Tiene 22 años y el Covid lo mantuvo dos semanas en cama

Tiene 22 años y el Covid lo mantuvo dos semanas en cama

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FOTO: GRACIELA LÓPEZ /CUARTOSCURO.COM
“Me empezó a doler la garganta, el estómago; tuve diarrea y calenturas de hasta 43 grados, a cualquier hora, sobre todo en la madrugada”.

Por: LICETY DÍAZ

CANCÚN.- Brandon Hernández Palma tiene 22 años, se dedica a vender ropa en un tianguis; hace dos semanas que ya le dieron de alta por padecer Covid-19. Se siente bendecido y alega que sin duda, ese virus le cambió la vida.

— ¿Cómo empezaste a reconocer los síntomas?

Por el cansancio, no me dolieron los huesos, pero me sentía hostigado, no percibía los olores y pasado cuatro días perdí también el sabor de las cosas que comía. Posteriormente comenzaron a salir más síntomas; agitación, me quedaba ido por estas cosas que me estaban sucediendo, por lo que decidí ir al doctor.

—¿Qué te dijeron médicos?

Me indicaron que era un probable caso de Covid-19; me hicieron la prueba rápida y al día siguiente, pasadas tres horas me detectaron que era positivo al virus. Me dieron los medicamentos, entre ellos 15 inyecciones para la infección pulmonar y 15 inyecciones para la garganta. Me las tenía que poner diario, una en la noche y una en el día; por cierto muy caras, no me imaginé que costaran tanto al grado de que ahora estoy endeudado.

—¿Cómo avanzó la Covid?

Fueron dos semanas que lo pasé muy mal, se empezó a extender el contagio y me empezó a doler la garganta, el estómago; tuve diarrea y calenturas de hasta 43 grados, a cualquier hora, sobre todo en la madrugada. Mi esposa tuvo que estar al pie de mi cama durante tres noches seguidas, para bajarme la fiebre, por supuesto con todas las medidas de prevención, pero yo no podía solo porque alucinaba.

—¿Ella no se contagió?

Tuvo algo leve, pero no le dio tan fuerte y a mi bebé de un año y ocho meses también, porque se sintieron mal unos días. Pasaron el proceso conmigo, pero a ellos no les dio tan fuerte, solo con cuatro días, gracias a Dios.

—¿Podías comer?

No, mi cuerpo no me pedía alimentos por alrededor de cuatro días, porque todo me hacía ir al baño y poco a poco comenzó a recibir comida y pasado los ocho días se adaptó de nuevo a la normalidad.

—¿Cuándo fue que te empezaste a sentir mejor?

Pasado ocho días fue que me sentí algo mejor y pude levantarme de la cama, porque anteriormente lo intentaba y a los cinco minutos tenía que volverme a acostarme y por la tos me ponía de lado para respirar mejor.

—¿No llegaste a requerir oxígeno?

Para poder controlar la ansiedad de respirar me calmaba y me tomaba unos segundos de ejercicios para respirar despacito. Pero a veces la tos me ganaba y me sentía que me desagarraba la garganta y en ocasiones hasta escupía sangre. Había momentos que me desesperaba y en una ocasión me desmayé y sentí que me iba a ir; mi esposa se espantó ya que por unos segundos ni me movía.

—¿Cuándo te volvió a ver el médico?

Pasado ocho días, y ya necesitaba ponerme bien porque vivo de mi pequeño negocio de ropa y necesitaba ir al tianguis, pero me dijeron que tenía que estar 10 días más sin salir.

—¿Te dejó secuelas?

Sí, hay momentos que de repente, cuando platico con alguien, me falta el aire, aunque luego vuelvo a encarrilarme; me quedo pensativo, las letras chicas ya no las veo.

—¿Ahora que ya lo superaste, cómo te ve la gente?

Algunas bien, pero otras me miran con mala cara y creen que los puedo contagiar a pesar que ya me dieron de alta. Incluso los que trabajan conmigo regaron que tenían Covid-19, personas malas que levantan falsedades. Respeten la integridad de los que pasan este virus y viven, porque pueden causarle a uno daño psicológico y hasta físico.