Vivió con terror el contagio de Covid

Vivió con terror el contagio de Covid

214
0
Compartir
FOTO: ELIZABET RUIZ/CUARTOSCURO.COM

“Pensaba en mi familia, aunque en momentos cuando no podía respirar, ya de tanto esfuerzo y el cansancio, quería tirar la toalla”.

Por: LICETY DÍAZ

CANCÚN. Aleida Hernández Azcoitia lleva 15 años viviendo en Cancún; es originaria de San Luis Potosí y buscó la oportunidad de trabajar en un hotel en la Riviera Maya; hoy es sobreviviente del Covid-19.

Al principio era por un año y luego otro, pero debido a las condiciones tan favorables que se le presentaban decidió quedarse y crear una familia.

Es de las tantas empleadas del sector turístico que con la pandemia se ha quedado sin trabajo.

Gracias a sus hijos sobrelleva la crisis, y ahora lleva 17 días recuperándose de ese virus que, a decir de su propia voz, le ha cambiado la vida.

¿Cómo te percataste que tenías Covid-19?

No sé explicarlo, la verdad en un par de días ya me dolían los huesos, creí que era mi artrosis, que padezco hace un tiempo, pero al tercer día me vinieron los dolores de cabeza intensos. Entonces le dije a uno de mis hijos que me llevara al hospital; y en efecto, cuando me vieron me hicieron el examen y al otro día me informaron que fue positivo.

¿Tienes alguna idea de dónde te pudiste contagiar?

No, respeto las indicaciones sanitarias; apenas salgo de la casa. La sospecha eran mis hijos o mi esposo, que entraban y salían porque ellos sí están trabajando. Sin embargo a ellos también les hicieron la prueba y salieron negativo, así que es un misterio. Es posible que me haya contagiado por contacto con alguna persona en el supermercado.

¿Cómo superaste al Covid?

Estuve con medicamentos e inyecciones; un montón para diferentes cosas, pero al tercer día empeoré, no me aliviaba, solo por ratos, y la falta de aire y la tos me mataban. Llegué a un punto que la garganta parecía que se me rajaba, era terrible; mi cuerpo ya me dolía de tanto toser. Recuerdo que en la noche me llevaron al hospital, al área Covid, y habían dos pacientes delante de mi. Se demoraron más de una hora en atenderme, y yo ya no podía casi ni hablar, y me dijeron que me tenían que dejar ingresada. Al otro día ya estaba peor, y el médico me dijo que ya tenía que ser auxiliada por oxígeno y me intubaron. Cuando estaba en esa sala, los ventiladores son algo siniestro, la escena es aterradora. Por un momento me puse mal de ver todas esas personas que luchaban por su vida igual que yo por un cuadro grave de Covid-19, aunque estaba sedada. A medida de que pasaron los días, el tubo de respiración me raspaba más la garganta, no lo soportaba, pero tenía que aguantar porque era mi vida, era la oportunidad para salvarme.

¿Qué pensabas cuándo estabas en esa situación?

Pensaba en mi familia, aunque en momentos cuando no podía respirar, de tanto esfuerzo quería tirar la toalla, pero resistía. Recuerdo que cuando el médico me dijo que mis pulmones estaban llenos de Covid, que tenía neumonía severa, pensé que era el final de mi vida. Me mantuve entre la vida y la muerte por ocho días; eso lo supe después que me lo contó un enfermero. Allá adentro, luego que me quitaron los aparatos, fue que dije “¡Ya la brinqué, gracias a Dios!”; evolucioné para bien. De todas maneras me quedé por dos días más en cuidados intensivos, y recuerdo que por mucho tiempo me pusieron boca abajo y eso era un alivio.

¿Después que saliste del hospital, cómo fuiste evolucionando?

Yo hasta lloré, abracé a mi familia, y a pesar de estar en la casa luego de 20 días fue que me vine a sentir del todo bien.

Hay todavía muchos escépticos, ¿qué mensaje les envías?

A los incrédulos les digo que es de gravedad el Covid. Cuídense, salgan lo menos posible, esta pandemia es dura y real; permanezcan en casa.