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Intocables burlones

WASHINGTON, D.C., ESTADO UNIDOS, 03AGOSTO2018.- Luis Videgaray Caso, secretario de Relaciones Exteriores se reunió con la delegación de Estados Unidos, para dar continuidad a las negociaciones del TLCAN. FOTO: SRE /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

¿Alguien habló, hace menos de seis años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes. Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo. En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes.

El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¿Lo percibirán así los esbirros de peña, en su cierre final, como Luis Videgaray Caso, a quien suponía un buen aspirante para el gobierno del Estado de México y ahora se arrellana como presunto procesado si el presidente electo cumple su promesa de combatir a la corrupción en serio tras su ridículo en el estatus de Canciller y antes en Hacienda?

No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos?¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien?

Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas. Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria”, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no sólo por el “mal gobierno”, como gritaba el Padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? El torbellino nos lleva a las alturas… para destruirnos y reducirnos a escombros.

Cada que reflexiono sobre ello me percibo impotente ante las agresiones cotidianas. Por ejemplo, ¿cuándo va a procederse, de lleno, contra los multimillonarios dueños de la industria de la minería? No me refiero sólo a Germán Larrea –o “di” como primera sílaba–, Mota-Velasco, quien contamina cuanto toca y le produce millones como un rey Midas de las zahúrdas, sino igualmente a los otros dos dueños de compañías perfectamente concesionadas por sus interrelaciones con el poder, entre ellos Carlos Slim Helú, nada menos, y Alberto Baillères González, primero y tercero entre los mayores multimillonarios de México y el primero también líder en el ámbito universal. ¿Puede explicarse tanta prosperidad en tres familias a costa de la injusticia, la impunidad y el blindaje a tres familias con colusiones profundas con el poder público? Si me equivoco, luego de una investigación a fondo, no sólo rectificaré sino sería capaz, por vergüenza, de dejar de ejercer mi vocación. Pido lo mismo para los “intocables”.

Terrorismo de estado

Foto: CUARTOSCURO
Rafael Loret de MOLA

Treinta y tres años transcurridos desde los sismos devastadores de 1985 y el primer aniversario de los de 2017, hace apenas doce meses, con un hilo conductor entre los dramas: la negligencia ominosa de las fuerzas gubernamentales, con reacciones tardías primero y con negligencia criminal después respecto a los miles de damnificados, en la Ciudad de México, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Puebla, Tlaxcala, Morelos y hasta Tabasco. Pegaron duro y resistimos; lo mismo hubiese sucedido sin gobierno, digamos con la anarquía como guía porque, hasta la fecha, quedan huellas de lo ocurrido hace más de tres décadas y los oficiosos rastreadores de horrores siguen buscando los fondos destinados a quienes lo perdieron todo, en miles de casos hasta las vidas.

Recordamos pero seguimos viviendo en un presente ominoso. Desde 2011 comenzaron a “descubrirse” las fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas, después de un año de la masacre, en ese mismo lugar, que costó la vida de setenta y dos migrantes sin mayores explicaciones oficiales salvo el consabido “llegaremos al fondo” que ni remotamente se toca. Por supuesto, quienes se avocaron a resolver supuestamente los crímenes de lesa humanidad nunca se toparon con los infectos agujeros donde se depositaron los cadáveres. Sólo que les fallaron los cálculos: se encontraron restos de 193 personas en 47 fosas. El negocio de la muerte –de emigrantes desesperados y sin derechos–, se les salió de las manos.

Tamaulipas sigue siendo un narco-estado –muy a pesar de lo que diga el descastado Egidio Torre Cantú quien no fue capaz, siquiera, de poner la menor voluntad para tratar de resolver el misterio prevaleciente sobre el asesinato de su hermano que le permitió al primero escalar el poder sin obstáculos–. Y hoy ni quien le finque responsabilidades en una evidente alianza entre Francisco García Cabeza de Vaca, el panista tránsfuga con antecedentes penales en los Estados Unidos, concretamente en Laredo, donde fue fichado por robarse automóviles hace tres décadas.

Y seguimos con otras entidades igualmente dominadas por los grandes capos: Guerrero, Michoacán –desde donde el insolente Fausto Vallejo Figueroa lanzó querellas por daño moral que le rebotaron por falsario y pretenso ofensor de la libre expresión–, Veracruz –bajo el padrinazgo de los últimos tres gobernadores, pero sobre todo el más reciente–, Morelos y Oaxaca, entre otras. ¿No es éste un verdadero terrorismo de Estado auspiciado para esconder complicidades mayores y dar cauces a gobiernos preñados por los grandes capos?

No es casualidad que se demuestre que algunos mandatarios, como el saliente de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez, hayan ocultado, sin ninguna justificación, la ubicación de varias fosas para evitar, según dice, nuevos escándalos que pudieran estallarles a los mandatarios provenientes del PAN, curiosamente, en la línea azul de la geografía patria que va tiñéndose del rojo de la sangre derramada. Salvo Guerrero, las entidades más afectadas han estado o están gobernadas por Acción Nacional. Ojo con esto. ¿Tal fue el precio para asegurarse victorias electorales con un PRI devastado por el peñismo o la continuidad panista en el poder?

El asunto es por demás delicado. Pero es necesario comenzar a abrir las carpetas.

Un mes que asusta

Rafael Loret de MOLA

Septiembre es un mes que asusta. Y así hemos seguido. El año anterior, once minutos antes de la medianoche del jueves 7, el fuerte temblor, en realidad un terremoto, de 8.4 grados en la escala Ritcher, no causó daños mayores ni la devastación que se vivió en 1985 con un sismo de menos graduación. ¿Fue un milagro? Los técnicos no creen en ellos y asumen dos razones: Que el epicentro, setecientos kilómetros alejado de la capital por las costas de Chiapas, no fue tan cerca como el de hace treinta y dos años, situado en Oaxaca a cuatrocientos kilómetros.

Luego vendría el sismo del 19 y, entonces sí, se midieron los brutales alcances, sobre todo en Oaxaca, Chiapas, Puebla y Guerrero. Pese a ello, a la capital le fue bien aunque, como en 1985, no se cuantificó el número de muertos –se habló superficialmente de 148-. pero sí los edificios colapsados con una diferencia sustantiva, pese al drama brutal de la escuela Enrique Rébsamen, donde murieron sepultados cerca de 40 niños junto a algunos de sus maestros. La diferencia es que ni siquiera hubo responsables de erigir edificios con materiales de mala calidad, sobre todo en el caso del colegio al que está ligado el cardenal en retiro Norberto Rivera Carrera, y sin las especificaciones mínimas para evitar derrumbes.

El caso es que el susto fue mayor a las consecuencias mientras es esas mismas fechas, por Veracruz, comenzaba a pegar con fuerza Katia en medio de la tragedia de su mal gobierno.

En el calendario las fechas coincidieron respecto al horror de hace treinta y dos años; en la conciencia colectiva, en cambio, se ahondaron los rencores por cuanto la negligencia oficial en las zonas de desastre –desde Chiapas y Oaxaca hasta Veracruz–, y los politiqueros aprovecharon para sacar el rostro prohibiendo las clases en once entidades del país. ¡Qué bien le vino a Aurelio Nuño, quien se fue luego de campaña y está al pie de enriquecerse más de la mano de sus cómplices, el sacudimiento telúrico! Y a Peña también, mucho más que su deplorable y oscuro Informe, cuando salió ante las cámaras para aparentar preocupación ante el drama que no se dio salvo en Chiapas, Oaxaca y Tabasco en donde la cuenta de muertos llegó a dieciséis sumadas las tres entidades.

Bien sabemos, todos, del terremoto interior que llevamos incrustado al no haber sido capaces, todavía, de superar los temblores de los descastados y rufianes que nos gobiernan.

Desestabilización

Rafael Loret de MOLA

Aunque parezca increíble, quienes observan en riesgo sus intereses personales –por ejemplo, los dueños de los mayores capitales que surgen de la minería, las telecomunicaciones y la producción de cervezas, no sólo de las plataformas petroleras acaparadas por grupos afines a carlos salinas, también por el malnacido de Emilio Gamboa Patrón y otros entes de su ralea–, apuestan a que pueden desestabilizar a México, considerando el poder que atesoran supuestamente en riesgo también, en setenta y tres días, los mismos que faltan para la ceremonia de transmisión del Ejecutivo federal. Y, de verdad, vienen preparándose para ello desde hace varias semanas.

Por ejemplo, la guerra intestina en la UNAM entre estudiantes agredidos de todas las maneras posibles –incluso la muerte de una joven activista–, y los inútiles “porros”, buena parte de ella “fósiles” que se han rezagado por su inclinación a los vicios, o bien narcomenudistas que acosan a diario –y no pocas veces los hacen caer–, a los muchachos deseosos de aprender incluso hasta en las sombras de las alucinaciones depravadas. No seamos ingenuos para caer en la versión oficial sobre simples enfrentamientos causados por las calenturas de la juventud. No es así.

Precisamente, a pocas semanas de cumplirse el cincuentenario de la matanza de Tlatelolco, cuando la piel vuelve a hervir al calor de los recuerdos y, sobre todo, de la brutal injusticia de la impunidad, se recrudecen las tensiones no sólo en la UNAM sino en otras universidades estatales, como la de Morelia o la de Hidalgo, rehenes de voluntades perversas deseosas de romper con el orden y provocar reacciones en cadena con la única intención de desestabilizar al país y distraer a la opinión pública respecto de la brutal herencia del peñismo que debiera ser juzgado, ya desde ahora, mediante el debido proceso que no es necesario iniciar hasta el 1 de diciembre, cundo muchos esperan que el Señor de los Cielos –no Amado Carrillo Fuentes, por favor–, descienda hasta la tierra para cumplimentar TODOS los deseos de los mexicanos incluyendo a quienes se sienten embrujados por sus mujeres desatendidas o simplemente ambiciosas. (No faltan los casos como éste en la casa de transición).

Por supuesto, a lo largo de diciembre venidero, las presiones serán altísimas mientras los peña nieto se instalan en una de sus jaujas alrededor del mundo gracias, claro, a la multimillonaria indemnización de Televisa a la célebre “Gaviota”, Angélica Rivera Hurtado –sobrina del ex presidente miguel de la madrid hurtado aunque los ignorantes lo cuestionen con insolencia–, burlándose escandalosamente de los mexicanos. ¿Éste es el cambio por el cual votamos?

Por supuesto, el presidente electo ya debe estar enterado de la amenaza que se cierne sobre él. Sobre todo, fíjense bien, después del primer anuncio relacionado con sus promesas de campaña: la no privatización del agua, acaparada por las cerveceras del norte del continente a costa del sacrificio de los agricultores mexicanos, además, claro, de la mordida a la economía de cada hogar. Basta con este antecedente para fincar responsabilidades a peña y sus ladrones lacayos, desde ahora insisto, y sin esperar a que la campana –no la de Dolores– suene al fin para terminar la etapa de pugnas intestinas entre los gobiernos saliente –condenado ya por la historia– y entrante, en vía de acoso.

Estamos en el linde, peligrosamente.

Indiferencia

Rafael Loret de MOLA

A estas alturas, cuando el término igualdad se tergiversa con frecuencia –los hombres y mujeres del mismo sexo no pueden procrear hijos pero tal no exime sus derechos a vivir cómo les dé la gana–, bajamos a las laderas del medievo con intenciones de colgar o quemar a cuantos no piensan igual a nosotros; destruirlos es más fácil, claro, que convencerlos y en tal se basan las apocalípticas muestras de barbarie intelectual que azotan a nuestro país y a buena parte del mundo globalizado de acuerdo a los dictados de la mayor tiranía de todos los tiempos: la de la Casa Blanca y sus agencias de espionaje.

Me resulta complejo entender, en estas condiciones socio-políticas tan adversas, la insistencia en discutir sobre cuestiones que los criterios modernos han resuelto desde hace tiempo y, sin embargo, continúan siendo materias de agrias discusiones, sin posibilidad de acuerdos, por las resistencias atávicas de instituciones intolerantes, sea por reaccionarias –que se sujetan al pasado–, o por un vanguardismo extremo incapaz de comprender la pausada evolución de la mente humana en un entorno rebosante de odios, de confusiones –como el animalismo por el cual se pretende igualar los derechos humanos a los de los irracionales–, de rencores acumulados –ante la visión de una clase política cubierta de corrupción y bajo el cobijo de la impunidad–, y exaltados requerimientos en pro de un sistema distinto en el que, por principio de cuentas, no se deba soportar a los farsantes ocupantes del poder.

No es sencillo vivir con las cadenas de la indiferencia; temo que quienes lo hacen viven en sus conciencias una tormenta al refugiarse en comodidades pasajeras por las cuales se es capaz de soportar ser pisoteados por los de arriba. Lo mismo aquellos que sobreviven en sus trabajos aguantando a patrones insolentes y explotadores, que los cobardes arrimados al fogón de las instituciones para sentirse superiores a cuantos reclaman por leña no para las hogueras sino para atizarlos como armas contra los falsarios, mafiosos y, sobre todo, aprendices de políticos con banda presidencial. ¡Conocemos a tantos!

Durante varias semanas la discusión entre quienes observan peligrar a las familias por cuanto al avance, en derechos y privilegios, de la comunidad  lésbico, gay, bisexual, transexual e intersexual –debo reconocer que no entiendo todas estas especialidades, especialmente la última–, en no pocos casos atizados por los poderes terrenales, Iglesias incluidas, protegidos, dicen, por los poderes espirituales cuyas fuentes son exclusivas para determinado grupo. Como la tierra prometida, diríamos, o el pueblo preferido de Dios.

Noche mexicana

Rafael Loret de MOLA

En la noche en la que la mayor parte de los mexicanos –no digo todos porque hay apátridas desdeñosos de nuestras fiestas e incluso lacayos aún de cuanto huela a hispánico–, se sienten patriotas con una media botella de tequila adentro y un monumental grito de cara al Palacio Nacional –las protestas callan cuando los vítores comienzan y la enseña tricolor ondea–, nadie compilará los estragos de un sexenio atroz durante el cual se ha afrentado a la ciudadanía que pasó factura, al fin, el 1 de julio, pero no basta con clamar libertad como en aquella jornada de Dolores en 1810; también exigimos justicia y cárcel para los predadores.

Con las torrenciales aguas llegaron los socavones, como nunca antes, exhibiendo la podredumbre de las complicidades entre la clase política y las constructoras cómplices a las que nadie ha reclamado con procesos judiciales en ristre. Cuando el sismo de 1985 y el derrumbe de algunos edificios, entre ellos el Nuevo León, se giraron órdenes de aprehensión contra los constructores Abelardo Meneses Vara y Max Tenembaum, pero jamás se realizaron obras para apuntalar el sitio y todavía hay quienes permanecen fuera de sus departamentos. Por cierto, una investigación seria determinó que no se habían cumplido el noventa por ciento de las especificaciones básicas; lo hizo el ingeniero Raúl Pérez Pereyra, cuya familia también fue víctima. Inapelable.

Y así hemos seguido. El año anterior, once minutos antes de la medianoche del jueves 7, el fuerte temblor, en realidad un terremoto, de 8.4 grados en la escala Ritcher, no causó daños mayores ni la devastación que se vivió en 1985 con un sismo de menos graduación. ¿Fue un milagro? Los técnicos no creen en ellos y asumen dos razones: que el epicentro, setecientos kilómetros alejado de la capital por las costas de Chiapas, no fue tan cerca como el de hace treinta y dos años, situado en Oaxaca a cuatrocientos kilómetros.

Luego vendría el sismo del 19 y, entonces sí, se midieron los brutales alcances, sobre todo en Oaxaca, Chiapas, Puebla y Guerrero. Pese a ello, a la capital le fue bien aunque, como en 1985, no se cuantificó el número de muertos –se habló superficialmente de 148–, pero sí los edificios colapsados con una diferencia sustantiva, pese al drama brutal de la Escuela Enrique Rébsamen, donde murieron sepultados cerca de 40 niños junto a algunos de sus maestros. La diferencia es que ni siquiera hubo responsables de erigir edificios con materiales de mala calidad, sobre todo en el caso del colegio al que está ligado el cardenal en retiro Norberto Rivera Carrera, y sin las especificaciones mínimas para evitar derrumbes.

El caso es que el susto fue mayor a las consecuencias mientras es esas mismas fechas, por Veracruz, comenzaba a pegar con fuerza Katia en medio de la tragedia de su mal gobierno.

En el calendario las fechas coincidieron respecto al horror de hace treinta y dos años; en la conciencia colectiva, en cambio, se ahondaron los rencores por cuanto la negligencia oficial en las zonas de desastre –desde Chiapas y Oaxaca hasta Veracruz–, y los politiqueros aprovecharon para sacar el rostro prohibiendo las clases en once entidades del país. ¡Qué bien le vino a Aurelio Nuño, quien se fue luego de campaña y está al pie de enriquecerse más de la mano de sus cómplices, el sacudimiento telúrico! Y a peña también, mucho más que su deplorable y oscuro Informe, cuando salió ante las cámaras para aparentar preocupación ante el drama que no se dio salvo en Chiapas, Oaxaca y Tabasco en donde la cuenta de muertos llegó a dieciséis sumadas las tres entidades.

Mañana, la festividad patria, aligerará los rencores pero no acallará la justa rebeldía ciudadana… aunque las transmisiones de televisión se realicen con micrófonos apagados y mostrando sólo a los acarreados oficiales. Bien sabemos, todos, del terremoto interior que llevamos incrustado al no haber sido capaces, todavía, de superar los temblores de los descastados y rufianes que nos gobiernan.

Sociedad molesta

CIUDAD DE MÉXICO, 05SEPTIEMBRE2018.- Miles de estudiantes de la Universidad Nacional Nacional Autónoma de México (UNAM) marcharon de la Facultad de ciencias Políticas y Sociales a la torre de Rectoría para exigir la salida de grupos porriles de la universidad, así como la garantía de seguridad dentro de la misma. FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Los disturbios en la Universidad Nacional, mi alma máter, no son efectos de hechos fortuitos ni de afrentas recientes; están incubados desde hace mucho tiempo, con grandes similitudes con cuanto ocurrió, por estas mismas fechas, hace medio siglo exacto: la podredumbre del gobierno se estrelló con los espíritus jóvenes y su incapacidad para dialogar con ellos dio cauce a la brutal matanza del 2 de octubre en Tlatelolco. Es peligrosa esta comparación. Lo sé.

Hace años, Rodolfo Echeverría Ruiz se pretendía heredero de su tío el ex presidente del mismo apellido y labró una carrera entretelones con protección excesiva por parte de quienes temían a poderoso personaje del averno –todavía vive en sus heredades de San Jerónimo-, y no ha sido señalado como el peor de los ex mandatarios, un “galardón” que sigue estando en manos de carlos salinas y por el que competirá peña a partir de diciembre. En fin, Rodolfo tuvo a bien a invitarme a su casona de San Ángel, impresionante claro, y me dijo casi textualmente:

–Mira, eso de que 2 de octubre no se olvida es una monumental tontería. Los chinos, por ejemplo, no se detienen en los sucesos de Tianammen -4 de junio de 1989-, sino que ven hacia adelante; aquí no quedamos varados en la protesta. ¡Ya es tiempo de mirar hacia otro horizonte!

La defensa procaz del echeverriato consistía, por tanto, en la amnesia colectiva para subsanar las graves heridas aplicando lo que Alfonso Martínez Domínguez llamó “la medicina del tiempo”. Sólo que los experimentos sociales del priismo, viles por esencia, acaban de estrellarse en una realidad punzante: el voto popular, masivo y contundente, los aplastó y espero que sea para siempre. (El genérico siempre lo observo con respecto a mi propio paso por la vida; no sé después).

Sin embargo, al antídoto para posibilitar la resurrección del priismo lo tiene en sus manos el presidente electo: en la medida en que no rompa con el pasado y persista en reconocer a peña –como lo hizo fox con zedillo, cabe recordar, en 2000-, por su cortesía en la hora de la transición y alegue ahora, ante la sorpresa de muchos, que recibirá al país “con una economía estable y sin crisis”, como si de verdad no estuviéramos, como se percibe a flor de piel, al borde del abismo y francamente en ruinas. ¿Por qué votamos entonces?

Aquí viene acaso una de las razones por las que la sociedad está tan inquieta; los “porros” de la UNAM, acaso financiados por dirigentes priistas para sacudir a los morenistas en mayoría, aprovecharon el evento ilegal del 3 de septiembre, mal llamado sexto informe y que no tuvo la presencia más que de algunos diputados del PRI y sus aliados además de los presidentes de sendas Cámaras del Congreso, miembros de MORENA –tremendamente cuestionados por no atreverse a romper con el pasado y dar curso a la continuidad institucional-; lo hicieron, sí, con la mal sana intención de provocar y lo lograron con la mayor facilidad gracias a sus cómplices, siempre debajo del agua.

Y con este episodio comenzó la hora cero de una República que, hasta el momento, dista mucho de ser democrática. Hay tiempo y es hora de virar el timón, señor presidente electo.

El odio

Rafael Loret de MOLA

Me dicen algunos, acaso con afinada cursilería congruente con la debilidad de espíritu, que no debo hablar de odio para calificar a los personajes amorales que han devastado a la República; casi alegan un tono subversivo en quienes señalan a los malversadores, asesinos de cuello blanco, cómplices con los bolsillos llenos y una gama de corruptos de todos los géneros y encaramados en las ramas podridas del gran y resistente árbol de la patria que no se renueva, porque nos es entrañable, pero sí puede transformarse para limpiar de rastrojos muertos el entorno.

Pregunté cuál era la mujer más odiada del país y la respuesta de los amigos y seguidores del Facebook no dejó lugar a dudas aunque, como ya dije, me sorprendió, porque de acuerdo a mi criterio nadie es más perversa y repelente que la “novia de Chucky”, la inefable Elba Esther de Comitán. Pese a ello, el primer sitio correspondió a Rosario Robles Berlanga, la izquierdista traidora, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano –es decir, de todo–, desde el 27 de agosto de 2015, tres años ya, antes al frente de la de Desarrollo Social desde donde ideó el “método Robles” que se convertiría en la “estafa maestra” del sexenio.

Y, en segundo sitio, el nombre de Angélica Rivera Hurtado, llamada “La Gaviota” en “Destilando Amor” y sobrina del ex presidente miguel de la madrid hurtado –quien lo dude puede dejar de seguirme al negarme toda credibilidad–, surgió con fuerza, no muy atrás de Rosario, acaso por los efectos de la pomposa casa blanca de las Lomas y sus estridencias al vestir y despilfarrar con un dinero que, supuestamente, le entregó Televisa como “indemnización”. De carcajada, igual que los 300 millones que dice la Gordillo recibió como herencia de su madre, una maestra rural de Chiapas.

Les siguieron Marta Sahagún Jiménez, ahora multimillonaria como reina del autotransporte a través de sus vástagos corruptos, y Margarita Zavala Gómez del Campo, llamada “la calderona”, monarca de la manipulación y la ligereza política como compensación por no revelar los abusos de su marido, “jelipe”. Sí, son las más odiadas, así sin eufemismos. Pero hay quienes quieren evitar la palabra “odio”, y acaso prohibirla como se hizo en el caso del movimiento LGTTT y algunos señalamientos semánticos ofensivos, porque es menester no agitar las aguas en momentos coyunturales como el actual.

Se equivocan. Cuando llegan las transformaciones vitales, y si son serias, la ruptura es inevitable y, para ello, la hoguera del rencor debe quemar, en leña negra, los nombres de quienes nos afrentaron y llevar a éstos, descastados y venales, a la cárcel. De otra manera, seguiremos la ruta de la “constitucionalidad” con la que Muñoz Ledo y Martí Batres justificaron su alterada entrada al Palacio Nacional el 3 de septiembre para asistir a un acto precisamente ilegítimo por inconstitucional.

Abramos el debate; no le temo a Muñoz Ledo en este contrapunto porque conozco sus puntos débiles y varias veces nos hemos cruzado. Lo respeto, sí, desde que se le veía como un joven altanero en la Decretaría del Trabajo bajo el mandato de echeverría. Y es que su sabiduría es proporcionalmente igual a su soberbia.

Tácticas y derrotas

CIUDAD DE MÉXICO, 24OCTUBRE2017.- Los coordinadores parlamentarios Manuel Bartlett (PT), y Fernando Herrera (PAN), ofrecieron una conferencia de prensa tras concluir una reunión de la Junta de Coordinación Política del Senado, en donde se discutió el formato de la reunión de trabajo con Santiago Nieto, titular de la Fepade, quien fue removido por el encargado de despacho de la PGR, Alberto Elías Beltrán, para el día de mañana. FOTO: MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Cuando las teorías son extremas debiéramos encontrar el punto medio para poder no sólo suavizar los radicalismos sino igualmente encontrar una vía para la reconciliación de los polos opuestos supuestamente alterados por fanatismos, vocaciones de incondicionales y hasta por el rastro malévolo del pasado tenebroso y rebosante de cabos sueltos. Imagínense: todavía a treinta y dos años del asesinato de Carlos Loret de Mola Mediz, mi padre, sigo descubriendo las piezas sueltas del rompecabezas de la perversidad. ¡Y hay quien me pide asimilar lo sucedido para darle “una segunda oportunidad” a Bartlett y compañía! De ser así, tendríamos que abrir las crujías para permitirles a Javier Duarte, Roberto Borge, Guillermo Padrés, Andrés Granier Melo, Tomás Yarrington, y otros rufianes, un tratamiento similar por aquello de la igualdad entre los seres humanos. Un horror el de quienes todo lo justifican en aras de defender a sus iconos.

Hay quienes afirman, pese a cuanto lleva en sus bodegas el náufrago peña, que el mandatario calculó su fuerza, con base en asegurar su futuro a costa de la estrategia de dividir a los opositores hasta el grado de enfrentarlos de manera irreconciliable con posiciones extremas y salidas rebosantes de llaves con el sello del águila. De allí las pugnas internas registradas en la izquierda, multiplicadas por las tinieblas de la “consulta” en la Ciudad de México –bastante más cercana a la voluntad del icono mayor que a la prometida transparencia–, y los constantes devaneos de un sector de la misma con sus enemigos históricos; e igualmente la sorpresiva guerra intestina en la derecha, en el PAN, que estalló con la designación camaral, a espaldas de su dirigente nacional, del calderonista Ernesto Cordero Arroyo quien, ahora expulsado, pasará a la historia no como un secretario de Estado del régimen ominoso de felipe sino en condición de uno de los mayores esquiroles y marionetas al servicio del establishment siguiendo la voz del amo. ¡Qué vergüenza para sus hijos!

Como prólogo a lo anterior, el presidente exigió hace un año que el PAN se sumara a su propuesta de establecer un fiscal general, por nueve años, y destacar a su cómplice, el actual procurador general, como único aspirante. Al negarse el PAN surgieron los siguientes golpes armados desde la cúpula del poder: Ricardo Anaya Cortés fue señalado como responsable de peculado bajo el basamento de haber multiplicado su fortuna –que ya tenía– durante su lapso político; el mandatario federal mandó llamar al coahuilense Miguel Riquelme Solís para felicitarlo dándole jerarquía de gobernador electo cuando ningún fallo del TEPJF le había señalado como tal, rompiendo con la institucionalidad requerida; y finalmente se sacó el nombramiento de Cordero en el Senado devastando a la bancada panista y a su líder nacional simplemente relegados de tal decisión tomada en Los Pinos. Tres golpes por uno, al estilo estadounidense más feroz, sólo en 2017 y antes de las campañas que lo derrotaron por nocaut.

Dividir a los opositores fue la sucia táctica para asegurarse el voto duro de los priistas, aunque haya menguado, y así encaminar la idea de una lejana “victoria” con los mínimos posibles, esto es el 25 por ciento de los votantes en principio –quedaron con el 16.4 por ciento–, mientras los adversarios se estrellan con el muro infranqueable de los órganos electorales al servicio del presidencialismo como ha sido siempre.

Un partido contrario al gobierno sólo vence, lo han dicho los mayores politicólogos, por paliza. Y así fue.

Guante blanco

Rafael Loret de MOLA

Le devuelvo el guante. Allá en los campamentos de 2006, Porfirio Muñoz Ledo se atrevió a calificarme como el único “revolucionario” de mi familia con soslayo de mi padre y de mi hijo. Lo que son las cosas. En ese diálogo el único aristócrata era Porfirio cuyo nombre revela a sus ancestros: Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, patronímicos de la vieja corte de don Porfirio, el otro, quien murió en París tras ser obligado por la toma de Ciudad de Juárez por parte de las tropas de Madero –Villa y Orozco–, a dejar el poder… y sus restos allí permanecen a la sombra en el cementerio de Mont-Parnasse.

Pues bien, don Porfirito lleva muy bien el mote que le impusimos: “el Churchill mexicano”, tanto por su cultura bélica como por mudar de partido cada que se lo propone. Fue miembro del PRI, hasta llegar a la Presidencia del mismo, entre 1954 a 1987, esto es treinta y tres años con múltiples cargos públicos, entre ellos la secretaría del Trabajo con echeverría y la de Educación con lópez portillo; fundó al Partido de la Revolución Democrática, del que fue también presidente, de 1989 a 1999; ese año se afilió al PARM para competir por la Presidencia de la República y en 2006 aterrizó en el Partido del Trabajo para lograr una senaduría; y, finalmente, en busca de su acomodo entre los diputados, a sus 85 años pasó a MORENA, este mismo año, y se convirtió en el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara Baja.

No hay que olvidar que el de apellido aristócrata formó parte de la Comisión para la Reforma del Estado, encabezándola, y pudo ser admitido como panista si hubiese avanzado el proyecto; por desgracia, fue grande su frustración al observar que lo realizado por él y sus copartícipes quedó en uno de los habituales cuentos de “cazadores” tan asiduos en el ranchero de las hebillas y botas con sus siglas, en plenitud de reflejos ególatras.

Por cierto, Muñoz Ledo compitió por la gubernatura de Guanajuato en 1991 cuando el fenómeno fox arrasó con la designación, avalada ya por el Congreso estatal, del priista Ramón Aguirre Velázquez, uno de los grandes consentidos de miguel de la madrid, rey de la cofradía de la mano caída. Cuatro años más tarde, tras un “breve” interinato de Carlos Medina Plascencia, vicente alcanzó la gubernatura ansiada como plataforma para llegar a la Primera Magistratura y traicionar después su condición de demócrata convirtiéndose en uno de los signos más abyectos de la derecha.

Quizá por tanto batallas en su larga carrera de político talentoso –lo es, sin duda–, a veces regula y se sitúa en la línea del protocolo institucional. Por ejemplo, al negarse a aceptar una solicitud de moción de orden para llamar la atención del rapaz peña en cuanto a dirigir un mensaje la nación con el sello del VI Informe, sin presencia del Congreso y sin haber invitado al presidente electo. Una aberración, jurídica y política, por donde quiera que se vea. No importa que el evento se hubiese convertido en costumbre por la repulsa violenta de la oposición aun cuando el PRI se mantenía como la primera fuerza en sendas Cámaras. Ahora, ni pensarlo. Es ilegal, no tiene fondo ni forma y, además, excede las funciones del Ejecutivo quien tiene el deber de limitarse a ejercer las funciones específicamente señaladas en la Carta Magna “y las leyes que de ella emanan”.

Al impostor de Palacio le quedan ya 81 días ensuciando la silla presidencial.

Inmortales hasta que…

Rafael Loret de MOLA

Ya les decía yo que septiembre es hermoso como lo es el principio del otoño que exhibe el fin y el principio, las hojas cayendo del árbol de la vida pero sin mover su firme tronco. Es una buena época para otear por los parques y llenarse de los vientos que despiertan los sentidos, todos ellos, enfriando por fuera y dando calor por dentro. Vida y muerte, como la existencia toda que no tendría sentido sin un principio y un final. Mi padre lo describía muy taurinamente:

–De nada sirve una gran faena a lo largo de ochenta años si no somos capaces de asestar una buena estocada final; sin una caída del telón digna se puede ir el éxito, el recuerdo e incluso el anhelo de la inmortalidad que anida entre quienes nos recuerdan.

Es verdad: los seres humanos morimos cuando deja de haber alguien que nos cite, un corazón que ame nuestra memoria y una razón para extender la memoria. Es un pensamiento aterrador que suele agobiarme cuando asisto a algún lugar público, digamos las plazas de toros que se convierten en hogueras de pasiones, y pienso que acaso dentro de medio siglo cuantos estamos allí, salvo alguna excepción, estaremos en otro plano, fuera de este mundo y, si se tiene fe, en la contemplación etérea del ser supremo. ¿Por qué nos duele dejar tanto esta vida si nos espera una eternidad sin diferencias de clase ni opresión? Es una pregunta que también me atormenta.

En fin, vamos caminando por septiembre y también dejamos, detrás de nuestros pasos, las efemérides. Ya recordamos, muy cerca, al 2 de octubre que quiero tener presente mientras esté en este mundo; sencillamente porque nos marcó y acaso cercenó el valor de varias generaciones de jóvenes quienes venían pisándonos los talones y optaron por salirse de las filas que conducían a los liderazgos políticos para acomodarse a la sombra de los grandes capitales y de los herederos, a sabiendas de no poder escalar el último peldaño porque, en las pequeñas dinastías particulares, los tronos están ocupados por los que son señalados por sus progenitores sin que nadie les señale como hijos del nepotismo: dicen que con su dinero y sus empresas pueden hacer cuanto quiera, hasta saquearlas llevándose divisas al exterior y dejando sus empresas depauperadas con trabajadores en quiebra, éstos sí. Pero esta es la visión de la justicia para quienes no entienden de xenofobias ni de racismos al más puro estilo de las autocracias que perviven.

Y tenemos muy pendiente la efeméride del Paro Nacional como referente indiscutible de la fe de los mexicanos, de los bien nacidos, en busca de un mejor futuro para quienes vienen detrás. ¡Pobres de aquellos que se cruzaron de brazos! Perdieron su oportunidad de levantar las cabezas humilladas, como caravanas de súbditos a los monarcas, ante el oprobio del conformismo, el virus que carcome el alma.

No espero, claro, que en este mes, el último del verano, caiga la monarquía de los zánganos Borbones ya renovados, a quienes tanto desprecio por mi fe republicana, pero sí puede darse un sacudimiento que inicie el tormento hacia el finiquito. Lo mismo pienso del presidencialismo, en México, rebosante de elementos que ven al mandatario en funciones como inimitable e inigualable; lo he escuchado hasta la saciedad al paso de cada sexenio… y sólo al final algunos rectifican para acomodarse de nuevo dentro de las esferas del poder público porque no saben trabajar en otra cosa. Incluso muchos de los viejos funcionarios, crecen en sus negocios privados al calor de las influencias que conservan o tuvieron. Un vivo ejemplo de ello es cada uno de los muy ricos miembros de la derecha a quienes nadie persigue a pesar de los daños infringidos a la República. ¿Podrá con ellos el presidente electo?

Cada que aparece el ex mandatario calderón –minúsculas– en México, se ríe como no lo hacía ni cuando le quedó larga la casaca militar y parecía una caricatura de sí mismo. Yo no sé porque lo hace, acaso alguien le convenció de contar con una falsa galanura –para ello sería ideal que se divorciara para luego matrimoniarse con la execrable Laura Bozzo, quien se pasea con un chico a quien dobla la edad bajo el glamour de la vanidad que entregan las candilejas–, y caminar con la cabeza erguida luego de seis años de mantenerla baja salvo en las ceremonias públicas en donde debía fingir. Ahora no lo hace porque, sencillamente, se siente intocable por obra y gracia de las facturas por pagar de quienes ejercen gobierno en la actualidad. Eso sí: en cada llamada relámpago hace aseveraciones presuntuosas…pero no se hace acompañar del nefasto genaro garcía luna, el ex secretario de Seguridad Pública, bastante más cauto conociendo los precedentes y avecindado hoy en Florida.

Congreso inútil

Rafael Loret de MOLA

El debate sobre la conducta de la mayoría absoluta dentro de sendas Cámaras del Legislativo, esto es de franco apoyo a “su” presidente con la conocida arenga “es un honor estar con Obrador” –ahorrándose el “López” para que sea más contundente e inconfundible–, recala en el imperativo de que la fracción de Morena y las de sus aliados, el desahuciado PES, sin registro, y el Partido del Trabajo que de no haberse coaligado al partido de Andrés hubiese quedado fuera, entienda de que no son ellos “los mejores servidores del mandatario”, como suponen no pocos de ellos, y se conviertan en lo que en realidad son: representantes legítimos de los intereses del colectivo, del pueblo de México.

Por desgracia, si el presidencialismo a ultranza se vuelca, de nuevo, hacia los parlamentarios éstos carecerán de utilidad y más valdría suprimirlos para ahorrarse una tajada multimillonaria, mucho mayor a la obtenida por las inminentes rebajas de los salarios del presidente, ministros, diputados, senadores y, por supuesto, los secretarios de Estado; hay carios de éstos quienes ya hicieron cuentas y observan, pasmados, que ganarán menos de cuanto percibían antes de lanzarse a la carrera política, digamos actores, deportistas y personajes públicos ambiciosos.

Y como, de acuerdo a la Constitución, NINGÚN funcionario puede ganar más que el presidente los más afectados son, sin duda, los altos miembros de la Suprema Corte de Justicia y los integrantes de los órganos electorales cuya moral ha quedado por los suelos –de hecho así está desde 2006–, por lo cual en vez de pedir mantener sus emolumentos deberían clamar porque no se hagan auditorías y puedan salvar sus alteradas conciencias de un destino atroz, en la terrible oscuridad de las celdas.

En fin, no entiendo que debamos sostener a un Congreso, cuya insólita composición nos remite al “mayoriteo” priista que terminó en 1997 cuando el PRI quedó por debajo, en número de asientos, que sus oposiciones en conjunto, destinado a lanzar loas al presidente y a hacer las veces de lacayos formales en busca de ascender en sus respectivas carreras hacia los oasis de las gubernaturas o del gabinete. ¿Acaso Ricardo Monreal no desea dar el gran salto y Marcelo Ebrard, canciller próximo, no busca cumplir su sueño de dirigir a este país para prolongar el proyecto de Morena?

Las ambiciones no son exclusivas, ni mucho menos, de quienes fueron derrotados el primero de julio; van creciendo en los vencedores al ritmo de la importancia que cobra Andrés en todos los foros, sea negociando o de plano imponiendo directrices mientras peña se aleja, como el jonrón que cree ser: se va, se va, se va… pero es faul. Digo, para que nos entienda con precisión el tabasqueño que está en pleno desarrollo de su propio campeonato.

Un congreso avasallado es tan inútil como un pajarito sin pico y enjaulado, casi muerto. No tiene sentido gastar en el mismo; basta con que se apliquen otras funciones para no perder el tiempo ni desperdiciarlo en largos dictámenes a resolver “en votación económica”. ¡Qué festejen la Navidad desde ahora! O que Andrés les pida quitarse sus ropajes de lacayos para hacer vivir la autonomía entre los poderes de la Unión.

El mayoriteo

Las mujeres exigen más espacios, pues los hombres siguen siendo mayoría en el ámbito político
Rafael Loret de MOLA

Cuando el Congreso no hace otra cosa que seguir los lineamientos del presidente en turno, sencillamente se destruye a sí mismo, deja de tener objeto, se reduce a la irracionalidad para supeditarse a otro poder, cuando el Legislativo debe ser considerado superior en cuanto aglutina la representatividad de la sociedad, en su conjunto, en donde como reza el artículo 36 de la Constitución reside esencialmente la soberanía popular. El mandatario, titular del Ejecutivo es quien obedece; el mandante es el pueblo, quien ordena. Tal es un principio democrático fundamental.

Otra cosa es la autocracia en la cual el jefe del Estado carece de contrapesos y domina, de facto, a los otros poderes de la Unión, el Legislativo sobre todo, a fuerza de ejercer el cuestionable “mayoriteo” dejando a las minorías en el penoso papel de testigos de piedra en la mesa de los chantajes soterrados. Desde luego no es por esto por lo cual votamos todos, los morenistas y quienes no lo son, en busca de una verdadera transformación del sistema político mexicano destinada a romper los antiguos moldes generadores de corrupción, demagogia y negligencia brutal ante la violencia imparable y, sobre todo, la guerra de las drogas engendrada y administrada por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos: CIA, NSA, DEA y FB.

Es tan obvio el tema que asombra el cinismo de quienes señalan a los mexicanos como entes diabólicos cuando todos sabemos que los grandes “padrinos” habitan en Nueva York, Chicago, Washington y Los Ángeles, en espléndidas mansiones, como las de la poderosa novia de Chucky, Elba Esther, mirando en casi todos los casos al mar infinito en las bahías más deslumbrantes del país vecino en donde las hipocresías rebosan y la imagen de la justicia es un marine solitario sobre las dunas de Medio Oriente.

Es por ello que el Congreso debe ser un contrapeso y NO UN ALIADO del presidente en funciones. Lo vemos ahora con el anaranjado Trump, el nuevo y nada gracioso “pato” Donald, tambaleante por cuanto haber pretendido ser superior a la fuerza del Capitolio, hundiendo a placer a sus cercanos colaboradores quienes, muy temprano, le dieron la espalda para denunciar sus tremendas desviaciones; y ya se habla de un escenario semejante al de 1974 cuando Richard Nixon pereció políticamente tras el caso Watergate y al ser señalado por evadir impuestos diez años antes de su mandato. Por cierto, renunció al cargo… ¡y no pasó absolutamente nada catastrófico! El hombre se fue a su casa y el vicepresidente, Gerald Ford, ocupó la Casa Blanca para brindarle impunidad a su predecesor como decisión primera.

Nadie debe asustarse por ello. Estoy convencido de que el presidente electo de México quiere pasar a la historia como uno de los mejores de cuantos hayan ejercido el mayor de los cargos ejecutivos del país. Desea parecerse a Juárez, quien luchó por la integridad de la República; a Madero, el mártir que entregó su vida burguesa para alzarse como revolucionario; y al general Cárdenas, vindicador de las mayores causas sociales.

Para ello sólo necesita un instante de determinación que posibilite la acción del Legislativo sin interrumpirla para asegurar los intereses de su régimen o bloquear las iniciativas incómodas.

México sin chantajes

Rafael Loret de MOLA

Con la apabullante mayoría de Morena, la LXIV Legislatura –sesenta y cuatro–, comienza a trabajar sin despegarse todavía del mayor de los vicios de nuestro sistema: la sumisa actitud de los diputados y senadores que componen las fracciones vencedoras respecto a la voluntad presidencial que se traslada al Legislativo, sin detenerse en el principio de la autonomía entre los poderes que forman la Unión y el gobierno, como parte del sello, o del “estilo personal de gobernar”, como enfatizó el maestro Daniel Cosío Villegas hace más de medio siglo, de cada mandatario.

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de este país y con la mayor escala de popularidad de la que haya gozado un mandatario –muy superior a la de fox en 2000 cuyo declive, además, fue casi inmediato–, no ha podido liberarse de las heredadas “tradiciones” autócratas de otros tiempos y, por ello, manifiesta su interés en legislar, a su gusto, aprovechando los largos tres meses –un poquito menos ya–, que lo separan de su asunción presidencial en el RECINTO que disponga el propio Congreso de la Unión. Lo deseable sería llevar adelante la ceremonia en San Lázaro y no en el zócalo, con los consiguientes riegos de logística, como propone Javier Hidalgo, uno de los neomorenistas demagogos.

Andrés Manuel López Obrador quien alcanzó el 53.4 por ciento de los sufragios oficialmente contabilizados –acaso fueron más conociendo las triquiñuelas casi invisibles de los oficiantes de la manipulación–, ha descendido cinco puntos en las preferencias públicas, situándose en 48 por ciento de aprobación según estudios publicados por el grupo Aristegui, no debe desdeñar el hecho de que el aval popular irá desvaneciéndose en la medida como ignore el clamor general contra algunos engendros –ya son varios-, atraídos por él y cuyos nombres enardecen porque están ligados, sin lugar a dudas, al viejo régimen.

Sólo falta que llame a sus filas a carlos salinas de gortari, gran bailarín al ritmo de ¡Tiburón, Tiburón! –no entiendo cómo quienes lo descubren lo dejan pasar atemorizados–, y apunte hacia el “derecho” a las segundas oportunidades. Ya ocurrió así en Perú con Alan García y quienes fueron sus gobernados, tras la reelección del personaje, rompieron sus vestiduras avergonzados por el desastre; ahora tienen un rey… pero en el toreo.

Es hora de que el Congreso actúe sin líneas presidencialistas, ni amagos de chantajes de una minoría rota y desprestigiada que no tiene siquiera cara ni fuerza para servir de contrapeso, arraigada a sus vicios y dirigencias obtusas, amorales y bajo escrutinio público. Y este es el riesgo mayor: la ausencia de una fracción, medianamente prestigiada, lista a batallar con las imposiciones presidenciales –lo que no quiere decir una obcecada negación a cuanto pueda resultar favorable–, cuando éstas se produzcan y caminen sobre la senda luminosa encendida por los incondicionales. Tal sería la mayor afrenta para la incipiente democracia.

Queremos un México sin chantajes ni retornos hacia el pasado, como el que representa Elba Esther. Y siempre creímos que Andrés, el presidente electo, estaría en la misma línea. ¿Lo está?

Pueblo y poder

EPN
Rafael Loret de MOLA

Algunos lectores poco informados –y por tanto susceptibles de ser manipulados con cualquier monserga–, reclaman por el hecho de que insistamos en el imperativo de correrle proceso a enrique peña nieto, ahora o a partir del primero de diciembre, con el falaz argumento de que “la Constitución prohíbe juzgar a un mandatario”, esto es como si se situara por encima de los demás mortales escapando del derecho pero sirviéndose de éste para golpear y perseguir a sus enemigos. Si tal fuera, la democracia nuestra sería una lejana utopía.

El error es tan grande como el de cuantos claman por la legalidad del aborto sin detenerse en el mandato acerca de que se permite el llamado “terapeútico”, cuando el embarazo pone en riesgo la vida de la mujer, y si la gestación ocurre como consecuencia de una violación. Pese a ello, tales apartados fueron rebasados por la exigencia de muchas mujeres –no todas como se dice–, a gobernar su propio cuerpo y decidir así su derecho a ser madres o no, aunque otros, más conservadores, insistan en que el feto en desarrollo ya no les pertenece a ellas. Una discusión interminable y con demasiados asegunes.

Pues bien, el presidente no está ni puede estarlo fuera de la ley; al contrario: está más limitado que ningún otro porque tiene obligaciones ineludibles tales como tener que denunciar a cualquier funcionario de quien se tenga referencia de haber cometido un delito o estar bajo fiscalización incesante –antes a través del Congreso y ahora, por un decreto contrario al espíritu del Constituyente, mediante el concurso de la Secretaría de la Función Pública que se ha hundido por las complicidades evidentes con el titular del Ejecutivo como, por ejemplo, en el caso de la casa blanca de los peña solapado por Virgilio Andrade Martínez–, rindiendo cuenta precisa de cada uno de sus actos; cuando menos tal dice la Constitución, seiscientas veces violada con reformas ad hoc de cada mandatario.

Los manipuladores, además, extienden así la idea de que a peña no se le puede procesar. ¡Mienten groseramente! En los 87 días restantes de su bárbara administración podría serlo por causa de un delito grave –y no es uno solo–; y después del 30 de noviembre, a la medianoche, en su nueva condición de ciudadano común no podría eludir el andar de la justicia sea quien fuese el promovente de la acción penal, función que también tendría el presidente entrante con el agregado de que la Procuraduría General de la República, o la Fiscalía General, están todavía ahora –aunque puede cambiarse si se determina la autonomía del órgano competente–, bajo el mando y tutela del Ejecutivo.

Lo anterior demuestra la gravedad de las filtraciones, sobre todo en las redes sociales, que confunden y aumentan el rencor de cuantos desconocen el fondo o pretenden tener conocimiento –porque algo leyeron proveniente de un manipulador– y por ello suponen estar mejor informados que los expertos a quienes tildan, generalizando, de serviles, mercenarios y, en el caso de los periodistas, como “chayoteros”, quienes viven a expensas ocultas del erario público. Y sueltan su palabrería venenosa con el vigor de las víboras, siempre agazapadas.

En México deben cambiar muchas cosas; comencemos con nosotros mismos siendo más inteligentes que los gurús cibernéticos simuladores.

El festín termina

EPN
Rafael Loret de MOLA

Pedantería, autoelogios, aplausos institucionales, parodia en su máxima expresión y un profundo desdén hacia las opiniones de nueve entre cada diez mexicanos que lo repudian. En este entorno, brutalmente parcial, el mensaje de peña nieto no fue sino el último de sus grandes actos de manipulación colectiva con el abrazo de los mercenarios del periodismo quienes, gustosos, aprovecharon el último tirón del régimen de la barbarie –física, económica y política– para equilibrar sus inmorales mesadas. Digámoslo con cero cobardía.

El señor peña debió comprar, con millones de pesos que usó del erario como si éste fuera su caja fuerte personal, la complacencia de no pocos editores dispuestos a “suavizar” la salida de quien mintió, siempre, desde su discurso inicial el ya lejano 2 de diciembre de 2012, con el mismo blindaje de siempre en Palacio Nacional, hasta su pretendida rendición de cuentas plagada de mentiras como esa de que nos lega –él, hágame favor–, mejores maestros y mayores estándares en la educación de calidad; sólo faltó que subiera a la tribuna la célebre Elba Esther, la diabólica “novia de chucky” –seguiré insistiendo en el apodo porque me da la gana y para hacer rabiar a quienes todavía creen en la mal entendida caballerosidad que asimila las afrentas y los plantones histéricos de las mujeres públicos, que no de las verdaderas damas–, para hacer redonda una entrega plagada de vergonzosas simulaciones, hipocresías, transas pueriles y complicidades abyectas.

Y no hablamos de Victoriano Huerta, el borrachín que vendió la vida de Madero a los estadounidenses entrometidos, sino del peor mandatario de nuestra generación quien exaltó el retorno del PRI a la Presidencia como una prueba fatal de que algo faltaba para fuetear a los mexicanos, como a las tercas mulas, luego de tantas traiciones a la democracia, la peor de todas, sin duda, la protagonizada por los fox en el 2000 cuando la esperanza fue aplastada con las botas y las hebillas con el apellido ultrajante de vicente.

Ahora, toca a juzgar a peña aunque el veredicto ya está dado. Basta observar, sin mediciones compradas por el mejor postor –las encuestas oscuras y los operadores de una mercadotecnia afín a los intereses de los corruptos en línea–, lo que piensan y califican los mexicanos sobre la actuación del futuro presidente para obligar a exigir justicia sobre el fútil perdón ofrecido por el presidente electo SIN la menor consulta a los mexicanos afrentados. NI PERDÓN NI OLVIDO. Y el presidencialismo autoritario sobra. ¿No fue por esto por lo cual votamos?

A la hora del finiquito de peña, los mexicanos estamos despiertos –y eso debe agradecérsele al mandatario electo–, pero pendientes de que las ofertas de justicia y libertad se cumplan… lo que no hemos visto en estos primeros meses de la transición, casi a la mitad de la misma, cuando el dolor ha aumentado al comprobarse ciertas componendas que benefician, sin duda, a dos de los peores líderes sindicales: la “maestra” excarcelada y el “Napito”, quien heredó de su padre al gremio minero, esto es como si fuera propiedad familiar, y retornó a México cual si fuera uno de esos viejos caudillos de la posrevolución; sólo faltaron un tren y los bombines.

Sí, estoy furioso ante tantas vindicaciones de los absurdos.

Columnas de humo

Rafael Loret de MOLA

Es muy temprano todavía pero a este columnista le gusta amanecer cuando pocos están despiertos; es como una manera de ganar terreno al tiempo que los adversarios desarrollan sueños de grandeza en la omnipotencia del poder. Y desde que tengo uso de razón –algunos pensará que aún no lo desarrollo en seis décadas de vida y no ochenta años como alguna perversa sugirió por allá–, los mexicanos nos entretenemos jugando a la sucesión presidencial aun cuando apenas digerimos la reciente asunción de enrique peña nieto y sus tantos discursos prometedores y reformistas cuyas aplicaciones parecen bastante más complejas que las meras palabras y los papeles en donde están escritas. Lo importante es hacer… que para eso es ejecutivo, ejecutor y no proyectista con ribetes mesiánicos, característica permanente de cuantos han pasado por la residencia oficial de Los Pinos.

Pues bien, para nadie es un secreto que en cuanto al gabinete del presidente peña –por cierto, hasta Andrés Manuel le concede esta condición generosamente al contrario del adjetivo de “espurio” que le endilgó, con razón, a calderón–, puede hablarse de una suerte de triangulación respecto a los personajes con mayores posibilidades de convertirse en candidatos y defender la causa priista… con una izquierda hasta ahora dividida, con excepcional convocatoria callejera, y una derecha entre vaivenes pero con mantenido poder en el Congreso y más gubernaturas que en toda su historia.

Desde luego, el PRI pretendió volver para quedarse a como dé lugar, esto es sin pretender “concesiones” que, de nueva cuenta, le pusieran al pie del abismo, como está inexorablemente ahora. Ya puede asegurarse que se mantendrá como está mientras dura el sepelio al estilo de la comunidad afroamericana: esto es con un desfile de trompetas y tambores al ritmo de las plañideras. La utopía está en mentes, como la de peña, el más entrevistado estos días cuando apenas saca la cabeza para reverenciar al presidente electo, quien asevera que puede regresar a la Presidencia –el PRI se entiende–, si cambia de “apellidos” –él también– y de “esencias”. Podría pedirle a su consorte, si todavía lo es, que le traiga una de París con el aroma de Porfirio Díaz.

Ya hemos dicho que López Obrador, el último de los líderes naturales de nuestro país –quien transitó con esta condición por el PRI antes de convertirse en el gran factor neocardenista en el sureste de México en 1989–, tuvo una singular apuesta hasta el año anterior: pensó que peña podría claudicar, temeroso, de acuerdo a sus declaraciones últimas y a sus traspiés como felicitar al gobernador “electo” de Coahuila sin esperar la resolución del Tribunal Electoral, una institución prescindible para el mandatario saliente, según parece y volvió a darse adelantándose a los resultados electorales de 2018. Esta circunstancia pareciera andar paralela al cansancio de la ciudadanía insurgente que, sin mover pieza alguna a favor de la partidocracia, podría convocar al cumplimiento inmediato de proyectos que pueden llevarse todo el sexenio próximo.

Acaso el destino del nuevo gobierno debe ignorar los riesgos clarísimos, sopesando la incorrecta dirección de algunos de sus cuadros y sin el apoyo de ciertos grupos armados –por ejemplo, el “sup” Marcos, ahora Galeano, quien salió de la oscuridad para convertirse en cartonista de sí mismo– con los que debió dialogar a su paso, cansino y largo, por las zonas llamadas de conflicto. ¿O acaso no fueron aquellos periplos espléndidas oportunidades para convertir al líder político en un rehén todavía de mayores alcances mediáticos que el secuestrado Diego Fernández de Cevallos quien mantiene en el misterio los pormenores a lo largo de sus siete meses de cautiverio y calvario?

Tal es uno de los misterios por resolver mientras se intenta consolidar un gobierno con contundente mayoría.

Secretos de Estado.

Mañana

Rafael Loret de MOLA

Mañana, por mandato constitucional, el presidente de la República –el Constitucional obviamente, quien está supuestamente en funciones–, entregará el texto de su VI Informe de Gobierno. No lo hará ante el pleno, costumbre que seguramente recobrará Andrés Manuel López Obrador el próximo año, como uno de los pocos efectos directos del Legislativo, mayoritariamente opositor desde 1997 hasta esta nueva Legislatura LXIV, contra el insolente presidencialismo que otrora tomaba la sede de otro poder para actuar como si fuera el anfitrión y no el invitado con el consiguiente deslazamiento de diputados y senadores por parte de los mandos del Estado Mayor Presidencial. Era aquello, en esencia, como un pequeño golpe de estado temporal mientras se ignoraban las voces disidentes. La templanza terminó, insisto, en 2006, luego del escandaloso fraude electoral a favor de la derecha ese mismo año.

Con la usurpación se dio la necesaria reacción, esto es como un dique para que la presa reventara, y los señores fox, quienes fraguaron la más terrible traición a la democracia desde un partido que clamó durante setenta y cinco años por ella, fueron el objeto de la humillación al no permitírseles el paso al recinto legislativo y ser “recibidos” en el anfiteatro por una corte pequeña de parlamentarios que recibieron el texto advirtiéndoles –a los dos, ella y él–, que sería imposible controlar una sesión en estas circunstancias de rebeldía y rencor.

Desde entonces, los mandatarios se limitan a cumplir, estrictamente, el texto constitucional y sólo entregan el informe de los asuntos de la nación cubriéndose con una larga carnavalesca de comparecencias de los ministros de la alta gobernación, a quienes si se les raspa es porque defendieron con más ímpetu a “su” presidente ganando así puntos importantes para acceder a la candidatura presidencial. Tal era el procedimiento que se terminará mañana cuando el Congreso reciba el documento y conduzca a peña nieto a la picota. Por lo menos eso esperamos.

A partir de este primero de septiembre, aunque el formato no cambie sí lo harán las condiciones; el PRI, sin futuro, estará arrinconado y perdido en la sede legislativa; y el PAN le acompañará al otro lado con un poco más de color. En el centro, con enorme mayoría, se verán a los 308 diputados de la coalición Juntos Haremos Historia, conformada por Morena, el PT y el sorprendente PES, sin registro pero con representación de 56 diputados y 8 senadores, en una controvertida alianza que puede durar un suspiro… o menos.

El caso es que, sin duda, ya no se esperan barruntos de tormenta pero sí la exigencia de que se proceda, judicialmente, contra la administración más repudiada de la historia presente, fundamentada en matanzas y latrocinios sin precedentes, con la consiguiente exigencia de llevar a la cárcel a sus principales personeros: el propio peña, en primer lugar, Luis Videgaray, el canciller entreguista, Gerardo Ruiz Esparza, el secretario de los socavones, Rosario Robes Berlanga, la histriónica fémina de la estafa maestra y los cómplices de Gobernación, Osorio Chong y Navarrete Prida. ¿Y por qué no a los mandos militares asesinos?

Ninguna manta

CIUDAD DE MÉXICO, 27JULIO2018.- Enrique Peña Nieto, presidente de México, y Luis Aguirre Lang, presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index), encabezaron la reunión plenaria de dicho grupo empresarial en la residencia oficial de Los Pinos. FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

Mientras la rebeldía contra el gobierno de peña subía de tono por la “reforma educativa” que tenía, como fondo, recuperar el tejido magisterial para controlarlo política y electoralmente como lo había realizado la señora desde hace varios lustros.

Ella, resumió que su liberación significaba el derrumbe de la reforma educativa como si ésta hubiese sido la razón de su castigo y no los millonarios abusos contra su gremio, latrocinios sin fin, malversación de fondos y “lavado de dinero” considerando que en México NADIE puede hacerse de fortunas, sin el aval de los grandes narcos.

La histeria fácil de la mujer perversa suele aparecer cuando se siente con fuerza para contratacar. Así surgió la idea de demandar por “daño moral” al periodista que la puso en la picota y obligó, con pruebas, a perseguirla y encarcelarla cuando el régimen de peña aún no mostraba sus síntomas malditos a lo largo del terrible 2014: Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato; a contrapelo de intereses nacionales y a favor de las grandes compañías en expansión desde EU, Canadá y España.

Si peña hace maletas para su viaje al inframundo, la “maestra” no debería estar fuera de las rejas provocando, azuzando y guerreando, con sus millones en la mano, contra quienes la exhibimos. Felicito a Carlos Loret de Mola Álvarez por ser la punta de la lanza, estamos dispuestos a lanzarle la peor de todas y la más fiel imagen del sistema, acaso no de peñismo, pero sí de las estructuras que nos asfixian y no queremos seguir sobrellevando.

La sola conducta de Elba, sobre su caballo castrado, demuestra que está lejos de México la justicia, la libertad, la democracia y el estado de Derecho. ¡Mil veces maldita!

Ninguna manta

Rafael Loret de MOLA

Ni una sola manta de protesta salió al aire para protestar por la aprehensión de Elba Esther Gordillo Morales, la novia de Chucky, y ganadora del concurso de la mujer más aterradora de la historia –su contrincante mayor, Cayetana, la Duquesa de Alba hace varios años descansa en su mausoleo sevillano–, mientras la rebeldía contra el gobierno de peña subía de tono por cuanto a la célebre “reforma educativa” que tenía, como fondo, recuperar el tejido magisterial para controlarlo política y electoralmente como lo había realizado la poderosa señora desde hace varios lustros. Los fraudes comiciales siempre estuvieron unidos al nombre del perverso personaje.

Ella, al parecer, se sintió la imagen misma de la patria –como una especie de sarcasmo a la bella tlaxcalteca que empuña nuestra bandera en los libros de texto–, tratándose de hacerse la única cirugía que el dinero no puede pagar: la del alma. Pero, dominada por el ego al fin, resumió que su liberación significaba el derrumbe de la reforma educativa como si ésta hubiese sido la razón de su castigo y no los millonarios abusos contra su gremio, los latrocinios sin fin, la malversación de fondos hasta donde puede entender la memoria pública y la nada airosa y perturbadora acusación sobre “lavado de dinero” considerando que en México NADIE puede hacerse de fortunas gigantescas –se calcula la suya en más de 300 millones de pesos–, sin el aval de los grandes narcos quienes dominan el panorama y ponen y quitan a quienes les cuidan las espaldas desde la estructura gubernamental; parece –es– una historia de terror que salpica el rostro de nuestros hijos cuya ingenuidad no sirve para contrarrestar la manipulación oficial.

La histeria fácil de la mujer perversa suele aparecer cuando se siente con capacidad y fuerza para contratacar y hacerlo con el mayor ruido posible. De esta premisa surgió la idea de demandar por “daño moral” al periodista que la puso en la picota y obligó, con pruebas contundentes, a perseguirla y encarcelarla cuando el régimen de peña aún no mostraba sus propios síntomas malditos que estallaron, como un tumor incurable, a los largo del terrible 2014: Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato; todo ello a contrapelo de los intereses nacionales y a favor de las grandes compañías en expansión desde Estados Unidos, Canadá y España.

Si peña hace las maletas para su próximo viaje al inframundo, sea Actlán, de los mexicas, o Xibalbá, de los mayas, la susodicha maestra no debería estar fuera de las rejas provocando, azuzando y guerreando, con sus millones en la mano, contra quienes la exhibimos. Felicito a Carlos Loret de Mola Álvarez por ser la punta de la lanza que estamos todos –los periodistas decentes y dignos–, dispuestos a lanzarle al maltrecho cuerpo de la pretensa “maestra”, la peor de todas y la más fiel imagen del sistema, acaso no de peñismo –que es peor–, pero sí de las estructuras que nos asfixian y no queremos seguir sobrellevando.

La sola conducta de Elba, sobre su caballo castrado, demuestra que está lejos de México la justicia, la libertad, la democracia y el estado de Derecho. ¡Mil veces maldita!

El peor mal

Rafael Loret de MOLA

El problema reventó por todo las entidades del país. Sencillamente, el sector salud se anquilosó, reducido su presupuesto al límite y abandonadas no pocas de las instalaciones “modernas” inauguradas con bombo y platillo por los demagogos que nos gobiernan de manera alevosa y sin el menor sentido social. De hecho, ni siquiera se tocan el corazón cuando dejan morir a decenas de niños, como sucedió en Comitán hace una década, si con ello subrayan su animadversión al sucesor.

Respecto a lo anterior, así actuó, y tengo todos los elementos para afirmarlo en mis manos, el sátrapa Pablo Salazar Mendiguchía, quien ahora, bajo los pantalones de Andrés, es pretenso aspirante a formar el equipo del futuro, sin siquiera dar la cara a sus coterráneos saqueados mil veces, y fomenta las sectas antinacionalistas. Estos sujetos, arraigados al presupuesto con frenesí insultante, aunque el icono de la izquierda los exalta por ser políticos “profesionales”, piensan sólo en ellos y no se perturban ni con el dolor más profundo.

Otro caso es el de la ladrona yucateca Ivonne Ortega Pacheco, sobrina del cacique que debe estarse quemando en Xibalbá, el inframundo de los mayas, quien abandonó a su suerte, por pura vendetta partidista, los hospitales de Mérida, Ticul y Tekax, construidos por su antecesor, el panista Patricio Patrón Laviada –quien tuvo otros pecados pero no el de hacer política con la sangre y la muerte–, hasta dejarlos en estado inservible; hace poco más de dos años, el propio Patrón Laviada realizó una marcha, solo –los panistas ni siquiera quisieron darse por enterados–, desde la capital yucateca hacia el sur de la entidad, de varios cientos de kilómetros, para protestar por la infamia.

Hace unos días, conversé con un joven brillante, Carlos Manzo, quien labora en el sector salud de Michoacán, o mejor dicho en la selva de Silvano Aureoles Conejo –¡no lo vayan a cazar!–, y me reveló el brutal abandono de quienes apostaron por el “seguro popular” inventado por felipe calderón: los asegurados saturaron los hospitales civiles particulares, por ejemplo el de Guadalajara, al que se le deben miles de millones de pesos, y éstos ya no admiten a los enfermos salvo si se paga parte de la deuda lo que ya no es posible por falta de fondos.

Lo peor viene de otra revelación que llegó a este columnista: buena parte de las participaciones federales, en materia de infraestructura y, sobre todo, de salud pública –sea a través del IMSS, del ISSSTE o del Seguro Popular–, pasan por la aduana de los grandes sicarios del narcotráfico, quienes disponen de buena parte de las mismas, y a veces de la totalidad, untando las manos de las autoridades con la ambición maldita que golpea a los enfermos y a los marginados.

Esta es la peor historia del México contemporáneo; más grave aún que la crecida de la violencia o la pretensión de asegurar el continuismo. Una vez más elevo mi voz: ¡MUERA EL MAL GOBIERNO!

Economía abierta

FOTO: PRESIDENCIA /CUARTOSCURO.COM
Rafael Loret de MOLA

@RloretdeM1

EL SEÑOR PEÑA , OBSERVA LAS COSAS DE DISTINTA MANERA A COMO LAS VEMOS LOS DEMÁS MEXICANOS

Para él todo está en orden, incluso tenemos una “economía abierta”. Está firme como los cimientos de la escuela Enrique Rébsamen, con la bendición del cardenal en retiro Norberto Rivera.

En este tono de demagogia grosera transcurren los “spots” del señor peña para preparar su retiro, dentro de 95 días, y su inocuo “informe” final en olor a oposiciones y fracasos. Obviamente no pisará el pleno camaral, como desde que los legisladores le cerraron las puertas a los fox, en septiembre de 2006, tras el fraude electoral del mismo año.

El supuesto presidente, ha dicho que deja “una economía abierta” para alentar las inversiones. Conversé sobre ello con un estudiante de Economía y le pregunté a quemarropa:
–Si estuviera en tu mano invertir ahora, ¿lo harías en México? –No, definitivamente.
–¿Y eso por qué si eres mexicano?
–Fácil: no entregaría un solo centavo a los narcos; dueños de todas las riquezas de la nación, aliados con las multinacionales disfrazadas, estadounidenses, canadienses y españolas, sobre todo.

No tuve réplica posible. La juventud tiene la mente más fresca; lástima que se pierdan en la incomunicación para dialogar con la tecnología, el verdadero imperialismo de hoy. El mundo cibernético atrapa más que los grandes armamentos dispuestos a invadir y capturar a los “enemigos” cuando ya no se sabe, con claridad, cuáles son éstos: si los que guerrean contra las grandes potencias o éstas en su afán de crecer sobre los derechos de las soberanías ajenas.

En este convulso universo, navega Andrés hacia la Presidencia con la mafia queriéndole asfixiar.

La historia no pasa

Rafael Loret de MOLA

Apenas se designó a Luis Donaldo Colosio candidato del PRI a la Presidencia en noviembre de 1993, el ex mandatario luis echeverría, desde su heredad de San Jerónimo y ante un apretado grupo de contertulios variopintos –un empresario, un político y un escritor entre otros–, se permitió una reflexión sobre el pasado y el futuro del país:

–La verdadera dimensión de un político –expresó sin requiebros en la voz–, la otorga el ejercicio del poder. Sólo entonces podemos medirlo.

Él mismo confesaba, aunque no fuese esa su intención, las limitantes que debió asimilar durante el largo preámbulo a la nominación esperada. Más todavía cuando quien le señaló pasó a la historia como uno de los personajes más autoritarios de la segunda mitad del siglo XX: gustavo díaz ordaz. Es fama que éste no dejaba ni respirar a sus colaboradores en su presencia y a algunos los trataba francamente mal, desdeñoso y mordaz. Quizá por eso Echeverría agregó sobre el perfil del nuevo abanderado del entonces partido invencible:

–Se parece a mí. Ha sido muy discreto como secretario de Estado. Ya tendrá tiempo para hablar.

¡Y lo decía quien se había caracterizado por su irrefrenable locuacidad! El horizonte, dada esta condición, no resultaba nada halagüeño y no teníamos, al alcance cuando menos, refugio alguno.

De acuerdo al modelo presidencialista, estructurado por la Carta Magna para legitimar y aglutinar la representación del Estado y el ejercicio del gobierno en una sola voluntad, son escasas las salidas de la sociedad ante los excesos de quien desempeña la titularidad del Ejecutivo. No hay recursos jurídicos válidos, aunque técnicamente existan, ante la constancia de impunidad que delinea el cauce del sistema político mexicano. De esta forma, las querellas contra los mandatarios, lo mismo ayer y hoy, no dejan de ser pasajes anecdóticos anclados en la ironía popular. Hay mofa, no justicia aun cuando la descalificación colectiva sentencie a los predadores.

Pongamos ejemplos. Al propio echeverría, señalado como genocida por su intervención en la matanza de Tlatelolco, se le procesó sin alcanzar castigo por razones de edad y consideraciones políticas que determinaron el uso electoral del caso –en vísperas de los comicios de 2006– para luego zanjarlo sin el menor rubor. Esto es: se aprovechó el escándalo para escarnecer a los herederos del priísmo presidencialista y después se bajaron las cortinas con el propósito de no interrumpir la continuidad sustentada con el aval de los viejos aliados del establishment perfectamente reacomodados después de la primera alternancia.

También josé lópez portillo fue denunciado, por peculado, bajo el alegato de haber hecho uso incorrecto de los empréstitos signados bajo su mandato puesto que no había constancia alguna de haber sido destinados a “causas de utilidad pública” como reza el ordenamiento superior. El maestro Ignacio Burgoa Orihuela, cuya presencia se añora, instrumentó la querella, armada sin el menor resquicio visceral y con apego a derecho del que fue él uno de sus mayores especialistas, sin que se le diera continuidad a la misma. El presidencialismo, sencillamente, obró para desdeñar el asunto y archivarlo sin la menor intención de proceder legalmente. Primero la consigna; después la ley y quienes están destinados, supuestamente, a aplicarla.

Guerra de letras

Rafael Loret de MOLA

El “anaranjado” Donald Trump, quien lo mismo habla de Andrés Manuel López Obrador como “Juan Trump” o le elogia como un “apreciable caballero” en una síntesis perfecta de una complicidad en cierne pero desde la dependencia respecto al poderoso insolente, decidió combatir a la prensa, a toda, endilgándole la responsabilidad sobre su mala imagen considerando que, con ello, se vulnera incluso la seguridad del país en un símil, también exacto, de aquella sentencia sempiterna de Luis XIV: “El Estado soy yo”.

El “pato” Donald Trump aborrece no sólo a la crítica –me refiero a ésta como la que contrarresta la prepotencia oficial y cumple labores sociales para equilibrar al poder con la soberanía popular–, sino detesta a quienes, habiéndole servido, cuestionan sus maneras y fobias –incluyendo a Melanie, su bella esposa, quien merecía un destino mejor a la senda de un patán–, y señalan los defectos principales de un mandatario quien, acostumbrado al poderío del dinero, no tiene apuro en mostrarse como misógino, xenófobo… y fascista. Sólo falta que erija, junto al Memorial de Lincoln, un mausoleo para el fürher, acaso su álter ego.

Para México tal ejemplo, que cunde con enorme rapidez como cada una de las influencias anglosajonas –el odio a las tradiciones mexicanas a cambio de esconder la crueldad de las suyas como la brutal preparación a sus perros de caza–, se ha convertido en obsesión para cuantos apoyan, a pie juntillas, al nuevo régimen, mismo que inicia el 1 de septiembre con la instalación de la LXIV Legislatura que sólo recibirá el último informe presidencial para que luego el presidencialismo priísta dé cauce a un mensaje a la nación con sus esbirros en Palacio. Será vergonzoso observar a quiénes aplauden a cambio de una pretensa impunidad.

Mientras, los periodistas que lo son en serio –no los mercenarios tan bien acomodados sino los críticos independientes que somos muy pocos–, sufren los arrebatos de la masa deforme de incondicionales que pretenden borrar a la “mafia del poder” actuando con mayor intolerancia y armas tan sucias como las ofensas directas y las descalificaciones aviesas que NUNCA responden a las cuestiones a fondo sino usan criterios tan vanos como “dejen trabajar a nuestro futuro presidente”, suponiendo con ello la expansión de un silencio cómplice o, cuando menos, sumiso por la reverencial actitud ante el icono. Y, conste, éste comentario dista mucho de ser una crítica al presidente electo; lo subrayo para quienes NO saben leer y sólo entienden con el lenguaje de señas usado por los sordomudos.

Es justo, en esta línea, exigir que dejen trabajar, igualmente, a los periodistas, sin las diatribas como la de suponer que Andrés aún no es presidente… pero manda y da nota cada día, borrando, en los hechos, el pobre retiro del rufián peña nieto. Es por ello que el personaje ocupa nuestra mayor atención y obliga a exigirle el cumplimiento de sus propuestas de campaña sin caer en la demagogia extrema de evitar una seguridad acorde con su condición de mandatario en cierne que no llenan veinte activistas desarmados.

Por mi parte, respetuosamente solicito a Andrés que nos explique cómo entiende la relación con la prensa, de todos los niveles, antes de que nos sorprenda con seguimientos “al estilo Trump” fuera de toda concepción democrática.

Hechos y mentiras

Rafael Loret de MOLA

Un juzgado federal ordenó reabrir el caso de la matanza de San Pedro Limón, Tlatlaya –en la que tanto hemos insistido–, en el peñista Estado de México en donde se repudian a los entenados y parientes del mandatario federal, sobre todo a Alfredo del Mazo Maza. Y sólo con esta actitud se pone en predicamento las actuaciones judiciales sobre la matanza de veintidós personas, la mayor parte civiles a quienes se pretendió situar como narcotraficantes, y se descubre el hilo fino de las masacres similares: la búsqueda de botines multimillonarios –en el caso mencionado fueron 80 millones de dólares, en efectivo, escondidos en una “casa de seguridad”–, y tomados por las tropas que los llevaron a la oficina principal de la Sedena.

Sólo en un día, los militares tomaron el control de la desquiciada Colima, donde residen los zares de las mentafetaminas, uno de los más potentes estimulantes que afectan el sistema neurológico, a la sombra de dos familias ex presidenciales: los de la madrid y los zedillo, con raíces por allí sobre todo los primeros. Todo ello, además, con la complacencia de los cómplices infiltrados dentro de la estructura gubernamental; además, se produjeron asesinatos en Guanajuato y Chihuahua –sendas entidades gobernadas por el PAN–, balaceras y narcobloqueos en distintas partes del país, sobre todo en Morelos y Tamaulipas, con saldo de varios muertos, amén de descubrirse diez cadáveres en Guerrero y registrarse más asesinatos en Veracruz o Yuneslandia, en donde el caos se extiende, sin disminuir un ápice desde la captura de Javier Duarte de Ochoa; el finiquito del rufián Yunes Linares serpa escandaloso igualmente.

Frente a estos hechos, en la misma jornada, el señor peña, listo a presentar su último informe dentro de poco más de una semana, en ausencia como es ya su costumbre, inventándose formatos y desplantes que sólo son lugares comunes, anunció una “cifra histórica” en cuanto a las inversiones extranjeras: 52 por ciento más de cuanto se captó en el sexenio anterior cuando la cloaca del entreguismo ya estaba abierta. Esto es: la administración actual NO HA TENIDO LÍMITES PARA VENDER AL PAÍS A PEDAZOS.

Algo similar ocurrió durante el mandato del odiado carlos salinas de Gortari, quien presumió de haber alcanzado, por primera vez en la historia reciente, un superávit en cuanto a los ingresos y egresos anuales, gracias a la venta de paraestatales útiles y con entradas seguras, como Telmex. A la larga aquello resultó una fatalidad porque disminuyó notoriamente la captación de recursos aunque se instituyera el conocido “terrorismo fiscal”.

Podría sintetizarse que la prioridad de peña, de cara a su muy próxima letanía de autoelogios es vendernos que hay confianza entre los extranjeros aunque se siga asesinando a los mexicanos y se reprima, cada día, a los periodistas valientes y libres, no a los malditos mercenarios de la letra impresa quienes, tantas veces, esconden la mano detrás de las bambalinas de sus empresas corroídas.

Las mentiras siguen; los asesinatos y los rencores también. Esto no puede terminar bien de manera alguna… ni con la esperanza puesta en el nuevo régimen.

Vicios

Rafael Loret de MOLA

Las distorsiones son permanentes, dolorosas. Y se repiten como muestra de la resistencia operativa de caciques y mandamases. No hay voluntad política de cambio sino afanes protagónicos encaminados a la conquista del poder o la conservación del mismo a costa de una sociedad inducida y, por ende, manipulable.

Uno de los ejemplos mayores de la permanencia de los vicios la tenemos en la trayectoria política y diplomática de algunos personajes protegidos por el establishment. Uno de ellos, Eduardo Ibarrola Nicolín, designado en 2007 embajador en Guatemala tras haber ocupado cargos relevantes en la Secretaría de Relaciones Anteriores y la jefatura de la Cancillería en Washington por designación del régimen foxista, acuñó el “síndrome Ibarrola” gracias al cual se empantanaban las extradiciones de personajes de renombre –incluso mafiosos y fugitivos–,hasta que se encontraba una salida ideal: retornarlos acusados por delitos menores y sin posibilidad, de acuerdo a los tratados internacionales, de ser sometidos a otros juicios por sus faltas graves.

Así, por ejemplo, el ex regente Óscar Espinosa Villarreal, uno de las figuras claves del periodo zedillista, fue extraditado para no pisar, ya en México, la prisión luego de haber sido detenido y confinado en Nicaragua acusado por malversar 420 millones de pesos. Pese a ello, al asegurarse su retorno en México, fue absuelto de todos los cargos en su contra a pesar de múltiples auditorías que le hundían. Como este caso hubo otros –por ejemplo el de Ángel Isidoro Rodríguez “El Divino”, liberado también de las acusaciones en su contra apenas llegó a territorio nacional–, fraguados por el intocable “diplomático” Ibarrola.

Tal es, sin duda, una de las pruebas mayores de la continuidad –o el continuismo– que pervive en el sistema político mexicano: la reválida, digamos “institucional”, de quienes han hecho las tareas sucias.

Catástrofes

Rafael Loret de MOLA

Presumiéndose que los constantes simulacros nos hacen más fuertes potencialmente. Pero, ¿es así?

Ni quien se ocupe de fincar responsabilidades. ¿Hubo seguimientos judiciales, contra los constructores ladrones que escatimaron en materiales sólidos en los edificios colapsados en el centro y otras colonias de la ciudad? ¿Al arquitecto que diseñó el conjunto habitacional de Tlatelolco, Mario Pani Darqui, donde cayeron 12 edificios y 4 más debieron reducir su altura, o al entonces presidente miguel de la Madrid, cuya tardía reacción permitió que la asfixia se llevara a quienes quedaron sepultados bajo escombros? Medroso, esperó hasta conocer las dimensiones de la mayor tragedia urbana de nuestra historia, con él, en su habitación de Los Pinos. La impunidad a favor de estos sujetos es la más indignante de cuantas se recuerden.

Sostengo, que es irresponsable, atávico, ilógico, dotar de materiales similares con los que construyeron sus casuchas los infelices damnificados; tarde o temprano volverán a pasar por la amargura de perderlo todo, incluso a sus familias, bajo el riesgo de rehabilitar sus existencias en las zonas derruidas, una y otra y otra vez. Por ejemplo, hablando de los huracanes, ¿cuánto se habría ahorrado si en lugar de levantar postes de luz y teléfonos en los mismos sitios, se excavara para protegerlos? ¿Por qué no hacer un esfuerzo para evitar que los mismos cauces de los ríos se lleven las vidas humanas como si se tratara de rastrojos inservibles?

Y de los socavones y la permanencia del corrupto asesino Gerardo Ruiz Esparza en la SCT, mejor ni hablamos; cuando menos, despreciémosle cuando lo veamos. Ya llegará su hora, esperemos, en el ya cercano diciembre.

La peor miseria

Rafael Loret de MOLA

Debiera ser el eje natural de la riqueza, la que no es de papel ni está guardada en las bóvedas de Kort Knox, inaccesibles hasta para el presidente de México pese a tener allí 4 mmdd en lingotes de oro desde que lo decidió el precario mandatario felipe calderón en el apogeo de un poder basado en los homos de Baco. Nos fue hundiendo en la medida en que su alcoholismo se acrecentaba y ahora pretende una autoridad moral que perdió a cambio de procurar dejarse ver en un PAN al que traicionó junto a su Margarita estrellada.

Cuando AMLO era jefe de GDF, insistió, que la proveeduría mayor de narcos estaba en la pobreza asfixiante, los barrios de la CDMX y las colonias miserables, marginadas y contaminadas de la frontera. Mientras, el gran poder, que tiene confluencia hacia la Casa Blanca, insiste en que los mexicanos sigamos matándonos, silenciando periodistas y persiguiendo a líderes sociales y políticos, pero sin alterar el mercado de consumo de drogas en EU. Y nos siguen señalando, como narcotraficantes, criminales, secuestradores y mal vivientes, alimentando la xenofobia y propiciando actos de violencia incalificables hacia nuestros paisanos.

Es obligado que el presidente electo ponga las cosas en su sitio sin que arenguemos a la confrontación con el vecino del norte y con el desviado jefe de la casona de la Avenida Pensilvania. Urge, una intermediación firme de la ONU y de las comisiones internacionales de derechos humanos antes de la asunción de AMLO en diciembre. Este conflicto no debe heredarlo el nuevo régimen porque, entonces, sabrá a negociación podrida.

La peor de las miserias, hoy y siempre, es la de las conciencias.

¿Y los intocables?

Rafael Loret de MOLA

¿Alguien habló, hace casi seis años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes. Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo.

En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes. El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza pese a no estar en la lista de éstos, porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¿Lo percibirá así Luis Videgaray Caso, a quien algunos observaban como un buen aspirante para el gobierno del Estado de México desde hace siete años y ahora se arrellana como presunto aspirante al cadalso sin utopía que valga? Sólo así puede explicarse que pensara en que fuese factible financiar las obras monumentales proyectadas, desde septiembre de 2014, con la recaudación a la baja y, en muchos casos, desviada hacia los narcos. No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos?¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien? Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas.

Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria” que ya viene, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no sólo por el “mal gobierno”, como gritaba el Padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? Pero, cuando menos, el colectivo reaccionó y puso al sistema a temblar. Ya veremos en diciembre.

Cimientos podridos

Rafael Loret de MOLA

No faltan quienes se felicitan porque la transición política, es decir la del poder Ejecutivo –la nueva Legislatura, la número LXIV, sesenta y cuatro para quienes tengan dificultad para leer los números romanos, entrará en funciones dentro de catorce días, el primero de septiembre–, transcurre de “manera ejemplar”, sin rebotes ni obstáculos, si bien la parodia de Elba Esther fue un acto de agresión política por los jueces venales que quisieron congraciarse con el mandatario en cierne, Andrés Manuel López Obrador, a quien sólo le la falta portar la banda tricolor para terminar con los signos protocolarios.

En la realidad el relevo ya se dio. El señor peña nieto parece un mendigo de impunidades mientras Andrés dispone y ejecuta, como su decisión de que los primeros encuentros con su predecesor se den en Palacio Nacional y no en Los Pinos donde peña despachaba… en pasado, sí, porque ahora la residencia oficial parece un cascarón indigno de la primera dama de la alcurnia farandulera, Angélica Rivera Hurtado, “La Gaviota” –sobrina de miguel de la madrid hurtado para quienes aún lo ignoran–, aunque ya la aristocracia mexicana parece rendirse ante la nueva realidad. ¿Nacerá otra?

Pese a los buenos deseos no puede haber tersura en una transición tan extrema como la que atestiguamos. Y acaso por ello viene una flagrante contradicción del presidente electo: por una parte aduce que habrá perdón sin olvido y, por la otra, subraya una sentencia repetida durante gran parte de su campaña: “por encima de la ley, nadie”. ¿Y Bartlett, por ejemplo, rey de la impunidad? ¿O la “novia de Chucky”, ahora en libertad plena aunque la GR señale que no había sustentos para dejarla sin cargos? ¿Y los tantos priistas y panistas predadores –las entidades más violentas son las gobernadas por el PAN: Tamaulipas, Chihuahua, Veracruz, Puebla, Guanajuato, como un referente a la realidad–, que creen haber “negociado” su blindaje hacia el futuro?

Andrés tampoco puede ponerse “encima de la ley”, con lo cual defraudaría a los 30 millones de mexicanos que lo eligieron y a los 24 millones que tomaron otro rumbo porque no confiaron en él, y exonerar a los grandes pillos de la clase política, sin moral alguna, empezando, precisamente, con los dos últimos mandatarios, calderón y peña, éste último el peor de los últimos cien años acaso desde 1913. Ni perdón ni olvido ni amnistía. Esta es la demanda mayoritaria que el futuro mandatario –quien obedece– debe acatar sin remilgos, sin pretextos –como los usados para justiciar algún nombramiento repelido por la casi totalidad del colectivo-, y sin dilaciones. Tome en cuenta que está en el piso más alto de su popularidad… pero este índice puede bajar dramáticamente si la sociedad se percibe engañada.

Son varios los funcionarios, y no pocos los gobernadores y ex mandatarios, quienes están en capilla. El presidente electo debe preocuparse ya de contar con un fiscal general, avalado por el Congreso a propuesta suya, para iniciar la senda de la justicia mandando el diablo el lugar común sobre la “cacería de brujas”.

Recuerde: NO se puede construir el edificio del nuevo México sobre los cimientos de los predadores del viejo.

Basta! para que te enredes

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