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Breves Electorales

BREVES ELECTORALES

A principios del siglo XX los candidatos recorrían el país en tren en sus campañas políticas. Era la forma de llegar a más lugares en el país y darse a conocer a los posibles votantes. Años después las carreteras y los aviones se convirtieron en los medios idóneos para ello. Hoy conviven varias formas, sigue siendo muy importante recorrer el país para transmitir ideas y propuestas; sin embargo, desde hace algunos años, la forma más efectiva para llegar a los grandes públicos, son los medios de comunicación masiva: primero los periódicos, luego la radio y la televisión. El internet ha revolucionado las formas de comunicación. Hoy conviven todos estos medios. No obstante, su público no es el mismo. Los denominados milenials ya no siguen los noticiarios en radio y tv como antes se hacía, ni leen el periódico en papel. Las redes sociales vinieron a cambiar la forma en que se comunican y en cómo se informan. Se puede decir que las redes sociales democratizaron la información. Antes, informar era labor exclusiva de periodistas e informadores profesionales, actualmente cualquiera que tenga acceso a una red social puede publicar una noticia y ser leído por miles o millones de personas. El peligro es que resulta muy fácil emitir y recibir información que no se apega necesariamente a la verdad. En cuestión de minutos, los rumores se pueden volver verdad absoluta y la desinformación viral. Un ejemplo de ello se dio hace algunos días en que se difundió en redes sociales que supuestamete las credenciales para votar emitidas por el entonces IFE no resultaban válidas para votar el 1 de julio. El INE tuvo que aclararlo de inmediato e informar sobre la vigencia de las credenciales (10 años), y poner a disposición en su página una herramienta para que cualquiera pueda verificar si su credencial es vigente y le permite votar en las próximas elecciones. En los meses que vienen, sin duda nos encontraremos con mucha información así. En ese sentido surge la responsabilidad de todos de informar e informarnos adecuadamente. Ante el mar de información que nos otorga el internet y la velocidad con que corre a través de las redes sociales, tenemos que aprender a administrarla. A las autoridades corresponde poner la información a disposición de la ciudadanía, en forma oportuna, clara, sencilla y accesible, no só- lo en sus páginas web, sino también en las redes sociales. Por su parte, los comunicadores deben citar las fuentes, conducirse con honradez intelectual, y diferenciar lo que es información de las opiniones o posturas personales. Finalmente, la ciudadanía debe saber acudir a las fuentes originarias y confiables de la información, comprobar la veracidad de lo que se lee, debiendo discriminar entre las mismas y unicamente replicar lo que es fiable y útil.

Con apellido “F”, los elegidos

Hace unas semanas se sorteó el mes de nacimiento (febrero) para seleccionar a quienes se les invitará a ser funcionarios de casilla el próximo 1º de julio. La pasada fue el sorteo de la letra del primer apellido (F). Con base en eso, se hizo la insaculación de los seleccionados. Más de 45 mil capacitadores y supervisores electorales visitarán la casa de cerca de un millón 387 mil ciudadanos, para notificarles que fueron sorteados para participar como funcionarios de casilla y comenzar con la capacitación.

Fácil de decirlo, complejo en su ejecución. Convencer, capacitar y guiar al casi millón y medio de ciudadanos, quienes recibirán y contarán los votos, tuyo, mío y de casi 89 millones de ciudadanos inscritos en el listado nominal, en aproximadamente 155 mil casillas en el territorio nacional.

Los funcionarios de casilla, que dedicarán todo un domingo a recibir y contar los votos, son vecinos nuestros, amigos e incluso familiares. Ellos son los que hacen la elección, insisto, capacitados y guiados en todo momento por esos capacitadores y supervisores, también avecindados a la zona que les corresponde, contratados por el INE en cada proceso electoral.

El primero de julio se someterá a votación la renovación de más de 18 mil 300 cargos, federales y locales, incluyendo la Presidencia de la República, senadurías, diputaciones federales, así como diversas gubernaturas, diputaciones locales e integrantes de ayuntamientos.

Por ello, te invito a participar. Que cuando llegue tu capacitador a tocar la puerta, lo recibas y le digas que sí, para, juntos, poner un granito de arena para hacer de este país un México mejor.

BREVES ELECTORALES

La semana pasada comentaba sobre las inconsistencias que presentaron miles de apoyos ciudadanos reportados por varios aspirantes a candidatos independientes, lo lamentable y preocupante que es para esta nueva figura.

El lunes 15 el INE señaló que fueron 28 de 65 aspirantes a candidatos independientes los que presentaron graves inconsistencias en sus apoyos ciudadanos. No es un número menor y sí resulta de llamar la atención.

Esto me da pie a reflexionar más sobre las candidaturas independientes. En la reforma constitucional y su implementación legal, se establecieron altos requisitos para contender por esta vía a la presidencia, senadurías y diputaciones federales.

Para la candidatura a la presidencia, se requiere recabar el apoyo de mínimo 866,593 ciudadanos (1% total del electorado del país), con una dispersión del 1% en al menos 17 entidades. Para el caso de senadurías y diputaciones, se debe obtener el apoyo del 2% del electorado de la entidad o distrito correspondiente, con una dispersión del 1% en al menos la mitad de distritos o secciones, respectivamente.

Ello implica que el aspirante ya debe tener una base de simpatías, apoyos o seguidores, ya que para este proceso no se pueden realizar actos de precampaña, ni contratar propaganda; por lo que parece difícil que los auxiliares en busca del apoyo ciudadano vayan pidiendo éste para alguien que nadie conoce.

Adicional a la documentación personal del aspirante, se requiere que acredite la constitución de una asociación civil, que tendrá que abrir una cuenta bancaria, para recibir y transparentar el financiamiento que utilice durante el proceso, a fin de que se pueda velar por la equidad en la contienda, de manera que deberá entregar informes al INE sobre el ingreso y destino de los recursos que utilice.

Con todos estos requisitos establecidos en la ley, es claro que hoy, cuando hablamos de un o una aspirante a una candidatura independiente, no nos referimos a una sola persona. Se requiere de toda una organización detrás de su figura. Todo un aparato trabajando a favor de alcanzar una candidatura independiente, un “minipartido”, que implica no pocos recursos humanos, materiales ni financieros.

Para obtener esta cantidad de apoyos ciudadanos sin promoción, el aspirante debe ser una persona que tenga un trabajo político previo en el país, entidad o distrito. Una figura pública que ya tenga detrás de él un nú- mero importante de seguidores.

Entonces, la reflexión que subyace es si realmente las candidaturas independientes representan opciones ciudadanas ajenas a la política, o bien, opciones políticas ajenas a los partidos. Yo tiendo a pensar que es lo segundo, y que sostener lo primero es meramente mercadotecnia política, dado el hartazgo que nuestra ciudadanía vive en relación a la clase política del país.