior, este centralismo absurdo que contrae a los marineritos de asfalto mientras nuestras costas son descuidados al grado de que ¡hasta despareció la Isla Bermeja, en el Golfo, para posibilitar que la Unión Americana ampliara sus mares territoriales! ¿Y de esto quien responde? ¿El secretario de Agricultura o el de Reforma Agraria? ¡Por favor!

Ahora resulta que el dirigente del Consejo Coordinador Empresarial –en alguna etapa nacionalista y reacio a las fusiones y prestanombres–, ha iniciado una campaña de presión para evitar que los ricos paguen sus impuestos correspondientes, porcentual y equitativamente, de acuerdo a sus ganancias. Considera que así –el pretexto de siempre– se reducirán los espacios para la inversión y la creación de nuevos empleos, sobre todo ahora que comienzan a sentirse los efectos de la crisis europea –por efecto de la de nuestra derruida “puerta de entrada”, España, cuyos corporativos le hincan el diente a nuestra economía sin el menor pudor–, y la desocupación va en aumento entre los mexicanos acaso con el ánimo de que se traslade aquí el desastre de allende el mar en donde perviven seis millones y medio de desempleados entre los hispanos.

Lo anterior nos pone en jaque y es bastante más que una advertencia. Abaratado al máximo nuestro mercado por efecto de la pésima publicidad que deriva de los enfrentamientos entre mafias –mientras se concentran en varias entidades fallidas las fuerzas públicas–, en el norte se disparan los duros ajustes de cuentas entre cárteles asesinos al tiempo que sólo en apariencia se descabeza a los zetas quienes ya tenían listo el reemplazo del “40” por el “42”, evitando el “41” estigmatizado como zona gay desde los tiempos del porfiriato y por efecto del yerno del dictador, Ignacio de la Torre y Mier, aprehendido en flagrancia en un festín de homosexuales –reprimidos entonces– consignándose a cuarenta de ellos y restando uno, precisamente el familiar directo de la “familia real” del oaxaqueño intocable. Si hoy se hiciera una redada semejante –ilegal, por supuesto– algunos se llevarían un susto de altos vuelos. Porque, sin duda, “la cofradía de la mano caída” –en la que se obliga a ciertos políticos a rendir cuentas fálicas como parte del rito de iniciación–, sigue operando cada vez con mayor descaro.

Sociopatía

Rafael Loret de MOLA

La sociopatía –no confundir con psicopatía–, es un mal mental que lleva a quienes lo padecen a no tener interés por otras personas aunque convivan con ellas y compartan ideales semejantes. En este sentido, claro, el anaranjado “pato” Donald Trump Maclead, puede evolucionar a tal grado, si continúa con su mandato, que podrá negar hasta su personal visión del racismo y hasta postularte como defensor en el futbol americano en donde los profesionales, de acuerdo a los cálculos del célebre doctor nigeriano Ben Omalu, reciben 70 mil golpes en el cerebro, en promedio, durante sus respectivas carreras. De allí que, no pocos, sean propensos a la enfermedad bautizada como ETC, casi un largo etcétera que contrapone los intereses de la mafia deportiva con los de la vida humana. Trump es así. Hablador, provocador, ofensivo y, por encima de todo, preso de una peculiar xenofobia que acaso deriva de alguna conflictiva relación con su madre, inmigrante como tantos que llegan a los Estados Unidos creyéndola el paraíso por la incesante propaganda de Hollywood y las series televisivas para encontrarse con el drama del racismo, el maltrato de cuantos se sienten superiores y, para colmo, un gobierno que pretende enmendar la imagen de una nación que gobernó un hombre negro sólo para exaltar más el racismo y hasta la misoginia. Trump suena a bomba y huele a degradación. No es explicable que casi la mitad del electorado estadounidense, haya votado por el odio, el rencor y la discriminación acentuada, además contra los derechos humanos elementales como el de la salud.

¡Listo, fuego!

Rafael Loret de MOLA

Dentro de dos días, el domingo 1 de julio, en todo el país habrá de votarse con una boleta cubierta de la pátina de enjambres antiguos, acuerdos soterrados, concesiones predispuestas por los operadores de Los Pinos y el polvo del establishment que anula el sentido de la democracia con tal de favorecer a un pequeño grupo de privilegiados, entre ellos los empresarios cómplices, con órganos electorales viciados y ausentes de ética al estar entregados a los gobiernos estatales y, sobre todo, al federal que sigue asustando a los timoratos.

Cómo votar, me preguntan innumerables lectores, cuando las opciones no convencen del todo, entre el puntero que acapara el rencor nacional contra un gobierno podrido y el neo militante del PRI, y se desconocen los entuertos de cada candidato y de los dirigentes ávidos de escalar nuevos estatus a cambio de extender mentiras, reclutar a pillastres, esto es un panismo infectado hasta la médula, ni del PRD convertido en esquirol, y creer que cada instituto ostenta, perse, la representación de “todo” México descalificando a los demás, aunque toleren a los abstencionistas curiosamente.

Abstenerse, es una posibilidad también con alto contenido político si es reacción contra la pobre oferta política y la evidente manipulación de un sistema corroído en el cual las falsedades son obvias. La semana última atestiguamos lo peor, en una debacle de la moral colectiva y de la ausencia de información veraz y sólida. Los mexicanos estamos atrapados en el mismo agujero desde hace ya varios lustros y no hay quien se atreva a extraerlos para que puedan, sólo entonces, ejercer su libertad de pensamiento. He hablado de aplicar #cerocobardía a la hora de proceder ante las urnas. Lo hago ahora, de nuevo, insistiendo que estamos en juego todos, no sólo los convocados a sufragar el próximo domingo.

Librarse de peña

Rafael Loret de MOLA

 

Las organizaciones no gubernamentales suelen tomar mayor importancia cuando los vacíos de poder se ahondan y la credibilidad oficial ronda por los suelos. Es el caso del presente. Para desgracia nuestra, el presidente de la República y los miembros de su gabinete parecen dar mayor importancia a simular que luchan arduamente por atraer inversiones –cuando la falta de seriedad fue desnudada por los empresarios chinos que ahora reclaman una fuerte indemnización por los gastos “no recuperables” tras la adjudicación cancelada para la construcción del ferrocarril rápido entre la capital y Querétaro–, que a la galopante crispación social cuyos efectos pueden ser devastadores contra el régimen en curso.

Es un hecho, y lo repetimos, que buena parte de la sociedad mexicana quisiera librarse de peña nieto; y que otro sector solicita, primero, resolver los entuertos creados por la administración actual, sobre todo los relacionados con la violencia desatada y los intolerables actos represivos, antes de retirarse por incapacidad; y unos más alegan que cuando llegue diciembre, peña podrá solicitar licencia, agobiado por sus males físicos.

El caso es que únicamente un puñado de panegiristas estima, con una ceguera total, la prefabricación de sendas trampas “en contra del presidente” para convertirlo en protagonista de todos los dramas como “si fuera gendarme de Iguala”. Esta hipocresía podría exonerar, igualmente al repulsivo mandatario con licencia de Guerrero, ángel aguirre rivero, al secretario de la Defensa Nacional e incluso a la llamada “pareja imperial” Abarca-Pineda Villa.

Marineros de asfalto

Rafael Loret de MOLA

Insistimos en la inutilidad de mantener la dependencia alejada de las costas mexicanas; alegábamos que en la capital los marineros de asfalto sólo podrían aspirar a dragar y mantener en condiciones a los dos lagos de Chapultepec. Desde el sexenio calderonista, la Marina realiza cateos, operativos y detenciones en zonas urbanas en donde no hay agua, ni para bañarse y alquilanse “pipas”, para intentar subsanar necesidades básicas; además, fue notoria su intervención en zonas como galería del “Palacio de Hierro”, del protegido Alberto Baillères, en donde, se encontraba comprando ropa de lujo Xóchitl Gálvez.

Viene a cuento lo anterior ante la acción de los marinos, en la CDMX, para desmantelar al “cártel de Tláhuac” abatiendo a “El Ojos”, distribuidor de droga en C.U. Murieron 8 de las bandas y, tal fue una declaración de guerra contra otras, la de Tepito, la más fuerte, con la ciudadanía como rehén.

Pero, ¿por qué la Marina realiza estas funciones fuera de su jurisdicción? ¿Es parte del acuerdo para asegurar la infiltración de la misma por parte de los marines estadounidenses? Resulta que Obama y calderón transaron la posibilidad de que esta fuerza armada, entrara a México “pacíficamente” para coadyuvar esfuerzos con la llamada “guerra de calderón”, y mantener los equilibrios en el mercado de consumo de drogas mayor del mundo, administrado, por las agencias de inteligencia estadounidenses. Los precedentes son funestos y explican la insolencia de felipe, al apoyar las descocadas presunciones de Margarita, para alcanzar la Presidencia de la República. ¿Vamos cayendo en cuenta? La invasión simulada, las ovaciones en el Capitolio, las buenas maneras de Barack y la traición de calderón están en el mismo coctel.

Aeropuerto del diablo

CIUDAD DE MÉXICO, 17ABRIL2018.- Vista aérea de la construcción en Texcoco, Estado de México, del Nuevo Aeropuerto Internacional de la CIudad de México (NAICM). FOTO: ISABEL MATEOS /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

No sólo nos referimos al balance del sexenio, a todas luces negativo y hasta pernicioso con huellas de la mayor corrupción acumulada en la historia reciente del país; también nos acercamos a las hojas de ruta para el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, convertida en manzana de la discordia política, cuyo costo inicial era de 169 mil millones de pesos y ahora se incrementó, a la par con los reclamos de Andrés, a 180 mil millones de pesos. Una bicoca para Slim; un abismo para los demás mexicanos.

Hace un lustro, cuando las campanas de la euforia aristocrática rasgaban los sentidos de los comunes, advertimos que costos y obras anunciadas acabarían siendo quimeras o cuevas de Alí-Babá para la nueva clase política. No nos equivocamos. El tren rápido a Toluca, con la consiguiente cuarta autopista, fue beneficiosa para las hermanitas peña nieto, Verónica y Cecilia, y respecto al célebre campo aéreo –que Andrés quiere instalar en la base militar de Santa Lucía, muy cerca de Tizayuca, Hidalgo–, los beneficios se concentraron en la altruista familia Slim, con beneficio directo para el yerno intocable, Fernando Romero, constructor de otras obras públicas de gran envergadura incluyendo algunos de los rascacielos del sur. Gobierno, sí, para la oligarquía; y no exageramos.

¿Podrá ser reversible la construcción o quedará como uno más, el más grande, de los elefantes blancos del país? Cada que paso por Coatzacoalcos para ir a Villahermosa me encuentro con el célebre puente “de la corrupción”, dinero tirado para construir un crucero que no lleva a ninguna parte paralelo a la carretera. Como si fuera un monumento a los juegos de Lego –les serviría bien pintarlo de bloques–, y no un ejemplo vivo de la dilapidación infame de millones de pesos administrados por los regímenes encapsulados en el populismo.

Ante la polémica, el Legislativo, todavía con mayoría afín al poder presidencial, si bien con los panistas con la guardia en alto frente al gobierno porque la tienen baja ante la ciudadanía, debiera ordenar una auditoría y visitas programadas para que TODOS los senadores y diputados vieran, y no les contaran, los avances reales de las obras; y después, claro, los periodistas que son, o debemos ser aunque no siempre sea así, los testigos oculares de la opinión pública. De esta manera saldrían a flote la ineficiencia y la tardanza por la cual se han multiplicado los costos; a decir del responsable de la edificación pomposa, justificando el alza de los costos, “desde 2014 no habíamos incrementado los precios”. Y si se tardan más pagaremos el doble de lo estipulado. Un atraco.

Para Andrés resultará muy difícil, en caso de ganar la Presidencia como parece y más después del primer debate, revertir las acciones ya encaminadas porque, sencillamente empezar desde cero, en cualquier caso, sería bastante más caro. Lo que es necesario estipular es si el edificio de marras es o no seguro por haberse erigido en terrenos no propicios como alegaron, desde un principio, los científicos de la UNAM. Tal sería un enorme fraude que debería hacerse pagar a Slim, en primer lugar, y a peña, en segundo.

Si no acabamos con la moderna aristocracia, ésta terminará por hundir y vender a México.

Lo que sigue

Desde 1988, tras el paso devastador de Gilberto, pude notar cómo se manejaba la administración de los víveres enviados a los damnificados y que no se distribuyeron a estos por falta de medios para hacerlo –o eso dijeron, cuando menos–. Un fraude monumental e inmoral que jamás fue siquiera investigado.

Menos de dos meses después de la catástrofe en la península yucateca –donde, por cierto, estaba este columnista, entrando y saliendo de casa con alto riesgo–, encontré en el conocido mercado meridano El Chetumalito, donde solía venderse el contrabando que llegaba a la zona libre de Quintana Roo y se detenía en la capital yucateca, infinidad de cajas con productos perecederos selladas con la orden de ser utilizados sólo para el fin expuesto. Eran la oferta del día, o de algunas semanas, en medio de una indiferencia patética. Las mercancías estaban apiladas como si se tratara de un inmenso monumento a la corrupción. Pero todo parecía seguir igual; incluso el director del Diario de Yucatán, Carlos Menéndez, llegó a decirme entonces: –Les fue bien a los pobrecitos: si antes tenían una laminita para cubrirse ahora ya tienen dos por regalo del Gobierno federal.

Muy sensible su postura y, desde luego, en línea con la postura gubernamental insistente en cubrir con paternalismo oficioso los dramas permanentes de una sociedad cubierta con el lodo del conformismo. De cualquier manera, fueran una o dos láminas, éstas volarían sin remedio al paso de nuevos vientos, a veces ni siquiera huracanados, porque no tenían soporte para soportarlos.

Terror en Los Pinos

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

En la residencia oficial de Los Pinos se han consumado algunos de los cuentos de terror más espeluznantes de cuantos, seguramente, han leído o visto a través de las múltiples series de televisión que, al final, dejan por allí una secuela de psicópatas imitadores, como los asesinos seriales de Ciudad Juárez por ejemplo que no sólo se quedan en la franja de los feminicidios, y alientan la violencia cuyas secuelas acaban por “sorprender” a quienes no entienden ni buscan los orígenes.

Como los juegos cibernéticos cargados de matazones virtuales publicitariamente blindados con la falacia de que estimulas las células cerebrales… para matar. Y nadie se preocupa por el sensible deterioro de un amplio sector de nuestra juventud, el futuro como la observo mirándola a los ojos, que parece atrapada por el incesante coloniaje anglosajón que nos impone sus tradiciones, y nos arrastra a un espacio en donde las mascotas no deben hacer esfuerzo alguno para ganarse techo y sustento a diferencia de millones de seres humanos desprotegidos e incluso marginados de cualquier posibilidad de confort. Mientras este desequilibrio persista no podremos hablar de justicia social ni aceptar los cánticos demagogos de los jilgueros que ofrecieron donar sus prerrogativas partidistas a los damnificados y ahora se esconden.

El terror nace de la casona de Chapultepec, arrebatada al patrimonio de los mexicanos cuyo bosque urbano era más amplio y estaba menos contaminado, por el indecoro de la clase política, no sólo la oficial, sino también la oposición que transa con la superioridad a cambio de migajas.

Intocables burlones

Rafael Loret de MOLA

¿Alguien habló, hace menos de cinco años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes. Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de un personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo.

En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes.El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

Rejas para Peña

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

No será ahora la primera vez que se denuncie a un presidente de la República o algún ex mandatario mexicano. Por desgracia, la impunidad ha sido el signo permanente de las afrentas en contra de una ciudadanía, cada vez, en mayor estado de indefensión. Ahora mismo se le vende la idea de que sólo votando se podrá evitar la catástrofe del continuismo cuando ninguna regla ha cambiado y el juego pernicioso nos somete a una parodia electoral verdaderamente infame.

Bastaría citar la impunidad que cobijó al señor fox, cuando reconoció haber intervenido en las elecciones presidenciales de 2006 y exaltar que, al fin de cuentas, había vencido a Andrés luego de aquellas jornadas cuando defendió su postura, aunque perdiera el fuero, sin dejar de ejercer su mandato en la Ciudad de México en abril de 2005. Parece increíble que hayan pasado ya más de doce años desde aquel desencuentro que debió marcar, sin duda, el fin del sistema, que se mantiene intacto, y sólo dio lugar a una nueva farsa a favor de la derecha y con la anuencia de un desgastado priísmo que debió conformarse con el tercer lugar en aquella justa hasta que aseguró su retorno, en 2012.

En fin, a través de la historia, josé lópez portillo fue denunciado por el maestro Ignacio Burgoa Orihuela, incomparable jurista, por haber endeudado al país sin bases ni siguiendo los ordenamientos constitucionales; después, carlos salinas fue emplazado en la embajada de México en Dublín, donde fincó su residencia, para declarar respecto a los magnicidios cometidos bajo su gestión.

Descalificaciones

Rafael Loret de MOLA

Es obvio, al medir las descalificaciones cruzadas de tantos y tantos militantes de una u otra causa, que nos mienten, con descaro, cuando menos las tres cuartas partes de los propagandistas, que la contienda presidencial está cocida y no hay marcha atrás. Y la cuarta parte restante no dice toda la verdad. De allí que la opinión pública sea casi virgen en materia de manipulación. Una y otra vez se aceleran las hormonas políticas cuando estamos cerca de los comicios y después de ellos también, entre otras cosas porque conociendo las reglas del juego dudamos de participar en el mismo al considerar los fraudes experimentados casi siempre.

Las elecciones del próximo domingo 1 de julio fueron minadas desde el principio, cuando el INE dio muestras claras de sumisión al poder público con un consejero presidente, quien se dijo acosado por el espionaje y dio así pautas para los institutos y/o consejos estatales. Luego cerró el grifo del dinero para los independientes –a quienes autorizó, hace dos años, para gastar lo mismo que los demás candidatos y luego reviró– , o intervino para autorizar candidaturas absurdas, como la de un payaso en Guadalajara en 2015 –acaso un experimento para que Televisa lance a Brozo como candidato presidencial en 2024 o antes–, lo que costó ocho millones de pesos adicionales para imprimir nuevas boletas… ¡a una semana de los comicios de 2016! Y ahora no quisieron hacer lo propio con tal de dejar a Margarita, la de las estrellas azules –no pastillas, aclaro–, fuera de su casilla en cada papeletea electoral.

Si bien este columnista no cree en las encuestas, por lo descrito y mucho más, también ha propuesto que cese el libertinaje con el que se formulan de cara a los intereses de los contratantes y sin ponerse a deducir sobre las posibles consecuencias; más bien prefieren hacerse de oídos sordos cuando, en realidad, se está jugando con la estabilidad nacional siguiendo el derrotero de las propias ambiciones y caprichos. (No se olvide, en este sentido, que el presidente del Grupo Reforma, Alejandro Junco de la Vega, optó por trasladar a su familia, de Monterrey a Texas, por considerar que estaba en el punto de mira de las bandas de secuestradores y envió una carta descalificando, de hecho, la labor de las autoridades encargadas de la seguridad pública, desde la punta de la pirámide, esto es el titular del Ejecutivo federal. Tal es revelador de su ánimo, claramente revanchista, y de su postura perentoria a favor de una izquierda cuya amalgama puede durar poco más de un suspiro).

La situación, por tanto se tensa. Las consecuencias poselectorales pueden crecer en la medida de la incapacidad del INE y, sobre todo, del arribista Lorenzo Córdova Vianello, el árbitro vituperado por los mexicanos de bien y apoyado por el señor peña y señalado para regulas los comicios de 2018. Tal es el verdadero desafío.

¿Alguien se acuerda?

Rafael Loret de MOLA

Recuerdo que, hace algo así como una década, los exalumnos del Instituto México con los viejos maestros supervivientes de nuestra generación, nos enteramos que uno de ellos atesoraba los mejores trabajos sobre el mártir Madero y su sacrificio. Entre ellos, destacó el realizado por el escolapio Porfirio Muñoz Ledo que, de hecho, había basado su escrito en la obra de Alfonso Taracena, impresionando con ello al mentor quien le auguró un futuro promisorio… como fue el caso al convertirse, como él presumía, en el “Churchill mexicano” por aquello de haber pasado por casi todos los partidos políticos registrados.

Pese a sus atributos culturales –era difícil ganarle una discusión por la catarata de datos y citas atesoradas en su cerebro educado–, no pudo sentarse en la célebre silla del águila –alguna vez este referente sirvió para un libro de un altísimo autor nacional y mi editor, Rogelio Carvajal, me halagó al decirme que con ello me había rendido un homenaje por referirse a la clase política en términos semejantes a los míos–; eso sí, fue candidato a gobernador por Guanajuato en la sucia elección de 1991 en la cual Vicente Fox fue víctima de un fraude escandaloso solucionado con la defenestración pública del priísta Ramón Aguirre Velázquez, víctima de la venganza camuflada de Carlos Salinas, el señor de las tinieblas.

Pero hoy es día de hablar de nuestros maestros. ¿Cuántos de nosotros los recuerdan, no solo por sus nombres sino por la entrega mostrada a sus “rehenes” escolares? ¿Acaso, cada año, les mandamos aunque sea un kilo de aguacates, de esos muy caros, para reemplazar a la manzana del cuento? ¿O dejamos correr la fecha y los años hasta cuando se nos ocurre preguntar si todavía vive? En este último caso, estamos la mayor parte de quienes pasamos por las aulas –y no de refilón como algunos candidatos a la Primera Magistratura–, y pudimos conducir nuestro destino sin caer en la media de la miseria, a veces en el filo pero siempre con capacidad para no sucumbir, mucho menos cuando las herencias son cuantiosas –no fue mi caso–, y les permiten especular de lo lindo hasta forjar fortunas importantes bien blindadas hasta para tres o cuatro generaciones más, muchas de ellas estarán acaso rebosantes de “ninis”, cuya prepotencia irá a la par con su profunda mediocridad intelectual. Ya lo sentimos desde ahora.

Quién recuerda a sus profesores –en mi librero personal están todas las “memorias” editadas de la primaria, secundaria y preparatoria y, de vez en cuando, las repaso–, es porque tiene buenos cimientos y firmes ideales; cuantos los ignoran y descalifican, sobre todo cuando luchan por sus derechos y en pro de mejorar la educación, no son dignos siquiera de los títulos universitarios que ostentan y presumen, con rabiosa impertinencia: “esos maestritos son puros muertos de hambre”.

Y puede que no sean ricos ni aspiren a figurar en las malolientes relatorías de Forbes, pero permanecen en nosotros porque sus existencias modestas –nunca “muertos de hambre”, ególatras ladrones–, son signo de honestidad y de pasión por el trabajo más apasionante que existe: a formación del futuro de México.

Gracias, por ello, a quienes me encaminaron y cuyos nombres no se han quedado en las esquelas; los llevo dentro de mi espíritu batallador.

Un mes que asusta

Rafael Loret de MOLA

Septiembre es un mes que asusta. Y así hemos seguido. El año anterior, once minutos antes de la medianoche del jueves 7, el fuerte temblor, en realidad un terremoto, de 8.4 grados en la escala Ritcher, no causó daños mayores ni la devastación que se vivió en 1985 con un sismo de menos graduación. ¿Fue un milagro? Los técnicos no creen en ellos y asumen dos razones: Que el epicentro, setecientos kilómetros alejado de la capital por las costas de Chiapas, no fue tan cerca como el de hace treinta y dos años, situado en Oaxaca a cuatrocientos kilómetros.

Luego vendría el sismo del 19 y, entonces sí, se midieron los brutales alcances, sobre todo en Oaxaca, Chiapas, Puebla y Guerrero. Pese a ello, a la capital le fue bien aunque, como en 1985, no se cuantificó el número de muertos –se habló superficialmente de 148-. pero sí los edificios colapsados con una diferencia sustantiva, pese al drama brutal de la escuela Enrique Rébsamen, donde murieron sepultados cerca de 40 niños junto a algunos de sus maestros. La diferencia es que ni siquiera hubo responsables de erigir edificios con materiales de mala calidad, sobre todo en el caso del colegio al que está ligado el cardenal en retiro Norberto Rivera Carrera, y sin las especificaciones mínimas para evitar derrumbes.

El caso es que el susto fue mayor a las consecuencias mientras es esas mismas fechas, por Veracruz, comenzaba a pegar con fuerza Katia en medio de la tragedia de su mal gobierno.

En el calendario las fechas coincidieron respecto al horror de hace treinta y dos años; en la conciencia colectiva, en cambio, se ahondaron los rencores por cuanto la negligencia oficial en las zonas de desastre –desde Chiapas y Oaxaca hasta Veracruz–, y los politiqueros aprovecharon para sacar el rostro prohibiendo las clases en once entidades del país. ¡Qué bien le vino a Aurelio Nuño, quien se fue luego de campaña y está al pie de enriquecerse más de la mano de sus cómplices, el sacudimiento telúrico! Y a Peña también, mucho más que su deplorable y oscuro Informe, cuando salió ante las cámaras para aparentar preocupación ante el drama que no se dio salvo en Chiapas, Oaxaca y Tabasco en donde la cuenta de muertos llegó a dieciséis sumadas las tres entidades.

Bien sabemos, todos, del terremoto interior que llevamos incrustado al no haber sido capaces, todavía, de superar los temblores de los descastados y rufianes que nos gobiernan.

Calvario priísta

Rafael Loret de MOLA

Desde luego, es evidente que el PRI, gracias al peñismo devastador, no podrá remontar la cuesta en los días que faltan para la elección presidencial. Sufragar por este partido, tras el desastre del régimen actual, sería para muchos un acto de masoquismo imperdonable. Además carecería de sentido ante la escasez de liderazgos y la inclinación, entre los mismos compañeros del señor peña, hacia las conflictivas y no las resolutivas entre una sociedad cansada, hastiada diríamos, de que le vean la cara. A esto debe adjudicársele las derrotas estatales y no a la negativa sobre el nuevo trato a las comunidades lésbico, gays, bisexuales y transexuales como alega el poco visionario y ya retirado cardenal Norberto Rivera Carrera, quien desespera por candilejas y no mide sus propios límites, incluso constitucionales; se situó, antes de la llegada de Carlos Aguiar Retes, a un paso del desacato por lo cual se debiera entonces proponer una nueva reforma al artículo 130 que permitiera a los religiosos expresarse sobre cuestiones políticas; antes, no.

En esta tesitura, la aprehensión, desde hace un año, de Rubén Núñez y la “desaparición forzada” de Francisco Villalobos, líderes visibles de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), se inscribe en un contexto más viciado que el de Los Pinos y da lugar a dudas extremas sobre la verosimilitud de las denuncias sobre lavado de dinero y su contexto. ¿Por qué exhibirlas ahora, precisamente, cuando se desarrolla un movimiento civil en las calles, y a través de plantones que incomodan a los ahítos? Esta es la interrogante que nadie quiere responder y demuestra, por sí, la proclividad del ejército de la “inteligencia” al servicio oficial hacia el cumplimiento a rajatabla de las consignas superiores.

Porque, a estas alturas, hasta la “novia de Chucky”, Elba Esther de las catacumbas –de Polanco–, parece bastante vulnerable al lado de figuras intocables como el tío del sexenio, Arturo Montiel Rojas, matrimoniado por cuarta ocasión en pleno festín aristócrata; Carlos Romero Deschamps, quien a imitación de “La Quina” pero sin autonomía alguna, ha labrado su imperio eslabonando traiciones a los petroleros, y Víctor Flores Morales, el pelafustán armado quien dice representar a un gremio en extinción, los ferrocarrileros. Y debemos mencionar a cada uno de los ex mandatarios vivos, a los gobernadores que se alejan impunes, a los empresarios cómplices de la cúpula del poder y hasta algunos, no pocos, elevados ministros de culto quienes dicen, como explicó el deleznable Onésimo Cepeda Silva:

–En México todavía las sotanas pesan más que la banda presidencial…

Y así parece ser si observamos la negligencia de las autoridades para proceder, por su parte y sin esperar que El Vaticano actúe, contra pederastas y delincuentes –fraudes al por mayor–, cuyos autores son sacerdotes de todos los niveles hasta llegar al color purpurado. Al parecer, con éstos el secretario de Educación, el delicadito Otto Granados, no tiene problema alguno pese al enorme número de colegios privados –con altísimas colegiaturas, sólo accesibles para ricos–, en manos de diversas órdenes religiosas comenzando con los desprestigiados Legionarios de Cristo cuyo fundador, Marcial Maciel Degollado, debe ser reo favorito de las llamas del inframundo.

En el círculo demoniaco de las relaciones políticas los “adelantados” se quedarán atrás y la ciudadanía habrá de reaccionar impíamente, esto es en contra del sistema falsamente intocable. No más miedo, ni conformismos –todavía peor lo primero–. Simplemente apliquemos el #cerocobardía y sentiremos que la asfixia merma.

Tinieblas

Rafael Loret de MOLA

Pregunté a uno de mis informantes más certeros, antes de las elecciones federales, si consideraba posible que algún candidato pudiera arribar a los cargos por los que se postula sin acuerdo, o cuando menos tolerancia, de los grandes capos del narcotráfico. El hombre, cercano a las fuentes de la CIA sobre todo, pero también a la avanzada rusa que sí existe aunque pretendan ocultarlo los medios medrosos, fue contundente:

–En las circunstancias actuales eso es imposible. Tienen control en casi todo el país y en las ciudades “frías” –esto es en donde se aparenta una paz convenida–, pueden surgir pugnas en cualquier momento.

En Mérida, por ejemplo –sólo fría en este tema porque el calorón es cotidiano salvo cuando llegan los “nortes” y los huracanes–, se acostumbraron muy pronto a la idea de que las familias de los capos fincaran allí y, por ello, se vivía una tranquilidad muy distinta al terror que se sufre en el norte del litoral del Golfo, desde Tamaulipas hasta Campeche.

Las pruebas son mayúsculas. Si en Veracruz, amedrentados por el tsunami AMLO, los Yunes se fueron al demonio no sin antes intentar cuanto pudieron para instalar su aristocracia dinástica, en Yucatán igualmente presionaron los “capos” para evitar la hecatombe de los viejos cacicazgos derivados del cerverismo con la ladrona Ivonne Ortega en sitio preferencial, luego de entregar cajas vacía de cartón –supuestamente con un millón de adhesiones–, a cambio de una precandidatura a la presidencia bastante ridícula y a cambio de manejar la sucesión yucateca; y casi lo consiguen de no ser por el espíritu democrático de los yucatecos. Mordieron el polvo pero aún no es posible medir las consecuencias.

De hecho, desde la última fase de la campaña hasta la fecha, Mérida, que abiertamente se proponía como una ciudad de paz, ha sufrido los primeros embates de la violencia con un ritmo de asesinatos y asaltos insólitos en esta región, esto es como si se tratara de una advertencia para sumar a las filas de la delincuencia organizada –no faltan voces en el sentido de que ya lo está–, al gobernador electo, el panista Mauricio Vila quien, al fin, logró imponerse a los lloriqueos de su adversario Mauricio Sahuí –literalmente, a lágrima pura–, y de sus asesores como Alejandro Medina quien lloró sin recato al anunciar la derrota de “su” líder; fue un penoso episodio que degradó al priismo yucateco o a lo que queda del mismo.

Los reacomodos apenas comienzan… mientras los acuerdos soterrados avanzan.

Los Empresarios

Rafael Loret de MOLA

Los empresarios se reunieron para cenar en torno a quien encabeza las encuestas rumbo a la Presidencia de la República, seguros de que el aspirante, como se acostumbra con una cortesía lacayuna, recitaría cuanto querían escuchar para asegurarse un sitio en el nuevo Olimpo con pequeños trazos izquierdistas al estilo, por ejemplo, del español Felipe González Márquez, quien no dudó en ser muy “preciso” al responder cómo podía convivir un parlamento democrático con una monarquía autoritaria per se. El hombre se quedó perplejo unos instantes, tomó aire y respondió:

–¡Caramba, macho! No lo sé… pero funciona.

Como él deben concluir los dueños de las principales fortunas en México cuando les hablan de cambio pero con guiños hacia la continuidad que tantos haberes les ha dejado en el transcurrir del neoliberalismo empobrecedor, numen y centro de las políticas antisociales que venimos arrastrando, por desgracia, desde la etapa de miguel de la madrid en la Presidencia cuando éste cerró el paso a cualquier posibilidad de integrar un Mercomún Sudamericano, como propuso el entonces presidente argentino Raúl Alfonsín –tratado a su muerte como un verdadero héroe a diferencia del deslavado funeral de aquel mexicano que disimuló sus intenciones hasta el final de su vida de traiciones–, para caer, primero, en el neoliberalismo atroz y, después, en el TLCAN que, desde luego, hoy se ha convertido en moneda de chantaje porque no podríamos enfrentar la perspectiva de un comercio tan desigual y proteccionista por parte de las potencias norteñas.

El caso es que los ricos se incomodaron con la reiteración de las palabras de Andrés, líder de la justa que ya avanzó la teoría “del tigre” para insistir en que, de darse un nuevo fraude, el felino de la utopía se soltaría sin control tara devorar a los falaces, alquimistas y patrocinadores. De no haberse dado jamás un engaño electoral monumental, tales frases caerían al vacío sin remedio; pero como los manoseos comiciales y las imposiciones son usuales, a nivel federal y en cada entidad de la República –ninguna se escapa–, la advertencia no cae en el vacío aunque los timoratos y cuantos quisieran continuar con el actual estado de cosas, que tanto les reditúa, se rompan las vestiduras y alcen clamores al cielo… como si Dios protegiera a los explotadores, sinvergüenzas, cómplices y ladinos en comunión con narcotraficantes y demás criminales.

Ya va siendo hora de que enfrenten su realidad aquellos –muchos de ellos extranjeros o miembros de colonias con muy alto nivel adquisitivo–, acaparadores de divisas, enviadas a sus respectivos países o ahorradas por malos mexicanos en bancos anglosajones, traicionan a México empobreciendo incluso a sus empresas para acumular fortunas familiares con blindajes diversos en los llamados paraísos fiscales.

Así actuó, desde el poder, Rosario Robles Berlanga, con sus célebres triangulaciones que se sitúan como la “estafa maestra”, digna de un filme hollywoodense, gracias a la cual pueden desaparecer hasta seis mil millones de pesos sin reacción alguna por parte de la execrable administración peñista. ¡Y todavía el mandatario en funciones habla de que debe asegurarse el “desarrollo” al emitir los votos! ¡Qué vergüenza!}

Los Falsarios

Rafael Loret de MOLA

La Secretaría de la Defensa Nacional, cuyo actual titular es Salvador Cienfuegos Zepeda, cuenta con registro de, al menos, cien organizaciones armadas a lo largo de veintidós entidades del país. Ello explica el éxito del contrabando de armas sin que el principal concesionario para las ventas de la misma, sea al ejército o de modo clandestino, Jaime Camil Garza, sea siquiera investigado; al contrario, es uno de los “intocables” –que para el tuerto señor peña no existen–, dentro de una larga lista de multimillonarios con gusto por verle las caras de tarugos a los mexicanos. Los miembros de la sociedad oaxaqueña, tan afrentada por los constantes atentados contra el patrimonio urbano de la verde y antigua Antequera, la capital de la entidad, amén de los desmanes cometidos en las distintas regiones que integran esta singular porción de la patria, conocen a perfección quiénes son los llamados a la cooptación para ser partes de las manifestaciones callejeras… allí mismo y en el Distrito Federal. Es una suerte de “industria” a cambio de la ausencia de empleos y de la parálisis de un gobierno, que ahora encabeza el junior-efebo, Alejandrito Murat Hinojosa, incapaz siquiera de asegurar una sana negociación para evitar desplazamientos masivos con fines perturbadores. Todos allí saben que, durante el mandato de Gabino Cué Monteagudo, incluso se les proveía de fondos a cuantos le amenazaban con alterar el orden y sumarse a las marchas en el centro neurálgico de la República o en cualquier otra parte en donde se requiera bloquear carreteras, cerrar calles, sitiar comercios y un largo etcétera incluyendo los cierres de los pasos fronterizos.

Evasores intocables

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

Atrapados en las cataratas de los impuestos, exagerados en todos los rubros como si fuéramos un país generador de riqueza colectiva, poco reparamos en un hecho incontrovertible; quienes tienen más son los que deben cantidades desorbitantes al fisco… y nosotros, quienes trabajamos y estamos al día, los financiamos bajo el sambenito de la creación de empleos. Todo ello en un clima enrarecido y cada vez de mayor violencia. El sitio a Cancún, la semana anterior, así lo demuestra.

Dentro de los multimillonarios evasores, cínico por lo demás, están quienes más poder económico poseen e incluso el primero comienza a ser promovido en las redes sociales como posible aspirante independiente a la presidencia por su talante para hacer frente, de igual a igual, al “pato” Donald Trump investido, según repiten sin cesar los estadounidenses quienes se creen superiores, en “líder del mundo libre”, esto es de su territorio y sus satélites.

Veamos:

1.- Las empresas y consorcios de Carlos Slim Helú deben 70 mil 659 millones de pesos; de ellos, el Grupo Carso adeuda 4 mil 141 millones de pesos y América Móvil 20 mil 540 millones de pesos. Por supuesto Telmex goza del privilegio de la exención, 15 mil 417 mdp y Telecom 23 mil 284 mdp.

2.- CEMEX, cuyo accionista principal es Lorenzo Zambrano y antiguo productor de cemento, debe al fisco 38 mil 443 millones de pesos.

3.- El deplorable Grupo México, del criminal Germán Larrea Mota Velasco, no ha pagado 11 mil 133 mdp.

4.- El grupo Modelo, encabezado por Mauricio Leyva, elude la tributación por 8 mil 222 pesos y no existe la menor intención de cubrir el adeudo.

5.- La filial de Coca-Cola (Femsa), propiedad de la viuda de Garza Lagüera, no ha pagado dos mil 205 mdp.

6.- Bachoco, la de los huevos sin huevos, propiedad de la miserable familia Bours, de la que forma parte Eduardo Bours Castelo, el ex gobernador de Sonora responsable en paralelo, codo con codo con Margarita la postulante Calderona, adeuda mil 868 mdp.

7.- Televisa, el emporio de Azcárraga –ya van tres generaciones inamovibles–, debe dos mil 284 millones de pesos.

8.- TV Azteca, y el socio principal de la misma Ricardo Salinas Pliego, tiene un agujero fiscal de 254 mdp pero sumados a la deuda de Elektra hacen un total de 3 mil 365 mdp.

9.- Industria Peñoles y Grupo Palacio de Hierro, de Alberto Baillères González, tienen un rezago de 6 mil 124 millones de pesos… además de lo que puede valer la medalla Belisario Domínguez supuestamente instituida para exaltar la libertad de expresión y que el senador panista Javier Lozano aplaudió a rabiar perdiendo su propia dignidad. Baillères calla, más bien, para no hacerse notar.

10.- Grupo ICA, de Bernardo Quintana Isaac, concesionaria para la construcción de carreteras durante la época salinista y de nuevas obras bajo la férula de calderón, debe 2 mil 351 mdp.

 

 

Gobierno inútil

Rafael Loret de MOLA

Está claro que el gobierno, ahora mismo –no hablamos del próximo–, no le sirve a la sociedad, en su conjunto, sino sólo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa lo peor en cuanto a los meteoros anunciados que siempre enlutan a cientos de familias y destruyen la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con los vaivenes incesantes de la moneda gracias a los cuales especulan, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables ex presidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “doctor zeta”, ernesto zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, en sus épocas de mayor poder.

Le sigue felipe calderón, desvergonzado, quien tiene intereses profundos con la española Iberdrola, en el rubro eléctrico, y parece cazador de ofertas del gobierno para ofrecérselas a los inversionistas multinacionales. ¿Quién es más traidor?

Sólo los busca-chambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva entre la dirigencia del PRI y los operadores de la residencia oficial de Los Pinos, próximos a quedarse en la calle Parque Lira, para granjearse pleitesías y mantener intacta la sagrada sentencia de que vivir fuera del presupuesto es el mayor error concebible. Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador zedillo.

Algunos sudamericanos se mofan de eso. En Colombia, por ejemplo, el dólar se sitúa a más de tres mil pesos lo que nos hizo descuadrarnos ante la urgencia de multiplicar y dividir al ritmo de las cajas registradoras. Cuando comentamos que nos costaba trabajo el ejercicio, una de las despachadoras del Museo Botero –en donde los volúmenes comenzaron a cobrar vida a partir de sus visiones taurinas, seguramente psicópatas para los imbéciles–, nos replicó:

–Pero ustedes se engañaron solos; le quitaron ceros a su moneda. Tres me parece. Así que ahora, ¿en cuánto está el peso mexicano?

–Alcanzando los diecinueve pesos –respondimos–.

–Allí lo tienen; en realidad son diecinueve mil pesos por dólar, casi seis tantos a lo que estamos nosotros… no sé para que les sirve el disfraz.

¿Quién perdió?

Rafael Loret de MOLA

Si tanto es el afán de la llamada Asociación de Política Exterior de Estados Unidos –una de esas organizaciones que parecen rimbombantes y sólo sirven para reunirse en eventos de la “high life” para entretenerse otorgando preseas–, por considerar a peña nieto como un estadista por sus “cambios estructurales” –acaso porque en Chiapas los maestros volvieron a las aulas para privilegiar su posición como mentores responsables ante un gobierno federal manejado por ineptos–, que se lo lleven a Nueva York, de nuevo, sólo para estar ciertos de cuánto duraría bajo su dirección Wall Street. ¿Una o dos semanas?

La soledad del mandatario, personal y política, se hace cada vez más patente; todavía peor después de las tragedias de septiembre en la que sus apariciones públicas fueron detonantes más que estimulantes.

Ni él ni la mayor parte de los gobernadores pudieron evitar los abucheos, en las zonas de desastre y durante las fiestas patrias que precisamente, debieran culminar hoy al recordarse el 195 aniversario de la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, pasando bajo el balcón de la célebre “Güera” Rodríguez – amante de Simón Bolívar y después del enajenado Iturbide, quien se creyó emperador y lo fue por menos de un año en un sueño lúdico que atrapa, sin remedio, a quienes alcanzan la gloria del mando absoluto en nuestro país–, para significar con ello la importancia de las damas casquivanas en nuestra historia. Pregunten, si lo dudan, por el beso que exalta el escudo de Aguascalientes.

¿Intervencionismo ruso?

Rafael Loret de MOLA

loretdemola.rafael@yahoo.com

José Antonio Meade, el candidato del PRI que no es priísta, es un personaje de pulcras maneras, cortés y amable. Hasta ahora no ha caído en el tobogán de la soberbia como otros de sus aliados; pese a ello, el tema sobre la voracidad financiera de la clase política lo toca también a él por cuanto en sus funciones, sobre todo como secretario de Desarrollo Social –en donde blindó a la ex perredista enamorada Rosario Robles Berlanga–, y de Hacienda, donde siguió órdenes superiores para manipular, con las participaciones federales a los estados, a los gobernadores más “broncos” o susceptibles hasta que se le apareció el engendro de Javier Corral Hurtado para exhibir los nexos entre él, César Duarte –prófugo–, Manlio Fabio y el intermediario Alejandro Gutiérrez Gutiérrez (a) “La Coneja” y coahuilense muy ligado a los deleznables Moreira.

De allí que resulte sorpresivo el lanzamiento de la audaz versión sobre el intervencionismo ruso –montándose en la trama de la Casa Blanca como derivación del Kremlin–, en voz del tránsfuga por antonomasia, Javier Lozano Alarcón, en los entretelones de la campaña en pro de Meade; estando en juego el partido de peña es inquietante que se hable de ello sin que el gobierno mexicano explique la aparente intervención de Putin, a quien se debe en buena parte la victoria de Trump. Los locos hace tiempo andan sueltos, igual que los buitres y zopilotes.

En el gobierno ruso las carcajadas retumban por doquier. Si tienen metidas las manos en el proceso electoral mexicano, aseguran con ello una victoria incontestable de la izquierda y su ícono; si no la tienen, de cualquier manera salen ganando con el registro de Andrés como uno de los elementos claves para la Latinoamérica del futuro. No miden el cansancio y la secuela de cardiopatías del abanderado de Morena: una cosa son las intenciones utópicas y otra los aterrizajes sobre la realidad.

Apúntenlo bien, amables lectores.

Intocables perversos

Rafael Loret de MOLA

Cuando peña nieto habló de deshacerse y perseguir a los intocables sabíamos, de sobra, que mentía; ni por un momento nos engañó porque, entre el grupo notable de beneficiarios del sistema corroídos, en la lista figuraban personajes muy cercanos a él como Arturo Montiel Rojas, su progenitor político, a quien tanto le debía como a otros más que fueron capaces de convertirlo en figura mediática en unos cuantos meses luego de salir de la chistera mágica en busca del gobierno del Estado de México. Nadie le conocía antes de eso y después, por obra misteriosa, se habló de él como la carta fuerte del PRI, ahora difunto, para recobrar la Presidencia en 2012. Inexplicable en términos de lógica política no de entuertos amafiados.

Desde luego, como Montiel, hay otros personajes deleznables que no fueron siquiera molestados; digamos el criminal Germán Larrea Mota-Velasco, cuyas empresas en materia de minerías y extracción del cobre, sobre todo, cobran auge al tiempo que sus obreros reducen sus expectativas de vida y se hunden, sin remedio, en el inframundo de los túneles y del gas grisú. Ni una sola acusación contra él se dio tras la tragedia de Pasta de Conchos, el 19 de febrero de 2006 cuando quedaron atrapados, en condiciones infrahumanas, sesenta y cinco mineros. Por algo evita, siempre, ser fotografiado como los grandes gángsters.

Otro caso es el de Jaime Camil Garza, ahora más conocido por la trama sobre Luis Miguel de Netflix, contrabandista de armas y cómplice de los presidentes desde miguel de la madrid hasta peña nieto pasando, desde luego, por salinas, zedillo y los “persignados” fox y calderón. Todos ellos no pudieron evitar la protección de uno de los sujetos más blindados del país y cuya existencia se da gracias a las miles que son arrasadas por el fuego artero del “alto poder”. Debo decirles que, desde 1999 en “Los Escándalos” señalé esta situación y nada se ha hecho para poner a buen recaudo a un sujeto que es ejemplo evidente del desarrollo y la invulnerabilidad de las mafias.

Más allá de los chismes y el drama, la seria de Netflix sobre el cantante Luis Miguel, nacido en Puerto Rico y naturalizado mexicano, revela las complicidades bajo el poder presidencial y los nexos de éste con el “empresario” Jaime Camil Garza, socio de todos estos y el mayor contrabandista de armas de México, nacido en Torreón.
Entre líneas, el artista se revela como una especie de Frank Sinatra, preferido de las mafias, por sus relaciones con mandatarios todopoderosos y los hijos de éstos, ligados por el dinero y su enorme capacidad para el dispendio… hasta con uso de aeronaves capaces de una autonomía de vuelo impresionante.
¿No es hora de develar los enjuagues entre los políticos de alta prosapia, los traficantes y la farándula? Quizá así se comprendería mejor la liga entre la familia Del Castillo, con la hermosa Kate a la cabeza, y el célebre “Chapo” cuyo juicio abrió duras interrogantes, al amparo de los fox.

Sobre estos “intocables” no debe permanecer quieto el futuro régimen presidencial.

¡Qué tiempos!

Rafael Loret de MOLA

¡Qué tiempo éste! La célebre “intercampaña”, cúspide de la imaginación del Rey Lorenzo Córdova Vianello y de sus “caballeros” de la mesa redonda –hay damas también–, nos ha mostrado la realidad de un proceso profundamente contaminado siguiendo las instrucciones de los operadores de Los Pinos, mientras la ciudadanía es sacudida por los sismos de la incongruencia, la perversidad y la inocuidad. Claro, los millones vuelan pero no así los votos:

–Me pueden decir que Andrés es el anticristo –me comentó un lector–, pero yo votaré por él.

–Mientras más ataquen a Anaya –replicó otro­–, más me convenzo de que es la mejor opción.

–Entre este revuelo –agregó uno más–, Meade representa el equilibrio contra las locuras de sus adversarios.

En resumen, pase lo que pase, dígase lo que se diga, debates más o menos, la elección, en apariencia, ya está resuelta en quienes han decidido votar. Sólo hay un “pero”: recientemente realicé un ejercicio entre lectores, seguidores y todo aquel que quisiera participar –incluso quienes sólo caen en vulgaridades escudándose en su mediocridad profunda–, y se asomaron al mismo, esto es observaron el sondeo, 130 mil personas aproximadamente y sólo se pronunciaron cuatro mil 357.

Entre quienes no dudaron en expresar su signo, el 96 por ciento se inclinó por Andrés y los demás jalaron a uno que otro aspirante con preferencia por los independientes. Sorprende la tendencia salvo si se analiza un hecho incontrovertible: casi 125 mil personas optaron por el silencio y sólo dejaron la huella de su lectura lo que reduce considerablemente el interés de la ciudadanía y se eleva la posibilidad de una abstención masiva que rebase, en sí, a cualquiera de los postulantes, lejanos a una mayoría absoluta legitimadora.

En este punto, claro, se basan los manipuladores profesionales quienes realizan “encuestas” al gusto de quien las paga, sin el menor respeto por la sociedad y menos por el proceso comicial; desorientan, para mal, tratando de inhibir a los presuntos votantes o, peor aún, inducirlos para andar hacia el abismo.

Este es el juego de la absurda “intercampaña”

Hombre bueno…

Rafael Loret de MOLA

La vida de un periodista, por ejemplo la del colega asesinado Javier Valdez Cárdenas en Sinaloa, vale una pistola con cachas blancas; hace años, al principal matón del cacique de la Huasteca, Gonzalo N. Santos, le apodaban “Mano Negra” –su nombre era Agustín Ojeda quien se hacía pasar como capitán-, por un ritual singular: se colocaba un guante oscuro a la hora de ejecutar a quien su patrón le decía arrojando el cadáver de la víctima “nunca a menos de cincuenta metros de la carretera”.

Santos fue quien integró el némesis de la moral política:

“La moral es un árbol que da moras”.

Y después su especial letanía:

“Mujer coqueta tira a puta;

Caballo manso tira a penco;

Hombre bueno tira a pendejo;

En política, la moral vale para pura madre”.

Su epitafio resumió su pensamiento: “primero muerto que cansado”. Lo mismo ahora con los caciquitos que quieren imponer a su hijo como sucesor en el gobierno de Veracruz, Yunes Linares, o a sus servidores, en el caso de Yucatán con la negociadora y modelo de pijama Ivonne Ortega Pacheco, conocida en Mérida como “la asesina” por haber dejado sin instrumentales los hospitales de Ticul y Tekax, entre otros, causando las muertes de decenas de yucatecos. Lo de siempre: no quiso darle importancia a las obras de los gobiernos panistas y, sencillamente, las abandonó. Maldita partidocracia.

Así y todo, quieren darle a semejantes sujetos, el hijo de Yunes y el putativo de Ivonne, el favor de una elección amañada –lo mismo en Veracruz y Yucatán; también en Puebla con la esposa del nefasto Rafael Moreno Valle, el ex gobernador bala, Martha Erika Alonso Hidalgo-, para combinarla con la presidencial en el entendido, en cada una de estas entidades, de que están listas sus autoridades a convertirlas en modernos laboratorios para la conversión fantasmal de sufragios a espadas de la voluntad colectiva.

Así se hizo en 2006 y ello dio lugar a la usurpación de calderón y la asunción de sus falderillos, amén de la nefasta presencia del catalán Antonio Solá –el del “peigro para México”-, quien ahora quiere colocarse con Andrés para seguirse enriqueciendo a expensas de los dineros para el proselitismo. Es una verdadera industria de vividores.

Y esta es nuestra supuesta democracia. Pero, entiéndase, la sociedad está más madura y mejor comunicada por las redes sociales pese a los riesgos que entraña el manejo irresponsable de las mismas. Lo cierto es que, por cuanto he apuntado y escuchado, la sociedad no soportaría una parodia como la del 2012 –bonos y despensas-, ni un atraco en despoblado como en 2006. Y esto puede marcar la diferencia más allá de fanatismos e idolatrías.

Apunte personal: tengo la impronta de que no votaré por quién ganará las elecciones; pero defenderé su victoria hasta con la vida misma.

Ni raza ni hispanidad

Mal día para celebrar cualquier nexo con España, a la que tanto cariño le tenía hasta observar cuán equivocado estaba en mi percepción sobre el quijotismo y la fuerza de espíritu en los hispanos de hoy tan cerrados y obtusos, en medio de la batahola llamada Catalunya, y la absurda posición de una monarquía que no parece autocrática, salvo cuando el gobierno parlamentario así lo exige.

España está rota desde su columna vertebral hasta las células neuronales; lo está desde los brutales años del franquismo, cuando millones estaban aterrorizados ante la grotesca figura de un “caudillo” chaparrito, más cercano a lo chaplinesco que a los grandes personajes de la historia, que mandó durante 36 años y prolongó la agonía de los republicanos quienes, todavía hoy, no ocultan su tremendo rencor y buscan cadáveres en las laderas y en los viejos límites territoriales de cada pueblo ensangrentado. Y el trauma no se superó ni con la muerte de Franco porque fue él quien legó, por capricho y sin ninguna resistencia, una nueva monarquía de Borbones, afrancesados y tremendamente ostentosos como sus egos encendidos por las cortes aduladoras… igual que en México bajo el rufianesco comportamiento de la elite del poder.

En estas condiciones nuestro “día de la Raza”, cuando las antorchas brillan y los tamborileos ensordecen en algunos sitios específicos, para algunos la efeméride debía desaparecer por la mantenida esclavitud, pocas veces disfrazada, de las etnias, salvo en aquellas donde se han convertido en folklor para el turismo, regalando, o casi, sus excelentes productos manuales.

Temores

Rafael Loret de MOLA

Entre muchos mexicanos, pensemos que no la mayoría para no sentirnos tan mal, existe un atávico temor a remover al presidente o a que su relevo resulte “peor a la enfermedad”. Los priistas todavía en el poder, por ejemplo, aducen que sería tanto como reventar al país destinándolo a un fin incierto como inseguro en medio del caos social y económico; otros repiten la sentencia, atribuida a Franklin D. Roosevelt, acerca de que el jinete no debe bajarse a mitad de la jornada; pero ello es posible cuando se tienen firmes las riendas y no se ha sufrido un colapso durante la carrera.

El ya finiquito final del presidente apenas reflejará, con perdones incluidos, el drama del año reciente –de septiembre a septiembre-, con el sello de los genocidios, la caída de la economía y la mayor corrupción de nuestra historia reciente. Nada hay que pueda justificar la burla de los cambios en el gabinete de personajes poco activos con otros de dudoso comportamiento o los trueques de funciones cual si se tratase de una de esas tómbolas colegiales con las madres de los escolapios rifando cuanto se les ocurre por causas poco claras.

Desde luego, la clase política hace lo imposible por evitar que la ciudadanía no pensante tome conciencia de cuanto sucede cerca de México o en el mismo continente mirando hacia el sur e incluso a las potencias del norte: las acciones judiciales contra los mandatarios depredadores son, siempre, plataformas para nuevos despegues gracias a la limpieza que entrañan de los espacios contaminados y a la fortaleza institucional para cambiar de liderazgo sin prejuicio para el gobierno; al contrario: insisto en las bondades de los efectos.

Por ejemplo, en 1974, la estrepitosa caída de Richard M. Nixon, tras el escándalo de espionaje conocido como “Watergate” –el nombre del edificio en donde despachaban los demócratas rivales-, aunque lo que le asfixió fue la evasión tributaria y las grabaciones insolentes que él creyó exclusivas para uso del propio mandatario, no devino siquiera en una crisis que hubiese posibilitado el avance de la potencia soviética, en esos tiempos, aun cuando no se explicará ésta cómo podría perder el poder un mandatario tan poderoso por un incidente digamos tan de poca monta comparándolo con las atrocidades de otros a lo largo y ancho del planeta. Pero no pasó nada: llegó Gerald Ford, sin haber sido electo siquiera como vicepresidente, a la oficina oval, colocó sus piernas sobre el escritorio de la misma y siguió con el juego previsto.

Casos similares se han dado en Brasil, Argentina, Perú, Venezuela, Chile, Colombia, ahora Brasil y otras naciones sudamericanas sin que los procesos contra presidentes o ex mandatarios, escandalosos eso sí, asfixien el tejido político de sus naciones. Al contrario, en no pocos casos han determinado el fin de las dictaduras disfrazadas sin agobio de las instituciones ni persecuciones posteriores. En cada caso, la opinión general, dentro y fuera de cada país, ha sido por demás favorable y las consecuencias también sin catástrofes ni terremotos sociales.

La cárcel debe esperar a peña nieto.

¿Y los intocables?

Rafael Loret de MOLA

¿Alguien habló, hace casi seis años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes. Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo.

En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes. El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza pese a no estar en la lista de éstos, porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¿Lo percibirá así Luis Videgaray Caso, a quien algunos observaban como un buen aspirante para el gobierno del Estado de México desde hace siete años y ahora se arrellana como presunto aspirante al cadalso sin utopía que valga? Sólo así puede explicarse que pensara en que fuese factible financiar las obras monumentales proyectadas, desde septiembre de 2014, con la recaudación a la baja y, en muchos casos, desviada hacia los narcos. No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos?¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien? Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas.

Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria” que ya viene, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no sólo por el “mal gobierno”, como gritaba el Padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? Pero, cuando menos, el colectivo reaccionó y puso al sistema a temblar. Ya veremos en diciembre.

Intocables burlones

WASHINGTON, D.C., ESTADO UNIDOS, 03AGOSTO2018.- Luis Videgaray Caso, secretario de Relaciones Exteriores se reunió con la delegación de Estados Unidos, para dar continuidad a las negociaciones del TLCAN. FOTO: SRE /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

¿Alguien habló, hace menos de seis años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes. Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo. En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes.

El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¿Lo percibirán así los esbirros de peña, en su cierre final, como Luis Videgaray Caso, a quien suponía un buen aspirante para el gobierno del Estado de México y ahora se arrellana como presunto procesado si el presidente electo cumple su promesa de combatir a la corrupción en serio tras su ridículo en el estatus de Canciller y antes en Hacienda?

No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos?¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien?

Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas. Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria”, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no sólo por el “mal gobierno”, como gritaba el Padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? El torbellino nos lleva a las alturas… para destruirnos y reducirnos a escombros.

Cada que reflexiono sobre ello me percibo impotente ante las agresiones cotidianas. Por ejemplo, ¿cuándo va a procederse, de lleno, contra los multimillonarios dueños de la industria de la minería? No me refiero sólo a Germán Larrea –o “di” como primera sílaba–, Mota-Velasco, quien contamina cuanto toca y le produce millones como un rey Midas de las zahúrdas, sino igualmente a los otros dos dueños de compañías perfectamente concesionadas por sus interrelaciones con el poder, entre ellos Carlos Slim Helú, nada menos, y Alberto Baillères González, primero y tercero entre los mayores multimillonarios de México y el primero también líder en el ámbito universal. ¿Puede explicarse tanta prosperidad en tres familias a costa de la injusticia, la impunidad y el blindaje a tres familias con colusiones profundas con el poder público? Si me equivoco, luego de una investigación a fondo, no sólo rectificaré sino sería capaz, por vergüenza, de dejar de ejercer mi vocación. Pido lo mismo para los “intocables”.

El pato loco

Rafael Loret de MOLA

Parecía un chiste irreverente pero ya no lo es. En un principio los más avezados analistas insistían en que la postulación del “pato” Donald John Trump –el apellido de su madre era MacLeod, demostración de que sí tuvo–, era poco menos que una broma y una provocación acaso para que él y sus millones fueran tomados en cuenta en la justa republicana. De hecho, algunos de los contendientes con mayores posibilidades no aceptaban su nombre por cuanto representaba y por sus discursos cargados de xenofobia, odio y racismo.

Pasadas algunas semanas comenzó a considerársele como un precandidato viable, moviendo fortunas, a costa de injuriar –no calificar– a los llamados “indocumentados” mexicanos que forman la cúspide de la pirámide de la hipocresía: gracias a la clandestinidad de sus esfuerzos los salarios recibidos son menores y a hurtadillas; pero, por desgracia, basta con esto para asegurar las remesas hacia México convertidas, con los precios del crudo en vaivén hacia la baja, en la principal fuente de ingresos desde el exterior y con amplias comisiones para uno de los socios estrellas del establishment: Ricardo Salinas Pliego, campeón de las modernas tiendas de raya, banquero por derivación y acaparador de plata entre otras lindezas oscuras. Con él, me aventuro a señalarlo, se cierra el atroz círculo de la corrupción entre el gobierno putrefacto y los empresarios rapaces.

A cambio de ello, un solo multimillonario mexicano, el mayor, Carlos Slim Helú –no vamos a entrar por ahora a analizarlo–, se atrevió en su momento de arranque a cuestionar al mentecato estadunidense cuya prepotencia no se detendrá con el muro que pretende erigir. (A veces pienso que sería útil para contener la marejada de abusivos especuladores e inversionistas aventureros del norte y no para detener a quienes, por falta de oportunidades en un país cortado a la medida de los acreedores, salen en busca de mendrugos para ganarse la vida y las de sus familiares).

El tono del enfermo mental, Trump, fue subiendo al tiempo de que diversos miembros de nuestra sociedad, la mayor parte por fuera del gobierno temeroso, se pronunciaron con una fuerza de palabra sin precedente respecto a quien ya se proponía como líder cazador de la candidatura republicana; luego sumarían sus voces, curiosamente, los ex presidentes de la derecha, felipe calderón y los fox, quienes abundaron en calificativos –de truhán, payaso y farsante no le bajaron– pero no analizaron las razones por las cuales había llegado a exaltar el odio xenófobo sobre todo contra los mexicanos aduciendo que éstos eran portadores sólo de problemas, traficantes de drogas y engendros de violencia sorda… sin referirse a los grandes “padrinos”, como él, quienes se benefician de estas condiciones mientras restan virtudes a los “ilegales” productivos gracias a los cuales los productores, sobre todo agricultores, y ahorradores gracias a la oferta de manos desesperadas posibilitan márgenes suficientes para romper los precios del mercado y competir con ventajas con los de otras naciones, específicamente México. Una buena estrategia, para ellos, para expandirse sin disimulo.

Presidentes religiosos

Rafael Loret de MOLA

Cuando llegó vicente fox a la Presidencia contaba con altos índices de aprobación, si bien los nuevos liberales le reprochaban su aversión al Benemérito cuyo retrato en la residencia oficial de Los Pinos había sido enviado al almacén a cambio de colocar, en la oficina de la vocera Marta Sahagún, imágenes de distintas advocaciones de la Virgen, sin privilegiar a la de Guadalupe cuyas apariciones sostiene la Iglesia fueron reales, a cambio de exaltar a la del Cobre, de Cuba, producto de los artesanos que la convirtieron en motivo de adoración, igual que la célebre Macarena de Sevilla cuy belleza labrada encoge los corazones pese a ser sólo eso: un producto artificial que guía la devoción se los sevillanos.

Curiosamente, el señor fox propagó su fe católica durante su campaña presidencial y utilizó el estandarte de la Guadalupana, sin referencia al de Atotonilco que tomó el padre Hidalgo al inicio de su gesta libertaria, como aferrándose a la humildad de un pueblo ante la sacra figura de su benefactora espiritual; si los mexicanos no creyeran en ella, no podría pensarse en otro factor de apaciguamiento por la tremenda desigualdad de clases, mucho peor al racismo y a la xenofobia.

El caso es que fox llegó a la residencia oficial diciéndose católico pero instalando en sus heredades a quien entonces era su amante, Marta Sahagún, hasta que se casó con ella en el primer aniversario de su victoria electoral. Esto es: consumió, en pecado según los dogmas canónigos, un matrimonio sólo bendecido pero sin validez para las jerarquías de su exaltada religión. Una enorme hipocresía que desmintió aquello de que tardó en divorciarse de su primera mujer, Lilián de la Concha, por sus acendradas creencias. Mentiras al por mayor.

El contraste se da ahora con el futuro presidente de México quien, de plano, desechó la idea de vivir en la casona de Chapultepec –luego de 84 años de escándalos-, y luego de varios lustros de llamar al PAN “la Iglesia”, incorporando a toda la derecha en la denominación, con evidente acento despectivo hacia la religión mayoritaria en el país; él, se dice, pertenece a una secta cristiana que lo impulsó al absurdo de incorporar al PES –de ultraderecha-, como parte de los partidos que lo postularon en una carrera decidida de antemano por los avales de a Casa Banca –la de Washington- y el Kremlin. No es cuento; los hechos actuales lo confirman.

Pues bien, el anticlerical Andrés ahora se muestra como acólito tardío y solicita la intervención del Papa Francisco, nada menos, en sus proyectos de “pacificación” de la República sin explicar hasta dónde llegarían sus funciones. Por el momento, desde la Ciudad del Vaticano se ha dado una controversia sobre los fines ocultos del próximo mandatario de México –salvo que la ausencia de seguridad lo convierte en un mártir, una perspectiva indeseable y angustiante-, para dar una vuelta de tuerca a su antigua filosofía; sólo falta que se case por la Iglesia, él sí puede, con la brillante Beatriz Gutiérrez Müller, lo mejor de su capital político y no es poco decir.

Lo dicho: en materia de religión, como en cuestiones sociales, nuestros presidentes, incluyendo al que viene, no terminan por aterrizar… porque ya ni aeropuerto vamos a tener.

Basta! para que te enredes

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