Ante el temor y el miedo

Ante el temor y el miedo

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FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR /CUARTOSCURO.COM

VALOR CIVIL

EDUARDO LÓPEZ BETANCOURT

elb@unam.mx

NOS MANTENEMOS EN PERMANENTE Y ANGUSTIOSA PREOCUPACIÓN

Sin duda las condiciones que vivimos son patéticas, nos mantenemos en una permanente y angustiosa preocupación. Ignoramos las dimensiones del daño que nos espera, inclusive a seres queridos.

La información y desinformación, es la constante; noticias sin razón, algunas llenas de perversidad nos invaden y nos dejan en un estado de auténtica psicosis.

En materia jurídico penal, se analizan dos fenómenos conocidos para demostrar conductas que no son sancionables; ellas son el temor fundado y el miedo; en la primera hay circunstancias objetivas válidas, que nos hacen justificar plenamente un acto al que pueda inclusive considerarse ilícito. Por el contrario, el miedo grave es personal, solo se refiere al sujeto que ante circunstancias culturales, experiencias y valores, siente una angustia que es exclusiva de su ánimo y que a su vez provoca respuesta antisocial.

Precisamente ese es el caso al que estamos expuestos, ante tantas noticias, se presenta el temor fundado o bien, el miedo grave, para actuar con desesperación y cometer ilicitudes verdaderamente dramáticas; a eso nos estamos exponiendo, a que la barbarie pueda presentarse en nuestros ámbitos sociales, a que actuemos ante tanta presión externa en situaciones alarmantes.

Se recomienda quedarnos en casa, pero tal vez ahí sea inclusive el lugar más inseguro, porque no haya las condiciones adecuadas para tener tranquilidad, más aún cuando se carece como en muchos casos de un hogar que reúna condiciones mínimas de estabilidad que permitan tranquilidad y un buen reposo; las condiciones higiénicas de estos lugares donde se nos pide nos quedemos, también pueden carecer de los requisitos elementales para mantenernos con limpieza, que es una de las recomendaciones esenciales del drama que vivimos.