Obstruye UNAM justicia a mujeres

Obstruye UNAM justicia a mujeres

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FOTO: DAVID POLO /CUARTOSCURO.COM

La Universidad Nacional Autónoma de México a través de su unidad para la atención de denuncias (UNAD), al menos, ha obstruido el acceso a la justicia de alumnas y trabajadoras víctimas de violencia de género, en lugar de garantizarla.

Una estudiante confió su caso a este diario, ante la impotencia de la resolución tardía del Tribunal Universitario, en contra de su agresor: Hace un año, el 12 de febrero de 2019, –dos días antes del mercadotécnico día del amor y de la amistad–, en los pasillos de Ciencias, ella, de quien se omite su nombre por razones de seguridad, sufrió vejaciones machistas por parte de su exnovio, un universitario de la carrera de Actuaría.

Las videocámaras de vigilancia de la facultad debieron registrar a un tipo de 1.86 metros de altura y con un peso superior a los 100 kilos, mientras ahorcaba y sometía a una estudiante. Además, el agresor, con alevosía y ventaja, la despojó de sus lentes –a sabiendas de su limitación visual– mientras la sostenía con furia de sus brazos, lo que le provocó moretones y otras heridas.

“Mi única salida fue encerrarme en los baños de mujeres por 40 minutos. Todo esto en teoría lo tenían que tener las cámaras de los edificios”, cuenta la estudiante al cuestionar si éstas servían. “Al siguiente semestre de iniciar mi proceso, cambiaron supuestamente cámaras e incluso pusieron una caseta de vigilancia justo a un lado de donde fue la agresión”.

Asimismo, acusa que al concluir su denuncia en la UNAD, “yo le pedí (a la licenciada que llevó su caso) que revisará las cámaras, porque eran mi mejor prueba, aunado a las capturas de unos mensajes que me mando él.

Al haber tardado tanto, las cámaras ya no contenían nada de ese día y ella misma me dijo que ya no tenía pruebas, ni moretones que pudiera mostrar; solo quedaba esperar la resolución”, agregó.

A pesar de que la UNAD informa que si la agresión está tipificada como un delito, las autoridades competentes deberán orientar a la víctima para que presente su denuncia ante el Ministerio Público que corresponda, o si se tratara de una falta de justicia cívica, la asesorarán para que acuda con el Juez Cívico, no es así.

“Mi papá quería ir a levantar una denuncia ante el MP y pedir las cámaras como prueba,  a lo que la licenciada se negó. Argumentó que no me iban a recibir (las autoridades judiciales) hasta que llevara mi denuncia de la UNAD”, expresó la estudiante agredida.

Sin embargo, en el Ministerio Público le explicaron que no era necesaria la denuncia dentro de la universidad. “Yo me podía presentar y así pedir las (grabaciones de las) cámaras para iniciar un proceso externo”…

Aunque la Facultad de Ciencias destinara 1 millón 460 mil 534 pesos para la instalación de cámaras de seguridad, de acuerdo con el oficio FC/SADM/561/2019 en posesión de Grupo Cantón, éstas no funcionaron para comprobar este caso de violencia de género.

Asimismo, la estudiante acusa que la narración de su denuncia en la universidad “demoró más de 29 días, entre largas que me daba ella (la licenciada de la Unad)” al agregar que “en algunas ocasiones se molestaba porque quería agregar cosas que no eran y mucho menos tenía como comprobar”.

Al respecto, la defensora de derechos humanos independiente, Rosa Salazar, expresó en entrevista que “existen mecanismos para generar los procesos de canalización (de una víctima), pero muchas veces las personas dentro de las instituciones no están capacitadas para realizarlo efectivamente.

Es necesario que quienes están dando la atención, estén permanentemente capacitadas con una perspectiva de derechos humanos que te ayuda a entender el contexto específico de una persona víctima de la violencia”, agregó la activista feminista.

El mismo presidente del Tribunal Universitario, Eduardo López Betancourt, ha expresado que si hay una denuncia por violencia de género contra integrantes de la comunidad universitaria, se debe llevar el proceso “sin la necesidad de formulismos intransigentes” que provocan en muchas ocasiones, que “las alumnas o alumnos no lo hacen por temor a las represalias” (Diario Basta! 2896).

Consternada, con pánico por sentirse desprotegida después del proceso que presentó varias irregularidades, ella denuncia que las medidas de restricción contra su agresor se terminaron al momento en el que el Tribunal Universitario emite la resolución, que en este caso, tardó casi un año. El estudiante de Actuaría solo recibió una sanción de dos semestres suspendidos. Y ella tiene pavor de que se le vuelva a acercar, sin embargo, la protección de sus amigos y familiares la hacen respirar con tranquilidad un poco.

Y como se publicó en la edición número 2892 de Diario Basta!, en el Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Oriente, también se ha obstruido la justicia a una trabajadora, que acusa, así como varias mujeres más en la misma área, han sido acosadas y abusadas sexualmente por su jefe inmediato, sin tener una resolución pertinente por parte de la UNAD y el Tribunal Universitario, por el protocolo de violencia de género que es perfectible, como lo analizan activistas feministas consultadas por esta casa editorial.