Grato e inesperado

Grato e inesperado

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FOTO: MARIO JASSO /CUARTOSCURO.COM

VALOR CIVIL

EDUARDO LÓPEZ BETANCOURT

elb@unam.mx

VIVIMOS CON LAS CONSTANTES, NOTICIAS DESAFORTUNADAS

Vivimos una época difícil: la constante, noticias desafortunadas. La desesperación nos abate. Estamos cerca del suicidio y, sin duda, nuestra fortaleza disminuye y la debilidad se incrementa. Como una tabla salvadora en tormenta de un mar embravecido, los amores filiales y conyugales se intensifican; buenos tratos, grata convivencia, compresión colectiva al encierro obligado y, nunca reclamos y menos ofensas que laceren. En el hogar tolerancia absoluta y profundas palabras de amor.

Las comunicaciones telefónicas y mensajes de internet se multiplican; en todas ellas saludos gratos, optimistas y buenos deseos. De pronto dos llamadas inesperadas, con quien se mantienen conflictos ancestrales y, diatribas irreconciliables, ahora ofrecen paz y concordia. Pero, aún más, los deudores se hacen presentes, saldan sus cuentas agradecidos y afables.

Ante tales circunstancias la nunca ausente palabra gubernamental hace nuevos planteamientos, señala cambios en la política económica; el buen juicio, así como discernimientos y, proyectos visionarios se anuncian. La reconciliación nacional es una realidad, la unanimidad victoriosa es el gran premio a la nación.

Todo un ambiente de buenas maneras; la creencia es real; los tiempos cambian y nuevos aires impactan la atmosfera nacional; todo es fraternidad, nadie protesta, por el contrario, el agradecimiento es por aclamación. Volviendo al hogar, los hijos, nietos y conyugues brindan por los buenos tiempos. Los mayores son homenajeados; los niños y jóvenes privilegiados y, las mujeres se encuentran al mando, inclusive en la vida pública, donde sin duda todos los cambios expuestos se deben a ellas. Pero, tan buenos momentos, tan gratas vibras se enfrentarán a una amarga realidad: todo ha sido producto de la inconciencia, ha sido un sueño. Ese amanecer que nunca debió llegar, nos muestra la derrota en la que estamos inmersos.

Lo cierto, ese sueño grato e inesperado, lo debemos grabar en la memoria.