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El Primer Aplauso Basta! será entregado a José José


DIARIO BASTA! ENTREGARÁ EL PRIMER APLAUSO DE BASTA! A JOSÉ JOSÉ





Publicado: Lunes, 7 de Octubre del 2013, a las 07:16 hrs.

Por: Víctor Hugo Sánchez

Desde que tengo memoria, he escuchado cantar a José José, pero fue en 1982, en plena adolescencia mía y justo con el primer amor que, al tiempo, se convirtió en el primer desamor, que descubrí al artista. Desde entonces, en mi vida, como en la de millones de personas, desde siempre, José es referencia inmediata para celebrar, pedir un aplauso para el amor que llega, o para ser el triste que grita al amor que se va. Y es que a su talento no hay escapatoria. Y no hablo del prodigio de su voz, de su canto que sorprende; no, hablo de su infinita capacidad de transmitir, de enchinar la piel, de hacernos sentir y creer que en ese preciso instante, José José te canta sólo a ti. Eso, señores, nadie; sólo él.

José Rómulo Sosa Ortiz nace en el barrio de la colonia Clavería, en el Distrito Federal, en 1948; hijo de doña Margarita Ortiz y de don José Sosa Esquivel, cantante de ópera; desde niño muestra dotes insospechadas que lo llevan, a los 15 años, a formar su primer grupo, con el que llevaba serenatas, cantaba en bares y era, a la muerte de su padre, el sustento de su familia.

Afortunado, tocado de Dios, José José estaba destinado al éxito, a ser de esos pocos número UNO en el mundo, de tal suerte que, en su andar por bares y serenatas, antes de cumplir 18años, se tropieza con un artista que fue su gran maestro en la ejecución de la guitarra, en la inflexión, en la genuflexión y, vaya, en el arte de cantar, de interpretar: Pepe Jara es. Porque hay que decirlo: José nació con la voz y, a muy temprana edad, encontró lo que realmente lo catapulta y marca la enorme diferencia entre cantar e interpretar: un estilo único e inigualable.

Pero como a todo artista, el inicio no fue fácil. Luego de haber formado el trío Los PEG, con el cual graba un disco (del que se rescata una de las canciones más emblemáticas de la época: "Si me enamoro" - (Revívelo aquí) - y luego de haber formado el trío, una compañía disquera le graba dos discos de 45rpm, con dos clásicos hoy de quienes somos fans irredentos: El mundo, un cover de una canción italiana, y "Mi vida", que salen bajo el sello Orfeón y que le permiten debutar en la naciente televisión de este país.

(Revívelo aquí) Ya con dos discos, con presentaciones en TV, la carrera de José José no despega y, al contrario, parece detenerse; la pausa lo lleva a seguir presentándose en bares, en cabarets, sin el reconocimiento pleno, hasta que en una noche, como esos que están destinados a triunfar, atraen a quienes los habrán de impulsar. Así, una noche cualquiera llega a su vida el maestro Rubén Fuentes, director artístico, músico, manager y descubridor de talentos, quien lo lleva a firmar contrato con lo que era la RCA Víctor donde, por fin, José José encuentra el camino al éxito.

Y como el camino del triunfo no siempre es dulce, Pepe Sosa, que fue su primer nombre artístico, firma contrato con esta nueva casa grabadora bajo la condición de que deje de presentarse en bares y que deje de llevar serenatas, lo que le significaba dejar, también, de ayudar económicamente a su familia por lo que, cuentan, su madre pone un resturante-fonda, para apoyar la carrera de José.

Así, en 1969, siendo él muy joven, y bajo la supervisión y apoyo de dos grandes como Rubén Fuentes y Armando Manzanero, José José graba su primer disco para RCA Víctor, con clásicos que, en su momento, pasaron casi sin pena ni gloria, debido a que la compañía discográfica consideró que el disco era muy fino, poco comercial y, como resultado de eso, le brindó poco apoyo en la promoción en radio.

Este primer disco de José incluyó temas como "Te extraño", "Cuidado" y "Sin ella", entre otros que, para los que somos fans de este artista, son clásicos sin los cuales no se explica el éxito que tendría su segundo álbum con esta marca discográfica.

De ese primer disco, escuchemos "Cuidado" y "Sin ella", un ligero y delicioso bossa nova del que José hace una tremenda creación: (Revívelo aquí) Confiados en lo que tenían en sus manos, tanto Armando Manzanero como Rubén Fuentes se avocan a la tarea de encontrarle canciones para un segundo disco, y encuentran ese tema que lleva a José José a sonar en toda la radio nacional y con la cual da el paso a ser el ídolo que es, desde entonces: "La nave del olvido", del argentino Dino Ramos: (Revívelo aquí)

Fue en 1971 cuando Roberto Cantoral lo invita a cantar "El triste", representando a México en el Festival de Organización Iberoamericana (que fue el antecedente del Festival OTI), y aunque la canción no ganó el certamen (de hecho, quedó en 3er lugar), se ha convertido en un himno, en un emblema en cada show de José José, incluso podría decirse que es EL HIMNO de la canción del desamor, del dolor y la desesperanza que todo mundo termina cantado en un bar, en una fiesta, en un karaoke; no en balde tiene millones de vistas en sus distintas versiones de Youtube, y cada vez que lo vemos nos vuelve a emocionar, a enchinar la piel: (Revívelo aquí)

Un cambio de disquera lo lleva a BMG-Ariola, donde conoce a Rafael Pérez Botija, con quien graba éxitos como "Gavilán o paloma", que ha trascendido generaciones de despechados en el mundo de habla hispana; o "Amar y querer", que puso a más de uno a reflexionar sobre sus sentimientos. Temas con los que comenzó su larga lista de Discos de Oro y de Platino por altas ventas, que a la fecha suman más de 200.

El final de la década lo cerraría en grande con "Volcán" (Revívelo aquí) , de Pérez Botija, y "Lo pasado, pasado", (Revívelo aquí) , de Juan Gabriel.

La buena estrella, su carisma, pero sobre todo su educada voz, autodidacta por cierto, hicieron de esta década quizá la más brillante de su trayectoria, bajo la batuta de productores como Rafael Pérez Botija, Manuel Alejandro y Roberto Livi; compositores como Camilo Sexto, temas como "Amor Amor", del que vendió más de millón y medio de copias, y discos como "Romántico" y "Gracias".

Mención aparte merece el álbum "Secretos" (Revívelo aquí) , que produjo Manuel Alejandro, y que pronto se convirtió en un hito de la música, por el éxito que derivó de sencillos como "Lo dudo", "Cuando vayas conmigo", "Voy a llenarte toda", "A esa", "Lágrimas" y Quiero perderme contigo", que lo convirtieron en el disco más vendido, con 40 semanas en primer lugar de importantes listas de popularidad y más de 11 millones de discos vendidos, que le valieron 22 Discos de Oro y Platino.

El ascenso se había consumado, José ya no sólo era el intérprete más influyente de la década y el más grande vendedor de discos de habla hispana, también llenaba importantes recintos como el Madison Square Garden y se presentaba con gran éxito en foros tan exóticos como Japón, Egipto, Rusia o Israel. No había un rincón del planeta donde no se conociera y elogiara su voz. A la fecha se ha mantenido como un gran vendedor de discos, intérprete de grandes temas y hacedor de inolvidables duetos, ¿Quién no recuerda, "Por ella", al lado de José Feliciano; "Te quiero así", con Lannie Hall, y más adelante "Grandeza Mexicana", con su primogénito José Joel; su participación en la versión latina de Salvamos al mundo: "Cantaré, cantarás", o su participación con el tenor continental Don Pedro Vargas, con temas como "Se me hizo fácil" (Revívelo aquí) .

Su fama, sin embargo, no le ha impedido voltear a verse a sí mismo con todo y sus defectos; mantener la humildad y compartir sus experiencias, por ejemplo en la cinta biográfica "Gavilán o paloma", que él mismo interpretó y que muestra el lado humano, quizá hasta oscuro, del ídolo, que además de la gloria, ha conocido el infierno de las adicciones y ha tenido el valor y el tesón suficiente para vencerlas en 1993, tras una fuerte recaída provocada por su divorcio de Anel Noreña, con quien tuvo dos hijos: Pepe y Marisol.

Curiosamente, el éxito de "40 y 20" (Revívelo aquí) lo rescató del abismo y le dio a nueva vida a él y a muchos que hicieron de esta canción la justificación perfecta para su "segundo aire".

De esa década también dejaron huella materiales como "Sabor a mí", con temas de Álvaro Carrillo, tras haber protagonizado su biografía; discos como"Amnesia", "Mujeriego", "Distancia", "Tenampa" y "El Príncipe con tríos", al lado de los Tres Caballeros, en una etapa donde su estabilidad emocional se tambaleó, no así su carrera que recibía cada vez más reconocimientos.

Una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood; una estatua en la colonia Clavería donde nació; un Grammy por trayectoria (2005); un reconocimiento como Mejor actor de Reparto (2006) por su participación en la novela "La fea más bella"; y un reconocimiento a su contribución a la Cultura de la Humanidad (2007), pero sobre todo las grandes muestras de cariño de su público, que ha estado con él, como en su canción, "En las buenas y en las malas", son sólo algunos de los homenajes que ha recibido en vida, la cual ha compartido con ellos en el libro "Esta es mi vida", otro testimonio de su lucha contra las adicciones.

En el 2011 inició su gira llamada "El regreso del Príncipe", motivada por la notable mejoría en la calidad de su voz, en la que ha recorrido los más importantes escenarios de Centro y Sudamérica, además de Estados Unidos y México. Actualmente prepara varios materiales para celebrar sus 50 años, para dejar claro que tenemos "Príncipe" para muchos años más.

¿Qué más decir de José José? ¿Dónde nació? Qué importa, si es una estrella, una voz, un artista que nunca morirá.

¿Qué decir que no haya dicho él, cantando? ¿Qué escribir, que no hayan escrito ya los miles, millones de aplausos que ha recibido y que seguirá recibiendo? ¿Qué nos queda, de José José? Los cientos de homenajes que le han brindado en tantos países, tantos y tantos imitadores, tantos y tantos seguidores de su estilo? José José hoy goza de la plenitud de una familia hermosa, formada por él, por Sara y Sarita, esposa e hija, y aplaudimos su arte, y aplaudimos su vida plena, porque a José se le quiere como amigo, como hermano, como confidente, porque sin estar, ha estado y estará en cada cuita, en cada trago, en cada beso de amor, y en cada lágrima de despedida.

José José es hoy, como desde hace 50 años, El Príncipe que reina en nuestro corazón.



/hpe