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Domingo 24 Junio del 2018
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Piense

Entrar en razón

Rafael Loret de MOLA

Andrés, en la etapa final de su campaña y de todas las demás –las últimas no crecieron ni con el aceite hirviendo colocado en las torres de Los Pinos en prevención de un rabioso ataque de la izquierda–, asume un tono ponderado y serio sobre todo cuando se trata de analizar la posición de México ante las bravatas insanas de la Casa Blanca. Incluso dijo, textualmente, que se comprometía, al llegar a la Presidencia, a “hacer entrar en razón” a Trump y sus asesores en comercio y política exterior. Algo que, por el momento, no han logrado los aliados más connotados del anaranjado.

Y lo anterior quedó evidenciado, la semana pasada, en el pequeño círculo del G/7, que aglutina a las economías líderes del universo, en donde el jefe de la Casa Blanca casi rompe con sus socios comerciales creando conflictos diplomáticos con Francia, primero, y Canadá, después, porque no se quedaron con la boca callada ante las altanerías del estadounidense más vergonzoso del que tengamos memoria. En México sólo sería comparable con la execrable “Alteza Serenísima”, Antonio López de Santa Anna, en el siglo XIX.

Más de ciento cincuenta años separan a los dos personajes pero sus similitudes no dejan dudas. El interés por exaltar su mitomanía exacerbada –los enfermos de mentiras suelen creer, a pie juntillas, que son verdades porque ellos las proclaman–, y su ausencia de escrúpulos para observar a sus adversarios como simplemente humanos, retratan con fidelidad el orden que impone el “pato” Donald Trump en sus recorridos por el mundo. ¡Y dice, además, que está luchando por la paz mundial cuando no tolera, siquiera, a sus aliados!

Más allá de la reunión con Kim Jong-un, líder norcoreano, Trump puso las reglas para las relaciones viciadas con los Estados Unidos, asumiendo como su derecho enriquecer a su país, sacándolo de la mayor deuda externa que nación alguna tiene –¡pobrecitos norteamericanos!–, a costa de depauperar a todos los demás, obligarlos a hincar las rodillas y a mantenerse bajo la influencia del gigante occidental y ante las carcajadas de Putin, de Rusia, quien lo instaló en la Casa Blanca, y de los dirigentes asiáticos que son los únicos dispuestos a enfrentarlo en igualdad de circunstancias. El pobre peña, como los malos mariachis, calló.

En estas condiciones es bastante audaz insistir en que, sólo con palabras, Andrés podrá hacer “entrar en razón” al potentado que se cree político y, a partir de entonces, lograr hacer fluir las relaciones bilaterales sin el menor conflicto. Una utopía que se sale del guion habitual y es, sin duda, un enjambre de fantasías demagógicas que revela la urgencia del candidato casi vencedor –faltan solamente doce días para definirlo–, en mantenerse a flote sin entrar, de lleno, a la discusión con los operadores del señor Trump. Casi parece como un alumno más de la Universidad de Harvard cuando apenas cruzó la frontera no hace siquiera dos años.

Tal actitud de Andrés, contraria a su condición de beligerante contra las intromisiones contra la soberanía de México, responde, con claridad, a las interrogantes sobre si el fraude electoral –que algunos pensaron construir– tendrá alguna efectividad. Es evidente que no.

Extraviados

Rafael Loret de MOLA

El rumbo está extraviado, la sociedad mexicana permanece, como zombi, en un estado de hipertensión que va desde la tristeza profunda al enfado de altos decibeles y el gobierno de la República, en sentido contrario, parece centrarse en imponer decisiones, a rajatabla, mientras el ejército, peligrosamente, tomas las iniciativas y divulga versiones inverosímiles e insostenibles ante el alud de las redes sociales que exhiben a los uniformados disparando, agrediendo, burlando, golpeando –lo mismo a ancianos y niños–, en pleno festín de impunidad. Nadie se mueve de una trinchera miserable escarbada para someter al colectivo.

Podría hablarse, como en la Gran Guerra, entre 1914 y 1918, hace exactamente un siglo, de una línea sobre la cual se asentaba la seguridad de los países en trance de ser invadidos y despojados; sí, la “línea peña”, que por supuesto coloca de un lado a las fuerzas institucionales con poder de fuego y al otro a una ciudadanía en estado de indefensión e incapaz de resolver los desafíos planteados por las ambiciones políticas, las reformas sin consenso y los genocidios que han sido consecuencias de intereses infames contra México. Por ejemplo, el oro y la cocaína que sale de Veracruz y de Guerrero con Iguala y Cocula en el escenario más evidente de la esclavitud que requiere de cooptar “desaparecidos” –acaso los 42 normalistas de Ayotzinapa más uno, soldado en activo–, para las grandes empresas mineras, canadienses con respaldo del criminal Grupo México a quien las vidas de los obreros son marginales… como en Pasta de Conchos, Coahuila.

En el México de las grandes simulaciones se presume que pasan cosas inauditas; por ejemplo, las fuentes oficiales son tan torpes que arguyen, para los ingenuos e incautos claro, que la represión puede constituirse al revés; esto es, desde las organizaciones civiles hacia el gobierno que se cura en salud asegurando velar por los derechos generales cuando han sido ellos los proveedores de la violencia a través de la insensibilidad y las amenazas recurrentes. Es muy fácil sembrar drogas a cualquier inocente; y lo es más seguir la línea de los vetustos “halcones” de Alfonso Martínez Domínguez –Jueves de Corpus de 1971–, capaces de rematar heridos, cagarles las muertes a las propias víctimas y hasta asegurar que se servía a la estabilidad de la nación, masacrando. Así paso en la eterna jornada de Nochixtlán, en Oaxaca, el día del padre del año pasado y reconstruido este año, para ser precisos, cuando se recordó, más bien, a las progenitoras de genízaros y sus mandos militares y políticos.

La distorsión fue enorme, al grado de que se saqueó un almacén de Coppel, perteneciente a uno de los brazos de la familia a la que pertenece Quirino Ordaz Coppel, impuesto gobernador de Sinaloa en donde los pleitos entre narcos se acelera en la cuna de los mismos –¿quién explica las razones por las cuales los grandes capos surgen de Baridaguato, hoy incendiada, y se reproducen en Jalisco y el norte del país sobre todo en Tamaulipas?–, queriendo culpar a los civiles a la defensiva, no sólo maestros, de la rapacidad; por fortuna hay pruebas documentales de lo contrario y de los botines de guerra exigidos por los uniformados.

Descalificaciones

Rafael Loret de MOLA

Es obvio, al medir las descalificaciones cruzadas de tantos y tantos militantes de una u otra causa, que nos mienten, con descaro, cuando menos las tres cuartas partes de los propagandistas, que la contienda presidencial está cocida y no hay marcha atrás. Y la cuarta parte restante no dice toda la verdad. De allí que la opinión pública sea casi virgen en materia de manipulación. Una y otra vez se aceleran las hormonas políticas cuando estamos cerca de los comicios y después de ellos también, entre otras cosas porque conociendo las reglas del juego dudamos de participar en el mismo al considerar los fraudes experimentados casi siempre.

Las elecciones del próximo domingo 1 de julio fueron minadas desde el principio, cuando el INE dio muestras claras de sumisión al poder público con un consejero presidente, quien se dijo acosado por el espionaje y dio así pautas para los institutos y/o consejos estatales. Luego cerró el grifo del dinero para los independientes –a quienes autorizó, hace dos años, para gastar lo mismo que los demás candidatos y luego reviró– , o intervino para autorizar candidaturas absurdas, como la de un payaso en Guadalajara en 2015 –acaso un experimento para que Televisa lance a Brozo como candidato presidencial en 2024 o antes–, lo que costó ocho millones de pesos adicionales para imprimir nuevas boletas… ¡a una semana de los comicios de 2016! Y ahora no quisieron hacer lo propio con tal de dejar a Margarita, la de las estrellas azules –no pastillas, aclaro–, fuera de su casilla en cada papeletea electoral.

Si bien este columnista no cree en las encuestas, por lo descrito y mucho más, también ha propuesto que cese el libertinaje con el que se formulan de cara a los intereses de los contratantes y sin ponerse a deducir sobre las posibles consecuencias; más bien prefieren hacerse de oídos sordos cuando, en realidad, se está jugando con la estabilidad nacional siguiendo el derrotero de las propias ambiciones y caprichos. (No se olvide, en este sentido, que el presidente del Grupo Reforma, Alejandro Junco de la Vega, optó por trasladar a su familia, de Monterrey a Texas, por considerar que estaba en el punto de mira de las bandas de secuestradores y envió una carta descalificando, de hecho, la labor de las autoridades encargadas de la seguridad pública, desde la punta de la pirámide, esto es el titular del Ejecutivo federal. Tal es revelador de su ánimo, claramente revanchista, y de su postura perentoria a favor de una izquierda cuya amalgama puede durar poco más de un suspiro).

La situación, por tanto se tensa. Las consecuencias poselectorales pueden crecer en la medida de la incapacidad del INE y, sobre todo, del arribista Lorenzo Córdova Vianello, el árbitro vituperado por los mexicanos de bien y apoyado por el señor peña y señalado para regulas los comicios de 2018. Tal es el verdadero desafío.

Televisiones Prendidas

Rafael Loret de MOLA

Tengo aficiones distintas, aunque algunos se enfurezcan por mis gustos sin analizar los suyos en un maniqueísmo perfecto, pero no puedo ser ajeno, como informador sobre todo, a la fiebre mundialista que ha erigido a la FIFA en una de las mafias más poderosas del mundo al grado de imponer condiciones, sobre todo financieras, a cualquier nación del mundo. Vamos, ni el celebrado Putin ha podido con ella y debió ceder lo indecible para dar paso a la ceremonia inaugural del campeonato del balompié, esta misma mañana, en la capital rusa.

El dirigente, claro, atraerá las miradas luego de su cuarta reelección y la confirmación del hackeo que posibilitó la victoria del “pato” Donald Trump en las elecciones de noviembre de 2016. Hasta la fecha no entiendo cómo el Capitolio permanece en decadente sueño ante evidencias tales sobre la usurpación del poder por parte de un magnate totalmente desquiciado y hostil, racista y xenófobo por excelencia, dispuesto a borrar, desde el primer jalón, lo que para algunos blancos descocados fue una ignominia: la permanencia de una familia afroamericana en la Casa Blanca a través de ocho años. Quizá por ello remozó la mansión presidencial, con barroquismo caduco, cubriéndola con el dorado del sueño americano… desde la era del “viejo oeste”.

A veces tengo pesadillas con el futbol. Me imagino, y perdónenme los fanáticos, a la pelota, rodante sin cesar, como un cerebro humano con las siglas de la amafiada FIFA, capturado por ésta sin remedio a costa de reducir, marginar o incluso desaparecer otros pronunciamientos deportivos y hasta espectáculos que en la mente hipócrita de los anglosajones –tan dados a la cacería, a los circos con animales, las carreras de caballos y de galgos y la captura salvaje de focas y la pesca especies marinas en extinción–, no sirven sino para señalar al salvaje mundo que surge al otro lado de sus fronteras del sur. Sólo ellos son superiores: diez por cada uno, en el tablero de los momios de vidas y capacidades.

Por fortuna, USA no participa en la justa que arranca hoy. Los eliminamos, con todo y el poder del dinero de los dueños de los clubes de Norteamérica. Pero eso no es signo de gloria sino de un pequeño escape a la sumisión que pervive y ahora se convierte en xenofobia extendida, desde Texas hasta Nueva York, contra cuanto huela a mexicano, incluso el idioma, y a emigrantes. Nunca habíamos sentido tal desprecio y, sin embargo, no son pocos los coterráneos que siguen viajando en pos de una sonrisa y un apretón de Mickey Mouse para solaz de los pequeñines. ¿Quién recuerda al “grillito cantor” en nuestro suelo? ¿O a COCOM, con producción de Disney acaso como una especie de expiación?

Ricardo Anaya Cortés, próximo candidato derrotado –faltan poco más de quince días para el finiquito–, en uno de sus spots impulsó el “patriotismo” futbolero en voces de niños que no han sumado las derrotas de la selección tricolor desde 1934. Los de mayor edad debemos, eso sí, estar agradecidos: aunque nos llenen de mensajes durante los partidos y en los entretiempos, el Mundial desplazará hasta a Andrés, quien podrá actuar más a sus anchas sin tener encima los ojos de millones que apuntan cada una de sus ofertas para que las cumpla en veinticuatro horas, precisamente el primero de diciembre.

El Mundial va a ganarle a las campañas. Salud para los tímpanos.

Lo esperado

Rafael Loret de MOLA

La desesperación fue evidente fuera de la temática sugerida para el tercero y último debate entre los aspirantes presidenciales, incluyendo a Conán del Norte y al presidente preelecto cuya fuerza se acrecentó en la medida del reloj que no se detiene, ni se detuvo, a la hora de las rispideces esperadas. Quizá Andrés recordó a su admirado general Cárdenas, pese a que Cuauhtémoc su hijo rechazó sumarse a él, para convertirse en una especie de esfinge inescrutable, seguro de su ventaja de 25 ó 30 puntos, nada menos, sobre sus “cercanos” perseguidores.

Fue como una rutina para placear a quienes seguirán pronto, a partir de dos semanas y media, otros derroteros, uno solo hacia el Palacio Nacional –ha dicho que no vivirá en Los Pinos–, en donde encontrará rastros y evidencias sobre la patria escarnecida por el neoliberalismo y, sobre todo, la corrupción ingente que ni el abanderado del PRI, el no militante José Antonio Meade Kuribreña, se atreve a negar aunque postula que él no cayó en la fosa cuando solapó las desviaciones millonarias siguiendo el ya famoso “método Rosario” –por la señora Robles–, de triangulaciones burdas y jamás investigadas ni siquiera por la unidad de inteligencia financiera, útil hasta hace unos años cuando descubrió la trama de los militares servidores del narcotráfico sin que las indagatorias aterrizaran. Tampoco el SAT metió las manos.

Los temas propuestos, desde el desarrollo económico hasta el cambio climático y la olvidada educación que mantiene la protesta nacional o, más bien, la incendia cuando la soberbia gubernamental apergolla a los maestros rebeldes, fueron como platos de segunda mano y dieron, como resultado, una torpe reiteración de slogans, algunos de ellos de elevada cursilería, mientras caían preguntas desde distintos campos sin que pudiera corroborarse las intenciones de los escogidos ni, mucho menos, sus reales filiaciones. El show electoral más grande del mundo.

Desde luego, y pese a las apuestas de quienes ahora hasta se dicen guadalupanos en busca de un milagro, los momios no se movieron. Al contrario, una vez más, se demostró que mientras se ataca a Andrés crecen sus seguidores al verlo pretendidamente acorralado por la jauría del poder, ya sin credibilidad alguna entre la ciudadanía. Perdida la autoridad moral nadie toma en cuenta las acusaciones a mansalva; de hecho, el único éxito en este sentido ha sido la manera como el PRI y el PAN, más sus acompañantes, lincharon políticamente a la Comandante Nestora Salgado –sin acento, por error quizá en su acta de nacimiento-, de la Policía Comunitaria de Onilalá, Guerrero, hundida por los nuevos testimonios de una veintena de sus presuntas víctimas. Sin embargo, priva el principio jurídico sobre que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito… salvo que los acusadores sean distintos y los hechos sean otros aunque se trate de una conducta criminal similar.

A Andrés ni el viento de las descalificaciones –no todas falsas, debemos aclarar–, le conmueve. Permanece en la creencia de ser un seguidor del mayor de los mexicanos, el Benemérito, para asimilar sus gestos y actuar como él piensa que lo haría Don Benito aunque los tiempos hayan cambiado tras ciento cincuenta años.

Lo dicho: el caballo de Hacienda no alcanzó al potro semisalvaje de la prometida regeneración nacional tras más de dos siglos de Independencia, más de 150 años desde la Reforma y un poco más de cien considerando el inicio de la Revolución.

¿Van a debatir?

Rafael Loret de MOLA

El tercer debate entre aspirantes presidenciales –son tres más uno–, cubrirá la totalidad de los 360 asientos que conforman el gran auditorio del Mundo Maya en Mérida, la de Yucatán, en donde tuve la fortuna de disertar hace unos meses al lado de dos talentos oriundos de esta tierra mágica: Armando Manzanero y el doctor José Antonio Ceballos, mi hermano, impregnado de romanticismo hasta a través de los bisturís lo que es, francamente, difícil de creer.

Además, los protagonistas no sólo responderán a los moderadores –esperemos que les hayan leído la cartilla para evitar convertirse en centros de atención cuando no lo son, como ocurrió el 20 de mayo–, sino al público escogido y también a los internautas. Todo ello en una hora y 43 minutos de acuerdo a las estimaciones de los organizadores del INE. Como vamos será mayor el tiempo de los interrogadores que el de los postulantes, favoreciendo con ello la simpleza de los mismos –acotados–, y desparramando sospechas hasta para cuestiones menos trascendentes sobre el destino de un país enjaulado en una democracia de pacotilla.

El primer tema a abordarse será el crecimiento económico, la pobreza y la desigualdad. Un espacio claramente favorable a Andrés, de Mprena y acompañantes, por el dominio que le otorga el haber visitado casi hasta el último confín del país y adentrarse en la profundidad de sus males; ello no quiere decir que tales enfermedades sociales endémicas serán resueltos sólo con derrama de capitales aunque los candidatos ya se acostumbraron a mantenerse en una especie de subasta –Meade asegura que doblará las pensiones con tal de acarrearse simpatías–, en medio de los escándalos por prevaricación, triangulaciones, desviaciones y, lo peor de todo, lavado de dinero. Denuncias que no podrán agotarse el 1 de julio sino ampliarse hasta sus consecuencias finales.

El segundo tema es el de la educación con sus agregados en ciencia y tecnología. Aquí el joven Anaya lleva la delantera porque pertenece a una generación en la que el futuro se mide por la cibernética, muy ajena a Andrés y no tan extraña para Meade, y la capacidad creativa. La gran reforma educativa debe poner énfasis, no en cuestiones laborales, como hasta ahora, sino en el hecho de que deben reordenarse las capacidades a partir de los nuevos instrumentos de la ciencia y la tecnología, precisamente.

Y para cerrar el menú se hablará de desarrollo sustentable y cambio climático, asuntos en los que Meade es más ducho considerando su capacidad para entender los tsunamis políticos al grado de ser candidato, no militante, de partido en el poder, una cuestión agria, sin duda, que será epitafio para el priísmo. Para la región peninsular. El asunto es de mayor importancia por la recurrencia de los huracanes y las advertencias constantes que son frutos del irresponsable tratamiento de las potencias –sí, sobre todo Estados Unidos–, al ámbito con tal de apostar por una industrialización voraz sin el menor dejo de humanismo.

Cerrada la cuenta, es de esperar que los aspirantes tomen sus posturas y debatan, en serio, antes de caer en el juego de las acusaciones mutuas, de las descalificaciones, sustentadas o no, cuando restan quince días de campaña y tres más para la jornada decisiva… que parece decidida sin importar quién se apunte como el pasajero del cabús en donde se ubican los debates con rumbo hacia Los Pinos.

La última copa

Andrés Manuel López Obrador
Rafael Loret de MOLA

La última y nos vamos, suelen repetir los ebrios de cantina para tratar de demostrar una disciplina imposible; al final se pierde la cuenta de las copas y el raciocinio hasta para poder andar sin tropezones ni habladurías cuya violencia muchas veces trastorna las neuronas y agita al cerebro hasta perder la noción de la realidad. Algo similar ocurre con los simpatizantes “duros” de los aspirantes presidenciales quienes, caída a caída, insisten en que siempre podrán levantarse… sin observar que están muertos, cuando menos políticamente hablando.

De acuerdo al diario El País, de cimiente española y proclive hacia la izquierda cuando ésta no gobierna –ya ha demostrado que cuando se trata de apoyar a los mandatarios de esta filiación en su país suele convertirse en oficialista, como ocurrió con el largo período de José Luis Rodríguez Zapatero–, en un análisis bastante serio, Andrés tiene el 92 por ciento de posibilidades para ganar la elección mientras sus adversarios se sitúan en cinco, dos y un punto. Pongan los nombres ustedes en este orden: Anaya, Meade y El Bronco, el Conan del norte.

Desde luego, en unas cuantas semanas, esto es las que faltan para la justa comicial, parece no sólo imposible revertir la tendencia irrefutable sino construir el andamiaje para un fraude escandaloso, monumental, ante la observación de quienes, desde el exterior, siguen con curiosidad el proceso mexicano y es éste, como explicamos hace unos días, el mejor antídoto contra el presunto fraude que los leguleyos y enmascarados del establishment han estado montando desde hace varios meses; acaso por esta obsesión, el anaranjado de la Casa Blanca recrudeció posturas y afinó baterías contra el gobierno mexicano… y fue Andrés el único de los candidatos en no encarar al personaje sino al contrario: solicitó que se reunieran peña y Trump para remedia la rispidez. Los demás atacaron con vehemencia al “pato” Donald.

Lo anterior no es, ni de lejos, la actitud que hubiera podido esperarse de Andrés, siempre vanguardista en cuanto a las descalificaciones y la imposición de apodos –riqui riquín canallín–, algunos bastante malos, que lo remiten a los patios de las escuelas –el de Tepetitán, en donde estudió, lo es–; pero ahora, al parecer ha aprendido a medirse cuando se trata de dirigirse al jefe de la banda de la Casa Blanca e incluso al de Los Pinos a quien ya extendió, de hecho, un perdón a priori junto a la celebrada amnistía ofrecida al bandidaje que permanece fuera todavía de las prisiones. ¿Serán estas las condiciones que debió llenar para barrer la senda hacia el Palacio Nacional sin requiebros ni trompicones?

No lo dudo conociendo a Andrés y su permanente ambición política –lo que no está mal–, hasta convertirse en el mexicano que, sin duda, mejor conoce al país… casi hasta el último rincón. Hace semanas visité, por ejemplo, la locación de Real de Catorce, en San Luis Potosí, y me confirmaron que hasta allí no había llegado, sólo hasta Matehuala. Es, claro, una referencia aislada pero que obliga al “casi”.

Por lo pronto, en víspera del tercer debate, en la blanca y deliciosa Mérida, Andrés debe apurarse a llegar para que pueda dormir sobre una hamaca de doble o triple aguja, bajo la maravilla del cielo estrellado de Yucatán. Amanecerá tranquilo.

Vasallos

Rafael Loret de MOLA

Puede parecer ingenua la interrogante pero es necesaria plantearla. ¿Para quién trabaja el gobierno? Por una parte durante su discurso inicial al asumir la Primera Magistratura, enrique peña nieto puso en trance a los poderes fácticos, cuyas cabezas visibles estaban frente a él, a través de sus célebres “decisiones presidenciales”; de todas ellas sólo cumplió, en ocho meses de ejercicio, la de mantener firme el timón de la reforma educativa –todavía discutida–, mientras se aprehendía a la nefasta Elba Esther Gordillo a quien no le ha salido un solo defensor ni siquiera de las filas que tanto decía controlar. Los demás, cada día, están más cómodos pese a las ofertas “sociales”, como la fallida “Cruzada contra el Hambre”, que pretendían ser ecuánimes y estabilizadoras. No fue así.

La tal “cruzada” inició en las entidades con mayores conflictos de violencia, las “tierras de nadie” muchas de las cuales resultan inaccesibles hasta para tropas y marines en este mar soterrado, la nueva Atlántida, que es México en donde los segundos tienen jurisdicción hasta en la ciudad de México so pretexto de que deben dragar los lagos de Chapultepec. Resulta ridículo, aunque sea broma lo anterior, este centralismo absurdo que contrae a los marineritos de asfalto mientras nuestras costas son descuidados al grado de que ¡hasta despareció la Isla Bermeja, en el Golfo, para posibilitar que la Unión Americana ampliara sus mares territoriales! ¿Y de esto quien responde? ¿El secretario de Agricultura o el de Reforma Agraria? ¡Por favor!

Ahora resulta que el dirigente del Consejo Coordinador Empresarial –en alguna etapa nacionalista y reacio a las fusiones y prestanombres–, ha iniciado una campaña de presión para evitar que los ricos paguen sus impuestos correspondientes, porcentual y equitativamente, de acuerdo a sus ganancias. Considera que así –el pretexto de siempre– se reducirán los espacios para la inversión y la creación de nuevos empleos, sobre todo ahora que comienzan a sentirse los efectos de la crisis europea –por efecto de la de nuestra derruida “puerta de entrada”, España, cuyos corporativos le hincan el diente a nuestra economía sin el menor pudor–, y la desocupación va en aumento entre los mexicanos acaso con el ánimo de que se traslade aquí el desastre de allende el mar en donde perviven seis millones y medio de desempleados entre los hispanos.

Lo anterior nos pone en jaque y es bastante más que una advertencia. Abaratado al máximo nuestro mercado por efecto de la pésima publicidad que deriva de los enfrentamientos entre mafias –mientras se concentran en varias entidades fallidas las fuerzas públicas–, en el norte se disparan los duros ajustes de cuentas entre cárteles asesinos al tiempo que sólo en apariencia se descabeza a los zetas quienes ya tenían listo el reemplazo del “40” por el “42”, evitando el “41” estigmatizado como zona gay desde los tiempos del porfiriato y por efecto del yerno del dictador, Ignacio de la Torre y Mier, aprehendido en flagrancia en un festín de homosexuales –reprimidos entonces– consignándose a cuarenta de ellos y restando uno, precisamente el familiar directo de la “familia real” del oaxaqueño intocable. Si hoy se hiciera una redada semejante –ilegal, por supuesto– algunos se llevarían un susto de altos vuelos. Porque, sin duda, “la cofradía de la mano caída” –en la que se obliga a ciertos políticos a rendir cuentas fálicas como parte del rito de iniciación–, sigue operando cada vez con mayor descaro.

Nuevo congreso

Archivo / cuartoscuro.com
Rafael Loret de MOLA

El cuarto de guerra de Andrés, cada vez más efusivo en víspera de la última quincena de campaña, a partir del tercero debate, en Mérida el próximo martes 12, celebra que los medios internacionales den por hecho no sólo la inminente victoria de Andrés –para gran dolor de los empresarios que han abierto la brecha entre multimillonarios y depauperados–, sino incluso una aplastante representación de Morena en sendas Cámaras del Congreso de la Unión, amén de seis gubernaturas y toda una aureola política que consolidará un gobierno repleto –y ésta es la parte negativa–, de personajes siniestros provenientes de lo peor del PRI y del PAN.

De ocurrir lo anterior, tal y como lo diagnostican los expertos –no encuestadores sino analistas que han hecho labores de campo, distrito por distrito–, el partido creado por Andrés, de manera unilateral y sin fisuras democráticas –todo ha sido personalismo puro y esto no es sano para el desarrollo de un gobierno “por y para el pueblo”–, tendrá una representatividad mayoritaria en la Cámara de Diputados, entre 250 y 298 militantes, además de un 34 por ciento de los senadores de la próxima Legislatura, esto es entre 46 y 54 representantes de un total de 128; la Cámara Alta sería el talón de Aquiles de la nueva primera fuerza del país a partir del 1 de septiembre y acaso el único real contrapeso, en cuanto a las instituciones políticas, de un gobierno mucho más blindado que el de las alternancias anteriores.

Recuérdese el “freno al cambio” del que se quejó el señor fox cuando ni las “muchas faldas” de su consorte pudieron frenar el aislamiento notable del presidente ante un Legislativo que mandó a volar cada iniciativa –bastante incongruentes, por cierto– que surgió de la casona de Los Pinos convertido en búnker de las ideas retrógradas, del antijuarismo y de la exaltación de los viejos tiranos, el cuerpo “sacro” de Mont-Parnasee, en París, y Max, el barbado enajenado de Miramar.

Por lo pronto, el tercer y último debate está muy cerca si bien los temas, a simple vista, no parecen dar pie a divagaciones aunque, en la desesperación de Anaya y Meade, las habrá. A tratar: crecimiento económico, educación –ciencia y tecnología–, y desarrollo sustentable con todo y el cambio climático, único que podría derribar a Andrés si surge un volcán en el INE. Pareciera que todo debería transcurrir sobre rieles pero no será así considerando que, ahora sí, es la última oportunidad para provocar a Andrés y hacerle caer en un traspié que sería histórico, inesperado.

Pero si, por distrito, las apuestas son efecto del “efecto AMLO”, como le llaman en los diarios del exterior, no existe duda alguna que el líder de la contienda tendrá especial cuidado en cuidar su cartera –le aconsejamos que no la lleve y la deje depositada en las manos de su talentosa mujer, Beatriz Gutiérrez Müller–, y no rendirse ante la argumentación de quienes tienen lengua larga para juzgarlo y cola inmensa para ocultar sus propios pecados. ¿Nadie va a mencionar los miles de millones –entre 12 y dieciocho mil de acuerdo a dos versiones contrapuestas–, desviados por Sedesol a través de la pecaminosa Rosario Robles Berlanga y la complicidad del propio Meade?

Por eso, como rezan las matemáticas, el orden de los factores no altera el producto; la corrupción, sí.

Lo peor de nosotros

Rafael Loret de MOLA

Las campañas electorales, al contrario de lo que debería suponerse, sacan lo peor de cada uno de nosotros, incluyendo el profundo rencor acumulado y la desconfianza no solo hacia los candidatos y partidos, sino igualmente contra los comunicadores y los demás grupos llamados “de presión”, con los empresarios y militares a la cabeza. A veces he escuchado que los narcotraficantes, cuando menos, actúan como son y no con hipocresías en una apología tan trastornada como la de quienes por proteger a los animales procuran su extinción con tal de llevar agua a sus verdes e inmaduras heredades.

Es sorprendente lo bien que se hilvanan las frases manipuladoras, la rapidez con la que se responde con lugares comunes a las preocupaciones de una población aturdida por la reiteración de las mentiras y la forma en que se pronuncian para impresionar a un conglomerado que asiente, tolera y hasta acepta la oratoria repelente para luego a ir a envolverse dentro de la realidad que nadie se atrevió a analizar.

Por un momento, a lo largo de un mitin, cada aspirante pretende que aceptemos vivir en el paraíso o insistir en que podemos recuperarlo si optamos por la dividida y divagante oposición. Pero también es cierto quienes preguntan si es o no responsable anular el voto; bueno, cuando menos es un derecho que cada quien debe resolver en absoluta libertad si no siente confianza alguna en ninguno de los aspirantes que aparecen en las boletas. ¿O alguien nos obliga a sufragar por un emblema específico o un independiente desconocido bajo la amenaza de que si no lo hace destruye al país? Por favor, seamos sensatos.

Desde atrás

Rafael Loret de MOLA

Dicen sus cercanos que José Antonio Meade Kuribreña es tan leal que por eso no se atreve a registrarse como militante del PRI dado que sirvió a felipe calderón como secretario de Energía y de Hacienda, y luego a enrique peña en condición de titular de Sedesol, canciller y nuevamente secretario de Hacienda. Son muchos años de ambigüedades que se resumen en una palabra: continuismo más allá de las siglas partidistas; acaso por eso, con él, se hace efectiva la fusión PRI-PAN aunque jamás estos partidos hayan formado coalición alguna salvo algún caso estatal –Chiapas con Manuel Velasco Coello, bandera del Verde, y algunos otros–.

Pero, eso sí, Meade no explica por qué esa resistencia a convertirse en militante de un partido, el PRI, que le entregó su bandera para encaminarlo a la candidatura presidencial con el acompañamiento del Verde de los González Torres y del Panal de Elba, dos instituciones familiares manejadas como empresas al servicio de causas gregarias, primero, y de ambición profunda por la avidez de ser recipiendarios de canonjías y hasta de partidas presupuestarias altas; todo es cuestión de cálculos pero ahora, al parecer, se equivocaron.

Por cierto, el PAN se animó a hacer causa común –pero no en todas las entidades– con el PRD confirmando que sobre las ideologías –para tantos, estorbosas y divisorias–, está la partidocracia unida al presidencialismo, la gran asfixia de la actualidad. Y no fue el único, la Morena de Andrés, la mejor vestidita y maquillada de todas las opciones para las elecciones, cayó en la tentación frenética de unirse a la ultraderecha, el PES financiado por Osorio Chong por cierto –en simulada rebeldía contra peña–, para sumar dijo y blindarse ante la posibilidad de un fraude… cibernético.

Retornando a Meade, desesperado por llegar en segundo sitio al último debate, en Mérida el próximo martes 12, quedan muchos pendientes por resolver además de la cuestión de su “no militancia”, tan incongruente que cae en el absurdo. Por ejemplo, mientras se fustiga a Anaya por el asunto de la venta de su nave industrial en 54 millones de pesos, nada dice el candidato del PRI sobre las desviaciones presupuestarias que solapó, con la intervención de la antes izquierdosa Rosario Robles Berlanga –la que fue seducida por el tramposo empresario argentino Carlos Ahumada Kurtz “con todo el corazón”, como reza su autobiografía–, y que pueden alcanzar la nada despreciable suma de 18 mil millones de pesos enviados a universidades que no invirtieron nada y sólo las traspasaron en una triangulación a todas luces fraudulentas, mucho peores a las adjudicadas y reconocidas por Conan, el de Nuevo León.

Con tales credenciales no se puede aspirar a la Primera Magistratura; la postulación de Meade es una bofetada a la democracia, una traición a los priistas y una burla a los mexicanos.

Cancerbero

Rafael Loret de MOLA

A estas alturas, cuando faltan pocos días para el tercer debate y para el comienzo del campeonato mundial de fútbol –para muchos, un faro que guía todas sus ilusiones y hace olvidar las tormentas brutales; sólo unos cuantos vibramos con otro tipo de emociones–, no se vislumbra una catástrofe que pueda modificar el rumbo de las elecciones. Tómese en cuenta de que el arranque del evento futbolístico, cada cuatro años, acapara la atención, sobre todo la de quienes apuestan por la siempre esperada resurrección del “tri” –en realidad no ha habido advenimiento alguno–, y estarán pendientes de los tres partidos de los seleccionados, del 17 al 27 de junio.

Esto es: ya les queda muy poco margen a los aspirantes presidenciales –cuatro sólo cuatros y tres, según se dice, bajo investigaciones judiciales–, para crecer o derrumbarse, según sea el caso, convenciendo a un electorado aburrido, hastiado diríamos, y profundamente convencido. Incluso, con el presagio inevitable de una victoria de Andrés, se teme a los algoritmos que pueden desviar, hackers de por medio, la voluntad ciudadana como ya ocurrió, nada menos, en la nación más poderosa del planeta, Estados Unidos, por la habilidad del ambicioso y devastador señor Putin, reelecto por cuarta vez.

¿Es lo anterior el signo de un nuevo advenimiento de las dictaduras? Hasta el señor Trump habla de que no permitirá “dictaduras” en “su hemisferio” al desconocer las elecciones en Venezuela –¿por qué no se hizo lo propio con las de Norteamérica luego de la embestida cibernética y reconocida de Rusia?–, y avalar, debajo del agua, las victorias de los candidatos más controvertidos. Por ejemplo, Andrés y su Morena. ¿Quién podría prevenir que éste acabaría siendo el más “prudente” al referirse a su intención de convertir las relaciones bilaterales con Estados Unidos en una “alianza para el progreso”, ignorando que ésta fue idea de Kennedy, en 1961, que luego traslado a Adolfo López Mateos; esto es hace cincuenta y siete años, lo que es medida de un retraso conceptual notable.

Pero, lo interesante de la cuestión es que no se han dado las reglas básicas para tal “alianza”, vieja, viejísima y que duró sólo una década, cuando en la Casa Blanca, el anaranjado Trump, el animal de las cuatro cabezas y cancerbero mayor del inframundo de Dante, requiere complicidad, y no cooperación, de los líderes a los que apoya y le tratan estupendamente, dejando hacer y dejando pasar –numen del viejo liberalismo–, cuanto le dé la gana. ¿Podría explicarnos mejor su teoría el señor López Obrador, a un mes de ser visto como presidente electo?

Por lo pronto, los mordiscos aumentan como si estuviéramos ante una jauría inoculada con la rabia mortífera de las ambiciones y los oportunismos –dos males arraigados en estas campañas en fase de finiquito real–, y no avizoráramos más futuro que el señalado por cada icono. Los mayores vicios del partidocracia se extendieron y ahora nos asfixian. ¡Qué desgracia!

Abrazos de oso

Rafael Loret de MOLA

Los candidatos que suspiran por consolidar el segundo lugar entre los presidenciables –no hay manera de librarnos de alguno de los “cuatro” con El Bronco relinchando sobre una mula de seis–, buscan ser abrazados por los gobernadores de sus respetivos partidos, varios de ellos en el umbral de ceder ante el empuje de otros partidos como en Veracruz, Puebla, Yucatán y, desde luego, la Ciudad de México. Necesitan ternura para consolarse, diríamos, y no fuelle para intentar un salto… hacia el abismo.

Mortifica observar a Ricardo Anaya, precisamente en Puebla cuna de uno de sus pequeños monstruitos, pedir que lo arropen siete gobernadores con la ausencia notable de Miguel Ángel Yunes, el papanatas que quiere dejar a su hijo en el trono de Yuneslandia, Francisco García Cabeza “de buey”, de Tamaulipas, la tierra sin ley legada por el priista descastado, Egidio Torre Cantú, quien deambula con la impunidad como mala mujer corroída en sus entrañas, y del supuesto anfitrión, Tony Gali Fayad, uno de los títeres viles de Rafael Moreno Valle quien presiona, a todo lo que da, para imponer a su esposa, Erika Alonso Hidalgo, en la gubernatura. Puras vergüenzas.

Anaya, entonces, no sólo confronta la guerra sucia desde fuera, por obra y gracia de un sistema al que le incomoda aunque algunos lo señalen como afín al mismo –es el único de los aspirantes que ha manifestado su convicción para iniciar un proceso contra peña mientras sus adversarios le dan vueltas semánticas al asunto que tanto interesa a los mexicanos–, sino igualmente las de adentro como efecto natural de sus compromisos soterrados con el fin de sacar del ring presidencial a sus correligionarios, Moreno y la señora enajenada de calderón a quien ya no quiero mencionar.

Con respecto a Meade busca apapachos por doquier, incluso en los empresarios más adinerados –y miserables moralmente–, para cubrir las sillas de sus mítines desairados; hace unos días, Baillères le dio una manita y de no ser por los acarreados habría tenido que discursar como en un ensayo: a teatro vacío.

Las encuestas no ceden, por su parte. Las que sabemos en manos de las dirigencias partidistas, alegan a favor de situar a su candidato lo más cerca del puntero pero su afán queda roto al menor ejercicio que se haga sin intermediarios. En mi caso, he efectuado cuatro y, en todos, la abrumadora mayoría –del 95 por ciento cuando menos–, se inclina por Andrés; las encuestas más sólidas, con mejor tecnología, le ofrecen un porcentaje mínimo entre el 43 y el 48 por ciento, lo que obligaría a sus contrincantes a sacarle un punto y medio cada día, una hazaña jamás vista en los anales de la democracia moderna en ningún país de la tierra. (Y no me salgan con que la elección de Trump fue una sorpresa cuando en esta página la anunciamos desde cuatro meses antes al día de los comicios).

Pervive, claro, el espíritu del fraude entre los escépticos –incluso priistas que insisten en la posibilidad de una “legalona”, es decir un cochinero, para insistir en que Meade se inpondrá a la mala–, y a últimas fechas se teme por una anulación de las elecciones si la violencia se generaliza y es imposible realizar la jornada prevista para dentro de veintiséis días. Lo cierto es que los mexicanos están mejor informados y, espero, no se dejarán conducir al abismo del conformismo y la manipulación.

Los escuchas del Himno insisten en la oración patria: un soldado en cada hijo te dio.  

Un día importante

Rafael Loret de MOLA

Será un día importante. Amanecemos y sabemos que están por instalar las mesas electorales en el país. Puede llover el 1 de julio… o caer un aguacero sobre las urnas inhibiendo a los votantes. Cualquier cosa es factible bajo el dominio de las viejas mafias, las del poder que confluyen a cuanto entendemos como “sistema” y las del crimen organizado con lujo de impunidad y exceso de prepotencia: ya avisaron que no prosperará ninguna candidatura no avalada por los capos. Será difícil a los vencedores remontar la sospecha.

No existen órganos electorales confiables porque son reductos o consecuencias de los cacicazgos estatales. Y de esta manera, de antemano, se prevé una escandalosa tendencia a proteger a los candidatos “palomeados” desde el centro del país y con la anuencia de los gobernadores a quienes se ha encargado el derrotero de los comicios, como si se trataran las casillas de cuarteles rebosantes de intimidaciones. Así y todo, millones votarán y espero que lo hagan con absoluta libertad. Es el camino, por ahora, para protegernos aun cuando pongamos la Iglesia en manos de Pilatos.

Pero, por favor, no apuntalen a los pillastres como en los casos que hemos reseñado hasta el cansancio. Ustedes ya los conocen y no voy a violentar la sequía analítica obligada por una ley electoral limitada a los intereses de la cúpula gobernante. Eso no. Pero sí puedo explicar que seguir la corriente acabará por destruirnos a todos, poco a poco, hasta la ignominia. Y no es éste el panorama que pretendemos para quienes vienen detrás. No lo olvidemos: #cerocobardía.

Veamos, sin mencionar partidos ni siglas para no violentar el ánimo ni dar cauces a las torpes alegaciones sobre si se debe perseguir a los periodistas que informen o den seguimiento al proceso el día de la jornada comicial, dentro de menos de un mes, –como si la libertad fuera como el uniforme que no puede traspasar las mamparas de una cantina–, cuáles son las posturas divergentes a las que enfrentaremos en estas horas para “cumplir” nuestros deberes, más bien nuestros derechos, de ciudadanos conscientes.

1.- Los apoyadores del continuismo para quienes es indispensable una concurrencia “aceptable”, esto es de más del 40 por ciento, para avalar con ello el apoyo recibido a sus candidatos. Aseguran que cuando no es masiva la afluencia suele suceder que gana la tendencia a mantener el estado de cosas y, por ende, no se preocupan demasiado por si las colas son o no largas.

2.- Quienes desean conservarse en el primer piso de la residencia oficial, tras infortunados traspiés difíciles de superar en la conciencia colectiva, alegan que, después de todo, deben compararse los resultados de las administraciones federales en cuestión de estadísticas o de estabilidad financiera, a sabiendas de que ésta, la rectoría económica, hace mucho tiempo que no depende de los “sabios” nacionales resignados a seguir, sin variar un ápice, los lineamientos del Fondo Monetario Internacional.

¡No caigan en más mentiras y manipulaciones! ¡Cuando llegue la hora voten libremente pensando en el México del futuro y no en del pasado!

El carretero

Rafael Loret de MOLA

Hace varios lustros, en mi lejana juventud inquieta –¡cómo la añoro, sobre todo ahora en que es tan necesaria la lucha!–, leí una novela de Selma Lagerlöf que ella tituló El Carretero de la Muerte; en ella, quien fallecía en el último segundo de cada año tomaba la condición de transporte para cargar con todos los muertos durante los siguientes 365 días. No había manera de evitarlo, ni con las fortunas inmensas ni con la generosa entrega de los pobres; mucho menos si el costal de cada quien rebosaba de crímenes, pecados y traumas insuperables que hubieran desviado su condición humana para convertir las almas en llamarada feroz que conducía al infierno.

Las lecciones de Selma, sueca de origen y universal por sus letras –fue la primera mujer en obtener el Premio Nobel en 1909–, tienen vigencia en cada acto de nuestras vidas aunque no sepamos que nuestras debilidades ya han sido retratadas por los genios desde hace muchos años. La dama nórdica, por ejemplo, murió en 1940 cuando la segunda guerra mundial se extendía, sin remedio, por Europa antes de que los Estados Unidos decidieran participar en ella –lo que ocurrió después del ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941–, con el “carretero” rebasado por los millones de combatientes que jamás volvieron a sus hogares y dejaron el hondo vacío en sus familias, aniquiladas también por el horror de los enloquecidos líderes humanos, iguales o peores a los de hoy.

Ese apocalíptico escenario, sin duda, lo observamos hoy a punta de los cañones de la demagogia y cuando el futuro político de México parece estar definido con Andrés como abanderado y un inmenso número de mexicanos –mayoritario–, indefensos ante lo inevitable, como aquellos observadores de las catástrofes quienes sólo pueden medir sus efectos pero no saben cómo evitarlos. ¡Sobran las películas para atestiguar, a la manera occidental claro, los dramas de la universalidad avasallada! Pero no podemos negar los hechos aunque algunos se empeñen en situar la muerte de Hitler en Sudamérica o negar el Holocausto o suprimir al franquismo de la conciencia de los españoles cuya rebatiña actual, tras la trama que despedazó al Partido Popular, pone en jaque a Mariano Rajoy y a la Iberia brava ante un inminente jaque.

Lo mismo, en México, en donde buena parte de quienes votarán dentro de un mes exacto, el 1 de julio, son sólo indecisos cansados de las mismas parrafadas de promesas imposibles de cumplir y de la oleada de alianzas soterradas para preservar, aunque parezca que la balanza se inclina hacia otro lado, al sistema político mexicano, todavía inamovible.

Por ello, claro, el otrora iracundo López Obrador habla de una alianza para el progreso –un proyecto que inventó Kennedy, en 1961, con la anuencia de Adolfo López Mateos quien luego logró la devolución de “El Chamizal” a nuestro país allá por Ciudad Juárez–, para atemperar su postura ante Trump –a diferencia de sus adversarios–, negocia con los empresarios, inspira el desánimo entre los panistas y ya no habla de perseguir a peña, en lo único que coincide con Meade, mientras Anaya suaviza este tema para no ser el único en mantenerlo.

Pobreza

Rafael Loret de MOLA

Cuando escucho, una y otra vez, al Conan del Norte, Jaime Rodríguez Calderón, que los programas asistenciales reducen la capacidad de producción y fomentan el ocio, me pregunto cuántas veces el hipócrita ha sentado a su mesa a las servidoras domésticas o a sus choferes y guaruras, los caballerangos incluidos, para compartir los alimentos; también si ha recorrido las zonas marginadas, por ejemplo en Oaxaca en donde existen quinientos setenta municipios, algunos de los cuales regidos por el concepto de “usos y costumbres” para evitar alterar la paz comunitaria.

Quien conoce México sabe muy bien que la tremenda desigualdad de clases, corregida y aumentada por el neoliberalismo mal llamado social, obliga a amortiguar los efectos de los posibles estallidos, de los gritos de batalla de los infamados, no es una quimera ni una mera ocurrencia, como la siniestra estupidez de mochar manos a los corruptos cuando no ha sido capaz de amarrarle los pies, como prometió, al fugado Rodrigo Medina de la Cruz, su predecesor a quien sólo detuvo unas horas para luego culpar a los jueces de dejarle las puertas abiertas y deslindarse del asunto. Claro, cómo ha estado solo en el gobierno de Nuevo León, sin diputados de su corriente ni alcaldes de procedencia cercana, le resulta muy sencillo lavarse las manos con la esencia de Poncio Pilatos acaso recogida por las tierras de Israel.

La realidad es que, por encima del factor de la violencia –gravísimo, desde luego–, debe situarse el de la miseria colectiva, donde se encierra buena parte de los mexicanos sin otra salida que la búsqueda diaria de la supervivencia –no hablamos de Venezuela, hipócritamente–, bien disimulada por otro bárbaro, éste del Bajío, vicente el de Martita, quien redujo ceros para aducir que con dos dólares al día de ingresos era suficiente para dejar la pobreza extrema; y de un carpetazo, los marginados pasaron a ser menos en la escala nacional erigiéndose como “rescatista” falsario de la sociedad. ¡Qué grave es cuando los demagogos ignorantes ganan el voto popular a golpe de chascarrillos, apodos, comparaciones y supuestas vivezas!

En 1976, casi al final de su campaña presidencial, lópez portillo gritó en una casa redonda de Salamanca, Guanajuato, a la vista de la chatarra ferroviaria, resultado del maridaje entre el abandono oficial y el saqueo del “líder” Víctor Flores Morales, un auténtico gángster jamás castigado por sus excesos:

–¡Nos habíamos olvidado de los ferrocarriles!

Todos pensamos que tal era un mensaje para rehabilitarlos, pero no fue así. Hoy, todos, en conjunto, podemos señalar a la clase política y lanzarle a la cara un solo grito:

–¡Se han olvidado de la pobreza!

Entonces, sin remedio, bajarían la cara avergonzados. Siquiera eso si un poco de pudor les queda.

¿Y los deslindes?

Rafael Loret de MOLA

Las campañas –todas– se precipitan al abismo. Todos han ganado y perdido, al mismo tiempo, en una dicotomía fatal en la que la ciudadanía ya no sabe, a ciencia cierta, cuanto es verdad o mentira, como diría el poeta Ramón de Campoamor, sino que “todo es según el color del cristal con que se mira”. De esta manera quien ya eligió, de acuerdo a sus creencias personales, no admite crítica alguna a su campeón y aduce, como réplica, la tendencia hacia la existencia mercenaria de unos cuantos quienes no retratan a todos. Debe tenerse cuidado al emitir tales juicios descocados, sin valor alguno y sólo referentes de aquella sentencia medioeval: “calumnia que algo queda”. Tal es la línea de las campañas por todo el país.

Desde luego, quedan grandes interrogantes en la cartera sobre la honorabilidad de los postulantes; por ejemplo, quien se dice “el mejor”, con una petulancia que riñe con su antiguo carácter bonachón, no puede, no sabe cómo responder al tema candente de la llamada “estafa maestra”, calculada por los analistas en 18 mil millones de pesos –seis mil eran en un principio–, armada en Sedesol, donde reemplazó a Rosario Robles Berlanga, la seductora musa de Carlos Ahumada Kurtz –quien estuvo en la cárcel por donar dinero a los miembros cercanos del “team” de Andrés en 2005–, y solapó los enormes desvíos, incluso después en su condición de secretario de Hacienda. Prefiere callar lo que salta a la vista.

El joven Ricardo Anaya Cortés, tan colmilludo para deshacerse de quienes le estorbaban –desde Margarita hasta Moreno Valle aun cuando por éste no reparó en la posibilidad de condenar a Puebla a un torpe matriarcado, lo que NO será–, pudo defenderse en la Procuraduría General de la República de los señalamientos sobre “lavado de dinero” por la venta de una nave industrial –una cuestión que rebasa la hipocresía–, pero no lo ha hecho en los metiches tribunales españoles que observan a México todavía como una extensión de la barbarie colonial, impuesta por los invasores de la misma nacionalidad, y se entrometen en una indagatoria contra el presunto socio del aspirante, Juan Manuel Barreiro Castañeda. Particularmente aborrezco al sistema judicial español, sesgado, visceral e injerencista.

Y, finalmente, Andrés no sabe, no quiere y no puede explicar la mentira sobre las millonarias regalías –mismas que no cobraba en principio por carecer de recibos con el RFC respectivo, según me confesó su editor, Ariel Rosales–, de sus libros –mismos que sólo ha comprado él mismo para regalar con merma de sus pretendidas regalías–, ni cuánto, de verdad, ha recibido por dirigir a un partido, Morena, inventado por él, dirigido por él y en el cual su voz es la única con valor práctico ante el silencio reverencial de una militancia incondicional, enfermiza diríamos en cuanto a su devoción por el líder… como en tiempos de Franco, Mussolini y otros más incluyendo al alemán del bigote recortado chaplinescamente.

Atrapados, todos, sólo vemos la superficie; pero, a la hora buena, de quiénes vamos a depender considerando que no todos los expuestos como futuros colaboradores de Andrés, entre los mismos Alicia Bárcenas llamada a ser representante de México ante la ONU sin ser avisada –una mentirijilla perdida en el alud-, son dignos de serlo ni podrían resistir la mínima evaluación del Congreso. ¿No que no habría imposiciones si Andrés llegara a la Presidencia? Pues ya comenzó a seguir la misma línea apostando por su camarilla.

Granizadas

Rafael Loret de MOLA

Se va, se va mayo. Tres días más y estaremos en junio, en el preámbulo de las expectantes elecciones; pero, de verdad, ¿están tan interesados los mexicanos en ellas que dejarán la mesa de las botanas y cervezas futboleras, en pleno Mundial, para formarse frente a sus casillas y esperar, si hay la afluencia deseada, una hora o más para emitir su voto, la mayor parte sin convencimiento real sobre las opciones a elegir? Me parece una quimera, más si el espíritu está roto por una posible retirada del “tri” desde la primera fase.

El nerviosismo impera por lo que pueda suceder en Rusia y no ante los comicios federales y estatales en ocho entidades además de la Ciudad de México. Ya se sabe que, en su desesperación, el PRI quiere quedarse con Yucatán acusando al aspirante del PAN, Mauricio Vila, por supuestos desvíos presupuestales. Lo mismo que ha intentado en la ONU, con la voz cantante de Claudita Ruiz Massieu –vergüenza de una estirpe con pecados capitales–, para señalar a Ricardo Anaya como presunto lavandero de dinero sin explicar las desviaciones gigantescas de la “estafa maestra”, urdida por Rosario Robles y con muchas toneladas de billetes de por medio: más de tres mil 400 millones de pesos, aunque luego se sumó otro “desvío” por 12 mil millones, no los 54 o 58 millones de pesos, que generaron una utilidad de veinte millones, por la venta de una nave industrial.

Eso sí: debería exigirse a Ricardo Anaya, si tanto confía en ganar –lo que no es así–, que se retirara de sus inversiones privadas cuya generación de recursos es inmensa. Nadie puede servir a dos señores, según reza el texto del Biblia que él debe conocer al dedillo acostumbrado, como está, a llevar libros a sus debates y leerlos ante el gran jurado ya no moderadores, que irá creciendo hasta llegar a Mérida en donde habrá quinientos invitados en el auditorio del Mundo Maya, en donde tuve la fortuna de estar hace unos meses a lado del gran Armando Manzanero y del mejor letrista y escritor José Antonio Ceballos Rivas, mi hermano, sin vinculación alguna con el abyecto Diego… para evitar suspicacias desde ahora.

Mérida es plaza panista que está en manos del cacicazgo por obra y gracia del desinterés y una secuela de fraudes electorales que, durante la era cerverista prolongada por la nefasta ladrona Ivonne Ortega, se hicieron pan de todos los procesos. Pretender que el PRI salve la honra con la gubernatura de Yucatán es pretender despertar al Mayab dormido, a los miles de campesinos y gente de bien indispuesta por los abusos inmensos de quienes han dirigido, hacia el abismo, sus destinos, El ¡ya basta!, llegó al fin a una península pacífica pero en donde la dignidad pesa, y mucho, todavía. Llegó, pues, a hora del repudio al sistema, al PRI y al títere impuesto por la modelo de pijamas, Ivonne, de nombre Mauricio Sahuí, un pobre diablo.

Un mes se va más pronto que el paso de las golondrinas –las hay “yucatecas”–, en el adiós inevitable de un partido que pretendió apropiarse de los lemas de la Revolución y los traicionó todos, uno a uno. No se puede seguir fingiendo.

Piensa y medita

Rafael Loret de MOLA

Dentro de un mes, el domingo 1 de julio, en toda la República, destacando ocho entidades y la Ciudad de México en dónde habrá comicios locales, habrá de votarse con una boleta cubierta de la pátina de enjambres antiguos, acuerdos soterrados, concesiones predispuestas por los operadores de Los Pinos y el polvo del establishment que anula el sentido de la democracia con tal de favorecer a un pequeño grupo de privilegiados, entre ellos los empresarios cómplices, con órganos electorales viciados y ausentes de ética al estar entregados a los gobiernos estatales y, sobre todo, al federal que sigue asustando a los timoratos.

Cómo votar, me preguntan innumerables lectores, cuando las opciones no convencen, a pesar de la fanaticada de millones de personas que siguen incondicionalmente a Andrés y niegan cualquier síntoma negativo, y se desconocen los entuertos de cada candidato y de los dirigentes ávidos de escalar nuevos estatus a cambio de extender mentiras, reclutar pillastres –como el PAN con Miguel Ángel Yunes y su vástago o la esposa Erika Alonso de Moreno Valle– al estilo de Manuel Bartlett Díaz y Pablo Salazar Mendiguchía, execrables seguidores de Andrés; y no hablemos del PRI, infectado hasta la médula, ni del PRD convertido en esquirol, mientras cada instituto se dice, per se, la representación de “todo” México descalificando a los demás, aunque toleren a los abstencionistas curiosamente.

Abstenerse, desde luego, es una posibilidad también con alto contenido político si es reacción contra la pobre oferta política y la evidente manipulación de un sistema corroído en el cual las falsedades son obvias y se justifican bajo los espejos de la “guerra sucia”. Hace una semana, el domingo 20, atestiguaremos lo peor, en una debacle de la moral colectiva y de la ausencia de información veraz y sólida. Los mexicanos estamos atrapados en el mismo agujero desde hace ya varios lustros y no hay quien se atreva a extraerlos para que puedan, sólo entonces, ejercer su libertad de pensamiento.

He hablado de aplicar #cerocobardía a la hora de proceder ante las urnas. Lo hago ahora, de nuevo, insistiendo que estamos en juego todos, no sólo los convocados a sufragar. Sí, porque la irritación es tanta que la posibilidad de uno o más fraudes electorales –sobre todo en Yucatán donde imperan las faldas de Ivonne, Veracruz o Yuneslandia o Puebla, el territorio de los Moreno Valle–, desata las peores tormentas interiores y vuelca sobre las “instituciones” la furia ciega de los engañados indispuestos porque ya no se chupan los dedos con cualquier caramelito.

A la hora de votar la responsabilidad es enorme pero la solución es accesible si se piensa en el pasado atroz como referente y se avizoran los conflictos del futuro con elementos amafiados entre sí para doblar las rodillas ante los poderosos; nunca más, es necesario concluir, dejemos que nos saqueen y esclavicen quienes han negociado con la clase política para obtener ventajas en contra de los intereses nacionales. Formúlense estas interrogantes y que no les tiemble la mano porque, de otra manera, los gatillos estarán firmes en manos de los asesinos de conciencias.

México ya no puede darse el lujo de seguir esperando la redención como maná del cielo. ¡De pie, qué es la hora!

Ruta fallida

Luis Videgaray aseveró que México prepara una respuesta marcoeconómica
Rafael Loret de MOLA

Tal parece que para alcanzar la condición de presidenciable en el “igualitario” régimen federal en curso, esto es en pos de la nominación priísta a la Primera Magistratura, es necesario antes demostrar que la fidelidad es sólo hacia la suprema voluntad exhibiendo su repulsa a cualquier manifestación civil sin la concesión de la menor posibilidad de diálogo. Se simula sin gobernar; y se elevan las desigualdades a golpes de negligencia e insensibilidad. Tal parece la ruta trazada.

El primero en la lista de “presidenciables” fue, en su momento, Luis Videgaray Caso; y muy poco tardó el personaje en mostrar su verdadero perfil a costa de no prever –o disimularlo–, las condiciones del exterior y los bombardeos financieros de la Unión Europea y Wall Street. Nos quedamos al garete con un reducido poder adquisitivo, una moneda en caída libre y los precios del petróleo igualmente en el precipicio como nunca antes. Es significativo para demostrar el nivel de la descomposición actual subrayar que la macroeconomía –la de los grandes consorcios– está sana en la misma proporción que enferma el colectivo por sus ingresos a la baja hasta agotar, por ende, la capacidad de compra. Esto es como si se tratara de una nueva guerra de castas, pero ésta extendida a toda la República, con la finalidad de acercar al gobierno a los multimillonarios-cómplices al tiempo de golpear, severamente, a la sociedad en su conjunto.

No me imagino a un empobrecedor compitiendo, en los templetes, por la máxima posición ejecutiva del país. Y, desde luego, nadie desea retornar a los tiempos de Pedro Aspe Armella –bajo el régimen de carlos salinas–, cuando éste, titular de Hacienda entonces, definió a la pobreza como “un mito genial”; tal sentencia sirvió para que, una década después, los fox redujeran la miseria a base de modificar las mediciones de la misma: así quienes ganan más de un dólar al día no son considerados depauperados in extremis. Puras y reverendas… simulaciones.

En la lista original seguía el subsecretario de Gobernación, Luis Enrique Miranda, quien fue derrotado cuando jugó por la alcaldía de Toluca bajo el dominio de peña nieto, uno de los personajes con mayor cercanía con el mexiquense gobernante. Al final de cuentas no dio la talla y quien creció fue su jefe, desdeñado en el arranque, Miguel Ángel Osorio Chong, ex gobernador de Hidalgo y tan oscuro como titular de Gobernación como lo fue como mandatario de su entidad rebosante de cacicazgos aldeanos.

Definiciones

Rafael Loret de MOLA

Me preguntan, constantemente, por qué no me defino a favor de Andrés –ni lo haré–, si lo conozco tan bien, para aglutinar en torno a él a más mexicanos con la mirada puesta en 2018. Él se siente best-seller y aduce que vive de sus regalías, mintiendo acerca del tiraje de sus más recientes obras; dijo que se habían puesto en circulación sesenta mil volúmenes cuando sólo fueron diez mil con escasa salida hasta hoy. De esto entiendo bastante porque llevo metido en este medio desde hace treinta y un años.

Pero, además, está rodeado de elementos que dan náuseas, como Manuel Bartlett, a quien en múltiples ocasiones, y de frente, he señalado como el autor intelectual del asesinato de mi padre en febrero de 1986, o de Pablo Salazar Mendiguchía, ex gobernador de Chiapas, a quien combatí, cuando estaba en funciones, por sus arteros ataques a la libertad de expresión que culminaron con las muertes de Conrado de la Cruz y su hijo, directos que fueron de Cuarto Poder; él es el culpable de la tensión sin límite que los llevó al infarto, además de que el heredero sufrió vejaciones sin fin mientras estuvo preso, por delitos prefabricados, en El Amate donde el propio Pablo fue a dar cuando su sucesor Juan Sabines Gurrero se fajó los pantalones y ordenó su aprehensión; pero, antes de terminar su período, a Sabines se le doblaron las corvas y lo dejó salir bajo presión… ¡del PRI y de Pedro Joaquín Coldwell, mensajero de peño nieto!

Por cierto, para asegurar los amarres vergonzosos, Joaquín Coldwell, ahora secretario de Energía y afanoso defensor de las alzas a la gasolina, es medio hermano del “panista” y “perredista”, Carlos Joaquín González, actual mandatario de Quintana Roo. Una linda familia de caciques en una de las entidades jóvenes de la República e inventada por luis echeverría a cambio de golpear a Yucatán para trasladar a Cancún el turismo y fincar allá sus mejores propiedades. Dan asco.

Pese a lo anterior, y contando con mi resistencia, Andrés se acerca, cada vez más, a su soñadora presidencia de la República, si bien ya paseó la banda apócrifa durante seis años, bajo el nominativo de mandato legítimo. No puede negarse que no se observa en la perspectiva actual, dados la mediocridad de los postulantes de otros partidos, un líder capaz de contrarrestarlo y los caminos para los independientes han sido cerrados, de hecho, porque resulta más sencillo fundar un nuevo partido que lanzarse a la aventura presidencial sin amortiguadores.

Por ello, el incendio se avecina. Nadie creerá en una victoria del PRI a la que se señalará como fraudulenta –lo es ya-, sin remedio, y como polvorín para incendiar al centro del país, impedir la asunción del heredero no militante y cerrar al país, literalmente, como antes ocurrió en Coahuila, Michoacán, San Luis Potosí, Tabasco y Colima –en estas dos últimas debieron repetirse los comicios-. Sería fatídico y Andrés no tirará esta carta marcada.

Tiene la victoria en la mano, con o sin debates, queramos o no quienes conocemos sus defectos y a quienes le rodean, y cuantos apuestan a un colapso en su salud.

Desafíos finales

Rafael Loret de MOLA

No cambian los momios de los aspirantes a la Presidencia de la República. Ni los debates ni las acusaciones, ni los videos montados y editados a conveniencia por quienes son peores al personaje al que infaman, han podido trocar la voluntad de los mexicanos decididos, una vez más –la otra fue en 2000 cuando ernesto zedillo inclinó la cerviz ante Bill Clinton, el de los habanos de Mónica, lo puntualizo para subrayar la alta calidad moral del sujeto­–, a modificar el establishment a través del voto masivo y aunque éste no rebase el 50 por ciento para constituir mayoría absoluta.

Claro, por ello Margarita, la de la luna y las estrellas, no define si se queda paralizada como la última calderonista cuya ambición desbocada la perdió –quedando en veremos su pequeña venganza personal contra su marido, felipe calderón, quien, para disminuir la furia de la consorte agraviada, la apoyó financieramente–, y sólo dejó regados 12 millones y medio de pesos –costo de su proselitismo barato–, aunque no aceptara, según dijo, financiamiento oficial. ¡Qué digna señora, claman los infelices apoyadores de oficio! ¡Qué enorme necedad señalan los medio-informados! ¡Qué barbarismo político gritamos todos!

Y los debates seguirán. Si se quedó “sin mujeres” la contienda presidencial, en la Ciudad de México hay cinco contendiendo por la jefatura, una de ellas de pavorosa incultura y sin partido cuya presencia como independencia nadie entiende ni conoce los orígenes de su absurda aspiración… salvo la de quitarnos tiempo con balbuceos y repeticiones además de sus lagunas mentales; otra, “la Puri”, por ahora entenada de Elba Esther y ex pareja de Raúl Salinas, sólo se burlaba de ella y proponía ahorrar una millonada ¡en subastas eléctricas! Creo que se refería a los juegos mecánicos de Chapultepec.

Por lo demás, Mariana Boy, del Verde, cayó en la fosa de las osas imponiendo sus temas y Marco Rascón, Súper Barrio sin máscara, pretendió mediar y aburrió de lo lindo con tecnicismos. El otro masculino, según los registros, Mikel Arriola, que abandera al PRI pero, como Meade, se niega a ser miembro de este partido, logró un objetivo sedicente: enfrentar a las izquierdas –representadas por Claudia Sheinbaum y Alejandra Barrales–, para llenarlas de lodo sin que las señoras pudieran tener resquicio de defensa.

Pobres de los capitalinos o metropolitanos o citadinos –todavía nadie define el gentilicio–, que tendrán que ser gobernados por una de estas cinco mujeres o, en caso remoto, por alguno de los caballeros puestos en su nivel de comadres al mejor postor. Y pobres de los mexicanos todos que asistimos a la huida de Margarita –más por miedo a perder que por imposibilidad para ganar–, quien debió ponerse de acuerdo con su marido, el expresidente de la guerra enferma que ya cuesta casi 400 mil vidas –incluyendo a las víctimas del peñismo derechista y continuista–, para dejar de hacer el ridículo con su 2 por ciento de aprobación. ¡Perdón, era el 3 por cierto!

La verdadera miseria está en quienes no quieren ver porque han vendido a la mentira sus almas y sus conciencias.

Fábrica de Damnificados

Rafael Loret de MOLA

La devastación en Japón alerta sobre las profecías atemorizantes. Y en México tienen calado por cuanto sabemos de la frecuencia con la que nos azotan las catástrofes naturales –además de las políticas, acaso más dañinas–, sin capacidad de respuesta no sólo para paliar los saldos negros sino, sobre todo, con miras a prevenir y, en su caso, subsanar los desafíos inevitables de la naturaleza. Cada año, la fábrica de damnificados provee de escenarios mediáticos a cuantos saben medrar con el dolor ajeno y a quienes, igualmente, inmersos en la cultura del desastre sobreviven por efecto de las ayudas paternalistas.

En 2005, cuando escribí Ciudad Juárez –Océano–, descubrí que, en no pocos casos, decenas de personas apostaban por las derramas de las organizaciones no gubernamentales sacudidas por los relatos del horror. Incluso, algunos de los beneficiarios extendían sus querellas, pese a haberse cerrado los expedientes con éxito, alegando su incredulidad en las versiones oficiales con tal de prolongar reclamos… y aportaciones. Un círculo vicioso que, desde luego, va a la par con el drama de los feminicidios irresolubles en la urbe considerada ya como una de las más violentas del mundo. Lo vimos venir.

Nuestro país, bajo la infecunda demagogia de políticos predadores, es fuente inagotable de horrores, los más de ellos previsibles pero nunca debidamente atajados porque, acaso, podría extinguirse la perversa correlación entre las políticas sociales y la postración de miles de compatriotas que acaso anhelan una catástrofe para intentar mejorar su modus vivendi.

En 1985, miles de capitalinos emigraron hacia algunas ciudades de provincia. Pero ya volvieron, en su mayor parte, conformándose con la praxis de los simulacros, de vez en cuando, como si con ellos bastara para aminorar los saldos de la muerte. Olvidamos y seguimos.

Peleas perdidas

Rafael Loret de MOLA

DESDE HACE TIEMPO LA TENEMOS PERDIDA Y NO PARECE HABER FÓRMULA PARA RECUPERAR LA SOBERANÍA DESPILFARRADA

No somos ni la sombra de las multinacionales que se expanden, por nuestro territorio a cambio de que nuestros coterráneos son tratados casi como animales apenas cruzan las mojoneras intentando obtener salarios miserables, pero en dólares; remesas enviadas a nuestro país.

Pese a lo anterior, abundan prestanombres que ceden la propiedad de sus compañías en crisis para ponerse a las órdenes de grandes consorcios que nos hincan los dientes por la senda de bancos, minas, telecomunicaciones y petróleo.

Somos rehenes de nuestras riquezas que desatan las ambiciones de los foráneos y limitan la capacidad de producir para México e intereses nacionales.

Ante ello, era de importante sopesar las posturas de los 4 candidatos, a la Presidencia de la República, en cuanto a relaciones bilaterales con el vecino complejo y ambicioso que no repara en ninguna huella conductora a la justicia social, el tema desterrado por razones de macroeconomía, y la equidad entre quienes trabajan y cuantos especulan y obtienen ganancias infames.

Tal es la razón por la cual, en México, las medicinas son las más caras del mundo. Los mexicanos están a expensas de los burdos desencuentros del poder y observan el abandono de hospitales cuando se trata de condenar al régimen precedente de otro partido.

No hay ambulancias, están en mal estado y algunas inservibles como muestra de la negligencia del Estado y la corrupción ingente.

Lo mismo sucede en el campo de las relaciones exteriores: un país enfermo, el nuestro, quedó en manos de negociadores tramposos, dispuestos a vender a su patria en barata a cambio de asegurar la riqueza de sus entornos familiares. La vileza ha sido tal que ahora se permiten condicionar a los aspirantes a la Presidencia para obligarlos a beber entre sus manos.

Tramo final

Rafael Loret de MOLA

Lo anterior, claro, si Andrés, al fin, logra una victoria contundente como la que ya anuncian los observadores del exterior. En el diario español “El País” –aunque tenga una versión mexicana con notas europeas–, se otorga al tabasqueño, en su tercera intentona y sexta desde la fundación del PRD en la que él participó apoyando tres veces también al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas–, se concede una ventaja a Andrés irreversible con poco más del 34 por ciento de los sufragios potenciales y un 85 por ciento de posibilidades de ganar los comicios federales, lo que deja muy poco a la imaginación y a las especulaciones a través de encuestas enfermas.

El verdadero riesgo sería, sin duda, pretender un fraude que daría pie a una declaración de estado fallido por parte de las potencias universales y, por ende, daría pretexto al señor Trump para frotarse las manos ante el posibilidad de adueñarse de un territorio aún rico en petróleo y minería como demuestra la avidez de las multinacionales de los Estados Unidos, Canadá, España e Inglaterra, sobre todo. La presa es muy valiosa y nadie quiere soltarla, mucho menos cuando se prevén nuevas crisis mundiales, por los devaneos de Wall Street, sobre todo, y la belicosidad creciente de los norteamericanos que amplían las ventas de armas –con la intermediación de mexicanos traidores–, para asegurar el éxito de la industria. Tal es el meollo de la violencia en el mundo y ya es hora de dejar las ingenuidades en otro sitio.

El primero de julio, nada menos, estará en juego la viabilidad de la nación como tal; y sólo un mandatario fuerte, sólido y brillante en cuanto a sus cálculos de futuro, podrá lidiar con ello. ¿Lo apreciamos ahora mismo? Algunos dirán que sí; no la mayoría silente que todavía se debate entre votar y no hacerlo, hastiado de las muestras intolerantes del establishment.

Rebasados

Rafael Loret de MOLA

Por Holanda ya se tiene programado terminar con el consumo de combustible en el año 2025, dentro de nueve para ser preciso, a cambio de utilizar bicicletas con bandas y motores eléctricos, no contaminantes, para caminar con rapidez sin necesidad de gasolinas. Tal, por supuesto, les libraría de la dependencia del petróleo y provocaría, de extenderse como se espera esta medida a otras naciones de Europa, una tremenda, irreversible, caída en los precios del crudo, cuando así convenga a la nación con mayores reservas en el mundo: los Estados Unidos a menos que, lo dudamos, se imponga la Unión Europea a los multimillonarios norteamericanos que se alegraron por la llegada del “pato” Donald Trump a la Casa Blanca. Y ahora desea comprar el premio Nobel de la Paz que se empequeñecería.

Mientras, en Alemania se esmeran en edificar grandes zonas para captar la energía solar como sucedánea de la eléctrica y así cubrir sus necesidades, de la manera más natural, sin requerir de enormes inversiones y sus secuelas, desde la peligrosa construcción de plantas nucleares –la solución ideal para los estadounidenses–, termoeléctricas o hidroeléctricas, como la mayor parte de las nuestras que aprovechan la fuerza del agua mientras ésta no se acabe por los predadores urbanos y el colapso en cuanto a la creciente demanda del líquido en la macrópolis llamada ciudad de México que absorbe cuanto necesita el campo para sobrevivir sin haberse logrado la cultura necesaria para evitar el diario desperdicio.

¿Cuántos de ustedes, amables lectores, suelen detener su andar, siempre apresurado, cuando observan cómo las mangueras de algunos jardineros están inútilmente abiertas hasta anegar las banquetas? ¿Les recaman por ello o simplemente toleran lo abusos, descendiendo al arroyo, con los consiguientes riesgos, sin chistar? Por aquí debería comenzar, por ejemplo, nuestra #cerocobardía. Por desgracia, nos hacemos los tuertos y seguimos sin denunciar estas anomalías que trastornan, en mucho, la vida de la ciudad y nuestra propia existencia. Ya es hora de ser congruentes con nuestros deberes colectivos.

Lo mismo va para quienes, abusivos, sacan a tres o cuatro perros a pasear, además de cuantos son contratados ex profeso para ello, y ganan los espacios dedicados a los niños cuyas cuidadores temen dejarlos corretear ante la mirada y los “jugueteos” de los animales. No son pocos los casos de criaturas, y de personas mayores, brutalmente lastimadas por la prepotencia y negligencia de los amos de las mascotas de razas agresivas a los que sueltan sin siquiera un bozal –dicho de otra manera: el cautiverio al que las someten tiene enormes inconvenientes como el descrito cuyo parangón sería el del hollywoodense Hanibal–, o el menor cuidado para los demás, tantas veces acosados.

Me enfada, y mucho, que habiendo espacios propios para pasear a los perros no se respeten las sendas y los parques en los cuales se prohíbe la presencia de animales –salvo las curiosas ardillas que liberan de predadores las zonas de recreo–, y he debido sostener serias discusiones con los prepotentes que se creen dueños de la ciudad; algunos de quienes se ejercitan por la mañana han dado cuenta frecuente de estos abusadores con escasa fortuna y no son pocos aquellos que logran mantener su conducta ilegal a costa de distribuir mordidas… ¡y denunciar a los ofendidos! No he llegado a este extremo pero sí, casi, a los empellones y los insultos de los “amos” impetuosos cuya egolatría es tanta que requieren rodearse de perritos al estilo de Hitler.

Y vamos a escuchar el segundo “debate” con todo y las comparsas.

Las narices de Trump

Rafael Loret de MOLA

El próximo domingo 20, en la Universidad de Baja California, en Tijuana –una sede significativa por sus alcances fronterizos y por haber sido la última escala de Luis Donaldo Colosio hace casi un cuarto de siglo–, se verificará el segundo debate, ahora sobre temas específicos y, supuestamente, dando cauce a algunas preguntas de los cincuenta invitados escogidos por el racista consejero presidente del INE; la imparcialidad, claro, no está garantizada y, de nuevo, Andrés será el eje rotatorio aun cuando las torpes encuestas señalan un alza importante de Ricardo Anaya Cortés –la misma estrategia usada por calderón hace doce años–, para dar la impresión de que puede alcanzar y rebasar al puntero.

Sólo que ahora los temas serán más específicos: política exterior, fronteras y migrantes, lo que se antojaría, en circunstancias normales, para ponderar la unidad, en defensa de la soberanía nacional, de los cuatro aspirantes más uno totalmente desquiciado destinado a volver a la gubernatura de Nuevo León. Esto es, dos tramposos –con Margarita–, en supuestamente condición de independientes, y tres representantes de coaliciones de tres partidos –agua y aceite–, indefinibles por las contradicciones mismas de sus alianzas de la derecha con la izquierda y viceversa.

En estas condiciones, es claro que apostarle a la demagogia sería exitoso. Ninguno se atreverá a decir que comulga con Trump, el protagonista ausente, en sus locuras del muro y de cerrar fronteras a todos los extranjeros… salvo a inversionistas de la talla de Carlos Slim Helú de quien fue empleado el hoy huésped de la Casa Blanca. Más bien, matizarán, hasta donde les sea posible, sus propias posturas y arreglos a lo largo de la primera mitad de una campaña de descalificaciones sin fin en la que se pretende ver a los periodistas dando vueltas como pollos rostizados. Me río de los politicastros que lo pretenden.

Pero, ¿cuál será el mensaje para Trump, a sabiendas de la indiscutible influencia de la Casa Blanca en los comicios, tal y como lo solicitaron los priistas aberrantes, entre tales Claudia Ruiz Massieu ahora cesada como secretaria general del partido otrora invencible? ¿Y el tono? Será todavía más difícil para Andrés quien festinó su reunión con Larry Fink, presidente de BlackRock, la gestora de inversiones más poderosa en el mundo, en medio de la polémica sobre su propuesta para la licitación, hacia capitales privados, del conflictivo nuevo aeropuerto de la Ciudad de México; esto es, el problema no es el terreno lacustre sino sólo la cuestión monetaria según se desprende de la nueva actitud del favorito para ganar la justa del primero de julio.

Sí, han cambado mucho. No me habría imaginado que Andrés volviera la cara hacia los empresarios que lo ofendieron y les tendiera la mano; ni que Anaya encabezara el linchamiento contra peña aunque ahora hable de iniciar los debidos procesos “sin intocables” –lo mismo que ofreció el actual mandatario en su momento-; tampoco, en fin, que Meade defendiera con tanto ahínco a un partido, el PRI, pero sin tenerle la confianza necesaria como para afiliarse al mismo.

Por fortuna, las perogrulladas están llegando a su fin.

Incongruencias

CIUDAD DE MÉXICO, 22ABRIL2018.- Margarita Zavala, Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez previo al inicio del debate presidencial en el Palacio de Minería. FOTO: CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Van y vienen los candidatos en la antesala de su segundo debate, el martes 22 en la Universidad Autónoma de Baja California –centrado en la política exterior, las fronteras y los migrantes–, y ni uno solo de ellos se anima a responder las cuestiones centrales que la ciudadanía exige: la violencia de Estado, los nexos con el narcotráfico, la excesiva apertura a las multinacionales explotadoras y la creciente miseria de la mayor parte de los mexicanos como consecuencia de la corrupción, la pésima administración y las canonjías a los empresarios-cómplices, como Claudio X. González y otros más que suelen meterse a la bolsa a los presidentes en ejercicio sin importar filiaciones ni, mucho menos, ideologías.

Pero también hay otras interrogantes tabúes. José Antonio Meade, quien cada vez se observa más incómodo en su papel de seguro perdedor, no se atreve a explicar cómo el abanderado del PRI a la Presidencia tiene severas reservas para afiliarse al partido que representa y, peor aún, ni siquiera aprovecha su condición de “no militante” para deslindarse de la figura de peña nieto a quien observa como “un hombre honrado” en medio de las burlas de la mayor parte del electorado. Ni milita ni se deslinda, en una ambigua situación que plantea, per se, su inminente fracaso.

Por su parte, Ricardo Anaya Cortés, sigue en su empeño de defender lo indefendible como son los casos de los Yunes en Yuneslandia y de la consorte Martha Erika Alonso de Moreno Valle en Puebla, a quien ha alzado las manos de manera reiterada sin reconocer el grave error derivado de sus simpatía por una cáfila de maleantes y por una dama que sólo aspira a ser un florero más del ex gobernador de la “ley bala”, autoritario y millonario con una familia priista tocándole los talones… y otras cosas.

Tampoco Andrés, el favorito para ganar las elecciones si no se atraviesa la sombra negra del fraude lo que sería una catástrofe social y política estruendosa, se atreve a deslindarse de los muchos ex priistas que le acompañan, desde el miserable Manuel Bartlett hasta sus recientes adquisiciones como “Napito” Gómez Urrutia, Esteban Moctezuma Barragán –cuyos hermanos son morenistas y uno de ellos incluso delegado de Azcapotzalco–, Alfonso Durazo y el propio Marcelo Ebrard; además están los ex panistas Alfonso Romo, Germán Martínez, Manuel Espino –estos dos ex presidentes del PAN nacional–, Gabriela Cuevas… y la rebelde Tatiana Clouthier quien desde el asesinato –no accidente– de su padre, el gran Maquío, no cesó de culpar a la dirigencia de Acción Nacional por su complacencia; así me lo dijo desde sus días de estudiante en el grupo “Gente Nueva” del Tec de Monterrey.

El gobierno no puede ejercer por una persona, a menos de que se postule una dictadura feroz al estilo de las peores –citemos a Franco, Pinochet y Perón para no hablar de Cuba y Venezuela–, sino por un conjunto homogéneo de personajes que tiendan hacia una misma perspectiva de acciones. Y es por ello tan preocupante la arribazón de algunos elementos descalificados a la opción posiblemente ganadora.

No queremos la autocracia como salida; ni las medias verdades como la zigzagueante postura frente a la obra del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

La mayor mentira

Rafael Loret de MOLA

El continuismo, según las mediciones de empresas con proyecciones a futuro, es más seguro para el país que la posibilidad “atroz” de un viraje hacia la izquierda, alarmadas las fuentes de poder ante la crecida inusual de esta instancia a la cual se comienza a contaminar, con el engrudo de la burguesía feliz en las redes del dinero sucio. ¡Pobres de los socialistas que caen en tales redes de miseria humana!

Así, la calificadora Fitch Ratings y su vocera Shelly Shetty –a quien se denomina directora de Deuda “Soberana” de América Latina–, aducen que una victoria de Andrés agregaría un serio detonante para la volatilidad financiera, un fenómeno ya presente por cuanto a la inestabilidad social, económica y política en todos los niveles sociales de nuestro país. ¿O una decisión electoral es acaso más influyente, para estos fines, que la imparable violencia –doscientos mil muertos en dos sexenios, un nivel sólo alcanzado en territorios en guerra–, la desesperación de millones por sus escasos ingresos y el rencor acumulado contra la clase política, el presidencialismo y la partidocracia? Me parece absurdo.

Pongamos que la súper valuada FITCH, quien siempre deja contentos a sus contratantes como cualquier negocio de encuestas nacional, hubiese estado funcional cuando se han producido las grandes revoluciones, violentas o pacíficas, o los momentos decisivos de la historia cuando el colectivo toma la decisión de sacudirse de los emancipadores y voltear las cosas como ha ocurrido a lo largo del mundo y de la historia –digamos la caída de las monarquías, el fin de las dictaduras, el derrumbe del Muro de Berlín y la detonación de las bombas atómicas sobre Japón, entre tantas otras cosas–, ¿hubiese prendido las alarmas porque los sacudimientos inciden en los augurios financieros de consorcios, especuladores y gobiernos cómplices del verdadero poder, el del dinero y la mafia? De carcajada.

Qué triste papel el del peñismo: comprar reconocimientos internacionales, modificar cifras según el entender de agraciados por sus conexiones con la cúpula política –no cópula, cuando menos en este sentido–, y lanzar augurios con el propósito de manipular la voluntad de un electorado aun en vías de madurez y, como tal, con severas lagunas de ignorancia. Pero el juego puede revertírseles.

La importancia que le da FITCH a un presunto triunfo de Andrés, fortalece al mismo al exhibir la preocupación de los ricos sobre el devenir de México. Si la aristocracia tiembla y miente… es porque, sin duda, avizoran las guillotinas.

¡Maestros!

MÉXICO, D.F., 06AGOSTO2012.- 324 mil estudiantes iniciaron actividades en los planteles de nivel bachillerato, licenciatura y posgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México. FOTO: SAÚL LÓPEZ / CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Recuerdo que, hace algo así como una década, los ex alumnos del Instituto México con los viejos maestros supervivientes de nuestra generación, nos enteramos que uno de ellos atesoraba los mejores trabajos sobre el mártir Madero y su sacrificio. Entre ellos, destacó el realizado por el escolapio Porfirio Muñoz Ledo que, de hecho, había basado su escrito en la obra de Alfonso Taracena, impresionando con ello al mentor quien le auguró un futuro promisorio… como fue el caso al convertirse, como él presumía, en el “Churchill mexicano” por aquello de haber pasado por casi todos los partidos políticos registrados.

Pese a sus atributos culturales –era difícil ganarle una discusión por la catarata de datos y citas atesoradas en su cerebro educado–, no pudo sentarse en la célebre silla del águila –alguna vez este referente sirvió para un libro de un altísimo autor nacional y mi editor, Rogelio Carvajal, me halagó al decirme que con ello me había rendido un homenaje por referirse a la clase política en términos semejantes a los míos–; eso sí, fue candidato a gobernador por Guanajuato en la sucia elección de 1991 en la cual vicente fox fue víctima de un fraude escandaloso solucionado con la defenestración pública del priista Ramón Aguirre Velázquez, víctima de la venganza camuflada de carlos salinas, el señor de las tinieblas.

Pero hoy es día de hablar de nuestros maestros. ¿Cuántos de nosotros los recuerdan, no sólo por sus nombres sino por la entrega mostrada a sus “rehenes” escolares? ¿Acaso, cada año, les mandamos aunque sea un kilo de aguacates, de esos muy caros, para reemplazar a la manzana del cuento? ¿O dejamos correr la fecha y los años hasta cuando se nos ocurre preguntar si todavía vive? En este último caso estamos la mayor parte de quienes pasamos por las aulas –y no de refilón como algunos candidatos a la Primera Magistratura–, y pudimos conducir nuestro destino sin caer en la media de la miseria, a veces en el filo pero siempre con capacidad para no sucumbir, mucho menos cuando las herencias son cuantiosas –no fue mi caso–, y les permiten especular de lo lindo hasta forjar fortunas importantes bien blindadas hasta para tres o cuatro generaciones más, muchas de ellas estarán acaso rebosantes de “ninis”, cuya prepotencia irá a la par con su profunda mediocridad intelectual. Ya lo sentimos desde ahora.

Quien recuerda a sus profesores –en mi librero personal están todas las “memorias” editadas de la primaria, secundaria y preparatoria y, de vez en cuando, las repaso–, es porque tiene buenos cimientos y firmes ideales; cuantos los ignoran y descalifican, sobre todo cuando luchan por sus derechos y en pro de mejorar la educación, no son dignos siquiera de los títulos universitarios que ostentan y presumen, con rabiosa impertinencia: “esos maestritos son puros muertos de hambre”.

Y puede que no sean ricos ni aspiren a figurar en las malolientes relatorías de Forbes, pero permanecen en nosotros porque sus existencias modestas –nunca “muertos de hambre”, ególatras ladrones–, son signo de honestidad y de pasión por el trabajo más apasionante que existe: la formación del futuro de México.

Gracias, por ello, a quienes me encaminaron y cuyos nombres no se han quedado en las esquelas; los llevo dentro de mi espíritu batallador.

Basta! para que te enredes

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