Historia de vida: Limpiaparabrisas y la Santa Muerte

Historia de vida: Limpiaparabrisas y la Santa Muerte

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Los miembros del grupo de limpiaparabrisas tienen un pequeño adoratorio a la Santa Muerte. Es pequeño, de aproximadamente un metro y medio

de largo por uno de ancho. Se aprecia que antiguamente era una ventana de la vivienda. En lugar se encuentra una hoja de madera que evita el ingreso de personas a este edificio abandonado. Entre la madera y el muro, la imagen de la Santa Muerte, de unos 20 centímetros de altura. Son un promedio de 30 personas, su edad oscila entre los 13 y los 50 años.

Dany y Fabián, son los más jóvenes del grupo. La señora Alejandra, es la de mayor edad del grupo. Es bajita de estatura, de tez morena, pero se mueve con agilidad entre los automovilistas. Jesús, otro de los miembros, es delgado y se mueve lentamente, lo que contrasta con la rapidez del flujo vehicular, lo que me llama la atención.

Llega un joven de entre 18 y 20 años vestido con ropa de calle, se despoja de ella, se pone ropa de trabajo, toma su mochila y toma rumbo a una de las esquinas de las que cubre este grupo.

Cuando llegó, jamás me imaginé que venía a “trabajar” y que era integrante de este grupo. Se aprecia que algunos toman el estar en esta esquina como un trabajo ya normal, al que llegan como a cualquier otro: se quitan su ropa y se ponen su “overol” para limpiar los cristales de los autos. Me despido del grupo, mientras algunos de ellos se “lanzan” sobre los autos detenidos y alcanzo a mirar detrás de los cristales a los conductores haciendo señales con la mano de “no”, “no”, “no”, pero les cae el agua y el jabón y a algunos de ellos no les queda más que cooperar para la causa de este grupo.