La ciudad que se nos fue: Manzanero y el Pollito

La ciudad que se nos fue: Manzanero y el Pollito

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CIUDAD DE MÉXICO.– En 1957, Casimires Zonana tenía como uno de sus clientes al pianista Armando Manzanero, quien prefería la tela de color negro, grano de pólvora para sus trajes de vestir, se le atendía directamente en su trabajo, el restaurante bar El Pollito, ubicado en la glorieta de Niño Perdido, ahora Eje Central, Obrero Mundial y Diagonal de San Antonio, este fue el lugar donde inició nuestro estupendo compositor yucateco.

En ese tiempo, quién iba a pensar que al paso de unos pocos años sería tan famoso y siendo de estatura pequeña crecería hasta ser un gigante de la composición. Es muy gratificante para mí recordar cuando le visitábamos. Una de sus primeras canciones fue Nunca en el mundo.

También fue pianista de Lucho Gatica y en varias ocasiones acompañó en el piano a don Pedro Vargas, podemos decir que el éxito con su canción No cantada por Carlos Lico, en 1966, lo impulsó de tal manera que todo lo que componía era un triunfo asegurado. Sus propias canciones las comienza a cantar en 1967, entre las más famosas encontramos Adoro, Esta tarde vi llover y Somos novios. El restaurante bar donde empezó su fantástica trayectoria desapareció cuando quitaron la rotonda y la convirtieron en eje vial.