Se puso a vender cubrebocas y enfermó de Covid

Se puso a vender cubrebocas y enfermó de Covid

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“Una noche vi a Dios, vi el túnel, había personas en mi mente que me llamaban. Por dentro me golpeaba que yo quería regresar; desperté, pero me faltaba el aire”.

Por: FRANCISCO OLÁN

José López Velázquez, un vendedor de artículos artesanales, un día tomó la iniciativa de ayudar a sus compañeros del ramo y empezó a vender cubre bocas que eran hechos a mano.

Con el dinero recaudado compraba y regalaba despensas a los más necesitados de zonas vulnerables de Villahermosa.

Pero un día empezó a sentir cansancio, fue al médico, se hizo la prueba y para su mala fortuna le diagnosticaron Coronavirus.

No solamente enfermó él, también su esposa, pero los dos decidieron permanecer en casa y tomar las medidas necesarias para vencer el virus.

Sus luchas no fueron solamente físicas, sino psicológicas, pues su mente le hacía pensar que sus días estaban contados.

Se sincera con Grupo Cantón al afirmar que no creía en el Covid- 19 pero hasta que se enfermó ‘le cayó el 20’ de que el virus es una realidad.

Lloró cuando el médico le dijo que tenía Covid-19, pues pensó que hasta ahí llegaría su vida.

Asegura que asumió su responsabilidad y gracias a los cuidados y a su gran fe en Dios tuvo el valor para vencer a la enfermedad.

—¿Qué se siente ser un paciente Covid?

Comencé con dolor de huesos, pero pensé que era normal, pues como vendía cubre bocas caminaba, haciendo la labor social para mis compañeros artesanos. Con el dinero de la venta de los cubre bocas compraba despensas y se los daba a mis compañeros artesanos. Pero yo pensé que con esos movimientos que hacía, de estar parado o caminar, me dolían los pies. Nunca me imaginé que era eso, que la falta de aire era por el Covid. Me dolía la cabeza, y una vez sí me sentí muy mal, por lo que me tuvieron que llevar al médico. Entre los primeros 14 días de contagio, hubo un día en donde pensé “o lo paso o me quedo”. Una noche vi a Dios, vi el túnel, había personas en mi mente que me llamaban. Yo por dentro me golpeaba que yo quería regresar. Y desperté, pero me faltaba el aire; eso es lo que pega más. Yo lloré cuando el médico me dijo que tenía Covid, porque tenía mieod.

—¿Te hospitalizaron?

No, honestamente no quise que me hospitalizaran, prefería estar en casa. Así lo decidimos junto con mi esposa que también se contagió. Voy para cuatro semanas en mi casa del municipio de Nacajuca.

—¿Cómo superaste el Covid- 19?

Yo no hice caso en dos cosas: quítate el aire acondicionado y toma caldo caliente.

Yo lo que hice fue encender el aire acondicionado del 28 al 30 de junio, porque no podía respirar y eso me daba aire, porque quería aire fresco. En la ranchería donde vivo decían que tomara uno caldo caliente, pero le dije a mi esposa, “cómo vamos a tomar cosas calientes si lo que queremos es algo fresco”. Lo que hacía es que dejaba entibiar la comida, el té y me ayudaba bastante a no sofocarme. Porque si lo tomaba caliente, al ratito sentía que me faltaba el aire.

—¿Celebrarás por haber superado el coronavirus?

Ya lo hice. Cuando el médico me dijo que ya había vencido el coronavirus, pero tenía que guardar reposo; esta vez lloré, pero de alegría. Tenía una emoción contenida en mi pecho, mi corazón latía fuerte y sentía unas ganas de gritar para que todo el mundo lo escuchara. Me fui a un lote baldío y di un grito con todas mis fuerzas y agradecí a Dios, porque para mí es una segunda oportunidad de volver a vivir. “Estuviste en el centro del problema y llegaste a pensar que pudiste no haberlo superado, pero sigues vivo y contando tu historia”.

—¿Qué mensaje le das a los tabasqueños?

Hay algo que sucede con nosotros y con las personas que nos rodean. En mi pueblo la gente si se entera que tuviste Coronavirus, lo primero que dicen es: ‘Ya no hay que hablarle, no vaya a ser que nos contagie’. Quiero decirles que cuando una persona está contagiada del Coronavirus no sale de su casa, porque, qué ganas va tener si apenas y puede respirar, pero cuando sana crea anticuerpos y ya desaparece la enfermedad.