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Jueves 24 Mayo del 2018
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Piense

Rebasados

Rafael Loret de MOLA

Por Holanda ya se tiene programado terminar con el consumo de combustible en el año 2025, dentro de nueve para ser preciso, a cambio de utilizar bicicletas con bandas y motores eléctricos, no contaminantes, para caminar con rapidez sin necesidad de gasolinas. Tal, por supuesto, les libraría de la dependencia del petróleo y provocaría, de extenderse como se espera esta medida a otras naciones de Europa, una tremenda, irreversible, caída en los precios del crudo, cuando así convenga a la nación con mayores reservas en el mundo: los Estados Unidos a menos que, lo dudamos, se imponga la Unión Europea a los multimillonarios norteamericanos que se alegraron por la llegada del “pato” Donald Trump a la Casa Blanca. Y ahora desea comprar el premio Nobel de la Paz que se empequeñecería.

Mientras, en Alemania se esmeran en edificar grandes zonas para captar la energía solar como sucedánea de la eléctrica y así cubrir sus necesidades, de la manera más natural, sin requerir de enormes inversiones y sus secuelas, desde la peligrosa construcción de plantas nucleares –la solución ideal para los estadounidenses–, termoeléctricas o hidroeléctricas, como la mayor parte de las nuestras que aprovechan la fuerza del agua mientras ésta no se acabe por los predadores urbanos y el colapso en cuanto a la creciente demanda del líquido en la macrópolis llamada ciudad de México que absorbe cuanto necesita el campo para sobrevivir sin haberse logrado la cultura necesaria para evitar el diario desperdicio.

¿Cuántos de ustedes, amables lectores, suelen detener su andar, siempre apresurado, cuando observan cómo las mangueras de algunos jardineros están inútilmente abiertas hasta anegar las banquetas? ¿Les recaman por ello o simplemente toleran lo abusos, descendiendo al arroyo, con los consiguientes riesgos, sin chistar? Por aquí debería comenzar, por ejemplo, nuestra #cerocobardía. Por desgracia, nos hacemos los tuertos y seguimos sin denunciar estas anomalías que trastornan, en mucho, la vida de la ciudad y nuestra propia existencia. Ya es hora de ser congruentes con nuestros deberes colectivos.

Lo mismo va para quienes, abusivos, sacan a tres o cuatro perros a pasear, además de cuantos son contratados ex profeso para ello, y ganan los espacios dedicados a los niños cuyas cuidadores temen dejarlos corretear ante la mirada y los “jugueteos” de los animales. No son pocos los casos de criaturas, y de personas mayores, brutalmente lastimadas por la prepotencia y negligencia de los amos de las mascotas de razas agresivas a los que sueltan sin siquiera un bozal –dicho de otra manera: el cautiverio al que las someten tiene enormes inconvenientes como el descrito cuyo parangón sería el del hollywoodense Hanibal–, o el menor cuidado para los demás, tantas veces acosados.

Me enfada, y mucho, que habiendo espacios propios para pasear a los perros no se respeten las sendas y los parques en los cuales se prohíbe la presencia de animales –salvo las curiosas ardillas que liberan de predadores las zonas de recreo–, y he debido sostener serias discusiones con los prepotentes que se creen dueños de la ciudad; algunos de quienes se ejercitan por la mañana han dado cuenta frecuente de estos abusadores con escasa fortuna y no son pocos aquellos que logran mantener su conducta ilegal a costa de distribuir mordidas… ¡y denunciar a los ofendidos! No he llegado a este extremo pero sí, casi, a los empellones y los insultos de los “amos” impetuosos cuya egolatría es tanta que requieren rodearse de perritos al estilo de Hitler.

Y vamos a escuchar el segundo “debate” con todo y las comparsas.

Las narices de Trump

Rafael Loret de MOLA

El próximo domingo 20, en la Universidad de Baja California, en Tijuana –una sede significativa por sus alcances fronterizos y por haber sido la última escala de Luis Donaldo Colosio hace casi un cuarto de siglo–, se verificará el segundo debate, ahora sobre temas específicos y, supuestamente, dando cauce a algunas preguntas de los cincuenta invitados escogidos por el racista consejero presidente del INE; la imparcialidad, claro, no está garantizada y, de nuevo, Andrés será el eje rotatorio aun cuando las torpes encuestas señalan un alza importante de Ricardo Anaya Cortés –la misma estrategia usada por calderón hace doce años–, para dar la impresión de que puede alcanzar y rebasar al puntero.

Sólo que ahora los temas serán más específicos: política exterior, fronteras y migrantes, lo que se antojaría, en circunstancias normales, para ponderar la unidad, en defensa de la soberanía nacional, de los cuatro aspirantes más uno totalmente desquiciado destinado a volver a la gubernatura de Nuevo León. Esto es, dos tramposos –con Margarita–, en supuestamente condición de independientes, y tres representantes de coaliciones de tres partidos –agua y aceite–, indefinibles por las contradicciones mismas de sus alianzas de la derecha con la izquierda y viceversa.

En estas condiciones, es claro que apostarle a la demagogia sería exitoso. Ninguno se atreverá a decir que comulga con Trump, el protagonista ausente, en sus locuras del muro y de cerrar fronteras a todos los extranjeros… salvo a inversionistas de la talla de Carlos Slim Helú de quien fue empleado el hoy huésped de la Casa Blanca. Más bien, matizarán, hasta donde les sea posible, sus propias posturas y arreglos a lo largo de la primera mitad de una campaña de descalificaciones sin fin en la que se pretende ver a los periodistas dando vueltas como pollos rostizados. Me río de los politicastros que lo pretenden.

Pero, ¿cuál será el mensaje para Trump, a sabiendas de la indiscutible influencia de la Casa Blanca en los comicios, tal y como lo solicitaron los priistas aberrantes, entre tales Claudia Ruiz Massieu ahora cesada como secretaria general del partido otrora invencible? ¿Y el tono? Será todavía más difícil para Andrés quien festinó su reunión con Larry Fink, presidente de BlackRock, la gestora de inversiones más poderosa en el mundo, en medio de la polémica sobre su propuesta para la licitación, hacia capitales privados, del conflictivo nuevo aeropuerto de la Ciudad de México; esto es, el problema no es el terreno lacustre sino sólo la cuestión monetaria según se desprende de la nueva actitud del favorito para ganar la justa del primero de julio.

Sí, han cambado mucho. No me habría imaginado que Andrés volviera la cara hacia los empresarios que lo ofendieron y les tendiera la mano; ni que Anaya encabezara el linchamiento contra peña aunque ahora hable de iniciar los debidos procesos “sin intocables” –lo mismo que ofreció el actual mandatario en su momento-; tampoco, en fin, que Meade defendiera con tanto ahínco a un partido, el PRI, pero sin tenerle la confianza necesaria como para afiliarse al mismo.

Por fortuna, las perogrulladas están llegando a su fin.

Incongruencias

CIUDAD DE MÉXICO, 22ABRIL2018.- Margarita Zavala, Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez previo al inicio del debate presidencial en el Palacio de Minería. FOTO: CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Van y vienen los candidatos en la antesala de su segundo debate, el martes 22 en la Universidad Autónoma de Baja California –centrado en la política exterior, las fronteras y los migrantes–, y ni uno solo de ellos se anima a responder las cuestiones centrales que la ciudadanía exige: la violencia de Estado, los nexos con el narcotráfico, la excesiva apertura a las multinacionales explotadoras y la creciente miseria de la mayor parte de los mexicanos como consecuencia de la corrupción, la pésima administración y las canonjías a los empresarios-cómplices, como Claudio X. González y otros más que suelen meterse a la bolsa a los presidentes en ejercicio sin importar filiaciones ni, mucho menos, ideologías.

Pero también hay otras interrogantes tabúes. José Antonio Meade, quien cada vez se observa más incómodo en su papel de seguro perdedor, no se atreve a explicar cómo el abanderado del PRI a la Presidencia tiene severas reservas para afiliarse al partido que representa y, peor aún, ni siquiera aprovecha su condición de “no militante” para deslindarse de la figura de peña nieto a quien observa como “un hombre honrado” en medio de las burlas de la mayor parte del electorado. Ni milita ni se deslinda, en una ambigua situación que plantea, per se, su inminente fracaso.

Por su parte, Ricardo Anaya Cortés, sigue en su empeño de defender lo indefendible como son los casos de los Yunes en Yuneslandia y de la consorte Martha Erika Alonso de Moreno Valle en Puebla, a quien ha alzado las manos de manera reiterada sin reconocer el grave error derivado de sus simpatía por una cáfila de maleantes y por una dama que sólo aspira a ser un florero más del ex gobernador de la “ley bala”, autoritario y millonario con una familia priista tocándole los talones… y otras cosas.

Tampoco Andrés, el favorito para ganar las elecciones si no se atraviesa la sombra negra del fraude lo que sería una catástrofe social y política estruendosa, se atreve a deslindarse de los muchos ex priistas que le acompañan, desde el miserable Manuel Bartlett hasta sus recientes adquisiciones como “Napito” Gómez Urrutia, Esteban Moctezuma Barragán –cuyos hermanos son morenistas y uno de ellos incluso delegado de Azcapotzalco–, Alfonso Durazo y el propio Marcelo Ebrard; además están los ex panistas Alfonso Romo, Germán Martínez, Manuel Espino –estos dos ex presidentes del PAN nacional–, Gabriela Cuevas… y la rebelde Tatiana Clouthier quien desde el asesinato –no accidente– de su padre, el gran Maquío, no cesó de culpar a la dirigencia de Acción Nacional por su complacencia; así me lo dijo desde sus días de estudiante en el grupo “Gente Nueva” del Tec de Monterrey.

El gobierno no puede ejercer por una persona, a menos de que se postule una dictadura feroz al estilo de las peores –citemos a Franco, Pinochet y Perón para no hablar de Cuba y Venezuela–, sino por un conjunto homogéneo de personajes que tiendan hacia una misma perspectiva de acciones. Y es por ello tan preocupante la arribazón de algunos elementos descalificados a la opción posiblemente ganadora.

No queremos la autocracia como salida; ni las medias verdades como la zigzagueante postura frente a la obra del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

La mayor mentira

Rafael Loret de MOLA

El continuismo, según las mediciones de empresas con proyecciones a futuro, es más seguro para el país que la posibilidad “atroz” de un viraje hacia la izquierda, alarmadas las fuentes de poder ante la crecida inusual de esta instancia a la cual se comienza a contaminar, con el engrudo de la burguesía feliz en las redes del dinero sucio. ¡Pobres de los socialistas que caen en tales redes de miseria humana!

Así, la calificadora Fitch Ratings y su vocera Shelly Shetty –a quien se denomina directora de Deuda “Soberana” de América Latina–, aducen que una victoria de Andrés agregaría un serio detonante para la volatilidad financiera, un fenómeno ya presente por cuanto a la inestabilidad social, económica y política en todos los niveles sociales de nuestro país. ¿O una decisión electoral es acaso más influyente, para estos fines, que la imparable violencia –doscientos mil muertos en dos sexenios, un nivel sólo alcanzado en territorios en guerra–, la desesperación de millones por sus escasos ingresos y el rencor acumulado contra la clase política, el presidencialismo y la partidocracia? Me parece absurdo.

Pongamos que la súper valuada FITCH, quien siempre deja contentos a sus contratantes como cualquier negocio de encuestas nacional, hubiese estado funcional cuando se han producido las grandes revoluciones, violentas o pacíficas, o los momentos decisivos de la historia cuando el colectivo toma la decisión de sacudirse de los emancipadores y voltear las cosas como ha ocurrido a lo largo del mundo y de la historia –digamos la caída de las monarquías, el fin de las dictaduras, el derrumbe del Muro de Berlín y la detonación de las bombas atómicas sobre Japón, entre tantas otras cosas–, ¿hubiese prendido las alarmas porque los sacudimientos inciden en los augurios financieros de consorcios, especuladores y gobiernos cómplices del verdadero poder, el del dinero y la mafia? De carcajada.

Qué triste papel el del peñismo: comprar reconocimientos internacionales, modificar cifras según el entender de agraciados por sus conexiones con la cúpula política –no cópula, cuando menos en este sentido–, y lanzar augurios con el propósito de manipular la voluntad de un electorado aun en vías de madurez y, como tal, con severas lagunas de ignorancia. Pero el juego puede revertírseles.

La importancia que le da FITCH a un presunto triunfo de Andrés, fortalece al mismo al exhibir la preocupación de los ricos sobre el devenir de México. Si la aristocracia tiembla y miente… es porque, sin duda, avizoran las guillotinas.

¡Maestros!

MÉXICO, D.F., 06AGOSTO2012.- 324 mil estudiantes iniciaron actividades en los planteles de nivel bachillerato, licenciatura y posgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México. FOTO: SAÚL LÓPEZ / CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Recuerdo que, hace algo así como una década, los ex alumnos del Instituto México con los viejos maestros supervivientes de nuestra generación, nos enteramos que uno de ellos atesoraba los mejores trabajos sobre el mártir Madero y su sacrificio. Entre ellos, destacó el realizado por el escolapio Porfirio Muñoz Ledo que, de hecho, había basado su escrito en la obra de Alfonso Taracena, impresionando con ello al mentor quien le auguró un futuro promisorio… como fue el caso al convertirse, como él presumía, en el “Churchill mexicano” por aquello de haber pasado por casi todos los partidos políticos registrados.

Pese a sus atributos culturales –era difícil ganarle una discusión por la catarata de datos y citas atesoradas en su cerebro educado–, no pudo sentarse en la célebre silla del águila –alguna vez este referente sirvió para un libro de un altísimo autor nacional y mi editor, Rogelio Carvajal, me halagó al decirme que con ello me había rendido un homenaje por referirse a la clase política en términos semejantes a los míos–; eso sí, fue candidato a gobernador por Guanajuato en la sucia elección de 1991 en la cual vicente fox fue víctima de un fraude escandaloso solucionado con la defenestración pública del priista Ramón Aguirre Velázquez, víctima de la venganza camuflada de carlos salinas, el señor de las tinieblas.

Pero hoy es día de hablar de nuestros maestros. ¿Cuántos de nosotros los recuerdan, no sólo por sus nombres sino por la entrega mostrada a sus “rehenes” escolares? ¿Acaso, cada año, les mandamos aunque sea un kilo de aguacates, de esos muy caros, para reemplazar a la manzana del cuento? ¿O dejamos correr la fecha y los años hasta cuando se nos ocurre preguntar si todavía vive? En este último caso estamos la mayor parte de quienes pasamos por las aulas –y no de refilón como algunos candidatos a la Primera Magistratura–, y pudimos conducir nuestro destino sin caer en la media de la miseria, a veces en el filo pero siempre con capacidad para no sucumbir, mucho menos cuando las herencias son cuantiosas –no fue mi caso–, y les permiten especular de lo lindo hasta forjar fortunas importantes bien blindadas hasta para tres o cuatro generaciones más, muchas de ellas estarán acaso rebosantes de “ninis”, cuya prepotencia irá a la par con su profunda mediocridad intelectual. Ya lo sentimos desde ahora.

Quien recuerda a sus profesores –en mi librero personal están todas las “memorias” editadas de la primaria, secundaria y preparatoria y, de vez en cuando, las repaso–, es porque tiene buenos cimientos y firmes ideales; cuantos los ignoran y descalifican, sobre todo cuando luchan por sus derechos y en pro de mejorar la educación, no son dignos siquiera de los títulos universitarios que ostentan y presumen, con rabiosa impertinencia: “esos maestritos son puros muertos de hambre”.

Y puede que no sean ricos ni aspiren a figurar en las malolientes relatorías de Forbes, pero permanecen en nosotros porque sus existencias modestas –nunca “muertos de hambre”, ególatras ladrones–, son signo de honestidad y de pasión por el trabajo más apasionante que existe: la formación del futuro de México.

Gracias, por ello, a quienes me encaminaron y cuyos nombres no se han quedado en las esquelas; los llevo dentro de mi espíritu batallador.

Mesa servida

FOTO: CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

A unos cuantos días del segundo debate, el próximo domingo 20 de mayo en la Universidad Autónoma de Tijuana, se evidencia que los discursos no varían ni el lenguaje corporal de los aspirantes a distintos cargos de elección popular que actúan sus respectivos papeles y, en casa, desfogan euforias y frustraciones de acuerdo a cómo responsan los futuros sufragantes y señalen sus encuestas –las del primer libro, esto es las reales que no dan a conocer–, en medio de un creciente enfado de la sociedad.

No podemos soslayar la infamia con la cual se pretende convertir este escenario en hoguera cuando la ciudadanía todavía no se pronuncia en las urnas y da validez a la voluntad de un colectivo herido que ya no cree en monsergas pero, por desgracia, se siente atraído por el flautero de Hamelín, esto es el ídolo político de cada quien, para seguirlo como ratas ante la melodía cadenciosa y dormilona. Más que meditar en el futuro y las consecuencias de sus sufragios, estiman imperativo, nada más, creer a pie juntillas en su ícono –sea Andrés, los más, o Anaya, los mucho menos–, con basamentos en encuestas obviamente manipuladas para halagar a quienes las contratan y pagan. Ya verán ustedes cómo se justificarán, con pretextos mil, después del primero de julio. Estamos a mes y medio de distancia; el tiempo voló desde nuestras manos.

¿Hemos aprendido algo? Poco, si nos atenemos a las supuestas lecciones de los candidatos. Reiteramos, eso sí, que el sistema y sus vertientes han actuado en contra de la sociedad, en su conjunto, tratando de desvirtuar pronunciamientos y defendiendo al estado de cosas en contra de la conciencia del colectivo que impulsa hacia un cambio drástico en donde no sea tan sencillo corromperse y gozar de la infausta impunidad que remata la línea de la inmoralidad, pública y privada, también con la guía inverosímil de un empresariado falaz que NUNCA debió meterse en la contienda con la única intención de proteger SUS intereses y no los de la nación. A menos, claro, que se considere que Slim, Larrea y Baillères, junto a quienes les escoltan en eso de las fortunas inmensas, sean México, y los demás sólo las cenizas de sus valiosos habanos.

En el próximo debate, como sabemos, los candidatos a la Presidencia podrán centrarse en uno de los más grandes antimexicanos de la historia, Donald Trump. Los temas a tratar derivarán del comercio exterior, la seguridad fronteriza y los derechos de los migrantes. Poco espacio para los dislates entre unos y otros; amplio para enfocar el drama de México en las condiciones precarias que mantenemos, con TLCAN o no, ante el insolente vecino del norte. Un cuadro que, en principio, podría beneficiar o acabar de hundir a Meade, quien ya fue canciller, y permitirá probar el nivel para aspirar a ser estadistas de Andrés y Anaya. Me cuesta trabajo visualizar una reunión de López Obrador con Trump en la oficina oval. Es como una ficción terrífica.

Más allá de esto, lo cierto es que sobrevuela nuestras cabezas el espectro de un posible atentado –recuerden 1994–, ante la tremenda polarización de los aspirantes, la participación extrema de los grupos de presión y acaso la desesperación de quienes, desde la cúpula, parecen haber perdido los controles.

Por desgracia, la mesa está servida; pero nadie se ha sentado en ella… aún.

Lesiones de conciencia

Corrupción
FOTO: MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Hoy, las lesiones de la conciencia son otras. Si ayer se hablaba de la lujuria –ahora es un placer considerado legal y hasta necesario– hoy puede hablarse de la depravación hasta su último nivel en el cual cohabitan todo tipo de perversiones bajo el falaz argumento de que todos podemos hacer con nuestro “cuerpo” cuanto queramos, incluso incinerarlo como los otrora extremistas cuyas vidas cobraban forma con sus muertes.

¿Pereza? Muy superada ya por los miembros del gabinete aunque ahora la nombramos negligencia, extrema en todos los casos, sobre todo cuando llegan retrasados a las grandes catástrofes o ni siquiera se asoman a ellas. El señor de la madrid, situado ahora en el inframundo, no supo cómo reaccionar tras los sismos devastadores de 1985 y su criminal ausencia no puede ni siquiera cuantificarse en víctimas; los fox, como sabemos, no tuvieron arrestos siquiera para presentarse en Pasta de Conchos, Coahuila –subrayo el nombre de las entidades con la esperanza de que alguien se los lea al mandatario federal en funciones-, en febrero de 2006, donde murieron calcinados, casi al instante, 65 mineros víctimas de temperaturas superiores a las de los crematorios y engañando a los familiares sobre la posibilidad de hallarlos con vidas durante varios días; ni qué decir de los calderón, ella y él naturalmente –igual que Marta y vicente, felipe y Margarita quien pretende una imposible presidencia siguiendo los efectos lejanos del devastador síndrome Hillary–, cuya apatía fue notable en torno a uno de los mayores dramas que recordamos: el incendio de la guardería ABC de Hermosillo en donde perdieron la vida cuarenta y nueve bebés y cuya concesión encabezaba Altagracia Gómez del Campo, prima de Margarita, la postulante, quien la protegió bajo el peso de la impunidad presidencial.

Si me hablan de la gula señalo, de inmediato, a Agustín Carstens Carstens –quien no está enfermo de la tiroides sino su volumen se debe a la glotonería–, quien contaba otrora en el Banco de México, en frente de los pobres, los dólares administrados como si se tratara de un cajero. Pero no deja de comer en espléndidos festines pantagruélicos, como sello de la casa. El viejo pecado ahora posee a los sibaritas quienes se acogen al término “gourmets”.

Clanes y cacicazgos

Rafael Loret de MOLA

Hasta hace unos años, por lo general, estaba muy mal visto el nepotismo y era motivo de recriminación permanente por parte de una oposición farisea; salvo unas cuantas excepciones, como las de los hijos de los presidentes Lázaro Cárdenas y Miguel Alemán, recrudecidas con josé lópez portillo y sus “orgullos”, la tendencia era evitar la instalación de clanes substitutos de los viejos cacicazgos que habían puesto en jaque a la posrevolución.

Ahora las cosas han cambiado y casi se exige un linaje –el pedigrí político–, para garantizar las carreras de la infamia dentro del sector gubernamental. Y no es todo: entre la nueva aristocracia mexicana se teme cualquier modificación a las líneas trazadas de antemano bajo el argumento de que sólo un pequeño grupo de autócratas tiene capacidad para gobernar a un país tan extenso y plural como el nuestro. Falacias al calor de los peculados ilimitados y las alianzas soterradas con el crimen organizado, dominador, en buena parte, del territorio nacional.

En una de sus escasas apariciones públicas –una por día cuando más–, el señor peña nieto, cruce de dos cacicazgos mexiquenses, aseveró que la violencia “del pasado” estaba “reavivándose” advirtiendo a los gobernadores que suyas eran las facultades para proceder y limitando los apoyos federales de seguridad a la condición de subsidiaria y temporal. Lo contrario a lo expuesto en la ley en curso sobre el tema y a la creación de la pomposa Gendarmería Nacional, brillante idea del general colombiano Óscar Naranjo Trujillo, quien presumía con haber acabado con la guerrilla de su país. Ahora, Andrés propone una “guardia nacional”, con ascendencia digamos más mexicana. Lo mismo, en el fondo.

No hubo un solo gobernador, ni siquiera el entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa, que alzara la voz y recriminara al mandatario federal sus lineamientos falsarios y torpes. Mancera, sencillamente, asumió la presidencia del Consejo Nacional de Gobernadores (Conago), saludó fríamente a peña y se dejó llevar por los halagos inducidos que tienden, por supuesto, a dividir más a la izquierda con la exaltación de un personaje que ni siquiera ha definido su militancia perredista, pero bien sabe para qué es utilizado.

Hay más violencia porque la actividad de los cárteles, alentada desde los Estados Unidos para desestabilizar al país, es mayor cerca de los comicios con ambiguas posibilidades del priismo repudiado, en general, pero dispuesto a no ceder territorio, mucho menos a la izquierda como podría ocurrir en el Estado de México, pero tampoco a la derecha, en curso en Nayarit y Coahuila, con el basamento de derrotar, precisamente, a algunos de los peores capos políticos, los Moreira y Roberto Sandoval Castañeda.

No es casualidad lo que está pasando sino sólo el reflejo de una honda contaminación de la cual es difícil alejarse cuando se pertenece a los grupos políticos.

Redoble de campanas

Rafael Loret de MOLA

Esta campaña ha exhibido la pobreza de la partidocracia, sin ideologías pero cargadas las instituciones de una lacerante sed negociadora, chantajista, dependiente del presidente de la República aunque éste carezca de autoridad moral y liderazgo para salir airoso de las múltiples acusaciones, denuncias y demandas en su contra. Pareciera que la clase política vive en un mundo distante en donde los sufrimientos se sirven en bandejas con caviar y champaña.

Estos días serán recordados, sin duda, como el fin del priismo. La refundación, por la que abogó desde 1994, nada menos, Luis Donaldo Colosio, se hace indispensable para aglutinar a quienes se han quedado al aire, menospreciados como militantes, arrinconados como seres humanos y sin banderas sociales a las que defender como lo hicieron los creadores del PNR callista o del PRM de Lázaro Cárdenas, a quien tanto reverencia Andrés acaso sin conocer la historia de éste y sus grandes errores como, por ejemplo, haber incorporado a su gabinete al temible tabasqueño, Tomás Garrido Canabal, “enemigo personal de Dios” como se presentaba, creador de las “camisas rojas” capaces de acribillar a los feligreses desarmados en Coyoacán para deshonra del ateísmo de Estado que luego confluyó al necesario laicismo al amparo de la separación entre el Estado y la Iglesia siguiendo a las Leyes de Reforma.

¡Qué vergüenza infinita deben haber sentido los viejos priistas, unos cuantos de ellos decentes, al corroborar cómo se reemplazó al iraní Enrique Ochoa Reza –acaso el peor, por torpe y tonto, de cuantos dirigentes nacionales ha tenido el Revolucionario Institucional–, con René Juárez Cisneros, el ex gobernador de Guerrero quien jamás pudo sacudirse, y esto preocupa, el calificativo de usurpador al haberse impuesto, muy a la mala, al perredista Félix Salgado Macedonio, ahora candidato al Senado por Morena en plena eclosión de divisiones

La señal es clara: el fraude como única salida posible para resucitar al muerto, el PRI, y tratar de hacerlo revolotear por las casillas del desorden, aquellas en las que Morena no logrará tener representación –como en el Estado de México el año pasado donde se dejaron de cubrir tres de cada diez mesas electorales en las que perdió en todas–, para hacer que voten hasta los difuntos o, como en el Bajío, los que están en la pizca en los ranchos de sur estadounidense y dejaron sus credenciales a sus mujeres para la subasta anual acostumbrada. Ni un solo paso adelante, todos hacia atrás como los cangrejos.

Por tanto, las campanas doblan por ti, José Antonio Meade, sobre todo por tu incapacidad para explicar por qué, si no eres priista, que te mueve a permanecer supuestamente ajeno al partido oficial pero sometido a sus líneas. Es una condición sin excusa posible, penosa, cuya carga no sólo la llevarás tú sin tus descendientes, cualquiera que se apellide Meade, a lo largo de un país que no podrá perdonarte y que exige, como primer referente de cambio, la cabeza del presidente en funciones para saber que, ahora sí, los derroteros serán otros y no los de la fútil entrega al establishment con perdones adelantados que sólo encienden las hogueras… y las alarmas.

El miedo

Rafael Loret de MOLA

“Se puede gobernar de todas maneras, menos con miedo”, clamó el gobernador de Yucatán, en febrero de 1970, tomándole el pulso a los empresarios cerveceros, muy fuertes en la región y a los tratantes de blancas –y morenas– asentados en el sur de la entonces “ciudad blanca”; una semana después ordenó cerrar la llamada “zona roja”, foco de lupanares a donde la policía ni siquiera entraba. Y, entonces, los ricachones amorales entendieron e iniciaron una campaña feroz de desprestigio que acabó rodando por los suelos como ocurre, tarde o temprano, con todas las miserias del espíritu.

Quienes no comprendieron la lección son aquellos que, desde el echeverriato, buscan la complicidad como modus operandis al estilo del “negro” Carlos Sansores Pérez, de Campeche, padre de Layla, la ahora fogosa legisladora y defensora de Morena como antes lo fue de otros partidos: no es extraño buscar destacar con altisonancias, a veces justificadas, en el entramado político cuyas formalidades han ido cediendo para convertir a las asambleas federales y locales en verdaderos palenques en donde NO sobran las apuestas venales ni los soterrados acuerdos en pro de las alianzas turbias.

En la perspectiva actual se tiene miedo a gobernar y esto se nota, no sólo por la declinación física del mandatario empeñado en hundirse más cada día, sino en la incapacidad aparente de los funcionarios para sofocar los fuegos que ellos mismos prenden y también a lo largo del pantano de la sucesión como Meade en calidad de náufrago; de ésta no se levanta. Digamos que en los estados muy próximos a renovar gubernaturas, donde las encuestas dan formalmente empates técnicos para no definir la contienda antes de tiempo a favor de las oposiciones, la insolencia priísta puede poner en jaque al país entero. Y esto ya lo meditan los agoreros de la desventura situados en el confort de Los Pinos.

Bien se sabe que, en el panorama actual, los fraudes en gestación, conllevan el tremendo riesgo de diversos estallidos multiformes, desde las marchas violentas hasta bloqueos de rúas y centros de poder como cuando en Michoacán o San Luis Potosí nunca dejaron entrar a los mandatarios usurpadores hasta que la justicia cedió ante la fuerza de la unidad y de la soberanía popular. En este punto, 1991, fue cuando inició la caída del PRI que se consumaría nueve años después si bien el retorno, en 2012, fue para recular sobre el tremendo error de confluir hacia una derecha convenenciera, gritona e incapaz de gobernar. Me pregunto si la izquierda será igual en caso de una victoria general en 2018 o si permanecerá pastueña –como en 2012–, de producirse un nuevo golpe de Estado falsamente electoral. Está en la picota.

Y es a eso a lo que tienen miedo los habitantes del Versalles mexicano, Los Pinos, amurallado y rodeado de militares como si se tratara de un narco-Estado –¿lo es?–, en la pequeña línea que separa a la evolución política de la autocracia formal. Continuaremos.

Derrotas o victorias

Rafael Loret de MOLA

En la efeméride del pasado 5 de mayo, “las armas nacionales se cubrieron de gloria”, al derrotar al mayor y mejor pertrechado ejército del mundo, ensoberbecido por sus capacidades de conquista. Fue un amortiguador contra la soberbia de los franceses atraídos por el botín mexicano, como lo están ahora, quienes al final de cuentas se impusieron y permanecieron en México varios años mientras el general Ignacio Zaragoza, héroe de la epopeya, moría en Puebla, de tifo y a los treinta y tres años de edad, cuatro meses después de la defensa de los fuertes de Loreto y Guadalupe.

México sigue, desde entonces, viviendo por las luces de quienes vencieron todo tipo de adversidades para legarnos una República y una causa, la de nuestra soberanía, por desgracia traicionadas a manos de una clase política putrefacta. ¿Y ahora? El brío se convirtió en frío, en hielo absoluto, bajo la mansedumbre de una sociedad ahíta que acaso tiene fuerza para protestar unas horas y volver a la rutina de las imposiciones de los descastados.

No por otra razón quienes ocupan del poder y se aúpan hacia los niveles más altos de una sociedad regida por los bienes materiales y no por la inteligencia ni la dignidad, hacen lo suyo a sabiendas de que sólo serán perseguidos si se pasan de la raya, digamos como en Veracruz, hoy Yuneslandia, o pierden el cobijo de las complicidades mayores al creerse que ya no las necesitan, digamos a imagen de cuanto sucedió con Tomás Yarrington, de Tamaulipas, no peor a su predecesor Manuel Cavazos Lerma ni a sus sucesores Eugenio Hernández Flores ni, mucho menos, al descastado y turbio Egidio Torre Cantú, rey del silencio dentro del ostracismo.

La historia es similar en las entidades cuyos mandatarios fueron electos hace dos años –luego hablaremos de quienes llevan un año–. Lo mismo entre los priístas infectos como el efebo de Oaxaca, gran favorito presidencial, que en Zacatecas, Tlaxcala y, por supuesto, Sinaloa, donde mandan los capos y sus sirvientes representan el pálido papel de gobernadores.

No muy atrás van los panistas: en Tamaulipas ha sido rebasado Francisco García Cabeza de Vaca, de pasado turbio y presente desalentador; en Chihuahua, quien fuera niño prodigio, Javier Corral Jurado, ya se disgustó hasta con su bancada; en Puebla, Toni Gali sólo parece tener prisa para aumentar sus giros negros; en Veracruz, el caos es más evidente con la desastrosa actitud de los Yunes.

Y los aliancistas, Carlos Joaquín, de Quintana Roo, y José Rosas Aispuro, de Durango, no han servido para maldita la cosa, salvo ampliar las rutas de la impudicia política. Devastador. Mejor nos acordamos de Zaragoza y la Puebla de 1862, no la actual, tan infectada por el temor… y acaso la cobardía.

El cobarde

Rafael Loret de MOLA

Sólo nos falta que los médicos estadounidenses, preocupados por la endeble salud del señor peña nieto -¡qué bajo ha caído y no sólo en cuanto a la aceptación ciudadana!-, gestionen ante Interpol la “sustracción” del mismo para que sea internado en uno de los enormes centros médicos de Houston, Texas –debe ser allí para que, en tanto, su mujer pasee por las célebres “galerías” de la ciudad-, y le sea implantado un nuevo “chip” que responda automáticamente a las órdenes del Pentágono que, por supuesto, ha rebasado igualmente a “pato” Donald Trump, huésped perentorio de la Casa Blanca en donde hasta sus voceros ya se deslindan del jefe del Estado.

Es, sin duda, el siguiente paso. Hace años, cuando el represor y desalmado Manuel Bartlett se encontraba al frente del desgobernado estado de Puebla -¡pobre entidad, de verdad, con lo “chula” que es!-, sugerí en una de mis novelas, “Alcobas de Palacio”, que el mandatario estatal era objeto de un operativo estadounidense, DEA de por medio, para ser llevado a juicio a la fuerza. No era mi intención, desde luego, que se produjera una invasión de este calibre sino una solución ficticia para explicar la vulnerabilidad de nuestro gobierno ante el gran gigante de nuestro tiempo, terco en volcar sus culpas hacia los débiles sin explicar cómo es que los “padrinos” de allá, con vínculos con el Capitolio, jamás son molestados por los órganos judiciales.

Me resultó especialmente extraño que Antonio Gárate Bustamante, quien perteneció al grupo “Leyenda” de la DEA comandado por Hector Berreyes, me telefoneara desde Los Ángeles en una comunicación “de tres líneas”, esto es con Berreyes en la tercera, para decirme:

–¡No sabe usted cuántas veces hemos pensado en ello! Pero nos detienen los de Washington porque quieren evitar un conflicto diplomático con México que reventaría en la ONU. Pero no hemos desechado la idea.

Meses después, en entrevista con la conductora Flor Berenguer, gran amiga por ahora en retiro, ésta le preguntó al poblano-tabasqueño si tenía conocimiento acerca de que no podría entrar a los Estados Unidos; el cínico, sin el menor pudor, le respondió:

–Bueno, entrar sí puedo. Lo difícil, en todo caso, es que me dejen salir de allí. ¿Para qué me arriesgo?

Y este tipejo forma parte hoy del equipo selecto de Andrés, en la Cámara de Senadores con un falso cariz de izquierdista que le permite contar con fuero constitucional y evitarse así las sorpresas de los “operativos” yanquis. ¿Vale la pena, señor López Obrador, ensuciarse la conciencia y las manos por alguien de tan nefastos antecedentes, sentenciado ya por la historia como defraudador electoral, asesino de líderes de opinión y perverso hasta los más íntimo de su ser?

Hombre bueno…

Rafael Loret de MOLA

La vida de un periodista, por ejemplo la del colega asesinado Javier Valdez Cárdenas en Sinaloa, vale una pistola con cachas blancas; hace años, al principal matón del cacique de la Huasteca, Gonzalo N. Santos, le apodaban “Mano Negra” –su nombre era Agustín Ojeda quien se hacía pasar como capitán-, por un ritual singular: se colocaba un guante oscuro a la hora de ejecutar a quien su patrón le decía arrojando el cadáver de la víctima “nunca a menos de cincuenta metros de la carretera”.

Santos fue quien integró el némesis de la moral política:

“La moral es un árbol que da moras”.

Y después su especial letanía:

“Mujer coqueta tira a puta;

Caballo manso tira a penco;

Hombre bueno tira a pendejo;

En política, la moral vale para pura madre”.

Su epitafio resumió su pensamiento: “primero muerto que cansado”. Lo mismo ahora con los caciquitos que quieren imponer a su hijo como sucesor en el gobierno de Veracruz, Yunes Linares, o a sus servidores, en el caso de Yucatán con la negociadora y modelo de pijama Ivonne Ortega Pacheco, conocida en Mérida como “la asesina” por haber dejado sin instrumentales los hospitales de Ticul y Tekax, entre otros, causando las muertes de decenas de yucatecos. Lo de siempre: no quiso darle importancia a las obras de los gobiernos panistas y, sencillamente, las abandonó. Maldita partidocracia.

Así y todo, quieren darle a semejantes sujetos, el hijo de Yunes y el putativo de Ivonne, el favor de una elección amañada –lo mismo en Veracruz y Yucatán; también en Puebla con la esposa del nefasto Rafael Moreno Valle, el ex gobernador bala, Martha Erika Alonso Hidalgo-, para combinarla con la presidencial en el entendido, en cada una de estas entidades, de que están listas sus autoridades a convertirlas en modernos laboratorios para la conversión fantasmal de sufragios a espadas de la voluntad colectiva.

Así se hizo en 2006 y ello dio lugar a la usurpación de calderón y la asunción de sus falderillos, amén de la nefasta presencia del catalán Antonio Solá –el del “peigro para México”-, quien ahora quiere colocarse con Andrés para seguirse enriqueciendo a expensas de los dineros para el proselitismo. Es una verdadera industria de vividores.

Y esta es nuestra supuesta democracia. Pero, entiéndase, la sociedad está más madura y mejor comunicada por las redes sociales pese a los riesgos que entraña el manejo irresponsable de las mismas. Lo cierto es que, por cuanto he apuntado y escuchado, la sociedad no soportaría una parodia como la del 2012 –bonos y despensas-, ni un atraco en despoblado como en 2006. Y esto puede marcar la diferencia más allá de fanatismos e idolatrías.

Apunte personal: tengo la impronta de que no votaré por quién ganará las elecciones; pero defenderé su victoria hasta con la vida misma.

Ladridos

Rafael Loret de MOLA

No entienden. Llenan todos los espacios con autoelogios y censuras, las más aviesas, contra sus adversarios, esto es como si éstos, todos, atesoraran todos los males de un país saqueado bajo la ceguera de la demagogia y la ambición sin límite de la moderna aristocracia. Son intensos los ladridos y las justificaciones, los arrebatos y el empeño a cruzar encuestas –cada una diferente a la otra, en donde se asume en las más que el líder de la justa va perdiendo puntos a favor de Meade y Anaya–, extendiendo la confusión y el desaliento… como si los votos y ni siquiera contaran. Igual que en 2006.

Por desgracia, Andrés ya cayó en la trampa al divulgar que en sus sondeos se mantiene 20 o más puntos arriba cuando en ningún otro ejercicio –obviamente al gusto de quien lo paga–, obtiene una ventaja tan alta e inalcanzable; pero sucede que, en las redes sociales, los números a su favor son más aplastantes sea porque sus “bots” son más efectivo o porque, sencillamente, reflejan el sentir de los mexicanos rebosantes de rencor social ante la descarada impudicia política y las tendencias, en apariencia irreversible, hacia la consumación de un fraude que no sería tan sencillo superar, como hace doce o veinticuatro años, en medio de escándalos que determinaron la usurpación mientras el fuego de la ira se apagó lentamente.

Personalmente creí, entonces, que calderón, en 2006, no podría gobernar; y ahora su esposa intenta una reelección pasándose de un extremo a otro de la cama presidencial. También esperé más atrás, en 1988, que salinas no podría superar el odio ni el abuso de la confianza popular; y esta es la hora en la cual el sujeto, jefe de los jefes de la clase política, seguiría teniendo una influencia tal que de él surgió la idea de fusionar candidaturas –del PRI y el PAN y sus acompañantes–, para evitar, a toda costa la llegada de la izquierda al poder, o de parte de ella porque un sector prefirió mancharse con el azul de la derecha en plena regresión histórica.

Entre el primero y el segundo debate se marcarán, como está ocurriendo ahora, las diferencias. No hubo el daño previsto contra Andrés ni quien se dice vencedor, el joven maravilla Anaya logró despegar cuanto suponía pese a sus discursos impregnados de optimismo en pleno arrabal de demagogia extrema. Pero, sin duda, Andrés ya tropezó con sus propias palabras, al igual que hace doce años: admitió la validez de una encuesta que le da veinte puntos de ventaja; y, como es lógico, al derruirse artificialmente el hándicap tendrá poco espacio para quejarse de que, de pronto, lo alcancen su o sus adversarios más cercanos de acuerdo a los intereses de los usureros de la clase política que delimitan al establishment.

De que harán los miserables cuánto esté en sus manos para realizar un fraude, no me queda duda alguna, comenzando con la oficiosa guerra entre el INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal que compromete, seriamente, el veredicto final. Lo que asuma el INE la noche del primero de julio –salvo la estupidez de un empate técnico como hace doce años–, podría tirarse abajo con el “inatacable” Tribunal de marras. Estamos dentro de un berenjenal.

Posguerra comicial

Rafael Loret de MOLA

EN ESTE MOMENTO, NACEN MUCHOS MÁS POBRES EN MÉXICO, EL 43.6% DE LA POBLACIÓN VIVE ESTÁNDARES DE MISERIA

Según cifras oficiales hay 53 millones 400 mil compatriotas lacerados, por la desigualdad social, la corrupción que favorece a la nueva aristocracia y la amición sin freno de sujetos, que han medrado con las minas, como prestanombres incluso de las empresas canadienses usureras, las comunicaciones y las multinacionales de alimentos y bebidas, que mantienen a la sociedad en estado de indefensión frente al gobierno y sus cómplices.

Fíjense en una de las turbiedades mayores: en las listas de Forbes no figura, entre los más adinerados del país y del mundo, ninguno de los nefastos ex presidentes de la República. Son pobres, de espíritu y ateos en cuanto a la moral que usan a Dios, iniciando con el Papa, cuando les conviene políticamente.

Espero la reacción de la CNDH sobre el aserto infeliz de Conán, El Bárbaro de Nuevo León. La tolerancia a este exabrupto grosero es generar, una violencia inaudita. ¿Cuántos regiomontanos se quedarán mochos ahora que vuelva Conan? ¿Y cuántos más serán víctimas de linchadores que apliquen, pero se, la fórmula del bárbaro? Por eso, no puede dejarse pasar tal inmundicia salpicada de un sadismo in extremis y de una deformación mental que lo convierte en algo así como un psicópata capaz de convertirse, en un santiamén, en un cuatrero con todo y su sombrero y sus botas adquiridas con peculios del PRI?

Lo mismo va para los aspirantes que acusaron con vehemencia y papelitos que no se podían ver ni leer. De no corroborar sus señalamientos, deben ser acusados por pervertir al colectivo con un rosario de mentiras.

Pero no; en México, alegan las viejitas de vecindad, jamás pasa nada. Ni que Andrés pierda los debates y, en lugar de bajar, suba en las encuestas. Su ventaja es irreversible y los tigres están despiertos.

Hijos… del sistema

Rafael Loret de MOLA

Los hijos de gobernadores –como el de Andrés Granier, ex mandatario de Tabasco y uno de quienes sí han sido situados tras la rejas–, los vástagos de los dirigentes sindicales –digamos el corrupto Carlos Romero Deschamps de quien no se justifica su libertad si, de verdad, no hay “intocables” en México–, al lado de ricos herederos de los empresarios con mayores utilidades en México –también los de capitales hispanos en plan de reconquista– han escogido las playas de California, como lo hicieran los familiares de la señora Gordillo –única “tocable” a nivel federal, al parecer, aunque no tenga las curvas necesarias–, y de Florida, siguiendo los pasos del petróleo y cuantos negocios sucios puedan imaginarse, para fincar en ellos, adquirir inmuebles de gran lujo, mirando al Golfo de México o al océano Pacífico para no sentirse muy apartados de su país “entrañable”, sin que por ello sean indagados razonablemente; incluso, en el caso de la ex dirigente del SNTE, las acusaciones sólo tocan la posibilidad de un “lavado de dinero” desde cuentas de los agremiados; la denuncia, por cierto, debió partir de ellos y no de la Procuraduría General.

¿Qué temen las grandes figuras de nuestro singular sistema ante las denuncias frecuentes contra ellos? Por ejemplo, cesaron ya las voces que exigen la cabeza del ex gobernador de Guerrero, ángel aguirre rivero, no sólo por el genocidio de Iguala sino también por sus truculencias en el manejo de las protestas en contra de la reforma educativa en una muestra extrema de las contradicciones en este país: quienes más fustigaron a “la maestra” son ahora los únicos que aún la defienden, arrugados los del SNTE cuyos arreglos, para aumentar salarios, nada menos 24 mil millones de pesos en conjunto, tienen más sabor a arreglo soterrado que a justicia; esto es: para pasar la factura de su pasividad casi conmovedora mientras su ex dirigente se dice enferma en el penal de Tepepan. México es así, alegan quienes se benefician del estado de cosas.

Lo que nos está diciendo la tendencia es, nada menos, la posibilidad de un nuevo quebranto de las finanzas nacionales y la consecuente crisis estructural y comicial. Sin embargo, no hay señales algunas que nos permitan asegurar ello con reservas monetarias que se situaban por encima de los 195 mil millones de dólares hace un año y ahora son de 173 mil millones de dólares, mientras la deuda es ya de 10 billones, siguiendo los dictados del Fondo Monetario Internacional en donde nos observan con microscopio, perdida la rectoría económica de nuestro gobierno desde hace varios sexenios.

Fracaso, sí, digamos desde los vergonzosos tiempos del extinto miguel de la madrid quien se llevó a la tumba, hace poco más de tres años, no sólo los secretos sino las responsivas sobre un quehacer antimexicano y entreguista; y ninguna recriminación cayó sobre él en una demostración amplísima de que aún los ex presidentes son intocables, con todo y el breve arraigo que sufrió luis echeverría álvarez, en su espléndida mansión de San Jerónimo, a quien se exculpó frívolamente de los genocidios de Tlatelolco en 1968 y el Jueves de Corpus de 1971 con evidencias absolutamente incontestables de su participación directa en cada uno de esos brutales acontecimientos.

Siempre al garete

Rafael Loret de MOLA

Suele sucedernos que nuestro gobierno jamás se prepara para afrontar lo inminente, distraído con frecuencia con los fastos, aniversarios y, sobre todo, las campañas. Especialmente, la administración de calderón se tropezó con el bicentenario de la Independencia –celebrada en petí comité con un zócalo medio lleno de panistas controlables–, y el centenario de una Revolución que el PAN, en posesión entonces del Palacio Nacional, hubiera querido evitar para ser congruente, al menos, con su propio hito; recuérdese las tantas veces que los fundadores de este partido señalaron a “la bola”, despectivamente, por cuanto consideraban que un hato de asesinos, matándose entre sí, habían generado el movimiento. De plano, se burlaban de los héroes cívicos y sólo se quedaban con Madero, acaso por su perfil de burgués adinerado aunque poco decían sobre un hecho incontrovertible: lo dejó todo, sin recibir nada a cambio… salvo la muerte a traición. Una diferencia, por supuesto, sustantiva.

El farsante calderón tuvo suerte. No hubo incidente alguno que impidiera las fiestas aristocráticas en Palacio, con el espíritu de don Porfirio presente, pese a la imagen de un México atenaceado por la violencia que el propio gobierno ha dado en mostrar al mundo… para abaratar al país y llenarlo de inversionistas foráneos poco escrupulosos y expertos en ganar capitales en un santiamén. De allí, claro, el curso de la reconquista desde España y el avance de las multinacionales entrelazadas con algunas de las principales mafias que azotan el territorio nacional. Todo va de la mano aun cuando se intente disimularlo

Tiene fama nuestro gobierno de llegar siempre tarde. Así nos pasa, sobre todo, en materia de prevención. Ahora mismo, por ejemplo, inmersos en las campañas comiciales que, hasta el momento, poco han aportado para inventarnos una nueva ruta hacia el desarrollo con justicia, no hemos puesto atención suficiente al tsunami que nos llega de Europa con posibles efectos explosivos en el segundo semestre de este mismo año. Nuestro principal riesgo es que los bancos de origen hispano, BBVA-Bancomer y Santander, se cubran las espaldas con las divisas que circulan en México, como ya lo hicieron en 2008 cuando reconocieron que casi la mitad de sus utilidades habían procedido de nuestro país… y bien sabemos que nunca dicen la verdad completa, sólo a medias. Y el gabinete de peña… ahorrando centavos para el INE.

El hecho es que la recesión cunde en la península ibérica y pone en jaque al gobierno de Mariano Rajoy Brey, franquista de cepa, quien se entretiene rescatando a los bancos con problemas. Hace seis años, por ejemplo, la presidencia de España anunció la nacionalización de Bankia –lo que antes era Caja Madrid–, precisamente unas jornadas después de la renuncia del “sabio” Rodrigo Rato, maestro que fue de Agustín Carstens en el Fondo Monetario Internacional y quien, de plano, vio venir la catástrofe; el sólo anuncio de su salida precipitó a la baja las acciones de la institución en la Bolsa y creó un clima de franca incertidumbre en el que los ahorradores temieron no poder disponer de lo guardado; se estuvo a un milímetro de provocarse el pánico con funestas consecuencias a pesar de la solidez de otras empresas financieras, sobre todo Santander, bajo la rectoría de los herederos de Emilio Botín, perfectamente blindadas por su liquidez y el potencial de inversiones que atesora. Ahora, Rato está bajo proceso y ha sido aprehendido aun cuando su proceso lo seguirá desde fuera.

Gigante dormido

Rafael Loret de MOLA

El gigante dormido, llamado sociedad –sin el apellido civil del que se han apropiado no pocos vividores–, parece despertar y comienza a desafiar al monstruo de las mil cabezas llamado corrupción; tanto que presionó lo suficiente para tratar de hacer andar una nueva legislación en contra de la creciente amoralidad política, sin duda uno de los sellos de la presente administración federal. Al mandatario ya no lo defiende ni su esposa más entretenida en definir algún otro perfil dentro del Estado Mayor Presidencial. (Algo similar a cuanto ocurrió con Martita de fox en la fase final de la gestión de su marido cuando un atrevido uniformado, con derecho de picaporte, acabó sus días en la pileta del rancho San Cristóbal con otro compañero que, dijeron, tampoco sabía nadar).

En fin, quienes organizaron, desde sus posiciones comunitarias y profesionales, las firmas 3 por 3 –referidas a la declaración de impuestos, la patrimonial y sobre sus intereses–, lograron infiltrar las respectivas Cámaras del Congreso federal pasando de un bando a otro, del PRD al PRI sin el consenso definitorio del PAN, aunque varios candidatos de este partido han firmado la propuesta, acaso no han meditado sobre los efectos de sus presiones: demostraron per se que sí es factible practicar la soberanía popular colocando en jaque a parte de la clase política que se remueve en curules y escaños sobre todo en tiempos electorales.

Resulta poco más que gracioso que sea el PRI, precisamente, con sus dirigentes camarales, el nauseabundo emilito gamboa y César Camacho Quiroz, el más interesado en apoyar la iniciativa y mantuvo su interés en “sacar el paquete” –términos parlamentarios– durante el periodo ordinario de 2017. Digamos que fue tal postura la última ayuda posible hacia sus candidatos en medio de tartamudeos, confusiones y distanciamientos incluso de sus compañeros de partido malolientes como en el caso del troglodita veracruzano, Javier Duarte de Ochoa, preso desde hace casi un año, y los narco-gobernadores que ya se fueron: Egidio Torre Cantú, de Tamaulipas; César Duarte Jiménez, de Chihuahua; Mario López Valdez, de Sinaloa; Roberto Borge Angulo, de Quintana Roo –éste ya preso-, y Rafael Moreno Valle, de Puebla. Algunos de ellos, además, miembros distinguidos de la “cofradía de la mano caída” que exalta el sometimiento homosexual cual si se tratase de un ritual para fortificar vínculos en una sociedad secreta e inexpugnable.

La ley de la selva

Rafael Loret de MOLA

Hasta los legisladores temen que la iniciativa de ley “de seguridad interior”, misma que faculta a las fuerzas armadas a realizar tareas policiacas y de espionaje bajo el falaz argumento de que sólo así podrá detenerse la oleada de violencia generada por la guerra de plazas atizada por los cárteles con enorme influencia, habida cuenta de que el descontrol actual y las perspectivas futuras –los comicios cercanos en cuatro entidades del país y las presidenciales del año próximo–, facilitan las condiciones para una arribazón militar con el auxilio de la Casa Blanca –la de Washington–. Sobre todo si los comicios se salen de cauce.

De esta manera, considerando que el señor peña nieto –el del chile que no embona, según él dijo– no detenta el verdadero control sobre nuestras fuerzas armadas y, cada día, como sucedió en el sexenio de calderón, parece más atrapado en su madriguera, discursando sandeces y reduciendo su propia agenda para evitar a las multitudes cada vez más irascibles, la presencia de los mílites en los calles carece de sustento jurídico y moral; esto es, de existir un estado de derecho en nuestro país estarían de vuelta en los cuarteles y no amenazando, con su presencia, a quienes ocupan los territorios en donde habrá de determinarse el destino de sus gobiernos estatales con un fuerte y explicable rencor contra el mandatario federal.

Le llaman el “efecto peña” y éste es contrario a las ilusiones de los priístas tuertos, incapaces de tomar una sola radiografía a la realidad nacional; por el contrario, apuestan a los votos del miedo, como en 1994 tras el magnicidio perpetrado contra Luis Donaldo Colosio, con la soldadesca desbordada y exigiendo, cada vez más, los consiguientes botines de “guerra” humillando y robando a la población civil. De allí, igualmente, el sesgo de las matanzas no aclaradas, como la de Tlatlaya o Tanhuato, que van pasando del discurso infamante al archivo oscuro de los secretos de Estado. No podemos dejarlos allí.

El caso es que, a medida que se violentan las normas superiores, el general Salvador Cienfuegos Zepeda queda en una posición más comprometedora. Por una parte, se clama por su destitución al calor de los excesos propios y de sus tropas; por la otra, se le intenta proteger con el calado de las mafias dominantes de por medio. Un punto extremadamente molesto, e infecundo, con olor y sabor a chantaje. Pero no ha perdido el poder de fuego.

Ni el señor peña ni el general Cienfuegos son personajes con capacidad de liderazgo. Por ello esconden sus humanidades en todos los actos públicos y eluden la posibilidad de confrontar al pueblo herido, maltratado, ultrajado.

Desfachatez

Rafael Loret de MOLA

Como les adelanté, las estrategias no varían: ahora mismo, el inverosímil juego de las encuestas determina que suben, ya sea Meade o Anaya según sea el patrocinador, incluso para subrayar que los universitarios –en edad de votar, claro–, se inclinan más por la amalgama que logró el queretano ex presidente del PAN –una aseveración absurda considerando las verdaderas tendencias juveniles, siempre rebeldes y poco cautas en cuanto a cuestiones de estabilidad social, y están en fase de alcanzar a Andrés–; el cálculo es que, al final de mayo, a un mes de la jornada comicial, Meade o Anaya habrán alcanzado a Morena. Igual que en 2006.

Lo anterior evidencia no sólo la ausencia de imaginación de los estrategas políticos –foráneos en su mayor parte y, por ende, con propósitos de moldear a México como ellos quisieran que fuera–, sino igualmente que los salvamentos sólo pueden lograrse por la vía del fraude, incluyendo la de las conciencias atormentadas que inhiben los propósitos de cambio por la desgana ante la inmovilidad política y la expansión de los engaños sin matices.

Parecieran decirnos: aquel que quiera cambiar, de verdad, váyase a Venezuela o a Cuba para adentrarse en el inframundo de las izquierdas fracasadas… aunque sigan siendo dominantes en sus respectivos países, con o sin los Castro en el Caribe y sin Chávez en la nación sudamericana. En todo caso, alegan, México tiene sus propias perspectivas y un sistema férreo al alcance sólo de las pandillas del crimen y de una clase política, sin distingo de partidos, cómodamente instalada en el Olimpo, sin miramientos ni considerandos “hacia abajo”.

De allí que el no militante del PRI, José Antonio Meade, se desgañite, de nueva cuenta, señalando que Andrés es un “peligro” para la seguridad y el empleo, recreando viejas parodias del catalán Antonio Solá; y Ricardo Anaya –que no es corazón de león–, asevere que el aspirante de Morena es retrógrada por proponer cuestiones superadas como el alza de la gasolina y la torpe reforma energética. Del mismo modo, el pasado pinta mejor porque podríamos aterrizar en un aeropuerto que no se hunda y un peso a la par con el dólar como lo estuvo muchos años hasta el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines cuando sobrevino la primera gran devaluación: ocho peses por cada divisa verde.

Quiéranlo o no –y se demostró en el debate reciente-, la figura central de la trama de campaña es Andrés y por mucho. Les aseguro que aún millones de mexicanos no conocen a Meade siquiera ni saben pronunciar su apellido; y respecto a Anaya no puede decirse otra cosa aunque a éste le reconocen un poco más al igual que la amarga Márgara y el mimo quien se hace llamar El Bronco y mansea por todos sus flancos con bravatas propias del cobarde que ataca desde su corcel, con el látigo de su vocabulario vulgar, para retirarse a todo galope.

Farsantes y candidatos no parecen tener, pese a la experiencia de alguno de ellos sobre todo Andrés, la sensibilidad para entender al nuevo México que está despertando y busca liderazgos naturales, de verdad, para vindicar los años del oprobio de la dictadura perfecta, no casi.

Aeropuerto del diablo

CIUDAD DE MÉXICO, 17ABRIL2018.- Vista aérea de la construcción en Texcoco, Estado de México, del Nuevo Aeropuerto Internacional de la CIudad de México (NAICM). FOTO: ISABEL MATEOS /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

No sólo nos referimos al balance del sexenio, a todas luces negativo y hasta pernicioso con huellas de la mayor corrupción acumulada en la historia reciente del país; también nos acercamos a las hojas de ruta para el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, convertida en manzana de la discordia política, cuyo costo inicial era de 169 mil millones de pesos y ahora se incrementó, a la par con los reclamos de Andrés, a 180 mil millones de pesos. Una bicoca para Slim; un abismo para los demás mexicanos.

Hace un lustro, cuando las campanas de la euforia aristocrática rasgaban los sentidos de los comunes, advertimos que costos y obras anunciadas acabarían siendo quimeras o cuevas de Alí-Babá para la nueva clase política. No nos equivocamos. El tren rápido a Toluca, con la consiguiente cuarta autopista, fue beneficiosa para las hermanitas peña nieto, Verónica y Cecilia, y respecto al célebre campo aéreo –que Andrés quiere instalar en la base militar de Santa Lucía, muy cerca de Tizayuca, Hidalgo–, los beneficios se concentraron en la altruista familia Slim, con beneficio directo para el yerno intocable, Fernando Romero, constructor de otras obras públicas de gran envergadura incluyendo algunos de los rascacielos del sur. Gobierno, sí, para la oligarquía; y no exageramos.

¿Podrá ser reversible la construcción o quedará como uno más, el más grande, de los elefantes blancos del país? Cada que paso por Coatzacoalcos para ir a Villahermosa me encuentro con el célebre puente “de la corrupción”, dinero tirado para construir un crucero que no lleva a ninguna parte paralelo a la carretera. Como si fuera un monumento a los juegos de Lego –les serviría bien pintarlo de bloques–, y no un ejemplo vivo de la dilapidación infame de millones de pesos administrados por los regímenes encapsulados en el populismo.

Ante la polémica, el Legislativo, todavía con mayoría afín al poder presidencial, si bien con los panistas con la guardia en alto frente al gobierno porque la tienen baja ante la ciudadanía, debiera ordenar una auditoría y visitas programadas para que TODOS los senadores y diputados vieran, y no les contaran, los avances reales de las obras; y después, claro, los periodistas que son, o debemos ser aunque no siempre sea así, los testigos oculares de la opinión pública. De esta manera saldrían a flote la ineficiencia y la tardanza por la cual se han multiplicado los costos; a decir del responsable de la edificación pomposa, justificando el alza de los costos, “desde 2014 no habíamos incrementado los precios”. Y si se tardan más pagaremos el doble de lo estipulado. Un atraco.

Para Andrés resultará muy difícil, en caso de ganar la Presidencia como parece y más después del primer debate, revertir las acciones ya encaminadas porque, sencillamente empezar desde cero, en cualquier caso, sería bastante más caro. Lo que es necesario estipular es si el edificio de marras es o no seguro por haberse erigido en terrenos no propicios como alegaron, desde un principio, los científicos de la UNAM. Tal sería un enorme fraude que debería hacerse pagar a Slim, en primer lugar, y a peña, en segundo.

Si no acabamos con la moderna aristocracia, ésta terminará por hundir y vender a México.

Habladurías

Rafael Loret de MOLA

Suele suceder en México –en otras naciones no siempre es así–, que los debates entre aspirantes a distintos cargos sean, primero, resultados de los consensos entre éstos y no impuestos por la autoritaria rectoría electoral; pero, además, en buena parte de los casos la discusión sobre plataformas e ideologías señala, sin duda alguna, el rumbo definitorio de los comicios. Se aplicaría el popular dicho: “quien tiene más saliva traga más pinole”. En México puede resultar lo contrario.

Las bravatas del manso de Nuevo León, quien no tiene empacho en considerar que dejar la gubernatura de Nuevo León por buscar una quimera es su derecho, esto es sin cernirse a los intereses de la ciudadanía a base de provocaciones baratas y mediocres además de explicaciones sin fondo que demuestran su propio desdén hacia sus promesas fundamentales de campaña en el norte, no tuvieron, en fin, el valor de la pequeña brisa que pasa sobre las arenas sin detenerse. Una especie de jubileo de la amoralidad en la era de mayor corrupción de la historia.

Y, por el estilo, la amarga Márgara, o Margarita para que suene más bonito, prosiguió con su tarea esquizofrénica de agredir a su adversario panista que no le permitió, ni a su marido –a quien hace rato debió expulsarse del PAN por apoyar una candidatura ajena-, imponer su capricho sencillamente porque carecía de ética y disfrazaba una reelección, de lado a lado de la cama presidencial –si todavía se usa–, como antes buscó la Marta del señor fox, ahora llamado, con razón, “señor sin pensiones”… y en pleno vuelo hacia Dallas. Ustedes sugieran la connotación.

En estos entretelones, los candidatos con partidos –tres cada uno aunque los dos de acompañamiento poco ofrezcan-, no hicieron sino tratar de posicionarse a costa de explicar, en sus singulares modos, las acusaciones vertidas contra ellos en pleno desfogue bajo las candilejas: la célebre nave industrial de Anaya –una minucia de 56 millones de pesos-, el recuerdo de las ligas de Bejarano y las recaudadoras de 400 mil pesos para la MORENA de Andrés –otra bicoca–, y la desviación grotesca de seis mil millones de pesos –esto sí de gran monto– desviados por la “pulcra” ex dirigente del PRD ahora miembro del gabinete peñista por pura congruencia, Rosario Robles Berlanga, con la complicidad de José Antonio Meade quien solapó y solapa a la originaria de la “gran estafa” y aplaude a rabiar a los peores hijos del sistema… sin ser militante priista. Falsedades, guerra sucia, hipocresías.

Nada quedó en claro salvo una cuestión: el incesante manipuleo de las encuestas, como en 2006, que insisten en acercar a los postulantes del PRI y el PAN, según sea quien las pague, a la MORENA de Andrés cuya ventaja real no ha hecho mella y se sitúa en poco más de veinte puntos sobre sus más “cercanos” perseguidores. Una ventaja que, de acuerdo a la lógica, será imposible de rebasar en tal solo dos meses a menos de que contraten al equipo de Roma para vapulear al Barcelona en noventa minutos, porque con la Juve no les alcanza.

En el juego comicial, el mayor peligro son las encuestas aunque el horno no esté para bollos.

Caminos mortales

Rafael Loret de MOLA

Hace algunos años, cuando menos una década completa, percibimos e informamos que la distensión hacia los tráileres cargados con droga, a su paso por las autopistas de los Estados Unidos, sólo podía tener una explicación: el visto bueno de los aduaneros y los agentes de la Border Patrol estadounidense. En efecto, a partir de este punto, fue descubriéndose que la estabilidad del mercado estadounidense de estupefacientes deriva en buena medida de la capacidad de las agencias de inteligencia para mantener los equilibrios y simular la persecución de los cárteles mexicanos, con los que se entienden, sembrando cadáveres como rastrojos inútiles.

Al gobierno le molestó enormemente que se hablara de nuestro país como un enorme cementerio de fosas clandestinas en voz de algunos mandatarios centro y sudamericanos acaso molestos por la intromisión de los cárteles en sus propios países, digamos en Colombia en donde la paz pende de un hilo pese a los esfuerzos mayúsculos para detener a los narcotraficantes de Cali y Medellín sobre todo –la historia de Pablo Escobar ya se convirtió en leyenda telenovelera–, y ahora se percatan que son los capos mexicanos quienes mantienen el comercio envilecido. ¿Qué se puede esperar en el futuro?

Pero más brutal aún es la ausencia de capacidad de nuestros gobernantes para hablar claro en la Casa Blanca y exigir, con pleno uso de la soberanía nacional, que se proceda en la Unión Americana con la misma rudeza con la cual se persigue y mata a los agentes del mal y sicarios en territorio mexicano. ¿Para eso es para lo que les permiten a los policías de extranjero portar y usar armas sobre territorio nacional? Me temo que sí.

Ahora, la denuncia ha crecido sobre la propensión de aduaneros y agentes fronterizos a corromperse no sólo por dinero sino igualmente por su inclinación por las ofertas sexuales de primera línea. Las deformaciones sobre las costumbres estadounidenses, mil veces difundidas por la televisión, crecen sin remedio; pero la basura la siguen arrojando sobre México.

El juego podrido

Rafael Loret de MOLA

En México, los cauces no son muy diferentes. Las encuestas, como anunciamos, comienzan a acortar distancias entre el puntero y quien suponen segundo lugar en la contienda presidencial, tal y como lo hicieron en 2006 cuando Calderón, el tantas veces mentiroso y además usurpador, apareció un día colocado en empate técnico con Andrés, aspirante entonces del PRD –ahora aliado con el PAN en la mayor contradicción política de nuestra historia-, sin que se hubiese producido más milagro que el de alterar cifras y asfixiar, con el aval del traidor Vicente Fox –execrable sujeto–, toda posibilidad de alternancia. Un mundo infectado que fue herencia para Enrique Peña quien lo asimiló y lo hizo crecer hacia el inframundo de la democracia.

La historia se repite. Las encuestas se igualan y hasta le conceden margen al repulsivo “mansito” de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, especialista en arrodillarse en privado y exaltarse en público o bajo los reflectores, con tal de darse una importancia de la que obviamente carece. Y mientras, que su estado camine solo o como pueda, con muletas y artificios… aunque se trate de una de las entidades de mayor peso económico y político del país.

Si con trampas y chantajes fueron incluidos, como únicos independientes luego de sacudirse a quienes acaso tenían como báculo una mayor autoridad moral, tanto la Margarita de las estrellas y El Bronco de los despistados, ¿qué es dable esperar para el fin de la contienda? Parece más fácil otorgarle una victoria al norteño y su caballo que reconocer la de Andrés cuando llegue el momento de los escrutinios y aparezcan palomas blancas en vez de votos y sufragios en blanco por obra de la teletransportación, desde el INE hacia cada casilla comprometedora.

Y le llamamos democracia.

El acabose

Rafael Loret de MOLA

Más de cinco años de ejercicio del señor peña nieto quien, en el finiquito de su mandato y tras dilapidar su capital político, enfrenta el rechazo del 85 o 90 por ciento de los mexicanos con el más bajo nivel de aceptación de los sexenios predecesores; esto es, digamos arrancando en la primera gestión sometida a esta medición. Cuando calderón se fue –a volar por el mundo y en primera clase como demuestra reciente gráfica contradiciendo la demagógica anterior en la que se observaba en la “económica” como una aportación proselitista a favor de su querida “Cocoíta”, cuando aspiraba al gobierno michoacano por segunda vez–, creímos que habíamos tocado fondo… pero la caída desde la peña de Atlacomulco ha resultado bastante más pronunciada.

lograra el objetivo de disminuir las “exportaciones” de drogas al gran mercado del norte en un solo gramo-, una farsa montada con la perversidad propia de los guardianes de las barras y estrellas, peña nieto ha acrecentado el conflicto hasta dimensiones imposibles de prever hace apenas tres años: cuando menos, la tercera parte de las entidades del país viven bajo el caos, tres de ellas son ingobernables en sentido institucional –Michoacán, Tamaulipas y Guerrero–, y veintidós en total deben pagar una suerte de alcabalas a los grupos criminales filtrando nuestros impuestos. Es decir, en buena medida, la mayor parte de los mexicanos sostiene a los cárteles y los provee de fondos amén de cuanto éstos obtienen de los ayuntamientos tomados, de facto, por las mismas bandas. ¡Y se culpa de ello a los infelices policías municipales!

Considerando lo anterior, cuanto sucede en Tamaulipas, acaso mantenido en segundo plano por la efervescencia de las masacres en Guerrero, Michoacán y otras entidades, es de tal nivel de aberración que supera cualquier inclinación por la ficción. Allí, un hermano traiciona la memoria de otro, cae rendido por cobardía ante los capos y los cárteles, deja el territorio de su entidad en manos de los mismos y negocia con el gobierno federal una estrategia para aparentar que los operativos permanecen dándose el lujo de exhibir que las matanzas recientes así lo demuestran. Todo ello hasta aceptar una alternancia a favor de un delincuente juvenil, Francisco García Cabeza de Vaca. Falacias criminales bajo el sello más acreditado de la impunidad.

Aquellos esbirros

Rafael Loret de MOLA

Durante muchos años creí que los ladrones actuaban por necesidad y el imperativo de llevar alimentos a sus casas empobrecidas por las grandes desigualdades sociales; algunos eran víctimas de su entorno y otros, los violentos, estaban guiados por el tremendo rencor de las injusticias de clases vehemente exaltadas por las inevitables telenovelas de las cadenas privadas en competencia. Estos “culebrones” –así les llaman en España en donde son bien cotizados este tipo de productos mexicanos–, representan una renta muy alta para las empresas de Ricardo Salinas Pliego, emperador de la plata, y Emilio Azcárraga Jean, el heredero de la gorra de béisbol.

Mi visión añeja, muy atrás en el tiempo –es terrible pensar que me refiero al segundo y no al actual tercer milenio–, fue opacándose, poco a poco, ante el conocimiento periodístico que nos rebota en las neuronas cerebrales por atascadas por la obligación de conservar en la memoria hechos y filiaciones, felices o no –por desgracia es más abundante lo negativo–, capaces de habernos cambiado la existencia cuando aprendimos a ver detrás de las cortinas de humo y las tantas hipocresías.

Alguna vez, mi viejo inolvidable –amigo entrañable, sobre todo, a quien me arrebató una inmunda consigna oficial refrendada por miguel de la madrid y operada por el asesino silencioso manuel barlett–, me dijo:

–Cuando, hace años, viajé a Veracruz escuché a un elemento de la Marina señalar a un jovencito al tiempo que decía: “allí va el hijo de un ladrón”. Era un junior: el hijo del ex presidente Miguel Alemán. Desde entonces me juré a mí mismo que nadie podría ni tendría derecho a calificar así a un hijo mío.

Y lo cumplió a cabalidad aunque no faltan los esbirros de echeverría, incluso de los difuntos sansores y cervera, o los hijos de perra, con perdón de bartlett, quienes se animan, de vez en vez, a pretenden rosar mis fibras sensibles sin otra osadía que la de intentar inútilmente igualarse política y moralmente con quien les dio lecciones de gobierno a su paso por la titularidad del Ejecutivo de Yucatán. Y lo demostraré cuantas veces pueda.

Por cierto, respecto a la ética familiar el incidente reciente de Pedrito, seguramente gestado en un OVNI a cuya exploración dedicó buena parte de su vida su padre, don Pedro Ferriz Santacruz, el mencionado junior tuvo a bien responder hace un año cuando navegaba por las nubes de la aspiración inalcanzable, y con injurias, cuando un joven alumno de la Universidad Autónoma de Nuevo León quien, con mal gusto sin duda, escarbó algunos pasajes turbulentos del matrimonio del ponente.

¿Sin esperanza?

Rafael Loret de MOLA

El PRI y su gobierno aliado –los operadores de la campaña y su candidato llevan el sello de peña como si fuera el de un campo de concentración nazi–, están decididos a matar a la democracia mexicana como han hecho otros líderes continentales, incluyendo al nauseabundo “pato” Donald Trump y sus hackers, entre ellos los rusos que ahora le pasan facturas, para asegurar la continuidad –más bien el continuismo deformado–, de un sistema fallido, precisamente la apuesta del gobierno de Washington listo a intervenir, como sea, en su incómodo vecino del sur.

Para la Casa Blanca, que domina el entorno de Trump pero no a éste siempre desenfrenado, la posibilidad de que México se convierta en un estado fallido y posibilite con ello la emergencia para una intervención directa de la ONU, ha sido un sueño largamente acariciado y contra e que han debido enfrentarse decenas de compatriotas, bien nacidos, supeditados al suplicio del presidencialismo corruptor y antisocial, servidor lacayuno de una oligarquía impetuosa, inalcanzable, incluso perversa. Por eso, claro, la democracia no existe en México.

La prueba la tenemos en el penoso Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, cuyos siete sabios fueron propuestos por el titular del Ejecutivo y aprobados por el Legislativo; de esta manera se reemplazó al antiguo colegio electoral en donde los aspirantes a la Cámara baja y al Senado se autocalificaban predominando, claro, el pernicioso “mayoriteo” priista que cumplía la entonces ortodoxia de arrodillarse ante el presidente de la República para intentar subir de grado en la carrera política rebosante de ambiciones insanas, sea de dinero o de poder o de ambas condiciones.

Por esta razón, los siete sabios, cuando menos cuatro de ellos con nombres o apellidos poco conocidos y hasta bastante singulares –de ello no estoy exento, desde luego–, optaron por retroceder y avalar a un tramposo, bueno a dos porque Margarita pecó de lo mismo del brazo de su consorte –¿para cuándo expulsan a “jelipe” del PAN por apoyar a una aspirante que renunció a su partido de origen?–, para que pudieran sendos personajes ser candidatos “independientes” cuando, es bien sabido, están lejos, lejísimos, de serlos.

La falacia es un rudo golpe para quienes tenían alguna esperanza en que, por fin, los comicios serían limpios al igual que el deseo patológico a ungir a la selección nacional de fútbol como campeona del mundo en Rusia y ser mimados por el recio Vladimir Putin en su reino semisocialista.

Este 2018, cuando menos, ambas aspiraciones están lejos de alcanzarse. Pocos creen en la rectoría del INE como repudian la falsa sabiduría de los “siete” magistrados del Tribunal “inatacable”. Pero tal ya se sabía desde mucho antes de iniciar campañas. Entonces, ¿para qué repetir la misma parodia a vista y paciencia de casi noventa millones de empadronados? ¿De verdad, sirve de algo votar en estas condiciones inhóspitas? Ya hablaremos de ello en su momento.

Prisiones en campaña

Rafael Loret de MOLA

Siete ex gobernadores están presos, seis son miembros del PRI cuya dirigencia ahora sí exige castigos ejemplares para lavas sus manos al estilo más puro de Poncio Pilatos, y uno perteneciente al PAN y sin que hubiese nadie de su partido en asumir la defensa; mucho menos, claro, el corrupto Diego Fernández. En cada caso, la sociedad se ha mostrado insatisfecha porque se alega que no basta con la coerción penal sino se exige la reparación de los daños cometidos en contra de los intereses del colectivo; al respecto, las autoridades hacen mutis como lo han hecho siempre respecto a los bienes incautados a los capos de la mafia. Sencillamente se los quedan y reparten.

Hay otros ex gobernadores que fueron aprehendidos, en su momento, y quienes purgaron penas de más de un año: Israel Nogueda Otero, de Guerrero; Pablo Salazar Mendiguchía, de Chiapas y Dante Delgado Rannauro, de Veracruz. Estos, con infinidad de artilugios, salieron libres y negociaron abiertamente su silencio como sucedió con el último mencionado quien, de plano, apreció tanto su libertad que terminó fundando el partido Convergencia convertido hoy en Movimiento Social para hacerle sombra al Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, la novia de Andrés Manuel. Y el chiapaneco Salazar, el burlesco, vuelve a las andadas y elude órdenes de aprehensión contra él –por el asesinato de catorce niños en Comitán, si bien las víctimas sobrepasaron el medio centenar–, para seguir agitando las aguas con las sectas protestantes antinacionales adheridas a él; por cierto, este personaje, fue aliancista, en su momento, y actualmente está entregado a López Obrador y es el único en su género.

Desde luego, la captura de Javier Duarte de Ochoa, en Guatemala en donde igualmente se localizó –la primera vez– a Joaquín El Chapo Guzmán, fue algo así como la cereza del pastel y no pocos priístas con mentes pequeñas consideraron que con ello se vindicaba a su partido para dar la cara en las contiendas electorales por venir. Cabe una gran carcajada por la simplicidad del razonamiento, sobre todo porque ya no es tan sencilla la manipulación del colectivo. Luego seguirían Roberto Borge Angulo, de Quintana Roo; Tomás Yarrington y Eugenio Hernández Flores, de Tamaulipas.

Sin duda, el daño mayor lo recibirá el PRI al constatarse, primero, que fueron las policías internacionales las que intervinieron en los operativos contra el tamaulipeco Tomás Yarrington y el veracruzano Javier Duarte, y no los elementos de la Procuraduría General como falsamente se extendió para saludar con sombrero ajeno. Es curioso: a varios ex mandatarios más –digamos César Duarte Jáquez, de Chihuahua, y hasta los “candidatos” Humberto y Rubén Moreira Valdés, de Coahuila–, se les persigue con más ahínco y con procesos cimentados en los Estados Unidos.

Sin duda, el daño mayor lo recibirá el PRI al constatarse, primero, que fueron las policías internacionales las que intervinieron en los operativos contra el tamaulipeco Tomás Yarrington y el veracruzano Javier Duarte, y no los elementos de la Procuraduría General como falsamente se extendió para saludar con sombrero ajeno. Es curioso: a varios ex mandatarios más –digamos César Duarte Jáquez, de Chihuahua, y hasta los “candidatos” Humberto y Rubén Moreira Valdés, de Coahuila-, se les persigue con más ahínco y con procesos cimentados en los Estados Unidos. De allí los temores crecientes entre la clase política mexicana, si bien los montajes se han realizado con todas las de la ley, tratando de impresionar a los mexicanos. ¡Los operadores se van a llevar severas sorpresas ante los escrutinios!

Enredos de palabras

Rafael Loret de MOLA

No es una casualidad que los ordenamientos de mayor calado universal sean breves y precisos: los “diez mandamientos”, por ejemplo, o el “libro rojo de Mao”, desde la perspectiva extrema. Suele ocurrir que el exceso de legislación tienda a confundir al conglomerado y a convertirlo en permanente rehén de las interpretaciones, casi siempre favorables a quienes ejercen el poder y señalan las líneas a seguir. Podríamos, a partir de esta evidencia, establecer un silogismo: a mayores enredos más vulnerabilidad colectiva y mayores espacios para la manipulación política. Hay excepciones, claro, pero éstas, como suele decirse, confirman la regla.

De la misma manera, una sociedad sometida a la excesiva presencia de la autoridad, que interviene por todo y para todo, esto es casi sin dejar espacios para las iniciativas individuales –o lo que es lo mismo, para el usufructo de la libertad–, no puede considerarse plena ni feliz. Y, desde luego, el peso gubernamental asfixiante dista mucho del ideal democrático en el que se ejerce la soberanía popular a través de los mandatarios, esto es de quienes obedecen los designios del mandante, el colectivo en este caso, y no al revés. En México los términos suelen aplicarse en sentido inverso, exaltándose los simbolismos oficiosos. Digamos que tal es una tradición acendrada desde los espejismos “revolucionarios”.

La propensión de nuestros gobernantes a reformar y elaborar nuevas leyes sólo choca con la resistencia a formular una nueva Constitución por una premisa fundamental: los más de seiscientos parches impuestos a la misma, por lo general para favorecer las tendencias sexenales colocando el sello del Ejecutivo en turno. De allí que el cuidado texto de los Constituyentes de Querétaro se convirtiera, sobre todo durante los lapsos de mayor frenesí retórico por el “cambio” en un amasijo de intenciones mal definidas y también confusas como consecuencia de las iniciativas presidenciales aprobadas al vapor, al calor de una complaciente mayoría intransitable, o por efecto de las negociaciones soterradas con sabor a chantaje.

Se han dado, en este sentido, absurdos monumentales como el que anida en el artículo 82, determinante para el arraigado presidencialismo y por largo tiempo candado xenófobo para separar a quienes nacieron en suelo patrio de aquellos que se nacionalizaron después, para habilitar a los “hijos de padre o madre mexicanos” como aspirantes a la silla grande y descalificar, por tanto, a quienes cuentan con sendos progenitores mexicanos. Por supuesto, nadie ha reparado en el error y no ha sido motivo de debate alguno. Dicen que el sentido de la normativa se entiende aunque esté suscrita otra cosa. Cosas de léxicos y sintonías políticas.

¿Por quién?

Rafael Loret de MOLA

La gama es tal que somete hasta a la incredulidad y la convierte en fuente de entendimiento; si todos son malos es menester elegir al menor peor. Este es el razonamiento imperante entre un amplio sector de la población convencida, además, en el ejercicio del voto como elemento sustantivo para asegurarse mexicanos de bien y no permitir la manipulación de la voluntad colectiva… cuando, no pocas veces, es al revés.

Abstenerse, lo he dicho en otras ocasiones, es también un acto político relevante si se hace luego de meditar en la pobreza de la oferta política y la tendencia a jugar con las mismas reglas, a pesar de los embustes y fraudes coligados unos a otros. Dicen que quien por su gusto muere que lo entierren parado; y tal parece ser la norma de la mayor parte de la clase política insistente en repetir en sus cargos para refugiarse de sus propias rapiñas o cuidarse las espaldas en tiempos de vacas flacas. Buen ejemplo de ello son Emilio Gamboa y Manuel Bartlett, quienes perdieron el faro de la dignidad hace ya varios sexenios.

Me preguntan por quién votar y, la verdad, siempre me he negado a inducir a los lectores con mis sugerencias, creyente como soy del libre albedrío y de la independencia de criterios, explicablemente no afines por las condiciones y circunstancias peculiares de cada quien. La democracia, o el rescoldo de la misma, es esencialmente eso: una fórmula para dirimir, entre individualidades, la senda del colectivo asegurando así liderazgos con respaldo mayoritario.

En fin, es seguro de quien gane los próximos comicios –en este 2018–, no lo hará por mayoría absoluta, ateniéndonos a los resultados oficiales que por allí marcan las cosas, ni en sueños guajiros. Y, es más, para cuantos quieren ponerme sellos les digo: estoy harto de los partidos, tanto, que prefiero fijarme en los candidatos y sus perspectivas antes de medir a las dirigencias de sus respectivos institutos y a las estructuras de los mismos. Por ello, votaría distinto en cada entidad federativa con aspirantes a gobernador –Guanajuato, Jalisco, Morelos, Chiapas, Yucatán, Veracruz, Puebla y Tabasco–, sin que ello implicase traición alguna a mi conciencia sino refrendo a que la partidocracia se asfixia ya ante la incredulidad masiva si bien algunos abanderados pueden ser rescatados apenas de la ignominia.

Vivo en el Distrito Federal, nací en Tamaulipas, me formé en Mérida y soy hijo adoptivo de Tlaxcala –en Coahuila me alejaron por el cacicazgo Moreira–, por lo cual el dilema planteado se complica.

Basta! para que te enredes

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