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Miercoles 13 Diciembre del 2017
algo de nubes

El manual de la buena esposa

¿Cuándo la terapia no funciona?

Raquel Bigorra

Twitter/ @rbigorra

Acabo de leer que Mariana Ochoa y su esposo están atravesando por una severa crisis de pareja. Me alegró saber que no todo está perdido en la relación y hasta están pensando en acudir a terapia matrimonial para volver a retomar la relación amorosa que tenían de recién casados.

Ciudad de México(26/10/2017).- Alfombra hombres revista GQ México. PHOTOAMC

A veces debemos atravesar duras pruebas y tensos momentos en el matrimonio. Lo sé y los he vivido. Lo que requiera, lo que demande la situación y lo que sea necesario hay que hacer para retomar el camino de la felicidad en la vida en pareja.

Tomar terapia es una maravillosa herramienta, pero hoy quiero citar algunos puntos que debes tomar en cuenta si estás pensando que es la solución. Es maravilloso acudir con un especialista en relaciones, pero tiene sus puntos a considerar.

Cuando los esposos están dispuestos a recibir ayuda para resolver muchos de los problemas que por ellos mismos no puedan resolver, es favorable. El tema es cuando uno de los dos acude por compromiso. Quizás ya está completamente convencido o dio por terminada la relación y no está dispuesto ni a cooperar ni a llevar a cabo los cambios que sugiera hacer el especialista.

Cuando el problema es individual y no de pareja, tampoco hay terapia en pareja con éxito. Se debe tomar terapia individual y atender los problemas no resueltos quizá desde la niñez.

Cuando uno obliga al otro, y la pareja no coopera en la sesión, no hay mucho avance.

Cuando no están cómodos con la terapia y no están abiertos a hablar de temas íntimos, como los temas sexuales, por supuesto que no hay terapia que logre un cambio.

Puede ser que el terapeuta no sea el adecuado. Y no debes darte por vencido. Puede ser que la orientación que estén recibiendo no sea la que los llevará al éxito.

Hay parejas que tiran la toalla y dicen: Es que ni la terapia nos funcionó. Muchas veces es el especialista, no es culpa de los cónyuges; no es que no se puedan solucionar las diferencias.

Algunos terapeutas en pareja también hablan que cuando el problema tiene una historia tan larga que el daño emocional es demasiado grande como para ser reparado; las sesiones deben ser más intensas y muchas veces no ven con buenos ojos el tratamiento. Pero yo no creo en imposibles.

Creo en voluntades. Así que vayan desde este Manual todas las bendiciones y buena vibra para Mariana Ochoa y su marido. Si es cierto que están pasando por una crisis, les deseo sabiduría y paciencia. Si están dispuestos a tomar terapia, se los aplaudo y les deseo que el especialista encuentre el buen camino que los ayude a trabajar y mejorar en la relación. Y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.

¿Puede el matrimonio sobrevivir al cáncer?

Edith González recibió todo el apoyo de su esposo
Raquel Bigorra

Twitter/ @rbigorra

Laura Vidal, Oncóloga

Octubre es el mes de la lucha contra el cáncer de mama. Que no se nos olvide las vidas que ha cobrado esta enfermedad y la importancia de la autoexploración. Revisarnos, hacernos la mastografía y estar al pendiente de nuestra salud. A tiempo, el cáncer, sabemos que es curable.

Pero ¿qué pasa con las parejas que atraviesan una lucha contra este padecimiento? Muchas no logran pasar esta dura prueba de vida. Otras, salen fortalecidas.

La oncóloga Laura Vidal, de Barcelona, después de años de tratar a sus pacientes, revela en un libro los mejores consejos para que los familiares sepan acompañar al enfermo de cáncer. Ella asegura que “las familias que aprenden a verbalizar sus emociones salen reforzadas del viaje, independientemente de su desenlace”.

Y habla de familias, porque el cáncer es una enfermedad que toca a todos los miembros de un núcleo. La familia acompaña, se deprime, se desmotiva, también tiene miedo, y muchas veces tiene ganas de tirar la toalla. Se pregunta por qué, al igual que el enfermo. Le cuesta mucho mantener el ánimo arriba para poder contagiar al paciente de esta onda positiva que tanto cura.

Edith González y Lorenzo Lazo, su esposo, son un claro ejemplo de una pareja que salió más fortalecida de esta lucha. Han caminado juntos, llenos de amor y esperanza. Edith hizo todo lo que estuvo en sus manos para curarse y Lorenzo no la dejó sola ni un instante durante todo el proceso.

Otras mujeres no han tenido la misma suerte. Pero solas, también han salido victoriosas. De que podemos, no hay duda. Ese es el caso de La puertorriqueña Adamari López, quien publicó el libro Viviendo. Llena de valor, y para inspirar a muchas, deja ver en la portada la cicatriz como parte del proceso que vivió en la lucha contra el cáncer de mama.

Y es en este punto donde a las parejas les genera tanto conflicto. Es devastador para una como mujer mirarse al espejo y verte sin una o ambas mamas. Aunque hoy los cirujanos realizan con extraordinarios resultados la reconstrucción del seno, es duro pasar por el proceso. Es ahí donde la pareja debe brindar su mayor apoyo para decirle a la paciente que se ve hermosa, que vale mucho y cuánto la ama.

A mí me encanta leer los casos de éxito. Esas historias que nos muestran que se puede vencer al cáncer. Pero también conocer las herramientas que nos permitan lidiar de la mejor manera con una enfermedad tan devastadora. Un mal que no avisa ni distingue. Te toma por sorpresa y arrasa con vidas, familias, matrimonios, si no sabe uno cómo lidiar con él.

Vivir es una aventura y es imposible saber lo que nos depara el destino. Si es nuestra decisión compartir esta bendición sagrada con alguien más, estemos decididos a brincar cualquier obstáculo que se presente. De la mano, haciendo equipo con nuestra esposa o esposo.

Vaya desde aquí mi reconocimiento no solo a esas guerreras que hoy son sobrevivientes de cáncer. También a esas personas que supieron acompañar, motivar, escuchar, apapachar a la pareja cuando más lo necesitaba. Estuvieron ahí para después de cada quimio, radiación, o cirugía decirle que iban juntos a salir adelante. Que siguieron alentándote, ilusionándote, con los planes futuros que hoy están cumpliendo juntos.

Definitivamente el matrimonio puede sobrevivir el cáncer. Seamos empáticos y aprendamos a estar para cuando más nos necesite nuestra pareja. Sé que no es tarea fácil y bien lo menciona la doctora Laura en su libro. Dicen que en la cárcel y en la cama de un hospital se conoce a los verdaderos amigos. Seamos valientes y enfrentemos las adversidades.

La oncóloga catalana que te mencioné al empezar este Manual, habla de “Verbalizar las emociones”. Dejemos atrás un momento el tema de una enfermedad. Hoy, que tú y tu pareja están completamente sanos, te pregunto: ¿Le ponen nombre a sus emociones? ¿Saben poner en palabras lo que sienten? O solo se frustran y se distancian porque algo les incomoda, no les gusta, los hace sentir infelices y no saben expresar lo que es. Regálate un tiempito para pensarlo y poner manos a la obra. Quiero cerrar este espacio de hoy alentándolos a trabajar en sus emociones. Bien dicen algunos conocedores, que son la base de todo. No enfermes tu cuerpo con emociones que no dejas salir. No te atores con sentimientos que no sabes poner en palabras. No guardes. Y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.

 Odiseo Bichir y Yolanda: original boda

 

Raquel Bigorra

Para hacerse el bien y dejarse libres, Odi­seo Bichir y Yolanda Ventura decidieron casarse tras un ritual chamán en Te­poztlán. La pareja lleva jun­ta más de cinco años y la pre­gunta obligada de la pren­sa, cada vez que los veían en alguna alfombra roja, era la de: ¿Pa’ cuándo la boda?

Parece que se les empe­zó a complicar cuando se die­ron cuenta que para llegar al altar hay que tener en or­den una serie de documen­tos. Ellos mismos confesa­ron hace un tiempo que el papeleo engorroso no les ha­bía permitido dar el paso.

Estaban puestos, pe­ro no se daba la oportuni­dad. La exintegrante de Par­chís había dicho que le gus­taría estar rodeada de la naturaleza. Tener una mon­taña o el mar de testigo sería lo ideal para el día de su enlace. Pues sin invitados y sin tanta planeación, es­te par de guapos decidió dar el sí. Nos sorprendieron a to­dos al dar a conocer los deta­lles de su boda, muy original.

Algo sencillo pero lle­no de simbolismo: hi­cieron fuego, para dejar atrás el pasado y agrade­cieron el presente. Así, sin tanto rollo, Tepozt­lán, un chamán y los enamorados. Ahora son marido y mujer y des­de aquí se los aplaudo.

Hay un momento en la vida de muchas pa­rejas donde uno sien­te el deseo de regalar­se este bendito instante, que aunque usualmen­te invitamos a los ami­gos y familiares, la verdad es que es un mo­mento íntimo. De dos.

Se sienten tan úni­cas esas mariposas en el estómago, que vale la pena lanzarse al rue­do. En momentos de cri­sis en la relación, re­cordar ese momento puede hacerte volver a tomar el rum­bo de la armonía si las cosas no van tan bien como antes.

Lo que hicieron Odiseo y Yo­landa con este acto de amor es recordarnos a muchos que el momento perfec­to se construye con lo que sea cuando las ga­nas de hacerlo vienen del corazón. No impor­ta el ritual ni la religión. Si se hace de forma le­gal ante un juez, si vas de jeans o vestida de blan­co. Es un momento pa­ra ti y tu pareja que le su­ma mucho a la relación.

Si traes ganas, no es­peres a juntar la lana pa­ra poder llevar 200 in­vitados a una ceremonia, o a sacarte la lotería para irte de luna de miel. Hay quienes están es­perando comprar el de­partamento o la casa de sus sueños para estable­cerse y comenzar a go­zar de una vida en pareja.

Ponle pasión a cada día de tu vida. Vive como si cada instante fuera el primero y el último. Si tienes ganas de hacer­lo, hazlo. Vuélvete loco y vive tu sueño de amor como te dé la gana. Y esa locura llévala a cada momento que compar­tas con tu pareja. Y vivieron felices para siempre gracias a El manual de la buena esposa.

 Cómo enfrentar un duelo

Cuando supe que Hi­romi había muerto en el parto de su an­helada hija Julieta, me que­dé muda. Recién la había vis­to en el escenario de Mentiras, porque trabajó hasta casi el término de su embarazo. Me pareció la muerte más injus­ta del mundo. Una chava ta­lentosa, sana, joven, enamo­rada, a punto de hacer realidad su más grande sueño, el de convertirse en madre.

Hoy, en este Manual de la buena esposa quie­ro hablarles del duelo.

Ya sea después de un pro­ceso largo de enfermedad o una muerte repentina, las despedidas hay que saber­las manejar, porque podemos hundirnos en una profunda tristeza y no saber cómo seguir adelante con nuestras vidas. En una pareja hay pla­nes a futuro, una complicidad tan especial, que tener que renunciar al amor por la par­tida de alguno de los cónyu­ges, es aterrador. Dios quiera que jamás tengamos que pa­sar por el dolor que vive hoy Fernando Santana, el espo­so de la bellísima Hiromi y papi de su princesa Julieta. Pero hoy es una realidad que quedó viudo y perdió a sus dos gran­des amores. Hoy le toca acep­tar esta durísima realidad y no dejarse vencer por el dolor.

Hay herramientas que de­bemos conocer para dejar fluir el dolor que en estos momen­tos es necesario. Hay perso­nas que entran en la negación o se dicen a sí mismas que es una pesadilla, pero no acep­tan la realidad. Otros tratan de minimizar el dolor diciéndo­se que no perdieron tanto. Hay mil formas de evadir y alejar­se del shock, pero lo más sano es aceptar y dejar que los mie­dos, la frustración, la ira, im­potencia y el coraje salgan.

Después, acercarse a la fa­milia y los amigos. Es allí don­de vamos a encontrar el amor verdadero. El abrazo, las pa­labras de aliento, encontrar quien nos escuche una y otra vez dividiendo las mismas pa­labras y discursos. Eso está bien, el dolor hay que sacarlo.

Cuánto más pronto logre­mos reincorporarnos a nues­tras actividades cotidianas co­mo el trabajo y el gimnasio, me­jor. El ejercicio es sanador. Ya sabemos que la actividad físi­ca produce endorfinas que nos hacen sentir bien. Y en el tra­bajo nos sentiremos útiles.

Falta de apetito, insomnio, pocas ganas de vivir, son al­gunos de los síntomas con los que tendremos que lidiar des­pués de una pérdida tan gran­de. El sentimiento de culpa. Ese que nos mata por dentro cuando nos preguntamos por qué tuvo que partir la perso­na amada y no mejor nosotros.

Hay parejas que en me­dio de una discusión, con te­mas pendientes y sin resolver, parten. La otra parte se que­da con una gran culpa y con un sin fin de cosas por decir y ha­cer. Es bueno utilizar papel y lá­piz. No importa que no lo ten­gamos físicamente para hacer este tipo de despedidas o ejer­cicio emocional. Siempre ayu­da escribirlo, le hace bien al al­ma. Pensar que nuestros se­res amados están en un mejor lugar, también aliviana.

Estuve leyendo la carta que Fernando le escribió a su ama­da Hiromi y su hijita Julie­ta y no pude evitar echarme a llorar. Son palabras que es­tán escritas con el corazón y conmueven a cualquiera.

Bien por él, que aunque está lidiando con un dolor inexplica­ble por la pérdida de sus amores, está aprendiendo a enfrentar el duelo. Siento muchísimo por lo que está pasando y aunque no lo conozco, le deseo toda la fortale­za para poder seguir en pie, por él y por tanta gente como la fa­milia y amigos que lo quieren.

Como esposa, esposo, en al­gún momento de nuestras vi­das nos tocará vivir el dolor de la partida. Quizás sea yo la que llore a Alejandro o quizás sea él a quien le toque cerrar­me los ojos. Es ley de vida. Uno de los dos partirá primero. Si bien nunca estaremos prepara­dos para enfrentar un duelo de esta envergadura, aquí les com­parto algunas de las herramien­tas de las que debemos echar mano para poder seguir en pie.

Por último, les menciono la posibilidad de pedir y bus­car ayuda. Acudir con un es­pecialista. Un psicólogo, un psicoanalista o un tanatólo­go nos ayudará muchísimo a encontrar ese nuevo cami­no que debemos emprender.

No tomar decisiones a la li­gera ni hacer cambios bruscos en nuestra vida, también se re­comienda. ¿Estamos listos pa­ra enfrentar un duelo? Nunca. Por eso hay que vivir el aquí y el ahora, como siempre les escribo; valoremos y procuremos a nues­tra pareja como el primer día, como si fuera el último. Y vivie­ron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.

Aquí les comparto un frag­mento de la bellísima car­ta de despedida de Fernando Santana a Hiromi y Julieta.

“Hoy te dejo partir, mi vi­da hermosa, las dejo para que puedan ir en paz. Cui­da a nuestra hija, mi amor, se quedan aquí en mi corazón por siempre”: Fer­nando Santana.

 Buena relación con mi ex (JLo y Marc Anthony)  

Raquel Bigorra

JLo y Marc Anthony se unieron para ayudar a Puerto Rico, tras el de­vastador huracán que azotó a La Isla del Encanto. Pero es­ta no es la primera vez que lo hacen después de su divor­cio. Los cantantes han com­partido el escenario y hasta se han tomado juntos la foto con sus nuevas parejas. Al­go así como felices los cuatro.

No se crea. Hablo en se­rio y con todo el respeto ha­cia este par de también ac­tores, quienes cada vez que los veo juntos me ha­cen admirar su grado de in­teligencia y madurez.

Deberíamos aprender­les un poco, sobre todo cuan­do hay hijos, como es tam­bién su caso. No se trata de ser amigos y seguir confián­dose secretos o intimida­des después de una ruptura. Por respeto a la relación ac­tual, no debemos caer en ese tipo de confianzas. Pero te­ner una buena relación con el padre o la madre de nues­tros hijos es primordial des­pués de un divorcio. Y por sa­lud mental propia, también.

Cuánta gente hay que cre­ció escuchando al padre ha­blar horrores de la madre. O mujeres que no pierden oportunidad para descalifi­car al ex enfrente de los hi­jos. “Ojalá que se muera”, “Qué bueno que le vaya mal”. Ese tipo de comentarios los he escuchado mil veces, y conste que a gente sobria.

El resultado son personas adultas pagando millona­das en terapia, leyendo antes de dormir cientos de libros de autoayuda, en el mejor de los casos. La realidad es que lidiar con baja autoesti­ma, inseguridades, rencores y odios, es mucha de la herencia que nos dejan nuestros padres.

La ira, el despecho, la ven­ganza, no pueden ser par­te del 2017, ni de otro año que esté por venir. Ya tene­mos acceso a mucha infor­mación de cómo alejarnos de esos sentimientos. Hay gen­te que se aferra a cargarlos de por vida y solo hace misera­ble su existencia y la de todos los que están a su alrededor.

No se confunda, si me sa­lió muy mocho, pensando que Jennifer Lopez y Marc son un par de libertinos. Lo que pa­sa es que estos newyorican ha­ce rato que se dejaron de impor­tar, gustar y todo lo que tenga que ver con el romance. Debe­mos aprender a soltar, dejar ir.

Lo que no sume, aprenda­mos a alejarlo de nuestras vi­das. Pensemos en los renco­res y odios que estaremos he­redando de generación en generación, cada que ven­gan a nuestra mente pen­samientos destructivos.

Lo que pasó, pasó. Si te en­gañaron, perdona. Si fue el pa­dre de tus hijos, perdóna­lo aún más. Porque te mere­ces una vida llena de buenos pensamientos. Regálatelo.

Ya verás cómo vivirás más fe­liz, como lo hace JLo. Si le suma ayudar al pueblo de sus raíces, Puerto Rico, ¿por qué no hacer­lo? Si a sus hijos les da tranqui­lidad emocional y les hace feli­ces ver a sus padres juntos en su cumpleaños, ¿por qué no apa­gar las velas juntos del pastel de los gemelos Max y Emme?

¿Por qué no dejar las diferen­cias atrás? No hablo de hacer sa­crificios, hablo de desechar lo que no sume en tu vida. Atréve­te a ser feliz y darle el 100 a tu pareja actual. Llenarla de amor y seguridad. Si ve que no tienes dilema con tu ex, créame que es­to será un alivio para cualquier relación. Enfócate en los regalos de la vida. Deja que todos sean  felices, incluyendo a tu expa­reja. Bien por JLo y Marc, de los que hoy estamos apren­diendo que se puede y se va­le tener una buena relación después de un divorcio; pe­ro sobre todo que se puede ser feliz con la relación pre­sente. Claro, y cómo no ser­lo, si ya superaste los dolo­res del pasado. Y vivieron fe­lices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.

Estar en sintonía, como Ernesto D’Alessio y Charito

Ernesto y su esposa han formado una familia ejemplar

Qué importante es es­tar en sintonía con la pareja. Cuando uno va para un lado y el otro, en otra dirección, empieza a abrirse una brecha entre am­bos cónyuges que hace muy difícil encaminarse de vuelta.

Si bien debemos tener me­tas individuales y defender nuestros propios sueños, una vez que se está en un matri­monio, es de vital importan­cia que ambos miembros de la relación tengan conoci­miento de ellos y se sumen a la cristalización de las metas.

Hay que jalar parejo, como bien dicen. Les voy a poner un ejemplo muy básico: cuan­do uno quiere bajar de peso, se pone a dieta. Se hace el do­ble de difícil si una anda a le­chuga y el marido devora ta­cos, tortas y tlacoyos delante de nosotras. Diría que tiene al enemigo en casa. Lo mis­mo si su pareja es la prime­ra que le dice que no existen los sueños güajiros. Que ca­da vez que usted le cuenta al­guna nueva meta, éste le di­ce que es imposible de lograr­la, que desista. ¿Cómo? Si somos un equipo, la pareja de­be ser el principal apoyo y moti­vación. Esto une, hace que la re­lación crezca porque encontra­mos en la pareja un cómplice.

Acabo de ver unas imáge­nes que hablan por sí solas. Er­nesto D’Alessio y su esposa Cha­rito en unas vacaciones increí­bles. Los cuerpos de ambos son un espectáculo. Se ve que comen sano y hacen ejercicio. Aplau­so a los dos. Esto nos dice que es una pareja que está en sintonía. Hablan el mismo idioma, pues.

Seguramente entrenan mo­tivados y cuidan la alimenta­ción en equipo. Esto no es al­go que se construye de la nada. La pareja debe haberse sentado antes a hablar de cualquier te­ma o nueva meta, para dar el pa­so. Seguramente ambos traza­ron el camino de la salud en el matrimonio porque para ver­se así de paparazzi de verano; no hay otra manera para lograrlo que a ba­se de esfuerzo. Ya me los ima­gino pactando cuál es su día de destrampe. Me refiero al día en que se olvidan de la lechu­ga y le entran a los antojitos.

Revalúe su estatus en la rela­ción. ¿Dónde han dejado de po­nerse de acuerdo? ¿Qué me­ta le está costando a usted el doble porque se la está aventan­do sola o solo? ¿Dónde no tie­ne apoyo? ¿No le gustaría que usted y su pareja estuvieran tan conectados que se aplau­dieran y se alegraran por ca­da logro del cónyuge como si fuera propio? Y claro que lo es cuando se trabaja en equipo.

Ocúpese de estar en sinto­nía con su pareja. Y si en una de esas se motiva con las fotos de Ernesto y Charito y de paso se anima a checarse los tri­glicéridos y empieza a hacer ejercicios para quemar calo­rías, pues cuánto mejor. Aun­que yo me refiero a todas las áreas, no solamente a la física.

Trabajemos por nuestros sue­ños y hagámoslo en equipo. Recuerde que el matrimonio es una empresa. Y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.

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