Cambia paradigma de la función pública con AMLO

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Imagen por Foro TV

CIUDAD DE MÉXICO.- El Gobierno federal que comenzó el 1 de diciembre de 2018, encabezado por el político tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador, ha enfocado sus acciones y su discurso hacia un punto primordial, “primero los pobres”, al cambiar el paradigma de la función pública y sepultar la corrupción.

Con esta sentencia, enunció tres ideas que todos sus funcionarios deben seguir: “No mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.

“Ha habido un cambio de paradigmas, sobre todo en el terreno discursivo: Abiertamente se habla en contra del neoliberalismo. Se insiste en que, en el pasado, la clase política ha sido corrupta y que ya nadie lo va a tolerar. Se condena la violencia como método efectivo para el combate del crimen. Y se señala dejar de privilegiar a los de siempre para dar prioridad a quienes más lo necesitan”, dijo a Grupo Cantón, Axel Velázquez Yáñez, analista del discurso político de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En más de un año de conferencias matutinas, el presidente ha reiterado un sin número de ocasiones a los integrantes de su gabinete legal y, ampliado, y en general, a todos los funcionarios de la Cuarta Transformación, no permitir la corrupción.

El profesor de la misma alma máter, afirma que el presidente López Obrador, sostuvo que “la relación entre su discurso y su política social han sido una combinación afortunada en términos de congruencia.

Foto: Diario de Yucatán por Xinhua.

Desde la campaña se habló de una especie de beca universal para los más vulnerables, cuestión que se ha cumplido y que le sirve como referente en su discurso ya sea cada mañana o en los cuatro informes que realizó a lo largo del año”, agregó. Axel Velázquez: «El discurso tiene la cualidad de incidir en la realidad tanto como ésta incide en el discurso; en ese sentido el cambio de paradigma puede materializarse. No obstante, hay inercias transexenales y transnacionales que siguen y seguirán imperando. La economía y su dinámica de mercado es el mejor ejemplo de continuidad, más allá de que se logre eficientar el gasto público y repartir mejor el dinero entre los mexicanos”, dijo el docente de la máxima casa de estudios.

FIN DE PRIVILEGIOS

Al ser cuestionado, Velázquez Yáñez afirmó que “sí podemos hablar de una disminución en los privilegios de la clase política gobernante. Pero sobre todo pensando en la burocracia federal. De entrada es real que se disminuyeron los puestos de confianza, lo que en teoría obliga a que trabajen quienes conservaron su puesto, además se redujeron sueldos».

SEPULTA LA CORRUPCIÓN

El Presidente ha reiterado en sus mañaneras que lo más importante es «no permitir ningún acto de corrupción, trátese de quién se trate”. “El que incumpla con los principios de este nuevo gobierno, se retira; y si comete un delito, porque ya el fraude electoral es delito grave, que ni siquiera se presente la denuncia en la Secretaría de la Función Pública; directo a la Fiscalía de Asuntos Electorales, directo. Estamos pendientes de eso”, expresó en la mañanera del 3 de diciembre.

Tres días después, Andrés Manuel López Obrador reiteró que se ha terminado el influyentísimo al interior del Gobierno, por lo que llamó a la gente a no caer en engaños o estafas.

Sobre este asunto, el académico de la UNAM, sostuvo que «lo más positivo es que hay razón en la disminución de la corrupción a nivel gobierno federal que presume el Presidente, no sé si se ha erradicado, pero sí ha disminuido, y no sólo por su ejemplo como sostiene, sino porque es sabido que ya no existe el pacto no escrito de impunidad y hay temor real de ser castigado para poner el ejemplo, si es que se incurre en dichas prácticas. Sin embargo, sigue habiendo poderes, constitucionales y fácticos, que dependen del presupuesto público y que no han visto tan mermados sus privilegios. Es el Caso del Congreso, el poder judicial o los militares.

Lo que sí se sabe es que se ha reducido la terciarización de la entrega de recursos, el congreso ya no cuenta con tanto dinero para repartir a discreción”, añadió.

INERCIA NEOLIBERAL

“Sin duda hay una inercia en términos de inseguridad que es difícil de revertir en un año de gobierno y, probablemente, también en seis. Su origen es multifactorial, pero claro que pasa por las políticas propias del neoliberalismo”, finalizó el profesor universitario.