Web Analytics Made Easy - StatCounter
Director general: Miguel Cantón Zetina | @MiguelCanton1
Somos parte de:
Sábado 15 Diciembre del 2018
cielo claro 19°

Piense

Perseguidos y perdonados

Rafael Loret de MOLA

NO ES EXPLICABLE, AUNQUE SEA EVIDENTE, LA RAZÓN POR LA CUAL ALGUNOS EX MANDATARIOS SON PERSEGUIDOS judicialmente y otros, en cambio, gozan del favor de la impunidad con la inocua aplicación de la medicina del tiempo, es decir bajo control de la amnesia colectiva tan productiva para los sinvergüenzas que forman la escoria oficial. Pese a ello, no hemos sido capaces, los mexicanos en su conjunto, de hacer valer el peso de la soberanía popular ante la pequeña elite que nos asfixia desde las alturas del sistema.

Hace unos meses, dialogando con un apretado grupo de amigos con enorme experiencia en las cuestiones de la vida institucional –era yo el único disidente–, uno de ellos, quien por cierto pasó una temporada en la prisión cuando cayó en desgracia para luego levantarse sin perder su condición de priista, habló con fervor sobre la dureza de nuestro peculiar establishment que rebasa la fuerza presidencial y a la partidocracia para envolvernos guiado por quien sabe cuántas manos aviesas. Y decía, claro, que tal estructura acabaría imponiéndose a la hora de los comicios del 1 de julio. Un error de antología.

Entonces me negué a refrendar tal tesis porque consideré que, en cualquier caso, incluyendo las oposiciones, todos los precandidatos eran hijos del sistema, incluyendo a Andrés quien tanto habla de la mafia del poder pero pocas veces analiza lo que significa la estructura férrea que la sostiene. Tuve razón y Andrés ya es el presidente de la República como pronostiqué entonces.

Volver a la política

Rafael Loret de MOLA

Aseguran los economistas que jalan las carretas de las empresas “intocables”, hasta ahora, una perspectiva poca sana para los próximos meses y adjudican a las acciones de la nueva administración federal, durante el largo periodo de transición en específico, las inconsistencias en la Bolsa Mexicana de Valores, a la baja, y los vaivenes cotidianos en la depreciación del peso ante el dólar. Ni la ridícula presea entregada al yerno de Trump en el último día de gobierno del execrable señor peña redujo las tensiones; al contrario, al parecer desató más bien las ambiciones del poderoso vecino del norte.

Por cierto, fue curioso que quienes más han descalificado al señor peña, primero Trump y después Justin Trudeau quien dijo que el gobierno mexicano se afana “a propósito” por empobrecer a sus ciudadanos, accedieran a reunirse con el ex mandatario mexicano para atestiguar la firma del nuevo tratado, llamado TMEC en un arranque de imaginación, en Buenos Aires de donde salió el representante oficioso de nuestro país por piernas con tal de llegar a la capital de nuestro país justo para entregar la comandancia suprema de las fuerzas armadas al presidente López Obrador.

Lo demás es historia pero no es sencilla de digerir; todo lo contrario. Pese a las tantas sonrisas y abrazos del nuevo mandatario no puede ocultarse el rencor engendrado por los años de miseria política, de desencuentros inútiles y radicalismos partidistas –la partidocracia–, que impiden desde 1997, cuando el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, una puesta de acuerdo seria y razonable para las grandes decisiones muchas de ellas empantanadas. El desgarre del Legislativo frente a los titulares del Ejecutivo soberbios y empeñosos en defender fueros que no tiene ha sido, por decir lo menos, desastroso.

Por desgracia los signos no cambiaron el pasado 1 de diciembre en donde el chantaje se convirtió en intolerancia ante el presidente con mayor legitimidad democrática desde la institucionalización de la Revolución en 1910. Esto es, la cuestión del fuero que enfrentó a Morena con todas las oposiciones puede ser el espejo de una correlación entre los poderes de la Unión inoculada por el mismo virus del radicalismo mortal.

Y todo como consecuencia de una demagogia superlativa: insistir en la supresión del fuero constitucional a cambio de inventarse la figura de la “inmunidad procesal” que cubre las espaldas de los altos funcionarios, desde el Primer Magistrado, asegurándoles que bajo la tutela de la nueva legislación no podrán ser llevados a juicio… como si tuvieran fuero. Un descarriarte hasta para los tontos.

De lo anterior nace el imperativo de hacer política, de volver a ella; si las iniciativas para las reformas constitucionales pretendidas deben obtener el respaldo de las dos terceras partes de los miembros de sendas Cámaras y de cuando menos diecisiete legislaturas locales –la mitad más una–, no habrá consensos si los bloques de Morena no se bajan de las nubes con todo y su mayoría y aprenden a negociar con las fuerzas adversarias para alcanzar andares claros para la vida de la República. Recuérdese: las minorías en nuestra gran nación también están conformadas por mexicanos.

De seguir como vamos, y parafraseando al mandatario en curso, estaremos “empantanados” por minucias.

Gnomo y ecoloco

Rafael Loret de MOLA

DESDE LUEGO, LA LLEGADA HACE UN AÑO DE JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ ANAYA, COMO SECRETARIO DE HACIENDA en combinación con el anuncio de que José Antonio Meade Kuribreña –Pepe–, buscaría la candidatura presidencial priista, sin ser militante y derrotado de antemano, confirmó la cercanía, como nunca, del ex presidente carlos salinas al lado del exmandatario federal peña con olor a cárcel. González Anaya –incluso físicamente parecido al ex gnomo de Dublín–, es cuñado de salinas y cerró el putrefacto sexenio con las riendas financieras en la mano, incluso para medir los apoyos soterrados al establishment. Círculo cerrado y Meade llevado al peor de los sacrificios, el de la indignidad.

Como ya narramos, Alfonso Romo Garza fue discípulo y socio de Pedro Aspe Armella, secretario de Hacienda durante el salinato trágico y uno de sus más altos representantes, hasta hoy cuando, en apariencia juega papeles decisivos en el grupo Vector, precisamente el de Romo, desde su incorporación al sector privado; actualmente es director general de El Palacio de Hierro, en donde se disparó la narco- economía, uno de los baluartes de Alberto Baillères González, el tercer multimillonario de México, sólo adelantado por Carlos Slim y el criminal Germán Larrea Mota-Velasco, el zar de la minería.

El hecho es que, con habilidad excepcional, salinas tiene las manos metidas entre los grupos ahora tibios del PRI y también en Morena, en competencia con el doctor zeta, ernesto zedillo. Una paradoja muy agobiante para México. Una democracia más sucia que la cara de aquel “ecoloco” de las fantasías televisivas. ¿Lo recuerdan?

Polvorines

Rafael Loret de MOLA

El presidente López Obrador recibió de su predecesor, el miserable enrique peña nieto, una serie de polvorines encendidos y conectados entre sí para reventar la estabilidad del país y así, en cuestión de meses, tirar al traste con el nuevo gobierno. Recuérdese que tal ha sido tradición en cada cambio sexenal, incluso entre hermanos de partido sean priistas o panistas, para marcar diferencias y romper así el sello monárquico del predecesor y cualquier tipo de influencia de éste en el campo de la política y las instituciones nacionales.

Curiosamente cuando mayor benevolencia hubo fue a lo largo de la primera alternancia, en 2000, cuando el entrante señor fox trató con algodones al señor zedillo, el doctor z, reconociéndole logros importantes en educación y salud, según dijo vicente, el de Marta; y ello a impulso de las relaciones internacionales de Ernesto quien es, sin duda, el mexicano más influyente en Washington y Nueva York en donde incluso sigue desarrollándose en la ONU.

Este poder fue, sin duda, uno de los detonantes para armar el gabinete actual con el cuarenta por ciento de sus miembros con origen en el sexenio sucedáneo, es decir el que debió encabezar Luis Donaldo Colosio y no el rey de diamantes de José María Córdova Montoya, el gran manipulador de la política salinista siempre acorralada a pesar del genio atribuido al antiguo duende de Dublín próximo a instalarse otra vez allí o en otra de sus locaciones en el exterior… por aquello del 21 de marzo.

Las trampas puestas contra el nuevo régimen son evidentes, además de los signos propios y ya reseñados del gabinete:

1.- El movimiento migrante que colocó al país en el límite de un cierre de la frontera norte aun cuando, de realizarse, sería más perjudicial para el lado estadounidense cuya bonanza depende, en buena medida, de los compradores mexicanos. Desde luego hay mar de fondo para la bomba se encendió, en su momento, para que estallara en los primeros días del gobierno del presidente Andrés Manuel quien sabe disfrutar el honor de ser ya comandante supremo de las fuerzas armadas.

2.- La rebelión de los gobernadores, sobre todo panistas pero también el de Jalisco, Enrique Alfaro, quien tomará protesta pasado mañana y se cobija en el Movimiento Ciudadano favorecido más bien por él, en demanda de mejores prestaciones federales y contrario a la distribución de recursos con premios hacia los de izquierda y castigos a cuantos no se exhiben incondicionales… como algunos priistas sin dignidad.

3.- El nivel creciente del narcotráfico que ha sabido aprovechar los vacíos de la transición para armar barruntos de tormentas en media docena de entidades sometidas desde hace años con la complacencia de algunos mandos intermedios y superiores de las fuerzas armadas con la infiltración de marines de USA.

Para comenzar no es sencillo apagar tales infiernos.

La agonía

Rafael Loret de MOLA

¡No, señor presidente electo! La mayor parte de la ciudadanía, con excepción de sus incondicionales y fanáticos, reclama que el combate contra la corrupción por usted prometido supere a sus ansias de perdonar a los personajes de un pasado que hoy termina aunque aún queden algunas gotas del presente. No queremos que mañana, al despertar y cuando usted ya sea constitucionalmente el Primer Magistrado, Andrés, la cuarta transformación comience coludida con el viejo régimen así como la monarquía española surgió a partir de la muerte del abominable Franco y con todo y la gendarmería a la que usted citó recientemente.

La justicia, Andrés, nada tiene que ver con la impunidad ni con el “empantanamiento” de otras acciones como recientemente afirmó. Es esencial para asegurar las libertades, todas ellas comenzando con la de expresión, y los cauces necesarios para reconstruir el muy afectado tejido social. ¿O no era el propósito en tus largas tres campañas por la Presidencia? Así lo expresó, una y otra vez, con la voz del opositor firme contra sus instituciones corroídas y empecinado en alcanzar la meta superior del cambio político estructural a costa de no robar, no traicionar y no mentir; tres apotegmas que desgraciadamente no se han cumplido del todo en esta transición que, por fin, llega al último día.

Por allí quedan las dudas sobre los presuntos sobornos recibidos por Gabriel Regino, (a) Rojino, subsecretario de Seguridad Pública en el entonces Distrito Federal bajo la administración de Andrés Manuel, entre 2000 y 2006; provenían del cártel de Sinaloa, concretamente de Ismael El Mayo Zambada, el verdadero líder de esta organización, que ha sabido cubrirse las espaldas hasta hoy con el consentimiento de calderón, peña y los gobernadores Mario López Valdés y Quirino Ordaz Coppel. No es poca cosa.

Lo que más molesta es la coincidencia falsa entre el mandatario saliente –¡no hay mal que dure cien años!–, y el entrante sobre mantener la presencia militar en las calles pero ahora redoblada; al ejército habrá de sumarse la Guardia Nacional, continuidad de la inútil Gendarmería inventa por el colombiano Óscar Naranjo Trujillo y marginada por peña, con el objetivo de darle legalidad hasta los actos de rapiña –el botín de guerra–, de los uniformados coludidos con las mafias dominantes. ¿Esta es una novedad para los funcionarios en fase de iniciar sus gestiones?

En fin, termina el mal gobierno peñista sin necesidad de un nuevo grito de Independencia. La cuestión es si, como hiciera el Padre de la Patria, invocamos al espíritu de Fernando VII quien fue el responsable de perder las “colonias” al servicio de la corona española ante la fogosidad de los levantamientos en toda Latinoamérica. En el norte mataron a todos los aborígenes; hacia el sur, violaron a todas las mujeres para crear el mestizaje y dicen los gachupines que debemos estar agradecidos.

En fin, repito hoy con más fuerza y ante el ímpetu de perdón que, como espíritu maligno, parece haberse apoderado del mandatario entrante:

¡Cárcel para peña y sus cuarenta ladrones y asesinos! Así debe comenzar el combate contra la corrupción a trueque de un continuismo malsano que destruiría la confianza de los 30 millones de sufragantes que eligieron a López Obregón.

La llave

Nadie duda que el “pato” anaranjado, Donald Trump Macleod, pelea hasta con su sombra si observa que no le sigue con los movimientos del sol o desaparece en los túneles enormes que forman las decisiones urgentes de un gobierno tan cuestionado por su xenofobia y su racismo. El largo andar de los Obama, durante ocho años, por la Casa Blanca, no sirvió para vindicar a los afroamericanos ni para detener las fobias de superioridad de los estadounidenses belicosos que no perciben ni valoran sus propias existencias a cambio de sostener a la poderosa industria armamentista de su país en busca de las reservas naturales de las “soberanías” ajenas.

Trump llegó –este columnista no se equivocó y anunció que vencería en las urnas desde meses atrás de los comicios de noviembre del pasado año–, con cajas destempladas y amenazas que, poco a poco, han sido cubiertas por la intolerancia extrema, por ejemplo, contra los mexicanos; el propio Carlos Slim Helú, quien mantenía relaciones comerciales con él, se alejó del mismo pero sin retirarlo de sus nóminas. Tal dio lugar a arribo de otros personajes relevantes, de nuestro país, quienes, cuál si fuesen inmigrantes con pretensiones de quedarse y con mayores derechos, rodearon al magnate y apostaron por apostarse a la Casa Blanca a sabiendas de la vulnerabilidad de nuestro gobierno y los torpes escarceos políticos de los operadores peñistas tan ciegos como los caballos de pica, esto es con los ojos vendados para evitar correr ante el peligro.

El caso es que quienes se extrañaron del arribo del empresario neoleonés Alfonso Romo Garza, al círculo más cercano de Andrés y su Morena, bajo la obsesión de crear una estructura personal, y única, para acceder a una tercera campaña presidencial. Como ya no confiaba en nadie en la izquierda, o en muy pocos, optó el icono por formar su propio partido y ser él, nada más, quien dispusiera cuanto fuera necesario para abrir las puertas a algunos renegados de otras corrientes e ideologías; por ello, claro, Romo –antiguo aliado y proveedor del foxismo–, encajó y no hubo siquiera necesidad de dar explicaciones al respecto.

Lo cierto es que su socio fox, claro, calificó a Romo como “hijo de Hitler”, por considerar que pretendía aglutinar en torno suyo, bajo falacias, esto es supuestos engañosos, a los sectores patronales convirtiéndose en una especie de gurí como lo fue, hace ya varios lustros, don Juan Sánchez Navarro, cuyo espíritu merodea todavía, cada viernes, por los desayunos del grupo fundado por él. A Romo, claro, le falta mucho para compararse con el extinto patriarca de los empresarios.

Pero es el caso de que Andrés calificó a Romo como “un garbanzo de a libra”, una medida muy anglosajona. Con la información que tengo, fue el neoleonés intocable, quien acercó a Andrés con Trump y lo hizo tan bien que el “anaranjado pato” de la historieta quedó impresionado de cuanto jugo puede sacarle a la “izquierda responsable” de México. Hasta aquí por hoy.

Con tal aval, Andrés está a dos días de superar el muro que el sistema le impuso desde 2006 para evitar su arribo al Palacio Nacional con Los Pinos deshojados, abandonados y las puertas abiertas para quienes quieran conocer la opulencia.

Autoritarismo

Rafael Loret de MOLA

La aparición de Jair Bolsonaro en Brasil, como futuro presidente de esta nación a partir del 1 de enero de 2019, poco más de un mes, revela no sólo la continuidad de la peligrosa tendencia hacia el autoritarismo en el mundo sino, lo que me resulta más alarmante, una condena a la democracia tras la manera como se han guillotinado a Lula da Silva y Dilma Rouseff –el primero en injusta prisión y la segunda indiciada sin cauce–, y las reacciones hacia la inseguridad generada por los grupos extremistas financiados desde el exterior.

Preocupa, en este ámbito, que el curso de las aguas de la derechización crezca hasta el desbordamiento de los partidos vencidos y ahora reanimados por seguidores cuya perspectiva es negar cualquier avance social en materia de tolerancia hacia las minorías, las etnias, los migrantes y, en fin, todos aquellos que no concuerden con las ideas de los dominantes. Las dictaduras –aunque las hay también de izquierda y no pocas en el mundo–, surgen de la pasividad de las comunidades y el cansancio cívico aunado a la cobardía de las masas. Esto es: lo que pasa ahora mismo entre las naciones diversas.

A unos días de que asuma la Presidencia de la República el mexicano más votado de la historia –en tres elecciones acumula sesenta millones de sufragios, la mitad de ellos el pasado 1 de julio–, la visión global no es halagüeña. Lo dije hace unos días: la Casa Blanca, la de Washington, tiene una visión enferma sobre cómo deben ser las conductas de sus aliados y hasta de sus enemigos. Muy simple: aceptar que el gobierno es intocable y puede hacerlo todo.

Tal es la misión impuesta a Steve Bannon, quien fue asesor de Trump siete meses al inicio de su administración en enero de 2017, cuya separación no fue despido sino parte de un proyecto para asegurar la derechización de algunas naciones claves, como Finlandia, donde la izquierda ha dominado desde hace décadas, Italia o Bélgica, importante porque es sede de la UNESCO y de la Asamblea de la Unión Europea, en donde los partidos de ultraderecha han subido como la espuma situándose en posiciones con posibilidades de vencer en los próximos meses.

No hay casualidades sino hechos, y estos nos indican que, pese al rechazo de las mayores inteligencias de USA, el señor Trump se aferra a su reelección y desdeña el avance mínimo de los demócratas en las recientes elecciones intermedias. Él se siente con potencial suficiente para holgar ventajas y mantenerse en su dorada suite de la residencia oficial.

El virus se extiende y no parece haber vacuna contra el mismo. Al contrario, cada que escucho o leo la expresión de un intolerante o fanático deseoso de cortar cabezas a periodistas –en vez de hablar de los empresarios corruptos–, para silenciarlos, me doy cuenta de que la brecha hacia el autoritarismo está abierta y sólo podrá cancelarla el presidente de México, a partir del 1 de diciembre, si quiere pasar a la historia como el primer mandatario verdaderamente democrático de nuestra historia, el más legitimado; digo para cumplir su sueño de pasar a ella como un buen presidente.

Es mucho lo que podemos esperar; sobre todo cuando escuchemos el mensaje de Andrés el sábado próximo sin zalamerías y con energía. Eso esperamos.

Diálogo en el Infierno

Rafael Loret de MOLA

Cuando dialogué con el general Jesús Gutiérrez Rebollo en marzo de 2002 –el 22 para ser precisos, el mismo día que hablé cara a cara con Mario Aburto Martínez, señalado como asesino material de Luis Donaldo Colosio–, el defenestrado militar puso énfasis en dos asuntos medulares:

1.- Que existía un grupo de elite, en México, adiestrado en el Pentágono de Washington, y pagado por la Comisión de Combate a las Drogas que él encabezó por unos meses aunque jamás conociera sus identidades. Eran, como los califiqué entonces, “los rambos” mexicanos preparados para acciones extremas y preparados, además, para actuar en la más completa oscuridad, cuál si se tratarse de llevar a la realidad las más taquilleras políticas de ficción.

Poco se ha sabido de ellos aun cuando no se niega su formación y existencia; mucho menos los operativos en los que, de verdad, intervienen, acaso codo con codo con los marines estadunidenses infiltrados en la Armada de México, si bien no han podido detener el flujo de narcóticos hacia el norte, si tal fuese su papel, a la vista de la permanente animación de los mercados, principalmente el mayor del mundo al norte de nuestro país, regulados por elementos de la CIA, la NSA, la DEA y el FBI. Nadie se ha atrevido a desmentir esta versión por temor a que el escándalo los rebase.

2.- Igualmente, el general Gutiérrez Rebollo –quien murió en el Hospital Militar el 19 de diciembre de 2013, en el mismo piso en donde, al otro extremo, se operaba al presidente peña de las secuelas cancerígenas–, señaló al general Enrique Cervantes Aguirre como quien proveía los encuentros entre los líderes de los cárteles más poderosos, en aquellos días –1996-97–, el de Juárez, encabezado por Amado Carrillo Fuentes, y el de Tijuana, bajo las órdenes de los hermanos Arellano Félix, a cambio de 50 millones de dólares transportados en patrullas de la Federal de Caminos adscritas –aunque tal no fuesen sus funciones–, a la residencia oficial de Los Pinos cuando el huésped principal era ernesto zedillo ponce de león.

Con ello confirmaba, desde la prisión de alta seguridad de Almoloya, la extrema colusión de los mandos castrenses con los “capos” de mayor relevancia territorial sobre nuestro suelo. Y, en ningún momento, tal circunstancia ha cambiado a pesar de las transmisiones del poder Ejecutivo federal, en zigzagueante modelo con dos alternancias de partidos ya considerando la vuelta del PRI al poder.

Detengo el relato en este punto para insistir en lo inexplicable que resultó el mantenimiento de la plutocracia partidista, con el PRI como director de orquesta, en un medio plagado de traiciones, conexiones soterradas y ententes cordiales. Diría, sí, que en estos momentos tras la devastación del país, mantenerse en el PRI es, sin duda, el mayor acto de traición que puede cometer un mexicano. Ya el tiempo dirá como serán señalados los sumisos y beneficiarios de los regímenes priístas; pero, en esta hora, son sencillamente despreciables.

El tiempo voló

EPN
Rafael Loret de MOLA

Parecían muy largos los cinco meses que dura hasta ahora la transición política; a partir de 2024, el periodo se reducirá a doce semanas, lo que es más propio para evitar cuanto se ha dado en el presente: el arrinconamiento del mandatario en funciones por la exaltación popular hacia el electo, en gran medida fruto del rencor acumulado por enrique peña y cuanto representa en la ominosa perspectiva de la violencia, la dependencia, la usura y, sobre todo, la corrupción.

Entre matanzas, reformas inútiles, alzas injustificadas, desviaciones pecuniarias multimillonarias, complicidades con empresas y constructoras de alto nivel, encarecimiento general, depreciación del peso, impunidad para los funcionarios de su régimen –Rosario Robles y Gerardo Ruiz Esparza, Luis Videgaray Caso, incluyendo a los secretarios de la Defensa y Marina y a los que han cursado por Gobernación–, abandono de proyectos sociales y subasta de prestaciones para castigar a los gobernadores no peñistas, transcurrió uno de los regímenes más funestos de la historia y acaso, como el de calderón, en los estándares de quien fue usurpador Victoriano Huerta Márquez, liderando una contrarrevolución que no fracasó del todo a la vista de las consecuencias.

Nada hay que pueda tapar lo ocurrido en estos últimos seis años de oprobio ni siquiera la apagada belleza de su consorte, Angélica Rivera Hurtado –sobrina de miguel de la madrid hurtado–, de quien, según relato de los cronistas rosas, ya se separó hace varias semanas y ni anillo portan sendos consortes. Fue una vergüenza, sí, que la llamada “primera dama”, un título sin bases que desechó ya Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del mandatario electo, y grotescamente ofensivo para millones de mexicanas mejores que ella intelectual y socialmente.

Por cada caso, sea de asesinatos –no olvidemos a nuestros colegas caídos por persecuciones políticas sin nombres–, o de prevaricaciones abominables, enrique peña nieto NO PUEDE SER PERDONADO. Contra él deben seguirse los debidos procesos que lo remitan a la cárcel como uno de los grandes criminales de nuestra crónica nacional; de no hacerse lo anterior quedaría en bancarrota moral la nueva administración federal cuyo hilo conductor, según han dicho los principales protagonistas, es la guerra contra la impunidad.

Sería una enorme bajeza, imposible de creer que ocurra ni siquiera entre los mayores enemigos de Andrés Manuel, asumir el cargo de presidente constitucional el sábado próximo con el viejo lenguaje de la continuidad: “agradezco al presidente peña por las garantías brindadas para la transición política… etcétera”. Francamente, ello fulminaría la autoridad moral del nuevo mandatario y pondría en jaque mate a sus incondicionales y hasta fanáticos que no tendrían cómo justificar tamaña afrenta.

No quiero pensar que suceda lo anterior. No podría traicionarse a sí mismo Andrés ni comenzar su andar con la carga inmensa de la hipocresía. ¡Demasiado hemos tenido con los nombramientos de algunos felones, remedos de otros tiempos, dentro de su gabinete y el ampliado! Por dignidad, no puede darse este escenario bajo circunstancia alguna. La única salida congruente sería sumarse al grito de batalla que le encumbró:

¡CÁRCEL a peña nieto!

Priístas sin redes

Rafael Loret de MOLA

Para los gobernadores priístas, sin duda, fue casi una tragedia el retorno del PRI a Los Pinos, acostumbrados como estaban a desafiar a los mandatarios panistas y hacer las veces de contrapeso, razón por la cual surgió la llamada Conago –Conferencia Nacional de Gobernadores–, para revertir las condiciones de poder con una mayoría considerable de priístas en los distintos palacios gubernamentales; lo interesante es que, pocos meses después de surgir la opción con tintes tricolores, los panistas y perredistas se sumaron a esta instancia tan incómoda para los presidentes emanados de la derecha.

Luego llegó peña y las aguas volvieron a su cauce, convirtiéndose la Conago en una más de las instituciones “de acompañamiento”, esto es para respaldar y NO cuestionar al titular del Ejecutivo federal, con severos estragos en la correlación entre las entidades y el centro neurálgico de la República. La cuestión se hizo más evidente con la negación a las soberanías estatales para exaltar a las corporaciones centrales de policías con designaciones diversas. En este punto, el federalismo perdió la partida y, desde entonces, cada mandatario estatal depende, en buena medida, de su acercamiento con los poderes centrales, específicamente con el presidente de la República, deformándose los ordenamientos constitucionales sobre el tejido de la República, la soberanía de los estados y la autonomía de los municipios; de paso, también, se llevó a la supuesta separación entre los poderes de la Unión.

De tal forma que la prosperidad de la mayor parte de los gobernadores –en realidad casi todos con excepciones dudosas–, surge de otras fuentes y no de las participaciones federales ni de los ingresos proveídos por la ciudadanía de sus respectivas entidades. Para evitarnos eufemismos baratos me refiero, directamente, a los nexos inconfesables con los principales cabecillas del crimen organizado, desde bandas de secuestradores –una industria muy bien protegida, por ejemplo en Morelos, desde la era de Jorge Carrillo Olea, pero acrecentada bajo la tutela del repudiado perredista Graco Ramírez, quien grita a los cuatro vientos su rencor contra Andrés Manuel–, hasta los mayores capos del narcotráfico cuya territorialidad nadie discute.

En Coahuila, por ejemplo, el pulso “fraternal” entre los Moreira, fincado en las envidias mutuas con la bendición y la puesta en orden de doña Evangelina Valdés, “Mamá Moreira”, para quien sólo sus hijos son capaces de gobernar aunque hayan demostrado lo contrario, permitió la consolidación de los “Zetas” en la entidad, misma que se evidenció con el asesinato de José Eduardo Moreira Rodríguez, hijo de Humberto, en Ciudad Acuña al correr del mes de octubre de 2012 –dos meses antes de la asunción de peña a la Presidencia–. Luego el llamado “Z-40”, Miguel Treviño Morales, fue señalado como el responsable del crimen por una venganza tras el abatimiento del sobrino de éste meses atrás.

¡Caramba!

FOTO: ELIZABETH RUIZ /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Andrés Manuel, a una semana de su ascensión a la Primera Magistratura, da visos de negar sus banderas sociales, mismas que le llevaron a donde está, para manejar una condición de continuador detrás de bambalinas de la mano del neoleonés Alfonso Romo Garza, empresario agroindustrial que ahora se presenta como miembro de Morena en trance de convertirse en el jefe de asesores de la Presidencia, cargo que desempeñó, bajo el salinato sanguinario, el siniestro Joseph-Marie Córdova Montoya. Qué revolcón.

En unos cuantos días, de facto convertido en el supremo poder –contradiciendo con ello la autonomía del Legislativo y el Judicial–, ha enviado iniciativa para convocar a una asamblea para asegurar una “constitución moral” con escasa información sobre la misma salvo a hipótesis de que buscará enmendar algunas viejas desviaciones históricas a favor de la derecha aunque él anuncia un cúmulo de medidas francamente contradictorias y muy alejadas de sus presupuestos ideológicos de origen. Veamos.

1.- El empeño puesto en una nueva iniciativa de ley para la seguridad pública dista mucho de su deseo de cambio. Es, palabras más o menos, lo mismo que propusieron calderón y peña en la hora negra de la mayor corrupción de nuestra historia: a la gendarmería de peña que no sirvió para nada, le llamaremos ahora guardia nacional con elementos reclutados en la policía federal. Y el ejército se mantendrá en la calle sin preocuparse por las tesis jurídicas que designan como inconstitucional el nuevo ordenamiento.

2.- Durante largos años, Andrés exhibió a la mafia del poder, con razón, y la centró en instituciones privadas como las televisoras, los bancos y los empresarios rapaces aunque siempre mantuvo vínculos con personajes como Carlos Slim Helú y su gran amigo el español Felipe González Márquez, ex presidente de su país. A los demás no les tuvo consideración e incluso se cansó de insultarlos, igual que a sus colaboradores cercanos, en cuanto tenía oportunidad. Ahora, Salinas Pliego, Bernardo Gómez, Hank Rhon, lo que queda de Vázquez Raña y hasta Miguel Alemán Magnani, nieto del mandatario más ladrón antes de la llegada de enrique peña, formarán un consejo especial, sin funciones específicas, para asesorar al próximo presidente.

3.- A los constructores del aeropuerto cancelado en Texcoco ya les extendió, antes de tiempo, concesiones para realizar y explotar el de Santa Lucía, lo que tira por la borda la idea de que la consulta efímera no fue contra la corrupción sino para modificar el rumbo de ésta hacia otras latitudes en donde obtendrán ganancias similares o mayores. Un golpe al hígado de cuantos creyeron en la bondad del segundo proyecto.

4.- Porque si de combatir a la corrupción se trata, ¿qué hace Bartlett aguardando por su nuevo hueso en la CFE? ¿Y los zedillistas Esteban Moctezuma, Olga Sánchez Cordero, Alfonso Durazo Montaño, Marcelo Ebrard Casaubon y hasta el general Luis Sandoval González? Todos tienen una historia en común y sólo falta que el ex presidente Ernesto tome parte de una nueva cruzada contra el hambre… desde el punto de vista institucional.

Andrés vuelve a la ruta. No dejes perder, por los consejos de Romo, el liderazgo popular que tardaste en construir un cuarto de siglo. Regresa a tus orígenes.

Grave pecado

Rafael Loret de MOLA

El mayor enemigo del próximo presidente de México –a ocho días de ascender a la condición de Constitucional–, no está en el norte ni el sur ni allende los océanos; está en casa y más que allí en su propio refugio intelectual. Se encuentra en la soberbia que trata de disimular en los actos públicos, donde suelen exaltarlo como un héroe aún en gestación, pero anida en sus decisiones no siempre lógicas y en ocasiones fuera de la realidad. Lo peor es que, además, buena parte de mexicanos le cuestiona hasta el modo de andar y hasta por sus canas y edad.

Lo superfluo por encima de la profundidad, es cierto, y también dañino para construir la imagen de un liderazgo firme y serio, sin chascarrillos del pobre nivel de fox, con la conciencia de que al ser jefe del Estado mexicano su comportamiento y guía es fundamental para quienes conformamos la gran comunidad nacional. Nada de calificativos insulsos ni peleas de gallos humanos, con o sin espolones, dispuestos a ver a los adversarios como enemigos irredentos y golpearlo hasta su misma extinción. Esto no sería congruente con un gobierno democrático sino se vería paralelo a la autocracia que no se reserva nada y combate cuanto se mueva sin el consentimiento del mandamás.

Fíjense, la intolerancia es tanta que no pocos de los aduladores del inminente mandatario se disgustan porque utilizo el término “régimen” cuando me refiero a la próxima administración federal; el término no es denostativo ni insinúa la presencia de una dictadura: simplemente es referente al conjunto de normas y modelos que dan forma a un gobierno. Así hay regímenes democráticos, revolucionarios, dictatoriales, etcétera. En todo caso es menester esperar el desarrollo del gobierno de Andrés para ponerle apellido; pero el nominativo es correcto, si bien la ignorancia nos quiere imponer denominaciones que simplemente no existen.

Lo anterior es superfluo, desde luego, pero es especialmente significativo del proceder de quienes al ser incondicionales pierden su capacidad de juicio y de criterio y no son sino una nueva “borregada” como la que tanto cuestionaron, cuestionamos, en los tiempos de los regímenes priistas y panistas ya padecidos. A ellos deberían instruir los funcionarios en cierne considerando que ellos y quienes piensan distinto conforman, unidos, la soberanía popular.

No queremos galopar hacia el destierro, como mandaban los reyes autócratas para quienes les contradecían y aún lo hacen los dictadores que se mantienen en el filo de la historia. Pretendemos ir a la par con las acciones del futuro gobierno que tantas esperanzas ha despertado al tiempo de generar crispaciones por parte de cuantos, desde ahora, se sienten acosados temiendo lo que no ven más allá de sus narices.

Porque ningún error de los cometidos por Andrés en la etapa de transición es equiparable a las matanzas de Tanhuato, Tlatlaya y tantos otros lugares, incluyendo las desapariciones de Ayotzinapa; tampoco con la ingente corrupción de peña y sus secuaces, la más elevada de la historia, y la aviesa construcción de obras cuyas comisiones se pagaron mucho antes de ser iniciadas y no terminadas en medio de la jauja de la corrupción.

Por eso estamos en nuestro derecho de no perder la esperanza.

Capos presidenciales

FOTO: ARCHIVO / ADOLFO VLADIMIR /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

La moda entre los emigrantes mexicanos, sin papeles e incluso residentes en los Estados Unidos, es aglomerarse para fundar nuevas villas y pueblos a los que llaman “ciudades santuarios”; igualmente el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, quien fuera además jefe del gabinete a las órdenes de Barack Obama, insistió en que su ciudad, una de las mayores concentraciones humanas del vecino país, sería “un santuario” para quienes llegaran con perspectivas de trabajo y con la seguridad de que no serían perseguidos; esto es, deberán para ello cruzar casi todo el territorio estadounidense. La oferta tiene sus bemoles.

Pero tal es la tendencia. Aglutinar a los mexicanos y centroamericanos en aldeas en las que no puedan “contaminar”, de acuerdo a los nuevos criterios fascistas en boga, a la sociedad norteamericana con tradiciones, costumbres y actitudes antagónicas. Exactamente el mismo criterio que fue una de las condiciones persecutorias de quienes formaron parte del fascismo y/o el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial y que, supuestamente, fueron derrotados por los aliados que dijeron representan a la democracia universal como modelo de convivencia ideal. ¡Qué lejos estaban de pensar que un sujeto como Trump cambiaría las reglas del juego y se asumiera como satán de estas pequeñas comunidades en la mayor potencia de todos los tiempos!

De hecho, hay historias que estremecen al respecto planteando el peso del racismo y la xenofobia en la comunidad estadounidense que no americana. Una de ellas tiene que ver con el gran atleta de ébano, Jesse Owens, ganador de cuatro medallas de oro durante los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 y con Adolf Hitler en las gradas esperando una victoria arrolladora de los escogidos estereotipos de la raza aria; las victorias del estadounidense de color fueron, cada una, bofetadas en el rostro del racista que quería devorar al mundo para imponer sus doctrinas brutales, hasta el exterminio de los “inferiores”. La crónica es muy triste porque, a su regreso, el poderoso deportista, cargado del áureo metal, fue discriminado, una y otra vez, siendo obligado incluso a entrar por la puerta del servicio a hoteles neoyorquinos de renombre, incluso cuando asistían los mismos para ser homenajeado; y su entrenador, éste sí, ni siquiera lo acompañó en tales ocasiones siquiera como un acto de mínima solidaridad.

Sí, los blancos se sienten aún superiores como marcaba la preminencia de la raza aria en los días de la mayor de las tragedias universales; siempre se vuelve al mismo punto, a la obsesión de dominar, de pisotear, a los contrarios, en un mundo, por desgracia, bajo el control, hegemónico de los Estados Unidos; quienes no están con éste, como lo señaló Bush junior en la antesala de su invasión a Irak, son enemigos de la superpotencia. Es decir el decantado “mundo libre” termina en donde el rencor contra los estadounidenses es repelido, diplomáticamente a mediante la brutalidad del terrorismo, la moderna guerrilla para contrarrestar diferencias armamentistas inmensas.

De allí el drama de las caravanas de migrantes y el paquete que le explotará en las manos al futuro presidente de México.

Revolución y valor

DURANGO, DURANGO, 16OCTUBRE2018.- El presidente Electo de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel Lopez Obrador, sostuvo una reunión de trabajo con el gobernador, Jose Rosas Aispuro Torres, ambos mandatarios presentaron el programa de gobierno. FOTO: ILSE TRUJILLO /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Cada que voy a Puebla elijo pasar por la calle 6 oriente 206, en pleno corazón de la capital de los ángeles y demonios; los primeros rodean la Catedral, los segundos se revuelcan en la podredumbre del Palacio de Gobierno infestado de ladrones y de tiburones cómplices. En fin, me detengo ante el hoy Museo de la Revolución cuya fachada aún muestras las balas del ominoso batallón de policía, comandado por Miguel Cabrera –cuya existencia terminó por su malsana osadía en el mismo sitio– cuando los hermanos Serdán iniciaron, con dos días de adelanto, la lucha armada contra la dictadura.

Aquel error precipitó los acontecimientos y posibilitó a Porfirio Díaz Mori, a quienes algunos desconocedores del espíritu patrio han vuelto a honrar y se mantuvo adherido al poder presidencial durante tres décadas, perseguir a Francisco I. Madero –Indalecio o Ignacio–, y dispersar a los rebeldes por todo el país; el antiguo latifundista, miembro de la alta sociedad de Coahuila pero idealista y formado con un nacionalismo acendrado, llegó así hasta Ciudad Juárez refugiándose, indistintamente, en una choza en el límite fronterizo o en El Paso, Texas.

Pero no le obedecieron sus caudillos, Pancho Villa y Pascual Orozco, y éstos decidieron tomar por su cuenta la emblemática urbe y lo hicieron a sangre y fuego mientras, al otro lado del Bravo, los catrines estadounidenses tomaban refrigerios y canapés mientras veían a lo lejos la matanza. Cuestión de culturas y refinamientos como espejos de la crianza del odio.

Esta sola batalla bastó para que el oaxaqueño Díaz renunciara y tomara el vapor Ipyranga hacia Europa en donde, claro, fue bien recibido por los sátrapas de entonces, entre ellos el Káiser de Alemania. Luego se refugió entre los franceses a quienes había combatido durante la invasión a México y hasta le fue dado el honor de empuñar la célebre espada de Napoleón. Nunca fue el exilio justicia suficiente para el viejo autócrata cuyos restos permanecen en la ciudad luz, en el cementerio de Mont-Parnasse, y allí deben permanecer como sentencia eterna.

Madero nunca fue el verdadero padre de la Revolución como considera el actual presidente electo a sólo diez días de su ascensión presidencia. No ganó él la primera batalla, la decisiva, y su martirio en febrero de 1913 fue causa de una contrarrevolución, encabezada por el embajador maldito Henry Lane Wilson y el borrachín imperturbable Victoriano Huerta Márquez, y el inicio de la guerra constitucionalista cuyo vencedor fue otro coahuilense ilustre, Don Venustiano Carranza cuya esfinge preside, junto a la de Juárez, mi modesto despacho. Me falta la de Morelos que busco con ahínco.

Tal debiera ser una enseñanza y una inspiración para el régimen que iniciará el primero de diciembre. Cuídese de las traiciones, Andrés Manuel, y de cuantos se han convertido en sus enemigos sin necesidad; recuerde que, por principios, no hay para usted reelección posible ni marcha hacia atrás. Le exigimos sus mandantes, eso sí, que no le tiemble la mano y actúe con valor. #cerocobardía.

Crítica negra

Rafael Loret de MOLA

Me decían hace unos días que mis palabras parecen impregnadas de un pesimismo negro –lo contrario del humor– y hasta catastrofista. Para defenderme un poco, y además apenado por el justo señalamiento, argüí que también me habían calificado igual cuando vi venir el atentado contra Colosio –Presidente Interino, 1993–, o denuncié el alcoholismo de calderón antes de que el escándalo llegara a la Cámara de Diputados. De igual manera, la alerta sobre marta sahagún evitó lo que ya se gestaba para simular una suerte de reelección de fox si bien su falta de carácter ayudó bastante. Y siempre colgándome el sambenito de ser profeta del caos. ¡Cómo si me gustara el papel!

Como testigo de tantas volcaduras de la historia, me satisfaría mucho más reseñar a los lectores preocupados del acontecer cotidiano que no hay riesgo alguno de una nueva “guerra fría” pese a la unión de fuerzas entre Rusia y China en franco desafío hacia occidente y, en concreto, al ya desbalagado pato Donald Trump, quien sólo es aprobado por el 37 por ciento de los estadounidenses radicales y xenófobos además de que parece tener un gran parecido político con su todavía colega mexicano: todavía no han podido aterrizar en la realidad ni saben conducir las naves de las cuales son timoneles, sólo eso, bajo las órdenes de un capitán que, por si se les olvida, se llama soberanía popular, maltrecha en nuestro país ante la incesante invasión de foráneos saqueadores que cierran espacios en nuestros mercados y en todos los renglones. Es una pena el desplazamiento continuo de los inversionistas locales y el arribo de toda suerte de profesionales de fuera, españoles y estadounidenses sobre todo, con salarios tres veces mayores a los pagados a sus similares mexicanos. Volvimos hacia atrás en la historia. Veamos si el 1 de diciembre cambian las rutas y las aguas.

Ya he dicho que México, por desgracia, es la única nación en donde se aplica la xenofobia al revés: esto es en contra de los nacionales y entregados sumisamente a los extranjeros ambiciosos y ansiosos por multiplicar sus fortunas en un cerrar y abrir de ojos. ¿Cuántos de ellos han logrado resarcirse de sus pérdidas en sus países de orígenes acudiendo al saqueo de divisas desde las sucursales de “sus” bancos? Una de las medidas urgentes, que debiera toma la Secretaría de Hacienda, es la de auditar a fondo los movimientos y operaciones, lesivas para la economía nacional, de estas instituciones incapaces de pensar en los intereses de nuestra sociedad. Trabajan para la Corona como si estuviéramos en el virreinato de nuevo y no existiera México como tal sino la Nueva España. Es vergonzoso.

El optimismo, sin duda, surge de las perspectivas que se observan felices, cercanas y luminosas. Aunque aumentemos nuestra alegría un tanto artificial, se vale en el sendero de la felicidad; en cambio, cuando la oscuridad nos atrapa, siniestra y rebosante de emboscadas, las quijadas se aprietan y la búsqueda de alguna luz –al final del túnel, nos repiten sin cesar–, se antoja un deber inaplazable. Los dos caminos ya fueron recorridos por nuestros pies, como dirían los sabios mayas quienes, al sentir a la mano la hora final, retornan por última vez a los sitios que les fueron entrañables para despedirse definitivamente. Y ocurre, casi siempre, que el finiquito llega casi de inmediato, ineludible. Muchas veces no es cuestión de edades sino de la muerte de las conciencias. Por eso escribí Hijos de Perra y finalmente edité Peñasco.

Bancos rufianes

Rafael Loret de MOLA

En vez de fusionarse los dos grandes bancos mexicanos, en 1998 concretamente cuando las condiciones estaban dadas para ello y así lo reconocieron incluso los mayores accionistas, se decidió otra cosa como una de las herencias malditas de ernesto zedillo que crecieron al amparo de los fox, ella y él naturalmente, para dejar entrar a consorcios tan deleznables por el lavado de dinero, como el Citigroup, y a los españoles BBVA, ahora en declive abismal, y el Santander. Así, Banamex y Bancomer, en vez de constituirse juntos en un valladar contra la especulación estadounidense cayeron en la fosa de las multinacionales.

Ahora los dueños extranjeros de los bancos que operan en México, además del Banco del Norte y el Azteca –numen de la corrupción y de las modernas tiendas de raya con el cobro  pago inmoral de las remesas y el acaparamiento de plata, obra del mafioso Ricardo Salinas Piego ya personero de Andrés Manuel–, hicieron temblar a la Bolsa en otro jueves negro, el pasado 8 del mes en curso y como respuesta a una iniciativa de ley de la bancada de Morena, para tratar de evitar la desaparición de las comisiones y encajes amorales de sus empresas contra los cuentahabientes por cualquier motivo y sin razón. Se ha llegado a abusos incalificables que saltan a la vista cuando se reciben los estados de cuenta y éstos no coinciden con la contabilización personal. Ladrones de cuello blanco, aristócratas del mal como el Conde Drácula.

El hecho es que los banqueros insolentes se han colocado en una situación bastante vulnerable o acaso fabrican una trampa en contra del régimen entrante: obligarlo a estatizar las instituciones financieras para salvaguardar los intereses de la plaga de consorcios sin la menor aplicación social en una nación de extremas desigualdades. Claro, con ello, tendrían pretexto para señalar que México puede venezolanizarse, usando los términos del Papa Francisco cuando advirtió a sus paisanos argentinos que no se mexicanizaran, como si en esta tierra hubieran surgido por ósmosis sus conflictos económicos y la amarga vecindad con USA.

De cualquier manera, si bien en la democracia el poder se comparte para exaltar la soberanía popular, los extranjeros perniciosos y rapaces, capaz de provocar una crisis artificial como presión insana a la transmisión cercana del Ejecutivo federal, no entran en ella y deben ser tratados de manera distinta; para ello se creó el célebre artículo 33 que tanto cuestionan los foráneos dañinos, no así los mexicanos afrentados por ellos.

Para colmo, enrique peña, en trance final, les puso los guantes a los empresarios para que sean “contrapeso” respecto al nuevo régimen a partir del inminente diciembre, y ya no cómplices como lo han sido hasta hoy; pareciera que el mandatario del oprobio todavía en curso quiere blindarse detrás de éstos para vadear las tormentas que le vienen encima si Andrés cumple con sus electores la promesa básica: combatir a la corrupción hasta sus últimas consecuencias.

Democracia, no injurias

Rafael Loret de MOLA

La democracia no puede ser intercambio de injurias, descalificaciones y hasta amenazas de muerte, crispadas las emociones y cegados los sentidos por la idolatría malsana y el rencor hacia quienes no comparten las mismas opiniones. Me parece que, dentro de la gama de incertidumbre que crece a medida de la cercanía con el finiquito peñista y el inicio de la denominad “cuarta transformación” de la República –a la cual espero ardientemente–, lo más grave es la intolerancia recrudecida en vencedores y derrotados como si las campañas proselitistas no hubieran cesado ni al interior de los partidos ni entre la comunidad confundida.

Para no pocos mexicanos, y esto debiera ser preocupación para el inminente futuro presidente de la República, los malos deseos se extienden a cuantos expresan opiniones distintas a las suyas. Lo he palpado recientemente ante la ira de algunos siniestros mensajes, en uno y otro sentido, destinados a socavar mi labor aduciendo que estoy al servicio de la mafia del poder, entendiéndose ésta como la del peñismo si provienen las injurias por parte de los llamados “amlovers” o del lopezobradorismo si no coinciden con las vendettas pendientes de los perdedores del 1 de julio. De esta manera, lograr el justo equilibrio de la objetividad –aunque algunos imbéciles entrometidos en el periodismo alegan que ésta no existe para cubrir sus sandeces–, resulta muy complejo, casi imposible, aunque sea regla irremplazable de los buenos comunicadores. De hecho, de una manera u otra los criterios para la descalificación banal son tan pobres como la endeble estructura de la democracia todavía en larga gestación.

A veces me pregunto si, de verdad, se postula lo mejor para el país o sólo para el grupo del que es afín, mintiendo descaradamente o construyendo infundios irresponsables que tienden a la desunión de la sociedad para, en la confusión aviesa, seguirla explotando y mancillando. De esto no se trata cuando se pretende construir el andamiaje de una nueva nación, en su cuarta transformación después de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Por cierto, falta que Andrés defina cuál es su icono entre los insurgentes de 1810 porque parece sólo arrancar de la figura inmensa del Benemérito, el mayor de los mexicanos de bien.

Es deber del todavía presidente electo, a quince días de modificar su condición por la de Constitucional, frenar a los perros de caza, muchos de ellos decididos a autoimponerse la misión de ladrar sin bozales, para que se eviten crispaciones innecesarias si bien, en otro nivel, siempre será bienvenido el debate de ideas, no de insultos. Una muestra la tenemos en el diputado Gerardo Fernández Noroña, quien a veces pierde el piso pero, en las más de las ocasiones, sabe sobradamente poner la basura en su lugar.

Tener valor no es gritar sino razonar y enfrentar a los cobardes que meten la cabeza, como peña y sus secuaces, a la hora de dar la cara a una sociedad afrentada por ellos.

Crispación

ARCHIVO / FOTO: ILSE TRUJILLO /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

El 1 de julio pasado la respuesta popular fue más allá de lo esperado; sabíamos que la victoria de Morena se daría pero no que arrasaría, como lo hizo, en todo el país incluyendo en Guanajuato en donde la plataforma panista hizo de las suyas para “rescatar” la entidad de la marea morenista. El temor que se tiene, entre los perdedores, es cuánto durará el fenómeno lópezobradorista para volver a participar en una contienda con piso parejo, algo de lo que fueron incapaces los regímenes del PRI y el PAN… hasta que la unidad social los derrotó por nocaut.

Andrés, como ya hemos dicho, será el mandatario con mayor edad en iniciar el ejercicio de su administración y, además, contando con un aval popular indiscutible, fuerte y hasta radical a diferencia de cuanto ocurrió con fox, quien sí levantó el entusiasmo pero éste se diluyó como un cerillo con escaso fósforo. El presidente electo, en cambio, goza del blindaje de un gran número de simpatizantes dispuestos a considerarlo más allá de lo razonable y lo humano, esto es como casi una deidad terrenal llamada a sacudirnos de la ingente corrupción y de la ignominia de la dependencia, tareas que se antojan poco menos que imposibles; pero la esperanza está depositada en él.

Pese a ello, algunos de cuantos lo apoyaron –y no digamos cuantos le acompañaron en sus campañas presidenciales de 2006 y 2012–, se plantean si Andrés no habrá llegado al techo del apoyo general y comenzado a deslizarse hacia la baja en estos cuatro y medio meses de transición y a una quincena de iniciar, según dicen sus admiradores, la cuarta transformación del país. Este columnista manifiesta su apoyo a un cambio de régimen integral que nos permita dejar atrás el ominoso pasado del sistema plegado al presidencialismo, primero, y a la partidocracia después.

Con todo lo anterior, es difícil de entender por qué Andrés dejó de seguir la ruta de la tersura y comenzó a dispersarse, antes de tiempo, al guerrear con los ambiciosos del grupo Atlacomulco –el foco rojo-– y del peñismo-salinismo en general. Con ello dio armas a sus opositores para que se desgañiten protestando, fuera y dentro del recinto legislativo, sea so pretexto de mantener la construcción alevosa del aeropuerto metropolitano en Texcoco y por la presencia inminente del venezolano Nicolás Maduro atrapado entre dos fuegos: el hambre y la avaricia de USA por controlar su petróleo. Lo primero es consecuencia de su mal quehacer; lo segundo, resultado de la inestabilidad provocada por las agencias de inteligencia norteamericanas.

No había necesidad, además, de una presencia que, sin duda, deteriorará la comunicación con el norte del continente y, en específico, con Trump, el más antimexicano de cuantos han sido mandatarios estadounidenses, quien se había mostrado cortés y hasta limitadamente entusiasta con el triunfo de Andrés, acaso porque el repudio hacia peña llega muy dentro de la Casa Blanca, la de Washington no la del fraude escandaloso de HIGA.

Derecho de réplica

CANCÚN, QUINTANA ROO, 11OCTUBRE2018.- Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, realizó un mitin como parte de su gira de agradecimiento tras ganar las elecciones de 1 de julio. FOTO: ELIZABETH RUIZ /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Mal día, martes 13, para hablar de libertades y no de supersticiones como las que auguran, a estas alturas, un imposible cambio en el timón de mando bajo la presión de empresarios y de los mandos militares –éstos disgustados porque un general, Luis Sandoval, de menor edad que otros fue designado como secretario de la Defensa Nacional a partir de diecisiete días–, incluso del nivel de un golpe de estado encabezado por el impresentable salinas de gortari. Nada de esto sucederá.

Insisto en que lo preocupante será la conducta que adopte el presidente electo respecto a diversos sectores de la sociedad, si bien a las empresas constructoras gigantes las ha tratado bien prometiéndoles concesiones para trasladar actividades de Texcoco a Santa Lucía y mantener en su nivel los ingresos superlativos. Un guiño que significa: si estás conmigo te protegeré hasta las últimas consecuencias; por desgracia, la postura es muy similar a la que adoptarían los gobiernos priistas tras la transición de uno a otro en la que siempre volaban los salientes –salvo excepciones–, y los entrantes se desquitaban de lo lindo.

En fin, otro de los grupos sociales maltratados de palabra, y en este caso sin salidas previsibles, es el de la información en todos sus niveles. No me gusta para nada la perspectiva incluso reconociendo que un sector de la prensa se ha pasado de la raya en busca del acomodo sexenal; pese a ello, la libre expresión no debe ser mancillada, en ninguna condición, por las circunstancias ni las rencillas tan largas como la búsqueda de la Presidencia que comenzó, para Andrés, en 2000. Al respecto, el presidente electo ha referido:

1.- “No seré un dictador”. Menos mal que lo aclara aunque, muchas veces, las palabras tratan de ocultar la profundidad de los sentimientos.

2.- “Habrá libertad de expresión”. Por desgracia este ideal no ha sido demostrado sino, al contrario, vulnerado con los frecuentes diferendos del propio Andrés a quienes cubren, con frenesí, sus incondicionales, fanáticos y hackers y bots en las redes sociales donde tiene gran dominio de escena. Más bien perturba su hipersensibilidad ante la crítica y su indignación cuando se exhiben verdades incómodas que, según el protagonista, dañan su proyecto político o a su imagen intocable y cercana a la perfección.

3.- “Tendremos derecho de réplica”. Aquí se equivoca. El presidente de México debe respetar la disidencia, no combatirla ferozmente; y NO puede ejercer la crítica porque no es su papel, desde el palco de la autoridad, y carece de funciones específicas para ello porque, claro, nunca un informador podrá estar a la par con quien ejerce la totalidad del poder. Si quiere ser un crítico, como lo ha sido por dieciocho años y más, entonces aléjese de su alto encargo y combata la corrupción y los desvíos del gobierno. No en su papel de “primer magistrado” porque ello no cabe cuando requiera hablar el lenguaje diplomático y el propio de un mandatario destinado a unir y no a desunir las piezas del México místico. No es papel suyo imponer apodos, menospreciar a los que difieren –sea por cualquier causa y no sólo por estar al lado de intereses ajenos a los de la patria como él encasilla–, y lanzar a sus perros de caza a la persecución de los que pretenden ejercer su libertad de expresión, contradiciendo así su promesa segunda.

La sociedad que no está cegada por el deslumbramiento de la cuarta transformación –a la que este columnista se suma con entusiasmo si va en serio–, sino que pondera y analiza las palabras y conductas del inminente próximo presidente es la que liga su animadversión a la crítica con el propósito de estructurar una indeseable dictadura a la que me opondré siempre, incluso al precio de mi vida.

Seriedad, Andrés. Y congruencia. Menos retórica provocadora y más actuar democrático. Usted lo ofreció.

Bolsonaro, Trump y Andrés

Rafael Loret de MOLA

Jair Bolsonaro, quien ganó la presidencia en Brasil con escaso margen, ha sido calificado de cien maneras que se resumen en una: es un fascista exacerbado cuyas consignas, entre los suyos, apuntan hacia los vítores por el retorno de la dictadura aunque nos parezca increíble. El sujeto es demostración de un severo retroceso en las líneas democráticas y una más honda, dolorosa, manipulación colectiva; por eso mismo se dejó en la cárcel, y en el olvido, a Lula da Silva cuyo prestigio le señalaba para reelegirse, otro mal endémico que convierte a la democracia en decrepitud. Ya hablaremos de ello.

Por el momento, Bolsonaro, cuyos discursos de odio sea por cuestiones de género o racistas le retratan, se ha dado a la tarea de amenazar a los periodistas y a los medios –un recurso que toma vuelo entre los autócratas–, diciéndoles que cerrará y callará a las empresas informativas y a los colegas que lo cuestionen o critiquen cancelando con ello todo resquicio para el ejercicio de la libertad de expresión. Sólo el gobierno de la ultraderecha tendrá la última palabra sin analizar el fondo de los cuestionamientos ni contar con más elementos de juicio que sus propias vísceras. Esperemos que la condena fútil no llegue a México por la marejada de la represión.

Al mismo tiempo, el anaranjado Donald Trump, quien gusta de rodearse del color dorado hasta en la Casa Blanca acaso como si con ello deslumbrara por su riqueza personal y no por su liderazgo cuestionable –pese al apoyo de racistas, xenófobos, misóginos y, en fin, fascistas–, si bien cambió la perspectiva a favor del partido llamado demócrata el pasado martes, culpa de todo y para todo a la prensa que no cesa de mostrarle sus excesos, exabruptos –algunos los ha rectificado–, como si narrar los hechos fuera el numen de la tragedia americana cuya sociedad se acerca, cada día más, al espejo de la Alemania de la década de los treinta del siglo anterior.

Por ello, insisto en el linchamiento iniciado por el presidente electo, Andrés Manuel –de quien he señalado también sus virtudes y capacidad de dirigente–, hacia los periodistas que no concuerdan con él o muestran los otros lados de las monedas lanzadas al aire y cuya cara es la de Manuel Bartlett o las de Ebrard, Durazo, Esteban Moctezuma –muy diferente a su hermano Pablo, éste sí izquierdista de verdad–, Olga Sánchez Cordero y hasta el recién designado futuro secretario de la Defensa, Luis Sandoval González, quien nació en Mexicali y fue cercano a la familia zedillo y a la del padre biológico de éste quien, es obvio, no tenía este apellido.

La tendencia es ominosa: reducir los espacios para la crítica, amedrentándola, y a la democracia cerrando las vías de desfogue necesarias para un correcto funcionamiento de la maquinaria política. No es esto, creo yo, lo deseable; más bien, apuesto por el exceso de los informadores más que por la persecución. Ya lo he dicho y lo sostengo; en cualquier diferendo entre los periodistas y el gobierno estaré, siempre, del lado de los primeros porque éstos no tienen el poder, ni el capital, ni el dominio de los escenarios públicos como sí cuentan con todo ello los ejecutivos de los tres niveles: municipal, estatal y federal.

Acuerdos

Rafael Loret de MOLA

Hace dos años, los debates camarales concentraron la atención en la posibilidad de legalizar la marihuana, favoreciendo con ello a la nueva aristocracia de la que forman parte destacada los fox, la pareja ex presidencial, mientras el país perdía soberanía e identidad por el Acuerdo –o Tratado– de Asociación Transpacífico. México, como nunca antes, está a la deriva y ya no depende de sí mismo para observar el futuro ni con miras a forjar su destino. Como nación estamos en jaque frente a las grandes potencias del orbe.

Por cierto, en México señalamos como tratado lo que para Estados Unidos es un “acuerdo”. La diferencia no es poca: un acuerdo se centra en la relación con otros países basado en el mutuo consentimiento y con obligaciones marginales; puede incluso considerarse como un acto de amistad y nada más, esto es sin protocolos mayores para su eventual cumplimiento y con facilidades para salirse del mismo sin sanciones de ninguna clase.

En cambio, un “tratado” implica el cumplimiento cabal de obligaciones y las consecuentes sanciones por negligencias o fallas en un rango mucho más elevado y con límites y derechos perfectamente establecidos. Esto es: al firmarlo un gobierno se compromete a no desviarse del rumbo establecido ni cuando ocurra una alternancia de partidos o un cambio sustantivo en la estructura gubernamental. La diferencia es, por tanto, tan grande como la ignorancia de los legisladores sobre las diferencias entre un mero acuerdo y un tratado… pese a que el de Libre Comercio de América del Norte ya tuvo efectos, no muy favorables, en nuestro territorio. Bien se haría en evaluar sumas y derroteros en esta hora de incertidumbre.

En fin, el “Tratado Transpacífico” obliga a los signatarios a someterse a reglas que rebasan a las normativas locales, incluyendo a la Constitución, para favorecer a los grandes consorcios –tienen que serlo para participar en la rebatiña de las concesiones–, y no a los intereses generales, ni siquiera a los empresarios cuyas posibilidades no sean macro y no integren el muy selecto grupo de los grandes multimillonarios, por lo general avocados a tres rubros fundamentales: la minería, las comunicaciones –en maridaje con el poder público– y la cerveza, las grandes fuentes de la riqueza amoral.

De esta manera, el pretendido tratado –impuesto por los financieros de Wall Strett–, no concede mayores posibilidades ni intervenciones a los pequeños y medianos inversionistas y acoge a los grandes, cuando menos con liquidez superior a los mil millones de dólares –el mínimo para ocupar un sitio dentro del listado del semanario Forbes en donde se excluye, sospechosamente, a los presidentes y ex mandatarios con fortunas superiores–, y capacidad para cumplir los requisitos para hincarle el diente a las naciones subdesarrolladas con ganancias triplicadas de inmediato y la consiguiente depauperación de las regiones circundantes al Pacífico, en Estados Unidos, Canadá y Asia fundamentalmente si bien excluyendo a China, la gran adversaria contemporánea de las potencias de occidente.

Carnicerías

Rafael Loret de MOLA

En Sutherland Springs –un pueblecillo de apenas ochocientos habitantes, en Texas–, un solo hombre, armado, entró al templo del lugar antes de iniciar los servicios religiosos a los que suelen acudir unas cincuenta personas, y comenzó a disparar, preso de una ira irracional, hasta asesinar a veintiséis personas que iniciaban sus acostumbrados rituales, entre ellos varios niños y una mujer embarazada –con ello los muertos suben a veintisiete–; además, el reguero de sangre se extendió a 16 heridos más lo que significa que alcanzó a cuarenta y dos fieles. El dato estremece porque el sujeto, después abatido por la policía, tuvo tiempo bastante para acribillar a sus víctimas, casi todos los feligreses, durante varios minutos de horror; después, claro, llegó la policía. Siquiera.

Hace unos días, en una Sinagoga de Pittsburgh, otro tiroteo acabó con la vida de ocho personas mientras en México los ojos se fijaban en la caravana de migrantes y en la consulta de Andrés sobre el aeropuerto de la Ciudad de México.

El horror, una condición que anida en los mexicanos desde hace más de una década al grado de aprender a vivir con ella, nos hizo recordar, entre las tinieblas de la memoria, a un suceso igualmente bárbaro: la brutal masacre que cobró la vida de cuarenta y cinco tzotziles, entre ellos niños y mujeres embarazadas –bastante normal entre los más humildes que convierten a sus mujeres en incubadoras permanentes por ignorancia–, quienes oraban en el modesto templo de Chenalhó, en Chiapas, el 22 de diciembre de 1997, hace casi veinte años en las vísperas de la Navidad. La diferencia es que este hecho no tuvo conclusión alguna y se adujo las vendettas interraciales para justificarlo, en principio. No fue así: los cartuchos encontrados en la zona no pudieron ser substraídos por el ejército en su totalidad y algunos miembros de la sociedad civil encontraron algunos… propios de calibres exclusivos del ejército mexicano.

Entonces, sólo entonces, comenzó a mencionarse que todo se debió a una incursión de grupos paramilitares, al servicio de los caciques de la región, bien parapetados por las autoridades, desde el secretario de la Defensa, entonces Enrique Cervantes Aguirre, cuyos nexos con los cárteles más poderosos se evidenció con el tiempo al posibilitar reuniones entre los grandes “capos”, como el “muerto viviente” Amado Carrillo Flores, sinaloense en Ciudad Juárez, y los hermanos Arellano Félix, enseñoreados de la plaza de Tijuana en donde manda, por cierto, Jorge Hank Rhon, heredero del célebre maestro de Santiago Tianguistenco, Carlos Hank González, fallecido en su rancho el 11 de agosto de 2001, cerca de donde nació, y uno de los grandes gurús de nuestra política. ¿Van atando cabos?

El hilo conductor obliga a realizar un repaso sobre la impunidad reinante. Nunca compareció el entonces gobernador de Guerrero, Julio César Ruiz Chávez, ni el mando del ejército mencionado, ni mucho menos el presidente en funciones, ernesto zedillo. Venció, como siempre, la impunidad y, peor aún, se persiguió a quienes dieron notoriedad a la noticia hasta relegarlos y marginarlos a partir de entonces. Una dictadura perfecta, no “casi” como refirió Vargas Llosa cuando todavía se atrevía a llamar a las cosas por su nombre, digamos hasta antes de obtener la ciudadanía española.

El terror siempre se queda y la justicia pasa cuando los polos de la perversidad se atraen sin remedio.

Maleantes inolvidables

Rafael Loret de MOLA

Fue como una broma macabra cuando comenzaron a verificarse el monto de los sobornos y los sobreprecios de sus “servicios” a varias d las plantas de Pemex con la intermediación del corrupto –rompe-madres, se dice–, Emilio Lozoya Austin, quien, con su cola y mañas de velocirraptor, puede sentirse orgulloso de ser continuador de grandes personajes del peñismo: La Gaviota, Luis Videgaray –beneficiarios de Higa–, Virgilio Andrade “la cloaca”, Gerardo Ruiz Esparza “el socavón” y el propio titular del Ejecutivo quien asienta que la corrupción no es uno de los males mayores. Falta establecer desde el punto de vista de quién.

No son todos los cómplices, desde luego, ni los únicos beneficiarios de los sobornos de Marcelo Bahía Odebrecht, el brasileño convertido en el Luzbel de los empresarios para convencer a los jefes de Estado de casi todo el continente a beber sobre sus palmas, cuyas sumas son tan desiguales como el propio caso: los periódicos oficiosos hablan de montos mayores a 400 millones de pesos; El País, de España, cita 41 millones y medio pero de dólares y La Jornada apunta que son 876 millones de pesos los “sobreprecios” pagados a la multinacional por instrucciones de muy arriba –los dos últimos cotidianos citados sí coinciden, a cambio de falacias mayores en los otros–, al tiempo que se citan las tremendas irregularidades cometidas en dos de las obras “emblemáticas” de un régimen amoral: el tren México-Toluca –rey de la tala inmoderada–, y el célebre paso Exprés.

Lo de Odebrecht ha sido, sin duda, un pedacito del enorme pastel de la corrupción horneado y confeccionado con las manos de Angélica Rivera Hurtado –sobrina, y es en serio, del ex presidente miguel de la madrid hurtado, ya agusanado–, en el corazón de Chapultepec, en Los Pinos, mientras esperan mudarse a algunas de sus casas blancas, no en la de la Ciudad de México sino en el extranjero, decididos a no quedarse en su país al término de una gestión repulsiva para 93 de cada cien mexicanos. Lo reitero, y me gusta hacerlo, para subrayar la ilegitimidad democrática de un mandato que resultó un fraude mayor.

Pero, ¿quiénes deben responder por los fraudes, sobornos y sobreprecios pagados a Odebrecht y distribuidos entre la cúpula gobernante? ¿Y la estafa maestra de Rosario Robles y sus alfiles de Hacienda? El primero, sin duda, el ahora aprendiz de Canciller, Luis Videgaray Caso, el hombre de las transacciones sucias con olor nauseabundo; después, Emilio Lozoya Austin, uno de los juniors que defienden su dinastía y le “rompen la madre”, según dijo, a los demás. Y por la misma senda colocamos al actual director de la paraestatal, José Antonio González Anaya, concuño nada menos de carlos salinas de gortari –su esposa es Gabriela Gerard Rivero, hermana de Ana Paula, la consorte del genio del mal–. Un círculo diabólico, apabullante, que carcome al espíritu nacional.

Desde luego, quedan pendientes revisar los estados de cuenta –lo que se debe hacer ya con la debida autorización judicial–, de enrique peña, de su tío y mentor Arturo Montiel Rojas y, por supuesto, del Gran Gurú, carlos salinas. Entonces, sabremos la verdad porque, desde luego, la declaración de bienes de estos personajes ya la perdió el tiempo, remedio infalible de los corruptos.

Términos rabones

FOTO: TERCERO DÍAZ /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Suelen, en nuestro México querido, confundirse todos los términos. Durante mi último viaje –el último, de verdad– a España nadie pudo explicarme por qué al sismo le llaman seísmo, ícono se transforma en icono –sin acento– y a los cacahuates les conocen como cacahuetes. Ahora mismo caigo en la cuenta que el corrector automático no subraya ninguna de las tres acepciones anteriores, es decir sendas se dan por válidas de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. En la misma línea, en territorio otrora azteca, olmeca, maya y de tantas etnias oaxaqueñas y chiapanecas, suele cambiarse hasta el sentido de las denominaciones para convertirlas en lo contrario de lo postulado: como si correr significara permanecer parado.

En política la cosa es todavía más grave. Solemos poner a la par, cuál si fuesen sinónimos, a la patria, el Estado y la Nación cuando son cuestiones muy diferentes y no hojas del mismo árbol. Patria es un concepto nacionalista, Estado el territorio soberano y nación, claro, la identidad física y social entre los oriundos de una misma tierra. Pudieran encontrarse parecidos pero no son similares uno del otro y no pueden utilizarse como si de lo mismo se tratara, a menos, claro, que los jilgueros demagogos pretendan manipular a la colectividad con argumentos falaces y evidentemente mentirosos.

Igualmente suelen aparejarse la presidencia de la República y la banda tricolor a la altura de los símbolos patrios: el himno, la bandera, la campana de Dolores. Y no es así, desde luego, salvo el camuflaje oblicuo que llegó a la mayor de las cursilerías cuando calderón –minúscula– besó el escudo nacional sobre una banda que ya no le pertenecía, abusando de la distensión que él no tuvo por la vergüenza de unos comicios contaminados. No faltaron quienes me insistieron en escribir peña nieto también obviando las mayúsculas. No lo había hecho con fox ni con el actual mandatario por una sencilla razón: al primero, le reconozco por haber llevado adelante una cruzada contra el PRI corruptor y hondamente viciado aunque luego no cumpliera sus promesas medulares sobre el cambio; al segundo, lo aceptaba en principio –pese al dispendio oneroso que no fue exclusivo de sus operadores sino de todos los de los diversos partidos; yo le llamaría justicia–, porque, primero, ganó los comicios con una ventaja, ésta sí, irreversible y, segundo, considerando que bastó un fin de semana para lograr lo en apariencia una proeza que levantó el optimismo y luego se convirtió en pesadilla: el Pacto por México con el consenso de los tres poderes de la Unión y los representantes de los tres partidos con mayor representatividad. Fue extraño, eso sí, segregar a los minoritarios, que también cuentan, y al líder con mayor capacidad de convocatoria callejera, Andrés Manuel López Obrador, quien hubiera su convocatoria si deja la mano presidencial tendida. Luego, el pacto murió por inanición.

La huida

Rafael Loret de MOLA

El mexiquense peña nieto es un ladrón, además de haber sido autor intelectual de las masacres humanas de Tanhuato, Tlatlaya, Apatzingán, Vallarta y la represión brutal contra los normalistas de Ayotzinapa, la imagen misma de la corrupción gubernamental por encima de otros mandatarios desvergonzados –casi todos sus predecesores–, y de cuanto hubiéramos podido imaginar. En otros tiempos también se robaba vía comisiones pero ahora las ganancias ilícitas, por el “boom” del narcotráfico y la infiltración de éste en la esfera oficial, se suman por miles de millones de dólares.

Sólo por la estafa maestra, organizada por la rapaz ex perredista Rosario Robles Berlanga, la pizpireta seducida por Carlos Ahumada Kurtz, argentino de origen también dedicado a la minería –la explotación infrahumana más cercana al ejercicio de la esclavitud–, fueron desviados siete mil millones de pesos y la mujer en cuestión, con cinismo desbordante y creyéndose dueña de su destino bajo la impunidad, se presentó ante la Cámara baja vestida con un blanco absoluto –como un angelito sin alas–, para negar imputaciones ante la andanada de pruebas en su contra y la exhibición de sus complicidades con tres secretarios de Hacienda, Luis Videgaray, José Antonio Meade y José Antonio González Anaya, éste último el concuño de oro de carlos salinas. ¡Cuántos sinvergüenzas con doctorados en el exterior!

Temo que estudiar en los templos del capitalismo, así sea a través de becas, es un severo golpe al nacionalismo y un vicio que se ha vuelto costumbre en casi todas las administraciones en las cuales se ha dejado de hablar en español, siquiera para honrar la soberanía, durante los encuentros entre mandatarios de nuestro país y USA. Este es, por desgracia, uno de los signos del coloniaje anglosajón silencioso que mantiene su dominio sobre nuestra economía y el futuro avasallador como pagadores eternos de acreedores con nexos con los peores y más altos capos.

Triste realidad que, desde luego, no comenzó con el sexenio en finiquito pero se desarrolló y elevó a la estratósfera con éste. Nunca antes habías avizorado una corrupción tan grande, un nudo de complicidades tan apretado y una impunidad paralela a las sociedades soterradas del mandatario todavía en curso. Por ello, vuelvo a clamar, no puede dispensarse perdón ni olvido a cuantos integraron el gabinete y el ampliado –ninguno se salva– felices de pertenecer a los grupúsculos intocables que llenaron sus bolsillos como en ninguna otra época de la historia. Esta es la dolorosa verdad.

¿Cómo convencer al presidente electo para no canjear los chantajes soterrados –de peña y sus falderillos– con la tristemente institucionalizada impunidad? Ha visto y sentido ya cómo defienden, como perros de caza, sus intereses económicos y jamás los sociales con la malhadada construcción del aeropuerto en Texcoco que fue siempre contra el sentido común para convertirse, como denunciamos hace cuatro años, en el mayor fraude del régimen peñista y así fue. No somos adivinos, simplemente analistas que no se dejan deducir por los dineros de la inmoralidad; y escribo en plural por decencia.

No debe haber salida para peña que no sea la que lleva a la prisión. Se lo debe Andrés a sus treinta millones de votantes, también a todo México.

Un buen lío

Rafael Loret de MOLA

Con franqueza me quedé paralizado al escuchar, por las redes sociales dominantes, los gritos en Brasil tras la victoria de Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal, el ultraderechista que no ha tenido rubor para declararse a favor de la tortura, contra las mujeres en puestos públicos y los grupos minoritarios:

–¡Viva la Dictadura!

No hay precedentes de tal cosa en una nación en aparente paz. Quizá con Mussolini o con Hitler, y en México bajo la batuta de los efímeros e ilegales imperios de Iturbide y el enajenado barbudo de Miramar, pero siempre para acotar derechos a cambio de obras de relumbrón –digamos al etilo de la Puebla de Moreno Valle–, podría concebirse este escenario que, equivocadamente, creímos superados y ahora nos salpica el rostro, todo el cuerpo, la vida. El mundo vota al revés, en cada una de las esferas conocidas, o se deja llevar por la manipulación mediática ahora, sobre todo, por internet.

Lo que no cede es la diferencia de clases, ni bajo la autocracia ni elevando la fe democrática al estilo de quienes la ofrecen para luego instalarse en el poder por una eternidad. Esperemos que no sea el caso de México, a partir de diciembre próximo, porque no sé si aguantaría el tejido social un engaño de tan altas dimensiones. Las cuerdas están por romperse.

Por ejemplo, la consulta sobre dónde debe ubicarse el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México –yo voté por el de Santa Lucía en combinación con el actual, para asestar con ello mi pequeño golpe a los ladrones empresarios confabulados–, no se dio en términos democráticos mínimos. La tinta sobre mi pulgar se esfumó en dos horas aunque, claro, por dignidad sólo crucé una sola boleta y no cinco como presumieron algunos, los más infiltrados del viejo priísmo, en medio de una secuencia de curvas sinuosas, sin control, y con la pobre convocatoria de un millón 67 mil personas –sin que pueda precisarse a quienes se burlaron del proceso acudiendo dos o hasta cinco veces a las mesas–. Pobre, insisto, porque un ejercicio de esta naturaleza, a nivel nacional, no puede darse por válido con apenas el uno por cierto de concurrencia respecto al registro del Padrón Electoral que es de casi 90 millones de ciudadanos.

Mientras ello sucede, muere un migrante en la frontera entre México y Guatemala, se reducen espacios a los miembros de la célebre caravana y éstos son rescatados por los pobladores de los municipios más humildes, quienes siempre son más generosos, dotándoles de alimentos, mantas y zapatos. El ejemplo de hospitalidad de los mexicanos contrasta con los planes desiguales y denigrantes de los gobiernos atenidos a las instrucciones y deseos del “anaranjado” señor Trump, el más antimexicano de los mandatarios estadounidenses de la historia y el más ambicioso en cuanto a sus proyectos de expansión.

¡A las crujías!

FOTO: ADOLFO VLADIMIR /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Las organizaciones no gubernamentales suelen tomar mayor importancia cuando los vacíos de poder se ahondan y la credibilidad oficial ronda por los suelos. Es el caso del presente. Para desgracia nuestra, el presidente de la República y los miembros de su gabinete parecen dar mayor importancia a simular que luchan arduamente por atraer inversiones –cuando la falta de seriedad fue desnudada por los empresarios chinos que ahora reclaman una fuerte indemnización por los gastos “no recuperables” tras la adjudicación cancelada para la construcción del ferrocarril rápido entre la capital y Querétaro–, que a la galopante crispación social cuyos efectos pueden ser devastadores contra el régimen en curso.

Es un hecho, y lo repetimos, que buena parte de la sociedad mexicana quisiera librarse de peña nieto y mandarlo a las crujías; y que otro sector solicita, primero, resolver los entuertos creados por la administración actual, sobre todo los relacionados con la violencia desatada y los intolerables actos represivos, antes de retirarse por incapacidad… dentro de un mes; y unos más alegan que cuando llegue diciembre, peña podrá retirarse, al fin y con sus males físicos a cuestas, a gozar de cuanto robó al erario durante su sexenio; y a la hora del divorcio, podría optar por Rosario Robles como tercera consorte… si se trata de que voltee la cara.

El caso es que únicamente un puñado de panegiristas estima, con una ceguera total, la prefabricación de sendas trampas “en contra del actual mandatario” en finiquito para convertirlo en protagonista de todos los dramas como “si fuera gendarme de Iguala”. Esta hipocresía podría exonerar, igualmente al repulsivo ex mandatario de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, al secretario de la Defensa Nacional e incluso a la llamada “pareja imperial” Abarca-Pineda Villa por ahora bajo la asfixia de la cárcel en tanto, lentamente, se cocinan sus nexos tratando de evitar que tales lleguen demasiado arriba entre las jerarquías políticas… del futuro inmediato.

En la misma línea, la de la impunidad, se dio la información sobre la socorrida casona de La Palma, en Sierra Gorda números 150 y 160, propiedad –se dice– de la primera dama como resultado de sus ahorros y créditos bonancibles, si bien una de ellas fue cedida por Televisa a los diez días de formalizarse el matrimonio del entonces gobernador peña nieto y de la celebridad de las pantallas chicas, Angélica Rivera Hurtado. Por lo general, los mandatarios solían invertir en sus futuras casonas en el último año del sexenio so pretexto de encontrar un lugar donde vivir de acuerdo con la condición de ex presidentes. ¿O acaso el señor peña nieto estaba pensando, en serio, en retirarse por esos días turbulentos de 2014? De ser así nos hubieran salido baratas las residencias.

Más allá de frivolidades y notas para las revistas rosas –una de las malas ideas importadas de España en donde la aristocracia parece estar siempre en un escenario teatral para solaz de los plebeyos, es decir la “prole” en el vocabulario de Mónica Peña–, la realidad indica que si durante el oscuro sexenio de calderón las cifras de las mismas ONG situaron en cien mil el número de víctimas y en veintisiete mil el número de “desaparecidos” –por desgracia el transcurrir del tiempo es una paletada sobre los sepulcros, aunque tal no se acepte, explicablemente, por quienes sufren las ausencias expandiendo el rencor–, en cuanto va del sexenio peñista existen registros que demuestran que y se rebasó, con mucho, a la administración –funeraria– anterior, como consecuencia de la guerra intestina entre mafias más un número indeterminado de personas, miles de ellas, cuyas ausencias parecen inexplicables para la autoridad.

Hacia la incertidumbre

Rafael Loret de MOLA

En la ruta hacia la incertidumbre, se evidencia la pérdida sustantiva de toda condición ética. Se procede con absoluta impunidad y la justicia juega un rol marginal ante las consignas superiores y los distintos chantajes soterrados de las dirigencias partidistas. Por ejemplo, a Andrés, el presidente electo que quiere devorarse noviembre, le costó el Estado de México para pagar así su perfil de “no revoltoso” a cambio de dejar esparcidos más de un millón 800 mil sufragios carcomidos por la devoradora del sistema.

Y también en Coahuila el balance entre los intereses cupulares –no copulares, por favor–, fueron determinantes en 2017. Cuando menos tres veces fueron señalados los excesos financieros del priista Miguel Ángel Riquelme para ser llevados y devueltos del INE al Tribunal Federal de Delitos Electorales en donde daban vuelco a las documentadas facturas de campaña pero, eso sí, sin tocar jamás otro punto medular para anulas las elecciones: la intervención ofensiva del todavía gobernador cuyo apellido ya es sinónimo de vileza en el país entero, Rubén Moreira Valdez, hermano de Humberto el enajenado que se cree impoluto tantas veces señalado por su propensión a ocultar fortunas mientras sus colaboradores –lo son todavía– son perseguidos o purgan condenas ya.

Mientras, en esos días de medir fuerzas, Ricardo Anaya Cortés salió bien del trance en el que lo envolvió un periódico y no el Ministerio Público, cada vez más insubstancial. Feliz, hasta ocurrente y con el semblante optimista, el ex dirigente panista refirió su hazaña de haber ganado, en juicio, la querella contra un periódico que detalló la manera como acrecentó el patrimonio familiar con la expectativa de vivir en los Estados Unidos al terminar con sus juegos políticos. Tiene mucha vida por delante el niño maravilla y, curiosamente, luego de haber sido exonerado de las acusaciones mediáticas logró tener el papelito para pasar por encima de El Universal, por ahora, porque el diario en cuestión asegura que apelará ante el juez.

Naturalmente, Anaya, muy cuidadoso de sus haberes y de cuanto dispone en su pequeño refugio hogareño de Atlanta, Georgia –tenemos la dirección exacta pero no la damos para no poner en el blanco a su esposa e hijos–, pretende realizar el sueño de buena parte de los mexicanos ricos que sólo abogan por su país sacado la mano a miles de kilómetros de su territorio, o cientos cuando menos. Al mismo tiempo, claro, optó por el silencio en cuanto a la controversia contra el tribunal electoral y el fraude cometido contra el panista Guillermo Anaya Llamas, dos veces candidato a la gubernatura de los Moreira, y vilmente apuñalado por fuera y por dentro.

Podríamos seguir la secuela con el caso Puebla en donde los votantes no parecen interesados en resolver la mancha electoral que cayó sobre ellos en julio pasado pese al efecto López Obrador. Más bien están cansados, demasiado, como si de verdad hubieran luchado contra regímenes tan retardatarios como el de Bartlett, Mario Marín Torres o Rafael Moreno Valle y su hijastro político Tony Gali, además de su obtusa mujer que le cubre las espaldas más abajo del cinturón.

Con esta ética, muy al estilo del señor peña, caminamos hacia el finiquito… dentro de 30 días, sólo un mes. Y, por supuesto, la democracia, tan alejada y tan lenta, no podrá alcanzarnos en la ruta hacia la barranca de la ignominia. Sin ética el futuro se tuerce, como los árboles que se doblan desde su nacimiento, y la perspectiva se nos aparece oscura, tenebrosa… y, sobre todo, violenta.

Manos muertas

Rafael Loret de MOLA

Cuando los clérigos y curas combaten al juarismo, desde el púlpito o a través de maestros religiosos que cuestionan al Benemérito bajo la teoría de que el Tratado MacLane-Ocampo fue un acto de traición y no una estrategia convenida para el final del genocida Maximiliano, el barbado enajenado de Miramar a quienes los traidores conservadores –cuya semilla germinada es azul–, le hicieron creer que el pueblo mexicano los vería con beneplácito y éste sólo lo hubo cuando se escucharon aquellos cánticos de ¡Adiós, Mamá Carlota!

Con un país devastado, sobre todo en cuanto a la falta de brazos y la ausencia de fondos, Juárez no tuvo opción sino la de las Leyes de Reforma en donde, entre otras cosas, expropió los llamados “bienes de manos muertas”, territorios extensos e improductivos en manos del clero que atesoraba gran parte del suelo patrio por “pura devoción” mariana. Ésta, y no otra, significó la satanización del inmenso Indio de Guelatao, que perdura de manera ignominiosa en las aulas de los colegios “privados” –desde legionarios hasta maristas–, y que debiera causar vergüenza a quienes lo señalan porque, con ello, exhiben su falta de humanidad y la ambición ilimitada por lo material. No cuenta el espíritu individual del amor –social– ni la conciencia colectiva.

Así, ahora, en la misma línea conductora, los politicastros que conforman al régimen más corrupto de la historia, juegan con los dineros de manos muertas, aquellos que generan los mexicanos y duermen la larga pesadilla de la corrupción, como si fuesen ahorros de las prominentes familias y herencias para retirarse del mundanal ruido de las necesidades a afrontar cotidianamente y arrinconarse, especulando, con la única misión de exaltar a sus cómplices del gobierno; son quienes conforman el penoso siete por cierto que apoya al régimen peñista, no los burócratas ni el ejército como algunos explican torpemente.

Son esos mismos recursos los que sirven para administrar las campañas proselitistas, ya iniciadas de hecho, pese a la promesa de usar esos fondos –con un tope de 486 millones por partido–, para auxilio de los damnificados por los terremotos de septiembre pasado y la consiguiente reconstrucción de capillas, edificios y viviendas en regiones abandonadas a su suerte: en Jojutla, por ejemplo, un ventarrón derribó, hace unos días, la deficitaria estructura de las aulas “reconstruidas” –ya vimos que no– con materiales baratos y poco resistentes. Claro, ello llevará a volver a empezar con las consiguientes concesiones a los socios del peñismo, el más deplorable de la historia moderna, y cuya estructura resiste, por la inercia presidencial, los escándalos de Odebrecht, Higa, Norman Foster y socio –el yerno de Carlos Slim Helú–, y demás constructoras rebosantes de prestanombres-socios.

No puede negarse que el asco es tremendo y ya va a la par con el rencor. Y sólo los pueblos masoquistas, como lo ha sido México en diversos momentos, pueden arrostrar el ignominioso signo de los dineros muertos en manos de los muy vivos hijos… de la política.

Tumulto aristócrata

EPN
Rafael Loret de MOLA

¿Tiene autoridad moral Miguel Alemán Velasco para asegurar que enrique peña “respetó” las libertades durante su administración? ¡Ninguna y hay que decirlo con fuerza! Miguelito es hijo de uno de los grandes prevaricadores de la nación, Migue Alemán Valdés, ex presidente de la Republica ostentó el mayor cargo ejecutivo entre 1946 y 1952-, y por l fuerza del nepotismo disfrazado alcanzó hasta el rango de gobernador de Veracruz que combinaba con la dirección de sus empresas y la venta de sus acciones de Televisa, acaso para disimular un poco. Es fama que en aquel entonces, entre 1998 y 2004, pasaba más tiempo en la capital del país que en la de su estado.

Recientemente, el junior más afortunado de México, con un capital considerable que, sin embargo, no aparece en el semanario Forbes, pretendió apropiarse de las candilejas, al estilo de Chaplin –autor de la bella melodía que lleva este nombre–, para lanzar a voz en cuello, cual si fuera un son jarocho, una letanía de elogios al señor peña, de entre los cuales destacó una sentencia asombrosa:

–El signo del gobierno de peña es haber respetado las libertades.

Nadie supo a ciencia cierta a lo que se refería a no ser, claro, si se trataba de la manera cómo aplicó la impunidad al ex gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, cuya libertad parece haber sido asegurada por la influencia del peñismo y contra la soberanía de esta entidad tan injustamente estigmatizada y mancillada. Y otro tanto puede aplicarse por la vehemencia judicial puesta en la reducción de la pena del oro Duarte, el veracruzano, que sientan precedentes para otros sujetos de su ralea: Yunes Linares, Graco Ramírez, Moreno Valle, Astudillo Flores, Quirino Ordaz Coppel, Alfredo del Mazo Maza, Ivonne Ortega Pacheco y su entenado Rolando Zapata Bello, Roberto Borge, Egidio Torre Cantú, Humberto y Rubén Moreira, Francisco Vega de Lamadrid, Claudia Pavlovich y una extensa lista que, por supuesto, no olvidamos.

Por aquí es por donde debe empezarse a combatir la corrupción, principal oferta del presidente electo, amén de llevar al debido proceso a Rosario Robles Berlanga, subcampeona de la corrupción, Gerardo Ruiz Esparza, Luis Videgaray Caso, los secretarios de Hacienda del sexenio con José Antonio González Anaya, concuño de carlos salinas en sitio preponderante, y a la cabeza de todos ellos, enrique peña nieto.

La corrupción va ligada estrechamente al nepotismo como el que se pretendió instalar en Puebla, a costa de ventas de boletas, robos de urnas, tiroteos –un muerto, lo que acrecienta la fama de Moreno Valle como asesino–, y sobornos pretensos al Congreso local denunciados por los nuevos legisladores de Morena y el Partido del Trabajo quienes sitiaron al cacique y ex mandatario convertido en Senador y con deseos de seguir saqueando a su entidad bajo las faldas de su esposa, Erika Martha Alonso Hidalgo. Pero, ¿será su mujer o sólo lo simula?

La aristocracia llegó con peña a los más altos estándares. Toca al presidente electo, si de verdad quiere cumplir con los mexicanos, poner a trabajar a la escoba de la justicia. ¡Queremos una República, no un simulacro con reyezuelos al frente!