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Foto, internet

EL LAGUNERO DECIDIÓ ALARGAR LA LEYENDA DE SU PADRE Y ENALTECER LA ESCUELA DEL MORO, DE GÓMEZ PALACIO, DURANGO

México.- La Comarca Lagunera, cuna de buenos luchadores, es ahora mismo una de las escuelas más reconocidas en el pancracio nacional y mundial.

Se habla de estirpes, dinastías, legados, tradiciones, porque al final la disciplina es una que tiene como aderezo esa herencia cultural de algo que está tan arraigado en México, como es el deporte por excelencia en la nación azteca.

Y, de entre tantas líneas valederas para quedar contenidas en páginas para ser contadas, está la de la escuela del Moro, pero ahora mismo, puntualmente, la de Espanto Jr, quien comparte que se introdujo a este mundo para no dejar morir el legado familiar.

“A mí no me gustaba la lucha libre. Siempre mi mamá nos hablaba: ‘Tu papá está saliendo en televisión, vengan a verlo’; y no, yo siempre estaba jugando al Nintendo con mis hermanos, no me llamaba tanto la atención. “Me llamó hasta que le sucedió el accidente a mi papá (el primer Pentagón), en marzo de 1996, en Aguascalientes, ahí empezó a darme el gusanito por ser luchador”, revela el norteño y abunda sobre una decisión que, de entrada, ni siquiera estaba contenida en su lista de objetivos personales y profesionales.

Como que no quería que se perdieran las cosas que hizo mi padre como luchador, quería seguir su camino y llegar hasta donde tenía que llegar él. Su accidente pasa cuando tenía nueve y empiezo a entrenar como a los 10 años, decido salirme de la escuela, le digo a mi padre que yo no quería estudiar, y su respuesta fue que entonces me fuera a vender chicles a los camiones, eso me dolió mucho, y le pedí que me pusiera a entrenar”.

Su elección, sin dar marcha atrás, pues ya estaba tomada, tuvo sus instantes de hastío, porque igual acepta que “no sabía a que le tiraba”.

Sin embargo, y luego de encaminarse en una actividad que requiere de mucha dedicación, esfuerzo y profesionalismo, detalla que para nada le fue complicado aclimatarse a la vida de los gladiadores, pues era algo hasta común entre los suyos.

“Siempre ha sido normal en la familia, mi papá se iba a las giras, tardaba dos o tres meses en regresar, y eran muy pocas las veces que lo veía, entonces siempre supe de qué se trataba”.

EL ESTRENO

“Debuté a los 14 años profesionalmente, en la Arena Olímpico Laguna, con el nombre de Moro Jr; mi abuelo usó el nombre de Moro, mi padre el de Moro II, y pues para debutar fue el que utilicé”, recuerda el rudazo de siete suelas, y agrega cómo es que dio el salto al personaje que hoy porta en el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL).

“El nombre de Espanto lo usé cuando llegué a la Ciudad de México; antes de venir a la capital, en el norte luchaba como El Hijo de Pentagón, ya acá hice el cambio, porque le gustaba más a la empresa el personaje de Espanto Jr, aquí fue donde lo debuté, en la Arena México.

“Era raro, porque mis otros equipos eran diferentes, no tenía que usar calzón clásico como ahora, poco a poco me fui adaptando al personaje, agarrando mi estilo y ahorita ya estoy muy cómodo con él. A la gente le gusta mucho”.