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Miercoles 13 Diciembre del 2017
algo de nubes

Desde el Averno

Pedro Sola, El rey de la consola

Pedrito se la rifó en La Fiesta Bomba, todos querían la foto del recuerdo
Daniel Bisogno

No se pueden alcanzar a imaginar el pinche éxito rotundo que fue y que parece que seguirá siendo Pedrito Sola como DJ, gracias a la genial idea de mi queridísimo amigo Luis Rivas, integrante de Los Jonas Vloggers, uno de los más exitosos Youtubers y vlogueros de nuestro país, con los cuales de hecho estamos muy próximos a trabajar juntos, es una sorpresa que estoy absolutamente seguro que les va a encantar, pero esa es harina de otro costal, el caso es que mi Luisito Rivas tuvo esta genial idea de convertir a Pedrito Sola en DJ, aprovechando el fenómeno que se ha vuelto en redes sociales con mil cosas; desde memes, hasta bromas de aquella mención de mayonesa que Pedrito recontrarrezurró al aire, así que se le instruyó y se le preparó y al final se presentó en una de las fiestas más famosas de Día de Muertos, La fiesta Bomba que ya es un clásico, pues la fiesta también la organiza Luisito junto a su socio David.

Increíbles los vestuarios de Choche y David Allegre

Esto era de disfraces en un lugar que se llama El Dance Floor, ahí en la colonia Roma, así que por supuesto que me disfracé, más bien en Azteca me hicieron favor de caracterizarme del Guasón, pero muy al estilo del que hizo Heath Ledger, que para mi gusto es el mejor de todos los que ha habido, y así vestido me monté en mi Uber para no manejar tomado de regreso, casi le da un paro cardiorrespiratorio al chofer cuando me vio así vestido abordo de su unidad, pero aún así me transportó hasta el sitio en donde íbamos a apoyar a Pedrito, llegué antes que nadie y para mí no sorpresa, ya estaba Pedrito Sola, quien para su conocimiento siempre llega tres horas antes a cualquier compromiso, prácticamente a barrer, pues ya estaba ahí el señor Sola con su chaleco con estoperoles y su gorra de piel, llegó mi Luisito con un disfraz espectacular de uno de los malos de Las chicas súper poderosas, llegó también David Allegre, otro de Los Jonas vestido de Marilyn Monroe, que jurabas que era ella, simplemente espectacular, luego llegó mi adorado Choche el Blog, otro de los más exitosos de Youtube, quien también estará incluido en la sorpresa en la que ya estamos trabajando para ustedes, esta fusión de audiencias de Los Jonas Vloggers, Choche el Blog y la de su seguro servidor, verán qué maravilla, pues El Choche, quién junto con Luis, son mis amigos entrañables y hubieran visto el disfraz de mi Choche del Joven manos de tijera, aquel personaje fantástico que interpretó el gran Jonny Deep, ¡pero todo el disfraz lo hizo él a mano! Un artista mi Choche querido.

El Joven Manos de Tijera y El Guasón causando sensación

Pues ya estábamos todos y empezó a llegar la prensa a entrevistar a Pedrito, una multitud de periodistas al tiro con Pedrito que causó furor con su decisión de convertirse en DJ y estar más cerca de todo el público en las redes sociales, así que tuvo que dar decenas de entrevistas, y ¿qué creen? ¡Can can can! Pues resulta que Pedrito ya estaba en la necia de que él se quería subir a tocar de once a doce de la noche, ¡háganme el favor cabrón! Cuando a esa hora está vacío el antro, pero no lo lográbamos convencer de que entrara más tarde a tocar, pues Pedrito se acuesta muy temprano, quien sabe si se duerma, pero de que se acuesta temprano se acuesta temprano, ¿con quién? Tampoco lo sabemos ¡viejillo puerco y cogelón! Pero afortunadamente se entretuvo dando las entrevistas y como no le para el hocico al señor, pues se siguió sin tomar conciencia del tiempo hasta las doce y media de la noche , así que en contra de su voluntad subió al escenario como al cuarto para la una, aquello se caía cuando empezaron a sonar los primeros acordes de Mayonesa, el tema con el que abrió obviamente mi Pedrito, en la pantalla gigante atrás de él, aparecían memes y la gente se volvía loca, no pararon de gritarle ni de aplaudirle mientras estaba en el escenario, yo abajo aplaudiéndole también con mi Choche y David, mientras mi Luisito estaba al pendiente de todos los detalles del show de Dj Sola, El rey de la consola, un éxito sin precedentes, pues prendió a toda la chaviza sin parar hasta que se bajó del escenario, no sin antes cerrar con aquel gran tema de Claridad, de Menudo, ¡con todo y coreografía!

Me veía casi como Ledger

Se prendió tanto el evento que la gente comenzó a irse alrededor de las seis de la mañana y con ganas de todavía más fiesta, con decirles que varios empresarios amigos de Luis Rivas y con los que ha trabajado desde siempre, ya le pidieron a El rey de la consola para que se presente en distintos lugares de la República, ahora solo faltará convencer al señor, que luego se pone medio mamón, para que ustedes lo puedan ver en su ciudad y puedan bailar con él. Claro está que desde que terminó la tocada no ha parado de tomar ibuprofeno, ácido acetilsalicílico y relajantes musculares después de la bailada, que yo hasta llegué a pensar que era un ataque de epilepsia mientras lo veía allá arriba. Pues ya decidirá este señor si sigue metiéndose su buena feria haciendo más presentaciones con este equipo, que se las sabe de todas todas y así seguirle dando sus buenos gustitos a su larga fila de sobrinos que tanto le quieren, ¿y como no? Sí es Pedro Sola, El rey de la consola, y si se descuidan, hasta les pellizca la cola. He dicho.

Que anfitriones los Ramones

Daniel Bisogno

De las cosas fantásticas público querido que tiene esta profesión, es sin duda alguna el poder hacer amigos entrañables que la gente no podría ni imaginar, las estrellas que ustedes ven en la pantalla y yo también de repente, con el trato, el trabajo y el día a día, se convierten en amigos más allá de las cámaras y los reflectores, como este caso he tenido tantos en mi vida, he tenido la fortuna de conocer a fondo y ser amigo de verdad de gente como mi Kuno Becker, Los Mascabrothers, Aracely Arámbula, Los D’Alessio, Ninel Conde, Anahí, El Negro Araiza, Alan Tacher, por solo mencionar uno que otro de la afortunada lista de verdaderos amigos que he hecho en esta profesión, y del que les voy a contar a continuación lo conocía en la televisión como todos, lo admiraba, algunas veces llegamos a coincidir en persona como en la boda de Anette Cuburu en Acapulco o en algunos estrenos de teatro, pero realmente fue hasta que hicimos juntos El Tenorio Cómico que Adal Ramones y yo comenzamos a tratarnos a fondo, a coincidir en muchas cosas, en formas de pensar y de ser a título personal y a título profesional, uno nunca sabe cómo ni con quien va a hacer química y con mi Adalito se hizo, además de talentoso, cosa que se agradece, tiene un sentido del humor cáustico, justo como el que le gusta a su asqueroso y seguro servidor que les escribe, así que a partir de ese momento nos empezamos a llevar bien y a coincidir y por si fue ra poco, mi mujer y Karlita, la esposa de Adal se volvieron íntimas, ya ve como son las viejas, ¡se volvieron una!

Y pues este fin de semana nos invitaron a su departamento en Acapulco y como ustedes saben, pues yo tengo que viajar siempre como húngara, pues hasta allá fuimos a dar con mujer, niña y nana en la camioneta, eso sí, con unos vinitos y el whisky que le gusta a mi Adalito y tocamos el timbre ya en el paradisíaco puerto y no saben ustedes el trato que recibimos desde que llegamos, el departamento de mi Adalito está muy pipirisnais y ellos, los dos, son unos anfitriones maravillosos, llegamos el sábado a primera hora pues el viernes me tocó ir a hacer Ventaneando a la ciudad de Puebla de los Ángeles, así que ya llegué muy tarde como para a esa hora tomar carretera, a las 6 de la mañana hasta la nana de mi niña ya tenía puesto el pedorrón en el asiento, en cuanto llegamos, cuatro horas después, que nunca he podido hacer menos de camino, toda la gente se llena la boca diciendo que hace tres horas, bueno hasta uno me dijo una vez que él hacía siempre dos horas y media, !pinches mentirosos! ¡Son cuatrocientos kilómetros! Yo me he ido metiéndole pata sin parar y jamás he podido hacer menos de cuatro horas, pero eso es harina de otro costal, alrededor de las 10:30 ya estábamos sentándonos en la mesa de la terraza del piso quince, donde mi Adalito tiene su departamento, ya nos estaban esperando para desayunar, con frutita, sopecitos con chorizo y unos huevos en cazuela que eran una joya, a y un cafecito, al poco rato y después de unas cuantas risas llegó mi comadre Raquel Bigorra, quien también estaba invitada, solo que se quedó en su propio departamento, pero todo el día estaba con nosotros, nos bajamos a la playita a retozar las carnes y la pasamos gloriosamente, mi Adal se llevo a sus dos hijos, a Paola de 16 años y a Diego de 8, Paola además se llevó a dos amigas de la escuela, y como están en la edad de que empiezan a querer salir de reventón, pues era toda su intención, pero poca gente conoce quién es Adal Ramones como papá, es verdaderamente admirable, entregado totalmente a sus hijos, a su educación, es estricto pero amoroso y sus hijos por consecuencia son el equivalente, buenos niños, obedientes, cariñosos, acomedidos, todo bien, ahí estuvimos disfrutando de la compañía del mar y el sol, por la noche fuimos a echar la cenita a un restaurante japonés: Adal, Karlita, La Bigorra, Alejandro Gavira su marido y mi compadre, la hija de Adal y sus dos amigas, mi mujer y yo, hubo que interrumpir momentáneamente el convivio para llevar a las niñas a un antrillo que estaba justo al lado del restaurante y fíjense nomás, Adal le dio permiso de ir dos horas.

Las fuimos a dejar, seguimos en el restaurante celebrando, de hecho nos encontramos ahí a mi Ninel Conde que iba con dos amigas y curiosamente estaban en los mismos departamentos que nosotros, hasta nos echamos un traguito para celebrar el encuentro, por cierto, mi Ninel estaba también con nosotros en El Tenorio, a las dos horas justo fuimos por Paola y sus amigas y cinco minutos antes de la hora pactada ya estaba ahí paradita y bien portada, ¡pa’ que vean lo que es tener bien educados a los chamacos público querido! Luego Adal, Karlita, Cristina y yo nos quedamos hasta las cuatro de la mañana platicando y riéndonos en la terraza y el domingo, fantástica la convivencia también, mi Karlita como una reina se aventó un pulpo enamorado ¡que estaba simplemente exquisito! Todos le entramos como si no hubiese un mañana, hasta mi Michaela le pegó y también mi ahijada Rafaela, las dos con su pañal pero ¡trague y trague pulpo!

Todavía en la noche fuimos a que nos dieran un masajito en el spa del edificio, salimos como nuevos, tan nuevos que estamos planeando mi Adal y yo hacer algo juntos, ya les informaremos pero va a estar muy bueno. Por lo pronto vengo en la carretera de regreso y puse a mi mujer a manejar mientras escribo estas líneas, pero ya los tengo que dejar para seguirle yo. He dicho.

Coco afloja la calaca

Reviví mi infancia al llevar a mi hija al cine
Daniel Bisogno

Nada más emocionante que cuando te llevaban de niño al cine, ¿a poco no, público querido? Recuerdo perfectamente cuando mis papás nos llevaban al cine y era verdaderamente mágico; nos llevaban a diferentes, pero yo recuerdo, por ejemplo, tardes interminables en el Cine Estadio, que tiempo después fue el Teatro Silvia Pinal y ahora es uno de los templos de Pare de sufrir. Ahí pasaban tres películas distintas y muchas veces nos las llegamos a chutar las tres, cada una acompañada de las tortas con su respectivo refresco que nos compraba El Concho. Y si por ahí todavía quedaba algún huequito, yo muchas veces remataba con unos pon pons o con un gaznate que todavía hasta la fecha me sigue pareciendo una delicia, aunque ya no lo venden en ningún cine. Pero ir a las salas cinematográficas era muy distinto a como es hoy en día. De niño, lo más atrevido que podía hacer en mi caso es que antes de que empezara la película, cuando estaban las luces prendidas y cuando empezaban los cortos, que lo mismo era un noticiero que se llamaba Notimundo o los de dulces y chocolates Escalona, yo corría por la alfombra del cine en la parte delantera y justo abajo de la pantalla estaba todo de subida y al llegar hasta el punto más alto, me bajaba rodando como Tohuí por toda la alfombra. Claro que los ojos de pistola que me echaba mi papá desde su asiento mientras le daba cran a su primera torta, que muy probablemente era de chorizo con queso amarillo, me hacían bajarme y regresar triste y cabizbajo a mi asiento; y pues yo también agarraba mi primera torta, que muy probablemente haya sido de jamón con quesillo, mi malteada Bonafina de lata y ¡a disfrutar de la función!

Las cosas han cambiado rotundamente. Apenas ayer llevé a mi hija Michaela por primera vez al cine; yo no sabía que existía algo así, ahora ya hay unas salas especiales para niños chiquitos ¡que tienen juegos! ¡Oyó usted bien semejante sacrilegio! ¡Juegos! Albercas de pelotas, toboganes, columpios, resbaladillas ¡en plena sala! Y los niños juegan ahí con un escándalo infernal, brincan y gritan sin parar, todo esto antes de la función, y ya se podrán imaginar ustedes el pedo que resulta bajarles la adrenalina a los engendros demoniacos para que se sienten a ver la película. A mí me costó uno y la mitad del otro, pero al final se logró. La película fue Coco, que primero yo pensé que era protagonizada por Diego Armando Maradona, pero resulta que no, que era de animación, de Disney-Pixar, y pues que comienza.

Hay cines especiales para que los niños echen relajo

Hoy por hoy, parece que esta película ya llegó, por lo menos en México, a ser la película de Disney más exitosa de todos los tiempos. Y, dicho sea con verdad, me da gusto; pues hay que decir que la película completa se basa en nuestras tradiciones mexicanas del Día de Muertos y es un orgullo que esas sean expuestas ante todo el mundo, porque son verdaderamente sensacionales. La película trata sobre un niño que en ese día, por razones que ya seguramente verán, pasa del lado de las almas la noche de muertos y ahí se encuentra con sus antepasados. La película está hecha maravillosamente, con decirles que hasta mi niña a su año y medio de edad se quedó atónita ante todo lo que sucedía en la pantalla. Un placer también escuchar voces en el doblaje de la película muy familiares para nosotros, como Gael García Bernal, Angélica María, Angélica Vale y Marco Antonio Solís El Buki, entre muchos otros. La película a veces puede llegar a ser pretenciosa intentando, como todas las películas de Disney, dejar una enseñanza, un mensaje positivo; también es muy triste, como casi todas las de Disney también. La película tiene sus momentos muy depresivos, la luz también es muy lúgubre y al final uno siempre termina llorando, por lo que mi hija es hora en la que todavía no me habla. Solo me agradeció un poco cuando a la mitad de la película hacen un intermedio para que los niños vuelvan a jugar un rato, justo cuando ya los habías logrado domar y bajarles tantito la energía, es justo cuando se las vuelven a subir.

Ya es la cinta más vista en México

Así que sí, está usted imaginando bien: vuelven a estar hechos unos demonios durante el resto de la película, con decirles que hasta tuve que pedir una cubita para desestresarme y dejar que fluyera la vida. Triste la película, bien hecha, rescata nuestras tradiciones (un tanto revueltas, sin idea) bien doblada, una cinta animada pero más para adultos, desde mi punto de vista. Ya no hay gaznates en el cine, pero ahorita me voy a desquitar. Moraleja: “Directito al tobogán yo corro y no me importa que en una de esas, se me atore el pedorro”. He dicho.

El nuevo grupo Bronco forma parte de la banda sonora de Coco

Ñáñaras en el occipucio

Daniel Bisogno

Twitter/ @DaniBisogno

Siempre he sido adicto al terror, público querido, dador de amor y cariño a su vez; creo que es evidente: desde niño mi papá nos llevaba películas de terror a la casa para pasárnoslas en la betamovie. Películas que muchas veces no habían ni estrenado, pero El Concho ya las había conseguido. Obviamente no traían subtítulos, pero El Concho nos las iba traduciendo a su entender, cosa que resultaba todavía más divertida. Nos reuníamos en la recámara azul, que era el cuarto de tele en la casa, mis papás, mi hermana, mi hermano (que apenas si hablaba, bueno sigue así) a veces hasta mi abuelita Queta y yo. Y disfrutábamos películas como Halloween, Viernes 13, Noche infernal y La profecía, por solo mencionar algunas. Y olvídese, cada que alguien tenía que bajar por algo a la cocina, teníamos que dejarlo a la suerte, pues a todos nos daba terror. Muchas veces el que terminaba yendo era mi hermano el menor, que nomás alcanzaba a decir “mata michacha”, y le tocaba bajar por los Frutsis.

Ese terror se volvió parte esencial de mi vida y hasta la fecha disfruto mucho de las películas de miedo, de las casas de terror (voy a todas), de todo lo que tenga que ver con el género; pero siempre tiene uno en el subconsciente la garantía de que al fin y al cabo es ficción, sabemos que lo que sucede está detrás de la pantalla, en el escenario, y eso es un gran alivio. Digamos que parte de ese placer por disfrutar el terror es el poder apagar la tele o salirte de la casa de terror. Pero, público querido, hace unos días viví algo totalmente diferente, una experiencia muuy distinta, y como no quiero que esto parezca un comercial, no voy a decir la marca de la cerveza que lo patrocina, pero es un Hotel de Leyendas en Paseo de La Reforma. Me invitaron en sábado en la noche, claro que mi verdadero terror comenzó desde antes de la llegada, pues Reforma y todos los accesos estaban completamente cerrados, porque era una marcha ciclista. Después de dos horas de verdadero terror pude estacionar mi coche a varias cuadras del lugar, en un centro comercial sobre la Avenida de los Insurgentes, y caminar durante media hora tomándome fotos y saludando ciclistas. Imaginen qué linda experiencia llevaba yo vivida hasta el momento.

Por fin llegué al lugar y me impresionó que todos los que trabajan ahí tienen cara de perturbados, no con máscara ni disfraz; parece que hicieron casting en el hospital psiquiátrico Fray Bernardino: desde que entras sientes una vibra exótica, como quien dice bien trabajada. La producción de todo es impecable, primero te reparten un listón con una llave. Hay tres colores de listón y cada uno equivale a una leyenda distinta. Ese día estaba de invitado también Sergio Sepúlveda y me dije a mí mismo: Ya tengo con quién compartir mi terror. Pero cuál va siendo la sorpresa de que lo único que compartimos fue un pequeño locker para guardar nuestras pertenencias. Después nos separaron pues a él le tocó una leyenda diferente. La mía se llamaba El relojero.

Desde que entras empiezan a jugar con tu mente, pues te vuelves un testigo presencial de todo lo que allí acontece, de alguna forma despiertan todos tus más básicos instintos de supervivencia y estás en alerta máxima durante los cincuenta minutos que dura el evento. Corres constantemente, presencias escenas muy bien hechas y de repente, por ejemplo, tienes que pasar por un túnel donde apenas cabes hincado. Luego la escena que ya habías visto dentro de un cuarto la ves desde afuera de la joyería y posteriormente desde la parte de arriba; luego pasas por lugares escalofriantes, pero no cuestiones de brujas y fantasmas, no, los verdaderos demonios que cada uno trae dentro y que cuando alguien los saca a flote te llevan a un grado extremo de terror.

 

Yo entré con seis personas y un supuesto guía; de repente ya nomás estaba con dos de los seis que iban; después apareces de la nada con otros tres y no sabes dónde están los otros con los que estabas. Te hacen perder noción de realidad y fantasía, así que tu cuerpo empieza a reaccionar con verdad a estímulos falsos; empiezas a entrar en terror, pero del verdadero, del que tu cuerpo no sabe que es mentira, así que la experiencia es estrujante.

No quisiera revelarles mucho de la historia, porque vale la pena que la experimenten; pero imaginen que en una de esas nos dicen a mí y a otras dos chavas: “A ver, ustedes tres, vengan conmigo”, y de repente ya estábamos en una especie de estacionamiento abandonado, y nos suben a un coche en ruinas en el asiento de atrás y de pronto aparece el caníbal por el vidrio del coche, lo rompe y saca de la greña a una de las que estaban conmigo. Luego rocían de gasolina el coche, lo prenden ¡y empiezan a contar! No saben ustedes con el terror que se baja uno corriendo y con mi agilidad, ¡ya se imaginarán mi rapidez! Total, que sale uno con una experiencia ¡fuera de este mundo! Si no se le frunce a usted el cutis, vaya y enfréntese a usted mismo. He dicho.

Se me atoró el Pan de muerto

El equipo de Ventaneando fue invitado como padrino de la obra; aquí con Pepe Alonso
Daniel Bisogno

¡Así es, público querido, dador de amor y cariño a su vez! Fuimos invitados como padrinos de la placa de la obra Pan de muerto, así que la verdad es que yo no sabía ni con qué me iba a topar, y fue toda una experiencia. El teatro está en la colonia Narvarte, en la calle de Zempoala; por ahí llegué siguiendo el Waze, así que me estacioné como a dos cuadras del lugar, enfrente de una taquería. Por cierto, se me hicieron agua las papilas gustativas cuando me bajé, porque este su asqueroso amigo no había pasado a deglutir nada durante todo el día; pero ya no tenía tiempo de empujarme 3 de suadetro y 3 de buche, así que hice de tripas corazón y caminé hacia el teatro.

Desde media cuadra antes sonaba una música couplé increíble; llegando al lugar, en el pequeño lobby estaba una mujer cantando con músicos en vivo esta alegre música, con mucha gente afuera. Llegué y ya mis compañeros de Ventaneando estaban dentro del recinto; nos pasaron al teatro más pequeño, porque en el lugar hay dos foros, uno para más gente, que es donde se está presentando esta obra, y el otro más pequeño, un lugar increíble de verdad, con mucha onda. Estuvimos sentados en el teatrito; en lo que pasaban al público al grande, nos tenían sandwichitos y pan de muerto así que, la verdad, sí tuve que encajar diente, pues vino bien. Les digo, venía yo hambreado.

Afuera saludamos a don Pepe Alonso, padre de la protagonista de la obra, María Rebeca; un placer siempre saludar y platicar con este primer actor, que además es simpatiquísimo; poco después entramos al teatro ya a acomodarnos para disfrutar de la puesta en escena; la ambientación es simplemente fabulosa: una funeraria de muy baja ralea, dos mesas con ruedas con un cadáver tapado en cada una y una ofrenda de muertos de fondo, todo a media luz. El primero en aparecer fue Adrián Rubio, cuyo personaje es un maquillador y embalsamador de cadáveres. Hace referencia a que es Día de Muertos y que a él le hubiese gustado estar en Mixquic en ese momento, festejando, pero cayeron dos muertos en ese momento y se había tenido que quedar a trabajar.

Desde el primer momento empieza una mezcla de sentimientos para el espectador, pues a pesar de lo duro del tema y el terror que transmite al público, de inmediato se hace notar el implacable y cáustico humor negro de la obra; y como a este discípulo del Rey de las Tinieblas que les escribe le fascina esto, pues me acomodé en el asiento y me dije a mí mismo: “Esto me va a encantar, así que vénganos tu reino”, y créanme lo que les digo, ¡simplemente me fascinó! En cuanto comienza a trabajar Dimas, el personaje de Adrián Rubio, ve a uno de los dos cadáveres que tiene ahí y empieza a hablarle bonito, y en un momento empieza a besarlo y posteriormente ¡empieza a tener relaciones sexuales con el cadáver!

Así es la obra en su negrísimo humor. También toca el tema de la necrofilia, o sea, aquellas personas que gustan de coger con muertos, para que nos quede más claro a todos. Y justo cuando está a medio brinco (que la verdad tendrá su encanto, pues no hay quien te reclame: “¿Por qué tan poquito?”, ni “dime vaquero”, ni el tradicional “¿cómo me llamo?”) ¡pues que se le despierta la muerta! ¡Oséase María Rebeca! Ese es el punto de partida de la obra, que nos lleva por todos los géneros y todas las emociones, de verdad, principalmente por la risa, pues el negro humor con que está escrito cada uno de los diálogos es excelente.

La obra dura alrededor de una hora, tiempo más que suficiente para contarnos una historia excepcional y haciéndonos, a través de la risa y de la dureza del humor negro, pasar un rato simplemente glorioso. Además, como espectador se agradece profundamente el que una obra tenga esta maravillosa duración y no las obras que llegan a durar más de tres horas, cuando el público ya lo único que quiere es largarse; y uno avienta una nalga para un lado y luego para el otro. Aquí hasta la duración es exacta, la nalga como que sabe que el martirio no va a ser tanto y cuando llega el final, todavía está en forma.

Grata sorpresa nos llevamos con esta obra

Fue entonces cuando se nos llamó al escenario, cosa nada sencilla, pues estábamos en el piso de arriba, así que en lo que yo trasladaba mi humanidad desde ahí hasta el escenario, pues sí pasó a tardar un poco; pero al final lo logramos, felicitamos con toda sinceridad al equipo que hace posible esta puesta en escena y de verdad nos quedamos con amplias ganas de recomendarla. Una experiencia totalmente distinta, y si además le agregamos que mi María Rebeca se avienta un desnudo con el cuerpazo que tiene, pues la noche está completa. Moraleja: Así están las cosas, vaya a ver a María Rebeca con sus pezoncitos rosas. He dicho.

 

Pedro Sola, El Rey de la Consola

|| En estos 20 años en Ventaneando, son incontables las bromas que le he hecho a Pedrito
Daniel Bisogno

Twitter/@DaniBisogno

Público querido, los saludo con afecto y amor a todos ustedes desde este temido rincón del averno, para ser testigo junto con ustedes de una más de las osadías que le he hecho hacer a Pedro Sola a lo largo de estos 20 años que tenemos de convivir todos los días. Pedrito Sola ha sido un conejillo de indias maravilloso y siempre ha salido avante de cualquier reto que se le ha impuesto. Recuerdo que los primeros tragos amargos que le hice pasar a mi Pedrito fue cuando con Ventaneando fuimos por primera vez a Disneylandia, porque cabe mencionar que fuimos varias, pero ese día primero lo convencí de que se subiera al Space Mountain. Él no imaginaba lo que iba a vivir; creyó que era como el trenecito del Parque de los Venados. Cuando arrancó aquel juego a toda velocidad, a mi Peter casi se le descose la cirugía que con tanto esfuerzo y sacrificio pagó; pero lo disfrutó, como todo. Luego lo trepé al de Indiana Jones: hubiesen visto la jeta de Pedrito Sola cuando veía que se le venían encima todas las piedras de la mina. Luego, para rematar, lo subí al Rock and Roller Coaster, ese arranca a 320 kilómetros por hora, ¡y Pedrito con su portafolios en las piernas! ¡Casi le da un paro cardiorrespiratorio de la impresión! Claro que posteriormente el pinche Pedrito me la cobró subiéndome al Pequeño Mundo de las Maravillas, que es una lanchita que va a dos por hora, viendo muñequitos de distintas partes del mundo; luego me trepó al de Peter Pan, al de El Extraterrestre, ¡y a todos los infantiles del parque!

|| Luis, de Los Jonas Vloggers, fue el artífice de la idea

Pero ahí no han acabado las hazañas de Pedro Sola, público querido: lo he disfrazado de todo en el programa, desde Camila Parker, la esposa del Príncipe Carlos, hasta de Elba Esther Gordillo. Lo hemos vestido de Anita la huerfanita y ponerlo a cantar y a bailar Puros palos dan; lo vestimos hasta de la pájara Peggy para bailar La carabina de Ambrosio; luego lo convencí de llevármelo a hacer radio conmigo en el programa El mameluco, aun cuando jamás había hecho radio en su vida. Estuvo 10 años conmigo compartiendo el micrófono, siempre se le frunce el cutis cada que lo pongo a hacer algo nuevo, se pone ñañaroso, pero al final siempre resulta un éxito, como cuando entró también con nosotros a conducir el programa Tempranito, que por cierto lo hizo maravillosamente, aunque un día nos dejó de hablar a Alan Tacher y a mí porque mientras estaba al aire en su sección de telenovelas le aventamos al suelo la cabeza de la botarga del castor de Home Mart; se puso furioso, ya después hubo que contentarlo.

|| Pedro Sola fue toda una sensación animando la fiesta

Una de las hazañas más difíciles fue convencerlo primero de estar en El Tenorio Cómico conmigo, la idea de hacer teatro le aterraba; pero en cuanto pisó el escenario, ¡se quería volver loco de la felicidad! Es más, ahí donde lo ven de remilgoso y pedero, se aventó toda la gira con nosotros, puebleando y trepado en el autobús; y aunque luego se aventaba unas jaladas, como un día que íbamos de Mérida a Cancún de madrugada en la carretera y de repente me despertó un calor insoportable, un sudor por todo el cuerpo y un sopor asfixiante. Se despertaron todos, Los Mascabrothers, Adal Ramones, bueno hasta el Hijo del Santo quería arrancarse la máscara delante de todos nosotros, cosa que ¡ningún contrincante en el ring había podido lograr! Y todo esto porque Pedrito sintió frío y mandó a apagar el aire acondicionado ¡de todo el autobús! ¡Figúrense! ¡Viejillo cabrón! Luego en las funciones se quejaba de que salíamos tarde y no quería que improvisáramos durante la función, para que él pudiese llegar a su casa a dormir temprano. Pero al final también se divirtió ¡como enano! Ahora lo convencí de lanzarse como DJ gracias a la brillante idea de mi amigo del alma Luis Rivas, de Los Jonas Vloggers, con quien por cierto estoy preparando una gran sorpresa para todos ustedes trabajando juntos. A Luis se le ocurrió esta joya de lanzar a DJ Sola, El Rey de la Consola, así que el pasado viernes en el Dance Flor, ubicado justo enfrente de lo que era el teatro Silvia Pinal, en la colonia Roma, Pedro Sola puso a bailar a todo el público presente en el lugar. No se imaginan este espectáculo fantástico. La fiesta fue de disfraces y también estuvo ¡La Tigresa del Oriente! Imaginen ustedes. Un gran grupo de artistas fue a aplaudir a Peter, a quien el público le pedía su mayor éxito, sin duda alguna, la de La mayonesa. He dicho.

|| Por supuesto, tocó el inevitable tema de La mayonesa

Corta al patán

El elenco de Cómo cortar a tu patán, una película que cumple su cometido
Daniel Bisogno

Twitter/  @DaniBisogno

¡Nuestro cine mexicano está cambiando, público querido! A veces late bien y otras tantas para mal; recordemos que hace unos 25 años aproximadamente se trató de sacar de las cenizas a nuestro cine, después de como lo dejaron las películas de ficheras, que durante dos décadas lo vapulearon sin cesar. En ese entonces empezaron a surgir algunas películas de calidad con directores brillantes, La mujer de Benjamín, Cabeza de Vaca, Solo con tu pareja, La tarea, Sexo, pudor y lágrimas, Rojo amanecer, más tarde Y tú mamá también, Así es la vida, La perdición de los hombres, Los motivos de Luz, El Callejón de los Milagros, Amores perros y Dos crímenes, por solo mencionar algunas.

Empezaron a levantar de la lona a nuestro cine, empezó poco a poco a retomar prestigio; vinieron los premios, los reconocimientos, los directores de la talla de Cuarón, Iñárritu, Del Toro y los de más experiencia como Jorge Fons, Arturo Ripstein, entre otros. Fue rescatando y consolidando de nueva cuenta el cine que durante tantos años nos representó exitosamente a nivel mundial; pero siendo muy honestos, la mayoría de las películas antes mencionadas eran muy buenas, pero un tanto depresivas. Hagan memoria: casi todo nuestro cine estuvo enfocado en mostrar, a través de buenas historias, todo lo más bajo y ruin de nuestra sociedad. Amores perros, por ejemplo, o Los motivos de Luz, donde Patricia Reyes Spíndola después de una vida totalmente miserable, un buen día decide matar a todos sus hijos y luego a ella misma. Sí, muy buenas historias, pero muy crudas, muy duras. Y durante varios años esta fue la tónica; pero de unos cuantos años para acá como que a alguien le cayó el veinte de que nuestra gente, todos los mexicanos, también queremos y necesitamos reír. Entonces empezaron a surgir en nuestro cine los primeros intentos de regresar a la comedia, género que antes lo hacíamos maravillosamente con Tin Tan, con Cantinflas, con Mauricio Garcés, con Joaquín Pardavé y muchas otras figuras. Recuerdo una verdadera obra de arte de humor negro, El esqueleto de la señora Morales, con Arturo de Córdova y Amparo Rivelles, escrita por Luis Alcoriza, quien fuera marido de Angélica Ortiz, mamá de Angélica María, abuela de Angélica Vale y de paso tía abuela mía. La comedia es de los géneros más difíciles y la gente tiende a minimizarla, pero ahora que se está retomando en nuestro cine, se habrán percatado de lo compleja que es, pero absolutamente necesaria. Y aunque muchos han tomado el camino fácil intentando hacer comedias románticas al estilo gringo, pero región cuatro, otros han hecho buen trabajo. Por eso cuando mi vieja me pidió que la llevase a ver Cómo cortar a tu patán, pues la verdad me sentí ñañaroso y de momento no accedí. Pero luego tuve de invitados en Ventaneando a dos de los protagonistas, a Mariana Treviño, a quien usted puede ver en Club de Cuervos como protagonista, y Cristopher Von Uckermann, a quien obviamente usted recordará en RBD; pero también en Kdabra, donde hizo Uckermann un trabajo excepcional.

 

Así que cuando vi de qué trataba la película y combinada con estos dos grandes actores (porque Mariana Treviño es una verdadera joya, fantástica para la comedia) también como que empezaron a darme ganas de ir a ver la película. La contaron tan sabroso y tan sueltos en el foro de Ventaneando que hasta me dieron ganas de ir a verla, así que le dije a mi mujer: “Ándale, vamos a ver la chingadera esa de película que quieres ver”, y pues hasta allá fuimos a dar. Y como no habíamos comido, hasta una torta cada uno con un bote de palomitas para los dos y un refresco cada uno por la módica cantidad de 388 pesos (pinches ratas) pero la verdad es que la disfruté. Ya con el salami en la boca, sin albur, arrancó la proyección, claro que para ese momento mi vieja ya se había empacado toda la torta, y como traga como perro de La Marquesa, a la primera, de una masticada y sin tomarle sabor, pues ya nomás le quedaban como tres palomitas y un sorbito de refresco; en cambio yo estaba casi nuevo: tres cuartos de torta y todo lo demás intacto. Imaginen ustedes que la película cuenta la historia de dos hermanas huérfanas que viven juntas y una (Mariana Treviño) reniega del amor, es terapeuta al respecto, y dice que jamás hay que enamorarse; la hermana más traviesa y juguetona (Camila Sodi) está estrenando un novio que le quiere presentar a la hermana mayor. La hermana mayor se va de antro y ahí conoce a un chavo (Sebastián Zurita) con quien se va a ponerle peluca a Kojak esa misma noche; echan pasión, ella, como es su costumbre, se va sin avisar a la mañana siguiente y cuando llega a su casa la hermana le presenta al novio. Vaya sorpresa cuando ella y nosotros vemos que es precisamente con el que ella se acostó (Sebastian Zurita) a partir de ahí surge esta historia y vemos las peripecias de Mariana Treviño para separar a su hermana de las garras de este patán. De hecho tiene que valerse de la ayuda de su maestro de yoga, quien es su mejor amigo (Von Uckermann) para que ayude a alejarla de ese patán. La película no es pretenciosa, está simpática, te ríes en varios momentos, que es lo que más necesitamos, y cumple con su cometido. Es ligera y bien actuada, la dirección es buena. En resumidas cuentas, me gustó, con decirles que hasta me cayó bien Camila Sodi en su personaje. Mariana y Cristopher están muy bien y Zurita no se diga, así que si quiere reírse un rato sin mayores ideales, vaya a ver Cómo cortar a tu patán, y si quieren deleitarse las pupilas, para los hombres está mi Camilita y para las mujeres Zurita y Uckermann, que sale sin camisa para que se vayan tocando sus partes desde ahorita. He dicho.

Camila Sodi y Mariana Treviño

Tradiciones y detalles que encantan

Daniel Bisogno

Twitter/@DaniBisogno

Ya viene el Día de Muertos y, no sé a ustedes, pero a mí de chiquito me encantaban estas fechas: era lo máximo salir a pedir mi calaverita con mis amigos, y esas son nuestras tradiciones: la calaverita, el pan de muerto, la ofrenda. A mí me las enseñaron y es nuestra obligación transmitírselas a las nuevas generaciones, ¿a poco no nos divertíamos con todo esto? No se imaginan cuántas veces me tragué el pan de muerto que tenían en la ofrenda, ya con barniz y todo, me valía gorro, yo me lo empujaba. Nos disfrazábamos con lo que teníamos a la mano: una sábana con dos hoyos, una máscara mal hecha de calaca, o nos pintábamos ensangrentados con las pinturas de nuestra mamá, que siempre terminaba poniendo el grito en el cielo porque le habíamos echado a perder su labial. Antes podíamos salir a caminar por las calles para pedir nuestra calavera, y nos daban dulces, fruta y a veces ¡hasta dinero! Yo, como buen obeso, prefería los dulces directamente, porque la fruta terminaba hecha literalmente caca en nuestra calabaza de plástico y el dinero pues era para lo mismo, pero yo me quería evitar la fatiga de tener que ir a la tienda a comprarlos. La gente abría su casa de noche con toda confianza para darles su calaverita a los chamacos mugrosos, sin ningún miedo de que se les fueran a meter tres malvivientes con pistola a vaciarles su morada.

Los más pipirisnáis tenían su calabaza de plástico de ínfima categoría; otros, a una caja de zapatos parada le hacían ojos, nariz y boca de calabaza y adentro le ponían una vela prendida, y nos sentíamos soñados. Y por la calle se veían grupos de niños disfrazados con esas velas que alumbraban en la obscuridad y se veía increíble. Así fueron mis días de muertos en mi infancia, por eso quiero que ahora mi hija lo viva, solo que las cosas han cambiado en demasía, ahora esta fusión del mentado Halloween con nuestro Día de Muertos ha vuelto un tanto confusa la tradición, pero no importa, quiero que mi niña desde ahorita, a su año y medio de edad, viva y disfrute de esta magia. Así que nos fuimos a comprarle un disfraz.

Yo dije: ¿dónde? Pues en una de las tiendas de disfraces de mi Marianita Ochoa, querida amiga, exnovia e integrante de OV7. Llegamos a la sucursal más cercana de mi casa, que es la que está en una plaza casi enfrente de TV Azteca. Me llevé a mi mujer y a mi hija, llegamos y había bastante gente, pues no es por nada pero los disfraces están increíbles; ahí andábamos, ya le había escogido un disfraz de Supergirl y a mi vieja uno igual y otro de Minnie Mouse para mi Michaela, para que tuviese sus dos primeros disfraces de su vida, y justo cuando estaba pagando que veo que hay una cámara de TV Azteca en la tienda. Los saludo y les pregunto que qué estaban haciendo ahí. El reportero entonces me contesta: “Es que le vamos a hacer una entrevista a… ¡ah, pues mira, ya llegó!” y en ese momento que aparece ¡Mariana Ochoa! Si nos hubiésemos puesto de acuerdo, ¡jamás habríamos coincidido de esta manera! Imaginen ustedes, tiene ya 14 tiendas por todo el país, anda de gira con el 90’s Pop Tour por todas partes y aquí su asqueroso servidor pues siempre anda en chinga también, así que la probabilidad de que nos encontrásemos era prácticamente nula; pero el destino es muy canijo y nos juntó. Nos abrazamos con todo el cariño que nos tenemos después de 25 años de amistad y haber sido novios un rato. La Ochoa es una gran persona, como amiga, como pareja siempre ha sido y será ¡lo máximo! Se portó como una verdadera reina, cargó a mi hija sin parar, saludó a mi mujer como siempre es, linda, tierna, educada y muy simpática y agradable; estuvimos platicando un largo rato sobre sus hijos también, que por cierto ya tiene dos, una niña y un niño. Me estuvo contando de cómo andan en friega pero con todo el éxito del mundo en la gira de los 90’s Pop Tour, que ha sido sin duda el espectáculo más esperado y triunfador del año; han llenado donde se han presentado, y cómo no, si están OV7, Jeans, Litzy, Erik Rubín, Pablito Ruiz, Caló, Fey y ahora hasta mi Paulina Rubio anda por ahí.

Platicamos durante un rato largo en lo que me platicaba cargaba a La Michaela y le hacía todas las fiestas del mundo; dijo que qué bonita estaba mi niña y luego, para rematar, que se avienta el detallazo de todavía ¡regalarle dos disfraces a mi hija! Yo muy apenado le insistí en que no, pero fue inútil, ya se había aventado el detallazo de regalarle un disfraz de brujita y otro de princesa, Mi niña salió fascinada de la tienda, no lo podía creer, con sus disfraces de película. Ahora el verdadero pedo está resultando en tratar de quitarle los disfraces, pues simplemente no quiere quitarse el de princesa, aunque ya en serio, la que debería traer ese disfraz siempre es mi Marianita Ochoa, pues se porta siempre como una princesa. He dicho.

Lo divertido del caso Yañez

Daniel Bisogno

Twitter/ @DaniBisogno

Y yo que creía que el único que escribía Desde el Averno era su seguro servidor, cuando el verdadero averno está allá afuera, o ¿qué piensan del excelentísimo actor y mejor persona Eduardo Yáñez, después de su acto maestro? Yo simplemente sigo sin creer que le haya volteado el chingadazo que le volteó al reportero por el simple hecho de haberle hecho una pregunta, por más incómoda que ésta fuese; pero la falta de neuronas irremediablemente produce violencia. Todavía después de que Yáñez le arrimara tremendo chingadazo hizo la finta, llevándose la mano al lugar donde alguna vez estuvo la cintura, no sé si como diciendo: “Y ponte pendejo y traigo plomo”. ¡Una verdadera oda a la estupidez!

Después de ponerle en su madre, el actor se fue todavía muy orondo, como diciendo: “¿Quién más va a Querétaro?, ¡que traigo lugares en el camión!”. El reportero ahí parado, con sus várices de tanto estar esperando parado siempre a los artistas, con su jetita zúmbele que zúmbele, y roja roja por culpa de la prepotencia y delincuencia de este señor. A ver, ustedes que me hacen el infinito favor de leerme, si a ustedes les preguntaran algo que tuviese que ver con su vida privada que les incomodara, ¿qué harían? Cómo en este caso que le preguntaron sobre la relación con su hijo, ¿ustedes le voltearían un madrazo al reportero? ¿O sería mucho más fácil decir: “Esa pregunta no la voy a responder” e irse del lugar sin más preámbulos?

De verdad uno ya no entiende lo que pasa en este mundo donde ya de por sí la violencia está acabando con tantas cosas, que echarle más sal a la herida, la verdad resulta impensable; pero de este acto vandálico y lamentable cometido por este actor, en el recuento de los daños también surgieron cosas maravillosas, y esas son los memes que de inmediato se hicieron notar. Es increíble la cantidad de cosas que logra el ingenio del mexicano, desde la manita Yáñez que alcanza cualquier cosa, pasando por el actor vestido de Doña Florinda pegándole a Don Ramón, que vendría siendo el reportero, hasta llegar a hacer la piñata de Eduardo Yáñez. Es una gran muestra de ingenio. Por cierto que la piñata ya la encuentran ustedes en los puestos de ahí de Circuito Interior y fíjense, es la primera piñata en la historia de la humanidad que te pone en la madre ella a ti, ¡¡¡en lugar de tú a ella!!! ¡Figúrense qué joya!

Claro está que después de todo este escándalo las cosas han cambiado: Univision, empresa para la que trabaja el reportero, ya se pronunció en favor de su empleado, cosa que no hizo al principio, haciéndose muy taruga, casi tanto como El Gordo De Molina y la tal Lili Estefan, quienes todavía justificaron y defendieron al actor después de que literalmente su reportero se partió la madre por conseguir la nota. Eso es no tener abuela, pero como bien les digo, ahora ya cambió todo; bueno, hasta Eduardo Yáñez ya salió con lágrimas en los ojos y un gas atravesado a pedir disculpas. Aunque cuando yo vi sus disculpas, más bien parecía justificación a su lamentable acto y echarle la culpa al reportero, diciendo, fíjense nada más, que él lo había provocado, es decir, salió quesque a pedir disculpas, que se tradujeron en que el reportero fue el culpable y que él solo actuó así porque se metieron con su vida privada. Llegó un momento que se le salieron las lágrimas, no muchas, tampoco, dijo que se vendría a su país, a atenderse psicológicamente en el manejo de la ira. No sabemos si las lágrimas y lo de salir de Estados Unidos de momento sea por lo que dijo o por el simple terror de enterarse que el reportero agredido lo demanda por la nada despreciable cantidad de ¡doscientos mil dólares! Figúrense ustedes. No, pues así cualquiera llora, ¿no cree usted? Y como presuntamente tiene algunos antecedentes en ese país, cabría, según un periódico estadounidense, que pudiese pisar la prisión, así que pues yo también me iría a mi país a atenderme psicológicamente en el manejo de mi ira, ¿a poco no?

Según me cuentan tanto El Gordo y La Flaca como la gente de Univision han tratado de persuadir al reportero para que no proceda legalmente en contra del actor. Ya veremos si lo logran, porque la demanda al parecer ya está interpuesta. Aquí les dejó algunos de los memes creados por el público. ¡Viva México! He dicho.

Pedita entre amigos

La reunión fue para darle la bienvenida a Adal y Karla de su luna de miel
Daniel Bisogno

Twitter/ @DaniBisogno

Hubieran visto la cara de la gente en el restaurante japonés cuando nos vieron entrar, primero a mi mujer y a mí acompañados de mis compadres Raquel Bigorra y Alejandro Gavira, pero de plano ya no lo podían creer cuando, a los 40 minutos de que llegamos, apareció por la puerta mi queridísimo Adal Ramones con Karlita, su flamante esposa. Llegaron, se sentaron a la mesa ante la mirada atónita de los comensales, que de plano a los siguientes 40 minutos, cuando apareció Germán Ortega, mi querido Mascabrother acompañado de Angélica, su mujer, ya no daban crédito de lo que ahí sucedía, pues es como encontrarse al elenco completo de Odisea Burbujas en un restaurante: Mafafa Musguito, Pistachón Zig Zag, Patas Verdes, Mimoso Ratón, el profesor A.G. Memelovsky, y en una de esas hasta al Ecoloco.

Tuvimos que ir pidiendo unas entraditas ante el retraso de nuestros compañeros y amigos, pues nos estábamos zurrando de hambre, y mi comadre no es de las que aguantan más de 30 segundos sin alimentos en la mesa en ningún restaurante, así que empezaron a llegar los sashimis, quesque muy sanos y a dieta todos; pero luego valió gorro y llegaron las banderillas capeadas de camarón con queso crema, los cakes de atún y la primera botella de sake, que es un vino de arroz buenísimo y que rápidamente te pone hasta tu mismísimo moco.

Arrancó la plática y las risas de inmediato, ante las anécdotas de mi Adal y Karlita. Se fueron 21 días a Asia, estuvieron en China, Vietnam, Hong Kong, Singapur, Malasia y Tailandia. Mi Adalito se lució y se la llevó a todo lujo, con decirles que en el Four Seassons de Vietnam hasta tenían un mayordomo para ellos solos, que les espantaba todo el tiempo el brinco; y todos sabemos que es un mito que en la luna de miel uno no se baja del guayabo; de hecho, creo que es cuando menos uno le pone peluca a Kojak, pues con el cansancio y el estrés de la boda, ya no quedan energías para esas porquerías. Pero pues se intenta de repente, en algún chancecito, y este mayordomo del que les platico pues se la pasaba parado junto a ellos, viendo nada más qué era lo que necesitaban. Pero empezaron a desesperarse de tantas atenciones, así que mi Adalito le dijo: “Si quieres, sírvenos un trago y ya te puedes ir, nos vemos mañana”. Feliz el mayordomo, así lo hizo, pero vayan ustedes a saber qué fue lo que les sirvió, pues literal fue la segunda copa que se tomaban en todo el día, pero yo creo que les dieron de la que dejó ciego a Rigo, porque se pusieron hasta el moco, como nunca antes en la vida. Hasta les entró el furor uterino y como Dios los trajo al mundo echaron machincuepas por el jardín y la alberca de su habitación, en plena madrugada. Es más así, sin prenda alguna, hasta se brincaron la barda que daba a la habitación contigua y se aventaron de salto mortal en la alberca de esa villa. Con acrobacias del chilindrón, mi Adal cayó en el agua y mi Karlita igual. Por suerte esa habitación estaba desocupada y no pasó a mayores, pero imaginen ustedes la cruda moral con la que se despertaron al día siguiente.

Esto porque los dos son muy decentes y educados, porque a mí me hubiese valido madre que me tomaran fotos ahí encuerado, como caguama desovando en la arena. El caso es que regresaron felices y totalmente enamorados y mi Adalito llegó a pegarle duro a la chamba; de hecho, iba llegando de una gira por Centro y Sudamérica con su show de monólogos; y llenó a reventar, como siempre, todos los lugares donde se presentó. Y al llegar comenzó con la lectura de una obra de teatro que va a ser producida por Sergio Gabriel, que se llama Dos más dos, que es una comedia muy exitosa que salió de una película en Argentina y trata sobre el intercambio de parejas. Todo parece indicar que será con Jorge Salinas con quien haga este proyecto, pero está muy emocionado.

Por su parte, mi querido Germán, que no puede ser más simpático y agradable (y por cierto que lleva ya cinco meses sin probar un trago de alcohol, por lo que no sé qué tanto se divirtió,) trae la idea de que juntos, Adal, Los Mascabrothers, su seguro servidor y un gran elenco, hagamos el real y verdadero Full Monty, cosa que suena muy interesante y divertida; pero como ya estamos en la planeación del totalmente nuevo Tenorio cómico con mi querido socio y amigo Alejandro Gou, pues ya veremos si se echa a andar ahorita esa idea o el otro año, aunque yo también tengo la idea y las ganas de hacer con Los Mascas, con Adal y con Albertano, aquella memorable obra Orquesta de señoritas, aquel musical que hicieran don Sergio Kleiner y Miguel Pizarro, donde todas las integrantes de la orquesta de señoritas son interpretadas por hombres. Es un obrón, así que se la voy a proponer a mi querido Gou como una propuesta más de las que ya tenemos en la mesa para regresar cuanto antes a la escena teatral.

Entre risas y planes se nos fueron las horas y las botellas de sake, que creo que fueron más que las horas mismas, por lo que salimos literalmente todos hasta atrás. Menos mal que traíamos conductor designado, mi querido Germán Ortega, pero todos veníamos pedo requetecontentos. De hecho, vi a mi mujer bajar la ventana de la camioneta y hacer dos que tres amagos durante el trayecto, pero aguantó el quemón y no guacareó hasta que llegó a la casa; es más, creo que sigue guacareando. Mi comadre tuvo que llegar bien crudelia a Cocineros mexicanos y creo que les tocó cocinar wafles con nutella a los chefs, así que ya me imagino los ascos de mi comadre. Bueno, me despido porque ya oí a mi mujer jalarle al baño y no se me vaya a ir por el retrete otra vez, pues ya van dos ocasiones que tengo que ir a recogerla por allá por canal de Apatlaco. He dicho.

Bohemios de afición

Pura gente talentosa y divertida se da cita en las fiestas de La Bigorra
Daniel Bisogno

@DaniBisogno

Laura Zapata se lució cantando en la casa de mi comadre

Público querido, prácticamente desde que tengo uso de razón me ha tocado convivir con famosos y con los hijos de los famosos. Acá entre nos, son una especie aparte, pero maravillosa y fantástica. Desde que era un niño recuerdo fiestas en casa de las angélicas, Ortiz, María y Vale; y la verdad es que se ponían rebuenas, lo mismo podía estar José José cantando con Angélica María y Raúl Vale; alguna vez llegó Enrique Guzmán también, y en la parte de hasta arriba de la casotota de las Lomas tenían un salón de fiestas maravilloso, donde unos sacaban la guitarra, otros los tambores y se armaba fantástica la bohemia; ya un poco más grandes, La Vale era la que las organizaba y se ponían gloriosas. Ahí me tocó muchas veces escuchar a Ricardo Arjona cuando recién llegó a México con su Animal nocturno recién compuesto y su Señora de las cuatro décadas; también me tocó convivir ahí con los amigos hijos de los famosos: Chantal Andere, Alejandro y Benny Ibarra, Karina Velasco, hija de Raúl, con el hijo de Plácido Domingo; por supuesto con los de José José, que eran mis brothers y se armaban las fiestas como Dios mandaba. Hasta Ana Gabriel llegó a ir y a cantar hasta las seis de la mañana, bien pedotes todos. Ahí también por primera vez escuché a Fato cantar sus primeras composiciones y recuerdo que varias veces nos hizo llorar con sus canciones, El monstruo, Abrázame padre, de hecho ahí escuché por primera vez, antes que el público, Mi credo, que después hiciera muy famosa Pepe Aguilar y posteriormente K-Paz de la Sierra. Ya luego le compuso a Pepe Por mujeres como tú, Miedo, Autobús y tantos y tantos éxitos que algunos surgieron de estas bohemias.

Mis candidatos para amenizar la próxima reunión son Ángela y Leonardo Aguilar, excelentes

Luego la vida me tropezó con mi comadre Raquel Bigorra y las bohemias volvieron a mi vida; cada fiesta en casa de mi comadre es una bohemia más; han cantado en su casa El Coque Muñiz, Jas Devael, Laura Zapata, Fey, Rebecca Jones, hasta don Xavier López Chabelo se ha aventado sus canciones y con su voz normal, no de niño; Maribel Guardia, Juliancito Figueroa, Luz Elena González, por supuesto mi comadre La Bigorra, que canta retebonito; bueno, hasta su seguro servidor ha echado infinidad de veces el gorgorito en la casa de mi comadre. Somos, como diría don Martín Urieta, con quien también me ha tocado estar en fiestas, Bohemios de afición.

Jas Davael y Chabelo, en una bohemia

Siempre los reventones, como se los he contado muchas veces aquí, terminan después de las 5 de la mañana; los últimos en irse somos siempre Los Mascabrothers, Julio Alegría y su seguro servidor, con todo y vieja, niña y nana; pero como vivimos en la misma calle, pues nos vamos a pie, pues para mi suerte, me ponen el alcoholímetro entre mi casa y la de La Bigorra. De hecho, nos gusta tanto la bohemia que hoy nos vamos a ir a cenar con mi Adalito Ramones y Karlita, su esposa, para que nos cuenten de su luna de miel, con mis compadres Gavira Bigorra, con Julio Alegría y su mujer y con mi mascabrother Germán Ortega, Angélica su mujer y su asqueroso y seguro servidor con mi vieja también. Así que ya les contaré en la próxima entrega de Desde el averno el resultado de esta cena que seguro acabará en bohemia también. Y con el tema de los hijos de los famosos, les platico a ustedes que ya tengo a los próximos candidatos para ir a cantar a nuestras bohemias, y se trata nada menos ni nada más que de Leonardo y Ángela Aguilar, los hijos de Pepe Aguilar, quienes se echaron un palomazo acústico en Ventaneando y es increíble el talento que tienen, además de la simpatía. El Leonardo toca la guitarra maravillosamente y canta muy parecido a Pepe; y Ángela hace honor a su nombre, pues canta como los mismísimos, así que ya tenemos candidatos para invitarlos a las próximas fiestas que se organicen; y si por ahí se cuela su sacrosanto padre, ¡pues qué mejor! Imaginen el honor que sería tener a Pepe Aguilar en dichas reuniones. Yo por lo pronto, después de la humillación que es que mi comadre tenga un piano de cola precioso a media sala para las fiestas, ya estoy ahorrando para comprarme una marimba para ponerla en mi casa ¡y tocarla a cuatro manos para la próxima fiesta! A mí nadie me humilla. He dicho.

 

 

 M-H: una obra muy disfrutable

FOTO: Instagram

 

Daniel Bisogno

Me dice mi coma­dre Raquel Bigo­rra: “Nos están in­vitando a apadrinar una obra de teatro que se llama M-H; sa­le una amiga que es muy ta­lentosa, así que vamos”, y co­mo donde manda capitán no gobierna marinero y mi co­madre y yo estamos acostum­brados a hacer equipo, pues acepté sin tener la más remo­ta idea de lo que iba a ver. Así que quedó de pasar a las 7:30 por mi persona, ya ve que vi­vimos en la misma calle, y es­ta vez fue muy puntual mi co­madre, junto con mi compa­dre Alejandro Gavira. Salí, me trepé a su lujosísima ca­mioneta recién sacada del ta­ller, nuevecita, después de un ligero recargón que le acomo­dó mi compadre contra uno de los postes de luz de la co­lonia; me trepé con la maldi­ta incertidumbre de qué era lo que iba yo a apadrinar jun­to con La Bigorra y con Rodri­go Murray, mi querido amigo.


Llegamos al teatro Ra­fael Solana, suerte que no nos quedó tan lejos, ahí en Mi­guel Ángel de Quevedo, lle­gamos y ya había algunas cá­maras de televisión y algunos reporteros. Mi comadre y su asqueroso servidor, como pe­ces en el agua, dando entrevis­tas y todo el pedo; pero en mi interior había algo que ocu­paba mi atención, ¡me esta­ba zurrando de hambre! Así que en friega di las entrevis­tas, pero ya mi mente esta­ba en la cafetería del teatro.

En cuanto tuve oportunidad me desafané y fui a la dulcería en lo que mi comadre seguía hablando con la prensa; com­pré dos refrescos y unos caca­huates japoneses para ir enga­ñando la tripa; todavía cuan­do subieron mis compadres se discutieron unas palomi­tas con Valentina que disfru­té plenamente. Nos apoltrona­mos en las butacas, yo con las piernas de lado, pues los tea­tros en México están hechos para el mexicano estándar y yo me salgo del promedio. Con las piernas chuecas me tuve que desenrollar pa­ra saludar a Olivia Collins que llegó guapísima a sentar­se al lado mío; pe­ro como yo traía las piernas dormidas, me paré como ve­nadito recién naci­do, con terror a que mi ligero peso fue­ra a vencer mi buen torneado cuerpecito hacia la fila delante­ra o trasera del tea­tro; pero afortuna­damente solo tras­tabillé. Debió haber pensado La Collins que venía yo muy pe­do, pero en el teatro ¡ni una pinche chelita vendían!

Dieron la tercera llamada y yo todavía confuso e incrédu­lo dejé que me sorprendieran, ¡y vaya que lo hicieron, públi­co querido! Solo una pareja de actores en escena, ella se llama Abril Mayett y él Juan Car­los Medellín, señoras y seño­res, los dos, son unos pedazos de actores. Simplemente sensacio­nal, esta obra M-H es una co­media, pero una comedia que no estamos acostumbrados a ver en nuestro país, es un gé­nero llamado clown, que si us­ted ha tenido la oportunidad de ver alguno de los espectá­culos del Cirque du Soleil en vivo o hasta en la televisión, me va a entender muy bien; to­do lo que hacen los payasos en estos espectáculos circenses es precisamente el clown, es decir, una comedia con pocas pala­bras, casi muda, con una gran expresión corporal, convir­tiéndose en una comedia muy física. Pero lo increíble de es­ta obra es que también impor­tan mucho las situaciones, y hasta tiene momentos de pro­funda reflexión. La obra se ba­sa prácticamente en las rela­ciones de pareja pero llevadas al clown, es decir, te identifi­cas porque te identificas, y es­to irremediablemente nos lle­va a la carcajada. Pasan desde Adán y Eva hasta las relacio­nes de pareja en la época ac­tual. El desgaste físico y emo­cional de los actores es enor­me, pues en casi dos horas, sin intermedio, jamás decaen en el ritmo, que por cierto es ver­tiginoso, con prácticamen­te sonidos, expresión facial y corporal y una que otra pa­labra hacen que el público se desternille de la risa. En ver­dad una comedia admirable.

Pasan tam­bién por la rela­ción entre ma­dre e hijo y ese fue uno de mis momentos favo­ritos de la obra, pues se me fi­guró ver a Pedrito Sola con su sacrosanta madre en el es­cenario, como quien dice, to­do el mundo se identifica con algo en esta his­toria y, acá en­tre nos, cae muy bien ir a reírse un martes en la noche, que es cuando se pre­senta esta obra, y recargar pi­las para el resto de la semana.

Se me fue como agua la fun­ción. Mis compadres, Rodri­go Murray y hasta La Coll­ins carcajeamos sin parar.

Luego, al terminar, los pa­drinos subimos a felicitar al elenco y a decir unas pala­bras y todavía hasta una ca­nasta con tequilas y chocola­tes nos regalaron en agrade­cimiento; díganme si ese no es un martes a toda madre.

Pero ahí no acabó la cosa, todavía mis compadres, con­sientes de qué traía todavía un huequetito en el estómago, me picharon los tacos: tres de pas­tor con todo y uno de chule­ta, acompañados de una che­la bien Elodia fueron mi bro­che de oro, y en una de esas ahorita me empino el tequili­ta del obsequio. He dicho.

 El recuento de los daños de los famosos

 

Daniel Bisogno

Ya pasado lo más amar­go del trago que fue es­te terremoto, público querido, siempre es bueno, pa­ra empezar a levantarse, co­menzar el recuento de los da­ños y empezar a darle para sa­lir adelante, pues así le hemos empezado a hacer todos. Y en­tre los famosos, que son los que a este oscuro asqueroso servi­dor le tocan, pues hubo sus li­geros y no tantos daños que la­mentar. Por ejemplo, mi queri­do Pedrito Sola, que durante el temblor se encontraba remo­jando las carnes en el Mar Me­diterráneo a bordo de un lujoso crucero, a través de un Whats­sap que puso Atala Sarmien­to de cómo se había sentido es­te movimiento telúrico, fue que don Pedrito se enteró de la tragedia. Pero no fue hasta que llegó a México, casi dos se­manas después, que pudo ver qué le había pasado a su depar­tamento de la colonia Polan­co, donde vive desde que tiene uso de razón. Al llegar se per­cató de que dos de sus pare­des tenían cuarteaduras bas­tante pronunciadas, y luego encontró varias de sus figuri­tas de Lladró, heredadas por su sacrosanta madre y que Dios quiera que siga allí, ardiendo en los infiernos, a la izquier­da del Rey de las Tinieblas, do­ña Eva, que por cierto cuan­do murió la señora, los dos, ella y Pedrito, pasaron a mejor vi­da, pues Peter por fin le pudo dar rienda suelta a sus más ba­jos y demoníacos instintos….

Pero regresando a las figu­ritas de Lladró, varias se ca­yeron al piso, haciéndose añi­cos; luego un payasito de pa­pel maché que estaba sobre la televisión de bulbos, sí, de esas de las grandes que toda­vía tenían cinemascope, tam­bién cayó al piso, dañándo­se irremediablemente. Es de­cir que todos los adornos que Pedrito tenía en su casa se hi­cieron pomada y solo queda­ron vivas las carpetitas teji­das a mano por doña Eva, que estaban bajo los mismos, los que quedaron vivos. ¿No se­rá un aviso divino del mismísi­mo Omnipotente para que Pe­drito al fin remodele su casa?

Hablábamos de Atala, pues déjenme les platico que mi Atalita también resintió este movimiento telúrico, al grado de que en su casa que está por arribita, en la delegación Mag­dalena Contreras, perdió lite­ralmente un trozo de techo; el cristal de su terraza se hizo añicos, muchas de sus escultu­ras futuristas que tenía en su casa también se cayeron (algu­nas bendito sea Dios, porque estaban muy galácticas) pero a mi Atala también se le hizo pomada toda su vajilla. La bue­na, que le quedaba de hace tres matrimonios, y era de lo po­co que había logrado rescatar. Pues toda se le cayó de la ala­cena, así como sus copas globo, las de vino y los flautines para el champagne se hicieron añi­cos. Vieran cómo hoy David, su joven marido, tiene que to­mar su vino tinto en unos va­sitos de plástico de Peppa Pig que Atala le tenía guardados a sus sobrinos, los hijos de su hermano y de La Choco, que por obvias razones viene sien­do su cuñada, para cuando se los presta­ran algún fin de sema­na. Los niños tienen 26 y 24 años respecti­vamente y hasta el día de hoy no ha sucedi­do. Los niños creo que ni conocen a su tía Ata.

Y ya que hablamos de La Choco, les cuento que viven todos en la misma colonia, en fa­milia, Atala y su mari­do, Choco con su marido y sus hijos, la mamá de Atala con su marido y la mamá de La Cho­co con la abuelita, todos a unos metros de distancia entre sí, ¡figúrense ustedes qué belleza! ¡Qué bendición! Bueno, pues a La Choco no le pasaron da­ños mayores: se cayó mucha de su ropa del vestidor; no entien­do cómo no cayó en el bote de la basura, por el bien de los te­levidentes, pero de ahí no pa­só. Su mamá fue la que sí tuvo duras pérdidas: se le cuartea­ron fuertemente las paredes, se le dañó un techo también, pero la pérdida más grande fue que no le dejaron el freno puesto a la silla de ruedas de la abuelita, por lo que con el mo­vimiento la encontraron con el señor de un negocio que es­tá a seis cuadras de su casa.

Pero de los famosos que co­nozco, al que peor le fue es a mi querido Juan Barragán, conductor de Al extremo, pues resulta que se compró un de­partamento muy pipirisnais, nuevecito el edificio, quesque muy bien construido, y sí, es­tructuralmente a toda madre, no se cayó nada por fuera, pe­ro todo lo interior está hecho con los más baratos y corrien­tes materiales, así que no van a creer lo que les voy a contar: se le cayeron TODAS las pa­redes de su departamento por dentro, digamos que quedó to­do como un gran loft, la pared de la cocina, la de los cuartos, todas las pare­des abajo. Imaginen la desgracia, con sus pan­tallas que había adqui­rido en Elektra a 24 meses sin intereses, to­das bajo los escombros; lo peor es que eso no lo consideran como dam­nificado, así que no sa­be si ahora tiene en lu­gar de casa una salo­ta, o un bañote o una recamarota, así le quedó la co­sa para que se acostumbre y si­ga viviendo Al extremo. Yo, con la noticia de que a la casa de mi suegra no le pasó nada, no sé cuándo tendré una opor­tunidad tan grande de ya ha­berla tenido en cuatro paredes en un piso 27, pero a la gente buena no siempre se nos cum­plen los deseos. He dicho.

 De la risa al llanto, y viceversa

Daniel Bisogno

 

¡Vaya días los que hemos tenido, público querido! Pasando de la risa al llan­to y del llanto a la risa: ahora se nos fue mi queridísima Ma­maelena Evangelina Elizon­do, a quien yo le tenía un in­menso cariño, pues siempre se portó como una reina conmi­go. Cada que la veía me conta­ba anécdotas extraordinarias de su vida y de su larga carre­ra, pero siempre con un muy ácido sentido del humor; era implacable para criticar lo que pasaba en el medio artístico y remataba sus comentarios con una gracia fuera de serie. Es por eso que cuando plati­cábamos nos podíamos que­dar horas riéndonos. Mi Ma­maelena no se perdía Venta­neando y siempre decía que se reía mucho con mi asque­rosa persona, y además cada que la veía me pedía que le hi­ciera el pasito ridículo con el que cerraba yo bailando Ven­taneando. Una verdadera tris­teza perder a una actriz de es­ta talla, pero también a una mujer con ese sentido cáus­tico del humor. ¡Descansa en paz, mi Mamaelena querida!

Y como les digo que esta vi­da está llena de contrastes, pues les informo que me di­vertí como enano con mi que­rido Escorpión Dorado, sí, el luchador con boca de ramera y lenguaje soez pero muy di­vertido. Resulta que tiene en su canal de YouTube una sec­ción muy buena que se llama El Escorpión al volante y va con un invitado por las calles de la ciudad a bordo de una camio­neta y van platicando sobre la vida y obra del invitado, pero al mismo tiempo van interac­tuando con todo lo que pasa durante el camino. Por ejem­plo, nos paramos en los pues­tos de comida de afuera del CCH del Pedregal y se puso muy divertido el asunto: por un lado la gente no se espera que se les aparezca en la calle El Escorpión Dorado acompañado de su seguro servidor, así que ya se imagi­narán las escenas que podrán ver. Además, no saben qué rico in­sulta a la gente El Escorpión y ésta lo disfruta. Con decir­les que pasamos por una casa don­de estaban filman­do un comercial y empezamos a bromear con la gente de la pro­ducción, que en su mayoría eran argentinos, así que de ¡pinches re­fugiados sudamericanos! no los bajó, y aquéllos, rezurrados de la risa. Quedó muy bueno el video, para que estén al pen­diente y lo vean, público que­rido. Poca gente sabe que El Escorpión, fuera del persona­je, es la persona más decente y educada que se puedan ima­ginar. Es un gran esposo y pa­dre de familia, tiene dos ni­ños preciosos, para que vean que no están todos los que son ni son todos los que están.

Oigan, por cierto, los que sí están pero bien puestos son Ángela y Leonardo, los hijos de Pepe Agui­lar, que el otro día fue­ron de invitados a Ven­taneando y no se imagi­nan ustedes la gratísima experiencia que resultó; es increíble lo bien edu­cados que los tienen tan­to Pepe como su mamá: totalmente decen­tes, simpáticos, se avientan muy buenas punta­das pero tie­nen los pies muy puestos en la tierra. Resulta que cuando can­tan con Pepe en sus concier­tos, les paga un sueldo simbóli­co y éste les tiene que alcanzar para todas sus necesi­dades. Nada de que porque hay feria se las dan a manos llenas, los hacen que aprecien el valor del dine­ro, así que los escuché fuera del aire cómo iban a repar­tir sus centavitos esa semana. Los dos tienen una gran voz, nacieron completamente ar­tistas, Leonardo sacó la gui­tarra, se les pidió que canta­ran y con la seguridad que so­lamente tiene quien posee un gran talento comenzaron a aventar el górgoro y no saben ustedes cómo suenan; Ánge­la tiene una voz súper dulce y melodiosa, súper afinada, y mi Leonardo, que ya le cam­bió la voz, hay muchas notas donde suena muy parecido a su papá, así que ya se podrán imaginar el vozarrón que se carga. Viven entré Aguasca­lientes y Los Ángeles, imagi­nen los contrastes, por eso di­ce mi Leonardo que no ha po­dido tener novia duradera, pues cuando ya se está cla­vando con una, se tiene que ir a otra ciudad y amor de lejos, fe­lices los cuatro; en cambio, a mi Ángela, que por cierto tiene apenas 13 años, le está prohi­bidísima cualquier payasada de esas de tener novio, pues mi Pepe es muy celoso, no se imaginan a qué grado, con decirles que ya hasta la niña le dijo: “Pero, papá, tú sabes que soy una niña decente y edu­cada”, a lo que Pepe Agui­lar le contestó: “Por mujeres como tú, hay hombres como yo”, y te chingas. He dicho.

 

 Fiesta de malcriadas

Daniel Bisogno

 

¿Ya repuestitos del pin­che susto? ¡Ah, qué mes este que acaba de pa­sar!, ¿a poco no, público que­rido? Pero ya poco a poco em­pezamos a volver a la normali­dad, que sin duda alguna es lo que tenemos que hacer por el bien de todos. Empezar a re­activarse y así empezar a reac­tivar la economía de este país; regresar a los teatros, a los ci­nes, a los restaurantes, a bus­car la alegría, ¡a reencontrar­nos, público querido! Yo por lo pronto les platico que ya em­pecé a salir, de hecho fui a una fiesta que se organizó para ce­lebrar la buena aceptación de la serie novelada Las malcria­das. Se puso rebuena la fies­ta, por ahí llegué y me encon­tré primero con Ernesto La­guardia y con su esposa que, la verdad, son encantadores, y ahí estuvimos platicando du­rante un buen rato. Al poco tiempo se acercó mi Rebecca Jones, que no puede estar más  guapa y no puede estar me­jor en la novela, ¡qué bárbara! Así que nos empezamos a ca­lentar con un tequilita mi Jo­nes y otro yo, comenzamos a chismear muy sabroso, cosa que no es por nada pero hace­mos en cada fiesta. Ustedes no se imaginan lo simpática que es mi Rebecca y lo sabroso que platica, es lo máximo mi Jones.

Poco después llegó Edith González, que se veía muy guapa y, la verdad, totalmen­te repuesta de esta terrible en­fermedad a la que parece ha ido venciendo con una gran disciplina, pero sobre todo con una actitud gloriosa que no permite que ninguna en­fermedad se salga con la suya. La verdad, todavía seguimos sin hablarnos; bueno, más bien ella es la que no me ha­bla a mí, porque en algún mo­mento no entendió mi sentido del humor, y ya ven que hay gente que es como jarrito de Tlaquepaque, muy sensibles. Pero después de que vio que en el programa yo siempre tu­ve buenas palabras y buenos deseos, así como toda mi soli­daridad y todo mi respeto, co­mo que ya cambió un poco de actitud para con mi asquerosa persona; entonces, ahora por lo menos ya me saluda. Y yo considero que cuando pasas por un trance tan fuerte como el que ella vivió, es una forma de resetear el alma y la mente y las cosas toman otra dimensión. Las cosas que antes veías gra­vísimas ahora no tie­nen importancia, en­tonces bajo ese tenor contrastantemente la vida se vuelve más sencilla, así que va­mos en el camino de la reconciliación.

Apareció mi Atala Sarmiento con una blusa de esas de las que solo mi Athhaa es capaz de usar. Si Atala le vendiera todo su ves­tidor a mi Marianita Ochoa sin duda podría abrir otra de sus sucursales de tienda de disfraces; Atala fue la encar­gada de la alfombra roja, apa­reció mi querido Alejandro Camacho con una de esas ga­bardinas vampirescas, de esas que en algún momento suel­ta un aleteo y se te convier­te en murciélago. Es como un caballero de la noche, simpa­tiquísimo también; de hecho la pareja que hacían él y la Jo­nes es una de las que más me dolió que se acabara, pues la vedad eran fantásticos jun­tos. Me los encontraba en to­dos lados y siempre los dos pa­sándosela muy bien, se echa­ban sus tragos y se divertían sin parar; sin duda una de las parejas más divertidas que he conocido en mi muy móndri­ga vida. Lástima que se sepa­raron, pero se siguen llevando maravillo­samente, también por el hijo que tienen en común, que se llama Max y que es un gran músico, por cierto.

También apare­ció mi Ivonne Mon­tero con un vesti­do amarillo inmacu­lado y ¡echando tiros! Por cierto, ¿ya vieron qué bien está La Montero en Las malcriadas? La verdad es que la serie está muy buena, te mantiene pegado al asien­to durante todo el capítulo y les está yendo muy bien de au­diencia. Imaginen nada más tener de mucamas a Ivon­ne Montero o a Cinthya de La Academia, y que tempra­nito te digan: “¿Cómo le ha­go los huevos, señor?”. A esas mucamas ¡yo sí les sacu­do el plumero! He dicho.

 La próstata de Pedro Sola

Daniel Bisogno

 

Público querido, perdó­neme pero estoy hasta la madre de que en todos lados, a toda hora, en todos los medios, se siga hablando del terremoto, viendo las mismas repetitivas imágenes y la misma repetitiva información, que en muchos de los casos ha resultado inexacta. Por supues­to que ha sido una gran trage­dia, ni remotamente cercana a la del 85, pero una gran tra­gedia al fin, y que en los dos casos trajo como resultado la gran unión y trabajo de equi­po de todos los mexicanos. Ya les escribí sobre esto en mi en­trega anterior, es muy emocio­nante lo que hemos vivido, pe­ro este sentimiento de triste­za y terror combinados todo el día, considero que se tie­ne que empezar a cambiar; es esencial que todos los que tu­vimos la fortuna de no perder nada de importancia empece­mos a contagiar de buena vibra y esperanza a los que sí, empe­zar a hacerles sentir que segui­mos y seguiremos con ellos y que de esta vamos a salir todos juntos. Pero para eso todos te­nemos que empezar a cambiar­nos el chip: hay que buscar la alegría, la risa que también nos caracteriza como mexicanos, y creo que es fundamental, por­que la risa es la medicina del alma y es la que tenemos más lastimada, público querido.

Así que al mal paso darle prisa; y nada más para que se lo imaginen, les platico que mi querido Pedrito Sola se fue de viaje a Europa y en un crucero por el Mediterráneo. Andaba muy feliz de la vida, se llevó su traje de baño Catalina de vari­lla de una sola pieza, sus som­breros estilo pamela como los usa la Camila Parker, sus li­bros de autoayuda escritos por Miguel Ángel Cornejo y par­tió. Empezaron a pasar los días, ustedes no saben pero mi Pe­ter tiene una adicción severa al Whatsapp, así que aunque esté de vacaciones nos bombardea durante todo el día con fotos y mensajes; de todo opina, pero justo el martes 19 de septiem­bre vino este sismo y primero Pedrito no se podía comunicar con nadie, cosa grave para él, que ¡preferiría que le cortaran un tompiate! No daba con qué era lo que pasaba, de que nadie le contestáramos en el Whats­app; se quería arrancar parte de su cuerpo de la puritita an­gustia. Peor tantito se puso la cosa cuando se enteró de ver­dad qué era lo que había pasa­do. Así que el grupo que tene­mos todos los conductores de Ventaneando en la antes men­cionada red social pues se vol­vió un medio de información entre nosotros, así que nadie pelaba ni pela a Pedrito. Nos su­be sus fotos, nos hace comen­tarios, pero aquí la cosa estaba muy movida y no había tiem­po de contestarle sus jaladas, así que Pedrito, entre la triste­za de estar lejos de su país en un momento como este y que no lo peláramos, pues le die­ron ganas de echarse al Medi­terráneo ¡con todo y sobrinos!

Ya nos mandó hasta fotos de su próstata, que por cier­to la transporta en un fras­co, para llamar la atención y ni así lo pelamos; así que no du­den verlo hasta vestido de pi­tufo con tal de que alguien le ponga atención. Mientras tan­to, nosotros cocinando guisa­dos para llevarle a mi Yadhira Carrillo, que es un verdade­ro amor, y como siempre es­tá viendo a ver a quién le echa la mano, así que armó todo un numerazo donde hizo tacos de canasta, de guisado, de todo, para ir a alimentar a la gente de los albergues, pero todo en armonía y con la actitud de la que les hablo, actitud de levan­tarse, de reírse, de recuperar­se y volver a ser el México que hemos sido, mejor, con todo lo que hemos aprendido. ¡Arriba México! ¡Vamos! He dicho.

Detrás de cámaras del terremoto  

 

Daniel Bisogno

Apenas acababa de di­sipar el gas que se me había atravesado por el terror vivido durante el mo­vimiento telúrico vivido en los foros de Azteca, donde me ha tocado pasar por todo a lo lar­go de 20 años de transmisio­nes ininterrumpidas en aque­lla empresa; iba llegando a mi casa, tarde ya. Aunque vivo a tres cuadras de la televisora, hi­ce casi dos horas de camino. En la calle, la gente con rostros desencajados, llenos de miedo pero sobre todo de confusión; había gente que estaba para­da en el trébol que está pasan­do TV Azteca pidiendo aven­tón, y por primera vez en mi vi­da vi que la gente los subía con toda confianza, se les quitó el miedo de que los fuesen a asal­tar. Todo mundo ayudaba al otro. Llegué a su casa, que es la mía, y apenas estaba estiran­do las piernas y tantito el cora­zón cuando de repente me lla­man por teléfono para infor­marme que al día siguiente se haría una transmisión ininte­rrumpida de lo que sucedía con este lamentable terremoto. Pú­blico querido, ya me han tocado muchas tragedias al frente de la cámara, desde huracanes has­ta la muerte de Juan Gabriel, así que de algún modo ya sa­bía lo que venía, y se los tengo que compartir, para que uste­des se den una idea de cómo se vive un desastre de esta mag­nitud detrás de las cámaras.

A partir de las 9 de la maña­na empezaron a tener llamado los compañeros de Azteca, los primeros comandados por Ri­cardo Salinas Pliego, presi­dente de Grupo Salinas, es decir, nuestro jefe mayor; Javier Alatorre y, por supuesto, Pa­ti Chapoy, figuras emblemá­ticas e irremplazables de Azte­ca. Acompañados por algunos compañeros arrancaron con es­ta labor. A mí me tocó de las tres de la tarde y a morir; pri­mero arrancamos en el foro de Ventaneando y justo cuando me acababan de traer un chocomilk bien frío que pedí, nos avi­san que nos cambiamos de foro al de Venga la alegría para hacer desde allí el resto de la trans­misión. Mientras no estamos al aire se hace un silencio triste que contrasta con toda la gente de la producción que corre por todos lados en busca de la in­formación, que llega por todas partes; cientos de corresponsa­les desde los dis­tintos puntos donde este terre­moto se ensañó y devastó sin pie­dad. Por el chí­charo (audífono apuntador) es­cuchamos las in­dicaciones: “Vamos a enlace a la Del Valle, caemos a piso con ustedes y luego entra la prime­ra tanda de invitados”. Toda es­ta información visual y au­ditiva que contrasta también con la que traemos en el cora­zón, esa zozobra, ese nudo en la garganta que se forma cuan­do uno tiene enfermito el espí­ritu, y así empieza a transcurrir el tiempo, informando, tratan­do de ayudar, tratando de ser muy preciso con lo que decimos y con una infraestructura tremenda para llevar la informa­ción más cercana a la realidad.

Esta época de las redes socia­les es muy peligrosa, cualquier imbécil puede opinar y no solo eso, puede mal informar te­rriblemente al público que es­tá muy necesitado de la verdad. Todo el equipo de Información, muy celoso de su deber, por ningún motivo nos deja sol­tar ninguna información que no esté corroborada o sea ofi­cial, por eso nosotros no caí­mos en el caso Frida Sofía. Pa­san las horas y las horas y uno en el foro transmitiendo; per­demos la noción del tiempo, si afuera es de día, si es de no­che, si está lloviendo o está so­leado. Llegan los invitados, so­lo Pati Chapoy y yo transmi­timos ininterrumpidamente. Pati desde las 9 de la mañana, pero no hay cansancio, hay dolor que tratamos de disimular para no contagiar más al tele­vidente. Nos sientan invitados, unos muy famosos, otros ca­si extras, pero todos con el mis­mo sentimiento, todos hablan­do de la unión de los mexicanos y nuestra manera de respon­der ante estos terribles even­tos; nos enlazamos al foro de noticias donde los conducto­res llevan también horas y ho­ras transmitiendo, aún más que nosotros; los reporteros, desde el lugar de los hechos, narran­do cosas inauditas y totalmen­te fuertes. Durante el corte nos cuentan lo que están vivien­do, cómo junto a sus pies sa­can un cadáver o se oyen gri­tos entre los escombros; padres llorando desesperados junto a ellos, caminando y gritando el nombre de su hijito ¡para ver si entre los bloques de cemen­to alcanzan a escucharlo! Gen­te, gritos, lluvia, polvo, tristeza, desolación, angustia, todo esto en la mente y en el espíritu de los reporteros, admirable labor.

Entre los invitados aparece el maestro Enrique Guzmán, que llegó a apoyar como cualquiera; estaba también Jorge Garralda, quien es una emi­nencia en todo esto de las tra­gedias, ¡pues ha ayudado en todas! Yo he tenido la fortu­na de ir con él a ayudar en mu­chas ocasiones, desde un hura­cán hasta ir a repartir víveres en Tabasco, bajándonos de un helicóptero del Ejército con el agua hasta la cintura en el pan­tano. Con esta experiencia del Jefe Garralda, como yo le digo, empezó a explicar claramen­te cosas que nosotros, que to­dos, con el afán de ayudar, no pensamos; nos hizo tomar con­ciencia de que esta es una tra­gedia seca como él le llama, que la gente lleva sin parar víve­res, es decir comida, que en rea­lidad no se necesita en exceso, pues la gente a la que rescatan va directamente a ser atendi­da en el hospital. Se necesitan los primeros días herramientas, guantes, todo lo que sirva a los rescatistas para tratar de en­contrar gente con vida, pasan­do este tiempo lo que la gen­te necesita es apoyo económi­co (dinero) para reconstruir su hogar y todo lo que perdie­ron; por supuesto que toda ayu­da sirve, pero es preciso dar lo que en verdad se necesita.

Durante el corte comenta­mos de toda la gente bieninten­cionada que corre a ayudar pe­ro muchas veces solo estorba, y no faltan los que van a tomarse la foto o a grabar su video pa­ra tener de qué hablar en Twit­ter o en Facebook; esa es la rea­lidad. Pero también está esa gente, gente de a pie, que ha re­sultado muy útil, que ha salva­do vidas. Siguen transcurrien­do las horas y el tiempo parece insuficiente con todo lo que se quiere decir y hacer, termina­mos poco antes de las 11 de la noche y al salir, de nuevo un si­lencio absoluto en las calles, pa­reciera como si los motores de los coches también estuvieran de luto, casi no suenan. México está herido, pero se curará, so­lo espero que esta cicatriz nos sirva para seguir aprendiendo y para seguir evitando muer­tes durante una tragedia, como se logró a gran escala del tem­blor del 85 a éste, 32 años des­pués. Vamos para arriba porque ya tocamos fondo, recu­peremos la sonrisa y el ánimo, porque los que perdieron al­go o a alguien lo necesitan. ¡Arriba México! He dicho.

El reencuentro de México

Foto: Reuters

DESDE EL AVERNO

Por Daniel Bisogno

Twitter/@DaniBisogno

“Tu llamado es a las 8 de la mañana para empezar a grabar a las 9”, fueron las palabras de mi productora Iyari González para grabar unas cápsulas que se llaman Noveleando y que originalmente las hace Pedrito Sola pero como el viejito huevón anda de vacaciones, pues aquí tienen a su tarugo, a las 8 de la mañana. Al llegar, al pasar por los torniquetes de acceso, una persona de seguridad me dijo: “Señor Bisogno, a las 11 de la mañana vamos a tener un simulacro de sismo, para que no se espante. Van a sonar las alarmas y se van a seguir los protocolos”. La verdad, me fui pensando por qué se les ocurría eso hoy (aniversario del sismo)? Llegué al foro, empezamos a grabar, estábamos de lo más divertidos y dieron las 11 de la mañana, sonaron las alarmas, salió la gente ordenadamente y yo comenté con mi productora que tal vez este simulacro se hizo como una especie de homenaje de que se cumplían 32 años del terremoto del 85. En ese momento me vinieron a la mente aquellas imágenes de los que, aunque muy pequeños, lo vivimos. La gente salía un poco a regañadientes a este simulacro, sobre todo los que no lo vivieron.

Regresamos a grabar y justo cuando solamente nos faltaba una cápsula, sentimos el jalón y todas las lámparas, la escenografía, la iluminación, las bocinas pesadísimas se empezaron a mover como si fuesen de papel; el piso se hacía ondas, no se podía caminar por el movimiento. De inmediato corrimos hacia afuera, ya ahí todo eran gritos, llantos. Todos los que salieron de malas al simulacro ahora estaban aterrados y con ataques de pánico. Cambia mucho la cosa cuando a uno le toca vivirlo en carne propia; un terremoto no es cualquier cosa, nos hace ver cuán frágiles somos ante la furia de la naturaleza. Pensar en la posibilidad de perderlo todo, incluso la vida, en cuestión de segundos, resulta muy traumático.

Nosotros, estando en un centro de comunicaciones, empezamos a ver la desesperación de todos por tratar de establecer contacto con sus familiares. De inmediato, como siempre, la verdad, empezó la fuerza de reacción por parte de TV Azteca. Salió Benjamín Salinas acompañando de Jorge Garralda, empezó a fluir la información de inmediato y con todos los empleados de los cinco edificios. Benjamín tomó el altavoz y organizó a todos, la gente de los edificios, ventas, administrativos, etc., podrían ir a sus casas a ver a sus familias para la revisión exhaustiva de las construcciones y que mandara la seguridad de la gente por sobre todas las cosas. Toda la gente que hacemos y nos dedicamos a la televisión nos quedaríamos a hacer lo nuestro: informar, comunicar, ayudar. De inmediato nuestro foro se convirtió en un centro de operaciones: pantallas, reporteros, equipo de producción, todo esto sin contar lo que ya se movía en el búnker de Fuerza Informativa Azteca. Empezamos a ver las tomas de los helicópteros, todo lo que estaba sucediendo, gente sufriendo, de inmediato  nos trasladamos 32 años en el pasado: el terror, la incertidumbre, la desgracia, pero al poco tiempo empezamos a ver con las imágenes que México había aprendido la lección del 85, vimos un México mucho más preparado para la desgracia. Después de 32 años las construcciones se hacen de otra manera, tanto que nuestra ingeniería es modelo para muchos otros países. Ahora la gente sabe qué hacer, sabe cómo moverse, por eso este terremoto fue totalmente distinto al del 85. Dentro de la tragedia, que es inevitable, el recuento de los daños es mucho menor que el del otro fatídico 19 de septiembre; lo que no cambió es el corazón del mexicano, ese mexicano que ayuda sin mirar a quién; ese mexicano que es capaz de quitarse el pan de la boca por dárselo a su hermano que lo necesita; ese mexicano ingenioso que se las arregla para ayudar; ese mexicano que sin importarle el cansancio, las inclemencias del tiempo, la tristeza, está ahí para ayudar a quien lo necesita; ese mexicano que se nos estaba olvidando que tenemos dentro.

Dicen que a veces las tragedias traen bendiciones y creo yo que este es el caso, nuestro país estaba pasando por un mal momento: violencia, inseguridad, desunión; sin embargo, esta tragedia está recordándonos nuestra esencia, lo que nos caracteriza como pueblo, nos está recordando quiénes somos, y no hay nada más hermoso que reencontrarnos con nosotros mismos, recordarnos que México  está en pie gracias a su gente, esa gente buena, indestructible, piadosa; esa gente que se ha sobrepuesto a todas las tragedias, temblores, huracanes, gobiernos, a todo. Así que entre todas estas malas noticias hay una muy buena: el resurgimiento del mexicano. ¡Ánimo, mi gente, ánimo mi México!, de peores te has levantado; y si lo dudas, aquí estamos todos los mexicanos para recordártelo. Tu corazón resurgirá muy pronto y de nuevo de esos escombros, escombros que volverán a juntarse para ser el México que siempre hemos sido. He dicho.

Bailando por el sueño

Por Daniel Bisogno

Twitter/@DaniBisogno

La falta de respeto de al­gunas televisoras por la materia prima de las mismas, que es su talento, es inaudita, es un acto de sober­bia y sobrevaloración propia que alcanza grados épicos, pú­blico querido; algunos, acla­ro, creen que prostituir talen­to, es decir, prácticamente lla­marles cuando andas caliente e intentar pagarles práctica­mente por palo, creyendo que sus brillantes ideas son las que mantendrán a la empre­sa, es un acto totalmente inco­herente y errático. Si tú ven­des hamburguesas y tratas de que el pan, el quesito o la cat­sup disfracen el sabor de la carne, que es de ínfima cali­dad, podrás engañar al cliente un tiempo, corto, porque tar­de o temprano la pésima cali­dad de la carne va a salir a flo­te y va a acabar con tu negocio.

Justamente esto es lo que ya está pasando con algunas te­levisoras que han hecho pre­cisamente esto, llevándolo a la pantalla. Mientras no entien­dan que la carne, en este ca­so el talento, es lo único y más importante y a quien deben de cuidar y proteger, van cami­nando directamente al abis­mo, les guste o no, y ya empe­zamos a ver una de las prime­ras facturas de las muchísimas que están por venir, por tomar el camino absolutamente equi­vocado. No entienden que, es­pecialmente en nuestro país, la identificación es básica y que aquí la gente ve los progra­mas para ver a sus artistas, y no al revés. El noticiero de Ló­pez-Dóriga, el programa de Ga­lilea, el de Adal Ramones, la no­vela de Thalía, así es el público mexicano, y eso ¡no va a cam­biar nunca! ¿Cuántos inten­tos llevan? ¡Hagan memoria!

La prueba más fehacien­te de esto que les digo es Bai­lando por un sueño, de Televisa: ¡qué manera de autosabotear­se! Dejaron ir a todo su talen­to y miren lo que les quedó, es vergonzoso e insultante pa­ra el público ese elenco. ¿Ese es el canal Las Estrellas? ¿Cuáles? ¿Dónde están? ¿Dónde que­daron? Esta es una prueba ro­tunda de lo que yo les digo, un programa que fue exitosísimo cuando tenían de verdad estre­llas, ahora parece una versión pirata, ¡hecha por una secun­daria rural de Tlaxcala! Con decirles que al verlos en pan­talla ¡no sabes quién es el so­ñador y quién es el famoso! Es una vergüenza eso, ¿o a usted le suenan mucho los nombres de Adrián Di Monte, Tan­ya Vázquez o Begoña Narváez?  ¿No le parece insultan­te? El nombre más conocido de todos era el de Sergio Go­yri y el de Francisco Gattor­no, ¡y a éste ya lo sacaron! Con decirles que recurrieron a Jo­lette para ver si daba polémi­ca, y la dio, pero también la sa­caron en el primer programa.

La única posibilidad de que el programa tuviese cierto atractivo era Jolette, ¡imagi­nen el terreno que pisamos! ¡Y la sacan! Luego, Danilo Ca­rrera, que es muy galán, co­mo que hacía albergar alguna esperanza de que las señoras lo vieran por él, y al segundo programa que renuncia, diz­que por ¡problemas familiares! Imaginen un programa donde estas estrellas ¡están viendo la manera de no estar! Jamás ha­bía visto yo una situación de esta magnitud en un programa de prime time en Televisa! Los jueces, La Josa, que es talento­sa y simpática pero no es espe­cialista en baile; María León que es un dechado de virtud en comedia musical, pero na­die la conoce, esa es la verdad; Gente de Zona, que no vie­nen al caso en este programa en absoluto y Flavio Mendo­za, un coreógrafo argentino que ¡nadie tiene la más remo­ta idea de quién es! ¡Volvemos a lo mismo! ¿Canal Estrellas sin estrellas? Por eso veo sufrir a mi querido Javier Poza en la conducción, correteando a to­dos, tratando de darle ritmo al programa y luchando como un guerrero para sacar a flote un barco que tiene el casco lleno de agujeros por todas partes. El trabajo de Javier, impeca­ble, concretándose a explicar y a resolver, claro, lo que está en sus manos, que es muy poco.

Y la culpa no es de los Ga­lindo, que han producido grandes programas de televi­sión, la culpa viene totalmen­te de donde les digo, de la so­berbia de los de arriba, que les dejan un presupuesto ínfimo para trabajar, con esa esceno­grafía que es una pantalla mul­timedia que parece power point de 1999, ¡vergonzosa! Pero so­bre todo ese elenco, esas estre­llas que ni su familia sabe quié­nes son, que salen baratas. Ahí está el resultado de lo que les hablo, todo lo que creen aho­rrarse en exclusividades y dis­frazando de libertad y de open mind diciendo “que trabajen donde los llamen”, lo están per­diendo de manera directa en el resultado de sus programas, en sus audiencias, por lo tan­to ¡en sus ganancias! Sigan sin valorar y cuidar a sus talentos, sigan sin proteger y dejar ir a sus verdaderas estrellas, sigan confiándose de su creatividad, a ver cuánto les dura la hambur­guesa. Crónica de una muer­te anunciada. He dicho.

La boda de mi Adal

 Felicidades a mis queridos Adal y Karlita por su espectacular boda

Siempre tengo en men­te, público querido, có­mo arrancar cada Des­de el Averno, que gustoso escri­bo para ustedes, pero esta vez no sé por dónde empezar por primera vez en 626 columnas que ya llevo escritas para todos ustedes. No sé si empezar por agradecer con todo mi corazón a Adal y a Karlita el haber­nos invitado a una de las bo­das más bonitas y divertidas a que he ido en mi vida, y lle­var a mi hija Michaela de pa­jecito; o empezar narrando la odisea fantástica que fue esta unión; o el banquete, o los in­vitados; o cómo me la pasé yo. Así que, como me vaya vinien­do a esta perversa mente, se los iré narrando. Mi Karlita tenía verdaderamente resuelto abso­lutamente todo, desde el hotel que nos recomendó, que era el Grand Fiesta Americana Pue­bla, donde la verdad nos trata­ron como reyes. Todo fue pre­visto, por ejemplo, cómo quería que fueran vestidas las niñas que serían pajecitos, entre las que figuraban mi ahijada Ra­faella, hija de mi comadre y hermana Raquel Bigorra, y mi Michaela. Con todo el tiempo y la exactitud, para que fuesen vestidas igualitas, to­do lo organizó mi Karlita con una exactitud de relojero suizo.

Llegamos a Puebla, al hotel, y al primero que me encuen­tro en el lobby, perfectamen­te arreglado y hecho un gala­nazo, fue precisamente al no­vio, sí, a mi Adalito, que ya se iba a la sesión de fotos familia­res. Nos abrazamos, le deseé lo mejor y ¿qué creen? Que se me pone a llorar mi Adal en ese momento. La emoción y el es­trés de los preparativos, acom­pañados de un sube y baja de emociones; sus hijos ahí pre­sentes, todo este tiempo, el em­pezar una vida en común, to­das esas cosas que pasan por la mente de uno cuando se va a casar, y más por segunda vez (se los digo por experien­cia) así que hay que sacar to­do eso y mi Adalito lo sacó. Nos cambiamos en chinga por­que ya íbamos tarde y nos fui­mos rumbo a Africam Safari, donde fue la boda. Llegamos, y el lugar donde fue la ceremo­nia estaba espectacular, se oía a lo lejos toda especie de ani­males que viven muy simi­lar a su hábitat natural. Llegó mi Adal y al poco tiempo apa­recieron las pajecitas que se veían hermosas, más mi hija. Luego apareció mi Karlita, que además de hermosa se veía tan feliz como mi Adal. La ceremo­nia estuvo muy emotiva, y más cuando la hija de Adal le dedi­có unas palabras: ahí sí llora­mos todos. Terminó la ceremo­nia y ya nos esperaban unos autobuses para trasladarnos a donde sería la fiesta. El lu­gar, indescriptible, bellísimo; antes de entrar montaron un lounge donde te podías tomar un gin tónic y charlar mien­tras veías unas guacamayas y un búho, así como una ser­piente pitón de varios metros.

Ahí fuimos llegando todos, y saludé a Mauricio Castillo, amigo de toda la vida de Adal, y muy simpático, por cierto; a Gerardo Quiroz, a quien es­timo mucho, pues trabajamos juntos hace varios años. Llegó luego la familia, sí, la del Teno­rio, primero los originales, mi querido socio, amigo y herma­no Alejandro Gou con Abril, su esposa, que es lo máxi­mo; luego mis queridos Mascabrothers, con sus respec­tivas mujeres; mi queridísimo Ariel MiramontesAlberta­no, con Maya de Caló, que son íntimos.

Apareció después La­lo EspañaMárgara Francisca, que también lo adoramos; fa­milia de la novia y del novio, que por cierto mi Adal se llevó a toda la familia desde Monte­rrey en autobuses de lujo, para que estuviesen presentes. Des­pués de un par de gins entra­mos al lugar; nuestra mesa, la 32, de pista. Mi Adalito y Kar­lita se lucieron. Los integran­tes en la misma: Los Masca­brothers, mi comadre Bigo­rraGou y su servidor, cada uno con su respectiva pareja.

Aparecieron los novios y todo fue aplausos y felicidad; un cuarteto de cuerdas ame­nizó la comida; cuatro chavas con violines y un contrabajo tocando como las diosas; apa­reció el primer platillo para la bola de gorrones: para unos, un rollo de salmón exquisito; para otros, un hojaldre de queso brie en salsa de chipotles dul­ces, majadero; luego, una crema de pistache deliciosa; un file­te acompañado de papa al hor­no fue el plato fuerte, todo ex­quisito. Mesa de dulces y, an­tes, una de botanas deliciosas y postres maravillosos. Comi­mos, reímos, departimos, jun­to a nosotros las jirafas nos ha­cían la mejor compañía. Nos juntamos ya todos los de la fa­milia de Gou Producciones a la que pertenece mi Adal, obvia­mente; entonces ya en la pis­ta veías a mi adorada Liliana Arriaga La Chupitos, bailando con Albertano o con su asque­roso servidor; a Lalo España con Maya Karuna, o a algún mascabrother sacudiendo la pis­ta, o a mi querido Julio Ale­gría, pieza fundamental de es­te grupo, sacudiendo a nuestra adoradísima y cubanísima Da­yani, su mujer; mis compadres Raquel Ale Gavira también desgastaron las medias tapas de sus tacones echando el bai­longo. Los novios bailaron Fascinación, de mi Carlitos Rive­ra. Luego bailó Karlita con su papá El privilegio de amar, éxito de Manuel Mijares. También bailó Adal con su hija Paola y luego Karla con Diego, el hi­jo de Adal, ¡no saben qué mo­mentos! Más tarde llegó mi Consuelo Duval con un ga­lán joven (hace bien), simpati­quísima y hermosa como siem­pre; no paró de bailar, nos reí­mos sin tregua y bebimos igual. Llegaban los novios, que compartieron con los invitados durante toda la noche, por eso había un ambiente increíble, de buena vibra, de felicidad, de amor. No de balde les digo que es una de las mejores bodas en las que he estado en mi vida.

La familia de los dos, mara­villosa, nos tomamos fotos con todos; más de doce horas con­tinuas de fiesta: empezó a la 1 de la tarde y para las 12 de la noche, más o menos, saca­ron la tornaboda, chilaquiles y chanclas, que es un platillo típi­co poblano, delicioso y pareci­do a las tortas ahogadas, pero no pican tanto y llevan agua­cate, rellenas de carne moli­da de res y longaniza, basadas en caldillo de jitomate. Lue­go, también apareció el carri­to de shots y todo mundo le en­tró sin parar; yo le pegué du­ro a las perlas negras. La gente, feliz; los novios, más. Nadie se quería ir, por lo bien que lo es­tábamos pasando. Paola, la hi­ja de Adal, hermosa, con sus amigas y amigos, felices tam­bién. Hasta al Diego, su hijo menor, lo dejaron llevar a sus amiguitos. De verdad, de las bodas más divertidas a las que yo he ido. Al día siguiente mi Adal y Karlita salieron rumbo a su luna de miel, que por cier­to era sorpresa para Karla, así que la llevó con los ojos venda­dos hasta el aeropuerto y él se encargó de documentar y todo, poniéndole audífonos y antifaz a Karla, para que no se entera­ra el destino de la luna de miel y fuera sorpresa. Así que mi Karlita despertará del otro la­do del mundo, pues se la lleva­rá mi Adal por todo Asia, Viet­nam, Singapur, China, Japón entre otros, así que ya les con­taré cómo les fue. Pero una co­sa sí les aseguro, después de vi­vir la boda que viví, es el ma­yor augurio de una felicidad total. ¡Gracias, mi Adalito! ¡Gracias, mi Karlita! Y ¡que vi­van los novios! He dicho.

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