Historia de vida: Asesinó a su bebé

Historia de vida: Asesinó a su bebé

417
0
Compartir

CIUDAD DE MÉXICO.– Pese a las constantes discusiones entre sus padres, Francisco era un niño de cuatro años, muy feliz; le encantaba jugar fútbol en el patio de la vecindad con Alfredo, su papá, o a las escondidillas con sus amiguitos.

Sofía, aunque quería mucho a su hijo, le irritaba que su esposo dedicara más tiempo a Paquito, pues continuamente le reprochaba que ya no iban al cine o a cenar tacos. Ella solía afirmar que era muy infeliz. Una noche anterior al crimen, la mujer amenazó a su cónyuge con abandonarlo. El hombre respondió que lo único que pelearía sería la custodia de la criatura.

A la mañana siguiente, Alfredo madrugó para llegar a tiempo a la fábrica donde laboraba. Antes, santiguó a su hijo, le acarició la cabeza y se retiró. Al mediodía, Francisco jugaba en el patio. El niño pedía que lo dejara seguir con sus amiguitos.

La madre le negó el permiso argumentándole que estaba enferma y que él la tenía que cuidar. Paquito lloró durante largo tiempo. Mientras Sofía lo arrullaba, le decía palabras tiernas y lo acariciaba, hasta que se quedó profundamente dormido. La madre se dirigió al baño en busca de una navaja de rasurar.

Entre lágrimas, la mujer le cortó el cuello del lado izquierdo; al ver que el menor empezó a patalear, le hizo otra herida del lado derecho y lo abrazó muy fuerte hasta que se desangró. Acto seguido, intentó suicidarse, por lo que se hizo varias heridas con la navaja en ambas muñecas y el cuello. La mujer quedó inconsciente.

Los amiguitos de Paquito fueron a buscarlo para seguir jugando a las escondidillas, pero al ver que no abrían la puerta se asomaron por la ventana y vieron el charco de sangre que cubría ambos cuerpos.

Los vecinos informaron a la policía que, quienes con un Ministerio Público, peritos y servicio médico forzaron la chapa para poder acceder al lugar del crimen. La madre todavía estaba agonizante. Alfredo llegó cuando levantaban el cuerpo de Paquito.

Ahora, Sofía cumple una condena de 30 años en el penal femenil de Tepepan, lugar donde hace unas semanas culminó una sentencia similar Claudia Mijangos, La Hiena de Querétaro, quien asesinó a sus tres hijos.