‘Mi esposo y yo nos despedimos con angustia de no volvernos a...

‘Mi esposo y yo nos despedimos con angustia de no volvernos a ver’

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Foto, internet

Por: FABIOLA XICOTENCATL

Cuando Petrona Tony García, conoció de la alerta sanitaria por el ataque del coronavirus, sabía que al salir a la calle para ir por alimentos se exponía al Covid-19, pero pensó que los riesgos no serían tantos si tomaba precauciones. Usó mascarillas y siempre llevaba alcohol consigo para desinfectar sus manos.

Pero Tony, una comunicadora social, comenzó a mostrar síntomas del virus después que su esposo Frank fue internado en el Hospital ‘Juan Graham’ con sospecha de haber adquirido el virus SARS-CoV-2.

Tony se recuperó y siente que su experiencia le puede ser útil a otros. Grupo Cantón se acercó a ella y le hizo cinco preguntas sobre su odisea en una entrevista telefónica, pues sigue en cuarentena en su domicilio particular, acompañada de su esposo.

—¿Cómo te contagiaste?

Yo salía a la calle protegidísima, nunca me imaginé que el virus ingresara a nuestra casa. No tuve contacto con nadie que tosiese o padeciese una gripe. Mi esposo regresó de la plataforma petrolera y cuándo llegó a casa me dijo que se sentía con un poco de malestar. Le insistí que fuéramos al médico y allí el doctor nos dijo que tenía síntomas de dengue, le dio medicamento y regresamos a casa. Después de unos días Frank siguió mal, no podía respirar y le costaba mucho trabajo caminar. En medio de la noche lo llevé al hospital ‘Juan Graham’, donde fue internado. Al día siguiente yo empecé a sentir escalofríos y fiebre. El 2 de mayo empecé a sentirme peor y a toser, el 30 de abril Frank había salido del hospital y cuando llegó a casa me dijo: “Tony tú estás mal”. Llamé a un querido amigo que me auxilió, buscó una ambulancia que llegó casi de inmediato, minutos después Frank y yo nos despedimos con la angustia de no saber si nuevamente nos reencontraríamos, me sacaron en la camilla-burbuja y me trasladaron al (hospital) ‘Juan Graham’. Fue el comienzo de mi batalla con el Covid-19.

 —¿Qué se siente ser una paciente de coronavirus?

Camino al hospital, una paramédico me preguntó: —¿Crees en Dios?, y le respondí: “con todo mi corazón”. Esa señora oró por mí durante el camino y eso me llenó de paz, tranquilidad y confianza. En el hospital seguía tosiendo y con escalofríos. Las enfermeras me daban aliento y me decían “te vas a poner bien Petrona, estás muy tranquila y eso hace que los medicamentos respondan mejor”. También me dio diarrea y dolor de cabeza intenso y tenía dificultades para respirar. En el sexto día empecé a mejorar. Los escalofríos iban y venían. Pero seguía tosiendo. Después de unos días me dieron de alta. Esos fueron los síntomas que tuve.

—¿Qué hiciste para sobrellevar todo esto?

En el hospital estaba sola porque nadie te puede visitar, ni siquiera tu familia. Estaba muy aislada. Es una sensación muy fea. Mi esposo con el apoyo de una enfermera, que son como ángeles, me envió un video para darme aliento. Él quería asegurarse de que había comido, había bebido suficiente agua… Me decía que no sintiera miedo. Rezaba mucho y con mis dedos hacía el novenario (un ejercicio de devoción que se practica durante nueve días para pedir por una determinada intención) para alejarme un poco de la realidad de que estaba en un hospital.

—¿Cómo festejaste cuándo saliste del hospital?

Cuando salí del hospital me trasladaron en una silla de ruedas y toqué ‘la campana de la vida’, esa que se toca cuando el Creador tiene trazado un nuevo plan de vida para ti. No tengo palabras para agradecer y constatar la gracia de Dios, levantarme y poder ver la luz de cada día y saber que tras la frialdad y soledad que se experimenta en la cama de un hospital, se gestó la más grande muestra de cariño, entrega y lealtad que las amigas, amigos y familia pueden demostrar en los momentos más difíciles.