Reina del Exatlón de principio a fin

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Foto, internet

LA POBLANA COMPARTE EN ENTREVISTA CON GRUPO CANTÓN QUE, TRAS ESTA AVENTURA, RECARGÓ SUS DESEOS DE SOBRESALIR EN EL ATLETISMO

.- Llegó el día uno y, con el andar de las manecillas, Mati Álvarez pudo sobrellevar el encierro, la distancia, el clima y hasta la falta de alimento que, dicen todos los protagonistas de esta aventura tan sui géneris, es lo que más le pega al cuerpo. Y fue precisamente aquella estampa de mujer aguerrida, y el nivel que pudo ir destilando en todos los test de que consta el Exatlón México, que se colocó entre las favoritas para al final rubricar precisamente una imagen exclusiva, la campeonil. Poblana de nacimiento y atleta por convicción, siete meses después, como si todo se hubiera ido en un suspiro, ya instalada en el que se consideraría el mundo real, habla en entrevista con Grupo Cantón de las últimas líneas que quedaron contenidas en su hoja de vida.

El programa que, de unos años a la fecha se convirtió en la prueba madre para muchos deportistas de alto rendimiento, quedó contenido igual en su palmarés, porque puede presumirse como Campeona del reality show de TV Azteca. “Me costó mucho trabajo y todo comenzó desde el primer día, este triunfo se lo dedico a mi familia, a mi entrenador que se llama Pedro y es cubano. Me entrenó desde niña, es como mi segundo papá, él me formó como atleta, como persona, por él soy quien soy”, dice la saltadora de longitud, todavía inmersa en la resaca por una gloria sonante, sobre todo hablando de que pudo llegar a ser un capítulo bastante extremo y agotador. “La verdad que estoy súper contenta, fueron 30 semanas, siete meses de competencia, muy cansada la verdad, ya tenía muchas ganas de regresar a México, pero fue una gran experiencia”. Mati, la consentida de un público que se hizo fiel a este concepto que cumplió con su tercera edición, cuenta que la actividad física siempre fue parte de su agenda y también desmenuza todo lo bueno que le dejó ser parte de esta historia única para ella. “Me encantan todos los deportes, de hecho si no hubiera sido atleta, me hubiera gustado ser basquetbolista.

Siempre me gustaron, era una niña muy hiperactiva, andaba de un lado para otro. “Sobre todo me di cuenta de lo fuerte que soy mentalmente. Había días que en verdad estaba muy mal, pero me daba cuenta que era muy fuerte. Me ayudó mucho trabajar en equipo, mi deporte es individual, es algo que me costó, la convivencia, pero todo lo que viví me ayudó bastante”.