The Good Liar

The Good Liar

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Dirigida por Bill Condon, es un desangelado filme de intriga que desaprovecha en su totalidad a sus dos protagonistas, Ian McKellen y Helen Mirren

Harry Plus

Calificación: Pésima (1 estrella de 5)

El nombre puro de Ian McKellen (X-Men, The Lord of the Rings), o de Helen Mirren (Calígula, State of play), deberían bastar para saber que cualquier película que los tenga dentro de su reparto, suma un plus a su contenido y disfrute, ya que ambos histriones son conocidos por interpretar papeles en películas que representen un desafío hacia su carrera profesional, sin contar el hecho de que ambos han cosechado una larga carrera dentro de la cinematografía. Algo que además se muestra interesante cuando los colocamos dentro de la misma fórmula, ya que el solo hecho de tenerlos a ambos interactuando dentro de una historia de intriga mezclada con comedia, representa y da la promesa de mantener altos niveles de entretenimiento, lo cual sin duda atrae con la nueva cinta The Good Liar (El buen mentiroso), del director Bill Condon (Dreamers, The Twilight Saga: Breaking Dawn – Part 1 & 2), quien junta a estas personalidades para sacar chispas dentro de la pantalla grande.

La historia nos habla de Roy Courtnay (Ian McKellen), quien es un estafador profesional que no puede creer su suerte, pues ha conocido de manera online a la adinerada viuda Betty McLeish (Helen Mirren). A medida que ella le abre su corazón, Roy se sorprende a sí mismo al darse cuenta de que alberga sentimientos hacia ella, convirtiendo lo que debería ser una estafa fácil y sencilla en una de las situaciones más complejas de su vida.

Como se mencionaba con anterioridad, el elemento que representan McKellen y Mirren en pantalla, es extraordinario, pues su mera presencia impone y cautiva al espectador, ya que en esta ocasión, tenemos en primer plano a dos personajes ligeros y jueguetones en cuestiones del amor, que disfrutan y se muestran inocentes ante una posible relación, lo cual se va entretejiendo de manera simple ante los ojos de la audiencia. Además del hecho de que conforme avanza la historia, ambos empezarán a jugar un doble papel de persecución y duda, analizando cada detalle de su contraparte, lo cual da una buena sazón hacia el misterio dentro de cada uno de sus personajes.

El cineasta ocupa elementos sumamente interesantes como las locaciones, en su mayoría espacios cerrados, o el sutil acompañamiento del soundtrack que matiza los tonos dramáticos que se representan en pantalla. La figura del estafador parece que siempre aporta elementos nuevos para forjar, ya que la vida de un mentiroso siempre tendrá arriesgadas maneras de ser representada, permitiendo explorar facetas distintas en cada ocasión, y aquí encontramos una muy particular que involucra McKellen, quien utiliza un desgarrador momento de su pasado para cambiar su futuro, y se nota coherente, aunque poco cautivante.

La historia desafortunadamente nunca cumple su cometido, pues desde un inicio se va desarrollando de manera lenta y con poca astucia, cayendo en el tedio de la reiteración al utilizar escenas por demás clichés y sin sentido, con incongruencias en su haber y con un desatinado manejo actoral. Bill Condon no exprime nada del intrigante guion y solamente entrega una cinta aburrida y predecible que cae de manera estrepitosa ante su inverosímil ejecución. Lo que pretendía ser una impactante revelación termina por ser una desangelada conclusión.

Por si fuera poco, el nulo desarrollo de los personajes crea una decepción total ya que la capacidad personal y profesional de los protagonistas nunca es abordada, ambos se encuentran desencajados y con cero conexión, y desaprovechar de tal manera este recurso brillante termina por pasar factura, ya que no permite empatizar y crear un lazo de complicidad para con los personajes o las situaciones mostradas, lo que se muestra como un alto grado de ingenuidad y desatención por parte del cineasta y su visión de la trama, pues no ahonda de manera eficiente dentro de los argumentos centrales que dan base al acto final. Mirren y McKellen coquetean dentro del reducido espacio proporcionado por la producción, lo cual imposibilita su proyección y trabajo.

The Good Liar es una cinta que desaprovecha de manera estrepitosa a su elegante reparto y aunque se muestra como una buena propuesta de misterio y drama, poco o nada logra concretar sobre su apremiante trama. Como su titulo lo dice, la película representa una buena mentira que se vende como un producto indudablemente valioso.