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Piense

Clanes intocables

Rafael Loret de MOLA

SI EN GUERRERO NO ES POSIBLE OLVIDAR A LOS FIGUEROA, PADRE E HIJO, CUBIERTOS POR LA IGNOMINIA DE UN CACICAZGO…

… que se extendió desde “el Valle de Josafat” – léase Galería del Poder, Océano, 1996–, hasta la matanza de Aguas Blancas contra campesinos indefensos –un hecho acaso tan siniestro como la represión en Iguala bajo la tutela de una pareja execrable, los abarca–, en Oaxaca no han dejado de repetirse las canonjías para los Carrasco y en Chiapas lo mismo respecto a los González Blanco –dos Patrocinio que desembocaron en Televisa, con Leopoldo Gómez González Blanco y su hermanita Arely, quien fuera, nada menos, procuradora general de la República cuando la historia del célebre túnel de El Chapo–.

Me pregunto si los mandatarios calderón y peña tenían conocimiento sobre la isla Clipperton que mantuvo soberanía mexicana durante largo tiempo, cuando negociaron con los presidentes franceses Sarkozy y Hollande la liberación de la abyecta secuestradora Florence Cassez quien, sin decencia, se da el lujo de pretender aumentar su rentabilidad acusando por daño moral a cuantos se le pongan; y no se trata, de ninguna manera, de avalar el montaje perpetrado por genaro garcía luna, tan campante en Florida, y rematado por el reportero Pablo Reinah por su propia iniciativa.

Quizá por esta ausencia notable de cultura y de capacidad para ejercer el poder, nuestro país, como bien dijeron los padres de los normalistas desaparecidos, y no muertos mientras no existan pruebas concluyentes, de Ayotzinapa –aunque les pese a algunos funcionarios venales y sus correspondientes mercenarios de la pluma y los micrófonos desesperados por cavar las sepulturas bajo las losas del silencio–, se ha convertido en un “gran cementerio”…

Humildad, ¿utopía?

Rafael Loret de MOLA

La humildad no es cauce para palabras floridas ni motivo de acercamientos momentáneos con los débiles esperanzados por superar sus miserias; cuando se tiene es porque igualmente se cuenta con la capacidad de rectificar y no sólo pedir disculpas extemporáneas. Porque entre la soberbia y la prepotencia, tan fáciles de captar mirando a los ojos de los hipócritas, no pocas veces surge el peor escenario: el del altruismo por conveniencia, digamos para evitar el pago de impuestos y hasta para lavar dinero, que tanto utilizan los multimillonarios mexicanos, desde Slim, Larrea, Baillères hasta los Servitje con todo y sus falsas aureolas.

La humildad, desde la cúpula, es la que muestra condescendencia al adversario, aún el más feroz, y busca extraer de éste lo mejor de cada propuesta para incorporarla a la propia siempre y cuando, claro, la oposición no se vuelva carrusel de vendettas en medio de la feria de las parodias. Para corregir los males es necesario aceptar los propios y tener la sencilla conducta para rectificar a tiempo, en el momento oportuno, antes de que el mal de la falsa superioridad se convierta en un quiste maligno que corroe y mata.

Ser humilde es tolerar hasta los exabruptos y repelerlos con grandeza de espíritu; muchas veces lo ha hecho así el presidente, otras no… sobre todo cuando se cansa de repetir los lugares comunes, y detiene el impulso noticioso; seguido, por supuesto, de un gesto bondadoso en el rostro con la mirada rebasando al círculo reporteril de las “mañaneras”.

Fue Andrés Manuel quien nos recordó, en el círculo político, la primacía de la soberanía popular que no concluye en las urnas sino empieza en ellas. Y es este ingrediente el que falta atesorar en una comunidad ansiosa de justicia y no de palabrerías alejadas del contexto real. Cierto: algunas leyes han cambiado, poco a poco, muy lentamente, sobre todo aquellas cuya conveniencia va a la par con los impulsos presidenciales; no así aquellas que demanda el colectivo para procesar a los expresidentes, por ejemplo, o acabar con los sabotajes de los huachicoleros protegidos.

Con o sin humildad, el hecho es que, para desgracia nuestra, la violencia continúa y la Guardia Nacional parece todavía lejana en cuanto a cuanto se espera de ella: represión contra los criminales sin guerra de por medio. ¿Utopía?

Descalificadores

Rafael Loret de MOLA

Si se reúnen el presidente y Jared Kushner, yerno de Trump, con la anfitrionía de Bernardo Gómez, el principal accionista de la poderosa Teevisa, basta publicar la especie para recibir descalificaciones propias de imberbes o iletrados:

–“Seguro que está usted ardido porque no lo invitaron”.

Por fortuna, diría yo, salvo si se sirvió una cochinita pibil con frijoles refritos… pero ni así; sería demasiado pesada para digerirla en las horas posteriores, esto es lo dicho y lo comido. Y así, por el estilo, siempre con la ofensa pueril sobre mi hijo mayor y contra mi padre asesinado en 1986. No tienen otra salida que lanzar injurias para tapar lo indefendible.

Con el mismo motivo, el presidente López Obrador insistió en que se trató de una “conversación circular” entre amigos lo que nos hizo recordar que su silencio fue determinante a la hora de imponérsele la Orden del Águila Azteca al yerno más célebre del momento por decisión del execrable enrique peña nieto, numen de la mafia en el poder. ¿Ya cambiaron los protagonistas de ángulo o nosotros nos perdimos en los laberintos secretos de la Cuarta Transformación?

Francamente obligan a los mexicanos a ir a tientas, bajo una neblina cerrada propia de las ciudades del norte, como Saltillo, en donde no se puede dar un paso… entre el mal clima y el pésimo gobierno aunque lo primero pasa y lo segundo no cesa. Mano con mano para no trastabillar, cada uno de nosotros conoce sus debilidades y, a veces, es tal la frustración que se vuelca en contra de los periodistas que damos la cara mientras quienes atacan se acomodan o esconden cobardemente… o le venden sus servicios al mejor postor desde los censores del gobierno federal hasta los mercenarios de los grandes multimillonarios con pudor para sentirse extraños si se les acusa por sus alianzas non santas.

Pocos recordaron la gesta de Juárez el pasado 21. Él fue quien salvó a la República sobreponiéndose al látigo infame de los conservadores que fueron, de rodillas, a pedirle un príncipe extranjero al reyecito de Francia para que nos gobernara iniciando con ello la más terrible vergüenza de nuestra historia. Me sonrojo todavía al recordar esta infamante efeméride sobre todo cuando algunos se creen con derecho a fustigar al Benemérito –sobre todo por sus raíces indígenas– y realzar al tirano, Porfirio Díaz, en cierto modo producto de la fusión de las traiciones.

Lo mismo sucedió el pasado 23 al recordarse el asesinato de Colosio un cuarto de siglo después. Los criminales aún ríen y quienes fueron sus colaboradores balbucean, temerosos.

Idus de marzo

Rafael Loret de MOLA

¡Cuántas cosas han pasado durante este mes de marzo! Para comenzar se pospuso, supuestamente para el primero de julio –una fecha complicada porque hay elecciones en algunas entidades del país en la misma semana–, la importante consulta sobre si debe o no procederse en contra de cinco de los seis ex presidentes con vida, desde salinas hasta peña nieto, pasando por la ultraderecha de dieciocho años con el inicio de la administración del simulador zedillo.
Como si nada la posposición no cayó bien en quienes creen, con razón, que sólo la acción coercitiva hará posible construir con seguridad la estructura de la cuarta transformación si ésta va en serio. Demasiada suerte hemos tenido ya con el hecho de que alberguemos la esperanza de un cambio profundo sin derramamiento de sangre como en las tres transformaciones anteriores de acuerdo al criterio de López Obrador: la Independencia, la Reforma y la Revolución. Si es así, no debe temerse a que tiemblen algunos de alta alcurnia social por la demanda social de millones de mexicanos explotados hasta el cansancio, en las minas y los campos petroleros sobre todo, mientras se llevan nuestras divisas al exterior para fortificar al dólar y al euro. Esto es: como herencia perversa seguimos financiando a los ricos y a las grandes potencias con los pantalones a media asta –como solía decir mi amiga inolvidable Margarita Michelena–.
En segundo lugar se habló de la recuperación de Pemex para que vuelva a ser generadora de ingresos para el país y no sólo para unas cuantas manos. ¿Este mensaje podría interpretarse como el aviso de una segunda expropiación en materia energética? Cuando menos cabría que los ladrones del pasado, ex presidentes y personajes de la talla de Gamboa y Beltrones, regresaran su parte del botín materializado en plataformas ofertadas por la paraestatal a los hijos… del establishment, así, en inglés que es el idioma que entienden y ante el cual se arrodillan. Miserables vende-patrias.
Un tercer punto tuvo lugar con la promesa de abrir, a veinticinco años de distancia –no se espera a los 30 previstos–, los expedientes del caso Colosio que podrían comprometer seriamente a las figuras más sobresalientes del salinato incluyendo la cúpula integrada por los hermanitos salinas de gortari y el encantador de miserias Joseph-Marie Córdova Montoya, amén, claro de otras figuras relevantes como el extinto Manuel Camacho, padre político de Marcelo Ebrard Casaubon, Alfonso Durazo Montaño, secretario hoy de seguridad y Protección Ciudadana.

Frijolitos

Rafael Loret de MOLA

En la célebre obra, “México Bárbaro” de John Kennet Turner, se cuenta con apego a los hechos y una técnica de investigación impecable el drama de los indios yaquis de Sonora, entre otros, demostrándose que el numen del estallido de 1910 fue, sin duda, la desigualdad social. No es extraño el aserto en nuestra historia: ya habíamos contado que, de acuerdo a peritos hispanos –quizá preparados para librarse del estigma de sus asesinos predecesores–, la destrucción de Teotihuacán había sido consecuencia directa del dilema permanente entre los explotados, quienes se cansan de vivir a las sombras, y el pequeño círculo de gobernantes, sacerdotes y guerreros de alcurnia. El mismo vendaval que destruyó a los imperios egipcio, griego y romano luego de centurias dominantes por el paso de los “caballeros” dispuestos a defender sus patológicas razones con la fuerza de las armas.

Esto es: en México, las distancias entre quienes mandan y cuantos obedecen es mayúscula y sin que jamás se haya respetado el principio republicano fundamental: el de la soberanía popular imperante sobre los grupos fácticos de poder. De esta “útil” ignorancia se derivan todos los grandes males de nuestro país, desde el ostracismo silencioso, al que he llamado “sepulturero del futuro” y “el mejor compañero de la corrupción” entre otras definiciones, hasta la exaltación de la riqueza como única ruta el pro del estatus dentro de una comunidad inmersa en su propia hipocresía. (Ni siquiera los obispos, salvo excepciones que confirman la regla, se atreven a compartir la mesa con sus servidores por razones de “buen gusto”).

Hace tiempo, en mis días en San Miguel de Allende –la maravillosa ciudad colonial que quisiera recordar con más cariño si no fuera por la cercana presencia de la maldad en mi hogar; me dicen que no debo hacer referencia a mis emociones personales pero, a estas alturas, me he ganado el derecho de hablar cuanto me da la gana–, un heredero ricachón, quien jamás ha trabajado para ganar un peso, se extrañó que uno de mis colaboradores se sentara al lado mío, y en la misma mesa que compartía con el millonario, y antes de preguntarle sobre lo que comería, le soltó:

–A este no le muestres la carta; ¿no ves que no está acostumbrado? Mándenle un tazón con frijoles y con eso le basta.

Iba a responder la majadería cuando el noble humilde se carcajeó y replicó:

–¿Sabe usted? También puedo comer carne y no me hace daño; en cambio a usted, se le atoran los frijoles.

El heredero tuvo el buen tino de no responder esperando que yo actuara; y se sintió muy molesto cuando, a cambio, le di unas palmadas en la espalda. Y luego, en la plática, el sujeto engreído e incómodo por la presencia de alguien no perteneciente a su nivel social no cesó de hablar de la necesidad de votar por otro partido, ya no el PRI sino el PAN, estábamos en las vísperas de los comicios de 2006, para así evitar el hambre de tantos campesinos maltratados. El fariseísmo llegaba muy alto en su rancho en donde servía a la decena de empleados, como se había acostumbrado en la casa de sus padres, sólo lo proveniente de una inmensa olla… con frijoles y retazos de hueso. Su familia, claro, devoraba platillos exóticos europeos y norteamericanos.

El horror

Rafael Loret de MOLA

El terrorismo, como cauce “moderno” de la guerra de guerrillas, es y será interminable. Por desgracia, tendremos que acostumbrarnos a vivir con este flagelo como antes lo hemos hecho respecto a la miseria del mundo, las permanentes catástrofes naturales –llámense terremotos, huracanes e inundaciones–, la violencia en México, los vaivenes de una economía tambaleante, los feminicidios –no sólo en la estigmatizada Ciudad Juárez–, los fraudes electorales como ocurrió en Puebla en 2018 y los horrores derivados de la descomposición del tejido social –desde los enajenados tiroteos en las escuelas del “primer mundo” hasta la cacería de indocumentados que tanto alienta el fascista “pato” Donald Trump–.

Vamos sumando agravantes cada vez sin poder remediar los que ya cargamos. El martes 22 de marzo de 2016, volaron el aeropuerto de Bruselas y algunas estaciones del Metro de la capital en donde se asienta el Congreso Europeo luego de la declaratoria de la Unión, acaso como una advertencia de que no se extinguirá el terror mientras los bombardeos no cesen, y aún si lo hace, sobre el llamado Estado Islámico extendido a Siria y Libia. Hace unos días un desquiciado admirador de Trump mató a casi medio centenar de personas en dos mezquitas de Nueva Zelanda. El dolor, cada vez mayor, y el miedo desbordante son los signos de la (in)convivencia humana en este lamentable principio del tercer milenio. Y cada que se van diluyendo las noticias volvemos a la normalidad asimilando hechos que la mayor parte no entiende y creyendo que lo único factible es olvidarlos. Pero no se puede.

De hecho, Europa es un blanco vulnerable permanente como lo es Estados Unidos. Primero fue Nueva York, luego Londres, Madrid más y recientemente París, Bruselas y Noruega. La lógica indica que la mira está puesta en el Berlín de Angela Merkel, esto es del centro neurálgico del Cuarto Reich, pese a las previsiones tomadas para expulsar, nada menos, a ciento treinta mil inmigrantes que no provenían de las zonas de guerra.

Este dilema lo percibí en la capital de España, hace poco más de un año, en donde no hay gobierno pero las adherencias anglosajonas son mayores –de allí el incesante empeño en prohibir corridas de toros antes de elevar la preocupación contra la desvaloración de las vidas humanas–, en pleno colapso de la razón de Estado y pese a la decadencia de una monarquía de zánganos que son incapaces y no están facultados para resolver el vacío prevaleciente en la estructura gubernamental. Mientras, el mundo se horroriza.

Más democracia

Rafael Loret de MOLA

Más democracia antes de que la maten a mansalva como ha ocurrido con otros dogmas morales que ya ni siquiera son ponderados, como la justicia social arrellanada en un polvoriento sillón olvidado. Sabemos que mucha sangre se derramó, durante la gesta revolucionaria bajo el espíritu de la “no reelección y el sufragio efectivo”. Sólo lo primero se preservó mientras los fraudes electorales se hicieron frecuentes y hasta groseros hasta llegar a la crisis poblana originada por la ambición de los Moreno Valle y extendida hasta hoy ya sin los nefastos protagonistas asesinados. (El término final lo escribí a conciencia y bajo mi responsabilidad)

Más fuego a la hoguera con una extraña mutación en el Senado; en tan solo una hora se convencieron más de treinta senadores, del PRI sobre todo, de las virtudes de la consorte del empresario “amlista” –no es miembro de Morena, pero como si lo fuera–, cuando las habían negado sesenta minutos antes. El otro efecto es que Ricardo Monreal, el negociador –podría ser título de una buena película con actrices y actores mexicanos–, avanzó en su propia lucha de ambiciones bajo el peso de los chantajes desde la cúpula para sacar la candidatura de la señora intocable. No es una buena noticia para la Cuarta Transformación en la que, necio como soy, quiero seguir creyendo.

Ante la disyuntiva planteada se antoja URGENTE elaborar una iniciativa de reforma constitucional para constituir a los principales actores del poder Judicial, sobre todo magistrados y ministros, de acuerdo al sufragio universal y no a los intereses de la partidocracia; y en el mismo trance coloco a los fiscales, el general de la Repúblico y los estatales, para una mayor salud democrática… que, según entiendo, es pilar para el presidente en paralelo con el combate contra la corrupción. La democratización sería contundente, cómo disparar a un pájaro con dos tiros.

Para ello solo se requiere de voluntad política; y en este país, presidencialista hasta la médula –más ahora cuando el ochenta por ciento de los mexicanos apoyan al mandatario y se molestan cuando se le señala alguna metedura de pata– como la frustrada consulta programada para hoy que quedó volando al igual que los ex presidentes, aunque en conciencia la reconozcan.

Apocalipsis

Rafael Loret de MOLA

Con la efeméride de la expropiación del petróleo, misma que cambió, en definitiva, el destino económico y político del país –el social no porque, por desgracia, el oro negro, mal administrado, no alcanza para iniciar con él siquiera la fallida “cruzada por el hambre” anunciada por el ex presidente enrique peña nieto como una panacea destinada, como fue, al fracaso–, surge en paralelo la esfinge del general Lázaro Cárdenas del Río, sin exclusivas partidistas como pretendieron los dirigentes priistas durante varias décadas. Y pocos sabían que el ilustre personaje, precisamente, rechazó su credencial como militante –la número dos, después de la del entonces presidente Manuel Ávila Camacho– porque consideró innecesario el cambio de siglas sin una verdadera reestructuración de estatutos que asumieran una tendencia vanguardista, con objetivo visionario como él era.

Pasamos la celebración con los hilos cambiados. Hay una división seria –no profunda porque suelen los priistas no ser demasiado audaces cuanto se enfrentan al poder presidencial, únicamente cuando quien ocupa Los Pinos es de su misma filiación–, dentro de algunos de los actores principales del partido en el poder, precisamente por la desazón causada por el anuncio de una modificación estructural que tienda, precisamente, hacia la izquierda como si la tercera alternancia hubiera estado profundamente contaminada o condicionada a otra clase de intereses reñidos con el patrimonio nacional. Una falsedad enorme.

Lo que más me disgusta, en esta hora incierta, es observar a quienes ahora defienden la propiedad de la riqueza energética de México que es, claro, de los mexicanos desde 1938. Un cuarto de siglo nos separa aún del centenario, pero hoy recordamos que hace ochenta y un años desterramos a las compañías inglesas que habían forzado las cosas para explotar sin remedio a los petroleros mexicanos; como ahora siguen siéndolo los mineros y otros grupos a quienes las injusticias y los tratos inhumanos parecen haberlos detenido en el lejano principio de la centuria anterior. Una vergüenza para una nación dotada de tantos recursos naturales al punto de que Adolf Hitler, dispuesto a apoderarse del mundo, puso su mirada en nuestro territorio y pronunció una sentencia terrible:

–México sería la mayor potencia del mundo… si la gobernáramos los alemanes.

Fue una bofetada contra nuestro nacionalismo que supo a poco bajo los estruendos de la Segunda Guerra Mundial y la tardía participación del mexicano Escuadrón 201 con el que sumamos las pobres fuerzas militares de nuestro país a una contienda con tintes de Apocalipsis; sin embargo, nuestro petróleo se revaloró y pudimos, todos, salir delante de la precariedad que sembró en el “primer mundo” aquella conflagración mundial. La pregunta es: ¿por qué, entonces, nos quedamos rezagados? Y la respuesta única es a causa de la corrupción infinita que degrada a los hombres públicos y también a quienes la toleran. En buena medida, la amnesia colectiva nos coloca en este nivel por desgracia.

Celebraciones

Foto: @lopezobrador_
Rafael Loret de MOLA

Nunca he entendido por qué únicamente celebramos la expropiación petrolera, y no la bancaria de 1982, ni la de la electricidad bajo el sexenio de Adolfo López Mateos, quien logró la hazaña de salir popular de la Presidencia, no sólo en el comienzo de su ejercicio, aunque la enfermedad le redujo físicamente hasta su extinción poco después. Desde entonces la felonía, la represión y la autocracia en grado superlativo tomaron el Palacio Nacional.

Al paso del tiempo otros recursos naturales quedaron en manos de los extranjeros, incluyendo nuestras playas en donde no les estaba permitido poseer casonas ni construir complejos de habla inglesa al pie de las mismas; hoy, los mexicanos pudientes deben pagar en dólares y aprender el idioma anglosajón, pendón de los invasores a través de los últimos doscientos años al caer los escudos de la amoral corona española. Siempre hemos sido rehenes y, hasta hoy, ningún mandatario, ni siquiera los de culto, nos ha redimido de ello salvo la proeza enigmática del gran Juárez, éste sí capaz de vencer al mayor ejército del mundo con su perseverancia y su espíritu nacionalista, sin ceder jamás ante el peor de los enemigos de los pueblos: la insaciable sed de conquista.

Andrés Manuel López Obrador puede y debe seguir la secuencia de los mejores y, por ejemplo, expropiar a las empresas canadienses usureras que mantienen dominio sobre la minería con la complacencia de un sindicato corroído cuya dirigencia, con “Napito” Gómez Urrutia a la cabeza, tolera la infamia y se beneficia de ella ahora desde el Senado de la República. No es ésta la línea que debió extenderse con el acontecer político desde el primero de julio de 2018.
Sería un enorme parteagüas, además de iniciar ya los procesos judiciales respectivos contra los ex presidentes y sus grandes testaferros con inclusión de sus poderosos cómplices del sector privado escandalosamente beneficiados por la pobreza general, para la nueva aventura histórica en un plano de libertad y justicia, los pilares donde reposa la paz… y no precisamente la de los sepulcros, como apuntaba el dictador Porfirio Díaz para presumir del adormilado conformismo de los mexicanos.

Y, desde luego, no sé qué se espera para cancelar las adquisiciones fraudulentas de las plataformas petroleras que beneficiaron a las familias rastreras del neoliberalismo: los ex presidentes salinas, fox y zedillo y algunos otros “priminentes” hijos… del sistema como el gran rufián peninsular, Emilio Gamboa, y el rey del Pacífico Manlio Fabio Beltrones. ¿No es demasiado extraño que resistan bajo el cielo de la impunidad y acogidos a un “perdón” presidencial jamás consensuado?
En materia de corrupción, de arriba hacia abajo como ha repetido el presidente, debe darse la consulta nacional para iniciar, de una vez por todas, la destrucción de los cimientos podridos para iniciar la consolidación de los nuevos pilares nacionales.

Pasado

Rafael Loret de MOLA

Cuestiones del pasado. ¿Recuerdan al genocidio de Tlatelolco? Para el sobrino de luis echeverría, uno de los responsables directos del drama –absuelto por una tendenciosa actitud de los juzgadores sobre el único caso de enjuiciamiento a un ex mandatario mexicano–, el asunto debiera olvidarse bajo la premisa de que no es posible atenernos a las tragedias de antaño. Rodolfo Echeverría Ruiz me dijo, palabra tras palabra:
–¿Tiananmen? Los chinos ya lo dejaron atrás porque ven hacia el futuro; mientras, los mexicanos siguen vociferando “2 de octubre, no se olvida”. Claro que debemos abandonar esta idea para pensar en el mañana sin rencores ni prejuicios.
¿Entonces, la misma idea debe aplicarse a los asesinos seriales como el célebre “egipcio”, a quien visité en el penal de Chihuahua, acusado de varios feminicidios? ¿Sencillamente lo dejamos fuera porque su entorno ya cambió y en Ciudad Juárez debe vivirse otra etapa en la que el referente constante sólo sirva para las oraciones del Papa Francisco? ¿La justicia debe ser perentoria y terminarse cuando ya no sea oportuna recordar los sucesos sangrientos?
Y más todavía, ¿cuánto tiempo se requiere para que un caso criminal viaje en el tiempo desde el presente al pasado? Lo digo porque, desde el momento mismo de cometerse, por ejemplo, un asesinato y conmoverse y arrepentirse por el mismo, deja de estar en el plano actual para dejarse atrapar por el pretérito. ¿O debe esperarse que los periódicos informen del hecho y luego se conviertan en envoltorios para darle a las informaciones la pátina del ayer y, por ende, el perdón social?
Bueno, pues tal es la tesis del “probo” gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, empeñado en defender, hasta a ignominia, a su flamante procurador Roberto Flores Treviño a quien le “apareció” una ficha carcelaria en los Estados Unidos. El mandatario aludido alegó textualmente:
–“Nadie debe ser juzgado por su pasado”.
Como si fuese un filósofo griego sin distingo de cuánto debe entenderse por justicia plena. Para el neoleonés Bronco las cosas son como él manda y pobre de aquel que ose contradecirlo porque será reo eterno de las llamas de la persecución política. La intolerancia por encima de cualquier otro valor incluyendo la libertad y la democracia. Un cauce perdido para la ciudadanía.

Al gusto

Rafael Loret de MOLA

Reformar al gusto del presidente; así lo expresa él mismo cuando interpuso nuevas iniciativas para adecuar el modelo de la flamante Guardia Nacional a los fines y criterios del propio mandatario y extendiendo el debate entre los legisladores, tanto federales como locales en cada uno de los treinta y un estados federales y la Ciudad de México, en donde los seguidores de Morena no tienen dificultad alguna para proceder a favor del Ejecutivo federal dada su excesiva representatividad al estilo del viejo mayoriteo priista con una salvedad: la legitimidad con la cual llegaron con el refrendo indiscutible de las urnas.

No debiera existir poder superior a la soberanía popular ni es válido argüir que en obsequio a las soberanía de cada entidad de la República pueden los congresos locales determinar un cauce distinto al de la legislación superior que emana de la Carta Magna; ninguna constitución regional es superior a ésta y, por ende, debieran los estados aceptar que forman autonomías, y no soberanías, para comenzar a poner el orden en materia republicana. Bien me decía mi maestro Ignacio Burgoa Orihuela          que no habría mayor reforma al documento supremo que cumplir con cuanto ordena siempre y cuando se llamara a las cosas por su nombre. ¡Cuánta razón tenía!

Una muestra, en el Nuevo León de Jaime Rodríguez Caldero, El Bronco, los nuevos diputados aprobaron su rechazo al aborto en cualquiera de sus modalidades incluyendo el terapéutico y el derivado de una violación, circunstancia aberrante que destruye la vida de mujeres, adolescentes –y hasta niñas–, sujetas al flagelo de la dominación machista inaceptable y, además, criminal porque asesinan el espíritu y el futuro de sus víctimas. No es sólo un pecado de acuerdo a los mandamientos de los católicos sino un delito de lesa humanidad por sus consecuencias.

De allí la urgencia para determinar los nuevos escenarios comunitarios, con la familia en el centro de los mismos. Premiar a los violadores con el privilegio de un hijo de quien no se ocuparán equivale al brutal desdén de los radicales, los nazis, por ejemplo, respecto a otras razas y otros pueblos. Y esto, sencillamente, debe superarse; no cabe, además, en los propósitos de una Cuarta Transformación cuyas nociones de justicia se quedan a la mitad: exhibir los crímenes de Estado, los del pasado, sin perseguir y encarcelar, en su caso, a los delincuentes. No es así como se entiende una justa compensación social a los agravios cometidos por los infames; la coerción es el parapeto, además, para evitar nuevos atropellos y la reincidencia brutal de los peores.

Regresar al medioevo, como en Nuevo León –allí donde anda un Bronco mochador de manos y habilidoso para ganarse al presidente contra quien compitió–, sería convertir a la pretensa Cuarta Transformación en una parodia sin límite en pleno siglo XXI.

Putrefacción

Rafael Loret de MOLA

La herencia de putrefacción en el gobierno de México –cuyo pueblo es resistente hasta el masoquismo–, llegó a su mayor pico cuando el modelo presidencialista, concebido en la Constitución como una ruta hacia la extinción de cacicazgos y caudillajes, cedió terreno para abrirse a la pluralidad bajo las presiones, de siempre, por parte de la Casa Blanca.

Surgió, de esta manera, la partidocracia, aliada del establishment y por ende del mandatario en turno en el fondo –recuérdese el grotesco Pacto por México que sirvió para maldita la cosa–, cuyos intereses son iguales, mayores y paralelos que los de la clase política en el poder. Todos a uno, como mosqueteros de la rancia nueva aristocracia, con tal de proteger curules y escaños concedidos, los más, a través de complejas operaciones matemáticas que no entienden ni los propios beneficiarios.

De tal manera, las posiciones plurinominales y de representación proporcional, en su momento, separan a los legisladores y ediles de la representación popular y los ligan inexorablemente a las dirigencias partidistas que son quienes señalan la ruta crítica de las listas cuya numeración es definitiva: los primeros de cada una, por regiones, son quienes tienen las mayores posibilidades, o todas, de acceder al Congreso y hasta convertirse en líderes de bancada dependiendo de las confianzas, o complicidades, con la mesa directiva de sus respectivos partidos.

Esto es, no le deben nada al electorado –salvo el requisito mínimo de los votos obtenidos a favor de cada uno de sus emblemas–, y todo a quienes disponen el orden y las alianzas de sus superiores en el seno de sus organismos, dependientes del registro ante el Instituto Nacional Electoral, un organismo que caducó en poco tiempo por su evidente parcialidad, la negligencia ante los excesos del partido gobernante, sea el PAN o el PRI, cuando el Instituto aún tenía el apellido de Federal y no Nacional, y cuyo consejero presidente, Lorenzo Córdova Vianello, es tan impopular –por racista y sinvergüenza–, que cualquiera de los gobernadores en ejercicio.

Desde luego, las interrelaciones entre el INE y las dirigencias partidistas tienen objetivos superiores muy alejados de la trama con los temas electorales y el favor de la ciudadanía. Por ahora, lo verdaderamente importante, para mantener los equilibrios, se centra en las multas –esto es en su prescripción, anulación o mengua–, y, sobre todo, en las participaciones otorgadas a cada instituto por cuenta de sus militancias y de los sufragios alcanzados en cada jornada comicial.

Empresarios

Rafael Loret de MOLA

El eslogan favorito de Morena, a favor de combatir la pobreza, parece estar rebasado con los usos del poder y el fervoroso acercamiento personal con las comunidades más retrasadas y con mayor avidez de justicia e igualdad, en ese orden de ideas. Pareciera que, una vez más, el concepto redentor se desvirtuó en la praxis, ahora de la mano de Alfonso Romo Garza, familiar cercano del célebre Eugenio Garza Sada sacrificado en un crucero de Monterrey, a balazos, en 1975. Luego sería repudiado por el hecho el entonces presidente echeverría durante las exequias.

quel mandatario había señalado a “los riquillos de Monterrey”, días antes del crimen, como los responsables de los colapsos económicos de su régimen porque no habían accedido a elevar los salarios de sus trabajadores al considerar que un alza abrupta, mayor al 23 por ciento, sería catastrófico para la prioridad de crear nuevos empleos y otras argucias destinadas más hacia el chantaje, en ambos sentidos, que a la justicia social y aquel personaje nebuloso, LEA, y poco definido optó por la amenaza y cerró todas las puertas a un presunto diálogo; en estas condiciones la célebre Liga 23 de Septiembre actuó con absoluta impunidad bajo la guía de José Luis Sierra “El Perico”, casado con Dulce María Sauri Riancho quien sería, con el tiempo, gobernadora interina de Yucatán y presidenta nacional del PRI. ¿Sólo cuestión de enroques? Nadie ha querido responder respecto a este nexo nebuloso que ahora se extiende a los grandes capitales del país.

El primero de la lista de multimillonarios sigue siendo Carlos Slim quien, en alguna ocasión, refunfuñó cuando le señalé su sociedad con salinas y me pidió que lo probara allí mismo, donde estábamos, en el salón de juntas de Inbursa; le reviré, desde luego, diciéndole que no cargaba a todos los sitios con mis archivos pero podía probar lo dicho con el hecho mismo de que la entonces esposa del exmandatario había sido promovida a ejecutiva de Sanborn’s, uno de los buques insignias del magnate. Y así cesó la discusión.

Luego viene, en la lista de Forbes, el criminal Germán Larrea Mota- Velasco principal accionista del Grupo México, rey de la minería de la mano con las empresas canadienses y responsable de la tragedia de Pasta de Conchos, Coahuila, el 19 de febrero de 2006 con saldo de 65 mineros incinerados vivos. Era fox el presidente y ni siquiera dio la cara en el lugar de los hechos, miserable como es, pretendiendo prolongar la agonía de los deudos por mera demagogia, el sello de su mandato.

Para sorpresa de muchos, el tercer sitio lo ocupa ya Ricardo Salinas Pliego, desplazando a Alberto Baillères, por sus exitosas inversiones al acaparar plata y remesas, dos de los principales recursos de México utilizando su sociedad con los canadienses para presionar al gobierno en curso que acaso desconocía los vínculos sucios del personaje. Parecía que había una suerte de “luna de miel” entre éste y el presidente de la República pero en Baja California López Obrador evitó que prosiguieran las obras para perforar minas propiedad del empresario y las cosas, en todo sentido, se detuvieron.

Miserables

Rafael Loret de MOLA

Dicen quienes siguen con pasión las actuaciones presidenciales –mediáticas en buena medida a través de las “benditas” redes sociales a las que tiene bien controladas–, que cien días de gobierno no bastan para poner el sello y comenzar el andar de la Cuarta Transformación sugerida por López Obrador desde el inicio de su campaña por la Primera Magistratura del país. Sabemos de sobra que al asumirse el poder, cambian las perspectivas inmediatas; pero no digan que todavía es temprano tras el paso de tres meses y doce días y no sé cuántas conferencias “mañaneras” que han dejado botados ya a los de mayor edad en un gabinete amorfo.

Ya dije que la gestión presidencial merece ser aprobada –le pongo, por el momento, un ocho pese a la constancia de sus radicales que ofenden y rastrean mi trabajo sin cesar–, por su decidido acento para exhibir los crímenes del pasado inmediato si bien no vemos a los mayores responsables de ellos detrás de las rejas: ni a los huachicoleros, ni a los saqueadores de Pemex, ni a los cómplices del gobierno anterior en materia de construcciones que no serán terminadas pero sí indemnizadas, ni a quienes mantienen, desde la política, nexos con el crimen organizado aun cuando el presidente anunció que la guerra contra el narcotráfico “ya no existe”. Todavía no salimos de la sorpresa.

Fíjense: salinas apresó a “La Quina” en el primer mes y medio de su gestión; zedillo hizo lo mismo, en menos de tres meses, al aprehender a Raúl Salinas, el hermano incómodo de su predecesor; fox actuó en sentido contrario abriéndole la puerta del penal de Puente Grande a Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” quien se paseó por México, sin problemas, durante doce años; calderón se pasó los primeros cien días de su gobierno y varios meses más tratando de legitimar un mandato usurpado en las urnas, sin lograrlo nunca; y el miserable peña se dio el lujo de encarcelar a la poderosa Elba Esther Gordillo a menos de tres meses de su ascensión presidencial. Tiempo tuvieron para ello.

Por supuesto se insiste en que tales procederes se debieron a venganzas políticas pero el fondo de cada controversia es que se los encarcelados eran delincuentes de cuello blanquísimo y los fugados formaron parte de la protección de una derecha siempre temerosa

Si caemos…

Rafael Loret de MOLA

Los ataques con armas químicas en Siria –en donde los bandos se culpan el uno y el otro, con la injerencia notoria del gobierno atroz de los Estados Unidos–, se suman al estado de emergencia que vive Venezuela tras el pronunciamiento de la OEA sobre la inexistencia de la democracia en este país lo que, aun siendo cierto, significa un tremendo atentado contra la soberanía de la nación hermana y ponen sobre el tapete la posibilidad de un estallido de mayores proporciones, acaso materializado con el atentado –evidentemente terrorista aunque tarden en definirlo así–, en el Metro de San Petesburgo, Rusia.
México, por desgracia, no es ajeno a la tragedia universal porque participa, mediante una compleja red de cómplices que encabeza Jaime Camil Garza –tal y como he visto denunciando desde 1999–, el lagunero campeón en el contrabando de armas de alto poder que llegan a nuestro país para ser distribuidas, desde aquí, a distintas naciones, de Asia y África sobre todo pero también de Europa y el sur de nuestro continente.
Esta situación colocó al gobierno de nuestro país, durante el peor régimen de la historia, el de peña, en condición de cómplice de la mayor industria de los Estados Unidos, la armamentista, que no podría subsistir en un entorno de paz en el mundo; sencillamente, la economía estadounidense colapsaría porque el referente de su estabilidad ruin son las guerras y revueltas por todo el mundo.
Es preocupante que el desquiciado hombre-naranja, desde la Casa Blanca que comienza a teñirse entre dorado y rojo, tenga planes similares para México aprovechando el clima enrarecido por la excesiva desaceleración económica y su digna postura para no intervenir en el caso de Venezuela siguiendo el mandato de la Doctrina Estrada.
Si nuestra nación cae en el abismo del estado de emergencia, como tanto lo desea la ultraderecha, Trump, el hombre-naranja, tendría todas las posibilidades del mundo para expandir sus políticas xenófobas y asegurarse la rectoría política de México sin necesidad de disparar un solo tiro ante un ejército debilitado por el narcotráfico y decenas de sicarios que, sin duda, obedecen a sus “padrinos” de la Unión Americana tal y como ha declarado el célebre Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien también puso en la picota al ex fiscal de Nayarit, Edgar Veytia Cambero, clave para los encuentros narco-gubernamentales… y los sobornos a los ex presidentes.

Papas

Rafael Loret de MOLA

Al Papa Pío XII le señalaron, discretamente porque en su época cuestionar al Papa era caer en el estigma, sus relaciones con Hitler cuando fue Nuncio en Alemania y después también; es fama que bendijo a los ejércitos fascistas, los de Mussolini, antes de iniciar las batallas iniciales de la Segunda Guerra Mundial y la comunidad judaica le acusó de no haber intervenido con mayor firmeza cuando conoció los horrores nazis en los campos de concentración. Muchos años después, Juan Pablo II visitó Auschwitz, la mayor de las prisiones en donde se consumó el Holocausto, como si se tratase de un acto de contrición por los pecados eclesiásticos de la época: sólo unos cuantos sacerdotes, con riesgo de sus propias vidas, se atrevieron a guarecer a los inocentes perseguidos.

Con el Papa Francisco –el argentino y jesuita Jorge Mario Bergoglio–, parece que existe una tendencia temprana a descalificarlo por ciertas sospechas sobre su cercanía con la dictadura, en concreto con el jefe de la Junta Militar, entre 1976 y 1981, Jorge Rafael Videla Redondo. La peor de las acusaciones insiste en que el jesuita no reaccionó ante la desaparición –y muerte, obviamente– de dos de sus hermanos de Orden, Orlando Yorio y Francisco Jalics. El segundo, por su nombre de pila, pudo haber sido inspirador para Bergoglio a la hora de imponerse su propia denominación como Pontífice. Por supuesto, el Obispo de Roma, quien “cayó bien” en México aunque con grande controversia, niega los señalamientos y aduce que, de acuerdo a ese tiempo, actuó con prudencia y energía… hasta donde le fue posible.

Juan Pablo II, el Magno, con quien tuve el enorme privilegio de conversar en dos ocasiones inolvidables para mí, tampoco se libró de la maledicencia. Este columnista ha insistido, pese a la admiración que profeso al ahora Santo, en sus tres graves fallas con relación a México: su extremada tibieza en torno del crimen contra el Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo cuyos sucesores –en especial el ya retirado Juan Sandoval Iñiguez, quien sí votó en el Cónclave último–, no admiten las versiones oficiales armadas con los pies, esto es para darle salida rápida a un magnicidio que acaso prendió, desde entonces, la chispa de la violencia en abril de 1993 y luego vendría el año de la barbarie; la segunda fue la extremada tolerancia y protección al pederasta Marcial Maciel –muy hábil para los manejos financieros en una época en que la Santa Sede se había desangrado por las interrelaciones entre el Obispo Paul Marcinkus, gerente del Banco del Vaticano, y la mafia italiana a través del Banco Ambrosiano–; y, por último, el talante de las negociaciones con Carlos Salinas para posibilitar las reformas al artículo 130 de la Constitución, reanudándose las relaciones diplomáticas entre México y el estado Vaticano acaso con la factura del crimen contra el Cardenal Posadas de por medio.

Cada vez que se ha producido una crisis en el seno de la Iglesia, sobre todo cuando los sucesores de San Pedro son severamente cuestionados, los altos prelados defensores aducen que se trata de una nueva campaña del Mossad –la agencia de inteligencia de Israel– para cobrarse así pasadas afrentas y el hecho de haber señalado a esta comunidad como la verdadera responsable de los sucesos del Monte Calvario, sin medir que, en aquel tiempo, también Jesús provenía de Galilea en donde se profesaba el judaísmo. De allí, por supuesto, el encono entre quienes no reconocen a Cristo como el verdadero redentor y siguen esperando la llegada del Salvador, si bien aceptan que el hijo de Dios debe ser considerado uno de los grandes maestros místicos de la historia; no niegan su existencia, entonces, sino su condición.

El tiempo de AMLO

Rafael Loret de MOLA

El señor fox no deja de hablar; ya hace años superó en locuacidad a echeverría cuyos eternos discursos y apuntes en reuniones eran temidas por sus convocados. Pero Vicente exuda una fraseología por los cuatro costados sintiéndose con derecho a responder con cualquier barrabasada los adjetivos, como el de chachalaca, que le impuso el presidente actual en sus largos años de opositor. Y hoy honra esta condición para dejarse ver, a sus setenta y seis años, diciéndose pobre como pretexto para iniciar su invernadero de mariguana.

Detrás de la incontinencia verbal siempre se encierra un propósito non santo; de allí nuestra insistencia en que los encuentros del mandatario en funciones con los reporteros de la fuente no sean tan largos ni tan frecuentes: estoy seguro de que ganaría en audiencia y en interés en vez de perderla por lo repetitivo de sus frases y rutinas. Pareciera que fuéramos al cine todos los días a ver la misma y prolongada cinta. Ni “Roma” se construyó en mil días de fraseologías.

Quienes miden estas cosas calculan que entre el 7 y el 8 por ciento del tiempo presidencial se agota en estas “mañaneras” en las que se avanza poco, salvo en lo referente a la confrontación con los medios cada vez más áspera –no se entiende entonces el fin primigenio de las mismas–, mientras las grandes decisiones aguardan… en las salas de los aeropuertos.

También es absurdo lo que invierte el presidente en los vuelos comerciales y, por ende, en las salas aeroportuarias, lapso aprovechado para la incontinencia cibernética de las “selfies” de turistas nacionales y hasta extranjeros curiosos, hasta el grado de perder algún vuelo y ser obligado a viajar, por la noche y por carretera, invirtiendo varias horas, de alto riesgo, como consecuencia.

La sensatez no deriva siempre de la estudiada humildad. Y es necesario que el presidente de la República, el más querido por el pueblo pero también el más odiado por un amplio sector de la clase media alta y de los empresarios ladinos, deje de actuar el papel de mandatario casi menesteroso, atrapado en su propia red de palabrerías. Lo dicho: lo queremos para un sexenio, aunque reducido en dos meses, y no para un semestre.

Sobre todo porque los baños de pueblo, tan constantes, no equilibran las horas dedicadas a los empresarios, como Carlos Salazar, nuevo presidente del CCE, quienes le proponen ir de la mano para superar la pobreza y la corrupción que, en buena medida, algunos de los más privilegiados detonaron en plena era el neoliberalismo; porque, desde luego, la fuerza patronal no comenzó hace una semana.

La nación exige, de una vez por todas, acciones firmes que sean los cimientos para la Cuarta Transformación; entre ellas, las debidas pesquisas para llevar a juicio, desde arriba hacia abajo, a los grandes predadores de la patria. ¿O seguirán mofándose de ser intocables como el parlanchín fox, el prepotente calderón, el fallido seductor peña y los ladrones sindicales como Carlos Romero Deschamps?

Fuera de control

Rafael Loret de MOLA

Todo parece haber salido de control en torno a los poderes políticos, económicos y fácticos de los Estados Unidos. El mandatario de los cabellos naranja –obcecado en creer que puede gobernar a golpes de bravuconerías–, está resultando más torpe que el gobierno mexicano –terrible comparación–, en cuanto a declaraciones y pulsos contra cuantos se pronuncian contra él, desde el muy prestigiado New York Times –el más sólido baluarte del periodismo en la Unión Americana-, hasta el mundo de la farándula en donde situó a la estrella Meryl Streep en el infierno cuando ella fue quien llevó al mandatario a exhibirse per se, como un misógino empedernido y, además, narcisista.
Eso no es todo. Según recogen las agencias especializadas, fue el presidente peor evaluado tras los primeros meses de gestión con un raiting negativo –algo verdaderamente insólito– de menos cuatro por cierto y una aprobación general en picada: el 44 por ciento de aprobación, la más baja de la historia para un mandatario recién llegado a la Casa Blanca –luego fue oscura y ahora naranja y dorada–. Pero los números han revertido y ahora el “pato” Donald Trump cuenta con más de 60 por ciento de avales. El racismo, la xenofobia, el fascismo pues, nos mantiene apergollados.
Durante la ceremonia anual de entrega de los premios Oscar 2017 a “lo mejor” de la cinematografía hollywoodense, fue notable la incontenible crítica contra el huésped de la residencia de la avenida Pensilvania quien, en ese momento, balaba al lado de cincuenta de los distintos gobernadores del país con su característico gesto agrio. Desde el corazón del mundo del cine se le desafió, varias veces, a enviar alguna señal, un tuit cuando menos, para corresponder al alud de bromas, puyas y acusaciones directas contra un gobierno que ha convertido a la mentira más aviesa en ley; hasta se inventó un conflicto con ¡Suecia!, hace dos semanas, sin que jamás desmintiera lo que nunca sucedió preso de su vanidad extrema, más allá de la egolatría de fox para entendernos. Bueno, ni peña ha llegado a tanto.
Ahora bastó una mención al racismo y el éxito del filme “Green Book” por decisión de la secreta Academia, no de muy altas notas, para fustigar a Trump con el público de pie y palmas de las que salía humo contra cualquier forma de discriminación con una guinda: las tres estatuillas ganadas por nuestra “Roma” del genial mexicano Alfonso Cuarón.
Pocos saben además que la cultura de los muros no es exclusiva para México y cunde por el mundo así como la xenofobia se extiende entre los hijos del Tío Sam –los mexicanos que crucen la frontera están advertidos a pesar del dolor que les cause perderse las ofertas de los “malls”–. Por ejemplo, Turquía ya lleva levantada una barda de 290 kilómetros en su frontera con Siria –un documental sobre la guerra en esta nación se llevó una de las codiciadas estatuillas de la Academia sin que sus protagonistas pudieran viajar para recibirla por las prohibiciones absurdas del señor Trump, rechazadas por el conglomerado–, empapados del espíritu del magnate neoyorquino, cada jornada más fuera de sí, mientras crecen los rumores de su necesaria destitución a favor del vicepresidente Mike Pence, lo que no sería gran cosa si bien podría lograrse abandonar la zona de los radicalismos occidentales.

Manitas quemadas

Rafael Loret de MOLA

Manlio Fabio Beltrones fue gobernador de Sonora en la etapa crucial del salinato trágico cuando se produjeron los magnicidios del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo –al que poca atención dio el querido San Juan Pablo II–, Luis Donaldo Colosio Murrieta y Juan Francisco Ruiz Massieu cuya hija, Claudita, modificó su perspectiva transformando el rencor por la apetencia de elevados cargos públicos.

Como gobernador viajó a Tijuana luego del asesinato de Luis Donaldo, a regañadientes porque el entonces presidente salinas –según me confió Beltrones mismo– insistía en que no se moviera, y colectó información privilegiada de la que NO ha dado cuenta en casi veintidós años pese haber viajado con el asesino material, Mario Aburto Martínez, hacia la ciudad de México en un avión de la Procuraduría General. Ni siquiera fue capaz de informar sobre los pasajeros –uno en especial– que le acompañaron. ¿Es confiable un personaje con tal proceder tenebroso?

Los sonorenses, no uno sino un tropel, le acusan de haber desfalcado a la entidad por más de mil millones de pesos, una cifra bastante mayor a la deuda contraída por los Moreira –treinta y tres millones de acuerdo a los datos oficiales– y por el troglodita Javier Duarte de Veracruz –él “solo” contrajo empréstitos por 39 mil 798 millones sumados a los acumulados por sus antecesores, sobre todo Fidel Herrera, que elevó el renglón en 18 mil millones de pesos–. Pero, claro, a Manlio nadie lo investiga porque fue capaz de “recuperar” al PRI en su entidad con la exitosa dietista Claudia Pavlovich Arellano, hija de una ilustre dama, ésta sí, Alicia Arellano Tapia, la primera senadora que tuvo el país al lado de la campechana María Lavalle Urbina en la LXIV Legislatura.

El caso es que, en materia de arreglos soterrados, Manlio le ganó a peña cuando ya estaba listo todo para proceder contra el gobernador de Veracruz, en principio, y Beltrones reculó y aseguró que sólo era un rumor malsano ¡para debilitar al PRI! En realidad, en el fondo, pretendió cubrirse las espaldas por la fraudulenta victoria de otro personaje siniestro, Miguel Ángel Yunes Linares, el otrora elbista postulado por el PAN al gobierno de su entidad y con la marca de la complicidad que extendió cuando, en su condición de subsecretario de Seguridad Nacional, alteró el lugar donde se desplomó el helicóptero de su jefe, Ramón Martín Huerta el 21 de septiembre de 2005, apurado por afirmar que se trataba de un mero accidente para cerrar el expediente y venderle así el favor a los fox, los amigos del guanajuatense victimizado, cuando el clima de terror crecía sin remedio. Y nadie, absolutamente, ha procedido a realizar las indagatorias correspondientes. Círculo negro cerrado.

Castidad o demagogia

Rafael Loret de MOLA

En México el dinero desaparece sin dejar huella o dejándola volviéndolo invisible. Nadie sabe el paradero de los sobornos millonarios que pagó Odebrecht al junior Emilio Lozoya Austin –no Thalman, como dicen quienes lo confunden con su padre–, tampoco el dineral pagado por la casa blanca de Las Lomas, ni los miles de millones que componen la “estafa maestra”, el acto de simulación fraudulenta de mayores dimensiones de nuestra historia, ni tampoco los miles de millones desviados por los ex presidentes, desde de la madrid hasta peña, sin la menor explicación ni rastro alguno. Nos han saqueado miserablemente.
En la misma línea podemos anotar a la misteriosa residencia “Soledad Orozco”, llamada así por la mujer del general y ex presidente Manuel Ávila Camacho, que poco tiene que envidiar a los palacios de Europa y los jardines del Bosque de Bolonia; salvo por los torreones alberga riquezas muy semejantes a los castillos del viejo mundo como éste del viejo régimen con joyas invaluables dentro de sus paredes gigantescas y sus pilares atenienses… como los de aquel “partenón” que se construyó el célebre Arturo Durazo Moreno, tío en segundo grado de Alfonso Durazo Montaño, el actual secretario de Seguridad Pública situado entre dos fuegos.
Casi tres meses tardó el presidente López Obrador para percatarse de la inmensa residencia de Huixquilucan, patrimonio de la nación y por supuesto inajenable; esto es no susceptible de formar parte de uno de los tianguis del mandatario en curso en donde se han incluido hasta los vehículos destinados al uso de mandatarios y visitantes distinguidos extranjeros. Al paso que vamos sólo querrá venir a México la Condesa de Miravalle… para reclamar las “pensiones caídas” que el gobierno les daba por su linaje Moctezuma y que fueron cancelados desde la era de Abelardo Rodríguez con buen criterio.
Los partos históricos, como lo naturales, son siempre dolorosos. Y es por ello, además de otras mil razones, por las que el presidente está OBLIGADO a cuidarse y no vender a precios de oferta automóviles blindados para exhibirse aún más vulnerable a los ojos de sus enemigos. Recuerde: si tiene 30 millones de simpatizantes, otro tanto todavía lo repele aunque parezca otra cosa; y entre éstos últimos no faltan los radicales –como también él los tiene– que tuercen la ruta y amagan los gatillos.
López Obrador debe comprender que su deber es gobernarnos por cinco años y diez meses; ni más ni menos.

Visiones incompatibles

Rafael Loret de MOLA

EN ALGUNA OCASIÓN, HACE POCO MÁS DE TRES AÑOS, UN PERIODISTA HISPANO, DEDICADO A LAS CRÓNICAS TAURINAS…

aunque otrora fue un apasionado del histrionismo, me dijo con el aire de suficiencia de algunos colegas que creen saberlo todo porque descubrieron, por ejemplo, que el Real Madrid no aspira ya al título de la “liga española” porque el independendismo catalán es como una suerte de afrodisiaco para los jugadores del “Barsa” incluyendo a argentinos, uruguayos y brasileños integrados a su plantilla.

En fin, el colega resumió:

–Los peores publicistas de México son ustedes los mexicanos. Cada que dialogo con uno me cuentan atrocidades de su país.

Por un momento me sentí desarmado; no, México está bien porque lo sostenemos quienes lo amamos. Los señalamientos son para el gobierno putrefacto que prohíja la violencia, negocia con los mafiosos y mantiene a la población en un penoso estado de indefensión. Pero es difícil, cuando se habla de estas cosas, que los interlocutores confundan al país con las lacras que buscamos extirpar, y aún no podemos, la mayor parte de nuestros connacionales. Es como cuando se confunden los símbolos con la estructura del Estado. Peor acaso.

Le respondí que no era así… Le hablé de la obcecación hispana por la neo-conquista, recordándole que quienes proclamaron la Independencia corrieron a patadas a los que fueron infamados con el mote de “gachupines” para contrarrestar el de “indios” con el cual señalaron, de manera equivocada, a los nativos de América.

La caldera del diablo

Rafael Loret de MOLA

Está abierta la caldera del diablo y este mes sabremos si el presidente de la República será capaz, de verdad, de llenarla con el carbón de los ex presidentes y otros personajes de semejante ralea que han traicionado al país en la cúspide de un poder perverso en donde los valores se niegan o modifican de acuerdo a los criterios de quienes conforman la cúpula del mando, siempre reñidos con el concepto de democracia, removidos cada seis años.

Es buena oportunidad, además, para refrendar nuestra confianza en el principio de “no reelección” cuando, de manera por demás perturbadora y mañanera, comienza a hablarse de la permanencia del actual presidente, más allá del término de su mandato constitucional. A tales debe responderse que a la Revolución costó mucha sangre y grandes dosis de dolor profundo acabar con los caudillajes que se estimaban eternos –como sucede con los líderes sindicales de petroleros, ferrocarrileros, electricistas, mineros, telefonistas–, y ahora resultan inconcebibles aun considerando la carga inmoral de los dirigentes señalados, entre otros más.

La reacción de los ex mandatarios ante los serios señalamientos de quien ejerce hoy la titularidad del Ejecutivo federal ha sido, francamente, grotesca: rasgarse las vestiduras ante lo que ya se les había anunciado suficientemente, cacareando cuanto quieren para tener argumentos superficiales para decirse perseguidos y ampararse en algunos organismos internacionales que se atrevan a abogar por ellos en plena caída libre.

A más quejas deplorables, mayores pruebas contundentes como corroborar los más de dos mil millones de pesos que se agregan al monto exorbitante de la estafa maestra con el modelo Rosario Robles, contra quien ya debía haberse iniciado el debido proceso, o sumar las 21 mil millones de hectáreas entregadas por calderón a las empresas mineras, sobre todo canadienses, a través de los hombres con mayores fortunas en México: Slim, Larrea Mota-Velasco y Baillères. Todo un monumento a la corrupción entre cómplices de sendos sectores, público y privado.

Quien más grita es fox cuya actuación se paralizó, bajo las “muchas faldas” de su señora Marta, porque no fue capaz de contrarrestar al Congreso ni imponerse a los criterios de la terrible consorte quien fue la primera esposa de un mandatario en buscar la candidatura presidencial del PAN desde luego; la otra, Margarita Zavala, con la sangre de 49 bebés de Sonora en las manos, dividió al PAN y está por fundar otro partido por los artilugios del INE y en las narices de López Obrador.

Las calderas hierven pero son insaciables; y será, al final del camino –sin reelección posible– cuando podamos resolver el enigma de una cuarta transformación con o sin justicia.

Trimestre

Rafael Loret de MOLA

Dentro de una semana “larga”, como suelen decir los castizos, el presidente López Obrador llegará a sus primeros cien días de gobierno. Para muchos ha realizado más que varios ex mandatarios juntos en un arranque esperanzador; otros, quizá los menos pero no hay manera de medirlo, alegan que ha fundado las bases para el incremento de la violencia atorado en la Guardia Nacional y colocan en riesgo la perspectiva económica por el desempleo creciente y las dudosa relación con USA.

Los primeros, a mi entender, se pasan de eufóricos radicales; los segundos, exaltan sus rencores y no reconocen virtud alguna en el mandatario. No existe término medio y este es precisamente el que estamos obligados a intentar quienes pretendemos observar la realidad con una visión no plegada al oficialismo chayotero ni al pertinaz ataque chantajista. No es difícil la labor pero, desde luego, ni de lejos podemos situar al régimen que corre al lado de los encabezados por las lacras salinas, zedillo, fox, calderón y peña; del casi centenario echeverría no me ocupo porque ya tendrá que rendir cuentas al Creador muy pronto.

Durante el mes de marzo, si la cuarta transformación va en serio, habrá de realizarse la consulta, programada en principio para el 21 coincidente con el aniversario del natalicio del Benemérito, para solicitar a la soberanía popular si decide o no enviar a proceso a los ex mandatarios citados; la lógica nos conduce, sin remedio, hacia los juicios de cada uno de ellos a sabiendas de sus desviaciones y, sobre todo, de sus insolentes posturas, sobre todo las de los derechistas fox y calderón, quienes han mostrado un perfil provocador como escudo para decirse perseguidos por el nuevo régimen. Es necesario desenmascararlos.

Ninguno de los cinco personajes tiene perdón ni salida aunque, claro, se defenderán como gatos con las patas arriba alegando desconocer o ser ajenos a las imputaciones criminales; pero basta con un mínimo sentido común para saber que salinas tuteló los magnicidios de Colosio y Ruiz Massieu, su cuñado y padre de la actual presidenta del PRI; zedillo inició la venta formal de todos los recursos del país; fox siguió la ruta arrinconándose porque no podía dialogar con el Legislativo y luego minimizó los daños generados con la explosión de la mina de Pasta de Conchos; calderón se metió en saco de once varas militarizando al país y cubriéndolo de sangre y peña no fue sino exaltador de lo mismo llegando a niveles genocidas y a una corrupción sin medida.

Esta es una pequeña síntesis. Y, por supuesto, en comparación con ésta, el presidente actual sale más que bien librado aunque, también, la exageración mediática lo coloque en el blanco cada día; tal su resistencia a ser debidamente protegido y su negativa actitud ante la crítica que eleva el falso “valor” de sus radicales exhibiendo a quien pretenden endiosar como si fuere un dictador. La adulación desmedida no es signo de salud democrática ni lo será jamás ni en ninguna circunstancia.

A noventa días de su asunción presidencial todavía el jefe del Ejecutivo no abre los candados para proceder contra los de arriba y se muestra extremadamente complaciente con la clase empresarial. El triunfador del trimestre es, sin duda, Alfonso Romo Garza.

El respeto

Rafael Loret de MOLA

¿Qué es el respeto? Cualquiera podría alegar que la pregunta sobra en el ideal de la convivencia pacífica, casi una utopía. Sin embargo, en el presente, las condiciones cambian y, para muchos –sobre todo los pelafustanes de la partidocracia enferma–, sólo debe existir respeto cuando se coincide con sus ideas y, por tanto, cualquier mentecato puede encararse, sin más razones que su estulticia, con quien aboga con argumentos sólidos contrarios a las líneas dirigentes; de lo contrario, asumen que la parte contraria “está vendida” o simplemente es despreciable aunque sus razonamientos sean suficientemente sólidos.

Por desgracia no es sólo en la política sino en las distintas regiones de nuestra existencia. Pareciera que el modelo del mexicano ideal pasa por ser futbolero, fanático del Guadalajara o el América preferentemente, asiduo a la Lucha Libre, mitad parodia como la vida nacional, a las pachangas en Garibaldi y a las fiestas rumbosas con harto tequila; y entre los periodistas, además, con una tonelada de café encima por cada jornada para mantenerse tenso la noche entera aun en brazos de alguna damisela.

Para muchos el ser mexicano conlleva ser Guadalupano y hasta priísta “por respeto” aunque los segundos sean cada vez menos porque ya no pueden sostener la mirada a quienes han sido dolosamente afrentados por las decisiones oficiales paranoicas como la heredada ley de seguridad interior…¡que ni los militares querían! Ahora, cualquiera, pero más los críticos del régimen escatológico de peña, queda en calidad de sospechoso como lo estuvieron los estadounidenses tras la “ley Bush” decretada para buscar terroristas hasta debajo de la almohada tras los atentados brutales de septiembre de 2001.

Esto es: la regla de la estabilidad cambió. Ahora no se manifiesta la presunta inocencia sino que debemos asegurarnos de contar con pruebas suficientes de que NO somos culpables por tal o cual hecho abominable. Para algunos, de criterio corto, deberían colgar a quienes profesan fanatismos distintos a los suyos y les gusta, qué caray, las canciones de banda en donde se dibuja, muy por la superficie, a los capos que enseñorean el panorama global gracias a las complicidades de altura; no hablo de los mandos mexicanos sino de los de la Unión Americana que son los reguladores permanentes del gran mercado mundial de las drogas. Sigue al dinero y encontrarás la cueva de Alí Babá.

Existe un genoma que atrae a las masas hoy, el del desprecio a los semejantes como opción para sentirse superiores. Por ello hay y proliferan tantos necios, ignorantes y tontos que creen, a pie juntillas, que si dominan el mundo cibernético son genios ya y no requieren de sabiduría adicional; por tanto, cualquiera otro, incluyendo los “viejos”, son carroña inservible y despreciable. Los valores trastocados en un mundo al revés. En principio, su investigación se cierne a las enciclopedias electrónicas y no le dan importancia a la ortografía porque sería tanto, para ellos, como perder el tiempo sin comprender que los desequilibrios semánticos pueden convertir al entorno en una inmensa Torre de Babel en donde sea imposible la puesta de acuerdo. Cerrar no es igual a serrar, por ejemplo; ni puede considerarse que soy superior a Hemingway, Vargas Llosa, Paz, Fuentes, Cervantes y hasta Sor Juana porque ellos loaron a la tauromaquia que es vista, por quienes jamás se han tomado la molestia de comprenderla, como salvaje expresión del medievo en la filosofía anglosajona que no observa igual las matanzas de hombres, mujeres y niños que realizan a diario sus marines “desde el reino de Moctezuma”.

Detractores

Rafael Loret de MOLA

Pese a que nuestro país forma parte de los bloques noticiosos sobre las regiones más violentas del mundo y cada noche se da el refrendo de acciones bárbaras, asesinatos de periodistas –ya son media docena en lo que va de la nueva administración federal–, crímenes múltiples contra familias enteras y frecuentes encuentros entre mafias, las del gobierno y cuantas forman la delincuencia organizada, aun con todo este peso México NO ha dejado de ser un destino turístico apreciado y encantador con una importante crecida de visitantes.

Si solo en cuanto a la violencia contra colegas nuestros el entorno nacional es comparable únicamente con algunas de las naciones en donde priva la guerra y nunca se sabe si podrá llegarse a la noche sin un tiro en el cuerpo, digamos Siria, Afganistán, Pakistán o Irak, entre otros más, el disparo favorable del turismo va en alza como en las naciones que han encarecido todo para tratar de equilibrar la pérdida de turistas y la tendencia de éstos a evitar gastar de más salvo las excepciones de quienes no saben de pesadumbres y ostentan fortunas difíciles de asimilar por las mentes de los comunes.

Suele suceder que un elevado porcentaje de vacacionistas no salgan ya de sus hoteles advertidos de que cruzando la puerta de la recepción quedan a expensas de la violencia cotidiana; por supuesto, muchos de ellos prefieren disfrutar de las playas, las zonas arqueológicas bien vigiladas, algunos sitios relevantes siempre de la mano de un guía o de varios, en autobuses plenamente confiables. Pero gran número de turistas prefiere gozar de la hostelería y sus limitados conceptos gourmet.

Recuerdo a una pareja española a la que convencí de viajar a la Rivera Maya, una de las zonas más bellas del mundo y acaso con las mejores playas del globo terráqueo, y el diálogo que sostuvimos a su regreso.

–Bien, todo muy bien –me contaron como saludo–.

–¿Disfrutaron de la gastronomía peninsular? –pregunté deseoso, claro, de que elogiara la comida yucateca que enciende mi paladar–.

–Pues, la verdad, en este punto no nos fue como decías.

–¿Por qué? ¿No les gustó?

–Mira la primera noche nos sirvieron un spaghetti infame y a día siguiente pretendimos comer langosta y nos cobraban algo así como 40 euros por una cola… y siendo cuatro nosotros no pudimos darnos ese lujo.

Entendí, desde luego. Los llevan como borreguitos a donde puedan comerse pastas y pizzas, como si no hubieran salido de España o los Estados Unidos, o les cobran un dineral por una langosta pescada en Maine y no en la rivera de la península, en Río Largatos, Yucatán, por ejemplo, que puede encontrarse a un precio muy inferior. El turismo parece armado para los ricos o los tontos que ignorar todo y no aprecian lo mejor del país.

Por supuesto, no los inhibe la violencia cotidiana y ni siquiera se enteran de los ajusticiados en las carreteras colindantes. Y cuando regresan preguntan a quienes les señalamos los riesgos:

–Oye, ustedes los mexicanos son los peores detractores de su país. No pasa nada allí.

Y nos gana el silencio avergonzado.

Drogas y armas

Rafael Loret de MOLA

–Sí, debo reconocerlo, el PRI está muy desprestigiado. Es imposible negarlo; pero no sólo el PRI, ¿eh?
Hace tres años, casi sin percatarse de sus propias palabras, Enrique Jackson Ramírez, exprecandidato a la Presidencia de la República y uno de los priístas con más larga trayectoria legislativa –fue presidente de la Mesa Directiva en el Senado entre 2005 y 2006, además de coordinador de su bancada en la Cámara de Senadores–, debió hacer las labores de periodista crítico ante algunas preguntas incisivas y luego de repasar la agenda del Congreso para los años por venir; como le dice parecía en funciones de periodista y no de político, en nuestro tradicional desayuno de los viernes coordinado por Silvestre Fernández Barajas –toda una institución para promover el debate nacional y con entorno plural de verdad, condición que le da un aire de indiscutible singularidad–, al relatar los debes pero no las acciones tomadas por su partido y los demás en el seno del Poder Legislativo.
Por ejemplo, durante varios minutos se refirió a los tráficos de drogas, de armas, de personas, como punzantes anomalías de un México hondamente herido que dijo estaban en “la mesa” de discusiones con escaso avance –esto lo expresó este columnista–, sin precisar algunas de las reales causas de los mismos en un país minado altamente por la negligencia del gobierno e incluso, como refirió mi amigo Lorenzo Silva Chacón, por el andar hacia un estado fallido. No es poca cosa. Pretendimos ser puntuales al respecto:
1.- En cuanto a las exportaciones de drogas hacia el mercado de consumo más grande del mundo, optó por evitar tocar a la clase política infiltrada acaso encabezada por dos priístas muy “distinguidos”: el presidente del partido, Manlio Fabio Beltrones Rivera, y el ahora senador Emilio Gamboa Patrón, enclave desde los ya lejanos tiempos de miguel de la madrid hurtado –rey y fundador de la cofradía de la “mano caída”–, y uno de los más favorecidos por ello.
El señor Gamboa no se cansa de saltar de una Cámara a otro luego de construir un currículo exprés bajo la férula del nefasto carlos salinas: fue director de la Lotería Nacional, del Infonavit, del Fonatur, del IMSS y, finamente, secretario de Comunicaciones y Transportes sin animarse, por miedo al cacicazgo del sureste, a lanzarse a la conquista de la gubernatura de Yucatán. ¡Suerte de los peninsulares quienes, sin embargo, han visto transformada a nuestra Mérida adorada en reducto de las familias prominentes de los “capos”; por eso la plaza, dicen, está fría en términos de violencia; pero arde, como toda la República, ante los mandatarios(as) coludidos y despreciables por ladrones e incluso asesinos. Como en todas partes.
2.- Respecto al contrabando de armas, pregunté a Jackson, si tanto era el interés por descubrir el fondo de la cuestión y a cuantos lo prohíjan, ¿por qué, entonces, no se indagaba a principal beneficiario del mismo, el lagunero Jaime Camil Garza, amigo y cómplice de salinas, zedillo, fox, calderón y peña? Si por aquí pasan los pertrechos destinados a la guerra en Asia y a las permanentes masacres en África, alguna razón debe existir para ello: acaso las “buenas” relaciones con España en donde, a cambio de la expansión de sus consorcios sobre nuestro territorio –sobre todo en los renglones financieros y de comunicaciones–, transitan sin problema los instrumentos para matar que han causado algunos de los grandes estragos, incluso el terrorismo que disparó a París como una ciudad altamente insegura.

¡Ay, la corrupción!

Rafael Loret de MOLA

Es tan profunda la corrupción en México que se construyeron valladares para mantenerla más allá de los sexenios amorales del PRI y el PAN; digamos desde la administración de miguel de la madrid, ya extinto y menos resistente que el casi centenario echeverría, cuando se rompió la lógica política con la incorporación de México a América del Norte –de niños nos enseñaron que pertenecíamos a Centroamérica–, a cambio de añejarnos del cono sur y del propósito de crear un Mercomún Latinoamericano. Fue ésta, sin duda, una gran traición a México.

El primer punto del gran tejido de la corrupción comienza con el entreguismo notable de los regímenes del pasado y la pasividad del actual ante el acecho frecuente del “pato” Donald Trump y su histeria a favor del muro de la ignominia. Ha sido cuidadoso el presidente por cuanto sabe de la inestabilidad mental del huésped de la Casa Banca –esperemos que sólo por dos años más–, y su capacidad felona por construir escándalos globales basándose en sus ambiciones personales; ahora es el petróleo venezolano la guía inmediata para las familias estadounidenses desde los Bush hasta los Trump. Por eso repudio a las dinastías enraizadas al poder.

De lo anterior deviene uno de los mayores absurdos que he atestiguado: la postura del fiscal general, Alejandro Gertz Manero, respecto al caso Odebrecht –la secuela de sobornos de mayor calado en las últimas décadas o en casi un siglo–, con el fútil alegato de que existe un compromiso soterrado para no hacer averiguaciones al respecto, firmado por los procuradores de México y Brasil hace algunos años, a cambio de un insondable intercambio de informaciones. El espionaje por encima de la ley y la justicia.

Si hablamos de una “cuarta transformación”, con tantos adherentes en el país, resulta absurdo apegarse a un acuerdo que contradice nuestro orden legal y hace mella de nuestra soberanía. Sencillamente no cabe, bajo ningún argumento, privilegiar a los ladrones que fueron untados con dólares –no sólo los ex directores de PEMEX sino también sus jefes, los ex presidentes–, y ofender y acotar al Estado de Derecho que NUNCA podrá asimilar enjuagues subterráneos de este tipo y menos si se trata de construir una democracia que, por lo visto, es bastante endeble.

Si así vamos, no hay razón para que se solicite la extradición de “El Chapo” por la misericordiosa idea de que ningún mexicano debe ser tratado como animal rabioso y encerrado de por vida en una jaula, ni siquiera una de esas perreras en donde los “amos” determinan la existencia de sus posesiones de cuatro patas. Y, después, erigirle un monumento, en Badiraguato por ejemplo, en homenaje a sus capacidades para combatir, enajenándolos, a las nuevas generaciones de norteamericanos.

Si la ley importa no existe razón para haber enviado al capo citado, y a muchos otros, hacia USA; algunos de ellos sin ser juzgados en nuestro territorio y en el caso de Guzmán Loera por no poder contener sus fugas de película. También en esta instancia perdimos, como nación, el respeto hacia nuestras fuentes de derecho. Ya solo esperamos ver a Baltazar Garzón, español fanático, presidiendo la Suprema Corte de Justicia de la Nación (mexicana).

Sainetes

Rafael Loret de MOLA

Alguna vez me comentaron que los intelectuales no pueden acercarse al futbol porque es bastante pueril observar a veintidós millonarios ir detrás de un balón y enfebrecerse hasta el delirio cuando éste penetra el llamado arco contrario que se convierte en el de la victoria, como si el honor de los fanáticos dependiera de cuanto hacen las botas de sus ídolos intocables en una reminiscencia no muy lejana de los dictadores que aplastan la voluntad general pisoteándola literalmente.
La descripción es bastante dura y no concuerdo con ella porque gracias al deporte y a los grandes espectáculos que además encumbran nuestra cultura y las tradiciones centenarias, como la fiesta de los toros, las grandes masas no piensan sólo en política y cuentan con escenarios propios para el desfogue interior. Una buena dosis de libertad cada semana no daña al cerebro y sí, en cambio, redime a las almas atormentadas por los malos gobiernos, desde dictaduras hasta titiriteros de malas artes, o las demagogias crispantes. No todos piensan igual y reconocerlo así es comenzar a andar hacia la democracia; pero ¡qué difícil es ganar el respeto de los adversarios!
Tal deben pensar algunos de quienes acompañaron y exaltaron a López Obrador durante sus primeros años de lucha al contemplar a varios de los miembros de su gabinete presidencial, Olga Sánchez Cordero, Esteban Moctezuma Barragán, Alfonso Romo Garza, sobre todo, Alfonso Durazo Montaño, Javier Jiménez Espriú, Carlos Urzúa Macías, Manuel Bartlett y otro más quienes, naturalmente, no necesitan de sus estipendios reducidos porque cuentan con capitales abundantes, inmuebles que pueden o no declarar, y una larga cauda de negocios.
De allí que surjan diferencias graves entre algunos, como Romo y Julio Scherer Ibarra, empeñados en asesorar al presidente según sus distintas doctrinas e incluso sus propósitos personales para estar más cerca y con mayor influencia de la Presidencia sin retrato –nos ahorramos un millón de pesos con ello que bien habría podido donar, para exaltar su amistad, Ricardo Salinas Pliego o Emilio Azcárraga Jan-.
Si el mandatario en curso habla de intentar la unidad de la República como basamento de la Cuarta Transformación, debería comenzar con esos colaboradores adinerados que no se parecen al perfil del servidor público dibujado por el presidente cuyo buque insignia lleva a algunos pasajeros que no precisamente vivieron mal al calor de la burguesía y/o de la Presidencia de la República. Sólo Juárez y Morelos se salvaron de las tentaciones de la ambición; o algunos más, como Hidalgo y Madero, cedieron sus bienes para engendrar los valores libertarios; finalmente, el general Cárdenas vivió como un potentado en una extraña simbiosis de su grandeza socialista y de la burguesía de su época.
De estas sutilezas, muchas de ellas parodias sin contemplaciones, está llena la historia incluso la de este nuevo lanzamiento hacia la utopía tapizada por la esperanza y el rencor, incompatibles.

Futuro

Rafael Loret de MOLA

Viendo hacia el futuro puede creerse que México tiene ante sí dos caminos: la dependencia total bajo el flagelo de las rectorías de Norteamérica y el perverso Trump; o un cambio sustantivo del “sistema” con la fuerza de una juventud que no tolera la partidocracia, aborrece la corrupción y quieren el rescate de su patria. Así lo percibo cada que dialogo con los universitarios y me dan alientos. Les digo lo amargo de saber sobre la imposibilidad de ver una transformación real del país a corto plazo, y más si nos gobiernan los continuistas a quienes sólo asustan los reclamos de la Casa Blanca y los posibles escándalos por sus riquezas mal habidas; pero los temporales pasan y los sinvergüenzas mantienen dominio, territorial y mental, sobre millones de mexicanos agazapados. Y esto me revienta por dentro.

A los jóvenes comento que mi generación y varias de cuantas vienen detrás han fracasado rotundamente; quizá el parteaguas de 1968 nos condujo a la derrota interior y al ostracismo que pende de la impotencia. Creo, sinceramente, en la postración de muchos de quienes fueron protagonistas de aquellos hechos, fueron encarcelados y saben la verdad sobre los crematorios militares ahora ocultos bajo las siete llaves de las mentiras castrenses. No pudieron, de verdad, continuar el camino y ahora, como este columnista, nos agobia el presente con la esperanza en la cuarta transformación todavía. ¿Cayó la hegemonía del PRI? ¿Y para qué? De cualquier manera están emboscadas las mismas mafias luego de doce años de tremenda simulación con una derecha sin capacidad para gobernar y muy propensa a las amoralidades y a los desvaríos, egocéntricos y alcohólicos. En punto cero arrancó el nuevo sexenio en diciembre pasado.

Me temo que ser optimista, en estos tiempos y como tanto hemos repetido, es caer en la demagogia más recalcitrante, la misma que se da cuando se considera ofensivo cuestionar al presidente porque –se alega– con ello se falta al respeto a la sagrada institución, esto es como si la suprema voluntad fuese la cúspide del poder contrariando la tesis democrática del gobierno de todos y para todos; por ello, claro, se confunden los términos mandatario –quien obedece– y mandante –aquel que ordena–, siendo la figura del segundo la acreditación toral de la soberanía popular.

En España, por ejemplo, se insiste en la supremacía de una monarquía sin más sustento que las ceremonias denominadas de representación; aun así, los Borbones –con sangre mexicana más bien como explicamos en El Alma También Enferma–, cobran al año bastante menos que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de México, el presidente de la República, el de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y, por supuesto, el diligente consejero presidente del Instituto Nacional Electoral. A Felipe VI le entregarán este año estipendios por 234 mil 204 euros –tres millones 900 mil pesos en promedio, variables de acuerdo al tipo de cambio–, mientras el Presidente de la Suprema Corte de Justicia, en México, se lleva más de siete millones de pesos en el mismo plazo aun cuando alegue que trabaja bastante más que la testa coronada. Allá, siquiera, el monarca se redujo el sueldo en más de cincuenta mil euros y aquí hasta el alcalde de la población más depauperada se fija honorarios muy por encima de la realidad.

Fastos

Rafael Loret de MOLA

EN MÉXICO, CUANDO SE HABLA DEL EJÉRCITO EN SU CONJUNTO SON ESCASAS LAS OPINIONES QUE LE CONSIDERAN UNA…

institución destinada a preservar la soberanía sino, más bien, se le señala como un órgano de represión, infiltrado por los grandes cárteles e incluso por elementos armados de los Estados Unidos –una información “top secret” pero revelada por algunos elementos avergonzados–; huele a muerte y a drogas, por las múltiples confiscaciones de las mismas que terminan incineradas.

Alguna vez fui invitado a una de estos fastos de quema de cocaína bajo el mandato de miguel de la madrid y a pocos meses del asesinato de mi padre

–cuya autoría intelectual recayó en el general Juan Arévalo Gardoqui y ensucia las manos del ahora director de la CFE, cuyo nombre nauseabundo me niego a escribir

–. En presencia del mandatario y el general mencionados, se me acercó el jefe del Estado Mayor del segundo, José Ángel García Elizalde, luego ascendido a general, quien me susurró:

–Si no cree que es cocaína puede bajar al campo para que lo corrobore.

–Le agradezco

–le respondí al farsante–

pero no soy parte de este circo. Y lo dije en alto para que escuchara el perverso y cínico presidente que tiempo después, ya sin la banda tricolor que entregó fraudulentamente a carlos salinas, me diría en su casona de Coyoacán:

–Mire, Rafael: todas las buenas intenciones que tenía para llegar al fondo sobre el asesinato de su padre, me las empañaron en Gobernación. La aseveración señalaba al tal Bartlett, como epicentro del “operativo” criminal.

Y así y todo he pedido al presidente López Obrador, a treinta y tres años del crimen, una nueva investigación: el asesinato no prescribe, el poder sí.