gigante del ring

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FOTO: SALVADOR TREJO

ESTE MINI ES SINÓNIMO DE ESPECTACULARIDAD, PUES A ESTOS NIVELES NADIE SE ACHICA, SIN IMPORTAR EL TAMAÑO

Ciudad de México.- Él se agiganta, porque lo que hace arriba del ring es sólo para tipos que aspiran a ser grandes. Según la métrica, su estatura es de 100 centímetros, y se presenta como un verdadero deleite para el extranjero que entendió que en la gran capital palpar Lucha Libre es parte del tour obligado. Microman, en uno de tantos fines de semana en que es protagonista de los Viernes Espectaculares en la Arena México, hace muy suya aquella frase de que el tamaño no importa, y se roba el aplauso y los vítores de un público que mezcla a distintas culturas, pues los forasteros son igual parte de la parafernalia luchística.

Y es después de alimentar el alma, de llenarse de reconocimientos de expertos y también de nuevos aficionados, que el hijo de KeMonito habla de una historia que parece renacer a los auténticos minis, que por algún tiempo pudieron dejar su naturaleza de ser realmente tipos de corta estatura.

“Estamos muy contentos porque la gente nos está aceptando, y esperemos que dure mucho tiempo este concepto”, señala el luchador, pues sabe que hubo un tiempo que éste se desgastó y, de grandes estrellas pasaron a ser sólo acompañantes de los llamados gladiadores estándar.

Entre el grupo de figuras que engrosan esta división están esos mismos que tal vez eran catalogados como ballets, pero Micro lanza que, sus ahora rivales, siempre estuvieron capacitados para actuar en las carteleras.

“Ahora podemos luchar contra ellos, incluso El Perico Zacarías y Mije, que acompañaron a La Peste Negra y Kráneo, respectivamente, ya luchan contra nosotros”.

Complejos, prejuicios, pero comparte que los aplausos aminoran todas esas emociones que podrían pegar en el ánimo, porque en su caso, el estar catalogado como el gladiador más pequeño del mundo se convierte en el condimento para enaltecerse y triunfar como todos sus compañeros de profesión, porque las capacidades al final son idénticas cuando se suben a cualquier cuadrilátero.

“No importa ni el tamaño ni el volumen del luchador, aquí es cuestión de aplicar todo lo que nos enseñan, venimos a entrenar día con día, no hay ni estatura ni tamaño, porque nosotros al igual que un luchador normal entrenamos dos horas diarias, además de hacer gimnasio, dos, tres o hasta cuatro horas.

“Al principio cuando entré al CMLL no había nadie de mi estatura y tenía que adaptarme a la estatura de los compañeros de talla normal, pero ahora que ya hay más micros, ya se nos hace más fácil entrenar y luchar, porque no podemos hacerle lo mismo a uno de nuestra estatura y peso, que a uno más grande”.