Crónica metrera: Mientras espero…

Crónica metrera: Mientras espero…

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Al Metro lo odias o lo amas, no hay más. No lo digo solo yo, lo dicen los más de 5.5 millones de usuarios que diario utilizan este servicio para transportarse al trabajo o a la casa. “Dios, ¿cómo es posible que tantas personas viajen en el Metro?”, me digo a mí mismo de camino a El Rosario desde Martín Carrera, y es que, siendo aún invierno, no puedo creer el calor que hace en el vagón, el cual está atestado de gente.

Se supone, por los datos que arroja el organismo, que el Sistema de Transporte Colectivo está diseñado para soportar una cantidad de afluencia de solo 4.5 millones personas al día, es decir, que sobran 2 millones dentro del Metro, los cuales hacen lo que sea con tal de entrar y llegar a su destino.

Mientras, por momentos, el tren se para entre cada estación, me pregunto por qué no están aún la plataforma de alertas de arribo de trenes en circulación que fue implementado en la Línea 1, también aquí, en la Línea 6 del Metro. Y como si fuera señal del cielo, recibo una notificación de noticia, la cual me avisa que esa misma línea rosa tiene retrasos importantes de más de 30 minutos.

“Vaya sistema innovador” me digo a mí mismo, detestando cada minuto que paso dentro de este transporte cada día más mediocre. Recuerdo que hace un año, el 14 de febrero precisamente, se detuvo el Metro debido a que un globo metálico se metió entre los rieles de conducción, provocando un cortocircuito, el cual hizo que muchas personas llegaran tarde ese día. Pensé que probablemente eso es lo que había pasado en la línea de dirección Pantitlán-Observatorio.

Luego, a mi mente vienen datos de las personas que se suicidan en este transporte, siendo la Línea 2 donde más incidentes se registran. Según leí, en total han sucedido 34 casos en esta Línea, de los cuales ocho ocurrieron en 2016; 12 en 2017; 10 en 2018 y cuatro en 2019.

Se supone que el STC implementó un programa llamado “Salvemos vidas”, allá en el 2016, que según habían detenido alrededor de 270 intentos, de los cuales 90 ocurrieron en los primeros ocho meses del 2019. Y mientras, ahora sí, avanzaba el Metro, me dio curiosidad relacionar el globo de San Valentín con estos casos y, para mi sorpresa, más del 60 por ciento habían pasado en febrero. Así que sí podría decirse que el amor provoca que haya retrasos en el Metro.