“Me enfermé, y todos los directores a mi cargo”

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Foto, especial
“Cambió mi vida cuando estando yo positivo me informaron que casi todos mis directores del CEAS, ocho de nueve, habían dado positivo, con excepción de una directora”.

Por: FRANCISCO OLÁN

Armando Padilla Herrera, director de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento (CEAS), es un vencedor del Covid.

Lo más complicado para él, además de padecer los síntomas del dolor de cabeza, pérdida del gusto y olor, fue que ocho de nueve de sus directores se contagiaron y tenía que delegar responsabilidades, y que se cumpliera el abastecimiento de agua en las comunidades, vigilancia de los cárcamos y las plantas de tratamiento de aguas residuales.

—¿Qué se siente ser un paciente covid?

No es un asunto fácil porque en la vida normal que lleva uno, de repente, de la noche a la mañana te avisan que tienes Covid y los que tenemos información de la enfermedad y lo que ha significado, lo primero que haces es preocuparte y te preguntas ¿como me irá a mi? Lógicamente los síntomas ya los tienes porque al dar positivo empieza un sentido de preocupación y de urgencia para saber cómo atacar la enfermedad y librarla. Primero tuve calentura, tomé paracetamol, nunca tuve infección estomacal, mal sabor de boca, sí dolor de cabeza y tuve una calentura persistente. Me tomaba tres pastillas de paracetamol al día y me bajaba la temperatura. Pero tuve problemas más intensos, como dolor de cabeza y pérdida del sabor. Calculo que el 31 de mayo o el primero de junio empecé a sentir los malestares más fuertes. El primero de junio, el 2 y 3 lo fui tolerando, hasta el día tres decidí ir al Parque Tabasco para hacerme la prueba, que me la realizaron el 4 de junio. Hasta el 7 de junio me dieron el estudio, ya tenía pérdida de sabor, infección estomacal y se empezó a desencadenar el problema inflamatorio.

—¿Te hospitalizaron?

No. Pero una vez que di positivo, la institución del ISSET nos citó, no sé a cuánta gente; pero también estaba en la fila de la clínica. Ya prácticamente el domingo 7 de junio me hicieron una tomografía, me dieron los resultados y que tenía inflamación pulmonar y empezó la oxigenación. Si mi proceso inflamatorio hubiese seguido fuerte, tal vez me hubiesen hospitalizado; sin embargo, me diagnosticaron un problema inflamatorio delicado. El 8, 9 y 10 de junio fueron días malos, pero estaba siendo atacada la infección. Hasta el 12 empecé a tener una mejoría. Me dieron Cloroquina para desinflamar; me aislé, alejado de mi familia, y me inyectaba en el estómago las medicinas.

—¿Cómo te cambió la vida?

Cambió mi vida cuando estando yo positivo me informan que todos mis directores del CEAS, ocho de nueve, habían dado positivo, con excepción de una directora. Entonces el tema era delicado institucionalmente. Un sábado 14 de marzo el gobernador nos citó en el Palacio de Gobierno para platicarnos sobre el avance de la enfermedad y la importancia de continuar con los trabaos esenciales. Desde ese día empecé a tomar mis previsiones. ¿Qué pasaría si el director de Construcción, de Administración, cae enfermo? Entonces se hizo una escalera de responsabilidades que llegó a niveles departamentales. Y se hizo una cadena de mando en un consejo de directores y ya había responsables. Ninguna planta potabilizadora paró.

—¿Dónde te contagiaste?

Es una institución dinámica. Yo recorro todo el estado. Recorro las plantas, cárcamos, plantas de tratamiento de aguas residuales y uno se pierde en saber quién pudo haberlo contagiado. Ya la infección se había manifestado de manera generalizada en el estado.

—¿Cómo venciste al Covid?

Hubo un punto, al sentirme mejor salía solo a mi carro y me iba a la planta potabilizadora ‘El Mango’, Cunduacán, a la potabilizadora ‘Cárdenas’, sin hablar con nadie; a Huimanguillo en donde tenemos planta potabilizadora a que estuvieran en orden. Lógicamente, cuando me hicieron la segunda prueba donde seguía dando positivo, pensé que estaba generando los anticuerpos necesarios. Ya en la tercera vez que me resultaron positivo, me sentí bastante mal, deprimido, disminuido sicológicamente y fue un proceso de un día a otro muy fuerte. Tuve que pararme para decirme con firmeza: esto no me va a derrotar. Ya es la tercera vez que me dicen que soy positivo. Pero la vencí.